~NOIII Bogotá, Noviembre 1 1 de 1899 NUM. 125
---·--- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO
DtRLCTOR AD-HONOREM, FRANCISGO J. VERGARA y V.
Coronel, M1embro de la Sociedad Colorol1iana de Ingenieros
Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y
Oficiales del Ejército de la República
O F I C I L
:e~ 1699
( 20 DE OCTUBRE)
pJr el cual :~e determinan las funcione5 de los Jefes Civiles y Militan:l
El Prnidentt dt la Rtpftbf,ca
Vistos los artículos 61 y 121 de la Constitución,
DECRETA
Art. 1. 0 Los Gobernadores, en su carácter de Jefes Civiles y Miliares,
quedan investidos de las siguiente facultades:
I .... Las que por las leyes y ordenanza vigentes corresponden á los
Gobernadores;
z.• Organizar ]as fuerzas militares que se:,.n necesarias para el res•
tablecimiento del orden y ponerlas á disposición del Gobierno;
3.• Nombrar, con aprobación del Gobierno, los Jefes de las fuer
·zas que se organicen;
4 ... Dirigir las operaciones militares que el Gobierno ordene y
confíe á su dirección;
5 ... Prestar los auxilios que los ejércitos de operaciones ordenadas
por el Gobierno les pidan mientras estén en el territorio de su mando;
6.& Decretar las expropiaciones y empréstitos forzosos ó voluntaxios
que las circunstancias demanden;
7 ... Destinar á los gastos que exija el restablecimiento del ordea
el producto de las rentas y contribuciones del Departamento;
8. • Las demás que delegue el Gobierno.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
~18 :BOLETÍN MlLIT.AR
Art. 2.. 0 Los Jefes Civiles y Militares que funcionen en territorios
á donde no pueden lh.gar fácilmente ]as órdenes é instrucciones
del Gobierno, quedan facultados para obrar discrecionalmente, según
lo demanden las circunstancias.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Anapoima, Departamento de Cundinarnarca, á 20 de Oc-tubre
de I 899.
MANUEL A. SANCLEMEl TE.
El Ministro de Gcbierno, RAFAEL M. PALACio.-El Mini tro de
Relaciones Exteriores, CARLOS CuERVO MAR~UEZ.-E ~ Ministro de Hacienda,
ÜARLOS CALDERON.-El Ministro de Guerra, Jo É SANTos.EI
Ministro de Instrucción Pública, MARCO F. SuÁREZ.- El Ministro
del Tesoro, JoRGE HoLGUÍN.
(24 DE OCTUBRE)
po1 el cual se anexa el ca-.erío de La PradPra al Distrito de Zipaquirá
El Presidente de la Rt.':Pública.
CONSIDERANDO
Que la Empresa de La Ferrería de La Pradera ha sido y es c o miderada
por el Gobierno como de utilidad pública;
Que á pesar de haber sido ocupada por fuer7. é instrumentos quirúrgicos de que deba estar provista
-cada ambulancia.
Art. 4. 0 La ambulancia estará á órdenes del respectivo Médico
Jefe, tanto el personal como el material y bestias para el transport~:.
Art. 5° Se proveerá al Médico Jefe y al Cirujano Mayor de una
bestia de silla y otra de carga para cada uno; y de una bestia de silla
para cada uno de los médicos de Batallón y practicantes. Además se
dará á cada ambulancia las bestias de carga para el transporte de lOi
botiquines.
Art. 6. 0 De los materiales y bestias pertenecientes á las ambulancias
no podrán disponer ni el Jefe de la División ni ninguna autoridad
militar, para otro servicio diferente del á que están destinados.
Art. 7.0 Si el Jefe del Ejército 6 Divi ión ordenase la separación
de parte de las fuerzas, pedirá al Médico Jefe la parte de la ambulancia
que le corresponda, tanto en el personal como en el material.
Art. 8 ° El personal de la ambulancia procederá en sus funciones
.de acuerdo con las disposiciones militares y el Jefe de la División.
Comuníquese y publíqucse.
Dado en Anapoima, Departamento de Lundinamarca, á z6 de
ctubre de 1899.
MANUEL A. SANCLEMENTE.
El Ministro de Guerra, JosÉ SANTOS
:OE 1a99
(3 1 DE OCTUBRE)
p.or el cual se crea y organiza una Maestranza para la confecci6n de vestuarios para el
Ejército
El Presidente de la República
CONSIDERANDO
. Que en las actuales circunstancias no son suficientes los tallees
que tiene establecidos la Sociedad de San VicentUS jefes de hilera,
á 1 ~ metro de ellos y bi n alineados.
A.sRIR Y CeRRAR FILAS. Abran las filas. MARCHEN: la segunda
fila retrocede hasta que se encuentre á 6 metros de distancia
de la primera y el guía avanza 6 metros. Cierren las filas.
MARCHEN. Se ejecuta el movimiento inverso. Retroceso: Pelotón á
retaguardia. Marchen . .El guía y los jinetes retroceden paso á paso
hasta oír la voz peloton: ALTO.
MARlH '\ EN tsATALLA. El guía dirige la marcha colocado
delante del centro; con un ge to i~\dica el punto de dirección que
debe observarse y manda: de frente, MARCHEN. El sargento sigue
tras el guía sin pt'rJe r Ja distancia. Si se encuentra un obstáculo
que impida á algunos jinetes marchar en línea recta, sin esperar
voz ni orden alguna se colucan como fila exterior tras de los que
han podido avanzar, para volver luégo á su puesto. Si el terreno
está lleno de obstáculos la marcha se ejecuta á volantad, y vencidos
aquéllos se ordenan de nuevo las filas á la voz de Reunión. El movimiento
se ejecuta al galope si el pelotón estuviere desordenado.
Media vuelta individual á la izquierda (ó á ]a derecha), MARCHEN.
A esta voz los jinetes se detienen y ejecutan el movimiento ordenado.
El guía hace lo mismo y atraviesa ráptdamente el pelotón de
modo que se encuentre siempre á su frente. Si el guía mandare reunión
después de dar media vuelta, atraviesa el pelotón, el cual queda
formado en batalla delante del guía que se situará tras el centro.
CoNVERSION SOBRE EJE FIJO-Pelotón á la derecha. Pelotón
media vuelta á la derecha. Pelotón á la semiderecha, MARCH.EN.-El
guía y los jinetes mueven sus caballos hacia adelante, y prin-
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DOLETÍN MILI'l'AR
cipian á conversar. El guía indicz con un gesto el punto hacia el
cual debe marchar el pelotón después de la conversión. El Cabo
que sirve de eje gira en su sitio, cuidando de no retroceder; el
otro Cabo describe un arco de círculo. Los jinetes de segunda fila,
si la hubiere, desde d principio de la conversión ganan terreno
hacia el ala d e mm·clw, de mcHlo que cada uno rebase en dos jinetes
á su jefe de hilera, hacia afuera, para entrar paulatinamente
despues á su puesto al terminar el movimiento. Para la media
vuelta el guía nbra como si se hubiera mandado dos veces á la derecha
sucesivamente. Cuand0 el ala de marcha e. tá próxima á llegar
á la nueva línea, el jefe manda iAlto 1 Los jinetes se detienen y
los de segunda fila se colocan detrás de sus jefes de hilera.
Co VERSI O SOBRb. EJE MOVIL-Girar á fa derecha (izquierda);
D e jrcntt·. AL. RCHEN - El guía indica, además, los movimientos
con el ge · to. El eje describe un arco de círculo de 15 metros
de radio ; d Sargento sigue al guía ; si h1y fila exterior, esta
apura el pa ~ o y regula su movimiento s >bre el jinete del centro.
A la oz D r frente, que debe dar e cuando el guía llega á la nueva
dircc ión de ma r cha, el eje y tod o s Jos jinetes avanzan al paso
que llevaban antes de la conversión.
MARCHA OB, ICUA - ObFa' o a la dn·t-• cha (izquierda), MARCHE1'
- El guía y el Cabo de la a la de marchJ. dan media vuelta
á la derecha (izquierd a), y i guen de re ho, de frente, sobre la n ueva
dirección ; los demás jinetes oblicuan poco á poco, apenas tienen
el es paci necesario, colocando cada u no de ellos la rodilla
derecha atrás de ht rodilla izquierda de su vecino de la derecha.
CoLUM NA POR CUA'I RO o POR nos- En la columna por cuatro,
por dos ó por uno, Ja distancia entre las filas se reduce á la
mitad para disminuír la profundidad de la columna.
a) RoMPER POR CUATROS O POR DOSES - Estas rupturas no se
ejecutan sino por la d erecha del p elotón. Cuando e rompe é · te para
plegarlo en columna, el guía se coloca 1 "'.50 adelante del centro
de la ó la primeras hilera , y dirige la columna. Estando el pelotón
á ptc firme, á la o·z de Por cuatros, M RCHEN, la segunda
fila cierra á media distancia sobre la primera ; las cuatro hileras
de la derecha avanzan de frente, y oblicuamente la siguen las otras
fracciones de cuatros hasta entrar en la columna. Para ejecutar el
movimiento por doses, avanzan las dos hileras de la derecha y
siguen las otras; si ya se está en columna de cuatros, el primer
grupo de estos rompe por doses y los derrás hacen lo mismo apenas
tienen espacio para ejecutar el movimiento.
Para volver á la columna de cuatros, marchando en desfilada
ó por doses, se manda: marchen por cuatros, MARCHEN. Las dos primeras
hileras se ponen al paso; las dos que le siguen se colocan al
lado de las anteriores oblicuando á la izquierda hasta que se el:lcuentren
á la altura de las primeras, y dan frente á donde lo tiene
Ja columna.
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BOLE'.riN MlLl'l'AR
e) MARCHA EN' COLUMNA-Formado el pelotón en columna,
el jefe manda: de frente, MARCHE~, y llegado el caso, columna, ALTO.
Para viaje se u~a la columna por doses, y en los caminos m..tlos se
impone la fila india. En los cambios de dirección el arco de círculo
que debe recorrer el guía medirá 5 metros de radio, y lo sigue la
primera fila de las cuatro (6 dos) hileras de la derecha, qu.... forma
la cabeza. La marcha oblicua individual se ejecuta del mismo modo
que en batalla. Para doblar el fondo el movimiento se ejecuta al trote
si la columna v::t al p.1so, ó al galope si está al trote.
d) DESPLIELJUEs-Marchando la columna al trote ó al galope,
á la voz de en bataflr¡, M \RCH EN, el guía y las cuatro (dos)
primeras hileras se ponen al paso después de haber avanzado 6
metros; las otras fracciones de cuatros oblicuan á la izquierda,
avanzan en esa dirección, ganan su puesto por el camino má!
corto y dan fr'!nte al frente seiíalado para la línea de batalla. El
guía se coloca en el centro, y la segunda fila se establece á I! metros
de la primera.
Marchando la columna al trote ó al galope, á la voz de á la
izquierda en batalia, MARCHEN, el guía y las primera<; cuatro (do)
hileras giran á la izquierda y se ponen al paso tras avanzar 6 metros
eP esa dirección; las demás fracciones continúan marchando
en la direción que llevaban, y cada una gira sucesivamente á la
izquierda y va á situarse á la izquierda de la fracción que la precede.
Si se quiere detener la tropa antes de que la formación haya
concluí do, se indica al gub el punto donde el pelotón debe detenerse:
al llegar á él el guía y las hile1 as ya en línea se detienen
y las otras van á colocarse á la di tancia normal.
CARGA- Las condiciones de la carga on la rapidez de la
marcha, la cohesión de las filas y la impetuosidad y el vigor del
choque. El galope de carga se adopta alll-::gar á 300 pasos del enemigo,
y se prolonga hasta 700 ú 8oo más allá de él. A la voz de
· reunión los jinetes ponen al hombro el sable ó la lanza, moderan
la velocidad, y el pelotón recobra su formación detrás del jefe,
quien continúa avanzando hasta el punto conveniente. La reunión
-se ordena á vanguardia cuando la carga fue feliz, y á retaguardia en
el caso contrario. Toda carg~ se ejecuta en batalla, á ser posible por
escalones, y será precedida por patrullas encargadas de avisar la
presen~ia del enemigo y de reconocer sus posiciones y movimientos.
Para reconocer el terreno uno ó do5 jinetes preceden al pelotón
á un centenar de metros.
CARGA E N FORRAJEROS -Esta carga, única rac:ional con jinetes
poco veterano:, comprende dos movi1nientos: 1 . 0
, la dispersión
de los jinetes; 2.0 la carga. A la voz de En forrajeros, lo·
jinetes parten á galope, desenvainan el sable ó enristran la lanza
y se dispersan en abanico hacia el frente hasta ocupar una extensión
de unos 200 metros: los jinetes de l. e fila toman intervalos
poco más ó menos iguales; los de 2.• se colocan á la altura y un
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.BOLE'l'ÍN MlLlTAB
poco á la izquierda de su jefe de hilera. Los jinetes tratan de rodear
al enemigo, y cuando en el ejercicio han recorrido unos 150
metro:; al paso de aire de carga, el jefe manda tocar reunión. A este
toque los forrajeros se ponen al paso y el pelotón recobra su for-ación
normal á espaldas del jefe.
ExPLORADOREs.-Los jinetes que hacen el servicio de seguridad
á veces tienen que emplear la carabina: detrás de un obstáculo
infranqueable pueden desmontarse para disparar. Las señales que
se transmiten á los exploradores son ALTO, REUNIÓN, ROMPAN EL
FUEGO, ALTO EL FUEGo, las que siempre se darán con pito y nuu-
ca con el clarín.
CoMBATE A PIE- A la voz de combate á pie los jinetes se de-
tienen y ejecutan el m.ovimiento prescrito para echar pie á tierra,
pero los números 2 no se desmontan. En cada f.la los números
I, 3, 4, después de des montarse pasan las riendas por sobre la cabeza
de las bestias; los números I y 3 las entregan al número 2,
quien las toma á unos 0.30 de su extremo; el número 4 enganch"
hs de su montura á la anilla de rit-ndas del caballo número 3·
Los números 1, 3, 4, se forman sobre dos filas á vanguardia
del pelotón, en el orden en que estaban montados, y después de
pasar las cartucheras al co~tado rompen el fuego. En la defensiva
puede ordenarse que un solo jinete tenga las riendas de los caballos
de una fila: el hombre de ignado se desmonta y coloca en d
brazo plegado las riendas de los caballos agrupados en torno suyo.
Formado el pelotón á pie, el jefe designa las hileras que deben
constituir el sostén y á la cla e que ocupe el centro de la cadena de
tiradores se indica la línea que dt!bcn ocupar aquéllos ó la dirección
en que deben avanzar. Después se manditarios
que contieM toda carne y al desarrollarse e transforman en gusanos (lombrices)
intestinales. La carne de caballo muerto en buen e tado de salud
es buena (2); si está muy flaco ó ha pasado varios días casi sin comer
es poco nutritiva, la carne de caballo se distingue de la de res por su
color má. oscuro y c;us fibras más apretadas, y aun cuando menos sápida
es igualmente propia para la alimentación.
Para hacer una buena sopa se necesita U71 kilogramo (dos libras) de
carne por 4 litros (4 botellas grandes) de agua, 16 gramos (media onza)
de sal y 6o gramos (2 onzas) de verduras. La carne s€ pone en el agua
fría que se calienta lentamente á fuego moderado : el agua de la olla
debe reducirse á una tercera parte durante la cocción, ósea á fuerza de
hervir. Si ya hecho el caldo se le agrega agua para aumentar su canti-
( 1 J La buena carne es roja y firme sin ser dura, y no dt>be eles pedir ningún olor
JU presentar en su superficie mucuosidades ó vetas marm6reas.
(2) Bueno es combatir la preocupación que reina en nuestro pueblo sobre el usotle
la carne ele caballo, mula y asno, alimento completo, lo cual permitiría en más de una.
ocasión, en campaña, aprovechar riqueza que se suele desperdiciar lastimosamente en.
ocasiones decisivas como cuando se abandonan en los paramos caballos que perdieron
el casco por falta de herraduras, que se matan en una caída, ó los heridos en combate.
Recuérdensc los episodios de la Conquista aobre el particular.
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BOLE1'ÍN .MILITAR 435
iad, pierde sus mejores cualidades como alimento. Hasta cuando se
carece de pan es preferible hacer la sopa ó el caldo, que comer muchos
días seguidos carne asada ó frita, cuyo uso exclusivo engendra la disentería.
El talento del cc.cinero está en hacer hervir largo tiern po el agua
~ fuego lento, á fin de que el jugo de la carne sature el agua y se produzca
un caldo realmente nutritivo. Para convertir un kilogramo
de carne en caldo, debe hervir el agua tres horas por lo menos : en
menos tiempo sólo se obtiene un jugo graso que no equivale al consomé.
Junto con las cualidades nutritivas deben venir las del buen sabor
para que sea agradable, y además la sopa debe variarse con la adición
de legumbres, en especial de las refrescantes de que por desgracia no
se hace tanto uso como se debiera. Una ó dos veces por semana connene
cambiar la sopa por rata, ó sea carne asada con papas, cebollas,
zanahorias, etc.
Las carnes saladas (cecina) son poco nutritivas; á ser posible, preferible
sería el uso de conservas y extractos.
El arroz, alimento de primer orden, bien cocido con un poco de
carne, previene y aun á menudo contiene la diarrea.
Las papas, sin ser muy nutritivas, se digieren bien, y como se las
halla donde quiera en las tierras frías, son un gran recurso para las tropas
en campaña : prohibir el uso de las que no están suficientemente
maduras, y de las ma1uhadas y 1/dtidas.
Las julianas ó conservas de legumbres, desconocidas ag uí, pueden
ser de gran auxilio, como que ciertas legumbres (zanahoria, remolacha,
etc.) cortadas en tajadas, se reducen á volumen tan pequeño y tan fácil
de transportar, que 2 5 gramos sumergidos en agua algunas horas, reproducen
diez veces el volumen de las frescas : una carga de este artículo
alcanzaría para formar 12, soo raciones.
El maíz: inútil c5 hablar de este precioso grano, recurso sin igual
para la!> tropas, como sustancia con que se prepara la mazamorra y la
arepa, que tostr1do es alimento de marcha, es la base de la chicha, etc.
En las tierras calientes, la yuca, batata, arracacha, fiame, plátano,
etc., procuran á la tropa alimentos tan sanos como nutritivos y desconocidos
para el soldado en Europa. En especial debe citarse el plátano,
tesoro irreemplazable de los países tropicales, como que una hectárea
produce al año 6o,oo~ kilogramos y diez cargas bastan para alimentar
un batallón en un día.
La panela, artículo abundante por fortuna en estos países, es
otro bién que no se aprecia como se debiera : 2 onzas de ella bastan
para dar fuerzas á un hcmbre de suerte que resista la jornada del día,
por lo cual un pedazo, comido dura~te el gran alto de medio día, quita
]a fatiga de la marcha de la mafiana y da vigor para hacer con brío
la marcha de la tarde y esperar el caldo ó la SOfa que se prepare en el
sitio de la dormida. En consecuencia, es en extremo convenieate que
Jos Jefes y Oficiales traten de que la tropa haga uso diario de la panela
como alimento reparador.
En ciertas regiones paramunas se acostumbra moler juntos maíz
y café tostados con panda, preparando así una harina nutritiva y tónica
por excelencia, y muy adecuada para obtener con rapidez un líquido
no del todo desagradable y que prestará eficaz servicio en circunstancias
apuradas.
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~36 BOLETÍN )flLITAR
La harina de trigo no tiene entre nosotros la importancia que .t'n
el Extranjero, por cuanto aquí la tropa no prepara el pan : debe ser
de color blanco amarillento, sin puntos de otro matiz, seca y suave al
tacto, adherente á los dedos, que forme pelota al comprimirla en la
mano ; sin granulaciones ni 5eñales de fermento, ni mal olor de ninguna
especie. El pan para que sea bueno, debe tener color moreno,
indicativo de que está bien cocido ; presentar ojo¡, ó sea intersticios en
la miga; no estar aplastado como arepa; ser elástico, lo cu.tl es signo
de que la masa fermentó convenientemente; la miga debe volver á esponjarse
después de comprimida y no contener grumos y pelotas ; en
fin, debe ser seco y tener un ligero sabor á avellana. En veintic u a ero
horas un horno no puede dar más de 16 hornadas de pan, y no pueden
·.cocinarse á la vez sino 12 panes de om.2 3 de diámetro por metro cuadrado
de horno. En Europa la ración de pan pesa 7 so gramos (libra y
media), de suerte que 6 arrobas de harina, adicionados con 4 veces su
peso en agua, apenas dan 1 6o raciones. El pan debe 1uddr veinte horas,
y no conviene distribuírlo ó cargarlo sino veinticuatro horas de.>pués de
3U salida del horno : el ordinario se conserva de cinco á seis días en
tierra cálida, y 10 en el páramo; el abizcochado resiste veinte días.
Las legumbres feculentas constituyen alimentos ricos en ázoe y
.carbono. Las lentej ts , guisantes, habas, garbanzos, contienen hasta 4
por 1 o o de ázoe y 4 3 por I oo de carbono, en tanto que 1 a papa no encierra
sino 0.33 por 100 del primero y 11 por 100 del segundo. El
queso también e ·, al imento nutritivo; pero nada reemplaza la carne,
porque su analog(a con la de nuestros tejidos la constituye el alimento
por excelencia en campana en las tierras frías.
La sal es indispensable al organismo, pero no debe ingerirse más de
una onza al día para no irritar el tubo digestivo; la pimienta y el ajf facilitan
la digestión de los vegetales, pero su abuso torna perezosos loa
intestinos y deb:n combatirlo los superiores. Los ajos y la cebolla usados
con moderación, son buenos condimentos.
Las frutas maduras y comidas sin e ageración aprovechan al orga-ísmo
: en tie,rra cálida los jefes deben vtgi1ar su uso, porque las hay
nocivas para los naturales de tierrct fría, y porque aun de las sanas el
abuso provoca diarrea , disenterías y fiebres que diezman los efectivo¡
disponibles. En tesis general, no debe permitirse su comida sino en la
mafiaoa.
En conclusión : en tierra caliente, allí donde hay sol, por decirlo
así, la base de la c.omida de la tropa debe ser veget¡¡J, ó sea á la inver a
ile la conveniente donde hay frío; la ración que el soldado necesita e
.campaña para resistir las fatigas sin emfermar, ha de ser de 3 libras dia-ias,
por lo men os, pero recordando que se debe comer para vivir, y no
~ivir para comer, y que el soldado necesita ración doble ó triple cuana
o en el día se le hace recorrer el doble 6 el triple de lo que es u a
-- ornada ordinaria.
NoTA-Una res da el 4S por 100 de su peso bruto en carne utif
izable, y si ese 45 por 100 es inferior á 2 so kilogramos para e l tor ,
160 para la vaca y 2 5 para el cordero, bien puede temerse que la car e
sea de calidad mediocre : de ordinario un toro gordo da raciones para
un. batallón en un día, un cordero sólo alcanza para media compafi·a
;y un cerdo cebado para 1 01') hombres. {Continn11ri)
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
BULETfN MILITAR 431
LOS PUERTOS Ó BOQUERONES (1)
1-Definiciotle6
Al analizar geográficamente la superficie del planeta fácil
fue demostrar que las formas generales del relieve tienen sus causas
que dan luz para guiarse en d aparente dédalo de sus complejas
nervaduras. Ahora bien: como los pasos ó pue~tos son simples
quiebras de las crestas montañosas, es decir, hacen parte integrante
de ellas, también en su forma y distribución en cada comarca
deben obedecer á ciertos principios ó leyes cuyo conocimiento
es urgente necesidad para el militar. En efecto, el puerto
tiene su razón de ser en cuanto hecho geológico, á veces acentuado
aun más por la interve:1ción de los agentes meteóricos, y su
lugar determinado como consecuencia de las leyes que han engendrado
las montañas. Mas ante todo conviene en el asunto separar
el lado técnico del práctico, es decir, tener P' esente que no todo
paso ó depresión cuya posición deducimos de los princ: pi os teóricos
tendrá igual valor comercialmente hablando, ó sea para las relaciones
ordinarias de los habitantes que moran en los valles separados
por una cresta montañosa.
También debemos observar previamente que por su configuración
la mesa no presenta pasos ó puertos, y que si está cruzada.
ó rodeada por montañas como la Sabana, los pa os de éstas caen
bajo el dominio de las leyes comunes; el paso ó pu("rto no existe
sino en la cadena ó cresta y en el macizo. Verdad que la situación
ó distribución de lo pasos varía con la estructura particular de
cada sistema, pero esto no es inconw·niente por cuanto los pri -
cipios puedelf generalizarse y se aplican por igual á las escalaS!
geográfica y topográfica.
Sabido es que el puerto ó paso deriva su importancia de que:)por
decirlo así, derrib
Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 125", -:-, 1899. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691042/), el día 2026-03-07.
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