N'OIII Bogotá, O c tubre 2.8 de 1899 NUM.12:>
--~·~--
DRGAN O DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO
D I RECTOR AD-HONORI:M, FRANCISCO J. VERGARA y V.
Co r onel, M ie mbro de la Sociedad Coloml)iana de I ngenieros¡
Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y
Oficiales del Ejército de la República
OFI C IA L
DEORE~O N'C'ME?.O 4 9 0 D E 1 999
( 1 8 DE OCTUBRE)
por el cual se declar.! turbado el orden público en el territorio de la Nación
El Presidente de la República
_n uso de las facultades que l e confiere el artículo 12.1 de la Constitución,
de conformidad con él y de acuerdo con el concepto del Conejo
de Estado emitido con fecha 2. 8 de Julio último,
DECRETA
Artículo único. Hácese c. tensiva á todos los D epartamentos de la
República la declaratoria de perturbación del orden público ya decreada
respecto de los Departamentos de Cundinamarca y Santander.
Los actuales Gobernadores de los Departamentos quedan investi.
dos del carácter de Jefes Civiles y Militares.
Comuníquese y publfquese.
Dado en napoima (CUt dinarnarca), á 18 de Octubre de 1899.
MANUEL A. 1. F~l. CLEMENTE
El ~[ini tro G bi~.:rno, R F.\EL M. P L\Cio-EI Ministro de-
Rdaciont.:s Extcriorc. ' e Rl. S CuERVO .. I, RQUEt.-El Ministro de Haicnda,
CARLOS e LDJ::tl6 ·- .1 Ministro de Guerra, JosÉ SANTOs-EL
Ministro de In trucción Pública, MARCO F. SuÁRE:t-El 1\'linistro del
csoro, JoRGE HoLcuÍN.
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354 ROLE1.'1N MILITAR
BOSPI~ AI.IDADES DE OlriOIAI.lilS
CO NSULTA Y R ESO L UCIÓN
R epública de Colombia- Ejército Perma'funte-Coma!Jdancia general ae-lrl
s.• D ivisión- Número 42-Tunja, Septiembre 7 de 18 99
Sr. General Jefe de Estado Mayor general del Ejército- Bogotá
Por vuestro honorable conducto me permito consultar muy r espetuosamente
al Sr . M inistro de Guer ra, lú siguiente :
¿Los O ficiales que por causa de enfermedad natural pasen al Hospital
Militar, tienen ó no derecho á medicinas costeadas por el Gobierno?
¿Los Jefes ú O ficiales que, hallándose enfermos de gravedad, y
que por el malhimo estado del Hospital Militar, como sucede en ésta,.
no se resuelven á pasar á él, sino que prefieren curarse en el cuartel 6
en su casa de habitación, tienen ó no derecho á las medicinas costeadas
por el Gobierno ?
Me veo en el caso de elevaros l a presente consulta, para de esta
manera poder reglamentar mejor, en l o succsi vo, este servicio. Además,
como la Resolución del Ministerio de Guerra, número zo, de
fecha 7 de Julio último, dice, entre otras cosas, "que el Gobierno no
costeará en lo sucesivo más que l as medicinas de los enfermos que se
hallen en el caso de pasar al Hospital," me permito haceros presente,.
como os lo dtgo atrás : los Oficiales muchas veces grav.ísimamente
enfermos en esta plaza, se resisten ~í ir al Hospital por l a pésima condición
de este establecimiento, y prefieren curarse en el cuartel ó en
su casa de habitación, cuando la tienen ; ahora, si en estos casos no
costea el Gobierno las medicinas, sucederá la mayor gra"·edad ó muerte
del enfermo) pues en ocasione s (casi siempre) carecen de recursos para
esto~ . gastos, y las enfermedades son moti va das, muchas veces, por el
serVlCJO.
En cuanto á la tropa, s ucede muchas veces que ésta enferma
ligeramente, y por consiguiente no tiene nece sidad de ir al Hospital,
pero sí necesita medicinarse para evitar que t me cuerpo la enfermedad
y se agrave, y en es te caso puede hacerlo en el e uartel.
O s estimaré me sumini trt.:is los datos que creáis más conveniente
á este respecto.
Soy vues tro atento servidor.
El Comandante General, RAMÓN ACEBEDO P •.
E1tndo Mayor gtll.- ral-Rfgiftt·o'número 9,5I9-8fptiembre 25 de 1899
En solicitud de resolución, elévese por el honorable conducto de
la Comandancia en Jefe, al Ministerio de Guerra. Después avísesc el
res u 1 tado y ;uc hí vese.
El General Jefe, M . MONTOYA.
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BOLE1'ÍN MILI'I'.A.R 355
Comnnaancia t'1 Jeft del Ejército-Bogotá, Octubre 3 de I 899- Registro
número 4,273
Elévese al Ministerio de Guerra para su resolución.
El primer Ayudante general, encargado, R. QUIJANO O.
Ministerio de Guerra-Sección 2.•-Reso!ución número 41 de 1899-Bogotá,
Octubre 14 de 1899
Vista la anterior consulta que por el conducto regular hace á este
Despacho el Sr. Comandante .general de la S·a División, se resuelven
los puntos así :
1.0 Los Oficiales que por causa de enfermedad natural pasen.
al Hospital Militar, no tienen derecho á medicinas costeadas por el
Gobierno. Esto, porque ni la ley, ni los decretos ejecutivos, ni las
resoluciones de este Ministerio, les conceden dicho beneficio, del
cual sólo gozan los individuos de tropa~·
2. 0 Los Jefes y Oficiales que hallándose enfermos de gravedad.
y que por el malísimo estado del Hospital Militar, no se resuelvan á
pasar á él, sino que prefieren curarse en el cuartel ó en su casa de habitación,
no tie11en derecho á las medicinas costeadas por el Gobierno.,
pues los Jefes y Oficiales no gozan de esta prerrogativa.
Queda así resuelta la consulta anterior.
En cuanto á lo referente á los individuo de tropa, debe estarse á
lo dispuesto en las Resoluciones números 20 y 40, de fechas 7 de
Julio y 2 7 de Septiembre de este año, respectivamente, dictadas por
este Ministerio.
Cópiese y devuélvase á la Comandancia en Jefe, para que llegue
á conocimiento del Comandante general de la s.• División.
Por el Sr. Ministro, el Subsecretario, CLÍMACO LOSADA
"Rogottí, 17 de A go,.,to de 1899
Sre . Presidente y Miembro lle la Junta Directiva del Montepío Militar
Tengo el honor de informaros del resultado de las operaciones
efectuada en la cuenta de la Tesorería del l\1ontcpío Militar, correspondiente
á los meses de Julio y Agosto últimos, así :
MOVIMIENTO DE CAjA DEL MES DE JULIO
Débito
Exi tcnch anterior ....... .
A Remesas ................ .
A Intereses ................ ..
A Anticipaciones de sueldos
A Fincas raíces ............ .
A Contribuyentes volunta-rios
............................. .
A Deudores á mutuo ..... ..
11,479 2.2t
2,019 90
2,259 40
364
5
Suma ........ $ 16,285 o2!
CrMifo
Por p n iones . . . .. .. .. .
Por deudnres á mutuo ... ..
Por Fincas raice ......... .
Por gastos generales ........ .
Suma ....... .
Resumen
1.26 3 5 ~
8,300
1,920
510
11,993 so
Suma el Débito .......... $ 16,2&5 o2t
Suma el Créd1to ............ 11,993 50
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56 BOLETÍN MILITAR
MOVIMIENTO DE CAJA DEL MES DE AGOSTO
Débito
Existencia anterior . .... $
A Reme-sas ..•.......•..•..•.
A Anticipaciones de sueldos
A Deudores á mutuo .. .... .
4.291 52f
1,647
Crédito
Por pensiones .••...• •..• . . ..
Por Fincas raíces ........... .
Por gastos generales .... ..
1,204 ..•
775 ...
506 ...
A Intereses ................ .
A Fincas raíces ............ .
220
1,8oo ..
I, 138 JO
J
Suma .......... .. $ 2,485 .. .
Resumen
Suma ..•...... $ 9,099 82!- Suma el Débito . .......... $ 9,099 82i
Suma el Crédito............ 2,485 .•.
Saldo en JI de Agosto...... 6.614 82!
No hubo reparo alguno que hacer á la cuenta anterior.
Dios os guarde.
El Inspector general del Ejército, M. D. MONTUFAR
--·-· --
IrrlNlilRARIOS MILlfJ:'A~~S
Repúhlica de ·C,/ombia.-Ejército permanente.-I ~ División.-B atal/ó1t
Nariíio Número 4. 0 .-5.8 Compr1ii.ía.
Sr. General Jefe ele Estaclo Mayor de la r.• División.- Presente
En cumplimiento á lo dispuesto en reciente Orden general, paso
á rendiros el informe relativo á la comisión que para conducir el corree
de encomiendas de esta ciudad á la de Villaviccncio se me confió.
El 30 de Agosto del presente año, salimos de esta ciudad á la.
3 y 30 p. m. : á distancia de tres leguas llegámos al punto llamado El
Topón á las 6 y 30, donde pernoctámos. En este trayecto el camino es
quebrado, desierto, muy paramoso, y está cubierto de monte á ambos
lados.
De ahí salimos al día siguiente á las 6 a. m., y dos leguas adelante
llegámos al puehlo de Chipaque, á las 8 y 30; en este trayecto observé
las mismas condiciones que en el anterior. Chipaque tiene cerca de
f,Ooo habitantes; su clima es sano; hay escasez de recursos, y la principal
ocupación de sus habitantes es la agricultura; sus aguas son abundantes
y posee magníficos baños. A las 9 y 30 seguímos la marcha 1
llcgámos al pueblo de Cáqueza á la 1 p. m., después de caminar cinco
leguas por camino quebrado, y en partes pedregoso, siendo de notar
que en invierno es malo para el tránsito. Cáqueza, importante población
que tiene cerca.de 8,ooo habitantes, presenta un aspecto regular
á la vista; en sus campos se producen árboles frutales, de los que tiene
un gran consumo esta ciudad; su clima es templado, y su moradores se
ocupan en la agricultura y la elaboración del fique. Estria •'el benemérito é in igue Gr~eral D. Ramón lloa
epública Je C(¡lomhia-Departomel!to del Cattca- Cañonera llacional
Boyacá.
ulalio Márquez, Capitán Coma!Jdnnle de la Cañonera nacional Boyacá,
CONSIDERANDO
Que hoy ha muerto en la ciudad de Buenaventura el benemérito
noble General D. Ramón Ulloa;
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358 BOLETÍN MILITAR
Que no sólo por la elevada posición que ocupaba el insigne difunto,
sino también por sus eximias virtudes, por sus muchos y nobles sentimientos
de amor á la Patria, á quien siempre sirvió con marcado desinterés
y una honradez digna de ejemplo y del más alto encomio;
Que la Cafionera nacional Boyacá ha perdido al abnegado Jefe
que en 188 5 y otras épocas supo guiarla con admirable heroísmo, para
favorecer la salucl y honra de la Patria;
Que la Oficialidad y tripulación de dicha Cañonera, de la cual fue
General Comandante general, encontró siempre en él, no solamente
al gallardo y digno Jefe, sino también el más bondadoso y sincero
amigo,
DECRETA
Art. 1.0 El Capitán Comandante, haciéndose fiel intérprete del
más verdadero entimiento de condolencia que anima á la Oficialidad
y tripulación de esta nave, sentimiento que es también el suyo, dep l ora
profundamente la prematura muerte del noble General Ulloa.
Art. z.o A la hora de conducir el cadáver al cementerio, el cañón
de proa dará tres cafionazos.
Art. 3. 0 En el momento de depositar en la fosa el cuerpo, la guar·
nición de á bordo hará tres descargas.
El pabellón nacional de á bordo permanecerá i?:ado á media asta
durante tres días, en 5eñal de duelo; y por igual razón y durante el mismo
término, llevarán luto la oficialidad y tripulación de la citada Cañonera.
Copia del presente Decreto, con nota de estilo, se enviará al Sr.
Ministro de Guerra, y otra al Sr. Dr. D. Juan de Dios Ulloa, padre del
extinto General.
Dado ;Í bordo de la Cañonera nacional Boyad, en la bahía de Buenave
ntura, el día I 8 de Septiembre de 1899.
Cúmplase lo dispuesto en el presente Decreto.
El Capitán Comandan~e, Eultllio Márqtuz
Orden general para la Comandancia Militar de Panamá, hoy 1.o
de Octubre de 1899
Art. 99· El General Jefe de E stado Mayor, encargado de la Comandancia
Militar de Panamá, teniendo en cuenta:
Que en la desgraciada catástrofe ocurrida en el vapor Frrmcúco
MolJtoya el día 20 del pasado, pereció el Sr. Julio Rengifo M., General
en Jefe en el F.jército de la República;
Que el señ()r General fue.: uno de los colaboradores más activos,
inteligentes y decididos que tuvieron de de.: un principio los iniciadores
del movimiento político gue dio por resultado el implantamiento de las
actuales instituciones;
Que en la carrera de las armas sirvió á la patria con valor y abnegación,
abandonando hogar y comodidades para hacerlo, y alcanzó en
e JI a, debido á sus méritos extraordinarios, el má alto grado de la jerarquía
militar;
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BOLETÍN MILITAR 359
Que en la Magistratura, como Magistrado de Tribunal en el Cauca;
en la Diplomacia, como Secretario de Legación y Encargado de N egocios
por muchos años, y últimamente, en el Gobierno, como Ministro
de Estado en el Despacho del Tesoro, prestó al país importantísimos
servicios con laboriosidad, consagración é inteligencia;
Que fue durante muchos años, y en épocas difíciles, el Jefe Militar
y Comandante general de la guarnición en este Departamento, y
entonces, con su ejemplar conducta, su comportamiento culto, caballeroso
y distinguido, se granjeó el aprecio y las consideraciones de todos
los istmeños, y el respeto, la estimación y el cariño de cuantos tuvimos
el alto honor de ser sus compañeros y subalternos;
Que el Sr. General Rengifo tenía en la actualidad el cargo de Enviado
Extraordinario y Ministro de la República en Quito, y al encaminarse
á su desempeño lo arrebató la muerte;
Que para el suscrito es no solamente un d('ber oficial tributar á la
memoria del finado Gerteral los honores á que por su rango, sus méritos
y sus servicios se hizo acreedor, sino también una obligación moral que
tiene que cumplir para con quien fue siempre su Jefe cariñoso y benévolo
y su más leal amigo y consejero,
ORDENA
1.0 Recomiéndase á la memoria de los miembros de la guarnición
de Panamá, el ejemplo de las virtudes y de los méritos del finado General
D. Julio Rengifo M., como dignos de imitación;
2. 0 La guarnición llevará 1 uto por nueve días, el Pabellón nacional
se izará á media asta en los locales de la Comandancia y del Batallón
Colombia, durante el mismo tiempo, é igualmente la Banda de Música
mihtar tocará nueve retretas fúnebres en el parque de la Catedral de
esta e i u dad ;
3.o Una batería de artillería del Batallón Co!IJmhia, acompañada
de las rcspecti va Bandas, hará hoy, en la muralla de las bóvedas, los
disparos de calión prescritos en el ceremonial de honores; y
4.° Copias autorizadas de esta orden se remitirán á la señora \·iuda
del extinto señor G~neral, y á su familia residente en el Cauca.
El General Jefe, CARLOS MARÍA SARRIA
Orden del Cuerpo para hoy miércoles Z7 de Septiembre
SERVTCIO .•••••
Repú/:lica de CIJ!ombia-Ejérrito Permtllle't te-CIJmandancia del Bata/IÓ11
S ·tcre número 1 6-T11nja, Septiembre de 1899
Artículo 670. Vista la Orden general del día de ayer, procedente
del Estado 1\Iayor de la 5 .a Di \IÍsión, esta Comandancia deplora el fallecimiento
del señor General Julio Rengifo, acaecido en el rfo Magdalena
el z. 1 del presente; y al disponer, como al efecto dispone, que se
.cumplan los honores decretados en ella, reconoce los importantes ser-
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'BOLETÍN MILITAR
vicios que como distinguido ciudadano y Jefe prestigioso prestó el Sr ..
General Rengifo á la causa del orden, sacrificando en bien de la República
sus mejores días.
La hoja de servicios del Genera1 Rcngifo es testimonio elocuente
é inapreciable de sus grandes virtudes cívica y militares, dignas de ser
imitadas por los Oficiales y tropa del Batallón Sttcrc número 16. Así lo
recomienda esta Comandancia en obsequio de la justicia.
El Coronel, ptimcr Jefe, BFL-\R nr-:o D. LEóN-El Uomandante,
segundo Jefe, Alltonio Mcrizalde G.
República de Colombia-AdminiJtración gelleral de Correos nacionaü-s&
ecc-ión 1. •-N úmero 4,1 53 A-BogfJtá, 1 1 de Octubre de 1899.
Sr. Ministro de Guerra.
Para conocimiento de V. S. tengo el honor de transcribirle el informe
rendido por el Mensajero Sr. Cruz Chaves, con fecha 2 de lo
corrientes:
" .. -.En cumplimiento á lo dispuesto por esa Dirección en Oficio
número 2,832 de 15 de Julio próximo pasado, tengo el honor de
informar á usted que las comisiones que custodiaron el correo de encomiendas
de aquí á Honda, y viceversa, comandadas por el Subteniente
Jerónimo Arias ~· Teniente Alejandro Peña, pertenecientes á los Bata-llones
Nariño y Córdoba, cumplieron bien sus obligaciones y observaron
buena conducta."
Dios guarde á V. S. JOSÉ ANTONIO RIV AS . ' .•. \'
OENrr~NAP.IO :C~ OOP.DO~a
DISCURSO PRONUNCrADO POR EL CORONEL JUAN FRANCI CO POSADA EN EL
PRIMER CENTENARIO DEL GENERAL JOSÉ MARÍA CÓRDOBA
Señores:
Como representante del Ejército colombiano y Jefe de la Guarnición
en el Departamento de Antioquia, he tenido la alta y honro!:a distinción
de er comí. ionado por el Ministerio de la Guerra, para venir
aquí á tributar los honores militares á la memoria del héroe entre los
héroes, el inmortal José María Córdoba, quien, por su exce ivo patriotismo,
arrojo y denuedo en nue tra J\Iagna Guerra, se di tinguió y se
hizo conocer e'1 cinco República5 especialmente, y en todo el Continente
Americano, como una de las figuras más gallardas y simpáticas de
aquella pléyade de valientes que nos legaron Patria y Libertad.
Sin duda alguna, cualquier otro Jefe de los que componen nuestro
.Ejército, habría desempeñado con lucimiento la comisión que se me ha
confiado, para mí superior á mis fuerzas y capacidades; pero no con
mejor voluntad, porque, desde nifio, he sido idólatra de los grandes he-
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BOLET.fN MILITAR 361
chos; y estudiando y oyendo admirar el valor, patriotism o, desinte rés y
deseos de emancipación de nuestros mayores para libertarnos del yugo
español, la sin igual figura del casi adolescente General Córdoba se ha
grabado en la memoria de todo colombiano con señaladas muestras de
gratitud y de respeto; y, e toy eguro, no habrá pecho que no sienta en
esta clttsica fecha latir su corazón de entusiasmo; y todos, con lágrima
de gozo, bendecirán aquella inma:ulada memoria, cuyo recuerdo 'gloria
irán creciendo con el tiempo; y ojalá que todos los colombianos sepamos
imitar, siquiera en parte, al gran Córdoba, y nos empapemos de
lo que significa la palabra ptztriota, para que ésta sea nuestra egida; y
para que, imitándolo, pueda nuestra patria a pro\ echar la abnegación de
los que defienden la Libertad y el Derecho.
Sin término se e uentan los hechos de armas á que asistió con el
mismo valor y entusiasmo el ínclito General Córdoba en nuestra guerra
de Independencia; pero le estaba reservado sólo á él, triunfar sobre poderoso
y equipado ejército en la memorable batalla de Ayacucho, y que
todos sus compafieros, ebrios de entusiasmo, lo premiaran, proclamando
unánimemente al denodado vencedor, y ciñéndole sobre sus hombros
las legítimas y merecidas estrellas de General de División; este solo hecho
es más que suficiente para que no sólo en Concepción y en esta
histórica ciudad, se celebre el centenario de l natalicio de! grande hombre,
sir.o para que cada pueblo de los libertados por Bolívar y sus Tenientes,
esté en la obligación de hacer de esta fecha su fiesta de patriotismo,
é inculcar á las generaciones que nos sucedan el amor á la patria~
y despertarles el entusiasmo por aquellas nobles acciones que sólo cupieron
en la mente y desinterés sin ejemplo de nuestros mayores.
Con el corazón lleno de regocijo en esta fecha clásica, Of. saludo
con entusiasmo, y hago votos por la paz y prosperidad de Colombia.•
Rionegro, Septiembre 8 de I 899. ___ ,...,. .... _
EAT.'\L:.O N P OL ITE O NIO O
Conferencias de los Oficiales de la Misión Francesa
FORTIFICACIÓN DE CAMPAÑA
(Continúa)
Si no se puede encontrar en el terreno, y por consiguiente en el
croquis, número suficiente de puntos importantes, hay qu.: trazar en el
croquis una base que junte dos de estos puntos importantes, ah (fig.
12) ; 1 uégo se trasportad esta base al terreno, y se determinarán los
vértices del trazo por el método de abscisa<; y ordenada .
(V éanse las Uonferencias de Topografía).
• Aprovc:chamos la oportunidad para corregir una errata grave cometida al reproducir
el oficio del Sr. Coronel Posarla inserto en el número x 118, por haberse recibirlo
en el Ministerio de Guerra el telegrama del caso con el error apuntado, y consiste en la
supresión de las palabras coronado en la en el primer párrafo, que debe leerse :
"Grandemente complacido, etc. etc., el primer centenario del invicto General Córdoba,
coronado en la Paz por el Libertador del Continente Americano, como el verdadero
vencedor de Ayacucho."
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362 BOLETÍN MIL 11.' A.R
El pun to h quedará determinado por las distancias ac y eh; e l punto
i por las distancias ad, di; el punto j por las distancias ae, ej, etc.
etc. Después de trazar en el terreno una primera magistral ah, se puerien
trazar sucesivamente las demás construyendo los lados y los ángu l os,
empleando el triángulo de cuerda. Así, para determinar d trazo de la
cara tU (fig. I 3, p3g. 363), bastar,
la altura dada para la cresta interior en esto~ puntos. Muchas veces
se fijará esta altura directamente por el Oficial encargado de la
construcción. Si el croqui está acotado, se determinarí.n, por una nivelación
respecto de un punto conocido, las cotas de los pies de las
perchas ; la diferencia entre estas cotas y las cotas de 'os puntos correspondientes
del dibujo, dará la altura de la muesca por encima
del pie de cada percha.
Después de determinar el relieve de la obra en lo ángulos y los
extremos, se obtiene para cada cara ó flanco la altura de l a cresta en
los puntos intermedios, dirigiendo una visual por las muescas de dos
perchas extremas, y mandando marcar por un ayudante el punto en
que~csta visual encuentra á las perchas intermedias.
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BOLETÍN MILITAR 363
V e ri fí q uese si l a c r est a interior así d eterminada, puede batir bien
el t erre n o d e l fren t e, colocand o e l oj o á la misma altura que el del
tir ad or supuesto en el atrincherami en t o .
Si e l relieve es mayor que l a altura de un hombre, se puede facilitar
la determinación de l os puntos intermedios, bajando una misma
cantidad los puntos extremos de l a visual , de tal modo que pueda
alcanzarse á verlo ; y después de determinar l a posición del punto intermedio,
se marcará una muesca en la percha, por encima del punto
haliado, á una altura igual á la. can ti dad que se ha bajado la visual.
Si hay un obsr.ículo entre los dos puntos extremo!?, se alza l a visual
una cantidad determinada, operando de un modo análogo al
precedente.
30 Perfilrwtie/Jto-Después de acabar el trazo, y de marcar en
las perchas el relieve de la cresta interior, hay que d~~terminar los diferentes
planos del terraplén con perfiles coloca ~os perpendicularmente
a la proyección di! la cre:ta interior, segtín la dirección de las capitales
de los ángulos, y en los e ·rremos de los parapetos.
Las diferente línea~ de los perfiles se determinan ordinariamente
con cuerdas, ó mc.:jor, por el borde infr.rior de lis,ones clavados sobre
las perchas y las cstaca'i.
Trabajad1res y m.ttcrifli.-Dos zapadores, dirigidos por un sargento
6 un cabo pro\'Í to de un croquis, bastan para construír un perfil.
El material necesario para la ejecución de este trabajo es el siguiente:
Un machete ó hacha, una cuerda de unos 20 metro , un martillo,
una cadena de agrimensor (ó cuerda dividida en metros), un metro, una
plomada, un nivel de albañil, un cartabón (ó Ull trinngulo de cuerdas), y
puntil'as de unos o'", o6 de largo.
Perfiles perpe11dimlarcs á u11a líllell del tr11zado-Sea P la proyección
sobre d terreno de l punto de la cresta interior en donde se quiere
construír el perfil (figura 14,), y P la posición de este punto, marcada
en la percha P P'. Suponemos, además, que el espesor del parapeto
sea de 4 moo, el plano de fuego!i inclinado un -h el talud exterior un !,
cte. etc .
En el punto P se traza una perpendicular á la dirección de la
cresta, empleando el cartabón 6 el triángulo de cuerdas ó el brazo tendido.
En esta perpentiic u lar, jalonada sobre el terreno, se mide horizontalmente,
desde el punto P, una distancia P Q igual al espeso r del
parapeto (4 metros) ; e.1 el punto Q se planta un l istón vertical, e n
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BOLET.fN MILITAR
el cual se marca un punto Q' situado más abajo que el punto P', una longitud
igual á t del espesor del parapeto, ó sea o,66 en el ejemplo presente.
Luégo se unen con un listón los puntos P' y Q\ procurando ponerlos
al haz con el borde inferior. Se obtiene de este modo, en el espacio,
una línea del plano ele fuegos ..
Para obtener la dirección
dd talud exterior inclinado
un :, se mide la altura
del listón Q Q 1
; desde el
punto 11, en la perpendicular
al trazo, se mide horizontalmente
una distancia
QR igual á Q Q\ que se
multiplica por la fracción
in vertida de la inclinación
del talud, en este caso ·!. Se
clava una estaca en que se
pueda marcar el punto R, y
se unen los puntos Q1 y R
por un listón que se prolonga
hasta el si.lelo, en S, y
que se asegura en este punto
S con una estaca.
Si se halla entre los
¡:mntos Q y R una ele\·ación
del terreno que impida medir
la distancia horizontal
QR, se tomará en el listón
QQ' otro punto Q", situado
en un plano horizontal que
pase por encima del obstáculo,
y se medirá horizontalmente
una di tancia Q' R'
igual á la altura Qn Q' multiplicada
por ! , y se acabará
la operacion como anteriormente.
Se perfilan del mism
modo el talud O' P', la banqueta
O' A1' y el talud de
banqueta M']{.
NOTA-Para medir las
distancias horizontalmente
se emplea un listón y el nivel
de al bafiil. (V éanse las
Conferencias de Topografía).
Perfiles intermedios-Dos perfiles, á lo menos establecidos respectivamente
cerca de las extremidades de cada cara de la obra, son indispensables
para determinar completamente la configuración de esta cara.
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BOLETfN MILITAR 365
Pero si el intervalo que separa estos dos perfiles ec; mayor de 15 metros,
es preciso, para facilitar la ejecución del trabajo, construfr perfiles
intermedios. Se construyen estos perfiles con arreglo á los procedimientos
ya indicados. Además, hay que tener cuidado, en cada uno de
estos perfiles, de comprobar, á ojo, si sus diferentes aristas se hallan en
los planos determinados por las aristas correspondientes de los perfiles
establecidos anteriormente, y corregir unos y otros, en caso necesario,
de manera que satisfagan esta condición.
Perfiles en los ángulos.-Además de los perfiles precedentes, se necesita
establecer otros en los ángulos de la obra, en la intersección de
los planos correspondientes de las caras contiguas. Con este fin se colocan
en el suelo listones verticales ó estacas en los puntos de encuentro,
-de las proyecciones de las diferentes líneas correspondientes de
ambas caras, y se determina la altura de las muescas que se deben
hacer en estos listones, prolongando las líneas que unen las muescas de
los listones correspondientes de los perfiles ya construídos ; en seguida
se unen estos puntos sucesivamente con cuerdas ó listones, y se verifica
si hs líneas del perfil, así construído, se hallan en los planos determinados
por los perfiles de ambas caras.
Sucede, á veces, que las intersecciones de los diferentes planos de
ambas caras no están situadas en el mi s mo plano verttcal, particularmente
cuando el es pesor del parapeto ó las pendientes de lt.s crestas, de
los planos d e f uego 6 d e los taludes ex teriores difieran en las caras cons
id e radas. Pueden, en este caso, enlazarse las caras por medio de un
chtljlá11, de l m o do siguiente: (fig. 15): después de trazar las proyeccion_
s de las cres tas exteriores que se encuentran e n el punto e, se
miden en es tas d os líneas, desd e es t e punto, la s di s tancias ce' y ce"
iguale<> á omso ó á r metro; en e' y e" se plantan jalo nes, en donde
se marca la altura de la cresta exterior en e stos puntos ; en seguida,
uniendo con cuerdas los punto s de las crestas exteriores, as í detenni-nados,
E:on el punto de inter
ección de las crestas
interiores, el triángulo Be'
e' será el enlace de los
planos de fuegos. Se trazará
del mismo modo el
triángulo de' r11 qut:: forma
el enlace de los taludes
exteriores.
Ptr}iles de los pasajes y de los extrtmos de los parapeto s-En los puntns
-e n donde haya de interrumpirs e el parapeto, se perfila la obra ~egún la
pendiente q ue se nec e5ita dar á la s ti e rras, como sigu e : e n el s uelo se
traza el pie d e l talud, arr egl án d o l o, p oco m ás 6 m enos, h ori z ontalment
e, y desde esta línea se to m an en las proyecc i ones de las e i fe r e ntes
aristas del parapeto, d istancias iguales á l as alturas de estas ari--tas so bre
el sudo, mult i p l icadas por la fracción invertida que c. presa l a p endiente
del t alud.
E j emplo : (C on u na al tu ra de la c r es ta p o r ~obre e l pie del tal
ud de 2m5o, y c on una pendiente de · ~ para el talud e xtr e mo, la distancia
que se debe tnmar en la proyección de la cresta será;
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366 BOLETíN MILI'l'AR
LX zm,so= 3 m,75
2
En los puntos así determinados se clavan perchas en donde se
marcan las posiciones de las aristas correspondientes, en el espacio, y
se unen estos nuevos puntos con cuerdas ó listones.
Perfiles de las superficies curvas-Cuando existen en las obras superficies
curvas, se eHablece cierto número de Ferfiles, tanto corno sea
posible, perpendiculares á la cresta inferior, y muy cercanos unos de
otro5, de manera que se pueda ejecutar el terraplén, guiándose á ojo,
entre dos perfiles consecutivos.
Perji!amiento de los focos-En la prolongación de los perfiles del
terraplén se plantan estacas que marquen las cimas de la escarpa y de
la contraescarpa en el terreno, y uniendo con cuerdas las estacas correspondientes
de los perfiles, se trazan '!Sta!! líneas con la pica; sin embargo,
esto no basta p:-ra principiar el desmonte en las crestas de la escarpa
y de la contraescarpa, pues para no equivocar el talud, se disponen, de
ambos lados, gradines en los cuales la relación de la altura á la base sea,.
á lo más, i3ual á la pendiente del talud : con este fin, se traza con la
pica la línea que determine en e 1 suelo el bcrde del primer gradín, y
se cava el foso hasta una profundidad igua~ A la altura de gradín. Se
traza del mismo modo la línea que determina en el fondo de este primer
foso el borde del segundo gradín, y se C< rHin úa a si' poco : poco.
En seguida, frente á los perfiles, se cortan los gradincs con ranuras
cuyo fondo tenga la inclinación dada, lo que se ce rnprutba con
perfiles triangulares movibles y que den cxact< men te la inclinaciC:n del
talud, cuando se coloca verticalmente uno de 10s lados por medio de
la plomada (figura 16).
Se acaba el talud, quitando la tierra entre d os r:tnuras consecutivas
de las así formadas.
Con trabajadores ejercitado~, se puC'd en t:w bién cort::lr los taludes
sin más que clavar en la cima del talud li ~t~ nes ncs tos según la
inclinación del talud, y que sirven para gui ar á les tr , ba j a Cir es .
Capitán SAB A RT HI·Z ( ie in ge niería)
(e olitinuará)
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BOLETÍN MILITAR 367
SECCfON DOCTBIN AL
(ARREGLADO DEL FRA CEs)
En campaña los Jefes de los Cuerpos y servicios del Ejército
reL:iben del superior, cada día, y por excepción para un ?eríodo
de algunos días, instrucciones referentes á los tres puntos que
e u seguida se indican:
1.0 Op erachn s: marcha, repo o y combate.
2.0 S?st~ni,ni.?nto dP hs tropas: alimentación, reemplazo de
vívere , municione , he1 ramientas y material de guerra ; explotación
de los recursos loc,de ; utilización de las líneas de comunicaciones
y ferrocctrriles; in talaci6n de la de etapas; servicio
sanitario, e:;tablecimi<->nto de ho. pitales de ~angre, evacuación de
enferm JS y herillo ; medidas higiénica".
3·" Pt!rson d y servicio intcriiJr: ituación del personal y el
matenal; ' 'acante-., promociones, a en o y nombramientos; prisionero
y de ertore ; justicia militar y medidas disciplinarias.
U n.l orrl ·n, el no . u nombre lo indic cl, e imperativa y prescribe
su l~je ·uc-i<ín in excu"a ue ninguna especie. Toda orden es
tanto m.1' det,dLtda y com nieta, cuanto más se desciende en la
escala j~rárquica: no prescribe el modo e pecial de ejecutarla sino
cuando ern;.¡na de un Comandante general de tropa (de división ó
d.:- collllnn.t), por '-"Ua11t 1 él se h.dLt en capacidad de modificar la
cjecu i6n de •~cuer io con IJ. e cntu que ella la comunique á
lc1s tr 'PJ:>. Al Cl>ntr:trio le:, Ór 1 ·nes grncrrd •s y la. in:trucciones generalt'S
. Ír\' :ll J> tr.t 11 >tÍ jL: r :Í. 1 f H:rL, dcb..!n en '~er (ley .-, J ecre~os , dcci i ne .. , documentos
que e piden, o i lÍ._"icne, dt't: lks para la ejecución de los
di ver. o . er\'Í\.:Í ). , t ) y petra d. r e ·enta r ública de ll>s elogios ó
cen ... ur.t~ que e 'iri:[ · 1 p í )Ji ·mente á lo· Cuerpos ó á los individuo-.;.
Las <>rdc·rws f!' · ·e r. le· reciben el r.om bre de "orden general
de ttd Lj· rLito, ·1v i. i no Col•1mna," el que las expide les da un
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368 BOLETÍN MILITAR
número de serie y se trasmiten á los Cuerpos Íntegrament~, sin
otras modificaciones ó supresiones que las ordenadas por la misma
orden. Según lo que disponga el Jef~ de quien emana, se las lee á
las tropas una ó muchas vec~s. A fin de que las órdenes sean dacas
al expedirlas se tendrán en cuenta las reglas siguientes : 1 .a Dividirla
en párrafos muy cortos, porque éstos hieren mucho mejor
la mente y evitan los anexos que de otro modo sería preciso agregar
á la orden y pueden extraviarse; 2.a Cada artículo debe constituír
un párrafo (ó grupo de párrafos) separado y numerado;
-conviene además intitular los artículos con la designación del
objeto á que se refieren y por lo mismo no deben abarcar prescrip-
Ciones de diverso género. De este modo es fácil recordarlas después
en un momento dado, por ejemplo: Artículo 3.0 (hospitales)
de la orden general número 7· 0 de la 4~ División.
La instrucción no tiene la forma precisa, formal é imperativa
ntualidades, indica
claramente el resultado que debe obtenerse y se limita á visar las
varias disposiciones que el subordinado no puede ordenar por su
propia autoridad y parece le son indispensables para alcanzar el fin
que persigue. Desdt el punto de vista del servicio (alimentación,
distribución de municione , etc.), la instrucción prescribe los diversos
procedin.ientos que deben aplicarse según los casos que pueden
presentarse.
En la práctica ordinaria las voluntades del Jefe se comunican
diariamente á los Jefes de Cuerpos y servicios bajo uno de los dos
iguientes títulos:
1.0 Orden general para el día ... -Esta orden contendrá á la
vez las prescripciones para las operaciones y para el sostenimiento
de las tropas: inconvemente sería separar estas dos clases de prescripciones
en atención á que en todo caso las primeras ejercen influencia
directa sobre las segundas y recíprocamente.
2.0 Respuesta al parte enviado el día ... - Esta pieza contendrá,
en forma de memorandum, las notas, decisiones y resoluciones concernientes
al personal y aJ servicio interior de los Cuerpos, lo mismo
que las respuestas á las peticione formuladas sobre el particular.
Por su parte los Jefes de Cuerpos y ele servicies enviarán al
uperior de quien dependan, diaria ó periódicamente, ó en fechas
determinada : 1.0 Lo· informes relativo á las operacione ; 2.0
Los estados de situación y ervicio; El parte diario con inclusión
de las di versas piezas concernientes al servicio i;¡terior, el personal
;' las raciones de víveres.
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BOLETÍN MILITAR 36~
ÜRDEro.TES PARA LAS OPERACIONES. Estas órdenes comprennen
la orden de marcha y la órdenes preparatorias para el estacionamiento
y el combate, de las cuales las dos primeras se envían en la
oche víspera del día en que deben cumplirse: el 1.0 de Diciembre,
:por ejemplo, para el día siguiente 2. El dicho día 2, si la marcha se
ha ejecutado sin encontrar al enemigo, los Jefes de Cuerpos y servicios
reciben la orden definitiva de estacionamiento, destinada á confirmar
ó modificar, en los detalles que fuere preciso, la "orden
preparatoria" de la víspera. Esta orden defi ni ti va se expide cuando
los Jefes de la fuerza han visto, sobre el terreno, que las medidas
adoptadas previamente eran buenas. En el caso de que un combate
sea inminente, los Jefes de Cuerpos y servicios reciben durante
la marcha una orden preparatoria para el combare, des ti nada á pre-arar
el despliegue de la columna ó columnas y á agrupar convenientemente
las tropas, la cual será seguida á su tiempo por la
órdenes dtjinitivas, que se expiden sucesivamente, de acuerdo con
las eventualidades, á partir del momento en que e disparan lo"
primeros tiros.
Las órdenes sobre las operaciones han de ser claras, precisas,
ompletas y redactadas in precipitación, para evitar las contraórdene
, germen seguro del desorden. Al expedirlas debe el Jefe
suponerse en el ca o del que ha de cumplirla , recordando, ademá ,
que es preciso que cada Jefe co11ozca en su conjunto la operación
y epa lo que pasa en torno suyo, con cuyo objeto se comunican
órdenes identicas á las divi iones del mi mo ejercito, á los batallone
de la misma división, etc. Lo dicho no obc:ta para que en casos
urgentes se muevan las di ver as fracciones de tropa por medio de
órdenes sumarias que se com¡Jletan lo más pronto posible.
Por la fuerza mi ma de las cosas la orden de movimiento y
a preparatoria del e racionamiento de ordinario no llegan á los
cuerpos sino al anochecer, y como por otra parte es preciso asegurar
cuanto se pueda el reposo nocturno, importa, pue , reglar el
envío de tales <)rdenes de manera que lleguen en tiempo útil, es
decir, antes de las ocho y media de la noche ó despué de las
cuatro de la mañana. De una vez por todas conviene advertir á
los cuerpos, que si á las nueve de la noche no han recibido órdenes
para el día siguiente, tomarán las armas al amanecer y enviarán
us ayudantes mayores al Cuartel general de la brigada ó de la
división. Puede facilitarse y acderarse la transmisión deo las órdenes,
adoptando la práctica de la junta diaria, en la morada del General
de división, á una hora fijada de acuerdo con el probable momento
de la llegada de las órdenes del Jefe superior: á dicha junta
asisten los Jefes de servicios, y los primeros ó segundos Jefes de
los cuerpos, á fin de que puedan responder á las preguntas que ne~
esite hacerles el superior jerárgico. Las órdenes se les entregan
1 uego allí mismo, por escrito, ó se les dictan, si el tiempo falta.:.
2
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370 BOLETÍN MILIT A.R
á fino de no olvidar los principales puntos que deben tratarse e
cada clase de órdenes, se anotan en seguida por grupos sintéticos_
A) Ordenes de movimiento--Comprende en primer lugar las disposicione~
que deben adoptarse desde el punto de vista táctico, luégo
las referentes á la formación de la columna ( ó columnas) y las.
modificaciones al orden normal de marcha : estas últimas pueden,
llegado el ca~o, agruparse bajo la forma de un cuadro de marcha
Lo antedicho se entenderá mejor en el siguiente memorandum :
I .0 Información sobre el enemigo, de acuerdo con la orden general
del ejercito: exposición clara de la situación; 2. 0 Objetivo
que debe alcanzarse en un tiempo dado; 3.0 Número de columnas,
papel de cada una; caminos que pueden usar; columna con la cual
marchará el jefe que da la orden; informes que espera durante la
marcha; lugar y hora donde tendrá lugar la junta diaria; 4.° Cuadro
de marcha, que comprenderá: velocidad á que debe marcharse;
hora del primer alto horario; sitio y duración del grande alto, si lo
hubiere; vanguardia de la columna con que marchará el jefe superior;
composición y orden de marcha de cada columna; horas á
que los grupos de éstas deben pa ar por el punto inicial; itinerario
que seguirán las columnas; servicio de seguridad; postas y correos •.
En los ca os en que dos columna pudieran cruzarse siguiendo ]a-:;
vías principales, e indicarán las excu a da , que permitan obviar tal
tropiezo, á fin de evitar demoras y fatigas inútiles. La mayor parte
de e tos datos pueden figurarse en un grajico de marcha que dé
la representación geométrica del movimiento; 5.° Condu ta que
debe ob ervarse en el paso de un desfi ladero y en el de encuentro
con el enemigo (ataque inmediato 6 no); indicación de la tropas
que deben pa ar primero en el ca o de que do columnas tengan
forzosamente que ruzar e; 6. 0 Indicación sumaria de la dirección
que lle\'a al frente: obre los flanco. la caballería exploradora, si
la hubiere, tanto para que puedan apoyarla las tropas cle infantería
en cas'> necl' ario, como para evitar que u ap;1rición cause alarma
en las columnas; cooperacion gue ptteden esperar una · de otras ]a~
colurnmJc; \'ccina ; ¡.o Zona atnbuída á cada unidad orgánica para
a egurarle lo vÍ\'ere mediante la expl ta ·ión de los recurso loca-les;
8. 0 t: taciones cabeza de la ó las líneas de etapds de las v1as
de las diver.as columnas; jefes y per onal de la ó las lín<:as de eta·pas;
comunicaciones e t:ablecidas por medio del telégrafo ó de postas,
e iti ner.1rius de é tos.
b) Ord nes para el estacionamient?- La orden preparatoria indica
el conjunto de posicione~ que ocupar:ín la avanzada y la repartición
del terreno para campamento ó vivac entre l di\ersos cuerpo.
y sen,icios. Cuando el jefe upt:rior ha podido ·er informado á
tiempo obre el t e rreno, d1cha orden preparatoria se agregará como
anexa á la d ... mar~.... ha; en ca · o contrario, se comunica durante la
jornada. En todo ca ·o, un poco antes de llegar á la dormida, ante
cada jefe de cuerpo se presentará su a} udante mayor, que ha fur-
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BOLE1.'ÍN MILITAR 371
mado parte del personal de alojamiento, y es portador de la orden'
definitiva, que confirma y completa. la preparatoria, y fija la fuerza
y situación de las avanzadas; la repartición del terreno; los servicios
y fatigas; las plazas de armas para la reunión eventual de brigadas
ó divisiones; el servicio interior; las fortificaciones ú obrasque
deben construírse, y la hora á que estarán terminadas; las:
cuestiones referentes á la alimentación, reemplazo de municiones,
hospitales y ambulancias; y, en fin, las disposiciones que deben
tomar e en caso de alarma ó de una partida rep6!ntina.
e) Ordenes para el combate-Solamente cuando se está á la defensiva
es posible expedir de a¡Jtemano órdenes completas sobre un
futuro combate y también cuando se ha permanecido un cierto
tiempo enfrente del enemigo. De ordinario las órdenes para el
combate son la consecuencia de las órdenes de marcha: la columna
ó columnas avanzan en la dirección en que se: supone se halla el
enemigo, con la indicación sumaria de la conducta que debe observarse
en caso de encuentro (expectativa, ataque inmediato, etc.);
la dirección misma del combate no se asegura por medio de órdenes
precisas sino en el momento en que ya se verif:có el reconocimiento
de la posición del adverl>ario.
Sea que estas órdenes se den de una vez ó sucesivamente,.
verbales ó por escrito, conviene al dulas tener presente el memorandum
que sigue, para no olvidar ninguna indicación esencial:
1.0 Mencionar lo que se sabe del enemigo, e indicar el objetivo
general que el jefe quiere alcanzar al librar el combate; 2.0 Especificar
el papel que incumbe á cada División, Brigada ó cuerpo •
.Formaciones adoptadas: primera línea, segunda línea, re crvas;
ataque directo, movimiento de flanqueo ó envolvente: señalar la
posición de las tropas vecinas y el concur o que puede esperarse
de ellas; 3.0 Preci ar con mucho cuidado los objeti\os asignados á
cadJ. fracci()n (brigada, cuerpo, compañía, batena), empleando una
fórmula clara, por ejemplo: ta//;atalltn atacará de modo que se
apodere de la cresta de de la ca a x inclusive hasta la quebrada m;
á su derecha c;erá ,o tenido por tal tropa, á la izquierda por tal
otra (ó deberá formar e. calon defensivo apoyado en la cerca z, si
forma el extremo de una hnea); indicar los puntos donde deben tratar
de eJ.laz.arse las diversas fracciones que forman el frente de
combate; 4.0 Desembocaderos tácticos sobre el enemigo asignados
á cada tracción; horas á las cuales los escalones de cabeza
deben aparecer en puntos determinados; 5.0 Emplazamiento sucesivo
de las cccione de parque y ambulancias; 6.0 Línea que no
deben rebasar el convoy y parque; 7. 0 Sitios ocupados por los cuarteles
generales y medid~s adoptadas para acdcrar la comunicación
de órdenes, informes y peticiones.
Nlal sistema sería prescribir de antemano órdenes en previsión
de diversas eventualidades, porque de ordinario la no prevista
será la que se presenta, y en tal caso como los subalternos se sen-·
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372 BOLETÍN MILITAR
tirán atados por las órdenes recibidas, no se atreverán á tomar la
iniciativa para hacer frente á un contratiempo.
La conducta que debe observarse en caso de revés no figura
en la orden de combate, porque por interés de la monl de la fuerza
esa eventualidad no debe preverse oficialmente, por más que
se le haya estudiado y reglado de antemano. Además, en el momento
en que se impone la retirada es dudoso que todas las tropas
puedan seguir las direcciones ordenadas, ya que el enemigo tratará
de apoderarse de ellas. Si el enemigo no aprieta demasiado, cada
cuerpo se retirará naturalmente hacia los puntos por donde vino:
la posición de los convoyes basta para indicar la línea de retirada.
En todo caso, las órdenes sobre la retirada serán in!luídas por
la situación al fin del combate. El cañón no es señal suficiente
para asegurar la cooperación en el combate por parte de columnai
separadas.
-----4-+~--
(Continúa del número 95)
Tampoco fue por medio de una grande elocuencia que Robert
Lec arrastró las simpatías; modesto, reservado, taciturno, no
salía de su mutismo ino para dar una orden ó pedir un informe:
de ordinario parecía absorto en alguna contemplación interior; su
calma no disminuía entre las balas, durante la ejecución de las
maniobras de que dependía la suerte de la batalla. Antes de la
jornada el General había combinado cuidadosamente su dispo iciones,
d ejando lo men?s posible al azar: sus órdenes de marcha son
de una lucidez perfecta. Conocía á fondo el valor de sus Tenientes:
Longstreet, otro él mismo; Ewel, quien al reemplazar áJackson
pareció heredarle su heroico valor; P. H. HilJ, el hombre incomparable
para la acción y cuya cualidades crecían con el peligro.
A tales Jefes de Cuerpo dejaba plena latitud: seguro de su
concurso absoluto y abnegado, no intervenía en los detalles sino
en las horas negras, para llevarles el apoyo de su inmensa popula-ridad
entre los soldados. .
Profundamente adicto á la iglesia anglicana, Lee observaba
con todo rigor las prácticas de su religión y, con el ejemplo,
mantenía en torno suyo el orden, la sobriedad, la disciplina. No
era un místico como Stonewall que levantaba los ojos al cielo para
conjurar al Dios de los Ejércitos le diera la victoria, sino un creyente
fervoroso, casi fatalista, de antemano resignado á las decisiones
de lo alto. J ackson se revelaba á veces contra la divinidad
sorda á sus ruegos, tal como los napolitanos injurian á San Jenaro
cuando el milagro tarda; Lee se inclinaba resignado y humilde ante
las decisiones del destinCJ cuando su energía, su habilidad, su saber
no eran bastantes á conjurar la adversidad. Curioso es analizar sus
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BOLETÍN MILITAR 373
telegramas después de una batalla: si ha triunfado lo debe á sus
compañeros de armas; si la fortuna le fue contraria, solo él tiene
la culpa y justifica hasta á los que le secundaron mal. Después de
Gettysburg disputó á Longstreet la responsabilidad de la malhadada
carga sobre el cimenterio: el uno decía habíala intentado sin
concentrar previamente su c11erpo de Ejército; el otro reclamaba
la paternidad de la orden de ataque."
Cuanto al distinguido escritor militar alemán Scheibert, compañero
del célebre guerrero en más de una campaña, para concluír
u Historia de la gu erra trae las líneas que siguen:
''Entre más estudio teóricamente esta guerra y trato de formarme
sobre ella un juicio imparcial, más brilla con luz intensa
la vida militar de R. E. Lee, ya juzgado por su pueblo y por su
ejército en los siguientes envidiables términos: fue como soldado
un gran General; pero como hombre es más grande aún! En estos
momentos no tenemos que hablar ino del soldado.
Cuando lo conocí en 1863, frisaba el General Lee en los
cincuenta y ocho años y su pr-esencia era arrogante y hermosa, en
verdad de militar y montaba con soltura y elegancia. Los cabellos
blanqueados por la lucha, servían de marco á un rostro noble, lleno
de fuerza y sobre el cual se destacaban casi negros el par de
ojos grandes y brillante~. Todo en su continente respiraba la calma
y hablaba muy poco. Descendía de una antigua familia inglesa
que abandonó la isla en tiempo de la Revolución y era esposo
de la hija de un nieto de Washington, lo que lo constituía en uno
de los herederos de la raza del primer Presidente, por lo cual aun
ante de que estallara la guerra figuraba como una de las personalidades
políticas de primera línea en la Unión.
Educuse en W e t- Point y, ya oficial de ingenieros, se distinguió
de un modo particular en la campaña de 1\tl xico. Cuando
estalló la guerra, cuyo fuego vio prender e con indecible pesar,
censuró sin ambaje~ á us promotores; ardiente patriota que habta
hecho su carrera al servicio de la Unión, e vio amargo para
decidir e en tal "'mergencia ha ta el momento en que su patria,
Virginia, se afilió entre los Est¡¡dos del Sur. En esta circun tancía,
como en todo el curso de su vida, no tomó en cuenta sus conveniencias
6 simpatías ino que obró conforme lo que creía era su
deber, móvil único que reguló iempre sus acciones. Prescindiendo
de las ventajas que le aseguraban largos años de honro os servicios
en lo Estados del Este, en vez. de adelantar por el brillante
camino que estos le ofrecían, cargó sus hombros con las desgracias
de la patria, ayudándola á soportarlas valerosamente hasta que,
aplastado por la suerte, sucumbió junto con aquella.
Cuanto á su carrera militar durante la guerra, el observador
imparcial queda atónito ante la multiplicidad de lós recursos que
hacía surgir el General, no como fuerzas militares ó elementos de
guerra, sino como planes para el más conveniente eu1pleo de la~t
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374 DOLEl'ÍN MILITAR
tropas. Demostrado está en el campo de la estrategia que Lee no
solo ~upo servirse de la ofensiva y de la defensiva con ;gua! perfección,
si no que fue maestro con ·umado en el arte de penetrar
los designios de sus adversarios; fue el creador de una nueva táctica
de infantería que aplicó con bravura; también sobresalía en
.apreciar des ie un punto de vista superior la misión de la caballería,
á la cual halló un fecundo campo de actividad, que permitió
á dicha arma adquirie e nueva celebridad; tuvo en grande estima
la artillería cuyos detalles conocía á fondo. Rara vez incurrió en
error al escoger las posiciones para el combate, siempre admiradas
hasta por sus mismos enemigos. Lo antedicho explica por qué fue
siempre vencedor donde puso su espada en balanza. Sólo una vez
Raqueó su talento de General en Jefe: poco después de la muerte
de Jacl y no poco al triunfo de lo realistas
ayu chndo á quebrantar la moral de los rep11blic a no .
Entre tanto que la e- uadr.illac:; maniobraban y combatían en
Sorondo, el Ejército de Gonz~ílez, tras pe .. Tl'anecer algunos días
en Orocopiche, avanzó luégo hasta rodear l ca tillos de Ango -
tura, cuando dicho Jefe se dio cuenta de la gravedad que tenía la
partiua de Sánchez; pero in intentar un ataque formal se entretuvo
en tiroteo con los realistas atrincherados sin otro re ultado visible
que de rerdiciar municiones. Así andaban las cosas, cuando
la llegada del Gobernador con los restos de la vencí da e cuadrilla patriotaquebrantóel
ánimo ha ta en los má intrépidos, y los Jefes fueron
ele opinión que debía emprenderse la retirada cuanto ante,
con el objeto de buscar medios para volver á la orilla izquierda del
río. El m vimiento e efet:tuó con bastante premura, p r no decir
.desorden, con rumbo á Almacén, pueblo riberefi.o y algo al O. de
Angostura; pero como allí fuera imposible conseguir los recursos
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376 BOLETÍN MILI ~'A.R
deseados continuó otras sei::; legue~s ó sea hasta Borbón, lugar áorrde
se creyó poder resistir con mejor éxito, llegado el caso. Establecí-·
do aquí el campamento, González Moreno, Solá y algunos otros Jefes
cruzaron el río con el pretexto de ir á Boca oel Pao á conseguir
embarcaciones; pero ya en ese lugar, una vez que no las obtuvieron
en vez de regresar á compartir la suerte de los soldados marcharon
para la Villa del Pao, consumando la más singular deserción que
registran los anales militares del globo. La retirada del Ejército,
á partir de Angostura, había sido picada por el enemigo, y á última
hora más bien era fuga desordenada que marcha de una tropa regular.
En Borbón los abandonados soldados tenían al O. el río
Aro, que les cierra el paso, pues no da vado, al N. la escuadrilla
realista, al S. la selva desierta y al frente las tropas de Guayana,
por lo cual no es de extrañarse que faltos de Jefes y recursos convinieran
en rendirse al Gobernador Chartres, que les ofrecía la vida
y buen trato si lo hacían sin mayor demora: más de I ,ooo hombres
pasaron por las horcas caudinas en los primeros días de Abril,
siendo relativamente pocos los que lograron salvarse de esta segunda
catástrofe.
Cuanto á Villapol después de la derrota de Sorondo, se replegó
á Barrancas, y tan luego como supo lo acaecido en Angostura,
emprendió retirada hacia Aragua, á donde llegó sin otra novedad
que bastante deserción, y allí se atrincheró con los restos
de la columna con el objeto de cubrir a Cumaná contra las incursiones
de Jos realistas: en esta ciudad ni aun se dieron cuenta
los habitantes de lo sucedido, porque los gravísimos acontecimientos
que se cumplían en el centro del país embargaban todos lo:>
ánimos.
Los reali tas no perdieron el tiempo: á raíz de su doble victoria
enviaron di ver as partidas á la margen izquierda del Orinoco
para dominarla, la cuales pronto señorearon la llanura: habían
ocupado ya las poblacione de an Diego y el Pao y se preparaban
á avanzar contra Aragua de Barcelona cuando supieron la:
total y completa victoria de .1\1onteverde en el Centro y que en
Caracas funcionaba nuevamente el gobierno del Rey. Al entrar á
Villa del Pao aprehendieron á González Moreno, quien tal vez
pvr vergüenza no se atrevió a huír y fue á parar al cabo á los
calabozos de la Guaira, donde murió poco después "atormentado
de disgusto " egun e cribe uno de us biógrafos.
De tal magnitud fue el triunfo de los realistas en Guayana,
que la causa de la Independencia habría corrido graves peligros
en el centro, aun sin las victorias de Monteverde r á la inversa,
si los patriotas hu hieran tri un fado en So rondo y Angostura, aun
perdida Caracas se habría salvado la República, y, seguramente,
anticipádose cinco años la victoria final de los libres con ahorro
de cien reñidos combates y ventajas decisivas para la vida futura
de estas incipientes nacionalidades, como que entonces no habría
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BOLETÍN MILITAR 377
surgido muchos de esos gérmenes nocivos que luego se re!'olvieron
desencadenando el reinado de la guerra civil.
Al terminar debemos repetir que el anterior relato basado en
los documentos oficiales del tiempo, forzosamente presenta la guerra
en Guayana bajo muy distinta faz, que no deja en pie una
línea del relato de los historiadore que habían afirmado: 1 •0
, que
al llegar la escuadrilla republicana á Barranca:;, allí encontraron á
González y Villapol y los pasaron á la orilla derecha; 2.0 , que Solá
ya había pasado por su cuenta y e taba en l\1oitaco, (una legua al
Oeste) donde se entendió con un jefe realista, y tras una especie
de armisticio siguió sobre Angostuta; 3. 0
, que los patriotas habían
llevado su escuadrilla hasta cerca de Angostura, cortando las
comunicaciones entre Vieja Guayana y Angostura; 4. 0
, que volvieron
á enviar las naves abajo de Vieja Guayana (á Sorondo);
5.0 , que todas las tropas de tierra se habían aproximado á Angostura,
unas por Occidente y otras por Oriente; y 6.0
, que Villapoi,
merced á su esfuerzo había logrado repasar el río. ¿Qué pudo
motivar tan singular error? Seguramente po teriores relatos de
Villapol, quien sin duda falseó la verdad para evadir el tremPndo
cargo que la historia coloca sobre su cabeza, y si no lo
acusa de traición-era español como Solá, en tanto que Moreno
era criollo-débese tan solo á que por la Patria rindió la vida en
San 1\tlateo.
(Continúa)
DE I,A JII TORIA MILITAR
(Extracto de conferencia á los oficiales de la guarnición)
Perdidas en la noche de los tiempos las primeras migracione
de pueblos en el viejo y el nuevo mundo ; pobladas ya con cierta
den idad las comarca mediterráneas de Europa, A ia y A frica
al tiempo de las grandes campañas que regi tra la histo~ia antigua,
por lo cual en ellas se sujetaron las líneas de operacione a los
caminos abiertos con anterioridad por el comercio ; explorado el
interior de Asia y de Africa en pleno siglo XIX, nada puede reemplazar
el e tudio de la conquista de América como acontecimiento
que de luz sui1ciente sobre la acción que ejerce la geografía, ó sea
el modelado de los continentes sobre el de arrollo de la historia,
desde la exploración y primeras campañas (conquista) en tiempos
de incipiente progreso hasta las operaciones militares que se
cumplen en este siglo, con todos los recursos de avanzadísima
civilización.
Y cosa singular : jamás entre nosotros han cuidado los historiadores
de escribir sus libros teniendo pre3ente aquella decisiva
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378 BOLETÍN MILITAR
influencia de la geografía sobre la historia; nunca á sus trabajo
sociológicos dieron base realmente digna de ese nombre, y sus relatos,
meras nomenclaturas cronológicas, falsean las ideas y provocan
en el ánimo del común de los lectores) juicio erróneos
5obre la materia, de suerte que, por una parte, se de cuida el estudio
de la conquista com inútil, en e ~ p ~ cial '"le de el punto de
vista militar, y por otra, se ha vuelto lugar común hablar de
la incomp:1rable posición geográfica de Colombia "reco tada entre
dos mare , con todos los clima y proJuctos de la naturaleza acumulados
en sus montalías," cuando al volver la vista á la realidad
de las cosas nos hallamos con que es grande el atraso y la pobreza
del país, comparado con sus hermanos, y lo que es más notable
aún, dejado está muy atrás en el campo de la civilización por pue
blos en verdad más nuevos en su nacimiento á la civilización
cristiana. Y para agravar el pecado, un pecado que nos mata lenta
pero seguramente, de ese atraso innegable se culpa á la raza, al
Gobierno, á cualquier cosa, antes que reconocer cuál es la fuente
de semejante estado, ora por orgullo patrio mal entendido, ora por
no trillar las sendas de la verdad.
No otro, que tenem :; obligación ineluJible de afrontar
cierta clase de estudios con fría calma, sujetando iemprc nue· tro
criterio á cálculos de tiempo y espacio por aquello de que todo
día no cuenta ino veinticuatro horas y toda legua exige en el
soldado que la recorre el e fuerzo suficiente para levantar seis mil
veces un pe o medio de seis arrobas, nece ita m o transitar otra
clase de senderos.
Ante todo, analicemos las cifras d'"' la cronología :
En 1492 se de cubre la primer tierra americ na en el archipiélago
antillano; en 1498 la co ta dd Orinoco; en 1499 y I seo
buena porción de la co. ta del golfo de Mexic , de Venezuela y Brasil;
de 1 so::> á 1 SI4 es re onocido todo el liroral e Iom biano; en
I SI 3 e de cu brc el Pací ico cruzando el I stmo de Pan a má ; de
rsr6 á 15r8llegan lo de· .... ubridore-s al río d e L ·1 Plata y co · ta de
Mt!xico; en r S 22 pa a l.Vlag .dlanes pDr c i e s trecho de . u nombre;
en 1822 e ha dado la vuelta al mund p r pri 11-ra vez, y queda
descubierta La Florida; en r S23 y 24 c)nqui tadores salido de
Panamá vuelven al Atlántico por el río s,lf1 Juan; de IS24 á 1526
se reconoce nuestro lit ral pacífico; en r 528 e tá conq i tado el
imperio de lVloctezuma, e tablecida la audiencia de Mr:!xico y
dacia la vuelta al golfo ó lago de .Maracai bo, pa ando á pocas leguas
de lo que ya pouemos mirar como tierra de civihzación muisca;
de 1527 á r S3I es posible á Pizarro descubrir la cota peruana,
ir á E paña, regresar y conquistar la monarquía de los hijos
del Sol, y e de cubre la Guaya na; en I S3S se e tablece el virreinato
en México, se funda á Lima y á Buenos Aires, se visitan los
Llanos, se conquista el Ecuador, partiendo del Perú, y por los AQdes
.se llega al desierto de Atacama en Chile; en I 536 los espa-
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BOLETÍN MILITAR 379
ñoles desde Cartagena y Pasto se han dado la mano en Antioquia,
han pasado del Atcato á Bolívar y á Antioquia, de Coro á las cabeceras
del Guaviare, de la Buenaventura al Magdalena, de Santa
Marta al Opón; han recorrido el Amazonas, después de trasmontar
lo macizos má elevados de los Andes y tienen idea bastante
exacta de la geografía, de lo que es América latina, y sólo en 1, 37
se des cubre la Sabana de Bogotá!
La larga erie eJe cifras que antecede habla con elocuencia tal,
que huelga n los comentarios: hombres de hierro, ansiosos por decubrir
tierras, viaj<:ro incomparables por su audacia y su tenacidad,
lo último que pisan tras medio siglo de proezas es la Sabana
de Bogotá, y al mismo tiempo la pisan hueste que han recorrido
los Andes desde el Ecuador, han atravesado las llanuras orientales
y han remontado d 11agdalena. El mar, direis, explica e a antelación
en los descubrimientos. De ninguna manera, porque una
vez conocida la vía del Magda}ena, fue adoptada por el comercio
que por muchos aíio se efectuó entre Lima y España por Quito,
Popayán, Honda y Cartagena, de preferencia á la corta travesía
del Istmo en donde al cabo los monarcas españoles tuvieron que
e tablecer,- primer ejemplo en la historia,- el aseguro para tranquilidad
de los negociantes.
Hoy día, el ferro ... arril da rápido acceso al interior de Africa,
cruza la · frígidas llanuras de Siberia, transmonta las montañas
toda · de la A'llérica del Norte, es intercontinental, por decirlo
así, en la del Sur, y en Colombia, no digamo· la locomotora, ni
aun los clrro , con una ola excepci<")n, tran itan por lo flancos
de las cordilleras. La raza, el gobierno, las guerras .... N ó, que
en Bolivia y Perú 1 riele suben del mar ha · ta 4,ooo metros de
altura, y en Colombia en ningun lugar aún se les halla á I,ooo de
altitud, iendo de advertir que enorme urna- y e fuerz.o . obrchumanos
. e han con umido aquí en una lucha estéril hasta el presente.
Malos ingeniero:>, contrato ruino o. , intrigas políticas ____ Nó,
que los irigeniero norteamericano que exploraron de de Buenos
Aires ha sta México para e tudiar el trazo del proyectado ferrocarril
intercontinental, en Colombia, má de una vez, creyeron in.oJuble
el problema, y concluyeron por reconocer que la sección
colombiana sería la de más co tosa construcción.
Si volvemos atrá y continuamos el análisis del desarrollo de
la Conqui ta, hallaremos quP. un siglo de pués de fundada la capital,
aún se batallaba por dominar las desunidas tribus que poblaban
el corazón del país, de suerte que comparada nuestra historia
con la de las Repúblicas hermanas, en verdad sólo en Colombia
puede decirse que descubrimiento y conqui ta no son sinónimos.
Durante la Colonia el relieve impone las vías comerciales,de suerte
que no perdura ninguna de las fundaciones de ciudades hecha
fuera de ellas.
Cosa singular en la apariencia: reunidos tres ejércitos de
conquistadores en la Sa b ana, el acontecimiento no degenera e n
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380 BOLETlN MILITAR
tragedia. La igualdad de los contendores, la prelación de Quesada
en el tiempo·--- Nó: todos suelen olvidar que Belalcázar, Quesada
y Fredemán, de lejanos puntos del horizonte avanzaron guiados
por móvil indebido en el fondo, pero que colocó al primero
y al último á merced del segundo. En efecto, todos tres, enviado~
por sus jefes legítimos, intentaban alzarse contra ellos para quedarse
con las tierras que descubrieran y conquistaran con recursos
ajenos ; todos, lo mismo que otros conquistadores, después de fundar
ciudades y establecer feudos, continuaban las exploraciones en
busca de caminos que les permitieran salir al mar, sin tener que
tocar con los antiguos patrones, á fin de ir á España á obtener
las ansiadas gobernaciones. Belalcázar y Fredemán no podían
regresar á Quito y Coro, so pena de perder la vida ó someterse á
sus antiguos jefes, y no conocían el camino traído por Qyesade,
quien, merced al Magdalena y á que este río dividía dos jurisdicciones,
una de las cuales-Cartagena-tenía contrapuestos sus.
intereses, podía regresar á España por vía franca y navegable por
añadidura. En una palabra, la marcha de los conquistadores fue
impuesta y regulada por el terreno : los primeros cruzaron las
cordilleras partiendo de la costa, en busca de oro y vasallos ; los
segundos, enviados con el mismv fin, cortaron sus itinerarios en
busca de nuevos caminos al m1r; pero la fuerza misma de las cosas
tornó luégo á establecer el equilibrio político-geográfico: Bogotá
no pudo di gregarse de Cartagena y Santa Marta ; los Llanos fueron
ocupados por los moradores de los m ntes de Venezuela; Popayán
se vio envuelta en las guerras del Perú ; Panamá tuvo
Audiencia propia muchos años ; Antioquia quedó en poder de
Belalcázar, por estar rodeada de m ntañas que la separaban del
mar y de Cartagena. Al lado de provincias enormes existieron en
el litoral otra minúsculas, e mo Riohacha; á pe~ar de tener toda
Colombia un mismo soberan , latentes se conservaron las causa~
que provocaban antag nismo en la diversas secciones, y surgió
espantable al dar e el grito de I ndep~..ndencia en 1 8 ro.
(Concluirá)
PARA CONSTRUÍR Y MEDIR ÁNGULOS
El transportador ó semicírculo graduado que sirve para construír
los ángulos en el papel, es instrumento necesarísimo para un
oficial; pero desgraciadamente si es bueno es caro, y la clase que
suele hallarse en el mercado á precios módicos, por regla general
es mala. Además, el transportador tiene el gravísimo inconveniente
de no admitir rectificación cómoda y rápida para las operaciones
que con él se practican, siendo estorboso si muy gran-
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BOLETÍN MILITAR 381
,'T razo de ángulo s con las cuerda s (la escuadra por tran sportador)
"' en en en
o o o o
e:: e:: a:: e:: m E-< m E-< en E-< m E-< m rol m o rol m o w Ul o rol o
~ o E-< ~
o ... ::;; o ... ::;; o E-<
Q ;:¡ o ;:¡ Q ;:¡ ~
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i e:: e::
1
e:: e:: i o ::0 ~ o ::;; :S o ::<: ,:; o
--- - - - ---- - -- ---- - -- --- -- --
0.5 o o 17'
1 o 34 26 14° 34' 51 270 1' 76 37° 14'
1
1.5 o 52 26 5 14 50 51.5 27 15 76.5 37 25
2 1 9 27 15 7 52 27 18 77 ~7 36
2.5 1 26 27.5 15 2'3 52.5 27 42 77.5 37 47
3 1 43 28 15 39 5~ 27 5.5 78 37 5 7
3.5 2 28.5 15 54 53.5 28 9 78.5 38 8
4 2 17 29 16 10 54· 28 22 79 38 19
4.5 2 35 29.5 16 26 54.5 28 35 79.5 88 29
á 2 52 30 16 42 55 28 49 80 38 40
5 .5 3 9 30.5 16 58 55.5 29 2 80.15 38 50
6 3 26 31 17 13 56 29 15 81 39 o
6.5 3 t~ 31.5 17 29 56.5 29 28 1.5 39 11
7 4 32 17 45 .17 29 41 82 39 21
7.5 4 17 32.5 18 o o 57 5 29 54 25 39 31
8 4 3-1- 33 18 16 58 30 7 83 39 42
85 4 51 3~.5 18 31 58 5 30 20 83.5 39 52
9 5 9 34 18 47 59 ~o :32 84 40 2
9.5 5 26 34·.5 19 2 59.5 30 45 81.5 40 12
10 5 +:3 3!) lP 17 GO 30 58 85 40 22
10.5 () 35.5 19 33 60.5 31 10 85 5 10 !i 1
11 ti 17 3() 19 48 61 31 23 8() ·t-0
11.5 6 33 36.5 20 3 61.5 31 3.') 86.;)
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18.5 10 29 43.5 23 31 G .5 3·1- 25 93.5 43 5
19 10 45 4~ 23 ¡.5 69 ;H 36 9~ 43 14
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21..5 12 8 46.5 2-t- !i6 71. 5 35 34 96.5 1·3 59
22 12 2!- 47 25 JO 72 35 4.5 97 ·H 8
22.5 12 41 47.5 2.5 21J.. 72.5 35 56 97.5 4-J.. 16
23 12 57 48 2.5 38 73 36 8 98 44 25
23 5 13 13 48.5 25 52 73.5 36 19 98.5 44 34
24 13 30 49 26 6 74 36 30 99 -i4 4-3
24-.5 13 46 4:9.5 26 20 74.5 36 -t- 1 99.5 ~4 5 1
26 14 2 ~o 26 34 n 36 ~ ; 1
lOO u o
25.i HO 18 50.5 26 48 75.5 37 -
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382 BOLETÍN MILITAR
de, y de escasa utilidad si es pequeño. Por tales razones creemos
que los oficiales lo reemplazarán ventajosamente, desde todo punto
de vista, con el uso de una escuadra graduada (uno de los costados
que forman el ángulo recto) y la tabla anterior, arregladas,
para una base de 1 o centímetros y para 45°.
Trazo de ángulo en el terreno
1
JJ :n
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en en o o o o e:: e:: c:: e::
¡.. ¡.. E-< ¡..
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¡,J en ¡,J U) toJ ~ w
o a o ;;; g ;;; Q "' ¡::) ¡.. A E: ¡:::
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e:: :;.: e:: z; e:: z c:: ;¡: 1
(!)
¡,J (!) toJ o toJ ' (!) w
u u u (,) -- ---1 --
120 425.2
1
jO 34· 5 1 13 461 1 24° 890. 2 35° u.oo 5
2 69.5
1
l4 499.l 25 933 2 36 H5:3 2
3 100.5 15 535.1 26 975 5 37 1607.2
1
" 139.5 16 573.1 27 1019.2 3 15G2. 2
5 170.8 17 6!1.5 28 1063.5 39 1619 5
(i 210.5 18 619.7 29 110 '.2 4U ]()78.2
7 2W.2 19 6 8.5 30 1151< ~ 41 J7:3H.5
8 '2 1 2 20 7'27.7 31 120 J. 7 12 1800.5
9 :316 .5 21 767.7 3'2 l:H9.2 1 43 1865.7
JO 3;)2 2 22 808.2 33 l:W8.7
1
H l!J31.2
11 388.2 '23 + .7 J1. l:l!-9.5 4·5 2000
1 -·
Dado el punto (figura) de u na línea en donde haya de construí rse
el ángulo, se coloca obre ella la e scuadra, 1 o centímetro hacia
lo que debe er el interior del ángulo, S(:; mar a en milímetro la altura
que corresponde al ángulo, y se une dicho punto con el primero.
Si se trat a ra del ángulo I 3° 27' ó del 29° 6', por ejemplo, bu caríamo
esa ctfras en la columnas de los e r.tdo::-, y á su izquierJa, en la
de milímetro, se hall a r;i la corres pv• \.l ien tc altura (cm:rJa) para el
ángulo peJid•J. 'in e lnllare ex . cta h c i fra del ángulo, e toma, sin
error, la más pru.· it :1 a, 1ue to :¡ue la diferencia no alcanzaría á ser
sen ible p.lra el gru e , L.! la punta de i lá, iz, ya que la e cala crece
de medio en medio mi lÍI t •tr . ·¡ se quiere mayor exactitud, duplíquese
la base y la cifra de milímetro. , con lo cual habrá crecido
el e pacio de ésto , y se puede hacer la interpolación del caso; si
n se nece ita sino de lo grad s, redú1-ca · e la bl e á 5 centímetro
·, y tóme e la mitad de lo milímetros corre · pondiente que
má e aproximen al grado pedido. Si e trata de ángul mayor de
45°, se principia por con truír uno de 4) 0 l y sobre la línea que lo
marque se coloca la escuadra y se construye el ángulo complementario;
por ejemplo, si fuera 72°30, el segundo ángulo sena 27°30
(27°30+45=72°30), ó puede variarse la relación entre la b.1..,e y
la altura, puesto que con ba e de 5 centnnetros y la mi · ma e..,cala
de alturas, por ejemplo, se obtienen ángulos k más grandes (38°30
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a Jo e
BOLETÍN MILIT .A.B 383
~ o
b
en vez de 21° 48. En fin,
como la escuadra puede
colocarse á di ver as distancias
del punto indicado, es
fácil rectificar la construcción
gráfica, pue to que
la línea determinada debe
pa~ar por toda las alturas
convenientemente señaladas.
A la inversa, con ]a
escuadra graduada y latabla,
se puede hallar ]os
grados de un ángulo ya
con. truído en el papel.
La segunda tabla sirve para trazar ó medir ángulos sobre el
terreno con una base de 20 metros, tomándose la respectiva altura
en centímetros, por lo cual, si fuere preciso, pueden hacerse las
interpolaciones del caso para los minuto .. Cuanto á la perpendicular,
puede levantarse con un triángulo de cuerda de 3, 4 y 5 metros
por lado. Tambien puede emplear e en el papel para los grados,
tornando la primer cifra de los cent1metros por milímetros, ó á la
inversa, la primera tabla puede emplearse en ei terreno, convirtiendo
lo milímetros en dec1metros y duplicando la base y la altura, lo
que permitirá apreciar ha ta segundos de arco en los caso preciso .
.En el terreno, i en un ángulo cualquiera formado por dos
líneas ó dos visuales j :.donada. , y á partir del vcrtice, mcdimo sobre
la una línea una longitud de 20 metros (ó 10), y al í, con el
triángulo de cuerda, levantamos una perpt-ndi ular, y en ella, con
un metro (de carpintero, y mejor de ~a tre), apreciamos el punto
donde corta á la e.cuadra la egUI da, podremos hallar el ángulo
con preci ión suficiente en cualquiera de las opera ione que se
nece itan crJ lo reconocimiento . i el ángulo fuere · mayor de
45°, se procederá conforme ya se indicó, e decir, e marca P' imcro
el ángulo de 45°, y bre la línea hallad,, se levanta una egunda
perpendicular para encontrar el complemento : si el ángulo es
obtuso, se procede á la inversa, ó ea se mide el ángulo an·udo,
puesto que su diferencia, restada de 180°, dará el valor que se busca
••
V 1" PtiETIA~:D "! •
a
POH SA TIAGO PÉHEZ
(Continuación)
Como no pUt'·de carninarse por día más de legua ó legua y
media, hasta la cuarta jornada no se Jlega al Zancttdo, lugar
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3&4 BOLETíN MILITAR
de nombre stmestro, distante cinco leguas y media de Ansermanuevo.
Allí encontrámos por primera vez casa en la montaña,
edificada sobre horcone'5, poco más de un metro sobre el terreno.
Plátanos eran todos los artículos de venta que se encontraban ahí.
Poco menos de una legua adelante corre la quebrada de Las
Cuevas, que separa por aquel lado la Provincia del Cauca de la del
Chocó. Allí el clima es ya cálido, como que la quebrada apenas
tiene 1,454 metros de altura sobre el mar.
El río Ingará nace de la rama principal de los Andes occidentales,
al Sur de las fuentes del Tamaná, é inclinándose entrambos
á Suroeste en su curso torrentoso, van á untrse en el
punto llamado ]untas, siete leguas al Este de N óvita. Cuatro leguas
antes de esta confluencia se pasa el Ingará por un puente de
guaduas, donde es todavía correntoso por el fuerte declivio de su
cauce de piedras, en la cuesta de los estribos que se desprenden de
la alta cordillera, para ir á perderse en el profundo valle de San
Juan.
El puente sobre el Ingará merece, por cierto, una mirada del
viajero. Atados fuertemente á los troncos de gruesos y altos árboles,
como á un metro dé: altura sobre las barrancas laterales, atraviesan
el espacio, por debajo del cual ruedan estrepitosamente las turbias y
espumosas ondas del río, dos cuerdas ó cables formados de cintas de
bejuco torcidas y trenzadas, de gran resistencia, separados entre
sí como una y una y media varas, y corriendo paralelos de orilla
á orilla. Hállanse, además, sostenidos estos cables por otros que
los sujetan superiormente al ramo corpulet.to, que lanza hacia el
medio, casi horizontalmente, un árbol tamaño, nacido como á
propósito en el borde del abismo. St!ntada en el estribo natural
que le brinda una gran piedra que sobresale en una de las márgenes,
se extiende por la parte inferior, y paralela también á las
cuerdas de bejuco, una barbacoa formada de guaduas, apoyada en
un alto horcón, desde el cual se continúa hasta el opuesto lado
por otras cañas de la misma planta, unidas y añadidas p3.ra alcanzar
á medir toda la anchura del cauce. Las guaduas están trabadas
por la parte inferior, med1ante algunos travesaños poco separados
entre sí y estrechamente sujetos á ellas por dobles ataduras.
A cada una de las extremidades de estas sólidas faja e; transver al es,
por un costado y por otro, viene á junté rse una vara que baja en
derechura del respectivo bejuco, al que abraza por medio de una
bifurcación ú horqueta que tiene en el cabo superior. Estas varas,
que constituyen COtTIO una baranda á entrambos lados del puente,
sujetan éste á los bejucos que sostienen su peso, y le dan el aspecto
de un balcón aéreo que se arquea como una hamaca sobre las
aguas, bajo las plantas del transeúnte. En el paso del I ngará el
calor es ya sufocant~. La altura del puente es sólo de 243 metros.
( Cmtinuará)
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 123", -:-, 1899. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691040/), el día 2026-04-04.
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