ANOIII Bogotá, Octubre 7 de 1 899 NUM 120
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ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCIT6
--~·~--
DxucTo.R AD-HONORE.M, FRANCISCO J. VERGARA Y V.
Coronel, Miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros
Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y
Oficiales del Ejército de la República
OFICIAL
(2 I DE SEPTIEMBRE)
por el C\tal ae elimina una Comandancia militar
El Prnidtnte dt '" Rtpúbliut
DECRETA
Artículo único. Elimínase la Comandancia militar del Litoral del
Pacífico.
§. La cañonera Boyacá dependerá en lo sucesivo de la Jefatura
militar de Panamá. El Jefe de Estado Mayor de dicha Jefatura asumirá
el mando de la nave en los viajes periódicos que ésta verifique para
la vigilancia de: las costas colombianas del Pacífico.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Anapoima, Departamento de Cundinamarca, á 21 de
Septiembre de 1899.
MANUEl. A. SANCLEMENTE
Bogotá, 23 de Septiembre de 1899.
El Ministro de Guerra,
JOsÉ SANTOS
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258 BOLETíN MILITAR
( 2 4 DE SEPTIEMBRE)
1obre honores á la memoria del General en Jefe en el Ejército, D. Julio Rengiío
El Prnidentt de la Repúhlica
CONSIDERANDO
Qlle el telégrafo ha comunicado la infausta nueva de la muerte
del General en Jefe D. Julio Rengifo, acaecida en el río Magdalena
en la noche del 20 al 21 de los corrientes á bordo del vapor FranfiJtfJ
Montoya;
Que el General Rengifo figuró en puesto de honor entre los hombres
públicos que llevaron á cabo el movimiento político de 188 5,
prestando entonces el contingente de su prestigiosa espada en varios
campos de batalla, en que la victoria coronó sus esfuerzos ;
Que en 1895, hallándose ausente de la patria, vino presuroso á
ponerse al frente del Ejército que se organizó en el Cauca para debe-lar
la revolución de aquel año ; .
Que se distinguió siempre como militar valiente y pundonoroso,
logrando alcanzar, por sus méritos y servicios, el más alto grado en el
Escalafón del Ejército ;
Que el General Rengifo ejerció con lucimiento, inteligencia y
celo, elevados carg0s públicos, entre ellos la Secretaría de la Legación
de Colombia en W áshington, Legación que desempeñó por muchos
años como Encargado de Negocios, y que la muerte le ha sorprendido
cuando se dirigía al Ecuador en importante misión diplomática, como
Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Colombia,
DECRETA
Art. 1.o El Gobierno de la República lamenta profundamente el
fallecimiento del General Julio Rengifo ; considera su inesperada
muerte como una positiva de gracia para la Patria, de que era una de
las más brillan tes esperanzas ; reconoce los eminentes servicios prestados
P.or él á la Regeneración, y tributa homenaje de gratitud á su
memona.
Art. 2. 0 El pabellón nacional permanecerá izado por nueve días,
á media asta, en los edificios públicos ; el Ejército 1levará luto por el
mismo tiempo, en señal de duelo, y hará al finado los honores que le
corresponden como General en Jefe. Las Bandas de música militares
de la capital y de las demás guarniciones tocarán retretas fúnebres en
los mismos días.
Art. 3.• El Estado Mayor general transmitirá por telégrafo las
órdenes del caso para que en todos los acantonamientos de la fuerza
pública se dé estricto cumplimiento á este Decreto.
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BOLETfN MILITAR 259
Art. 4.° Copia auténtica del mismo será enviada á la sefiora viuda
y hermanos del benemérito General Rengifo.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Anapoima, Departamento de Cundinamarca, á 24 de
Septiembre de 1899.
MANUEL A. SANCLEMENTE
Bogotá, 2 5 de Septiembre de 1899.
El Ministro de Relaciones Exteriores,
CARLOS CUERVO MARQUEZ
El Ministro de Guerra,
JOsÉ SANTOS
:RESOL'C"OION N'C"ME!?wO 40 :CE 1999
por la cual se adiciona la Resolución número :z.o de 7 de Julio último, y se reforma una
parte de ella
Ministerio dt Guerra-Sección 2.a-Bogotá, Stptiembre 27 de 1899
CONSIDERANDO
Que el cumplimiento de la Resolución ·número 20 de 7 de Julio
próximo pasado, pre5enta algunos inconvenientes para la regularidad
de la Contabilidad, inconvenientes que hay necesidad de corregir,
RESUELVE
Art. 1.o Para el pago de las hospitalidades de los enfermos que
pasan al hospital por enfermedades venéreas, hospitalidades que son de
cargo de éstos, los Habilitados de los Cuerpos arreglarán, en los días 15
y último de cada mes, en los hospitales, las cuentas que les correspondan,
relacionadas con dichas hospitalidades, fechas en que las cubrirán.
§ 1.o Cuando un individuo de tropa salga del Cuartel para pasar al
Hospital, se hará notar ó se pondrá constancia en la respectiva papeleta
de baja de hospital, que tal individuo pasa á él por enfermedad
venérea, si fuere el caso, y esto mismo se hará cuando salga de aquel
establecimiento.
§ 2. 0 En los cuatro primeros días de cada mes deben quedar confrontados
los cuadros de los Habilitados con los del Hospital, á cuyo
efecto las libranzas se girarán por el personal efectivo y no por el disponible.
Art. 2. El Gobierno seguirá pagando las medicinas de los indi·
viduos de tropa que pasan al Hospital, aunque sea por enfermedades
Yenéreas.
Ec;ta Resolución regirá desde el día 1. 0 del entrante mes.
Comuníquese á la Comandancia en Jefe para que la haga saber
en la Orden general, y publíquese.
1 Ministro, JOsÉ SANTOS
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260 D0LET1N N:ILIT.A.R
Repú/Jiica de Colomhi~t-Admi11istracióll "general de Carrus nacionalnSección
1:-Número 3,833 A-Bagotá, 23 de Septiembre de 1899
Sr. Ministro de Guerra
Para conocimiento de V. S. tengo el honor de tramcribirle el informe
que con fecha 20 de los corrientes rindió el Mensajero Sr.
Eduardo Lasprilla :
"El 10 de Agosto último salí de esta ciudad con el correo de encomiendas
del Pacífico, y en el trayecto del camino de aquí á Buenaventura
y de aquel lugar á esta ciudad, me acompañaron los siguientes
Ofici-ales, Comandantes de las escoltas, todos los cuales me complazco
en reconocer que se manejaron bien.
"De Bogotá á lbagué, Oapitán Adán Vergara, del Batallón Bár!
JJtla; de !bagué á Buga, Teniente Pancracio Bohórq uez, del Batallón
Palacé; de Buga á Buenaventura y regreso de allí á Buga, Sargento
2.0 Juan García, del Batallón Urdaneta ; de Buga á !bagué, Teniente
Adán Vargas, del Batallón Palacé; y de !bagué á Bogotá,
Subteniente Víctor 1\laa.uel Castro, del Batallón Palacé.
"Dios guarde á usted. E. M. LasjriiiA"
Dios guarde á V. S.
JOSÉ ANTONIO RIV AS
---- ··~· --'--
En Pasto, á cuatro de Septiembre de mil ochocientos noventa y
nueve, el Sr. Prefecto de la Provincia, asociado de su Secretario, se
trasladó al Parque nacional estacionado en esta capital, con el objeto
de practicar la visita reglamentaria correspondiente al mes de Agosto
pasado. En consecuencia, se examinaron el inven.tario, el registro diario,
cuenta de especies, libros copiadores y auxiliares, y fueron encontrados
perfectamente arreglados, con ac;eo y á la orden del día.
Hecho el recuento del armamento e.1 us diferentes sistemas, pertrechos,
depósitos, vestuarios y demás enseres, se encontraron de acuerdo
con el inventario general de entrada. Se visaron los documentos pertenecientes
á la cuenta del mes ; y sin tener observación alguna que
hacer, se terminó la diligencia.
El Prefecto, BENJAMÍN GuERRERo-El Guardaparque, PRIMITIVO
AsTORQUIZA-El Secretario de la Prefectura7 Manuel A. Br4fJI.
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BOLETÍN MILITAR 261
Conferencias de3 los Oficiales de la Misión Francesa
1NSTTI1TCCIÓN PROVISIONAL PARA EL TIRO
(Continuación)
Estando en la poJiciÓ'I de pie
Mirará el soldado la nuez y colocará la segunda coyuntura del
índice adelante y junto al gatillo. Luégo actuará sobre el gatillo de la
manera siguiente : 1.0 Hará un primer esfuerzo franco hasta que la
segunda punta de la cabeza del gatillo venga á tocar la parte inferior
del cajón del mecanismo; z.o Seguirá actuando muy despacio hasta
que dispare el tiro.
43· Notas-Es esencial que el tirador se acostumbre á reconocer,
por la resistencia que siente, el momento en que el disparador toca la
parte inferior del cajón del mecanismo; luégo no tiene más que hacer
que un ligero esfuerzo para que parta el tiro.
El instructor mandará al soldado que se ejercite en actuar sobre
el disparador.
Dar fuego Jin flariar la puntería
+4· !-Fuegos á discreción.
El instructor hará apuntar y tirar al soldado en la posición del
tirador de pie, empleando sucesivamente todas las líneas de mira del
arma ; para esto mandará: Fuego á discreción sobre tal punto, á tantos
metros, rompan el fuego.
A la voz de fuego á discreción, tomará la posición del tirador de
pie y cargará el arma.
A la voz sobre tal ptmto mirará el objeto.
A la voz á tantos metros, arreglará el alza para la distancia indicada
y mirará de nuevo el objeto, que no debe perder más de vista.
A la voz rompan el fuego, apuntará y actuará sobre el gatillo, hasta
que la segunda punta de su cabeza toque la parte inferior del cajón
del mecanismo, y en el instante en que la línea de mira pase por el
punto apuntado, hará partir el tiro; tomará inmediatamente la posición
normal del tirador, sacará la vaina, cargará de nueYo y continuará
disparando sin esperar voz de mando.
45· Cuando el instructor quiera hacer cesar el fuego, mandará: Alto
el fuego.
A esta YO'l. tomará de nuevo la posición del tirador de pie ; si hay
lugar, sacará la vaina, cerrará el mecani~mo, vol verá á la derecha el $eguro,
bajará el alza y quedará en pnsici6n.
fÓ. Si el instructor no quiere hacer continuar el fuego, mandará
dtscatlstll. Armm.
47. El mismo ejercicio en las posiciones de rodilla en tierra y en
tierra.
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262 BOLETÍN MILITAR
El Instructor mandará : Fuego á diJcreciÓ!J de rodi/ltlJ (ó en tierra).
Sobre tal punto. A tantos metros.
La voz .Alto el fuego, irá seguida, si es menester, de la voz De pie.
Fuegos por descargas
48. El soldado, una vez enseñado á tirar á discreción, se pone
frente de un blanco, y se ejercita haciendo fuego, á la voz de mando.
El Instructor mandará : Fuego por descargas, ó Fuego por descarga,
de rodtltas " en tierra. S bre tal punto. A tantos metros. Apunte11. Fuego.
A las tres primeras voces ejecutará lo que está prescrito en el tiro
á discreción.
A la voz Apuntm, apuntará y actuará sobre el gatillo, hasta que la
seg~nda parte de su caLeza toque á la parte inferior del cajón del mecamsmo.
A la voz De fuego, hará partir e! tiro, cargará otra vez y tomará
de nuevo la posición del tirador. El fuego continúa asf á las voces de
Apunten, FuegfJ.
49· Estando el soldado en la posición de Aptmtm, si el Instructor
no quiere hacer disparar mandará : Retiren armas.
A esta voz tomará de nuevo la posición del tirador.
so. Para hacer cesar el fuego, el Instructor hará seguir inmediatamente
la voz de Fuego por la de Alto el fuego.
Si él no quiere continuar el fuego, mandará en seguida : Dncamnt
armas ó De pie.
Fuego rápido-Tirl por tiro.
5 I. Este ejercicio no será enseñado al hombre smo después de
la ejecucíón de los tiros de instrucción.
El instructor prepara el soldado á la ejecución del fuego rápido
tiro por tiro, haciéndole simular fuegos rápidos individuales por medio
de falsos cartuchos; para suspenderlo mandará: Alto el flfego y en 5eguida
5i no quiere continuar el fuego: Desmmen armas ó de pie.
53· El soldado se ejercita en aumentar progresivament~ la velocidad
de la carga de suerte que pueda disparar doce veces por minuto.
En la instrucción el f'lcgo no se prolonga más de un minuto.
Fuegr-s de repeticiÓ1J
54· Estos fuegos se ejecutan cargando previamente el almacén. No
se debe hacer uso del almacén 5ino en esta clase de fuegos.
El instructor mandará: Fu~g' de repetición, ó jutgo de repetición de
rodi//as ó m tierra.
Sobre tal punto, á tantos metros, rompan el fiugo.
A la primera voz, tomará lapo ición del tirador y cargará el almacén.
A la primera voz de romprm ti fut:go, apuntará, hará fuego y vol-verá
á tomar la posición del tirador ; pondrá un cartucho en la recámara
dtl fu il abriendo y cerrando el cerrojo, y continuará tirando
sin cesar de apuntar según las reglas, hasta que el almacén esté agotado.
Después de haber sacado la última vaina ccrraní el mec;.nisruo
y pondrá e 1 rifle en el seguro.
5 S· El Instructor ejercita al soldado en cesar el fuego de repetición
y comenzarlo de nuevo, á la voz de mando, sobre el mismo
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BOLETfN MILITAR 263
blanco 6 sobre otro diferente. Para este efecto, cuando el soldado
ejecuta el fuego de repetición, el Instructor mandará : Alto t! fuego.
A esta voz, vol verá á tomar la posición del tirador y, si es menester,
saca la última vaina, cierra el mecanismo, pone el rifle en el seguro,
baja el alza y queda en ?Osición.
56. Si el Instructor no quiere seguir el fuego, mandará : Dercanun
armas ó Dr pie.
57· El Instructor volverá á hacer principiar el fuego de repetición
con las voces prescritas en el número 54·
58. Habiendo agotado el soldado su almacén y sacado la última
vaina, continúa tirando y cargando, tiro por tiro, hasta la voz de .Alto
el fuego.
InspecciÓ11 del arma
59· Para pasar la inspección del arma, el Instructor mandará :
A impución de armas.
Tomará la posición del tirador de pie, y cogerá el arma por la
garganta con la mano derecha, después de haber abierto el mecanismo.
El Instructor examinará su c e~ivamente el arma de cada soldado.
de acuerdo con las reglas dadas á la tropa ~egún las armas que manejan.
'TirtJ reducido
6o. El tiro reducido es un medio de probar los resultados obtenidos,
de corregir los defectos de los tiradores, y de prepararlos al tiro
verdadero : tiene, desde luego, una gran importancia.
Sirve también para demostrar el papel que desempeña el alza.
61. El Instructor, después de haber demo trado que el fusil debe
e5tar tanto más levantado sobre el plano horizontal, cuanto más lejano
está el blanco al cual se tira, demuestra prácticamente : 1 Que si se
apunta siempre al mismo punto, el extremo del cañón se eleva al
mismo tiempo q nc se usa una alza más fuerte ; 2 Que si se inclina el
arma á la derecha ó á la izquierda, los proyectiles se dirigen siempre
1el lado al cual se indina el arma, y más abajo.
Capitán LEVEQUE (de infantería)
( Oontinuat·á)
I~ J~ (+LA
(Continúa)
29 . .Apur1tar utJa pieza con el alza.
El Instructor enseña á los artilleros lo que es apuntar una pieza
con el alza y para que puedan ejecutar este movimiento (apuntar) de
la carga en cuatro tiem~os, los enseña suc~sivamente á practicar la
operaciones sigui en tes:
1 .o Manejo del alza; 2 1! Tomar la línea de mira; 3.0 Apuntar en
dirección ; 4.11 Apuntar en altura; y 5.0 Apuntar en dirección y en altura.
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264: 'BOLET.fN MILITAR
30. Mantjo del alza-El Instructor da la nomenclatura del alza y
en~eña el uso de las varias graduaciones. Arreglado el graduador
para un cierto alcance, enseña lo que corresponde al alcance de un
cierto número de milímetros, enseña después que á cada porci6n del
graduador corresponde un cierto desvío. Ejercita á los artilleros á leer
este desvío y á dar á la tablita la posición correspondie nte. En fin, el
Instructor enseña á los artilleros á leer y á indicar las graduaciones de
la espoleta y el ángulo de tiro. Cuando los artilleros saben suficientemente
el manejo del alza, el Instructor hace repetir las mismas operaciones
con el alza colocada en su canal. Para esto hace colocar á cada artillero
como e5tá prescrito para abrir y cerrar la culata y enseña lo que
sigue. Puesta el alza en su canal á la voz de: A tm1tos metros el artillero
(1.0 sirviente de izquierda) saca el alza de su canal, la toma enlamano
izquierda, destornilla el tornillo de presi6n con la mano derecha,
corre el graduador de manera que quede al frente de la distancia indicada
y atornilla el tornillo de presión.
Lee en seguida en la faz izquierda el desvío correspondiente á la
posición del graduador, destornilla la tuerca de presión con la mano derecha,
corre la tablita de manera que la graduación de la mira quede al
frente de la división que necesita y atornilla la tuerca.
A la floZ: corran el ~cular tanto á lA derecha (izquierda), el artillero
destornilla la tuerca y corre el ocubr la cantidad prescrita y vuelve
á atornillar la tuerca.
3 I 'Tomar la línea de mira-El Instructor apunta la pieza sobre un
punto claramente definido como la cruz de dos líneas, después manda á
]os artilleros que se acerquen sucesivamente á la culata, á mirar por el
ocular del alza y á poner el ojo derecho de manera que vean exactamente
el punto apuntado entre las dos puntas del guión. Enseña que para
obtener este resultado se necesita: 1.° Cerrar el ojo ixquierdo; 2.o Acercar
el ojo rl.erecho lo más cerca que sea posible al ocular ; 3° Apuntar
exactamente por el centro del ocular y la mitad del intervalo de las
puntas del guión ; si algunos artilleros tienen alguna dificultad para cerrar
el ojo izquierdo el Instructor los ejercita hasta que puedan hacerlo,
sin demasiado esfuerzo. Si no pueden hacerlo, los manda apuntar
con el ojo izquierdo CC'rrían quedado
enfermos hacía un mes. En e te día e desertó un artillero
y se enfermó un~ de vanguardia, que quedó en Anapoima; á las
7 de la noche llegó la tropa á Tocaima, haciendo una jornada de
siete leguas.
Día 26-De pués de haber mudado caballerías, salió la División
á las 9 de la mañana ; camino llano y montuoso con sombra
agradable ; se pa a la quebrada Acuata, para subir al alto de
Limba, bastante empinado y pedregoso. En Apauta murió un artillero
y su mujer, lo que se atribuye á haber bebido chicha ó
aguardiente sobre plátano guineo ; después de pasar el Rioseco
dos veces, por vado ba:>tante malo, entrámos á Guataquí á las 7
de la noche; el camino es de siete leguas, y dormímos antes de
pasar el Magdalena.
Día 27-Empczó á pa ar la tropa á las 9 de la mañana dicho
río, que se atraviesa en canoas, y á las ro siguió por un camino
quebrado y montuoso ; pasó por vado el río Opia, y llegó ~1
pueblo de Piedras á las r 2, de donde, después de haber descansado,
siguió la División á las 3 de la tarde por camino llano, cortado
por muchos arroyo, hasta Cuatro-e quinas, donde hizo alto por
una fuerte tempestad. De aquí se fugó un arrestado en la prevención.
Hay seis leguas de camino.
Día 28--Salió de Cuatro-es:}uina!:, y rfespués de haber pasado
dos veces el Chipa/o, pequeño río, y dos quebradas, llegámos á
!bagué á las 4- de la tarde. La jornada fue de cinco leguas. El
camino por llanura arenosa.
Día 19-Este día dividió el Comandante la tropa en dos
trozos para pasar la montaña de Quindío con más comodidad, y
después de una revista escrupulosa de armas y municiones, siguió
la r.a División, compuesta de los cazadores de vanguardia, á las 3
de la tarde, y llegó por la noche á La Palmilla, por una ubida
muy elevada; á su pie corre el río Combeyma, que se pasa por
un puente de guaduas. Distancia, legua y media. Durmió en un
tambo bastante capaz.
Día 30-Salimos de La Palmilla, lloviendo y después de pasar
muchas quebradas; llegamos al i\.1ora1, tambo pequeño, donde
pernoctamos. La distancia, 2 legua y media por terreno quebrado.
Del Moral salimos al amanecer del 1.0 de Octubre.
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BOLETÍN MILI1'.AR 277
Día I . 0 de Octubre-Pasamos el río San Juan por vado, bastante
grande, después de haber pasado la quebrada Machín; ranch6
la tropa en dos tambos pequeños á las 3 de la tarde, en el
sitio llamado Toche. Dos legu,.s de distancia.
Día 2- ~\tfarchamos del Toche á las 7 y no llegamos sino á
La Ceja por haberse cansado las mulas á causa de los muchos Jerrumbaderos
que se hacen en tiempo de invierno, }' es preciso
abrir el camino con hachas. 3 leguas.
Día 3-Salimos de La Ceja á las 10 por aguardar las mulas
que se habían quedado en Los Gallegos. Este día se pasó el páramo
y á las 5 de la tarde llegamos al Chusca/ redondo. 2 leguas y
media de distancia.
Día 4-Partimos á las 5 y pasando el Quindío tres veces
por vados malos donde se iba ahogando un soldado, ranchamos en
El Roble á las 5 de la tarde. 4 leguas de di 'tancia.
Día 5 -Salió de allí la División á las 8 y llegó á Buena vista
á las 3 de la tarde por una trocha malisima. Distancia 2 leguas
y media.
Día 6-Siguió de Buenavista á las 7 y por malísimo camino
llegó á las 2 de la tarJe á La Balsa, pueblo miserable. Allí pasamos
ese día. Hay dos leguas menos cuarto.
Día 7-A las 2 nos alcanzó el Comandante, que se adelantó
de la retaguardia haciendo jornadas forzadas, y seguimos á
las 3, lleg-;mdo á Piedra de LVfolc:r á la 6. Legua y media.
Día 8-Pa. amo::. el río de La 17 iLja y á las 6 y media de la
tarde llegamos a Cartago. Es río de canoa y hay de distancia legua
y media.
CANCINO
S .e I D CTBINAL
EL E TUOJO DEL TERRENO
Conferencias á los Oficiales de la guarnición
( . ontinuación)
La obra que entre nosotros pueden ejecutar los oficiales, sin
otro bagaje científico que algunos conocimiento tccnicos y una
buena educación pn'ictica duranre la paz, será siernpre benefica,
como que en todo caso llenará vacws imposibles de colmar de
otro modo; ma para que ella sea un hecho es necesario el trabajo;
preciso erá aprovechar con buena voluntad toda ocasión que se
presente de estudiar el terreno, y el 1ini~tro de Guerra os ofrece
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278 BOLETÍN MILil' Alt
por mi conducto, que tan luego como lo permita la situación del
Tesoro, cada quince días uno de vosotros hará una correría en comisión
especial del servicio, á fin de que tengáis ocasión de perfeccionaros
en el estudio del terreno, para lo cual en las primeros viajes
llevaréis carta de la zona que debéis visitar y los instrumentos indispensables
para el trabajo. Y por propia experiencia Y J. sabéis que,
con un p~co de método, es posible llegar á estimar á la vista ángulos
y pendientes con marc da aproximación; á lo que se agrega, como
á su tiempo lo veréis, que es dable m_dir y trazar ángulos en el
terreno, apreciando grados, rninutos y aun segundos, no sólo sin
instrumentos de limb~, pero aun sin instrumentos de ninguna
especie, tal como de ordinario será preciso obrar en campaña.
La nece>idad de que los oficiales de filas estén en capacidad
de estudiar pronto y bien el terreno, par11 que puedan servir de
ojos movibles á los jefes, por decirlo así, resaltará si recordamos
que en nuestras cartas geográficas entre U ti ca y la Palma
p. e., sólo hay una legua, y el camino que las enlaza mide ocho;
que ehiquinquirá, según los distintos observadores, puede encontrarse
donde la marca la carta ó donde ésta coloca á Sutamarchán
; que Pacho, lugar de veraneo, seguramente se encuentra
3 leguas más al N., cte. etc. Errores tales, señalados para
las goteras de Bogotá, indican de sobra la utilidad de labores,
aun medianas, para completar las cartas; labores que en Europa
serían innecesarias por el progre~o cumplido en su cartograña,
estando por demás advertirlo que no se trata de rectificar cálculos
de coordenadas geográficas, sino de recoger detalles sobre las
formas del terreno.
En esta labor no es necesario perder el tiempo en estudios
de trigonometría, inútiles para el oficial de filas: basta y sobra
aprender á utilizar algunas tablas y á emplear determinados procedimientos,
de gran sencillez por añadidura, para resolver triángulos
con aproximación suficiente para for:nar croquis, medir
distancias, etc. Un ejemplo aclarará mejor esta doctrina : será
o ·. ? B
caso común en campaña que al practicar reconocimientos
para completar la carta, un oficial
que recorra el camino de A á e, al llegar á B
mida el ángulo que allí forma el empalme de un
sendero que guía á e, y que por el momento parece
sin importancia mayor, por lo cual se limita
á enviar al punto visible D una clase ó soldado
inteligente que estime los pasos que dista D de
B; pero que al llegar luégo á e resulte que de allí
á D hay sendero que cruza el cerro M, conviniendo,
por lo mismo, medir la distancia e Den momento
en que no hay tiempo para hacerlo mate-rialmente.
En trigonometría, conocido el ángulo
B y la~ longitudes BC y BD, se resuelve fácilmente el problema,
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BOLETÍN MILITAR 279
pero el procedimiento es inaplicable por quien no posee cierta clase
de conocimientos. ¿Significa esto que uno de vosotros no pueda hacer
tal cálculo? De ninguna manera, puesto que también puede resolverse
por medios más elementales: sumar el cuadrado de las longitudes
BD y BC, y restar del total el doble producto de aquellas longitudes,
multiplicado por el coseno del ángulo medido en B, si es ii.gudo
(agregarlo si es obtuso), y del resultado extraer la raíz cuadrada*,
lo cual puede hacerse casi sin trabajo usando las tablas de cosenos,
y de raíces y cuadrados ; si se trata de medir una distancia,
como es fácil establecer una base, de suerte que uno de los ángulos
del triángulo sea recto, multiplicando entonces la tangente
del otro ángulo por la longitud de la base, estará resuelto el problema:
por ejemplo, coo base de roo metros (ó pasos), el ángulo
no recto resultó ser de 83°30: la tabla nos dice en el acto que
la distancia pedida es de 7 59,60 metros ( ó pasos), etc.
Lo único indispensable para los trabajos de que se ha hecho
mención es, pues, aprender á manejar bien las tablas arregl para que
forme 10 unidad~s, ó en otros términos, lo que queda cuando de
10 unidades se sustrae dicho logaritmo, para lo cual se resta la última
cifra de la derecha, de la mantisa, de t o, y las· demás de 9, si
esa primera es significativa, ó de la primera de esta clase si la
mantisa termina en ceros.
\Complemento 8.2919640
E' 1 l Logaritmo ... 1 .7o8o36o
Jemp os~ -----
t 10.0000000
Logaritmo ...• 2.3271614
Complemento. 7·5728386
10.0000000
Aplicaciones de los logaritmos - Como el logaritmo del producto
de dos números es igual á la suma de los logaritmos de los
dos factores, el logaritmo del producto de un número cualquiera
de factores es igual á la suma de los logaritmos de los diferentes
factores; es decir, una simple suma reemplaza las más complicadas
multiplicaciones. Para multiplicar entre í las cantidades A, B,
C, D, E, etc., se tom :111 en la tabla los 1 garitmos de esas cantidades,
se suman en . eguida, y p r último, en la misma tabla se
busca á qué número corresponde esa suma.
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284 BOLETlN MILITAR
El logaritmo del cociente de una división es igual á la diferencia
entre el logaritmo del dividendo y el logaritmo del divisor ;
luego para hacer una división se toman en la tabla el logaritmo del
dividendo y del divisor, se resta el segundo del primero y se busca
luégo el número que corresponde á dicha diferencia ó resta.
El logaritmo de una potencia cualquiera de un número, es
igual al producto del logaritmo del número por el exponente de
la potencia, y á la inver a, una raíz cualquiera se halla dividiendo
el logaritmo del número en cuestión por el índice de dicha raíz.
Para formar la potencia N de la cantidad A, se busca el logaritmo
de A, se multiplica por N, y se busca á qué número corresponde
es~ producto, el cual es igual á An ; para extraer la raíz v",
en vez de multiplicar el logaritmo de A, se divide por N y se procede
como en el caso anterior.
En los complementos se puede restar de una suma dl! m logaritmos,
la suma de n logaritmos, para lo cual se toman los complementos
de los logaritmos sustractivos y se uman junto con los
logaritmos de Jos números aditivos, y deJa característica del total
se quitan tantas veces ro (ó decenas) como complementos se tomaron,
sin alterar la mantisa, y está resuelta la operación.
NoTA- Los matemáticos forman dos clases de tablas de logaritmos,
una que llaman de logaritmos vulgares ( ó de Briggs), con base
decimal que es la que condensada acompaña á este estudio, y otra
de logaritmos neperianos ( ó naturales), cuya base es 2. 7182,8 I 8 ...
que sólo se usa en altas matemáticas; por lo demás, de una á otra
se pasa multiplicando todos los logaritmos por un determinado
número ó módulo que es 2.3025851 cuando los vulgares se quieren
tornar en neperianos.
- - ....... ·~--
DEL GENER L P BLO IOHILLO
(Continuación)
Páez se retiró al Arauca, y continué mi marcha h asta San
Fernando. Sabía que la isla de 1\1argarita estaba ocupada por el
enemigo, la Provincias de Cumaná y Barcelona, con los 11an s
de la Provincia de Caracas, estaban perdidos en gran parte. Ca.i
toda la inmensa extensión situada entre el Apure y el Arauca e
encontraba ocupada por el Cuerpo que ataco al G neral Latorre;
el rebelde Piar había invadido la Provincia de Guayana. En posición
tan crítica e inesperada, envié socorros á esta última Provincia,
bajo las órdenes del General Latorre, que salió de Sa~
Fernando de Apure, y me disponía hacer varios centenares de le-
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BOLETÍN MILI'l'.A.R 285
guas para atacar el mal en su raíz. La fortuna no favoreció la
primera operación, y m interné hasta Cumaná y Carúpano, despué
de haber atravesado el corazón de tre provincia : todos los
puertos de mar r:londe reside la mayor parte de la población fueron
quitado al enemigo, y poco tiempo después me encontré con
fuerzas suficientes en el suelo de la pérfida Margarita .
..l\1i llegada no fue la de un hombre que quería vengarse de
la sangre derramada de su compa:iero de armas, indignamente,
por el más ingrato de los hombres. Dejando á la justicia la plenitud
de sus derechos, no traté de abu~ar de mi fuerza, y me presenté
al Gobernador y á los habitantes de Margarita, como un hermano
y amigo, como un Jefe español que no anhela sino la paz, y
cuyos deseo tienden á alejar los males que se ciernen sobr._ las cabeza
; la piezas siguiente darán fe.
Al C?mandant e y al ejército que ocupan la isla de Margarita:
Las tropas españolas bajo mi órdenes acaban de pisar por la
segunda vez en el suelo de e ta isla, y e pero que pronto estará sometida
íntegramente á la d minación de su legítimo Rey.
Sé cuánto estáis comprometidos, y estoy persuadido que la
masa de los habitantes no ha qu rido atraerse:: sobre sí tántas y
tan fune ~ ta d -..sgraci a s. V u es trus desastres son la obra de un hombre
p e rver::;o, la 1ngre que ha corrido, la inquietudes y zoz bras
que habei sufrido, hé aquí el más digno presente que ha podido
dejaros su dete table corazón.
Soy conocido de todo ~ vosotros, mi lenguaje y sentimientos
no deben er sospecho .w~. Voy á emprender una campaña cuyo
resultado no será duJoso, s,tb...:i · que los medio5 de que di~pongo
s n más que suficiente para realizar mis proyectos.
Sin embargo, amigo de la hum·1nidad y siempre deseoso de
a· egurar vth!3tra felicidad, he querido haceros esta intim'\ción,
a ... ompañada de una proclama al pueblo de Margarita, en la cual
manifie to mi dec;eo con la franqueza de un soldado.
La suerte os ha pue to en dispo ición de h cer la felicidad de
vue tro país, tomando el único partido que os aconseja h razón y
e deber. .
Si hacci desarmar lo habitantes, si os sometéis con ellos á la
oaediencia de nuestro bien amado Monarca D. Fernando vu, toda
h tilidad cesará, el pasado será olvidado y podéis contar con la
p·otección de S. M. Lo ~ Jefes ó lo súbdito fieles que o
a uden en e te servicio importante serán igualmente señalados y
recompensados en proporción á sus méritos.
La persona encargada de presenta:os esta intimación os instruirá
en detalle, de todo lo que deseareiS saber para arreglar vuestra
conducta.
Sería injusto el acusarme de los desastres que os atraiga.n
v 1e ·tra obstinación en la sublevación ; puedo aseguraros, y mts
anenazas no son el efecto de una vana ostentación, que el castigo de
es·a ciujaJ será un ejemplo tarible para lo3 reb . ..ldedes ; todos
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286 BOLETÍN MILITAR.
recibirán el pago de sus crímenes, y no quedará ningún faccioso
para conservar el recuerdo de los castigos terribles y sangrientos
que sufrirán ellos y sus familias.
Cuartel general de los Barales, I 7 de Julio de I 817.
MORILLO
Habitantes de Margarita
Durante mi permanencia en Ocaña os prometí, en el mes
de Abril del año pasado, que vendría á estas costas á castigar los
facciosos y restablecer rl orden.
El hipócrita y despreciable Arizmnendi ha dicho que os
engañaba, que la presunción y el orgullo dictaban mi lenguaje
desde las orillas del Magdalena. Veis hoy que sí he cumplido mi
promesa abandonando las bellas provincias del reino de la N ueGranada
sometidas al Rey y vueltas de nuevo á su antigua felicidad;
juzgad ahora mi conducta y conoced vuestra situación.
Habitantes de Margarita, conozco todas las circunstancias de
vuestra revolución, conozco los infames que la han causado, y
estos hombres al momento de mi llegada os abandonan á vuestra
suerte: como cobardes que han sido siempre, huyen á la sola idea
del peligro que los amenaza.
Este Arizmendi, nacido para vuestra desgracia, no vendrá á
vuestro socorro, lo mismo que todo~ los miserables, tan valientes
cuando el peligro estaba lejos. Ahora todos emigran, todos os
abandonan con diversos pretextos ; el pirata Brion corona sus
servicios saqueando Ja isla y huyendo con sus navíos.
En este estado de cosas vengo á ofreceros de nuevo la clemencia
de nuestro bien amado Rey D. Fernando vn, cuyo corazón augusto
y generoso no quiere sino la felicidad de sus súbditos. Aprovechad
esta clemencia, y contad con el perdón de vuestras faltas
si os sometéis sin retardo.
Sabéis por experiencia que cumplo mis promesas y gue mi
palabra es inviolable. Vuestra suerte no puede ser dudosa, puesto
que cuento con las tropas que acaban de llegar de la península,
tengo bajo mis órdenes las divisiones de un ejército cuyo valor es
bien conocido.
Si no obstante este último paso, que doy por respeto á la
humanidad y como consecuencia de )os principios que siempre han
dirigido mis acciones, persistís en la sublevación como lo habéis
manifestado con vuetra actitud desde el momento de mi desembarco,
nada podrá determe, haré á un lado toda consideración, toda esperanza
de perdonaros, marcharé con todas las fuerzas que mando,
la desolación y el terror me precederán, y si los traidores de Barcelona
han terminado su miserable existencia, esta isla infiel no conservará
ni las cenizas ni la memoria de los traidores que despreciando
la bon~ad del Rey, se atrajeron ~u suerte.
Cuartel general de los Barales, 17 de Julio de 1817.
El General en Jefe, PABLO MORILLO
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BOLETÍN MILITAR 287
Mi lenguaje fue desdeñado, me vi insultado en presencia de
mis soldados, que se sorprendieron de mi generosidad. La isla fue
rodeada enteramente, todas sus posiciones, fortificadas por el arte
y la naturaleza, fueron tomadas sucesivamente, no obstante una
resistencia inaudita en los fastos militares. La ocupación de su
capital (la ciudad c..le la Asunción) iba á terminar esta campaña,
cuando las noticias exager:ada:; del progreso del enemigo, y de
conmociones en la Provincia de Caracas, me obligaron abandonar
mi intento. Estas noticias aseguraban que el General La 'rorre
había evacuado la Guayana, después de haber sufrido la más horrible
hambre y se había visto obligado á retirarse á la isla de
Granada, dejando al enemigo la libre posesión del país ; me dirigí
rápidamente con una parte de mis tropas á la capital d~ Venezuela.
(Continuará)
Revista de la prensa militar hispano ameritalta.-Por no haber recibido
periódicos militares de Suramérica en lo s · ú ' timos correos . no hemos
podido continuar las informaciones que antes dábamos sobre ella á nuestros
lectores. El BoletÍlJ Militar se remite puntualmente á todos sus
colegas del N ucvo mundo.
Comta11tino.-Este seudónimo que más de una vez ha figurado al
pie de artículos publicados en el BfJ!etín y que siempre han sido justamente
apreciados por los militares del país, cubre la firma del Sr. General
Ernesto Borrero, actualmente en la ciudad por haber sido promovido
de la guarnición del Cauca al Estado Mayor general. El Bo!etí11 le
presenta su saludo de bienvenida.
Archivo Nr7cio71al.r-Importantísima es la colección de documentos
que hemos recogido, en copia, en el Archivo nacional, referentes á
la historia militar y á la geografía del país, por lo cual su publicación
en este semanario, será sin duda del agrado de la oficialidad de nuestro
ejército. De las dos pie?.as que hoy insertamos, la una prueba, contra
la opinión general, que en 1 8zo ya pasaban mulas cargadas por el camino
del Quindío.
}l,zpoleóll y Jtl primtr batal/a.-El gran Capidn, el maestro por
excelencia en cosas de guerra, no presenció su primera victoria! En efecto,
iniciada la 1 uc ha en Montenorte ( 12 de Abril de 1 ¡'>6), una parte
del ejército austriaco intentó romper la línea francesa :; in darse cuenta
clara de lo que era el campo de batalla. En el acro el joven General
maniobra para cogerla entre lo ~ fuegos de las divisiones La Harpe y
Massena, por lo e ual, .á las 9 de la mañana, Bonaparte se encontró lejos
de Montenotte, en las cabeceras de un val le salvaje, en la meseta de
Casabianca, de donde, á pie, y al través de las brumas, observaba el
campo de batalla. De repente creyó necesaria su pre encia en Monte·
notte, y hacia ese lugar se dirigió solo, pero en la bajada del monte se
xtravfa, un monje á quien encuentra al paso le indica el buen camino,
y antes de llegar al campo se le presenta un ayudante que le comunica
está ganan a da la batalla. Vencedor sin saberlo, pero á consec uencii\
de sus hábiles disposiciones!
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Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 120", -:-, 1899. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691037/), el día 2026-03-10.
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