AROIII Bogotá, tMayo z7 de 1899 llfUM ~ot
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ORGA O DEL ML. 1 TEBJO I)E G EH A Y DI:L EJERCITO ---··
0JUCTO~ AD ·ItOH O U ., FRA CISCO J. VERSARA y V.
Coro•nel, Mitu:nbro d~ l .t. Socir> 1.<1 <: olombi n de ln genl~ro s
~llll~~t22222~2 ~ 22~2 92Q ~ 2 9~?9~~ ~2~ 2 ~ ~ 220 0 R~;~ ~A~222~~A2QAA22 ~0
Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefe• y
Oficiales del Ejército de la Roptiblica
a5fYllfllYlll11,55~5~~5 1 ~ 5f1 ~l~~.5 l ~~451~a5,6 6 5~~ ~45~ b5 ~5~~ ~~~~~
:t FOP. E
o• LOt UUTITUTORBS CIVILES DE LA CUARNICrÓN DE SOCAMO!O Y TUNJA,
COR.RESPONDIE 'lE AL MES DE ABRIL UL IMO
Repúblha dt ColomhiA-Ejt:rritl Ptrmantnlt-J .11 Dif/isió11-3~ .Brigaaa-
Batallón "8. dt Granndtros-Númtro 8. 0 -Sogamosq, Abril
30 tU 1899
Señor Sargento Mayor 1..0 Jde encargado.
La distribución de la enseñanza civil dada $\ la tropa acantonada
en esta plaza, duraute el me · que hoy termina, y lo que me es alta·
mente honroso d4tros el siguiente informe ( ic.)
La primera ección e ejercitó en la aplicaci6n de la reglas de la
Y en lo e~crito; e repasaron las reglas de interés y partici6n, hacic!ndoles
re oh•cr problemas, leyeron en libro, c , pues jam s había sido conservador,
recibió muy mal el llamamiento que le hacía su superior, y puesto
de acuerdo con el Coman ante Pablo Rodríguez, segundo Jefe del Batallón,
y ujero muy semejante en todo á él, resolvieron desconocer la
autoridad de aquél, tan pronto como llegasen á La Cruz, para as! poderse
entender con más facilidad con los gobiernistas de Ocaña, que
eran ya sus de eos.
El plan fraguado por esto dos traidores fue conocido por el Capitán
Flavio Su.árez, á cuyo car'o estaba la 1.• Cornpai1Ía del Batallón,
quien e aprc:sur6 á comunicarlo a) General Quintero tan luego como ~e
vio cou ~l.
Esta alarmante noticia era, como fácilmente se comprende, de
suma gravedad y \~enía á trastornar los proyectos del Jefe ; pero él,
con la 5angrc fría que iempre lo ha distinguido, afrontó el peligro sin
vacilar, y dc::,pué de dar al Capitán Suárez la j~ rrucc_ione . que crey_6
cnnvenicnres, para el ca o de que Forero y Rodngucz mtenra~en reahzar
su infamia, empezó á hacer per onalmcnte los preparad vos para la
vuelta á la Provincia de Cúcuta.
Se habían dado ya do:. toque de marcha, y en lo cuarteles ~e no taba
el movimiento que e~ natural en casos tale ; ju1.gando el General
que éstos serían, seguramente, Jos momento que Forero y Rodrígue7.
pretenderían aprovecl ar para dar el golpe, se presentó sólo á su cuar-
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28~ BOLE'.rÍ.N MILil.'AR
tel lo que les cau1Ó ver~adera sorpresa ; pero no se atrevieron á ejecutar'
nada contra su persona. El ':'alor se impone siempre y raro es el
caso en que no triunfe de la perfidia y de la infamia !
Luégo que hubo hablado el General con Forero y Rodríguez sobre
la conveniencia y peccsidad que había de emprender pronto el viaje, r
,obre otros asuntos, iguió para la oficina de la Comandancia, y cuando
apenas había recorrido una corta di$tancia, oyó unos tiros en el cuartel
de donde acababa ' de celebrar un Conejo
de Jefes y Oficiales, resolvieron volver e á undinamarca ; el Ge ·
ncral Quintero :;e quedó allí acompaiiado por unos poco amigos de la
P-rovincia de Oc~ña, porq te estaba irnposibilit:tdo materialmente para
seguir la campaña que aquéllo iban á emprender.
A poco tuvieron 1 ugar los de as tres de M11JÍHtJ1t y de Jlfogoronlo·
q11r., que acabaron con el ejército Jle ado á Santander por Valderrama,
Posada , Pérez, Bricci\o, Samper y otros, y má tarJe consigu1Ó el General,
que quedaba entonces en tan tri s te condición, ejecutar nue os
actos de audacia y de valor, que dieron brillo á las arma de l una multitud de juntas, rmpleos
y c11rgos onerosos é inútiles, cuyas atribuciones y deberes, diseminados
en di \·ersas colecciones, son inaccesibles para la generalidad de lo~ ciudadanos,
causan á éstos notables perjuicios, obligándolos á abandonar sus
ocupaciones é intereses, á pagar crecidas sumas á los que se constituyen
sm directores, á sufrir multas que no pueden evirar, y á verse con frecuencia
complicados en causas de responsabilidad que los arruinan.
Los graves daños que Jos pueblos sufren por consecuencia de la'
malas leyes judiciales y administrativas, los mantienen en es.ado de sufrimiento
y de di sgusto general. Con frecuencia se les halaga con la
esperanza de reformas que pongan término al mal, y cada vez que por
una ley adicional se aumenta la complicación y el daño, se les anuncia
que todo queda rem\!diado . E ro tiene ya agoradas u paciencia y su esperanza
; e s to los hace desear 6 ser indiferentes á un cambiamiento ;
es to hace que los que se levantan anunciando reformas, encuentren
équito, ó, por lo menos, que los pneblos disgustados justamente con
las instituc iones que más de cerca afect n us interese~, e muestren indol
e ntes á la conservación de un orden de cosas en que no pueden lograr
el remedio de sus maJe .
6~ DESMORALIZACIÓN DEL EJ.ÉRCITO-Desde que en tiempo de Cclombia
empezaron lo primeros atentado á ruano armad¡¡ contra ]as
instituciones y el Gobierno eHablccido, figurando en ellos Cuerpos y
Jefes del Ejé rcito, y se les vio quedar impunes, todo h()mbre de mediana
razón debió reconocer qtle e! Ejé rcito en lo sucesivo debía ser más
bien una amenaza, que una garantía para el ordc:n público. N o basta
que la may o r parte de los Jefes y Oficial e tengan derecho á que se
cuente sobre su lealtad; la con;, ideración de que eu todos lo trasrornos
y vueltas q ue e l pa ís ha ufrido, se h n encontrado traidores que vuelvan
las armas c o ntra el Gobierno que: los habta hvnrado con su confianz
a, es moti vo ba stante para que la autoridad tema ver e traicionada,
para que los an a rqui s t as es peren confiadamente hallar cooperación para
sus crímenes, en los que debieran reprimirlos, y para que la Nación se
mantenga en un estado de alarma y de inquictu , que al pas o que la
consume, favorece los pr<:>yectos de Jos que traman revoluciones. Hechos
c i en veces repetidos en la América española han presentado al
mundo la desm o rali zac ión de los ejércitos como una de las primeras y
m ás poderosas c a usas de las revoluciones y desórdenes que han atorm
e nta do e s t os países. N o e de e te lugar e cudri11ar )a causas de tan
grave ~al; bas te tan sólo apuntar que ·ería un fenómeno muy raro que
cn .. med1~ de la gene ral relajación de toda e s pecie de autoridad se conservasen
1lesas la subordinac ión y disciplina militar.
7 ·a LA lNEFICACIA DI! LA $A 1 CIÓN MORAL, RESPEC'rO DE LOS D.t::LITO$ .
D.E R.EBELIÓN-Habiendo complicado en maquin~cioncs y revueltas con- ·
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BOLEj_'lN lULlTAR 287
tra las in t.itucioncs Y. contra el o?ierno, desde el primer escándalo de
esta cspec1e q~e se vw. :n Colomb1a, ~ombres de la primera notabili-
dad, cuyo del no fue d1stmu lado por la Impotencia de la autoridad para
hacer ejecutar las leyes; repitiéndose cales actos ha ca el extremo de
ser reducido el número de lo que en todas circunstancias han defendido
las causa de las lcye ; la fuerza de la opini6n pública contra tal
delito ha perdido todo vigor, y u acción es ineficaz.
8.o. LA ENERVACIÓN DEL PODER PÚBLICO Y EL DESPRECIO CONSICVtEN'
TE POR LA AUTORIDAD-Los hombre que han impreso á nuestra legisla-
. <"ión el espíritu que en ella preside, han obrado fuertemeotr. afectados
por d temor de los excesos de un poder absoluto ; toda autoridad lee
ha inspirado desconfianza, y en cada Magistrado han sospechado un
ambicioso capaz de aspirar al poder upremo; en consecuencia, la mira
dominante en nuestras leyes es la reducción de la autoridad y la sujed6n
del Magistrado. Se ha reputado como el mayor de todos los males
el ejercicio de un extenso poder ; y á los medios de prevenir tal
-desgracia e han subordinado todas las exig-ncia :,ocialcs. Lejos e toy
de insinuar que semejante objeto no ca uno de los primeros que d
legi·Jador dcha tener en mira; pero sí juzgo que se e . ·tr~vía el qu•
todo lo ubordine á esta sola consideración.
Tres on los medios á que se ha ocurrido para debilitar el poder
público y e torbar su ensanche: la corea duración de la magistratura, la
minuciosa división de la autoridad, y la limitación de su ejercicio por
f6rmulas y restricciones muhi plicadas. El fin propuesto se ha logrado
ciercamente, pero ha sido á costa del objeto con que la autoridad fue
in titutd.t. La mulciplicaci6n excc iva de funcionarios para dividir entre
.ellos en pequciias porciones el poder públic •, el rápido turno en los
empleo y la incompatibilidad legal entre esta · diver!'a · funciones; han
hecho indispensable llamar al ejercicio de la a.utoridad á hombres de
todas circunstancias. Ocupado con frecuencia los puesto público por
per:.ona · ineptas ó dcliprcci.tbles, pedicron el aliciente que su desempeño
ofrc e en todas partes, teniéndose más bien por ofensa que por
honra el llamam:ento á tal destinos. F.nvilccida de es ta manera la
autori ad, ha venido á ser odio . para el que la ejerce, de preciable para
el que •1cbicra obedecerla. Tal en ilecimiento parece que se tra mite
al Magis rado, puc el ciudadano honrado pierde ha ca cierto punto lcu
con ider ciones y el respeto de que goza como hombre privado al pasar
á cr Magistrado, en cuya calidad es regularmente el blanco de la calumni:.,
de la animadversión y del desprecio general.
Colocados en las Magi tratura intcriorc hombres incapaces, y
rodeados de fórmulas con que á cada paso tropiezan, quedando por
ello sujetos á severa rec;pon abil~dad, el P,artido m!s natura~ y el que
generalmente toman es la inacctón, anulando e a 1 la autondad por sí
misma. E:;ta autoridad importante y de preciada es incapaz. de refrenar
el desorden y contener la~. sedicioues. Llega á tal gra?o de conciencia
de u nulidad que en la scne de tumultos y ub c\· cxce os de los que en él habían levantado el estandarte de
la rebeJi · n .
.. n la Pro incia de elez algunos revoltoso con uetudina-rio
, que habían recibido te tiinonios reiter dos de la clem ncia del
Gobierno, á quien juraran eterna enemiga, amagaban á cada momento
trastornar el orden públic ; ma 1 vigilan ia y actividad
del Gobernador de dicha Prodncia, unida la fidelidad y denuedo
de la poca tropa veterana que la guarnecía, fueron ba ·tan tes
para que encalla en los intento ubver ivos de aquellos faccioso ,
1 cuales llevaron su arrojo ha ta poderar e, en la noche del 16
de Junio, de la importante posicion del Puente Nacional, en donde
fueron derrotados y dispersos.
Una partida organizada en Sogamoso por el cabecilla Juan
J ose Reyes P tria, penetró en la noche del I 8 de Septiembre- en
la capital de la Provincia de Tunja, sorprendiendo la esca a guarnición
que en ella había, y apoderándose de lo caudales exi tente
en la ~esorería provinci 1 de Hacienda. u permanenci en la
expresad capital fue de muy corta duración. La sola n ti ia d
que se aproximaban fuer7.a del obierno, la obligó á huír hacia
las llanuras de P i pa : IJi fue alcanzada por las referidas fuerza ,
que aunque en número muy pequcilo, comparada· con l de lo
rebelde , llevaban á su cabt:/a al ilu tre y m logrado Corond Juan
Jo·é Ncira · y el más completo triunfo cor no u esfuerzo cn la
tarde del 2 5 del citado me .
Ya por este tiemp e había e~ ctu d cn Provincia del co-rro
un movimi nto d rcbdion rcl ionado con el de Sogamo ,
por con e u nci del ual, ad m " de de conocer ' C e n pretextos
frívolos la legítima élutoridad del 'obicrnu upretno, e prod.u. aba
el ·~tabl· imi ~nto de un l!. st.HI federal ompucsto de aquella
Provin ia v de la· de Ca anarc, Pamplona, 'f'unj y Y dcz.: ~• . u
trente e p~ o ·1 individuo que staba d · Crobern. dm en la primera,
que no ~e ru(lOriz' de cndiendo dd pul' to legal que ocupaba
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26 BOLETÍN MILITAR DE COLOMBIA
y erigiéndose en cabecilla de la facción. Para sofocar el expresado
movimiento marcharon también algunas fuerzas, que sucumbieron
por desgracia el 29 de Septiembre en una aciaga jornada, en que
la suerte se mostró adversa á las armas que sostenían la causa del
orden y de las leyes, concediendo un triunfo efímero á las de los
facciosos. Este infausto é inesperado acontecimiento no sólo les
hizo cobrar aliento, sino qu~ influyó en que el contagio de la rebelión
se extendiese á todas las cinco Provincias del Norte, previstas
de antemano para la formación del Estado federal del Socorro.
Con el fin de privar á los facciosos de todo pretexto para su
criminal empeño, y con el de levantar un ejército capaz de restablecer
el orden, si lograban un triunfo en la capital, el Presidente
de la República se trasladó á Popayán, encargándose del mando
supremo el Vicepresidente, el día 8 de Octubre, con arreglo al
artículo 94 de la Constitución. En tales circunstancias el Poder
Ejecutivo envió dos comisionados á las provincias del Norte, para
reducir por medios pacíficos á los que en ellas se habían puesto ~n
armas, con el manifiesto designio de volcar nuestras instituciones
políticas y envolver el país en los horrores de la anarquía. Pero,
jquién lo creyera! los resultados de aquel paso, que acreditaba la
lenidad del Gobierno, fueron unas propuestas tan oprobiosas para
el mismo Gobierno, que no hubo dificultad alguna en elegir el
partido que debía seguirse en tan fatal emergencia. El honor de la
Nación y de su'i gobernantes aconsejaban cuál debía ser ese partido,
que contaban además con el apoyo decidido de los habitantes de la
ínclita capital, quienes contestaron con un grito de indignación
á semejantes propuestas.
Las tropas de los facciosos, comandadas por el funcionario
traidor que se había puesto al frente de la rebelión en las provincias
del Norte, tuvi~ron el arrojo de invadir la de Bogotá, contando
como cosa cierta su entrada en la capital, en donde se lisonjeaban
con la idea no sólo de no encontrar resi~tencia, sino de ser
recibidos como libertadores. Tal persuasión fue sin duda la que
movió al ex -Coronel González á dirigir desde el pueblo de Chía
una ridícula intimación al Vicepresidente de la República, amenazándolo
con entregar la capital al aqueo de trescientos llaneros
que decía se aproximaban. Casi á la misma hora en que llegaba á
la capital tan ridícula como insolente intimación, daba un nuevo
e~carmiento á lo facciosos en los campos memorables de Buenavtsta,
el esclarecido vencedor en Paipa. Bien se comprende que
hablo del glorioso hecho de armas que tuvo lugar el día 28 de Octubre,
cuyos resultados fueron tan plausibles; con él la Capital se
salvó de la invasión de los facciosos, el Gobierno Supremo de su
destrucción, y qutzá la República entera de la anarquía. González,
con el resto de sus tropas que no habían entrado en combate, evacuó
Ja Pro\.'incia de Bogotá, y las del Gobierno marcharon triunfantes
hasta la ciudad de Tunja.
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SUPLEMENTO-GUERRA DE 1840 27
A la Provincia de Antioquia le cupo también su parte en la
común desgracia. El día 8 de Octubre logró el entonces Coronel
Salvador Córdoba sorprender el cuartel de Medelltn donde se hallaba
la guarnición veterana, á la cual seduj~. Las autoridades legítimas
cesaron allí de hecho en el ejercicio de sus funciones, y
bien pronto la Provincia toda quedó sometida á la dominación de
dicho ex-Coronel. U na circun tancia peculiar á lo trastornos de
Antioql"ia es la de que para efectuarlos no apeló su principal autor
al medio de las actas ó pronunciamientos. Aquellos trastornos
fueron obra exclusiva del ex-Coronel Córdoba y de los pocos que
secundaban su planes: ni al pueblo de Medellín, ni á los demá de
la Provincia se les llamó á participar de un suceso que, con sobrada
razón, ha repetido el ex-Coronel Córdoba que fue un triunfo
todo suyo, y cuya consecuencia para lo virtuosos antioqueños
fueron, entre otras, las que les ha acarreado el decreto en que
Córdoba organizo lo que él titulaba Gobierno provi orio: estableció
penac; terribles contra Jos que calificaba de conspiradores, es decir,
contra los ciu~adanos fieles al Gobierno legítimo de su patria;
siendo suficiente prueba para condenar aun á la misma pena capital,
el dicho de una persona o cualquier otro indicio grave ; y por
una especie de burla, a eguró que se garantizaban ciertos1 df'rechos
cuya violación iba envuelta en las di posiciones mismas en que los
proclamaba. ¡ E ta es la libert.ld que ha concedido á su compatriotas:
estos on los resultados de su triunfo del 8 de Octubre ; y
éste el régimen que ha ustituído en la Provincia de Antioquia al
suave é impasible de las leyes !
U na de las primera disposiciones del referido ex-Coronel fue
la de situar en el punto de N are un destacamento para cortar la
comunicación entre la capital de la República y la Provincias Jitorales
del Atlántico, el cual se retiró posteriormente de aquel
punto para dar libre paso á la que traían la nuevas de los trastornos
acaecidos en dicha Provincias de que pa o á instruíros.
De de el año de 18 39 e habían dejado percibir conatos de
revolución en los cantones de La Cienaga y antamarta, de la Provincia
de este nombre, acompañados de quejas sobre los males que
sufrían á consecuencia de la imperfeccion de algunas leye orgánicas:
de e to se instruyo oportunamente á las Cámara por el ctudadano
que desempeñaba la Secretaría de lo Interior en la epoca de
sus se iones pasada , omitiendo e hacer mencion de los nombre de
aquellos dos cantone , en con ideracion á la naturaleza del he-cho
de que se daba cuenta, pue la prudencia aconsejaba no revelar claramente
lo que no había pa ado de ·imples conato . M ello se
realizaron en la mañana del 1 I de ()ctubre ultimo en la cabecer
del primero, por medio de un. aeta ó pronunciamiento tn que e
proclamó el sistema federal, poniéndo e al frente del movimiento
el General Francisco Carmona. U na comi .i6n de aquel General
llevó en la tarde del mi mo día el acta de La ienaga a antamttrta,
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28 BOLETíN MILITAR DE COLOMBIA
y después de deliberar el Gobernador de la Provincia, oyendo á va
rias personas que se hallaban en su casa, sobre el partido que debía
seguirse, se adoptó el de mandar un comisionado cerca del General
Carmona para que volvie e obre sus pasos hasta tener mejores datos
del estado de la República; pero se escogió para una comisión
tan importante al espulso ex-General venezolano Santiago Mariño.
Carmona sólo había podido reunir en La Ciénaga ochenta
hombres, mas al regre r Marióo á Santamarta, aseguró que contaba
con más de seiscientos, y que marcharía sobre la ciudad si no
se secundaba su pronunciamiento. El día 14 vio Carmona reali7ados
sus deseos y proyectos en Santamarta, por medio de un pronunciamiento
ó acta de acuerdo con la de La Ciénaga; y la Provincia
de aquel nombre quedó de hecho erigida en Estado federal bajo
la denominación de Estado dtl Manzanares, con su respectivo Jefe
supremo . También en los cantones de Barlovento de la Provincia
de Cartagena, es decir, en Barranquilla y Soledad, se hizo otro Pronunciamiento,
separándolos de la Provincia á que pertenecían y
constituyéndolos en Estado federal bajo la protección del General
Carmona.
Un suceso que caracterizaba muy bien los llamados pronunciamientos
de que voy hablando, es el que tuvo lugar en la plaza
de Cartagena el 18 de Octubre, en cuyo día los jefe y oficiale
existentes en ella hicieron una acta separandose del Gobierno Supremo
de la República, nombrando al Coronel Juan Antoni Pit1eres
Jefe superior del Estado Soberano de Carta gen a, con facultades
amplias para llevar á cabo el pronunciamiento é invitando al
Gobernador de la Provincia á fin de que, reunidos los padres de familia,
resolviesen de conformidad con el pronunciamiento de los
militares. Claro es el resultado que debía tener el último acuerdo
de la acta de que he hecho mención . Rebelada la fuerza armada,
el Gobierno de la Provincia carecía de apoyo material necesario
para hacer respetar su autoridad, y era imprescindible que al pronunciamiento
de los militares siguiera otro en que sonase el nombre
del pueblo. Tal es el origen del acta del referido mes de Octubre
en que, previ a la lectura de la formada el día anterior por los
jefe y oficiale de la guarnición, se hizo proclamar á murho de
los vecinos respetables de Cartagena la separacion de dicha Provin-ia
del Gobierno de la N ucva Granada, declarando al mi · m o tiempo
que la ~ eparación no ena perpetua y que ella sol duraría hasta la
rc union de la gran Convención Nacional. Por una segunda acta,
·lebrada el 5 de Noviembre, se hizo declarar que::: el objeto del
¡ ~ ron 111ci a miento del l9 de ctu bre hab1a ido no solo separar e del
.,otvern leg ítimo ino con titu1r a Cartagcna b.tjo el ! Í tema fed
·ral. L ;\ acta. de q u,.. m t· h~: ocupado, dd ida-. en grai1 parte a las
uge tion e y am e na7.a" dt:l :rencral 'armona, que cncontru u1
Cartagena in trum e ntos docil·, y hombre lo que demue tra que una misma
mano es la que ha dirigido 1~ revolución en las provincias del antiguo
Departamento del ~1agdalena, corroborándose e ta opinión
aún má con el pronunciamiento que se hizo en Riohacha el 27
del mes citado, declarando á la Provincia libre é independiente, v
erigiéndola entre tanto en Estado separado con el nombre de ce ,stado
de Riohacha,, á cuya declaratoria precedió la mi ión de dos
individuo que el General Carmona envió á la expresada Provincia
para que proclama en la federación,haciéndose posteriormente amenazas
que dieron por re ultado el acta del 27 y )a ce ación en el
mando del honrado Gobernador de aquella Provincia, que rechaz~
con la firmeza de un republicano la invitación de traicionar alGobierno
de su patria.
En la ciudad de P namá se hizo una acta el 18 de Noviem-bre,
en la cual, dando por sentada la di ociación de la República y
·alegando la impo ibilidad de la comunic ción con Bogotá, e declara
que las obligaciones que la Provincia de aquel nombre contrajo
por la Con titucion de 1832, han terminado con la di puesta
disociación d la República, erigiendose la mi ma Provincia en
Estado berano con comprensión de 1 de Veraguas, siempre que
su h bitantes se adhieran á 1 p ra formar un cuerpo soci 1 del
territorio del Istmo. En los art1cul s 10 y Ir del acta -e di pone
que todo los ciudadanos quedan en aptitud de aceptar o no las
condiciones en ellas contenida , siendo libres en el último ca
para trasladarse á otro lugar con sus bienes y familia; y qu lo
empleados perderán u destinos si se re i ten á jurar obediencia
al Gobierno provi orio y o tener el pronunciamiento, es d cir,
que e amenazó con la exp triacion y perdida del de tino al que
no lir.ma e ó e adhirie~e al pronunciamient ; y e to d á conocer
de m a ·iado la libertad de que han gozado los panarneños, colocados
entre 1 s extremos de con entir en un pronunciamiento, t 1 vez
opuesto á sus opinionc y conviccion Íntima, · re olvcrse " abandonar
su bienes, ó á llevar con sus familias en el pats extr. njer
una vida miserabll!.
Pero volvamos por un momento la vi ta á la Provinci d 1
interior, teauo de reñida contienda entre lo leales defen or d 1
Gobierno legítimo, y lo que mancharon u nombre ;' su reputación
con los delitos de la rebelión y de la traición.
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30 BOLETÍN liiLITAR DE COLOMBI
Por disposición del Gobierno, la columna de operaciones que
había marchado hasta Tunja en persecución de los facciosos acaudillados
por el ex-Coronel González, se replegó hacia la capital
de la República, donde debían concentrar e las fuerzas defensoras
de la causa del orden, para acordar y concertar un buen plan de
ataque ; y las de los facciosos a ranzaron hasta Zipaquirá.
El 22 de oviembre el Presidente de la República, que el
día anterior había llegado de la ciudad de Popayán, volvió á tomar
el mando superior, y el 28 entr " en la capital el Batallón número
2 .0 de la valiente División del Sur, siempre leal al Gobierno, y
cuyos Generales, Jefes, Oficiales y tropa han sido uno de los más
firmes sustentáculos del orden, y el terror de los rebeldes y traidores:
los demás cuerpos de la expresada División llegaron á la
referida capital el 5 de Diciembre. La villa de Zipaquirá fue evacuada
por los facciosos en la mañana del vierne 4· Acontecimiento
fue éste muy entido por nuestros valientes, que ansiaban
por la llegada d~l momento en que pudieran medir sus armas con
las de los rebeldes, los cualas lo retardaron cuanto les fue posible;
emprendieron una larga retirada, hasta que, constreñidos por la
pericia de nuestros Generales á presentar acción, tuvo ella lugar
en la cima de Aratoca á las 4 de la tarde del 9 de Enero último,
siendo completamente de truída la facción fuerte de dos mil hombre.
Con tan brillante jornada quedaron libre las cinco Provincia
del orte, y restablecido en la mismas el orden legal.
No puedo menos que hacer una mención honrosa de lo cantones
de enza y Garagoa, Provincia de unja, y del de Arauca,
Provincia de Casanare. Lo dos primeros jamá quisieron reconocer
la autoridad intrusa del Gobernador que pu ieron lo facciosos
en la Provincia á que pertenecen ; y el segundo, no sólo resistió
el pronunciamiento que e hizo contra el Gobierno legítimo, ino
que se armó para re tablecer el orden alterado.
El postrero de los pronunciamiento fue el que ejecutó en
Honda el 13 de Diciembre el individuo á quie el Poder Ejecutivo
había h orado con u confianza, poniendolo al frente de la Provincia
de Mariquita ; y t~l pronunciamiento, como los demás de
su especie, contenía la declaratoria de erigir la Provincia en Estado
federal hasta la reunión de la Convencion. El no se extendió fuera
del cantón de Honda, ni su efectos fueron de larga duración,
pues en la mañan .. del día mi ·mo en que lo faccio os del Norte
eran escarmentados en Aratoca, los qul,; se enseñoreaban en Honda
recibieron tambien, por su parte, la lección terrible y elocuente de
que los rebeldes y traidore no pueden dominar en un país compue
to en u mayor parte de ciudadan s fieles á las autoridades legítimas,
y defendido por soldado modelos de lealtad, de valor y de
disciplina.
Apareció últimamente en el Di trito parroquial de Timbío
una facción compu~sta de varios de lo individuos que formaban
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SUPLEMENTO-GUERRA. DE 1840 81
la que en Enero del año pasado desplegó el estandarte de la rebelión
en el mismo di trito, la cual habiendo podido escaparse al
~ principio de las tropas que en su persecución se de tacaron, y cometido
varias ho tilidades, engro ó posteriormente sus filas, llevando
el arrojo hasta el extremo de atacar á la heroica Popa y "' n, cuyos
habitantes han dado una nueva prueba de su lealtad y firmeza,
á la vez que una nueva lección á los rebeldes, en la brillante jornada
del 22 de Febrero ultimo.
Del cuadro que he trazado resulta que, aunque en el curso
del año último el orden público fue alterado en muchas de las provincias
de la República, al presente e tá restablecido en la mayor
parte, pues que de las veinte que componen la Nueva Granada,
solo seis, la de Antioquia, Cartagena, Mompós, Riohacha, Santamarta
y Panamá, se hallan separadas de la obediencia al Gobierno
legítimo, no teniéndose noticia de la de V eragua , en la cual, según
aparece del acta de Panamá, no había ocurrido novedad. Creo
por demás hacer reflexiones acerca de los sucesos que forman la
precedente narración, porque ellos por sí solos dicen lo bastante, y
vosotros conocéi dema iado su origen y curso. ¿~ién, por ejemplo,
no ve en la coincidencia de los trastorno de las Provincias del
Norte, del Magdalena, de Antioquia, de Panamá y del cantón de
Honda, el resultado de un plan mucho tiempo há premeditado?
¿Quién no descubre la tendencia de lo mismos trastornos, atendida
la clase de personas que lo han promovido, que los han fomentado
y que se han puesto al frente de ellos? No hay la menor
duda; los proyectos anárquicos que hemos visto poner en ejecución
han sido discutidos y concertados de tie1npo atrá . A la sombra
de la paz, abusando de la garantías que nuestra leyes conceden,
y traicionando á la confianza publica y á la del Gobierno, se ha
organizado esa vasta con piración nacional, para el crédito y para
la dicha y prosperidad de la República.
Al restablecimiento del orden en varia de las Provincias que
fueron el teatro donde la facciones se o tentaron en todo su frenesí,
ha sido consiguiente el empleo me urado de la preciosa facultad
que la Constitución concede al Poder Ejecutivo para perdonar.
Sobre ser dificultoso, y tal vez imposible, iniciar y seguir
procedimiento judiciale contra todos Jo individuo comprendidos
en los delitos de rebelión y de traicion, jamás un Gobierno puede
hacer un uso más oportuno de la clemencia, que cuando se trata
de librar de un castigo tremendo á multitud de per ona .arrastradas
á la perpetración de un gran crimen ;:>or la sugestiOnes, las
amenaza , el temor, y por circunstancia peculiares. Esta con ideraciones,
entre otras, han movido al Ejecutivo para expedir indultos
en favor de todos los individuos que habiendo ervido en las
filas de lo faccioso. en clase de argento , cabo ó soldado , hayan
qu rido incorporarse en las de las tropas del Gobierno; de lo que
antc;s del 9 de Enero se hubiesen separado de las filas de los mi$~
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3~ BOLETÍN MILIT R DE COLOMB
mos facciosos é incorporádose en la tropa del Gobierno; y finalmente,
con pocas excepciones, de las personas que firmaron las actas
de pronunciamientos.
Reformas constitucionales
Aprobado por el Congreso, en sus pasadas sesiones, el proyecto
sobre reformas á nuestro Código Fundamental, y no teniendo
el Poder Ejecutivo otra intervención en tal acto que la de hacerlo
publicar y circular, conforme al artículo 215 de la Constitución,
se hizo así sin demora alguna por la Secretaría de mi ca1 go. Sobrado
importante es que la Legislatura tome en consideración en
las presentes sesiones ordinarias las reformas constitucionales aprobadas
en la anteriore , y sería muy plausible que callficada su necesidad,
tuviese al fin lugar la convocatoria de la Con ención revisora
de la Con~titución. Cuale quiera que sean los defectos de
ésta, reales 6 exagerados, no es ella la que ha ca usado los males
que hoy aquejan á la República; otro es el origen de esos males,
y muy particularmente la ambición y falsos cálculos de algunos
granadinos extraviados.
MlGUEL CHIARI
Secretario del Interior
Operaciones militares
Después de cerradas l?.s sesionc del Congreso de I 840 y
cuando se esperaba el término de la campaña de Pasto, porque
Noguera había ofrecido deponer ]as armas sucedió la fuga del exGeneral
Jose María Oband y otros individuo que se haJlaban
arrestado en aquella ciudad, por consecuenci~ del juicio que allí
se seguía obre el atroz asesinato del Gran Mari cal de Ayacucho,
con cuyo motivo e abrieron de nuevo las operaciones en las montaiias
de lo Yungas al frente de los antiguos f: ccioso y pue to en
comunicación con oguera, e metiendo toda cla e de hostilidades
hasta cortar la comunicación de Pasto por la vía de Popayán.
La División al mando del benemcrito General Pedro A. Hcrrán,
u friendo indecible privaciones, de de el Comandante en J efe
hasta el último oldado, o tuvo un guerra de cansancio marchando
y ontramarchaudo en diferente· y dilatada direcciones,
sin conseguir que el enemigo saliese de sus guarida á pre entar
una acción.
Al fin, por un movimiento e tr tégico con que ]a División salió
de la ciudad de Pasto, ~ logró que el enemigo la ocupara, en
cuyo ca o, volviendo s bre d y obligándolo á retir rsc, e le persiguió
ha~ta ponedo en la necesidad de batirse. 'I al fue el medio
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SUPLE fENT -GU!i, R.A DE 1854 65
1854-Sup1emcnto 4.0 corrcs p01 cliente. 1 número 101 tlcl BoLr.TÍN Mrr.tTAJI.
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6 BOLETt6 1tllLITAR DE COL MBIA
ogamoso. La columna acabó de pasar el río el 6 y siguió obre::
Zapatoca, á donde llegó el 8 a la iete de la mañana ; cuatro hora
más tarde entraron 120 de los 200 fu ile que enviaba Mosqu~ra, y
alguna municiones, y con ello e armaron la Compañ1as 1.• y 5 ...
del batallón Socorro, las que fueron destinada en el acto, por Díaz,
á pa<>ar el Sogamoso por la cabuya de Chocoa, y pi ar tierra de la
Proviucia de oto, á fin de que ocuparan po icione del otro lado
del rí y prot gieran el pa o de la columna, que debía mover e con
intención de someter al General melista Collaz.os que e taba en arma
en esa Provincia, y cortaba las comunicaci ne de lo con titu-ionale
con Ocaña. A las cuatr de la tarde llegó el re to del armamento,
y e armaron otras do Compañ1a del citado Bat llon. 1
ía siguiente se movió la columna y á las cuatro de la tarde principió
á pasar el río, á razón de tres en tres hombre , por una ola tara vi,
y por esto la operación duró ha n la do de la mailana del ro .
• • •
Desde que se supo en las Provincia' del Norte que el General
.. iosquera estaba en la Co ta, todos los Gobernad re de ella
le escribieron oficialmente llamándole al ervicio y pidiendole
fuera á ene rgarse del mando de las tropas legitimista , llevando el
armamento que pudiera conseguir. El del Socorro le autorizó
para comprometer las renta de la Provincia con tal fin, hasta por
$ 1 z,ooo, y el de antander le ofreció entregar 2,ooo fusiles que
ab1a pedtdo a Curazao por Maracaibo. Mosquera no pudo acepcar
tales olertas, porque llegaron á sus manos de puc de que el
jecutivo le había confiado el mando del Ejercito de la Costa,
pero le prometió mandar 200 fusiles y 6,ooo tiros, unico elementos
de que podía disponer, no in que le hicieran falta para u
Ejército, en vista de la necesidad urgente que de ello habí en el
ocorro, y lo hizo en efecto, agregando que:: el se preparaba par
entrar al orte por caña. ambién recibió oficio Mosquer:a
del Comandante Dtaz, quien le ofrecía poner e á us 'rclene con
1 fuerza que mandab , y la contestación del Jefe del Ejército de
la Co ta lleg) á poder de aquel n la mi ma fecha en que e te
upó al oc01-ro, por lo cual obr .... como queda dicho. Lo ami'
0 del Gobierno se habían reunido en el ocorro, pero el mayor
:aúmero viendo que faltaban arma y orprendido con lo ocurrido
1 Zipaquirá y Tíquiza huí n " u ca a , donde us familia estaen
desolación.
Mo quera había nombrado Jefe de la columna del Torte al
ndante Díaz, y Jefe de lo batallones Socorro y 1/Un. al
mandante Caballero y al Mayor V anega . En su retirada dd
rr?, Dtaz fue acompañado por el Gobernador Pradilla y mudadano
notables que contribuían con u prestigio á facifas
operacionc de la columna. El Jefe militar, ante de
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SUPLE KENTO-OUERRA DE 1854 (>7
overse obre Chocoa, envió noticia á :Vlo quera de la operaciones
que proyectaba.
* *
J Al acabar Díaz. de e:-guazar el Sogamoso supo que Girón haJa
pa ado el Sube; que su vanguardia, á órdene del Oficial Delgado,
ocupaba ya el Guayabal, y tt!nÍa intenciones de seguir á Bucara-nanga
a reunirse con Collazo, quien allí mandaba 130 hombre ;
or lo cual re olvio batir al enemigo en dttal antes de que se
reuniera. En tal virtud dispuso que el Mayor Rincón, con 95
hombre de los batallone Yé!tz y Socl)rro, marchara contra Colla-zos,
y despue de derrotarlo regre ara rápidamente á unírsele en
P1edecue ta o La Mesa de J érida , á donde él e dirigía con el
grue o de la columna. Ademá ordenó que d s Compañías del
ocorro y una del /~/ez ocuparan el punto de La Laja, en el ex-tremo
ur de La Mesa de J erida , para resistir el avance de Delgado,
y el re ro, o ea la re erva, e estableció en Piedecue ta para
•currir á donde fuera necesario. E tas operacione se ejecutaron
en lo días 10 y 11 de Julio.
El Mayor Rincón al ocupar la plaza de Bucaramanga, envio
Jl1 parlamentario al General Collazos para intimarle reconociera
d Gobierno legítimo, porque dicho Jefe tan pronto dec1a defender
líl Constitución, como se negaba á ello, ha ta que así,. reducido a
obrar con franqueza, se declaró por los rebelde . Rincón le ataco
"n el acto y rindió el cuartel, donde murieron Colla7.os y 11 soldaJos
y quedaron prisioneros r 13, entre ellos el segundo jefe, Mayor
Delgado y 8 Oficiales. La fuerza vencedora regre ó á Piedecuesta
á donde llegó con los prisionero el 1 1 á las ocho de la noche, pero
desde las tre había recibido Díaz noticia del feliz. éxito de la operación
.
El 12 marchó Día:~ para Lo Santo , dejando en Piedecuesta
á los prisioneros custodiado por 200 lanceros de a pie, al mando
del Mayor Vi llar; pero de la columna de erto un eniente Camat:
ho, el cual dio aviso de l ocurrido á la vanguardia de Giron, la
que pudo replegar ·e y escapar a í á una Jerrota segura. Díaz siguió
eA persecucion de lo melista , pero esto habtan alcanzado á repasar
el ube y, cortando la cabuya, e habtan parapetado en la
breñas del otro lado del no, en posicione · difíciles de atacar de
frente.
Re.olvió entonce el Com nJante D1a1: defender la línea del
ube:: y dio avi o Je u operaci ne al General Reyes Patria, que
estaba en Pamplona, pidiéndole vini~ra con la fuerz..a que ten1a á
u órdcne para defenJcr la provincia Je Soto, mie::ntras llegaba el
' Gener 1 en Jefe de la e ·ta y dd Norte. En lo OlaS I3 y 14 se
ocupó Díaz en attincherar lo pasos que habfa creído cmwenient
; defender: el 15 á las 9 de la mañana llcgc> Girón e n toda su
· fuerza á la e buya del Sube y comenzó á pa ar el no ·in obstá-
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68 BOLETÍN MILITAR DE COLOllBIA
culo porque Díaz había re uelto esperarlo en ht posiciones de L
Laj;. A lastre de la tarde acabó Girón de pa ar el río, y dejando
en la orilla parte de su fuerza, hizo avanzar 250 infante y 30 jinetes
hasta un 2 kilómetros de Los anto .
El 16, al toque de diana, se movió toda la fuerza meli t
dividida en do columna : la de la derecha, por el camino públtco,
á órdcne de ~lorga · y la de la izquierda,-la que había avanzado
la VJ pera- á la del mismo Girón, por el camino llamad de:..
lo Comí ero . Ll gó Giron hasta la cima de la e carpa donde·
estaba par petado el Capitán Plaza con 25 hombre , con mu-has
piedr P' e parada para hacer la rodar por la e~tre ha en da
por dond apenas podía u bir un hombre: de galgada las piedra
, roto d fuego en el momento oportuno, la columna de (Tin'in
fue completamente rechazada. Analoga co a ucedió á l!.lorga
quien apena pudo re i... tir uno poco momento el fueoo de hilera
d los legitimi ta , y emprendio retirada ha ta rcpa ar la cabuya
del ubc, picada !>U retaguardia por dos Compai11 del Socon
·o. l!.n el combate 1 s p<.rdidas de Díaz fl•eron ningunas y la
Je ir ' n alcanzaron á 6o hombre entre muerto , herido y pri-
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UPL11.J IFh TO -G ERR DE 1 54: 69
rc0 ion no hubo por
1 ón y d pillaje que
di tat ri le , y el re luta-
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'lO BOLE'fÍN lULI'f AR DE COLOMBIA.
ellos lo 6 oficiales. El General Patria ~e puso á la cabeza de lcr
fuerza para perseguir al enemigo, lo que se hizo ha ta Silo , donde·
e trabó un nuevo combate que duro hasta las cinco y media de
la tarde, con desventaja para los legitimista . No habiendo podido
la 3·· División ocupar á Silos, ordenó el General Patria la retirada
sobre Piiiuela, donde dejo la tropa al mando del Comandante D1az,
en tanto que él y u segundo pasaron á ~1utiscua en bu ca de
recurso y ví vere . En este lugar resolvió Patria retirar e á Pamplona,
y al efecto la División marchó con lo. pri ioneros y arma'
t madas al enemigo y llegó á la ciudad el 23 á la nueve de la
noche.
El General Reyes Patria al re olver la retirada, de pues del
combate del Cornal, lo hizo por cuanto supo que el enemigo iba a
er reforzado, como en efecto lo fue el 24, por 350 hombres al
mando de Troncoso, y por 8o enviados de Bucaran anga, de uerte
JUe Girón pudo rehacer e y di·poner de 1350, e u que marcho el
25 sobre Pamplona,y el 27 e presento á la entrada de la ciudad : en
e te día no hubo .ino alguno tiroteo in importanci . El 28 amaneció
itiada la ciudad y ocupado el camino de Cucuta por 150
hombre que se apoder~ron del cementerio y de una ca a contigua,
situada en la falda de la erranía. De de la iete de la mañana emprendió
Girón al ataque por diversas e lle , y á la doce era general
en todo el pen metro de la población. A la una dispuso el Coronel Roja
~ tomar el cementerio e n r 3 jinete apoyado por 6o infantes con
que el Comandante Díaz debta a altarlo por la espalda : el taque'
duró quince minutos y el cemetlterio fue tomado,cayendo prisionera
la fuerza que lo defendía y e refugió, en gran parte, en la bóveda
~ra ocultar e. El Cor nel Roja e dirigió entonce obre la ca a
ontigua y allt murió de un balazo recibid a quemaropa, per
ta desgracia, lejos de desalent rá los legitimi ta~, los irritó y siguieron
obteniendo ventajas ha ta las cuatro y media de la tarde hora en
que murio el Jefe rebelde Giron, quien defendía, ron los re tos de u
fuerz.a, una colina que e ta al cidente de la ciud.td, obre el antiguo
convento de Franciscanos. A la ei de la tarde e t ba completamente
derrotada )a División rebelde del orte con perdida de
40 muerto , mucho herido. , 29 ]t:fe y Oficia le pri ioncro y 150
ídem de tropa. Lo legitimi--ta tuvieron menos perdida, apena~ 4
hom re , pero muy ·en ible por la muerte del Coronel Rojas
El 29 di~pu·o el omandante gcner 1 que el Comandante
D.az mar...:h ra COil lo batallone . rd,·z y So,orro en persecución
del enemigo, y a í lo verificó á 1 do e del día, dcspues de tributar
lo honores funebre- del ca o al 2. 0 Jefe de la 3.• Divi ión. El 30
llego a ilo ) donde en ontro el Ho. pi tal de Sangre, establecido
por )'irón dc!'pué del combate del Cornai con 42 herido graves.
El enemigo, m nd .. do por roncos , cot ;inuó u marcha en den
ot ,pcr ·eguido algun tanto por D 1J7.: lo~ vecinos d, Vlálaga y La
Con cpciun 1 ogieron luego 153 prisioneros y el Jefe mt--lista no
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S PLEME TO-GUERRA DE 1854: 7
pasó c-1 Chicamocha ino con 110 hombre . El General Reyes Patria,
de pue del triunfo, marchó sobre la Provincia de oto, el 31
de Agosto: el 1~ de Scpti mbre llegó á ilo ' , el 2 (r) á Bucaramanga
y el 3 á Piedecue ta, donde estableció el cuartel general de
la 3· • Di vi ion. El 4 hizo ocupar á Los anto . El 5 pa ó el Comandante
Díaz el Sube con el Batallon ocorro, apoyado por d
rt!ez, y un Compañ1a del primero practicó un reconocimiento
hasta cerca de San Gil. El General Reyes Patria, de acuerdo con
ordene de Mosquera, di puso que contramarchara Díaz, quien 1
hizo dejando á retaguardia al batallón Socorro, con orden de hacerlo
lenta y ordenadamente : el 6 repasó e te cuerpo el Sube para
situarse en Lo Santos, y el mismo d1a ocupó el enemigo -otra
Divi ión meli ta que entrara al Socorr á ordenes de Gutiérrez d
pueblo de Sube, en la nbera izquierda dd río.
De pues que regrel>o a Moreno el Gobernador de Tundama
Lui Reyes, á principios de Agoto, recibió nuevos auxilio del
Gobernador de Ca anare, quien puso á us órdenes al Comandante
Ci neros y al Capitán Nada} con una pequtñ fuerza de caball -
rta y una corta columna de infantería, e ta regida por el Comandante
Rico. El I . 0 de Septiembre se emprendió la marcha hacia
1'undama, el 4 atacó Rico en u maca ( ácama?) al rebdde Reina,
quien se o tuvo en esa po ición hasta t•l 7, dta en que e vio cortado
por una trocha que e abrió a 5 legua de di · tancia, y, herido
n el último tiroteo, abandon " lo parapeto en que e defendta.
El 1 J ocupó el Gobernador Rcye la alina, y all1 supo lo
triunfos de Cornal y Pamplona, y que el canton del Cocuy, con
ex epci >n del Di trit de Chita, e habJa levantado contra el dictador.
La pequeña fuer~. a, que alta de Cas narc con la dcnominacion
de División de Orúnu, m rchó sobre Chita, donde e le incorporar
n 200 jinete. de Chi ·ca , E pin y Cocuy, in m á·
arma. que 25 fu i)e . De Uvita y Boa\'ita e incorpor ron otrv·
ciudadano, y el 18 la Divi · ión ocupo oata, donde e::ncontro al
Comandante Pcrez en rma con 20 fu ile quitado a los derrotado
de Pamplon~L en e. te punto ~e n·unicron, adema, 8o hombre
de guerrillas lev, ntada en Onzag y Charal a .
En oatá trató de organizar u fuen~a 1 GobernaJor Reyc.
y ofició a .~.\1 qucr obre el modo como rcí.s que pod1a atacar e
al enemit;o, q tt:: e m vía por aquell· part<:, y al mismo tiempo le
daba parte de que el Capitan Reye , sin m fuerza que 9 h mbrc~
y alguna mujer > habta derrotado en el puente de Barrera .d melista
Forero que regt a 1 o o hombres.
El 2.2 marchó la Divisúm de Orie·nt~ con 250 infante y
jinete ) pero con olo 140 fu ilcs, á ocupar á tiva orte, y entrad
que iue l población, se a tri ncher" Rey e en ella, en tant que el ene-
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UPL UJN'rO-GUERR.A DE I 5 73
500 en
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74 BOLETÍN )ULITAR DE COLOMBIA
El r6 de Junio dictó Mosq u era un decreto cerrando la navegación
del Magdalena, y envió al Ejecutivo, en el vapor Muva
Granada, . 2o,ooo de los 24,000 entregados por la Compañía
de vapores; pue ;• 2 r ,ooo remitido por mar por el Gobernador de
antamarta, fueron robados por el Admini trador de la Aduana y d
Capitán del Puerto de Sabanilla, con el pretexto de auxiliar la rebelión.
El Jode Junio recibió Mosquera avi o de la llegada del Oficial
Ruiz conduciendo dichos$ 21,000 que confió al cuidado del Administrador
eÍlor Aniceto Cordobe , mientras el pasaba á donde
el Jefe militar á darle cuenta de u comi ión. El señor Cordobes
á u turno confió el depó ito al Capitán del puert , eiíor Mendoza
Llano , quien habí alido de Bogotá despué del 17 de Abril, con
pa aporte de Melo, y fue posesionado por el Jobernador a pe arde
las oh ervaciones de Mosquera, por cuanto llevaba nombramiento
de O bando, v Gobernador y Administrador de la Aduana eran dictatoriales.
El doming r 1 de Junio, impuesto Mo quera de que en
la Aduana no quedaba Jefe alguno, mandó un piquete á cu todiar
los caudales, pues había denuncio de que los meli tas pretendían
apoderarse de ello . El Gobernador no estaba en la ciudad, y e
presentó e e mi mo día á lVlo quera, en unión de Cordobe , y dio
a e te orden, en pre encía de aquel, de que trajera el dinero á Barranquilla,
pero se guardó bien de decirle que antes hab1a propuesto
al Administrador lo devolviera á Santa Marta para que .~.1osquera
no lo remitiera á H nda. 1 Gobernador regre ó e.a tarde
á Soledad, y Mosquera temiendo que el piquete enviado no fuera
.-uficiente, mando en la noche un refuerzo, aunque para ello no
tenía obligacion ninguna. La precaución fue tard1a, p Jes al entrar
la noche Cordob~ , engañando al Oficial, lo ituo de modo
que no vigilar sino una puerta y por otra extrajo el dinero
y lo llevo á bordo de la goleta G'armita, diciendo a u Capitán
Deyongh que era nece .. ari le ayudara á alvar e os caudale de un
a alto que e intc·ntaba darle'" . El Capitán le re) y re ibió á bordo
el dinero. Cuando el Oficial de la escolta upo lo ucedido, e pu o
en persecución de los ladrones, los que picando anclas y aprovechando
un viento lavorable · e hici ron a la vela: aJ salir al mar
Cordobes se d~scubrio ' Deyongh, y com re1a eran · 4 ,ooo lo
embarcados, le ofrecio una parte de lo robado v le propu o e fueran
juntos a Chile por Nicaragua. El Capitán extranjero ·e e.-
andalizó con tan negro ddi t , y el n ... i .. mo M~ndoza se dio por
engañado, pue éJ obraba en el con t:pto de que el dinero deb1a
emplearse en la revolucion de La Cit.:naga. El Capitán Deyongh,
hombre honrado, aprovechando e de que los ladrones e habían
mareado, los puso pre os y se dirigió á Santamarta, donde entregó
dinero y reos 1 Gobtrnador. Tan luego como .1\lo quera !:iUpO lo
ocurrido, envió un agente in truír del hecho al Gobern dor de
antamarta, á fin de t:vitar una rtvolucion en La Ciénaga e 11 e os
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PLE E "TO- UERR.A DE 1 54! 75
e uda]e , el cual llegó oportunamente. El din~ro fue de,•uelto en
el mismo buque, faltando una caja con 2,200 pe o , que no habían
embarcado lo delincuente , pero no los reos, quienes Iuégo
fugaron patrocinados por alguna autoridades.
Grande dificultade h liaba Mo quera para hacer los gastos
que d mandaban el ejercito y la scuadrilla, por lo cual resolvio
u pender el pago de los ueldo de lo empleados, alvo lo de la
Aduana y de la Administración de Correos, y que no se negociar
· n lo pagares hipotecado para pago del armamento encargado á.
las Antillas.
Cerrada la navegacion del JV!agdalena, Aetó Mo quera el
vapor Estrella, y entonces tuvo á su disposición tre vapores, de
los cuales el NutttJa Granrula fue nviado á Hond con lo $ 20,000
que pidiera el Ejecutivoy 200 fusile para el Gobernador del ocorro,
lo que debían dejarse en Ocaña ó Sogamoso, y con orden de
recibir en Nare las tropas que se organi?.aban en Antioquia. Para
alen[ar el e píritu público en las Provincias del Norte> Mosquera
pidió al doctor Manuel Murillo regresara á ellas e informara á Ja5
utoridades de lo que suced1a en la Co ta. l mi mo 7eneral en-cargó
al señor Gambin de la d1reccion del armamento de la fuer:
¿as utiles, para las cuales fue preciso comprarlo todo, puc nad
habta preparado para ello en Barranquilla.
El 18 mandó el General Ivlosquera organizar tre compañía
de guardia nacional, nombrándoles oficialidad leal, pue la existenre
era hechura de lo me lista , y t>nvió al Valle de U par como Comandante
de arma al l\tlayor Antigüedad con orden de obrar de
acuerdo con el General Gonz.alez, que estt~ba en Mompo . A pesar
de la buena voluntad del General en Jefe, ha [a e ta f~cha le habta
ido imposible marchar á Hond con 6oo hombre, como lo quena
el encitrgado del Ejecutivo.
El 1.7 de Junio re ibió 1 1osquera noticia de haba llegado el
Jeneral Posada Cartagena con el medio batallon de Arrilltrra
númer 3. 0 , y le comunicó ordene de que con e a fuerza que trajera
de Pan má e embarc-ara en el vapor Estrt/lt,, que le enviaba
con tal objeto. Al mi mo tiempo el comi ari de guerra deb1a
hacer poner á bordo los elemento militares pedidos á aquella ciudad
y llcYaba encargo de averiguar cuáles eran la renta de que e
podía di poner, pue el Gobernador ieto e habJa negado r da
tales in formes.
El 8 de Julio previno l\1o quera al 1ener· 1 Rt:ycs Patria, á
Pamplona, que n librara combate in e perar los re ur o y fuerzas
que él llevaba (1), y e cribió al ,cr1er 1 Collazos, creyendo!
-
(t) El combate clel Cornal ee dio el u. de Agoto. t'l tic P.mpl.ona cl2.8, y Mo~queu
no llego ' OcilñA ino el 10 d pti mhre. De: h.sbcr e cumphdo .u orden habnr
quedado ab. ndonada la Provin i , pue lo dict.1tori les llev. b~n 1 ofcn&l~~· E u da e
tlr mandato• comune ·en nucetra hi tori milit.tr, revel.m c:uan p ca aten 1on e pr«t •
aun por Jefe~ distinguido• i la rel cionu to Jel armamento y parque se en\'ÍÓ á Honda.
Ademá , aun cuando el Gobi rno hab1a resuelto expropiar los
1,500 fu ile traíd 's por los vecino de Medelh n, el General Mosquera,
autorizado para reali4ar tal medida, segun le pareciera conveniente,
re olvió que á Antioquia iguieran I,ooo, y sólo remitió
300 á Honda; los otro 200 eran lo tomado por el Gobernador
de IVlompo .
Continuó u 'i.tje el General en Jete, y en B dillo recibió
por po ta el p rte de la victoria de Pamplona, que contestó al General
Reyes Patria, ordcnand le no pa ara la líne del Chicamoch
() u be. qu1 d mi ·mo Jefe re~ oh ic) enviar al Gen r 1
Herrera, al! 1lagdalena, en apoyo del General Posada, pues acababa
de tener avi::,o de que lo rebelde· de La Ci\,;;naga ocupaban el Bajo
.J. iagda'ena. Al GAncr l G n:t,.\lez le pre\·ino hi 'Íera e uir lo.::
cuerpo le la r.n Divi i ' n :. reu1 ir e con lo de la 3.• y le enviara
á Puert 'l 1acion· l bagaje· p. r.1 transpJrtar á Ocaña llJ elemcnt
de guerra nuevamente ~dquirido . El 7 arribó j :lo q•aera á dicho
Puerto, 1< nde encontró no s(ílo el an 1c:une1 to llegado de lo E -
tado U ni 1 , sin la m y< r p. rt · del ve tuario clej do el 6 el m
anterior, 1 50 ba rrilc · de polvora, una piez':l de mon taiía } otro
elemcnt ; lo ncr le Herrera y Gc nz.ález no habían podi o
con t:cruir r .. ur o par l tra~·d. arlo á O .. iia .
... 1 J te del ej é r\..it ) del 1 rte tuv qu pct m, nec:er e e día
en el f ue rto p rquc u 1 que el ·nc:rn 1 H erren había tenid0
<¡ue m. rch. r precipitadame lltC á Buc. ramanga; el e ron :.J Celi '
Com< nd n te de 1 fu ' r7... u ti le . , d. ba p. rtc <.le que el General
Po a p e ía. u. ilio ; el Gobern c.l r Q!1int ·r ll·gabn en cal' dad
de pr · o ein·iado p r el General :10l1Z "lc7,, y el iWawz.muw ·s debí
m rcl ar e a mi m a noche, conducientlc al tloctor R.1 fael N tÍ iic7..,
Goberntttlor tl• Cartagena, y á vario O fi ialc p1e en vi, ba I\1o -
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orden al General Posada para que atacara al enemigo sin
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Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 101", -:-, 1899. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691018/), el día 2026-04-08.
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