A~O lll Bogotá, Febrero 20 de 1899 NUM. 87
___ . ...,_. __
ORGANO DEL MJNISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO
---•+---
DrRECTOR AD-HONOREM1 FRANGISGO J. VERGARA V V.
Coronel, Miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros
OJ.U.U.~Q.R lJ!. ~~ltR.lUU!.USI.9~~jtjt.QJUI.?.UJUUUH!.R~R!Ua!I.~SI.~~li.AARR~H.~.!UI.Rll.~~~llO
Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y
Oficiales del Ejército de la República
OTTlfllS lS ~~lSlSlS lS' lS lS'b lS''lS'I! 1f6lS'lS'HlS'.SlS'Innrn lSlS'lSlnSlSlSlSlS 6'1! lS~'lS'1S''61SlSlS'lS'lS'lS~nrlS'!1~'1St:a
SECCION DOCTRINAL
( C O R O N E L R. H E N R Y )
Más allá de ciertos umites la fuerza real de un ejército
no crece en razón del número de soldados y de los
recursos materiales, sino únicamente en razón del espíritu
que lo :mima-MARMONT
Dícese que un ejército es una máquina: la definición es incompleta
si no se ariiciona agregando que esa máquina tiene alma
y es dirigida por una voluntad. Por mucho cuidado que se ponga
en engranar bien todas las ruedas, en asegurar la transmisión del
movimiento, por disminuír los rozamientos; por mucha perfección
que se consiga en la fabricación del armamento, en la administración
de las tropas, en la construcción de parques y fortalezas, aún
falta en el ejercito lo verdaderamente esencial. Hecho lo atrás
enumerado, se habrá creado un cuerpo ágil y vigoroso, pero faltará
infundirle vida, falta distender fuertemente esos resortes misteriosos
del alma, cuya ~lasticidad c-entuplica la fuerza física en el momento
de la lucha; en una palabra: falta preparar ese invisible arsenal que
se llamn, ó su jetas á grande pri vacioncs
y sufrimientos, faltas de sueño " conducidas al límite de la tensión
nerviosa. Enton~es de aparece la mutua confianza, y por poco que
falte la luz y esté próximo el enemigo, el galope de un jinete, un
disparo, el ruido del viento en la arboleda, basta para alarmar u na
avanzada que en desorden se arroja sobre el campamento gritando
"el enemigo ! ,, ó "e tamos flanqueados ! ,, Ese terror local se
propaga con rapidez vertiginosa, y muy pronto toda la masa, arrastrada
por una fuerza misteriosa, se precipita enloquecida, maquinalmente,
en la dirección en que empezó el movimiento de retirada,
sin que haya poder humano capaz de restablecer el orden.
Si los jefes son impotentes para detener un pánico declarado,
sí pueden impedir surja este en el ejército. En general, e impo ible
que una tropa bien mandada, instruída, regularmente alimentada,
y cuyas fuerzas no están agotadas por la fatiga, sea presa de
un terror pánico . Cuando se presenten circunstancias difíciles,
como una fatig excesiva, hambre, revese repetidos, los je~ s deberán
estar sobre aviso y ob ervar on cuidado Jos síntomas de inquietud
que se presenten, no omitiendo esfuerzo para calmarlos :
en el acto se pondrán en inmediato contacto con la tropa, renovarán
las instrucciones adecuadas y apelar ' n al celo é in{} uencia de
lo oficiales y clases ; harán distribuír cafc, tabaco y un poco de
aguardiente ; harán aviv~ r los fuegos en 1 vivac, doblar los centinelas,
multiplic r las patrullas y rondas d oficiales . Con esto bien
pronto se serenarán los espíritu .. , circular: n de nuevo los chistes y
el buen humor, renacerá 1 confianza y serán expulsados del campo
los tristes fantasmas evocados por los cobardes ó por los espíritus
enfermizos o desequilibrados .
A las cualidades dichas se añade por modo natural la abnt'gadón,
ó sea el sentimiento que mueve al soldado á sacrificarse pot"
O Of
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52 BOLETÍN MILITAR
salvar á sus jefes ó camaradas, ó á lo menos á tomar con voluntad
su parte en los sufrimientos comunes por el interés de todos. La
abnegación depende en mucho del e píritu de disciplina, de la solidaridad
que existe entre los hombres, de ]os peligros que han
afrontado unidos, del buen trato de Jos superiores y del ejemplo que
reciben de los oficiales.
En fin, resta mencionar el espíritu rle cuerpo, que es en el
ejército lo que el espíritu de familia en la Nación, es decir, un lazo
común que mantiene la unidad, la camaradería y la vitalidad en
cada grupo constituí<:io. Ese lazo reúne como en una familia los
combatientes en torno de su bandera, sí m bolo de la patria, emblema
del sacrificio y testimonio de la gloriosas tradiciones del cuerpo.
Es claro, además, que los jefes deben vigilar con cuidado, al
excitar este noble sentimiento, que no se empequeñezca y degenere
en espíritu de mezquindad ó particularismo. En sus instrucciones
morales harán comprender á la tropa que el e p'lritu de cuerpo debe
permanecer siempre subordinado al del amor á la patria, que es la
ley suprema del soldado.
--·~·--
Y L A S }l N I O B R A S N O C T U R N A S
(Escrita en francés por el Mayor A. Ohevalme)
(ContínUl\l' ión)
CAPITULO 1. 0
De ltu operacioJJes de JJIJche e11 gnurd ..
In Ruencia de la oscuridad sobre las operaciones militares-Jefes- Soldados-Alimentación.
El terreno-Disciplina.-Aptitud de las diversas :trmas para las operaciones nocturnas
Fácil es para todo militar darse cuenta de la influencia que
la noche tiene sobre las operaciones de guerra Ln general, porque
esa influencia se ejerce á la vez sobre el orden físico, sobre el orden
moral y sobre el orden táctico.
I .o El oído e!icucha á distancia los ruidos más leves, al mismo
tiempo que la vi tase limita á reducidí imo horiz.onte. La
luz artificial se ve desde muy lejos : la llama de una cerilla ó el
fulgor de un cigarro puede traicionar un movimiento combinado,
desde otro punto de vista, con las precauciones má grandes ; en
fin, la tropa se fatiga de un modo extraordinario, porque lo esfuerzos
físico que entraña el movimiento son mayores.
2. 0 La falta de sueño debilita los mú ~culos del hombre; el
cerebro se resiente de la fatiga del cuerpo ; lo~ objetos más vulgares
adquieren las formas más extrañas en su imaginación sobre ..
excitada,
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BOLETÍN J.llLIT.AR 53
El hombre ignorante e por naturaleza crédulo y supersticioso;
el terror e contagio o : el menor incidente inexplicado ó
mal interpretado, puede ocasion?r, aun en trop veterana , pánicos
cuyos efectos ~on de a tro o .
3.0 En la tinieblas los movimientos son lento y penosos,
laC3 tropas se orientan mal y lo errore de dirección on frecuentes.
El orden e difícil de con ervar en la tropa, el mando e anhila
ó poco menos, y la cohesión desaparece fácilmente, lo mismo
que lo lazos tácticos ; la iniciativa en los diversos escalones, con
ser indi pensable, puede engendrar graví irnos errores .
i á e to inconvenientes generale agregamos lo que resultan
del particular temperamento de la raza gala ( 1 ), e .. imposible
no llegz.r á la conclu ión forzJsa de la neces idad en que e tamos
de prepararno eriamentc para hacer la guerra de noche, á fin de
que no nos coja de orpresa cuando suene la hora del peligro.
No es dado á todos poseer las aptitude indispen ables para
ce nducir con exito una operación nocturna. En particular, debe observarse
que todos los hechos brillantes de esta especie, mencionados
por la hi toria, fueron dirigido por hombres de alma vigorosamente
retemplada. El valor sol no ba ta: el jefe necesita, además,
una gran voluntad, una grande experiencia, un perfecto
conocimiento de su tropa, y en fin, imaginacion de pierta y espíritu
inventivo, que epa s lir rápidamente de una situación crítica.
A tucia, audacia, confianza en í mi mo, no son sino una parte
de las cualidade· indi pen ables al oficial para tentar con exito una
operación nocturna.
Lo oficiales subalternos deben tener en el jefe confianza
ciega, y no olvidar que á cada momento le corre ponde dar el
ejemplo de 1 p1 áctica d la virtudes militare . El oldado tiene
fijo en ello Jo ojos á toda hora ; u bra\ ura y angre fría e
comunicarán al alma del hombre de filas y ]o harán capaz de todas
las energía y de todo lo ·a crificios.
( 1) Porque si los galos son ardiente y • tán pront(l ;\ tomar lal> armas, resisten
m:tl y no . ben so~rtar los r ·vese: . . on ligero e in tabh: en su resoluciones ....
En bravura los g;1los superan á la dema n1cione. (Cé ar, ,¡,. Bt•llo Gallico).
El buen orden re:mima sin e· aren el soldado animoso •·e: v;~lor y ardentía que
:~linlenta 1 • peran:t;l tic t•ncer e pcr:mza u no lo abandona ya mas mícntra •e conserva
el buen orden. Lo contrario uc •el· en · os ejército en que no hay sinofmin y no
emlcn, com~> suc •clia cntr(· lo galo . cnp im¡ tuo itlarl aflojaba con frecucnci:l en los
combate . (M:tquiilv •lo, D1scurso sohn: Tilo I~i 11io)
No hay en ·1 mun io cnt uc gu.tr len meno el orlen en todas la co ,,s ... .
En ello 1 (mor domina :\1 buen orden y ' l.t p:tcicncia. (D Vigcncre, Arte militar tle
Ouozmult>r).
Con i1lcr.1ción particular merecen lo . ataque ele los fr. cos. puc lo. que el mismo
é . r n udo clcjilr de reconocer u c:xtraor.Jinaria impctno icl:ul. Entiendo qu · ( 1 inclica
,.¡ prtm~r cho uc ele lo galo como ·1 más p ·ligro . y e3 ele opinión que ·1 t·mpuje c1m
qu!.' continúan J. brc •:t t• mucho m ·nor ; ca tic di lo qnc li.tcrc , b viol•n i;a del :ltaquc,
la fiu·i·t.frmtrc•stt, ¡a· uactcrizó laa Ul rn ele l:t Revolución Fr:mce a: e .tún hoy
•lÍa ~u distinti . n.tc:ion.cl (Príncip• Fcdcri o Carlu ).
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54 BOLETÍN MILITAR
Y el soldado es un sér imperfecto, ignorante, débil. ce. El
hombre, dice el príncipe Federico Carlos, es un compuesto de inteligencia,
de alma y de cuerpo. La inteligencia se resume en las
facultades intelectuales; el alma en las fuerzas morales. Por la inteligencia
y el alma somos dueños del cuerpo, y lo somos aun
cuando éste quiere rehusar su servicio.
"En el combate, los tres elementos, es decir, el hombre íntegro,
entran en actividad. Cuanto más se ascienda en la jerarquía
de un ejército, más la inteligencia y menos el cuerpo entran
en acción ; pero salvo raras excepciones de naturalezas especiale ,
todas las potencia5 del alma resultan profundamente conmovidas
en todos los grados y en todas las escalas jerárquicas.
'' E::,os movimientos del alma son un secreto de Dios implantado
en el corazon del hombre ; es en esos movimientos donde se
halla la fuente de todo lo que es grande y noble, á la vez que el
germen de todo lo bajo y vil.
'' Es ése el asiento del sentimiento religioso que se llama corazón,
\·alor, bravura .... amor á la patria, adhesión á sus superiores,
á sus camaradas, á sus compañeros, fidelidad, abnegación, entusiasmo,
voluntad y fuerza de voluntad, puntillo de honor y
deseo de distinguirse ; pero también allí se ven las raíces de las
cualidad~s opuestas : miedo, horror, espanto, en una palabra, de
todas las malas pasiones.,,
En es te ;1otable pasaje el príncipe mira al hombre pero no á
la tropa. ¿ Por qué tal soldado, audaz, capaz de acompañar, solo,
á un oficial en una misión peligrosa ; capaz de sacar á su jefe del
mayor peligro, el día menos pensado huirá como una liebre, si sus
camaradas echan pie atrás ? A la inversa : ¿ por qué el ejemplo
puede convertir en héroe á un poltrón ?
Es que la cobardía y la bravura son idénticamente contagiosas
· es porque una tropa sufre innumerables influencias psicológicas
por lo que vale más 6 menos, según ~ea el estado de la situación
de su espíritu. Tal cosa que un día la impresiona vivamente, habría
podido pasar otra vez ó en otras c-ircunstancias del todo inadvertida.
Lo que antecede, de importancia capital en la guerra de día,
lo es aún mucho más en la guerra de noche: en ésta los lazos tácticos
casi no existen; el pensamiento del jefe, lo mismo que su
mirada, es tá velado por las tinieblas. El silencio es de rigor, y
¿e ' mo podrá un jefe invisible mantenerse en contacto constante
con su tropa, y asegurar entre ella y él una corre pendencia ininterrumpida?
Sólo por la transmisión en voz baja de órdenes ó informes
que no se refieren ino á asuntos de alta importancia, sin
ninguna explicación, sin ningún comentario. Este modo de comunicación,
de boca en boca, e tá señalado por Jenofonte y por
César, como familiar á los griegos y á los galos. ¿Por qué no se
usa hoy con más frecuencia ?
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La tropa e:;tá bien en la mano del jefe, es valiente y disciplinada,
tiene confianza en su jefe, y éste cuenta con ella: todo esto
no es ba tan te aún. «En el ejército franc é la fuerza moral prima
á la fuerza física," dice el Príncipe Federico Carlos, y aunque en
verdad li onjea tal elogio en boca de un advP-rsario, no debemos
olvidar por eso que á su turno lo físico obra fuertemente sobre lo
moral.
La naturaleza quiere siempre ejercer sus derechos, "la bestia
reacciona sobre el alma, y un cuerpo débil ó fatiga do no puede albergar
sino un valvr dudoso." (Von der Goltz, La Na ci6n armada).
Si el hombre no goza de la cantidad de sueño que le es necesaria,
es preciso hacer frente al de perdicio de fuerzas, que es su consecuencia,
y el medio de conseguirlo está naturalmente indicado :
una alimentación excepcional.
e fija el procedimiento para la iniciación, de maa1era de
lograr el alistamisnto de todos y de que se puedan organizar convenientemente
en unidades tácticas, capaces de disciplinarse, instruírse,
movilizarse y emplearse con precisión en el servicio militar.
Habrá necesidad de fijar una filiación completa de todos los hombres
hábiles para el servicio, trabajo que no podrá ser llevado á cabo sino
por oficiales pundonorosos y enérgicos, y al cual debe atender el Estado
con fuertes pero imprescindibles erogaciones.
A pesar de las causas de relajación que han entrabado la organi-
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BOLE~'Í.N IDLIT:!.R 63
zación de las milicias, la inscripción se ha llevado á cabo en los meses
de M ayo de l 894 y Enero de 1 89 5, y también en 1 896-97.
Allí se cumple la organización de las milicias de modo gradual :
por escuadras, secciones, etc ., hasta brigadas y di visiones, dado qu e
éstas sólo pueden formarse con elementos inteligentes y susceptibl es
de educación é instrucci6n .
La organización de las milicias en batallones era en el mes de
Septiembre del ano pasado, la sigu.~ente :
Número de batallones de primera categoría . . . . . . . . . . . 62
Número de batallones de segunda categoría ... . . . • • . • . . 2 1
Total . . . . . .... .
N úmcros de fuerzas que forman los batallones e xpr esados
Número de jefes de alta graduación no organizados .... .
Depósito de jefes y oficiales no orgaPi?:ados ...... . ..... .
Fracc:iones de tropa no especificadas .........•...•...
Milicias de l Departamento de La Paz, no organizadas ....
3 1,4 T 1
SS
400
2 79
2,298
Total ..• -.. - - - 34,4-43
Cuadro del númer o de militares que forma cada una de las clases
de ordenanza, desde la de G e ner al de D ivisión hasta la de soldado inclusive
:
Generales de División ...... .. •............•........
Generales de B rigada .................... . ........ .
C oroneles . . . . . . . . . . . . . • . • . . . . . . . • ............ .
T enientes Coroneles . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . .. . .•.•
Comandantes primeros. . . . . . • • . . . . . . . • . . . . . . . • . . • .
C omandantes segundos .... . . ..................... .
Capitanes .•.....•••......••.......... .. ..........
Tenientes ....••••..... . ••••...•..........•.... . .
Subtenientes .. . . . . . . ..................... . ..•...
Sargentos primeros . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ....•.. •
Sargentos segundos . ........... . .... . .......•.....•
Cabos ...... . .... . .•.• . ........ . . .. .......•.....
Soldados •.. . .................•...•.... . ...•..•..
28
27
9 9
87
90
129
5 13
734
7 1 3
450
1,369
2, 708
2 7, 496
T ota l. .•. . ... · · 34->443
S e estima el total d e l as mi l icias de pri mera categoría, en el E s-t
ado, en . . . . • . . • . . . . . . . . • . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . • • • • z6,266
El total de las de segunda, en .. . . . • . . . . . . . . • . • . . . • . . . 8, I 77
Total . ... • . . . . . 3+, +43
Para completar estos datos, que dem ucstran el contingente legal
para formar el ejército de la República qul! puede acudir á tomar
las armas en defensa del ·uclo patrio, agregaremos aquellos que: repre se
ntan las fuerzas en actividad, que tomamos de La Unión de Tegucigalpa,
de l mes de D iciembre del at1o próximo pasado :
"Los cuadros siguientes demuestran la situaci6n del ejérc it o hon ..
durefio el 27 de .Noviembre de 1898.
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!IOLE'J!fN MILITAR
ce No figuran en ellos los voluntarios que se presentaron del z8 al
29, porque ya entonces se presumía, por las noticias recibidas, que no
habría guerra ; y se aplaz6 la aceptación de sus servicios. Con esos voluntarios,
la fuerza cxtra,rdinaria pasaba de 7,ooo hombres, y ese hecho
revela que si el curso de los acontecimientos hubiera sido otro, pronto
se habría podido fácilmente contar con un ejército expedicionario de
Io,ooo hombres llenos de fe y entusiasmo.-( CoJJcluirá).
ECUADOR
El gobierno del General Alfaro cuenta con las siguientes fuerzas :
En el Norte.. . . . . . . . . • . ~........ • . . . . . . 1,100 hombree:.
En Quito. . . . . • . . . . . . . . . . • . . . . . . . • . . . . . 1,022
En el Ceo tro . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . I ,86o
En el Sur . . . . . . . . . . . . • • . . . . . . . . . . . . . . . ... 970
Guarniciones militares y policías en Guayaquil,
Babahoyo, Machala, Santa Rosa, Manabí, Esmeralda,
etc., más 6 menos... . • • . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . z,ooo
Total . . • . . . . . . • • • • 6,9 52 hombres
Las fuerzas con que, se afirma, cuenta la revolución, llegan á me-nos
I,ozo hombres(!), así:
En el Norte . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . • . . . • . . . • • • • 6oo
EnelCentro ...•.....................•.•........ 150
En el Sur.... . .................................. 270
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A VISO OFICIAL
DE LOS BIENES DEJADOS POR EL SOLDADO CARMEN SANTAMARÍA, DEL BATALLÓN
COLOMBIA NÚMERO 1 1
En la ciudarl de Panamá, á lo., treinta días del mes de Diciembre de
mil ochocientos noventa y ocho, se presentó en el cuartel del Batallón
Colombia número r 1 el señor Coronel José M. Guerrero G., con el carácter
de primera autoridad militar de la guarnición de Panamá, y en
asocio de los testigos sefiores Aureliano Valero, Belisario Alvarez y
Gaston Hugues, con el objeto de inventariar los objetos que pertenecieron
al soldado Carmen Santamaría, de la 3·a Compañía del aludido Cuerpo,
muerto el día anterior en el Hospital de esta ciudad, y que según
con~ta en la filiación de la libreta, era natural de Panamá. Pedidos
los bienes y hechas las averiguaciones correspondientes, resultó no tener
más bienes que las prendas del vestuario, sumini tradas por el Gobierno,
por el motivo de haber sido aprehendido el finado recientemente.
Para constancia se firman dos ejemplares al tenor del presente
ori~inal.
El Coronel, encargado de la Jefatura Militar, J. M. GuERllBRO G.
-Testigo, .AurelimJo Palero .B.-Testigo, .BeliJario .A/uarez.-Testigo.
Gaston Huguu.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 87", -:-, 1899. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3691004/), el día 2026-03-09.
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