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BOLETIN MILITAR ____... __ _
ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA V DEL EJÉRCt~• ___..... ___ _
Director., .. u .. Ej A N DRO P'OSA9A ..
s~n cflab~rad~res natns tk ~ste periódictJ, t.Jdlj l~s Jef~
y Oficiales tkl Ejército ie la R-epiblica.
LECTURAS DE HISTORIA PATRIA
Cuan1o el Coronel Ba~ilio García, encargado de la defensa
de Pasto.., tuvo aviso de que los patriotas habían Jogrado
atravesar el río, venciendo así la primera dificult.-d'
seria que el t~rreno les presentaba para acercarse á ntedir
sus arn as con las del enemigo, determinó con el Jefe pa.stuso
Ramón Zambrano, salir de la cittdad y .-vanzar hasta
Arattd~t-una. ó dos leglias distante, y y á en Jos repechos que
forma la cordillera por donde serpea el camino,-pero sabedor
alli de que aún. demoraban los patriotas, tornó al Jugar,
en donde yá el Obispo Jim "' nez.. de Padilla con vehementes •
prédicas, había logrado irritar los ánim.os de suyo exaltadGS ·
y belicosos de Jos pastusos. 'stos acudieron á empuñar Jas .
armas por su propia cuenta, por lo que le fue fácil á García
reunirlos y ordenar cuanto necesitaba para ·1 combate~ García
regresó al campan ento el n ismo día condttciendo doscientos
cincuenta S''lldados veteranos y s "isci ·ntos voluntarios,
á situarse c:.n el paso de la quebrada de Jcnoy, punto
obligado de tránsito para los patriutas á tres leguas de dis .... .
tancia de Pasto.
El 2 de F ehrero de 1 8 2 1, á la una de Iá tarde, la vanguardia
de los patriotas, compuesta de Jos guías de Apure
y del valeroso batallón Albión atacó las guerrillas destaca.- ·
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das en observación de sus n1ovimientos, las que se replegaron
después de contestar las primeras descargas, al sitio de
defensa escogido por los realistas. Dominaban éstos con
fuegos cruz.ados el camino de la quebrada. A pesar de ocupar
posiciones ven tajosísimas, defendidas por el frente é Í9-
ílanqueables, los patriob.s se empeñaron durante cuatro horas
seguidas en abalanzarse con arrojo temerario sobre sus
enemigos. Pero los pastusos peleaban con no n1enos bra vura,
y con1o hombres avezados al exterminio y á Ja matanza,
de modo que las empinadas rocas quedaron sembradas de ca-
.dáveres de soldados patriotas, una gran parte de súbditos
ingleses, que formaban el bien disciplinado batallón Albíón.
Cuando los patriotas e-n1prendíeron la retirada habfan
perdirto dosci.!ntos hon1bres n1uertos, entre ellos veinte Oficiales
; cie!1 prisioneros y todo el equipo y n1aterial de
guerra. Los pastusos no pudieron perseguirlos inn1ediatan1ente
porque no tenían caballería, así, los patriotas, repasaron
sin zozobra el correntoso J uanan1bú y aún se pusieron
á salvo de las acometidas de ]as guerrillas de PatÍa, merced
á la oportuna 11~gada de los con1isionados que venían á
anunciar un arn1isticio, de parte del General Bolívar.
Los patriotas establecieron su Cuartel general en el
pueblo del Trapiche, á donde lleg6 el Generar ucre, nonlbrado
Jefe de ese Ej ~ rcito, reducido á quinientos ochenta y
seis hombres, armados de sólo trescientos cartorce fusiles.
En Pasto la idea del arm.isticio era rechazada por u.nanin1idad,
y los encargados de proponerlo, estuvieron á punto
de pagar con la vida la propuesta. Merced á la int~rposición
del Jefe realista y del Obispo del lugar se aceptó al
fin la tregua, fijando con1o linea divisoria el curso del rio
Mayo.
Sucre se propuso dirigir frecuentes y e:>..~resívas comunicaciones
á los Jefes realistas, y aun al n1isr»o Obispo de
Popayán, en térnúnos al~amente conciliadores, lo que le
atrajo an1igos y d desn1ayara41
los soJdados en la empresa acometida ..
El Coronel realista Basilio García aiecóonaba á sus
gentes en el sistema de guerra q.t!.e deblíc1.n oponer á ]a inva~
ión del Libet:tador. Consis~ía en d tántas veces emplcadc.).
~n esos. d~s~rtos )~ abr,uptos camino~; sustr.ayendQ todos lo$
ganados y caballerías que: pu,di<;ran aprovechar lo patriot~,
para lo cual debían quc_m~r todas bs hacienda. del tránsito,.
·rambién había hecho Jev~ntat: t~i,nch~r~.s en las garganta~
~d JuanamblÍ, y obtenido toda clase dt! auxilios de ~itcv,
Las fuerzas del Li;bertador partieron de Popayán en
~res coJu.mnas, el 81 de Marzp de 1822, y se reunierot) en la
_.t\lpujarra, á tres jornada~ del río Ju.anam.bú ..
· En tan largo trayecto el ejército patt:iota vio. dismi~
?;J.l:lídas sus {uerz.as e p. n ·Í 1 h01nhres, que quedaron enfermos
n varios J.Ugares dul cami .no. De este modo el General Bo :
.tivar, al apro)\imarsc á PastQ, apenas contaba dos mil
~oldados. ...
· El 2+ de Marzo de 1 3 2 2 atravesó el ejército el J ua~
~p~p~t., ~or un paso q:ue dlba vado ha.cia la e treq~idad d
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la hacienda del Peño!, pues el General Bolívar había dejado
el can1ino principal que lleva á Pasto, _á fin de que no lo
atajaran las fortificaciones del enen1igo y pensaba. tratar de
atravesar el correntoso Guáitara y adueñarse del valle de
Pasto.
Cuando las tropas estuviet·on enfrente de las 01;1las del
Guáitara, Bolívar n1Ísn1o avanzó á reconocer el terreno. El
río, encajonado entre alta~ rocas, no daba paso sino por Jos
puentes de V eracruz y r--acuanquer, situados n1ás arriba del
sitio ocupado por los patriotas. Dirigiéronse éstos á buscar
el paso por el prin1ero y encontraron que lqs realistas habían
destruído el puente y se encontraban apostados en ac-titud
an1enaz.ante. .
Entonces se encan1inaron los patriotas al puéblo de
Yacuanquer. Por aquella. vía · podian pasar el Guáitara por
el puente, ó atacar á Pasto por el Sur.
Los pat1·iotas 11egaron cl6 de Abril de 1822 á orillas de
la profunda quebrada de Consacá, y en la tarde del n1ismo
dia pasaron al lado opuesto á reconocer el can1po una parte
del Batallón Bogotá, al n1ando del Con1andante Joaquín
París, y el Coronel Barreto y su tropa de caballería-: El
mismo Bolívar practicó un reconocin1icnto antes de decidirse
á dar Ja batalla.
Los ¡·ealistas se habían p:1rapetado tras de una profunda
cañada, que s r- Jo daha paso P,Or un puente que donlÍnaban
de todos lados con sus fuegos~ El centro lo defenaía
un espeso bosque del cual habían desprendido n1uchos árboles
que hacían n1ás dificultoso el arribo hasta su . línea de
defensa-- por el flanco izquierdo de su can1po de batalla corría
el Guáitara y por la ierecha las avanzadas reali ta~ tenían
con1o ap.oyo inflanq ueable elevadas rocas del volcán de
Pasto ..
El día 7 de 1\hriJ de I g2 2 se Jibró la batalla de Bonlbon.
á. ó Cariaco.
Bolívar dio al Gent.:ral Vald~s la orlen de atac~11· la
izquierda del enen~igo con el Bata1Iün Hií1e .. Los Batallones
Bogotá y Vargas y dos c.scuadroncs de caballería, al
n1ando del General Pedro LéC:.n 1~orres acornete ·ían la derecha
y el centro ..
El General 'forres con una co1llmna de seiscientos
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:hombres buscó el flanco derecho del ent!n1igo para cnmenzar
el ataque, pero persuadido de que por ese lado no podía
-abrirse yaso1 avanzó á buscar eJ centro. Pretendía atravesar
la honda cañada de Consacá: Jos realistas le contenían
oon un fuego incesante y mortífero, causando horribles daños
en las filas patriotas, especialmente con los disparos de su
3rtillería. El desastre fue tal, que media hora bastó para
inutilizar el valeroso empuje de los soláados dd Bogotá y
·del Vargas: el suelo se cubrió de muertos y de heridos.
En tanto e} General Valdés y sus soldados hacían
inauditos esfuerzos por escalar las puntiagudas rocas que les
impedian llegar á enfrentars~ con d enemigo. Al fin lograron
situarse al alcanc~ de cuatro Con1pañías del Batallón Aragón,
les acometieron denodadamente, á la bayoneta, y lo-graron
hacerlas retroceder en desorden. .
Cerca del anochecer, el l .ibertador pudo darse cuenta
-de que el enemigo, n1erced al impetuoso ataque del Rifles,
.estaba cortado, y ordenó que el BataiJón Vencedor penetráse
por el centro á atacar las trincheras realistas, con el
fin de in1pedir que reforzaran la columna dispersa del Aragón.
La orden del Jefe se cumplió sin vacilar, y en media
hor:a perecieron como ochenta valerosos soldados patriotas,
;11jn lpg~ar ptnetrar en el campo contrario.
En tanto dos Compañías mas del Aragón atacaban al
:Rifles, sin poder contener tampoco el ardor de Jos soldados
patriotas, quienes, por último, coronaron la inexpugnable
posición ocupada por los realista~.
Cuando yá la victoria pareció decidirse por los patriotas,
era de noche, y aunque Ja luna alumbraba en el horizonte,
no se arriesgaron sobre un terreno lleno de precipicios
que no conocían. Los realistas viéronse obligados á alzar e1
campo á ]as dos de la mañana, ordenando su rdirada el Jefe
de Estado Mayor Panta1eón del Hierro. ·
Según los partes de esta batalla , el ejército patriota
tuvo ciento setenta y cuatro muertos y trescientos cincuenta
y siet~ heridos, y l,os realistas contaron entre nntertos,
heridos y dispersos cerca de doscientos cincuenta hombres#
(Continuará).
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HOLETfN MJLITAR 33
MINISTERIO DE GUERRA
INFORME
QJE EL INSPECTOR DE LA GUARNJCJON, PRESENTA AL MINISTERIO I>l! CUEil.RA
Y A LA INSPECCIÓN GENERAL DEL EJÉRCITO.
Corr.o oportunamente avisé al Ministerio de Guerra, á fines del
mes de Abril último, por orden del señor General Casabianca, Comisionado
especial del Ministerio, siguió el señor General Gaitán á Chiriquí
en cumplimiento de una ccmisión, y el suscrito quedó encargado de la
Comandancia General, en su calidad de Jmpector de Guarnic=ón. El
señor General Gaitán regresó el día 11 y se encargó nue\amentc d~ la
Comandaucia el día 1 z.
Desde cl .mes de Mayo empezó á desarrollarse en este puerto la
epidemia de la fiebre amarilla, importada sin duda de Guayaquil, y tuvimos
la pena de perder micmbrcs importantes de la Guarnición entre
ellos el valeroso é inteligente Sargento Mayor Marco A. Hernánde7.,
generalmente sentido por las cualidades recomendables que lo distinguían.
También tuvimos la pena de perder al distinguido literató D.
Francisco de P. Carrasquilla, Ayudante de la Comandancia General de
esta Jefatura Militar, quien desempeñaba una comisión en esa capital ;
y al benemérito señor D. Manrel J. Diez, nuestro Auditor de Guerra.
Después de esa · graves novedades nada de particulu ha ocurrido
en la Guarnición, y mi informe tiene que reducir~e á dar cuenta al Ministerio
de Guerra y ¡¡as de combate y escuela de gue~;ra. Para lo pt:i01cros se emplea Iff
táctica americana v)gente; pa-.:a ct segundo los últi.u1os rcglaJ!1entos cu'
opcos, consistentes <;n ft_gu~a~ con varios blacc¡:os una cadena de tiradores,
ya en pie, de rodillas ó en t~cr¡;a. Los resultados alcanzados en este;
ramo de la instrucción han si'do notables, habiendo llegado hasta d 30
pot Joo en salvas d.: tres cartuchos.
Las maniobras de combate se hacen también según los últimos rt:g_
lamentos europeos, para Gllo se emplean extra<;tos de varias obras y t.a
~~e tic a ~ranc~sa traducida por el <;oroncl V ergara y V el as~ o.
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La escuela de guerra se divide en dos clases, la primera dirigida por
el Director ó por el segundo Jefe, para los Oficiales, de las 7 á las 8
p. m., y la segunda bajo la dirección de un Capitán para las clases, de
l2 á 2. p. m.; en la segunda se repite lo que se ha estudiado en la prilnera.
A las 3 p. m. se da instrucción de artillería á toda la tropa que sabe
leer y escribir; esta instn.cción está confiada al Teniente Esteban Huertas.
El resultado es satisfactorio, pues recibe la instrucción más de la
mitad del personal.
A las 7 p m. se hace instrucción á la tropa de carretilla del manejo
de armas, toques de corneta, Código Militar, servicio de campaña,
reconocimientos. Esta la preside el Capitán de turno, ayudado por los
SJrg'cn tos primeros.
El estado general de la instrucción del Batallón es satisfactorio,
pues debe tenerse en cuenta que hay 425 plazas que principiaron los
servicios hace dos años, y que durante ese tiempo se ha hecho el servicio
de vigilancia en las secciones de la línea del Canal, donde no ha
sido fácil hacer la instrurción debida."
He transcrito casi todo el informe del sefior Coronel primer Jefe
del Batallón, para que, tanto Su Señoría el señor Ministro de Guerra,
l:omo el sefior Inspector General, aprecien debidamente los trabajos de
la fuerza que hace la guarnición en el Istmo.
El equipo del Batallón está en buen estado, no ha habido necesidad
de hacer descuentos por pérdida de material, y los haberes se pagan con
toda exactitud y regularidad.
GUARNICIONES
La Compañía del Canal cnnvjno úldmamente en que se recrnpla ·
zara la guarnición de Culebra en la línea, por policiales, y esperamos
que se haga lo mismo con la de las CaJCadtJJ. Esta medida será benéfica
para la salud y la moralidad de la tropa.
En ]a guarnición de Colón no ha habido novedad. En el incendio
que destruyó parte de e~a ciudad en el mes de Junio último, la guarni- '
ción ayudó eficazmente rema de Gobierno.
El Virrey y los Oidores creyeron entonces conveniente examinar
cuáles fueran las opiniones de los hombres in n u yen tes de la capital
del Virreinato, y reunieron con este objero, en una de las noches
del mes de Septiembre de aquel aí1o, junto con los miembros del
Cabildo, á todas las per onas que estimaron conveniente. La reu- .
niói1 se verificó en el Pal.1cio del Virrey, doblándose la guardia y
dando orden para que, en todos los cuartele , e mantuviera la tropa
sobre las armas. Gutiérrez, como Procurador General, fue uno de
los invitados, y á pes,u· de todo aq•1el aparato, e cogitado para intimidar,
expresó su opinión con la mayor libertad y con toda la firmeza
de un-republicano.
El Virrey y los Oidores consiguieron su objeto: se enteraron
· del modo de pensar de cada uno, y tildando á los que abrigaban
ciertas opiniones, y contrariab.1n su absolutismo, se cuidaron bien
de no hacer lo que ellos les propusieron. T'erminado lo de Quito
por medio de las armas, y emnleando allá el t~rror, quisieron de
este modJ continuar gobernando.
La agitación contra el Gobierno, en lugar de calmar, fue
aumentándose en el año de I 8 ro, el Virrey y Oidore irritados
empezaron á emplear acá tamb1én el terror, reduciendo á pri ión
algunas personas, principalmente eclesiá ticos, per iguiendo á otras,
y haciendo que, ca u as como la de Rosillo y CaJcna, e terminaran
brevemente de un modo alarmante, disponiendo que se les fusilara
en Casanare y que las cabezas e remitieran á Bogotá, como para
ostentar su poder y autoridad, y contener a í
cutuJH:t.'i Guticrrcz. cou cmcjante orden de co~a~, qué
· ustituia un Gobierno de hecho <í uno de derecho, y que rodía
Jifl.cultar mucho el cst:.lb!ccimiento de ua gobierno general, que.
pudiera representar <Í la 1 u e va Granada, y' \)Onerla en e tado de
completa defensa cJ:1 rc~pecto á los espaí1ules, que poc to:!as par((:
amcna~ahan y~1, s<: sc:paró del s~nic{o público. Pero conociendo
Nariiío u mérito y ,·alor, á pe ar de aber que 110 le er,t afecto;
le empleó iempre en comisione· importantes, como la de vigilan..:
cia que el mismo Gutierrez. organiz<), y que fue de mucha utili..:
(latl para la a usa publica, ·epar:índo · e por ella á los desafectos, de
manera que, in imponcr~el~- grave· castigoS; se les contuvo; ,;
como la de tratar con el General Bara ra v omi -iünado.<> del Congrc
o que venían con él en Enero Jel aít~ de 1812, <.¡uc dc.scmpeii{)
con toda probidad, y d..: 111ancra que ariiíú quedó ati:;fedio,
-.Hm cuando ac¡uello á nada se pre taron.
Prisionero Nariiw de los e~pailole ·, el que á su nombre e tuvo
gobcrnalldo como Dictador, e empeiió en mantcuer á Cundinamarca
independiente de las dc:más Provincia , haciendo equi\'O·
(·adamente lo que de·eaban los desafectos, principalmente españole:.,
d · ech<) toda propue ta de uJJÍÚn.
Guticnez uo c:;taba por tan errada política, y atrayéndose
por e to su animadvt::I"'Íún, no tuvo inconveniente en ponerlo pre~o,
y formarle causa por el contenido de una carta, que e crita por el
··eíior Ca tillo al misr11o Gutiérrez desde ·.~~'unja, había caído en
manos del St~prcmo l\1agistrado : pero él e arrepintió de hal.er
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, BOLETfN MILITAR
tomado esta providencia, por el disgusto que ella causó, y al cabo
de un m~s de prisión, tuvo que mandar ponerlo en libertad, en 22
de Noviembre de 18r4.
Apenas había sucedido esto, cuando se presentaron las tropas
d:! la Unión, al frente de Bogotá, y mandándolas el General Bo- .
lívar, to:naron la ciudad. Quedó entonces destruido ese Gobierno
anómalo, que sin preveer el mal de la Provincia y de la Nueva
Granada en general, se oponía á la unión y á la común defensa ;
y tra ladándose á Bogotá el Congreso decretó el estableciTT'iento
de un Tribunal para los negocios judiciales de la Federación,
autorizándo~o para que él mismo se organizara. Gutiérrez fue nomhrado
Ministro; desempeñó como Presidente esta función extraorclinaria;
y el reglamento orgánico que él reda:tó, mereció la
aproblción de aquel cuerpo, é inmediatamente se ptoso en eje-cución.
-
Llegó el fu1.esto <.ño de 1816. Al ·aproximarse los expedicionarios,
los tribunales se pusieron en receso, }' la Alta Corre F ederal
desapareció desde Febrero. Concluyó entonces Gutiérrez las
(unciones públicas, y no pudiendo emigrar, tuvo que hacer lo que
otros patriotas eminentes hicieron ; entregarse á la Providencia, y
esperar tranquihtmente lo que ella dispusiera de su suerte.
El día 6 de Mayo, habiendo marchado antes para el Sur el
Presidente Madrid con la poca fuerza que ha')ía quedado á su disposición,
y seguídole Se~ ·iez, con la que mandaba, para los Llano~,
entró el G·eneral Latorrc á Bogotá, que haHú quieta y tranquila .
.1 or algunos Jías mientras él estuvo aquí, naJa se hizo; pero á la
venida de Morillo y Enrile todo vari6 de aspecto, empezando entonces
la persecución que por muchos meses continuó, y en la que
perecicTon los hombres más esclarecido~ del país. Gutiérrez fue
tmo de los primeros presos, como fue también una de las primeras
víctimas de la ferocidad española ; y habiendo escrito el señor José
María ArrubJa, que estaba también preso, y después le sigui~ en
d patíbulo, cuanto sucedió á Gutiérrez desde que fue reducido á
pri~~ón., copiaremos la r~Iación que aGuél dirigió al eñor Jo é
anz de Santarnaría, otro d~ lo pre os, porque ella contiene porJnenores
bien dignos de pasar á la po tcridad.
"Se le condujo á la Cárcel de Corte, dice Arrublas, dos días
tlespués que á mí. Eramos siete, los que estábamos en calabozo
estrecho, comiendo en el suelo, é insultados por los centinelas que
guardaban las puertas. El día que menos se pensaba nos separaron
~e estos amigos, y á la mitad del día nos condujeron en medio de
una grande tscolta al Colegio de Santo Tomás (el Rosario) donde
vivimo también juntos veinte .días. De allí nos sacaron á igual
lwra, lloviendo fuertemente, para el Con vento de la 1'ercera, donde
la casualidad ó más bien nuestro hado, que hasta entonces no
•nos era en absoluto funesto, nos reunió en un cuarto. ¡ Oh mo-
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44 BOLETÍN ~~ 1 LITAR
VARIEDADES
VALOR IJZ U:N SOLDADO P'REMIADO POR. NAPOLEÓ~
Allá en el aiío de 1809, el nÚn\(!r.v 1 z. de línea dd cjér.óto f¡;ancé~
tstaba de guarní.ción en Strasburg:O; habla en él. un Sargento llamado
Pedro Pitoís, de esa porción medío salvaje y m:edio civilf.zada de la Bor:-goña,
lfamad'a Mon:an, r. á q.uien SUJ camaradas habían . puesto 1'rngatrttdo.
Valrcnte en Ja C':ttensión de la palabra, sí.empre el primero y d
último en hacer fuego: era , ~()7. común en cT rcgi'míento que no gustab!!
:.ino del olor de la ' pólvora y del si1bído de Tas balat:~. Quierres fe habfall
l'Ísto en c.l camp-o de batal'la les~ ajes· ccmcllantcs. la patilla crizí.lda y fa!
nariz abicrt:a, precipitarse i.tlH doll'C!c la pcFca era más reñida,. decían qu-e
pata 1"ragrurtuh era t;~ baile t.na 'batalla. ·•
Cierto día se le puso á nuestro ami-go Pecho, emiar á stl> COYonci
wna carta pidiendo Iiccncra par.a rt: á asi.sti.r á su 'madre que se hallaba:.
gravemente cnferm« •. agregaba que s.u.padre 7 de set€nta y ocho años y á
c.le edad, y además paralítico7 no podí-a <.:uidar élc cHa en J.o abwluto;.
prometiendo que volv~rfa á sus band<::ras lq.égo q,u~ a'l.n~l~a se restar
'blccicse.
Con-ro d rcgimí-cnto csr~r:::rsc de un tpom~nto á' ot o la orden d'a:
salir :t la campai'la, cf Coroncf hi.zo t~c:lponder :í P~toís qu~ no contar~
~on licencia absofuta ni limitada. Pi:roi· no rct)lícó. Quin( e días Jc. pué•
.env:6 otra carta a\ isand'o al Coronel q.uc su· madrC" había muerw, con e
sentimiento efe no d al fin, ella, que era
una s:mta y valiente mujer, cambió todas mis r '_,o luciones -" Pcdr<',
es preciso que marches, me dijo, yo lo quiero."- Yo me arrodillé, y le
dije :-"madre, marcharé."-"Pedro, continuó ella, tú, gracias á Dios,
has sido un buen hijo; mas no son éslcs los únicos deberes que el"
hombre tiene que cumplir; todo ciudadano se debe á su patria, ella te
llama, obedéccla. Vas á ser soldado; desde este momento tu vida yá no
te pertenece, ella es de tu patria: si Stb intereses la reclaman, no hay
que vacilar. Si Dios quisiera que tú murieras antes cJue yo, te lloraría
con todo mi corazón, pero diría Dios me lo dio, Dios me lo quitó, ¡ben~
dito sea su santo nomhre ! é, hijo mío, y si me amas, cumple tu de ....
ber."-Ah! las palabras de esa santa, quedaron grabada. en mi memoria;
cumple tu deber, me dijo. Pues el deber de un soldado es la obediencia
en todo, y yo siempre he obedecido, es caminar ?empre dreeeho al trü ...
vés del peligro~ sin vacilar, sin reflexionar.- I"os que .me veían marchar
así, delante de las balas, n1e decían : '•V cd ahí un valiente!" Mejor.
hubieran dícho: '•¡Ved á un hijo que ama á Sil madre!'"
Un día· recibí carta por la guc supe que ella estaba enferma. ¡Po-·
bre madre mía! Quise ir á \'erla, pedí licencia1 se m~ negó, entonce
me acordé de sus últimas palabras. ~s¡ me amas cumple tu deber" }"
n1e resigné. ~oco después supe que había muerto.-:-· ¡Ah! desde entonces
perdí el juicio y quise á toda costa vol ver á donde mi madre acabad
ba de morir! l·oy á decíroslo; y pues que tenéis una madre,. qne ella os-amar
vos la amáis, me comprenderéis. ___ .•
Nosotros, la gente del mordn, somos hombres sencillos y crédt\'los;
no tenemos ni la instrucción ni la ciencia de las ciudades, sino
nuestras creencias, que los de la ciudad llaman supersticiones. ¡Nada
importa una palabra! Supersticiones ó creencias1 las tenemos y b!~n
hábil scrfa quien cons;guícra quitárnoslas de ra cabeza. Una de esa'
creencias y conlJUC estamos mejor hallados, es la que atribuye á 1a primera
flor que se abre sobre la tierra de nn sepulcro, la virtud de que el
que la corta queda seguro de no olvidar nunca <Í los muertos, ni ser 'ja~
más olvidado de ellos. ¡Idea querida, creencia consoladora! Con ella
nada tiene la m uertc de horroroso, porque la muerte, sin el olvido, no es
nHÍ.s que un dulce sueño, un descanso después de la grandes fatigas de
la vida ....
Pues esa flor, yo la qui ~ e ver nacer, la quise cortar, y partí ..••
Después de diez días de una marcha penosa llegué al s_pulcro materno.
La tierra aún parecía frescamente escarvada y vuelta á aplanar; ninguna
flor aparecía. Aguardé: seis emanas se pa a ron, hasta que á los primeros
rayos de un bello día vi abrirse una florecita de un azul celeste
Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 42", -:-, 1898. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3690962/), el día 2026-03-08.
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