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Año 1 • Bogotá, .Julio :n de 1SU7. Nümero '27
BOLET.IN MILITAR
ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA V DEL EJÉRCITO
- - --.·---
Director, ALEJA.TDRO PO ADA.
Son colaboradores natos de este periódico, todbs los Jefi.i
y Oficiales del Ejército dé la ]{epública.
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l .. ECT'URAS DE 1- IST'ORIA PATRIA
(cONTlNU.\CI6!':)
I.as tropas <;olecticias reunidas 'n '1 unj"a y el Socorro'
- forn1aron la reserva.
Los españoles se apostaron tn columna, sobre una altüra,
con tres pi~zas de artillería u1 el centro y sus alas clf!_.
fend.idas por dos cuerpos de éaballcrfa. Ron1pi éronse Jos
fuegos en toda la línea. de batalla. Pront > un Batallón d
los realistas, que ocupaba nncl cañada, tuvo que replegarse.
l .. as tropas patriotas que fonnaban el ccn tro, rt pesar del
fu g que e h::s hacía por las r alistas situadas á a1nbos
· ostados, atacaron el grueso del E.j "rcito e.-pañol. Los rea-listas
se de{¡ ·ndieron con . rdirniento, pero· no n1enor fue el
rnpujc y dec1 ión e n que supier 11 acon1 :ter los patriota·:-,
quienes al fin 1 graron envolver á lo cnerpo~ n n1igo .
Rondón con " US adie 'tJ·ados llancl'O cargó tan1bién con varonil
denuedo y yá desde ese n1on :nt cozncnzaron ft perder
Sl posiciones Jos .spa0o1 s y á desordenarse. os Cver-·
pos d ~ caballería trataron de ponerse en salvo los prin1eros,
eí1 tanto que la infantería ocupaba otra altura y procuraba re.:
hácerse, pero fue inútil 'su resistencia. ·un Guerpo de caballería
española que había permanecido formando la reserva i
pretendió hacer frente, pereció casi todo.
' La victoria alcanzada ese día por los patri tas fue
ccmpleta. B:n el can1po quedar m cer(·~ de ciet rerrlir-ta<;
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74 BOLETÍN MILITAR
n1uertos; mil seiscientos prisioneros; n1ucho arn1anH~t1tú 1 at~ ....
tillería, n1uniciones y cuanto constituía el parque y equipaje
de la División española.
En esa acción cayó prisionero el Oficial Vignoni, que
encabezó el alzan1iento del Castillo de San Felipe, en Puertocabello,
el JO de Junio de I 8 I 2; Bolívar lo reconoció y ·
dio la orden, que se cun1plió, de ahorcarlo en aquel sitio.
Bolívar y el ejército vencedor pusiéronse en n1archa
para Bogotá, y en el Puente del Con1ún, á distancia de seis
lt!guas, supieron que el Virrey Sán1ano y todas las autoridades
habían huído dejando ]a ciudad desamparada. Entonces
el LibertadoJ;" se adelantó á sus tropas y entró á Santafé
el día 1 o de Agosto, á las cinco de la tarde. Indescriptible
, fue el entusiasn1o con que la población le recibió. En eso9
n1omentos de intenso júbilo, las lágrin1as ason1aban á los
ojos, hablando más elocuenten1ente que las palabras.
Esa n1isn1a noche el Coronel español Antonio Plá, con
300 hon1bres, ocupó el cerro de Monserrate, pero no seatrevió
á bajar á ]a ciudad, y sus soldados hubieron de ser
luégo puestos en fuga I?Or los patriotas arn1ados de los pue..,
blos de Guasca y Guatavita.
El Libertador pern1ancció en la capital hasta el 20 deSeptien1bre,
fecha en la cual se dirigió al Norte, con nunlerosas
fuerzas.
Muchas fueron las n1anifestaciones de pública gratitud
que él y los principales Jefes de sus tropas recibieron en
Bogotá.. Decretó entone s una Asatnblea de vecinos nota- ·
bies, en unión de las autoridades civiles, n1ilitares y aún
eclesiás icas, la erección de una cohrn1na conn1emorativa del
triunfo de Boyacá, que debía erigirse á la entrada de la plaza
de San Victorino, y en la cual debÍé¡n inscribirse el nombre
del Jefe vencedor y el de sus principales compañeros.
Decidido e] General á volver á Angostura, siguió de
la · Salina de Chita ( 20 de ovien1bre ), á Casanare y al
Apure, llegando _al término de su destino el I 1 de Dicien1:...
bre d~ I 8 I 9·
XIII
FJ 2+ de Dicien1bre del n1Ísn1o año volvía á. abandonar
á Angostura, á la cabeza de la olun1na des inada al Ejér-
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'ctto ele Apure, eú cuyo punto pasó revista ~ las fuerzact
confiadas á Páez.
Siguió run1bo hacia Cúcuta, por Guadualito y la n1ontaña
de San Canlilo y llegó allí el 8 de Febrero de 18 20.
Como Latorre y los suyos habían evacuado yá esta
población, sigui hasta Bogotá, entrando á ésta el + de _
Mayo ( 1820 ), y volviéndose á poner en n1archa para el
Norte el 24 del misn1o mes y año.
Algunós meses duró con su cuartel general establecido
en la Villa del Rosario de Cúcuta; trataba de in1pedir, en
· este punto, cualquiera invasión que se intentase por el Ejército
realista de Venezuela sobre Nueva Granada, pues conlprendía
que el principal elen1ento de vida para las diez provincias
libertadas era el conservar la lieertad adqeirida con
la decisiva jornada de Boyacá. '
Err los prin1eros días de Julio recibió pliegos ·¿e Morillo
y Latorre referentes á la cesación de las hostilidades
por un n1es, con el fin de fij.ar bases para lá paz; y al co~
rnenzar el de Agosto, encargó al General Rafael U rdaneta
'del n1andc del f.:jército del Nort , y él siguió por la vía de
·ocaña, que es uno de los can1inos n1ás n1a!os de la República,
á Mon1pós, .BarranquilJa y .Turbaco, con el propósito
de visitar las fuer7,as estacionadas en aquellos lugares y activar
con su presencia y n1edidas prontas y enérgicas las.
operaciones de la guerra. Regresó á Cúcuta á n1ediados de
Septien1 bre. ·
Dadas las órdenes para q u . el Ejército del Torte se
movilizase hacia el Occidente de T cnezuelu, 11archaron á,
vanguardia dos mil quinientos hon1bres, al n1n1ldo del Coronel
Plaza, y el Jeneral Bolívat~ 11t:gó eJ 2 r de Septien1~re
á San Cristóbal (Provincia de l\llérida1 . ~·n esta ciudad s"
encontraba la tercera División e pañol a, con1púesta de n1t 1
liomhres, los cuales no esperaron el ataque, poniéndose en
catnino. E.l Libertador ocupó á M~rida el 2 de Octubre de
1 8 20, dando órdenes de perseguir al encn1igo. Un Cuerpo
de Dragones, n1andado por Jos C rondes Gón1ez " Infante
y el Mayor Segarra, le alcanzaron á la salida del Páran1o de
Mucuchies, quitándole las arn1as sobrantes, tnunicioncs }
víveres y causándole la dispc sión de nntchos solda los.
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¡~; BOL~TÍt-; MILI1 R
Perú á Colon1bia, trajo una recua de mula~ soberbias, tant ,
por su hern1osura con1o por sus pasos y vakntía para viajar
en nuestras n1ont~ñas. Llevó entonces hasta Caracas algunas
n1ulas que le acon1pañaban desde Bolivia; pocos
ejen1plares habrá d~ caballerías que hayan pasado así á lo.
largo de la mayor parte de la Cordillera de los Andes. Bolívar>
en su juvéntud y hasta I 824, fue muy fuerte é infa-:
tigable en sus viajes. Empeto, después de Ayacucho, con1enzó
á decaer y á debilitarse en su físico, de modo que
desde entonces canlinaba pocas leguas cad,a día y tenía que
~escansar con frecu;encia. Su constitución no pudo. resistir
á trabajos tan continuados, fís1ca y n1oral,mente: su, cuerpo
enflaqueció, y el Libertador era un viejo desde antes de
n1orir, cuando apenas contaba cuarenta y siete añQs y
d
. , 1 1e ~o .....
(Continuará) .,
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MINISTERIO DE GUERRA
DECRETO NUMERO 284 DE 1897 ,
~~ 5 DE JUNIO)
fndc.arrollodclaLcy 1z¡dc 1896,por la cual se qcaunaEscue~.a1
Militar.
El f/icepresidente 4e la República, encargado del Poder Ejecutivo,
en virtud de la fac 11tadcs queleconficz:elaLey 127 de 1896, , :
DECRETA:
Art. I . 0 La E cuela Militar de la República quedará estable-- ·
cicla en la capital el día I . 0 de Febrero del añó próximo venidero en
d local que ·e destinará al efecto, y se dará principio á las enseñanzas
de acuerdo con la Ley citada y con las disposiciones de este
Decreto. · '
Art. 2.0 La Escuela Militar,. como lo indica su ' npmbre y el
objeto de su fundación? será organizada y dirigida en todos sus actos
bajo un régimen estrictamente militar y el reglamento interno
de ella establecerá en todas sus prescripciones sobre los deberes de
los cadetes y de los empleados del Establc<;:imiento, la sumisión á la
~isciplina militar, aún e:n las tareas y funciones de carácter civil.
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HOLETl N MILITAR í9
Art. 3. 0 La Ese la Militar tendrá el siguiente cuerpo de
empleados con las asignaciones anuales que se señalan en seguida:
I.0 Un Director, que será el Jefe del Establecimiento, á quien
estarán subordinados todos Jos demas empleados y los alumnos de •
la Escuela, con la a ignación anual de $ 3,6oo. ,
2.0 Un Subdirector ó Inspector con Ja de $ 2,400.
3· 0 Un Comandante ó Jefe del Ctterpo de Cadetes, con el cargo
especial de dar á éste la instrucción teórica y práctica de las
táctica de Infantería, Caballería y Artillería y las demás enseñanzas
que se determinan en e te Decreto, con la de $ 2,400.
4· 0 Un Secretario con la de $ 1 ,8oo.
5.° Cuatro Ayudantes, de los cuales uno, á elección del Gobierno,
de empeñará las (unciones de Síndico de la Escuela, cada
¡no con la asignación anual de $ 960.
6. o Un Portero con la de $ 6oo.
7. 0 El número de Profe ores que sea nece ario para dictar las
enseñanzas literarias y científicas, y lo sirvientes indispensable
para el aseo,_ ervicio don1é ·tico y demás necesidade de la Escuela,.
lo primeros con la asignación anual por cada curso que dicten)
de$ 480.
Y lo egundos la de $ I 8o.
Art. 4. 0 Todos los empleados que acaban de indicarse, será11
de libre !1ombramiento y remo ión del Gobien1<1, excepto los Slrvientes,
que erán ie ignad por el Director de la Escuela.
Art. 5. 0 El Inspector, los Ayudante ,. el Portero y lo sirvientes
tcnlo 30 Dragones protegió esta retirada.
En ella perdió el Ejército 1 epu blicano 3 hombres y 15 pri-ioneros,
cuya pequeña perdida cnsoberheció altamente al en migo
que, embriagado con una aparente victoria, cay6 por fin en el lazo
que se le teudía, per iguiéndonos tenazmente hasta acampar e el
día 4 de este mes á la una Jc la tarde, al frente de nuestro campo,
ca i á tiro d~; añón, mediante entre los dos hjércitos el camlalo o
río del Palo. .
El 5 al rayar el día se pre entcí el enemigo por la derecha de
nue tr) campo habiendo por la noche pa. ado el río por el pa ·o de
Pi lamo. Marchó en batalla on el mayor rden sobre no, otros, en
hl forma :i~uientc: 700 hombre. de i;1fantería traían en el centro 3
bicornes de á 4 y un cañ<)Il de calibre de á I. En su ala izquierda
se av·anzaban 200 cazadores, á cuya retaguardia venían 40 Dragones.
Al .. mn suya compue~ta de 200
infantes sostenidos por I 50 caballos. Yo les esperé formado en batalla,
en el orden que iguc: la izquierda la tomé á mi mando con el
Batallón de Cundinamarca, al que e ;1greg<> poco
hasta ocho leguas de distanci.1 cortando de este modo la re ti rada á
la infantería enemio·a que iba tomando los monte y quedándose
atra ada. El Batallón de Antioquia merece una particular insinuación
por haber excedido á lo demás cuerpo· en impavidez y serenidad.
N ue·tra pérdida ha consi tir Holguín, Juan Agu, tín Doncel y Pedro Pablo
Torres; los Subtenientes Juan Salvador Lugo é Ignacio Cabal, mi
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BOLE'rfN MILITAR 93
.. ~yudante. Tuvimos 47 soldados muertos v 1 I 2 heridos. Poste.
riormente ha seguido el Mayor General Serviez con 250 hombres
á Popayán quien yá á la fecha debe estar en aquella ciudad y así
este ] efe, como el Cuartel Maestre General tuvieron sus caballos
muertos. I 5 Oficiales enemigos muertos entre ellos el Mayor General
D. Francisco Soriano y el Comandante de Patía Joaquín de
Paz ; 8 Oficiales prisioneros, cerca de 300 soldados muertos, 67
heridos y 350 prisioneros ; 6oo fusiles, 28,ooo cartuchos de esta
arma; 250 cartucheras, las 4 piezas de artillería con sus monturas
y útiles correspondientes; 2 3 I tiros de bala y metralla para cañón;
·un botiquín bastante provisto y otro destrozado por nuestro ejercito;
I quintal de pc)lvora; 8 cajas de guerra; 100 tiendas de
-campaña, de las cuales sólo 33 se aprovecharon por haberlas despedazado
nuestros soldados para sus usos particulares ; todos los
equipajes del enemigo y dvs altares portátiles lujosamente aderezados
son los trofeos de esta famosa victoria. Todo, todo lo perdió
el enemigo en unos cortos momentos y arra~trándose el caudaloso
r.ío del Palo, que estaba bastante crecido lo que se escapaba ·á las
manos de nuestros soldados. Siguen continuamente aprehendiéndose
los enemigos que estaban escondidos en los bosques cuyos pasos
se hallan cortados y no cesan de encontrarse fu si les y otras
armas. Un triunfo tan bri1lante ha hecho respirar el Sur de la
Nueva Granada, ha infundido el más grande terror á los enemigos
de nuestra Independencia y ha llevado la gloria á las armas repuhlicanas
de la Unión.
Campo sobre la derecha del Palo.
Julio Ir de 1815.
JosÉ M.• CABAL.
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94- BOLETÍN MILITAR
ORONIOA
INCENDIO DE SOA T A
LAUDABLE COMPORTAMIENTO DEL BATALLÓN" NÚÑEZ,
NUMERO 9· 0
N o ha podido precisarse el punto en que el incendio apareció:
solamente se sahe que no fue producido por mano criminal, y que la columna
del .fuego devoraba á un tiempo tres casas, en tanto que su lengua
roja centellaba en el espacio iluminando con siniestra luz los rostros pálidos
de los angustiados circunstantes.
Inmediatamente se hizo oír en la guardia de prevención del Batatallón
N úñez el solemne toque de "señal de incendio," que tánto pánico
infunde en los que comprenden el lenguaje imponente de la cor-neta
.......•
Las campanas, á su vez, virticron en el aire sus acentos metálicos,
vibrantes y tristes, para anunciar á quienes las oían que el fuego avanzaba
con velocidad creciente.
Las llaljlaS consumían rápidamente las casas de los señore-s Evaristo
Avila, en donde estaba el cuartel; Matías Salazar y Aristides Torres,
A calde de la ciudad.
Un incendio siempre es imponente y aterrador: pero es terriblemente
siniestro cuando se hace sentir en el recinto de un cuartel, en
donde hay buena cantidad de materias combustibles y depósito considerable
de materias c. plosivas. Por eso es al tamcnte honrosa para el
Batallón Núiíez la manera como e umplió su deber en tan tristes circunstancias.
El Coronel D. Manuel J. U rdancta y el Sargento Mayor D.
~duardo Ortiz, Jefes del cuerpo, se pusieron á la cabeza de él para
co batir el fuego y salvar el parque. El Batallón todo se puso en
movimiento con ese orden, esa regularidad y ese compás que se nota en
)as comunidades que conocen la disciplina, y en tanto que; unos luchaban
con las llamas, otros transportaban á la plaza bultos de parque y de
vestuario.
Era un espectáculo grandioso el que presentaban esos adalides de
la abnegación y el deber: U rdaneta, pálido pero sereno, amenazado
pero fuerte, atendía á todo con esa calma que solamente es propia de los
temperamentos heroicos. Orti'l. ostentaba su actividad nerviosa y estaba
ora aquí, ora allá, ora más lejos, en donde quiera que las circunstancias
exigían su presencia y su voz de m.ando. El Batallón todo, con pocas
-excepciones, olvidándose cada cual de sí mi mo, sólo pcnsaha en que
había un peligro que comhatir y un deber que 11enar; y trabajaba, trabajaba
con incansablo celo, en tanto que las llama socavaban los techos
y los echaban á tierra para acabarlos de cot urnir. ~ mientras que unos
llenaban su deber á la luz de un incendio, otros se reducían á trasmitir
1otjcias!
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BOLETfr.; MILITAR 95
N o faltaron en el Batallón índi vid u os de tropa, por fortuna en
nuy contado número, que sólo pensaran en aprovecharse del conflicto
para abandonar el servicio, como al efecto lo hicieron. Alguno de ellos,
según creo, se fue llevándose un rifle mauser. Para los que así procedieron,
baldón eterno, porque pensaron antes en sí mismos que en sus
semejante y en el pueblo que esperaba de ellos amparo y salvación ;.
estigma infamante~ pot que cometieron un crimen de lesa humanidad.
A las ro p. m., tras rudo combatir, el incendio cedió, dejando envuelta
en sombras la ciudad, y sembrada de ruinas humeantes.... La
casa del cuartel s.c quemó en gran parte; y el frente de las de los seüores
Salazar y Torres se consumió íntegramente.
Hay no sé qué encanto tan grande, que es inexplicable, en aquellos
hcc...:hos nobilísimos en que el hombre se entrega al peligro, pensando
sólo en la Providencia, para salvar á los demás. Las frentes de esos
héroes, p<ílid~ en los momentos del peligro, se yerguen después luminosas
por la auteola que las corona. Y es que siempre será sublime el
e p~.:ctáculo de corazones magnánimos sacrificándose en aras de la abnegación:
es seguro que para esos héroes dicen al oído misteriosas palabras
de aliento, c:,píritu como el de Ricaurte ó almas como la de Leonidas;
es probable que el ángel de la caridad encienda para ellos, en
el mundo inmaterial, antorchas celestes, y que avive su fuego con fa
sonrisa plácida de quien ofrenda á Dios una obra que alcanzará su bendíción.
Por eso presento mis parabiencq muy entusia · tas á todos aquellos
que hicieron cuanto estuvo á su alcance; pero especialmente al brioso
Batallóu N ftííez, á sus dignos 1 efe. , y {t los c;cñores Leoncio y Manuel
Mcdina Calderón, que se distinguieron por su eficaz ayuda,.su actividad
en conseguir herramientas y su crcnjdad en combatir el fuego cuerpo
á cuerpo i cabe la expresión.
El Níúez todo cumplió con su deber; pero aún en aquel torrcnt!
de abnegación, todavía tuvieron campo para distinguirse los 1ef~.:s y los
Capitanes Adán 1. Vargas y Pablo E cobar, que dirigían las CompaiiÍas
de Zapadores que se organizaron para combatir el fuego; i para sobrc-alir
los Subteniente. 1 orge l\1 anínez y Roberto Patifío; el Sargento 1.0
Rafael Sánchez, . tambor mayor, los c .· ccdió :i todo ~ .
Se encargó de salvarlo la misma vioh.ncia del peligro: á horcajada
sobre un techo, destacado en el ciclo como un punto negro, golpeaba sÍtl
descanso el tenaz madero con una hacha, cuando materias e.xplosi as
que guardaba Ja pieza sobre cuyo techo estaba, se inflamaron y estallaron
.... Sánchcz e perdió de vi ta y ,u compaficros lo creyeron muerto.
Una hora de ~ pués les contaba qnc á causa de la explosión había volado
sobre un tejado cercano, á donde llegó sin más averías que unas
c,uantas chamusquinas.
(De El PnJgreso de Bogotá).
El I 6 de Julio en el salón del Estado Mayor General tuvo
lugar un Consejo de Guerra seguido al Subteniente Eliseo Qui-
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BOLETÍN MILITAR
ñones, perteneciente al Batallón Bárbul; número 5.0
, por el delito•
de abuso de autoridad.
Por designación del Comandante General presidió el Consejo
el Coronel hlías Baquero. Desempeñó el puesto de Fiscal, el
T'eniente Coronel TomásR odríguez Ricardo, y fueron Vocales,
los señores Coronel Habacuc Beltrán, Tenientes Coroneles Cle-·
mente Barreto, Ezequiel Villarraga y Julio Escallón, y Defensor,
el señor Coronel Pedro Sicard .B riceño y Secretario, el Teniente
Abdón Rincón, Auditor de Guerra, Coronel Enrique Hoyos.
Asistieron también el Comandante Generar, el Jefe de Estado
Mayor, Inspector, Jefes y Ofi.c'iales francos de la División y varios
particulares.
El Consejo dio principio á su sesión á las I 2 del día y termi-·
nó á las 9 de la nocht calificando el delito en segundo grado, condenando
al reo á la pena de reclusión de once meses y días.
El Batallón 2.0 de Artillería que hacía parte de la guarnición
de esta plaza á órdenes del Coronel Pedro Sicard Briceño, salió de
esta capital el día 24 del presente con direcci6n al Quindío para
continuar como zapadores los trabajos allí establecidos. En su·
reemplazo llegó el Batallón Tenerije número 6. 0 que hacía lat
guarnición de Honda á órdenes del Coronel Rubén Varón.
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Citación recomendada (normas APA)
"Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 27", -:-, 1897. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3690947/), el día 2026-03-09.
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