BoP"otá,-CoJombia-Número 194
Fundada e11 1908
EL 13 DE MARZO
Hoy á las 2 p. m. se invita á los
republicanos, con especialidad á la
juventud, á reunirse en el Parque
de Santander para conmemorar el
movimiento iniciado en aquel día.
Por iniciativa de la juventud
universitaria, se colocará la primera
piedra de un monumento
que recuerde la reivindicación de
amor patrio, cumplida el 13 de
rl~plorables excesos, el General Salazar
supo recordar siempre qu! ningún
motivo puede justificar el olvido de
l&.s leyes del honor, y que es más satisfactorio
mostrar la generosidad del
soldado que el instinto incontrastado
de vengauza, propio de las almas liliputienses.
La ocupación de ciertos
puestos-aun en nuestras Repúblicas
convulsivas, donde las distinciones oficiales
carecen de valer auténtico-impone
ciertas obligaciones de orden
moral. Valerse del poder para saciar
un rencor, no es decoroso, no es enalMarzo
de I 909. tecedor, no denuncia un corazón bien
Hará uso de la palabra
F. de P. Matéus.
el Dr. puesto. Salazar-lo sabemos por testimonio
de quienes con él partieron
el sol-supo hermanar los deberes del
~ combatiente con los del hombre mag-
EN EL PANOPTICO ná~i::~ compañía fui dirigido al Panóptico
de la cmdad. Esta prisión-co-
Publicamos hoy un artículo so- mo todas las más severas de Colombre
los sucesos del I 3 de Marzo bia-lienf' su historia en nuestras lude
19:9, que fue escrito cuando chas políticas. Muchos hombres que
su autor se hallaba en la cárcel de honran á la Patria por el brillo de su
Cartagena, castigado por la par- probidad, de su saber ó de su riqueza,
ticipación que tomó en los sucesos han conocido sus celdas, han vivido
en sus calabozos y han soportado el
de aqueHa fecha. peso de grilletes que no fueron segu-
Eran las doce y media de la nocb.e ramente fabricados para ellos. Hedel
13 de ~larzo, cuando me hallaba cuerdo, como reproducido en imagen
en uno de los salones del Gan Clab. fotográfica, un desfile, durante la úlAcababa
de llegar allí en unión del tima guerra c1vil, de inrlividuos desDr.
Clímaco Calderón, quien había tinados á la prisión de los reos remaconferenciado
con el Sr. Cuervo Már- tados: iban allí abogados que han
quez, Ministro de ls Guerra, para oh- sido en toda su vida, tipo el más per·
tener entrada al Jockey Club, doncle fecto de alta probidad; comerciantes
se hallaban detenidos más de cien ca- cuya firma es oro en los mercados
halleros que en esos momentos redac- del mundo; hombres de letras que
taban una petición al General Holguín, han sabido glorificar á la Patria-ellos
Encargado del Poder Ejecutivo. sí- en producciones de belleza in-
Un Oficial del Ejercito, ncompaña- mortal.
do de una escolta, interrumpió la con- En esta ocasión la regla no podía
versación que por teléfono sosten fa yo fallar, y digo más: nunca fue confiren
ese momento con el Dr. Concha. .m a da de tan espléndida manera. F ran.
El Oficial me declaró su prisionero. queado el dintel del Panóptico, sentí
No diré que tal orden me cayó de orgullo al penetrar en el salón donde
~ntte'ffl. l r,¡ ~M4 • • cientos ca aller g habían
talado en la mañana, habla sido reem- sido reducidos; a estaba represeoplazado
con otro, 6 iba á ser reempla- tado cuanto de valor tiene la Nación :
zado, y entonces era mu_y probable anligucs Ministros de Estado, Jefes
que los individuos que habíamos to- del Ejército, juristas de reputación
mado participación en el mitin del 13, máxima, Rectores de Colegio, médicayéramos
bajo el imperio de una de cos afamados, e o m o que allí estalas
varias leyes expedidas en los últi· ban-entre otros cuyos nombres olvimos
tiempos con los nombres, ya bien. do- José Vicente Concha, Simón
conocidos, de Vagancia, de Orden plÍ· Araújo, Miguel Abadía 1\Iéndez, Celbltco
ó de Alta Polt"cía Nacional. so Rodríguez, A. J. Cadavirl, Mariano
Ser prisionero del Estado implica Tobar, Juan J acobo Restrepo, etc. etc.,
en los países de buena organización y junto á ellos un centenar de jóvenes
política, una culpabilidad seria, y pertenecientes á lo más rlistioguido
atrae sobre el individuo contra quien de la sociedad bogotana. Quien presse
dirige la medida, la sanción social cindiera de considerar aquel local frío
en forma más ó menos efectiva. Pero y húmedo, con celdas de presidiarios
en los pueblos en formación, cuyo tipo á los dos lados, tenía motivo para
clásico son las repúblicas del tróp1co pensar que no se hallaba en un deaquella
calidad-la de delincuente po- parlamento del presidio, sino en un
lítico-carece de toda trascendencta. centro científico ó social, donde la
Se pasa con gran facilidad de la cate- éltte bogotana se hubiera dado cita
goría de juez á la situación de acusa- para una fiesta de alta cultura. En
do. Un siglo de anarquía y desorga- verdad, no me ·encontraba en mala
nizactón ha conduddo á estos pueblos compañía.
bajo el imperio de regfmenes persona- Pero una circunstancia especial cales,
y el Estado que debiera represen· racterizaba el grupo de detenidos: estar
ideales políticos é intereses colee- taban representados todos los partidos
ti vos sólo sirve, muy á menudo cuan- políticos, y aun las diversas tendendo
no siempre, como escudo para de- cías que pueden existir de cada uno
fender conveniencias personales y de ellos. Si en cierto momento cada
omnipotencias pasajeras. Ser reo de uno de los ciudadanos reunidos en
Estado en Inglaterra ó en Francia, aquel recinto tras de las rejas caree laimplica
responsabilidad grave para d rías, hubiera agitado al aire una cinta
acusado, no sólo legal, sino moral é del color que los partidos han adophistórica;
ser reo de Estado en V ene- tado como símbolo, y ellos se hubiezuela
ó en Colombia, puede no sig- ran confundido, habrían resultado los
nificar nada, ó significar algo que va tres colores que forman la bandera
en honra, no de quien dicta la sen ten- nacional. Sí. Hubiera sido el pabellón
cia, sino de quien la soporta. patrio el que de tal conjunto resultara,
El oficial me condujo ante el Mi- porque manos autorizadas habrían
nistro de la Guerra, quien me entre- agitado el vivo azul que ha servido
gó al Jefe de la Gendarmería. Para como divisa al Partido Conservadesignarme
el lugar de la prisión to- dor en todas las luchas que Colombia
mó cartas el General Víctor Manuel ha presenciaoo en su existencia de
Sal azar, entonces Comandante en Jefe pueblo independiente; el amarillo y
del Ejército. El General Salazar dejó • el rojo también habrían tenido quieen
los cruentos anales de la guerra ' nes los mostraran en alto como reprepasada
reputación de caballero hidal-~i sentantes de los ideales del Liberalisgo.
En el vértigo de sangre que á mu- mo, y esos colores al confundirse, hachos
cegó, conduciéndolos á los más hrian traducido el anhelo de los que
allí presentes consideraban que ha llegado
el día de abandonar toda intransigencia,
dejando á la vera del camino
aspiraciones adjetivas para consagrar
odo esfuerzo y todo anhelo á la gran-
1E'!za de la República y á la prosperi-datf
de la Patria. •
Aquella fue una noche animada. No
estuvo ausente el sprit bogotano que
busca á todo y en dondequiera una
nota de alegria. Puedo afirmar, además,
que á todos complacía el hallarse
detenidos por tan noble causa.
Horas después hizo su aparición
un nuevo prisionero: era el Dr. Clfmaco
Calderón que había sido arrestado
al salir de su casa y conducido
allf en grande tenue. Por especial de·
ferencia los vigilantes le habían dejado
entrar bastón en mano, recordan-do
quizás que era el mismo que el
Dr. Calderón llevaba cuando pocos
años atrás era reconocido por el Ejér·
cito como Designado para ejercer el
Poder Ejecutivo. Observámos, eso sí,
que la deferencia por el Dr. Calderón
se limitó sólo á permitirle la entrada
con aquella caña qae pudo ser insignia
de mando, porque en cuanto á
ser escrupulosamente registrado al
entrar, sintió sobre sí, como todos
los demás, las manos de los vtgilantes.
Sin duda pensaron que un Gobierno
republicano debe ajustarse al principio
de la igualdad, y que no por ha·
ber ejercido el Poder Ejecutivo y haber
representado á la República como
Jefe de los Negocios Extranjeros,
podía eximírsele de pasar por las horcas
caudinas. Pudieron también pensar
los vigilantes, no sin perplejidad
de su parte, si las cualidades que valieron
al Dr. Calderón la Designatura,
hablan dejado de ser, y si en su lu·
gar hechos delictuosos le habían hecho
acreedor á la.vivienda de los presidiarios.
Pero los vigilantes no piensan
en tales cosas.
Momentos des ués un nuevo grupo
pmlul ... v J au~op i
mero de presos: eran cuarenta estudiantes
del Colegio del Rosario, que
llevaban sobre el pecho el escudo del
noble Instituto. Habían sido detenidos
por asociarse, tan pronto como
les fue p,osible, á )as manif~s~aciones
del dta anterior. Fueron rectbtdos entre
aplausos. Y bien los merecían.
Pueblo donde el corazón de la juventud
aún palpite ; donde las generaciones
nuevas hagan suyos los dolores de
la Patria, es pueblo cuya redención y
engrandecimiento podrá tardar, podrá
cumplirse en cruenta_.vfa, pero estará
seguro dr. que llegará, en décadas ó
en lustros, á la realización de prósperos
y gloriosos destinos. St la juventud
deja morir sus energías, si se va
por los caminos oscuros de la claudicación,
entonces el pueblo donde tan
triste hecho suceda, debe escribir en
sus fronteras las frases melancólicas
del Dante sobre el abandono de todas
las esperanzas ·
Un día en París pude admirar lo
que vale' la noble juventud francesa.
Era una manifestación de entusiasmo,
suscitada por una lucha sobre doctrinas
filosóficas. Aquellos hombres, defendiendo
principios de orden puramente
intelectual, ponían todo· el calor
de su espíritu y recordaban los
días grandiosos que han inmortalizado
en los anales de la Historia á la
gran nación latina. Y pensé entonces,
que para mi pueblo quisiera yo cerebros
jóvenes, capaces de meditar en
algo que no sea el medro personal;
capaces de rendir tributo, no á las
personalidades pigmeas que causas
accidentales revisten de efímero poder,
sino á las grandes ideas, á los nobles
conceptos que enaltecen y dignifican
el pensamiento humano.
Ciertamente, las generaciones que
hoy surgen á la vida pública son considerádas
como fruto de decadencia,
inferiores por la moralidad y la mente
á nuestros antepasados de la Inde-
1910-Marzo, Domingo 13' el j
pendencia y de la República. Tal reproche
tiene sus fundamentos. Entre
otros, el desengaño sobre ciertas figur~
s que promet_i~ron ser talentos y
virtudes al servtclo del engrandecimiento
nacional, y sólo resultaron
hábiles para más humildes y menos
altruistas labores. Hombres de las
nuevas generaciones conocemos en
cuyos labios vibraban siempre los más
nobles vocablos, y cuyas almas paredan
inspiradas en el más absoluto
desinterés. Y sin embargo, cuando ante
ellos surgió una tentación, adoptaron
mueca de desdén para todo aquello
que no fuera el personal provecho,
y se mostraron capaces de alabar en
períodos de prosa florida actos y tendencias
que antes les merecieran re·
probación iracunda. Otros hubo que
prefirieron para sí, como mejor medio
de obtener el g-aje ó la prebenda,
guardar un silencio que nosotros no
calificaremos, y limitarse á pagar su
tributo de sumisión, en cumplimientos
de antesala y en loas que cubría
con su discre<:ión la correspondencia
privada.
Tres centavos
ANTE EL DESFILE
Á LA 1UVENTUD REPUBLICANA
Para Enrique Olaya Herre
¡Oh milagrosa floración' de almas
que anuu?iáis la soñada prima-..era
de luz y hbertad! .. ¡Cómo las palmas
logran erguir su altiva caballera
entre las arideces del desierto
y coo~ra.el sol h?stil que las ~alcina
y el sunun asfix1ante que asesina
victoriosas levantan su bandera '
de vi~a y de verdor, do todo ha muerto 1
¡ Co.mo en. las !loches gélidas del polo,
ar¡uel 1m erw Inste donde sólo
reina el frlo y la sombra, cómo en ellas
en9cndra cual en nidos invernales
la luz también su triunfo en las estrellas
y en el fulgor de auroras boreales!
¡ Oh, m:ígi~o estallar de alegre aurol'a.
con que desp1erta de su sueño el dia
ahogando la tiniebla entre sus galas'!
¡Oh Juventud 1 que por la sacra vía
del Biéu y la Verdad vais triunfadora
y en épicas legiones '
desperezáis cual águilas las alas
y la zarpa afiláis cJmo leones .!
Caravana de hidalgos paladines
que en el ensueilo azul fiJos los ojos
y el himno vibt·ador en la garganta
de car¡¡ al sol, el aterido hielo '
y la quemante arena
holláis con firme planta,
sin c¡ue el ver tan lejanos los confines
ni del agrio c•mino los abrojos
ns hagan trepidar en vu~stro ;nhelo
que de artlor y entusiasmo el alma ll~u.a
á la conquista de la Tierra Santa
del Ideal, mal'cháis noble y serena.
Y es lo malo que á ninguno de
ellos Pxcusaba el mérito de la sinceridad.
Si esta virtud hubiera inspirado
sus procedimientos y su brusco
cambio de frente, nada }~bría que
objetar y toda censura sería injusta.
1\Ias nó. Ellos reconocían-con pal.tbras
deslizadas al oído-que otracon-ducta
se imponía y otras eran las ac- Sois la falao¡p arisca. Sois los bravos
y altivos lucha.dorcs
titudes exigidas por la probidad Y quizá vencidos, per~ nunca esclavos.
por el p llriot ismo. turba de soñ1dores; •
Empt!ro, por estos casos lamenta- enfermos de locura,
bies no se puede pronunciar veredicto i de la bella lucura de la idea!
que a un soplo de huracán vais á la altura
sobre la juventud colombiana. Ella doode_abri~ao su orgullo ¡08 cond::>rcs
posee brnéfica savia moral que per- y la meve 1ot ,cada su blancura,
mitirá la reconstitución patria sobre donde todo astro estalla en re>plandorea
fundamentos de vr.rdadera Libertad Y toda tempestad sus rayos crea.
¡ ~unc:t lo bajo que del 'Iodo brota
y verdadera· Justicia. Cierto que no do la .soh arnLicióu es el menJru""~
exi iten hoy, como en tiempos mejores, de infamia pna el hambre del il¿ta
aptitudes comparables á las que atlor- y se juzga ser cu ubre Ja picota,
naban á los hombres J. óvenes de n u es- graodcu la abyección Y h·Jnor el Ytt"'O l
.. ó~ r · ' 1' ltr ovildec r.ctere lj
_ ' a in oble E ria de la edad de oro de la I epllbllca. , J r- d res
No sería posible citar en la hora pre- que en oro envuelv n s11 or l mi
sente una figura política como San- S • 1 t d á 1 ñ ,. · b JIS os nuevos, los fue s que la vi
an er, que o~ 29 .3 os o. ga?lza a no sabéis comprender sin alto nes:
la Gran Colomb1a ; DI como J u h.) A~- vueb, aroma, coloró pen~amieulo,
boleda, que antes de llegar á curophr ' cerebro ser d.) clara lumbre anida,
siete lustros de existencia, era ya 1 corazón do11de ir.radia un senti~iento;
d 1 1 · tífi y ontre las carcaJadas de los rumes
mae~tro e a e ocuencla. Y ar ce y de los amos la soberbia loca,
máx1mo de la palabra escnta, ó como pro>eguís indomables p:>r la senda
Tomás Cuenca, que á los 'J.] años que en vuestra mente enardecida evoca
el· ercía con tánto brillo el Ministerio de ya olvidado~ hér!le' la leyeuda,
· d ú b · de aquellos que sup1eron ser la roca
de H~c1en a, que ~ n su . Slste su re· en que toda virtud plantó su tieuda.
puhtclón de financ1sta emlllente.
Pero tal esterilidad tiene fácil explicación.
_La actual ju.ventud. colombiana
nac1ó y ha crecido baJo el régimen
de la represión más absoluta.
Ni tribuna política, ni cátedra científica
emancipada, ni periodismo libre.
De seguro que tampoco se le habría
permitido el refugio del libro para
ensayar sus fuerzas en la dilucidación
de tesis abstractas, y si tal cosa hu•
biera sido posible, es necesario observar
que el libro sólo es medio propicio
á los espíritus de alto cultivo, que han
salido bien librados en las primeras
luchas de la intelectualidad y tienen
el vigor suficiente para realizar obras
de seriedad intensa.
Pero el libro sólo-estudiando tópicos
generales-_no P?ede ser gim~asio
para los espfntus Jóvenes que llenen
más entusiasmo que reflexión, y
deben soportar el fuego de las lides
de la mente en campos de más fácil
accPso y en los cua.les. e~ éxito. n.~ requiera
desde un pnnctplO cond1c10nes
eminentísimas.
Estas. lineas no son propiamente
una defensa de la juventud colombiana
contra el cargo tan frecuentemen·
te repetido de su degeneración. Ellas
exponen tan sólo algunas de las causas
que han paralizado sus energías
morales y han ~ntrabado el ejercicio
de su intelectuahdad.
ENRIQUI 0LAYA HERRERA
Cárcel de San Diego, Abrill? de I 909.
Vuestra fuerza es la fe que allana mont~
y c1nvierte el oscuro
nubladG en lumino~os horizontes
donde incuba sus glorias el futuro;
es el amor que eleva y agiganta,
fanatismo sublime-que
h·•ce un dios del Derecho y que levanta
á la santa J ustícia que . redime
y á la b~ndita Libertad s:mtuario, ·
trueca en sonrisa el gesto del que gime
y transforma en Tab11r lodo Calvario.
¡Oh Juventud! oh, redentor empuje
de fe y de amor l .. al formidable grito
con que indignado nuestro Terbo ruge.
¡ I'Ómo tiembla en sus antros el delito!
y del error maldito
la armuón canomida cómo cruje !
Vuestra arma no es el hierro que destruye
es el libro que crea,
es la bíblica vara que golpea
en la roca do el agua del bién fluye;
esgrimís un acero : el de la pluma,
y un incendio prendéis: el de la idea,
y ante ellos, como al s"lla opaca bruma,
vencido el mal, se desvanece y huye.
Y no estáis solos, que el deber no ha muerto.
El fecundaote germen
de vuestro ejemplo su vigor difunde
moviendo impulsos r¡ue escondidos duermen ...
y su<.~ rníces hunde
en las conciencias como en surco abierto.
¡El pueblo! .. el pueblo! .. e e océano inmenso
de seres que cual ondas van llevando
infatigables sobre sí riqueza
y vida á las naciones,
en su iote1 ior guardando
sólo el amargo de un pesar intenso,
el limo nada m1s de aere tristeza,
potente, con violentas coovulsioncg
de tempestad, á sacudir e empieza!
Ropa hecha, para hot;rtbres-Se realiza una existencia ligeramente pasOr valles y por monte~,
el símbolo ser:\. de un VIVO ~nhdo,
do el azul finja limpios hor~zontes
del patrio nmor entre la roJa llama
y el rubio onreír de los tr1gales.
Que vuestro hidalgo pecho .
guarde un o~io no más : el fanat~s'_llO.'
y un desprec1ar e~erno : la .est~l~ICia,
~ améis sólo un ~mm o : la JUSllcla,
y un solo despotismo,
el despotismo augusto del Derecho.
¡Oh milagrcsa floración ~¡Oh, ~urora
~on que despierta ele su sueno el dia,
abogando la tiniebla entre sus ga~as l
l Oh juventud que por la sacra Vla
del iMn y la Verdad vais triunfadora,
y en épicas lrgiones
desperezáis cual águilas las alas
y la zarpa n.filáis como leones 1
EDUARDO GONZÁLJI:Z CAMARGO
Marzo de 1909
aniversario
La fecha que hoy se conmemora no
podía pasar en sile~ci~, co~o que ella
'encierra grandes s1g.mficac10nes para
fa vida de la República.
En ella cumplióse la más herr_nosa
:manifestación de energía y de Vltahdad
e un Espontánea y uná'\'
cclm~nnlguma otra, fue el sase
cr ía muerto,
eh1orp,terl4ente d1~spertar de lo que
de Jo que se consideraba ~terDamente
dominado y abyecto, baJO la
negación de !os ideales y la cobardía
de todas las abdicaciones. .
y á la vez que fue una graad10sa
protesta, fue también una formidable
lección. . .
Ese <1ia, -eco en la h1stona, djl ~ues-tro
20 de Julio, se detuvo á qmenes
soiiaran, seguros ya del éxito, continuar
en su tarea de atentados contra
la libertad y el derecho, y enseñóse elo.
cuentemcnta que en este país las dictaduras
y los despotismos son planta
~ue no vive, y que las audaces tentativas
no p!i!i .án de tálea.
En escaiaexhibióseunafuerza, nue-a
por ( -:c:.:lo así, entre nosotros : la
de la ret~,~;~~·1cia pacífica, la fuerz~ del
civismo y e urJó condenada por siem¡
pre la incí!'<:aá~ de lo brutal y sangriento.
Bie11 supo avaluarse cómo
las r vn 1t3s Rimadas no dan otro re·
ult:1·o que d ti ... refor~
1
Ias i~óposdiionct:
y cue, c.n camn10, a um n e
o san~ e ~ lo bueno, bajo la inspira·
ción dei .riot!smo y de la conciencia
C.e lti. ih Of ia personalidad, es la
más p~opicü. :..bft?sfera para el des<
arrol1o de la JUStiCia y de la democra-llCia.
. . li .
No f, e ese rn nwvimiento po llco,
y ést ¡,~ n1<~yor glc.:a, ya q!Je las
mulCtt..de J se agolparon stno en
torno d l . band 'I:l • tria ; fue un movim!"
.~.:> c1e s.,.. vac1ón nacional, y el
alll'" ~ {:, !a. juventud, presentósenos
'COmo aign csccnocido, como una mag
nífir r~vei ación de caracteres elevados
~ de conciencias :integras, valores
inap ~ •. .ial.:l q~ ~n el mañana sabrán
~ " ,a · la d:mda no cancelada
aún ccn lú .. 'ntdectuales y los héroes
que c3:1 s 1 <.: !e?rn y con su .brazo
.inici. rG . l :..uDnmc obra, la meJor de
as ol.:as: In do 11na Patria próspera
y gl r.~r.r .
E .. e u,~~ ... nto que po~ iniciativa
e 6.., 1 _len.c., hoy se maugura-
~n t" ... m... y serio obelisco-será la
Eer tt· -.:.6n J ... aquel acto de 1rili·
dad /l'n u o : eclamo que en el tiem-
VlY .• · :-'giendo á las generaciones
-
que empiezan la virtud de la const~n .. 1 La cuastián· da las harinas
cía y el heroísmo de· la abnegación
para ir siempre adelante en busca de Memorial al Presidente
l?s nuevos senderos y de los claros ho · de la República
nzontes. .
Será á más de una glorificación, ;i Excmo. Sr. Presidente de la República ' . mane:a de un índ1ce que pregone: Tuvisteis á bien dispensarnos el ho-
1 Siempre adelante 1 nor de recibirnos en vuestro palacio y
oír con deferencia la respetuosa peti-
POR TODO EL MUN:OO ción que nos vimos obligados á haceros
en guarda de nuestros derechgs; y como
hubierais de manifestarnos que si
á vuestro ánimo llegaba el convencimiento
del perjuicio que determinada
providencia de vuestro Gobierno pu
diera ocasion11r á los asociados, la revocaríais,
venimos ahora á consignar
las razones en que se apoya nuestra
solicitud:
EL GRAN NAUFRAGI()
Palma de Mallorca-El superv··
viente del Chan.ey ha declarado que
al zarpar de Marsella la .mar estaba
muy gruesa y soplaba un vendaval
del Norte.
"El Jueves -continuó- me deBpertó
un golpe de mar que me juntó
con los pasajeros. Corrimos á la cubierta
; enormes olas barrían el puen·
te, y una inmensa arrojó al mar una
pasajera. De todo cuanto le.s venta á
mano se agarraban Jos pasaJer?s, p1!ro
inútilmente, porque al agua tban .á
dar. Yo, entre tanto, me SObtcnía di·
flcilmente, hasta que me arrojé al agua
solo, sPguro de alcanzar la costa nadando.
Me ayudó una ola grande. Al
pisar la playa, me refugié en una cueva.
El buque había desaparecido. r.uando
explotaron ruidosamente las calderas
me pasó por encima de la cabeza
ud bocoy, despedido con suma violencia.
Hasta el amanecer esl uve oye -
do los lúgubres lamentos de los náufragos,
los estridentes gritos de las
mujeres; el espectáculo era aterrador,
flotaban los cadávrres estrellándose
contra las rocas. La violencia de la
tempestad me impidió salir, y á cada
instante tenía que def~nderme contra
las olas y las maderas que arrojab~ el
mar. Durante 30 horas Pstuvecomiendo
patatas crudas. El viernes escalé
las rocas hasta una altura de 50 metros.
Estoy muy a~radecido á las autoridades
españolas."
Los torpederos y rem~lcadores, en
sus incesantes exploraciOnes, llevan
recocridos once cadáveres, muy destroz:
dos y en. estad.o de. des~ompo3i·
ción que ha Impedtdo I~enllficarlos.
Entre ellos habla una mu1er hermosísima
con dos valiosas sortijas. En carruajes
se les t~ansportó al c~men f.~rio.
Las autondades y el vecmdano
r.~compañaron el sepelio.
ROOSEVELT EN RUSIA
t.:hlcaqo-Frederich G. Ho.ntiJs, del
va York con el objeto encontr~rse
con Roosevelt. Bonfils lleva en mii'aS
pedir á Roosevelt haga su regreso á
este país por Rusia y las Filipinas,
para que efectúe su e_ntrada por Sa.n
Francisco.
Grandioso aniversario
Hoy hace un año que merced á un
brote de entusiasmo de parte de la ju·
ventud estudiosa, se evitó la desmembración
de la Patria ; hoy hace un
año que una dictadura, levantada en
un lustro, se desplomó al sentir el fiero
golpe que un pueblo, al co!Dpre. nd~r
sus derechos, al ver el pehgro mmlnente
en que estaba de caer bajo el
dominio yanqui, le asestó.
Fecha gloriosa esta en que la masa
compacta, sin más armas que la ra·
1:ón, derrumba un régimen despótico;
y que nuestra Patria, próxima á ser
desmembrada por el querer de un ti-lrano,
se levanta altiva y presenta su
pecho para que, si así lo quiere, sea
despedazado por las balas de sus sa·
yones.
El 13 de Marzo brilló en el horizonte
colombiano un rayo de libertad;
el I 3 de Marzo es el comienzo de una
nueva éra en la historia colombiana,
en la que una página contará á la
posteridad que todavía corría sangre
p~triota por las venas de los colombianos,
No importa que algunos, en su inevitable
despecho, nieguen á la juventud
la gloria que le corresponde en
las grandiosas jornadas; no importa
que se diga que no fue el pueblo quien
derrocó el Gobierno despótico que entonces
existía ; en la conciencia de
todos los colombianos está que sin
aqutllas gloriosas jornadas habría sido
reconocida la infamia cometida
en I 90 3 por el pueblo yanqui al
apoyar la desmembración de nuestra
Patria, vi lando las promesas hechas
en tratado solemne. El día en que sin
apasionamiento se juzguen estos hechos,
se 1econocerá la justicia que nos
asiste al elogiar esta cruzada pacífica.
K LISTO
RAZONES DE ORDEN LEGAL
Por el Decreto legislativo número
I 5 de I 905 se estableció un recargo
de 70 por IOO en la Tarifa de Aduanas
fiJada por la Ley 63 de 1903. Según
este Decreto legislativo, el tri~o
y la harina importados quedaron gravados
con OCHO Y :MEDIO CENTAVOS por
kilo, provenientes del derecho primitivo,
que era de $ o.o5 y de 0.035,
procedentes del reca~o. De manera
que cada carga de harina ó de trigo
t>xtranjeros debían pagar $ I0,625,
como derechos de importación. Con
posterioridad al anterior, fue dictado el
Decreto legislativo número 46 de I 905,
que facultó al Gobierno: '' r. 0 Para
determinar el modo como deben pagarse
Jos derechos de importación, y
para fijar las formalidades que aseguren
suficientemente los intereses del
F1sco; 2. 0 Para fijar la inteligencia de
las disposicionPs contenidas en el Decreto
número I 5 de 27 de Enero, de
manera de. hacer efectiva la protección
á las industrias nacionales, y para
fijar Jos derechos de importación sobre
aquellos artículos que al cambiar de
clase en el citado Decreto hubieren
quedado desproporcionalmente gravados."
El 5 de Febrero de Igo6 se expidió
por el Gobierno el Decreto número
166, que en lo conducente dice.:
"CONSIDERANDO
Que la importación de harinas extranjeras
amen'. za destru~r la ind~stria
de producc1ón de tngo en el Interior
de la Hcpública; y ~ue es de-h
., ~ r1 ... 1 n .. 1.:. " f · -'
~:. D1u· :c.nal, sin perjuicio de las regiones
en donde por no existir ciertos
cultivos es necesario favorecer la importación
de algunos artículos,
DECRETA
Arl. 1.0 La harina extranjera que
salga de los puertos del Atlántico
para todos los del río Magdalena,
desde Calamar inclusive para arriba,
ya sea para el consumo local ó para
el de otras poblaciones, pagará un derecho
suplementario de ocHo CENTA·
vos por kilogramo.
Art. :;~, 0 Este derecho deberá pa·
garse en la Administración de Aduana
del puerto de donde se despache
la harina al interior .... etc.
···································••'-•••••••• ............... .
Art. 5.0 Toda la harina q11e se con-duzca
sm las formalidades que impone
este Decreto será considerada como
de contrabando, y los conductores
ó dueños serán castigados de conformidad
con las disposiciones vigentes."
El Gobierno que profirió este Decreto
número 166 no ha podido fundarse
en facultad legal distinta de la
contenida en el ordinal 2.0 del Decreto
legislativo número 46 que antes
hemos copiado. ·
Y como este ordinal segundo dice
en esencia "que para hacer efectiva
la protección á las industrias nacionales
puede fijar el Gobierno la inteligencia
de las disposiciones contenidas
en el Decreto número 15, de 27 de
Enero, sobre Tarifa de Aduanas, ''
claro está deducir que en la mente del
Gobierno estuvo el asimilar á impuesto
de Aduanas el suplementario sobre
harina extranjera, creado por el Decreto
166 precitado; y esta razón se
afirma aún más al leer los artículos
2«:', 5.0 y 6.0 del dicho Decreto, en
cuanto señala al Administrador de
Aduana como empleado de Hacienda
encargado del cobro del derecho suplementario;
considera como contrabandistas
á quienes conduzcan harina
sin llenar las formaliilades del Decreto
; y determina además el mismo procedimiento
que las leyes fijan paralos
contraventores á las disposiciones de
Aduana, para el esclarecimiento de
los hechos y castigo de los infracto·
res.
El gravamen impuesto como derecho
suplementario á la harina comprendía
la que subiera de Calamar,
por creerse quizá que la producción
nacional que se deseaba favorecer alcanzaría
hasta aquel puerto del bajo
Magdalena ; pero como los Departamentos
de Antioquia, Caldas y parte
de Santander no estuvieran en capacidad
de proveer por sí mismos á las
necesidades del consumo, decretos posteriores
ampliaron la exención del derecho
suplementario á la harina que
de los puertos del Atlántico salga para
los del río Magdalena, hasta Puerto
Berrio, y aun hasta Honda para la
harina destinada á la ciudad de 1\lanizales.
Con tal fin parecen dictados
los Decretos números I 98 y 493 de
1 9o6. En el primero de estos decretos
se fijó el día 1.0 de Marzo de I907 co~
mo la fecha hasta la cual regiría la
exención del derecho suplementario,
pero un decreto posterior, el marcado
con el número 351 de 1907, prorrogó
hasta nueva disposición los efectos de
la exención supradicha.
Se ve en todos estos decretos el
propósito de prot~ger la in?ustria n~·
cional de producción de tngo y hanna,
sin perjudicar aquella porc1ón d~l
territorio colombiano que se ha dedicado
al desarrollo de otras industrias
productoras de artículos, ya de ex·
portación, ya de consumo local y ya
también de consumo nacional en otros
Departamentos de clima y suelo diferentes.
Los Departamentos de la Costa
Atlántica, así como los de Antioquia
y Caldas y parte de Santander,
que no se han ded.icado al c~lti:vo del
trigo, no han pod1do ser perJudicados
en beneficio de los Departame~tos ~el
interior á donde su suelo y chma suven
apenas para producir cereales
propios para su consumo local y para
el intercambio con los productos de
aquellos otros Departamentos beneficiados
por la naturaleza con la exuberancia
de los climas cálidos. Y para
que esta protección fuera más eficaz
en beneficios para toda la República,
los mismos agricultC'>res de la Sabana
parece dieron su concepto favorable
en beneficio de los Departamentos no
productores de trigo, y fue así cr m .1 ~1
~crno- AI'~Jió c.l De~1clu uúmeTO ~
59f, de 23 de Mayo de 1907, que á la
letra dice:
"El Presidente de la República, en
uso de la facultad que le confiere el
numeral 2.0 del articulo único del Decreto
Legislativo número 46 de Marzo
de 1905, y en vista de la ppiuión
de respetables agricultores de la
Sabana, emitida el 16 de los corrientes,
que dice : ' Conceptuamos que
puede eximirse del pago del 70 por
100 el trigo que se introduzca á los
Departamentos de la Costa Atlántica
para ser molido ó fabricar con él harina
para el consumo de esos Departamentos,
mientras el Poder Ejecutivo
lo considere conveniente para los
intereses del pafs y del Fisco, DEBIE:riDO
CONSIDERARSE COMO EXTRANJERA LA
HARINA FABRICADA CON DICHO TRIGO
PARA LOS EFECTOS DE LA INTERNACIÓN,',,
DECR'ETA
Art. 1. 0 Exímese del recargo del 70
por 1 oo el trigo que se importe con
destino al consumo de los Departamentos
de la Costa Atlántica, por el tiempo
que se juzgue conveniente.
Art. 2? La harina fabricada con
trigo extranjero y que se lleve al interior
de la República será considerada
como extranjera y por tanto sujeta al
impuesto suplementario de que trata
el Decreto número 166 ........ etc."
Asf, pues, con el beneplácito de los
mismos agricultores de la Sabana, el
Gobierno exoneró del 70 por 1 oo con
que estaba recargado el _derecho de
Aduana para la importación del trigo
que hubiera de consumirse en los De·
parlamentos á que venía beneficiando
la exención dd derecho suplementario.
Esto trajo por consecüencia el establecimiento
en la Costa Atlántica
de algunos molinos capaces de producir
harina destinada al consumo de
esos Departamentos y de los de Antioquia,
Caldas y gran parte de Santander.
Pero dada la existencia de de-·
rechos adquiridos por quienes á virtud
del Decreto númeto 166 de Febrero
de I 906, se habían dedicado á la industria
agrícola del trigo, á la molinería
y sus complementales en e1 inte-rior
de la República, no podía ir el altruismo
de los agricultores de la Sabana
hasta el extremo de pedir el beneficio
de una reducción de derechos para
los habitantes de la Costa en perjuici()
de sus propios intereses; y por ello la
petición de los agricultores que motivó
la exención del 70 por 100 de los derechos
de importación del trigo, tiene la
condición de que la harina que con tal
trigo se produzca ha de quedar sujeta
al derecho suplementario para los
efectos de la internación. Así interpre-tó
el Gobierno las necesidades y las
conveniencias públicas y expidió el
Decreto que acabamos de transcribir,
Decreto con el cual se benefició grandemente
· á los Departamentos de la
Costa y de Antioquia y Santand~;r, sin
lesionar intereses adquiridos por Jos
habitantes del interior.
Si pues, fue por petición de agri- <(.
cultores de la Sabana que se eliminó
el 70 por IOO de recargo sobre el tri-go
que importado al país se hubiera ~
de moler en la Costa, ¡,cómo eliminar
el derecho suplementario que desde
antes gravaba la harina americana,
sin cometer la más grave injusticia
con quienes fueron los primeros en
solicitar una exención que sólo iba
en beneficio de sus compatriotas de la
C:osta ? ....
Y SI existieran razones de algún
orden lfgal y moralmente habland()
para eliminar los derechos suplementarios
que gravan la harina, esas razones
ten irían que ser extensivas á la
eliminación del Decreto Ejecutivo que
quitó el 70 por 1 oo rle recargo al trigo
que se importa, pues donde existe
la misma razón debe existir la misma
disposición del derecho. Los Decretos
no se pueden derogar por partes.
En vigencia las disposiciones que IIJ¡;
hemos mencionado, referentes todas á
los gravámenes que afectan el trigo y
la harina que, procedentes del Exte-rior,
puedan consumirse en el inte-rior
de la República, se expidió la
Ley 22 de Igo8 que contiene, entre
otros sabios preceptos, los siguientes :
"La Tarifa de Aduanas no podrá ser
variada dno por el Poder Le~islati-vo;
el Poder Ejecutivo podrá alterai
esta tarifa en la sal, los vinos y licores
extranjeros, pero dicha alteración
no regirá sino seis mese¡; después de
decret da y publicada ; co~ EL FIN DE
•VlTAR QUE LA TARIFA DE ADUANA SEA
ALTI!;I\na1r1a á esas clases ropas
cubrir sus carnes á precio
que el que tengan en la ac'
por no haber tal reducción
Tarifa de Aduana, se haría un
de · usti'!.ia poco compatible con
tan menos necesidades á proveerse
del Exterior.
Si entre nosotros se reducen las importaciones
de artículos que podamos
producir, proporcionalmente se
reducirán también las n cesidades del
oro con que se pagan los ¡¡rtfculos extranjeros,
y este factor contribuirá poderosamente
al mantenimiento del
cambio, ó sea á la fijación del papel
moneda en que se hacen todas nuestras
transacciones y al cual está vinculado
el crédito del Gobierno ó sea
el de la Nación.
Las consideraciones que dejamos
apuntadas llevarán á V. E. el convencimiento
de la justicia que nos asiste
para reiterar la respetuosa solicitud
que por medio de uno de nuestros voceros
os formulámos el domingo anterior:
que no se modifiquen los gravámenes
que en la actualidad pesan
sobre la harina americana ni sobre la
proveniente de trigos venidos de los
Estados Unidos á los molinos que en
la Costa Atlántica preparan ese producto.
En subsidio, solicitawos reviváis el
¡o por 100 de recargo sobre el trigo
importado, derogando en su totalidad,
y no por partes, el Decreto Ejecutivo
número 596 de 23 de Mayo de 1907.
Bogotá, 9 de Marzo de 191 o.
De Vuestra Excelencia respetuosos
servidores,
llón, Ismael Sánchez, Rafael Navas
Ospina, Roberto P ardo, Ernesto
Wdls, Eduardo Uribe.
Excmo. Sr. Presidr.nte de la República
En el memoria] que varios agricultores
é industriales elevamos á vuestra
consideración el 9 de los corrientes,
os hicimos una solicitud subsidiaria,
fundados en la creencia de que el
gravamen aduanero que pesa sobre el
trigo es el de cinco centavos oro
($ 0.05) por kilogramo, en conformidad
con el Decreto legislativo número
15 de 1905, que citamos al principio
de dicho memorial.
char esta dura lección del pasado para
crearlos ó fortalecerlos, vfnculos de
solidaridad y mutuo apoyo con las na.·
ciones hermanas del Continente.
La secesión de Panamá, amparada
y favorecida por los Estados Unidos,
debió haber producirlo, y no produjo,
honda conmoción en la América latina.
Lo ocurrido ayer con nosotros
bien puede repetirse mafíana con cualquiera
de las Naciones débiles del Continente,
ninguna de ellas capaz, por si
sola, para oponer resistencia á las tendencias
de la política imperial de la Casa
Blanca. Mis palabras, señor Presidente,
no deben tomarse en són de
protesta por la conducta de aquellas
naciones hermanas, con iucta acaso
impuesta por el mismo coloso que
mutiló nuestro territorio. Pero, si rememoro
el incidr.nte, es con el propósito
que de él derivemos toda la enseñanza
que nos deja.
················ . ,. ......................•
El derecho de usar nuestros puertos
que Colombia concede á los Estados
Unidos, es una amenaza para Ja
soberanía del país. Se concede este
derecho á cualesquiera buques empleados
en la Empresa del Canal; es entendido,
pues, que los barcos de guerra
que los Estados Unidos envíen á
hacer el servicio de policía en el mar
Caribe usarán de nuestros puertos. En
este caso concreto la Nación norteamericana
tiene el doble carácter de
nación y de empresaria, y el derecho
concedido lo es á perpetuidad ; porque
haya ó no haya Canal, ábrase ó
nó la vía interoceánica, la Empresa
vivirá siempre, y en ese artículo veo
yo lo gue vulgarmente se llama el clavo
del jesuita, del cual pueden colgar
cualquier día los americanos, como en
escarpia, la soberanía de Colombia.
····························································"··
Pero en la conferencia que con varios
de nosotros acaba de celebrar el
Sr. Dr. Pedro Blanco, comisionado
para el efecto por S. S.a. el Sr. Minis·
tro de Hacienda, nos ha aseverado
didto señor que el gravamen actual
sobre el trigo que se importa al país
es de sólo un centavo ($ 0.01) por ki-logramo.
Un gravamen tan exiguo Hay que ver las cosas como son y no
como el de un centavo en nada se como úno quisiera que fuesen. Nosafecta
si se le agrega el 70 por roo de otros en este asunto no hemos tenido
recargo, pues en realidad de verdad ni tenemos otro contendor qne los
no hace diferencia apreciable para los Estados Unidos del Norte. En ese
efectos del precio una fracción de cen- bl d h t h )
Panamá ha sido fatídico para el
mundo. Dijérase, Sr. Presidente, que
el lodo de aquella garganta america·
na hubiera sido hecho expresamente
para manchar reputaciones.
····················· ········• pue o, tan gran e as ~ ace a g:unos La Cancillería colombiana, Sr. Pre-tavo
p que admita siempre gravosa com- años en todo lo que dice relaciÓn á sidente, tendrá que exhibir mucha ha- etencia al trigo nacional por el trigo 1 á · · · d J d o
que se importe de Jos Estados U nidos. os m. s puro1s prtdn crptos Je cae em • bilídad, mucho tacto, suma discrecióny
Quizá este exizuo gravamen de un cracta, proc ama os por enerson Y para que por esa puerta que ellos han 1 · d h h b
centavo para el~ trizo americano fu e vu gar1za ohs por 'dm ue/ ! ots odm res msistido en de]·ar entreabierta no per-
"' ilustres se a vem o e1ec uan o una damos una de las regiones más ricas
lDo, .q.cureet ol lenvúóm aelr oG o1b6 6ie rndeo á1 9p0r6o,f eqruire aell revolución imperialista, de cuyo casi del territorio patrio. Y toda esa habi- 1 d · · b 1
establec,.r el derecho suplementario abso uto pre omí m1o son fp rue a 1a s lidad, todu ese tacto, toda esa discre-de
ocho centavos sobre cada kilogra- enormes mayor¡ as con qu4e ueTro nf t e e- ción habrán de ser empleados taro-mo
de harina que viniera arri ba de gido8s ER oosedv e th en b I90 -Y ap e·n bién, Sr. Presidente, para conJ' urar el
Puerto Berrfo, permitía el culti vo·en 1g o . sos1 os om rets , sedn o1r rte si- peligro de las reclamaciones ilegíti-grande
escala de trigo en elmterior dd ente· ' sodn 1os eEx pto nde n eus 'de as t·epn,·~ mas acaso intentadas por los mismos
rle la República, quita·n do el contra- ficeannc taasl yea noqsu i sm ao doesr non. t Eons Ydo n1 de- qPuaen aemspáe. cularon con la separación de
peso de la competencia americana á no había castas se ha formado la odio· Yo no podré darle, Sr. Presidente~
la industria nacional. sa aristocracia del dinero con todos mi voto afirmativo al artículo IX del
Así pues, se reafirman nuestras ra- sus privilegios é inmuuidades, Y • en Tratado con Panamá, que deia para
zones para solicitar de vuestro Go· d d ¡ t 1 I J
bierno QUE NO SE MODIFIQUE EL DEI\E· d ond eÍ se pr1oc amd aranh ena•n de' s 'da ea Jue-s después la fiJ'ación de los dH mdi tes entre
CJIO SUPLE)IENTARIO DE OCHO CENTAVOS a an a 1 y 1o s h erebc os .m d1. v1t u 'ó los dos países. Si en reali a no tiene
para to .os os om res, sm IS IDCI !1 importancia la región en disputa, ¿por
ono POR KILOGRAIIIO QUE GRAvA LA HA- de nacionalidad, se les niega á los lu- qué razón no se deiaron definidos los
RINA PROCEDENTE DE LOS PUEI\TOS DEL · d p R' 1 d h á ser J
JOS e uerto Ico e erec o limites de una vez, sino que se dejó.
ATd'STico PARA VENIR AL INTERIOR DE ciudadanos; se ejerce el protectorado esa entrada por donde cabe toda la.
LA REPÚBLICA. A este solo ohjetivo en Cuba, por más que en la apariencia ambición de Jos Estados Unidos~ concretamos la respetuosa solicitud d d 1 1 G b'
qne á V. E. hemos elevado, obligados se la · haya eja o vo ver a 0 Ierno La Constitución de Panamá decfara 1 b · ,. k d ol
Por la imperiosa necest· d ad d e pe d't r propiOb; e 1 tg Rsa c · bl ~scardg a ¡s usA g é• en su artículo 3.0 que los límites de la
amparo para los derec h os crea d os y p·e s seo re a¡s efpi u 11 .cas á eS a t Dm - República son los (fe) Estado de Pa-
sur"idos á virtud de disposici.O nes de riCa entra· ; se · sea 1za1 alnít . o · o- namá ,· pero esa declaración, según el
un ~G obierno consll.t u íd o. mingo·' se wtervte1n e ¡e·Jn · aí P0 ICa m11 - mismo artículo, es en lo que res"n ecta
terna de Venezue a Y :1ait '.aunque e 0 á los Estados Unidos, á sus reláciOnes
Dogotá,..Marzo 10 de J 10. .-,,.--~se~~~~~t.I~~~~Jl.tJ~~~~"4 país en lo relativo á la consDe
V. E. adictos y respetuosos ser- Unión declara en documentos oficiales, trucción, conservación, protección y
vidores, como son sus mensajes á las Cámaras, sanitación de cualesquiera medios de
N.. e amargo Gu errero, Ef n rz· ue que la circunstancia1 d e haóbl er 1a dqdu irí-1 tránsito interoceánico. Porque en C"'u" ... n-.
Umaña S., Evar1.s to l'J.~ errera, R o er- do la zona del Cana no s 0 es a e to á Colombia se refiere, el artíc·:r·o 1 d b d w
to llerrera Re sfrepo. P or poc )e r, E va- derecho sino les imfi pone e · · e de r e citado tiene un parágrae1o, que di'ce ••
l 'J E ·t· e u hacer un activo Y~ caz servtc1.0 e po- "Los lími'tes con la Repúb11risto 1 errera; mt tano urrea, won- e b L 'ca de
toya, Patiií.o & e. a , E'uJa aru-1o de J · licia en las cost1a sd d el mar pa rt 'ed. to s Colombia se determinarán por medio
Sánchee Eustacio Santamarla, Her- hechos á que 3 u o, sefíor resi en e, de Tratados públicos."
nando s: de Santamaría, Emt.lio Du- así como la conducta misma que los Yo no me hago la ilusión, señor
rán L., BenJ.a mln Gm ·t a.n . Estados Unidpo s han á em1p e· izí ado · á odb - Presidente, de que lospanamen-os han
REY DEL MUNDO
El cigarrillo engargolado que fa·
brica ahora con tabaco de Semilla Habana,
es sencillamente selerto.
Fíjense que el paquete diga Seml1la
Habana, de veiLta en todas las buenas
cigarrerías.
Reqdel JJJundo, carrera 6.'\ N.0 122.
TRATADOS
CON ESTADOS UNIDOS Y PANAMA
Sr. Director:
En la sesión de la Asamblea del día
10 de Marzo de 1909 pronuncié un
discurso combatiendo los Tratados
con Estados Unidos y con Panamá.
Como algunos espíritus exaltados m~·
den con la misma. vara á todos los diputados
que á aquella Asam~lea concurrieron,
le ruego repr.oductr á con:
tinuación la parte pertmente de mi
discurso.
servar ya con anam , e nu o mima 0 dejado para después, y para ser fijade
ayer, y á quien ellos favorecieron en dos por arbitramento, los límites de
su deserción de la casa paterna, son los altos de Aspave para abaJO, por un
del dominio universal. Me refiero á sentimiento de amor propio herido :por
ellos para poner de relieve, si es que haber ocupado Colombia la reg1ón
hace falta cuán estéril es nuestra de Juradó. Y no me hago esa ilusión
lucha. Po;que los Estados Unidos no porque veo claramente que desde que
reconocen, no reconocerán nunca, su se promulgó la Constitución panameviolación
de la fe pública, de su pala- ña, esto es, cuatro años antes de la ocu-
1
bra empeiiada. pación de Juradó, los panamef!os te-Los
poderosos, setl.or Prest ente, nían en mientes algo que solamente
no reconocen nunca sus yerros; entre el tiempo se encargará de aclarar, y
sí van á la guerra como última ratio ; que yo abrigo muy &erios temores de
con los débiles imponen su voluntad que no habrá de ser favorable ánuesy
su criterio. De ello tenemos· n?s · tros intereses . .
otros ejemplo doloroso: lo ocurndo Esta será la única vez que bable yo
cuando se improbó el Tratado Herrán- sobre estas cuestiones; nada que pueHay.
No entro yo á calificar, ~ p_oste- da decirse aquí cambiará el criterio
ri'ori si fue bueno ó malo el sentimiento que tengo formado respecto á estos
que determinó . a~uella ~mp~o~ación.; pactos.
pero si se me p1d1era mt opmión, dt.
rfa que no se procede nunca ~al cuando
es el patriotismo el que d1cta nuestros
actos.
r ~ptlmHmtos humanitarios del pri,
r -.l1rlallO&tario de la Nación.
ucción nacional estimula al
rJnlaivwuo á vivir ocupado, á des-arrollar
sus aptitudes, á incorporarlas
Julio Z. Torres, Rafael Portocarrero,
Francisco V atgas, J ulián Escallón,
José Vicente Rocha, Juan Cubillos,
Daniel & Nicolás Gómez, José Manuel
Restrepo, Enrique Silva Silva, Alfredo
Caballero, José J. de Castro, Enrique
Umaña S., Manuel Benigno Pardo,
Alberto Portocarrero, Javier Castro,
Aristides Rivera, Evarislo Herrera,
Eustacio Sanlamaría, Roberto Herrera
Restrepo, Luis Uribe, Jorge Espinosa,
Emiliano Correa, José Antonio
U maña D., Félix Ricanrte é hijos,
Ramón U maña, Rorlulfo Garda,Juan
A. Ospina, Alberto ·williamson, .Montoya,
Patifío & C. a, Julio Sierra S.,
Manuel M. Castellanos, Manuel J. Calderón,
Zenón Acosta, Primitivo Rojas,
Alberto Guzmán D., Pedro C. 1\Ianrique,
Francisco Peña, Eusebio Vargas,
Antonio Restrepo, Manuel B. Santamaría,
Jorge & Carlos Crane, Elíseo
Montaña .F, Ruperto Restrepo S., Enrique
A costa, Jesús Rozo Os pina, Emilio
Angel D., Guillermo Gon.zález_L.,
N. Camar~o Guerrero, A. Echeverri,
Juan Gaviria E., Eduardo Umaña D.,
Teófilo Soto, Francisco Ortiz B.,
Eduardo de J. Sánchez, Antonio J.
Echeverri, Ricardo de la Torre, Mariano
Tovar, José María Plata Grau, José
María Montafía, José Vicente Saravía,
Luis M. Borda, Heliodoro Santos,
Antonio Estévez, Benjamín Gaitán,
Ricardo Valenzuela B., Carlos Michelsen,
Ricardo Esguerra, JoseHn E. Pardo,
Clímaco Manrique, Enrique Escobar,
Aristides Calderón R., Carlos
Cuervo M., Manuel M. Palacios, José
Ramón Lago, Fermín Salgado, Eugenio
Pardo, Benito Gaitán, Agustín
Camargo, Alfredo Valenzuela, Jorge
Pardo y Vergara, Mariano Santamaría,
Alcibíades González, Manuel J.
Campuzano, José Gregorio Gaitán,
Jorge Borda, Juan Manuel Rojas,
Germán Venegas B., Milciades Gutiérrez
U., Enrique Blanco, Ernesto
García, Ruperto Izquierdo, J. Rafael
Melo T.; Antonio Cortés I., Baltasar
Cortés, Juan B. Gutiérrez, José María
Peña M., Antonio J. Sierra, Miguel
González, .E:.uis Martínez, Cristóbal
Delgado, Justo Peña, Ignacio González,
Pedro M. Alvarado, Sinforoso Alvarado,
Paulino Duque, Teófilo .M.
Cortés, Gregorio Sánchez, Tomás Angel
B., Antonio Carvajal, CHmaco Mon.
roy, Eliécer Vargas, Agustín Rico,
Antonio Ramírez, Evangelista Rozfl,
J. J. Montes, Alfredo Arjona, Santiago
Chaves R., Tadeo González, Ramón
E. Jiménez, Juan de Dios Torres, David
González, Mariano Rozo, Daniel
Díaz, Juan Pablo Rojas, Pedro Pablo
Sánchez P., José V. Robayo, Roberto
Alford, Jerónimo Gómez, Francisco R.
Emall, Félix Páez E., Nicauor Bernal,
Alfonso Cerón B., J. Montoya B., Emi-
En un folleto publicado por el Dr.
Pérez y Soto en el Exteri?r, reprodujo
éste una parte de ese d1scurso, que
ya había acogido el. Dr. L. M: Vela
Briceño en El Sufragw de esta Ciudad.
De usted atento, seguro servidor,
Se pueden cometer errores patrióticos,
Sr. Presidente, pero no se puede
obrar de mala fe en un asunto y ser
patriota en relación con él á un mismo
tiempo.
ENRIQUE PÉREZ
...............................................................
aquella parte de existencia que se
llama la propiedad ; para defender ésta
sacrifica todo, y por eso los mejores
guardianes de la paz y del orden son
en todo país los industriales, y ellos
los más fuertes defensores del Go-
Es también la producción nacional
e alimenta el comercio con el Ex'
porque e1la mantiene el nivel
los camoios, y cuando éstos mar-rumbo
hacia la baja, se maoifies-lio
Durán L., Alejandro Urdaneta,
Atanasio Angel, Manuel S. Luque, 11- Siempre ha sido para mí motivo de
defonso Angel, Rafael Acosta, Gabriel reflexión el hecho de que las demás
Angel, Carlos B. Chavarro, Pedro Sal- naciones de América no hubieran hegado
M., Antonio L. Barbosa, Silvano cho causa común con Colombia cuanAcosta
B., Sandalio González, Uladis- do el infortunio vino á herirnos esculao
Lozano, Eduardo R. Rodríguez, dado por el derec~o de _la fuerza. y teVicente
Campo, José Chavarro, Dosi- niendo nuestra m1sma Impotencia por
teo Angel, Vicente Gómez, Cenón Ro- ! su mejor aliado. ·NM faltaron entonces,
dríguez, LáZaro Barriga, Luis Esca- 1 señor Presidente, y está bien aprove-
He hablado antes de las declaraciones
del Jefe del Estado norteamericano
acerca de la policía del mar Caribe.
Aunque no fuera sino por esta~
declaraciones, yo no podré darle mi
voto afirmativo al artículo VI del Tratado
entre Colombia y los Estados
Unidos. Yo bien me sé que con Tratado
ó sin él los americanos tomarán,
cuando les convenga, todo lo que necesiten
acá en el Sur, pero que esa
nueva mutilación se cumpla, si es que
ha de cumplirse, valiéndose de m.~estra
impotencia y no de nuestra aqmescencia.
sobre oficinas públicas y privadas
Teniendo en cuenta la situación
actual del Tesoro Público y la de
los particulares, aconsejamos como
medida práctica y económica, usar
en todas las oficinas las famosas
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Remitidos, columna o o •••••••••• 10 oo
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•••••••••.••••••.•••..••• o 01
Centímetro lineal.............. o 05
Gacetilla, palabra............... o o :a
Telégraío: G.&.CBTA.
OFICINAS:
Dirección: Calle u, núml'rO 118.
Administración: Carrera 6.•, número 278
Apartado : 259·
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Se edita en la imprenta Eléctrica
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Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"Gaceta Republicana", -:-, 1910. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3689806/), el día 2026-02-03.
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