PERIÓD CO LITERARIO, CIENTIFICO 1 NOTICIOSO,
NUM. '1. 0 Bogota, 6 de julio de 18ñ6. tTRIM. l.o
LA TIENDA DE DON ANTUCO. ve allí, como en todas las demas tiendas
JJas cinco de la tm·de habian dado. Yo un cartel diciendo en letras gordas: c.La
me hnllabu Jibt·e i desembarazado de las ¡ tertulia perjudica,)) pot·que don Antuco
ocupaciones diarias de mi oficina. Paréme gusta mucho de ella i ántes bien, léjos de
en una esquina pensando en el rumbo que
1
desterrm· de ese modo bt·usco a Jos inodat
·ia en aquel momento a mi soberana in- centes desocupados que ningun cdmen codividualidad,
cuando me ocurrió la tienda mete.n con el rw he~lw de no hacet· nada,
de tlon Antuco, albergue sempiterno de ¡les tiene puestos asientos en los oscm·os
embozados tertuliadores. Mi espiritu de- recovecos que hai a un Jado i otro de Ja
se aba e ·pansion despnes de estm· todo el puerta. Estos asientos son cuatro; un barril
dia Clltt·e el cajon de la oficina: mi mente, l boca bajo,~ una caja de nogal; una petaca
Yaricdad de olJjetos sobl'e que distrnrrsc, de cuero 1 un taburete de fornida armazon
i toda mi alma, seres desocupados con fonado en lustrosa i recurtida baqueta
quienes t ner un buen rato de tertulia. Era¡ cuyo asicnt? con el co~t~nuo uso, esta hetodo
lo que me pe(Jia el cuet·po i nada me- eh o nrtesa 1 es comod1s1mo mueble.
jor para e. to l{Ue la tienda de don Antuco., Y o me ditijí pt·ontamente a este asilo
Don ntuco Yende })Oro; su negocio de los desocupados pensando en que no
consiste en re' en del' b huchas u e cor·do- fuem a estar cerrado por algun evento
han, botines de becerro · botas de caiion ¡ pero de de media cuadra rcpat·é que la~
de baqueta, amen d ot1·os nrtículos que dos grande nbras forradas en pergamino
allí 'acen relegados de tiempo a tras, como : de res, est~ban ab,iertas. l\fe presenté en
algun almirez anumhrac o alcruna cam~ l el umbml1 salude. Don Antuco me con·
pana, libros en fú!io corno 'las Pandectas; ~ testó desde el lado allá del mostrndorun
sornlJrero a la.llolivar, alo-tmos cubanos l te Prosiga pat·a adentro sei10r don l)acho~~
de ]a pelea pasada, un escritorio con em-~-Don Anacleto, tertulio permanente deJa
~utidos de hlteso i vat·ios santos que han ~icnda, estaba ~entado ~obre el mostradot·
Ido de fiadOI'CS por algunos reales i se han l SU saludo fur- ce Amigo, ''Cnga U. i dé
quedado allí como en el Limbo sin tene1·¡ cu~nta de ~o que sepa, que la oficina de
quien los saque. Cierto es que hai otros ch1smogmfta ha estado hoi algo muerta~~
efectos de espendio, aunque elevados a la -Yo pasé del umbral l me encontré con
segunda potencia. Allí se ve el maguei l tres embo~cados tertulios en sus asientos
claveteado de ¿n·mellns i tijeras mohosas: a un 1ado 1 otro de Ja puerta. Estos eran
Ja gradem con algunas ruedus de cintas l un viejo oficial de la independencia; Ra-
• empolvadas; tintc1·os de cacho, petaquitas mon Simchez i Valentin el músico. 1\os
de Pandi, cargadores i lazos. La tienda saludarnos mútuamente como amio-os i
de don Antuco, es- de gran fondo i tras· ¡ sobre todo, como jente desocupada~ Vatienda;
el techo es alto i ahumado. No se lentin me cedió el taburete i se sentó en
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la petaca diciendo:-rcAquí estoi mejor si 1 En efecto, la tienda de don Antuco es
no hai ratones adentro ,,_Don Antuco se la úmca que en Bogotá pet·manece sin
echó a reir i dijo:-cc Eso de ratones aquí ~ mudarse, con su estantería formada de case
conversa ¿ J entónces de qué me servía ~ jones i cajoncitos unos sobt·e ott·os, dados
mi compañero'? i empezó a sobarle el lomo de tiena blanca en su tiempo, i hoi de
a un gatazo blanco que e taba sobre el ¡color de hollin por el polvo i los moscos;
mostradot·; iel gato, como i hubiera com· los mas de ellos vacíos; los otros ocupados
pt·endido l~ impor·a~cia que su amo le da-¡ con ~etaquitas con nolí, badanas,, atados
ba, empezo a pasar 1 repasar pot· delante de ptta, lazo o algunos ott·o f •fet·es de
de él gruñendo, i con el espinazo m·quedo esta es1)ecie; pero sobre todo de zapatos
i el rabo tieso refregimdose contra el cha- ~ i botines criollos i estranjeros (de Sogaleco.
~ moso) de diversos tamaños que andan por
Se me antojó alzar la vista para una todas partes, no solo en los cajones, sino
tabla de aparadot· i ví un santo vestido de l en canastos por el suelo i en peL·chas de
\ razo vei'Clc lleno de poho i telarailas; era clavos formando hileras. Allá í'n el fondo
de goznes i estaba sentado con las piernas l de la tienda, ácia nn rincon, esta la puet·-
estiradas que le salian fuera de la tabla; tecita de la trastienda que es doblemente
tenia en los pies zandalias de tafetan rosado oscura, en donde apénas se alcanza a
pegadas con cera negra. Ueparando en ello ~ ver desde afuera algun canasto, zurron o
111e eché a reir i dije a don Antuco ¿ ct qué ~ petaca d~ cuero, o un fondo de e ,bt·e.
)nfet·mo es el que tiene U. allí con ina- ~ El suelo empedrado, e' conespondientc
pi mos en Jos pies ?-l.os otl'os vol ieron l con.el cielo, que es entresuelo del edifi-a
mirar; cada uno dijo su cosa i se rieron- cio que tier e encima. tas vigas jm tas
Don Antuco me contestó - Es un S. Juan 1 rollizas i corcobadasdc que e tit formado,
que desde el tiempo uc mi padt·e dejó em- i el paYimentocmpedrado, indican la abunvcñado
aquí por unas babucha una beata dancia d madet·as i la c~casez de chircai
no se le volvio a •er la cal'a; i de estas ¡leíws de aquel tiempo. De este cielo ahunos
suceden mucha a lo t ,ndero.,. mado en qn0 la, t la rañas, tan batanadas
hl oficial de la indep ndcncia, que es-~ como el mejor Ji ,nzo del nortP, apuntan i
taba ~et tado en el barril, dió un piro se despl eran por todo 1 s únoulos, pende
i e t·gando las quijadas sob¡·c la dos ma· un palo horizontal ost 'ni o pot· dos lanos
que cobijaban lt cab za e el baston que ~ zos que parecen et·das negt't s por lo aca·
tenia dijo-« Cm ndo yo 1 tr , de cad te en ramcladas con el mo queo, i en este palo
tiempo de \ rii10, Yine a e tu tienda hai coJITada mochilas d' fique, atT trnncompral'
\nos botones l)at·a el uniforme i l ca , un farol, un par d e tribo de baúl
ya estaba ahí es santo. Entónc ,, se ha- i un jamon mómia d los ti mp de
Haba e ta ti nda muí surtida - Esos ran
1
.ruancho el repostero. D allí pende tam·
otros tiempo , dijo do Antuco: le falt' ban bi n la ha lanza del p so, ('U os do gl'ana
uno manos para ndcr. El ramo de al- des pl4 tos rumbt·o os stán sobr el mosquil
eres ele cucurucho i t ' nicos para los l tt·adol' cou el marco de cobre i una pü•dra
nazat·enos de man santa no mas, dejaba como el pni\o para correjirle lo bizco al
un nl~tul. peso, i e lo que e pulperia se llama
Ramon Sánchez que no se sabia estar l el ojo del peso. I el de don Antu o lo ti ne
callado, dijo: «El comandante ha hecho tan hermoso que necesita de una pieun
buen apunte, ¡,ct·o podia 1 abcr dicho
1
dr sita como esta para ponrrlo en fiel.
que las telaraiws tambi n eran del tiempo Jo hai pat·a que decir que el mostrarle
Nariño¡¡-I no solo eso, dijo donAn· dor está encima con sus buena~ mata·
tuco, sino otras muchas cosas. Yo no he ~ duras en la piel como mula que viene de
querido entrar por modas; quiero cons t'- ~ Honda porque ya debe suponerse que con
var los r cuerdos antio·uos; i que tambien ~ el1·oce de los platos del peso i con el de
sucede que cuando se barre se empolva ¡los demas efectos que en tantos aüos han
todo. estado pasando por encima de la baqueta,
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EL ALRUM. 55
ha cedido, como cede todo, a la porfia~ i 1 dejaban asomar a cada lado el último dedo
en unas partes se muestra sana, retinta, a modo de tt·ueno reventado. Los carcai
lustrosa de la mnare, en otras pt·esenta ¡ ños eran ni mas ni ménos como piedraiel
matr. aterciopelado i estoposo del ante, man con salvadera. Los calzones los twía
indicio de que ha perdido su primitiva tez
1
de manta, o mantas porque estaban a col¡
que camina a la matadut·a; al contrario chados de remiendos, i como no estaban
de las mujetes que cuando mucharhas suspendidos pot· calzonarias, sino que se
fl'escas tienen la tez mate i aterciopelada ¡los tenia con una col'l'ea grasienta envuelcomo
el durazno Yiche, i cuando -viejas ta en la cintura, el fundillo le caía un
i resecas se ponen lisas i lustt·ocas como poco mas abajo de su lugar ron algunas
mansanas de Engativil. Pot• demas será 1 rotm·as deshilachadas a modo de boca
decir i hacer notar al lectot· que esta mis- fuelles. Cul'iosidades que se descuut·ian
tel'iosa guarida, que lo pone a uno como po1· no ser la ruana tan cumplida que por
en otro mundo, inspim cierto recojimien- ~ delante le llegara al ombligo ni por deto
i sabr·osura mui apropósito pam cuatro ~ ti'US a la rabadilla, aunque por Jos fluecos
tel'tuliadot·es que embozados en sus capas <¡ se conocia que ántes habría sido mas larga.
i fumando un tabaco, bien arrellanados en Por la abertut·a salía i caía sobt·e los homsus
asientos recuerdan sus tiempos: los b1·os el cuello de la camisa de color de
tiernpos en que el jóven militat· hacia ~ hollin tan mal'chito i dnsmayado que el
proezas de valot· i lucia las charreteras t pescuezo an'aucaba de ah[ pat·a arriba
ent1·e las madamas; en que el músico i > libre i descmbal'azado luciendo sus arteel
bailal'in, tocaban, bailaban, chirTia- ¡ jos i u mugre hasta dar en la cabeza que
han, pasraban i gozaban de cuanto pn- arriba queda delincaaa.
dian ~o zar ..... Oh! que ratos tan sab1·o- ~ Este pe1·souaje se acercó al mostradot·
sos los qne se pasan en la tienda de don ~ i tocimdo ·e el ala del sombt·ero con una
Antuco ~ I si es lloviendo, mejor, i mas ~ mano ncr ·iosa,dc largas i rivcteadas uitas,
si es en ho1·a de oficina i que pueda uno t saludó a don Antnco i mil'ó a un lndo i
de it·: 11 Es imposible salir de aquí: aquí ~ a otl'o. Don Antuco le contc:tó. Ipt de lei natural que boti w · que p l. n sobre •1 mo. l'U(lor. Don
ohlicra en conciencia. u Oh~ t'iltÓn"CS se ¡ Antnco lo . e( jiú: oliá, h¡zo un jrsto i < ijo.
C{'ha \1110 mas P~ll·a nli'US Cll d a i nto i ~ cd~ te ( ·" COI'dohan f¡ tutn. ))·-ce l o :rilOI', es
dice ·•Oinlil uo c.;campe en toda la ta¡·dc: 11 ~ pot• lo ft 'E'SC )(}le hu ell (l í u-Don Antuco
enciende otro tab~ co i sigue eon el cuento. ~ meneaba la cabeza mil·andolos: les midió
Estnntlo en In conv<•t·snrion qne dt:'cia, la cuarta i pulgada: Ir: metió la rnnno:
11 ún+('S ele las fl o ·Mica C'H1. i let·acimws q•1c ~ les reji tró la~i co tul'ns i <.ijo.-"1 pot· esto
pr'l'c~>d n, entro un hombre alto, h 1cs•1do s eunnio pe'1is. u-A 1 i me da1·á sumercé diez
i am4n·illo con una ojcn1 \'el'(le i tan so-~ n·ílles,» cont ·~tü ~1 otro ra.cándo·e el ropladn
que po1· ar nel lado le .aec el scm-~ gote i con \lll:t m()dia risí:.a en Ja ctu·a.
hiante risueiio a pesar rota.
Cuando de ·gracias próximas prcsicnt ,
1 11ue tra sien el infortunio azota.
Sobt· el tronco de esp 'l:iO sicomoro
La delicada espalda so tenia,
Leve túnica azul f1·anjada de oro
Neglij ntc sus forma encubría,
A par que en su cintura
Bajaba en negra' ondas <:1 cabello;
Sobre su rostro lleno de ternw·a
Reverberaba anjélico destello.
¡Pobre niña tesoro de inocencia
Mecida entre placeres i alegrlal
Volo ya de sus flores la alma esencia.
En manos ail do la borrasca impía.
Llora inocente niña!
Que antes de hundirse el sol en Occidente
Sera preciso que el martirio ciña
Tu frente virjinal. ... llora inocente!
1
De súbito la trompa sonorosa
I el r lincho vivaz de los bridones
Su oid hirieron, i al tornar los ojos
1
En cánticos de amor trocó sus sones.
Entre nubes de espesa polvareda
Los h1erros con el sol reverb eraban
1
I al eco de la trompa los guerreros'
A las puertas de l't1asfa se acercaban.
Con ve~tc r gia i relumbrantes armag
1
Imperioso adali~, m~rC"haba al frente
Del vencedor (>Jerclto, que en vivas
l A su Jefe, llenaba el ancho ambiente
Era J cfté Libertador del Pueblo
El Padre de li ilan desventurada
Padre infeliz! Det~n el raudo paso
~Vuelve, vuelve a otro uelo tu mirada .....
~ l\Tas no; qnc en letras sobre bronce escdtas
. Se ve de su hija la e. pan tosa suerte, l I hasta las heces agotar es fuerza
La copa del dolor i de la muerte.
Cual cervatillo al divisar la madre
1
Que un instante oculto la clva espdsa
Háudo se lanza, i por hallarla, salva '
Fuentes, montes i troncos i mal za; ! As( la Tírjen cándida no vi ·ndo
El abismo a sus plantas cntreabi rto
• Vuela a hundirse en el seno de su Pad;·e:
~ De su Padre infeliz que inmovil, ;erto
~ La contt~mpla un in tante, ltH' go al punto
) De sí la arroja, en lágrimas bañado,
~ I :·¡oh Dios! excla~a, el juramento está hecho
~ Cumplase pues su smo d dkhado.
~~ La víctima primera que encontrase
Jure sacrificar en esle día:
1\1uere ¡Jues, hija, en holocausto puro
Por alvar tu nacion! muere hija mía••
1
Cual en montaña boni ·ona i omln·osa
P trifica al viajero el on del rayo;
A tales voces la infeliz done Ha
1
Cae sumida en sepulcral d ·mayo.
M~s lu go t~rna en sí. .. su tierno pr.cho
Palp1ta, benchHlo de entusiasmo ardiente
1
l de e plendor anjélico parece '
Una aureola brillar sobr su frente.
Escuchadla! Bellísima hcroipa!
1
De Patriotismo rsplendido modelo!
.. ~-o brindaré, pues perecer es fuerza,
M1 corazon en holocap~to al Cielo. . l Po: }a salud ~el Pueblo ante las aras
Rendu'c la ccrv1z ¡oh Padre mio!
I si preciso fuera cien mil veces
1
Bajaría gustosa al marmol frio.
Mas dos lunas concédemc tan solo
Para dar una eterna despedida l A mis amigas, a mi Patria .... luego
Darás a Dws mi libertad i vida"
1
Porqué en tan bella mañana
Desierta está la campiña,
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60 EL ALBU~L
1 sus muchos labradores
Hoi no cubren las colinas1
Ni una voz, ni un solo canto
Esparce en torno alegría¡
La hoz descuidada yace
Sobre doradas gavillas
De trigo, i solo se escucha
El agua mansa i tranquila
Del Jordan, que se derrama
En brazos por las campiñast
O el ronco cencerro, que hacen
Resonar en sus orillas
Los bellísimos rebañost
Que a sus márjenes se crian.
¿Donde están los labradores
I las pastoras tan lindas,
Que, ayer al segar las mieses,
Lanzaban cantos de dichat
I en sus ojos negros, vivos,
1 en sus morenas ejillas
Ostentaban un te oro
De amor, de inocencia i dicha1
¡Oh! vcdlos en triste grupo
Sobre la verde colinat
Que domina el fresco valle
Do Masfa está construida.
V cd! sobre lecho de flores
Yace una Vírjen tendida,
Bella cual flor de los campos,
Que el aura mansa acarkia.
I..argos, blanquísimos velos
Caen por la frente marchita,
• Do la virjinea guirnalda
De azucenas fr(' ras brilla:
Al traves del limpio velo
La anjélica paz se mira
Sobre su sien i n el labio
I...a postrimera sonri a;
l\1i entra el puro i blanco pecho
1\tu 'stra, cual purpur •a cinta,
La sangrienta i honda huella
De tajadora cuchilla;
La huella por do l aroma
EXhal?se de su vida,
I volo gozo ·a el alma
A las moradas divinas.
Patriotismo! Deidad soberana,
Que vigor, alma i vida nos das
T
, )
u que pechos escojes por trono,
Donde puedas segura reinar:
Tú, que bajas del niño a la cuna
I al besarle la cándida faz,
1
En un fuc~o le inflamas, que, puro,
Hasta l funebre lecho arderá:
Ven i admit·a tu mas b llo triunfo;
Ven i admira la Palma inmortal
A tu soplo nacida en la marjen
1
j Del risueño encantado Jordan!
1
Ven i admira ese gran monumen o
Levantado a tu gloria sin par,
Que venciendo borrascas i siglos l Tu blason duradero será!
De J efté la dulcísima prenda,
Bella, jóven, sublime, ideal,
1
Por su pueblo feliz adorada,
Destinada a un eterno gozar; ·
Da un adios a riquezas, i honores,
! Da un adios al placer t~rrenalt
Da un adios a sus dulces amigas,
~ Da un adios a su plácido hogar,
I ofreciendose víctima pura
Por su Patria al eterno Jehová,
Rinde el cuello a la airada cuchilla,
Que su Padre infeliz juró alzar .....
Acabaron su gloria, i su dicha,
Cual estínguese lampo fugaz,
! I su cuerpo divino las llamas
En ceniza sutil trocaran.
1\Ias iqué importa, si su alma se eleva
1
De Salem a la gloria sin par1
Cien Qu tubes le tejen doseles,
Ensalzando su nombre inmortal;
~ I u ejemplo, que incólume pasa
~ Fulgurando de edad en dad,
s Por doquier, a su májico influjo
1
Nuevas víctimas hace brotnr:
PorC]UC es bello i glot·ioso la frente
De la Patria en las ams doblar,
1
Si la sangre vertida promete
Para el pueblo feliz. Libertad.
1 E ígramas. Banno.
1
Magnetizado l.Jbaldino,
Al verle, gritó un ei\·ano:
J)ime, si eres udhiuo
1
¿Qué cosa t ngo n la mano?
l el sonámbulo e el acto,
1
· Mas d rmido que un nhate,
Contestó de un m{ldo e ·acto:
ceLo que tienes e carate. l)
l
SLL\10.
Tú crees en brujas, Garai?
~ Pl'egunté a mi viejo ct·jado,
~ <1 1 ro seüor, porque es pecado
l Pero haberlas si las hai. »
SIL VIO.
1 ¡
Cierto jóven baladí
A Juana su mano ofrece;
I es tan necio que merece
Que Juana le diga: sí.
Ról\IULO.
'
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"El Álbum: periódico literario, científico i noticioso - N. 7", -:-, 1856. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3687782/), el día 2026-02-07.
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