La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 728
TRIMESTRE XVI.-AÑO IV. Bogotá, diciembre 27 de 1873. NUMERO 728.
A DV:ER T.ENCIAS.-Se publica lo. mirte, jué.ves i si- { :a¡;;Y 1ST A • ~ E N E R~.~.-Ló.s lectores hallará.n .en e.te } P RECrOS.-y alor del trimestre dos (¡¿ertes cu,arenta centa-bados,
el m,smo d,a e lleva a. las ca •• s de los s".cnlOres de p~Ttod,~o: Polltlca, Re"J,on, L\tP~a1urflJ Hecho~ ~lver5 pes¡¡dos ¡como
no se puede compcndiar lo que vos
e cl'Íbi , tengo que hacerme estertsa
a mi pe al'.
¿ Qoién os ha disputado la edad,
dignidad i gobierno? Yo? ¿ Dónde,
cuándo ¡cómo? ¿ Quien os Ita, nega·
du que sois mayor que yo ? ¿ 110 ,'eis
que la mayorla de la mujél- sobre, el
Ltombl'c e un ,perjuicio para clla? i
Que el estranjel'o digno
i en donde quiera, que
sepa por perjuicio crave. ¿ Quién se ha opues·
to a la supremacia que teueis para
defender 10 fueros ,:e la Iglesia?
¿. Quién os lo ha impedido? narlie 1
PI'onto ohidasteis que lIue tras relaciones
empezaron por la mi ma causa.
1 yo os 11llbia dicho qnc 110 erilis
inconsecuente!
En Oolombia hai un Gobierno
justo, benévolo e ilustrado, que hace
mas por una útil inrnigracíon con
actos de ,equidad, que tantas leyes
de quimérica eficacia, dictadas
allí en donde el hombre nacido en
otra parle, es aún el blanco de la en·
vidia, de la codicia, de la esplotaéion,
de la ct'ueli:lad o la rapiña de
un egoismo tan rastrero canto vulgar.
Bogolá, 20 de diciembre de 1873.
M. M. MADIEOO.
. ¿Qué no me cedeis 1(1 palma tratan·
do.le de objetos sagl'ados? Yo 110
pretendo ártTebatilrosla: mi palma
es lOui diferente de la "ues!\'(,I. PI~ro
no sabia yo que los sacramentos, para
va , 110 flleran lo mas agrado:
vuestras /Jotas ecban por tiena el dé
la penitel)cia. ___ Pod,ria d\;cÍl'os: ha-beis
pateado la confe Ion.
í Con qoe tcneis conmi eraci.on
(¿ mas CJue yo?) con los desgraCiados?
í, ¿ de cso me haceili alarde? __
AL FHI DE LA CARTA TERCERA DEL DOC'TOn Por fin os acordai~teis de la, ~ro-
JOAQU[N RESTJ\EPO URIBE (presbítcro), "idencia para decirme que por u
Con estacion
NÚMERO 127 DE "LA AMÉ}\ICA," disposicion soi desgraciada. Bendita
(Conclusion) . sea! E o lo sabl'eis vos,' pero, "di tin-
Ahora sigamos con eL indio de v,ues· gamos." Si me creis . desgrac'ada
tl'O cuenlo. Yo quiero tanto a csa bu· porque soi pobre, os eqpiv()cais __ _
milele i pura raza 1 Mar. habeis becho La pobrczl1 no me pallece desgl'i~cia,
un honor al compararme con uno. Yo apt!nas contral'Íedl1d, pero contral'Ío-
110 uso embriagal'me (detesto ese vicio) dad quc le permite al pobre medir la
pero )'a lo veis, ni a~i embriagado de talla del rico ____ Contrariedad que
licor, lo abandonó su buena fe con lastima i mucho a todl\ alma 'digna, i
quc repeLia: "Viva la ~I'acia i ~uc- cau a heridas bien dolorosas. Oh! la
r:\ el pecado i de aquí no me saca pobreza ticne raLOS mui crueles, i innadie."
Yo añarlo: "Viva la cantine- embargo yo la sopor/o COII mas pa-
~a (~el indio" Si seuor, me gu ' to el ciehcia de 10 que os imajiuais __ _
.'lIdto. " Mucra el pecado." Es el úni- Jamas he dél'l'amndo ulla lagrima
60 muera que puede admitirse. Dios pOI' ~¡amb/'e, i la he sentido! En la vi.
tenga al indio ell descan o! 1 lo teñ'. da maledal si me contento con poco:
drá pOI' su buena fe, No lo gurleis. A una vez satisfecha la · necesidad pa ó
mi tampoco me saca nadie de loÓ que la pena. Adernas, la pobrez:\ hace
decía San J ~Ial): "Amaos los unos Conoccl' tanto misel'abte! i se puedcn
a los otros." Ojala el indio n(lS gllar- avaluar en lo qneva/en i no en lo quc
de un lug3l'cilo en el mundo de la pe au ____ Yo he tenido épocas de SH .
luz 1 i al fin veamos clm·o. bel' lo que es pobreza en toda la ple-breü¡.
No os lo l'ucgo porque yo no
se rogal·.
De las memorias pasemos a los recuerdos:
el que vos haceis del compadl'e
sacerdote i el compadl'e campesino,
me hacc deciros que estais
infeliz en los cuentos (i o gustau) al
ménos esta vez: como dicen vulgar-mente.'
os ha salido el t.iro por __ _
«pero no conlinuaré porqu'e respeto
al público i me contental'e " con que
vos roc entenrlais esta vez.
El campe ino tenia razon (hilbria
leido el Evanjeliu.) i debia cI'ilical' el
lujo ele las bolas, J. trisle cosa atenerse
solo a ellas. Pero mas trisle 1'Cvela,'
el sijilo rle la conf(;~iOIl i mui impro.
pio pi ar COII unas botas lIucvas i tltjosas,
úlceras 't>iejas en una conciencia
pel'turbada ____ ¿ Creis quc si uu espl-l'itu
(ucl· te o débil ____ lee 'vuestros
chiste no se bUI'la dc Ja confe~ion ?
¿ Cómo le senlaria la al>~olllcion al de
los peca dos gOl'clo,.? A-s í los 6atifieais
val! o el sacerdote quc os los contó.
Ambos habeis desacreditado la cOllfesion
i habeis faltado a la caridad cris·
tiana. Yo abia que habia pecadores
flacos, pero 110 sabia que hai pe,eados
flacos i BOl'dos
Tal vez si el campesino n05 contara
la confesioll, del que se atenia a sus
bolas, COIl su coma<;lre, el pobre hom,
bl'e le habl'ia. dicho: compadre, me
atengo a mis qllimbas.
¿ Quercis saber a lo que yo me
atcngo? a las siwdalias del DiO' hombre!
Donde quiel'a qU'f> e tampó su
h\lella, dej'ó seria l de perc\on i amor a
la p'obre hllmanidad ____ Ateneos vos
a lo q lle os parczca mejol·.'
Parece que dejareis para "uestro
uso el epigrafe de la comerlia de Ads,
tManes. Lo que creias que yo habia
tomado de antemano par'a mi g¡1 ·to :
"No me convencerias aunque me hubieseis
co nvellcido."
¿ COII que os gusta el testo de Horacio
que estos lleyariamos nuestra
ofrenda al alt:lr, )'0 la llevaria de pa-lomas
i vo< ____ de 10 que quisierais.
COII lal que no fuel'a ele milano. Enlónces
quiza 110 convendríamos en el
sacrificio, como no conven!§o yo en
acept.aros la mano de espo·o. Rehuso
el alto honor ttue me han hecho vuestros
pClI.li:
" ])1·aconilLno."
Me olvidé contestaros a la pregun'
ta (jIlC me haceis de elecciones: me
parece qlle las ganad Pérez
Npticias telegráficas,
( 5 DE NOVIEMBRE. )
Paris.-El oonde de Palik:lo, úlMmo
ministro de Guerra de Nopoleon, rindió
hoi su testimonio en la causa de Bazaine.
Acepta la responsabilidad de la marcha
sobre Sedan i conviene en que recibió
en Paris el despacho de Bazaine, aunque
no lo comunicó a Mac-Mahon popque
lo ~rcia ya aperoibid.o de lo que con·
tenia. '
Hoi reanudó sus trabajos la Asamblea
en Versll.lles, i el jeneral Moe-Mallon le
envió un mensaje, q~e fué l/lido inme?ia.
tamente despúes de abierta la S8'SlOD.
Diclío mensaje prinoipia con algunas
oongratulllcione.s por la oompleta eva,- .,
ounoion del territorio i la coneervaoion
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. del órden, i oontinúa luego así:
" La Europa. está. segura de que no ·
sotros nos encontramos firmemente r esueltos
a. mantener la paz, i por consi·
guiente, mira sio recelo que tomemos
de nuevo posesion de nuestro territorio.
La Administracion ha obrado siempre
influida. por el espíritu conservador que
anima. a. la gran mayoría. de la Asamblea
de la cual no me separo jamas
" La excitacion pública redoblaba su
intensidad a proporoion que se acercaba
el momento de vuestra reinstalacion,
porque se sabia que era necesario disou·
tir los proyectos constitucionales, que
neces,niamente envuelven la clle~tion de
forma de gobierno. Yo 00 tuve que in ·
tervenir en esas discusiones ni anticipar
vuestra soberana decision, sino simple·
mente coufiar la primera a los 11m ices
legales i proveer a que la segunda sea
.respetada.
,< Vuestro poder está. por consiguiente,
intacto. ada puede impedir su ejercicio.
Fls po ' ible, sinembargo, que en las
presentes circunstancias, i cuando el espíritu
de partido se encuentra tan fuertemente
excitado, crcais que el establecimiento
definitivo de una forma de gobier-
no presenta. sérias dificultades, i por lo
mismo, sea lo mas prudente oonservar
las instituciones aotuales. Si así fuere,
permitid que yo, elejido para un honor
que no he buscado, os dig~ francamente
mi opinion.
"Dos COBas son 3 bsolutamente neoesarias
para que el Gobierno asegure la.
paz de un modo perfecto i i esas dOG
cosas son vitalidad i autoridad. El GobiernQ
no puede hacer nada du.·able actualmente.
Con dereohos diariamente
puestos en disputa i poderes. sujetos a
oambios momentáneos, el Gobierno puede
dar paz hoi, pero no seguridades de ella
para mañana. Las grandes empre~as se
hacen imposibles,i la industria languidece.
Nos encontramos inca pitados para
inspirar en el esterior aquella confianza
que es indispensable para el restablecimiento
de la grandeza de la acion.
" Al Gobierno le falta autoridad porque
uo puede ni hacerse obedecer siquie
ra de sus propios ajen tes, ni reprimir
]os excesoa de los periódioos que oarrompen
el espíritu público.
. "Vosotros conoiderareis esos peligros
1 crearei~ un Ejecutivo fuerte i durable
que pueda defender enérJicamente la.
l:looiedad. "
R~L JOnOHADO.
(OONTINUAeloN_)
-Pero la pobre Aurora no ba hecho nada
__ ..... . qui.o replioar dolin Cruz.
-Silenoio, ~ntel'rumpio Gonzagll: le hacen
falta un nmo I Un freno a eso. linda aventu.
ror,\ ...... Bi"o Babo DIOS qoe no le de.co mal
algnno ......... Gusto un" suma cousi.lcrablo
para proporCIOU'''' un dusonlaco rlsuello a su
odiso... L" CIISO.
-Enhorabuenll, dijo Esopo II! h6 aqulla
COUclu810n.
-110 d.igo, continuo Gonzngu, tomando In
mauo e101 Joroua Jo: hé uqu! un hombre honrado
quo 08 alOiI, i que solicilu. 1" honra de
ser vuestro es~o O.
-Püro me liabeis engnulldo, monseDo,.
I!8cln.mlí 111 jitlUlltll, roj'\ de c6Ic!'n: no c~
Me .... ¿ c6mo puede lIao eOlreg~rsc n uu
cnlu scnlt'Íanto !
-Hi tlUoe IOlIouas nzulcs ......... pel1s6 la
NivclI,·.
-No OA. muoha In lisonja 'lUe digamos.
murm.uru J-.sopo l!; pero oucnto COI1 qua In
sciloClt" ollmh"" (, prolllo do "piniou.
VO~ ... ,liJO misterioso que aquí en
el mundo a nadie le es dado re olver. No
me esplieo pnrqu'l los ,éres dotados de todas
laR grande virtode que enaltecen a
la criatura humana, vienen a la vida como
un meteo ro que brilla un solo instant"
para no volver e a ve r, cuando clebieran
vivir paro modelo de lo, c¡ue como yo carecemos
de la suficiencia de méritos para
me recer por nu e~ tras acciones siquiera un
grato recuerelo. Eo esto creo qoe preci~a!
IIente e tá uno de los grandes OIi8teri03del
Creador_
El jóven que abora deploro con todos
los scntimirntos uel corazon de un amigo,
el señor J orje Arel/ano, que dejó ele existir
el 8 del pre en te, cuatro meses despoes
de la muerte de su querida madre,
e~ uno de estos séres raro -
A, los amigos que tuvieron la felicidad
de conooerlo i tratarlo, nada tengo que
decirles porque ellos saben mui bien lo qoe
han perdido; pero a vosotros que oo. lo
conocisteis, lo úllico qoe tengo que deciros
es, que era in igual en totlo lo que e desea
de un hombre, como excelen te ciudadano,
cumo noble amigo i como hijo ! _ ..•
Aquí dejo la pluma porqueno h81~o palabras
para manife tar ese gran sen timiento
filial; solo os d~ré que la pérdida de su
tierna madre fue la causa de u tempraDa
muerte.
R ec iban mi saludo los amigos que siquiera
tuvieron el consuelo de ~fre?e rl e el
tI ibuto de u corazon con uoa lagnma; el
IIant6 mio ha sido del a lma i se ha queda-do
en ella! . __ _
Mi caro JOlje, yo invito a todos tus deudDs
i amigos 11 que vayan eo aras del. alter
a of .. entlarte un último recuerdo, 1),0
ya que no tuve la dicb:- ~e es~rechar por
últilOa vez tu mano arOlg&, reCibe el voto
ardieote de mi corazon.
Que el Dios de las bondades te baya
acojido dulcemeote i desde la mansion
beatífica de luz donde El te ha colocddo,
torna El mirar siquiera una sola ,vez
al amigo que pudo llamarse tuyo aqul en
la tierra i que dejaste entregado r. crueles
i amargas decepciones ... _.. . .
Adios, amigo mio" h~~ta meJ~res tiempos
... _Quizá no esta. leJOS el dla en que
pueda volverte El ver tu inconsolaLle
,
La mirada brillante del jorobado estaba
clavada ·en él.
El reloj dió las tres. Eu medio del Rro- •
fundo silencio levantóse detras de Gonzagll
una. voz. Habia en el salan un picara, cuyo
corazon reseco no podia. ya latir. Mr. de
Peyrolles dijo a su señor:
-El tribunal de familia se reune maU8ua.
El prinoipe volvió la cabeza i murmuró:
-Haz lo que te parezca.
Peyrolles tOIOÓ en el acto el ramillete de
flores, cuyo destiuo babia revelado el mismo
Gonzaga.
Dolía. Cruz, invadida de un vago temor,
dijo al oido de Aurora:
-Qué me contabas tú de esas flores?
-Seilol'ita, dijo en ese momento Pey:o-lIes
estais Ji breo Todas estas selíoras tleuen'
su ramillete: permitid que os ofrezca ...
1 lo hizo, pero groseramente. Su rostro
en eso m'omeuto sullaba infamia por lodos
los poros_
Aurorll estendi6 la mauo para tomar lns
fiores.
-Capedebiú 1 esolamó Cocardasse. quo
so limpiaba la frente: hai eu esto alguna
feoborin.
Doilll Cruz, qua miraba con avidez a Poyrolles,
ee lanzó oomo por instinto; pero yo. •
otro. mlltt.o le b.abia tOffi.ldo la delaoterll.
Peyrolles, reohllzauo durllmonte, retrooedió
hasta la. pared El ramillete SQ lo cayó
do IUd mnnos i el jorobado lo hizO pedazos
oon los pills. .
Todos los peohos respiraron como descar-gados
uo un grl\n peso.
_¡ Qué signiliol\ eslo? esolnmó P,-,yrollc8,
quc Uovó 11\ mano a la espada.
Gonzllgl\ mir6 u.l jOl'obado oon desoonfillIlZI\.
_ "da do floros! dijo osLo. Yo s.olo t~ngo
el tlorooho de hlloor rogaloS a 1111 1I0VIII_
Qll6 diablos! 11Ó09 aM aSllstado. todo~ oomo
jonIO quo hl' ,.islo onor un rayo I r uos no
ha onido mns quo Ull rnmilloto de llores. ~II)
ucjado ir lu9 co~us p"rn ?bt nor ?I mÓrlto
touo do lo. viotorin. EnV(lInllU, umlgo, pron-
Lo l...... 1I
}'sto 6ltimo lo uijo a Poyro es. b
":'lIlous~lIor, oontloU6, docid a ee~ 0(1 n'
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
620
lIero de la Triste Figura que no turbe nuestros
placeres. Me asombrais: ¿ asl echais
la soga tras el oaldero? ¿ as'! rompeis las
lIegociaciones? Permitid que no lo haga yo
tan pronto.
-Tieue razon I gritaron todos, aprovechando
esa esperanz. de desterrar la tristeza
80mbrla que l'einab", en el~alon, donde
aquella noohe no h",bin podido entrouiznrse
la alegria. N o hai que deoir que Gonzaga
por su parLe nada esperaba de la tentntivn
del jorobado; pe.·o gnnuba unos cuantos minutos
para refl exiouar, i eso nO tenia precio.
-'rengo razon I Pnrdi ez! demasiado lo
sé contiuuó Esopo II. . Qué os he prometido?
Un asa!to de amor~s; i obrais sin 001:
ni siquiera me dejais decir una palabra. Esa
,i6ven me ngrada: quiero casarme con ella
i lo he de conseguir.
-Enhorabuena, dijo Novailles: eso es lo
que yo llamo hablar.
-Veamos, dijo el rechoncho asentista,
redondeando con cuidado la frase, veamos
si eres en los torneos de amor tan fuerte como
en las luchos báquicas.
-Seremos los jueces, agreg6 N ooé: principie
la funoion.
E! jorobado clav6 la vista en Aurora i miró
despues a los que le rodeaban.
Aurora, rendida por el supremo esfuerzo
que acab .. ba de hacer, se arroj6 en los brazos
de dolla Cruz. Cocardasse le acercó un
aillon. Aurora se dej6 caer en él.
-Las apariencias no est6-n en fllvor del
pobre j or obado! murmur6 Nocé.
Como Gonzaga no se reia, todos estaban
sérios.
Las mujeres no se ocupaban mas que de
Aurora, escepto la NiveHe, que pensaba:
-Tengo la ideo. de que debe ser un Creso
ese jorobadito.
-Monseñor, dijo Esopo, permitid me que
(lS dirija una súplica ...... Ocupais uno. posicion
demasiado elevada para que se os haya
ocurrido burlaros de mi. Si se le dice a un
hombre: corred! no hai que principiar por
atarle las piernas._ .. __ ... PIna mí la primera
condicion de buen éxito es la soledad. ¿ D6nde
habeis visto a una mujer ~nternecerse
cuando se halla rode9.da de mirAdas curiosasl
Sed justo: eso es imposible!
-Tiene razon ! .volvió a decir el coro de
convidados.
-Tode; esta jente la espanta, repuso Eeopo
II: yo mismo pierdo aquí parte de p:lÍs
ÍlIcullades, pucs en amor, lo tierno, lo aplleionado,
lo irresistible, siempre dista poco
de lo ridiculo. ¿ C6mo encuntrar esos acentos
que trastornan i embriag"n a l"s mujeres
sensibles en presencia de un auditorio
burlon?
Estaba relllmente monísimo el hombrecito,
proaunciando su discurso con aire jactancioso
i flltuo, con el pnño en la cadera i
la mano en la chorrera.
Sin el viento de desgncia que aquella
ncche soplaba en la casita de Gonzllga, bien
hubierlln rciJo todos!
Pero se ri6 poco. Novaillesdijo a Gonznga:
-Concededle lo que pide, monseñor.
-Qllé? preguntó Gonzllga, siempre dis-traido
i pensativo.
-Que nos dejen solos, a mi novia i ami,
contesto el jorobado: no pido mM que cinco
minutes para lograr acallar la repugnancia
que muestra esta encantadora nilla !
-Cin~o minutos ! csclamaron, No puede
rehusársele tan poc, cosa, monseñor.
Gon19.ga guardnb .. silencio. El jorobado
ile le acercó de repente, i le dijo al oido:
-Monseñor, os observan! Castigariais
con la muerte al que os hiciese traicion co ·
mo ahora os la h aceis vos mismo!
-Gracias, amigo, repuso el príncipe, que
mudó de semblante: tu consejo es bueno.
Decididamente tendremos luego qlle ajustar
una Cllenta bien larga, i creo que serú. un
gran señor á.ntes de morir.
-SeñoTes, añ.dio, pensil ba en vosotros.
Hemos ganado esta noche una terrible "pueitao
Mañana, segun todas las apariencias,
habremos aloa.nzado el fin de nuestras tllreas;
pero es preciso no uaufragar al cojer
el puerto_ Perdonad mi distraccion i seguid me.
Como ya tenia el semblante risueño, Lodas
las demas fisonomtas se iluminaron tamhien.
-No nos v .. yam08 mui léjos, dijeron las
mujeres; es preciso gozar del golpe do
vista.
-Pongámonos en la galería, dijo Nocé:
dejaremos entornada la puerta.
-Manos a la obra, Joná.s 1 Ya tienes el
C:l.mpo despejado!
-Excédete a ti mismo, jorobado: le damos
diez minutos en lugar de cinco ...... reloj
en mano ......
-Señores, dijo Oriol, se abren las apues,
taso
Se jugaba ent6nces a todo i por lodo. Las
.apuestas se hicieron a uno conlr.. ciento a
favor de Jontí.s, llamado Esopo H.
Al pasar junto a Oooardasse i :rassepoil,
Gonzaga les dijo;
- i Por una buena oantidad 't'olveriaie a
EspaiIa!
-':Codo lo hariamos por servir a monseñor,
replicaron los dos matones.
-Pues quedaoa por aqul, replio6 el prlncipe,
reuni6ndQso. ¡~ D;lul~it¡¡d do 8U8 partidllorlQ~,
L A 1 L U S T R A e ION.
Cooardasse i Passepoil RO pensaban o.lejllrse.
Cuando todo el mundo hubo salido del saIon,
el jorobado se volvi6 h6.cia la puerta de
la. galeda, detras de la cual se veian tres
filas de cabezlls curiosas. •
-Bien I dijo con aire despierto: mui bien!
AsI no estorbais. No aposteis demasiado
oontra mi ..... _ pero sobre todo consultaJ vuestros
reloj es.
r-Olvidaba una oosa, continu6 dioiendo;
i atravesando e,l salon se a cerc6. a la galerla:
¿ d6nde est6. moaseiIor?
-Aquí: ¿ qué me quereis ?
- 'reneis aqul al escribano? pregunt6 el
jorobndo con sublime gravednd.
Nadie pudo contener la rlsa. IIubo en la
gllleda una franca esplosion de carcajadas
-Al f"eir ser6- el reir, murmuró Esopo n·
Gonzaga replicó, no éin muestras de impaciencia:
-Despacha pronto, amigo, i no te inquiete
lo del escribano: hai uno en mi aposento.
El joroblldo salud6 i se vol vio h6-cia lns
dos mujeres, doña Cruz i Aurora.
Doña Cruz le miraba venir cou espanto.
Aurora segui", con los ojos clavl>dos en el
suelo.
E! jorobado se arrodilló a los piés de Aurorll.
Gonzaga, en lugar de contemplar una escena
que tantos atraotivos tenia para sus
convidados, se pllseaba con Peyro\les, con
quien al fin fué a tener al estremo de lo. galerla.
-De España, decio. Peyrolles, se puede
volver.
-En España se muere la jente lo mismo
que aqui, murmur6 Gonzaga.
Despues de un corto silencio agregó:
-Esta vez nos hemos llevado chasco. Esas
mujeres adivinarian ... doiIa Cruz hablaria .. _
-Chaverny ......... principi6 a decir Pey-rolles.
-Ese no hablará.
Cambiaron una mirada en la oscuridad, i
Peyrolles no pidi6 mas esplicaciones.
-Es preciso, continu6 Gonzaga, que al
salir ella de aquí sea libre, absolutamente
libre ...... hast .. la vuelta de la esquina ......
Peyrolles se inclin6 de repente i escuch6.
-Es la ronda que pasa, dijo Gonzllga.
Oillse fuera un ruido de armss. Pero ese
ruido lo ahogó pronto el mayor aún que se
levanto en la galerla.
-Es asombroso! esclamllban: prodijioso!
-Estamos alucinados? Qué diablos le
dice?
-Pllrdiez! dijo la Nivelle: no es difícil
adivinarlo: le saca la cuenta de las acciones
que tien e.
-Mirad, mirad I esclam6 Novailles: quién
ho. ido cieuto contra uno?
-Nadie, contest6 Oriol: yo no apostarill
ni cincuenta: ¿ quieres ir velut.icinco?
-Qué tonteria! ¡ Pues no ves lo que pasa?
El jorobado seguia de rodillas ~ los piés
de Aurora. Doña Cruz quiso colocarse a la
fuerza entre los dos; pero el jorobado la rechazó,
diciendo:
-Apartaos ......... 1
Hllbl6 en voz baj&.; pero era esta tan distinta,
que doña Cruz se alejó como apesar
suyo i abri6 tamaños ojos. En lugar de los
acentos chillones i discordnntes que acostumbraban
salir de aqnella boca, oyó una
voz varonil i armoniosll, dulce i profunda.
Esa voz pronunci6 el nombre de Aurora.
Doña Cruz sintió que su joven compañera
se conmovia en sus brazos. Luego se lo oyo
murmurar:
-Sueño!
-Aurora, repiti6 el jorobado, siempre de
rodillas.
La j6ven se cubrio la Cara con las mllnos.
Gruesas l6-grimas corrian por entre sus dedos,
que tem blaban.
Los que miraban a doñll Cruz por la puerta
entreabierta creian asistir a una especie
de fascinacion.
Dolla Cruz estaba en pié oon la cabeza
erguida, la boca desmesuradamente abierta
i los ojos fijos.
-Po~ vida mili! esclam6 N ovailles: esto
tiene visos de milagro.
-Chiton ! ...... Mirad! L~ otra me pllreoe
como atraida por un poder irresistible.
-Jon6-s tiene sin dudl1 un talism~n, un
hechizo!
Solo la Nivelte dllba un nombre al talisman,
al hecbizo. Es&. hermosa chica, fiel a
sus iLleas, c"eia en el poder sohrenatural de
las acejones nzules.
E)ra verdad lo que decian detras de la
puerta. La pobre Aurora se inclinaba como
apes .. r suyo hácia la 'foz que la llamaba.
-~ueño __ .... sueño .. __ .• balbl1ceó sollozando:
esto es espantoso ... sé que h", muerto .. _
-Aurora ! ...... repitió el jorobado tercera
Tel.
1 como doña Cruz ~iciese un ademan de
abrir la boca, le impuso silencio con un jasto
imperioso_
-No volvais la cabeza, continu6 oon dulzura,
dirijióndose a la señorita de Ne'fers;
estamos aqu1 en el bnrde de un abismo: uu
moyimieuto. __ . ._un jesto."puede pel'~ernos.
Doñll Cruz tuvo que sentars'e al iado de
Aurera. Las piernas le flaqueaban.
-Daria veinte luises por saber lo que les
eot(l. diQiellQo, eSQ1~mQ No'(aille~.
-Por mi vida, dijo Oriol, que principio o.
creer ...... Sinembargo, no le ha dado nada
de beber.
-Cien pisLoias al jorobado, propuso Nocé.
Si¡¡;ui6 diciendo el jO"obado:
-No soñ,Lis, Aurora; vuestro corBzon os
dice la. verdad. Soi yo!
- Vos I murmur6 la j6ven: no me atrevo
a mirar. Flor, bermo.na mia, mira tú.
Doño. Cruz le bes6 la frente para décirle
mlls bajo de cerca:
-E~ él!
A u 1'01'11 entreabrió 103 dedos i desliz6 una
mirnda. El cornzon le dió un brinco: pero
logró ahogar el gri to, pronto a escapMsele.
l'e"maneció inmóvil.
-Esos hombres, que no creen en el cielo
(dijo el jorobllLlo, desplles de haber lanzado
hiÍcia lu. puerta una r6-pida mirnda), creen
eu el inlierno: es fácil engañarlos .. __ ._con
tal que se finja. el mal. Obedaced, Aurora,
no a vuestro coro.zon, sino a una finjida fa.scinacion
que segun ellos es obra del demonio:
aparentlLd qu~ os hechiza esta mano
conjuradom ........ .
Di6 algunos p"ses sobre la frente de Aurora,
que se inclin6 hácia él obediente.
-Se le acerca! eBclamó Novailles estupefacto.
-Se le acerca! repitieron todos.
1 el gordiflon Oriol, lanZ'6-ndose sin resuello
h6-cia la balaustrada:
-Perdeis lo mejor, monseñor! esclamó:
lléveme Satan6-s si esto ne vale la pena de
verse!
Gonzag", se dejó conducir h6-cia la puerta.
-Chiton, chiton! No estorbemos, decian
en el momento en que lIeg6 el prlncipe. Le
abrieron hueco i qued6 estupefacto.
El jorobado continuaba los pases. Aurora,
hechizada i vencida, se inclinaba mas i mas
há.cia él.
El jorobado tenia razono Esos hombres
que no creian en Dios, tenian fe sobrada eu
las bruj erlas de Italia, los filtros, los hechi.
zOSI los poderes ocultos, la m6-jia.
Gonzaga murmur6, Gonzaga el despreocupado:
-Ese hombre tiene un malefioio.
Passepoil, que se haUaba junto a. él, se
persigno i Cocardasse gruñ6 : •
-Ese plcaro tiene manteca de ahorcado!
Capedebiú! Otros he visto!
-La mano! 'Jecia el jorobado a la j6ven :
poco a poco ...... mui poco a poco . .- ...... como
si una fuerza irresistible te obligase a. dármela
cont"a tu voluntad.
La ma.no de Aurora se apartó de su rostro
i fué bajando con un movimicntoaulomá.tico.
Si los de la galeda hubiesen podido ver
su adorable sonrisa!
Lo que veian era su seno ajitado, su hermosll
cabeza inclinada, i empeziloan a mirar
al jorobado cemo con espanto.
-Capedebiú! dijo Cocúrdasse: le da la
mano la. picarona!
1 todos repitieron con profundo asombro:
- Hace con ella lo que le da la gana: qué
poderoso hechicero!
-Estae cosas es preciso verlas para cresrlas!
agregó Coeardasse, mi rando a Passepoil.
-Pues yo las veo, dijo Peyrolles detras
de Gonzag,,", i no las creo.
-N o se pucde negar lo evidente, protestlHon
todos.
Peyrolles meneó la cabeza con aire de
disguslo.
- o descuidemos n"da, contin\l6 el j 01'0-
bado, que tenia sin duda sus razones para
contar con el favor de doña Cruz: Gonzaga
i su alma condenada eSlán ya en la puerta:
tenemos que procurar engañarlos tambien
a ellos. CUllndo tu mano toque la mia es
pr.aciso que aparenlcs estremecerte, que dirijas
en torno una mirada de asombro ....... ._
Bien!
-Eso lo he representado yo en la 6pera,
en La B ella i la B .. tia, diJO la Nivelle, encojiendo
los hombros, i me Il~oraba mas que
la chica esa: ¿ no es verdad, Oriol?
-Estuviste admirable, como siempre, respondió
el rechoncho asentista; pero qué
choque ha esperimentado la pobre al encontrarse
sus manos!
-Prueba de que hai antipalla i dominacion
diab6lica, dijo Taranne con gravedad.
El baron de Ratz, que n o ora un ignorante,
dijo tam bien:
-Sí; antiplllía .. _ .•• SI; dominaoion diabólioa
i ._ .. _.Diantre!
-Ahora, continu6 el jorobado, vuélvete
ht1.cia ml .... ._poco a pooo .. __ •• poco a poco ....
Se levanto i le clav6 los ojos.
-Lev~ntate, prosigui6, 00000 un aut6mata
... .-.Bien! IIHrame, da un paso .. ._ •• i déjate
caer en mis brazos.
Aurora obedeoi6. Doña Cru.~ permaneci6
inm6vil como una est6-tua.
Hubo detras de la puerta, que se o.bri6
de repente, un trueno de aplausos.
La encantadora cabez,a de Aurora seguia
descansando en el peoho del jorobado E.opo
n, llamado Jon6-s:
-Cinco minutos justos ~ esclam6 N ova illes,
reloj en mano.
-. Ha oambiado a la bella señorila en
está.tua de sal ? pregu.nto. No.cé.
Los espectadores inyadier on el salou' tumultuosamente.
Se oy6 la risita seoa del jorobado, ql1~
4.e~i a, diri~ i é ndose o. Gou z a ~a :
-MonselIor, ya veis que la cosa no hb
sido difloil.
-Mo~señor, deci~ por su par~e Peyrollell
aquí hlU algo de lDcomprens.ble.l)iestnr
farsante debe ser este perillan.
-¿ Teme~ aca~o que pueda escamoteartlt
la cabeza? pregunto Gonzago..
Luego, volviéndose a Esopo H, llama
Citación recomendada (normas APA)
"La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 728", -:-, 1873. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3687755/), el día 2026-02-07.
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