La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 145
:í9olítica-Literatura-N oticias-Filosofía-Rclijion-Artes i oficios-Instruccion pública- Bibliografía.
Medicina-Variec1ac1es-Revista de la ciudad-Revista de los Estados-De Europa i mercantil.
Se publico. los mártes, miércoles, viérnes i sábados,
el mismo dio. se ll evo. o. las casas Je los suscritores de
'la capital i se remite o. los de fuera por los eorreos r espectivos.
Los lúnes i juéves se publicará. si es necesario.
Valor del trimestre, tres fuertes.
Valor del se:nestre, cinco fuertes sesenta centavos.
V alor del año, diez fuortcs.
Valor del número suelto, diez eent.\vos.
Se publi~an remitidos i avisos, a un precio suma- "
mente módlco, que se arreglará con los editores. Todo
lo de interes j en eral se inserta grátis.
Los editores, NIOOLAS PONTON 1 C~
'rRLMESTRE 111. AÑO l.-Bogotá, 10 de setiembre de 1870. NUMERO 145.
Vamos bien.
Cuando el distinguido biógrafo Timan
llegó al retrato de Mr. de Lamartine, se vió
perplejo en la eleccion de los colores para
reproducir a un hombre que casi los habia
reunido todos. Así nos hemos visto algunos
dias para encararnos con la situacion política
del Estado de Cundinamarca, el cual por
su categoría de Estado-metrópoli, por decirlo
así, encierra una importancia especial entre
todos sus hermanos de la Confederacion
colombiano..
Nuestro editorial anterior no es sino un
fiel reflejo de la situacion que lo inspiró.
No se decia otra cosa ahora tres dias sino
que habria una lucha; i hombres que debian
saberlo nos lo aseguraban como un hecho
inevitable. El Gobernador anduvo a caballo,
la tropa salió con él a su frente, i todo parec
ia anunciar un inminente conflicto.
Pero la Asambla se I:eunió e instaló felizmente
el 8 del actual, i ya es indudable que
el órden se ha asegurado.
Es necesario reconocer que en esto, la
conducta del partido conservador ha sido
digna i patriótica, presentábdose en la Asambleíl
lleno de sentimientos propios de los honorables
ciudadanos que llevan allí su voz.
,1 no importa que no esté allí en mayoría.
Bastará que el partido liberal no descienda
de la actitud que ha asumido en el camino
de una verdadera consolidacion del órden,
basada en los ' procederes aconsejados por
una política elevada, para que todo siga en
armonía i la condicion de la minoría se borre
ante la benevolencia de una mayoría com_
puesta de hombres ilustrados i patriotas.
Dios quiera. il uminar las intelijencias de la
Asamblea, porq ue de la manera como 'ella
proceda hoi, dependerá que entremos en las
vías de conciliacion de todos los intereses
lejítimos; o que continuemos por las escabrosidades
de las dificultades que suscitan
las pasiones ménos fraternales.
Hemos leido con interes el Mensaje del
ciudadano Gobernador Manrique al Cuerpo
constituyente del Esta?o. 1 sentin'~os que su
estension no nos penTIlta reprodUCIrlo como
lo desearamos, Sí diremos que nos ha. com-
.placido. .
Rai en esa pieza la franca esp?ntaneldad
del jóven leal i sincero, contenIendo una
sinóptiis de la revolucion de julio ~ de. la administracion
del Gobernador provIsorio. En
una rápida, sencilla i mui clara narracion,
está todo lo sucedido i todo lo hecho; espuesto
con la sóbria naturalidad propia de esa
clase de documentos, Rai ademas en ell\lensaje
gubernamental t.oda la. pos!ble model:~cion.
La repugnancIa que mamfiesta el JOven
l\Iajistrado en tener que tocar a su pesar
hechos que envuelven a personas cuyos
actos ha combatido, demuestra todo su carácter
i le conquistan l:is simpatías de los coTazones
patriotas.
N ada es mas impropio de d(¡cumentos oficiales,
que el estilo a~asionado, tan ajeno del
que habla con todos I el~ numbr~ de, t.odos,
En esta materia, cualqUIera aluslOn h1l'lente,
l\~a siempre d carúcter de un verdadero
abüso; salvos aquellos casos en q,ue l?- alusion
misma sel'ia rigurosament.e lI1evJtab~e,
..como de la esen~cia de la matena, por la mis-ma
naturaleza del asunto. Es casi imposible
hablar de N apalean en Santa Elena, sin que
deje de mencionarse la celebérrima oscuridad
de Sir Hudson Lowe. Pero es necesario que
la cosa sea realmente ineludible, como ha
sucedido al señor Gobernador de Cundinamarca.
Con todo, él lo ha hecho con repugnancia,
circunstancia que lo enaltece, cuando
estamos cansados de leer aquí en muí diversas
épocas, documentos oficiales redactados
con tal lujo de imprudente rudeza, que
casi han rayado en la incivilidad.
Sean bien acojidos los dignos sentimientos
del Gobernador, con toda la benevolencia que
se merecen; pues por nuestra parte, nos
han complacido ámpliamente.
Está, pues, en manos de la Asamblea el
1?0rvenir del Estado; i pudiera decirse sin
hipérbole, en manos de la mayoría liberal de
esa Corporacion.
Cuánto deseariamos ser hoi de las personas
influentes para alzar nuestra débil voz
en favor de los principios de una verdadera
fraternidad, de un olvido completo de nuestras
pasadas desgracias comunes, i de un asíduo
propósito de buscar el bien con el con- '
curso de todos.
Sinembargo, qué importa que seamos los
últimos de los hombres? Nos engrandece el
bello título de ciudadanos, i con él, que es
lo único que nos hace algo en la escena política
de nuestra bien amada patria, nos permitiremos,
no indicar medidas, sino evocar
sentimientos.
Recordemos siempre que todos somos solidarios
responsables i pasibles del bien o del
mal que hagamos al pals ; por mas ql e no
nos falten a veces pretestos para escudar un
estravío cualquiera.
Con la práctica de la moderacion i de la
justicia, dejaremos de tener fundados motivos
para abrigar temores; ni ménos necesidad
de alimental' i de acariciar animales de
pelea, que como ias fieras, acaban siempre
por devorar a los mismos que las habian alimentado
....
Es necesario que el partido liberal se convenza
de que en el conservador hai mucha
jente republicana, patriota i capaz; i que hablando
en buen castellano, dista ménos de
las ideas liberales verdaderas, que algunos
calmucos que con el usurpado nombre de
liberales, no son en buena lei de Dios, sino
malandrines hechos i derechos.
Lo creemos útil para el partido liberal i
pa.ra el conservador i para el porvenir de la
República entera ; i juzgamos que es llegada
aquí la ocasion defl'aternizar, empezando
1101' el que mas puede.
Eslamos casi seguros, al avanzar que
el partiJo conservador no se dejará vencer
en el camino de los procederes leales j ele·
vados; i de que el dia que el partido liberal
le dé el caro nombre de hermano, hallani. en
él, con las pocas escepcione que hni en todo
en este mundo; sí, hallará en él dispo iciones
a la altura de la hidalguía del patriotismo.
reemos no er¡uiV'ocarnos al hacer e ta
ju ticia a la gran n·.ayol'Ía d~ nue tros copartidarios
entre It> cuale hal una mui numero'a
faianje de honrados ,i valero:lo artesanos,
i otra no méno conslderaule de jó,'ene
sen_ibles a los encantos de toda la idea
jenerosas, in gua le falten rrrave~ cluJada-nos
que comprenden los destinos del mundo
político.
¿ Qué nos falta, pues, sino un poco de buena
voluntad para no hacernos mútuamente
d.e~graciados, haciéndonos mútuamente jus!
lC,a? ¿ Quién ha dicho, ni podrá pretender
Jamas a los ojos del comun bienestar i de
una moral severa, que entre los miembros de
una misma familia ha de haber rencores
eternos? Esto dejaría de ser monstruoso
para ser menguadamente infame.
Pensar eternamente en que hemos tenido
el tifo o la viruela, en vez de ocuparnos en
evit~r su repeticion,. abandonando aljéne1"o
de vzda que nos t,'UJO esas dolencias, no es
obrar como seres razonables.
Lo pasado es irremediable, porque no nos
perteneoe en su irrevocable fatalidad.
Dejemos, pues, pasar al pasado.
Ya que Dios ha dado al tiempo la misio n
de arreba tal' el pasado, no nos opongamos al
cumplimiento de esa lei consoladora :
Dejemos pasar al pasado!
~n est~ vida, no hai nuestro sino el porvemr;
nco tesoro que algunos despilfarran
como herederos calaveras; i que los hombres
de verdadero talento saben convertir en un
verdadero paraiso. 1 esto, que parece solo aplicable
a los individuos, no es ménos aplicable
a los partidos, que no son sino hombres
multiplicados por sí mismos.
A la obra, pues; nueva vida i viva la Re-pública!
M. M. 1\1_
Paris, 7 de ago~to de 1970.
SeñOr Edilor de f.a flustracion.
En dos paquetes me ha sido imposible escribir a
U. porque estaba en Italia, i el movimiento físico
i contÍnuo del viaje me impedía enteramente el roposo
de espíritu necesario para escribir una revista
que por fútil que sea,siempre demanda cierto gasto
de re~exion al comunicar las coaas que se ven;
reHexlOn que no se puede tener cuando se tiene
que emplear todo el dia en recorrer ciudades i
museos que dan instruecioD, es cierto, pero 00
instruceioD para escribir una r evillta. Largamente
escribir6 a usted sobre la Italb, cuando
merme el ioteres de los sucesos que están pasaodo
i que reclaman ahora toda la atenoion. Los dos
grandes asuntos de que voi a dar a usted cuenta,
60n el Concilio i la guerra de Francia.
El Concilio ha declarado ya la infalibilidad del
Pontífice Romano. El dia que la Iglesia venera a
la V frien en su ad vocacioo del Carmen, se cerrÓ
la discusion i se voto el selle/na que fué aprobado
por 533 votoa contra ~ ; el re"to de opo ~ieionista
que 00 alcanzaban a 1UO 00 asi tió alluel di:!, dejando
sonar sola6 eoas doa .oces rebeldcs como
una pr';1eba ordenada .por ~ios de la. libertad que
ha habIdo en la dchberacloD, Lo que L sido
si.empro un ?ogma en la IglcEia católica; lo que
OIn!.'uo católico ~a D('gad~ en b práctica, flues
todos, aun los gallcano:> mbWOS que ~e opu ieroD
en eSla "c:z, lodo han iudin .do siempre su ca
bez cu uJo ha hoLI do el succ 01' de l' dro; e o
que h sido dogma para tod eooci nei' e tólie ,
i que car\;ela por dc"graeia del 8ello do t J, lo
'Ine ha arranc.,do tnu o "rito :.uo a mucho que
iban cmLnrc do~ en la Uli~ m L re e o rum o
queda WIl:> (asegurad,) hoi. De oeoe,"r cn
opo ¡cion la obr dd e píri u ID igno, ri :lDt
ee(!ucdad como dc conocer 1 oL:-a e Dio
n ~üel triu fo. El llltim ar:; mento en ne 60
hn bi o encerrado lo l:r Hcao er... cu i ri ible .
deciao (1 e el dogm er ci"rtQ, pCN (1 UO su deelnr3cion
no era 01'0 tuo i 01 'd bol -r
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
578
esto, que si los principios de la Iglesia han de
mirarse respecto de las pasiones humana~, no .solo
no ha sido nunca oportuna, sino quc ha sido Blemp~
e impertinente. Efeotivan~ente,.procla~ar l~ castidad
i In. pobreza, In. humIldad I la pemte~cla en
luedio del imperio romano; adoptar co~o lDstru'
mento de gloria la Cruz que era mas VII entónces
que el az(¡t~ hoi; todo .esto re¡:it?, fué una locura
i si los galIcanos hubieran VIVido entónces, es
probable que hubieran dicho a Jesucristo, que
ellos creian en su doctrina pero que no era conveniente
ni oportuno declararla en faz del Procónsul
roronno. Al triunfo de la unidad de la
I glcsia que hoi hemos conseguido, so agrega el
, triunfo no despreciable de haber podido cauterizar
ese cáncer que vivia ignorado en las entrañas
mismas de la Iglesia i que se llama el galicanismo:
herejía elegante que calzaba guante blanco
que no por eso dejaba de ser el principio de un cisma
i que pretendia crear una iglesia en frente de la
Iglesia, i hacer del Paris relijioso lo que és el
Paris literario i el París político, la Roma mo-derna
i el déspota de los espíritus. .
La declaratoria de este dogma ha pasado casi
desapercibida, a causa de la iudecible importancia
de esta guerra, cuyo principio conocemos i cuyo
fin ignoramos todos. Sinembargo, ha causado profunda
impresion i el Gabinete de V iena ha hecho
lo mas estúpido e indecente que podia hacer: declarar
abrogado el Concordato por cuanto el Papa
ha sido declarado infalible; lo cual seria lo mismo
en el terreno de la lójica, que deJlarar roto el tratado
con Francia por cuanto el plebiscito confirmó
el poder del Emperador. Dicen ahora que a
consecuencia de esta declaratoria,el Emperador;retirará
sus fuerzas de Romn, i que por lo tanto,
entrará inmediatamente Garibaldi i que se acabará
para siempre el poder temporal del Papa.
Los filósofos liberales dicen más, dicen que es el
papado el que acabará para siempre. Es cierto
que los católicos no tenemos, por ahora, fuerzas
que oponer a Garibaldi, pues las tropas francesas
han comenzado a retirarse de Roma i esperamos
de un momento a otro, saber los nombres de Jos
nuevos mártires que debamos venerar, pues habrá
muchos i tal vez alguno de ellos se llamará
San Pio IX i pero a falta de fuerzas, yo voi a
oponerle dos cueutecillos que tienen la ventaja de
ser historia.
En 1767 un jénio, un pI'ofeta, un hombre eseepcional,
en fin, lo que se llama un hombre, es decir,
Voltaire, decia: "d~ hoi en cien años se hablará
del pontificado como de una cosa que e:úst1"a. Llegaron
los cien años i so hablaba del pontificado
como de una cosa que existia. -
A principios de este siglo un dia se paseaba,
melancólico, un anciano en su prision de Fon·
tainebleau. Era el ex-Reí de H,oma, el Pontífice
---- - -- ---------- -- - - - -------- ----- - --- - --- - - --- - --- - -----
( CONTINUAOION .)
LXXIV.
Al apoderarme de la carta senti una profunda i misteriosa
simpatia hácia la desdichado. que la habia
escrito.
Hácia Ines de Fonseca, hija de Lorenzo de Fonseca,
asesinado, borrado completamente del número de lo~
séree, reducido a cenizas por el marques de la Roca.
Escapé de aquel cuarto, llevando conmigo aquello.
carta.
Nodie me había visto.
lile encerré i abri temblando aquella carta.
En ella se revelaba una almo. dulce, Hmida, upasionada,
avergonzada, que suplicaba llorando cuando
podi¡), exijiJ', que no hablaba en nombre de eu o.mor
sino en nombre de otro amor mas grande, mas noble'
mas sublime: en nombre del amor de un hijo. '
i De un hijo de Luis de Arévalo!
-¿ I conserva usted esa cl1rta, Margarito.?
-A9,uellu. carta no habio. siJo escrito. para mi, yo
no teDla derecho alguno paro. cons!!rvo.rla: no tenia
tumpoco deseo de retenerlo..
Al dio. siguiente volvi6 Luis.
Yo estaba solo. en la hacienda.
A la 101'11. dc comer bajé.
No necesitaba finjir para mostrar el semblante nublado
a Luis.
Comí poco, i durante la comida solo respondí a Luis
con monosilabos.
Al levantarnos de la me90., Luis me 1'00"6 que fuése-mos
a pasear al jardin. '"
--Si por cierto, necesito hablar un momento con
usted, solo uu momento, lo dije.
-No comprendo esto. seriedad, cste disgusto conmigo,
Marg:1l'ita, me dijo ofreciéndomo su brazo que yo
l'ehusó: mi buen tio debe haber inventado alguna
calumnia.
Entrábamos en aquel momento en uno de los cenado-
"es del jurdin.
-No, le dije: pero el correa ho. traido esto. co.rta.
Al ver el sobre Luis po.1ideci6, se puso malo.
-Yo no necesito ver esa carta, me dijo.
-Debe usted verla: es una madre abo.ndono.da quien
lo. escribe.
LA ILUSTRACION.
Pio VII i en ese dia hab~a nacido el hijo del
poderoso Emperador con el nombre de Reí de
Roma. Pocos años despues, el prisionero de Fontainbleau
bendecia desde su trono de Roma la
tumba del Emperador muerto en prisíon i la pl'ision
del bijo encarcelado por BU mismo abuelo!
Quién mudó así la escena? Las alas de un mosquito
que envió Dios a que derrocara un trono
que estaba apoyado en la columna Vendome hecha
del bronce cojido a 108 enemigos. No suceder{~
10 mismo hoi o mañana?
La declaratoria de la infalibilidad i la comiguíente
aprobacion del SyUabu,8, encierra para
Co~ombia graves i plausibles novedades. Todos
los católicos, cual más, cual ménos, tenemos que
recojer velas i hacer amenile honorable de muchas
ideas que se habian aceptado incautamente en la
prisa de nuestros arreglos de partido, i que hOl
son declaradas terminantemente herejías. Seria
pues, conveniente para conocimiento de todos,
publicar en La lh~8traet"on la traduccíon del Syllabus
i los dos 8chemas dados por el Concilio. No
remito estas t¡;aduceiones porque como allá han
ido en los periódicos estranjerQs, allí pueden tomarlas
confrontándolas con el orijinal latino, operacion
mui necesaria: baste para ello recordar que
el mas instruido de los enemigos de los jesuitas
en Nueva Granada, dió un cuaderno apoyando
todo BU razonamiento en que los jesuitas podian
obligar al pecado, traduciendo así el ad peccandum
que encontró en las instituciones i que acto con·
tinuo le corrijió el señor Groot, advirtiéndole que
la traduccion que daba, no era literaria, puesto
que traducia al pecado i no bqjo pecado. Recuérdese
tambien qué una mala traduccion hecha en
Europa, mancilló por muchos años la memoria de
nuestro grande Arzomspo M osquera, hasta que
pudo vulgarizarse el esérito en que corrijió la
traduceion el hermano i amigo do la nobilísima
víctima.
En los periódicos franceses i en muchas correspondencias
que van de esta ciudad encontrará usted
relaciones de los escándalos que suceden en
el Concilio. Segun ellas, allí hai oradore¡¡ silbados
o interrumpidos,cábalas para no dejar hablarlquerellas
i puñetazos. Todo eso es una mentira infa·
me, digna de los discípulos de Voltaire, i pUQdo
asegurárselo a usted, porque vengo de Roma i sé
por conductos íntimos i sumamente seguros cómo
ban pasado i pasan las cosas en el Concilio. Baste
decir, para hacer ver que es mentira todo lo que
cuentan los impíos, que en esta augusta Asamblea
no rije el sistema parlamentario de nuestras
borrascosas asambleas mundanas. Allí nadie pide
la palabra, ni el Presidente la concede o la niega~
allí no se improvisan discursos: allí no se tiene
órilen del día que se cambie diariamente: allí no se
interrumpe al orador con las palabras de canalla
I dejando lo. carta que cay6 al suelo, porque Luis
retiró la mano al tocarla, sa11 del ceuador i subi a mi
cuarto i me encerré en él.
Luis lIeg6 a la puerta.
Habl6, rog6, 1101'6, se desesper6, i yo permaneci
muda.
Al dio. siguiente me hice servir la comida en mi
cuarto, i no respondí tampoco a las instancias de Luis
que lIeg6 a mi puerta desesperado.
Al tercer dia volvi6 el marques.
Al solo aspecto de Luis comprendi6 que yo habia.
cumplido fielmente mi encargo.
En cuo.nto a Luis, despues de algunos dias de inútiles
esfuerzos, se despidi6 de mi de una manero. escéntrica,
jurándome na odio 11 muerte.
No le he vuelto a ver hasta anoche qne le vi junto a
usted en el Teatro Real.
He aquila historia de mi conocimiento con Luis de
Arévalo.
Pero mi historia al lado de su tio continu6 i se fuó
ennegl'eciendo mas i mns.
LXXV,
Apénas se vi6 libre el mRrqucs de su sobrino, cunndo
aun no hnbia paso.do su caballo los tél'minos de la
hacienda, el marques me dijo:
-Ya conoces lo que sufro: no pucdo olvidar aquella
torrible noche, rti el incendio que devoraba el cuerpo
del insensato que so atrevió a ofenderme, n initarme.
Solo puedo tener un consuolo sobre la tierra: tu amor
i tu posesion, lIIarga.rita.
-Yo. se ba ido Luis, le dije: yn no puede usted temer
que 01 amor do otro me impida amarle o. usted .....
Si le hllbiel'R. o.mado, me 1ubiorn prevalido de la terrible
influencin que 61 hn sabido procurarse sobre ust.ed.
-j Que no mo amas! ¿ hns meditado bien lo que me
has dicho? csclam6 mirándome de aquello. mnnera
horrible que tanto mo repugunbA, que tanto me aterrnbll.
-No hc neoesitado meditnr, contestó: 11e dicbo la
verdad.
-Es deoir, quc ......
-j Que no!
--¡Margarita. !
-Son en vano lns o.menaZRS: estoi resuelta n. nrros-tro.
rlo todo !lutcs que ser ele ustod.
--Pensnbas {~utes de otro modo.
--He cambia.do de pensamiento elespues del 25 de
mayo.
El marques lanz6 un rujiclo salvnjc.
Tembl6, empalideci6, se hizo horrible BU semblante.
o vergante corno lo dice un infame peri6d ¡Cl) fran
cel'o Hé aqu·í el sistema parlamentario del Concilio.
Una proposicion no se discute un dia o do~,
sino treinta o cual'enta j el que quiere bablar en
la cuestion se levanta de su asiento i va a tomar
un libro en donde opullta su nombre i loa oradores
hablan segun el órden de su inscripcion que
es pública. Por lo tanto ningun orador tiene que
pedir la palabra, sino que se dirije a la tribuna
cuando ve que ha bajado de ella au antecesor i
sube i pronuncia una oracion en latin, en la cual
contesta bien o mal los argumentos que le son
contrarios i eaa oracion la ha escrito mui despacio
en su casa no teniendo por lo tanto, ni pudiendo
tener nio¡¡:un oalor, ni ningun desvarío de
improvisacion. Nótese en las de Uiceron cuánta
diferencia hai en el plan i estilo de su oracion
contra Catilina que fué improvisada i sus oraciones
clásicas pro pom;peio o pro legc-Manih'a etc; i
se verá cuánta diferencia hai entre la catilinaria
do nuestras Asambleas popu lares, i la oracion ret6I-
icamente arreglada de un Obispo en el Concilio.
A veces sucede quc un orador inscrito no llegue
a hablar i pero es porque han hablado cientCf
cincuenta en la misma materia, todos están cansados,
todos han formado ya su opinion i piden que
- se vote lo que se estaba discuticndo. En estecaso,
la mayoría decide. Luego, cada ses ion no
comienza por una copa do brandy, como sucede
en las Asambleas mnnda::Ias, sino por una misa i
usLed sabe que los efectos de ámbas cosas son
bien diferentes. El uso no mas de una lengua sabia
de difícil mánejo, hace por sí sola, imposibles
esos desahogos que se tienen en la lengua
propia.
Tampoco crea usted 03da sobre todas las noticias
que dan respecto de la salud de Su Santidad,
que segun dicen ,ha estado a punto de morir varias
veces. Pio IX tiene unn. salud envidiable i los lijerísimos
achaques consiguientes a su avanzada
edadl no valen la pena de los despachos que he
.leido yo con risa aquí. "El Papa está. mui malo,
segun se vc por las 'carreras que hai on el Vaticano
i por el encierro absoluto en que lo tienen,"
dccia un periódico frances i asignaba por fecha.
esactamente la misma en que yo habia tenido el
h<>uor de ser recibido por él i aquel dia tenia mas
vigor del que pudiera pensarse, i ya que nombro
esta audiencia contaré a usted algo de Su bantidad.
Pio IX es mui alto i grueso, su cara aunquearrugada
tiene una espresion juvenil i yo notaba
con asombro su mirada no solamente bondadosa
sino alegre, recordando d¡¡lante de él cuantosenemigos
i peligros le rodeaban para esplicarmeesa
alma-tranquilidad i esa benevolencia gozosa!
1 Qué diferente esa mirada risueña i.franca del
bondadoso ancrano que es hoi el reí mas débil de
la tierra, comparada con la mirada melancólica i
-j Oh! j la expiacion! esclam6; i la espiacion en
el crimen!
I huy6.
LXXVI.
Pasaron muchos dias sin que yo viese al mar ~. ÜQttA.t,,·
DEDlCADA. A LA
------~o~.~ •••• -------
PROGRA ~A.
1. Despues de uua bella obertura, ejecutada
por el S esteto, se pondrá en escena el interesante
drama en tres aotos, obra privilejiada del c~leb rc
literato español don Ventura de la Vega, cuyo
título es :
FUEGO DEL (JIELO !
n. Yalse cantado por la distinguida seilo re
MARINA BARBIERI DE THIDLi¡l!R.
111. La graciosisima petipieza l nowitlada :
OAP A~IBOLA 1 PALO .
IV. La brillallte á ria del B arbero de 'Tilla,
tituladll :
L A c .\ L U nI N 1 ~\
ejecutada por el señúr Juan Thiolier.
V. Concluirá la funcion oon unos "istesos
Fuegos 81"tificiales,
UIl'nENTA DE _'¡COLAS 1'0N:rON 1 aolLP.~
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 145", -:-, 1870. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3687382/), el día 2026-03-12.
¡Disfruta más de la BDB!
Explora contenidos digitales de forma gratuita, crea tus propias colecciones, colabora y comparte con otros.
Selecciona las Colecciones en las que vas a añadir el contenido
Para consultar los contenidos añadidos busca la opción
Tus colecciones en el menú principal o en
Mi perfil.
Mis colecciones
Cargando colecciones
Compartir este contenido
La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 145