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~OliO XIX Agosto de 1891 NUM. 109
ANALES DE LA INS TRUG CION PUBLICA
DE COLOMBIA
SECCION CIENTIFICA
'I':RIBUS
QUE "HABITABAN RL TERRITORIO COLOMDtA.NO A LA LLEGADA. DE LOS
ESPA:ROLES (1)
(De la Rer>üta Literaria, entregas de 15 de Mayo y 20 de Junio de 1891).
Siempre que se ha intentado escribir soLre asuntos relativos á la historia
antigua de América, se ha tropezado con las graneles dificultades
que opone la falta de documentos. Si esta qneja ha sido general y se ha
perdonado á historiadores que han tratado de los pobladores de México y
el Perú, con m yor razón se nos excusará á nosotros, que tratamos de las
tribus aborígenes del territorio colombiano. Estas en realidad bien poco.e
recuerdos hnn dejado de su existencia. De sus ciudades y de sus palacios
no quedan ni las ruinas. Religión, tradiciones, leyes, todo fne sepultado
con los mismos hombres que las practicaban. Pueblos enteros, numerosas
nncionalidades desaparecieron sin que quedasen huellas d~ su existencia.
Parece que la varn poderosa do Bochica hubiese abierto un abismo más
profundo que aquel que rompió para desaguar el inmenso lago Andino, y
que allí hubiera precipitado las tribus colombianas, haciendo correr sobre
ellas el torrente del olvido m 's poderoso qne el mismo' equeudama.
Uua qne otra columna derruída, pocos jeroglíficos si tál podemos lla-
(1) Con suma a.teneiór:' bemoR estudiado el ATLAS GxoaRÁ:B'rco ti:
HISTÓRICO DE LA RKPÓ'BLICA DE COLOMBIA por 1 señor Manuel M. Paz, tra-b:
ijO digno de todo elogio, ee.pecialwente en cuanto se r fiare á la parte geográfica.
A la. carta. 1, que ' representa la ruta de los conqui tadores, etc., la
posición de la tribus. te.,'' le baremo tr tJ ob .. ervaciones: l ." No es ba&tante
completa, eowo tie verá poniéndola ~u paJ' l~lo l!OU te nue tro e tudi01;
2.• Tiene a.JgunoH unque wuy poco rJ'ore~; y 3. ~ El antor confunde !re
coentemente las tribus que exi tieron cou Jaq que hay eu la act.u lidad, dando
preferentemente cabida á esta 6\tüuns.
EHNRS'J.'O RRST ltPO.
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98 ANAI. .. ES DE LA INSTRUCCIÓN PÚBLICA. DE COLOMBIA
rnnr á las inscripciones en las rocas, y los monolitos labrados que yaces
olvidados en la mcsett\. de Sa.n Agnstin, son los únicos documentos que
pndiórumos consultar en la superficie del suelo. ¡Qué testigos tan mudos
· os t1 bcm s los blacióu el nombre de tribtl sin preocuparse con las semejanzas
fisic s ó 1 id utidad de costumbres y de idioma. A éstas las designabsn
yn cou el nombru de su caci ne principal y le conservaban su 1~ombre
primitiYo, y le d ban un nombr arbitrario y caprichoso. De quí resulta
qne multittt8.
{5) En su Oompen.dw ltiAJtiJricQ del descubrimi8nto y oolonizacion AC STA, págitu\ 11.
(2J Aco TA, págiala. 68.
(3) ACOST , ptí.gina. 11.
(4) ACOSTA, pág. 5.
(f>} A COBTA., pág. 78.
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TIUBU QUE HAD1TAB.AN EL TE RITORIO COLOMBIANO 105
mensas selvn . Muy lejos de p recernos exagerado el cálculo de Acosta, lo
juzgamos iuf rior á l realidad.
IV
Lns tribn que habitab u el orto y Centro del depar amento del
U lUCa pertencc1)\n á. ln nación C'lt fJc 6.
Lo Urabaes ran u nos de la cost s arcuos del tlántico y
de lll olÍ 11. s baj t\ aneg d izas y e u bi rtn de manglares dei tr to i nferior.
'ns princip les e cicazgos y ca et·l'os eran: Twntí ó. orill s del río
B teubá, Th·ufi ó Tiripí, .Abibeiba, Apz~rz:miand6 6 León, Abenamecltey
y Ab1·niba e la márgen s del río Sucio, Guanaca y Ticlúrí, donde se
reunieron cinco mil guerreros en más de mil e noas. En l s orillas del
Atr to Balboa encontró dos pobJaoionos en y s cnsas est bau ooustruídas
sobr árboles parad fenderlas de las inund·l.cionos. Ningún croni ta nos
transmite eln mbre de é t aunque no serí n t. n peqnef1 s cuando en
una ell s lieron 4,000 hombres á defender su entrada. Otr de semejante
construcción halló Gómcz IIernández, adonde no pndo penetrar
por 1 fuerz de las armas. A orillns de e .. te río vivían también los Gugu'
re •. L s tierras u l o croso Dabeiba principiaban á iez leguas ele las
bocas del trato.
En las costas del Pacífico había numerosas y valientes tribus (l) como
lo probaron en 1 resi t"Oncia r¡tte opn ieron á lo e pa.f\ les en Puertoq
tcmado Oupique, en los valles <.le Baeza (hoy B .nHló) y rL. leza , en
::tn Iateo, Ate. Eran ue11os de casi tod L ll. co ta los oanama.. y los
Cila1·ae ... .
Impnteticable en in ierno por los pantanos que en cll· se forman y
los hincha os to Ten te y ríos q ne la n l'<}c n en tod di l'(}CCione poco
habitu.ble á caus de lo Hgn~'ceros casi permanentes, 1 sorr< ní· le bibe
no con tnb. con m' a moradores que los snjetos d isp r os d Qu iuuuch-zí,,
tRn f r oe como I s tig1·es y leo no , con u iene compartían ns guaridas.
No así las faldas do la corclillel·n. y los llanos qne se extienden á sn pie ,
llenos de poblnciones tribnttuiaa del Cacique Ntttibara, qni n con 20,000
indios t·ecibió á. Fr ncisco Cesar cuando por prirne1·a vez vino á importu
narle (2). Er ecina de ... te l poblttci n gnenera de Tutabe (3).
Guacuná ó Qnir1-dtná e tu.ba situarlo ancal, C'umbá, !pía-
(1) VEIJA oo, 1 '72. lli-8tbria det FtAino tle Quilo.
(2J AcosTA, png. 262.
(3) Décrulml do lierrcra. n. 6. L. VIII, ap. 4.
(4) 'ASTELL NOS, pnrte . a
(5J Pmon .,ntT~, paí.g. 77.
(6) PI~DltAW'l' , pág. 76.
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T IBUS QUE 1I BITAB.\.N EL TERRfTORIO OOI.OMBIANO 107
~
les Gualmntá, Pn.nyan, Tunes al centro, Sapu.ye , Túquon·es 6 Tuc?...(.r'l
·e , Jfal/a?'IUt Ya ·enal ·~1 Ponie11te, Irnazocamate, Beio'udino y Mcondino
al E., obondoy al . 'l'o o p rtenecian á la nación Quillancinga, 1 cu l
contub. m 's de 30 r~tl'cinlid ~<1 s inoopendientes (1). Eran de este número
iauaJmente los Oacampue Ohor1·o , Ruiles A:rgayane y Paguales.
Al ut· de stos q uetla.bu.n lo Ohapanchicas, Afastele , Lioacle , Oltanco
y B·,_jolcos (2), y l s Piclúlimbíes y Ouilas entre 1 s ríos Telembí y
Putí l.
En 1 C·lq!letá. ntre multitud de p~quefias tribus, cit l'emo ' los Yacvanr¡
ue?·es, 0/urpirde y Pap1:aze. al ~ . O.; los lJJocoa , Patocos y Su,cu.mbio
, { ol'illn d l Oaquetá; lo Alaco .·, en lls márgene. tlel Papamen ; los
Pul~tmayo , en h tuárg •ne d 1 río del mismo nombre, y l s Oojane ,
hombr s f roce que dominaban á la llc•1lo de Aco ... ta, hnbí más de un millón de habitnnt~s
desde O loto ha ta Anserruu.viejo (4) . Era tal el número de tribu independientes
quo á cada pnso, com9 brotando del suelo salía á impedir
la march11 triunfal dol e tan hu:te do Oa tilla, que yá los jefes las más de
las ecos ni se ll'eocupuban po r c.larles nomb1·e, y pasaban de una á. otra
con el mnyor desprccto, con~crvando únicamente el recuerdo de aquellas
que les pt·ocurab.,w o1·o 6 gloria.
{1) PrEDRAJICT , p6g 84. Podemos agregar á é tos los pueblos de Chuchald(),
Aaruul, !ffu/lnma. Tucun·8i., 0tJpttÍ,.9, Yles, Gufl.lm tal, Cha.pal, Nales y Piules.
t2) Ill~torüt del Rein.o de (¿ttito, por el Presbítero Juau de Velasco, t. II, púg 142.
{3) En re ltLS obra con nhndn p~r e tHblccer el itio que ocupnban l s tribus
del Caquetú, bemo encontrnrlo tnl difusióu, que nos es del todo .imposible fijar este
punto oc nne trn t~HI igun geogmfi~\.
(4) P o de rué de In couqui tn, cnnn•lo aún lo indios and ban por los montes
huycoclu d •1 y11go e puñol. se couLu.b Ln 20 000 eo Pa t , 20,0 >O n Timaná, más de
80,000 n Arm , 25, 00 en Clllblntl tn., mñ le 3 ,000 en Oali, 40,000 en A.nserma·
vjejo. p,,bl ciones peqncñaq como ll•tpanchica é Izcnoce, contaban e d una bn ta
20,000 .indios. RtJlación d,; Pu¡Jayár,, por FnA Y J& oNrr.ro nm E OOB n.
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108 ANALES DE LA INSTRUCCIÓN PÚDJJICA HE COLO OllA
V
llemos vi ato y á, á vuelo de pájaJ·o, la di tinta tri bus quo habita--
ban Jos D e parta bnt bnfhl s pol' lo los O ·é 'nos. Visite m s ahora los
del in tel'ior, priuci pi anuo por el depn rt · ~men to u o n ti o~ u ia.
A s ombro y g rata s rpresa can 6 á los e patloles la ista del río Canea
cunndo b juba n ta. serr nía de Ayape l. Domin., ba.n de allí un xtcnso y
limpio lJano sem j e. querias.
l~n 8 l 1 nllo de an AtHlr' S qu uabnn los Cl' rios el : Gua1·cama,
Ouerquia PizJi>1Wn, Oz cta, Maqni1·á, 4gua.'i ·t. Omogcí, N~gueri Yu ·ca,
Aguatabr.t, Ala ¡¡iq u í, T ttqnibu?·i Jfu !eco M o ·caün·o, Oue1·qu i ·á, Oa1·itné
Oclutlí Uba1u~ y Quimé { 4) .
(1) ACOST , púg. 25 .
(2) Geo grafl4 Gene ral y Oornpcndw l1.útórico del estado de .t1nt(oquia, por MANU&L
URIHE ANGEL, pág. 70-.
{3) 1. U. ~GaL, 506. Ou?'ttmé quedaba. donde estli obor Anzá. Poblanc'"~ londe
queda. Amagá, pág. 788.
(4} Estos últimos, citudos por el doctor Uribe Angel, pág. 738, qued ban en las
serranías que separan á Antioquia del valle de San Andrés.
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TRIDt,; QUE nABlTABA.N RL TKRRITOlUO COLOMBIANO 109
TJa parto d Z nifcutá port neci n te á este Departamou to, l conaf
1ian la tierra árida . p ro ri~as n oro bafin.dns pot· el Nechí y sus
afluentes n lK regi ne c'UJ e .ntro queda n Z ragoza y Remedio (l).
]).fuch indi s l1abitaba1 las llanurus de Oanc(tt~, á orilllls del Porce.
Al ur, traamontando h1 colina , eataban loa dominios de Zun.t-ms, y al
Sur d ' tos, loa de Hobégico.
Cel'c de la sierra d Urrao habitaba Toné Cacíqno de los Catíos.
Loa orillas del Porce, 11 matlo por los intlios Abu1·rá, estaban mny
pobladas por la tribu del mismo nombro, la cual se extendía ha ta las
bocas u Tttcaloa. En ol bajo Porce hubitaban los Yamesiés de la misma
tribu cuyo más poderoso cacique era el de CltC~tbá (2}, donrle fue fundada
la primitiva villa de Zc ragozu., en el valle de Vitué. Tenía más de
2,000 h. bituntes.
Era muy pob' do el vallo de Iraca.
Entre los punto ocupudos por llvlívar y Andes se levantaba la rica
y floreciente ciudad de Co1·í (3}.
En el v He del alto Abnrrá estnbnn, entre otros muchos, los pae·
blos de Bitagüi ó ltagüi, Aná y Niquiá {4).
La provincia de Antioquia, propiamente dicha, contaba con numero ..
sos tribus. J..~as principales eran: Pequi, Gua,ma, Penco (5), Norisco,
Tu,ango, Pu.bio, Zei·acu~na, Pebere, Nitana, Tuines, Guizco, Araque,
Guacuseco, Teco, Catio .
.Record romos de paso el nombre de algunas poblaciones tnhamíes:
l"olombó, San Antonio, Pertol, Oocorná, Maitamac, Apu1·imac~· estas
tres últtmas pertenecían á l tribu de los Armas (6), los Paucura 6
Pácoras, con más de 8,000 indios, siervos del Oacique Pimaná~· P1tcllina
y Muta1nbe, on las montanas quo qnedun al Oriente de onsón; la poderosa
provincia de Jos Pozo , cuyo Cacique Púnanaq·ue opuso en su primer
ncuentro 6,000 gnerreros al invasor; Pécora, á dos leguas al
Oriente, y en fin, la tribu de los Oa1Tapas, en los puntos ocupados hoy
por Ta1 ias, eira, Aranza7.u y Filadelfia. Ln principales poblaciones
de los Pécoras fueron: Olluscur?tC2t-a, anguitama, Oltam,bi1·icua, A"cora
y A upi1·im1·; y do CatTapa In·úa.
Las tribus de e t Depa rtamento pueden reunirse en tres grupo
bien rlistiutos (7).
(1} COST.&, pág. 124
(2) A OSTt\, pág. 362
(3} MANUEL U. piíg. 611.
(·1) lA~·oEr. . A.·ortr,
(5) Aoos·ra, pág. O .En 1 valle de P neo dominabnn los Caci1ucs de Pm·rutd
y Guarami.
(6) En el asiento del e cique 4~attamac a fundó 1~ poulación de Son ÓD. MA-
'iU.&L U. A EL, póg 62,). L11. provinciA. de rmt\ t.euía 6 leguns de latitud y 10 de
longitud, y más de 20,000 h bitnntes.
{7) MA UEL U. á N &J,, pág. 506.
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110 ANALES DE LA. INSTR.UCOIÓN PÚBLIOA DF. COLOMRIA.
Los Oatíos, situados en los terrenos comprendidos entre la margen
oceident~l del Cauca y la serraní de AlJibe; los J. ?.tlflbs , entre el Cunea.
y el Porce; y los Talta1níe , en loa pnn tos medianeros del Porce y del
Magdalena .
VI
asemos al departamento del To1ima.
Los Pantágora habitaban en la margen izquierd del río Magdulena,
y dominaban á lo Ta1nanae , Gua1·inoe , Ma1·quetone , G?,asecu;ja.,
Gualíe , Guagztas, Doi1na , G·nasqu,ia , y ern.n. el terror de los mi mos
Pi,jaos, á quienes varias eces sotn tieron .
o terrenos donde está actualmente Ibagné y el llano de las Lanzas,
pertenecían á la tribu de los Palenq'ne.: (1).
Los Pi,jaos se xtendían desde lo Hm itcs con el anca por Jos alles
de ei va, Almagner, Alta Gracia de Suma paz y an Vic n te de P · ez
(su centro más poblaio), hasta confinar con Unndinanllrca (2); por el
S. llegaban hasta las tierras ie los Timanae , encerrando en su seno infinidad
de arcialidades.
A la orilla izquierd del Fusagasugá, on su confluenci con el :rt-Ing·
dalena, ivían los lqueimas.
En las montaílns que dominan al valle de Neiva moraban lo Ooyaimas,
enemigos permanentes de los indios del valle. En propiedades de
los unos y de los otros h;..bía arandes poblaciones y ca eríos arruinados
por 1 s sangrientas guerras civiles. o menos belicosos que los Ooyai7nas
eran los atagaimas (3).
L s orillas del río Sa.ldafia. estaban habitadas por los Teporoges,
cuy s principales pobl ciones llevaban los nombres de Actt1"Ulo y Apaglo
(4).
Las tierras del Timauá estaban den amente poblad. . En solo el
vallo se encontraban 20,000 indios. La cacica. de Gaitana, vecina de 'l'i·
maná, hizo freute á los esp noles con 6,000 guerreros u un primer encuentro;
después de h ber sido desbaratado este ejército, reunió 10,000
indios par un segundo combate (5).
A pocas leguas de Timaná, atravesando la cordillera se tropezaba
con los Yulcones ó Oanebís, á 1 ltura ele an ebast'án de 1 Plata.
Se par' ban los de los Tirnanaes los 1r nando . Eran t m bién Yeci nos Jos
Api1·am.as Pinaos y Ouanacas (6).
os _iudaquíos h bitabau l
(1) ACO!( TA, 296.
(2) PrEDRAHtT • 76. Los Gualíes poblaban los llanos de Mariquita.
(8) PIEDRAHlTA.
(4) FRAY PEDRO S:ntóN, tomo n, pág. 845.
(5) ACOSTA, pag. 273.
(6) Aco8TA, púg. 271.
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TRIBUS QUE HABITAD N "EL TERRTTORIO COLOMBf NO 111
V:II
La primera población qn tocara en Sn.ntanfler l1\ planta de Quesada
fue Tora si tn d. Jon e actunl m en te e hn lla Barrt\nca.berm ja. N lejos
de allí , orilla de la oi'nng·L cie an ilvestrc, Ievantábanse multitud
de ca erío .
En la b ca del Op6n fJ neilaba. si tondo el pueblo de Barbacoas.
Tres pueblo cuyo n mures non :s transn1itc n los bidtoriadores, encontraron
los conqni tacl res en Ju corJille ra qne de allí se rlt prenrle hnci el
interior y otr s en nto más :í rilh clcl Oro·flre. El Uaci ne de Op6r11
fue 1 r hendido en su rcacltl ce lcbl·antl\l n na borracher:1. Entre los
ríos orta y Oarare ncon ró :diano peqnenos y nnm rosos caseríos,
y entre e te último y el ~lagtlnlenn, la tribu de Jos Nau1·a •.
Pa anuo de In márge ne~ del j!agtlalcna al it.terior del Departamento,
lo cu t llano sigui r n in rumbo, nhiendo á put'aS serranías
y ntraYesnn l' p blados valle, pu a.n'l h lmbre y peleanu aquí encontr
nuo allí descanso y vi v res. í pnd ie ro n pa~ e '"r~e n l tJ s valles del
.Alfé?·ez y de lns Tu1·nw ó de 1 Grita ( 1 ).
Alfinger penetró por el v~lle de Gir6n. de pués de hnber ten ido muchos
encuentros con los Citcn·eros. De allí pasó á la provincia do Gu,ane,
rica, fértil, industriosa y densnmante poblada hasta sa xtrcmo límite
formado por la bocas del u' rez y S lg:lmoso, de cansó en el pueblo de
Silo y siguió camino1 combatiendo iempre, por Jos llanos de Ravicka,
0/linácota y 1 menos poblado de Oúcu,ta.
Las principales poblaciones <.le Jos Gu,ane er n: Pomurque, capital,
residenci del Cacique Oorba1·aque .: Poim.rr, (hoy Oiba) (:t) al N. de la
anterior· 1 populosa y lucida Oltalalá, <'uyns habitantes eran Jos más
blanco que h sta entonces hnbier o ene ntra(lo los es¡ afl l ~s. E·tos, únicamente
en el ámbito do lo qnc ll m ba11 Guane, oontab n mis de
30,000 casas h hitad a.
J.Joa lug res pedrcgo os, altos y pet:lnscosos qne se exfiienclen nl
Ori ute eran dominio d l rico y poderoso lúacaregua.
Citaremos como puntos pl'in ci paJe en ta parta dol Departamento:
.Baric'/Jara y 1 muy poblada Oltiattcltón (· ), tl . O. y . E. rcspectivament
, tl S n il; Teq?.~;ia, Jerirá (pueblo d 1 Cacique Gurtnentá, donde
fundó guayo el pueblo de fál:1ga); 0/lipatá a ionto mú t:t.nle e la
población que es hoy Vélez, y otro vario casel'Í s del Ca iqne Sacreque.;
Burtaregua, contr la parte Ita ele la cordillora, eu ti rra r gnd s y
cubiertas de ementera · Boca1·é, al Oriento de este último; Olwaq,uete,
Siscota, Ootisco, Ou1·altete ancoteo, Cu¡Jainata, Si .. pa'inata, Singla, Bo·
care, G?.tai ite, Ooti co, Oaraota, u. .. amaca Tiqu,itoque, Oapa y Olwbe ,re.
(1) FBAY PEDRO SmóN t. u, pág. 162.
(2} ACOSTA, pág. 278.
(8J ANCÍZAR, PeregrinacWnu de Alfa.
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112 N A LES DE LA. IN TRUCCION PUULIOA DB COLOltlliA
En Pamplona y valles circunvecinos, ntre otras grandes poblaciones,
exi tíau Oondermenda, Mi e1· Ambro ·io, Okitagá, Lo. Locos, Balegra
y Oácota. Esta última. á orillas del río del mismo nombre.
Al . de éloz en 1 banda opuesta del río Suma.paz, se e.'"tendían
las provitacias de los Lacll,es y Oltisas, quienes co'nfinaba.n con loa Tamme
ó Tumbes (habitantes de la cordillera que los separaba de Oasana1·6),
desde 0/¡,icamocll,a hasta Parnplona.
Las regiones fl'Ías estaban habitad~s por los Oitaro1·os (l), provincia
que con taba con más de 50,000 indios de macana y por lo menos 200,000
habitantes. "'ivían mezclados con loa LacltesJ· us princip lea ramificaciones
eran: los Thnotos, Jos Barbu1·es, los Gayo , lo Ohi1zato , los Surataes,
los Alotilones, los Oaprwllos, etc.
En las serr níus, al Poniente de Vélez~ vivían l(l súbditos do Jos
Caciques Agatá y Oocomé, á derecha é izquierda respectiv nente· entl'e
éstos q ued ban 1 s tierras de Misaque.
n
Los Laclte llegaban hasta Bo} uá, donde tenían sus pnncipales
ciudades: Furatena, Ol¡,ita y Gltocué.
En la margen derecha del ríe Snárez habí también tres grandes
centros: Ubagá, á orillas deJa quebrada del mismo nombre, Sorocotá y
Tu/re a.
El Occidente del Depa1·t~meu to estaba habitttdo fJOr Jos Jfosca ·, cuya
principal ramificación er~ la de loa Muzo d oriente ele los cuales se ex·
tendían la pro incia rle Saboyá y su vecina de Jos OJ¿ebe?·os. Al . de
esta últim quedaban la grandes poblaciones de l os Tunu,ngas.
El más poderoso y rico ue los Caciques que habitaban el Departamento
era el Zaque de Hunsali:ua (Tnnja). Este tenía frecuentes gue·
rras con el Zipa de Bogotá, independiente nnas eces, otras tributario.
Sus dominios estaban limitados: 1 Oriente, por J s colinas que habitaban
los Ohivataes, Soracaes y otras naciones qne se siguen hasta los Jlanos de
San J nf!.n; 1 Occidente, por otra serie de colinas, mansión de loa Tibaquir
·aos, oras, Oucaitas, agas, T~6ráqui1·as y muchas más que por este
mismo rumbo confinaban con los sefloríos Jibres de Saclúcá y Tinjacá
(donde está la illa de Leiva) (2) · al N. h sta Saqz¿enzipáJ· al S. h sta
T1¡,nnequé á cinco lf'guas de las dos colonias. Era 'sta tributaria del
Z qne y una de su [,lazas fuertes. .,. o lejos de Tunj quedaban Sabo.lJá,
Toaca y .J.'\ .... emsa, y Ba,qanique, donde t 1 el Zaque baflo y adoratorio,
según Oviedo.
Los e ciqu S de Duita?na, 'amczo 8oqa7nOSO eran tributarios del
Zaque {3).
(1) AOOSTA, plig. 183.
(2) PIEDRAD.lT J pág. 35.
(3) PIKDBAHJTA, pág. 36.
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TRIBUS QUE HABITABAN' EL TERRITORIO COLOMBIANO 113
Numerosos debieron de ser los súbditos el 1 Tunja cunndo pudieron
oponer á los espanole 50.000 g erreros ol día que éstoa penetr t·on hasta
el cerca o de su Rey, y 50 000, nos dice lu historia, sacó éste de la cupital
n su guerra con ol Zipa.
A ocho leguas al N. quedaba Paipa, y á poca el ietancia Duitama.
Nemequsno, el poderoso setlot· de Tunda?na 6 Duitnma, tenía por tribntarios
á loa Caciques de Onzaga, Iza, Oerinza, Ocuoita, Sátiva, Susa,
Soatá y Ohitagoto {1). Doce mil hombres a t., curon Íl. los espafloles cuuudo
bajaban á estas tierras.
Eran vecinos de Tundama: al S., los Tutas, Solaú·nes y 1lfotnvita ;
y más dehtnte los Tenzas, Tihanaes, Ycobucos, Samorulocos y Bflya·
caes (2)· l Occiclente, Tora é Iza.
De Tunja á Chicam,oclta (SC)gamoao, del nombre do su Oncique Suamuz)
se hallaban los pueblos de Tuta.fa y Tupaclw (3).
A oc ho leguas al Oriente de Tunj · , sepa1·atla por el río Sog lmoso,
se extendía 1 rovincin sagrada de 'P"1·aca (4), á cuyo Cncic¡ue rendían
homenaje grandes y poderosos se flores: lo de Gámeut, Bu,. banzá, Pe ·c.:¡
y Toca, grandes electored del Su m o S cerdot ; Tubazá y Ftraviloba, pobl~
ci n~s pri viJ giullas de cuyo seno salía el J ~f~ Su prem . Soclla, Tasco,
Topaga, Mo ·nguí, T~ut{l,za, Yacón, etc. Nompanin, en In últimn guerra
del Zaque con el Zipa, dio el primaro un contingente de 1;-¿,000 hon1ur s.
El an1eno y delicioso valle de Teni uca (Tenza) contaba con numerosos
vecinos. Lo mismo diremos de lns colonias que le encierran nl
Oriente, donde se levantab n los pueblos de G:J.ragoa, Ubcita ó Ubeylá,
Lengu,pá ó Nengzeapas, en los primeros est.J'ibos de la cordillera. Er. h•s
inaccesibles asperez s de la ci mu. rr..oraban los Tegu,as (5 ).
Al S.E. de Tunja estaba situada la p vincia de Bnganique (donde
está hoy Ramiriqní) y la de tiiackoq'l¡,e 6 Oiénegre, sepnraJas una de otra
por una loma. Cerca de ellas quedaban Bmnbazá, Gacll,oque y Tocavita.
Al S. O. quedaba Tinjacá (pueblo de loa oller s).
Las parcialidades que habitaban este Departamento desrle lns pr vin·
cin,s de los ]){osoas hasta la pat·te occi ent~l ue la c01·•lillel'U limítrofe con
los llanos de San Juan, pertenecían á Ja unción 0/úbvlu¡,. L s tribu de
loa 11 nos, la mayor parte nómades, snlí. u rle Ja nnción Owribe.
Habit ban los llanos: Jos OhiricJa. , Otdloto , O!Mque , entr lo c¡uo
encontró Espira dos graneles poblaciones: Jc>s Xaguas (G), no menci tu-
(1) PmDRAHITA, pág. 117.
(2} PmonAniTA, pág. 38.
(3) F'RA Y PEoRo Sr. roN, t. n, pág. 275
(4) PIEDRAHIT.A, pag. 87.
(5) ACOBTA, pág 107.
(6) N"rration du premt6r wyage d8 NICor4Aa FBDERMAN, la;eune, publ'ée enfran~
aü, par HRNRI T.snN.AUX.
AKALKS 8
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114 ANALES DE LA INSTRUCCIÓN Pt1BLICA DE OOLO.MBIA
dos ni por Oviedo. ni por Fruy Pedro Simón, y que Castellanos coloca á
o1·illas del Meta.
Buscaron los peone:J el entrada
Que con raro valor fue defendida
De gente Xngua y de Caquetía
Hasta que feneció 1 luz del día.
Las principales poblaciones visita(las por Fodermán fueron: Ooa1·y y
Oacaridi (1). En las márgenes del Apure se veían los caseríos de los
TO'I'01'0S y A nyamas.
La nación Oaquetía contaba veintitrés poblaciones y más de 40.000
habitantes. Las dos últimas tribus citadas tenían su principal residencia
en Venezuela, lo mismo que la. de los Ouyones, de la cual penetraron á
los llanos de San Martín algunas parcialidarles, qne fundaron allí los caseríos
de Tohibara, OuraJ¡,y, Oaza1·adadi y Tl~trakamara.
IX
Los Pi}aos dominaban á todas las tribus que VJVJan en la parte
occidental del departamento de Oundinamarca hasta San Juan de los
llanos (2). Sólo 13 nación Ohibcha no estaba bajo su yugo.
· Al N. O. del Departamento se extendía la belicosa tribu de los Colimas,
nombt·e que les daban Jos O!tihcltas y que significa cru,el 6 sangu,inario.
Ellos mismos se daban el nombre de topaces, esto es, piedra ~udiente.
Se dividían en dos fracciones principa1es: los Ouripíes, habitantes de Ourí
6 Guafño (del nombre de este árbol), y los Caparra-pies, moradores entre
barrancos. La Palma era su centro principal. Más de 30,000 almas contaba
esta tribu en su seno (3).
Eran sus colindantes los Muzot¡;, que tánto dieron que hacer A los
cspnO< les; ocupaban toda ]a falda de la cordillera, formando como un
anillo de hierro {t los Oh·ib cltas que habitaban la altiplanicie llnna y cultivada
(4). Sus dominios 11egaban á v-einticuatro leguas 1 N.O. de B gotá.
Los Panclze , nemigos pel'manentes de los Fusagasugaes y Mo cas,
quedaban á nueve lcgna~; de Santafé, en la cordillera que le hnce frente
al Occidente, y se extendían en algunos puntos hasta las .nárgenes del
Magdalena por la banda derecha del l'ÍO Fusagasugá. Eran duef1os de los
valles y quiebras de la falda occidentRl de la cordillera, desde lo qne es
hoy Villeta (frontera de los Oolintas) hasta las montanas de Tihacuy
(frontera de los Butagaos). En uu espacio de más de treinta leguas de
largo y diez de ancho se agit~ba una población de más de 50,000 indios,
(1) Narration du premier 'VOyags de NICOLAS F.&o&RMAN, u ;e une, publik tm fran·
etn"$, par HENRI TERNAUX, pág. 92.
(2) PIEDRAlUTA, pág. 76.
(8) AcosTA, pá.g. 842
(4} AcosTA, pág. 298.
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115
se m jn.n t s u n br vu r á la n p r ?J s del terreno qne habitab n. Vi-ínu
en t n·eno .#e i V¡lmen to q nebrado divididos en muchas fr ccione
. L má sept nt.donal era la del Oaciquo Sa aima, no muy distante
de Zipncón y su vecino Anolaima. Los fqu,ima quienes en las juntas
gotá.
No se saci bau sus ojos de contemphu est(. he1·mo panoruma. Oaa pt s
bien cultivados que se extendían á pérdiJn. de vist.\, á cuy· monótona
uniformidad daban variedad y poesía 1 8 ngn '"' q ne en form '\ lo tran'lllilos
ríos y lagunas cubrían p rte del suelo, 8 meja.ntcs á e. pejos chine ..
cos que custoc.liaban b ndadns de blancas garzu ; lns colinas rle vn.riñ•hts
formas destacándose aq ní sobre el firmamento ar.u 1 ese ndicn lo más
(1) PIEDRAIIITA., pág. 92.
(2) P.ntDBA.IIlTA, pág. 92.
(8) Nombre que les da Fray Pedro Simón (pág. 238 del tomo 12), á cnu3a de su
poderío.
(4) PIBDR~ITA, pág. 82.
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EL TERRTT RIO COLOMBI NO 117
:tll ~ sns picacho cmtre ln niebla y en tocl s direccione al pi e ele ltls hlg
u na , á ot·i l k&. d e J,,:s río en las fata l, de los e rros, entro los bosques
que ~ n pnrtcs cubdan h&. S"bnna, se levnntab n tántas y tan el gautes
p Llac io11 s, e l'C}\tlo maj e tuosos, quintas de reereo, miles de mástiles
pintaJos tl bija: conjunto qne f rmnba. un contraste de formas y colores
que r cOJ·dt'l n lo COil'lllÍ · ta.dores 1 dominio árabes de E pana y le va·
lió el n o mhre d V ttll o de los l en zares.
Cua ntl N em cr¡u.ene (hne o c1 león) snbió al trono, sus dominios se
e~te n c Han U+ !S•l (J,tji(; á y Ohinga hasta U. me, Oibaté y la cordilJera habita•!'
p r los Pan,c/¿c . Po lnl. juzgn.r e d 1 crecido número de habitan-tes
del n ~ in mnisca por las SÍ 1;' ann ·•s. par tlefende t·se 1 Guatavitn, 60,000 hombres (1);
en l t g11 rrn quo de pué tuvieron con el Znque, se nli t ron 70,000 soldacl
(~) · 40,000 guerrer , á órdenes de quesazipa, salieron á embes·
tir In retuguardi<&. espafloln. á In cntratla de Qnesa a (3), y en Bogotá le
molestab tn JJJ:1 •le 100,000 guerrero ; en ll\ guerra contra los Panch~!
dieron al mi ntt> Q 1esadJ\ nn auxilio de 20,000 veteranos.
S 1s p1·i uci palos oen tros el N. á S. eran: Subacltoqu,e, gobernado por
un Uznf)ue y f¡•onteriza al N.; Oaficá, plnz de armas, sn fortaleza tenía
el nombro ele Busongote (4); Tabio, ~indnd de 1·eoreo, con bafios termale,
alll Len1' el Zipt\ nn cercado; Chía, cacicazgo del heredero al trono;
Tenjo, Suba, otro de los gnu des duques á quien Piedrahita da el nombre
de Vrrrcy, era f)ttien dicta.b~ las sentenci s in pelable ; Tuna:t Turca 6
'Ittscn, Eugatiuá Facntatiuá, cerca de In. en 1 murió 1.'hi quesuza.~· ZipaCÓI
¿ (lam nt tl 1 Zqw ). aclontle el Zipa se retiraba á llorar sus lutos;
I-l rdru:á, Tena, Bosa, Tltybsnquillo, nl pie del monte que hace frente á
'l.'ct:h"; los Uzaques an t. es el l cL e ntra la ele 1 S eSpé\tloles. El Oaciq u e de
Cltigu.rwllt ra tri utat·i llJO (5). abitaban nmbos tierras pequef1as
pero ll<)llH el graudcs p blacion s. El número de sus súbditos ascendia
á 40 000.
{l) PIKDRAHITA, p 1íg. 28.
(2) Plli:OR ITA, 1 ág 34.
(8) Pnton HITA, pta. l~L ~I"ta habitaban
los Chiripas, y al otro lado del Apure los Situjas.
Oasi todas las márgenes de los ríos eran bien poblucias, especia.l mente
las del Meta, el Ariari y el Cumicamaré (Guuviare). Cerca de este último
moraban los Guayupes. Las orill~1s del río Eles estaban poblachta por
los .Ait·icos. Los Caquetío. y Mrrypn.lJas.
Machas tribus actu~'les lJeYan algunos de los nombres indicados y
hab1tan hoy localidades muy distintas.
ERNESTO R~STREPO.
(1) Hüt Et Orinow illutrado y defendido, por Fray JoaEPII GoMlLLA..
(8) Relation ds Fede1·man.
(4) AooSTA, pá.g. 164.
(5) 0AS8ANI.
{6) GUMILLA.
(7) GtJHlLL.\..
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LA ~NCÍCLICA SOBRE EL TRADAJO 119
LA ENCICLICA SOBRE EL TRABAJO
(De El Port)cni?· de artageoa. de 26 de Julio de 1891).
Traducimo del pectalo1· {L):
El género de entusiasmo con que han recibiJo los católicos ingleses
la n íclica sobre el trabajo, e tá j ll tific\ble que si mpre que un individuo se ocupa en trabajos
remunerativos, Ja verdadera ra7.ÓD y motivo de us fdigas es adquirir propiedad y
con iderarla como po esión privada. E l que nlquiltt á tro su fuerza ó su industri lo
hace con el propósito de recibir en cambio Jo necesario phra el sustento y la vida. con
esto se propone adquirir expresamente un derecho pleno y real no sólo á la remune,
ración, sino tam bi -:n ú la mauer de di poner de el hl corno ú bien tcng,t. De t modo,
ei vive frugalmente, economiza diner y emplc use ·onnmín pura m ~•yor ·cgu ida
en tierra , que en ese e o re resentau sus u.Jn.•i•1S l>ajo ()Lrn forma: y por on ignieote,
la p qucña propi d d del trnb jador, ndq•ti ritla n í, qu In •ompl ·tu mente á u di posición
como 1 s salurios q •1e recibe por su trnbHjo. 1 red um ·rlt" 1 quo ·on ti u ' la
propieda es 1 f.lcnltl\ 1 de dis > Hl : r ,' u n ·HLr urbi t. io llc lo nué ·tr . ya · é r p resentado
n tierras 6 en b1 ues mnebl e . ur tnnl , Jo • ocia.li t1 ·, al tn\L:'\r u e Lrnn fe·
rir la propiedad del individuo ñ la comunidad, :HtlCHn Jos iut re es tlcl trabajador,
liJ Re,·Ista inglesa protestante.
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pue. to que le privan ele la libertad de disponer de sus snlarios, y de la esperanza y
po il>ilidnd d~ aumentar sus fondos y mejorar su condición en la vida. •
La b}tRC g ~.•nnr 1 tlel rgument del Pttpa consisto en que la pr·opieOHd
part;cular es sa,51'1Vl \ 1 pu sto que en n na ú otra forma es no sólo el
}>l'oducto clel trabaj , , sino qno ha sido. y es r· gln. aplicable especialmente
á. la tierrn, tran forma la de eso modo por el esfuerzo de sn poseedor, que
la ha. hecho suy propin., ' qne la hn. marcado con el sello de su personalioad,"
y que tiene, por consigtdente, derecho á poseer lo qne en realidad
ba creado. Por otra partP, el derecho de propiedad que proviene de ]a
herencia es también sagt·arlo, pne~to que la f>tmilio, qno es R.nterior al
Est do, reposa en el (lerech de acnmnlación:
" En efecto, sncratísima ley de la naturaleza es aquella que impone al pstdre el
deber de proveer de su tento y de todo lo neceqnrio á aquellos que ha engendrado; y,
de uoa manera semejnote, la nnturalez prescribe ñ los hijos de éste, que, por decirlo así.
110 son m"'s qne una prolongación de su per~onalidad, Aean provistos por '1 honradamente
de todo lo indi Qensablc para ponerlos en e p cidad de e t.ar ú. cubierto de la
oecesidarl y de la mi eria en medio de las eventualidades de esta vida mortal. Ahora
bien: el padre no puecle hacer e to si no cuenta con una propiedad lucre tiTa que
pueda tnnE!mitir á sus bij.Js por medio de la herencia. La fn.milia es, no menos gue
el Estado, una verdadera socicclad, gobernada por un poder dentro de si misma: por
el padre. Hé aquí la rnzóo por que ~a familia tiene á. lo menos iguales derechos que el
Estado en la elección y persecución de lo necesario P' r s conservucióo y justa libertad
siempre que no trn pa e los límites que Jos verdllderos fines d su exi tencia
le prescriben.,
Por consiguiente, el deber esen ,ial, ó más bien el prime1· deber del
Estado, consiste en proteger la propied1Hl particulur tanto contra la vio·
]encia externa e nanto contra los impuestos axceai vos que Tienen á hncer
nominal el goce de la propiedad. La primel'd proposición está expuesta
con una franqueza tal, que los colectivistas de todo género declararán
simplemente inhuman·l; y en realidad, ningún economiBdl político podría
ir mÁ.s lejos. erá conveniente, sin embargo, fij u· expresamente la atención,
ahorn, en uno 6 dos de loa más impo1·tantes detalles. No debe
Oll"'idllrJe q te la ocupación preferente de un g~'bierno ht\ de ser la aogul'iriad
d(\ ]a propiedall particnlar, metliante la expedición y jecución de
las leyes. Aaunto imp·'H'tn.ntísirno en épocAs como 1a presente, de á.Yida
avariciH r ra mantener R. la mnltihvl dentro de los Jím tes del deber,
pues si tod s puo ten con justicia esforz:use por m jorar su condición,
sin ombnrgo ni In ju ti .! ia ni 1 bion común permiten á. nadie apoderarse
d Jo que pertenece á tro, ni tnm poco, bnjo fútiles y ridículos pretextos
de itrualchui nten t.ar con t1·a los bienes do las demás gentes. Ea
incontestn.bl qne h1 mayot· pa1·te del pueblo trabajador prefiere me·
jorar de con lición por medios honrosos más bien que ht~ciendo mal á
otros. Pero hay gr~n número de personas empapadas en principios dates·
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121
tab1es y ú,{'ido rle cnmbio y rev lncion s, onyfl. pt·incipal ocnpaci6n ee
concitar umnlto y cren.r 1 r'gimPt\ rle viol n ht . La antoritiad d 1 Est
:ul tl he interv nir par~\ p ner ft·eno á los p rtnl'l-Jft 1 re , lihrar la. clase
trnbnjaclor no n • rte in i•i io a y pt· tpa ~t· contra l r11b ,d propieta·
rio re p tuos d ln. ley. n tos días de tu Dida.. Asimismo, no tendrán fin sobre la tierra las demá1
penas y fatigas de la vida, pues son demasiado amargas y dificile de soportar Jns con·
secuencias del pecado, y h n de acompañ r al hombre por todo el término de la exis·
tencia. Sufrir y soportar, por consiguiente, es la suerte de la humanidad; y por m~ a que
se empeiien Jos hombres, ninguna fuerz , ninguna h bili A • sea 111 que fuere, erán
ba tnntes p ra de terrar de la vida humana. los males y pea lid1Ld s que ln a~edian.
Si hay algunos que piensen de un modo contr rio, si b y quienes ofrczcn.u Al pobre
pueblo libertad de fatigas y trabajos, imperturbable repos0 y goces perm••nentes, eso•
tales e[lgafian al pueblo y abusan de él, y sus mentidas prome8ll.s no darán otro r~sul tado
que hacer el mal peor de lo que antes era."
· t1 hay má. útil que mirar al mundo tal cnal , y al mism ciem·
po buscar en otra p rte remedio para ns males.
Todo lo que pnede11 hacer los buenos, consis~e n alivi r lo s11fr1·
mientos por medio de la justici~ y de lag nero~idad; y en ''" jn ticia in·
cluye el P pa la caridad b jo todas ns fot·ma , el p~1g ele salario sufi.
cientos para una existencia cómoda, llunqne frngul, y el f!rreg1o de horne
de tr b jo tales que permit n al hombre el necesat'Ío reposo para hncerlo
religioso y ano. El Estn o., que en pnrticular puede intervcnil' en ftlvor
de los ni nos, está en capacidad. de asegurar ambas coslls n los cueo e.xtremos
6 en todos aquel1os on que hay evidente opresión. Y el P~pa
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122 ANALES DR LA INSTRUCCIÓN 1-JBLICA. DE COLOMBIA
cuentn, para remediar Jos males curables, primero, con la influencia de
la religión; segundo, con la intervención de la Iglesia, que haría él, de
buena gana, intermediaria universal; y en tercer lugar, con el principio
de asociaci6n que el Papa recomienda claramente, y en que confía tanto,
aun cuándo sea regulado únicamemente por el principio cristiano, que
haría árbitro en las disputas que se suscitasen entrc1 el que emplea y el
empleado, á una junta nombrada por una sociedad . Este es casi el (tnico
consejo de perfección en la Encíclica. Por dondequiera se muestra el
Papa lleno de consideración para con los pobres, al paso que niega en absoluto,
en lenguaje decisivo, el que la suspensión ó el menosprecio de
cualquiera ley moral pueda justificarlos, ni la compasión que ellos miamos
se tengan, ni la que nosotros abriguemos por ello3.
Creemos haber citado lo b stante para hacer clara la actitnd del Papado
en la cuestión sobt·e el trabajo, y nos interesaremos profundamente
en obs rvar los efectos que en el mundo católico ha de producir una manifestación
tan autorizada. Creemos que á la larga sus etectos no pueden
ser más que benéficos. A l principio tenderá indudablemente á afirmar
esa e:x.trafia alianza entre el trabajo y el nuevo paganismo que es en el Continente
el más embarazador, como qua es uno de los más notables de loa
problemas del día. Fnera do Inglaterra, la gran corporación del trabajo
se ha hecho infiel por el momento y t n enemiga de las Iglesias como del
capit~l, y sus jefes se harán cada día más virulentos, en r con cnntro lóculos mtnlOspenna . Eetil s ncillo y co1·to y tigma
di~coideo. El fruto es una oápsula drupácea, esférica y cua nlocular. Lns
especies pri nci palea son:
G. tricltilim'de .-Ynmao en las Antillns. -Crece en lns rt>giones cálidss
de V nezuelu, on Casanare, te. El jng gomo-r sinoso el este
6•·bo1 s muy venenoso; tiene poderosa pr piedacles etn tu-catártica y se
usa contt··l algtuuts enf rmerlndes rehel les y crónicns. n m1ttleru es mny
resisten te. Iguales pt·opiedud s tienen Jus otras e pecies: G. zwat·lzii,
G. auóleltii, etc.
CA RAPA
Arbole rle hojas compuestas y d fl n·es dispuestas en pnnojos. áli~
con cuatro 6 cinco piezu. El tubo estaminal urceolado, llevh ochc> ú diez
antera , Clllocadas interiormente y alternas con las ranunts dtl tubo. El
ovario tiene cuutro 6 cinco Jóoulos. Bstilo coxto y H ncillo, y estigma
con\"exo.
O. girianensis.-Ott.rapn.-Crece en las Antillas y en lllS hoyas del
Orinoco v del Meta. De lja correr en abnndaucia un liquido pnro y cristalino muy refrescante
y m u y ag•·n.duule pan" los viHjeros f.,tigs p(}t' el .pi ce. Estarubx
·os cinco, libres y opuestos á los pétalo3. O va1·io libre y bilocu lar
con dos óvulos en cada lóuulo. E:;tigrna sentndo y deprimido. .El fntto es
una bnya esféricn, bilocul r.
V. Vi1ujoNt, -Vi,l.-Pana.-E ta esp~cio p.nece indigenn de la
Armen in y do toda la r~gión com prerHl ian entre el mnr CHspio y el mar
Negro. El jugo do sus frutos, couveniontomonte fermentado, constituye
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129
el vino, cuya preparación, y pot· con iguient el cultivo (le la vi 1, se remont
n á h\ má~ alta antigüetl ul, de .tu la prirnel'ét.S eda\l~s (le hl 1\\ZilS
Arya y ~emHica; iJUe en ctH\tl.t•J á lt razu, Arna.t·illa parece flllO no conoció
el uso del vino sino hasta principi s del· . 0 iglo tle nue tra én\. En·
tre los Egipcios, el cultivo de Ju, vid remont á ciuco ó seis mil nfios,
según varios documentos. Más tarue loa Fenicio, los Gri go y los R.>ntanos
pl'opngarou su cultivo en la regi' u occhlenta.l de Eul'llpa; y en
América lo introdujeron los conquiataJorE's, cultin\ndose h y en cu i
todos los paíRes del mundo que g z m de un clima ternp 1ulo y seco. Stt
cultivo es nna de l2ts fuentes más importnntes de riquer.a do loJ p·dses
que á él se dedican; y es de lamontat· que en O lomuia no haya poJiuo
aclimatarse en grande escaln, como so ha h~ch en otro:3 países sura.mcri·
cano ·i pesar ele lener terrenos dotados con to,las las condiciones nccodll.·
rías para. el establecimiento de vineuo3: táles on los de la villa do Lei y,,,
Moniquirá, Anapoima, etc.
El ácido de la ttva e pt·incipalmonte el t .wt\rico, nnn'lne contiene
también cierta ca. u ti da de ácido rnál~eo; la ar.úcar npena d1 fiet·c de la
común por entrar en su composición uua. muy pequcnu. cautiua menor de
carbono.
Los productos verdaderamente importantes do la especie son el vino
y las frutas secas, ó sean las pasas.
Las hojas son ligeramente astringentes, y se U3an contra la diarre ••
Debido al cultivo, las variedades so han multiplicado casi hast\ el
infinito.
V. ca1·ih(Ba.- Vid cimarrona.-Agras.
Y. la brusca.-Vid del Canadá.
V. tilifJJfolia. -Agras.-U va silvestre.-Un\ cimarrona.
Estas tres especies son americ~tnas.- L·\ segu ndu., V. la, bt·usca, vi ve
desde el Canadá hasta 1 C03tas del mar e uibe; la otr 'S do, son propias
de las Antil1as y do las regiones e' lillas de Vonozll.ela y c..lo Colombia, en
Mariquita, Tocnima, Villeta, etc.
Los frutos son agn1dablc3, ligeramente ácidos, y mny ref,·escantes. El
znmo se usa en g'rg ras contra las irritacione do las gl.1uJula.s do la
garganta. Contienen una cantidad considerable de crémor.
FAMILIA LV.-GERANIÁCEAS
Plantas heruáceas 6 arbustos, de hojas altcrnns ú opu e~La w, provistas
de estípulas membranosas. Flores diversamente cnlora,las, axilal'e::J ó terminales.
El cáliz consta de cinco s" palos persistou tes, más ó tueuus desiguales
y de estivación imbnCll ó re inoso. son los caracte1
·ísticos de lasgeraniácoas. Much<1 , por· su hella.s y nnm ... t·os s llores,
son cultivadas cou esmero como plant s de adorno.
Consta esta familia de unas 500 ospet:ies agrupa. ns en cuatro génel'os,
á saber:
EltODIUM
Yerbas acaulcs 6 provistas do t llo de hnj \d ttltorn s t1 opuestas:
b=pinatífidas, rara vez pinnadas, tri p rtidas ó lobadas pt·ovi 'tas de os tí pul:.
s en la base de cada peciolo.
L a flores dispuestas en pedúnculo radicn.le ó •xila.res, r ' ll'~\ vez nniftores,
casi siempre eu nmbela. Cáli~ regular, pOt"i ten te y n cinuc divisiones.
Corola pentapétala, algunas veces irregular, y con los pétn.los
alternos y unguicll l.t rlo . E tambre en número (,lie.t, on tlo et·ie : los
cinco exteriores, tn s cortos y estéJ·i le ; los ci neo in tori t·e , fél'ti les y
glandulosos en la b'se. Anteras intror as .Y biloculnt· s. Ovario com·
puesto de cinco carpelos, con dos óvulos e 'da uno. Estilos cinco, reunidos
y aristados, y con estigmas latertl.le .
Las especies principales son:
E. cicuta?·iunz,.-Alfiler en Bogotá.-Pico do cigilefla en Europa.Se
usa en medicina doméstica. La infusión de las hoja es ligeramente
astringente, ntiespasmódica y diaforética.
E. moscltat~tm,-Yerba de almizole.-Común á E'ipafta, al cabo de
Buena Esperanza y al Perú, etc. Tiene un olor pronunciado de almizole
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131
qne s comnniCJ\ á la carne de loe nimales que la comen. Sus propiedade
son lns mismas de 1, peci nnteríor.
GERA IUM
Plant s herbáceas de ta.Jlos nu losos, d boj s alternas ít opuestas,
diver mente lob 1las· por n p01·te y pect gen rt~.l, recuet nn las mt\1-
vas. áliz profund mente quinqu pru·tido. O rola con cinco pétnloscaducos
y regnl. re . E t· mbt·e diez-di pue to en dos series-con lo3 filamento
membranoso y Ins antera introrsas. El fruto consta de cinco
carpelo mono permas, con esttlos ari tt\dos, y adheri os 1 torus 6 gino.
foro.
~ruchas de las especies de est género se cultivan en Jos jardines por
la be1leza de su flores. Son origin:\rias de Europa. En Colombia se colti
an en las tierr s frí . En Bog tá son conocidas cou el nombre de
novio . Todas tienen propiedades más 6 menos astringentes, pero son de
poco a o.
PELARGONIUll
Yerbas, algunas veces acaules, 6 arbnstillos carnosos, de hojas opuestas
y alteru s, y acompatl das de dos estípula . Las florea están dispuestas
en pedúnculos umbelados ' involucrado . Cáliz quintipartido, con la
lacinia posterior drspuesta en espolón más 6 menos pronunciado y cóncavo
. Corola con cinco pét los l ternos. E tambres en número de diez, desigual
es y nuido por la bn e; los que est{tn opne tos á lo pétalos, son más
cortos y generalmente est'riles. L s filameutos y
casi terminales, mny irregulares. Cáliz decidao, con cinco sépalos irre~
nlarE's; uno de ellos prolongado en espolón. Corola con cinco pétaloe,
también desiguales; uno de los cuales ea más grande y cóncavo, corresponde
al sépu1o del espolón y cubre á. loa demás en ]a prefl.oración. Es-tambres
en número de cinco, simétricos y alternos con loa pétalos, algunas
veces están so1dn.dos por laa anteras; éstas son introrsas y biloculares.
Ovario compuesto do cinco carpP.los soldados y mnltilteminados, termina
por cinco dientes agudos que representan los estilos. El fruto es una cápsula
de cinco 16culoa que se nbre en otras tantas valTaa elásticas que se
~ ::S ... ... ~ 'OS ..... IP C> :IQ,) 'OS $ Q)
~ i5 Do CIS iS ~ ~ ~ E-4 ~~- ::¡¡ :a > ~ ()
- --------- - - - - -· ---- - -------
• m 1111111
1 561.7 560.2 660.9 6.75 57 16.6 9.5 13.0 .... 0.235 SE. 4.3 3.5 E. Clr. C. M. Despejado.
2 561.6 560.1 560.8 6.50 51 17.0 9.2 13.1 .... 0.241 SK 4.9 8.5 E. Clr. ests. ·-··· Despejado.
3 561.6 560.0 560.7 6.27. 50 1 13.0 0.232 E. S. 6.0 8.0 ESE. Olr. y Cs. 17.1 9.0 .... . ..
4 561.4 559.8 560.6 5.68 48 18.0 8.4 13.2 .. .. 0.288 SE. 5.2 2.5 SE. Clr. ests. ....
b 561.3 5!>9.8 560.5 5.90 45 19.2 8.1 13.6 ... . 0.246 N. B. 5.5 3.0 SE. Clr. ests.' ....
6 561.4 559.9 560.6 6.16 43 19.6 7.3 13.4 .. .. 0.228 SE. S. 5.7 8.5 SE. Clr. y Ca. ....
7 561.4 559.8 560.6 5.08 41 21.0 7.0 14.0 .. .. 0.221 BE. 5.9 4.0 E. Clr. ests . H. L.
8 561.5 559.7 560.6 4.96 40 20.3 7.1 13.7 0.208 SE. 6.0 3.0 E. Clr. ests. ~ .... . ..
9 561.6 559.7 560.6 6.16 43 19.2 7.4 13.3 .. . . 0.252 E. ESE. 6.7 3.5 E. Olr. ests . ....
10 561.9 559 8 560.8 6.28 44 tg.s 7.3 13.3 . . .. 0.399 E. ESE. 5.6 4.0 E. Clr. ests . . .. Viento fuerte.
ll 561.5 559 .71560.6 7.01 53 20.2 9.2 14.7 0.4 0.396 S. SSE. 4.7 6.0 SE. Clr. Na. . ... VIento fuerte. Lluvia perla noobe.
12 561.8 560.0 560.9 7.01 53 19.9 9.8 14.8 . . . . 0.431 ONO.SE 4.7 4.0 ESE. E. Clrrus, . ... Despejados .
13 561.9 560.2 561.0 6.77 50 21.1 7.9 14.5 . ... 0.277 S. 5.0 1.5 BE. Clrrua. . ... Despejados .
L4 562.0 1660.3 661.2 6.lñ 48 21.3 7.2 14.2 ... . 0.278 S. 5.2 1.0 SE. ClrrllJ. . ... Despejado .
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Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
1
151 562.2 560.4 5
161 ~.61. 9
17 561.7
181 561.9 560.0
191 562.0 560 2
201 5~2.2 560.3 5
21 562.2
22. 562.6 1560.8
1
23 563 o 560.8
5 124 563.2 561.2
25 562.8 560.5 5
26 562.3 560 4 5
2i 562.1 560.3 5
28 562.0 560.2 5
61.3 7.06 47 21.6 7.2 14.4 .. . . 0.279 S. 5.3 1.5 SE. C1rrus.
61.2 6;77 50 19.2 10.4 14.8 . . ... 0.661 S. 5.0 3.0 ESE. E. Cs. dispt.
61.0 7.74 63 18.5 10.1 14.3 . . . . 0.286 ESE. 4.7 7.5 ESE. Ns. Cs.
80 9 10.57¡ 71 19.5 10.2 14.8 ... . 0.250 SE. 3.a 5.0 E. Cs. dlsps.
61.1 10.57 77 20.5 10.3 15.4 .. . . 0.330 SE. 3.3 4.5 E. Ca. dlsps,
6l.2 11.36 78 19.6 10.6 15.0 2.8 0.332 SE. 3.2 6.0 E. Cfr. ests.
61.4 6.15 48 17.5 10.6 14.0 ... 0.334 S. 5.2 8.0 Inc1ena Clr. velo.
61.7 8.10 69 18.6 9.8 14.2 .... o 200 BE. 3.1 9.0 !nclena Ns. Cs. Clr.
6L9 9.12 76 15.9 9.9 12.9 2.2 0.198 O. S. 2.4 9.5 Inclena Ns.Cs.
t)2.2 9.00 74 16.0 9.4 12.7 lO. 7 0.018 Calma. 2.6 9.5 lncterta Ne. Cs.
61.6 7.49 60 17.6 6.8 12.2 0.9 0.087 Calma. 2.8 6.6 o. Ns. Os.
61.3 7.49 60 18.6 5.5 12.5 . . .. 0.091 SSO. 2.3 3.5 ..... Cir. y Os. dlsp.
61.2 7.49 60 18.5 6.4 11.9 .... 0.108 o. 4.0 4.0 lnf.O. Clr. y Cs. dlsp .
61.1 7.49 60 18.6 5.3 11.9 . . . 0.106 o. 4.0 3.5 . ..... Clr. y ca. dlsp .
RESUMEN GENERAL ~
~Máxima promedio mensual.. ............... .. ........... ....... ..
Barómetro'- o• Mínima id. íd .
~tedta id. id ............................................... .
?ttáxlma íd. íd ..... ............ .................... .. ......... ..
Termómetro C. • ~tínima id. id.... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • ...... .
Media íd. íd. ..... . .......... ... .... ... • ... ............ .
Pluvlómetro.-Lluvie. cafda durante el mes..... . ... .. ... ........................ ..
Anemómetro.-Velooldad medie. del aire en metros por segundo .... ........ ....... .
PsiCTómetro.-Humede.d relativa medie. del aire ...... .. ...... . ........... . ..... . . .... .
Rn.por6metro-Eva.porao16n medie. en veinticuatro horas á la sombra . . . ....... .
c. e Deapejado •
. ... Despejado .
. ... Llo'Yizne. al amanecer .
. .. Despejado .
. .. Despejado •
.... Llav1e. por ln. tarde.
... . Cubierto .
. ... llovizna al amanecer.
P.L Lluvia de 1 á 2 p. m.
. ... Lluvia desde 1 h. á O e. m.
. ...
. ... Dos ma.ncbas en el dtsco solar .
. ..
. ...
m.
0.561.95
0.660.16
0.561.05
18°.94
8°.42
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0.252
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Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
13h ANALES DE LA INSTR.UCOJÓN PÚBI.~ICA nE COLOliiBIA
SECCION LITERARIA
ELVIRA
En el hotel D**• cenaban una noche Antonio, Juliáu y el que esto
escribo.
Se hallaban solo los tres en un sal5n retirado en el departamento
interior del etlificio. Alnmbrabnn dos lámpart\s hl pieza, lujosamente
nmnebladu; dos hermo sos espPjo .. daban frente á la puerta de entrada, y
r(·fi··jnbAn S()bre el ten ~o y -lns pnrode Jn h1z que recibían en su tersa saperficie
· htminas de admira ble pureza rl Hn as y t: •mbr<\S r . pn• l•ntativas
de lesa <'~cen1\ d e Pablo y Vi?·gi,úa d ccontban !o m u ro color cie C"iclo
pálido. AJorn "bnn hL m es a clo gl'attrl c r:\.mill Pt ~ [H.•rfumttt· de nubes, de sombras y tropiezos. Era su padre un fuerte
capitnli tll. Le había prometi•lo enviarle á p sar en Europa una larga
tem porarllL lu6go como acabase sus ostnclios. Se sabe que entre nosotros
In carrera de m e di c ina no se tiene por completa en tanto que quien )a
huya terminado no vaya á Eut·opa á dal"$e un bano en ese vasto mar de
saber y 1le x periencia. La el ped i a Jc J u l ián á su! nmigo~ tenía, pues,
carácter de a u ncia m u y Jurgt' si no terna.
Era Antonio el mayor de los tres con1ensales: tendria quizás treinta
af\os, aunqu revelnba su a3pe ct muchos má . Algunas can~s resaltaban
yá en su ... bigotes, negros y poblados, y sus mejiiJas ajada. dejaban ver
]a'j huellas ele ufrimientos hondo~, pren1Aturo . Tenia la voz un tanto trámula,
y la pronunciación dificultosa: conocia.se fácilmente que había y'
abusado de los licores cmbriag.tntes. Tenfa anteojos azules, y un gran
sombrero de fi ltro, qne ni por uo momento se quitó, cubría1e Ja parte
e u perior del rostro.
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EL IRA 137
Entr urin vec s á ervir)es colaciones y licor Olla muchn.cha de
intereennt presencia nnoqnc vestid casi p bremente. Sus farciones nn
tanto rnarohitn . cubierta d v~ga p¡l)idt3z, cona rvaban nún rcstvs de
anterior y singular belleza qne fue, sin dutln, noble y didtingllida. Su
cabe) lera, blondn y un t n to ensol'tij~da hacia hu sienes, Js r cogin n
una hermo a trenza u le caía por la esp1~ld. ; sus ojos, nnchos y ra gados,
er n nznles, n1n d nn znl t n subido quo ñ qnien no los hubi se
observad cerca lo h tLbrían parecido n gros; nnriz delgad1L y recta; sedosas
y larg. s pe t na ·frente anch ; labios pensativos; tlentndura perfectu.
Tenaz melnncolíu ombreaba nquel hermoso ro tro, e municá.ndol
cierto vag rom ntici mo. C nocíase quo deaempel'1:tba funciones Ajena
de su nntigua posición: no er o su manerns las de una Birvient. vnlg"r;
dejl ba traslucir. l tr v's de su humil e e tatlo resto de un orgullo m 1
reprimido. Lcvantab lo ojo r ra vez 1 ;na min~r á aquél q o 1 uirigía
algunas palubra , y cu ndo cont stub t, lo hacía en rápidos mon síh,boa.
-Interesante muchacbn, dij Juliá.n mirñnclola fijam ute á tiempo
en que de ap recía al otro lado de la puerta. D s veces h\ h e vist nquí, J
aun creo conocerla. ¿ Onál será su nombre?
- usnna, repuso Antonio con voz m ~ trém la que de ordinario.
- -¿ Oonque tú la conoces?
-Mucho. Al decir esto, Antonio llenó e bran y tu,o oop '· é i ·
Titó á sus amigos tomar. Ellos col m a ron las su y as.
Antes d apnr r su copa, dijo JuliRn:
-Por la bell~ mujer cuy e.xistencin s, sin duda, un misterio. Amo
yo eas beldades cubierttlS de nubes que apenas las j¡ul ntre er, ~omo
un sol de in ierno velado por vapot·es impenetrables.
Bebieron. Antonio e tab visiblemente conmovido.
-Si la conoce ¿por qué no nos relat a stt historin? Presumo qn
aea interes ntc. No pued crea r que esta mu h ~lch . , huyt\ siuo si mpre
nna sirvienta.
-Bien. Sé que h blo con cab lleros. De lo contrario, no Jevant ria
yo el v lo qn cubre secretos doloroso3. . . • Por antes humedezcamos e)
gaznat .
Antonio volvió á. beber .
-Ern yo muchacho continuó· y con m•)tivo de relncion~ C()ntraid e
á favor de vecin d de h gHres, conocí á. los parlres iJo usnn · . Él se lla.
maba D . R m'n: er un excelente caballero, nn h mbro de bien á carta
cabal, digno de propicia suerte-si Jo que u.,mamos u,srte cultiv lOO siempre
rel ciones con 1~ justici . Ea·a tan laborioso, q ne lo su org n izución
de hierro podí resistir 1 s hugas tareas á que p r scm·mas entera-3 se
entregabB. Y, no obstante, poco mejorab de fortuna; mas ;,cómo btlbia
de mejorar? Un abismo no so colma. Pocos hombres he visto tan amantea
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138 ANALES DE LA. INSTRUCCIÓN PÚBLICA DE COLOMBIA
de su hogar como este buen patriarca: ningnna. otra cosa le llamaba la
atención; su alma habitaba dentro de las cuatro p redes, como suele decirse;
am ha á su esposa con ternura, y la trataba. con miramientos y
consideraciones que rayaban en humildad. Sus placeres se reducían á
proveer á su familia de lo necesario, y aun algo más, pues de ordinario
era rumboso, particularmente cuando era cuestión de recibir en su casa
personas amigas. Era hombre de carácter pronto y susceptible; pero al
propio tiempo tan dócil, que unas pocas reflexiones bastaban á hacerlo
volver sobre sus pasos. Apenas si he visto pe1•sona más manejable por
medio de la persuasibn y la dulzura.
El carácter de dotla Olelia, su esposa, formaba contraste con el suyo.
Era hija de un espatlol insufrible, que miraba á los habitantes de este
país como á gen tes de raza envilecida, y no se dignaba tratar si no á los
muy pocos que no desmerecían en absoluto el don. La hija creció á su
lado, alimentando su espíritu con tales ideas: su educación se redujo á.
poca cosa, á saberse de coro la lista de sus antepasados hasta el vigésimo
abolengo; á aprender á mirar á las gentes con desdén de princesa; á
cuidar sus manos del contacto de objetos vulgares; á eubrirse con telaa
costosas; á esperarlo todo de la excelencia de su prosapia. No hay, pues,
por qué extratlar que viniese á ser más tarde una mujer vanidosa, dominante,
indómita y adoradora del fausto. No sé cómo pudo verificarse
aquel matrimonio, á no ser que en ello hubiese intervenido el diablo,
pues D. Ramón jamás ha campanilleado de noble, y su fortuna apenas
era mediana.
Con semejante esposa ¿qué matrimonio hubiera podido prospera.rP
A duras pena , y á fuerza de paciencia por parte de D. Ramón, púdose
conservar en armonía, á lo menos aparente, el hogar por algún tiempo.
Una preciosa nifla. vino á calmar un t nto las amarguras del pobre setlor,
rcconciliándolo con la vida y haciéndole llevadera la pesada carga que
gravitaba sobre sus hombros. Diose á esta nifla. el nombre de El vira ...•
Dí me, Julián, ¿en tus estudios de clínica práctica no has visto alguna vez
una muchacha altll, delgad , rubia, de cabellos crespos, ojos grandes,
con un lunar en la mejilla derecha, y de ceilo altivo y amargo? Está tísica.
Hace tánto que no la veo, que ni la conocería yá.
-Agnárda, dijo Julián, poniéndose eu la frente, en línea vertical,
el dedo índtce, y cerrando los ojos por algunos momentos. Y á caigo ...•
¿No era su pronunciación un tanto ceceosa?
-Sí. Esa es .... ¿Qué suerte ha conido?
-1-Iurió hnrá un mes. ·Pobre criatura! El corazón me decía que de-bía
de se r una muchacha. decente y dchistori misteriosa. Varias veces vi
correr por sus m{\jillas lágrimas e Hadas.
-·A,! ¡que descanse en paz! .... dijo Antonio exhala-ndo un profundo
suapiro. , L hubieras visto tú aquel20 de Julio en que cautivaba las
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ELVIRA 13~
miradas con su belleza deslumbradora, con sus vestidos do nn lujo m·iental,
con su ltivo continente de rein rodea de sus vnsallo ! .... L hubieras
visto cuando, en un coche tirttdo por una pareja f gosa, recorrí el
24: por la tarde los camellones de Ohapiuero, compatlada do su madre,
de su hermana menor y de e te pobre diablo que te hablnl ....
-¡Oonque tú! .. .• exclamó Juliáu m1rando fijamente el rostro de
sa amtgo.
-Pero se me volvió á secar el gaznate, repuso Antonio, llenando
otra vez su copa. No me acompat'iéis, que vosotros no tenéis para qué ...•
humedecer á cada momento la lengua. Y apuró el trago con avidez.
--Aquella tarde, continuó ha quedado indeleblemente grabada en
mi memoria. Oon pl'etexto de unas carreras de caballos que ae celebraron
en una despejada planicie que demora á poca distancia de aquel caserío,
concurrió allí lo más hermoso de la sociedad bogotana. Veíanse leg n tes
caballos, lujosamente enj ezados, cruzar en todas direcciones á voluntad
de jinetes tan hábiles como apuestos; en coches descubiertos paseab11n,
Tistosamente ataviadas, setloritas que formaban grupos encantadores, semejantes
á canastillas de fiores recién abiertas. L tarde era cómplice de
tánto boato y placer: lujosa también ella, despleg ba toda la magnificencia
de un cielo sin nubes; las serranías que por el Occidente limitan la
sabana, estaban embozadas en transparentes gaslis azules y algunas nube·
cillas de oro pálido ribeteaban sus perfiles indecisos, como antorch s tranquilas
e volcanes lejanos. Allá, muy lejos, se divisaba 1 cumbre del
Huila, enrojecida por los rayos del sol medio hun ido en su ocaso. Absorto
contemplaba yo todo aquello: el luj de los mortales y el lujo de la naturaleza.
Amaba, y creíame amado: la presencia de la mujer que poseía mi
alma, me inspiraba recogimiento é instintos de adoración . .t:Iubiera, en
aquellos momentos, sido capaz de nobles acciones, de sacrificios heroicos.
Elvira se llevaba, sin duua, la p lma en aqnel primot·oso certamen de
belleza y elegancia. Un sombret·iJlo de paja italiana cubría en p rte sus
crespos e bellos, que, com rebeldes dej r e u.ptision r, aso m ban en
bucles sobre la ancha frente; ur1 j ub6n de terciopelo opiimía su delgado
talle; una falda de r so deseen i de su cintura, dej ndo descubiert s los
diminutos pies, primorosamente calzados en zapatos do seda encarnada.
L luz del sol poniente batlab , al través de un velo de gas salpic da de
florecillas rojas aquel rostro angelical, ligar mente sonrosacio por lo emoción
del placer y por el e lor de la tarde. entíame dichoso: no me hubiera
cambiado por el más poderoso de los mon rcaa. Mus, de súbito, una
nube importun vino á emp nar el cielo de mi felicicla
Citación recomendada (normas APA)
"Anales de la Instrucción Pública en los Estados Unidos de Colombia - N. 109", -:-, 1891. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3687210/), el día 2026-04-08.
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