Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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TOMO IX. Agosto de 1886. NUM. 49.
ANALE~ DE LA IN~TRU~~mN PUBLI~A
EN LA REPÚBLICA DE COLOMBIA
OFICIAL.
LA CONSTITUCION NACIONAL.
La República ha entn1.do de nuevo en el régimen constitucional.
¡Bendita sea la Providencia por tan señalado y trascendental
beneficio!
Después de una revuelta espantosa que echó por tierra las
instituciones del país, vuelve éste, inspirado en altas ideas y en
el amor de la paz y el orden, al régimen de la. legalidad. Apenas
habrá habido en nuestra Historia nacional un acontecimiento más
significativo. Esto es algo como una resurrección.
Cuando el 5 de los corrientes, á las tres de la tarde, el cañón
anunció á la ciudad l:t sanción de la Carta fundamental de la
República, todos los ci tH1adano se manifestaron regocijados, y
cierta suave tranquilidad reemplazó, en los ánimos, ~í. la ansiosa
inquietud que hacía largos meses mantenía en expectativa la sociedad.
El régimen constitucional es la vida de una Nación,
como que él simboliza. el poder de la Ley y la Justicia, y el reinado
del orden.
Las nuevas instituciones son bastante serias para que podamos
fincar en ellas legítimas esperanzas de estabilidad en el Gobierno,
de respeto por la autoridad, de efectividad de las garan-
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28~ CON~">'ITJ'G IÓN NACIO AL.
tías individnalo , de nniuacl en ln. Ley y la Admini. ~ración y de
afianzamiento de b paz pública. ¡Que liL Provide11eia tienda sn
mano protectora sob 1·e c.-la P¡\trin. tn.n digna de buena suerte!
La Constitución invorn el nombre de Dio , "fuente suprema
de toda nnLoriclacl .. , ~L sabrá guinrnos de hoy más por el
' recto sendero de la libertad .Y b j u Licia.
El mi. m o c1 ía en titlC el Poder Eje en Livo de vol vi6 sancionn.da,
nl Honorable Con !wjo Constitnycntc, la C(1.rta fundamental, el
Puchlo Bogotano rcc.:ibió regocijado la .·iguieute
\ LO C L'C' IÓ~ DEL E ' 0.\. TWA DO DEL PODl!'R J~J IWUTIVO.
Oompalnnlas! Iloy bt , iclo 't• ju ·ac:iou:d 'on . tituy uto ha ciado t'•rmino á n labores
con ]a cxpedil!iún de a~nel < cLo, y el GviJicrno tiene {t, honra el ponerlo n
Yigcncia.
Nue ~ra vida, Cf'lmo pnoblo republicano, ha siuo continuado de a trc
en la xpcrimentación do sisL<'ma políticos. La turca ele estériles ensayos
debo iener ri n, y cll,uculo Colombiano detenerse, con pel " evcmncin y fe, {L
practicar y oslener las in tituciuncs qnc hoy comicn7.a.n [t regir. Ellas
dcbru ser, de hoy más, n ncslra bn.n~era, y sólo rcspel:'tndolus el ci ndad;mo
y cumpliéndolas el .Jlagi~:~irado, sabremos cómo cs. fecunda su sombra para
el bienc tat• )' progre () do }J, nepública.
Demos ú la. nueva Oonstilución, por el respeto y la práctica, la virtud
mantvillosa. fjUC nace de la voluntad nacional; y ayuuC;mos á hacer de ella
la forma política definitiva do nn pueblo qne nació para muy altos destinos.
Colombiano ! La nueva Constitución de la Rf\pública restablece el
orden quebrantado y la normalidad. Juremos cumplirla.
Bogotá, Agosto 5 de 1886.
J. M. UA M PO ERRAN O.
El Secretario de Gobierno,
A r istúles Calder6n.
El Secretario de Relaciones Exteriores,
Vicente Restrepo.
El Secretario de Hacienda, (\ncargado del Despacho de Guerra,
Antonio Roldán.
El Secretario del Tesoro,
Jorge Holguín.
El Secretario de Instrucción pública, encargado del Despacho de Fomento,
Enrique Alvarrz.
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•
COLEGIO MAYOR Im NCES'l'RA SEÑORA mu. ROSARIO. 283
UNIVERSIDAD NACIONAL .
COLEGIO MAYOR DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO.
:b;l 16 de Julio de 1, 8G, presen les los scfiorcs Hcctor, Vice-rector y
l)rofcsores que regon tan las clases, y el itiírascrito Secretario, se procedió á
verificar los e.·úmcncs del presente me , los cnale: dieron el resultado
siguiente:
CLASE Dg DEitE 'HO RO)f NO.
Rodríguez .Jnnn A............. Aprobado con plcniLnd.
Alvnrcz Iigncl. . . . . . . . . . . . . . . 11 otablc.
CLA.::E DE DEHECIJO '.\TUR¡\I;,
Rodríguez J nan • . . . . . • . . . . . . 10 otu.ble.
Alvanz )ligucl................ 12 Sobrosa.liente.
CLAt:;E DE DERECHO E P.\ -'OL.
Humirez José icrvo...... . . .. 12 SobreStlliente.
Galvis Jnnn de Dios........... 12 Id.
OJ,Asr; DE DERECHO l'IWCESAL.
Osorio G. Alejandro........... 12 Sobresaliente.
Barón }fanncl J. . .. .. .. .. .. .. 12 Id.
CLASE DE DERBCIIO PÚBLICO.
Alvarcz Miguel................ 11 Nota.ble.
So] ano J nan. . . . . . . . . . . . . . . . . . O Aprobado con plenitud.
CLASE DE DERECHO INTERNACIONAL.
Rodríguez Julio............... 12 Sobresaliente.
Correal Roberto.......... . . . . . • 11 Notable.
CI,ASE DE HISTORIA PATRIA Y ANTIGUA.
Pineda Nicolás.. . . . . . . . . . . . • . . 12 Sobresaliente.
Ricnurte Julio . . . . . . . . . . . . . . . 11 Notable.
CLASE DE ARITMÉTICA, PRIMER CURSO, PRIMERA SECCIÓN.
Botero Antonio............... 12 Sobresaliente.
Gacharná J ustiniano.......... 11 Notable.
CLASE DE ARITMÉTICA, PRIMER CURSO, SEGUNDA SECCIÓN.
Corredor Jorge.. . . . . . . . . . • . . . . 8 Aprobado con plenitud.
Rosas Aliénor................. 11 Notable.
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COI.EGIO M A. YOR
CLASE DE ARITMÉTICA, PRBIER CURSO, TERCERA SECCIÓN.
Rubio Alejo.................. 10 Notable.
Calderón Edolio.............. 7 Aprobado con plenitud •.
CLASE DE ARITMÉTICA, SEGUNDO CURSO, PRllfERA SECCIÓN.
Gonzúloz Eduardo. . . . . . . . . . . .. 10 N otab]e.
Mallarino Daniel. . . . . . . . 5 Apenas aprobado.
CIJA.SE DE ARITMÉTICA, SEGUNDO CURSO, SEGUNDA SECCIÓN.
Nitlo Enrique . . . . . . . . . . . . . . . 4 Apenas aprobado.
Porras Gilbcrto....... . . . . . . . . 12 Sobresaliente.
CLASE D:H ARITMÉTICA, EGU DO CUR O, TERCERA SECCIÓ •
Beltrán Buenaventura..... 12 Sobresaliente.
García Erne:ato. . . . . . . . . . . . . . 9 Aprobado con plenitud.
CI,AS B DE FRANCÉ.', PRIMER CURSO, PHI nm, ECCIÓ •
Martín Gabriel. ............. .
Penafort Ramón ........... .
6
(j
Apenas aprobalo.
Id. id.
CLASE DJ<; FRANCÉS, PRIMER CURSO, SEGUNDA l:;ECCIÓN.
Espinosa IIeraclio.... . . . . . . . . 5 Apenas aprobado.
Bula Eufrasio. . . . . . . . . . . . . . . 5 Id. id.
CLASE DE FRANCÉS, SEGUNDO CUitSO.
Montañés Juan N............. ü Aprobado con plenitud.
Herrera Daniel .. . .. . . . .. . . .. 8 Id. id.
CLASE DE CASTELLANO, PIUMER CURSO, PRIMERA SECCIÓN.
Herrán Javier............... 2 Ueprobado.
Forero Jorge . . . . . . . . . . . . . . . . . 3 Id.
CLASE DE CASTELLANO, PRBIER Ot.TRSO, SEGUNDA SECCIÓN.
Puerto Bernardino. . . . . . . . . . . . '1 A penas aprobado.
Bouavides Carlos. . . . . . . . . . . . 5 Id. id.
CASTELLANO, PRIMER CURSO, TERCERA SECCIÓN.
Mntloz Severo . . . . . . . . . . . . . . . 6 Apenas aprobado.
Posada Carlos. . . . . . . . . . . . . . 12 Sobresaliente.
El día 17 de Julio, con asistencia u e los sotlores Rector, Vice-rector,
los respccti vos Profesores y el infrascrito Secretario, se continuaron los
exámenes y se obtuvo el resultado que se expresa:
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DE NUESTRA. SEÑORA. DEI, ROSARIO. 285
CLASE DE LATÍN, PRiliER CURSO.
:Barreto Pedro. . . . . . . . . . . . . . . • 9 Aprobado~ plenitud.
Gómez Sérvulo............... 10 Notable.
CLASE DE LATÍN, SEGUNDO CURSO.
Holguín Hernando............ 10 Notable.
Cárdenas Germán . ... . . . . . . . . . 9 probado con plenitud.
CLASE DE I1ATÍN, TERC:ER CURSO (Prosodia).
Pulido :Marceliano. . . . . . . . 11 N otuulo.
Portocarrero Ricardo.. . . . . 8 Aprobado con }).lenitnd.
CLASE DE CASTELLANO, SEGUNDO CURSO.
Marines Francisco............ 9 Aprob1tdo con plenitud.
Reyes Alejandro. . . . . . . . . . . . . . 10 N atable.
CLASE DJ.~ INGLÉS, 'PRUIER CURSO.
Holguin Luis Mnrh1. . . . . . . . . . . 12 obrcsalicnte.
Montafiés Juan N. . . . . . . • . . . . 10 atable.
CLASE DE INGLÉS, S.EGU DO CUR O.
Diaz Francisco do P..... . . . • • . 9 Aprobado con plenitud.
lfartíncz Andrés............. 10 Notable.
CLASR DE ÁLGEBRA, PRIMER CURSO, SEGUNDA SECCIÓN.
Canal Bclisario ........... - . . 7 Aprobado con plenitud.
Res trepo Marco A.. . . . . . . . . • . . 6 Apenas aprobado.
CLASE DE ÁLGEBRA, PRBUm CURSO, PRI:HRRA. SECCIÓN.
Trujillo Emiliano............. 8 Aprobado con pleuitud.
Echevcrría :Moisés.. . . . . . . . . . 8 Id. id.
CI,ASE DE GEOllETRÍA.
Henao Pedro A... . . . . . . . . . . . . 12 Sobresaliente.
Tapia Fidel.................. 1 Reprobado.
CLASE DE GEOGRAFÍA, PRIMER CURSO, PRIMERA SECCIÓli'~
Mufloz :Manuel......... . . . . . 10 Notable.
Rendón Manuel............ .. 10 Id.
CLASE DE GEOGRAFÍA, PRIMER CURSO, SEGUNDA ECOIÓN.
Paz Julián........ .. .. .. .. . . . 10 Notable.
Ribas Luis María............. 10 Id.
CLASE DE GEOGRAFÍA, SEGUNDO C"GRSO.
Holguín Ln is María. . . . . . . . . . 11 N atable.
Gaitán Cristóbal.............. 10 Id.
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286 COI,EGIO :M: A YOR DE NURSTitA. SEÑORA DEL ROSARIO.
CLASE DE FILOSOFÍA, PRIMER CURSO, PRDIERA. SECCIÓN.
llena o Pedro A. . . . . . . . . . . . . . 9 Aprobado con pie ni tu d.
Reyes Alejandro. . . . . . . . . . . . . . 5 Apenas a pro baJo.
CLASE DE FILO OFÍA, PRI IElt CUR O, SEGU .... DA SECCIÓN.
Campuzano Estanislao.... . . . 12 Sobresaliente.
Amaya Juan N..... . . . 10 Notable.
CLA E DE FÍSICA.
Ca tro Napoleón. . . . . . . . . . . . . . 11 Notable.
Loncloflo Luis.. . . . . . • . . . . . . . . 11 Id.
CLASE DE QUÍMICA.
Snárez Carlos. . . . . . • . . . . . . . . . 11 Notable.
Delgado Alfonso.. . . . . . . . . . . . • J 1 Id.
Conformo á lo disr ucsto anteriormente se han declarado reprobados
los alumnos que van á mencionarse, por haber sido llama0 1 .12 0.36 call. 11. l\I. c. 7 561.14 559.21 14.G2 1S.G2 i 1.06 C. eal.
8 561.70 550.4 :> l ·i .3 17.62 1 6. 76 C. cal.
1 9 56 l. 70 550. G3 11.12 14.12 1 3. 'i5 C. 11. cla. n. b.
lO 561.'?0 55!l.4J 13.75 17.00 1·....... n. mot. cal.
11 561.72 !Jj~.G3 13.75 li'.OO 1........ cal. 11. t. ral . .r:r.
1 12 1 562.26 5GO.Ol 13.88 16.50 1 l.l:l C. cal. co1·. l. vo. cla.
13 562.83 560.58 13.62 l-1.38 1 2-.1.1:3 C. cal 11. t. r.
14 562.45 5:59.81 14.00 1G.50 28. ,o n. mot. cal. 11. t.
15 1 562.26 5HO.G 13.50 lú.62 1 10 90 n. mot. cal. ll.
~~ : :::: :~ ::~:!1
, : ~: :~: ~ ~: ;: 1 : : : "::: : ~: :.· ;r ;n~ i~r.'.
18 1 562.62 560.37 1".75 18.00 C. enl.
19 561.11 55 .88 H.25 18.12 19.5.J, C. cul. 11.
20 560.58 558.32 11.50 1 1~).12 ve. esp. vi. . f.
21 561.14 559.06 14.50 1'9.12 16.40 C. eal. 11.
~2 562.26 f>GO.Ol 14.00 14..()2 2.06 C. cal. M. c. ll.
23 561.32 559.06 14.38 17.50 ve. cla. cal.
2·1
25
26 l
27
28
29
30
31
56l.H
561.50
561.70 1
562.26 1
562.62 1
5()1. 70 1
561.70
561.70
559.24 li.G2
559.83 11.25
55!'1 .4 5 11.12
11.00
17.00
16.8
6.18
5.50
560.01 1 14.62 16.7':> 1 8.:39
5GO.Ol 1 J.1.00 1 1G.50 8.32
560.01 14..00 17.12
559.2 t 11.:38 18.25
559.21 ¡ 14.25 18.00 1
1177.5o¡
D. n. pl. cul.
m. C. cal. t. 11.
!11. C. cal. 11.
n. mot. cal. H.
C. vi. O. 11.
m. c. vi. ru. St·.
m. ·. n. pl. vi. Sr.
m. c. D. pl. vi. r.
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288 OBSERVATORIO ASTRONÓMICO .NACIONAL.
Abril de 1808.
tñ BA.ROMETRO. - TERMO~IETRO. ~IP .... a Lluvia. ASPECTO DEL CJE IQ....o - - en milímeo
IP :Máxima. Mínima. Interior. Exterior. tros. 't1
- ----- ------
1 561.32 560.01 14.38 18.75 8.39 C. cal. ll. vi. N.
2 • J)G1.14 559.24 14.39 18.50 ........ ~.:. m. C. vi. ru. Sr .
3 562.11 559.83 14.25 18.62 1.88 1 '. D. n. agr. cal. co r. L.ll.
4 562.83 560.01 14.38 17.25 ....... .... ~ . ve. cla. cal
5 562.45 560.37 14.50 17.88 o ... . .. . ; m. C. cal.
6 562.45 ll59.45 14.50 17.62 5.06 1 D. 1 '. vi. m. O. ll.
1
7 562.26 559.83 14.50 17.25 5.63 ~ m. o r.a1. 11. 1
1 .
8 562.83 559.45 14.50 18.88 51.25 o. D. n. pl. 110
562.3 560.13 14.50 17.50 6.14 1 C. A DE.'.
l.-Cota ele malla c1cl uonqui tador Don Gonzalo .Jiméncr. do Que ada,
fundador ele la ciudad de Bogotá en 1538.
J!jsta cota es una e pcein de carni a in manga · ni co:tnra; hecha •h' tlll
tcji centímetro 1le ancho y 11 el"
alto. • 'u pe o es de 4, jHQ gramos.
La usahn el Conquistador corno arnuulnra para dcfcntlc•J\ e de las fte·
chu, cnrencnada de los indios ¿ borígenc~S del .. u vo Hcino de Granada.
So halla 011 regular estado, á pc.·m· de su anLigüedad. (Véase el Grabado
tomado del Papel Periódzco Jiu trado, debido á la benevolencia de ·n propietario
y redactor el seflor Alberto U rclancta).
Quesada era natural de Granada en Espafla y murió en In. ciudad de
Mariquita c114 de Febrero do 157n; u re tos desean an hoy bajo el altar
mayor de la Catedral tlc Bogot1í.
2.-Espucla que perteneció también al Conquistador Qne adu. Es de
fierro, tamaflo mediano, y sin rodaja.
3. -Espada y daga de l!,rederm{ul, La espada es do forma recta, angosta
y mide un metro de largo; tiono grabada en ]a hoja la inscripción
siguiente: "Domini cau ·a vincio (s1·c}, Viva el Re.\' de Portugal"; fu{•
hallada en Pasea ó Pascote, jurisJícción ele Po ea. Con la e purlu se halló
una daga de fierro, de figura tosca y o:drafla, mide nnos i6 centímetros do
largo. Se dice que pertenecieron nl Oonqniatador ..Jicolás do Frere de 1821.
U.-'l'rcs vi:;tas liLogmfLtdas según r]i eüo del 'reniente uc N.t ·ío .cflor
tlnym<' Bnm, qno H'Jll' entan la but.db na\·:d g·u1MLL JHH' el Gorwr.bl Jo·é
r~lle. ( Lrucron dun .. ulas al .Musco put· el sc.:fior Antonio Clavi,jo
DudLn ).
10.-0orona del Librrt:Jclor. Fnó prescnL;Jda á Bolívn.r, el 25 cie Junio
tlo 1825, por las autoridades ele la cíndad (le Cuzco . .E~ una guirn;dthL ó corona
do vencedores que imila dos ramas ue hturel entretejiLlas, en oro fino.
En la parte del frent.c tiene un sol COtl muchos rc.Lyos formados con peqncfios
diamantes y 1:L ioscripci(Jn "üuzco"; en b parto opuesta al sol h,\y un
hermoso lazo de oro que sujeta. las dos ramas del la.nrel y una. media Luna
con 6 uiamautes granues y 4 pcqnellos. 'fiene e ta guirnald:l 45 hojas de oro
de unos 3 centímetros de hu·go; entre estas hujas o hallan repartidas seis
flores, cada una con un diamante grande y cuatro peqncllos, y lleva 44 perlas
grandes imitando el frnto dellanrel. Esta prccios;t joya pesa 763 gramos.
Al rec1birla el Libertador Boli var, L.~ colocó sobt·e las sieues del General
Sucre, quien lD remitió como un obsequio al Cong1·eso de Colombia, y
éste ordenó se depositara en el Museo Naciunal, como monumento de gloria
para el Ejército Colombiano liuertador del Perú.
1 J.-La base ó taza del florero de loza fina., con las armas de Es pana
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.MlJ 1':0 N ACfO • A L. 295
en rollcve y doraO B ,,g,,t[t. c,·L.Luleeitla Pll ese clí.t, en nombro
del pueblo, asumía el Gubil'l'llO del p·!Í · independiente de la Madt·e pat:·itL.
17.-0opia impt·es:L dt·l Acla de Int16pc11dl'IH:ia. de l;t l'rovincia do Cartagenn,
rn la Knc•\n Gmn:Hb, elll de Novietnbro de 1811.
1 8.-R p:ula <.¡ ne ¡Je 1lico u ... ab:t el Vr rre.v Amar, último Virrey dol N nevo
Reino do Gr.Ltln.•la. Gf)bernó de l.'O:J (L 1~10.
l!J.-Cr(tneo del Vm'<'J' Solít>. Crohcl'lló d lí3:3 (t 17'01. Muerto cl27 da
Ab1·il de 1 i'70 C'Omo l);~cet·dotc del Üo11 rento de San Fmnci ·eo do esta ciudad1
habiendo d ispuc ·to de SllS UÍCIH.'S tle ft>l'tllllH en Íil\'01' de los pobres J
del Hospital rlc Uariuad.
20.-Plunchn. de cobre ~IIP tiene gt·uhado el mapa de la Nuev.t Granada
en J 847, heclw y publieu.clo pot· el GcnC1'itl Joaquín Acosta, y arreglado
en 1858 á la divibión fedcr:.t.l por el Sr. Dr·. José Me:trb Sampet'. (Donado al
Mu .. eo Nacional por el mismo seflot· S;nnper y su e poSiedra, representando iL un Obispo, en tamafto
natural, obra muy antigua.
28.-Atril de madera con pie, mueble digno do conservarse en el Mu·
soo, por haber hecho parto del mobiliario de la Bibliot.eca Nacional en la
flpoca do sn fundación, afto de 1767, y también por haber sido el que usaron
de. pui·s Mutis y Caldas pa.rn colocar sus librou uo consulta.
9 9.-Espada y lamm flcl General Juan José Neira, mandada colocar
junto con ·u retrato, en el Museo Nacional, por decreto del Congreso, do
fecha 10 do Abril de 1841.
i30. - Corona ROPIOS AUTORES.
En su Opúsculo de 1857, el Doctor T. M. Contt·eral nos habla de
las fiebres de Guadnas, siendo ceo también de lo qn'3 pasaba por aquellos
tiempo sobre las riberas del Magdalena y siguiendo la nomenclatura dfl!
c2a época.
Hablándonos tio la importancia del suelo en relación con ltt gra.\'edad
de In fiebre, nos dico: "En la fiebre intermitente perniciosa se indica lu.
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DEL MAGDALRN A. 297 o
necesidad de ocurrir á la quina para prevenir una apoplejía mortal, y se
nos impele á practicar la sangría en las inflamaciones y congestiones san·
gníneas que ponen en peligro la vida." Esta es una prueba viva del buen
conocimiento de la fiebre en cuestión de parto del Doctor Contreras.
Tratando de las fiebres continuas y especialmente del t1jo, nos dice
con mucha exactitud: "Hay falta de concierto entro la enfermedad y sus
diveraas seflales; usí es que se nota sequedad en la boca, sin haber sed; se
practican aplicaciones dolorosas, como la ele poner sinapismos y el enfermo
no siento mal alguno; padece en realidad una nfccción violenta, y, sin embargo,
no deja de asegurar que está bueno: ue aquí el epíteto de maligna
quo ha recibido csb fi(·brc. ' "Faltan en ella todos los síntomas de las otras
fiebres." Asevcm quo "el diagnóstico no es seguro en razón de la variabilidad
U.o la fiebre 11 ·n marcha, duración y terminación, no siendo aún estable
la convalecencia, pue: .·on frecuentes las 1·ecaídas." "Nunca. hay crisis
completa, lo más común es que sobrevengan evacuaciones de sangre por las
narices, la enfermedad pucuo tran~fonnarse en crupdón milim·." "La
muerto viene{~ causa. do las apoplejías, do las parálisis, cte., de la colicuación
de la sangre, ó do la disolución pútrida." ' El peligro está en todos
estos danos, pero es mayor cnando afecta el cerebro, porque puede pasar á la.
pnrálisis, á la inflamación y á la gangrena." En el caso actual nos describe
una fiebre palúdica, remitente, en estado ó conclición tifoidea con lo propio
á la afección y al genio epidémico.
El Tifo pútrido os nna afección en todas sus partes idéntica á. la anterior;
apareció en el ano de 1856 sobre las riberas del Magdalena y pronto
visitó á Gnaduas; solamente que era de una intensidad y de un carácter
malignos; nos hace el Doctor Contreras su relación y luégo agrega: "En
la mayor parte de los enfermos se presenta en semejantf:' estado un fenó~
meno bien particular y muy digno de llamar la atención, porque de él de·
pende la vida: repentinamente, como por encanto, desaparecen todos los
síntomas alarmnutes; la respiración de difícil y penosa pasa {¡, ponerse en
armonía con el pulso, que es regular, pero muy pequof1a y fácil de deprimir;
las facnltades intelectuales muy despejadas; el enfermo no siente
mal alguno y concibe que yá está bueno· no hay sed, temblores ni cefalalgia;
sólo se nota que los labios están nn poco abultados, secos y lívidos
y en la comisura húmedos de una mucosidad. espumosa y espesa; las personas
qne rodean al enfermo y n.un algnnos médicos, conciben ]a seguridad
de Stl reposición. ¡ Engaflo fatal! ¡Fugaces esperanzn.s! La descomposición
pútrida ha llegado á su colmo; In muerte es segura; esta lucidez dnra poco,
pues de golpe cao el enfermo en un estatlo soporoso, con delirio tranquilo
unas veces, otras furioso, postración absoluta, coma, risa sardónica y cxtravismo,
crocidismo, carfolojía, meteorismo con diarrea colicuativa, di·
ficultad de la deglusión, y en la mayor parto de los casos vómitos de sangre,
20
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298 CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LAS FIEBRES
todos síntomas de la agonía y de la muerte." Nada tenemos que agregar á
la que y á. indicámos en el precedente caso, excepto una amplia conformación.
Contreras conoció las fiebres intermitentes; sn descripción es completa.
Bajo el nombre de fiebre injlamato1·ia, nos trae una fiebre palustre,
grave desde el principio y frecuentemente perniciosa, y otras veces seguida
de un estado tifoideo b-ien grave.
Fiebre ·intetmitente pe1'niciosa es, para Contrerus, una fiebre desde la
invasión mnrcada por la postración rápida de las fuerzas, y desde el momento
del acceso una especie de apoplejía, de coma, de sofocación tan peligrosa,
que por lo regular mata desde el primer acceso, sin dar tiempo para averi·
guar qué clRso de fiebre es; en otros casos mata del segundo y cuando más
tarde del tercer acceso.
La fiebre cata1·ral, es una fiebre cat.arral en su verdadera acepción.
De la lectura atenta del Opúscu.lo del Doctor Contreras, no queda duda
alguna quo nllí se encuentra en el fondo una buetu\ resetla da todas las
formas de las fiebres palustres única y exclusivamente.
El Doctor M. Uribe Angel, en La Provincia de Antioquia, nos
define las fiebres conocidas allí como fiebres del Oauca, así: enfermedades
febriles, lo más ordinariamente adquiridas en orillas do aquél-río Uauca,
do carácter remitente ó intermitente, comnnmente, y rara vez continuas.
División: l. a Una fm·ma efímera de dos á. tres días de duración; 2. •
Describe otra fonna con los síntomas tifoideos, pero en atención al onorme
volumen del bazo, conviene en llamarla tifo, en este caso los enfermos yá
en convalecencia quedan por algún tiempo })Ostrados, y on esta forma los
síntomas cobran de intensidad por tres y cuatro días y se diría que el paciente
iba á morir, pero se presenta entonces una remitencia y signe bien;
en otros enfermos la fiebre sigue en su curso por cuatro, cinco y hasta
siete días, como una fiebre seca continu..a, y en cstll época una transpiración
cada instante más abundante se hace sentir en todo el cuerpo, y á. medida
que ésta so hace exagerada, la fiebre ceue y el enfermo experimenta el
bienestar causado por el abandono del estado tifoideo; en otros estados el
bienestar es interrumpido por nn nuevo escalofrío, acompa1iado éste de los
síntomas de jnvasión, todo de forma y de duración variables, y entonces
son f1·íos. 3. n Hace conocer en seguida la fiebre á forma er1·ática, por la aparición
á intervalos irregulares; 4." Formas subintrantes cuotidianas, tercianas,
cuartanas, dobles y sus subdivisiones,; y 5. n Formas perniciosas, cuando
los síntomas vjenen con tanta violencia y furin, que el paciente, si no es
, diestramente tratado, perece del tercero al cuarto acceso, y agrega que son
¡ las subintrantes las qne más comunmente afectan el carácter de perniciosas.
Hablando U.e las calentutas del Gauca, refiere una forma que antes de
' degenm·ar en fríos, sin estar acompañada de sudores, presenta un uspecto
diferente, y la llama remitente; dura do 15 ú 20 días; en otros casos, ~n
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DEL MAGDALENA. 299
esta misma forma ele fiebre no hay remisión, la fiebre es entonces seca continua
6 atáxica, vulgarmente tabardillo, peste, fiebre maligna, y segú.n el
órgano más especialmente interesado, la llama biliosa, gástrica, nerviosa,
etc. Diagn6stico, lo establece entre las mismas fiebres, de acuerdo con el
predominio de los síntomas de cada caso.
La forma más común es la remitente.
Hallamos diferencia en el grado de intensidad de las fiebres descritas
por Contrcras en Guacluas, con las del Doctor Uribo Angel, resultado inherente
de condiciones topográficas y atmosféricas, pero el paludis11w es el
mismo en su, esencia en ambas zonas.
Nos viene en turno uno de los grandes apóstoles de las fiebres del alto
Magdalena, y hasta cierto punto también del bajo Magdalena, la conspicua
figum médica, Antonio Vargas Reyes. Tomemos por partes.
Discu.sión sobre la fiebre amarilla, 2. 0 volumen. En correspondencia
con el Redactor de La Gaceta Médica de Lim,a, haco saber en su introducción
<:1 deseo de conocer 1a Geografía Médica del Perú, y, en eí.:Jcto,
hace su memoria sobre las fiebres del fagualcna para llegar á algnn a con·
clusión por la comparación con las que reinan en la Nueva Granada, y asevera
allí una vez más que, en sn concepto, no hay más que una sola especie
do fiebres en el Magdalena: la remite1~te ó intermitente perniciosa, pudiendo
afectar el carácter tlfoitloo, el bilioso, etc., el colérico, 'incluyendo en aquel
t-ipo la fiebre amarilla.
Caracteres generales. Estas fiebres tienen por punto de partida común
la absorción de miasmas deletéreos á. la economía, que envenenando la
sangre, la modifican de una manera especial y causan un estado mórbido
general. En éstas, las fiebres palustres, la sangro extraíua de las venas forma
un callo blando, negro, difluente, sin rastro de corteza inflamatoria, y
después de la muerte los órganos está.n congestionados y los gruesos bazos
no contienen coágulos, y si los contienen, son poco numerosos y muy blandos.
La sangre toma entonces el aspecto del sedimento del vino. .En fin,
en stt origen, el sitio de la enfermedad está en el organismo y no lo toma sino
más tarife C'ltando aparece la lesión local.
Define la fiebre remitente : toda enfermedad que presenta durante su
curw accidentes continuos, cortados por accesos periódicos, debidos á la
acción de miasmas palúdicos y que ceden á la medicación antiperiódica.
Sigue luégo la distinción con las fiebres causadas por la introducción en la
sangre de pus, ó do las que provienen do la inflamación de algún órgano.
Tratando del diagn6stico de las mismas fiebres, concreta: conocerlas es
dar la vida al paciente, desconocerlas es condenar á muerte el enfermo: pall'
evitar esto es preciso estudiar el enfermo en todos sus elementos. Luégo
continúa: la perniciosidad de lajieb1·e proviene de la exaqeraci6n de 1¿no de
sus e~tados, 6 clal trastorr¡o de alg'una de las j'lmciones orgánicas, 6 bien de
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300 CONTRffiUCIÓN AL ESTUDIO DE LAS FIEBRES
un estado general de la economía en, todo análogo á una enfermedad epidémi ..
ca. En el primer caso se trata de fiebres álgidas, congestivas, diafotéticas
pe1·-niciosas; en el segundo, de fiebres del mismo cm·ácte1·, á síntomas cerebrales,
da la médula espinal, del corazón, del p1.tlm6n y anexos, de los Ó'rganos
abdominales: ca1'diálgica, llematomática, n~ftética, etc.; y en el tercero, ó
sea simulando una enfe?·medad epidémica: fiebres perniciosas tifoideas, fiebres
perniciosas disentéricas, jieb1·es pernüiosas coléricas, en fin, fiebre
pet·niciosa amar17la, ó • ea w~a pe?·niciosa 1·emUente en s1.¿ más alto grado de
intensidacl, no siendo contagiosa. Apoyado en Chervin cree que la fiebre
que ha reinado en el Magdalena, y especialmente on Ambalema, es una
fiebre amarilla; oigamos su narración: "La enfermedad acometo bruscamento
á las personas en medio do la salnd más floreciente. La escena so
abre pot· Ugeros escalofríos seguidos de calo1·, terminando en sudo1·. La fiebre
C01Jtinúa, al parece1·, inte?'1'Umpida por accesos bien sensibles. El paciente
se queja de cefalalgia, de peao en la región epigástrica, de inapetencia, de
intiomnio ó de grande estupor. J..~os vómitos son de materias blancas al
prinCipiO, luégo biliosas; so concretan más tardo on una sustancia parecida
al café con lecho, y lnégo sangre pura. La postración de fuerzas
aumenta, In ansiedad es profunda, mancha · apm·ecen en la piel. A las
hematomesis siguen evacuaciones de sangro, y entonces este líquido trasuda
al través de todas las mucosas qno están en relación con las vías digestivas,
pues aparecen epistáxis, sangre por las ensías cuando la muerte llega á
esta altura, el cZterpo se cubre de sudor j1·ío, el pulso, que antes era frecuento,
se haco sumamente lento, el hipo presagia la muerte que no tarda
en aparecer."
Si¡ue á esto la relación do que siempre en las orillas del Mag:laloná
esta fiebre ha estado acompallada de fiebres. intermitentes y remitentes, de
carácter palustre, del modo más manifiesto, y cita el caso de Callejas, que
murió en Bogotá, en su opinión de una fiebre amarilla contraída en Conejo,
siendo de adyertir que sus compafl.eroa llegaron con intermitentes y remitentes,
que cedie,ron á la quina y quini'na. Además, ag1'ega q1te nunca se ha
infeccionado Bogotá con la llegada dfJ indi'V1.duos atacados de jieb1·e ama1·illa.
CoNCLUSIÓN TERAPÉUTICA : que todas ceden á la quina y qu,ini1¡a como
única ancla de salvación.
Luégo habla de ]a diferencia de la amarilla con todas las otras fiebres
palustres, considerando siempre aquélla como tál, y en cuanto al aspecto ó
estado tifoideo lo considera como una t1·ansición entre las contimtas JI las
intermitentes, y, con mucha razón, piensa que este estado no es 'ta1'o, pues
lo mismo sucede para el sarampión, la escarlatina, las vir1telas, etc., qt~te
pueden afectar un elemento tifoideo.
En el primer volumen de sus " Traba} os científicos," habla con rara
exactitud y precisión de las fiebres todas del Magdalena; haco la etiología
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DEL MAGDALENA. 301
con plena perfección y luégo trata de la importancia de conocer las fiebres
en todos sus ti pos, y de la frecuencia de confundir ·una remitente ó una
sttbintrante de aspecto t1joideo con una fiebre tifoidea, haciendo resaltar la
gravedad de la falta; termina con un caso práctico en corroboraci6n.
Quien quiera conocer á fondo las formas diversas de las fiebres perniciosae,
táles como ellas son en sí, con ejemplos vivos, debe consultar en el
acto y sin vacilar los trabt~jos sobre la materia, de nuestro eminente maestro.
Aunque haya mucha repetición con lo que yá anotámos del segundo
volumen en relación con su fiebre amarilla, nos creemos obligados ya por
en importancia, ya porque se refiero á la grande epidemia de AmbaJema d&
1857 Y 58, como también de Honda, ú. hacer un extracto de lo que dice en
en rrimer volumen: "La fiebre amarilla no es sino una fiebre perniciosa."
Las divide en fiebres perniciosas biliosas, fiebres tifoideas, fiebres car6tida1
y amarillas.
En Ambalema y Honda. en Noviembre, Diciembre, Enero y Febrero,
"la escena so abría por una cefalalgia intensa, acampanada de escalofríos y
do dolores continuos en los miembros y en el dorso. Los ojos se inyectaban
y lagrimaban, y el paciente se quejaba de insomnio, ó al contrario, de un
estupor profundo. Cuando estos síntomas se manifestaban, yá. el enfermo
se quejaba de anorexia, de dolor en el epigastro, do vómitos de materiaa
blancas 6 biliosas al principio, quo luégo se convcrtíun en una sustancia
parecida al cafó con leche, y más tat·de eran de sangre pura. U na ansiedad
profunda, una postración do fuerzas, manchas en la piel, epistáxis, sangre
por las ensías, sudores fríos, suma lentitud en el pulso, hipo, y nl fin la
muerte. Esta fatal terminación ocurría de diatintas maneras: en unos, loa
aíntomas iban progresivamente en aumento, tiA manera qne en 30 6 40
horas el enfermo llegaba á su conclusión; en muchos había reacción aparente,
en la que el enfermo parecía iba á alentarse, cuando de repente se
exasperaba y terminaba do una manera funesta; en nó pocos, en modio do
sus ocupaciones, iban y venían 6 se mantenían de pie hasta la caHi destruc·
ción de su sér." "Ansiedad, lentitud del pulso, la hemorragia y la coloración
de la piel, pues los cadáveres aparecían como tenidos con bilis, eran
síntomas predominantes." Tál era la fiebre amarilla del Doctor Vargas
Reyes.
Luégo continúa con la re1nitBnte biliosa, grave también, siendo de
advertir la marcha marcada en la intermitencia de la afección, descrita
como remitente.
En otra forma, nn1l cefalalgia. violenta dominaba la escen11, y el enfer·
m o moría bajo el gol pe de una congestión cerebral.
Termina con una fiebre de naturaleza palúdica, que considera como
una amarilla atenuada.
Concluye el Doctor Vargas Reyes: 1. o Que Za fiebre ama1'illa 68 una
NCO DE LA REPU UCA .. , , ,. ..
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302 OONTRIBUOIÓN AL ESTUDIO DE LAS FIEBRES
perniciosa intermitente en su más alto grado de intensidad,· y 2. o Que la
fiebre ama'rilla no es trasmis1'hle. A esto podríamos objetar con la razón
misma expresada por el Doctor Vargas Reyes, en relación con el vapor R.
M. Sterncr, en su travesía de San Thomas hacia Southampton, durante la
cual acabé con Ja tripulación y el Capitán en piona alta mar, sin ht1berse
manifestado un solo caso de fiebre palustre.
En el Diagnóstico de las jieb1·es perniciosas insiste con sobrada razón
en no perder nada del enfermo, y especialmente del lugar de procedencia
del paciente, y una vez conocido el carácter de la fiebre, obrar sin tregua,
pues un momento de vacilación puedo aer de resultados irremediables.
HaL1nndo de la ter-minaci6n de todas las fiebres, agrega, que aun las
simples y benignas, no tratadas oportunamente, dan lugar á la caquexia
palustre, á las hidropesías, etc., y en su mayor parte i lesiones del bazo.
En fin, ocupándose del pronóstico do las fiebres peruiciosas, termina,
con su habitual genio médico: "No hay fiebre más grave que la perniciosa;
un hombre en el brillo de la salud sucumbe do un instante á otro, y no hay
un remedio de acción más heroica qno la qaina y sus alcaloides, cuantlo el
numen del práctico da en la oportuna indicaci6n."
El Doctor Vargas Reyes no es responsable de haber llamado amarilla
una fiebre perniciosa, resultado de rápidos cambios regresivos en nuestros
principales productos notos de oxidaci6n, como tampoco lo fuó Chervin,
sobre quien apoya su opinión el Doctor Vargas Reyes; culpa fné de su época
1 nada más. Hecha esta salvedad, nos es diíícil encontrar en lo humano
mejor exposición sobre el impnludismo: como para el diagnóstico de las
~feccionefl del pecho, yá se hacía bastante bien, antes de las bellas aplicaciones
del descubrimiento de Lacunec; Vargas Reyes, á semejanza de Bichat
en sn Anatomía g~1¡eral, generalizaron desdo temprann edad y tal vez
sin darse cuenta que lanzaban cada uno, á su turno, un esqueleto naturalmente
articulado á la posteridad, susceptible de detalles y do interpretaciones,
pero jamás susceptible de cambio de conjunto ó de totalidad.
El sefior Doctor Esguerru O. en su lntrodu,cci6n insinúa la irlea do
comparar la fiebre amarilla do las Antillas con ]as que han reinado en
nuestras costas marítimas, para llegar á una noción exacta acerca de lo que se ha intitulado como tál en el interior: Ambalema, IIonda, Neiva, Espina1,
etc.
En sn capítulo sobre las fiebr-es en general, divide éstas en esenr;iales y
sintomáticas, resultando de los análisis de la sangre, en las primeras, disminución
de la fibrina, disminución, pues, de la plasticidad de aquélla,
sucediendo para las segundas todo lo contrario. Divide las fiebt·es on conti-
1Utas, 'remitentes, subintr-antes é ~·nte1'mitentes. De la anat01nía patológica
allí sefialada, aparece perentoriamente que Esguerra no hizo una sola autopsia
de un modo especial: en la tifoidea h&.y muchas petequias, palidez de la
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DEI. MAGDALENA. 303
piel, ésta es terrosa, demacración general muy pronunciada, meteorismo,
alguna vez rigidez y enfriamiento rápidos; en la amarilla y en la perniciosa
de corta duración se observa tinte amarillo más ó menos intenso, cubierto
de manchas lívidas; calor y jl.Jjedad de los miembros, conservándose por
nlgún tiempo; expulsión de sangre líquida, negra y algunas '"eces fétida,
al momento de mover el cadáver; ]a putrefacción es rápida. En el caso de
.fieb1·es perniciosas cree que se tratn de una discrasia en la masa de la. sangre,
sin dar lugar á lesión marcada alguna, "lo cual confirma la idea de que el
agente mórbioo obra primitivamente sobre la masa de la sangre."
En su clasificaci6n de la.~ fiebres no encontramos nada nuevo, á. pesar
do una muy lucida discusión sobre la mnt~ria. Las divide en cuatro géneros:
l. o Género de la fiebre tifoidea y t1jus; 2. o Género de las fiebres palustres,
remitentes é inter1m'tentes.: 3. o Ft'ebres er'llptivas, y 4. o Fiebres pestilenciales,
jieb1'e amarilla, JJe te y c6lera asiático.
En su. mem.o1·ia sobre las jieb1·es del Magdalena, ~Jsgnerra, tratando de
la endemia ilcl 1\fugdalonn, sus consideraciones sobre ]as divisiones, formns,
-tipos, etc. del género palustre, pueden considerarse obra maestra: va de las
páginas 73 á 79. llace abdracción del tipo y iliosa de los paises cálidos; nos ensena un nuevo signo derivado de la tenacidad
á. la acción dol ligua fría del pigmento amariJlo de la lengua en
ésta y de la separación completa en el caso de fiebre amarma, y termina
poniéndose do acuerdo con el profesor Vargas Reyes en cuanto á. la existencia
de la fiebre amarilla en el Valle, aunque de un modo raro, no olvidando
que ambos profesan ideas opuestas, ó por lo menos distintas en el
modo como está en sí constituída la fiebre amarilla, 6 sea que el último
considera la amarilla como 1ma remitente 6 intermitente perniciosa, y E¡¡-
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306 CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LAS FIEBRES DEL MAGDALENA.
j!uerra acepta la fiebre amarilla con la etiología hoy reconocida en el mundo,
aun cuando de sus palabras con buena fe habida y guardada, no se dosprende
sintomatología propia do la fiebre amarilla ninguna. Si Esguerra
hubiera observado un solo ca o de fiebre amarilla, nos habría
sólo por lo fuerte y persistente de su perfume, sino por haber aceptado >
la opinión de los indios, que creían que su uso desarrollaba la memoria y
fortificaba el cerebro. En el día se exporta do Venezuela y de las Guaya- nas
con dirección á Europa, donde le dan aplicación en la perfumería y
para aromatizar licores.
El uso de la sarrapia estuvo muy generalizado en remotos tiempo•
entre las mujeres del pueblo como perfume de la ropa y preservativo de
la polilla. El olor qne comunica á Jos vestidos es fuerte y hostigante.
El mnranón (ANAOARDIUM ocCIDENTALE, L) es un arbusto qne se cultiva
en los Estados del Tolima, Magdalena y en el Territorio de San-.Martín.
El verde vivo y brillante de su follaje recuerda el del naranjo, aunque
es bien diferente la forma de sns hojas. Las flores, dispuestas en panículaa
derechas, son pequeñas y de poca apariencia; mas no así el fruto, que se
hace notable por el desarrollo desmesurado de su pedicelo, y cuando aquél
ha llegad e á su perfecta madurez, éste toma la forma inversa de una camue~
sa grande, de nn amarillo y rojo despercudidos. Es de un gusto acídulo
nada desagradable, si bien muy acerbo antes de entrar en sazón. Cuando
maduro, si se somete á la fermentación alcohólica, da una especie de gua·
r'apo de un gusto muy semejante al malvasía; con él mismo puede propararse
nna cvneerva análoga á la del membrillo. El fruto propiamente
dicho consiste en una pequefia nuez arriñonada de un color plomizo; la
cáscara de éste está impregnada de un aceite cáustico que oxida el fierro
y no permite comer la almendra sin haberla tostado antes.
El tacay es un árbol elevado, de tronco muy derecho, aunque no
grueso; se encuentra en abundancit\ en los llanos de Villavicencio; da
una especie de nuez esférica, de una pulgada de diámetro, muy dura y
lisa que empieza á abrirse por la cima en tres cascos grnesos é iguales, y
encierra otras tantas almendras de la forma de las del J ATROPIIA cu&cAs,
L., pero mucho más grandes qne éstas. Cómense tostadas, con la particU·
1aridad de no ser drásticas á pesar de ser una euforbiácea la especie que
las produce, ni su embrión ácre como ocurre en la generalidad de las
almendras de esta familia. Los frutos caen del árbol á ]a madurez·, pudiéndose
tomar del pie del árbol donde se encuentran en montones, circunstancia
que permite obtenerlos en cantidad considerable y á bajo
precio, y desde ]uégo pueden exportarse sin mayor costo. El Doctor H.
Karsten llamó esta planta ÜARYODENDRON ORINOCENSE. Encnéntrase descrita
y figurada en su espléndida obra titulada Ftorm Oolornoianm specimina
selecta.
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VEGETALES IMPORTANTES POR SUS FRUTOS. 309
El almendrón llamado de Mariquita por ser el lugar donde se observó
por primera vez, y al cunl dió el señor Mutis el nombre botánico de
CARYOOAR AMYGDALIFERUM, crece en Antioqnia y Purificación y abunda
en Lérida, donde forma bosques enteros; siendo tanta la profusión cou
que fructifica, que sus nueces se reeogen del suelo. Son éstas uno• erizos
leñosos, reniformes, de color castaño, de cuatro centímetros de largo y dos
y medio de diámetro ; encierran una gruesa almendra casi cilíndrica,
blanda, de fácil digestión y muy nutritiva; insípida si se toma en estado
natural, pero confitada, no tiene rival ea lo delicado del gusto. Es pastosa
y muy suave; con ella pueden prepararse masapanes y turrones muy
superiores á los que se hacen con las almendras del Amygdalus communis,
tan estimadas en todo el mundo.
WINCESI • .lO SANDINO GROOT.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
310 EL .AHORRO.
EL A:S:OlUtO
POB SAMU'EL SM:ILES.
(Traducción de ])z~go Mendoza ).
(CONTINUACIÓN.-Véase el Tomo VII, número 37, de Enero de 1884).
CAPITULO VI.
:MÉTODO S D R EC ON O Mf A.
Con profunda sabiduría los Romanos designa·
ban con un mismo término el valor y la. virtud.
No hay en verdad, propiamente hablando, virtud
sin victoria sobre nosotros mismos. Lo que nada
nos cuesta, no nos sirve para nada tampoco.
DE MAISTRE.
Casi todas las ventajas que el hombre posee
sobre los animales inferieres, nacen de que puede
obrar en unión de au~ semejante!', y llevar á cabo
por el esfuerzo combinado de muchos lo que no
podría realizara~ por el solo esfuerzo individual
J. S. MILL.
Nuestra principal se~ridad cuanto á lo futurv
está en la. mayor distnbución de la riquP.za y en
todas las med1das que tiendan á obtener tal resul·
tado. Con la posesión de la riqueza vendrán loa
instintos conservadores y el desdén por los proyectos
inmorales. Mucho debe esperarse de la población
rural cuando sea propietaria y de lb nr·
bana cuando capitalista.
W. R. GREG.
Los métodos de practicar la eronomía son muy sencillos: gastar me
nos de lo que se gane, es la primera regla ; ahorrar siempre algo para lo
futuro. La ley civil considera el derroche como hijo de ]a demencia, y
por eso quita al demente el manejo de sns bienes.
Pagar pronto lo que se deba y no endeudarse jamás sin motivo honorable,
es la segunda regla. La persona que se adeuda trampeará casi siempre,
y el que trampea corre tras el deshonor. " Quien paga lo que debe
enriquece."
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EL AHORRO. 311
No gastar, creyéndolas seguras ganancias inciertas, es la tercera regla.
Las ganancias pueden no llegar nunca, y en caso de que lleguen, su lugar
lo ocuparán las deudas, y no hay para qné cargar con un cadáver.
Llevar cuenta exacta de todo lo que se gane y de todo lo que se gaste,
es la cuarta regla. Un hombre metódico sabe con anticipación lo que
necesita y pone los medios conducentes á obtenerlo; y mantendrá
equilibrado su presupuesto de manera que sus gastos no sean mayores quo
su renta.
J ohn W csley siguió invariablemente esta regla. Poseía una pequena
renta, y siempre seguía. con la vista la marcha de sus negocios. Un afio
antes de morir escribió con mano temblorosa en su JJiario de Gastos:
"Por más de ochenta y seis aflos he llevado con exactitud mis cuentas.
Y á no me cuido de hacer lo mismo, pues tengo la convicción de que economizo
todo lo que consigo y doy todo lo que puedo, es decir, todo lo qne
tengo." (1)
Además de estas reglas de economía, el ojo del dnef'io ó de la duefia
es siempre necesario para qno nada se pierda, para que todas las cosas tengan
su us0 propio y sn lugar conveniente, y para que todo se haga bien y
en orden. No deshonra~¡ las más altas personalidades .tomar particular
·ntcrés en sus propios negocios; y en personas de medianos recursos, ese
" nterét~ es absolutamente nece ario para el buen éxito de ellos.
Es difícil fijar límit6s precisos á la economía. Bacón dice que si un
10mbre puede vivir bien con su renta, debería gastar la mitad no más y
horrar la otra. Esto es quizás exigir demasiado. Bacón mismo no seguía
el consejo. Qué parte de nuestra renta debemos gastar, es cosa que depende
de las circunstancias. Pudiera decirse que en el campo una décima
parte y en Londres (ó en la ciudacl en general) nna sexta parte; en todo
caso, es mejor ahorrar mucho que gastar mucho: fácilmente podemos remediar
el primer defecto, pero no sucede lo mismo con el segundo. En
una familia numerosa mientras más dinero se ahorre mejor.
La economía es necesaria así á los moderadamente ricos como á los
comparativamente pobres. Sin economía el hombre no puede ser genero·
so, ni tomar part~ en la obra de la caridad ; si gasta todo lo que gana, á
nadie pnide ayudar, ni educar convenientemente á sus hijos, ni tampoco
ponerlos en el camino de la felicidad terrenal. La vida de Bacón muestra
que ]as más altas inteli~encias no pueden sin peligro despreciar la economía.
M11es de gentes testifican diariamente que aun los hombres de más
mediana inteligencia pueden practicar tal virtud con buen éxito.
Bien que los ingleses son diligentes, grandes trabajadores y gentes
que no confían sino en sí mismos, con frecuencia desatienden los más eficaces
métodos prácticos de mejorar su condición y asegurarse su bienestar
(1) SoutMy'a " Life oj Wesley," t~oZ. 11, pág. 560.
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312 l!:L AHORRO.
sociaL N o tienen la edncación suficiente para ser próvidos, temperantes,
previsores. Vjvcn para lo presente) .Y se descuidan respecto á lo futuro.
Maridos y padres generalmente rreon que han cumplido r.on sn deber si
proveen lo neccsuio para el momento actual, sin cuidarse del día que
viene. Si industriosos, son impróvidos; si hábiles para ganar dinero,
prontos para derrocharlo. En suma, no ejercitan la previsión ni conocen
la virtud de la prudente economía.
Estas consideraciones no tienen influjo todavía sobre los individuos
de todas las clases sociales: viven de una mannra superior á sus rentas;
las clases altas sólo quieren ostentar; dicen qnc les es forzoso conservar
sn "posición en la sociedad," que debeu tener c:~sas hermosae, caballos,
coches, dar buenas comidas, beber ricos vino5, vestir á sus mujeres con
telas costosas. . . . ,
El carro de la improviden~ia va por sobre corazones despedazados,
esperanzas arruinadas y ambiciones desvanecidas 1
El vicio es dQ naturaleza. expansiva. Las clases medias tratan de competir
con las clasos patricias. Aquéllas quieren que sus hijas anden en coches,
asistan á óperas y teatros, etc . La ostentación de los unos quiere so breponerse
á la ostentación dé los ott·os. La locura de los vicios desvasta
como impetuoso torrente. Pero el ejemplo no se detiene en estas dos
clases no m~ís: la clases trabajadoras quieren vivir de una manera snperio¡
· á sus recursos, los que, como se sabe, no son gmndes; y ann cuando
fnm·an, debieran prepararse rnñs bien para los días sin sol. ¡ El hogar del
pobre no os refugio contra ninguna tempestad 1
Ahorrar dinero por avaricia es cntet·amento diferente de ahorrar di~
uero por economía. El único placer del avar1.1 es ahorrar por ahorrar;
mientras que el hombre prudente ahorra para gastar en comodidades y
goces legítimos y guardar para lo futuro. El avaro hace del oro c;u ídolo;
becerro ante el cual constantemente se inclina; en tanto que la persona
económica lo mira apenas como un modio útil para promover su propia
felicidad y la de aquéllos que dependen de él. El avaro jamás está satisfecho:
amontona riquezas qne nunea podrá consumir y que deja para.
que otros las malbaraten; el económico sólo se propone gozar de una
parte de las comodidades mundanales sin pensar en acumular por acumular
dinero.
Es debet· de todos, así jóvenes como viejos, economizar. El Duque
do Snlly menciona en sus Memorias, que nada contribuyó más á su for·
tuna que la prudente economía que practicó desde su juventud, con lo
cnal pudo hacer frente á cit·cnnstancias imprevistas. Si un hombre es casado,
mayor es An deber de economizar: sns hijos y su esposa lo exigen
instan temen te. Si su muerte es prematura, no los dejará en el desamparo.
La mano de la caridad suele rier fría, sns donos no tienen valor comparados
con las ganancias de la industria y los ahorros del trabajo, que traen
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EL AHORRO. 313
consigo bendiciones y consuelos y que no idligcn herida alguna á los sentimientos
de lo def:graciados. Q1.1e, por tanto, cada hombre ee esfuerce
en economizar·, no para atesor·ar sino para asegurar el birnestar y reposo
de í mismo mientras vi va y de sus hijos cuando mnera. ·
Hay dignidad en todo esfuerzo honrado pot· economizar, annqne la
tentativa no la corone el triunfo. La economía equilibra el alma, hace qne
la prudencia venza á la extravagancia, da prodomiuio á la virtud sobre el
vicio y ft·eno á las pasiones, aparta los vano. cuidados y asegura el consuelo.
El dinero por poco qnc sea enjuga muchas hígrimas, aleja muchos
pesares y no pocos dolores del corazón. Onando un hombre posee dinero
camina con planta ligera y su corazón late al gt·cmcnte. Cnando el trabajo
se interrumpe ó sobreviene la advcr ~ ictad puede pasar e sin el uno ó
hacerle frente á la otra. Apoy11do en el capital puede desviar lH. caída ó
prevenirla. La economía realiza. b dignidad del hombre; l:l. vida serA una
bendición, la. ancianidad será un honor . Puede por último, el hombre, ha jo
la ejida do la Providencia, atravcsat· la vida, seguro de no haber sido una
car a para la sociedad sino, por el contrario, una adqni ición y un ornamento
de ella; cierto también do qur., habiendo . ido independiente, sus
hijos de pnés, si niendo u cjcmpln, y aprovcchand ]os medios que les ha
dej: do, caminarán del propio modo por el mundo felice , é independientes.
El primer deber de todo hombre es progresar, educarse, elevarse en
la escala social, y ayudar ú. sus hermanos por todos los medios á s11 alcance.
Cada uno tiene, en sí mismo, la. voluntad y el poder para realizar todo
eso; y el hecho está probado por la multitud de hombres qne con buen
resultado han combatido las circunstancias adversas de la vida en qno se
han visto colocados, y que han ascendido de las más profundas simas de
la pobreza y del abatimiento social, corno para prodamar ]o que un hombre
enérgico y resuelto puede hacer por su propia elevación, progreso y
adelanto en el mundo. i No es acaso un hecho verdadero que la gloria de
las comunidades, el poder de las naciones, la grandeza de la humanidad,
en resnmcn, es el resnltadQ de prnebas y dificultades vencidas?
Y:í ha dado un pa o en el camino del pro~rcso el hombre c1ue so ha
propuesto t~cgnir ese camino, cnmo cpw ese paso e la mit :Hl de la jot·nada.
Por el solo hecho de avanzlr él mismo et~t:1 en itnaeión de hacer avanzar
á lus demá . Da á los que le rodean In más elocuente de las lecciones,
cual es el ejemplo, qne enseña cou nna. eficacia qne 110 conocieron nunca
las palabras; hace lo qne otros pueden hacer también por imitación; y
principi:mdo por sí mismo esb1 en la más fa,·orablc situación de enseñar
el deber de progresar y reformarse. Si ]a. mayoría de los hombres obrase
como él obra, ¡cuánto más sabia, cuánto más feliz, cuánto más próspera,
tomada en conjnnto, sería la sociedad ! Ésta se compone de individuos,
que, si son felices, lo será la sociedad y al contrario.
21
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314 EL AHORRO.
Las quejas sohre la desigualdad de las condiciones son tan viejas
como el mundo. En la EcoNoMÍA de Genofonte pregunta Sócrates: "¿Cómo
es qne algunos hombres viven en la abundancia y pueden ahorrar algo,
en tanto qne otros apenas obtienen lo necesario para vivir~" "La razón
es-responde lsómaco-porqne los primeros se ocupan en sns negocios y
Jos segundos Jos desatienden."
· La diferencia entre los hombres la determinan la inteligencia, la conducta
y la energía. El bnen carácter no obm al :lcaso sino bajo el influjo
do la virtnd, de la prudencia y de la previsión.
llay en el mundo muchas caídas. i No ha de caer aquél que busca.
apoyo y ayuda en los demás y no los busca en sí mismo 1 i Y qué otra.
suerte ha de correr quien gasta y no trabaja~ Si pues rnn<;hos son \'Cncidos
es porqne no merecen triunfar. Recorren malas sendas, y ninguna
suma de experiencia los corrige. Muchos cr·ccn á pie jnntillo en la fortuna.
Fortnna es una palabra qne vale buen manejo de los asuntos prácticos.
Richelien solía decir que no ocuparía á un hombre desafortnnado, es
decir·, á un hombre qno careciera de cualidades prácticas y que fnera in capaz
de aprovecharse de la experiencia, puesto que derrotas en lo pasado
son frecuentemente prc . agio de de1·rotas en lo futuro. .Muchos de los
hombres mejot· dotados han carecido de tacto; y por eso no se han adaptado
á las circunstancias que los han rodeado, j' han insistido en llevar
adelante lo quo se han propuesto cualesquiera que fueran los obstáculos:
levantaron muros contra los cuales se e::strellaron. En ~ene1·al, so preparan
tánto y se valen de tnntas precauciones, que el logro de sn objeto so les
aleja, y son semejantes á aquol Danés, de qnc habla Washington Irving,
que como descase ~altar por sobre nn vallado, se retiró tanto de él para.
cobrar vuelo en la carrera, que cuando llegó á donde estaba iba y~í cansado
y tuvo que sentarse á un lado para recobrar el aliento.
En la vida actnal carecemos de cosas hechas, pero no de materias primas
para fabricarlas. Naturalmente preferirnos al hombr·e que tiene propósitos
definidos y que toma el camino más corto para llegar á su objeto,
á aqnél qnc e desata en descripciones de lo qne va á hacer é hila hermosas
frases sobre el modo de haeerlo. Sin la acción las palabras son meras
nubes de verano.
El deseo de medrar y el de acnmular dinero no se han concedido siu
designio. Algún objeto bueno tienen tales plantas en el corazón humano;
y, á la verdad, ese deseo de acn mular es uno de los rnás poderosos instrumentos
de la regeneración de la sociedad; da á la energía y á la actividad
individual nua base segnra; es el fundamento de la industria, el canto de
granito en que se apoya la independencia; y, por último, impulsa al hombre
hacia el trabajo, los inventos, la excelencia.
Nunca jamás el perezoso y el derrochador llegaron á ser grandes. Es
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KL AIIORRO. 315
entre aquéllos qne no perdieron un momento siquiera donde encontrames
á los hombres que han hecho adelantar el mundo por su saber, su ciencia
6 sns inventos. El trabajo es una de las condiciones de la existencia, es el
precio que los dioses dan á todo lo que es excelente. E te pensamiento
viene á nosotros desdo los tiempos gentílicos, y es digno del cristianismo.
Todo depende, como se verá más adelante, del u o qne se haga de
la riqueza acumulada. Sobre la piedra del sepulcro de J ohn Donaugh
hay grabadas las siguientes máximas, consejos á ]os jóvenes que quieran
medrar en los negocios :
Recuérda sit3mp1'e que el traba}o es wta de las condiciones de la
eanstencia.
]!...,¿ tiempo es oro: 110 pierdas ur" momento, ocúpalos todos.
Obra con los demá como quieras obren contigo.
Jarnás dejes para mañana lo que puedas lwcer hoy.
Nunca qu,ieras que otJ'O haga lo que pueda.~ hacer tú.
No codicies.
No pienses en aqu,ello que 'nO se pueda ó no merezca contarse.
Jamás d ~jes ir lo que no J¿a de volver.
No gastes; prodúzcas.
Que el m,ayrJr orden regule las acciones de tu, vida.
Aprende la manera de hace1• la maym· swna de bien.
No te prives de lo que justamente necesites; pero 1:ive Bcnailla y
frugalmente.
Trabája, pues, lwsta el último momento de tu existencia.
La mayor pa1'te de los hombres tienen á su alcance los medios de defenderse
contra la ad vcrsidad y de oponer una alta barrera á la pobreza ;
y pueden hacer esto por sus propios individuales esfuerzos ú obrando
según el principio de la cooperación, qnc es susceptible de casi indefinida
extensión. Las gentes de más humilde condición, asociándose y combinando
sus recursos, son capaces de librarse de la presión de la miseria, do
promover su bienestar fíaico y de contribuir así al progreso ras esterlinas durante la huelga de .Preston; después de la
cual volvió á trabajar bajo las mismas condiciones que antes. Ciertos tra·
bajadores do Londres malbarataron cerca de trescientas mil libras en otra
hnelg&; y aun cuando hubieran obtenido las condiciones que exigían, habrían
necesitado seis aflos para recompensar la pérdida. Los minero!? do
Forest of .Dean volvieron á tralJajar con las mismas candiciones de antes
después de once semanas do huelga y perdieron cincuenta mil libras. Los
trabajadores en hierro de Northnmberland y de Dnrham dcspnés do pasar
nna parte del afio en ]a ociosidad y de perder pot· salarios dof,cientae mil
libras, volvieron al trabajo con una reducción del diez por ciento; los del
Sur de Gales estuvieron ociosos durante cnatro meses, y según Lord Abordare,
per·dieron en salarios solamente no menos de tres millones de libras
esterlinas!
En Inglaterra hay abundancia de nnmerario al alcance do los obre·
roa, que podrían utilizar, pero que no Jo hacen. Considérese únicamente
un millón de l9s tres (jUe se perdieron en la huelga del carbón, que se
hubiera dedicado por los mineros ú ott·os industriales á la producción en
común en hcneficio de sí mismos, ¡cuánto no se habría hecho! "Cen hábitos
de frugalidad "-dice :Afr. Greg-"ohreros prudentes pueden en diez
años tener goardadas fácilmente qninientas libras; y si veinte obreros jun·
taran sus ahorros podrían reunir diez mil libras con qné montar una fábriea
por su propia cuenta." (2)
Fácilmente se puede probar que esto no es impracticable. La coope-
(1) El31 de Enero de 1875 á un trabajador de la fábríca de los señores Viekers y
Sheffi.eld se le pasó á manejar un torno, cosa. que no sabía hacer. Como esto fuese contrario
á la contrata, el obrero protestó, y tuvo que retirarse. Así proceden contra gentes
de su misma condición. Esto no tiene apoyo en la ley ni en el derecho Dl:ltural sino en
la voluntad de una mayoría. Esto acaba con la. libertad individual.
(2) El gasto anual di las clases obreras solamente en beber y fumar, es no inferior á
la suma de ;C60.000,000. Cada año, por tanto, las clases dichas tienen facilidades de ser
capitli.Jistn~, simpleme nte evitandiJ gastos pernz'ciosos en una proporción tál, que podrían mon·
tar quinientas f'bricas de diferentes clases por su prop¿'a, cuenta, ó comprar á lo menos
quinientos mil acres, donde podrían e~tablecerse cincuenta mil familias con diez acres
cada una. Nadie puede negar la evidencia de los hechos; ni nadie negar la inferencia.
Quaterly Review, m'tmero 263.
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318 RL AHORRO.
ración hace tiempo se practica por el pueblo obrero en toda Inglaterra.
U na gran parte de las pesquerías se han verificado por muchos años según
tal sistema. Los pescadores se asocian, construyen, aparejan y manejan
un bote; los productos do la pesca los dividen cutre sí. La Compañía de
WJ1itstablc para la pesca do ostras existo desde tiempo inmemorial, (1)
aunque sólo hasta 1793 no fné incMporadn por acto del Parlarucnto. Los
mineros do Cornwall han procedido conforme al mismo principio: han
extt·aído, preparado y vendido ol estaño y dividídose los prodltctos en cier·
tas proporciones, muy probablemente desde el tiempo en qne los fenicios
1levaron el artícnlo á sus puertos del Mediterráneo.
Y en nuestro tiempo la cooperación so ha practicado en extensión
considerable. En 1795 se fundó la !Iull Anti- .Mill ln,dustrial Society.
Las razones que se tu\·ieron en cnonta al fnndarla, corren p11blieadas en la
petición qno dirigieron los primeros miembros al Jefe do llnll, que dice
asi: "Nosotros, habitantes pobres de la dicha eindad, habiendo sufrido
muchas penas y contral'icdadcs en nosotros mismos y en nuestras familias
con motivo del precio exorbitante de la harina; y aun cuando ese prec\o
ha disminuído mucho al presente, jnzgunos, sin embargo, necesario tomar
algunas precauciones para preservarnos de las invasiones de los hombres
codiciosos en lo futuro," En consecuencia, suscribían una cantidad para
edificar un molino con el objeto do proveet·se do harina, L!\ Oorpor,,ción
Municipal accedí.', á la petición, y otorgó á los socios pl'ivilegios liberales.
El molino se edificó y subsiste hasta el día; tiene m.-ís do cuatro mil
miembros, cada nno do los cuales tiene una acción do veinticinco chelines.
Pertenecen casi todos á las clases trlh:\jarloras. Algunos entahlaron una
acción leg tl para echar abajo la sociedad, pero la tentativa fué resistida
con éxito feliz. La Sociedad prepara la harina y la vende á los socios
al precio del mercado; divide los productos anualmente entre los tenedores
de acciones, según la cantidad de luu·ina c0nsnmida por la familia do
cada nno. Realiza muy buenas utilidades.
Pasaron muchos años antes do que se signiose el ejemplo de los habitantes
de Hnll. Fné únicamente en 1847 cuando los co<'poradot·es de
Leeds compraron un molino de trigo, y en 1850 cuando los de Rochdale
hicieron lo mismo; y desde entonces han manufacttll'ado harina. Algunos
que no pertenecían á la Asociación quisieron vender el at'tícnlo más
barato, pero no pudieron, y el pr·ecio de la harina bajó por el curso natural
de las cosas. El molino de I.Jeeds prodnjo hasta por la cantidad de cien
mil libras al año, y pagó más de ocho millihras de ntilidades á sns tres
mil seiscientos miembros en 1866, y les proveyó de harina de excelente
calidad. La Rochdale .District Co-nperative Oorn-miU Society obtuvo
también muy buen éxito; produjo harina para los consumidores de quin-
(1) &ports on th6 Paris Unü;ersal Exhibition, 1867, f>Ol. VI, pág. 252.
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EL AHORRO. 319
ce millas á la redonda (1). Pt·oveyó de harina á sesenta y dos sociedades
cooperativas que contaban doce mil miembros ó más. Su capital era en
1866 de doscientas veinticuatro mil libras, y las utilidades alcanzaron á
cosa rle diez y ocho mil libras.
Por esta misma época florecía la conocida con ol nombre de lfquitable
l)ion.eers' Society, que se ha distinguido entro las instituciones industriales
coopera ti vas. Fné establecida en 1844, aí'ío en que el comercio esta-ba
en mny malas coudicioncs, y el pueblo obrero era pres:t de angustias .
por su porvenir. U nos veintiocho ó treinta hombres, tejedores casi todos,
formaron una t:ocicdad con el objeto do economizar sus g(mancias duramente
obtenidas. Es bien sabido qne los obreros generalmente sufren un
recargo de nn diez por ciento en los artículos quo consumoH, por causas
sabidas también. El pt·ofesor Fawcett estima la pérdida en cerca del veinte
pot· ciento. Sea como ÍLlot·e, el caso ea que tales hombros deseaban aho_
rrar ese porcicntaje que se iba al bolsillo do los vendedores.
Cada socio daba una suscripción semanal do dos peniques; y cuando
habían hecho cincuenta y dos enteros de tal cantidad poco más ó menos,
se encontraban en disposición de comprar tres fanegas de harina de aven
, que so di:;tribuía Rl precio del mercado entre los miembros de ]a Sociedad.
Como éstos aumentaban, lae su8cripciones también, y así la Sociedad
podía comprar té, azúcar y otros artículos, con los que hacía lo mismo
qn~ con la harina. Rasgo capital de esta Sociedad es el de hacer sus compras
al contado.
La Sociedad progresaba constantemcute. Estableció un fondo para
negociat· en pan, pescado, ropas, etc. Al cabo de poco~ años sus miembros
estaban en el mismo pío qnc los de la Cooperativa. Aumentaron su cap¡tal
por Ja emisión de acciones de n libra, y comenzaron á fabricar y á vender
vestidos, zapatos, etc.; pero el principal comercio consistía en la com·
pra y venta de provisiones, ósea artícnlos alimenticios, por mayor y por
menor. N o obstante la grande escasez durante el hambre del a1gudón, la
Sociedad siguió prosperando. Desde el principio destinó una porción de
sus fondos á propósitos edncacioni8tas, establecicndt> un gabinete para la
lectura de periódicos y una biblioteca, que cuenta ahora más do seis mil
volúmenes.
Llegó á poseer-tal era su progreso-once tiendas para la venta de
géneros en Rochdale y en suc; inmerliaciones, sin contar la oficina central
en Tuad Lane. A fines de 1866 contñba. E~eis mil doscientos cuarenta. y
Beis miembros y un capital de noventa y nueve mil novecientas ocho libras:
con un producto total de treinta y un mil novecientas treinta y una
libras.
(1) Cuéntase su Historia en la obra citada, pág. 269.
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32() EL AHORRO.
Pero no es esto todo. Un dos y medio por ciento se apropiaba del
producto neto para el soster.imiento de los gabinetes de lectura y de la librería.
Actualmente cuenta once gabinetes en diferentes lugares de la
ciudad. La suma destinada á este objeto asciende á más de setecientas
libras por ano. Los socios se di vierten jugando al ajedrez ó á las damas y
con los estereoscopios, microscopioo y tolescopios que tienen como adorno
de sus bibliotecas. Bien que no han adoptado medidas especiales para promover
]a templanza, los gabinetes de lectura y las librerías ejercen nn podero~
o y benéfico influjo en el particular. Se ha observado que la Sociedad
ha hecho más por destruir· la emoriagnez en Rochdale que todos los
predicadores.
El ejemplo de los asociados do Rochdalc ha ejercido una influencia
eficaz sobre los trabajadores de todos los condados septentrionales de lngla·
terra, donde apenas hay ciudad ó aldea que no tenga una Sociedad cooperativa
de ésta ó de otra clase, las cuales han promovido el desarrollo do
hábitos de ahorro, economía y tcmplaza ; han inspirado al pueblo interéa
por lo a untos concernientes al dinero; les han puesto de pre ente las
ventaja de guardar una parte de sus salarios, y por último, les han enseñado
el manejo do los negocios. En todo esto ha tenido mucha parte el
hecho de qno los asuntos generales de la Sociedad ha11 sido dirigidos por
comisiones sacadas de sn seno.
U na do las sociedaee
el tipo hermoso sin .accesorios qne de su contemplación no3 distraigan, fuerza
es también colocar la idea do la asociaciói1 en la. misma categoría, porque
sólo de este modo e explica el íntimo enbce do los objetos bcllo.3 con los
afectos del alma que mús la dignifican.
Sea. tercera consecuencia, q ne del hecho de no esb~r des ti nadas las artes
{t lt\ sen·il imitación do la Naturaleza, no debe iníerirse c¡ue el estudio do
ésta sea inútil; porque á la inversa, esu estudio proporcionará al Hombro un
co~ocimicnto rcfle.·ivo de los tipos que la razón snministm, tipos que debe
revestir Je un cuerpo por medio do la imuginación, y reproducir exteriormente
con el auxilio de las artes.
S(la r.uarta consecuencia, que entrando en la, concepción do lo bello un
elemento sugerido por la inteligencia y otro por la sensibiliuad, el predominio
ue alguno de los do ó su absorción recíproca, so hará. siempre sentir
en el efecto estético, ó lo que e igual, en el estado do las artes; y como frisa
en imposible conservar el equilibrio de aquellos elementos generadores, de
aquí que muchos artistas sean áridos, sublimes muy pocos, y sensuales
Jos más.
. Sea quinta y última consecuencia. de las teorias expuestas, que la con-templación
do lo bello implica la. supremacía de la idea sobre la sensación;
ia do las cosas inmortales y eternas sobre los placeres 6 intereses perecederos;
y comienza á libertar el alma de la tiranía del cuerpo, y á procurarle
una emancipación eSl)iritual que la moral aquilata y perfecciona, y que
llega á realizar por fin el ángel de la muerte.
Admirable fenómeno, senores: sólo habíamos intentado resonar la teoría
de Jo bello, y ella nos ha trnído po1· la mano á. las altas consideraciones
de la Religión y de la Filosofía. ¡Tan cierto es que todo lo bueno purifica y
que todo lo verdadero eleva! ¡Tan cierto es quo lo bueno, lo verdadero y lo
bello son, como cnseflnba Platón, las tres invisibles alas con que el espíritu
se remonta hasta el seno de la Divinidad!
Pero yá es tiempo de que, explicados los términos do la cuestión que
aquí nos tiene reunidos, la examinemos en su ondo y directamente.
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339 FII.OSOFÍA DEL AR'fK,
I
¿Reflejan las bellas artes el carácter de la civilización
Citación recomendada (normas APA)
"Anales de la Instrucción Pública en los Estados Unidos de Colombia - N. 49", -:-, 1886. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3687155/), el día 2026-04-07.
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