Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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630 LA MNJER
que su albergador Ismael Agi, en la isla·
de Candia, tuv.o la advertencia de hacerle
servir con todos los utensilios usados por
los franceses; y aunque musulmán, depu-
80 la gravedad; después de despedir á. sus
hijos .y criados, bebi6 él buen vino, á penr
de las prohibiciones de Mahoma.
Sin embargo, son contrarios á la libertad
y discreción aquellos usos que, so pena
de hacerlos ridículos, obligan á los convidadores
á presentar en la mesa ciertos
licores y manjareP, que no siendo siempre
fácil procurarloP, ó costando demasiado,
disminuyen la frecuencia de los con vi tes.
Desde que Quinto Hortensia, émulo de
Cicer6n, enseñó á loR romanos á comer
pavos realEs, se pusieron tan de mods, que
no podí& sin ellos darEe un banquete.
Síguese de lo expuesto, que el dueüo
debe abstenerse de dos extremos: l.<() no
defraudar la esperanza de los comensales
con excesiva parsimonia, 6 m:is bien, con
taoañeria; y 2.0 no incomodarlos con un
lujo exorbitante. Un filósofo, comiendo
solo, puede contentarse cou un plato de
lentejas y seguh· su propio genio y apotito
<·omo le plazca; pero no¡; escandaliza un
poco Platón, cuando leemos que IJO pre·
sentaba a sus convidados sino algunas frutas
cogidas apresuradamente en su jaruín, 1
en términos que éstos se despedían con
una hambre canina.
A veoes entr~ pintos de platl\ y una
grande afluencia de {)riado$1 sG ven carnes
escasísimas, que alejan, es verdad, todo
t·iesgo de indigestión. Estas comidas, so~
berbiamente mezquinas, recuerdan las del
emperador Heliogábalo, que presentnndo
á sus convidados manjares de plata, los
despa.chaba en ayunas á sus casas.
Los espartanos incurriPron en el ~ tremo
opuesto después qu-e robaron la Atica,
Elide y Corcira; porque bajo el rey .A.crotates,
en las salas que destinaban á los
banqueteR publicos no se presentaban ~ino
loe vinos más exquisitos, los manjares má.s
costosos, los postres más solicitados, mientras
que las alfombras y cojines de lag c.amillas
sobre que se reclinaban los con vidados
al rededor de la mes~, estaban rellenos
de finísimas plumas de cisne de Amicla., y
esparcidos tántos y tan preciosos bordados,
que el extranjero se ponía en un continno
eatado de pena, temeroso de maltratar tan
magnfficos muebles.
Bárbara y antigua es la. costumbre dé
comprometer á los comonsales á. comer más
de lo que permite su constitución 6 el estado
· de su salud, como si ,el afecto del
dueño y el agradecimiento de los conTidados
hubiera de tomat·se del número y
peso de los manjareS' y beb1das que se engullen.
Hubo un tiempo, según parece, en Francia,
en que si los ruegos y palabras del
dueño no acertaban á persuadir á los comensales,
se recurría á la fuerza., supuesto
que los legisladores prohibieron estas violencias.
Así se ve que Carlo-1\Iagno prohibió
hacer b~ber más de lo que uno quería~
y otra ordei]anza prescribía á los soldados
beber una ciel'ta cantidad de agua si invitaban
á alguno á beber vino. Muchos tártaros,
y otros que no lo son, obligan actual·
mente á beber estirando á su huésped de
las orejas y ntormentán.dolo hasta que nbre
la. boca, y entonces palmotean de aplauso
v bailan ú su rededor.
• Verdad es que nuestra civilización ape·
nas se permite estos excesos; mas no falta
tal vez quien diga: acaso no coméis porque
no hay platos dignos de vuestro mérito;
lo que es un reproche á su orgullo. Otro,
decantando sus manjares con excesivas
alabanzas, parece acusar á los que no toman
de ellos de arrogancia y ordinariez.
Un tercero, ofendido un poco de la sobriedad
del que tiene á su lado, lo obliga á.
justificarla con razones para no diohas en
una mesa. Un cuarto, finalmente, quiere
que se beba una copa en su obsequio ó en
el de la señora tal ó cual. Estas y semejantes
mAneras non inm·banM, porque p(}·
nen al comensal entre el peligro de una
indigestión y el de esta ó aquella tacha.
(Continuará.)
Bl.l GBNXO
Constelación de imponderables aetro8
Trae en su mente por dem
Citación recomendada (normas APA)
"La Mujer - N. 79", -:-, 1896. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3687083/), el día 2026-03-24.
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