LA MUJER
Directores: RIJ y F AR
==~~~~~~~~~~~~~~~~~---~
SERIE I1I r ~ Bogotá, Abril 8 de 1896 l RUM. 39
LA MUJER
PROB PU .DOR 1
A principios de este siglo, en
tiempos de nuestra magua guerra,
cuando España estaba. gobernada
por un rey inepto y los españoles
se creían amos, señores y dueños
absolutos de todo lo que estaba
bajo su do niuio, e u touces los pacificadores
que vinieron en uoru~
br~ de ese rey católico cometieron
iunún1ero de eruelda.cles é
inju ticias, de crímenes y horroror.
as acciones; y la sangre, y las lá ·
grünas y luto con que seruura.rou
esta tierra hasta en sus rnás apar ·
tados rincones, fue riquísüno abo ·
no que hizo brotar como por encanto
esa pléyade de valí en tes y
de h~roes que supieron en todas
partes hacer morder el polvo á los
vencedores de Bailén y Zaragoza.
'fodavía n estros labios pronuncian
con horror los nombres de
Sú.mano y Eurile, de Boves y Morillo,
y otros tan tos verdugos de
la humanidad.
Y las sombras de los 1nártires
de nuestra Independencia se cier~
nen aún en los aires de nuestra
patda, protestando de la conducta
observada por sus opresores.
Sin ernbargo, pasado yá mucho
más de medio siglo, y aunque oo
seca todavía la sangre con que se
· inundara nuestra tierra, el amerieano
tendió su mano generosa al
español, y la bandera de León y
de Castilla flamea junto con la · ·
nuestra y las de las demás naciones
que nos han honrado con su
amistad y relaciones comerciales.
Parec1a, pues, que llegada otra
ocasión en que los españoles se hallaran
en lucha con los america- ·
nos, aquéllos usaran, por mil tnotivos,
de una conducta menos in~
noble, de conformidad con el derecho
de gentes, con el progreso
del siglo XIX y con la tnagnanimidad,
justicia y prudencia. de una
Reina que se ha mostrado en otras ·
ocasÍOlles noble y generosa.
Pero ha sucedido todo lo contrario,
6 por J.nejor decir : los es- .
puñoles de hoy son los n1ismos de
ayer, y sus crueldades para con
los que luchan por su libertad en
Cuba han pasado do . todo límite.'
Alli se ven hoy los mismos fusilatnientos
que en nuestra magna
guerra, las mismas injusticias, las
nlÍsmas prisiones. · Los niños cori: .
denados á cadena perpetua, y las
mujeres, nobles y plebeyas, ahen
·ojadas, ultntjadas y sornetidas á
todas las barbaridades de que es
capaz un pueblo lleno de sed de
sangre y de venganza.
Tal vez nuestras palabras pue·
dan ton1arse corno una ofensa para
quien le duela. la v.erdad; pero
creemos que no sólo dejaríamos
de cumplir con un deber, sino que
cometeríamos hasta un delito si en
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
306 LA MUJER
esta ocasión guardáratnos silencio
y no protestáramos, una y mil ve
ces, de la conducta observada por
los españoles en la guerra de Cuba,
conducta que es muy posible ignore
en su mayor parte la Regente
de EspAña, señora D. a María
Cristinn, y á quien crectnos, como
lo hemos dicho yá. en otra ocasión,
debiera dirigirse el bello sexo de
las rep6blicas hispano-americanas,
para ver de acabar con los abusos
que bajo su reinado se cometen, y
que están en completa pugna con
la civilización del siglo, la mor-al
de Cristo y el carácter de una
Reina mf:\dre.
Ii,Jo el religioso para morir oon más ha·
mHdai sobre la dura tierra.
Aquel segundo cuadro representaba
á. una mujer, también joven y hermosa,
pero muerta también, y tendida en
el ataúd entre fúnebres blandones y negras
y lujosas colgaduras.
Nadie hubiera podido mirar estas dos
c.:~cenas, contenida la unu en la otra, sin
comprender que se explicflbau y com ·
plet3ban recíprocamente. Un amor desgt
·aciado, una mujer muerta, un desen
guflo de la vida, un olvido eterno del
mundo: hé ahí el drama misterioso que
brotaba de los dos pavorosos cuadros
que encerraba nqurllu obra.
Por lo demás, el color, el dibujo, l!\
composición, todo revelaba un genio de
primer ord [l n~
-Maestro, ¿de quién ~u e de ser E~ ata
magnífica obra? preguB taron á Ru bens
sus discípulos, que yá hab1au alcanzalo
el cuadro.
LAS DOS GLORIAS -En este ángulo ha habido un nom·
Recorriendo un· B lo hará.n decir, "respondió BubeDI
exaaperado.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
308 LA MUJ·E R
-¡Oh, no lo haréis!exelam6 el Prior
¡Haríais muy mal, seflor Hnbens! Llevaos
d cuadro si qu~réis; pero dfl j u.d
tranq n ilo al que descansa. ¡O a hablo en
nombre de Dios! Sí, yo h.} cococido, yo
he am1Ldo, yo bo consolado, yo he redimido,
yo he sal vado de e u tre las olas
de la sociedad, náufrago y agonizante,
á ese grande hombre, como vos de3is,
á ese infortunado y ciego mortnl, como
yo le llamo; olvidado ayer de Dios y de
sí mismo, hoy cet cano á la supi'ema felicidad.
¡ L \ gloria! ¿ Oonocéts a,guna
mayor que esa á que él ,(\spira? 'Con qué
derecho qurréís resucitar en su alma los
fuegos fatuoa de las vanjdades de la tierra,
cual:jdo ardo en su corazón la pira
i u ex ti ngui ble de la caridall? ¿Creéis
que ese hombre, antes de dejar el mundo,
antes de renunciar n la fortuno,
á la famn, al poder, á la juventud,
al amor, á todo lo que ciesva.nece á
las criaturas, no bnbrá sosteni1io una
ruda batalla con su corozón? ¿Y que·
réís volverlo á la lucha cnando yá ha
triuufl:ldo? ¿No adiviuáis lc·s ci(lsengafios,
las p~Dal:l, las amargnras que le llevaríAn
a} COl10CÍmicnto de )a VCJ'Uad do
las COBtlS humanar-?
-¡P.-ro e ... o es renunciar á. la inmortalidad!
gritó Rubona.
-Eso ts ftSpin r á ella.
-¿Y con qué do·ccho os interpor1éia
vo's entre .eso liuinbre y el mundo? Dejad
que h~tble y él decidirá.
-Lo hago cou el derecho de hermano
mayor, de maestro, de padre:
que todo c-sto soy pura él. · T.h hago en
nombre de Dios, os vuelvo á devír! Respetad,
l o p~ua bieu de vuestra alma.
Y aeí diciendo el re!Ígioso e u brió su
cabeza con la. capucha, y, se alejó á lo
largo del templo.
-VámonoF, dijo Rubens. "Y;o sé lo
que me toca hacer.
-Maestro, exclamó uno do sus díacípuks,
que durante toda la antHior conversación
había <'Bta.do mirando alternativamente
al lienzo y al religioso;¿ no
creéis, como yo1 que ese viejo frailuco
se parece mucho al joven que se muere
en este cuadro?
-¡ Cálla! ¡ Puea ea verdad! exclama·
ron todos.
-Suprimid las arrugas y las barbas,
y sumad les treinta atloa que manifiesta
1~ pintura, y reaultn·rá que el maestro
tenia razón, cuando decía que ese reli·
gioao IllfCrto era á un mismo tie.mpo retrato
y obra de un religioso vivo. Aho·
ra bien: ¡Dios me con fu oda si eBe re Elioso
vivo no es el Padre Pricr!
Entre tanto Rubcne, sombtío, aver·
gonzado y enternecido profnndamcnte,
v~:ía dejarse d anciano, el cual le snludó
cruzando los brazos sobre el recho
poco r; n tes de desaparecer.
-El e'ra .... EÍ. •.•. balbuceó el artis·
ta. ¡Oh! Vámonos, af:iadió volvióndoEe
á sus discípulo~. Ese hombro tenía razón.
Su glori11 V<·le más que la mía.
¡ Dejémrsle morir en paz!
Y didgierdo una última mirada al
cnadro que ta.nto lo habia sol'prendido,
sulió del conve:nto y se dirigió á palacio,
donde le honrabnn los reyes teniéndole
á la mesa.
'rres días después volvió en busca del
cuadro, con objeto do sacar una copin,
y halló que h .bta desuparoci<1o.
En cambio Pe encontró con que se cclebl
aba una misa de 1·equiem.
Acercóse á mirar el rostro do! difun ·
toque c·stnba do c u~rpo pr(l ente f'll medio
cte la iglo~ia, y vio quo era el P. dro
Prior.
-¡Gran pintor m a! dijo Ruhcus.
¡Ahora es cuuudo más se 1~ ~arece!
PEDHO A.~.: TONIO ' I>E ALARCÓN.
LOMAS NOBLE
Á l!I AllliG A O. O. C.
(En su cumpleafíos). .
El Amor y la A mistad
Se apoderaron dcll IIombre;
I-Ao partieron ... (no te asombre)
Por menos de la mitad.
Amor con ansia celosa,
Se llevó el masor pedazo;
Y la Amistad, generosli,
Medio costado y uu brazo.
Satisfecho, al parecer,
Con su parte cuda cual,
No podían comprender
Que el reparto era ilegal.
}fás luégo el A mrr notó,
Quizá con triste despecho,
Que al pedazo que llevó
Le faltaba algo en el pecho.
Y fue aai, porqut>, sin arte,
Al hacer la partición,
Amistad llevó la parte
Más nob1e del corazón.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
LA r MUJE·R 309
Esa pnle, amiga mía,
Sin dobleces, sin ~ngaftos,
Te la ofrezco en 0:1te dh.,
Eo regalo de onmplea1los.
R ·sto es rl~ mi fe perdida .....
A épt da tú, Dolores,
Qno en la senda de mi viria
¡ Yá no se ct,sechan flores!
M. J. RoonrGUEZ GoNz.u.Ez.
Marzo 27 de 1896.
UN ESTUDIO SOBRE: LAS ESPOSAS
LA ESPOSA FRANCESA
El matrimonio es una ciencia innata
en las mujeres francesas. La duetlu de
una soberbia m~nsíón en los Campos
Elíseos, ó de una pc.bre habitación en
un quinto piso, siempre es el encanto
del feminismo.
Por p·)bre qne St~a, siempre es airo3 .1,
activa, bien peinada, bien enguantada
y bien calzada. L' ro1lea tUl u.mbi('nto
bullicioso .V dBslnmbrador que excita el
interés en favor suyo. Onda nno ñe sus
movimientos es fic.x:ible y artísti\ o.
Cuando se alza ol VOitido con modestia
y, graciH. al atravesar un callo mojarla,
uo tieuo rival en ol m u 1do.
Puedo ser á n•ccs, lo confieso, algo
afectnda, pero nunca vulgar, y oulln11o
h; bla, no se pncdo dcdncir doau conversación
si es cspos·1 ó no de lo que la so·
cicdad llama un caballí'ro.
Poned u na costurera ó Jnod istft francesa
en nu salón ari tocrcit.íco dura11te
u na hora, y gr;\C.Ías á sn penetran te poder
de observación y sn dispcsición in~
génita, al fioal de esa hora conversará,
cruzará el sulón, se sentará, se levantará
y saldrá bn sencilla y n~tnralmente,
como la sef1ora nacida en más alta cuna.
Su constanb esfuerzo tiende á ser¡,._
teresante á sn esposo. Par.l fS) se multiplica.
Alternativamente es su amig),
~ su confidente., su socio en lo3 negocios,
su campanero. A cada momento cambia
su aspe · ~to; por ejemplo, raraéS veces se
i ve á uua francesa c'-ts da llevat· el pe 1o
de u •·1 m ism >m o( lo duran te tres ó cuatro
semanas.
S lbe qne el amor s&J alimun b• e >n bagatelas,
ilnsiontts y sugCOS! 110 hay poesÍa fuera
de él.
Y Ja poesía. tiene ltis mayores proba·
bilidade3 de vivir m ncho Liern po en la
vida matrimonial francesa, poa·que nues·.
tra ceremonia nupcial no e~, como en
Inglaterra, el final del cortejo, sino sóio
su principio. .
En :B.,rancia, cuando os casáis con
vueatnt mujer, tenéis que conq u i ·tarJa,
y el pt·ocedimiento es muy agradable.
Muchas veces he di0ho á mis amigos
ingles~s, q t e si en su país hn uier.~ me·
no:J carÍcia.s concedidas nn tes de la boJ o,
las hlÜHÍa en mayor númoro rlespués de
ella.
¿Por qué es tAn 11tnwtiva la mujer
do cuarenta atlus? P, •rquo cada rasgo
de su fi onomia el muo.,tr,, qne h ·\ óido
mi m a d. a y amada.
Pero a·lgunos mgleses me dicen que
en Franc1a se casEm sin cono :~cnze nno
al otro. 1~3 vel\larl.
En Inglaterra he visto parrjus que
estaban cto novios hacÍL' diez af\l_1a y to·
davía esperaban conocerso mutuamente.
¡Pobres novios! Aun cu!mdo estnvicrun
prometidos dura u te ci ncuonta ti flos, u o
lo logra.rian.
L·l vi pam vaL· si hay algo i mprvpio en
eu toilette. Guardan el más rt)spotnoso
con ti ncu te y p m '11 freno á su lengua.
Pero vedl >s y á cus l. ios, u na noche,
uno frente al otro; ól malhumorado,
antl) un libt·v y con Zipatillas (¡con zapatillas,
qué falta de respeto á una mu·
jer!) y ella rizándose el polo con pape·
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
310 LA MUJE.R
ht·'~. El verdadero amor pasará ¡;or ](la
papillotes; pero debe ser muy verdade·
T~'. ¿Y á qué vienen papillotes? Para
estar hermosa. ~Pero cuándo P Sólo m a·
fEar¡a. Es demasiado tarde.
La mujer francesa nunca está visible
antes de la tarde ni aun para su esposo,
porque lleva sus papillotes por la ma·
fttma para estar hermosa por la tarde.
¿V éis la diferencia? ¿Conocéis cuán
práctico es esto?
En la vida francesa la mujer rasada
sigue Jos principios dejados por B~:tlznc,
qnien dice que el hombre que entra en
el cuarto de vestir de su mujer, es 6loco
6 filósofo. Ella necesita que sea filósofo,
y tiene gran cuidado de que no se con·
vierta en loco.
MAX O'RELL.
La confes16n.
-¡Seoor cura! ¡Seflor cura!
¿ Q.té te1 :d ré en u u corazón,
Que á veces siento dulzura
Y< trns tánta 9gitaci6n?
¿Qué tendré, que el alma mia
Ríe y IJorn sin crsnr,
Y á ,·ccf·s siente r.legría
Y otras rr.e mnt. ~ el pesar?
¿Qué ten u ré que aqui en lns sienes
Llega el calor á » lnaB:ume?
-¡ Hijn mía, lo que ticnrs
E gann de fa6tidit~rme!
VITAL AZA.
LEONOR TANOO D.!J Ptl'TNAM
· J u ven y hermosa, ee roclinó con trisfczfl
fn el seno de la muerte Psta dignísima
matrona, dejando sumiilos en incn·
rub~e dolor Jc.s much·)S C1>ra.zones qne
la tttnt\ban.
El cielo de esto dichoso hr.gar no
era rmpuflado por la más ligera nube:
f 1 amor, la virtud, flores de celestiales
jtudineP, dt :ban allí sus más delicados
perfumeE; y la felicidad, que í n eterna)
jot nada httc ia lo der:conociJo hnye
presurMa do los recll\moe dt3 los qt~e
c<•n llnsia loett lk pr·raigt ·er, asistió á la
fornución do aquel nido de amot· quo
ha2tt1 ayer no más en brió con sus alaEt.
'Pur qué el ángel que sup >dar con·
staelo á todo pesnr y enjugó toJa lágr!ma,
fue tan pronto arrebatado de la tia·
rra?. ~Por qué la madre amoroaa que el'a
la vida, el sol, la esperanza y el consuelo
de sus hijoB, se hundió en la tumba
dejando en sns tiernos corazones incurable
tristeza, eterna amargura, desobci6n
y luto? ¿Por qué la inimitable espostl
dejó á su compa.f1el'o abandonado
en la mitad del camino de luz y de flores
que sfguían por el mundoP
Iuescrntables y misteriosos son Jos ar·
canos de la Providencia; terribles pero
justos sus incompreR@ibles desigoioe.
Si In losa funeraria ocultó para siem·
pre á nuestras miradas á la que fue mo·
delo de hijas, de esposas y de madres,
creamos que su privilegiado espíritu
voló haci~ rrgiones más felices en bneoa
dt-1 hermoso mundo cuyo camino lo
muestran nuestras ilimitadas é infinitaa
aspiracionet1.
JEsús Oanó:IBz Su1BEz.
Doa carta1.
Un periódico de la capital ha publi·
cado las dos siguientes, que tenemos el
gu~to de reprod ncir:
Reverendo Eudre RaTagliatl.
Ayer, dít1 de lns DoloreP, fue el de mi
primera comunión; y como papá de.
ae1 ha obsequi!\rmf', le pedí que en vez
de regalurmo algn.na co"n me d iera el
dineto qnn iba R. emplear, phrt' enviarlo
á los nifi, Je del l.JHzaretn, pues yo tengo
mAs gusto en ali vi11r á los desgrtlciados
e1dcrruitos que el que puliera propor·
cionnrme un ~nguetEl.
Rurgue á Dios por su humilde hija.
MARGARlTA FONSECA S.
Marzo 28 de 1896.
Bogotá, Marzo 80 de tsgs.
Sefiorita Margarita Fonseca B.-Presente.
Sénoritn:
Recibí su cartica tan preciosa, que
crfo le dictó el Nino Jesús que ac"ba
de recibir por primera vez en su tiertlo
corazón. No todns las ninas piensan Jo
mismo; las hay que prefieren uu jn·
guete á Jae duleísimas emociones que
se experimentan en enjugar las lágrimas
de los nit'ios más desgmciadoa EObre
la tierra: los lAzarinos.
Di<'s la bt ndigtt. y le devuelva en gracias
y cie1lcias la limosna onantiosa que
me envió para los pobrecitos ninos lazarinos
de Agua de Dios. En nombre
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
LA MUJE1t 311
de usted los mandaré á au destino en la
primera ocasión. En nombre de Dios la
bendice este su af~ctísimo capellán,
P. Ev As ro RA VAGLIATr.
Oorrespondencta.
Bogotá, Abril 1: de 1896.
Sefior D. Ismael José Romero, Redactor de
La Mujer.-Presente.
Mi estimado amigo Rij:
Al dirigirlo la presente ea con el objeto
de felicitarlo pot· su brillante y
bien escrito articulo titulado Ut'a Lág?
·itna.
Al leer Una .Lágrima se conmueve
el espíritu, se tocan las cuerdas más
sensib~es del corazón, se nspil an lágri ·
mas, se conoce la felicidad ele que disfruta
el hombro, por pobre que sea, si
conserva el bien i nestimn.ble de la sa·
lud; sobre todo si no ha ' llega lo el m o·
mento de que sea aislado de 1" sociedad
parJ someterlo á un d stierro doloroso,
peto nE:ceEario, par· el bien do sus Ee·
mcjante .. ; puo~ la lepra es enferm dnd
que horripila, que haco rcttoceder al
más valiente, y que convierte al hombre
en el sér más digno de compasión
y !Dás merecedor de la filantropía púbhca.
La tempestad más terrible, más espantosa,
es aquella en que el hombre ve
hundir Ja nave sin esperanza de salva·
ción: esa es la elefancía, el 'mal de lo8
males, .como lo llamó el inteligente Ricardo
de la Parra.
Hoy, por fortuna, dobido á trabajos
del sabio profesor doctor Carrasquilla,
y de labores hechas por él en el lnE.tituto
de este nombre por el doctor
P. M. Ibánez y por loa emp~eados de
ese centro cientifico, parece indudable
que han encontrado la tabla. de salva·
ción, el elíxit· de la vida, el consuelo de
los desgraciados elefanciacos, y que les
han abierto las puertas de la esperanza
y de la salud.
Yo .he visto var~os.enfermo3, y, aunque
aJeno á cJnoc• m1en tos médic 03, he
encontrado piol sana donde había ho·
~ rribles úlceras, y ojos que ven y que
ayer estaban privados de 1uz.
Quiera Dios que este tratamiento siga
dando buenos resultados. ¡Q 1é bien
tan grande para la humanidad! ¡ Qaé
b~nefacto~ más elevado que quien ha
dicho atras á la hasta hoy incurable le-
/
pra lle Moisés! ¡Qué premio tan h01~ro-.
so y tan merecido pa· a nuestra patria y
para quion supo convertir Eln realidad
el estu(lio y el pensamiento!
No desmaye, mi querido Rij, en sus
labores: siga usted escribiendo artículos
como Una Lágrima, El A 1·tesano d1
Bogotá, Noche-buena, La Mttjer del
Artesano, publicados en La Mujer, y
El Juego, Sociedades ele Temp8rancia y
otros, publicados en Et Dim·io, ann
cuando recoja usted, en vez de aplausos,
dlsdén, en vez de recompensas, desprecio
de loa iliteratos, que, por inverosímil
que parezca, al fin harán á usted In
justicia que merece>.
F. MAnÉ.
Péume.
Lo enviamos á los drmtlos rlel senor
doctor Ignacio Ca m nn ZtUlO Márquez,
quien falleció en París en la semana an·
te pasada.
E aludo
Han llegado á esLn. ciudad ol senor D.
Amadeo A bello E. y su esposa )a estimable
sen ora D. • Ti burcia S4lcedo y familia.
El senor D. Amadeo viene á
asociarse á la conocida Oasa de Comercio
que gira en Psta ciudad bajo el nombre
de Abello Hermanos.
Sabemos que la se nora Salcedo, oriun·
da de la Oosta, es persona que se merece
toda chute de aprecio y consideraciones.
Les deseamos larga y grata perma·
nencia entre nosotros.
" La Unión dental.''
Es el nombre de un nuevo periódico
publicado en Valencia (Venezuela), redactado
por los senores Ootton, Lince
y N ouel, y cuyo número l. o hemos te·
nino el gusto de recibir. Al hablar de
su a gen te en BJgotá, dice:
"Al enviar á nuestro antiguo maestro
y querido amigo el doctor Ricardo
Soto O. nuestro más efusivo saludo, 1~
proponemos la agencia de este pcri6di·
co en Bogotá."
Oblto.
En Anapoima falleció la virtuosa ma·
trona aenora D. • Rudesinda Rubio de
Pulido.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
3'12' LA MUJ' ER
A E!US dE·ndo?, y especialmente á
ntwstr\) respftado amigo el Eeflor GLneral
Lucio O. 1\{orcno, les euvi~mos nuts·
ti o sincero 1 éeamr.
M. J.
Rectificación.
Por equivocación del cnjit-ta, la firma
do la poesía titul:Hla Luz y sombra~,
publicad~~ en nne&tro número anterior,
dice: J. M. Rod1·íguez González.
D~be lcer.so: M. J. Rodríguez González.
Explicación.
Algu nae personas de las que leen
nuestra hoja, qne no titnen ccnocimiento
de ciertas dieposiciones gubernamentales,
nos han hecho Ja observa·
. ción de que poco les gusta ver en ella
el ·decreto sobro impronta. Se publica
este decreto en todos los periódicos por
haberlo ordenado así el Gobierno, y ser
reqnisito inrl1spensable para la publicación
do todo perió lico.
''El Elector."
Hs el nombre do un nuevo 1 erió~ico
que se publica en Zipaquirá como órgano
del Comité El ~ ctoral lib.cr tl de esa
provincia. Sus dos primeros números
han visitado nuestra mes~ llo rechcción.
Agrtldecemos el envío, ~ gnstosos co · ,
rrespondemos á su canJe, dcscfu~clole
una larga vida.
Oo11ocimientoa útiles.
Para conservar la lech~: Sumérjuse
en agna fresca d vaso ó botella que la
contenga, cubriéndola con lll! }ienzo
mojado, proctuJ.ndo que contwue cstándolo
mientras h leche permanece
allí; y r sí puedo conservarse ve in tí cuatro
horas.
Pur el método ele App~rt pue.le con·
servarse la leche por un ano. Se pone
lt\ leche en un va:m Rbierto, j é ·te seco·
loca en otro más grande lleno ue agua,
que so pone al furgo. Por 1~ eYaporación
de este bano de Ma11a so hace
1nermar la lecho un terJio, se deja on·
friar, so quita la capa que ee forma en·
e 1m~ se pa~a por u u col tdor y se pon o
en la~ botellas, que se cierran hennéti·
camente, y se tieuo pot· una hora al
bano de María. Al cabo do nlgún tiempo
de ootar la le<·he en las uutella8, la
na tu. se separa; pero al ti{' m po de emplearla.
se somete á la ebullición, que
soporta perfectamente, y la crema se
disuelve al momento en el líquido. Ll
leche así conservada, se halla al cabo
de un ano 6 m~P, muy buena pnra ser
bebidn sola y ¡n.ra los usos de cocinn y
rep0st.ería, y rm n EO puede xtrner <.lo
ella buena manteen. Pura conservar la
nata, se hace la mismn operación, eli ·
giéndola para ello en nn estado semilíq
tú do al punto de dedlorar 1& lec he, si
se hace prev1amento disminuir como la
leche. Cinco cuartillos te reducen á
cuatro.
Pm·a dest1'ttí1· las cucarachas: }fézclense
partes iguales Je hollín y migajas
de pan, y póngase eatn mezcla en
loa lugares en que ollas · puedan comerlas;
asegúrase que por ese medio
mueren casi instantáneamente.
Oharada.
De Mozart en la música inspirada
Mi primenr, hallarás,
Y dos y t1'e~ en la mejor nc·bleza
De Inglaterra, el coloso de la mar;
Con todo eres más dulce y delicada
Qne la música entera de Moztut!
Máa noble que A 1 bión y poderosa ..•
Oh! mucho más, mi lodo, mucho más!
Solución á la del número ante'ric r:
Estilo.
DEORETO NUMERO 161 de 1888
{17 DE FEBRERO),
sobre prensa.
(toMTf"V4CIOK)
A1 t. 16. La inserción será obligatorio,
aunque exceda del espacio indicado eu
el artículo 14, pero la parte excedente
se hará á costa del comunicante, al precio
e3tablecido por el p
Citación recomendada (normas APA)
"La Mujer - N. 39", -:-, 1896. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3687044/), el día 2026-03-25.
¡Disfruta más de la BDB!
Explora contenidos digitales de forma gratuita, crea tus propias colecciones, colabora y comparte con otros.