A MUJ
Jh. ectures, RIJ Y F AR.
SEIUE II f
LA ER
NOS COMPLACE
sobre manera el rPci bir constantemente,
y con especialidad de ]os Departamentos,
cartas de señoras y ¡._¡e:fioritas,
pidiéndonos suscripciones á nuestra
humilde hoja y felicitándonos por
su publicación, cartas en su mayor
parte muy bien escritas, elocuentes y
que merecerían publicarse si no fuera
por guardar 1la" tnode tia de sus autoras.
Sin emb- rgo:· esas e· rta · formnrán en
nuestro archivo una valiosa y bella colecci6n.
Se ha creído comunmente que en
Colombia, la mujt.r lee muy J'oco, sobre
todo lo serio y que no e~ amiga do
instruírse ; pero nos hemo~ per ·uadido
de que en eso hay hoy un gr ve error,
pues aunque aquí en el paí ¡ poco se
preocupa de la mujer la ociedad, ella
por sí sola se abre campo, procura instru'Írse
y lee con avidez Jos pocos pe~
ri6dicos que se editan, aunque es muy
raro el dedicado á ella; emite sns ideas
y forma una falange que hace bastante
peso en la balanza social.
Si hay algunas que poco Pe in. truyen,
ya porque no pueden 6 porque no
tienen voluntad, la culpa no es de ellas
sino de los hombres, de esos mismo
que las critican pero que no procuran
por ningún medio dar un verdadero
realce á la mujer.
N o pretendemos creer que uestra
hoja tenga para nuestras lectoras valor
alguno positivo; pero nos complace
extraordinariamente el apoyo que se le
presta día por día y po!' el cual e!'tamos
sinceramente reconocidos. E . tv nos
anima cada vez más !lar?- procurar corresponder
debidamente á nuestras suscriptoras.
AYER
Ayer, cttanclo la. ta.r. ~IJ se extinguía.
Como an sueño de glorias,
:&Iclancólica. dwse el alma mía,
.A. uelira.r tristísimas historias.
Y como ansioso busco cuanto acalle
Mi odiosa pesadumbre,
Subí á la sierra {L contemplar el valle
Del sol de ocaso á la postrema lumbre.
Se acercab::Í, la noche abrumadora,
La arde so morf n. :
T.Ja t.arde es la promesa do otra aurora,
La uochc es la pl'ome;a de otro día..
Iba e el . ol perpetuo pereO'rino
D -.1 aHo firmamento ;
Se iba, la luz. por ·u eLer· 1a.l camino,
Como -·e va <.lcl al r.ta. un pcn:samÍCl o,
Sólo una estrella signo de consuelo,
Luda en mi pro. cncia;
11a la e t.rellns del a~ml del ciclo
N o iluminan las noches do la. ausencia.
Ayer, ayer al apagarse el dia,
Uomo todo se aca.ba,
Cuanto dolor mi corazón tenía
En un rauda.l d e l(tgl'imar-, brotab!L.
Y ayer ansiaba en 1moción tan'· va,
Ante tanta belleza.,
Eternjzar la tardo fugitiva
Y hacer inolvidable mi tristeza. 1
])L 1\IEDINA ' D~LGADO.
EMPLEO DEL TIEMPO
N o es cosa baladí la forma de e m.
plear el tiempo en beneficio de ]a familia
y para que la admmistración y el
régimen interiOr ele la casa marchen en
buen ordeu, pue~ de poco !Sirve que la
voluntad sea grande, si la mujer D·J
pou al servicio de aquélla un méto o
prudente, como regulador de sus actos.
Desde luego compréndese, po r tra.
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138 LA MUJER
tarse de un verdadero axioma, que ]a
mujer indolente, la qne de~rltlña el camino
del hogar y la qne confía en los
cuidados de sus sirvientes, no responde
al elevado carácter de ~eñora de su
casa: en cambio merecen comp::t.sión,
porque al prescindir del cumplimiento
de sagrados deberes, eligem un camino
que sólo conduce á la infelicidad.
Para el orden de la casa conviene
seguir un día y otro idéntico plan, en
consonancia con las necesidades y el
género de vida de las familias; pero
como no hemos de señalar casos particulares,
fijaremos la atención en las
prácticas que constituyen reglas generales.
L!a. mafiana está naturalmente dedicada
á las compras, á la limpieza de
los hijos y de la casa, á la vigilancia
que exigen los sirvienteR, y para cumplir
ebtos cargoq, poco grave~ en apn..
riencia pero difíciles en el fondo, SA
necesita, ante todo, madrugar, porqne
de lo contrario parece corto el tiempo
y se hacen las cosas mal, apresurada.
mente, 6 no se hacen.
A la manera de útil paréntesi , recordaremos
la conveniencia de que la.
señora sepa ejecutar cuanto manlb,
pu~s, con razón, dice el adagio '·quien
no sabe ejecutar una cosa no ]a sabe
mandar."
El primer pensamiento debe ser de 1
gratitud hacia Dio , que nos permite
ver un nuevo día; y cumplida aquella
misión, convieuP. que la mujer disponga
los trabajos aludidos.
Los niños han de levantarse temprano,
sobre todo los que van á la e ·cuela
ó ~~ colegio, y previa la Jimpieza, y
luego que hayan almorzado, serán enviados
á sus respectivas clases, con cuyo
motivo se presenta á ]a madre ocasión
frecuente de f~Ígnificarles las ventajas
de la puntual asistencia y las de apa.
recer lim píos ante sus maestros y compañeros
de estudios, en térmÍLtos de no
incurrir en la corrección de los primeros
ni en la crítica ó la burla de los segundos.
La mujer cuidadosa del hogar, anota
cuantos gastos verifica y aju~ta diariamente
la cuenta de los mismos. El res-to
de la mañana puede tener cumpli:la
inver i6n en otras faenas doméstic&.s,
como, por eje mplo, en el repaso de la
ropa y en los preparativos de la comicia.
Ddspués de ét>ta, ó sea por la tarde,
hay oca ióo para pasear ó para hacer
visitas, de suerte que DO puede fácil.
mente señalarse un plan de trabajo ; y
respecto de la noche, pertenece á la íamilia;
pero no debe la señora de su
c~sa entregarse al descanso sin haber
da.do las 6rdénes para las primeras faenas
del día siguiente.
Los hijos, y sobre todo las hijas, han
de tomltr parte activa en los q teh·lceres
domésticou, sin que la. brillante posición
excluya e . ta práctica, útil siem·
pre, para todas l~s fortunas y todas las
cla. es f:ociales.
En las casas donde el orden bien entendido
impera, es co. tambre dedicar
un dí'l de la semana á la di. tribució11
de la ropa blanca entre Jos distintos individuos
de la familia.
La mujer que &igue una línea de
cond uctu basada en el prudP.nte méto.
do y en la fructífera actividad, comparta
con su · marido la gloria de difundir
el biene hr v el contento; y tanta.
parte tiene la mujE-r en Ja conservación
ó en la pérdida de ]a fortuna,
que . in su eficaz apoyo serán e té riles
los e~fuerzos del hombre, encaminados
al fomentv de aquélla.
U u proverbio alemán, dice:
"'Cna mujer y una chimenea DO
deben moverse de Ja casa."
Y aunque no hemos de aceptar en
absoluto Jo de la recluf3i6n que parece
den ucirse de e, ta.s palabras, recoriOceremos
que su fondo es exacto, pues recomienda
h. vida mode ta y poco dada
á exhibiciones que para n~da bueno
sirven.
JEREZ PERCHET. --INSENSATEZ
Qué importa que un demente
Con sólo un oplo en a.pagrr se empeñe
La lámpara del ol '? El astro hermoso
Sigue u curso q ne ninguno ataja,
Y derrama u lumbre bondado o
Sobre el mi~mo insensato que le ultraja.
VARELA.
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LA MUJER 1St
DEBERES
PARA CON LOS PADRES
Honra á tus j)lldresy te
honrarán tus híjo.i~.
E muy frecuente observar qno en la
educación moderna ha su:-tituído el atrevimiento
y de envoltura a\ respeto y
cariño que se deben á !os autores de
nuest.ro:J días.
Duélenos en el alma ver que muchos
niños, peqtttñuelos aúo, tratan á su"
pad~es ~e una manera iuconveuiente, y
nos 1Dd1gna mucho más que por debi
lidad de carácter ó por un cariño mal
entendido, se toleren estos resabios tan
perjudi~iales en las c~iaturas, porque
los báb1tos que se adquieren en la niñez
tarde 6 nunca se olvidan; se dice
generalmente, y es una verdad, quo el
rbol que crece to~cido nunca su tronco
endereza; y lo mismo acontece con los
niños, grábe e en sus mentes i fantiles
una idea, y la conserv~r:iu ha. ta. la
vej •z y s r{t. la coroun. de . u vida.
Por e ta razón, ~n lugc r de permitírseles
ciertas familia.ridadct-~ y atrevimientos
para cou ~· us padres, "S un
deber de é tos in pirttrles la.surni--i6n y
el más profuudo n peto que h . rmaua~
dos ccn uu santo y dulc~ c:ariño, producen
más tarde tan opimos y txcelentes
frutos.
La benevolencia y el amor que tributamos
á nuestros padres, contiene
una semilla preciosa, semilla que fructifica
en nuestros hijos, pueb con fre~
cuencia estamos viendo en l<>s mu('hos
ejemplos que el mundo nos ofrece,
cómo los hijos siguen con los padre ,
los mismos procedimientos que éstos
han seguido con los suyos.
Muchas veces he oído á mi noble y
honrado padre :
"Hija eres y madre serc1s, lo que tú
hagas, contigo harán."
Santas palabras que, grabadas en mi
alma, no se han borrado jc más. E·
una verdad consoladora y exacta; por
eso recomendamo á los padre~ que
inspiren á su pequ ñuelos tan beúéfi~
cas ideas y no sólo re('ogeráu el fruto
en el amor de sus hijos, sino sus bendi(}
iones cuan u o éstot~ sean padres y em-pr~
ndan el inmenso bien que recibie.
ron con tan bellas doctrinas.
El ser buenos hijos lleva en sí la recorn
penRa, recompensa justa y espontánea
que el mundo no puede menos de
tributar, concediendo sus alabanzas y
su admiración á los que saben desempeñ
· r tan sagrados deberes con la bondaci
y re ignación debidas.
Un ejemplo auténtico voy á citart
que por lo bello no podrá menos de ser
gruto á nuestras lectoras:
Hace pocos días asi timoe á la boda
de un Brigadier, amigo nué:tro, recién
venido de América. N o conocíamos á.
la novia, y nos maravilló ver en ella,
no una joven bella y elegante, sino una.
respetable señora de cuarenta nfios,
muy modec;ta y de agradable figura
nada más, si bien sus rasgos demostra..
han que eu la juventud había poseído
una Ringular belleza.
Hé aquí su hi:toria :
L Bonor, a ·í llamaremos á la novia,
(ptw no~ ha prohibido revelar su ver ..
dad<~ ro no m hn~); ra hij·~ de un coroo
l que mnrió en lo: campos de batalla
duraute la guPrra. civil, defendiendo los
derechos de D. o. l·}4b~l TI, dejando viuda
á su espo:a en lo má.· florido de su
edad, cuando apenas contaba 20 años
y madre de Leonor, que tendría algunos
mese·.
Pasó mucho tiempo, y la viuda se
cas6 con uu empleado de poco sueldo,
atendiendo más bien al amor que á la
conveniencÍS\.
Por efecto de este matrimonio, la.
pensi6n pasó á Leonor, como huérfana
del coronel y siguió dibfrutándola su
madre, que á la vuelta de algunos años
se vio rodeada de hijo. y con pocos recursos,
pues su marido enfermó y quedó
cesante.
Desde este momento, Leonor, de
mujer, se convirtió en el áogel tutelar
de la familia; con la pensión atendía á
sus necesidadPs y con u solicitud y cariño
á esparcir entre flllos la dicha y
bienE:star.
No hubo nunca criatura más amante
de su madre que Leonor, ni hija más
respetuosa, ni hermana más tierna y
leal.
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140 LA MUJER
Ella cuidaba de los pequeñuelos,
ella asistía á todos en sus enfermedades,
elld se hizo ca.r~o de todo::. los que.
haceres de la casa, descansanrlo á su
madre y !:onvirtiéndose, además, en
maestra de sus hermanos, á. quienes enseñaba
los rudimentos da primera. en.
sefianza y ~lgunas nociones de mú8ica
y de iuioma francés que ella poseía.
Pero no consi~ tió en esto SC\lamente
la virtud de Leonor, · o se limitaron
sus sacrificios á consaglar á su familia
su existencia y su haber ; les sacri 'icó
aún más esta noble mUJer, porque sacrific6
en aras del deber su corazón, sus
afecciones y su porvenir.
Era virtuosa, joven y bella, y fue
amada con locura por un joven ca pitán;
no pudo menos de corresponderle,
porque era uno de esos hombres tan
simpáticos y distinguidos que no se
pueden conocer sin amarlos profunda·
mente.
Du .. ante algún tiempo disfrutó las
delic·a3 de aquel amor santo y puro,
ma' llegado el momento de realiz~ r la
uni61, vio la lágrimas d 4 su madre y
de us hermanos que, pt!rdiendo su pPílsión,
quedaban en el mayor desaw paro,
y se aterró pen~ando que el sueldo
de capitán que disfrutaba su futuro esposo
no sería bastante para atender á
la subsistencia. de uua familia tan dilatada;
entonces, e&clava de su deber y
de su familia, renunci6 al matrimonio,
encerró su amor en el fondo del &lma y
se consagr6 por entero á ser buena
hija.
El capitán, desesperado y loco de
dolor, se march6 á América, de donde
veinte afios después ha vuelto ya de brigadier,
soltero aún, porque en su larga
carrer:- no ha e1.~ontrado una mujer de
las eminentes cualidades de Leonor,
evidenciadas en alto grado al sacrificar
el porvenir en alas de su amor filial.
Hoy e ·ta noble mujer ha. recibido la
recompénsl., casándose con el hom.
bre á qui~n adoró toda su vida ; y
siendo t-:n su di tioguida posici6n muy
útil á dos de sus berm~n~s. únicas que
quedaban en su numero~..(.~ familia.
No hace mucho la oímos decir: Sólo
siento haberme casado tan tarde, porque
ya no es probable que Dios conceda -
nuestro matrimonio, fruto da bendi
ci6n; es el único pesar que tengo en la
vida.
¡Ay! :Me sería muy grato tener una
hija que hiciese por mí lo que yo hice
por mimad e.
Es u a vercad: quien siembra coge,
y la semilla de la virtud y del amor
filial fructifica siempre.
FAUS1'IN.A. SAEZ DE MELGAh..
NUNCA OLVIDA QUIEN BIEN AMA
Ya que este mundo abandono,
Antes de dar cuenta á Dios,
Aquí, para entre los dos,
Mi confesión te dir·é:
-" Oon toda el al m a perdono
Hasta á los que siempre he odiado:
¡A ti, que tanto te he amado.
N un ca to perdonaré I "
EL APETITO DE LA ARANA
Sir Tohu Lubbok, b11. tanta conocido
por ~ufil curio ·os trabajos sobre los in·
sPcto., aca.ha Je publicar el résultado
de ·us :tud ios r la. ti vo~ á las :l raña .
DP pués de haber pesado cuidado ameute
vario· de e tos insectos antes y
despué8 de comer, hé aquí lo que él ha
conocido : A peso igual, un hombre
adulto, para comer la misma cantidad
que una att'a'ria, debiera t1•agarse :
2 bueyes enteros. 13 ca·rneros, 10 puerco8
y 2 ba·rriles de pescado. De hoy en
adelante ya. no diremot~, pues, un ham·
bre canina, sino un hambre arañina.
Esto :será mucho más original.
PENSAMIENTO
La nobleza es una tiistinci6n imaginaria
cuando no e. tá acompañada con
las virtudes del que la consiguió : los
títulos de honor conferidos sobre los
que no tienen mérito personal, no son
sino sellos reales estampados en metal
bajo.
RUPIAS Y MORENAS
Con la ~al <1 u e derrama
Una morena
Se mantiene una rubia
Semana y media,
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
LA MUJ1!nt 141
PAULINA
Este, ~s el nombr~ de la ilustre esposa
de Seneca. Sus vtrtudes tCtcaron aiÍn
en el heroísmo. Res:1elta á no sobrevi.
vir á su ilus\ire esposo cuando fue él
condenado á. muerte por N er6n ella
imit ' ndoio, tomó un veneno par~ tur~
minar una vida llena de pesares y ama.rgura.
Mas, Nerón al sabe~ su heroísmo, y
cuando estaba ya espuando, orden6 el
que se le conserva"6 la vida · lo que
aunqu~ logró el tirano fue sól~ por un
corto t1empo, pues ni podía ella ni deseaba
conserv~r una vida de dolor que
le recordaba s1empre la memoria del
grande hombre á quien había ligado su
suerte.
CUBA
Habana, 6 -Patriotas mandados por
General G6mez, marchan triuufantes á
ProvinciaPiuar del Río, reCYi6n en donde
existen las má hermos:S plantacio.
nes de tabaco.
Parece totalmente á merced revolucionarios
línea telegráfica entre esta
ciudad y B · ta.bano; la que conerta
con cable en esta última cortada por
cu?anos al Sur de Bejucal, por con iguHmte,
cortarlas comunicaciones en.
tre Haba~a, ~íenfuegos, Santiespíritu,
Puerto P~Incipe, Manzanillo y Santiago
de Cuba, y paralizados avisos telegráficos
con Cayo Hueso, Antillas, V e··
nezuela y Panamá.
1 UN HÉROE DE NOVhLA!
Citación recomendada (normas APA)
"La Mujer - N. 18", -:-, 1896. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3687025/), el día 2026-03-24.
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