Directores, RIJ Y F AR-Administrador, ARCE SIO ZAMBRANO
SEll.'E l." f :Bogota, Noviembre 30 de 1895. J NUMERO 9
LA MUJER
IMPORTANTE
\ emulación~tienen poderoso asienGo en
su alma corrompi,ü~ . No pueden ver
con buenos ojos un matrimonio felÍI~,
ni un hijo cariñoso, ni un amigo fiel.
. Hemos sabhlo que vari(J,R de nue~tras
suscriptoras de fuera de la capital no j
ha.n recibido algunos números de nue •
tro p~ri6 c lico quo le~ corre, pourleo y '
que les hemos remitido con la ma.ror
puutualidad. Los e ·timaríamoFl los reclamarao¡
delos señores adminir:;tr dor s
de correos .
Hemos dej do también de recibir al.
. gunos canje. qu~, Rahemo~, nos han
remitido. Sobre e~to yá hemos elevado
nue. tra queja al f:leñor Director general
de Correos y Telégr:Afos.
La. corre pondencia para todo lo concerniente
al peri6dico. debe dirigirtie á
los Directores de LA MUJli]H..
MALEDICENCIA
Existen, por desgracia, en ca pr par/\.
do un ~alón para de :: CMl~O También
hace falta un aparato telefónico.
INJUSTICIA
La mujer es el sér privilegiado de la
naturaleza: dotado de claro talento da
exquisita sem;ibil idad, de imagi oa~ióu
vivu. y fecunda, de un coraz6u quo es
todo bondad y ternura1 de una ulma
grande y generosa qne e~t.á pronh á
perdonar l&s injudas que se le hacen y
~ enjug~r las lágrimas de los que pn..
uecen, eJetca un poderoso influjo sobro
el hombre, le alíe uta y le so~tiene Pn
las adv.enidadeH de la vid:\, le inspira
]as acciOnes generosas y no e~quiva derramar
su tsaugre, y aun morir en no
patíbulo, por deftHJCler la.· grandes ca u.
sas. La historia collserv!\ en sus pá triuus,
con admiración y cariño, los no~1"
bres de mujere ilu tres qne llevaron á
cabo hechos glorio. o y qne Jp.garon á
~a. .Po teridaJ . ejflmplo~ sublimes que
1m1t·\r. La rehg16n cristiana, la politica
y el hogar cuentan con innumerables
mártire~, heroínas y decb~dos de virtud.
Cualquiera que sea la f'~f-:>ra social á
que pertenezca una. mujer, su misión
,
es de alta importancia, y es grande la
parto que le corre~ponde en las accione<.;
levantadas que ej~cutan los hombres.
iu~piradoC~, sin dnda, por ella.
Amanta, sin la Juz de sus miradas
nos vemos sum~rgidos en espes11s tinieblas,
y el munrlo nos parece 110 desiarto.
i Qujéo no ha. sentido latir con violenciii
el cor:\.z6n al pasar jnnto á ]a
mujer amada, y no ha sentido -inundarse
el nlm~ c .. n inef~ble gozo al oír de
sus labios uua frase de amor 1
E~ posa, forma el encanto de nuestra
exi~tPncia; nos anir 1a cuando desfallecemos
en las lncha~ de Ja vi .)a; hace
• su.vo, Jos pesa.res y amarguras que nos
sobrevienen; y euaudo volvemos al hoga.
r, rendidos por la. f.tt!()'a del trabajo,
encontramos uua mirada cariñosa y una
m: no que enjuga el sudor de nuestra
fr e r1te. .
.M:ldre, ... nh! mágica palabra que
conmue ve todo nne..?tro sér y reaviva
eu nu e~tm almn. lo. máq tiernos ;y puros
sentimiento ! Su nombre sale de
nuestro, labios con ven e rnci6u y re~pe~
tn, y su reeuerdo es ol tíltimo que se
borra del cor · zcin al eRcapársenos la vina.
Cunndo l1 m ujor so encuentra rev
~tida del carácter do madre, y cuida
solícita de ese pedazo do su coraz6n, y
enjuga más ta.rda las l:lgrim:l que las
Jec1 pciones rlel mundo le hacen verter,
y v0lc1. á la. cahec(;\ra de su h cho prodigán,!
ols los cuid~dos que s6lo una madre
sabe pro(iigar, y llora d sconsolada.
sobre RU tnmha, entonces la mujer no
es come ol re ,to de los mort!l.16t): algo
sobrer.Jaturn.l y divino hay en ella que
nos inspira veneración.
1
Oo~ todo. hay horohros que reniegan
de la~ mujer s, y les echan en cara
1 mil d( fectos, sin caer en h c11enta de
quA ello mismos tienen la. culpl} Son
coqu"'•tas, dicen alguuos; pero, i por qué
lo son ? Porque los hombres les en.):\e•
ña.mos á mentir m?.nifestándoles un amo-r
que no sentimos, prodig3.odoles palabrus
ellO"ftfi.;_i~lor.go. Lds
otros. amigos á quienes acompañaba 110 til-r-
Los padres de familia se contentan .daron en empefiarse en una patttda.
con que sus hija adquieran todas t;, a8 Sin s€guir su ejemplo, el caballero, ahprendas
de oropel que prÍV<\n hoy en sorto en p ensamientos enteramente dinue~
tra moderna sociedad, á fin da que f renteR, ~e paseaba en el salón de largo
pued~n atrapar u!l novio qu~ sea bt,en á. brgo, y una que otro. Tez se detenía
pa'rtul~, y descuidan por .co~pleto la delat te de la melia de juego, en donde
educac16o moral que es la Indlhpensahle ¡ las pilas de monedas de oro se amontopara
que una muJer pueda hacer la fe. nabao, de minuto en minuto bajo las
licidad de.su esposo y ll.e sut~ hijo~. 1anoe del tallador. • '
Hagamos a:lgo en favor de la educaci/
m de la mujer; huLJémosle F-iempre
con franquE'za y coo verdad, si queremos
tener derecho para en ostrarl e sos
defectos, de los cuales somos nos(ltro
la causa.
A.Z.
LA SUERTE EN EL JUEGO
( Continuaci6n).
Tanto el bar6n como el extranjero se
sentaron en un banco solitario y apartado,
y el último comeoz6 su narraci6n
en los siguientes términos:
'' Las mismas cualidades brillantes
que os ,¡istiuguen, sefior bar6n, conquistaron
al caballero de Me rs, el avrecio
y la admiraci6n de los hombres y
lo hicieron el favorecido de Jas damas.
Uoicamente, re pecto á riqueza , la fortuna
no le había dotado como á vos.
Estaba casi en la miseria, y si hallaba
el medio de presentar~e en la ociedad
con la dignidad conveniente á su rango
y á la importancia de la familia ilu"tre
de que descendía, era tan s6Jo debido
al género de vida de lo mas e~trictamente
arreglado que llev~ ha. Además
de que el juPgo le era prohibido,
aunque no hubiese sido por el solo motivo
de que la menor pérdida le fuera
muy sensible y le causara un positivo
trastorno en su modo de vivir, aquella
pasión, por otra parte, no tenía para él
el más mínimo atractivo, de tai modo
que su ab8teuci6n por el jutlgo no le
imponía ningún sacrificio. Por otra par.
te, el buen éxito más extraordinario co.
ronaba todas sus empresas, y la buena
Un Antiguo coronel, se fijó de repen.
te e el cab· llero, y e-xclam6 en voz al·
ta : Con todos los diablos! hé aquí al
caballero de Afenars, aquí con su bue.
na uerte, y si no hemos con eguido
ganar nada todavía, es porque él aún
no se ha declarado ni por la banca, ni
por los a.putJtes ; pero to no debe dur
r más largo iempo, con mil demonio
l quiero que el seiior de enars se
apunte pcr mí, inmediatame te.'
Por mál que el caballero prPtest6,
su ignor cia y u falta abiiolu~ de
xperiencia en el juego, el coronel no
Ct.'j6, y el caballero se vio obligado'
sentarse á. Ja me a.
Le pasó al caballero exactamente lo
mir~mo que á vo., seftor bar6o, tod•
carta le era favorable, de tal modo que
bien prouto gan6 una s1.1ma considerable
para. el coronel, quien no cabía en
í de ~ozo por la excelente idea que se
le bahía ocurrido de haber pue to á ~cote
la buena suerte á. toda prueba del
caballero, de Menars.
Esta buena suerte quet todo el mundo
Qausaba una extrema sorpresa, no
hizo la menor impre ión al caballero
de Menars, y él mismo no se explicaba
por qué raz6n su antipatía por el juego
aumt:ntaba cada vez más, de tal modo
que á. la. m~tfiana siguiente, bajo la influencia
de la fatiga, tanto del cuorpo
como del espír' u, causada por la. vigi.
lia y la sofoca_9i6n de la noche anterior
torn.ó muy en erio, la resolución de ja.
m~ poner el pie, bajo ntngún pretexto
en una casa. de juego.
E8ta firme resolu,i6n se reforzó en
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
72 LA MUJER
vista de la conducta del viejo coronel,
q11ien no podía tocar una carta sin el
desacic-:rto má~ inconc;ebible y que, por
una singular c·xtravc~gancia el hlba ahora,
á ene ta.s del caballero, su mala
uerte. Frecuentemente fue á rogarle
con las más vi v9.s iu~tancias, fuera á
jugar por él, ó á lo menos, se mantuviera
á su lado miPntras j11gara, para
desterrar con su presencia el demonio
malo, que le ponía en la m~no cartas
tocadas de maldici6n. BiPn sn hido ES
por tocios, la infinidad de 6uper. tíciJnes
absurdas que preocupan el eR}JÍlÍtu de
los jugadores. Eu re umen, el caballero
no consigui6 drsem barazarse de sus
importumdades bino on una negativa
solemue y touiPndo que apd ar como
último recurE:o, á dech.rarle q11e estaba
más hieu resuelto á batir ·e con él quA
á jugar por él, no e6taudo el coronel
muy ganoso do ser contra parte en un
duelo. El caballero maldijo uua y mil
veces el acto de condtsccodPnúia que le
había atrüído las persecuciones de ese
viejo loco.
Por lo dar ns no pudo meno· (ie :uceder
que la hi toria de la SlH rt~ milagrosa
del ca hullero en el jtH JO, corriera
de boca en Loen, progre ivarnt>nte au.
mentada con una multitud :le circuns.
tancins enigmát.ica5\ y mar1 vil!o · a~ que
lo pintaban como un hombre qne tuvie
e pL\cto Ct n las potcmcias sebrem.turales.
ero al mismo tiempo, vieudo
que el caballero, á pe ar de su buena
estrella, se ab:teuía. de tocar una carta,
se concibió la idea má.s alta de la firmeza
de su caráctPr, y la ·stimación de
que gozaba no solamente no di ·winuía
sino que cada día iba en aumento.
PENSAMIENTO
Una mujer iu amor es con o un árbol
sin fruto : es un e8piuo que sólo
sirv~ de et-.torbo y J máki hermosea el
camino de la vida.
CHARADA
De pri?ne'ra con segunda
Solo hay uno en todo el orbe:
Llámause prime'Ni y cuarta
Muchas niñas por mal nombre:
Te?'cia y cuarta animalejos
Molestos en ocasiones:
Oun.'rta y dos quien m~ís, quien menos,
En su cabeza la esconde :
El todo es una aveciila
O un mortal sandio y bodoque.
Solución á la charada del número
auterior: Eter.
Soluci6n al cu~dro enigmático del
número anterior :
Z6 nar do
Nar bo na
Do na do
REVISTA DE MODAS
'l'RAJJt; , -Calzones. corpiiio interior
y blusa para niiios de 3 á 5 años. De
veluddlo ca taño. Se completará con
uu cuello y mangas do bordado. Los
calzones anchos. P6ngase un dobladillo
postizo, de unos 2t centímetros,
háganse do bil ras d pespuntes y
ajústense lo bajos de la· pier a con
elástico . Ab rtura en la costura exterior
hasta 3 centímetros, y bolsillo
adaptado en el interior. Pre, illa con
t golilh1.dos de cinta número 3, de raso
amarillo, co ido de ccv la lado. Ad6rn
.. e con dos lazo repollo de cinta
encarnada y amal'illa. El elá ·tico color
de ro. a y golii 1 as del mi;mo color.
Se auorna con un lazo de encaje negro
y cinta de color de ro a.
DECRETO NUMERO 151 D::: 1888
(17 DE FEBRERO),
sobre~ prensa.
( Continuaci6n).
II.-De las pttblicadones subve,·sivas.
Art. 4.° Constituye delito de imprenta
contr
Citación recomendada (normas APA)
"La Mujer - N. 9", -:-, 1895. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3687016/), el día 2026-03-24.
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