EL HOGAR CATDLICD
Se publica baJO la direccrón del Presbítero Ce1so Forero Nieto, Prebendado
de la Santa Catedral-Basílica
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Nada, ni un pensamümto, para la p olílzi:a. T odo, hasta el último aliento,
para la Relz"gión .~ '
Serie G: 1 Bogotá. (República. de Colombia.), Noviembre 3 de 1911 1 Número46
LA BENEFICENCIA
De algún tiPmpo á esta parte, en el
lenguaje munrlano se ha querido sustituir
la Caridnd, virtud divin;1, dón
de Dios, fundamento de la vida cristiana,
reina, corona y perfección de
todas las virtudes, con la Beneficencia,
para hacer depender todas sus
bellas manifestaciones de un sen timiento
puramente humanitario, sin
relación alguna con la sublime virtud
que el Divino Maestro señaló como
distintivo de sus discípulos; pero los
que tal hacen olvidan que la Caridad,
según las enseñanzas de la teología
católica, comprende dos actos, la benevolencia
y la beneficencia. Es cierto
que el primero le es propio, peculiar,
y que el segundo le puede ser extraño,
si se aparta del motivo sobrenatural
que debe informarlo; pero en su
genuina significación y en su origen,
la beneficencia surgió del Cristianismo
como brote natural de las enseña~
zas del Salvador. Así vemos á los
primeros fieles formar, en proporción
á sus recursos, un depósito común P-ªra
socorrer á los pobres, á los caminantes
y enfermos, de donde tuvieron origen
los hospitales. :cuando la Iglesia
poseyó bienes de fortuna fundó para
)os desgraciados establecimientos mag'
níficos y los proveyó convenientemente
con la mira de remediar todas sus
necesidades. Para que la beneficencia
constituya una verdadera virtud cris·
tiana, debe basarse en aquellos principios
según los cuales . estamos obli·
gados al amor de Dios sobre todas
las cosas, y al del prójimo como á
nosotros mismos, lo que quiere decir
que debemos conducirnos con nuestros
semejantes con aquel desinterés,
amor y abnegación que desearíamos
para nosotros mismos en todas las
ocasiones, y de manera especial G_uando
somos presa de la desgracia ó del
infortunio.
Siendo esta materia de suyo importante,
creemos oportuno transcribir á
continuación las siguientes enseñanzas
que, en forma didascálica, trae el sabio
sociólogo Rossignoli en una de sus
obras magistrales :
¿ Ttene el crz"slianz"smo verdaderamente el ·
mérito de haber hecho conocer á los hombres
el deber de la bendicenda ?-Se exageraría
si se dijera que los hombres, antes del
cristiani:>mo, no conocieron el deber natural
de la beneficencia ; pero no se exagera
afirmand6 que poco ó nada lo prac.
ticaron, excepción hecha tal vez de la
Palestina, donde la beneficencia era ya
prescrita é inculcada por la religión mosaica,
si bien poco á poco los preceptos
de la caridad se desnaturalizaron. Pero
vino á recordarlos en buena hora y á
prescribirlos mucho más severa y eficaz.
mente la ley evangélica, que se puede
llamar la ley de la caridad. "Por esto
conocerán todos, dijo el Redentor, que
vosotros sois mis discípulos, si os amáis
los unos á los otros." (Juan, 13, 35). Y
otra vez: "Yo tuve hambre y me disteis
de comer; tuve sed y me disteis _de beber;
era forastero y me hospedasteis; estaba
desnudo y me vestisteis; estaba en
la cárcel y me visitasteis. En verdad os
digo que todo cuanto habéis hecho con
uno de estos pequeñlsimos hermanos míos,
me lo habéis hecho á mí." (S. Mateo, 25,
35 y siguientes). Tanto, que Juliano el
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Apósta ta, queriendo reformar el paganis.
mo co n el objeto de comunicarle nueva
vida, en una carta suya á Ursano insistía
en que los paganos imitaran Jos prodigios
de la caridad cristiana . La cual se podría
resumir en aqu ellas p al a bras de Lui5a
de M a rillac, la prim e ra S up eri ora de las
Hermanas de la Caridad : "Los pobres son
nuestro s herman os y nuestros maestros."
¿ Puede competir la llam ada tilanlrop í a,
cuanto á su eticada p rdcl ic a, con la caridad
cristiana ?-La filantropía na ció, com o ve .
remos, de la idea cristiana ; p e ro se hi zo
indepe ndiente de ella para apoyarse en
motiv..os puramente natural e s. Ahora bi en,
como Jos motivos puramente natural es no
bastaron á hace r prácticamente e ficaz, en
el mundo pagano, la máxima teórica del
Eaulonlimorumenos de Ter~ n cio, "hamo sum,
humani nz"hz1 alienum a me pulo" (soy hombre
y abrazo en mi seno á toda la huma.
nidad), tampoco ahora podrá alimentar
en Jos hombres modernos aquel espíritu
de ~acrificio que es necesario para hacer
generosa, sincera y sólida la beneficencia,
y que es propio de la caridad cristiana.
¿Por qué debo sacrificarme yo para los
otros?
Añádase todavía que los ideaks filantrópicos,
no iluminados por la luz de la
fe, degeneran fácilm e nte en exageraciones
y contradicciones . Por ej e mplo, la
iguaidad y la fraternidad de la Revolución
Francesa nos dieron el te rr or . El patriotismo
de los jacobinos y d e ciertos liberales,
era amor patrio á lo pa gano. El
eosmopolitismo de los so c ialista~ ahoga el
legítimo amor patrio. E l femin ismo trata
de abolir la familia, y la rt:d ,onción del
proletariado que se promf' tían, empeora
las condiciones del prolt:tariado mismo.
¿ Es el deber de la bendicmda un deber '
grave ?-Del derecho qu e toj o hombre
tiene de vivir de los bi e nes d r~ la tierra
se deriva la obligación, e n 10s ricos, de
.dar' lo superfluo á los qu~ carec e n de propiedad
y no pueden vivir del propio trabajo:
ó sea el deber de la beneficencia .
Y así como si esto no se hace faltarán á
muchos los medios de vida acumulados
en manos de aquellos que los tienen de
10obra, redundando forzosamente este desorden
contra e l de stino natural de los bie.
nes de la tierra; as! el de b er de la beneficenj:
ia no puede de jar de st r un deber
grave.
No se sigue de esto, sin embargo, que
el pobre tenga el derecho de tomar, dondequi
e ra que sea, lo que á él le parece
de bido; porque el derecho d e l pobre á lo
supe rt'luo de los ri cos, es un d e recho ind
e te rminado y no estricto, salvo el caso
de ext rema y evid e ntísima ne cesidad. Y
es in rJ ete rminado porque, siendo muchos
los p o bre s, e l rico t ie ne e l de recho de escoge
r á los que qui e ra ayudar ; y, por
otra parte, son muc ha s las nece si dades y
muy flu ctu a nte la lín Pa di viso ria entre lo
n e ce sar io y lo superfluo. Si n embargo, el
d e b er en general exist e y e s gra ve; mas
no tratándose de de ber de ju sticia conmutativa,
sólo d e cuándo en cuándo está
obligado el ri co, como administrador de
sus bienes, y d e los qu e si e ndo superfluos
debe mirar, cuanto al uso, como comunes,
á distribuir ordenadamente su beneficencia.
Verdad es que tal incerti dumbre en
juzgar d e lo supedluo, unida al instinto
natural 'de aco piar para sí hace muy difícil
el cumplimi ento de este deber. Pero
esto prueba una vez más la necesidad de
que el espíritu e vangélico inculque á los
ricos y á los pobres el " beali pauperes spirz"
lu," y juntamente la necesidad del mutuo
auxilio y de la cooperación en los
trabajadores; y finalmente, la necesidad
de la caridad legal cuando se demuestra
ser insuficiente la caridad libre.
¿ Es de ven/aja al humano consorcio la bemficencia
n~ t"lumz'nada por la fe?- Tenía
razón Terencio al decir " benifacla male collocala
mate jacta arbz'lror," porque, en
realidad, la beneficencia hecha á ojos
cerrados, aunque subjetivamente meritoria
y laudable, no proporciona ventaja
alguna á la sociedad, antes bien es· en
daño de la misma sociedad. Y la razón
está, porque sustrae á las verdaderas
necesidades lo que se da á las necesidades
inciertas ; porque fomenta el ocio, e}
vicio, la imprevisión; porque produce la
mendicidad ó la aumenta.
Ahora, para hacer que la beneficencia
sea,.como dicen, iluminada, esclarecida~
ó que sea prudente, es necesario distinguir
entre indigencia é indigencia.
Hay, en efecto, una indigencia verdadera
y una indigencia falsa. La indigencia
verdadera puede ser, á su vez, manifi
esta y desconocida, culpable ó inocente.
También puede dividirse la indigencia en.
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absoluta 6 rel at iva. La absoluta es rara;
la relativa es frecuent{sima. El proletario,
por ejemplo, por s u condici ón precaria e s
siempre relativamente indi gente.
¿Exz"ste una indigencia .fals a ?-La indigencia
falsa ha existido siempre ; hoy ha
tomado netam e nte e l carácter de una
verdadera indu stria fraudul e nta y o rganizada.
Y es una industria que tie ne dos
ventajas (materiales, se entiende) para
quien la ejerce : 1.", h de _ser mi.} y lucrativa;
2.•, la de eximir de toda fatiga. En
verdad, las actitudes y los fingimientos se
apre nden con facilidad y r ápidament e se
perfeccionan, máxime con e l 't uxilio de
otros compañeros que ejercen la misma
profesión. Entre éstos los hay que poseen
una habilidad de veras r efinada, la cual
les ha me recido e l sobrenombre de caballeros
de industria. Existen también
avaros que pordiose an y viven miserablemente
con el solo objeto de acumular dinero,
del que no harán uso nunca : como
Tomás Humm, falleciJo en 1838 en Lexden,
en el condado de Eggex, que dejó á
sus herederos 32 .0Go,ooo. Generalmente
la indige_ocia falsa es también vagabunda,
porque rehuye encontrarse en lugares
donde inmediatdm e nte sería conocida.
¿ Puede ser culpa blt la indig encz"¡z, aunque
sea verdadera ?-La indigencia verdadera
puede ser culpable 6 actualmente Ó en la
causa. Es culpable actualmente, cuando
la holgazanería, convertida en segunda
natural eza, hace que un hombre sano y
robusto prefiera al trabajo la vida mise·
rabie 6 parasitaria, 6 bien cuando el hábito
de la intemperancia (el alcoholismo
especialmente) hace que trabajando, y
aun ganando, se vea un hombre siempre
necesitado de dinero, porque sus gastos
superan Jos ingresos. Es culpable en la
causa, porque cuando podía á su tiempo,
en la flor de la edad, trabajar y ahorrar,
no quiso, y hoy que quiere no puede porque
las fuerzas no le bastan .
¿Es siempre manifiesta la zndigencia verdadera
ó inocente ? -En general, la indigencia
verdadera es inocente ; procura
esconderse por aquel sentido de la digni dad
que es propio del hombre honrado,
á quien repugna vivir á expensas de los
bienes ajenos. Esta indigencia oculta es
)a que más sufre; y por tanto es digna
de mayor respeto y merecedora de auxilio
(espontáneo 6 secreto), máxime cuan-do
se da en personas que han disfrutado
de situación desahogada.
¿Qué artes de precaución, de reserva, de
astucia debe emplear la beneficencia para rea .
Hzar su objeto ?-Ante todo deben e vi .
tarse las limosnas en masa á todos los
que se presentan, como hacen en ciertos
días los que tienen esta costumbre; porq
ue, como observaba San Basilio en su .
disc urso sobre la limosna, "quien da sin
discernimiento á todo mendigo, hace como
aquel que arroja un bocado á un perro
importuno." Por otra parte . se debe
ten er com o sosp ec h osa la in dige ncia del
vagabundo que no dé pruebas auténtic as
de su necesidad. Por esto, en las constituciones
apostólicas está esc rito : "el vagabundo
no mere ce ayuda; ni es digno
de se r considerado como miembro de la
Iglesia." Después no merece socorro el
hombre sano y robusto que va me·ndigando,
excepción hecha del caso de desocupación
a iventi ci a. "Quien no trabaja, dice
San Pablo á los habitantes de Salónica,
no tiene derecho á comer." Por lo
demás, á distinguir la indigencia falsa de
la verdadera ayuda mucho las visitas á
domicilio, como está prescrito, por ejemplo,
en las Confere ncias de San Vicente
de Paúl, instituidas en Parfs por el histQ- ·
riador Federico Üzilnam en la primera
· mitad del siglo XIX, y actl!lalmente di.
fundidas por todo· PI · universo. Estas conferencias
tienen además la ventaja de vigilar
el uso que Lacen los indigentes d,e
los socorros recibí -:los y de unir •al ~OCQrro
material lo qu e más importa, 6 sea la
asistencia moral. . Esto del socorro á domicilio
es la mejor forma de beneficeneia.
Así y todo, para impedir que promiscuamente
se beneficie al indigente vérdader'o
y al indigente falso, y tambié n para hacer
que la beneficencia resulte útilmente empleada
sirven admirablemente (y aun son
necesarios) los inst itutos permanentes de
beneficencia (hablo de obras pía s) como
los horfanotropios, los brefotropios, lós
institutos de ci egos, de sordomudos, de
in vá lidos y los asilos para la vejez, etc.
Ade m ás, por lo que ha ( e á éstos , ~éng-a! e
en cu en ta de no tratar e n la mis ma forma
á la indigencia culpable que á la indigencia
inocente, y d e n n procurar al indigente
una c ondi ción me jo r de la que tiene n
los trabajadores que han ·de vivi r de sus
sudores, de otro modo el campo de la fa-
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tiga q uedará desierto y la imprevisión
reinaría como soberana e n la socie dad ( 1) .
La.s verdad eras causas
de la decadencia de España
Ili
Que el Catolic ism o fig ura entre las causas
que han dete rminado la decade ncia
de España, conce pto es b ue no cuando
más para e nunc ia do en un discurso demagógico
que se proponga enardecer pasiones
ci egas, mas no para dilucidado ante
un auditorio dotado de mediano criterio
histórico.
Tiempo hubo en que la católica España
empuñó el cetro de las naciones : fue
( 1) Los primeros institutos públicos cristian
os fu e r on las hospederías para Jos peregrinos.
Después vinieron los hos pita les para
los e nferm e s que se recogía n, l os cuales s e establecieron,
en un princ ipio, e n dependencias
especiales de las casas patricias. Fabiola fue
la primera matrona romana que dio es te ejemplo.
Más tarde l os palacios episc opa les y l os
conventos tenían todos una dependencia destinada
á recoge r á Jos enfermos. E s tos hospicios
se separaron después del episcopado y del monasterio
; pero en general quedaron cerca con
el nombre de villae langue ntium, nosocomia,
ltospilalia. A sostenerlos estaba des tinada¡
al principio, una parte de las rentas de
la Iglesia, hasta que legados especiales dotaron
suficienteme nte y con s ie mpre creciente
esplendidez tales institutos. El primer horfanotropio
fue fundado en Milán, en 720, por
obra del Pbro. Daten; el primer brefotropio
(hospicio P.ara niños expósitos) po r Santo Tomás
de V11lanueva, en el siglo XVI. El primer
instituto de sordomudos fue fundado por
el Abb. De l'Epée, á quien s ig uió, e n París,
. el abate Sicart, que mejoró e l método del
Abb. De l ' Epée y se libró con trabajo de la
guillotina, caba lmente en gracia de sus méritos
en favor de la b eneficencia. En Italia, el
prim ero que introd ujo l a instrucción y la educación
de los sordomudos fue e l abate Assarotti,
de Gé n ova. En tal forma es así que, aunque
en el s i ~do X I X los gobiernos hayan querido
se cularizar las obras pías, ést¡¡ s han continuado
siendo de in s titución esenc ialmente
ecles iást ica. Aunqur sec ulariza d os en l a ad minis
tración l a ma yo r p ar te de s u s legados,
las obr·as pías se d eben a l clero, mu~has á seg
lares pi a dosos y p ocas á fi lántr opos en el
sentido ant icri stiano de esta pal abra. Es natura
l p or esto que la c iudad de Roma sea la
más favorec i da con instituciones cari tativas,
de todas clases. V. RATZI NGE R, Historia del
c uidado que tuvo la iglesia d e los pobres,
Friburgo de Brisgovia, Herder, 1884.
e lla e l baluarte d e la civi li za ció n europea,
é i nfluyó gran d e m e nte en e l desarrollo
d e la vida universal. La civili zación mo.
d e rna se lo debe todo a l espíritu religioso
que informó e l carácter español.
Los á ra bes r es identes en Africa se lanza
r o n, llamados por un traidor, sobre la
Península Ibérica, y vencie ron á sus desprevenidos
habitantes. L:~. vi cto ria de las
armas sarracenas fue tan d ecisiva, que
apenas un puñado de héroes pudo escaparse,
y se r efugió en las abruptas montañas
can tábricas. Bie n pronto estos bravos
patriotas se f ueron abriendo paso, y
desde lu ego dio principio aque lla guerra
de siete siglos, la más tenaz, la más heroica
que registran los anales de la humanidad.
Los sarracenos aspiraban á apoderarse
de Europa : raza g u ~rrera y ambiciosa,
el más ci ego y enérgico fanatismo alimentaba
sus instintos de sangre y conquista.
Una vez subyugada España, emprendieron
la conquista de Francia ; y la habrían
llevado á cabo si no hubiesen tenido que
atender á las arremetidas de los valientes
refugiados en las montañas cantábricas.
¿Y cuál era el espíritu que animaba á es·
tos héroes? el sentimiento religioso. Tal
sentimiento fue el que mantuvo por largos
siglos al pueblo español enfrente del conquistador
musulmán. La diversidad de
cultos de los dos pueblos fue lo único que
impidió su mezcla, mezcla que no habría
sido sino la absorción del elemento ibérico
por el sarraceno, el cual era más rico,
más culto y numeroso. Dueño el sarraceno
en absoluto de España, fácil le habría sido
ex.tender sus conquistas por el resto de
Europa. Mas, por fortuna para la civilización,
la fe católica hizo imposible esa
mezcla. ¿Y qué sería España hoy, en el
supuesto de que se hubiesen salvado las
demás naciones cristianas ? un borrón de .
Europa como lo es la infeliz Turquía. El
embrutecedor culto de Mahoma reinaría
allí; la familia habría corrido la suerte
de la degradación de la mujer, y la civili
zación se habría ahogado en el fango de
la sensualidad.
Encendida su alma en las llamas de la
fe, Jos cristianos fueron ganando palmo á
palmo sus antiguos dominios, hasta el
punto de que los musulmanes se viero;; reducidos
á un estrecho espacio de las regiones
del Sur. Los reyes católicos Fernando
é Isabel acometieron la empresa de co-
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EL HOGAR CATOLICO 391
ronar la reconquista, y pusieron sitio á
Granada. Tan cierto es que el espíritu religioso
era el que alimentaba el valor de
los españoles, que Isabel fundó á inmediaciones
de Granada una ciudad que le sirviese
de centro de operaciones, y le dio
el nombre de Sanlafé: era la Cruz enfren.
te de la Media Luna.
En aquellas circunstancias se pl'esentó
en el campamento español un extranjero
que se decía portador de una grande
idea: .Cristóbal Colón. Venía en solicitud
de apoyo para la realización de su colo.
sal empresa. Traía el pobre aventurero
una credencial, única que le podía abrir
las puertas de la Corte-una carta de Fr.
Pérez; "escrita-dice un historiador-no
ya al confesor de la Reina, sino á la Reina
misma, interesando su conciencia, tan.
to como su gloria, en una empresa que
convertiría á muchas naciones idólatras á
la verdadera fe." La Reina llamó á Pérez,
en vista de su carta. "El fraile-continúa
el mismo historiador,-embriagado de
alegría por la felicidad de su amigo Co.
Ión, mandó ensillar su mula sin perder unsolo
instante, y se puso en camino aque·
lla misma noche, solo, al través de los
campos infestados de moros. Sintió que el
cielo protegía en él al gran designio que
tenía en depósito en su amigo. Llegó : las
puertas del palacio se abrieron á su nombre;
vio á la Reina; reavivó con el ardor
de su propia convicción la fe y el celo que
. había concebido hacia esta grande obra.
La Marquesa de Moya, favorita de Isabel,
se apasionó por entusiasmo y por pie.
dad del protegido del santo religioso. Es-
· tos dos corazones de mujer, encendidos
por la elocuencia de un fraile en favor de
los proyectos de un aventurero, triunfaron
de la resistencia de la Cort~"
Que á Colón no lo animó sino el sentimiento
religioso, se infiere de multitud de
testimonios históricos. Baste recordar la
sublime plegaria que pronunció en lengua
latina al postrarse en la arena de la playa
del Nuevo Mundo, hollada la primera
vez por la planta de un europeo: " Eterno
Dios y Todopoderoso, Dios que por la
energía de tu palabra creadora hiciste el
firmamento, el mar y la tierra, ¡ bendito
sea tu nombre y por todos glorificado l
¡Que tu Majestad y tu soberanÍa universal
sean exaltadas de siglo en siglo, pues
has permitido que por el más humilde de
tus esclavos tu nombre sea conocido y
propagado en esta mitad, hasta hoy ocul .
ta, de tu imperio 1 "
El descubrimiento de América puso '
España á la cabeza de las naciones del
mundo civilizado.
Vino en seguida la conquista de estas
regiones. El lado noble y generoso de tan
heroica tarea no fue otro que el hermoseado
por el ideal católico. Oigamos á
Prescott, protestante : " Al recorrer las
páginas sangrientas de la historia colonial
española, justo es, y al propio tiempo
satisfactorio, observar que la misma nación
de cuyo seno salió el endurecido conquistador,
envió asimismo al misionero
para desempeñar la obra de la beneficencia
y difundir la luz de la civilización cristiana
en las regiones más apartadas del
Nuevo Mundo."
A pesar de su vencimiento en España,
el .conquistador musulmán no desmayó en
sus intentos. Día llegó en que resolvió
lanzarse sobre la cristiandad en masa.
Una formidable escuadra se presentó en
las aguas de Grecia. Europa tembló, y .no
hubo allí nación que se atreviese á salir
al encuentro del invasor: sí hubo ·una:
España. El espíritu católico de esta raza
heroica se exaltó en vista de aquella arrogante
pretensión de los sectarios de Ma-.
homa; y Jos hijos de Pela yo evocaron el
recuerdo de sus antiguas glorias, y volaron
á defender su fe de aquellos que venían
á aniquilarla al filo de su invencible
alfange. Tuvo entonces lugar la batalla
de Lepanto, " la ocasión más grande que
habían visto los siglos," al decir de Cervantes,
el católico Cervantes, uno de -Jos
héroes de aquella jornada. Allí triunfó la
Cruz, y se salvó la causa de la civili~ación.
Que la fe católica fue la que obró
aquel portento, se prueba recordando lo
que en tales momentos tenía lugar en la
corte romana pre~idida por Pío V.
Ahora bien-y no hay para qué recordar
otros sucesos,-no se puede nega r q ue
España debió sus mejores glorias al Cat olicismo.
Que en la actualidad se ni e g uen
estas cosas, nada tiene de extra ño, atendidas
las tende ncias de la ci vi li zación materialista
de la époc a pr e se nte. 'P r ivarl a
del espíritu católico, es quitarle lo que ha
labrado su gloria en lo s anales del mundo.
Múltiples causas han ocasionado su
relativa decadencia actual : poner entre
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~tas el Catoli c ismo, e > ce rrar los oj os á
la lu z q u e despid e n l a ~ ¡>ág i nas d e la Hist
oria .
E. A. B.
El prime r r adiograma d es de Ma rte
(Ruit ación del 2o d e Agosto de I9I I , dta O?lO·
mástico de! I lmo. Sr. Arzobispo Primado, en la sesión
so!emm del Co mitl Cmtral de !a Cru zada Nacio11al
de l a P rema Ca tólica). '
L os ae ro planos y l os g lobos di.
ri gi bi es so n, en e l mar d e 1 os c ielos,
l o q ue las nav es de Col ón en
el cielo de los mares .
Vedla ! Ca min o d e los a ltos ci elos,
L a nave, ra uda como fl ec h a, s ube;
Los mon tes b url a, dej a atrás l a nu be .. .
Y a ve en el f ondo bl anquear los hi el os: ..
Ya el éte r vi ol a y cr ece n los anhelos
Del nauta auda z, qu e bri s as d e qu e rub e
Siente en el rost ro y cla ma, al fin: "¡Ya tuve
Los mundos á mi s pies .. . rom pí sus ve los! "
. D espués .. .. ág ui la excelsa del trabajo,
Surgió una d obl e humanidad altiva
Que la Historia partió de un solo tajo
Y Ciencia y Arte duplicó, expansiva ... .
¡La voz de Marte res o naba abajo l
' La voz del orbe resonaba arriba !
La comunicación interplanetaria
La realidad es, á veces, más inverosímil
que los sueños.
Ved! por la altura, cual ciudad flotante,
' Cruzan barc os de mundos diferent es,
En cuyo seno misteri osas gentes
Vienen y v an en triunfo delirante ;
De planeta en planeta el hombre errante
Lleva la lu z del Verbo Omnipotente . ..
¡ Una es la R ed ención, Ul,la, la fuente
De Bien y Ciencia y uno, el Sér pensante !
: t Mundos: soles, estrell~s y luceros
Ya la mente ex ploró, serena ha visto
Del espacio los límites postreros ... !
El hombre está para lo e terno listo,
La F e ya anduvo todos los senderos ...
¡Es tiempo ya de que descienda Cristo!
E. w. FERNÁNDRZ
Bogotá, Agosto 20 de 1911.
Hermosas palabras
_DE D. MARCO F ID E L SUÁ R EZ, P I\JM E I\ DES IGN ADO
P ARA E J E I\CE R LA P RESIDENCI A
D E L A R EPÚ BLICA
"Las rel acio nes e ntre la I g l esia y el E stado
se r esolv ier on aq uí, n o po•· m ecli o d el patrona
t o n i de la s e par ac ió n, s ino p or m edio
de una i nd ep e ndenci a qu e no excluye la amistad
n i el mutuo recon uc i m ie n t o d e lo s d e r ehos
y p r errog ativ as d e l as entidades q ue for-man
el a l ma y el c u erpo de la soci edad huma na
. V ei nticinco :. ños de ex periencia r ec iente,
puestos e n comparaci ón con una experiencia
antigua de sesenta años, han conferido la palma
cJe l tri unfo á l a s ol ución en buena h ora
ap li cada por la Cons tituci ón y e l Concordato,
a l probl ema más d i fic i 1 y pe l igroso de los
que h a n agita d o á l a pa tr i a .
"Teór icamente esto p arece i n d udabl e. E n
la práctica se esc uc ha, s í, u n perenne y bulli
c ioso, a unqu e no gener a l , clamor sal ido del
campo del !'an:.tis mo irreligtoso y · dirigido
por a h ora excl us ivamente c o ntra las c ondic
iones que r igen la exis t encia del cl e r o e n la
R ep úbl ica.
"No ob s t a n te, ese c l amor es tan i n fundado
com o injusto . Por s u ilustración y m o rigerad
as costumbres , p or s u s lab or es e va n.pé l icas,
po r s u s t im b r es de w i sioner o y educa do r, por
su patriotism o el oc u en t e m e nte comprobado, y
p or s u n ú me r o q ue, lejos de ser ex ces ivo, es inferi
or a l q ue r eclaman l as n ecesidad es espiritu
::d cs d e l as c i uda:lcs y de los d es ier to,s , el
c lero r eú ne co ndici ones y está en circu nstanc
ia s que obli ga n á c on s ide r ar aq uel cl a m or
como br ote d e u n f re n esí, de un a obsesi ón,
fr ec u en t e s e n l a h istori a, pero des atenta d os é
injustos s ob r e t oda p onder ac ión.
'' Sie n do inju t o ese cl amor oso ca r go, y
s iendo ev ide n tes los dictados de l a experiencia
y las voces d e l a r a zón acer ca de la necesida
d d e la reli g i ón com o el em e n t o n e ce sa rio
en la vida de l os puebl os, es p a ten te l a i n convenien
c ia de con ser var y atiza r d i ficu l ta des de
es a es pec ie, sob re t od o en u n p u eb lo agobiado
d e prob lema s y necesita do com o e l que
m á s de r e poso y a dela nto.
"Los que pie n san del m o do que acabo de
dec ir, tienen e n s u fa v or la experiencia a ntig
u a y actua l, q ue r e conoce n a quel h echo ; est
á n, además, en p osesi ó n, y t i ene n m ej o r d erecho
q ue l os i nnovador es en u n a m ateria t an
impo rtante y s u sta ncia l co mo esta ; y co nsultan
m ejor lo s intereses so c iales y e l porvenir
de la Nación, pues es v isto que l a ol a d e la impiedad
ame naza no só lo á l a Igl esia sin o tambi
é n al Estado ."
Un bonzo devoto de María
Ca rta del R. P. Vigil Ca uadini
DE LOS HERMA N OS MEN.OR ES
A Mo ns . G r a ci ano Gennaro, Vicario Apostólico
d el Houp é Oriental
E n un pu <'blo , á una media jornada del
Dis trito de T ien menn, se h a ll ab a ci e rto joven
huérfano , c uya mad r e había sid o catec
úm e n a . L a buen a m ujer ha bía ens e ñ a do á
s u hijo el P a d r en uéstr o y el A ve m a ría, y
a ntes d e m orirse }e entregó una m ed alla recomend
á ndol e q ue fuese s i e mpre d evoto de
Maria y q ue s e e ncomend a s e á Ella en t odas
sus necesid ades. H ace de esto un os cincuenta
años.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
·EL HOGAR CATOLICO
En e sta época l os mision eros escaseaba n
·mucho, así es que n a die se ocu paba d e l pobre
niño, el c u a l, privado de todo r ecurso,
empezó /á frec uentar uua pa~ o da y l og-r ó perm
a nece r en ella en ca lidad d e sirviente de un
bonzo q u e lo mantenía y atendía á toda s sus
necesidades, E l niño iba creciendo y o bedecía
en tod o al bonzo. Exteriormente par ecía devo
tísimo de los ídolos; pero en s u i nterio r n o
amaba m ás que á Maria, y só lo e n E ll a t enia
co nfi a nz a. Ca da día toca ba el tambor p a ra
congregar los id ólatras á la h ora de la oración
; é l p or s u parte rezaba con todo fervor
el Padre n u éstro y el A ve maria que su madre
le había enseñado, h a cié nd olo as í aun durante
l a noche y perseverando en esta p iadosa
práctica hasta la ed ad de s esenta años .
Un día se sie nte indispuesto, y do{llinado
por u na es pecie de misterioso t emor, decide
abandonar la pagoda y se va á casa de s us
parien tes. Apenas ll ega, les rue¡;a co n insistenci
a q u e hagan ven ir a l Pa dre; ahora bien: '
él no sa bía lo que era el Padre. Sus parientes,
aunque paganos, comprendieron que d eseaba
qu e se le pusiese en r elac ióo con e l misionero
católico. No fueron á busca rle ell os
mismos, pero rogaron á un anciano catequista
cristiano que viniera á orar por él. Llega
el buen ca tequista inm ediatamente , c on intención
de administrar a l enfermo el ba utismo
in articulo m ortis; pero el e nfe rmo ex-clama
al puoto : ,
-Nó, nó, no quiero más que al Padre;
pronto, pronto, que venga el Padre.
Al oír estas p:tlabra s el catequista, se fu e
corriendo en busca del misionero~ y le dij o :
-Padre, Padre, un catecúmeno, bonzo desde
su primera infancia, le ruega que vaya
usted á verlo.
Dos horas más tarde ll egaba el Padre á la
choza en que yacía el robre bonzo, que distaba
diez lys (4 kilómetros) de la res idencia.
El bonzo saludó en seguida en su visitante
al enviado de la Madona, y se entregó á
las d emostraciones de la más delirante alegría:
-¡ Bendito sea el Padre l ¡Bienvenido s ea!
¡Que ha~a la caridad de salvar mi alma; que
me bauttce lo antes posible ! Temo horriblemente
el infierno.
El misionero quiso saber de sus propios labios
cómo se había obrado su conversión.
-Que no le sorprenda á usted 1 este repentino
cambio, le respondió el bonzo. Mi madre,
des de mis primeros años, me había enseñado
el" Padrenuéslro y el A ve maria, recomendándome
que r ec itase estas oraciones,
sin dejar jamás de hacerlo. Por ob edecerle, y
aun á pe sar de h allarme en una pa goda, no
las omití ni un solo día. No creía en ma nera
alguna en los falsos íd ol os de la pagoda ; te nía
fe en el úni c~ Dios verdader·o y en l a
Virgen María, y si permanecí t ánto tiempo
en la pagoda ejerciendo la .profesión de bon,
zo, era únicamente por mi bien c orporal, pe-ro
no por el bieo de mi a lma. Mas súbito se
apoder a de mí terribl e te111 or del infierno, y
a b ando n é la pagoda con el f-in de s a lvar mi
a lm a.
E l misionero enseñó e n ton ces á es te catecúm
en o , de tan buena v oluntad, los pr i ncipales
mister ios de nuestra santa fe, y le p reg
u ntó s i creía.
- Creo con t odo mi cor az ón, respondi ó el
a nc iano sollozando, y dándose goJpcs de ' pecho,
a ñ ad ió : h e o fendid o a l Señor , mi amante
Creador.
Al instante el m isione r o b autizó a l p obre
bonzo, poniéndole e l nombre d e J osé.
H ec h o ya cvi s tiano e l vi ejo bo n zo, llo raba
de júbilo y lam entaba amarga men te su i nfidelidad
y su ing ra titud para c on Dios . A l gunas
h oras d es pués d e l b a utizo> hall á n dose
en los úl t illlOS momentos, recibió . la Extr e maun
c ión, é invocando los nombres de Jesús
y Ma ria, entregó su alma á Dios, que á pesar
de su prolongada resi s tencia á la g-racia h a.
bía te nido pieda d dte éL
Este h echo a t est g ua el p od e r y bondad de
María para con los que la invocan con d ev oción.
Por creerlo oportuno reproducimos á
continuación el siguiente interes a nte artículo
tomado de El Hogar · Crz'shano de
Guayaquil, revista que dirige n distinguidas
damas ecuatorianas.
LAS MODAS Y LA. MORAL
La necesidad y el pudor fabri caron los ·
primeros vestidos. La necesidad los hizo ·
sencillos ; el pudor los hizo mod estcs,
11 Pero vinieron, dice San Juan Crisóstomo,
la ambición, el capricho y las competencias,
y llevaron hasta el c rimen lo
que de su origen no pasaua df! ser una
necesidad sencilla y natural; siendo lo
peor, que en toda esta locura no han querido
nunca los hombres ver pecado al-guno
.••. " ·
Pero, hay que desengañarse de una
vez. El lujo excesz"v o, por lo superfluo 6 por
lo z'mpúdzco, no dice bien con la moral del
Evangelio cristiano.
En primer lugar, este abuso en la indumentaria
y adorno, perjudica á la paz,
moderación y buen orden de las c as as
cristianas, y esto se opone al E vangelio,
q ue se promulgó rara rlirigir la vida privada,
Ja vida D DJ\1KSTICA .
D e cidme_francarn e nte : ¿ no está en la
mente de to:los q ue en mu chas familias
reina e l desord e n, la dis cordia, la miseria,
porque se quiere vestir con un lujo
su per ior á sus fuerzas? Algunas parece
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· 394 EL HOGAR CA TOLICO
que se casan sólo para arruinar con los
gastos d e su vanidad á las familias que
cargan con e llas . H e mos visto disi par en
pocos años la dote más pingüe, derrochar
en un día las fatigas de un año.
La moda es como el ju ego: cuanto
más se pi e rde, s e impone más . Cuanto
más encandila al principio, más pronto se
desprecia y pospon e por otra. Cuanto
más extranjera y costosa, tarito me jor. ...
¿Qué importa que se devore n patrimonios
enteros~ Lo que importa es aparentar,
darse aires de abundancia, aunque mañana
haya que malvender la s galas para
no ser víctimas del ayuno . ...
Mucho lujo, gran boato,
Modas, trajes, ilusiones,
Y luégo .... pocos doblones
Y economía en el plato.
También es culpa de la moda que se
descuiden las obligaciones del propio estado.
¿Qué tiempo queda para ello? La mitad
del día se va en componerse para
aparentar. La otra mitad en procurar
lucir ostentosamente todo aquel fastuoso
aparato, y en celebrar semejantes bagatelas,
en criticarse mutuamente y en comentar
los futuros figurines.
Ah! sí, se me olvidaba .... Queda tiempo
para ciertas devociones; para ir á la
liltima misa, procurando o//E no ser la última
en apropiarse la última moda. Para
las devociones que enseñan á orar, y á
velar sobre la conducta de los criados,
y á educar cristianamente á los hijos,
para esas no hay tiempo. ¿Habrán pasado
de moda? ....
Otro mal mora! ~uy grave que acarrea
el modo de traj e ar, la moda excesiva,
es que d eforma el alma y le acomoda
á la extravagancia ó friv olidad del hábito
externo, ó delata estos vicios si ya ex isten.
Al tenor de l vestido va e l porte de la
persona, Lo ridículo, lo ind ecoroso, acusa
rareza é impudor, y engendra más impudor
y rare za; es juntamente causa y e ~e cto
d e estos vicios. El ve stuario, e l tocado
éxterior, puede mucho e n o rde n á d esp ertar
ó adormec er la s pa siOnes humana s.
El t raj e pu e de e ngañar a cerca d e la fortuna,
q ue h it y muchos me ndi g os di sfraza
d os de r eyes; pe ro no e ngaña sobre la
caracterís tica del alma. Aunque, como sucede
con todo lo terreno, más fuerza tiene
para pervertir q ue para santificar. "El
hábito bi en puede no hacer al monje, "
pero se gurame nte e l h áb ito pu ede deshacerle,
a seglararl e, de gradarle.
Dañan, además, la s modas exce s ivas,
el alma e n cuanto qu e o fe nden no pocas
veces la moJes tia y e l rubor, y son se.
ñu elos de desh onest ida d.
Parece qu e se es cogen las modas más
a ptas para d espertar la s pa;io ne s ve rg onzosas
. Es horri ble el a buso que en al g unas
partes se ha ce de lo que se llama t oi..
!elle de verano, estación inf ernal de la
moda. Unas veces será n la s deHcadas muselinas,
que más bien d e latan qu e amparan
un impruden te escote; otras ve ces
serán las co rtas ó m a 1 recogziias prendas,
ó caladas d e claro en claro, ó Hgera s de
turbio en turbio, ó ajustadas de todo en
todo ... E llo es q ue, á pes ar de los pesares,
g e ntes extranj era s de vida n on sanela,
impon en s u indum entaria, aun á personas
educadas y piad osas, p ero tiran izadas
z'mperiosammle por la moda ; y no se
ve, al exteri o r, la debida lín e a di visoria
entre las hijas de Eva y las hijas de
María. ·
¿No os basta , pobres mujeres, sudar
unas vece s bajo la prensada incomodidad
de t ánta balum ba ? ¿ No e s sobrado t e ner
que hac e r el rid ículo y desvirtuar' vuestra
natural gentileza co n todo ese andamiaj
e fe ísimo de t ocador?¿ N o es sobrada
desgracia el que "asustéis con esas
tendencias á vu estros futuros (como muy
bien decía la insigne María de Echarri),
porqu~ el presupuesto de sus prometidas
les horroriza y no saben hasta dónde llegará
esa locura por luc ir ?" ¿No es bastante
fárrago veros envueltas en tánta
luisiana y canesú, y encajes de Irlanda y
guipure!. y tul y tafetanes y te rli z .... sino
que tambi én queré is cargar con la responsabi
lidad de las almas aj e nas, á las
cuales casáis como moscas entre vuestras
telas de . ... a raña? .. ..
Acordao s q ue so is t e mplos de Dios. Si
·os preciá is d e h one stas, mostradlo en los
hechos . Abri d e l Evange lio y ved cómo
habla J esucri sto de la profanidad é indecencia
de lus ves tid os. Unas veces los
desprecia comparánd olos á la ye rba y al
heno ; otr a s los · abon;¡ina en la p ersona
del rico E p ulón ; otras los incre pa en la
indumentaria arrogante de los Fariseos,
Y cuando el porte de los vestidos raya
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EL HOGAR CA TOLICO 395
en escándalo, entonces aquel mansfsimo
cordero ruge como un león, y respira
fuego y terror.
¡Ay del mundo á causa del escándalo
... ! ¡Ay de aquel que lo introduce en
. el mundo !. . . ¡Mejor le fuera ser sumer-
gido en el mar, antes que escandalizar
una sola alma l .•.
E. S. J.
FÍATE DE NADIE
( C U ADROS DISOLVENTES)
PERSONAJ~S: TICIA, que nparece hablando
en la calle con BERTA : de~pués SEMPRONIA,
que aparece por una esquma para quedarse
liablando con TICIA .
CUADRO 1-TICIA Y BERT A
-¡Ay, Bertn l Tienes razón,
la amistad es pura farsa.
No puede tma fiarse
ni de su sombra.
-De nada!
¿No viste anoche á Bempronia ?
-¿A quién? ¿A esa mentecata?
Una cursi.
-Una pobrete.
j Qué lujo más necio gasta !
-Y con sopa de fideos
se alimentará en su casa.
-Si debe hasta los zurcidos
que lleva siempre en la falda.
-La odio.
-Y o la detesto.
-¡ Mojigata l
-Allí viene.
-¡ Moji gata l
-¡ Ay ! Es verdad.
Por no verla me marchara.
CUADRO 11-DICHAS Y SEMPRONIA
-Ticia, Bertita. ¿Qué tal?
-Ay, Sempronia de mi alma,
de tí hablábamos ahora.
-¡ Al g ún sayo me cortaban l
-No tal, hjjita, admirando
estábamos tu elegnncia.
j Qué japonesa más linda
la que ayer tarde llevabas!
-¿ Color crema ?
-No ; color
de berengena quemada.
-Ah, sí, la compré ayer mismo.
- ¿ En dónde fue?
-En la Sultana.
En ese comercio tengo
cuenta abierta.
-(Y atrasada).
-Te envidio, Sempronia, el gusto
tan exquisito que gastas.
Eres la que das el tono.
¡ Como eres tan rica .... !
¡Vaya! ·
Adiós, Ticia, adiós, Sempronia,
me v oy ; que estoy ocupada.
-Adiós, Berta, que no faltes
á la retreta mañana.
CUAD RO III-TICIA Y SElll PRONIA
-Ya se fue. No ves, Sempronia,
qué prosopopeya gasta?
-Más curs i que un figurín. ·
- ¿ No has visto qué color tiene?.
-Aunque se pinte la cara
¿ Le has visto bajo los ojos
ese color de batata?
-Es que pad ece del hígado.
-Son los flatos que la asaltan.
¡ Si vieras lo que decía
hace poco á tus espaldas !
- ¿Y qué tiene que decir
de Sempronia esa far santa ?
-Envidia pura.
-Es la envidia
la que la tiene tan flaca. -
¿ A dónde vas?
-A casa.
-Que no dejes de venir
á visitarme.
-Sin falta
iré mañana.
-Te espero
¡Abur ! hija.
-Hasta mañana.
-(ap.). Si esta noche te murieras ... . !! t
- (ap. ). Si esta noche reventaras .... ! ! !
¡ Pues señor l ¿ Qué es amistad ?
Porque en lengua castellana
á esto se llama comedia, .
¡ esto es una pura farsa !
ALBERTO Risco, S. J.
NOTICIAS RELIGIOSAS
(DE VAliJAS REVISTAS)
LA SALUD DEL PAPA-La reclusió n forzosa
del Padre Santo e n el Vaticano desde la omi-nosa
expoliación de sus Estados, es causa del
que al llegar el verano no pueda defenderse de
los calores, buscando en las brisas de l mar ú
otro clima benigno algúñ aliv io á los rigores
de In estación. Esta ha sido en buena parte la
causa de la enfermedad de Pío X, que en la
prime ra quincena d e _Agosto tuvo en cuidado
á los buenos católic os y excitó la fantasía de
lo s n oticieros liberales. Las últimas noticias.
son del todo satisfactorias, pues el Papa, perfectamente
restablecido, ha vue lto al despacho
de los ne12ocios, recibido visitas y está animadísimo.
<¿uiera Dios prolongar su preciosa
vida para bién de la Iglesia. _ ·
Do cu MENTOS IM PO I\TANTÍSB!O s-Con cluída la
Conferencia que tuvieron e n Rho, l os ilustres
Prelados de la Provincia eclesiástica de Lo mbardía
dirigieron al Padre Santo una carta
colectiva, en que manifestaban su vivo dol or
"al ver entre los fieles a lgunos que languide-
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EL HOGAR. CATOLICO
cenen vergonzosa i ndolencia , s in afiliarse á
ning una parte, y co n a mbig üe d a d es y transa
cciones, violando t odas las l eyes humanas y
di v inas, olvidados de la co no c ida y clara seo - '
t eor. ia de Cristo : " El qu e no es tá conm igo
está contra mí," y añ a dían su propós ito d e recorda
r á todo s, sace rdo t es y fiel es, que " cuantos
sed ucid os p or l a v a na es peranza de conquistar
el fav or de los faut ores d e noved ad es
y gozar de c ierta paz mentiros a, des cu id a n los
intereses y l os der ec hos de la I g les ia, l os p os ponen
á considerac iones privad as y los dism inuyen
injus tamente, s e engaíia n de manera
ver¡;oozo sa.'' En una c a rta c olec tiva al clero
, y fieles de sus dióces is in c ulcan d e manera
especi a l el p el ig ro que á tod os, clér ig os ó legos,
acarrea la lectura de periódicos que no
sean perfectamente católicos.
El Padre Santo, co ntestando á la carta de
lo s Prelados lombard OS\ decla r a h ab er s entido
"verdad ero placer porque han dirigido sus
d eliberacion es á aquel punto de donde amenazan
á la Igl esia males tan g raves . ••• Ala
·dimos, añade, al sentir de ar¡ue/los católicos
que, engañados po r va na esperanza, quisiera
n que lo s ca tólicos se enervaran en l a desidia
y olvidasen ó á l o m eno s se acordasen
poco de lo1 santísim os derechos de la Religión
y de la Sede Apostólica."
-HECHA LA CU ENTA exacta de l a~ sum as
donadas por el Soberano Pont.ífice á las r eg iones
de Messioa y R eggio, asolad as por Jos
terremotos, se elevan aquéll as á muchos millones
d e li ras para ig lesias, escuelas, hos pitales,
asil os , pabellooe ;, cte.
Ha llam ado la atención la ins ignificancia
de los gastos d e admi nistración, reducidus á
lo absolutamente indispensa ble. En esto se
emplean las limos nas de lo s fi eles ni P ontífice,
en obras admirables de misericordia.
C oincidiend o c on l a publicación de es tas
cuentas, la Cocina económica de l Círculo de
San Pedro, en Roma, recihía del Sumo Pon.
tífice 2, ooo liras para distribuirlas en forma
· de bonos en~re los pobres de l a Ciudad Eterna.
La junta directiva, en nombre de los p obres
socorridos, ha dirigido á Su Santidad respe~
uoso y sentid o men saje de fili a l g ratitud, h aciendo
v otos, · los más sinceros, por la s alud y
prosperidad del Pontífice rein'ante.
, A~,o EMANI A-ElsB° Congresocatól ico-Es-
te año tenía el Congreso anual de los católicos
especial atractivo, porque, además de los fines
ordinarios, r eunía el de conmemorar el centenario
d el nacimiento del Obispo Ketteler,
precursor d el movimien to social cristiano.
Por esto se eligió la ciudad de Maguncia, que
fue la que gozó de los cuidados pa storales d e
aquel in signe Prelad o. El día 6 de Agosto más
de c ien mil ca t ól ico s llegado s en doce trenes
,especiales, pugnaban por as istir á la Misa p ontifical
de la Catedral. Por la tarde más de ci ncuenta
mil obreros, a prendices, artesanos·, etc. ,
,pertc necien t esá seis mil soci edades, desfilaban
por las estrechas calles de la ciudad gritando
: "¡Viva Ketteler 1 ¡ Viva el Papa!" A la
se sió n in a ug ural a s is tieron doce mi l congresistas.
Por dicha, no se ha manifestado en las
reunione s genera l es la división de las dos tendencias
en las s oc iedad es obreras : la de Berlín,
netamente catól ica, ·y l a de Co lonia, interconfesi
ooal, c uyo órg an o principal en la prensa
es el Diario Pop ular de Col onia. Grave
di sgust o ha t e nido es te per iódico r ecientemente,
pues el r ed actor de los a suntos religiosos
, cinc o años había, Kirch, doctor en
Teología, dejó la red acci ón el 28 de Junio
p róx imo pasado, y des pués de pas a rse á los
viej os cató lic os y act uar com o tá l en Colo nia
m ismo, s e casó con una cis mática, con q uien
hacía a lgún tiemp o que mantenía relaciones.
Gran polvareda está levantando en Alemania
un libro del dominico W e iss, en que se po!!e
en guardi a á los católi cos alemanes contra las
filtraciones protestantes y m odernistas. Ni ha
sido m e nor la sorpresa a l ver que los j efes de
la "Dirección de Co l onia" habían enviado
u na circular reservada, que e r a una amarga
critica del li bro de Weiss. Dicha circular
con ten ía más ó menos puntos, seg ú n los des~
t inatarios. La Correspondan ce de Rome logró
hacerse con una copia ínte!l'ra, comen~
tándola sev eramente, lo cual irritó no poc o á
lo s in teresad os, á quienes, así e l Cardenal
Merry d el Val como el Nuncio apostólico de
Munich, dieron á entender que dicha publicación
no era ni oficial ni ofici osa del Vaticano.
LA AC CIÓN CATÓLICA EN BÉLGICA-Repues~
tos del pasaj ero d esaliento que e n l os católi·
cos b elgas pr odujo la caída del Ministerio
Schollaert, han comenzado á d a r muestras de .
incansable actividad, acordando acudir á las
elecciones municipales de este me s, para dar
la batalla a liberales y socialistas.
E~ Bruselas prese ntarán una lista de dieci~
séis candidatos, y dado s el entusiasmo que
es ta determinación ha causado en todos los
católicos y los valiosos elementos con que éstos
cuentan, todo hace esperar la vuelt a de
los catól icos al Consej o Municipal de Bru se,
las, cesando en él la preponderancia de los
se ctarios , tan nociva para t odos los servicios
c om unales, y muy es pec ialmente para los de
beneficencia , como casos reci entes Jo han demo
str ado. L os mismos propós itos que á los
catól icos de Bruselus an iman á los de Amberes
y LiPj a, cuyos pre parativos son causa de
gra n desasosiego para Jos liberales y sus congéneres.
RusiA-Progresos del catolicismo. D.esde
la publicación, en 1905, del úkase imperial
con cediendo la tol erancia relig iosa , es g rande
en Rusia el movimiento de regreso al catolicismo.
Según la Memoria r ecie ntemente publicada
por el Santo Sínodo, asc ienden á 3oo,ooo la1
conversiones verificadas desde aquella fecha.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
·,
EL HOGAR CAT0LICO 397
Así compensa Di os, con laLpropagación d e
la r eli gió n ca tólica en los pa ises c is máti cos ó
protestantes, las pérdidas que s ufre el cato lic
ismo e n las nacion es católicas .
L A IGI'ORANC IA DE LC' S nEL tG tosos-En BPy rut
ex iste una E scuela Superior de MeJicioa
y F arm acia, regentada p or los PP. J es uit as
para a lum nos franceses y otomanos.
Acaban de tener lu gar en d!cba E sc 'r cla l os
ejercic ios p Rr a l a obtención d e g-rado~, y
t reinta alumnos han recibido e l tí tulo d e doctor
en m edi cina y quince el d e ra rm acé uticos.
· Ta o bri llan tes ·res ult a d os han va lido calurosos
elogios á lo s profeso res por parte de la
C omisión examinadora mixta que fu e de P arís
~· de Constantinopla, porque hRy qu e t e ner
en c uen t'l que la eoseiian za la d an los. jesu itas,
p er o l us exám en es lo s h acen profesores
franceses y turcos nombrados p or sus respectivos
gob ier nos.
El Jurado o tomano lo constituían los d oct
or es Aristidi-bey y Ram y -b ey, profesore s de
la Escuela Militar d e Medicina de Cons tantinopla;
y el Jura d o fra n cés estaba formado
por l os Dres. De Moos, de la Facultad de
Bur;J.eos, y D e rson y <;:a ll et, de la de Lyon.
-HA SIDO NO MBRADO Presidente del Tribunal
Supre mo de J ust iei~ en lo s Estados U nidos
el católico Mr. D ougl a s White, presidente
que fue de los alumnos d el Colegio de los
Jesuitas en Ge orge town.
-Er, P. ATTo-.MACCIO;o;I ha inventado un
in strumento para prever los terremotos; consiste
e n una campanita eléc trica muc ho más
sens ible que tod os los instrumentos h asta
ahora conocidos, pues anuncia las sacudidas
seísmicas diez minutos antes que los seismógrafos
más perfeccionados.
El P. Atto-Maccioni es religioso Francisca-=
no y Director del Observatorio del Se na ; de
m odo que otra vez se comprueba que l:o pretendida
incompatibilidad no existe entre la
ciencia y la fe, sino entre el sentido común y
el cerebro de muchos folletineros y farsantes.
-MIENTRAS EN INGLATERRA Se ha efectuado
la famosa huelga que ha puesto en conmoción
á todo el reino, los católicos alemanes celebraron
su Congreso anual en Maguncia, con
extraordinaria concurrencia y fervientes votos
de paz para el mund o. Es decir, que mientras
la sesuda organización trade-unionista
inglesa se entrega rápidamente al espíritu revolucionario
á lo sind icalista fran cés, los
obreros católicos alemanes, en número de
5o,ooo, proclaman la paz y el bieneslar, oponiéndose
á todo procedimiento mera m en te
negativo y revolucwnario.
-PARA CUM PLIR el acu~rdo firmado en París
el4 de .Mayo de 1910, por los representantes
de quince naciones, el G obierno holandés
ha presentado un proyecto de l ey para suprimir
la circulación de publica cion~s obscenas.
Asimismo los libreros de Brunswick se
h an r cuui tlo en asamblea, a cordando no vender
publ icac iones inmor ales y dec larar el
boycottaqe á lo s que no c umplan este
acuerd o.
E stas s on herm osas le cciones, aunque algo
tardías, que llegan, sin embargo, á tiempo de
ser ej empla r es para nues tras autorid. ades. Porque,
seño res que mandáis, es Jo cierto que
h ay mucba basura , y que trata de sofocarnos
la inmundicia mor a l.
. ¡ T en ed s iquiera com pas ió n de vuestros
hij os!
-EN LOS oÍAS 8, g y 10 de Septiembr e último
se cel e bró e n el Oratorio :::iale s i ano de
Turín el primer Congreso Internacional de
los ex-alumnos de los Ins titutos de Don Bosco.
La Comis ión orga nizado ra recibió entusiasta
s adh esiones , n o sólo de Italia, sino también
d e Francia, Espa ña y de varias Repúblicas
de la Amé rica del Sur.
INGLATERRA- Conversió n notable a l catolici
smo-Recientemente .se ha conve rtido a l
catolicismo el pastor de la parroquia de la
Anunciación, de Brighton, y el cl er o de otras
dos parroquias, cuyas c onversiones han dado
por res ultado el que gran número de fi eles
de l a s citadas pa rroquias se preparen igualm~
te á imitar el ej emplo de sus pastores, á
cuyo efecto el obispo católico de la dióces is ha
enviado á Brighto"n varios ,misioneros.
Asimismo se anuncia la conversión del pastor
anglicano Mr. Kuox, descendieo te de Juan
Kuox, que en el siglo X VI estableció en Escocia
el calvinism o.
Los JEsuiTAS AL JAPÓN-Los Padres de la
Compañía de Jesús, Hillig y Hettelmaon, han
sido llamados por S. S. Pío X para el Japón.
El P. Hillig ocupaba en la actualidad una
cátedra de Ciencias naturales, y el P. Hettelmann
otra de Filosofía, en el Colegio de
San Jua n de Berchmans que poseen l os Padre
s J esuítas en Toledo, populosa c iudad e n
Ohío, Estados Unidos.
Ambos Padrés ocuparán dos cátedras en el
Colegio que la Compañía a c aba de establecer
en Tokio. ·
Los hijos del Príncipe imperial Joshihito
van á seguir los é ursos de los dos ilustres Jesuitas.
EcoNOMÍA CRISTIANA--Hace poco, relata la
Semaine de Perpignan, presentóse e n sus
oficinas un obrero que manifestó traer el producto
de la s econ omías que de s u jornal de
3·50 ha bía venido haciendo durante ve intiséis
años, y los cua les ascendían á 8,ooo francos,
que de s~ aba des tinar á la obr a sacergotal, ó
s ea pa r a el sostenimiento del clero, por pare~
ce rle la de más urge nte neces idad.
¡ Ocho mil francos de economía c on un s~lario
de 3.so francos diarios ! ¡ Qué de sacrifi
cios y de privaciones durante v ein tiséis años
no supone esa cantidad ! Per del
acto de contrición,. y te habrá parecido quizás
algo obscura.
" peténte, pues,' ahora, y contémpla el amor
de Dios ; contémplale sobre todo en los amangos
sufrimientos del Salvador, á cuya luz le
(1) Toda esta doctrina de la contrición está
bien resumida en el Catecismo del P. Astete :
"P. ¿De cuántas maneras es la contrición
de corazón P
R. De dos: una perfecta y otra menos per.
fecta, que llamamos atrición,
P. ¿Qué es contrición perfecta?
R. Un dolor ó pesar de haber ofendido á
Dios por ser quien es, ~esto es, po1· ser sumamente
bueno, con propósito de confesarse, enmendarle
y cumplir la. penitencia,
P. ;'Y qué es atrición?
R. Un dolor ó pesar de ;haber ofendido á
Dios, ó por la. fealdad del pecado, Q ;por temor a,L
inji~o, ó por ha~~r perdido la gl"D1'i ~, con prop&lito
· de confesarse,'etc."--'(N. deZ· T.);
entenderás tan fácilmente, como fácilmentearrebatará
EL tu corazón.
Hé 2quí el modo de alcanzar prácticameJ?-te
la contri ción perfecta.
(Continúa)
LA MUERTE DEL MONJE
Huyó del mundo ... y sin haber gustado
Su aleg re y tentador florecimiento,
Vistió el pobre sayal del sufrimien'to
Y fue en pos de J esús Crucificado.
Mártir de la virtud, siempre ignor ado,
Sólo tuvo en la vida un pensamiento :
La existencia de Dios, y un sentimiento :.
E l de ser en la tierra un desterrado.
Por eso al verlo sin calo,r ni vida,
Lej <¡>s de es ta existencia dolorida,
Me parece la es tatua del Consuelo ~.
Y es que dejando cánticos y flores.
Ciñó el lauro triunfal de los dolores.
Y fue con él, á descansar al cielo. ,
1910 F. A. BALCÁZAR VERGARk
NOTICIAS LOCALES
AcciÓN SOCIAL CATÓLICA-Ha ido cobrando
de día en día notable desarrollo en esta ciudad.
A los esfuerzos hechos por los RR. PP.
Sales,ianos, el Sr. Canónigo Dr. Call1argo, el·
Dr. Emilio Valenzuela, los Sres. P árrocos con
las Sociedades que han fundado, como la deSanta
Orosia, San Antonio, etc., y á la labor·
fecunda de la pren"sa católica y de los sa cerd~
tes y seglares distinguidos c¡ue constan temen ~
te instruyen á los obreros con conferencias,.
hay que agregar los esfuerzos' pr<¡>digiosos.del
incansf1ble y abnegado sociólogo. R. P . Campoamor,
de la Compañía de Jesús. Tiene establecidas
cuatro secciones de la Caja de a/¡9,
rros, para que individuos de uno y otro se~o, .
pertenecientes á diversas clases sociales, pero
que carecen de fortuna, contraigan el hábito .
de la economía y alleguen un fondo con el
cual les sea dado atender á urg entes necesidades.
Ha fundado el Restauran te es~oldrcon
el fin de proporcionar únicamente á lós.
niños más pobres 'que concurren á las escuelas,
almuerzo y cGmida por sólo dos pesos papel
moneda diarios (do.s centavos oro). Con.
esto la asistencia de los alumnos mejora inmensamente,
y, mejor comidos, prestan mayor·
'atención en sus clases y estudian con más provecho.
El Restaurante atiende á más de doscientos
ni ños, los que son se r vidos de lama-nera
más adecuada, para que adquieran há~
hitos de cultura, por distinguidas damas, pertenecientes
á las ptincipales fam ilias. Además.
de es to, los niños reciben instrucción en diversas
materias, y el mismo P adre dicta dos
días en la semana sabias conferencias para·
obreros, los que con'cur.ren ya en número .
d~ oc~?ci~n t~s:. · Quiera D~~s / que Jl!Jé~a , des-arrollar
todos los proye~
Citación recomendada (normas APA)
"El Hogar Católico - N. 45", -:-, 1911. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3686863/), el día 2026-03-17.
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