Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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CRÓNICA, CIENCIAS, ARTES, LITERATURA
DIRECTOR, PEDRO CARLOS MANRIQUE
FOTOGRABADOR, SATURNO ZAPATA - ADMINISTRADOR, RUBÉN J. MOSQUERA
AÑO I- VOL. 1
EL CARATE
1 VESTTGACJQ, lt. l>EL DOCTOR 10 TOVA Y FLORF.Z
L AS endemia espe iales á las naciones del continente
hispano-americano, on las menos conocida en el
mundo científico, porque su estudio ha sido, ha ta ahora,
muy inc mpleto, por carecer los inve. tigadore · de los elementos
de que e dispone en Europa para e~tablecer lapatogenia
y la terapéutica de una enfermedad.
ierto es que nuestras endemias han sido descrita por
observadores sagaces y mencionadas por los viajeros, pero
hasta en estos últimos tiempos nadie e había preocupado
de aplicar á u estudio lo métodos pa terianos: el micro -
copio, el cultivo, y la inoculación, que tánta viva luz han
arrojado en el estudio etiológico de la mayor parte de las
enfermedades.
Sabemos que el coto, por ejemplo, es endémico en
Santander, pecialrn ;-:t-p en las márgenes ciel río Suáreh
y sus afluente , pero todavía carecemos de un estudio cienÍífic:
o sobre la verdadera causa observadores modernos, y algunas de ellas mencionadas
por los rronistas de la conquista y colonización,
esperan todavía el sabio que venga á descubrir el microbio
que bs determina y las condicione~ biológicas en que ese
agente morboso sea nocivo para el hombre.
En el mismo e::;tado estaba el estudio del carate ha.:;ta
hace dos años, época en la cual un hijo de nuestra Universidad
y distinguido miembro del Cuerpo médico de Medellín:
emprendió sus investigaciones sobre la etiología de
esta endemia, las que acaba de coronar brillantemente c0n
el descubrimiento del hongo asp·ergiloide que es la causa
específica del carate. Las investigaciones del doctor Montoya
y Flórez están consignadas en su tesis de grado, de
la Facultad de París. (Recherches sur les caratés de Colomhie-
r8g8) que tuvimos la suerte de verle sostener, la
que le mereció entusiastas felicitaciones de los eminentes
profesores que componían el Consejo, presidido por el
eminente Profesor Dieulafoy.
El trabajo del doctor Montoya y Flórez honra la
ciencia nacional, y por ese motivo LA REVISTA ILUSTRADA
se apresura á ofrecer á sus lectores los grabados que
representan el hongo del carate, en diversas faces de sus
manifestaciones, el retrato de su descubridor y algunas rá-
BOGOTA, FEBRERO 27 DE 1899 NUMERO 10
pidas con ideracione obre esta enferm dad, que puedan
er comprendida p r todo·.
El caral e de origen am ricano y fue en territorio
d Colombia en donde primero lo descubrieron los con~
qui tadore e paño1e . El R. P. Juan Velas .o, en su histo-
DR. MONTOYA FLÓREZ, DE CUBRTDOR DEL HONGO
DEL ARATE
ria del Reino de Quit9 (1789) y de acuerdo con él el doctor
Uribe Angel (El Jndice, Mede1lín 1867) habían creído
que el carate había ido importado al Cauca por los negros
de ngola, traído por 1o. e paño le· para explotar las mina
. El origen africano del carate e taba aceptado casi
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. REVISTA ILUSTRADA
unánimemente por todos los que han estudiado la enfermedad,
hasta por el mismo doctor Montoya, quien trascribe
en su tesis la opinión de las dos autoridades que dejamos
citadas. Curiosos de conocer el origen y la etimología
de la palabra carate, consultamos sobre el particular á
nuestro venerado amigo, tl señor D. Rufino Cuervo, quien
después de haber reflexionado un momento, nos ofreció
buscar algo que él había leído á este respecto, y que no era
otra cosa que la prueba irrecusable del origen americano
de la enfermad y de la palabra con que se la designa.
Creernos muy útJl para dejar definitivamente cerrada esta
discusión, transcribir íntegro el dato que bondadosamente
nos suministró el señor Cuervo.
corriendo ó medio trotando en galope con el señor acuesta5.
quando se cansan los dos que lo llevan, sin se parar, se ponen
en el mesrno lugar otros dos dellos que allí van por respecto
varios para lo mesmo, é continúan su camino: é un día, si es
tierra llana, andan desta man~ra quinze ó veynte leguas, teniendo
postas en paradas de tales indios para se remudar. E los
indios que para este officio tienen son esclavos ó xaborias, que
son cuasi esclavos é obligados á servir; y estos indios que en lo
que es dicho sir en de las hamacas, búscanlos que sean carates.
E para que se entienda qué cosa es carate, digo que carate
se llama el indio que naturalmente tiene toda la persona ó la
mayor parte della como descostrada, levantados los cueros
á manera de empeynes. Ellos parecen feos, más comunmente
son rezios y de mejores fueryas, é pares9en frisJ.dos, é aquella
EL HONGO DEL CARAT~, DESCUBIERTO :oR E!-- DOCTOR MO TO~A FLÓREZ.-Número 11? Escama epidérmica de un carate
violeta-c~nizo, 9ue data de hace 40 ~nos. ~C! Escama epidérmica . ~e. ~n carate vwleta-az~l, de Quebraditas, Distrito de Antioquia. 39 Cultura
sem1-aerob1a de una escam~ epidérmica d~ carate azul de TJtHl~J, (el hongo es el mismo de la figura 8~) 49 Cultura de diez días, en
gota suspendida, de un carate vwleta,.de l~s mmas de cal de ~rmema .. 51:' Cultura de.tres día ., en gota suspendida, de un carate blanco,
provenient~ de Bello. 6? Cult.ura de d1~z d1as, de u~ carat_e vwleta-cemzo, de .Remedws. 71? Cultura de veint~ días, en gota su pendida, de
un carate vwleta, de Quebrad1tas. 8 1 Carate
negro-violáceo. 11 Carate azul. III Carate rOJO. IV Carate v10leta-cemzo.
En la Historia general y natural de las I11dias, islas J'
Türra firme del ·mar Océa?to, por el Capitán Gonzalo Fernández
dfa ser aplicable al caso.
Pero no consistía en esto sólo la injusticia, sino que no
hacía veinte días que Bolívar lo h:tbía abolido, mandando
que los militares fue.:>':!n juzgado., e:1 toJo d~lito por la Ordenanza
española de q68. 'L1m~ié:1 aplicó el juez la pena
de esta OrdenJ.nza á S:mtant.ler; ma e:;ta ley apenas sirvió
para la aplicación de la pena de m ·J~rte, y n6 p:.tr· que Sv
tomó dicho decreto; pero cerno á los sabedores de una
conspiración este decreto no impone pena de muerte, como
la prescribe la Ordenanza, se echó mano de ésta, desechando
el otro. Del proceso formado á Santander resultó lo siguiente:
q·ue no tuvo la más pequeña parte· en la conjuración;
pues se proyectó el plan sin su noticia, y se llevó á
efecto sin u anuencia; que cuando dos de los conjurados
quisieron sondear su opinión, y le hicieron algunas indicaciones
acerca del proyecto, lo desaprobó y aun prometió
oponerse á su ejecución; que con este conocimiento se condujeron
en lo sucesivo de tal modo, que crey~:se haberse y á
abandonado el designio de intentar el restablecimiento de
la Constitución; que aun uno de los conjurados llegó á
asegurarle que el proyecto se había enfrindo; que cuidaroR
de que por ningún caso se le informase, como lo pedían
algunos, de lo ::¡ue se habb resuelto en una junta reunida
la misma noche del suceso, de miedo de que im idiese el
golpe, como lo había protestado; que en fin, habían cedido
á sus insinuacione. cuando en la noche del 20 de S!:!ptiembre
intentaro:1 mat.lr á B ~ívar en S·Jacha, lo cual llegó á
noticia ele S:mtander por u 'la feliz casualidad. Estas fueron
la· d~cb.ra c ione s de to:lo. los con.;piradores. S:ml a 1der aume;
1tÓ prueo.:t.· e:1 s·~ f::lvor para corroborarlas y compro-
. CARTAGENA L HEROICA.-LA MEDIA LU 'A Y REDUCTO. Esta vista comprende el Castillo en cuyo centro estaba la puerta
principal de entrada, á la cual daba acceso la calzada que une la ciudad con la t1erra firme. Este- Castillo fue construído de un modo tál, que
haciendo parte de las murallas que rodean y defienden la ciudad, no pudiera ser a altado ni aun en el caso de que el enemigo se apoJerara
de las murallas circunvecina ; pues para este caso podría aislarse, y defender. e de ataques hechos desde las mismas murallas, con In. ventaja
de quedar flanqueadas las murallas adyacentes desde el mismo Castillo. En el último sitio que tuvo lugar en 1~85, los sitiadores de
Cartagena intentaron en la noche del 8 de Mayo de aquel año, volar el Castillo de la Meclia Luna, para así poder entrar á la ciudad. Al efecto
prepararon un c:1rro blindado, cargado de sustancias explosivas, con mechas preparadas para hacerlas funcionar en el momento oportuno.
El expresado carro iba impulc;ado por dos heroicos c.:mductores, que pagaron con la vida la audacia de sus propósitos, quedando d
carro abandonado sin alcanzar á llegar á su destino.
le juzgase en un Concejo de guerra de generales. Más claro:
como el decreto contra conspiradores no conocía fórmulas,
ni Concejos de guerra, ni revista de la. sentencia, ni otras
garantías que conc•.:!de la Ordenanza, se desechó ésta, y se
( 1) El abogado Joaquín Pareja ignorante, ebrio y venal en ese
tiempo.
bar que en toda su larga carrera pública no había pertenecido
nunca á insurrección alguna; pero era superfluo todo
este alegato, vanas eran todas estas pruebas; su suerte estaba
decidida, y debía ser condenado á la pena capital para
aplac2r los manes de la Constitución boliviana muerta en
el Perú y Bolivia, En efecto, el jue~ desechó todas las justi.
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REVISTA ILUSTRADA 1$.1
ficacione~ ~~1 acu~ado, ,hizo mérito ~el dicho de testigos cuyo
careo ormtiO, tergiverso las declaraciOnes de otro confundió
los hechos y valiéndose de dos leyes que favorecÍan sus deseos,
aunqu,e aplicada~, arbitrariamente, lo condenó á pena
de muerte, a degradacwn y confiscación absoluta de bien e .
Estél: sentencia dictada por las pasiones más degradante ,
ha Sido. ref~t':ld.a posterio~ente por Santander en un largo
memonal amgido al gobierno desde los castillos de Boca-se
valió del arbitrio de fijar pasquines amenazadores contra
Bolívar, i por ventura pretendía ejecutar á Santander. Parecía
que todos lo buenos patriotas estaban pagando las
violencias é injusticias que se habían cometido en su proceso,
y en la sentencia. Pero para que la providencia del
gobierno no tuviera el mérito de ser generosa y humana, se
vio con escándalo que Bolívar había decretado el destierro
de antander fuera del territorio de Colombia, con una por-
CART .AGE A L \ IIEROICA.-L \ BÓV ED .. E ta vista ha . ido tomada de de la plaza que lleva el mismo nombre. Comprende
una extensa galerí::i., en cuyo fondo exi&ten la · 17 famo. as bóveda. donde el 'obierno colonial tenía situado el presidio y que posteriormente
han servido de albergue obligado á notable pre · o. políticos de. pués de la independencia. E te edificio que estuvo en estado ruinoso,
fue re taurado durante la admini ·tración del señor doctor José Manuel Goenaga, y es hoy uno de los principales adornos de la monumental
y heroica ciudad de artagena, sirviendo al mi . mo tiempo omo seguro depós ito de las u ·tancias inflamables que se introclucen al
país por ac¡t~el puerto. El 'obierno de España invirtió en la construcción de este edificio y de la. dcmá muralla. de 'artagena la enorme
suma de 59 mili nes d peso· oro, lo cual dio ocasión á aqu l c0nocido incidente del H. y Felipe IT, qui n al tener conocimiento <.le la
suma ga lada, pidió unos anteoj0 para. ver si alcanzaba á distinguir e as famo:a obra. desde una ventana del E corial.
hi a, un m ~.:i d espué de publicada en la Gaceta, que fue
donde Santander pudo leerla. En Bogotá no se le notificó,
y aunque pidió por una repre entación que s ·le diese covia
auténtica del proceso, e le negó por el gobierno ab olutamente.
( 1)
No sabemos cuál fuera la verdadera causa que moviese
á Bolívar á conmutar esta entencia de muerte. Él ha
dicho que u gloria exigía este paso. Lo único que podemos
asegurar e , que la opinión pública e pronunció vivamente
en favor de Santander, al través del terror que .inspiraba
el gobierno. El Arzobi po de Bogotá, su abildo y el
clero se pre i;;ntaron per onalmente á Bolívar el día 27 de
Octubre pidiéndole la libertad de su antiguo Vicepresidente.
Diferente per onas re pelable le hablaron en el mismo
sentido. Algunos pueblo , entre los cuales debemos
nombrar el de Mompox, estuvieron preparado á dirigirle
las má encarecidas súplicas en favor del acu ado, y la
suspendieron de miedo de que les acarrea en lo perjuicios
que algunos pérfidos les pronosticaron; pero Bolívar no
· debió ignorar e ta predi posición. El pueblo de Bogotá, á
falta de impre:Jta libre, por donde expresar su en ti miento ,
( 1) El gobierno debía haber publicado el proce o de antander,
como han hecho otros gobiernos t>n ca os ·emejante para sati facer
completamente á la opinión pública. Pero su silencio e indicio vehemente
de la inju ricia del juicio contra antander.
ión ele condiciones qu lo acreditaban de sine ro, y r servadament
dio ordene:> al je[i de artagena, en cuyo puerto
debía verificar ·e l embarque, para que lo detuviese
encerrado en uno de lo in ·alubre castillos de Bocachica,
bajo la más estricta vigilancia, y ugeto á las más severas
restricciones. s en e a mansión del despotismo donde
exi te el Vicepresidente de Colombia há sei meses, cuando
escribimos esta memoria. Allí en un tempera,.mento mortífero,
en una fortaleza mal-sana desprovi ·to de alimentos
análogo á una complexión, enfermo de una peligrosa gastritis,
cu todiado como un gran criminal, incomunicado ~on
todo el mundo, exi te el colombiano que ha consagrado 18
años de u vida al ser icio de olombia; el que siempre fue
fiel á la causa de la independencia, aun en los revec.es y
contratiempo de su patria; el que tuvo una parte tan activa
en la libertad de la Nueva Granada; el que la gobernó
con suceso y con gloria desde 1819 ha ta 1823· el que obtuvo
la segunda magi tratura de olombia dos veces sucesiva
por la libre voluntad de la nación y de us representante
, el que pre idió Sü. destino durante siete años continuo
-, en cuyo período tántos días gloriosos le dieron
lu tre, reputación y nombradía; el que con tánto celo ha
re petado los derecho de la República y lo de lo · colombiano
· el que los ha defendido con tánto interé y patrioti
mo; el que ha po pue to sus comodidades, sus honores y
lA CO Dt lA EPU8
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REVISTA ILUSTRADA
DE NOCHE
A Pedro Carlos Manrique.
su vida al establecimiento y con ervacwn del Código político
y de las libertades nacionales j el que ha dado tántas y
tan irrefragables pruebas de fidelidad á sus promesas, de
honradez en su conducta, y de amor á la libertad. Allí
existe el enemigo de la Dictadura, de las facultade omnipotentes,
y de la Constitución boliviana, inmolado á la
venganza de sus enemigos por un tribunal, y uno jueces
dignos émulos de los J effeníes y de la cámara e trellada de
Inglaterra.
LAS sombras me ofuscaban; tal parecía que me hallaba
soterrado, sumido en una inmensa capa de carbón de
hulla, y que, en aquel abismo geológico, íbase mi espíritu á
( Continuará).
convertir en un fósil, ó quizá en un diamante. .
Golpeé á la puerta del cuarto de Joaquín, practicante
de San Juan de Dios.-Quiero que me desate de grado ó
por fuerza-dije en mis adentros-la historia
M. FELIX FAURE
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA FRANCESA
Muerto de un ataque de apoplegia fulminante el día 16 del presente. Nació
en París, el 31 de Enero de 1841. Fue en su juventud armador y negoeiante en
cueros, en el puerto del Havre, y más tarde, Pre itlente de la Cámara de Comercio
de dicha ciudad. Durante la guerra franco-prusiana e tuvo á la cabeza de
un batallón, y su conducta en aquella época le valió la cruz de la Legión de
Honor. En 1881 inició su carrera política como Diputado por el 'ena Inferior.
Su alta competencia en asuntos económicos, demostrada en las discusiones de la
Cámara, hizo que Gaml>etta, Ferry, Tirard, lo llamaran al pue ·to de ubsecretario
de Estado, en el Departamento de Colonias, en el período de sus respectivos
Ministerios. Fue Ministro de Marina durante el Mini terio Dupuy.
Electo Presidente de la República en Enero de 1895, por renuncia que de
aquel puesto hizo M. Casimir Perier; demostró en el ejercicio de su funciones
durante un período agitado por grandes acontecimientos políticos y ociales,
extraordinaria providad y prudencia, que le valieron el respeto de todos los
partidos. La República France a ha hecho, pue , una gran pérdida con el fa
llecirniento de este ilustre ciudadano de origen humilde. erdadero repre entante
de las ideas democráticas, a cendió á las má elevada funcione de su patria
por obra de su mérito, y allí, el antiguo curtidor del Ha re, no e dejó eclip ar
por los soberanos y magnate , á quienes tuvo que hacer lo honore de la República.
aquella, donde indudablemente son protagonistas
esas dos piezas anatómicas.
Joaquín era un mozo hercúleo, inteligente,
un tanto misántropo y concienzudamente enamorado
de sus estudios. Su alma, al parecer inconmovible,
enardecí ase con la ciencia y no gustaba
de poesías. Una vez me dijo con pausada elo~
cuencia:
"El romanticismo es una enfermedad nerviosa
que aqueja á la humanidad, y el secreto
de la curación lo tienen las ciencias experimentales.
Hasta las religiones son una poe ·ía de
ultratumba, condensación de sueños bellos pero
impalpables. Yo no creo . ino en la observación
paciente y reflexiva de h chos tangible , y confío
que con ayuda de ella llegará por fin á equilibrar
e la mente humana. Mientras más ob ervemos,
menos eremo arrdbado por vanas fantasía
. "
\1 nunciar e tas teorías movían. e sus oj s
brillando con int nsa idealidad. reí ver entones
n sus pu ila · el fuego o ulto de una onvi
ción profunda.
Pero más que u do trina despertaban mi
aten i6n, entr los vario bjetos que había en
el cuarto de mi amigo, un e. queleto de brazo y
una ·aheza disecarla de perro. Pendían ambos
del muro, el uno al lado del otro. La verdad era
qu e e e queleto, reintegrado con arte por la
mano d Joaquín, y e, a cabeza, cuya ara e -
taba medio iluminada por ojo de vidrio verde
hundidos en la órbitas enjuta , parecían vivir
una vida mi terio a. La falangina del dedo anular
apenas retenía una argolla mohosa. Recuerdo
que una vez me atreví á tocarla, intienrlo
una emoción indefinible.
Varias piezas anatómicas figuraban en aquel
cuarto de estudiante: homoplatos y tibia , parietales
y peronés, costillas y vértebra ; pero
todas entremezcladas con libros é instrumentos
médicos. Solamente el esqueleto de brazo y la
cabeza de perro estaban colgados con cuidado
que se me antojaba era pasional.
Olvidaba advertir que al pie de estos dos
restos de seres que fueron, veíase un letrero
desgastado por el tiempo y que parecía decir:
Fragmentos de una historia.
Durante mucho tiempo interrogué á mi amigo
en presencia de aquellos símbolos de un pasado
atrayente por lo enigmático, sin conseguir que
me revelase nada. Confieso que sufría á causa
de su silencio. Sin embargo hice un esfuerzo
inaudito para olvidar 6 á lo menos respetar el
secreto que me fascinaba, pero presintiendo en
esas ruinas un romanticismo de ilusiones y amarguras.
Un día creí que iba á quedar satisfecha mi
curiosidad. Hablábamos de cosas banales, cuando
de improviso, fijando sus miradas en la cabe,
za de perro, exclamó :
-E a es la cabeza de un can tipo!
-Por qué tipo ?-le observé~
•
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•
REVISTA ILUSTRADA 1 53
-Mombre,-dijo riéndo e,-tipo de los vertebrados,
clase d · lo mamíferos orden de los carnívoros, familia de
lo .. .. . .
Un gesto mío, bastante significativo del desagrado
que me ca u ·aba u constante diletantismo científico puso
término en esa vez á nue ·tra con ver ación. Me despedí en
extremo contrariado, y aun formé la intención de renunciar
á aquella vieja ami tad.
De de entonces no le vi itaba hasta esta noche, en
que de nuevo sentí el deseo cariñoso de verle y el anhelo
yá largo de saber la clave del e~igma. Mi _espíritu se det_uvo
en u camino y regre ó apa wnacto hac1a aquel condlscípulo
querido. Le vi desde el oscuro pasadizo que precedía
á su celda de e tudiante · al lado derecho tenía abierto
un voluminoso in folio; en el izquierdo se desmayaban los
pétalos de una amapola y una adormidera obre los bordes
de un vaso de vidrio. Me ac rqué á hurtadillas y por cima
de ·u hombro · pude v r que analizaba una e-milla
al travé de un pequeño micro copio. sí
permanecí alguno momento.. 1 humo de su
cigarrillo semejante á la evaporación ?e ideas
que hervían n aquella ab za, a cend1a reto~ciéndo
e Yoluptuo:ament , formando tules gn-es
y azule· que be. aban por todas parte la
de nudez de es
-·~-
Ml M USA
(A Rajt1d lft!rchán)
Y o no soy un artífice impasible,
De parnasiana ó decadente cepa,
Que el diccionario rima
Y lo indigente del idioma increp3.
Cuando no logra á su labor dar cima,
Y en penosas vigilias s~ consume
La estrof:1 acicalando con la lima.
De mi espíritu ardiente y espontáneo,
Que al sol, de par en par, abre las alas,
Las varias emociones versifico
Sin torturarme el cráneo,
Y á las externas y pomposas galas
El pensamiefltO nunca sacrifico.
Yo quiero que m'i verso al ser vertido
En extranjero idioma,
No pierda ni vigor ni colorido,
Ni marginal.aclaración exija,
Como queda el aroma
Del licor trasegado, en la vasija.
Mi musa, fuerte y joven, no se pinta,
Ni oronda se contempla en el espejo,
Como al cristal, animador consejo
Pide llorando la belleza extinta.
N o busca en empolvada biblioteca,
De la paciente y sabia miopía
Con la nerviosa mueca,
Arqica y pedantesca poesía.
Vive la vida intensa
De la pasión que delirante llo'ra:
Como la mar, inmensa_,
Como la mar también, arrolladora.
Sus pulmones sanguíneos oxigena
En el viento libérrimo que sopla
De un polo al otro, y el espacio atruena ;
Y su pensar autónomo no acopla
Al popular aplauso que adocena
Y que prefiere la maligna copla
A la alta inspiración, noble y serena.
Ama, sueña, apostrofa,
Melancólicamente filosofa;
Con elegiaca voz cuenta sus penas,
Y de sus manos la caliente estrofa
Sale bañada en sangre de sus venas.
De la naturaleza el panorama
Con regocijo voluptuoso admira
Y el aire que en los bosques se embalsama
Como una bestia indómita respira.
¡Cuántas noches de vela, oh musa mía,
Cuando todo reposa e mo envuelto
En la quietud de lo que ya no existe
En mi alcoba de pronto apareciste,
Desnudo el torso y el cabello suelto,
Y me besa te enamorada y tr is e
Con un beso en tus lágrimas di uelto!
al! í, sobre mi 1 h
La soñ;1dora frente reclinaste
Compasiva en mi p~cho,
Y al través d su ritmo intermitente
Lamentaciones ~ordas scuchast ,
Co:no al través de balbucicnte orqtLst:t
Se percibe n el campo, á media noche,
El lejano rumor de la floresta.
Tú mis pesar s íntim s conoces,
De mi hondo cavilar eres testigo
¡Y qué inefables y escondidos goces
Debo á los ratos que pas ' contigo !
o m~ aoandon ; tu pr scncia ola
Mis inquietud s calm
Y hasta Imagino á v ces qu mi alma
o:. tus dulces caricias e acrisola!
¡ El único consuelo
De mis tristezas incurables eres,
Tú. á quien lo má r cóndito revelo
Tú, superior á to a las mujeres,
Aurora, tarde y noche de mi cielo{
EMILl BOBADILLA
-~--
NECROLOGIA
MANUEL PONCE DE LEÓN
DEL noble amigo ya no quedan má que fría. cemza
ya no pue lo estrechar u leal mano ya no perciuen
mis oídos sus consejo llenos de pr:.Jdencia y sabiduría!
¡Cuán fugaz e la 1da. N o hac m u ho ti mpo que junto
de afiábamo la inclemencia de las tierra· ardientes, que
sufríamo. la pri acione de la campañas del trabajo, que
uní amo · nnestro e fuerzos en alguna empresa confiada á
nue5tro cuidado! ompañero amable, ·ervicial, decidido
amigo, junto con él toda pena • e dulcificaba j su rostro serio
grave en erraba nna alma juvenil, un espíritu chancero
y ameno j su mirada fija, pero suave, anunciaba una seriedad
formal, una rectitud nunca de mentid~. ¡Qué de
oca:,ion s pa é con él en agradables con ver. aciones que
alpicaba con dicho de buen gusto, con anécdotas de exquisita
deli adeza! Porque Manuel era el tipo del caballero
educado, del hombre de mundo culto, del amigo . in cero y
desinteresado, del espo o devoto de su hogar, tan au tero
en su carácter como sencillo en sus costumbres. Su olo
nombre era ·ímbolo de virtud y de honradez j incorruptible
en la má lata acepción d~ la palabra: no hablo de la in-orruptibilidad
que se relaciona con el dinern, que ólo
puede referir e á almas vulgare : él era incorruptible en
u acciones si que tuvieran e o e 1 su carácter, ni la ambiión,
porque era modesto en sus aspiraciones; ni lapa ión
política ue iega tánto e píritu recto en todo lo demás,
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porque siendo partidario convencido de un ideal, su norma
era la justicia, la equidad, la fraternidad, la caridad más
amplia. Trazado por él un camino recto en cumplimiento
de un deber, no lo hadan vacilar, ni la má estrecha amistad,
ni los vínculos de la sangre, ni las afeccione del corazón;
no tenía enemigos ni siquiera antipatía ; la justicia
de sus actos hada que cualquiera que e contrariara por
una decisión suya, le reconociera cuando meno , su buena
fe y ·u buena intención. Por obrar de acuerdo con su conciencia
se hubiera e trellado con u mejor amigo y atropellado
á un enemigo in ningún temor.
MA_ UEL PONCE DE LEÓ_ + E 1ERO 18 DE 1899
La Ciencia ha perdido en él un adalid. Ap nas acabó
sus estudios en el mé'morable Colegio Militar, fundado en
1848 por el General Mosquera, empezó su carrera de Profesor
con lucimiento y decisión; á él, á Bergeron y á D.
Lino de Pombo, deben muchos ingenieros nacionales distinguidos,
no sólo la ciencia absoluta in o u culto; no sólo
la instrucción sino la lógica del rigor matemáti o aplicada
á todos los actos de la vida. En aquel tiempo todo era seriedad,
consagración á su debere ·; era el rigor de la verdad.
Pocos como él tan fervoro o y apa ionados por su
profesión y por eso fue tan distinguido en ella: u fortuna
privada lo ponía en capacidad de llevar una vida quieta,
sin fatiga ni azare., pero cuando ·e olicitaban sus servicios
profe ionales, era el primero en la Idea y en el Progre o.
N o lo detenían ni el hogar, ni los ardientes clima ; ni las
privacione . ·Qué bello ejemplo para las nuevas generaciones!
Era el campeón de la ciencia del ingeniero, siendo
para él cosa ecundaria el lucro; quería que en Colombia
brillase "el arte por el cual se aplican lo recursos de la
naturaleza al beneficio del hombre," egún la bella definición
de Fredgold. onse uente hasta en los umbrales de
la muerte, ha dado en nuestra patria el primer ejemplo de
su amor al estudio, cediendo á la ociedad Colombiana de
Ingenieros una cuantiosa suma para que establezca con-cursos
que estimulen la afición á resolver problema .. útiles
al desarrollo industrial. Este solo rasgo pinta su carácter.
MAN EL H. J>EÑA
RAFAEL NIETO PARIS
Dos irreparables y sentidas pérdidas ha sufrido el Cuerpo
de Ingenieros nacionales en lo pocos dí
Citación recomendada (normas APA)
"Revista Ilustrada: crónica, ciencias, artes, literatura, historia - N. 10", -:-, 1899. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3686814/), el día 2026-03-17.
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