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3508 EL CORREO DEL VALLE
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A manera de información para los lectores de EL CoRREO
DEL VALLE reproducimos las siguientes líneas tomadas de E¡
Nuevo Tiempo de la Capital:
TRIUNFO
de nuestro Agente Fiscal en Europa,
don Jorge Holguín, y de nuestra
Legación en Francia.
París, Enero 4 de 1908.
Gobierno.- Bogotá.
Gobierno francés aprobó convenio celebra-
do con Compañía del Canal de Panamá.
Fisco Colombia recibe cincuenta mil acciones
y tres millones cuatrocientos cincuenta
mil Í'rancos. Sall·ado derecho Colombia. Felicitaciones,
·te triunfo Gobierno Colombia.
Jlanrique, Holguín.
Creemos oportuno y conveniente
hacer una lig:erá relación de lo referente
ft este importante asunto, qne
hace má ele tres años ha ocupado
constantemente en el Exterior á
nuestt·o intelig·ente compatriota señor
don Jorge Holg·uín, tanto, que
no le ha permitido regresar a l país
á atender á stu negocios y á su familia.
Según los contratos con la Compañía
del Canai ele Panamá, el Gol>
ierno ele Colombia tenía en la Empre
a cincuenta mil accione· libres;
y cuando dicha Compañía traspaRó
al Gobierno americano todos su
derecho. ;y acciones, en ese traspaso
quedaron comprendidas las acciones
de Colombia, cuyo valor el Gobierno
reclamó inmediatamente de
la Compañía, la que se negó á paaar
esta suma, cometiendo un acto
de injusticia y aprovechándose de
1a situación desgraciada en que Colombia
quedó después de la última
guerra civ il y del de ·membramiento
de Panamá.
:-:¡:ue. t ro Agente Fi!"cal. seño1· don
,Jorge Holg uín, dem<-.Lndó á la Compañía
del Canal ante los Tribunale ·
franceses, pet·o iá pesar de suR diligentes
gestiones, dirigidas poe abogados
de los más distinguidos ele
aquel país, no fue po ible con egnir
que dichos 'rribunales sentenciaran
1 en favor de Colombia.
El Fisco francés declaró CJUe en lu-g-
ar de pagarse á Colombia el Yalor
de las cincuenta mil acciones que
nne tro Ag·ente Fiscal reclamaba,
debían cobrarse á Colombia y á la
Compañía del Canal de Panamá
trece millone de franL:O<:l por derechos
de registro de la venta hecha
al Gobierno americano, suma que
la Compañía del Canal pretendía
que Colombia pag·a ra sola.
Tan monstruosa pretensión de esperó
á nuestro Agente Fiscal, eñor
Holguín, c¡uieu durante más de tres
años, que ha trabajado en este
asunto, ha defendido brillantemente
con su pluma en la Pren a de
Francia y de Inglatena los derechos
de nuestro país, siendo tal el
interés y celo que desplegó, q ne consiguió
1le.-ar la cuestión al seno de
las Cámaras france. a y que la opinión
se pronunciara en fa,-or de Colombia.
Hizo más nue tro Agente Fiscal:
se relacionó con personajes importantes
de la política y ele las finanzas
de Francia, Inglaterra y otros
países. los pn o al conien te de la injusticia
que se quería cometer con
Colombia y aproYechó sus influen cias
Pn favor nuéstro. Cr. grueso
Yolumen podría formar. e con los
artícu los escritos por el señor don
Jorge Holguín en francés. en inglé
y en espafiol en defensa ele lo intereses
de Colombia.
Al mismo tiempo que el Fi co
francé. pretendía que Colombia le
pap:ara trece millones ele francos
por dE' rechos ne registro ele la venta
de la Compañía del Canal de Panamá,
de cuyo clereL:hos a í como
de aq uella, importante parte clel territorio
patrio fuimos violenta é ignominiosa
mente c1 es p ojo dos. la
Compañía de fó. foros reclamaba
con jnsticia más de uu millón de
f1·anco que eH dinero sonante había
dado á Admini · trn c i r,ne~ a.nteriore¡.:
, y los tenedores de nuestra
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EL CORREO DEL VALLE 3509
deuda exterior reclamaban el pago
de los intereses de esta deuda cuyo
servicio se había abandonado hacía
más de treinta años, lo que había
desacreditado de tal manera á Colombia,
que sus bonos se.cotizaban
al trece por ciento.
Mientras esto pasaba en el Exterior,
en el interior se inauguraba la
presente Administración en medio
de completa ruina y anarquía fiscal
y política y también de gran pobreza
nacional.
Tal fue la situación que encontró
el General Holg·uín cuando se hizo
carg·o de la Ag·encia fiscal de Colombia
y principió á tratar el asunto
de las cincuenta mil acciones del Canal
de Panamá. Comprendiendo
con su claro talento que para salvar
nuestro país de la injusticia de
los fuertes, ó sea de la fu erza sobre
el derecho, que es lo qne priva en las
diferencias entre las naciones, se alió'
á lo~ interesados en la Compañía
de fósforos, que son incli\·iduos ele
alta posición en la~ finauza y en la
política francesa~. ~-se comprometió
á pagarles lo que el Gobieruo de
Colombia les debía. de lo que se obtm
·iera de la ()ompañía del Canal
de Panamá. Otro tanto hizo con
los acreedores extranjeros en el arreglo
que con ellos celebró de nuestra
déuda exterior, arreglo que ya la
Prensa ha juzgado y aplaudido y
cuyos benPficos resultados para el
país se palpan en los capitale extranjeros,
especialmente ingleses,
que ·e han im·ertido en la con trucción
de los ferrocarriles de Ambalema
y Girardot, en los que se están
empleando en el ferrocarril de Santander,
en los que buscan colocación
en industrias mineras, etc., y
en lo mucho que ha mejorndo nuestro
crédito en el Exterior, pnes del
lW¡c .á que antes se cotizaban l o~-;
bonos de nuesna deuda, hoy han
subido a1507r . El interésannalque
pagamos por nnestra deuda es del
2%'/l, y como la¡.; deudas de pní:-;e
como el Brasil, lu Argentina, etc,
que pag·an el ;)f¡{ , se cotizan á la
par. podemos decir que nuestro C'ré-dito
en el Exteriorpodrállegarmuy
pronto á la misma alt.ura que el de
aquellas Repúblicas hermanas, que
tánto progreso han alcanzado con
la ayuda del capital y las industrias
extranjeras.
Cuando nuestro Agente Fiscal se
encontraba hace dos años en la más
crítica situación respecto de la reclamación
de las cincuenta mil acciones
del Canal de Panamá, llegó á
París como Enviado Extraordinario
y Ministro Plenipotenciario de
Colombia ante el Gobierno de Francia,
el señcr don ~Iarceliano Yargas;
inmediatamente se pusieron de
aeuerdo y el último puso en juego
todas sus capacidades para moYer
los resortes diplomáticos :r las influencias
de sus coleg·as y a.migos en
favor de nuestros intereses y u vud6
á nuestl'o Agente fiscal' á. colocar
este negociado en muy buen pie,
hasta el punto ele qne. cuando fne
reemplazado, por re!lllllcia que pn'sentó
ele su puesto, por eb::eñordoctot'
Juan EYangelista Manrique. éste
pm1o cont.inuar sns gestiones diplomáticas
y Yer concluídos estos
arreglo, de manera ventajosa para
Colombia, como nos lo anuncia en
el cable que queda publicado.
Con la suma que e ha reconocido
á Colombia se pagará á la Compañía,
de fósforos lo que se le debe y á
los tenedore de la deuda exterior
lo que en el arreglo Al\'ebury-Holguín
. e les reconoció obre dicha reclamación,
sumas que ' On de honra
para Colombia ;r cuyo pago dará
mayor solidez á nuestro crédito.
Quedará, ai:.1emás, UJH"l, buena parte
para el Tesoro público, que ayudará
a.l Gobierno á desanollarsu plan
fi~f'al. mediante el cual se terminar{
ll1 la~ caneteras y c-amino de hernulnn1
que están- en C'On, trucción
~-se ¡n1.garán religio~nmeute los intereses
de la deuda. exterior, como
ha \·enido haciéndose. y las subvenciones
{-> intereses de los capitales
CJ u e se emplean en la construc-ción
ele nnPstl'os fenoca.niles.
Este arreglo aumentará con iderablemente
el crédito de Colombia
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3510 EL Cül{.!:{EO DEL V .-\.L.. LE
y la confi¡:¡nza de los capitalistas é
mdu trinlPs extranjeros, porque des;
aparecer t por completo el pelig.To
en que u;t:tbamos de que . e nos
obligara á pagar los trece millone
de francos que red a m aba el fisco
franc¿;s ,v porc¡ne he m o.· pagado á la
Compañía. de tósforos y á lo,; ten e·
dore de la clenda exte1·ior lo que se
les debía
tión. qne no condenaba á pagar
Yi1 r·t'L .... der:enas de millone: de franC'<
J4. \' nue . ..;tm honn1 Y r'l'Pdito estar:
an · h'Jy pur tieiT tliplomátieo y consular en
el Exterioi', seguramente habríamo
perrliclo esta importante cues-
JU1\N
Era la hora de amor. Era la hora
en qne el cielo e:>tá t1·i:-:te y tar.itnmo
.\~en que como una Yirg·eu soñadora
pc:tsa la luna en e: jardiu uocturno;
en que el aura llorando peregrina
por bo ques y por huertos;
era la h ,il·a de ¡:¡mor, la honv di\·ina
en que deben amar ·e hasta los muerto
Presentíanse sombras que Yagaban
mudamente en el piélago sombrío,
Y en 1·onua funeral se ncliYinaban
espíritu' errando en el HlCÍO.
Con su cargn ele ensneñol'l fenecidos
echado. á la e~palda,
cual si llevara una
fúnebre caja,
.fuan el cantor de las quimera hondas
y de la imposibles e:'oca la dulzura del paisaje
dolientes soñacioues vesperales,
y Yaga tenue laxitud de oleaje
obre la ondulación de los pastales.
Al arrullo amoroso de un perfume
el alma se amodorra, y en sabrosa
d electacióí. de ensueño se consume,
y ,·i-;e con amor en cada cosa.
La Yecina heredad duerme en su nido
de arboles. Monte allá todo se pierde
tras la raya de brumas y de oh·ido
que el ciclo traza en la llanura Yerde.
Cna turba de avecillas gozosa
en lo líricos árboles desgrana
su llmpida canción á la mañana,
perfumada y nupcial como las rosa .
Dilúyese en la atmósfera serena
cordialidad. Hay una paz diYina
al rededor de la fuente que suena
y al rededor del pájaro que trina.
Soplan brisas de ensueño hacia la \'ida;
las flores son pintados pebeteros,
conw si una hada blonda entristecida
esparciera su amor por los senderos.
Ya la pálida niebla >iajadora
descolgó sus ha111acas de campaña,
y partió con las dianas de la aurora
á acampar, á la noche, en la montaña
Las garzas en unánime blancura
bogan sobre el remanso iridiscente,
y un ensueño de amor y de dulzura
satura de misterios el ambiente.
Yibra el amanecer sana alegría,
el floresta! esponja sus macetas,
y en aquella seldl.tica arn.onía
se embriagan jubilosos los poetas.
l\1. A. C.\RV.\fA'I
UN RETRATO COMPROMETEDO.l{
-, obre todo, Enrique, evite los
choques.
-Pierda usted cuidado.
- ... 'o se lo confíe á criados de ho-tel.
-A nadie.
-No lo olvide en París.
-Tía, el Emperador .\.lejandro se
preocupaba menos de sus misivas.
-Sólo se trataba allí de la paz
del mundo y aquí se trata de la
felicidad de su hermana Georgina.
-E\·idcntemente, eso es más iml)
Ortante.
-Es usted un aturdido. Parece
un niño.
-Procuraré ser más serio que mi
honorable madrina y que nuestro
muy querido pariente ~figuel, que
es el hombre m á flemático del
mundo.
-Mira que ese matrimonio es el
porvenir de Georgina.
-Se hará, querida tía, no lo dude
usted.
Para eYitar más amonestaciones,
Fra er montó á caballo ligeramente
y se alejó al galope, seguido por
la mirarla de la anciana, un poco
inquieta de que su sobrino pudiera
descuidar la cajita confiada á. la olicitud
del joven.
Enrique Fraser pertenecía á una
distinguida familia e cocesa que ha-
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EL CORREO DEL VALLE
bía emigrado á Portugal. Enrique
nació en ese país. Huérfano á los
doce años, hizo sus estudios en Austria
con el Príncipe de chewarzemberg,
después pasó á San Petersburgo,
donde ingre ó en una escuela
militar. Salido de allí, estuYo
en servicio activo en el ejército ru
·o durante unos pocos meses. Admirablemente
hablaba siete ú ocho
idiomas. Hombre cultiYado, brillante
y caballeres.::o, pero extremadamente
original, había tenido, antes
de llegar á su mayor edad, numerosas
aventuras, ya trágicas, ya
ridículas. Su imaginación exaltada
y u fría braYura justificaban la
confianza de su Soberano v las
aprehen, iones de su tía. •
Encargado ele una misión en Portugal
, había aproYcchado la ocasión
para hacerle una Yisita á su
familia, á la ::;a7.ón muy preocupada
con un proyecto matrimonial, y
ahora partía con rumbo á París,
de donde se debía dirigir á "Viena,
en donde debía entregarle al conde
Hershell, su futuro cuñado, el retrato
de su hermana. El conde de
Hcrshell es t aba cleseosísimo de Yer
el retrato ele In. joyen, pues no la
conocía personalmente.
Era lindísimo aquel retrato y en
un todo dig no rlel modelo. Hepresentaba
· á una jo\·en pálida, espiritu~
l,y cuya gracia suaye nocxcluía
la malicia de la mirada y de la sonrisa
burlona. Era una de esas delicadas
figuras femeninas que tanto
se admiran hoy en las estampas y
miniaturas ele Bartolozzi, Delatrc,
J abcy y .\ugustín.
Solamente que el retrato de Georgina
no era ni una estampa ni una
miniatura de c~a .~ que se puedf'n
guardar en un bohiillo; era un cuadt
·o que, con sn marco y la caja en
que estaba empacado, formaba un
bulto bastante incómodo para un
hombre que Yiaja á todo correr.
El mayor no sabía c¡ne hacer
con él.
Primero, lo había puesto á la grupa,
luego, notando que le incomodaba,
lo colgó de su tahalí, sin que
por eso fuera menos molesto. En.
tonce · resolvió suspenderlo del arzón
de la silla, pero de esa manera
se topeteaba con su botas de montar;
resolYió por último llevarlo á
guisa de escudo, pero esto proYocó
la hilaridad y las burlas de todos
los que con el joven se cruzaban.
Impacientado Enrique arrojó el
bulto en un pantano y se lanzó sobre
los burlones y les· propinó una
buena dosis de cintarazo . Luego
aliviado física y moralmente, continuó
alegremente su camino hacia
París, de donde escribió á su tía:
" El retrato de Georgina reposa
sobre un blando tapiz. 1o se lo he
confiado á nadie y puede usted estar
segura de c¡ue no lo olvidaré en
París. Por lo demás, me enorgullezco
ele coadvuYar á la realización
de ese matrim-onio que tánto le interesa
á usted ".
Para ver de quedar bien con su
tía, fue á visitar algunas exposiciones
y talleres, en busca de un retrato
cÍ1yo rasgos se parecieran á los
del que había tratado con tan pocos
miramientos.
Conseguir ese retrato no era tan
fácil como e había imaginado.
Cierto es que, por amor propio, e
sentía sati fecho de no encontrar
un retrato que uperara la hermo.
sura de su hermana. .U fin logró
conseguir un retrato que le pareció
admirable para u objeto. Era una
deliciosa miniatura de Lié-PP\·in
que representaba una hermosa joven
de cabellos trenzados. El vestido,
un poco anticuado-de la época
de la Revolución-podía pa ar
por un disfraz de baile. Enriqut>
compró la miniatura sin regatear,
y, encantado de su ingenio. partió
para Viena sin desconfiar del éxito
de su embajada.
* * * Su futuro cuñado le agradó ~1. pri-mera
vista. Era un diplomáttco,
un tanto alto y enjuto, pero extremadamente
cortés.
Encantado con el retrato de su
prometida, le hizo á Enrique mil
preguntas respecto á ella.
.,
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,' .
1
..
EL CORREO DEL VALLE 3515
-Es tan bella así, verdaderamente
decía entusiasmado.
-Es mucho mejor, lo digo sin fatuidad.
Usted sólo ve el capullo y
ella es ya una rosa.
-Tengo un gran deseo de conocerla.
Entre tanto, á falta del origin~
l, quiero conservar el retrato.
-Con mucho gusto se lo dejaré.
En el estado en que están las cosas
no creo que usted retire su palabra.
-Preferería morir.
-Mejor que mejor. Esta tar-de
le escribiré á mi tía.
-Trate de abreviar los preliminares.
Estoy tan impaciente como
enamorado.
-Ya se lo haré saber á mi tía.
Se separan encantados el uno del
otro ..... .
Grande fue la estupefacción del
mayor cuando. al otro día, al levantarse,
recibió esta lacónica esquela,
poco diplomática por cierto:
" ()omo no me llamo Eduardo, le
devuelvo á usted esa caja rogándole
se la entregue á su primer destinatario.
Federico d' Hershell ".
Qué significaba aquello ?
Con una aprehensión vaga, Fraser
le daba vueltas al retrato entre
los dedos, cuando se fijó en un resorte
disimulado entre los arabescos
del marco. Lo apretó con ma-
1no nerviosa y tras la miniatura
descubrió un segundo ret::-ato, el
retrato de un húsar de aire terrible
y mostacho formidable. Entre las
dos miniaturas había un corazón
bordado en seda con esta inscripción:
" A mi Eduardo. Suya hasta la
muerte".
El diplomático se llamaba Fei:fe.
rico !
Entonces el mayor comprendió la
esquela del desengañado novio. Este,
con furioso despecho, había cogido
el retrato riel húsar y el de su
amada, resuelto á volverlos trizas,
pero no lo hizo y se limitó á devolvérselos
al editor responsable con
la carta trascrita arriba, por cierto
poco dtplomática.
No le había pasado la cólera,
cuando le anunciaron al mayor
Fraser.
Cómo ! ¿ Tenía la audacia de
presentársele ? ¿ qué excusa le iba
á dar ? Con seguridad debía estar
rojo de vergüenza ..... .
Pero no: con la sonrisa en los labios,
Enrique se llegó á su pseudocuñado,
quien muy estirado, esperó
las palabras del joven.
-Me parece inútil decirle á usted,
mi querido conde, que yo ignoraba
en absoluto que ese medallón fuera
doble.
-Es claro que usted lo ignora ha.
-Mi hermana está en el mismo
caso.
-Eso es más difícil de creer.
-~o. puesto que ese retrato no es
de ella. Con toda franqueza, Enrique
le relató al diplomático la historia
del retrato que le había confiado su
tía y Jecontótambiénlasuperchería
ele que se había valido para quedar
bien á los ojos de su famila, superchería
de la cual no había pre,isto
las consecuencias ......
El conde lo escuchaba con una incredulidad
visible.
-Esa explicación está muy bien
forjada. señor, y le reconozco su ingenio,
pero, después de ese desgraciado
suceso, supongo que tengo el
derecho de desconfiar un poco de
sus palabras.
-Duda usted?
-Exijo una prueba de lo que usted
dice.
-Esos vestidos no le indican á usted
la época en que han sido hechas
las miniaturas?
-Usted me ha dicho que el de su
hermana fue comprado para un
baile de máscaras.
La joven que representa ese retrato
apenas parece haber cumplido
diez y seis años y mi hermana
tiene veintidós.
-Usted me dijo que ese retrato
había sido hecho hace algunos años.
-Por último, señor, cuando usted
conozca á mi hermana, podrá
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3516 EL CORREO DEL VALLE
notar la diferencia que hay entre la
joYen del retrato y ella.
-)\ingún retratista es lo suficientemente
fiel.
Entonces escríbalc usted al que
hizo esas miniaturas: Lié-Périn.
-¿ Yive aun ese retratista y su
testimonio sería suficientemente
digno de fe?
-En verdad, señor-dijo Fraser
emocionado-usted me desespera,
tanto má. cuanto que yo no creí
que mi aturdimiento pudiera tener
consecuencias desagradables para
mi hermana.
-:\Ie apena lo sucedido tanto
como á usted, pues, hablando con
sinceridad, lo que he oído decir acerca
del talento y de la belleza de la
sei1orita Fraser me había ilusionado
grandemente, pero usted comprende
que un esposo nunca debe
desconfiar de su mujer y, si yo me
casara con su hermana, tendría
despuiis de lo que ha pasado, razón
para de confiar de ella.
-Maldito sea mi descuido y maldito
sea ese retrato-exclamó el mayor
arrojando lejos de sí la delicada
miniatura.
El choque produjo un efecto inesperado.
El corazón bordado en seda
se despegó del sitio en que estaba
y puso al descubierto una fecha
hasta entonces im·isible: 1790.
-En esa época, caballero-elijo
gra,·emente Enrique-mi hermana
no había nacido, y hasta es muy
probable que la joven que representa
este retrato tenga nietos hoy día.
El diplomático quedó com·encido
y el matrimonio se efectuó un
mes después.
¿ Conoció la joven condesa el peligro
que había amenazado su felicidad
? ¿ Perdonó la tía á su aturdido
sobrino ? ¿ La familia conservó
el malhadado medallón ?
En todo caso el tal retrato se
puede admirar, y en la exposición
de miniaturas del siglo XVIII, bajo
el número 3 1: representa el medallón
á la señorita Foley, hija de
un bra\'O militar que sucumbió en
la batalla de Arapiles.
La joven murió soltera.
Ignoramos el destino del húsar.
H. A. DouRLIAC.
~sí fué
Dormía. De la crisis en asecho,
mudo la contemplaba, de hito en hito,
como un nenúfar pálido, marchito
en un estanque albísimo : su lecho.
De pronto, la anch~ curva d~ u pecho
se dilató, cual SI de vtda un gnto
fuese á lanzar ...... Y atónito y contrito
rodl' á sus piés en lágrimas deshecho.
Después incorporándome y gimiendo,
-sufre '?~la pregunté-pobre alma mía ! .
-¡ Habla, que más que tú ...... me estoy munendo
i\i un estremecimiento de ag~ní~···· .. .
'i un suspiro, ni un ay !. ..... stgu1ó dur!'nendo,
siguió uurmiendo ...... Y duerme todavta !
JuLIO FLóREZ.
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EL CORREO DEL VALLE 3517
Estrella misteriosa que apareces
Sobre la verde y húmeria colina:
Melancólica l.agrima de plata
Del manto de la noahe desprendida;
'fú que descubres al pastor que lleva
Su ~el rebaño que al redil camina,
¿ A donde vas, estrella misteriosa,
En esta noche en que tu luz envías?
¿Buscas, tal vez, un lecho entre los juncos
Que crecen del arroyo en las orillas ?
¿ Vas á lanzarte como hermosa perla
Entre las aguas de la mar sombría?
Astro brillan1:e, si morirte debes
Y Yas entre las ondas cristalinas
A sepulta-r tu blanca cabellera,
Antes que al fin te pierda nuestra ,·ista,
Estrella del amor, detén tu paso,
¡ No desciendas del cielo tan aprisa !
ALFREDO DE Mt:SSET.
L11 VU'EL T1t DEL ESPeS~
RETAZO DE UNA ILUSIÓN
Te extrañas de eso, mi querida amiga?
¿Te llama la atención que yo
me oeupe de lo que tú calificas de
nimiedades y tonterías? Pues escucha
un poco y comprenderás las razones
que tengo para hacer lo que
hago. Los hombres, por una justa
ley de compensación, buscan siempre
aquello de que más carece la
esencia de su pne>pio sér, y así se explican
los diat'ios fenómenos quepo~
demos obsen•ar ái cada paso eta la
sociedad : busca el militar la paz,
porqlile está cansado cle la lucha; el
móvimiento, el que por sus ocupasibnes
11eva una vida sedentaria; la
tranquilidad del' hogar, el que se ha
visto en el ostracism0 de la fami!ia;
el amor y las atenciones, aquel á
quien nunca la perfumada brisa de
un afecto vino á calmar la sed de
cariño en que se abrazaba su corazón.
Y este afecto, este cariño, este
amor que busca, no lo encuentra
en las frases que le prodigan, lo halla
sólamente en las atenciones de
que es objeto, en esos pequeños detalles
que tú calificabas ha poco de
nimiedades y tonterías, y que son la
medida de los grandes sentimientos.
Me dirás t¡ue los criados podían
atendetr á esos detalles; á disponer
los manuscritos en su mesa de trabajo,
á ordenar sus libros, ¡cuán
engañada estás! La sola disposición
de e~os objetos revela al hombre que
ama si ha sido una mano cariñosa
ó mercenaria quien los colocó.
Escucha amiga mía, cuando de
vuelta de sus diarios quehac.:;·es
mí esposo llega á casa, cuando su
frente cubierta de sudor anunci:1 el
haber dado cumplimiento á su deber,
cuando apresurado y anhelante
toca á aquella puerta,yo soy quien la
abre, yo, quien recibe su primer mirada
y él paga esta atención que nada
me cuesta. imprimiendo en mi
frente un beso, tan cariñoso v tan
puro como los de mi buena rñadre;
y en aquel beso hay algo de orgullo
por ser mi compañero y mi amparo,
algo de la satisfacción íntima
que da al hombre honrado el cumplimiento
del deber, algo en fin que
le h::~ce asemejarse al beso ele un padre;
y entonces yo busco con mis
ojos su mirada, que \·iene á fundirse
con la mía en unasolaaspiración
ven un solo sentimiento; t'il me besa
en la boca con todo el fuego santo
que arde en el corazón del hombre
enamorado, y es porque el beso
del esposo que ama y r-espeta á su
compañera, es la síntesis de los besos
del amante y del padre.
Muchas veces un mal entendido
amor r>ropio es la causa de que pa·
ra siempre se pierda la tranquilidad
del hogar, la paz y la confianza de
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351 EL CORREO DEL VALLE
la familia; muchas vece por no descender,
como tú dices, á esos detalles
sobre,·ienen situaciones difíciles
cuyo término no siempre se puede
preveer. ¿Por qué, pues, no cumplirlos
cuando tan poco cuestan ? Por
qué no asegurar una vida, si no feliz,
al menos tranquila, con tan pe-queño
trabajo? ...... ¿ He dicho tra-bajo?
Perdóname, amiga mía, este
error.
Xo cabe decir trabajo cuando se
responde á la voz del corazón que
nos manda amar á nuestro compañero;
no es posible calificar de
trabajo lo que nos proporciona la
íntima satisfacción de ser la causa
de la felicidad de los demás.
Pudieras argüirme que no todos
los hombre sabrían agradecerte
tus cuidados, y por cierto que no
irías rlescaminada en tal argumen-
~una onda
.\rrulla con tus líricas canciones,
onda terca que vienes de tan lej"S
enjoyada de luces y reflejos,
arrulla mis postrer'\s ilusione .
Laju,·entud se va; se Yan tus dones;
del placer quedan los amargos dejos,
de la pasión los desencantos viejo
y del dolor las tristes emociones.
Queda la vida que el instinto afianza,
queda el recuerdo del amor perdido,
y queda el ideal que no se alcanza.
Tú que cantando sueños has venido
onda lírica, dame la Esperanza
y si no puede ser ...... dame el Oh·ido.
Lt:JS G. URDJN.\.
to, si no fuera porque más que en
contra de ellos pudiera Yolverse en
contra tuya; no todos los hombres
tienen el mismo carácter, y la gran
ciencia de la mujer consiste precisamente
en estudiar el rlcl que ha elegido
por compañero; hazlo así, y
yo te fío que habrás de agradecerme
este consejo que te doy. Tam-bién
debes tener en cuenta ... ... Pero
escucha, él llega; ocúltate en la habitación
inmediata y obsen·a lo
que pase; ese será mi mejor argumento
y más elocuente consejo.
......... Cuando la amante esposa y
su feliz compañero fuero·1 á buscar
á la discutidora amig·a para que les
acompañase á la mesa, la encontraron
con los ojos humedecidos por
el llanto.
LVI. T. DE TIPA.
9:'e.soro
l\lienten los que nos dicen que de la Yida
no se llevan los bienes para la tumba;
yo sé que un gran tesoro me voy llevando
de experiencia comprada con amarguras.
¡ Quien dejara en herencia para los hijo"
tánta luz que me lle\"O contra la duda,
tánto desdén amargo contra lisonjas,
tánta fuerza adquirida para la lucha !
ADOLFO LEÓN GóMEZ.
--0--
~l partir
Cuando la ví de pie sobre la playa.
mientras la nave abandonaba el puerto,
le dije al corazón: " espera y calla " ..... .
¡ y el pobre corazón estaba muerto !
FEO. ENR!Ql'EZ y CARVAJAL.
EL 1\RDID DE TE0D0RE)
1 -¡ Con que esas tenemos!, exclamo
Teodoro para poner término á
la disputa más terrible que había tenido
con su mujer.
-¿Te has incomodado porque te
hellamadogolfo? Ya sabes que esla
pura verdad.
-Por eso y porque mehasechado
,
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l·
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EL CORREO DEL VALLE 3519
en cara el pan que aquí como.
-¡Qué disparate~
-¡Ya verás cómo yo las gasto!
Teodoro abrió la puerta.
-¿A dónde vas?, pregunto la esposa.
-No lo sé; he resuelto morirme
de hambre.
Teodoro se alejó, repitiendo en la
escalera lrt siniestra amenaza, sin
cuidarse de los Yecinos que podían
escucharle.
Cuando i\lariana se quedó sola,
se puso á meditar. No, no era posible
que Teodoro llevara á cabo su
propósito. Le había insultado en
un momento de indignación, que no
podía tener en modo alguno graves
consecuencias.
Un tanto tranquilizada púsose
Mariana á preparar la cena, deseoacle
aplacar el enojo de su marido.
A las siete estremecióse l\llariana
de alegría al oir en el comedor los
pasos de su esposo. 'l~eodoro regresaba
al fin á su hogar. Indudablemente,
no quería dar un disgusto á
su mujer.
La comida estaba servida cuando
Teodoro entró en el comedor. El
marido no notó lasonrisadei\Iariana
ni lanzó una mirada al suculento
plato que estaba sobre la mesa.
Sin embargo ocupó u asiento ante
ella.
Mariana le sirvió ; pero rreodoro
ni' siquiera tocó el cubierto.
El ofendido esposo guardaba el
más absoluto silencio.
-Pero, ¿no comes?
- ~ T o, contestó Teod oro con ca ver-nasa
voz. ¿No te be dicho que he resuelto
morirme de hambre?
Después se fue á acostar, y Mariana
llena de inquietud, no pudo acabar
de cenar tranquilamente.
Al otro día reprodújose la misma
escena á la hora de almorzar, durando
esta situación más de una
semana.
La cosa se ponía mul seria y tomaba
un aspecto ternble. l\1ariana
iba á tener sobre su conciencia
la .muerte de su marido.
La pobre mujer no podía dormir
ni comer.
Trascurrieron días y días. Teadoro
iba á su oficina á las horas de
costumbre y ''olvía á su casa á las
horas de almorzar y de comer.
~o probaba bocado ni decía una
palabra y l\Iariana no cesaba de
llorar.
Sumamente alarmada, fue á consultar
con una sonámbula, que le
anunció muy tristes acontecimientos.
La situación empeoraba por
instantes. Aquel estado de cosas
no podía durar.
T:Tna tarde arrojóse :\lariana á los
pies de Teodoro y le pidió perdón.
Prometióle que ec adelante sería la
mujtr más humilde del mundo y
que sólo se consagraría á complacerle
en todo y por todo, añadiéndole
que no le haría la menor observación
aunque regresara al domicilio
conyugal á altas horas de
la noche.
Ante tales satisfacciones Y tales
promesas, aplacóse Teodoro y se
dignó perdonar á su atribulada consorte.
Había hecho capitular á su mujer.
1ariana y Teodoro se sentaron á
la mesa y comieron con excelente
apetito.
La mujer sin·ió á su marido, eligiéndole
los mejores manjares y recomendándole
que no comiese de masiado
á prisa porque había leído en
un periódico que conviene una A.limentación
prudente y moderada
después ele un largo período de completa
abstinencia, y ya que su adorado
Teodoro no había muerto de
hambre, no era cosa de perderle á
consecuencia de una indigestión.
Pero Teodorono adoptaba ningún
género de precauciones, comía
tranquilamente con un apetito que
no tenía nada de extraordinario.
La reconciliación fue sincera, co-.
mo iluminada por un rayo de luna
de miel.
Pero al poco tiempo recibió 1\lariana
una facturaqueestuvo á punto
de producirle un ataque cerebral.
Era la cuenta del hotel á donde el
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35:.>.0 EL CORREO DEL VALLE
trágico avanador tba á almorzar y
á comer durante su período de abstinencia.
Al ver el importe de dicha
cuenta notó queTeodoro había
sabido atender maravillosamente á
las necesidades de :su subsistencia.
Mariana comprendió entonces lo
que no le había llamado la atención
en los días anteriores: por qué
el infeliz había sufrido con tanta
resignación su martirio.
La cosa era evidente.
¡Lejos de adelgazar, el monstruo
había engordado de una manera
escandalosa !
J ORGJ~ SPITZMULLER.
SUELTeS
-------~------------------- ---- ----
Parabienes.-Muy cordiales
se los presentamos al doctor
Régulo Rengifo y á la señorita
Inés Caicedo, al Sr. Tulio Ayalde
E. v á la señorita Ros alía A.
del Pi~ o y al señor Belisario Berón
y á la señorita Eh·ira Ayerve
q~ienes han contraíd.o el ~strecho
YÍnculo del matnmomo.
General Lecw \ ELAsco.En
uso de licencia partió hoy
para la capital de la República
este valeroso hijo del Cauca.
Queda encargado ele la Intendencia,
interinamente, el Coronel
Rafael Negret.
También marchó para la
misma ciudad la respetable matrona
doña Tulia Vela co Y. ele
Córdoba y su digna familia, la
señora doña Débora Patiño de
Rash y la apreciable señorita
doña Paulina Borrcro. Para
tan distinguidos Yiajeros desea
EL CoRREO DEL VALLE un gran
cúmulo de felicidades.
Nuestro colega El D1a Yienc
enrralanaclo con el retrato de o
nuestro amable colaborador
don Ricardo Nieto v con un
hermoso escrito del inteligente
amigo don Alberto Carvajal.
Han reaparecido: en Popayán
La T'erdad bajo la misma
dirección de don Simón Rojas y
en Bogotá. El Público dirigído
por don Vicente 01arte Olarte.
Su fundador don Alfredo A.
Borda ha sido nombrado Cónsul
de Colombia en Nicaragua.
Los que van y vienen.De
Cartago, ha regresado el
doctor Roberto Delgado; d
Santander, el doctor Temístocles
Rengifo Y., don Antonio
Illarramendi y su estimable e~ posa;
de Tuluá, el doctor Gonzalo
lejía y de Palmira, don
Modesto Caicedo; y han seguido
para Santander, don Emiliano
Valencia y su familia; para
Bogotá, don José :Manuel
Saavedra y para BuenaYentura,
don Liborio Hurtadoy don
Rodolfo Rodas.
----------------------------------------------------------
CERCADO AJENO
LJBeRie HURTRDe D. donde le será grato cumplir u ór-se
despide de sus amigos}' reJa- denes.
ciona.d os para Buenaventura, en CE!Ii, Enero 23 de 1908.
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EL CORREO DEL VALLE 3421
Cali, 11 de Enero de 1908.
Señ or Director del CORREO DEL VALLE.-P
Estimado señor:
Ruego á usted_ dar publicidad al
siguiente comumcado por dos veces
en su acreditado periódico.
" Tengo el honor de avisar á usted
que por despacho de 3 1 de
Agosto último pasado de su :\.1~j
estad el Emperador de Alemama
he sido nombrado Cónsul del Imperio,
con domicilio en Cali y jurisdicción
en e 1 Departamento de 1
Ca u ca.
El Exequatur me fue concedido
con fecha 4 de Diciembre último por
el Excelentísimo General Reyes, Presidente
de la República, y refrendado
por el oficio del señor General
D. Julio Ca icedo, Gobernador del
Departa mento, c.o~ fecha 2_3 . del
mismo mes de Dtctembre proxtruo
pa ado.
E ste Consulado que he represent
ado unos años por encargo, me
fue confiado en propiedad ahora.
rrambién me permito poner en su
conocimiento que el Vice-Consulado
alemán de Palmira, á cargo del
señor Guillermo von Breymman,
fue suprimido y en cambio se ha
creado un Vice-Consulado del Imperio
Alemán en Tumaco, por el
Deparmento de " _Nariño " á ca_rgo
del señor Max Hem1an, comerciante
,residente en ese puerto ''.
Lu rs FrscHER.
UNA nueva isla acaba de aparecer
en el mar de Behering, á consecuen·
cia de una erupción submarina,
muy cerca de otra que ~pareció del
mismo modo hace prectsamente un
siglo. Durante muchos días, el agua
ha estado tan caliente en aquella
parte del mar, que los pescadores
aun no han podido llegar hasta la
nueva isla.
-El'< PARÍS, desde hace algún tiempo,
existen c;!entros dox:tde se of~ecen
enseñanzas á las señontas próxtmas
á contraer matrimonio: no~i~nes
de medicina de accidentes, htgtene
·de la mujer y del niño, administra-ción
de la hacienda doméstica, etc.,
etc.
En distintas capitales c1e Jos Estados
Unidos, se han creado modernísimamente
Escuelas de elegancia
y de distinción, donde, según
dicen en pocos meses se transforma
una india sah·aje en una señora
capaz de dar tono al más aristocrático
de los salones.
Londres no se quedó rezagado en
este movimiento educati'l:o. y ha
abierto una institución original,
única: The brides (Las nc:>vias).
La flamante academia se dedica
á la preparación de conquistadoras
de novios, amaestrándolas en el
arte de convertir á un novio en marido
y á un marido en modelo de
amadores con las tres efes: finos,
fieles y felices.
Los fund a mentos de este arte
transmutador son la dulzura :r la
coquetería, la abnegación :r la prudencia.
El lema de esa escuela e compendia
en la siguiente máxima: '' En
las borrascas de la vida, el silencio
es una tregua ; la caricia es la reconciliación
v es el perdón cuando
no el olvido-,.
Yo no sé si The bridescontará con
muchas alumnas.
Sólo sé que en España esa ~caclemía
tropezaría 't:on el gra \'e . mconveniente
de que la mano avtsp~da
de las discípulas podría dar qumce
v raya á las más perspícuas maestras
y doctoras.
Porquella mujer espaiiola. es rosa
de pasión rosa bendita nactda para
amar. para sufrir y para perdo-nar.
tl. R. BL.\NCO-BEL11IO TE.
LA PRE::\SA EnrcA.-El principal
educador del pueblo es la prensa.
Prueva notable de ello es lo que dijo
una vez el ilustre General Grant.
Preguntándole un día dónde había
aprendido táx:tto . co_mo sabía, respondió:
"M1 prmctpal lectura es
siempre la de periódicos, _en los cuales
he bebido tnás instrucctón y experiencia
que en los libros".
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3522 EL CORREO DEL VALLE
AVISOS
SUCESION INTESTADA
La de José Manuel Bonilla, vecino que fue del Distrito deJamundí,
se ha declarado abierta en este Juzgado, por auto de fecha
veintisiete de Enero en curso. Lo que se avisa a l público para
que Jos que se crean con derecho, se presenten á hacerlo valer
en el termino legaL
Cali, Enero 28 de 1908.
El Secretario en propiedad,
TOBÍAS VERGARA.
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Pedro P. Scarpetta.
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1/iiir El Correo del Valle se
edita en la Tipografia
Moderna~
' •
)
Citación recomendada (normas APA)
"El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 319", -:-, 1908. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3686386/), el día 2026-02-06.
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