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Ll, (República ele Colombia) OTClEl\IBRE 19 DE 1007.- N,0 314
- ID ~@~~ .. ~~ ~J~U lf.JjU(l@!
fuerzas qu ' s.: repelen.
Cada cual se recogió en ~' c1~ :1rlo ;
llamó á sus criado , empaquetó elesordenadamente
lo má necesario é
interesante, y con poco minutos
de diferencia, y in ver e, alnnclonaron
el domicilio.
Media hora después, con el tiempo
tasado para tomar el tt·en, Alberto
partía en el el 1 Norte con clirec ión
á Francia, y ristina en el del l\[ediodia,
C·>n dirección (t Cádiz, donde
resid ,tn su padre .
Cuando los amos hubieron alido
con lo criados de confianza, el úni'
O •;in' io::.tle que qucclú en h < a ~· n l'<'rró
tras sí la puerta, re · o;~· ió las llave
, y llevándolas á un pariente ccr-cano
de la señora, abandonó también
la casa desha hitada, tanto
porque allí no se comería al clía siguiente,
cuanto por aprovechar para
sus recreos aquella huelga general.
* * *
Cristina no volvió á acordarse de
Alberto sino para odiarlo ele. de el
hondo del corazón, con ese odio injusto
que todo criminal siente, má•
que contra u delito, contra quien
lo descubre.
o era yá, ni podía ser, la espo. a
ele Alberto, pero era siempre madre
\' á los cinco día ele la separación
comenzó (t de,·ornrla el hambre m a
tema 1. Nece, ita ba noticias del hijo
Como no se atrevía á httscarlas directnmente
ele Alberto, le telegrafió
por conducto de un pariente cercano.
La conte tnción fue rápida ·
"El niiio e. Uí con . u mnclre; ella es
la que me debe noticia. de él " .
Al recibir este telegrama, Cri tina
se aterró sin . aber por qué. \' en el
acto dirigió á Alberto otro telegrama
: "El niño está contigo. ~in du ela
quiere ocultarlo para que no lo
vea más, o te lo r clamaré; pero
clime, á lo menos, cúmo cstft ".
Cinco hora después, Cristina)
Alberto sabían cicrtnmcnte que 11
hijo no estaba ni con el un• • ni c()n
la otn1. y sallt> en ambos un presentimiento
horriblemente angustioso .
Cristina, al abandonar el clomicilio ,
crcyú que Alberto pennnnecería en
él, y por eso elcj(> nllí al niñn
Albe1·Lo pens(> é hizo lo propio resp
<:to ele e,; tina . Era, pnes, ele te
mer, que el hijo pennanecicra en
compm1ía del único criado qu que
cló por dueño ele aquella casa deshecha
v a banclonacla. Lo e posos, sin pedir ni clar mayores
xplicacione , se pusieron si
multán amente encaminoparal\lach;
cl, y uno por el tren el 1 nrte y
otro por el tn:n del Tecli• d ía, lleg t·
ron casi ií In mismn hor;1 v se hnll:l -
rnn cklanl< c
('ualla pluma de un a YC,
\ tau blanda es tu mano
Como un 1·ellón de lana,
Y no hay en la cercana
i\lontaña, un solo pino tan ufauo
Como tu cuerpo esbelto y adiestrado
En saltar por el risco y el cercado.
Por eso, mi pa tora,
Este pob1·e zagal tánto te adora,
Y gime y dese·p.ra
Porque de nue1•o torne !'rima Yera.
Tertdrás en mi majada
Fresca lcche ...... y blanca y delicada
Para comer con miel, suaYc cuajada ;
Y eu las horas de i<:sta,
C'uando muy fuerte el sol quema y retuesta,
Busca1·emos la sombra en la floresta
Al pie del Yiejo tronco de una enciua.
De estiradas raíces y amplia cima,
Hasta que empiece á dibujar el ciclo
Los a tros en el fondo del riachuelo;
Y al asomar la luna sobre el risco
Irán nuestras o1•eja al aprisco
Al són de la dulzaina ...... y como un lazo
A tu cintura enredaré mi brazo !
:.JATOS lJ URTADO.
f.,a hermana meLancG Ía
En un convento \'Í\'Ín
una monja que pa.-aba
por santa y que se llmnaba
la hermana mela ncolín :
fruto de savia Lardíc;
que olvidó la prima\'e ra,
su rostro de lirio Pra
y sus pupilns umbro ns
dos nocturnas mnriposns
en ese lirio de cera.
adie la vió sonreí1·,
porque quiso, en su entereza
ennoblecer ele tristeza
la ignominia del vi\·Ír:
tan ólo cuando al morir
miró In faz del, 'eñor,
arrojando su dolor
como se arroja una cruz,
mcstró en su frente la luz
de un relámpago de amor.
Y aquella monja sombría
que nunc9 se sonrió,
cuando en u cripta clut·mió,
sonreía, son reía .......... .
Hermana melancolía,
dame que siga tus huella.,
clame la 1.\ 00 ~EilYO.
ANTES Y D E S VUES
.Jnanito mira {1 Isolinn . bolinn
m ira ú Juan i1 o. Doiia , 'PYeri pronto .JtlHnito Slii-'Jlit·n.
-¿ <¿ut> tiene~ ?-le preg:unt;l bo/
linn.
-ERtoy pensando en lo tlicho:o;os
que \'HillOH Ú Ht'l' (;llttlldU IIOH t·a:-;c.
moo.
Ella lHlju lo:-; ojos, pt·p:-;a ele! mt t 11·
¡·a 1 ¡·u bOJ·; í'l Pntonc·c>s ]p pn'gnn1 u
c-on nepnto c-onmoYiclo:
-¡, l\Ic> nnw:-; ?
-l\l ñs que <Í mi vidn, diee elln.
Dofin ~e,·prinn nnu
nmip:n l'nriiiosn, una hermana feliz,
una ..... .
l tn caRa< lo.·, como si nchnensc
la ocasión de hincarles el diente.
-¿ :\le qni rcR ? preguntn Isolinn
á ,fnnnito.
-¡ lucho !-conte:->tn 1-1, apretan-do
la ,·en ·iJietn contra sn eo raz6n.
-¿ En> feliz ?
-· :\lucho!
-¿ M oh·idarás ?
-¡ Xuuunca!
Doña SeYeriana se n•vneh·e <'11 su
asiento como Ri Re hnhiese sentado
::;ubre nnos versos le t•omo si
fuera el propio Hacedor de todo lo
ereado ......
HoY ma. Esta nut iinun IP hns
li!'o. quP 110
os qnitalm ojo dcHde la L'~>H ¡uimt.
-¿ Y qué'?
-Qnc estái1:1 abUI:lfllHlo de Vtlt'H·
tras pren·ogntiYn~.
J un nito frnnee el ceño. DespwO:s
HP come una patata frita s1n deeu
uun palnbn:t.
lsolinn murmura ni oído dt• HU
espo:-;o:
- :\o snfraH, Jnanito. ¡ Ln polH'e
mamá ....... ¡ Como me quiere tan-to
!. .... .
.J na nito esb1 tan fnrioHo qne en
Yez de morder un pedazo de pan, Re
muerde el cledo íudiee: al Hentir el
dolor acude In mano, y i> ·tu Ya {1,
chocar con la cara de u mamá polít
icn.
-¡ Yillano !-exclama doña SP,-
eriann.-¡ Has puest.o en mi faz tu
mano !
1:-;olina trnta ele tranquilizar á su
madre; .J 11 a n i t o protesta de su
amor {¡ doña SPYerinnn, y In t>Htre-ha
contra ::ve1·innn ~e t m nq nilizn tri
fin, pero envu >lye In enbl'zn en 1111
pañuelo.
-¡ PohrP mnmÁ mín-diee lsDlinn
t'11 Yoz hnjn á HU nw rido.-¡ Como
t>s tan buem1 ¡ ¿ Yt•nlnd ,J tUlnito
?
\' .J uH nito murmura:
- ¡ Hum !
lll
.J uanitn cntrn Pt. cnsn de mnl 1nlnntP
y nrrojn Pl Homl>rC'ro Hobn•
111111 sJIIn: :,;p ~ie11tn; HIU'H un J>Pl'Í!ídic
·o y HP ponl' (t. kPt' pn nt Hí.
l :-;o linn. C'OHP.
Doiin t4eYPriaun se nhnnit·a en un
ri IH't'm c·on 111111 pn 11 tnlln de q uillq
11~. ¡ Tnl PH In pn'm·upnl'it'm que
In domi1111 !
~ S!' lllllllii'I'Zil {¡ lltl HO lthiiUPl'Zil
<'11 PHt!l !'aHn ?-proguut11 Juunito.
Se n lmm·zn r{t e un u do H\'11 horu
('Ullt est11 dotin Hcverinnn.
Yo no hnl>lo 1' \>ll UHtcd.
¡ .Junnito! ¡ !'(Ir Dio:-~ 1--tlil'e
lsoltlln ~·on IH'I'tlto Huplknntl·.
D!;jniP, mujer aimdP duün :-le-
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3434 EL COid~EO DEL VALU~
vel'iana-i Déjale CJII!:' me ppg·ne, quP
me Hse:sine, que me dl'\"01"<' .....
,Juanito :-;nplln un (p¡·no v pntrn
en el comedor parn lihrnr~e de la
oclio~a pre:-;encin de :-;n nHlmú. pulí.
ti ca.
-i Mírnle, mírnle <'omo llllYe !sigue
cliC'ien1lo doii.l SeYet·i,-UHl
·' CobanlP <'O m o todo.· lo~ hombre
" que ciic-e la .l\lendoz¡~ Tenorio!
La cri:ida.-E! almuerzo e:-;t{i en
lame a.
Doña Sereriww.-Andn Isolina;
ven á almorzar y uo snfnlH. que e:-;e
hombre no nwrel'!~ ron>-iliPnwione:-;
de ningn11a especie.
Iso!imt.-i _\y !
-] uanito.- ( Len1nt <Í l!do:-;p hrn s
camcnte dt> la 11ll'HH)-¡ 1•::-;to yn 110
se puecll' d la li~tFl .
.Jnnnito I"E'JHI~a la Ji ta ccn ínter(•:-;;
ul <"
a... La pobrecita
claba al mit-arla un dolor~
In rlije ·
\1(· .tl'l'l"(jlll y ~·o11 \'O/. turbndn
1 'onlioHl'l"Íln, <. s¡¡hcs Ltl lo que es amor'
.\le 111in'¡ lllll\ asolllbrnda
\ l'ontestt>. ~o ·ciior.
\' 1 Hl j(, ];¡ ! r1slc Cru1 k,
d, lllll'\'CJ ít llorar ¡·onlpÍo,
l:1 null Íl Íl d u kcmcnlc
y lll:i l'lil "'l'"('s !fll<: l~<>ndamcntc me miré> '
¿ , 'o] ¡,¡_ · (lid o ]Hll diosl'J ;¡
lllllll' ;¡ llll il rn 1 se de illll () r )
\' l'Oil MI \"OZ p]añidcnt
me respondiú: 1'\o sciior.
\o In dije· l'onlio.scra \"O te :tdoJo
ponliosl:l":l tú eres i..od:'¡ -mi j)¡¡:-;il>n . '
P_Ct·o dillll', ¿ pot· qu~ llorns .... . 1 'os~. no :-;0 por qul- lloro,
sll'tlto una cosa tnn clnkc y rant en el cor:tzÍ>n .....
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J
l t t 1 1 EL CORREO DEL VALL~
.: ... ------------------------------------------------------.------------------. -- .~ ---
Quise besarla y la dije : ¿ Tú sabes lo que es un beso;
lo que es un beso de amor?
-Señor, yo n.o sé qué es eso,
no sé qué es eso, señor.
La besé. No ~ijo nada,
mas cuando sus pobres ojos hasta mts ojos al~ó,
estaba como espantada,
quiso reír ...... y lloró !
La muchedumbre salía
del templo y la pordiosera con su quejumbrosa voz
qué tristemente pedía
una limosna por Dios.
Y cada quien le fue dando
limosna, pero ¡oh! dolor,
ella se quedó llorando
porque no hubo quien le diese una limosna de amor.
Deja que nadie te quiera ......
y calma tu honda aflicción ;
yo te querré, pordiosera,
con todo mi corazón !
Lt:Is RosABO EGA. '·
ULTIMO discurso del señor S. Pérez Tria na, Delegado de la Re¡•ública de Colombia, en
la sesión de clausura de la segunda ('onferencia de la Paz, celebrada el dla 18 de Octubre
de 1907.
Sr Presidente, señores:
Esté' es la sesión de clausura df!
la segunda Conferencia de la Paz;
el momento e solemne y será memorable.
La 1·eunión por primera
vez de torb las Naciones del orbe
en 1111 común esfuerzo hacia la paz
y hacia l:.tjusticia,cs un hecho trascendental
cuya imporlancia tecUI1-
cla crecen.1 todos los días.
Hasta aquí la humanidad ha oñado
el suci'io rojo de la violencia.
Ella ha venido al travé ele los siglos
doblegada bajo el peso dP la
¡_!;Uerra. Nuestra civilización material
moderna ha aumentado los (')emcntos
ele destrucción . La suavización
de la antigua ferocidad ohc·
de~e generalmente al cálculo que supnme
lo que es inútil; eso es táctica,
pero no es picdacl. En u-atándose
ele la victoria, es lícito ensayar-lo
lodo.
Desde la cuna hastlo\ la tumba, el
espectro ele la guerra nos acecha como
un centinela despiadado. Reyes
y puPblos son esclavos tt) o,.
Cada gencmción encuentra la CHIga
inás pesada c.¡uc la generación
precedente, ~uyas faltas y cuyas
desgracias hereda. Cuando suena
el toque de llanu1d:.t no. es preciso
abandonarlo tocio. Es el deber supremo
que exige el supretl}O ,sacrificio:
ilusiones, ternura, amor, sueños
de la juventud, triunfos de la
edad madura, todo desaparece en
el abismo sangriento; la guerra nos
arrebata todas las rosas del jar,dín
y todos los gajos ele lauJ;cl. · , •.td
Por todas partes resuena una queja
que parece anunciar el fin de la
resignación; la humanidad ya no
puede más.
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3436 EL CORREO DEL VALLE
Desde la eminencin augusta y so·
litaría de su trono, un poderoso
monarca escuchó el rumor sordo,
diríamos amenazador, de esta queja.
Su alma atorment~Hla por ese
dolor infinito ha querido aliYiarlo.
Esa lágrima de piedad vivirá en la
memoria de Jos hombres en un sentimiento
de gratitud 1m perecedera;
esa lágrima es má precio a que las
prerrogati.Yas diná ticas y que los
diamantes d~ la corona imperial.
De esta suerte nos hemos reunido
aquí, traídos de todos los rincones
del mundo por el viento de la historia,
que ahora nos ha de dispersar
hacia todos los rincones del mundo,
como las hojas caídas de las ramas.
La tarea de e tablecer la paz sobre
la tierra e ardua y difíc-il; no
puede ser realizada en un día ni por
una generación; pero los hombres
están acostumbrado á atraYesar
el valle sombrío de la Yida. contentos
y satisfechos, con tal que un solo
rayo de esperanza ilumine la da.
Esta segunda Conferencia de la
Paz ha mantenido el fuego sagrado
de la esperanza en el corazón ele los
hombres; así ella ha cumplido su
deber en la medida ele ns fuerzas.
Volveremos á nuestros paíse con
la fe robustecida 5. predicar la palabra
de estímulo. Lo que aquí hemos
representado á la América Latina,
podremo decirle ú nuestro
pueblos que hemos tomado nue tro
puesto entre la grande y la antiguas
potencias del orbe, que hemos
cumplido con nuestro llehcr y que,
de hoy más se contará con llOSolro
como elementos útiles en toda labor
en pro de la humanidad.
Se ha dado prueba rle una gmn
sagacidad política internaciounl a¡
permitirnos tener voz en e. la .\samblea.
Entre las naciones como entre
los hombres, las hay que ya han llegarlo
á la cumbre ele la montaña,
otras que están á mitad tic la ;¡scensión,
otras que apena . comienzan.
La posibilidad indiscutible del
porvenir equivale á la - glorias ele hoy pueden
convertirse en los grandes de mañana.
Cuando se trata de corregir los
abusos c¡ue oprimen á los hombres
y ele preparar su felicidad futura,
bien puede correspondernos un puesto
entre las naciones, á nosotros
que podemos ofrecer á todos los
desheredados de la suerte y á todos
Jos náufragos ele In nda, Ún puesto
al sol, un hogar libreen la extensión
inmPnsa de un continente en que la
ProYidencia generosa se ha complacido
en de1-ramar con mano pródtga
sus dor1es y beneficios.
Abiertas están nuestras llanuras
á todos los Yientos del espacio ;
abiertos están nuestros territorios
á tod¡:¡' las corrientes de la vida, á
todas la emigraciones de los hombres.
Antes del fin ele la primera mitad
ele este iglo, la América Latina
está de. tinadn á convertirse en una
constelé\Ción de naciones grandes y
libres. Hemos tenido en cuenta esos
hechos al definir nuestra actitud en
esta Asamblea histórica. Nosotro.s
amos losd.epositariosdel pon·enir,
los ·guardianes de la independencia
polític:t y ele la libertad de los millones
ele hombres que habrán de
poblar nuestro territorio.
Resuena frecuentemente la palabra
pesimi ta que condena el ideal
de la paz universal, como una ilusión
peligro a; se nos dice que la
lucha existe en todas parte , que la
violencia y la fuerza son suprema ,
que esa e la ley de la ,-ida.
~o escuchemos á esos profeta de
ele gracia. Preci amente la ·uperioriclad
del hombre con iste en que
puede su trncrsc á la ley de la Yiolcncra
arbitraria. El día en que por
primera ycz un hombre se e tremeció
ele clolo1· ante el dolor de otro
hombre, ese día comenzó la eYoluci(>
n ele la piedad, ese día apuntó en
1 horizonte la aurora inmortal ele
la pa7. y ele la justicia.
Hnn l'"tos priueipiot-i lot-i qne E't-ila
ConfPrPlll'Ín de l'OIJHng-rar solemnPmcu
(e. .\ \'n.ncemot-i hncin el
iclPal sin de¡.;fnlleeimientoH ni Yncilnc
·iolws, :-;in c·onilll' los obstáculos ni
los sal'l'ilicios.
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EL CORREO DEL VALLE 3437
Para robu tecer nuestra fe y pam.
inHpinlrno::; Yalor, nos ba tará
segui1· el ejemplo de e::;te pueblo hospitalario,
en cn~-o bogar nos hallamo::;.
l n día ::;e cneontró frente á frente
del océano que inYfldía . u terr·itorio
. Era un reto de lo · elementos
á lo::; hombre::;. Los hombres le dijeron
al océano; ·'tenemos necesirlad
ele! mismísimo Jecho soLre que
ruedan tns hondas para nuestl'os
campos de labor~· tle pastoreo, pRra
uuestras aldea y ciudades''. Y
la lucha comenzó; fue una lucha de
siglo~. tn:lu::;mitirla de g·eneración
en genPra.eión, eomo una hel'eueia
temible y ennoblecedora. Ho~- por
fuera de las murallas que protegen
el suelo couqui tado, el océRno ~acude
::;u crin ele honda yloshuracaneH
rugen; clirÍHSe que es el himllO á
conYocado, por la Augu ta Heina
la Yictoria de una de las luchas más
nobles ele que la humanidad puede
enorg·u llecerse, en la cual ningún
snfrimiento fue maldecido por la
crueldad, ni ninguna lágrima fue
Yertida en la amargura, y enlacual
el heroísmo tranquilo y Yencedor
se yergue delante de los hombres
como una bendición y como una
promesa. Hé ahí un ejemplo digno
de er imitado por todos los conquistador~
s.
Aprendamos nosotros también
esa lección, y al separarnos consignemos
la expresión de nuestra gratitud
por el Soberano que nos ha
que nos ha dado su generosa hospitalidad,
por el ilustre Pre idente de
los E ·tados Unidos, y por todos los
demás homl>res eminentes y ele Luena
,-olnntad que han prestado su
concur o precioso á la labor de redención
y de justicia ".
·--=========================
SUELT0S
"Sur América" v EL CoRREO
DEL VALLE.--D~emas-iado
benéYolos y lisonjeros son lo·
conceptos que acerca de EL CoIumo
DEL V_\.LLE emite desde
la columnas de Sur Americ.7 el
connotado l-iterato y probo ciudadano
c1octor Atlolfo León Gómez.
Conceptos valiosísimos
para no otros dada la honradez
y sinceridad de la persona
que no los c11rigc.
Hé aquí sus f¡·ases:
" EL C.\'l'CA.-El e timable ca ballero
y amigo seño1· don Federico
Con-ea nos ha hecho un valioso rega!
o: una colección ele bellísimas
vistas del ()auca, esa región privilegiada
de Colombia, que tanto hemo
anhelado conoce1· y que probablemente
ya no conoce1·emos
nunca.
Cuando, casi en la infancia, leí-mos
por primera vez la ivlttria, la
más brillante joya literarirt colombiana,
nRció en nuestra alma una
honda simpatía hacia el Cauca: y
esa simpatía fue creciendo más y
más cuando, al e tucliar la hi toria
de la patl'i::t, supimos que ese suelo,
donde la na tui-aleza derramó todos
sus dones, es, Rclemá , la af01 tunada
cuna de muchas ele la más ilustres
familias v de muchos rle los
má. distinguidos cololllbümos.
Más tarde conocimos :í. varios
caucanos eminentes, entre los cuales,
y p::tra no nombn1 r . in o á los
muertos. recorclamo ::ti inmoi-tal
Jorge Isaacs, que nos honró derlicánclonos
una poe ía, {t los doctores
Mnnuel A. Sanclemente, Lucio
A. Pombo. Abrah[lm Fernández c]p
Soto, jurisconsultos reno m hrad os,
y á Isaías Gamboa, ti senticlu poeta
á cuva memoria aún estamos debienclo
unas líne::ts en señal de cariñn
y g-ratitud imborrables. Y esos
nombres y los de muchos otros ca-
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3.!38 EL CORREO DEL VALLE
balleros que hoy son nuestros mnigos
y que por su hidalguía nos hacen
juzgar bien de todos sus paisanos,
han aumentado la admiración
que tenemos por el Cauca.
Por e o leemos siempre con tanta
complacencia los peri(Jclicos de allá;
por e o g-uardamos con especial cariño
el simpático Correo del l'alle,
de la hermo a Cali, ú nuestro juicio
el mejor ele los literarios que tene.
r,t10 ; y por eso consen·wJclm.
Al fclici lar al sct1or Hc\'lHt
y ú la sci'íont Al \'a t-ez po~· el
buen éxito en el dcsclllpciio <.le
sus respcelÍYos papcle ·, nos es
grato hacer extensivo nu<.,>stt·o
aplauso al sei'ior Pci'ia, que le
tocó inteqJretar en h'/ :~junr de
bauLizo á llllO ele los pt·incipalcs
personaje ele la obra.
Hemos tenido el guslo c]c
oit· poncle1·ar á los fumadores la
excelencia de los Cigarrillos . l11-
duws e¡ u e recientemente han siel
o inlroduciclos á e ta plaza.
Se nos dice que son elaborados
con picadura de la Habana y
que pueden ri,·alizar con los ele
Ln Lcgitiwidnú por lo frescos
y buena clase ele sus materiales.
Saludamos á los siguientes
caballeros que han llegado á esta
ciuclacl: De Ieclellín, el doctot
· Francisco Bdancourt; ele
Buenan:ulura, d señor don José
\.ngel Capurro; ele Buga, el
cloclor Vnknlín Ossa y ele la
C_apital, Fray José ele J. 1\Iunle~
a.
Deploramos la inmensa
pérclicla c¡ue ha sufrido el Cauca
con el f~dlecimiento del distinguido
Ueneral y hombre de
Lelras Sl.'iior D. GABRIEL UHIBE.
,\ su · cleuclos y muy especialnH.
nte al apreciable amigo clon
J tHlll 1 at ía, enviamos nuestro
~enliclo pé ·mue.
El sabado 14 e reunió el
Consejo ele Guerra que había ele
fallat· en la causa que por nlrio'>
homicid íos se seguía contra
el Ca¡,iL<ín José Clauclio \'ecoche.
C01. un \' ereclici.o absolutot
io se dieron por t~nninncla~
l~ts sesiones el día lH ele los
eonil'nlcs.
Fncnllt \'Oc~tles los seiiorcs
\..quiliuo Aparicio, Lcopoldo
Trian a, José 1\laría Tolnu·, ligue]
Yalcncia L. y Antonio Riyera
Defensor, (;cneral Jo ·é
Yúsqncz L'oho. .\uclitor, <1ou
R<ímn1o Ar<1gón y Fiscal don
l\Inuucl José tTnutin.
"El .\rtista ".-Este si nt
pático colega de lacapilnl clcla
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gL CORREO DEL VALLE 3439
Hcpúhlica nos dit ige las, ignicntc.
palélhnts que ngraclcccnws
en muy éllto gTaclo :
'Conm~o DEL VALLE'-" Vercladcrrtmen
te so rprend icl os y com placiclos
hemos quedado este• enC'nrgo
con :-;n hahit nal düd inf'iún, ol>tenienclo
1111 grn n 1 rinnfo oratorio,
qne ha n•niclo ií simentln sn nltn
rc•pu(¡H·ic'nl, y ú clnr nwy01· brillo nl
pníH qne rPpresentú. Thc Trihunc.
de Londrf'R, refiriPndo e(¡ eR(e cliRr
·UJ'HO, flE' expresa nsf:
" El clisr·n r»o rlPl sciior P(>rc>z '1 riana
fnc el (t n ico t ¡·innfo on11 orio <·nrso~->. El
Hc>iim· l'érPz 'l'rinnn pronmH·iú PI suyo
dPHclP In trihnnn, sin nnn tloln,
f"Oil \'07. jll"OflllldH, l"iC'n ; pPro c·on
PlloR hn q liPdnclo C's1 n hlPI'icln su repntnc
·ié>n clP p1·irncr 01·nclor li<·o :-;e• c·IIC'Ill"/.!,"ll<' ele nnwllizar
Pl pPriúclico.
f';r¡·;¡ ello se \'11 ]pn del sisl<'llHl clP
<"llll:-.lllfur. nl>J·ic·udo 1111:1 c·~)H'c·ip dP
Í111c-io p1íblic:o, :-;obrP t1nn (·tH•Ht.ión
nrtí:-;ticn, polítil'a e) sociaL
,\hom nn rcpórier de Filadelfiia
ha tenido la humorada de dirigir á
hiR prinlPrns notuhilidacl s ele dicha
pohlnc:ic)n, <Í. !oH más :sip;nificados
en In políti!'n, In. literatura, las
eienf'in:-;. In:-; n l'tes, la inchJRtria, el
C'Omer<'io, la ]>I'Pg·u n1 a . iguipn te:
¿ Pm· r¡ 1H~ :-;e en R6 nsted ? .
En c·tullquif'r parte, . i 11n ppnoclis1n
se hnbif'R<' ·¡ermiticlt> la tal
pn'gnntn, la eonte:oo;taciún fuera di:'
fijo In mi:-;mn JHH" pnrte de los inteJTogncloH.
¿ \' ií u;-;1 !'el C] né clpmonioR le importn
?
J>pJ·o en N ortenmÍ'rica, la cm·io:-;idnel
clelrepórter filnclelfiano no ha
pnrericlo tnn impcdinentP como en
otro lngn1· hnhiPI"fl npnrecido, y las
cim·nentn notnhiliclncle:-; intPrrogacl<
IH hnn <·onlc~->lnclo eon mucha
romplnH<'nc·in ií la prrgnn tn lwcha .
Hf'¡H·odnzenmo:-: <1 hm·a alg·nnaH
ele ps(ns rcsp1wst n:--;.
-?11!' r·nsí•. clieP 1m profesor de derec
·ho, por coJlsidet n ¡· Rumamentc
inmornl el p:--;tndo ck c·élibe. ·
¡Oh. nu·ón ,·idnoso!
- lf' lw <'flHfHlo, c·onte~tn. un mÍ'clic
·o. pnrn numentnr mi cliPntPla.
Pn médií·o :-:;oli<'I'O no inspira nfic
·icnte confin nzn.
1 n dc>n1 istn di('e:
.\1!' <·;1:--;c~ por lPllPI' nn interiot· domí
·sl i<·o limpio, conl"ortn blc y d<'·
C'Cll[l'.
l 'n nbognclo:
-;\ ](' <"Hsé, pm· tenf'l' hijos,_' no
s(· Hi mi c·ú.kulo rue muy pmdente;
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
1
1440 EL CORREO DEL VALLE
tengo ya once y empiezo á asustarme.
-¿ Porqué me cast> ?-exclama un
ingPniero; Si usted me lo dice, me
dispensará un verdadero obsequio,
pues por mi parte no he podido
~:weriguarlo toda da.
Un fabricante manifiesta ingenuamente
que se ca ó "por costumbre
". Y añade:
-Es esta la quinta mujerqne tengo,
y eso que soy joven, pue no he
cumplido todavía los cnarentaaños.
He enviudado dos ,-eces, me
he divorciado otras dos ...... Y más
adelante Dios dirá. ·
Tiene gracia ese fabricante de enC\
ll·tidos y de matrimonios.
La sig·uiente respuesh1 eti ele ml
opulento banquero: '
Me casé por tener·una esposa que.
con su lujo y su elegancia consolidara
el crédito de mi casa.
Senci11a, breve y probablemente
sincera, es esta otra:
Porque fuí un imbécil.
Dos arti ta pintores coinciden
en la misma contestación:
Porque el matrimonio es nna distracción
comn cualquiera otra.
-Yo me cast>, dice un rico comerciante,
porque amaba á una chica
que se enamoró de otro. Entonces
dí por despecho mi mano á una
mujer que me ha hecho el hombre
más feliz de los Estados Unidos.
l n noveli ta inglé · asegura que
se casó por UJmol'.
T n doctor en ciencias afirma otro
tanto, añadiendo que se ha casado
tres veces y siempre per el mismo
motivo, único que considera aceptable
y legítimo.
¡ Qué alma tan hermosa debe tener
ese buen doctor !
-Yo me casf\ <1eclara un respetable
enador, porque la respetabilidad
de un hombre político necesita.
de esa sanción ciYil y religiosa.
Un Gen~ral retit·ado, glorio. o veRtigio
de la guerra ele secesión , con.
fiesa con noble franquezFt qne se cn. só
por tener alguien á su lttclo, q~1e
le diet·a, fit·iccione; en sus piernas
reumáticas v escuchara el relato de
sus hechos de armas.
l n antiguo marino,¡que ocupó un
cargo eleYado en la a1·macla. dice:
-Me he casado t.res Yecef': la pr-imera,
por amor; la segunda, por
cálculo, y la tercera porque sí.
Y pongamos término á las citaR,
con esta última, debida á. un millonario:
Me casé porque estaba ya fastidiado
de la Yida ele soltero. Y he ele
reconocer que hice u na tontería,
pnes me fastidio mucho máR ahorn
que antes.
El repórter á quien t1ebemos estas
relacionef", , e propone dirigir la
.miRma preg-nnta á cincuenta deJa¡.;
principnlés c1amaR dP Fi !n c1elfin. -
UN l\IÉDICO materialista quiso sus.
tentar contra un sacerdote la negHción
de la ex-istencia del alma, con
cuyo motivo le hizo esta preguntas:
-¿Habéis visto alguna vez un al-ma?
-No.
...,...Habéis olido un alma?
- o.
-Habéis gustado un alma?
-No.
-Habéis sentido un alma?
-Sí, á Dios gracias, elijo el Padre.
Pues bien, prosiguió el médico,
aquí tenéis tres sentidos contra uno,
en prueba de que no hay alma.
Entonces el sacerdote le replicó:
-Habéis visto el dolor alguna
vez?
-No.
-Habéis oído un dolor?
-No.
-HabPis olido un dolor?
-- o.
-Habf'is gustado un dolor?
--No.
--Habéis sentido un dolor
--Sí.
Entonces continuó el Padre, aquí
tenemos cuatro sentidos contra uno
que evidencien que no hay Clolor; y
sin embargo, sabéis que sí existe
dolor.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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EL CORREO DEL VALLE 1441
REMITIDOS
0: ota cie h.ie
¡Oh ;;ncr te! ¡oh su.:rtt' m in 1
~luy confnnnL" t""Otl t igo
t~$t•" YiYic...~ri(ln;
nu1~, t.~otno ~ic...1npt~l' tt..\ nntC$trn .. t:1.n irnpín.
piC'nsu que- li tu l\t'J.!I'U7.l''o ahrig-n .. ...
¡ t'~tny 11\UI ic.:nc.lt"'!
.\l:ts, , qué hnc'Ct' ~n d !lltltHln
.. i l,lS ""'it:1ns
nst yn lo hnu di:put' ·ttL .... ?
; A). 1 yo ~t.'rin
un 1 l<:'nfr.t celos
"~un c.lt::~.gns.tc.' fttnl~sto
l"tltl1nlgt' pt''lr tu C~ln.;.""'a, ; oh su~rtc 111ia ~
[..1 mi esposa en su 27' cumpleaños.]
Permíteme siquiera ¡ oh~suerte impía 1
que de mi pobre musa
surjan palabras dulces, de consuelo
para aquella que dice noche y dia
ser la ro ita rus.a
de un sér que en infinito descon uelo
se \'a á morir por tu causa, oh suerte mi a!
Llé,·alc de mis \'ersos en su día
la c~encia, con la lágrímas de mi alma,
y ...... díle ....... i tú quiere ...... no le cuente
que yn perdí la calma .... ..
que mi lwras sonrientes
nturit!'rnn pttr tu can-a, oh suerte in1pía!
,TE:UA GOTRL'.
l'ali, Diciembre 16 de 1907 -------------.... ~-------
Nll\IIEDADES RISUEÑAS
E~ unn de lo.' prim ros días de
Dtci,mhn. Cl:1 n"> Y hrillnntc,lleno dt>
sol, ¡J,• 1 ,¡._,,~ :-~r~1madns. de músicn~
•k :n, -. Ci~-rtn nleg-rfn inde,críp
thle :-~. • t.\ l'll t, e],\ lo: , mhl:
n t<:S ck ,.g·ulte:>qne \':ln de n11n
:l
Citación recomendada (normas APA)
"El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 314", -:-, 1907. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3686381/), el día 2026-02-06.
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