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, ( RepCi'blica de C0IombiaJ DICIEMBRE 12 DE 1907.- N. 0 3 13
y
Director, RL 1g ,\!, ~.C 1 llPE l 'fA
LL ~GCtGr .Joaquín d€' Caicedo
y Caicecln, con cuyo ¡·etrah> honra ho~r
El Correo riel \':¡1/e su~ rolnmnas, cumplió
ddolllin~:onltimoíl niios; nació en
Cali, ell-4 de Dic:iembrt:> defamilia
ilustre .
Fu<>ron sns 1HHlreRP1 Coronel don Xicolá."
. El-prilllCI'O, niiio n ún ele 1-1
;ll Hlll' y Pll In, tomS . L'urliÍIIliÚ Pll PI He¡·
\'ieio v l'nP 11110 rlP los hiH'l'l ncl(lf'!'"i del Pe·
rú, e1! <·tJyl ~ra. A Hll rpgreso fue u.-.m -
hrado GobPnHulor el€' la f'¡·ovinria del Pacífico. ,,- cjen·ipndo e -de cnrg·o
muri6 en Iscnn.ndl>, joY€'11 t()(]aYÍfl y pocos n iins clespu0s 1 Cm·onpJ,JoRqníu de Cayzedo
y Ctwro, abtwlos p~terno y matf'l'no re:-:;ppctin:~nwntP, del doctor
CnicPclo y CaicPdo, fuei'On fm:ilndos por ¡mt1·iota:-:;, el primero en Popa/
yán en 1 Rl n .Y €'! sep:nn Hll tío el doc·tor I\Ia111rel Cuero y Cuicedn, hermano del
IlnHtrfHimo señor Ff'rnanclo Cner·o y Cuyzedo, Obispo de Pop;1yán. De paso
ttpuntamos que Cali y el Cmwn entero deben gnltitntl á dichos señores,
JHlPS t1 on M H n uf'! r·Pghizo el ])l'imeJ' pot,¡·¡:>ro de gnincn. en el Cnncn .• eon semilla
traída. ele Cartflgf'na por Rn hpr·mnno el ObiPpo. Dicho potrero es el
ele Sa.lento, conoc·irlo con el noflll>re de "potTero ele los toros''.
La educaci6n del doctor Cuicedo fue diri~~;idn por su t.ío don Fernando
d€' Ca.yzC:'clo y Cnmn.c:ho, padre del actnnl Arzobispo Uf' l\Iedellín. Cursó
con los .Jesuitas, })l'imPro en Bogotá., despué:-: en Jama.icay ñltimnmente
en Guatf'mala., además d<> los est.udios Jitp¡·ario generales, len~:uas vi-
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va, ~- mnrrtns, ciencias natnrale:-:, filosofía y teología, y matemáticas para
obtener el título ele IngeniNo c:iYil en la Universidad de San Carlos de
Guatemala.
A u reg-re ·o del Exterior se ocupó en trabajos de ganadería y en
a notos de su Jn-ofesión hasta 1 ()0 en que tomó armas hasta la terminación
de aquella guerra en el Canea, con el combate ele Santa Bárbara
de Cartago.
RPcibió el grado de doctor en Derecho en el Coleg·io de Santa Librada
ele Cali en t1onde regentó por mnc·hos año.· varias cátedras.
Entusia ta el doctor aiceclo y Caicedo por el progre o del Cauca,
empleó dinero, tiempo y energías en pro de la realización del Ferrocarril
del Pacífico. Con e te fin hizo Yiajes á. los E tactos lTnido , en donde ocupó
la mayor parte del tiempo en hacer conocer nuestro país, y d-emostrar
por medio de conferenc:ias la- grandes utilidades que aquí obtendría
el capital extranjero desarrollando m nchas empresas. Esto le valió grande'
encomios de la prenst1. americana.
Fue .Juez y lllag-i traclo del Tribunal en Popayán en 1 78, ha colaborado
con actividad en varios diario y actualmente redacta en Palmira,
lugar de su residencia, "El Compilador". periódico hebdomadario,
compendio de la historia de la Revolución francesa, extractado principalmente
eiPlm; ú la tierra.
i c¿u(• paisajes lo:-< paisajes que rett-ntn PI nnoynf'IO !
Entre e. pumas nrgenlnda ·
Se adivina nto, siempre limpios
l.'omo sueños de inot:enein.
Cnnl imágPnes lal.J¡·ntlns por In infnneia,
LnH pilttarlas pit> impurezas,
Y allí riman el aliento ele los munclns.
Y en las noclws consteladas
Fingen risas de 11ereiclns
Y sn. piraR corre fl compás H,
Cual los años qut> sP a lejnn n tratando los candores infantiles,
Las pujanzas y ambiciorws
De la hermosa adolescencia,
Y las luchn y ciesma:vos ele las tJ·istes senectndes
Que e extinguen del Mar Muerto
En las áridas riberas.
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Es la vida como el ag·ua,
Es el agua como espejo,
Como espejo en que la vida se refleja.
Y en el ogua y en la vida
Hay un rayo luminoso
Que en las olas y en la. almas cabriiiea,
Y hace nácar de la espuma,
Y del nácar hace perlas
Y las graneles amarg'uras las convierte en dulce llanto.
Y las lágrimas benditas
Sube al cielo transformadas en estrellas ..... .
¡ Ay del ag·ua sin el ROl c¡ne la abrillanta :
; Ay del hombre sin carifios
Que embalsamen é iluminen su existencia!. ....
M R BLANCO-BELM:ONTE.
CON MARCO BLANCO
Sobre una barranca, á la orilla de
nn camino, está sentada nnn mujer
::on el descuido del c¡ne ,·iaja. por el
infinito, y así comoc¡ned(ln.J Rentar-e
: sin componer un Rolo pliegue
de la ropa , porque eRUten el cnmpo
y en medio ele cuatro niños c¡ne en
todo se han fijado, menos en c¡ne su
mad1·e deja ,·er con casto abandono
una piema, t ·o dill~t abnjo.
Los.clos niños m<1yorPs apuPRtan
al qne má..-.; sAlte por sobre nnn zanja,
tomando antes can-era ; In her
mÁ.na q llf> Jps Rigue, los ch•tif>nP JH1t 'n
mostnnleR en lns nubes clP OcTin PI f>spinnzo;
mas como Rus hermanos no \ 'Pn tal
co:-:a, lla. se :=tfann. g1·ita. sPiialn.
manotea . f>n tanto c¡nf> PI nnimnl de
los c·if>los sP clPS\'ílllf>f'P, se flps]íp y
f'Jtr·nrnn en otrn fig:urn .-¡ ~o YPJ;,
tontos, yn se volyi(l parPC'iclo nl cliablo!
El meno•· dfllos niñoR. tf>nrhclo hoC'n-
nrrihn Pn el regazo clp In mndre,
mirn ('nn '~Tan inclifPrPnc·in el fomln
somhr;u 1ll'l C'iPlo clf>l Cl'C')ltlSf'lllo y
Re l'f>hlC'l'<'P ('01110 nn gn~Hll nn pie,
clf•inndo qnc PI \·ipnfo clP In tnrcle le
inflf> la C':=lmiRn. Y )p Ol'PC el Cllei')W{'itO,
curvado como si le hnbieran cla-do
modelación entre nn caracol marino.
La madre masca hojuela::; c¡ue cop;
P sin mi1·arlns, pnP. toR lo. ojos er.
nn l'f>Codo del camiuo : de cnamlo
en cua nclo se aparta el pelo que el
viento 1<' botn ~1. la frente, mira, sin
verlo, un elf>fnntP c¡ne le muf>strn la
niiin, y torna á ponet· lo ojos en las
vueltas del camwo, mascando siemprE>
hojaH cogidnR n.l acoso. De repente
nsomFL nJI{\ nn hombre c¡ne
urrPn nna Ynen; dice In mujer¡ por
fin! g:rittl la niñn ¡ papú! detienen
los mnchnchos In npnestn, y cambia
el ('llnclro : ... Dñme In cuerda ;-1 mí,
c¡ne yo sf> HJTPnrlcL ·
- ~o S<' h1 ), porq ne Ya R tira
rla ele la cola.
- A mí, papá, á mí: eJia me conoc
·P. mít·n cómo 1<' toco el bnelw.
T'no sp qnitn f'l snco y ln torea,
pnniPnclo~eiP clPlnntP, o1ro k dn pa 1-
mndn~ en lH nhrP, f'l ehic¡ni1ín le enclerf>
Za nn R<'rmém en Nlldt>o, Jleno
clP lHl ha s, .Y la. madr le pn. ·n la mano
por Robre el lomo 1 h~jo 0stn non>lpra
pori•·~l'ñrobnren lo ltjf>no. A la
easn, !
-¿ DémdP In t-ncontrnste, pnpñ?
Pregnnian á nna Jo¡;¡ niiios .
Estaba en tif>nn de Jnliftn, el ami-
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EL CORREO DEL VALLE 3415
go querido de la casa, y tan contemplada;
.Julián la tenía á sombra,
habíale buscado cuidos por esas veredas
y sazonádole todo con unos
dedos ~de sal : tan á gusto mascaba
que había olvidado ef ternero.
Oyendo allí á sus dueñotl, remasca
lo que ya ha andado por entre
las telas del estómago, dejando ver
en sus ojos de esclava el ::;ol, como
una reliquia de oro guardada en
transparente medallón.
Allí la. ueltan, y como ''ió niños,
se acuerda uel . uyo y da á trotar
por Pl ca.mino zangoloteando la barriga,
aporreándose la ubre contra
las piernas y bel'l'ea que berrea ; el
PCO le re ·ponde melancólico y misterioso
all<:'i. en las quiebra::; sombría:
de un monte de cedros Y bambúes.
A media luz lleg-a la gente á la casa,
caballeros ur.os en otros los muchacho::;,
hablando marido y mujer
del amigo .J ulián como de un sér extraordinario,
viéndolo circundado
por un fulgor de virtud, al ig·ual que
los santos, y prometiendo ser por
siempre mw amables y bondadosos
con él. K o era eso de cuidarles la
vaca extraviada el primer rasgo ele
caridad qne gastaba para con ellos;
había muchas dulzuras que apuntarle.
Esa tarde, en un rato deconversaci6n
habida entre los dos amio
·os mientra::; le cambiaban la.cuerda
¿l.l animal, pn•guntúle Julián al
c·oilíipuñero cnáuto le había costado
tatJ hermoso presPJlle, y co11 q u(>
otros bienes hal>ia aumeutado la
hacienda. É::;te le hizo recuento de
sus empresas, de su• e::;peranza::; y
del deseo que tenía de que :::.UI:i hijo ·
hicieran papel en Pl mundo. Yiendo
Pl placer que .J uliáurccil>ía :o;e e:,:poulaneó
hasta fijar <>1 niÍmcro de unas
monedillas que su mujer g·uardalm
f'll el se>no de un armario, eonmutho
n mor, porqne enm íntimoH rl'<.:orlc::;
de lo que todos nece::;itanpan1 YÍYir.
.J ulíi\,n ::;e no-n("hó ú oír y He l'JHlere
¿() l11ég·o, vnl:ItoH Jo¡.; ojo~ <1 DioH, <Í
¡wclirlP que derr de hermanas.
¿ (.[ué han hecho ellos para
conseguir todo e. o ?
1 irando la ~ombra sugestiYa orpreude
H J nlián el lucero de Occidente,
y un Yiento frío que pasa carg-ado
de :-:HPños y aromas, y Hc leYan ta
tlil'iet~do :-¿ Qn?' han 'hecho para
conHl'gllll' todo eHo ¿Qué familia tan
feliz 1
La ,-ipt·a él en p::;te monH:'tlto : todo
PlmmHlo parece YC:;Lido de oro
l'll torno ñ la <'Hndelnda del foo·ón ·
1 1 l. . . b ' a p:o te H'JOHO ltcne entln cual CJlll'
t·ontar, y He atropcllnu lo::; Yersos.
y chispean lo:-: ojo:-;, y forman rimn::;
btH t·m·c·njnthts. y PI thitplitín se im-
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pacienta, porque no le o:yen eso que
no se lo entiende sino la madre. Ya
les aquietará. á todos la lengua lo
mismo que se las trae tan hg_era y
movediza; la cena que burbuJea al
fuego con un ronquido plácido y
uniforme.
Una hora después se van tornando
inofensivos, dulce·, cogidos por
la o·arra sedosa del sueño ; hablan
tre~ ó cuatro palabras más, aisla·
das leuta~, ensalzando á Julián el
amigo que pide misericordia para
ellos; ponen elalmaen Dios, y ahora
el uno, aquM después, se duermen,
y queda la casa sil~nciosa,
inerme, elocuente; e:; la úmca gue
está despierta; pero como no tiene
voz de esa qué se repercute eu el oído,
sino de otra que vibra en el alma,
no puede avisar á sus dueños
que les llega una visita : ha visto
moverse los rosales de un modo expresivo
y fugaz. El perro sílaanun·
cía y va á encontrarse con el extraño
visitante, ma á poco enmudece
y en tl"ágico silencio pasa coniendo
por el patio, y salta al camino, y e
va desesperado, y Yueh·e lut'>g-o á
echarse junto á la puerta con ·agrán~
ole su último ¡Jensami~nto á
los mños del hogar. l\' ada le nn porta
va ; un hombre alta por encima
de él, empuja levemente la puerta
y se detiene, sintiendo en tibia
ola que le acaricia la faz, el aliento
de lo:; que allí duermen ; aguza el
oído y oye la respiración de todos
en plácido concierto con el aleteo ele
los bichejos que rondan por las paredes.
El chig uitín sueña q uP está
bravo con un pájaro, porque se le
llevó una miaja ele pan aquella tarde
y entre la cuna parlotea su en·
redo de cuentas; e queja aqut51 y
torna á callarse ; saborea el otro
algo que no tiene en la boca, á no
ser su propia saliva ; ronca el 1m-dre,
la e. posa sueña, y la luna prende
rosetones de plata cincelada en
el suelo y en las mantas.
El \'isitante pasó un trago de ajenjo
de tilado en su misma boca, detuvo
el aliento, para que el corazón
dejara de aletear un momento, quebrantándole
las alas; avanzó ten<
Jiendo una mano, tocó la fl"ente de
la esposa, leYantó el arma y ........ .
-¡E un santo el amigo Julián !
Dijo :;oñando la madre con una voz
dulce v atarclecida como para un
secreto. Semejante al cohete que sube
incendiado y baja humanamente
arrepentido, ca.)'Ó desde sn trágica
altura el puñal, haciendo un cabrilleo
al cortar un rayo de la luna; Yibró
.·uavementecontra el sueloytodo
quedó en silencio.
Como el ángel del misterio se estuvo
Julián toda la noche cuidando
el sueño indefenso de los que tánto
lo amaban.
Al alba salió al patio y miró al
cielo. Todas las estrella embria~
radas del perdón que al traYé ' de
eJiaH dejaba caer Dios titilaban con
extt·aña alegría derramando una
uun1 de paz.
-¿Y tú? Dijo .Julián volYitSndose
al perro r¡nP dormía pura siempre
bañado de rocío, abierto~; los ojo ·,
y opacos y rizados los labios en un
gesto de amarg·nm, dPjando Yer las
perla, fina · y ag-udas que de nada
le sinieran.-¿ Me perdouas tambiiin
? Le t:ogió In ea beza entre la
manoB, y bañándole llc lá¡.!.Timas la
frente, le tlió en ella un be ·o largo.
dolorido, profundo . . \ poeu e juntaron
·us labios v escondió lo:; diente
' . Í<~l ütmhit'n ÍJerdonnba.
Allí lv eneontr<) la familia como
un holontusto tcnllitlo :;obre el ara
del nmor.
SA.MUEL \'EL.\sn, re plandeciente,
con sn campamta ele argentino
ún, que anuncia el alba como los
ptijaro .
Y po1· la tarde, en In atmó~fera
·rcpnscular. balbucea el toque de
,·lngeltt:o con una pureza ideal, como
oract (Jn ele Yírgenes y ele nii'los
.....
Dirigían . u c.·1guo rcbaii.o, de
arnscacla La hra . J acintillo; el e
ovejas mansas y dócile ·, ~laría el 1
Heposo. Entrambo eu el alborear
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de la juventud, en los primeros vu~los
ardientes del espíritu.
Y entráronse los dos rebaños en el
monte. Las eabrns con la flor de
los arbusto~, llenas de miel, henchidas
de pólen. Las humildes OYejas
paciendo la yerba olorosa, pegada
al suelo, que perfumaban con el olor
de las semillas, con el áureo polvo
de sus pétalos.
-A \"Cr tú, so trapajo, si ladeas
la piara, y echas para allá tu_s cochinas
ovejas. ¿ No estás viendo
que estoy yo aquí con lo mío ?
-Es que dan en juntarse ........... .
-Ayúdame tú, pedazo de carne
bautizá. Y después de todo, todos
comen: unos la flor que da el mon-te,
otros la yerba que da el suelo ..... .
adie se estorba. Así debíamos ser
el ganao que va por el mundo.
-¡Qué sabes tú lo que es gana o del
mundo, muñeca estripá.! A reco-ger
la primera sarnosa, ó ..... .
Y Jacintillo, con tu-{:ayac.la en alto,
se fue hacia la zaga la con á nimos
revueltos y sanguinarios.
-¡ Contra ! que todos los días
ha be m os de tener la mi m afie ta ...
¿ No quieres largarle? Pues yo te
echaré pa siempre, así ..... .
Y se quedó con el palo levantado.
Sin saber por qué, no lo descargaba
sobre aquella carne débil, ro ada,
resplandeciente como la pared
de lút ermita, y como ella indefensa
y humilde.
-¡ Pégame, bruto ! ¡ Pégame,
bruto !
Y no decía más la angustiada
Mariquilla. Y lo lkcía llorando!
con una aflicción convulsn, como SI
ya tuviera en su piel ros::íxeu la huella
cárdena de los palos.
--¡Qué te hnbín de pegar so ton-ta
; ...... fueras tú un zagal ¡y ya ve-ría.
·! Pero á tí muñeca blanca, flor
1 de jat·a, amarga y dulce, cogollo ele
romero, que sudtns n1iel ~· eres fts-pera
como la madroñera ¡qué te había
de pegar ! Parece mentira!
Y súbito, en un arranque de amor
juvenil, de amor primitivo que palpita
en la especie, Jacinto tiró la
cayada, fués;e al barranco, cortó
una rama de adelfa florida, y con
el cuchillo de partir pan hizo una
flauta maravillosa, de encantadora
armonía, que despertó á la vida
el valle pacífico y estnnuló en sus
nidos á los pájaro amantes.
-¡ Toca tú, so tonta, así por este
bujero!
Y ella ponía sus labios en el pedazo
tibio, humedecido de la flauta de
adelfa, amarga y dulce á un mismo
tiempo ..... .
¡ No sabía ! Y el pícaro Jacinto,
anheloso ele oír el estallido eco y
ardiente de una melodía que entonces
deseaba, puso sus labios en el
mismo trozo de la flauta ..... y ....
¡ Así, así, decía á punto en t}ue el
ansiado aleteo de algo amoroso
que llenaba el ambiente, rt>stallaba
en los labios al través del palo de
adelfa, sonoro y admirable.
Las cabra y las ovt:ia pacían ·
juntas, confundidas en una fraternidad
de mundo primitivo. Losaltos
pinos parecían gemir en el crepúsculo
dorado y apaciblP. Vaga
columnas de humo azul se le\·a ntaban
ele las chozas grisc~. de las ensitas
blancas. Y el gemido rcligio-o,
balhuciente. de la eampana de
la ermita, llamaba al espíritu ii. lo
alto, ;i,lo horizontes crepusculares
teñidos de oro, ensangrcn taclos de
púrpura.
En tanto, D:dni~ \' Cloe, ittOCl"ll
tl' • amon>sos, felices ctt medio de
la naturaleza, infinile ser Dios
cuando ha fornl'lclO h tuya!
:\i el amor, ni t:l poder, ni l,t fortuna,
son ya dchilidadcs que me acosan:
tne resta una tlaqucza: ;toda\'Ía
cst.oy enamorado de la (;Jnna'
3-:1:21
liaba na. :\1.\:\l'LL S. PtCJL\lWO.
--------~·~------
c:I'empest:tdes
( ,\ :\l.\!{(,.\ H ¡•¡ ·')
\o t.:ra la tnar <.:11 indnkute calnla
. ""o turbaban )u!"i ratulo.., aqniloliL' ~
lk tndóulcs pa,.wncs
La soledad innu:nsa dL nú abna,
!Joqmcr mi pcnsauut:nln
llu'-'cilha sóln de la deucia d lar<>
Y en la lucha tenaz cohraha ali~nt<>
lk ese itkal al poderoso amparo
.\l1 \ ul~t l 'ttlolll'l:S , t~H .. ·itttrtl,l y fria,
H.otlal H\ t'l\ p.tz, !-ói1l pen j \~ ui nkgda.
Pt.:t•o tt.' \ i par .. t 1111 tnal. en \ <.\l\l)
~ut. · l· cou UP esfuerzo sohn:hunH\110,
llntr eh tus t.'tH.: .. 11lto~ Y~nccdor~~~
su~tr:v·rmc· :'i lo~ dn,los fulgorc,..
De tus radiant~~ OJO!-.,
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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3422 EL CORREO DEL VALLE
Burlar la magia de tu voz cadente
Y continuar sereno, indiferente
De mi eñal hollando los a brojo
¡ Esteril presunción ; pueril empeño,
i sojuzgado estaba
Y de >olver atrás no era yá dueño !
También así la tímida ancilla
De si lencioso bosque rnoradora,
Herida por la flecha voladora
De diestro cazador, busca sencilla
u caro nido, de la muerte huyendo:
En vano,¡ay triste! en vano, que el horrendo
\'eneno de la pérfida saeta
Con angustia agónicas la inquieta.
Y tú que de las recias tempestades
Despertaste el furor a mi despecho,
Tú que prendiste del ,-olcán la llama
Rebelde que me inflama
Y perenne ha de arder dentro mi pecho,
Con majestad de diosa
El cetro riges de tu ideal belleza
Y miras impasible y desdeñosa
Que doble á tus hechizos mi cabeza
Y ofrende en el altar de tu hermosura
Mi más rica presea :
Un a lma noble, generosa y pura
Que rinde culto fen-ido á la idea .
Pero no, corazón, no te traiciones;
No te muestres cobarde á sus desdenes;
Tú eres digno
Citación recomendada (normas APA)
"El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 313", -:-, 1907. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3686380/), el día 2026-02-06.
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