- - ""' ..-,, / ~ ,. _,... .-. ,. ... ........,..... , ~ .-..- .....,~~ - ....,........_.- ..-.,.,-- r,.... r ...-..r.,....,.. r,.. ~--,......,..-- A,.-....-..-~-...--.-,...-.,~--A"'-""'~
-
•
Ctdt . eucral, resb.Ítcra lbtsfre •
SERIE I. ÁNTIOQUIA, 15 DE SEPTIEMBRE DE 1885. NUM. 6.
CIRCULAR
Antioquia, Septiembre 2 de 1885.
Scl'iores Curas y demás Sacerdotes de la Di6cesis.
EllO de Diciembre del año próximo pa ...
sado dh·igimos á ustedes la circular marcada
con el número 10, acerca de la lectura de li~
bros prohibidos. J uz~ando que ella quizá no
ha tenido la publicict.ad suficiente para que
produzca entre los fieles el efecto que anhelamos,
volvemos á reproducirla en el periódico
oficial.
Siguiendo las hú.ellas que nos traza su
Santidad en sus diferentes Encíclicas y demás
publicaciones, no queremos que el rebaño
que se nos ha confiado se haga indiferente
á sus sabias y oportunas insinuaciones,
ni mucho menos que dejándose arrastrar de
todo viento de doctrina dé ofdo á las falsas
cavilaciones de hombres ' sin fe y sin con·
ciencia que pretenden sembrar en el campo
del Señor la mala semilla de que nos habla
el Evangeli9. Parece que hoy el ángel.de las
tinieblas se esfuerza con mayor tenacidad y
persistencia en el necio intento de arrebatar
á los pueblos la preciosa herencia de la fe
católica que, como p1·enda de su entrañable
amor,nos; legara el Dios tres veces santo, para
ha~er q1. e los hombres abandonen el ca-en
arsenal de corrupción y en emporio del
más asqueroso libertinaje, dando publicidad
á toda clase de sofismas é invectivas para
que sus producciones antireligiosas puedan
calar mejor en el ánimo de los sencillos y de . . , .
poca prev1sl0 n. ·
Hoy, llenos del más profundo dolor, tenemos
que lamentar los males inmensos que
sin duda está causando en el pueblo fi el la
lectura de varios folletos que ya por todas
partes circulan y que contienen errores de
alta significación, porque en ellos se reproduce
todo lo que desde los primitivos tiempos
ha condenado la iglesia como contrario
á la diviná Revelación y á los Dogmas fundamentales
de la Religión. De estos folletos
hemos visto y leído dos: -el primero impre so
en ::M.edellín-sin expresar la tipografía-y que
lleva pqr rubro "EL ESPIRlTISMO," y el segundo
en Bogotá, en la del "Dia1·io d e Oundinamarca,
y que titula "DOCTRINA ESPIRITISTACRISTIANA,"
JJfi profesión de f e moral y 'r el·igiosa
etc. "
En ambas publicaciones , y con esp e cialidad
en la segunda, encontramos doctrinas
perniciosisimas que pretenden echar portierra
las divinas enseñanzas del Antiguo y
Nuevo testamento, dando lugar al pue blo
para que pierda por completo su fe religiosa
y se lance por consiguiente en el camino
de la perdición.
. mino de la verdad y sigan las sendas extraviadas
del error .
Por tales motivos, en nuestra calidad de
Prelado católico, y más aún como Jefe de la
iglesia de Antioquia condenamos, 1·e_probamos
y anatema.t-i[.. amos del modo más explícito las
referidas publicaciones y todas las demás
que por el estilo hagan circular en nuestra
Diócesis los enemigos de Dios y de la Religión;
advirtiendo que en esto no hacemos
otra cosa que adherirnos al juició de la Iglesia
que en diversas ocasiones :P,a condenado
esta clase de producciones.
•
Como es bien sabido, los ap6stoles de la
mentira tratan de encubrir sus venenosas
doctrinas con distintos ropajes y di versas formas
para ganar insensiblemente el corazón
de los incautos y establecer por este medio
el reinado de la inmoralidad, el desorden y la
anarquía. Por eso la prensa, precioso vehículo
de civilización-siempre que se emplea en
difundir ideas sanas y moralizadoras, se ha
copvertido hoy-con honrosa.s excepciones-
'
Por las mismas razones, además de prohibir
u lectura, ordena,mos á todos los católicos
,ae la Diócesis que tengan en su poder
los qjempla.:1·0s qno han c irculaqo l os entrE'-
1
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
42 EL :MONITOR
•
g u en á sus r espectivos párrocos, para que
ellos l os e nvíen á la Secretaría del Obispado;
quedando conminados co n las censuras que
la iglesia fulmina e n estos casos, tanto l os
que no lo s entr egu e n, como cómplices, encubridores
y auxiliadores; así como los que
directa ó indirectamente coop eren á su circulación.
Encargamos la conciencia á los padres
de familia haci é ndolos res ponsables ante
Di(!)S y la Iglesia de todos los males consiguientes
á la lectura de dichas publicaciones,
siempre que por una criminal tolerancia
p e1·mitan ent1·e sus hijos y dependientes la
circulación de tales foll etos, quedando inclusos
en las censuras enunciadas.
Los señores sacerdotes examinarán con
especial cuidado en el tribunal de la penitencia
á todos los que se aaerque n á recibir el
sacrame nto con el fin de averiguar si han
leído y aún conservan en su poder los folletos
á que nos hemos referido; y dado caso
que sucediese esto último les diferirán la absolución,-
que no podrán ilmpartir sino después
de verificada la entrega del ejemplar
ó ejemplares retenidos.
Los señores Curas y demás Sacerdotes
publicarán esta circular por tres días festivos
en todas las misas que se celebren, haciendo
á la vez las explicaciones respectivas
de acuerdo con lo que en ella se ordena.
Dios guarde á U d. U d.
t JESÚS MARÍA .
Obispo de Antio·quia.
• '
Act~s oficiales.
El 7 de Agosto
-
fué nombrado Cura excusador
de la parroquia de
Támesis el Sr. Pbro. Fernando
Palacio.
· El12 de Agosto se encargó el servicio de
la parroquia de Sacaojal,
por muerte del Sr. Pbro.
Manuel D. Toro, al señor
Cura de Liborina.
El 20 de Agosto
El 25 de Agosto
El 26 de Agpsto
'
· El 27 de Agosto
se erigió en la parroquia
del Jardín la Confraternidad
de Nuestra Señora del
Rosario. ·
se erigió en k parroquia
de San Pedro la Confraternidad
de Nuestra Señora
de los Dolores.
se nombró Cura excusador
de la parroquia de Concordia
al Sr. Pbro. Jesús María
Botero.
se nombró Colector de diezmos
de la parroquia de
Evégico al señor José Salvador
Correa.
EL PBRO. MANUEL DIMAS TORO.
Consta e n el Despac ho de la Secretaría que es·
to sacerdote siendo Excu sado r Llel Párroco d e Sa·
caojal dejó d e e xi sti r en la no che d el 9 de Agosto
último.
Nacido él en esta ciudad el 25 de Marzo de
1834 é hijo de padres virtuosos, quienes fu eron e l
señor D. Evari sto Toro y la señora D. Mu.tcelina
Góm e z, su niñ e 7. y juventud pasaron apaciblemente
sin que la socieda d se ruborizara de su existencia,
sin que sus amigos excusaran su roce siempre
amable y chistoso, sin que sus padres hubieran te·
nido necesid a d d e la r epr ensi ón para dirigirlo.
La humildad, el silencio y la abstracción d e l fr e·
cuente trato socia.! fueron el colmo de s us aspira·
ci ones, y se sentía dichoso cuando d e entre s us a·
migo s íntimos hallaba caractéres que con e l suyo
tuvieran conexión.
Sintiéndose llamado al sacerdocio se desligó
de los cuidados de familia, y entró con resolución
á los claustros del Seminario Conciliar de la Dióce·
sis á continuar el estudio de las ciencias eclesiásticas,
ya iniciado en la época del episcopado de Mon·
señor Riaüo, para coronar la vehemencia de sus
deseos.
En el año de 1874 el clero de la nueva Di6ce·
sis era excaso con motivo de la reciente erección,
y Monseñor González considerando ·que la mies
abundaba sin que aparecieran operarios para su
beneticio, confiado en Dios, llamó al Presbiterado
á algunos de los se-minaristas,· estando entre ellos
el señor Toro y el que le dedica este RECUERDO.
El 12 de Julio del mismo año y en la Santa
Iglesia Catedral; recibió el sagrado orden del Pres·
biterado quedando saciada su alma con tan alto co·
mo terrible ministerio.
Las primicias de su sacerdocio las recibieron
los habitantes d&la viceparroquia de Giraldo, en
donde duró poco tiempo á causa del. mal estado de
salud producido por la frigidez de aquel clima.
Sucesivamente sirvió ya como Excusador, ya
como Interino algunas de las parroquias que de·
moran á poca distancia de la Capital: Frontino Bu·
riticá, Sabana Larga, Liborina, Córdoba, Evégico,
Antioquia, San Nicolas, Urrao, y SacaQjal en varias
ocasiones, fueron el teatro de sus servicios como
Ministro del Culto católico.
Dotado de cualidades que le enaltecían como
Sacerdote, las desdeñaba sobremanera mirándose
siempre como el último entre sus hermanos en Je.
sucristo, recordando talvez aquel elegí abjecttts esse
in domo Dei mei del salmista; pues el boato, las ri·
quezas, el renombre, la ostentación de ciencia y
las galas ampulosas d~ la oratoria las consideraba
como esas fastuosas ornamentaciones que quitan
á la sencillez del Sacerdote la semejanza con el Di·
vino Maestro: la httmildad de Coraz6n.
Vivió pobre y murió pobre.
La Caridad fué la virtud que practicó con es·
mero mayor. ·
. Su mano izquierda jamás supo lo que la dere·
cha daba. , ·
En su muerte, Sacaojal con su dolor dió testimonio
de lo que vale esa virtud cuando se ejerce
en el silencio, sin que se vea la mano bienhechora
que da el pan al que enhambrecido oculta su mise.
ría en el hogar ruinoso.
Su humildad, y ese retraimiento á que lo con·
dujerun la critica mordaz y la persecución de los
últimos tiempos, dieron motivo quizá para que se
le oreyera olvidadizo en el cumplimiento de algunos
de los deberes soc.iales.
•
'
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
EL MONITOR 4:3 •
Al morir deja á su familia en las mismas faenas
del trabajo, tan pobre como lo estuviera al entrar
en la jerarqoía sacerdotal.
Omnia m ec um porto ! Así debe morir el sacerdote
.
Sus r estos yacen en el cementerio de esta dudad,
junto á los d e sus padres , bajo humilde tumba
y siempre en el silencio.
Paz para su alma.
Conformidad cristiana para su atribulada familia.
•
Septiembre de 1885. •
•
lSA.AC HERRERA.,
Pbro.
Secretario del Obispado,
MADRE DE LA SAN'riSIMA VIRGEN.
( Concl·usión)
No sobrevivió por mucho tiempo Ana ·á
su esposo, y pocos años después de su vuelta
de Jerusalén, murió á la edad de setenta y
nueve años. Su vida, como un fruto maduro,
cayó en la eternidad. Abrasado su corazón
con las puras llamas del amor divino,
suspiraba ya por el descanso eterno en la posesión
de Dios; y consolada con ver los progresos
que en sabiduda y santidad hacía su
hija querida, durmióse en el sueño de los
justos; y en realidad llama la iglesia dulce
sue~o á la muerte de santa Ana, para significar
la suavísima paz de su dichoso tránsito.
. Muchos años después trasladaron los
fieles sus reliquias á la iglesia del sepulcro
de la Virgen en el valle de J osafat, donde
se visita hoy el de santa Ana. El culto de la
bienaventurada madre de María no tardó
en establecerse, y es muy antiguo en el Oriente.
Levantáronse altares en honor suyo
en Jerusalén, y dos siglos atrás se veía aún
en la ciudad santa una hermosa y vasta iglesia
que le estaba dedicada. Y en otra iglesia
levantada sobre el sepulcro de la madre de
Dios existía una capilla subterránea, adonde
se bajaba entonces por una escalinata de
pulido mármol, y en donde se encontraban
dos mausoleos cortados en forma de altar,
uno de los cuales había contenido en otro
tiempo el cuerpo de santa Ana.
En Constantinopla los dos Justinianos
eri~eron espléndidas basílicas á la gloria de
la Ilustre muger que fué la abuela de J esucristo,
según la carne: su fiesta era hasta de
obligación en el siglo XII, en todas las provincias
de Oriente, que no habían caído aún
en poder de los Turcos; la piedad pública
había correspondido á la de los emperadores.
En Occidente no se descubren vestigios
del culto de santa Ana con todo el brillo de
la historia, has ta el fin d el s iglo VIII. Por
aquella épo c a el papa LAon III hizo pintar
en los ornamentos de San Pablo los principales
pasos de S. Joaquín y de Santa Ana,
tales como l os refería la tradición. Pero, con
todo, los padres de la Virgen María no eran
venerados entónces por medio de una fiesta
~ública. r, ~olemne, pues en la liturgia cristiana
d1hcllmente se aba lugar á los santos
del antiguo T estamento. Pero habiéndose
modificado algún tanto esta regla de disciplina,
su fi esta quedó :fijada para todas las iglesias
del mundo el 25 de Julio, por el papa
Clemente XIII. Por lo demás, la devoción
de los pueblos se había anticipado á la autoridad
de los Obispos y á la decisión de la Silla
apostólica: santa Ana era venerada en
santuarios célebres en casi todos los puntos
de Europa; en Bélgica, en Austria, su nombre
atraía á muchas peregrinaciones una
multitud inmensa y recogida.
En Francia, como en España, santa Ana
es honrada desde tiempo inmemorial, y
su culto es popular. La ciudad de Apt en
la Provenza, tan célebre por su antigüedad,
hecha colonia romana por Julio César, se
gloría de poseer muchos años hace una gran
parte de los restos de la santa que S. Auspicio,
su prjmer Obispo, trajo de Oriente,
y en 772 trasladó á la catedral el Obispo
Magnérico. La ciudad de Chartes recibió su
cabeza, que le envió sobre el año 1205 Luis,
conde de Blois, compañero de armas de Bar·
doín de Flandes, en la expedición de la Tierra
Santa. La ciudad de Dijón la invocó públicamente,
y obtuvo por su intercesión el
quedar libre de una terrible epidémia en
1531, y como expresión de su reconocimiento,
celebra el día 26 de Julio con la misma
solemnidad que el día de Pascua.
Pero el santuario más famoso que tiene
santa Ana en Francia es el de Auray. Todos
los Bretones le visitan :fielmente, á lo menos,
una vez á la vida: no hay madre ni hermana
que no haga voto de visitar la iglesia de
la gloriosa Patrona, por un hijo ó hermano
en peligro; y no hay padre ni hermano que,
libre del peligro y de la muerte, no cumpla
religiosamente el voto formado para él. Movidos
de puros sentimientos de gratitud, van
á arrodillarse sobre las ya gastadas lozas de
la iglesia de Auray, detrás de las negras rejas
que parecen espesarse para proteger su
piadoso recogimiento, en medio de las velas
encendidas, símbolo de su devoción, debajo
de los ex-votos, las pinturas de naves, los
mil trofeos de salud colgados por las paredes
y por las bóvedas. ¡Maravilloso instinto
de la conciencia cristiana, que viene á buscar
al pié de los altares la explicación d e l dolor,
crearse á un instante de reposo entre el
sufrimiento de la víspera y el de la mañana
sigui~nte,y á consolarse de la duración del des-
1
(
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
EL MONITOR
t.ierro, peusando en la s delicias de la patria 1
- (Copiado)
~-
EL SENTI]flENTO RELIGIOSO
Un doble fin tie nen en mira los que se - , . emp enau e u negar que es unamme en todos
los pueblos la creeucia e n un sér supe rior
m;.a causa de ~?do lo que existe á quien s¿
tnbuta adoracwn. Negando esa creencia se
trata de eliminar uno de los aro-umentos en
f~vor de la existencia de Dios, y al mismo
hempo se desconoce uno de los caractéres
ó atributos_propios del hom~re y de que carecen
los a.mmales aun los mas perfectos lo
que cond~~iría al ~ismo fin, la negació~ de
una creamon espemal y de la causa que la ha
obrado.
. , _Nos parece J?Or lo mismo que en un perwdiCo
del caracter de " El Monitor " deben
tratarse todas las cuestiones, por ~rduas
que ellas sean, en las que, con imparcialidad
y con toda la buena fe que la seriedad del
asunto lo _req.u~ere,se presente el pro y el contra
del prmmpw que se pone en discusion.
En la averiguación de si el sentimiento
religioso es ingénito en el hombre ó lo que
es lo mismo, si en todos los puebl~s se han
encontrado p~·uebas que autorizen para afirmar
que en mnguno de ellos se ha profesado
el a.t.eismo,ó la negación de Dios, con-vendría
esta ble 3er algunos principios de psicoloaía·pero
al ~acerlo así, tflndríamos que alargar~os
derr astado, y por lo tanto contentémonos con
decir, que tenemos la facultad de creer correspondiendo
á ella en grado más ele~ado
la fe. N o hay que desconocer la realidad d¿
e~~a facultad ni tener}a. como de una aplicaCion
~ur~~ente teologiCa; creemos los hechos
h1stoncos por que tenemos fé en la verac~
dad humana, y afirmamos por esto la velomdad
de la luz; la distancia de la tierra al
sol, y así de muchas otros cosas. En la infancia
de los pueblos como en la del hombre,
la fe obra directamente sobre la mente;
las creencias son sensillas sus manif~
staciones yespecto al sentimie~to religioso
tienen el m1smo carácter, pero siempre se les
encuentra, con más ó menos claridad. Vol~
aire dijo: "si no hubiera Dios habría que
mventarlo." ".N o, se le ha dicho si no hubiera
Dios, no podria inventarse: ~o se inv-enta
l? que no existe. " De suerte que si la creenc~
a ~n su Sél· Supremo es universal, los scntl~
l~ntos que ella produce, los sentimientos
rehgwsos, lo son también, y desde luégo un
título más, para que el hombre se gloríe de
h_aber sido formado por la mano del Eterno,
sm tener otro padre más que Él sin descen-der
de ningún animal. '
. .P~ro esta~ consideraciones de ptuo raClOClmo
necesitamos apoyarlas con la narración
histórica, y como decíamos antes ofrecer
el pro y el contra en la cuestión: este tra-
•
bajo está hecho con imparcialidad; nos aprovechamos
de él, y lo presentamos así:
"Se ha creído poder establecer una dis·
tin_ción fundamental entre el hombre y el
ammal por lo que se llama en un lenguaje
bastante bárbaro, la re1igio!':idad que se reasume
en la concepción de seres' superiores,
pudiendo influír en bien ó en mal, sobre
n~1estros destinos, y en la creencia de otra
VIda. Lactancio concedía ya al animal todas
las facultades que se encuentran en el hombre,
salvo el sentimiento religioso. Estoparece
un punto indiscutible, porque no queremos
detenernos en la comparación, que
se ha pretendido establecer entre el culto
CJ.Ue los hombres tributan á los seres supenores
y desconocidos, y los sentimientos de
afecto de adheción, de veneración, si se quiere,
que el perro, por ejemplo, profesa para
el amo ó Señor que él ve y que él conoce.
Pero si el sentimento religioso es el patrimonio
exclusivo del hombre, puede decirse que
es un carácter universal de la raza humana,
cariwter que se encuentra sin excepción
en todos los tiempos y entre todos los pueblos;
1que no hay, en una palabra razas baftante
degradadas para no poder alca.n~ar á
la percepción de seres superiores al hombret
Po·r lo que á mi hace, decía M. de Quatrefages
en una lección profesada en 1868 En el Museo,
_yo decla 'ro que yo no conozco ninguna poblac}
Ón que se p 'tteda con alguna apa'riencia ~e
1·azon, lla·mar atea. Mas tarde en un bello libro
sobr~ la .F;specie hwmana, volviendo sobre,
Ia !filsma 1dea. Por todas pm·tes y siernp ·re,
clec~a el, la ma~a de las poblaciones escapa del
ate ·tsmo. En n~nguna de las Tazas lmmanas
ni a;ún en ninguna de las divisiones importante;
de estas 'ra.zas, nosotros no re nos una a·u.s encia
absoluta de la idea de la Divinidad. M.
Max Muller, no es menos esplícito. Nosot1·os
podemos afirmar, refiet·e él, q !te en despecl.o de
toda~ las investiga~iones, no se ha encontrado
e"! ,mnguna parte ser lut,mano,que no esté etl. p( secwn
e~~ alguna cosa que le sü·va de 'religión; la
ase":cwn que hay naciones ó tribu,s sin 'religión,
se apoya en una observación inexacta ó sobre
~t>na confusión de ideas. No se ha e~contt·ado
una naciones ó tribus desprovistas de la creencia
de séres. supet·io,-es,_ y los viajm·os que aji:r~
manque c:msten,_ han s~do 'refutados más tarde
po1· _lo_s, hechos. Es pues legítimo decit·, que la
Rel%gwn, en el sentido más gene·ral de la palabra,
es u;n jenó11wno universal en la hnrnanidad.
•
"Estas afirmaciones tan claras, son
debemos agregar, vivamente negadas. AsÍ
para Burnouf, el más ilustre de nuestros
orientalistas, y para M. Barthelemy Saint
Hilaire, el boudhismo se resume en un verdadero
ateísmo. Los pueblos bouddísticos seg~
n e.l sabio Senador, pueden ser sin inj:tstima
?mrados como pueblos ateos. Esto no qu-ie1·e
demr que ellos p'rofesen el af.eismo y que ellos
se glorien de su ,i,ncredttlidad, con esta jt'ldan-
•
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
EL lVIONITOR
-cia, de la cu.al s e p ocl ria cita r más de w¡, ejem plo,
ent-re nosotro s : es to qui e1· e cl eci r so lamente
qne es tos pu eblos 1w han sa bido el evm·sc en sus
medita cion es las más alt{'(,s, ha s ta la m.ansión de
Dios.
"Pe ro de que lo bouddliistas n o h ayan
podido el vars e á l a n oción d e un Di s ún'ico,
creador, todo pocle;toso, & se sigue que
Blla~ no t ngan ninguna ide a r e li gio sa 1 E
d-ifícil aclmitlrlo cuando se Ye á lo · dioses
intervenir en todas sus leg n las, l s t e mplos
levantarse en todos los países e n donde
ellos se xtienden, cuando e encuentl·a n
ellos · l dogma de La vida futu1·a.
"Así como el baudclhismo, la antio-uas
creencias de la China, del Japón, d e la Mongolia
no podrían ser traidas al ate ismo. En
el Japón dice Siebold, no se cuentan menos
·de siete dioses cel stes y de ocho millones
de J(amis ó espíritus. En la China la r eforma
de Laotseu y de Khoung-ts u, tenía en parte
por fin 1a ·destrucción de la idolatría, y la
idolatría es lo contrario al ateísmo.
"To:los los viajeros saben por esperiencia
euan difícil es obtener datos o conocimie ntos
serios sobre los más íntimos sentimientos
del corazón del h.ombre. Se afirma sin e mbargo
que numeTosas tribus salvajes carecen
absolutamente de toda idea re1igiosa, que
ellas no tienen ninguna concep ión sea de
dioses · C readol'e3 ó protectores, s _a d e una vida
futura; que no se les ve ni ritos, ni ceremoni
as, ni 81tln supersticiones á las -cuales s.e
pudiera referir esta idea rel1.gi.osa . .Sü· J.
Lu b bock cita poblaciones -que viven en las
riberas del Amazonas, los indios del Gran
Chaco en .la America meridional y los de la
Califorrii a, 'los indígEmas de las ·islas S~lomón,
de las isla.s Andaman, de las Carolinas, ciertas
tribus de la Cafrería y d e l Africa c e ntra.
Puede oor que s-ea necesario co~prenderl
en esta lista !os Esquimales, -en los cuales
dice Sir d. Ross no haber oncontra.d.o
ninguna noción religiosa, y los salvaj es indígenas
de Borneo y de Sumatra. ¿Pero
nuestras apreciaciones son ellas exactas peTfectamente,
y no doocanzan ellas por lo común
y más frecuentemente sobre obsmwaciones
incompletas, y puede seT también sobre
opiniones preconcebidas 1 D-e este modo
Wallis escribía en 1767, después de haber
permanecido un mes en Tahiti: Yo me he apl-
icado con una atenci6n pttrtic'ldar á descu .brir
si los Tahitianos tenía.n u.n culto 'religioso; pero
yo no he podido reconocer la menm· se11al. Esta
afirmación tan positiva, es sin embargo completamente
falsa: y hoy está reconocido que
los habitantes de Tabití tienen dioses que
.ellos -adoran y un culto con oraciones y ceremonias
frecuentes. El Reverendo G. Turner
describe minu.eiosamen-te l~s ritos religiosos
de los habitantas de las islas Samon, que
Lubbock coloca entre las razas enteramente
dcsn u das de todo se ntimiento rcljgioso. L e -
vü~gstonc r e 4- r e qu todo s los negro s del int~
nor de Afnca, admiten la idea de la Divinidad,
y él r conoció que los D nkas notablement
que Sir l\1:anuel Bcker miraba como
absolutam nte ateo · ofroc n al ontrario
s u s sacrificios ~\ espírit~s bu nos y malos.
El 4o ctor 1\iartm d e Mouss y dice á su vez
que lo s indios del '~haco ·..; los Payagu as:
c r~ e n en lo sobr natural, que ellos tien n h e chw
ros y cer moni!l reljgiosas. Él a,grega
que e n toda la Aménca de Sud los Guaraní es
y estos puebl os cubren un espacio ta.n gran ~
de como toda la Europa, adoran nn Dios
Todo pode ro so. Entre. l as raz;1s l as más degra
·?-adas se ·cita los 1\!Iincopi · s que habitan
~as 1slas Andaman. Un trabajo d e l os más
1nteresantes de 1\!I. de Quatr fages nos hace
c~ono?er e n e llq s una cj.vi liz ación muy supel'
1:or a la que se snp on1a, y los co l oca en un
rango bastante el evado, entr e Jas razas que
condiciones especiales han mantenido en el
estado salvaj e . Bajo e l punto el e vista religioso
nota?le m ento, ellos adoran el sol, la luna,
los gemos d e los bosques y l as montañas· no
se podría, pu s, sin injust icia col ocarl os ' entre
las poblaciones compl etamente ateas.
"' El f etiehismo mismo e l más ayecto es
todavía ·una creencia e n alguna cosa de más
elevada, de más poderosa que e1 hombr-e si
se llegase á establecer, lo que yo no c ,·eo posible,
que algunas razas d egr adadas no tuviesen
ninguna no ción d e lo s obr natural,
ninguna superstición, ningún fetichismo
acercándose á est ::t no ción, ellas no formarían
más que una d é bil é insi gnifi c ante
excepción entre las razas humanas .
"Estas conclusiones son exacta · para
lars pob1aciones .contenporáJS.eas, como nPra
aquellas ·de las cuales la hi t oria ha co n servado
~ e-1 recuerdo; ellas no 1o so n menos para
las razas preistóricas, y c u a l esquiera, que
sean olas .difi cultades qu e d etengan aun nues tras
in.vestigaci c nE' s , sabemos ya .que l os
hoaores tributados á los mu erto s , l os cuidados
piadosos que rodean á las ceql.rlturas, la
presencia en las tnmbas ele armas , 'Utensilios,
d e adorno s y aun d e alimentos destin a dos
para la vida nueva que se prcparabE>. para
-el difunto, s on el t estimonio, que para
los hombres primitivos todo no a cababa con
la, vida mortaJ. La espeáencia d e l a historia
animal, dice JYI. Vacherot., demuestra que no
hay ningún signo de ~moralidad ni d e religiosidad
en ·el ·animal aun considerado en
sus especies superiores. La esperiencja do
la historia humana establece que e[ t 1s calactéres
no faltan á ninguna de las variedades
de nuestra especie, ni aun en los pueblos
los mas cercanos á la animalidad, que
los viajeros han podido observ.a.r en el centro
del Africa y en las islas las más sa lvajes
de la Oceanfa. A s í, ningún animal no
es ni ¡llega á sor m oral y r eligioso, sea cual
fuere 1 s u s up erioridad natural, sea cual fne-
1
1
1
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
-
46 EL MONITOR
re el progr eso de su edu cación . T o do h o mb
r e es y permanece moral y religioso cu a lquier
a que sea su inferiori dad n ati va ó s u
degr adaci on: hé aquí lo q u e l a exp eri en ci a
atesti gua por todas p a rtes y siempre si n
u na sola excepción.
"Ta l es so n las v erdaderas dife r en cias
que n os a l ejan d e todas l as o t r as es p ecie s,
de todos l os otros órde n es. E st as difer e n cias
d escan s an sobre un princ.ipio fundam e ntal
que no puede descono ce rse; e ste principio
que nos s epara tan profundamente de todos
l os s e r es creados, no r eside ni en las circunvolucion
es de nue stro c er ebro ni en la constitución
fí si c a ó químicá de nuestros órgan
os; est e principio que se le llame como se
q uier a., alma, espíritu, luz, principio vital
p ermanecerá siempre el inmortal reflejo del
Creador, y es con una convicción profunda
que yo 1· epito: ellzom 1n·e sólo no tiene ninguna
• • • • • especle vecz.na , nu1.guna espeete consangu~nea.
M. P.
•
A MARIA
'Quién es esa mujer de angélica belleza que
brilla allá en el cielo con tanto resplandor? Cuál
es e s a á quien el án gel extático contempla y adora
con fervor? Cuál es esa cuya ciencia al querubín
sobrepujó y en cuyo amor al serafín aventajó?
Cuál es esa á quién el cielo sostiene complacido,
aquélla á quién el Padre abeterno concibió
en su mente soberana, aquélla que en su seno
al v e rbo recibió; aqué lla tan amable, que con
el santo espíritu epita l ámio divino c elebró; aquélla
á quié n las p e rl a s fi g uran en su brHlo, de quién
l as tl or es toman su p erfum e , la luz sus destellos,
la ni e ve su blan c ura, los rios su limpieza, sus
tinte s la aurora, los niños su inocencia., la pureza
st1 vigor, os guerreros su prudencia, los mártire
s su amod Cuál es esa. estrella de los mar
es que disipa las neg ras tempes tades, aquélla á
qnién el náufi·a.go inv oca en su amargura y ve
corre r al puerto la tabla sah·adora 1 Quién es
a q u élla que roba al sol sus ray os de oro, á la luna
su plateado manto, al niño su cándida inocencia,
al cri s tal su tras parencia, al rayo su pujanza, al
tru e no su imponencia, á la música sus dulces armonías,
á la belleza sus perfiles, al amor el fuego sant
o, á la f e su animación~ Cuál es esa en cuyo centro
t erminan todos los radios de la gracia, y á
qui én Dios ama más que al resto de los santos, por
cuyo medio embotó los filos de la guadaña de la
mue rte, con quien se r eg ocijaba cuando iba creando
el univ erso, cuando f ec tmdaba la tierra con las
aguas, p e nsando en la fe cundidad de la que el
mund.:~ llama mar ae gradas, cuando enriquecía
las entrañas de la tierra, figurando á la que el
mundo llama mina de perfección 1 Quién es esa que
tuvo de niña la candidez; p e ro no la ignorancia y
la torpeza, la que poseyó el uso perfecto de la razón
y una gran sabiduría antes de nacer, que fué
Virg e n en gran manera fecunda dando á luz á Jes
ucris to y quedando ~iei,Upre intacta, aquella que
es casi infinita Y Esa es María , la b ell ez a sin pa.r, la
coredentora del linaje humailo, la que suplica por
el hombre, l a que llena de conte nto todo corazón
cris tiano. Contra é s ta ' 'Torre de Da vid " se lanzan
atrevid os l os mil blasfe mos que romp en sin compasi
ó n el mant o d e in ocencia d e Marí a . Cobard es !
insulta r tL l a mas prec i osa niñ a, á l a q ue hac e las
d el icias d el alto Paraí so ! C ru el e~, f e roc s, d e8 almados
! em pnñais el hi e rro y t ·neis un val or inferna
l, p u es os a r roj a is como f améli cos l e on e s
coutrc:"t l a cándida, eucill a y tie rn a Palomi ta d e l
e mpíre o. Es mil v ece s mas grav e la blasf e mü\
co ntra Dios, que la. que se lanza c ou tra Maria;
p e ro hay mas fi e r eza, mil vece s ma s, e n ins ulta r
á una niña que en insultar á un gigante . Si Dios
tolera las blasfemias de algunos hombres hienas
sin aniquilarlos ó sin arrojarlos á los infiernos,
eso quim·e decir que Dios es paciente porque es
eterno¡ Pero habrá Poderoso a quien le insulten
la prenda más amada que sufra sin castigar tn.n
temible alevosía Y Te m e d blasfemos, voso~ros los
que negais la pureza y la maternidad divina de
María, que una pútrida llaga, como á N e st01io,
arranque vuestra impura lengua, ó que como á
Coré,Dathan y á Abirón os trague vivos el infierno.
Los verdaderos fieles, amemos á la Virgen,
compadezcamos á sus detractores y con nuestra
sumisión y amor desagraviemosla de los ulh·ajes
que recibe de tantos insensatos.
•
PEDRO R. DAENA •
MARIA D E NAZAR ET
Aquella muger esclarecida, cuyo destino
se registraba con anticipación en el gran
libro de los decretos del Omnipotente, vino
al fin al mundo con todos los atavíos de la
saJ;ltidad. D~ una familia ilustre de la Palestina,
pero humilde; de una hermosura sin-
. guiar, pero descuidada y modesta, ella trajo
la misión de abatir el pecado sin conocer su
mancha; de humillar el vicio sin part~par
de él; de ser esposa sin ceder á los impuls os
de la carne y de ser madre, virgen al mismo
tiempo. Cuántas prerogativas reunidas en
una sóla persona! ¡Cuántos privilegios concedidos
á una mujer! j La imaginación se abruma
con esta contemplación! ¡La inteligencia
se h11milla ante la grandeza de María
! La razón humana llena de asombro se
ve forzada á entonar el hosanna para enaltecer
sus virtudes, ó mejor dicho, para alabar
su santidad y pedir su predilección. Cuando
todas las mujeres de la tierra de Canaan detestaban
la esterilidad, eRperando la maternidad
del Redentor, la cándida hija de Joaquín
hace voto de castidad; mas este voto
no podía quitarle la preeminencia que Dios
le tenía preparada; y al sonar la trompeta
de los tiempos, un Emisario celestial le anunció
la voluntad del Eterno, se sometió á
ella, concibió por obra del Espíritu Divino y
el 25 de Jherets dió á luz la verdadera luz
del mundo, sin ofensa de su virginidad, por
que todo debía ser extraordinario en esta
muger extraordinaria. Y bien, ¡,esta señora
estuvo acaso exenta del dolor1 No, el anciano
Simeón le mostró la espada que debía
herir su sensible c orazón; y esta espada pun-
'
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
-
EL MONITO~ 47 •
zante lo dilaceró sin alterar su organización; r asgar el cendal de s u digniuad y el honor de sus
lo a c ibaró sin quitarle la dulzura angelical f~ ruilias al laudable esfuerzo de atemperar sus paque
lo adornaba; y en fin, lo endureció en cwnes Y marchar por el sendero de la honrade z.
el sentido de la constancia, sin afectar su In_ú_til el bs d e mmrto ni
recibe en sus brazos el cadáver lívido del Re- siquiera sirve su cadáv e r rau la dis ec ción porque
dentor lo ve colocar en el sepulcro y que- 1 sus mienbros están podridos y no resisten el análi·
, ' 'dl ll" da en la orfand:td más triste y desoladora, sis e esca pe o. _ ..
· · ' . ' li · S, l bres del pasado. " vosotros que sms ]a esper:mza
ese lJO que fono aba sus, de etas. o o cuen- del porvenir porque apenas libáis en las fuentes de
ta oon el apoyo del ~postol San. J?-an que la vida, porque vuestros corazones vírgenes toda\io.
habb adoptado por hiJO en cumphmwnto de en los pesares de la existencia puede n y d eben r e·
la disposición del Salvador. En la anciani- cibir la semil1a d e l bi e n.
nidad muere, vuelve á la vid.a, sube al.Empí- . No _cultivéis vi cios porque las man.chas_ qu e dereo
y es proclamada Rema del melo y Jan son mdelebles: se parecen á las Cicatnces del
de la tierra. ¡Y ejerce con ese carácter la cuerp? que ~un~a ~e b?~ran. _
abogacía de los hombres f Sí siempre está . SI queréis dJstJU&unos ~n la sociedad, s ~ que~
d f . ' . h 1 éts ser respetados, s1 queréis s e r amado~, s1 que-ocupa
a en avorecerno~, . des.at.ma mue a~ réis ser felices observad una conducta intachable''
veces el brazo de la Justicia diVIna pronto a '
caer sobre nuestras cabezas, y nos consigue
la gracia que tanto necesitamos en el mar
proceloso del mundo.
Recordemos que esta vit·gen miseric01··
diosa prometió en una ocasión solemne que
ninguno de sus devotos se perdería, y tributémosle
constantemente el culto de. hi~
perdulía.
JUAN N. VILLA y VILLA.
•
Sopetrán, 8 de Septiembte de 1885.
'
H EL MONITOR'' Á LA JUVENTUD.
"Cuando el hombre se lamm á la embriaguez
pierde la honra y es castigado con el ridículo y el
escarnio, picotas levantadas por la sociedad P~-' a
escarmentar a los que, sin tuerza moral, prefier e n
LA CREACION
¡Oh Dios etetn o, bios de los mortales!
Sér necesario, admiración d el mundo!
Creador de los séres racion a l es;
Autor de aquesas l eyes eternales
Que indican tu saber grande y profundo.
Tú djste al orbe muchas maravillas;
Tú 11 enaste los cielos de lumbreras;
Diste á los aires tiernas avecillas
Que e antan melodiosas y sen cm as
Canciones en los bosques y praderas.
En Jas agu,a& los peces tú pusiste
Con tn mano dJ.vina, omnipotente,
De brutos á la tie rra tú cubriste,
Y dando aliento á todo cmnto existe,
Manda s te al h ombre 1e-nmta r ' a frente.
En el Afri ca , eea e l Nilo crece
1
sumiso ú tn Divina yoluntad;
1
•
-
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
'
• ,
•
48 EL MONITOR
'
•
•
•
La. arid e z d e l os camp os de. parece;
C;:> n 1 limo la ti e rra se enriquece
Vorví e ndo :'1. su anterior fecundidad.
Los vapOI'es se elevan y eu su a8ccnso
Se convierte n e n líquido cristal,
Qn o á la tie rra, después en su d e ·censo,
Desaltera y le da place:. inmenso,
Y mil frutos le brinda al racional.
El globo, po:~: su gran beneficencia,
Abre s u seno y multitud de fu entes
Al hombl'O mauifi esta.n su presencia.
Y forman en su cuTso y confluencia
De caudalosos rios las corrientes.
El hierro, con la pla.ta y Gon el o~o
Ocupa las e ntrañas de la tierra
Aum e ntando también ese tesoro
El imá n, el arsénico y el boro
Y demás elementos que ella enciena.
La esmeralda, el topacio y el diamante
El ligurio, el be:rilo y el zafiro,
El rubí y amatista de'slumbrante
El ónix y el crisólito brillante,
Dejan en bien del hombre su retiro.
El Funza y Guadalupe en su caidar
A la vista. la. llenan de estupor,
Esa. agi_la mansa pronto embravecida,
Deja la a.ltux:a. absorta conmovida,
Pezas con br.avu11a.,.
Y truncando á las nubes su figura.
Les imprimen contrario movimient-StMnpedro Julio 31-
.Abonamos por Ud, el Pbro. M. A. Díaz y la fábrica, trimostl'l'l
1? $ 1, 80 cvs.
Sr .. Caxrónigo- Pedro R. Baona-Presunte-Abo¡;amoa
por d. 60 cvs. trinlestrc 1 '?
Illmo. Sr. Dr. Jesús M. Rod.dgnez-Prescuie-Recibi'
liOS 60 cvs. por trimestre 1 '!
,_ra. Liborata Toro de Toro.-Medellín-Lo envi:l.mos
'El Monitor" abona.mos el valor del trimestre 1'?
, r . Pbro. Tlllefollsv Tir3-do- t:rrn.o- "J.te ,·ihimffl los 60 c.
por el trimestre 1 <:'
. r. ,J nan C. dnrtfncz-Prcscnto-Recibimoe los 60 cv$.
pO"l: tri me. tro 1 '?
Sr. Pbro. Grcgorio V::tl 'luncl:l-Prcsente-Noa enterJ
60 cvs. JlOr suscripción, tl'imestre 1?
• 'r. Pbro. José A. Ucst¡·opo Libeoriua-Agosto 5--Rocibimos
$1, 20 c. por Ud. y ln fáu1·icll 1 trilucst ro 1 '?-Cumvlimos
sns órdenes, y le en damos el númCTo 2'?
Sr. Pbro. Jestís M. Botoro-Sopctrán-Cow su gratn.
recibimos 60! cvs. más Enviamos las 7 snl!crípcroncs-Mil
gracias por sus buenos oficios cu esa ciudacl.
~ r, Floren cío A. . .Ma~·Linez-PTesent.c-Recibimos 60 es ,
1)01' el tri m estro. 1 '?
Sr. Pbro. Fernando PI\Iacio-Támesis-Agoato 7-, .,.o&
enteró 1 d. $1, 20fovs. por un semestre de "l~l .Monitor"
Sr. Pbro. Fo be A. Moreno-Sancvistóbal-Recibimo!P
00 cvs. por trimestre 19
81·. Hemigio Zapata-Bmiticá-Agosto· l3-Nos fué cu~
bicrto por Ud. el trimestre 1 ?'
Sr. J'nan do la Cruz Url!tlgo-UnF. LA.D1ÓCE . lf'.-POR MAX'Cl?.L 8ARRA7.0LA.
•
•
•
'
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"El Monitor: periódico oficial de la diócesis - N. 6", -:-, 1885. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3685343/), el día 2026-02-06.
¡Disfruta más de la BDB!
Explora contenidos digitales de forma gratuita, crea tus propias colecciones, colabora y comparte con otros.