REP '·BLI .A DE COLO:\IBL-\..-DEPATITA:\fENTO DE AXTIOQ ·r
Revista de Literatura, Art s y Ciencia ~
DlltECTOU.
®abri:el liaforrr.
AÑO l. Medellín, Febrero de 1898. Número 6.
e.·tranjero que en el primer tercio del presente
iglo vinieron al territorio de lo que hoy con ·rituy ~
1.'7\\~'l'l~la República de Colombia, y se establecieron en él, po
·· cos hay tan dignos de honorífica mención, por la hono~
rabilidad de u conducta, a í como por u talento , . a-ber
y ervicio , como el eñor CARL SEGI.'::\1 . rDo DE
GREIFF. Su nombre Y. el del ilustrado caballero inglé Sr. Tyrcll
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EL MONTAXÉS
l\Ioore, figurarán siempre con honra en la hi toria del progre o
material de ntioquia, y, con letra de oro, en los anales de la
minería en este Departamento.
Si los autores de c-Jmbinaciones políticas, los presuntos h éroes
de hazailas militares, y aun los que usurpan el nombre de
estadistas, cuentan de ordinario con biógrafos int r sados ó gratuito
, má ó menos entusiasta y no poco embu tero , e nece-ario
que lo patriarcas de la propagación de útile. conocimiento
, los bienhechores del progreso indu;,tría1, no qu eden ignorados.
. Ya que plum1. mejor tajada, y, sobre todo, más autorizada
que la nuéstra, no ha consagrado algunas páginas á h. memori a
de Don CARLO.' SE ;rs~1U~ DOnE GRETFF, procuremos subsanar,
siqt•iera n parte, sa falta ó inadvertencia e nuestro· e -
critores. Por fortuna, no servirá admirablemente para nuestro
intento la autobiografía del person:1je, concerniente á la primera
época de su vida, ha ta su venida á la entonce Pro\·incia d
.r'\ntioq uia, en 1826.
un h mbre del mérito intelectual y moral de D. e \RL O."'
debió aparecer n la . ociedad de aquel tiempo, n medio d las
montañas de ntioquia, cuando llegó pobre y descon ciclo, como
precioso diamante arroj:1.do t-n vasto arenal. Para los pocos
que alcanzaron á conocer al modesto extranjero y á valorarle
:egún sus aptitud e. y noble cualidade , dcbi' re. entarse como
dón ine. timable que la Divina Pr videncia enYiaba para que
e opera e con eficacia en la la'.>or del progreso científico e indu.
trial de nue tra querida nti quia.
L. F \~fiLIA DE GJ>ETFF.
En el "árbol gen alógico de la familia 'l'07t Grciff, de ue-cia
', copiado -por D. .\RLO. y autorizado con u tirma, l T 5 de
Abril de I 6r, s encu ntra la nota 1~, que dice: ''La familia
de Greiff e. oriunda de· ilesia, en donde durante vario. iglos
fue distinguida por e:; u entero y grande patrioti mo: varios
ele sus mi mbro sirvieron en las guerras de Gusta o Adolfo 1
Grande, Carlos Gu ta o y Carlos XII. Ernesto Bogi. lao \ on
Greiff vino de l omerania á Su cía, y su hijo icolás Juan von
Greiff, Barón del Imperio, fue introducido en la orden de los
nobles (riddarhuset) el ailo de I 719. La familia con erva acta
bajo el número 1,547, con repre entación en la Dieta Nacional.
El oficio de la armas ha ido el preferido de todo los miembro
de e ta familia; pero la mayor parte, aunque jóvene , ha
dejado el servicio (militar), dedicándose á la agricultura, tan
· pronto como han terminado las guerras."
2~ ] uan Luis Bogislaus von Greiff (padre de nue tro D .
CARLOS) "fue militar como los demás, é hizo las guerra de r 78 )
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D J ~ CARL .. .' EGIS::\ICKDO DE GREIF'F ~37
á I 790, contra Ru ia; I 808, contra la misma; I 814, contra N -
ruega, á cuya ocupación contribuyó poderosamente, auxiliando
con su valor y pericia á. u jefe y amigo íntimo el Mari cal Conde
von E sen. Lo que le dará derecho á la gratitud eterna de
u patria, es la noble parte que tomó en la revolución de I 809,
cuando capturó al rey Gustavo Adolfo, sin auxilio de persona
alguna y en medio de miles de per onas de opiniones dudo a .
Fue herido por el Rey, quien despué , en su Memorias, concede
á Greiff el honor de haber salvado al Rey su vida, al paí de la
anarquía y de la guerrd. civil. Juan Luis Bogi laus von Greiff,
tenía fama europea como cazador· ha publicado varia obras
·obre montería. Como agricultor, maquini ta y en el cultivo de
bosque fue muy apreciado."
D 1 árbol genealó ic aparece el ~iguiente orden de uce
ión:
"a) Erne to Bogi laus von Greiff, Camarero Ducal n P -
meranta, Coronel de Re imiento, padre de
b) Nicolá. Juan von Gr iff, Coronel de la Guardia ... oblc,
padre de
e) Gusta o Juan von Gr iff, l\'Iay r de U pl. a ' con la
Bar nc · a Catalina Eleonora Tagen hold. sto fueron pa re de
d) .ru tav Juan \·on Greiff, Capitán aballero de la Espada,
nacido en 17 r , muert en I 7( 7· Del matrim nio d é ·t
on Catalina Lovi a v n Poli, nacier n:
e) 1 ~l Cario .n.1 .:ta vo, Coronel de Coracer s de la ruardia,
Caballero de la Espada, ~ Itero;
2? Juan Luí· Bogislau · von Greiff nació el 30 de Enero de
17 57 y muri , el 24 de iciembre. de I 28. Fue Capitán de
I I ú are de la uardia, de pués Coronel, luég Monter Mayor,
aballero de la E pada. a ó el 26 de Junio de 1787 con María
l\Iargarita omp, que nací ' 1 25 de Marzo de I 766 y murió
en Junio de I o6. Esta eñora era hija de Zacarías Pomp, propietario
de mina (nacid en 1725 y muerto en 1791); y de su
e posa Ana 1Iaría Tern ten (nacida en I 72. y muerta en I 767).
E to · (] uan Luí Bogi. laus von Greiff y l\1aría ::\Iargarita
Pomp) fueron lo padre de
f) CARL . SEGr:~ru ... ·u TP ~IHOLT vo .T GREIFF, qu~
nació en la hacienda de Abylund, perteneciente á su padre (en
la Provincia de Westmanland, Reino de uecia), el 1? de Enero
de I 793· Hizo sus e tu dio , primero en la casa paterna, de pu 's
en la U ni ver idad de U p ala y en el Colegio l\1ilitar de Carlbug.
Entró en I 809 como Alférez en la Guardia; en I 8 I I, como Teniente
en el Regim1iento de línea número 2 5, y en e á no elegir
ningún príncipe cuyas relacione política · pudieran tener influencia ohre la uerte
de la patria, sino más bien un particular extranjero que, no teniendo relaciones
dentro y fuera del paí., pudiera enteramente con. agrar e al hien del E ·tado, por
obligación y por gratitud. Su con ejo fué acloptaclo, y se eligió unánimemente al
príncipe de Pontecorvo (Bernadotte), ~Jari cal ele Francia, á la azón en de gracia
con apoleón por cau ·a ele su genio franco, por republicano y por di cordia · antigua
, ele de el e tablecimiento del Con ulado en Francia.
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2-!G EL 1\IOXTA:ÑÉ
nac10n, y el Reino de Noruega, que en aquel tiempo pertenecía al
más fiel de los aliados de Napoleón, al rey de Dinamarca, lo
que, en lugar de seducirnos, puso más en claro su mala fe.
"El aii.o de 18 I 2, llevó Napoleón á Ru. ia el más numeroso
ejército que se haya visto en Europa desde el tiempo de lo
godos, hunos y vándalos. Era escogido en todas las poblacione.,
desde el Niemen ha ta los Pirineo , y capitaneado por hombres
cuyo talentos y valor los harán inmortales. Aliados nosotros
de la Rusia, abrímos la primera campaii.a contra Dinamarr.
a, nuestra vecin3., pero luégo los rápidos progres s de Napoleón
en Rusia [1812], hicieron necesario que nos acercásemos al teatro
de la guerra general, y pasámo á Alemania, dbnde en pocos
días reconquistamos á la Pomerania. rapoleón al mi mo
tiempo s.ufrió reveses en Rusia. Su bello ejército vencedor fue
víctima del clima y de la presunción de u jefe. Napoleón había
esperado que, en batiendo los ejércitos rusos, conseguiría una
paz pronta y ventajosa, ó que, al meno , tendría buenos cuarteles
de invierno en los hermoso países del ur de Ru ia, pero todo
fue calculado par;-L su destrucción. Los ejércitos rusos fueron
batidos, y en su retirada destruyeron cuanto pudiera servir á
us vencedor s. Al mismo tiempo huyeron á los d iertos pueblos
enteros; y las hordas de cosaco , ba quero , calmuco. y
demás bárbaros a iáticos, destruyeron todos los convoyes d
d eres y municiones perteneciente al ej 'rcito francés. Sin entrar
jamá en combate formal, hicieron un dafio increíble á sus
enemigo , p r iguiendo y asesinando Mayor General, entonce ya Embajador en Inglaterra, n
la cual me proponía que viniera á América por dos año como
(1) EL año I8IJ , me mandaron á so tener la retirada de alguna livi · ione dd
ejérctto n Landoff, con una compañía que mandaba, y yo lo verifiqué contra fut:rza
in comparahlt>mente superiores. Fuí herid , perdí más de la mitad de mi tPJpa
en una defen a de ·e perada de más de cuatro hora. , y alvé de e ta manera un parque
con ·iderable para un ejército ele más de 2o,ooo hombre . 1e mencionaron con
el mayor l gio en el parte ¡ue e dio al Rey. Mi. tre · oficiales ubalternos fueron
condecorados y ?remiado ·, y no hubo nada para mí, que tenía todo el mérito. 'n
el a alto de essau, fuí el primero que entró por un fuerte incendiado y derribando
la puerta de la ciudad á hachazo . Me nombraron honoríficamente en el parte, pero
nada má: . Lo mismo ucedió en los asalto de Luibec y Julier , y en las batallas
del Gro berón y de aner. itz, donde fuí herido de nuevo, in dejar de combatir
ha ta el término de la guerra. Siete mese estuve in de can o en la avanzadas del
Ejército y teniendo, algnna vece , bajo mi mando 500 ó 6oo hombre . De pué. de
hecha la paz, me llevó el Jefe del Estado Mayor á la presencia del Rey, y le instó
para que me premiara mis servkio , lo que e habría verificado, sino hubiera yo
-por parecerme yá muy tarde, y para que ninguno o pecha e que yo mi mo solicitaba
di tincione -declarado que no aceptaba nada de e o, lo que e con ideró con.o
una terquedad y lo mole · tó grandemente conmigo.
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230
ingeniero en la sociedad de minas de B. mith y Cía. con
$ 3.000 de sueldo anual y gastos de viaje de Yenida y regreso.
Me determiné á aceptar en el momento; y mi e posa, que presentía
como yo los muchos lances desagradables á que me exponía
quedándome en Suecia, se decidió á venirse conmigo y me ayudó
á decidir á mi padre y á mi suegro, que de ninguna manera
que rían consentí r en tal viaje. · Mis compañero s de armas hicieron
esfuerzos por detenerme; pero como no fue posible hacerme
cambiar de resolución, me comprometieron :~ que no pidiera licencia
absoluta. como pensaba. Fuí á la Capital, y p e dí al Rey
personalmente mi licencia sin condición ninguna; me la concedió
por el tiempo que quisiera y dejándome el goce d mis sueldos
íntegros, los que se me cubrieron fielmente ha ·taqu e s olicité
mi licencia ab~ol uta, con derecho de \ olver á entrar al ervicio
con la misma antigüedad cuando quisiera, lo c ual también se
me concedió.
••Tuve una entrevista privada con el Príncipe, e l cual no dudaba
de que mi viaje fuera el fruto de un justo r entimi e nto; y
por lo mismo, pintóme mi empre a como una calaverada y me
prometió una pronta reparación de mi fortuna, e n la única condición
de que fuera un poco más moderado. Titube ' p o r algun os
momentos, pero yá 1 abía dicho que me e .· patriaba. Hice publicar
en la Gaceta del Gobierno que pen aba dejar el país d e ntro
de cuatro meses para que si alguno tenía qu eja e ntra mí ' impedimento
qu opon e r, lo manifes tara en ti mpo.
"Había gozado iempre de buenos sueld o s, t e nía mu y po o
gas to y había reunido una libre ría e - cogida n la c ie n c ia . qu e
tenían alguna combinación con el arte militar. La vendí y con
e to y otros recur os co teé mi viaje y compré una porción de
efectos para la casa de Gold ·mith, lo cuale fueron embargados
más tarde por el Gobit:rno de Colombia. Gold mith me ofreció
dinero antes de mi salida, el cual no qui e admitir, má por no
demostrar ninguna necesidad, que por otra cau a. Me hicieron
propuestas para compañías de comercio, y no la admití, por no
sE.r ésta profesión conforme con mi genio y porque consideraba
mi viaje como un pa eo, del cual pensaba regresar á mi país con
más experiencia que dinero. A haber aceptado tales ofrecimientos
hubiera hecho un caudal, y nunca me hubiera encontrado en
las angusticsas circunstancias en que me hallo.
"Empleé el tiempo que permanecí en · Suecia, en arreglar
mis negocios, hacer una revista á las minas y preparar mi viaje .
Un mes antes de embarcarme me cas '. Tomé el camino por Dinamarca
y Alemania, y en Hamburgo comencé una travesía dilatada
y peligrosa para ir á Santomas, de donde vine á Santamarta
á principios de mil ochocientos veintiséis. Llegué á Medellín
cu.atro días antes que el aviso de la muerte de Goldsmith
y la bancarrota de la casa.
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DO~ 231
"E_n Medellín me reuní con mi hermana María, despué de
una separación de \·ario años, y vine á conocer á mi cuñado y i
otros compatriotas, tan extr.1.ños para mí como los mismos colombianos.
11 Consideracione particulares me detuvieron los primeros
años, y, i to que fueron vana mi reclamaciones á la casa de
Gold mith, re olví quedarme en e te país; el motivo fue una fal Q
ambición· y por no confe arque habían tenido razón mi pariente
en oponerse á mi viaj , he tenido la consideración de no
aceptar los repetidos y genero os ofrecimientos que me han hecho,
y he u puesto hallarme en la abundancia y bienestar,. para
disminuírles el disgusto que ienten con nue tra ausencia.
"Mi genio y todo ha cambiado en tal grado que yo mismo
no me conozco, y á e to han contribuído poderosamente los
grandes disgu to. qu ufrí á mi lle0 ada por parte de un pariente
mío y el consid rarme culpable de haber arrancado inconsideradamente
á mi e po a del no de su familia, d la opulencia
y d t<Í.nto. placeres que ante a bu nctaban para ella. Me he entregado
por obligación i ocupaciones nt rament e.'traiía · á
mi carácter, pue. me creo m á apto para las cosas científica
que para el mecanism trivial de nuc tros trabajos; pero, por fortuna,
tengo la entaja de poder con agrarme, re ·ignado, á cualquiera
ocupación, lu 'go que la con id ero como un deber.
~~ <... n mi patria no he dejad pariente ninguno por mi lado,
pero sí una multitud de verdadero, arnirro y una mediana fortuna
para poder pa ar la vi la cuando d je el ·ervici militar. Mi. hijos
g zan de una pen:ión de $ 250 anual s hasta cumplir veintiún
aiios, por una donación hecha á nue tra familia por lo Reprc:-;
entante de la N ación c:n el Congreso del año de 18 ro. Mi e -
p sa tiene un gran númer de parientes, y mi suegro es ba tante
rico, aunque profesa una generosidad y de interés poco común
en los hombres de su e tado. ( bispo d und).
" 1. o dejo de reflexionar muchas vece obre mi uerte, y
de pués de haber peleado con ella toda mi vida, me creía ~ uperior
á cualquier cambio, con la sola condición de ser independiente
ha ta el grado que pudiera obtenerse; me he engañado
demasiado. Salí de mi país por resentimientos que no eran bien
fundados; dejé una carrera que por mi afición á ella, má pronto
ó más tarde, habría colmado mis de co · me consideraba humillado
cuando no lo e taba, y cambié una medianía honrosa
por el acaso, rehusando todos los recursos que yo mi mo no pudiera
proporcionarme. Mi único objeto fue demostrar que no
necesitaba de nadie, y la suerte me ha hecho dependiente exclu-í
vo de cuanto me rodea.
11 Sin embargo, me siento capaz de ufrir todo lo que ocurra,
con la mayor resignación, siempre que no sea en perjuicio de
20
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232 EL MONTAÑÉS
mi esposa y de mis hijos. He olvidado todas las demás c;;on ideraciones,
en favor de ellos, y la mayor prueba es que actualmente
he aceptado los ofrecimientos que tántas veces me han hech o
mis amigos de Suecia, para no tocar lo que no parece mío, y lo
cual en todas las circunstancias puede asegurar la subsistencia
de mi familia.
"El plan que tengo formado para el porvenir no puede faltar
sino por contratiempos los más inesperados. La pequeña ne -
gociación de ______ me pondrá en estado de liquidar las obliga-ciones
que aquí tengo y de establecer los minerales en el estado
en qüe deban ponerse. Estableciendo al mismo tiempo una comu nicación
permanente de estos minerales para con mi patria, habrá
modo de soportar la expatriación, contando con que el crecido
valor de ellos recompense en mi hijos las necesidades
que he soportado. La constante comunicación con mi paí no
los privará ni de la educación que les deseo ni de la ventajosas
relaciones que allá tienen, quedando avecindados de una
vez en ambo países y. todos con la felicidad de abrazar el genéro
de vida que más 1 s convenga y de manera -1ue puedan ayudarse
los unos á los otros. Sobre mucho menos se han fundado las
fortunas de muchas familias, y rara vez el fundador ha logrado
gozar el fruto de sus tareas."
(Continuará).
E TA T LA G, M . z BARRTE T O.'.
NIOTALOPIA
(A EDUARDO UE)
Ya la noche se acerca. ... n el Ocaso,
. Con vacilante paso,
De arreboles plomizos coronado,
Comienza el sol á descender doliente,
Y en su nimbada frente
Un beso le da el genio del Pasado.
N o te detengas, sol; sús! adelante!
Que tu carro radiante
Ruede ligero por la comba oscura;
Deja que cierre de la flor el broche
Y que la negra noche
Me muestre el esplendor de su hermosura.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
r·ICTALOPIA
Héspero! héspero! ven: alza tu vuelo,
Y en el oscuro cielo
Prepara el lecho de mi novia parda;
N o importa que el fulgor de tu pupila,
Que con temblor oscila
Tras los encajes de las nubes, arda.
Pensando en lo venturo paso el día,
Y en eterna agonía
Quiero rasgar del infinito el manto;
Lleno de mutaciones, vil Proteo,
En oseo abismo oteo
El genio precusor de mi quebranto.
Ya la noche llegó. Salve mi bella!
Así, sin una estrella
Y in que brille la enfermiza Diana,
Tienes los atractivos de una diosa,
Y en tu negrura hermosa
Ilay encantos de virgen africana.
Laluz. ___ parala lucha delatleta;
Al soñador poeta
La sombra pre-ta su ecret encanto,
Y en el cendal de noche entristecida
Recoge la perdida
ota de in piración para u canto.
Nada importa que el mundo me de precie
Y que el turbión arrecie
De est perenne y terrenal martirio:
Del múrex blando lo purpúreo brota
Cuando la mar lo azota,
Y del pantano rebotado, el lirio.
Medcllín, Enero de I 898.
EMILIO ROBLEDO.
253
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.t\_:KTIOQUI A Y O.t\ UOA.-(Oontinnaci<'n1.)
A I TIOQl.JL\
IV
DE,· propiamente hablando, hubo conquista en An-tioq
uia, fue en aquella parte de la hoya del río Ca u ca llamada
los valles de Ebégico y Arma. Las luchas san
«>Ufi~A~;· grientas y la di vi iones por ambici0n de mando entre
~Belalcázar y Robledo, redujeron á relativa insignificancia
la conqui ta de A ntioquia. País é te sin ríos nav gables,
de abruptas, agrestes y elevadas cordilleras cubiertas en
:u totalidad de densos bosque~, el número de aborígenes en semejante
terreno, que aun después de cuatro siglos no ha podido
clesn1ontar por completo el hacha del robusto campesino, tenía
que ser muy limitado, y las pequeñas zonas de pastos naturales
en Ehégico y Anzá eran dema iacio estrechas para numerosos
rebaños· lo recurso alimenticio. debieron, por consiguiente, ser
caros y esca o para los primitivos colonos. El clima, muy lluvioso,
no era propio para el cultivo del trigo; y demasía ~o cálido
para la av na. En aquellas r giones apartadas de todo comercio,
la vida asumió, pu , de de el principio, un marcado ca.r
·ícter de rudeza y escasez. A e. to inconveniente vinieron á
unir e otro. aun más gra\~e ·: las terrible guerra co1~ lo indómit
Pijao 11amaron toda la p blación spaiiola á luchar p r
largos año· en 1 s alle del Alto Magdal na y el Alto Cauca,
y la Real udiencia de antafé hubo de prohibir que se establecieran
nueva fundaciones al occidente del Magdalena y al
sur de Mariquita: así se de conoció y negó todo auxilio á la recién
fundada Victoria, que cayó en ruinas, de las cuaJe no ha
vuelto sino en los último. di z aiios. Estos sucesos contribuyeron
á que, tanto en la orte como en el Gobierno colonial de ~antafé,
e desatendiese por completo la Provincia ele Antioquia por
largo tiempo.
E é te el momento en que debemos preguntarnos:
1 ~ ¿ Hay una raza especial antioqueña?
zC? ¿ Cuáles on sus orígenes?
3~ ¿ De dónde procede su diferenciación?
4C? ¿ Son u tendencia armónicas ó antagónica con el re -
to de la N ación ?
Procuraremos aclarar esta cuestiones, bu cando á los efecto
cau as naturales y explicables, en la creencia de que los fenómenos
de desarrollo humano no pueden ser invenciones artifici2le
.
1C? Para que el antioqueño pudiera ser una ·ra::a distinta de
la que se está formando en Colombia, sería preciso que su tronco
etnológico fuese de otra raza tran plantada; pero á este pn silencio
Para ver desfilar esas sombras
Que entre esbirros avanzan gimiendo.
Son mujeres caídas que expulsa
Hipócrita el mundo feroz de su seno;
Son las flores tempranas que caen
Al soplo del cierzo ·
Ya marchitas, al fango á podrirse
Donde á nadie contagien, bien lejos.
Son espumas del mar de la vida
Que todos empujan y lanzan al viento
Llevando las manchas de vicios de todos!
Las manda el Gobierno
Sin seguirles juicio, sin previa condena,
A vagar en los llanos inmensos,
A pagar su forzada caída
En horrible y lejano destierro.
Y la altiva dama,
Adorno insolente de un mundo altanero,
Que medio encubierta
e asoma en silencio,
Entre su conciencia siente que se agitan,
Cual áspides negros,
Contrastes horribles que hielan el alma,
Y acaso imborrables livianos recuerdos.
-Cuántas de ésas, se dice, han nacido
Como ángeles bellos
Llevando en el alma los gérmenes puros
De todo lo grande, lo noble y lo bueno;
Mas viéndose presa de horrible miseria,
Tras largos desvelos,
De las noches sin pan y sin lumbre,
De los días grises, llorosos, de invierno
Viendo el cielo sombrío como el plomo
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EL :\10XTARÉ
Y al mundo palpando más duro que el hierro,
Al luchar su pudor con el hambre
Al fin lo vendieron;
Cuántas de esas rodaron al mundo
Por golpe violento,
Como flores que el ábrego arroja
Entre inmunda manada de cerdos;
Cuántas otras sin luz, sin apoyo,
Inocentes, cegadas, cedieron
A la insidia, al clamor, á la infamia
De tántos que el mundo llamó caballero
Cuántas, ay ! infelices criaturas,
Esclavas del medio,
Como nieve que cae entre el polvo
Tornáronse en cieno.-
Así piensa la dama evocando
Sus profundos y antiguos secretos.
Y en tanto que aquéllas tiritan de frío.
Ella se estremece de horror y de miedo
1\tiirando en la calle helada y sombría
E a misteriosa procesión de espectro ;
E as flores ajadas que barr n
Como escorias del mundo, bien lej-o
Porque ve en u pa ado de goc ,
En us días soberbio ,
Mucha manchas de amores perjuro ,
De amores sin freno
Que el cinismo, y el oro, y el 1 u jo
on su manto soberbio han cubierto:
y entonce e asoma al abismo de u alma,
Tan hondo, tan negro,
Y ve que en su fondo furiosos de piertan
Los áspides negros del remordimient
AD O LF LEÓ T G ó ~1E Z.
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CONTRA TE'"'
I
JUAN A era una chica hacendosa y buena. La conocí
perfectamente, dado que á la par de Belica, mi hermana
"-""'~\1~......_C\menor, se crio en mi casa compartiendo con no otros
~~~unos mi m os halagos y reveses de la suerte.
Un día se me acercó con respeto, y, presentándome
una carta asida con los extremos del pulgar y el índice
de su mano derecha para no ensuciarla, pues tenía é ta humedecida
de gotas cristalinas de agua, me decía, mientra colocaba su
izquierda contra la falda, por el dorso:
- Vea, D. Luis¿ U d. me hace el favor de lerme esta cartica?
-Con mucho gusto, J uana-contestéle ;-y, su ~pendiendo
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260 EL l\10::-lT AÑÉ
la toma del plato comenzado, pues estaba á la mesa, cogí la
e-uta, desgarr' el sóbre y la leí, primero para mí en secreto,
pues me pareció trabajosa de entender su expresión mental y
escrita, y luégo en voz alta, para Juana. La carta decía así:
" Guarne 19 de Otubre de 1894.
Amable señorita oi mas que nuncaca en que rrecuerdo las
orras de amor y de ternura oi con el mas grande amor muí compla
ido en saludarla con todo el cariño de mi corazon inplorando
á Dios que cuando esta yege i tenga la dicha de ber e en
us delicada manos el sielo os guarde
pues bien noble senorita al dirijirme á Usted son lo gratos
sentimiento giados por una pasion en qe siertamente a nasido del
entro del corazon Y no epodido desecharla mi corazon asi o
manifiesto me declareseis si a su parrecer oi ono soi dicno de
ser corespondido por Usted por medio de los bincolos d 1 matrimonio
y quedo á ::us pies aguarda una fa orafle contestasion
Carlos Martín"
Acabada seriamente su lectura, un si es no es movido á risa,
un si es no e , después de todo, emocionado, me quedé iend
á ] uana, cuyo semblante estaba rojo, de I.Jn rojo muy oscur::>;
cuyo pecho ubía y bajaba acompasadamente, produciendo cierto
ruido comprimido su fuerte inspiración; cuyos párpados velaban
in regla lo. fanales de sus ojo , que se ostentaban en su negror
profundo, al parecer fo forescentes, en el marco de curvas
muy correcta· de u rostro broncead , y cuya sonri a juguetea-ba
tímida en su labios provoca ti os y bez s. ___ Juana era mu-lata;
pero una mulata de pa iones que levantaban apenas por
entonce tranquilamente la cabeza, ebido, sin duda, á la educación
qu e le había dado, y que ella, al caer en buen terr no,
aprovechó. Y Juana, lo comprendí entone s, era hermo a, y,
en te is general, que amaba ó que sentía los agos movimiento
del amor cuando despierta.
- ué vas á contestar? Ouién es arlo lVIartín ?-le dije
lu 'go d; seguida. ....,
A lo primero replicó, tras un gesto sonriente:
- ada. Dígale que yo no pienso tua\'Ía casame. _. _
A lo segundo:
- i yo casi ni lo conozco. Cuando taba chiquita en Mazo
lo vía por ai andar. _Si yo casi ni conozco su jamilia. ___ Eh!. __ _
Y se fue sonrojada, mostrando, al reír en carcajada corta,
su dientes blancos, parejos y macizo
I abel me dijo entonces:
-Es Martín el carbonero. __ _
-Y se quieren ?
-N o lo é. Creo que sí. . __ A la puerta han con versado, y
él le entregó e a carta que te ha dado ____ tal vez porque la he
vi to recibírsela.
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CONTRASTE 261
-~o lo quiere, tal vez-dije como distraído y cabilando.-Si
lo querrá, Belica?
-Quién sabe !-replicóme con un tono de duda afirmati o
muy marcado.
Viéndola entonces me puse á sonreír. Su respue ta me
trajo el pensamiento de que ~u corazón también era de mujer.
Después vi á Cario . Era un mozo moreno, muy fornido, en
cuyo semblante apenas aparecía el bigote. De estatura era median
. Cuando lo vi, poco después de soltar el fardo que llevaba
á la ciudad, vestía un calzón de manta y una cami a de diagonal
fuerte; mostraba la cara udoro~a cubierta de cisco, y cubría u '
melena hecha quiebras, arrebujada y abundante, con un amplio
y u ado ombrero de hoja rle caila. Sus pierna , que hacia la mitad
de su longitud divergían un poco de su centro de locomoción,
y us pie , que eran anchos y recios y que cubría el poiYO,
con tituían la base rligna de aquel tronco. Y en ambas á
los apretaba en la mano:, de una punta, una ruana gris de Pasto
hecha jirones y el costal en que trajo su rescate. N o adquirí
más e nstancia suya, fi ica. Y en lo moral, supe que en mi ca a
había ido siempre atento, por lo cual I abel lo juzgó iempre
con bondad.
La primera entreví ta de Cario con Juana-la á que
refería I abel despué de la lectura de la carta que he copiadofue
muy corta y bru ca. Aquél le dijo á é ta, que e taba á la
pue rta de mi ca a aguardando ó haciendo como que aguardaba
á alguien que no venía:
-Señorita: me puede Ud. recebir esta cartica?. _. _.
El, vicndola, . e quedó entrecortado, habiendo de cla ar al
fin 1 · ojo en el uelo, e trujando un poc con el puño de su
izqui rda la carta que iba á darle. Ella, rojas de emoción las
m ejilla , mostró e tímidamente entre seria y sonreída; ati bó á
to a partes con mirada veloz y furti a, y le contestó después
muy bajo:
-Bueno!
Y recibió la carta, que era la misma que me dio á l~er y
aquí he copiado.
No volví á saber más de esos amores sino mucho después.
Casi estaba creyendo ya que no exi tían. Pero en cierta
ocasión me dijo Isabel:
-Míra!
Y me alargó una mi iva de letra para mí no extraña, pues
era la del amanuense de Martín el carbonero, con sus mallas de
rabeo inextricable; cuyo contenido era una queja sincera aunque
malamente expresada, pero una queja-por lo fiel, artística-del
amor cohibido dentro del alma tosca del honrado montañés, que
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2G2 EL
no encontró por u cuenta en lo vulgar, sati factoría· p ~Llabra ·,
ni imágenes dignas de penetrar por lo oídos para ir á tocar
blanda, pero podero a y mágicamente en el corazón de ·u amada.
"Buelbo de nuebo-decía-umilde y aflijido como la tórtola
cuando buelbc al nído y e. traña su Ijos y se pone asu pi-rarar
___ atendiendo á sus palabra me aya como el an·ol mas s o -
lo pues mi deseo es que nos ayemo junt como la flor que nase
del arvol. si para ser feli tu nece i ta - eterno olbido dar al
que te amo ____ "
No leí más.
- e quieren ___ .le dije á mi hermana.
-Sí, se quieren-contestóme.-Y pronto habrá boda. Como
que tú y yo eremos los padrinos.
-Sí? De veras? Cuándo?. __ .Bueno!
;:--=-~-~ ·:~;;.?_- ·__: ::~-=-==-~~-.-. - - ---------·------- --~-
- ----....,....-~- -- -
. ---
Y ciertamente aquel par de paloma torcace e ca ó en un
de los últimos días de las velacione , en oYiembre de~ e aiio, que
lo era el de gracia de 1894, llevándose su lare para u ca ita.
-la preparada por Carlos y sita en la fracción de Mazo-en
donde ,-io éste la primera luz y donde hizo siempre u armas
humilde , pero honradas, en el rol que le tocó en uerte.
II
Después de este acontecimiento, pa aron me es y meses
antes de que Isabel me dijera:
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CONTRA TES 26'1
-Quiero comunicarte una cosa, Luis.
-A ver-le dije.-Hábla.
N o fue preciso hablar. Pude desde luégo comprender lo
que ello era, al notar que su mirada me era esquiva; que al hablar,
su labios estaban medio trémulos; que su voz temblaba
un poco al escaparse de la garganta; y que sus mejillas, de un
·onrosado fresco siempre, se cubrieron momentáneamente de
escarlata. Isabel amaba; y amaba con pasión.
Amaba á Manuel González, amigo que fue mio de de los
bancos de la e cuela. Fue el amor de su \·ida-el amor de una
Yirgen que i nte dentro de . í todas las fuerza latentes é ignoradas
de un organismo nuevo y igoro o y el arranque de lo·
nobles d senvolvimientos del espíritu, tnuchas vece entrabados
en u vuelo constante hacia lo de conocido; fuerzas y desenvolvimientos
qu constituyen la dualidp.d misteriosa de lo seres, el
eslabón que une los cielos y la tierra, la génesis del Bien ____ el
ideal humano.
Pero la entre\·i ta con mi hermana me produjo tan contradictorias
impresione , de placer las úna y de dolor las ótra ,
que, mutuamente embarazad<.~ para desafiar nuestras tniradas,
permanecimo mucho espacio con lo ojos fijos en el uelo, concluyend
por abrazarno · n il ncio e trechamente· por derramar
mucha lágrima. · por sentir, como abstraídos ~e toda acción
corp 'rea exterr.a, palpitar nue tr corazone creyendo e municar
1 uno al otro e n su rítmic golpear, todo los mo imiento
de qu fueran su ceptibles nue tra almas en el colmo de
la fuerza de u afect ... _Jamás podré olvidar todo esto.
Manuel onzález-su amor-para mí era bueno. Por eso
le dije á mi hermana que l aceptaría gusto o como hermano.
Siempr creí u corazón encillo. De pués upe que, á influjo de
los iaj s hechos fuera de la tierra, tenía su e píritu bastante
culti-: ado-en el sentido ambiguo, y que yo ignoraba en que
estilan hoy alguno la palabra,-y me enteré de que su gusto,
debido á su cultivo, calzaba un elevado punto por lo exquisito y
refinado.
En fin, se casaron.
___ . Me parece ver aún felices á González y á mi hermana,
el uno al lado del otro, tranquilos y confiados cuando novio ,
departiendo acerca de las infinitas y encantadoras pequeñeces
que son el alma del amor; creo aún presenciar la ceremonia de
sus bodas, en que él e mostró sonriente aunque severo, atildado,
elegante y decididor, tal vez; y en que ella, con su traje de desposada,
cubierta con su velo y ceñida la cabeza de azahares,
dejaba ver, con la tenue sombra del rubor en las mejillas, emo-cionada,
el alma. ___ Qué hermoso cuadro! No es, acaso, él,
huella de luz entre la sombras de la vida, lo más bello! Porque,
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264 EL ~IO::\TAÑÉS
qui{n puede asegurar que lo presentido, lo soñado, no sea sobre
lo real más vivo, más intenso! Quién, que lo estético no se halle
más conforme, ó se resienta menos de las caducidades materiales
de la forma, enredado, ó más bien, perdido en la urdimbre
de las infinitas vibraciones del deseó!- - -- sr! hermoso cuadro
que en sucesión constante y rápida, viene á ser reemplazado
por otros de tintes grises ó sombríos, en los cuales, como en
aquél, pero por la ausencia de la vida solé!mente, la vida del anhelo
aun perdura, ó mejor, surge clara, como prote ta en contra
de las mi erías terrenas .
. __ .Me parece ver aún el primer niíio , la ironía, ironía cruel, amarga, corro-
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27±
iva, de la que da á la plumas el temple de los puñales; de la
que abunda en las página del autor de Gulliver y del Cuento
de la Ti1la. Porque, y bueno es decirlo claramente, estamos ante
un libro tan de combate como cualquiera escrito para herir no
más. Se le verá sin duda sobre el bufete de muchos enemigo
de las ideas que exhibe, y serán ellos de los primeros en reconocerle
us bellezas y sus méritos: no menos sentirán por eso
que él es un arma, y un arma que les apunta al pecho. Por
cuanto hace á reflexiones, se dan la mano en los veinticinco capítulos
del olumen la erudicción y la estadística; el despecho
de un proscrito, las tristezas de un filántropo y los ccilculos de
un hombre de negocios-no por cierto de los hombres de negocios
á quienes muestra con sonrisa desdeñosa desde una de sus
páginas. ·
Pero si alguno de los rasgos fisonómicos del e critor ha tenido
campo para exhibirse en todo su vigor y con toda su magnificencia,
ha sido el rasgo poético. N o es preciso haher leído ~
1 arís, ese canto por excelencia de la orgía y de la gloria, cuya
e trotas rotu~das y armoniosas se siente estremecer. s cudida
por la tormenta de la pasión y el pensamiento ; no e necesario
conocer ese saludo desboz:dante de cólera, de ternura y de
entusia mo A mi I-adrc, en el Destierro, himno á un tiempo de
amor y de v nganza, que en uel e un reto colérico bajo u
formas de queja; nada de eso, ni lo er o á Rudolplt / ni los
_.-.:/. una Desconocida, para comprender que era un poeta el h mbre
que soñaba á orilla del inmenso rí ; porque es prcci o erlo
para poder e cuchar é int rpretar las voces de ese concierto má gico
que entona la naturaleza, siempre en vela para arrullar á
sus criaturas mientras duermen. Sólo á él, á uno de sus privile
iados, á uno de los capaces de comprenderla y de erter u
lengua á la 1 ngua de los mortales, era posible que quisiera consolar
en sus dolores de proscrito con aquellas palabra pronunciadas
por boca de su siervo, el río: " o llores por la suerte d
tu patria que es también la mía; recuerda que el poder de los
infames no puede perdurar. Si contemplas mis aguas después de
una tempestad, las hallarás cubierta de fango y de de. pojos de
la selva; mas han de pasar como pasa el reino de los malvados.
on esos los accidentes inevitables de la vida y de la naturaleza,
á que todos estamos sujetos, hombres y ríos, cada uno en u
esfera." ·
Para que surjan héroes la lucha es necesaria·
Es fuerza que haya víctimas para que surja altar
había dicho yá otro de los inspirados, otro poeta; y antes, había
habido una onda que exclamara:
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SA.XTIA GO PÉREZ TRIAK A. 275
I a m the wa ve of life
Stained with my margin's dust. __ _
Ni e el único capítulo del libro donde se alcancen á percibir
los eco de la lira bajo las frase galanas del prosador elegante
y atildado: cuando habla de los recuerdos en imágene de
Keats; cuando se extasía ante las ' i ione de lo que pudiera e~
el porvenir, si fu 'ramo haciendo el camino de la existencia como
una ociedad que marcha hacia su fin, y no como un rebaiío
que ·e empuja bajo el azote al matadero; cuando, al dar con una
muestra del legítimo hijo de lo bosque , independiente y altiv
como las fieras que rondan la espesura, pintó el fondo de rtqucl
cuadro, en el cual e de tacaba la gallarda figura del alvaje en
.;;u piragua primitiva, iluminándolo con todo el espler1dor de un
ol poniente gu parecía "una inmensa bola de hierro enrojecido
botada sobre la pampa, como i lo cíclopes y los titane cmpei1ado
en algún juego de pelota, la hubie. en dejado ol idada
en el amplio y espacioso campo de la pradera . in límites! ____ "
Es lo propio de lo poet.:t · la i ión, y es lo propio d u lenguaj
m o trar á los ojos de la multitud las figura que crea _u
fanta_ía, con todos · us relieves, como figura tangibles de nue. tro
mundo real. Y. ___ ¿no o parece contemplar sobre la in m en a
pampa á lo obr ros de la fraguas infernal soñada por los
gri e go , di parando el luminar del día s bre la filas de Jo _ tit -
nc , haciendo retcm lar el mundo con u altos y retumbar e l
horizont con sus grito ?
Poétic encontramos el libro del r. P ' rez Triana aun allí
d ndc es más s ri . Porque ¿no serán simples arrebatos de lirismo
u sueiío de progre o en aquello territorio , que no s 'lo
en Col mbia sino en casi todo ud-América tienen lo. g -
bierno echados en ol ido, tan en ol ido que no los ceden para
un contrato, ni utilizan para beneficio de un adulador, ni hacen
iquiera isitar por un piquete de la guardia pretoriana? Quién
abe? cabe que nos digamos, por otra parte. El porvenir va vertiendo
gota á gota su inmenso contenido, y hay gotas de ésas
que son trasformaciones capitales. Después de todo,
El poeta es el antro en que la oscura
Sibila del progreso se revuelve;
y tal vez haya algo de visiór. profética en los que hemos llamado
arrebatos de liri mo.
Con gusto llevaríamos adelanten u es tras obserYacione , para
ir página por página del libro anotando us bellezas y, lo que ería
aún más placentero, sus ideas, esas arrogantes y hermosas ideas
23
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276 EL :MONTAÑÉb
que se ven de pronto aparecer baj o la envoltura galana y armon
io a de las formas, como la páli da hoj a de la e ·pada bajo el
brillo de la vaina.
Los libros de la naturalezá de éste, producen, entre otra ,
una ínt ima satisfacción: la de eguirlos en su curso, yendo corno
el boga á popa de las embarcaciones, con la onda en la mano,
hallando una profundidad que en vez de decrecer, aumenta, y que
en más de un pasaje- i se ha de seguir el encadenamiento de
las idea del autor-llega á lo in ondable, por lo menos relativamente
hablando.
1 o podemo , sin embargo, ir más allá, porque carecemos del
e pacio requerido. os separamos del tema con pesar, pero al
mi m tiempo con la esperanza de que no tarde una pluma de
mayor autoridad, excitada quizá por nue tra mi ma deficiencia,
en emprender la obra completa y llevarla felizmente á cabo.
Por nue. tra parte, y para dar tin, queremos decir una palabra al
autor de las brillante página : Que no sea é te t-"1 último volumen
que ale de su pluma, sino antes, el primero de una erie
de ellos que, á la manera del que tenen1o'= delante, ean de lo
que e toman con placer, porque son corto por lo menos, y se
d jan con el pesar de que no hayan ido doblem~nte largo .
Lu ' go un oto más: que no deje su lira en el ilencio, sin
que antes, h y, cuando 1 fa oriti mo y lét. li onja, cada uno
por . u lado, llegan ha ta el terreno de la letra , y e ele a al
rango d genio á cualquier m di cridad que empuña el incen
·ario· que en tal emergencia, decimo , deje e cuchar la armo-nía
de u laúd pri ilegiado. El abe tañerlo. abe arrancarle
todo· u valientes one , entre lo cuáles e tá é e, con ecos de
rugido ·; de ollozo, que dio en la de pedida del pro crito ilu -
tre. 1 o e el tiempo de colgar la arpa como Israel de t rrado,
ino ante de .lleYarlas á anguardia arrancándole sonidos de
rebato. Víctor Hu o encontraba la falta de los Graco en
una época del Imperio Romano compens~da con la pre ncia de
J uvenal. Y si no J u enal ¿por qué no H ugo mi m o? ¿ erá impo-ible
que otra ez se e cuche la vibración vengadora de Los Castigos,
y lo será en el momento preci o en que es má nece aria?
Como quiera que sea, que el poeta se deje esc u char.
Medellín, Febre r o I 2 de I 898.
S. RE TREPO.
E RRA T A SUST ANCI A L
En el número 5, en el artículo ANTIOQUIA Y CAUCA , página 222 , línea 26 \
dice HIERRO; léase HIELO.
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RESE r'l. l\1:EKSU A IJ
(L\lPRE I01 E PER ONALÍ I 1A
LIBROS, y libros, y libro ; lo que Shake peare yá tradujo
"palabra , palabra , palabras". De veras que se me van
~~~~haciendo los libros como una pesaqilla. Y e:3 lo bueno
~~~·que yo soy de mi natural adorador del libro, materiali'
zación la más elevada de la palabra, esa quinta-esencia
del alma. Pero cuando veo por delante el saldo que me.
por mes va quedando á mi cargo de libros nacionales de lo· que
contraje compromiso-loco de mí! -de decir que pienso, aunque
muchos de ellos nada me hacen p(!nsar-por mutuas deficiencias,
lo espero-y otro me hacen que piense lo que Hamlet
quería hablar u na vez, "dagas y puñal e "; cuando recuerdo que
e e insensato compromiso me imposibilita para hablar-como
pueden hacerlo otros revisteros dichosos-dándome aires de abio
y de profundo y hasta de gracioso-que e la profundidad
urna-de tánta co a nue a y extraña como está ocurriend en
el mund , y ha ta aquí entre nosotros, me siento tentado á prot
tar del libro. Por ej mplo, qué reflexiones de grandio a,
amarga ironía no se le ocurrieran á uno sobre la alquimia y la
'anidad de la ciencia; sobre la avaricia y el afán enriquecedor,
y abe Dios qué má , al dar cuenta del de cubrimiento del americano
Emmen , que e tá haciendo oro de pe os de plata! A
qué profundidades de p icol gía ociológica (aquí "eché 1 resto")
obre las preocupaciones, la perversione , las injusticia de la
humanidad no podría llegar e al hablar del austriaco chenk, que
pretende haber encontrado el secreto para hacer nacer á voluntad
varones y no hembra ! Aquí delfemúrismol Con qué imbolismo
moralizante-con sus puntitas de ocialismo, como es
moda,-no se podría disertar sobre la mala partida que al entrometido
farsante del gu ano de seda le ha jugado el francés
Chardonnet, que está haciendo seda con hojas de árbol! Qué
ditirambo inocentones y sabiondos no me arrancaría sobre el
progreso indefinido y los futuros sublimes destinos de la ciencia,
el italiano Marconi que amenaza revolucionar al mundo, trasmitiendo
la energía el' ctrica sin necesidad de conductores metá-licos!_
____ _
"Y cuánta co as más que yo no cuento
Por ser empresa larga y trabajosa!"
Pero nó; nuestro recrudec-imie1Zto literario no da vagar para
eso, ni para hada. Y es lo malo que yo le noto al tal, algo de
forzado, de no espontáneo. La actual abundancia de escritores
en Colombia tiene, creo yo, el mismo origen que la escasez de
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278
!tombres de que todos se quejan. En efecto, en un país donde
ya no hay guerras; donde la política se acabó y las industrias
las acabaron,· donde las ciencias apenas si habrá quién la ospeche,
y la vida social no existe, todas las energía que la mera
lucha por la vida deja sobrantes se agrupan alrededor de la literatura,
único fogón que todavía arde y da calor. Y a í. jamás
hubo tantos periódicos como hoy, cuando el verdadero periodismo
no puede existir. · Como si lo periodistas arrojado de u
ca a no pudieran re olverse á abandonarla, y se quedaran comadreando
á la puerta. Hoy no hay que hacer nada, porque
nada h~n dejado qué hacer. Y el gran ejército de lo de ocupados
se refugia entre los libros-á escribirlo , uno ; otros, más
prudentes, á leerlos.- Pero llegan con un entusia mo fatigado,
de derrota. Y es nuestra literatura, no el solaz de un pueblo rico
que se da el lujo de descansar, sino los cuentos con que los
pobres entretienen el hamb~e en las noches frías y oscuras!
* .. *
Tan forzado es y tan estéril en resultados práctico e te
ntusiasmo artístico, que, sin ir más lejos, aquí, en e ta Antioquia
que e uno de su focos, una in tituc1ón eminentemente artística
y refinadora, que con grand ntusiasmo e fundó-la
E cuela de Música de anta Cecilia,-está á punto de morir d
inanición-por no decir hambre-y se ha visto obligada, para
con eguir f, ndos, á dar, en nombre la anta que ufri' martiri
en el Anfit atro roman una corrida de toro , únic re to e · i -
ten te de lo bárbaros espectáculos del Circo!-¡ h divina incongruencia
de la cosa !-Y aquí un paréntesis para decir que
en la dicho a corrida, si bien las dama. y lo toro -con u hermosura
aqu é lla , éstos con su bravura,-hicieron mucho en pro
de la Escuela, los toreros anduvieron de graciados, y el tiem po
más.
* * •
Otra empresa que muy de cerca e roza con la literatura
trae Antioquia entre manos: la erección del monumento que ha
de guardar los restos de Jorge Isaacs, legado supremo del poeta
á un pueblo que admiraba. Hemos recibido una circular en
que se nos excita á contribuír á la obra.
Elllfontaiiés hará lo que pueda; y si á eso se agrega lo que
pueden los demás, ella se llevará á cabo, y será digna del escritor
muerto-el más delicado y sensible artista que ha tenido
Colombia;-y de Antioquia,-el pueblo que entre nosotros a pira
á la supremacía en cultura intelectual.- Veremos si el cacareado
estetismo antioqueño-con el regionalismo ayudándo le-
hace su deber.
PRÓLOGU .
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Citación recomendada (normas APA)
"El Montañés: revista de literatura, artes y ciencias - N. 6", -:-, 1898. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3683767/), el día 2026-02-07.
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