DIRECTOR, LINO M. DE LEON
TOMO 11. { CSart.agena: @d;ubre 1893. 1 NÚMER0 8.
I. E. te reriódko no adm ite ~ubscriptorés;, ni de la ciudad ni de
fa ra de \ Ha.
2. Se veJlde, vllceá ndolv, en las calles. Tiene también por puntdS
de venta, la FAI del Continente All1 ericrlDo.
¿ De dónde proceden, por ejemplo, ]o Chibchas de
Cundinamarca, los Incas del Perú, los CarilJes de las
Antillas, los Quitus, los Cañaris, los Puruhnes, los babitantes
de la costa del territorio actual de la República
del Ecuador? Del estudio comparativo de sus idiomas
respectivos, parece dedueirse corno cosa averiguada
que los Chibchas son originarios de la Mongolia
y del Tibet, que los primitivqs Peruanos vinieron desde
la 'l'al'taria, que los Cañaris descienden de los célebres
Quichés de Centro América, que en el idioma de
los PurulIaes del Chimborazo se encuentran adultera.das
muchas palabras del idioma N ahual de Méjico y
elel Golfo Mejicano-siendo éste la cuna evidente de aq
uéllos-q ue las voces exóticas conservadas en ciertos
lugares de la Provincia de Manabí son explicables en
la lengua Maya de Yucatán, que los Quitus no fueron
sino Caribes venidos desde las Antillas, y que éstosoriundos
de los Caríos del Asia-raza aventurera cuanto
poderosa-se extendieron en el Paraguay y en el
Brasil, en el seno mejicano y en toda la parte norte de
.la América del Sur hasta las riberas del Amazonas.
El idioma Caribe, á su vez, parece tener analogías con
el de los Guancbos de las Canarias, del Lanzarote y del
Senegal, y el de éstos, á su turno, con el idioma de la
Berbería.
Prescindamos, pues, por un momento, de esa multitud
innumerable de voces quichuas conservadas en
nuestra plebe y de otros centenares de nombres de lugares,
de ríos, de montañas, de valles, de colinas, de
volcanes, de aves, de animales, etc. etc., que ,no tienen
explicación sino acudiendo á ese idioma de los Incas
que absorbió á los dialectos que se hablaron en el Ecuador
y en las regiones meridionales de Colombia.
Prescindamos asímismo, de esa otra legión de palabras
actualmente españolas, pero tomadas sin cumplimiento
á varios idiomas americanos. Entre éstas, las voces:
cacao, cacaotal, chocolate, metate, nopal, petaca, petate
y otras pertenecen al idioma Mejicano; caníbal, maíz,
sábana, tabaco, etc., son usurpadas al idioma de Haití;
canoa, colibrí, hamaca, huracán y otras muchas corresponden
al idioma Caribe' canchal agua, que designa un
arbusto, es corrupción de la voz chilena cachalagüén, y
otra variedad de vocablos que la lengua de Castilla ha
tomado de sus hijas por el descubrimiento, según puede
sostenerse consultando las obras del Barón Alejandro
de Humboldt, en especial su viaje á las regiones
equinocciales del Nuevo Continente, el Diccionario de
Construcci~n y Régimen del erudito filólogo colombiano
D. Rufino J. Cuervo, y más que todo, el Diccionario
de la lengua castellana de la Academia Española,
en su duodécima edición.
Fijémonos en otras voces de idiomas diferentes
que se oyen pronunciar de cuando en cuando en nuestras
localidades; y no queriendo que, respecto de su
origen, se dé crédito á nuestra palabra desautorizada,
apelaremos á las fuentes de donde. las hemos tomado,
en cuanto á su sentido primitivo y natural.
N uestro pueblo llama masato á cierta ma a ó pasta
de maíz, de plátano, de yuca, de zanahoria,-todo
nncochado- de que se sirve para preparar chicha; pues
bien: esta palabra ma~ato, con igual significado pertenece
al idioma Cueva hablado por algunas tribus del
Darién (47), siendo notable que pertenezca igualmente
al idioma Quichua. Nuestra plebe apellida huaricha á
la concubina de un soldado, ó á una mujer baja y conom
pida; pues bien: huericha, según el señor Cuervo,
significa mujer en el idioma Cumanagoto, hablado en
Venezuela (48). N uestros indígenas dan el nombre de
chaquín á cierto palo que sirve para sembrar, ó más
bien para cosechar las sementeras: Chaquen, era el
dios de los sembrados en la cosmogonía é idioma de
los Chibcha8. (49) A pellídase conuco una casucha inhabitada,
un tambo solitario: conuco, según el Barón
de Humboldt, es palabra del idioma Haitiallo; tiene esa
misma significación y se la encuentra igualmente en la
lengua Maypure. (50)
Llámase tamal á cierto compuesto agradable de
maíz molido y cocido, con carne y dulce ó sal: "tamhién
dccimos tamal cierta maza de maíz y carne," dice
el scñor Mel'chán, hablando de la fraternidad de voces
vulgan s entre Colombia y Cuba (51): ha formado
un tamal; decimos nosotros, cuando una persona ha
reunido, ha juntado cosas incoherentes y esparcidas aquí
y allá; pues bien: "tamal, significa.el que jun-
(47) Dr. Vicente Restrepo: Viajes de Lione\ Wafer. Capítulo ·
X .-Nota IX.-Repertorio Colombiano.-Número 4.-6 de Abril de
J S82.-1)ági lla 272.
(48) Cuervo: Apuntaciones críticas sobre el Lenguaje Bogotano.
Cito esta obra d~ memoria y no recuerdo la página.
(4Q) Dr. Zerda: "El Dorado."-Quijano Otero: Compendi0 de
la Historia Patria etc.
(50) Humboldt: Viaje á las Regiones equinocciales.-Tolllo II.
Libro IIl.-Capítulo IX.-Página 145 .
(SI) Mer"hán: Estudios Críticos-Estalagmitas del Lenguaje.Pagina
1.222.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
LA MISOELANEA.
ta, el que recoge lo esparcido, el que aumenta," en el
idioma Quiché de Centro América, según el erudito
Presbítero Dr. González Suárez, quien se refiere á E,U
vez al docto americanista· francés, el Abate Brasseur de
Bourbourg. (52) Nuestro pueblo, en fin, usa de la palabra
quingo, en el sentido de zigzag, vueltas etc.: forma
un quingo, dice, por formar eses ó vueltas; ahora
bien: la voz quingo, con esta significación es propia
del idioma Quichua, y propia también del idioma de
los Coconucos, según el General Mosquera. (53)
Según é5tas y otras palabras que pudiéramos citar,
exóticas en nuestra lengua y tomadas evidenteme~te á
las lenguas de los primitivos indígenas de Aménca,
¿ hablarían nuestras tribus yá expresadas, alguno ó
algunos de los idiomas Cueva, Cumanagoto, Chibcha,
Haitiano, Coconuco, Quiché etc.? Creemos poder asegurar
que no. ¿ Hablarían, al menos, el idioma Quichua,
que, más que aquéllos ha dejado entre nosotro.sen
nuestro lenguaje, en nuestros nombres de poblaclO
nes, de ríos, de montes, de objetos domésticos etc.,-huellas
tan marcadas que el tiempo no alcanzará tal vez :i
destruír? Tampoco.
Respecto del último, tenemos una pruebairrefr~gable,
prueba que convence más que todo lo que pudléramos
aecir. Pero para formular la prueba negativa respecto
de los primeros, se hace preciso establecer-siquiera por
probabilidades-los idiomas que hablaron nuestras, parcialidades
indígenas, sin perjuicio de hacer un lIgero
estudio comparativo de la desemejanza de éstos con aquéllos,
y exponer algunas otras voces tornadas de otros
idiomas, sin que por esto se entienda que ésos fueron
los que usaran nuestras tribus.
Sin embargo de lo dicho, siendo el idioma Quichua
el que más ha inftuído en el carácter de fluestrO
lenguaje vulgar, siendo el hablado tal vez por las tribl1~
quillacingas allende el Carchi, como Tulcán, Punta],
etc., habiendo comunica(;o quizá alguna de sus voces á
los idiomas Coche, Cuaiquel' y C..ooonuco, y por otras
razones filológicas, diremos una palabra de él y de los
idiomas Coche de Sibundoy y del hablado por los
Cuaiqueres, dividieudo este punto en cinco partes, así:
(A) Ni los Quillacingas, ni los Barbacoas, ni los del valle
de Athrís, hablaban el idioma Quichua.-( B) Tampoco
hablaban el Chibcha, Quiché, Coconuco, Jívaro,
Cuevo, etc.-( O) Idiomas Coche y Cuaiq uer : paralelo
con el Quichua, semejanzas y desemejanzas.-(lJ) Semejanzas
notables y comparaciones filológicas entre algunas
voces de todos tre , con las de otros idiomas.(
E) Sistema numeral comparado en varios idiomas.
§ Una palabra sobre las lenguas Cofana del Aguarico
y Zeona del Caquetá.
A ,
Tratando del idioma Quichua, había dicho yá el
historiador Velasco : "En las Provincias del Norte,
desde los Pastos, no se habla este idioma de ningún
modo." (54) Pero esta afirmación, sin pruebrt algull:1,
no nos convencía tanto como nos convence el siguiente
documento. Desde el 15 de Agosto adelante, del
año 1594, celebró en Quito su primer sínodo, el Ilustrísimo
D. Fray Luis López de Solís, religioso Agustino;
auster~ v propagandista, y cuarto Obispo de aquella
entonce~ vastísima Diócesis. Muchos sacerdotes ·
notables y entre ellos el Vical'io foráneo de Pasto, concurrieron
á las sesiones. Pues bien: en el capítulo 3. 0
de las Constituciones, se formuló un decreto, cuyo te-
(52) Dr. González Suárez: "Historia general Je la Rep,'t1>lic:.t ud '
Ecuador."-Tomo l.-Libro l.-Capítulo IV,-P~gina 178.
(53) General Mosquera: .. Geografía de Colombia. "-Página
40.
(54) p, Velasco: "Historia del Reino de Quito,--Tomo 1.Libro
III-§ 4, O-Página 95.
nor literal tomado de la Historia general del Ecuador,
del doctor' González Suárez, es como sigue:
"Capítulo tercero.-Que se hagan catecismos de
las lenguas maternas donde no se habla la del Inga.
"Por la experiencia nos consta que en este nuestro
Obispado hay diversidad de lenguas que no tienen ni
hablan la del Cuzco y la Aymará'y que, para que no
carezcan de la doctrina cl'Ístiana, es necesario hacer
traducir el catecismo y confesionario en las propias
lenguas; por tánto, conformándonos con ]0 dispuesto
en el Concilio Provincial último, habiéndonos informado
de la mejores lenguas que podrían hacer esto nos
ha parecido cometer este trabajo y cuidado á Alonso
N úñez de San Pedro y á Alon~o Ruiz para la lengua
de los llanos y atal1ana; y á Gabriel de Minaya, presbítero,
para la lengua Cañar y Puruhay; y á Fray
Francisco de Jerez y á Fray Alonso de Jerez de la orden
de la Merced, para la len,qua de los Pastos (de Pasto);
y á Andrés Moreno ~e Z.úñiga .! Diego Bermúdez,
presbítel!os, la lengua Qu~llac~nga; a los que encargamos
lo haO'an con todo cuidado y brevedad. "(55) El
original d~ este sínodo, ha sido leído por el autor á
quien citamos, ,pues, seg;~n .él dice, se COl?-S rva mau.uscrito
en el archl vo ecleSlastlCo de la Cuna MetropolItana
de la ci udad de Quito.
. Tenemos, pues, un documento auténtico, con ~l
cual podemos afirmar que ninguna de las lenguas QUlchua,
Aymará, Atallana, Cañar, Puruhá. etc., eran habladas
por nuestras antiguas tribus. Tampoco usaban
el idioma de los Jí varos, ni el de los Macas que n paI'ece
ser si no un dialecto del S:.íli va, de los indígenas
de este nombre, habitantes de la~ riberas del Orinoco.
11.
Dos tribus se conservan hasta hoy, desconocidas
quizá por los filólogos, pues jatn;í,s he encontrado elato
alguno sobre sus idiomas, ni siq ~iera lo be vi~t(~ clasiticados
ó enumerados entre los mnumerables Hhomas
de la América. Hablo de los Sibulldoyes de la actual
Provincia del Caquetá que vi ven á di tancia c~e unas
ocho leO'uas de la ciudad de Pasto, y de los Cumqueres,
antiguabtribu Quillacinga, confinados hoy en la Provincia
de Barbacoas.
Ambas pnrcialidades ~lahlan dialecto. c1ife,rcl!!eS
entre sí, aunque muy semejantes en. la pl'OnUTlClaC;OIl,
diferentes ta.mbién de la lengua QU1c:hua del Peru y
del Ecuador, diferentes igualmente elel Cafana ,de l()~
Aguaricos y del Zeona del CaC],netú, y uuyo ongell, ~s
desconocido para mí, ,í causa tal ve:0, . el: las pOquI~Imas
palabras que conozco de ~lpunos ,llho~nas ~ul'-Americano
, por cuya comparaclOn pudl~l:a lIIvestlgar su
cuna. Pero creo con bastante probabllldael-al menos
hasta que se me dernuestr~ lo contr'lrio-que el idioma
de los Sibundoyes, denomInado Coche, era el que 113-
blaban nuestras parcialid'ades compre,nelielas en la rr~
'1encia de Pasto, después de la eonq l11sta' y. q ue ~l }dioma
Cuaiquer era común entre las trIbus qutllacingas.
La prueba positiva de que nue~tras trilJus inJi~s
de Pasto hablaban el idioma de Sibundoy y los QUlllacingas
el actual de l?s Cua;queres, es u~~mente difícil
de establecer. PrImero, por el pequelllslmo conocimiento
que tengo de aquellos idiomas: del de' Sibundoy,
adem ~ís del sistema numeral, con~zco sólo u:
nas cincuenta á sesenta palabra.¡;:, aprendIda.s por ml
directamente de esos indios y con mucba dificultad
cuando he podido sorprender] os por estos l ugar~s J: vencer
su repugnancia ó su ~imidez; pel~o del de Cualquer,
apenas si conozco unas dIeZ, debIdo a la bondad de un
(55) Dr, González Suárez: Historia general de la República del
Ecuauor.-Tumo l.-Libru 1. Carítulo IV.-Pá¡inas 17'))' 17 :.Nota
número 10.
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LA ~ 2,f·ISOELA·N·-EA. 5
sacerdote que por algunos año~ permaneció con ellos.
Segundo, porque hay tradiciones de que en el pueblo
de La Laguna, q~e quizá sería el antiguo Imazacan:ata,
sus indios se servían de otro idioma que se extInguió
en el siglo pasado, que no era el Quichua ni el
Coche y aquél pudo haber sido el que hablaban nuestras
tribus de Pasto; y porque se me ha informado
también que los antiguos Mayasqueres-otra de las parcialidades
guillacingas-hablaban otra lengua, semejante
según algunos á la de Cuaiquer, diferente de ésta, según
otros, pudiendo ser alguna de las dos, caso de diferencia,
la que usaban los narices de luna. Y tercero,
por la falta absoluta de documentos precisos en que apoyarme,
siendo ésta la razón más poderosa.
Sin embargo de 10 expuesto anteriormente, es incuestionable:
1. 0 que los Cuaiq ueres eran una de las
treinta tribus de la extensísima Nación Quil1acinga y
que su idioma rico como se dice ¡::er, si no era el único
que hablaba toda e a nación, era acaso el más importante
y digno de ser estudiado, para inquirir el origen
de aquellas parcialidades, tanto más cuanto que al haber
exi tido otros, debió tener con ellos múltiples aflnidade
, ó :í 10 menos bubiera tomado para el suyo algunas
de las palabras de los de sus vecinos; 2. 0 que IQs
ibundoyes parecen haber vivido antes de la conquista,
en lo que es ho.Y el puehlo de la Laguna, puesto
que los Patocos y los Mocoas de la antiquísima Provincia
de Paria que habitaban más al oriente y _por tanto,
vllende los SibundoR vivían en las riberas de la Cocha
ó Mar Dulce y fue por temor de las armas españolas
por lo que a l!andonaron el Distrito de Pasto y se retü'al'on
á fundar el pueblo de Mocoa en el sitio que boy
ocupa. Los Sibundoyes, por lo tanto, demoraban en
el Distrito de Pnsto .v cunndo más á una ó dos legua~
del centro del val! de A thrís; 3.° que si el idioma de
ibundoy no era el común entre los habitadores de e.te
valle, conservado ese idioma basta hoy como testigo
único de los tiempos pretéritos, es admirable que no
tenga [lfinidad casi ninguna, como no la tiene ni con el
Putumayo, ni con el Cofano, ni con el Zeona, y tal vez
ni con los 35 restantes i<.1iomas ó dialectos hablados
en el vastí imo territorio de] Caquetá; 4. 0 que seg~n
parece, hay nombres en nue~tra. localidades de cerca
de Pa",to que pudieran tener su aplicación únicamente
en el idioma de .-'jlmnc1oy. Por estas y otra" razones,
deduzco que (~ te fue el lenguaje vulgar de nuestros
1 n ancnles, Zancuampués, etc., etc., y que el Cuaiquer
era d de los Qllillacingas ó por lo meno
desgraciadas, sea una de las formas con que se presenta
la pereza. Ahora bien; acostumbraos al descanso de
esa lectura insustancial que se llama novela, y después
no tendréis la necesaria elasticidad pura emprcnd.
er ningún trabajo serio que se roce con la inteligeuOla.
Si cuando me creía con derecho á pensar en la felicidad,
si en la época en que los resplandores del amor
purísimo de la esposa iluminaban mi alma y confortaban
mi corazón, hubiera caído este libro entre mis manos,
le habría puesto sin reservas entre las de aquellos
seres que embalsamaron mi hogar con su ternura, y
que hoy, sin saber por qué, há largo tiempo que viven
en el Cielo.
Este libro está para mí lleno de armonías: el carácter,
el hogar, la familia, el trabajo, la sociedad, la
juventud, el amor, la caridad y la esperanza, cosas todas
que se han tenido, pero que, salvo las que no están
sujetas al dominio del tiempo, han desaparecido para
siempre.
N.os es preciso levantar bien alto el carácter moral
de nuestra sociedad, porque, aunque sea duro confesarlo,
se va perdiendo gradualmente. En todos los
peldaños de su extensa escala se nota, con tristeza, que
vivimos guardando el equilibrio instable de una edücación
descuidada, que vamos empujados por una multitud
que se atreve inconscientemente á todo, que tiene
todos los vicios del pasado y los errores del presente,
multitud que ha bebido en el raudal amargo de la vida,
porque no se ha sabido organizarla p~ra que pueda
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LA JlISOELÁlfEÁ.
distinguir cuál es la fuente saludable. El ejemplo
debe venir de arriba abajo, del gobierno pAra con
la sociedad, . de los sabios para co~ los ignoran tes,
de los padres para con los hiJos. Siempre se baja con
más facilidad que se sube. Cómo hacer llegar el riego
benéfico del valle á las vertientes de la montafia? Para
ver la luz á larga distancia es preciso colocarla en
alto. Hé aquí por qué dista tánto de nosotros el sol.
"El Carácter" de Mr. Smiles es un libro de moral
en acción, un tesoro que es preciso que todos conozcan
y traten de poseerlo, porque todos somos agentes obligados
de la masa social. Se me dirá, tal vez, que está
muy por encima de la comprensión de ciertas inteligencias:
eso n'o importa. Cuando el niño no alcanza
con su manita la fruta apeteéida, viene en su ayuda la
mano dilipente de la madre: ella la arranca y...-ra hace
saborear a su tierno hijo. Todo es comenzar.
Aco.stumbrémonos desde temprano al trabajo, que
es el camino por donde se llega más fácilmente al carácter,-
y entonces el descanso, en vez de ser una de
las formas de la pereza, se convertirá en hastío y abu
rrimiento.
Convenzámonos: Nada hay comparable con la satisfacciQn
del deber cumplido, y el trabajo, que hay
quien mira como castigo, es el más hermoso que quepa
c~mplir á la human,idad.
(Escrito en 1883).
POR ti traigo á mi memoria
Los recuerdos del pasado,
Por ti el coraz6n llagado
Dulcemente latirá,
Que si obscura, densa y triste,
y un erial es hoy mi vida,
Llevo en mi pecho escondida
Lava que aun hirviente está;
y si los hielos del tiempo
Descoloran mis cabellos
y á sus pálidos destellos
Se vislumbra la vejez,
Esas elocuentes hebras
Que asoman en mi cabeza
Marcan sólo su aspereza
En mi yá marchita tez.
Mas el corazón, Señora,
Mi coraz6n no envejece,
Que aun tímido se estremece
Al soplo de una il usión ;
y de aquí que se entrelacen
y confundan en mi alma,
En el exterior la calma
y en el centro la pasi6n.
y acaso una voz secreta
Esto repita á tu oído,
Quizás te sea conocido
El contraste de mi sér,
Que en ti el sentimiento impera!
y el sentimiento es criterio
Que á veces lleva su imperio
A do no alcanza el saber.
Yo, por celebrarte, ufano
Invoco la Musa mía,
. De aquella dulce poesía
De u~ tiempo de juventud;
P.
y á la aspereza presente
De la prosa de mi vida
Pongo punto, y de seguida
Tomo de nuevo el laúd.
Que después de muchos a.i1os
Vuelvo á encontrarte, Sefiora,
Tan "hermosa y seductora
Como en un tiempo te vi:
Entonces la adolescencia
Derramaba en ti sus flores
y los brillantes primores
De una encantadora Hurí;
Tú: la reina de las bellas;
Así la voz te aclamaba
y la palma te brindaba
Con ardiente adoraci6n.
y cual vaporosa Ondina,
Vistosa, agraciada y bella,
Esquivabas la querella
De un amante coraz6n.
y te amé, cuando iri-itada
Contra mí ¡ recia tormenta!
Amenazaba sedienta
Mi pobre nave sorber;
y esa situaci6n terrible
y lo acerbo de mi pena
Tejieron suave cadena
Con que uncir á la mujer.
De ese tiempo, dí, te acuerdas?
J. N o guarda tu fiel memoria
U na deliciosa historia
Que pertenece á los dos?
Que mi corazón fue tuyo:
y eras luz, yo vaga sombra;
Tú la ilusión que amor nombra,
Yo el cuerpo que 8igue en pos.
y como rápido pasa
El rumor por la llanura
Así pasó mi ventura
Al soplo del vendaval;
Que la tormenta me trajo,
y ella me arrastró ¡ terrible 1
Tan lejos, que fue imfosible
Mirarte á distancia tá .. ..
Mas si esos tiempos pasaron,
Hoy te" miro muy más bella,
Que se realza tu estrella
Con los tonos de la edad;
y ]a acentuación es tánta
De tu belleza hoy en día
Que compiten á porfía
La ilusión y la verdad
y lo sabes-¡ Cosa rara t
Por extraña coincidencia,
Hoy como ayer, la violencia
Me arroja cerea de ti ;
Mas de este tiempo á aquel tiempo
Hay de por medio un abismo,
j Tan hondo 1 que por sí mismo
Te pone lejos de mí.
Que la que libre en un tiempo
El mundo cruzara altiva,
Hoy en red de amor cautiva
Mira á sus hijos crecer,
y no, la ortiga rastrera,
Iré á perturbar la calma
De que sé disfruta el alma
Del ángel que amara ayer.
(IGNOTus).
7
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8 LA M ISOELANEA.
-#Jml{~E Hmk~HIN~ '.
(Express-silhouette ).
• rc::=:JIJCIL;:> •
DUEÑO y señor de un d6n especial para ~ratar á las gentes; " . :
Señor y dueño de una palabra cuyo eco pocas veces se habra oIdo, ya que no bien esa
palabra abandona al labio que la pronuncia cuando es atrapada por el aplausp que la devora.
Más claro: tal parece como que las palmadas son el eco de la voz de JORGE HOLGUÍN. Y es
porque tiene una manera única de él para decir las cosas.
" Como escritor, es una mezcla de Bourget, Leroy-Beaulieu yalgún donairoso príncipe del
" " reinado de la cr6nica; príncipe que ahora puede ser Sarce.y, ahora Anatole France, según el caso.
Trata sobre cualquier tema, y no hay Director de peri6dico que ~o reciba .con marca~a s~tisfacci6.n las cuartillas
llenas de una letrita echada atrás, que es la letra de JORGE HOLGUIN; la mIsma, los propIOS caracteres especiales
con que cada vez que Maxim'/,'liano da á luz sus producciones, margina en la hoja. respectiva alguna frase, algún
recuerdo cariñoso qu'e viene á significarme que bien quiere el que es bien querido y nunca 'olvida el no olvidado
nunca. Excúsese esta ligera alusi6n á mi persona. , . . . ~
Decía yo que 10 que brota de la pluma de JORGE HOLGUIN lo reCl~en como gran suceso los Redactores o
Directores de hojas peri6dicas; pero no es esto solamente:-lo que ha escrIto JORGE HOLGUÍ~ hace multiplicar los
crujidos de la m~yor parte de las prensas del país. Tánf? así ~e repr~ducer;t sus artícul.os. . ~ ~' .
Que el pals reconoce los méritos de JORGE HOLGUIN. está de mas deCIrlo. A la mstalaClon del ultImo Sena-do,
sa1i6 Presidente del mismo por unánime elec~i6n. . ~, . ' " . • .
y ese joven que en tan elevado puesto asl les da poseslOn a los PreSIdentes de la Repubhca como pronunCla
los discursos de que he hecho mérito al principio de estos renglo~e8; ese joven que en punto á. respetabilidad bien
puede competir con el viejo de más pliegues en la toga y más rizos en ~a ~mpolvada peluca y más arrugas en el rostro
.... ése es el mismo que á la hora de las expansiones recorre con. SID Igual destrez~ ~a gama d.e .la, alegría hasta
dar con la nota que marca la afinidad de carac~eres y prepara el concierto de una cordIalIdad exqulsIta.
y vaya el último sorbo con el último bocado. .
"JORGE HOLGuÍN"-me ha dicho en alguna ocasi6n Don Rafael Núñez-"JoRGE HOLGUÍN es el hombre
que mejor conoce la historia contemporánea de este país!" LINO M. DE LEON .
RE(OUERDOS DE ALLA.
(HOMBRES NOTABLES.)
(Para La Miscelánea.)
.,. %s «:e
E L debate electoral había llegado á su período álgi-do;
en Bogotá la fiebre de política fue intensa,
Extranjero, interesado en conocer los hombres y la si·
tuaci6n de Colombia, me interesé en tratar íntimamente
á los diversos conductores de los partidos militante¡::,
Hubo un periódico, ent're los muchos insustanciales
é hidrófobos que se publicaban entonces, que coloca·
do en el terreno tIe la polémica ilustrada y culta lleg6
á cautivarme á tal punto que me entr6 una persistente
curiosidad por saber quiénes lo redactaban. Me refiero:i
"La Prensa", que sostuvo con bríos y lucidez la candidatura
de los Sres. N úñez-Caro. Me informaron que Don
Jorge Holguín era el alma de aquella publicación.
Los artículos de este hombre eminente, venían indiRtintamente
bajo los pseudónimos de San J ulián,
Maximiliano etc. Don Jorge posee el difícil arte de
hacer agradables las cuestiones áridas; puede decirse
que en sus artículos de entonces, no condens6 la discusi6n
en la persona de los 'candidatos sino en los principios,
en la política de cada uno de el1os.-EI estilo
de Don Jorge puede degenerar á veces en pomposo;
hay mucho colorido en la frase, colorido oriental que no
deja en la somqra la intenci6n. Como reflejo de lo que
escribe, de lo que publica, es el carácter del señor Holguín:
hablad con él y veréis c6mo anima la con versaci6n,
c6mo la hace interesante; á veces reiréis con el
gracejo andaluz, con laerítica del bogotano por temperamento;
tiene esa flexibilidad del gentleman que
consiste en acomodarse, en la sociedad, á la opini6n de
cada uno sin abandonar la propia.
Maximiliano es un economista sin esas punt'ls de
absolutismo que se transparenta en los estudios del Sr.
Borda. Hacemos memoria de la ardiente discusi6n
sobre. papel moneda y nuevas emisiones. La actitud
de Maximiliano ante una falange de periodistas, comerciantes
y hacendados, que protestaban en todos los tonos
de la escala, fue maravillosaménte imponente. Tal
parecía, y así lo fue en realidad, que á Maximiliano lo
animaba el honrado convencimiento, la fe profunda.
En esos días tenía ardor de trabajo; las columnas de
"El Correo Nacional" no eran suficientes para aquella
fecundidad. Hubo párrafos en la Bestia Negra, que me
causaron profunda sensaci6n. ol'que el periódico en
que escribo no es político, me pri vo del placer de reproducir
algunos de aquéllos.
El antor de la Bestia Negra es conservador moderno;
tie,ne muqlIa fe en el poder de la prensa que discute
sin aventurarse en los senderos de la calumnia. Ha
adquirido 11. clarivid~ncia, de que un partido necesita
de un maestro, de un leada , -qp. cerebro mis activo que
los otros cerel?ros, una voluntad enérgica, una tradici6n
encerrada en un cuerpo, una historia viviente.
Prestigio, mucho prestigio. Y ,luégo, disciplina: \1isciplina
consciente. Arrojad aJ acaso fuerzas sin (lil'l.')cci6n;
arrojadlas como un montón de papeles al air'e, y
las veréis gastarse sin utilidad, debilitarse sin proveel!o.
Es conservador experimentalista, sin cerrar los ojos
ante el rayo de luz que clarea en el ideal. No In inquieta
por eso un a.fán de reformas; tiene en cuenta antecedentes,
situaciones, m,omentos. Las ideas po!íticas son
como las semillas-germinan cuando ha llegado el momento.
Tratad de acelerar el movimiento evolutivo tle
un pueblo; tratad de hacerlo subir ,.á una cumbre, recién
salido de una enfermedarl, y al llegar á la cilmbL'<', por
causas de debilidad sentil'á vertigo,y caerá hecbopedazos
en las faldas. Dadle á un p~eblo libertades, si n haberlo
educado para la libertad,. y degenerará en libertillo.
Don Jorge Holguín contrajo matrimonio con una
hija del autor de Gon~alo de Oy6n. Holguín es rico;
trabaja con t~z6n en sus. ,empresas; tiene una casa en
Bogotá relat.~vamente lujosa para aquella altiplanicie;
aborrece las ' corridas de toros; es hospitalario.
Ha ocupado los puestos de Ministro del Tesoro,
Ministro en los Estados Unidos, . Gerente del Banco
Nacional. Es actualmente Senador por el Departa-mento
de Bolíva.r. .
Me han referido .en Bogotá qUf' en 1882, cuando la
feroz y sanguinaria Sal'ud Pública jur6 guerra á muerte
al hombre más ilustre d~, Colombia, el señor Holguín
lo llevo á su casa donde le prouig6 las atenciones
á que aquél es merecedor.
He de hablar con franqueza: no me gusta Maximiliano
como orador; el acento de su voz no persuade,
entretiene ............ Natura lo dio en este sentido
todo pa.ra Don Carlos.
OLIVERIO DE J ANIN,
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
LA M I S GEL A NE:4.··. ' 9
GABRIEL EDUARDO O'BYRNE.
( ¿ PARALELISMO? )
1
E STOY, lector, en un tranc~ apurado; trance que no digo se lo deseo á mi mayor enemigo,
porque creo no tener enemIgos.
Si los tengo, sin embargo, así así se quedará la cosa, y ellos me seguirán mirando de
reojo y yo seguiré deseándoles á ellos todo género de felicidades. Aquí paz y en el cielo gloria.
*
Me hallo, repito, en un trance gravísimo.
Porque, como lo oyes, voy á tener dos cuestiones.
Será la primera con mi seílora doña Retórica (c. p. b.)
Será la segunda con uno de mis más queridos amigos-con GABRIEL E. O'BYRNE.
U na y otra cuestiones, en fin, obedecerán á un mismo móvil.
y este 'móvil es el paralelismo que pienso estahlecer entre dos individuos de sexos distintos.
Ni la Retórica conviene en el por cierto modo trastrueco de sexos ni .... qué digo I á O'BYRNE cómo le va
á convenir!
. Á O'BYRNE mucho menos.
Vamos allá, y sea del caso lo que fuere; mas por 10 que toca al fallo que se dicte en este asunto, he de hacer
copartíc.;i pe de mi rl'sponsabüidad-si al fin resulta que la tengo-á un periódico inglés que acabo de soltar de entI')
las rnan()~,
Este peri~l1ico se llama P'ubl-ic Opinion.
(Al dar tántas explicaciones y, sobre todo, al citar el nombre del periódico-Public Opinion-cualquiera diría
que trato de atraer por cierto morlo á la opinión pública para que falle en mi favor).
Cren. cada cual lo que 'e le lIé su real gana, y adebnte, que basta de preámbulos.
*
Entre curiosidad y curio ida 1 de las t í.ntas que da á la luz Public Opin?:on, después que sale de RUS
artículos de rondo-artículos sesudos por demi', dicho sea de paso-me encuentro con algunos detalles relacionados
con la célebre cantatriz Albaní. Resulta que la Albani no ha tenido inconveniente en confiarle el secreto de
su hermosa y robusta VOLJ i uno de los contribuyentes literarios de los señores Cassell. "Yo, señor, "-le dijo ella
:.í. él-" observo estrictamente el régimen siguiente : ut1tes de aparecer en el teatro no hablo lo que se llama una sola
palabra, ni '}Ja:'a dirigír.'ela n, mi marido. Si ocurre, sin embargo, el caso obligado de tener que de. plegar los laLios,
hablo, sí pero lo menos posible, y e 'o vaJiúnJom ..... de cuchicheo;:,. Me siento á leer en el lugar más solitario, á
leer tranquilamente, alvo por SUpU /~sto, el caso de que tenga que e tar ensayando. De cuando en cuando doy mis
paseos por la tarde, pero ni aun en ellos admitf
) compañía de nigún género. Tomo mi comida i las tres, y me
resi. to á ver á todo el mundo, hasta que voy al teatro,' Otra de sus máx.imas es la de no cantar jamás dos noches
seguiL1a , porque para ejercitar la. voz llehidctmcnte-dice - no on suficientes veinticua.tro horas. Por último, la
Alballi observa la e. trictn. regla de no cantarle á sus amigos' de modo, pue::; que el que quiere deleitarse con su
vo/. tiene que. ir al concierto ó tÍ la óp m.
*
Lector : corn 1,) hab¡ á-:; comprendido, está ti raJa la primera línea para el paralelo de que te hablé al principio
de este mi artículo.
y ha hecho de línea, la Albani-¿ no e verda<..l?
-:;.
Pues bien: ahora me falta la otra línea"y hará. de tál O·BYRNE.
Pero, a.1 llegttr aquÍ, he reft'xionado un poco. Tener cuestione con una muj r .... no es de caballeros. Por
tanto, señorn doña Hetórlca, muy señora mía, no pensé .... no creí . ... perdone usted ... .
P or otra p:1.rte, no es de amigos di ... gustarse entre sí. En tal virtud, GABRIEL, mi querido O'BYRNE, vengan
eso' cinco.- QueJas fuera de estos renglones por un momento, y hará de línea paralela con la Albani, tu J\,fusa. HalJlaré
de ella :
-Canta tu lvIusa como la Albnni.
Pulsa un laúd de marfil,
y son de oro las Guerda' de ese la.úd.
- ¿ Te acuerda de aquella noche?
Dejámos el perfumado recinto y se hablaba mín ele la Deidarl que es tuya.
Se hablaba aún de un lu cero que había Lrillado soore la frente de tu Musa I
Lucero que parecía un diamante.
" Qué pie ha tan linda!" me dijo una niña,
U na niña tan loza.na como tu M usa.
*
Entre 10 que no hay paralelismo de ningún género es entre lo que hace la Albani y lo que acostumbra hacer
la Musa de O'BYRNE. Aquélla no habla ni una palabra antes de cantar en el teatro, y ésta no se vale de auxiliares
ó recursos de ningún género para hacerle decir él O'BYRNE, versos que siempre son gorjeos, estancias que son
siempre himnos. Aquélla habla á veces en cuchicheos, y ésta le hace soltar á O'BYRNE, con frecuencia, estridentes
carcajadas que en nada menoscaban la sonoridad de dichos himnos y estancias á]a hora en que está lleno el teatro
ó la concurrencia la velada literario-musical espera ansiosa el principio del acto. Aquélla no canta dos noches
seguidas; la de O'BYRNE pudiera cantaren la música del IIomero de antaño y de los Rafael Núñez y Núñez de
Arce de hoy, noche por noche. La Albani no les canta á sus amigos; la Musa de O'BYRNE les canta en sus momentos
de alegría, y en süs momentos de tristezas les canta también con el último canto del cisne.
LINO M. DE LEON.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
10 LA Jl180ELANEA.
(EN UN CANCIONERO)
Si en tus jardines, cuando yo muera,
cuando yo muera brota una flor;
si en un celaje brota un lucero,
brota un lucero que nadie vio;
y llega un ave que te murmura,
que te murmura con dulce voz,
abriendo el pico sobre tus labios,
10 ql1e en un tiempo te dIje }o ;
aquel celaje. y el ave aquélla,
y aquei lucero y aquella flor,
serán mi vida que ha transformado,
que ha transformado la ley dt! I )jos!
Serán mis fibras con otro aspecto '
ala y corolas, ascua y vapor;
mis pensamientos transfigurados:
perfume y éter, arrullo y sol.
Soy un caúáver-¿ cuándo me entierran?
Soy un viajero-¿ t:uándo me voy?
Soy una larva que se tr .nsforma ....
¿ Cuándo se cumple la ley de Dios?
¿ Seré yo entonces, mi blanca niña,
celaje y ave, perfume y flor?
S. DfAZ MIRÓN.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
LA J:lISOEL'ANEA. 11
LOS TITEf\ES DEL SA.NTO.
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L o dicho, continuó Paco. Era una pa ión loca
--- la que me inspiraba aquella mujer.
Si tú la hubieses conocido entonces, recién llegada
de su tierra, con aquellos ojazos f.uer~emente ra~ga
dos, como si temieran no dejar espaclO a las pupIlas,
negras como el abismo; aquel pelo lustroso, fuerte, ondulado,
peinado de un modo original! con algo de la
gitana y algo de la señora; aquella cara mate con un
vello finísimo delicado, como el del melocotón, y aquella
boca entre~bjerta, llena de tentaciones, te hubieras
vuelto loco, tan loco como estaba yo por entonces.
Pues ¿, y el talle? lo Y la morbidez de ~ormas? ¿ Y
la dulzura de curvas? N o había otra mUJer como aquélla
en todo Madrid.
Andaba de un modo tan cadellcioso, tan provocativo,
y sobre too. o, tenían una g~acia a9uellas pal.abras
suyas dichas á medias con el deje partlCu~ar y ?lImoso
de las gaditanas, que era cosa de echarcie a lLorIr euando
decía:
-¡ Ay cbachito mío y cuanto ha ta?'dao! j J esú,
pué no iene poco serio! j Por la saluslta tuya y la
mía, que no quiero en el mundo más que á ti!
y yo lo creía, ¿ cómo no? N o ,me separaba ;le ella
más que breves instante, y sus oJos me segulan en
mis ausencias; tal era mi ilusión corno cuando estaba á
su lado.
j Qué 130ras tan felices! "Imposibl~ hubiera yo
creído que aquel amor que haCla aruer rms venas, como
si tuviera fuego en el cbrazón, llegara á apagarse
algún
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"La Miscelánea - N. 8", -:-, 1893. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3683216/), el día 2026-02-06.
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