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EMETERIO RODRIGUEZ N. avisa
á quien le mandó hacer una bomba
\ de hierro colado y que le dio como anticipo
cuatrocientos pesos, ya va para un
año, que por perjudicarse en sus intereses,
sólo le concede sesenta días más de
pIno para que arregle su cuenta; y que
, pasado este tiempo, dispone de dicHa
bomba. .
Junio I~ de 1902. 5""':3
GRAN RIFA DOS CASAS
Con permiso de la autoridad y bajo su inmediatfl. inspección y vigilancia se rifarán públíC~~ente DOS CASÁS de propiedad del Sr. GuitI~.
ttno T()rres, ubicadas en esta ciudad, sita la una en la 'calle 12, número 104, antigua del Sr. Aurelio París, y la otra! en la carrera 8~, número 5'25
{prolongación de la Calle de Florián), recientemente construí da por el Sr. Luis del Castíllo. . ;
La rifa tendrá lugar una vez vendidas las diez mil boletas de á trescientos pesos cada una, en que se ha dividido la suma de TRES MILLONES
DE PESOS, monto del AVALÚO PERICIAL de las mencionadas fincas.
Sistenta de '" rifa
Se colocaran en una urna construída especialmente los diez mil números correspondientes á las diez mil boletas, y se sacarán á la suerte,
uno á uno, á' razón de dos mil números cada día. De estos dos mil números se reservarán diariamente LOS ÚLTIMOS DIEZ que salgan, .los cual~s
.6ntralffln á un segundo sorteo. . ~ ,
Extraídos ~n los cinco días los diez mil números, se procederá el sexto día al segundo sorteo, al cual entrarán UNICAMENTE LOS
CfNCUENTA NUJ\,IEROS que en junto hayan quedado reservados. . ' -
Los primeros cinco números que salgan en cada uno de los cinco días del primer sorteo, ESTÁN PREMIADOS con la suma de OCHO
,MIL FliSeS CADA UNO.
El número inmediatamente superior y el inmediiatamente inferior á los cincuenta números reservados en el primer sorteo, GANARÁN
l<1'iL PESOS CADA UNO. .
El p'enúltimo número que salga en segundo sorteo GANARÁ LA CASA DE LA CARRERA 8~ Y el último número CAN ARA LA
GASA DE LA CALLE 12. .
EL BANCO· INTERNACIONAL
~aran,tiza la devolución del valor de las boletas compradas, para el caso en que, por cualquier motivo, no se llevare á efecto la rifa. En este Esta~
Metimiento se consignará de hoy en adelante el valor de las boletas, y á la presentación del recibo del Banco, se expedirán éstas por la respectiva
'df[cinéi encargada ~l efecto, cuya dirección se avisará oportunamente al público.
El dueño de las fincas que se rifan se ha reservado el derecho de no llevar á cabo la rifa si pasados sesenta días no estuvieren colocadas
en su totalidad las diez mil boletas y no le conviniere ampliar el término fijado. Cinco por ciento del valor total de la rifa ó sean ciento cincuenta
mil p@s~s se consignarán la víspera del primer sorteo con destino á la Beneficencia.
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Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
"EL COLOMBIANO"
}'undador-Rc(lactor:
D· EUCLIDES DE ANGULO
EL TAUMATURO DE PADUA
Hoy celebra la Santa Iglesia
la fiesta de su incomparable lu chador,
cuchillo de la herejía; y
con la satisfacción propia de
nuestro corazón cristiano, cedemos
las columnas de nuestra hoja
á los distinguidos escritores que
se han servido enviarnos los notables
artículos encomiásticos que
nuestros lectores encontrarán en
s~guida:
EL SANTO SABIO
Generalmente se estudian y admi.
ran de preferencia la virtud heroica y
-el carácter sobrenatural de ANTONI
DE PADUA, tarea noble y trascendental,
propia de almas capaces de comprender
y admirar los profundos secretos
de la gracia divina en los hombres
privilegiados con las caricias del
cielo. Pretendemos nosotros hacer algunas
breves observaciones sobre una
de las múltiples fases de este varón
extraordinario, de este jJoliedro de las
perfecciones de la naturaleza humanoangélica,-
su sabiduría.
Desde niño, llamaron la atención
de los doctol;; los precoces talentos de
Fernando de Bouillón (que tal era ei
nombre de familia del que más tarde
se llamó Antonio): todo lo comprendía
y adivinaba sin esfuerzo, y yá su
inteligencia se elevaba á regiones donde
no penetran sino los entendimietltos
avezados á profundos estudios· y á
sostenidas meditaciones. Su memoria
era maravillosa: jamás olvidó lo que
una vez había leído. No es extraño
que con tales dotes naturales hubiese
acopiado en su mente ricos tesoros de
ciencia que hicieron de él el hombre
más docto de su época. Era tan feliz
su facultad retentiva, que llegó á pos
·eer por completo la Biblia, en términos
que, al decir de autores contemporáneos,
si se hubiesen perdido todos
los ejemplares, él habría podido
dictarla. Como le hubiese el Papa Gregorio
IX oído predicar en Roma, quedó
sorprendido de la facilidad con que
reproducía el sagrado texto, y lo llamó
Arca de la Alianza, para dar á entender
que el sabio predicador encerraba
en su mente la Escritura, así
como el Arca encerraba en su interior
las Tablas de la Ley.
Como orador, Antonio de Padua
fue un verdadero portento. U na circunstancia
curiosa dio á conocer esta
dote suya: como estuviesen una vez
reunidos varios jóvenes religiosos, el
superior manifestó deseos de que alguno
de ellos dirigiese á los otros algunas
reflexiones : todos se excusaron;
y entonces él ordenó á Antonio
que lo hiciese. Subió éste á la cátedra
é improvisó un discurso admirable
que dejó sorprendido á su auditorio.
Así se reveló su genio, oculto hasta
entonces; y desde luego el joven religioso
emprendió su carrera de orador,
que tántas maravillas efectuaría
en el orden moral y tántos errores disiparía
en el campo de la controversia.
de su elocuencia se juntaba el prestigio
de sus virtudes-que su predicación
p roduj ese frutos copiosos en el
sentido de la transformación de las
costu m b res.
La fábula cuenta de Orfeo que
amaInaba las fieras con las armonías
de su lira. Este prodigio lo realizó la
elocuencia de Antonio de Padua.
Apoderóse de varias provincias de Italia
un tirano llamado Eccclino, hombre
brutal oue derramó mucha sangre,
concul~ó todo derecho y se burló
de toda autoridad así en lo humano
como en lo divino. Antonio tuvo la
osaelía ele enfrentársele, y le habló de
.·11 manera, que cuanrlo todos temían
un df:senlace siniestro, el tirano se le
rindió humillado y arrepentido.
o sólo fue orador: también ejerció
el profesorado; enseñó en Monpellier,
Bolonia, Tolosa y Padua, y
sus enseñanzas formaron discípulos
que más tarde rindieron abundantes
frutos de sabiduría. Con razón se le
consideraba como una de las más brillantes
antorchas de su sig·lo.
Como contro.-ersista era temible.
LIamáronlo martillo de los herejes,
porque su invencible dialéctica desmenuzaba
todos los errores. Muchas
veces se vio á hombres obstinados en
tal ó cual doctrina heterodoxa deela-rarse
vencidos bajo los golpes de su
argumentación, y postrarse ú su pies
pidiéndole perdón y luz. De esta manera
ei joven filósofo abatía la soberbia
de las inteligencias y abría ancha
brecha en el terreno de los principios
fundamentales del orden social. Obtuvo
en este campo triunfos tan trascendentales,
que logró matar inveteradas
rivaEdades de partidos enconados,
atrayendo á la paz á parcialidades
empeñadas en contiendas ruinosas.
De aquÍ el que el grande hombre fuese
considerado como un i.ris de alianza
en merlio de las tempestades de los
oriios y la guerra.
Es muy común la preocupación de
que la piedad apoca el espíritu y corta
las alas del ' genio. I ó : la fe se
aviene muy bien con las lucubraciones
ele la inteligencia. Cuando se ve á
un Antonio de Padua conquistar las
palmas de la elocuencia y la filosofía;
cua¡:do se ve á un Tomás de Aquino
rivalizar á A ristóteles en las luchas
del entf:ndimiento en busca de las leyes
de la verdad absoluta, se comprende
que la pretendida oposición entre
la ciencia y la fe no pasa de ser uno
de tántos lugares comunes con que la
incredulidad embauca á los espíritus
de cortos alcances. La ciencia y la fe,
el genio y la santidad se unieron tan
estrechamente en Antonio de Padua,
que no es fácil determinar dónde comienza
el sábio y dónde el santo,
dónde la luz de la ciencia y dónde la
luz de la virtud, El hombre y el ángel
fundieron en úna su dobl~ naturaleza
para constituÍr un ideal de perfecciones
que ha sido, es y será una
de las más preciosas glorias de la especie
humana.
E. A. B.
Bogotá: ] unio 13 de 1902.
- - >O!<-
SAN ANTONIO
Pocos oradores han obtenido los Tan constante como la suceSlOn
triunfos que el elocuente Antonio. del tiempo, como la renovación de
·Baste decir ·que cuando en alguna los seres, es " el milagro permanenparte
se anunciaba que iba á. predi- te" de que habló Victor R ugo.
car, ese día se paralizaban allí las La acción sabia y abarcadora hasta
. transacciones comerciales, y todos, lo infinito del socorro providencial-.por
acudir á oírlo, daban de mano á que es el influjo naturalísimo al prosus
faenas. i Y cómo dominaba los pio tiempo que misterioso del Creaánimos!
Ejercía tánto poder en los dor en la conservación y dirección
corazones, que los transformaba á su de su obra; ese peso, númer o y me voluntad
y los derretía al calor de su dida infa libles; aquella omnipotencia
elocuencia. Las lágrimas de los oyen- que mueve y hace g irar en inmortal
tes eran los aplausos que se tributa- equilibrio los orbes sacados de la nada
ban á aquella palabra avasalladora del caos, y que hace sentir ias perque
se abría paso por entre las pre- petuas compensaciones del rodaje del
ocupaciones y los intereses transitorios universo moral; la atención varia y
hasta penetrar en las intimidades del múltiple, tan concreta como genera-
~ alma y efectuar en ella esa revolu- lizada, que presta el Ordenador de
ción psicológica que se llama co?wer- las cosas, el D ueño de la vida y de la
sión, gran prodigio moral, muy supe- muerte, á la marcha y al destino de
rior á los que en el orden físico lIa- los individuos y de los pueblos; el
mamos milagros. giro genera! de los acontecimientos,
Nada tiene de raro el que pobla- bien sea que sigan una economía or- I
dones enteras volasen á r~dear la Cá-j dinaria en su curso p.arci~J y en su totedra
del grande orador, nI tampoco- tal desarrollo, sea que sobrepa en
si se tiene en cuenta que al encanto todo recurso, toda previ~ión y todo
EL COLOMBIAN O
medio humanos; tocIo e5to nos trae á
una conclusión que excluye, que debiera
excluÍr de la mente cristiana el
concepto de casualidad y hacer inusitada
en l abio ~ fieles la palabra misma
que lo ex¡.'re' 3. ; porque en ella se
abriga cuando "'enos una forma de
la vacuidad el lcngt aje, u na de las
ru t inas de lo e' ,."neo, refugio del convencionalismo
_ la superficialidad de
observación, j.J no meditar en, por
no rastrear,' ()s Jos datos de los
probl emas qUt 'lela cual le plantea
el discurso de fopia vida, á más
de los trascen<1 nies que el estudio de
la Historia SU1Jlllli"tra. Sólo en la
Mano del podLr absoluto está la clave
de lo ostensible de lo oculto de la
creación. Es en el Cielo donde se labran
los tejidos de ucesos á que
nuestra vista no ha podido jJreasistir,
siendo allí donde se opera, además,
la mutación de los males en bienes.
Allá, muy en g rande y en lo más
alto, 5e liqu ida, en fin de fines, la divina
vol untad, sin perjuicio del libre
albedrío en el mayor circuito ele todas
las potencias fmitas que corresponden
al hombre. __ _ ,Oh! aunque no fue-ra
sino por alcalizar la sabiduría del
más allá, debe,-' ' rder los creyentes,
las al mas relig · ~s de los intelectuales,
sobre tocio, en desmedidos deseos
de llegar á puerto de eterno salvamento,
ya que f.')lo en el último dÍalo
revela el E,·· .gelista predilecto-
1m el último 1_ ( do velo será deseo··
rrz"do.
Varias manllL:,..aciones de la Providen
cia se pallJ?l1 en el hecho sin
treguas de em L rarse el remedio al
alcance de la t ' medad; el bálsamo
aliado de la , . da; el reencuentro
tras de la pérd, el sustituto en pos
del proveedor lecido; la playa al
recibo del nat 19io; la resignación
cerca de las L Las particulares que
fuera de su oc n se alzarían insu-fribl
e ; en ur ¡labra, el consuelo
junto al dolor, ) lo que es más, en
frente de la 1111. te la esperanza supenor
de la ViL •.
Saliendo de l órbita individuo1,
en vastÍsima e",,-_vnsión, en entidades
complejas y soc, les, se ve la misión
determinada de lOS agentes de Dios,
segtín 10 reclame 1 las necesidades de
carla país y ele e, la época.
Antonio de Padu, , en su teatro y
en su tiempo, <.!> uno de estos ejemplos
grandiosos.
Il
Un anali sta-Ldio Policiano-recogió
las me11l ü1 ¡as contemporán~as
del predestinado, desde la más tierna
infancia.
No vamos á seguir itinerario biográfico,
sino apenas á. fijar brevemente
uno que otro punto de esa fecunda
trayectoria..
A los rliez y . <:i5 años de edad, en
Coimbra, ciudad portuguesa universitaria,
ya el avauc _ ( e su austeridad
y la pureza de sus costumbres, dice
un concienzudo narrador, le señalaba
á la admiración de los justos y á la
secreta animadversión de los· protervos.
Los de su ca a lograron arrancarle
de los bancos d la eSCtle a, y voh·ió
al palacio de Lou·l!on, " jo· n, bello,
_ L __ _
inteligente, abierto el espíritu á torios
los horizontes del pensamiento, caballeresco
y generoso ei corazón."
Lisboa, en 1195, fue dotada con la
cuna de ese noble descendiente de
héroes de la primera Cruzada y del
primer rey cristiano de apellido francés
en J erusalén. En línea recta podía
ufanarse en su ascendencia nada menos
que con Godofredo.
Solicitado, pues, el gentilhombre
por las alegrías del mundo y las disipaciones
cortesanas; rebosa.ndo de sí
torre;1tes de ¡yracia comunicativa; naciando
en pr;~rogativas y rendimientos
debidos al fausto y á la fortuna de
su hog-ar; en medio de todos los
atractivos de ia voluptuosidad de una
ciudad capital, y con la perspectiva
rle una herencia cuantiosísima que
hubiera de coronar las exigencias de
una hermosa y mimada juventud, así
aiJareció el escolar en la brillante so
·ciedad ·de Lisboa. Pero en medio ele
esa vorágine, "él sometió el cuerpo
al yugo g lorioso del espíritu JI; y resolviéndo.
se valerosamente á romper
con todo pc:l ig roso halago, para seguir
las dulces y apacibles mociones
del alto bien·, furtivamente, sin decírselo
á nadie, dejó la pompa de su morada,
dijo adiós á placeres no gustados,
y s;: escondió en un convento de
agustin os, á las puertas de la metrópoli,
donde, con el desdén del mayor
convencimiento, dej:S las vestiduras
de su nobleza por el burdo paño del
novicio premostratense.
Vencidas todas las instigaciones que
de fuera le cayeron para sacarlo de
su refugio, al fin quedaron reducidas
las entrevistas en su claustro á sólo con
los alI eg-ados y amigos piadosos. Pero
aun en esto veía cierto estorbo á su
recogimiento, y después de mil esfuerzos,
precisado por su espíritu de
sacrificio á dejar la ciudad natal y la
comunidad que le dio el primer ospedaje,
pasó á Coimbra de nuevo,
en esta: vez al convento llamado Santa
Cruz, que se ha tenido como .el Na
zareth elel postulante de la vida. religiosa.
Allí pasó lo mejor de su juventud,
en las meditaciones del silencio
y de la oración, en los provechos de
la virtud y del estudio.
Al fin ingresó al convento denominado
San Antonio de los Olivares, en
las cercanías de Coimbra, instituto de
los Hermanos Menores fundado por
S'ln Francisco de ASÍS, tan pobre
como el de la Porciúncula. En ese albergue
cambió su nombre de pila y
de raza por el del primer ermitaño.
Como tánto ansiaba compartir la
suerte de los mártires en países infie les-
y con ese principal propósito había
entrado á la orden que por entonces
los suministraba- completa yá
su investidura sagrada y hechos solemnes
sus votos- obtuvo despacho
al interior de Egipto, cuyo suelo e ·. aporaba
sangre de misioneros, á los
golpes de la cimitarra de Mahoma.
En Marruecos cayó con fiebre maligna,
y se le ordenó volver á Portuga
l. E n la travesía, ráfagas tempestuosas
lo arrojaron á las costas de Sicilia.
En un convento de cofrades suyos
halló la acogida que necesitaba.
Más tarde pasó á Monte-Paolo, y
en una gruta vecina, con permiso de
sus superiores, se tornó en "el contemplativo
sublime " de que habla la
liturgia. A poco tiempo debía verificarse
en Forli la ordenación de muchos
jóvenes religiosos, y allá fue lIevado
el solitario por el Provincial, en
compañía de los ordenandos, los cuales
debían ser exhortados por un maestro
e:n Teología, que faltó en ~I momento
preci?p, y para reemplazarlo
improvisadamente hubo de obedecer
Antonio el mandato de quien lo ponía
en tal aprieto, en la persuasión de
que el Joven asistente e¡;¡, Su vida habda
leído otra cosa que el breviario.
A aquel concurso le tocó, pues, por
modo súbito oír el portento inicial de
la elocuencia y erudición del h,\lmilde
profeso, tenido hasta entonces entre
sus hermanos como incapaz de salir
de los menester~s domésticos de Ínfima
categoría, en que él mismo se había
empeñado.
Hasta aquí, puest9 yá en la vía de
la carrera triunfal de sus predicadones
, creemos cumplida en lo primor,.
dial la larea de coordinar el hilo cronpló\
5ico de la primera faz de la exis~
tencia del asombroso arrastrador de
multitudes. Requeríase este apoyo en
relato en que están de acuerdo todos
los historiógrafos, para hacer corriente
una noción que no es la vulgarizada
cuando se trata del Taumaturgo.
Vino á ser profesor de Teología, encargado
de esta cátedra por el Seráfico
de Asís, y tenía un admirable
manuscrito, fruto de las más altas lucubraciones
personales. A él se deben
las pri meras concordanáas morales de
ia Biblia. De las lecciones que dIO en
Monpellier ha quedado el Comentario
df: los .salmos. Del resumen escrito de
sus predicaciones ha salido inspiración
para muchos. Fuera del esbozo
de sus Sermones, ha quedado el . CofIleutario
místico, y ampliado todo el
del Antiguo Testamento.
A ninguno como á él pudiera aplicarse
aquel ser piadosamenle sabio y
sabiammtl pz·adoso, requerido por San
Agustín. Tal era su ciencia, que en
vida mereció, después del éxito de un
sermón en italiano ante treinta mjl
oyentes, mereció del Papa Gregorio
IX el dictado de Arca dd Tt:stamento
y tesoro de la EscrÜura Santa. Por eso
se le representa con la Biblia. La ~ristiana
juventud dada á los estudios,
en Portugal, le tiene por inspirador
de gran provecho y adelanto, como á
Dom Bosco en Italia.
Según uso escolástico en colegios de
la Edad Media, el nombre de Antonio
de Padua se acompañaba de esta
inscripción, como síntesis característica:
Vir utiqlt~ famosus, Idoctus d pius, magua
littera/ura on¡atus d gloria meritorum
stipatus.
Basta lo que antecede para hacer
caer en la cuenta á la generalidad de
los lectores de la verdadera órbita trazada
por San Antonio en lo intelectual.
N o es el abogado de vulgaridades,
por patente que sea su protección
para con los Ínfimos y aun en
cuanto á las necesidades más pequeñas.
Su gloria no quedaría en lo justo
ni en ;:érminos literarios expuesta, al
reduclrsele, como 10 hace D. Pedro
A. de Alarcón, á ser .el intercesor de
"las niñas enamoradas;" ni limitando
su padrinazgo tan sólo á la servidumbre
doméstica .. :Por otra parte, si es en
verdad el Patrono de las cosas perdidas,
no por eso deja de ser guía de
los varones espirituales, . al propio
tiempo· que el más próvido socorredor
de pobres. En suma, hay que considerarlo
en su múltiple punto de vista,
como el santo de todo el mundo, anti.:
gua aclamación que reproduce en verso
el R. P. J. Chrysostome en sus
Voiz célestes.
III
Si bien las brisas del Tajo, en Portugal,
acariciaron la primera infancia
del mago divino, en Francia transcurrieron
los más variados recuerdos y
huellas de su bendita labor, y en Italia
se efectuó lo más decisivo y valiente
de su apostolado, siempre con
auréola de hermosura sobrenatural.
En este último país quedó el envidiable
monumento que guard~ sus restos
mortales. La afortunada Padu~, la patria
de su adopción, en siete siglos
viene repitiéndose este apóstrofe de la
liturgia franciscana, que pasó á grabanie
en derredor del dombo que corona
la tumba del santo:
Gaude,ftlix Pad1¿a, q1lCE tlusauyum possiáes·.
Portugal, en pacífica unidad de fe
en el siglo XIII, no requería el ministerio
del hombre de Dios. Francia é
Italia eran I:lS que reclamaban con urgencia
ún extraordinario mílite de la.
Cruz.
Verdad e$ que los demarcador:es
del rumbo moral en Europa:, durante
la décima tercera centuria, fueron
Santo Domingo y San Francisco. La
Orden de aquél, desde el punto ~e
vista de la divulgación de las ideas, · y
~onsiderado el triunfo de éstas en
alta esfera de conversiones, en el rol
de los !:abios, logró reducir su filos9-
fía á dogmatismo exacto, mediante
las demostraciones metafisicas del angélico
doctor~ fundadas en los procedimientos
lógicos de Aristóteles. La
escolástica de la Orden de Asís, á que
dieron cuerpo los tratados de San
Buenaventura, se empapaba en tradiciones
platénicas purificadas por 'San
'\
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
"
"
I
,J I'
Agustín; afianzábase en el ingenuo
ardor del misticismo, no dirigiéndose
tanto á las clases letradas cuanto á las
multitudes, y hablando más la lengua
de la Caridad que la de la razón. Pero
en nuestro Antonio iban en fusión
ambas maneras, y de ·todos modos
fue el más poderoso agente de las
santas propagandas.
El prestigioso misionero fue enviado
al Mediodía: de Francia, donde la
mina cismática tenía trastornados los
criterios y relajadas las costumbres.
Como siempre, la diligencia de los
sembradores de la cizaña se había
adelantado inmensamente al celo de
los buenos. Entre todos los desórdenes
con que dichas regiones se sentían
abrumadas, la discordia civil era pan
.cotidiano. En los albigenses, cuya ini'
ciación data con otros nombres desde
los siglos X y XI, han hallado los historiadores
de la Iglesia el preludio de
la secta franc -masónica: los mismos
amaños de todo disidente del Pontificado
romano; la misma desviación
de la integridad de ~a fe, hasta llegar
á la completa apostasía, ya se trate
de racionalistas categóric0s, ora del
fantasma de catolicismo de los liberales
modernos, á quienes puede repetírseles
con el Aguila africana: "V osotros,
los que forjáis un evangelio á
vuestro parecer, os creéis á vosotros,
pero en ningún modo éll Evangelio."
El caso es que todos los novadores
ó rebeldes, por disparidades que haya
entre sÍ, convienen en unirse en un
.punto : en combatir las enseñanzas, la
moral, los ministros, la disciplina y la
jerarquía de la Iglesia, "semejantes,
según Inocencia III, á los zorros de
Sansom, ligados por la cola, difundi dores
así de incendios en la viña del
Señor." San ' Bernardo había dicho de
ellos: "ovejas por su exterior, zorros
por la astucia, lobos por la crueldad."
Bossuet, que es otro de los que han
puesto más en relieve el carácter de
la secta secular, dice de los albigenses,
después de notar cómo eran aquéllas
murmuraciones en secreto, al oído,
escondidos en los rincones:
"Otros, cuando se sienten impelidos
por prurito de orgullosa ostentación,
se proponen vencer: éstos, 1nás
malignos, sólo procuraban dañar ...
Por esto se dirigían á los ignorantes,
á gentes de talleres, á mujerzuelas, á
paisanos, y nada recomendaban tánto
como el silencio misterioso."
San Bernardo cita de ellos una
máxima: Juyad, perjurad, pero no revelíz's
vuestro secreto. El payaso del
filosofismo del siglo XVIII reprodujo en
cierto modo la primera parte de la
consigna: mentid, calumniad, que de
la calumnia algo queda _ mas no agregó
recomendación especial de reserva:
V oltaire previó que sus secuaces
sabrían adoptar á su tiempo el procedimiento
de la víbora, ó el del tigre.
Cosechaban los albigenses sus adeptos
primerizos entre las mujeres y los
pequeños, una vez que lograban penetrar
en las casas de los fieles con cierto
aspecto grave y exterior modesto,
de aire caballeroso, mostrándose catonianamente
preocupados por el anhelo
del mejor manejo de los demás.
P.ongamos el sello á esta filiación
extractando de Monseñor Ricard :
Como todos los herejes, empeñábanse,
en cuanto á lo primero, en
persuadir á los incautos que ellos formaban
parte de la Iglesia, que no dife
rían ·sino en puntos imperceptibles
ó secundarios. Luégo, con un si es no
es de atrevimiento, pasaban á insinuar
aquellos de sus artículos que no suponían
alarmantes para las conciencias
cristianas poco informadas. Después
se alzaban á mayores; nuevos
gnósticos, desarrollaban con cautela'
sus sentencias, y últimamente nada
se les daba yá exponer los más abominables
sistemas, co'n pretensión de
erigir en c[ereclzos sus desvíos. A nada
menos tendían que á arrasar de cuajo
la civilización cristiana, echando menos
los sabrosos libertinajes del paganismo.
" Como esos mon~truos que siguen
en el fondo del océano rutas ignoradas
y alzan á trechos su cabeza centenaria
por encima de las olas," diremos
con Lacordaire, así reaparece el
enemigo colectivo de Cristo, el mismo
hostil de siempre, aunque los acciden-tes
del tiempo le presten alguna alteración
de forma ó nombre.
Pues bicn: todas las raíces y todas
las redes de aquella magia negra
fueron extirpadas y deshechas por la
blanca del Alte tonmzs, que así descomponen
los etimologistas el nombre
Antonio: "el que resuena alto."
Sin otra ambición que la de no tener
nada, esa sí era independencia! como
lo es la de todo verdadero apóstol,
del que huye de la contemporización,
del que" se inflama en odio perfecto
y entra en cólera con amor," esto es,
que detesta el mal con tOGOS sus estragos,
pero intransigentemente, según
el espíritu ele Dios, y sin odiar á
los hombres.
Mucho es lo que se ha escrito
acerca del miserable estado de la Ita·
lia en aquellos tiempos de republiquillas
liliputienses, constituídas por
cada ciudad ó por cada castillo, en
rencilla eterna y sangrienta los limítrofes,
ó los de acá con los de más
allá. Horrible serie de represalias de
familia á familia; espantosas hecatombes
en poblados y en caminos;
furor de bandos irreconciliables-gibelinos
y güelfos- de cuya fiebre
arrasadora no había habitante que no
sintiera el contagio. Al íntegro emi·
sario de 10 Alto le tocó enfrentarse
con el peor de aquellos tiranuelos,
que abusaba á la sazón del dominio
de Federico Ir, de quien era lugarteniente
en crueldades. L1amóse éste
Eccelino el Feroz, desce!1cliente de
otro tál, de quien el tribuno español
D. Emilio Castelar, en su artículo
San Antonio de Padua, dejó estampado
el siguiente retrato, que, más que
de un individuo de bárbaras edades,
parece trasunto de cierta colectividad
que trae apuñaleado el corazón de
Colombia en las presentes circunstancias:
" . . _ . Llevaba en sus venas, como
lobezno, sangre de salvaje, de bruto;
en su estómago, hambre, como cuervo
y hiena,de carne muerta; en sus fau ces,
como el viborezno, ponzoña; en
sus instintos, ferocidades de tigre hircano;
en su alma, ese genio de la
destrucción que trepa con sus odios
carniceros por escalas de asedio, bajo
!a' pesadumbre de su armadura férrea,
la espada en los dientes y la tea en
en las manos, para perseguir en cazas
infernales á los contrarios, violar en
orgías cruentas á las mujeres, depredar
en saqueos de robo las comarcas,
herir hasta los niños de pecho, sepultar
una generación entera por los exterminios
ó el aniquilamiento, y devorar
y hasta consumir las tierras y
los campos con et .incendio. JI
Pues como San León á Atila, así
el orador de los milagros detuvo los
cascos de esta bestia aplastadora, y
extendió por dondequiera la regeneración
de Cristo, imponiendo excepcional
tregua á aquellos desbordamientos
implacables. i Quiera el santo
desde su morada beatífica hacer otro
tanto en esta patria l .. '._
IV
Federico Ozanam, brillante historiador
y literato francés, que ha dejado
cinco obras imperecederas, fuera
de la fundación de la Sociedad de
San Vicente de Paúl; el famoso neocatólico
compañero de Lacordaire en
la Ere llOU'lJe!!e en 1848; el que halló
en sus estudios la alianza de la ciencia
y de la Religión, ha expuesto
hermosamente los rasgos de la poesía
mística, explanados después con madurez
de doctrina por la pluma eruditísima
y magistral de Menél1dez y
Pelayo, opiniones á las cuales parece
adherirse D'Annunzio.
Es el caso que allí cabe un Blanco
White, aun después de su renegación,
porque no son los que tratan temas
religiosos y de piedad, ó los sólos
adictos á nuestras creencias, los que
han de considerarse alcanzadores de
la nota en cuestión. Las almas de los
"abstraídos," muy por cima encumbradas
de las relaciones comunes á
que da pábulo el común de los mortales,
ésas son las dueñas del hallazgo
de lo superno que se relaciona
con la intuición. Nosotros incluiríamos
á Goethe entre los místicos. Nótese,
en efecto, cómo el autor de
Fausto comparte con el Serafín de
Asís aquel concepto de inmensa con-
EL COLOMBIANO
fraternidad con todo lo animado y r
aun con todo lo inanimado, y deja
ver que "la imaginación y el amor
son dos facultades sin cuya elevación
no puede haber poetas."
San A ntonio fue poeta como su
padre en religión, aunque no nos dejara
composiciones métricas. Amante
de la soledad, pero sin móviles de extravagancia
y sin impulsos de fastidio;
no por enemistad con los hombres
ó por hallarse insoportable á sí
mismo, según se ha dicho de laicos
soberbios, sino movido por dulce y
voluntaria mortificación, lleno de júbilo
interior, y de ánimo sosegado, y
de disposición activa, tenía que senti.r
la suavidad de la contemplación tras
el atractivo natural que experimentan
los buenos por lo bello. Si hemos de
tomarle prestadas á Ozanam galanas
frases, diremos que guardaba Ulla
afectuosa simpatía por la creación en tera,
á la cual consideraba, no en consiguiente
degradación, sino en la pureza
primordial del plan divino. Representábasele
como un follaje que es
arrebatado del viento de la muerte,
pero que brinda sin embargo sombra
y frescura, no sin que sirva también
para atestiguar la Providencia. Más
aún: solía ver en ella una hermana
que, de distinto modo, expresaba los
mismos pensamientos que él y cantaba
el mismo amor. Por eso buscaba
en ella frecuentes comparaciones, descubría
sagrados acordes, indicaba relaciones
imprevistas entre cosas en
apariencia extrañas, fugitivas y dispersas
en los ámbitos del espacio. Hé
ahí la forma clara é intensa del simbolismo
admisible, derivado de la Biblia
como de su pri mera fuente.
Por nuestra parte, confesam0s que
de las lecturas que nos han dejado
mejor emoción de encanto poético,
está el discurso de San Antonio á su
auditorio de peces en Rímini, cuando
los hombres depravados se negaban
á escucharle. Como complemento de
todo, baste considerar que su popularidad
misma, á través de los siglos,
es la de un vate sobrenatural, porque
nada puede haber que entrañe mayor
esencia de poesía como la potestad
de hacer bondadosos milagros. •
y éstos siguen en el rodar de las
generaciones. De manera que la obra
de San Antonio no se contrajo solamente
á la muy nutrida de sus treinta
y seis años, sino que se perpetúa en
el mundo indefinidamente desde sus
innúmeros altares.
ISMAEL CRESPO
SAN ANTONIO DE PADUA
(A Eladio Montoya G.)
Ni Antonio tu nombre fue
Ni en Padua colgó tu cuna,
Que á nombre y patria y fortuna
Renunciaste por tu fe.
------
;o El arte cristiano se ha esmerado á porfía
en representar al Taumaturgo en la mayor
belleza de.·:~ll adolescencia virginal. A las veces
se le exhibe con un pez sobre la Biblia, por
alusión al milagro de Rínini y acaso también
al hallazgo de cierto anillo en el vientre de
un salmón. En ocasiones, tiene la hostia á
cuyos pies se arrodilla la mula elel portento
de Tolosa. Pero la principal característica
consiste en ¡¡US coloquios con el Niño Dios.
No se puede asegurar que exista verdadero
retrato de San Antonio. Se dice que su
compañero de peregrinación final le pintó
apenas acababa de morir. Esa pintura subsiste
todavía en Campo San Fietro. Monseñor
Potl'on la hizo reproducir en París. El
más alama do, como retrato, .es el pintado
por Giotto en una columna ele la basílica de
Padua, del cual se ha encontrado no há mucho
una admirable copia en un monasterio
de Inglaterra.
En la cateelral de Sevilla se guarda religiosamente
el maravilloso 5tm Alltollio de
Murillo, cuadro al cual un traficante del oficio,
hace muy pocos años, le sustrajo la cabeza;
pero el descubridor de las cosas perdi.
das le hizo dar caza en los Estados U nidos, y
quedó reconstituíelo el cuaelro prontamel1te.
Como una curiosidad, consignamos aquí
cierto dato, para que los entendidos yaficio·
nados se den á esclarecer el punto.
Nuestro pariente y amigo D. Luciano Ri·
vera y Garrido, en un periódico que fundó
en nuestra ciudad natal, adujo indicios fuertes
de que el euadro de San Antonio que
adorna la iglesia parroquial de Buga es obra
del Ticiano.
Por cierto que la composición de aliento,
la unción inspirada que en la actitud del santo
rebosa, la expresión de la mirada que se
inunda en la luz espléndida que le comunica
su deífica visión, así como la ejecución
correcta, en líncas y en perspectiva, colorido
y sobriedad, más los toques de un soberano
sentimiento, hacen ¡..ensar en que efectivamente
aquella .reliquia de nuestro Guadalajara
tiene que haber salido de ,ID pincel maestro.
En botón de adolescencia
Eremita voluntario,
Fue tu asilo el santuario
De la ciencia en la inocencia.
Callado, humilde, aunque lleno
Del Espíritu facundo,
Cuando á tu voz, ante el mundo
Soltaste obediente el freno,
Si antes á escuchar tus preces
Los ángeles descendían,
Luego á rendirse acud.ían
Enjambres de hombres y peces.
El gran Francisco la mina
De tu lengua al descubrir
Te mandó á enseñar, y á ungir
De paz la Europa latina.
En tu pureza de lirio
Sedujo tu corazón
U na horrible tentación:
El éxtasis del martirio.
Allf tu único pecado,
En que incurriste á porfía:
El de envidia al que moría
Por Jesús Crucificado.
Mas Jesús, fiel al cariño
Que en la infancia os enlazó,
En vez de SU cruz te dio
Su casta palma de niño.
Ese amor cuya fineza
010 sigue uniendo á los dos
Te hizo avo del niño Dios
y espejo de su belleza.
Si un Bouillón, tu antepasado,
Rescató dd agareno
La tumba del Nazareno,
Prenda de Dios encarnado,
Su cuna tal vez legó
A tu amor casi materno,
Por el cual el sexo tierno
Patrón suyo te aclamó.
Tu burda modesta ropa
Su instinto púdico halaga
y en tus ojos las embriaga
De amor desborJante copa:
La del verdadero amor,
Que ama la cruz y el ci licio;
El que siempre es sacrificio,
N unca sacrificador.
Ama á Jesús el que te ama,
y el que lo ama te ama á ti,
y Jesús responde aquí
Al que en sus ansias te llama.
Sois los dos piedra de toque
Del oro puro del alma,
y acordáis tal vez la palma
Al que más el mu'ndo apoque.
i Ber.clito el grano de arena
Que arda y brille á vuestra lumbre,
Venciendo la podredumbre
De la atmósfer;¡. terrena!
Para alzarnos á ti, Antonio,
Pídele á Dios nos agracie
Con algo tuyo, y nos vácie
Del tósigo del demonio.
Tú y el mundo estáis los dos
Locos de contrario modo:
El, de amor de sí, del lodo;
Tú, del limpio amor de Dios.
El vive absorto en su error,
Siempre en vilo, en guerra y duelo.
Tú estás, desde aquí, en el Cielo,
Contemplando al Creador:
Reflejando una belleza
Que por humana y divina
Exceje á cuanto imagina
Sin Dios la humana flaqueza.
RAFAEL PO?vlBO .
DE TODO
Agradecemos la oportunidad y fina
atención con que el caballeroso Director
de la Imprenta Nacional nos manifiesta
en la carta que en seguida insertamos,
su inculpabilidad en el allanamiento que
tuvo lugar en nuestro establecimiento tipográfico,
y del cual tienen yá conocimiento
nuestros lectores.
Resulta: que ni se tomó la venia del
Sr. Ministro de Guerra para hacer con
nosotros lo que sólo se puede hacer con
los sospechosos, ni se contó con el
Sr. Director de la Imprenta Nacional
para echarnos encima á los elegidos por
el dignísimo subalterno que se OCupa de
hacer política en el . puesto á que ha llegado,
probablemente por sus antiguos méritos
y señalados servicios al actual régimen.
Martinica-Rernos sido dolorosamen.
te sorprendidos con la Il\Dticia del e.span~
toso desastre -ocurrido en Martinica, en
que han perecido más de 48,000 personas
y muchísimas naves, á consecuencia de
un ciclón, según unos, y de un ten;emoto,
según otros. Lamentamos tamaña desgracia,
y presentamos al Sr. Minis::ro de
Francia, y por su conducto á la noble
N ación francesa la expresión de nuestro
penoso sentimiento.
Telegramas
República de Colombia-Gobernación de
CU1ldinamarca- Bogotá, Jimio 10 de
19°2.
Sr. Director de El Colombiano.
Ruego á usted, de orden del Sr. Gobernador,
se sirva dar cabida en el próximo
número de su acreditado perió61ico,
al telegrama adjunto, del General Marceliano
Véle7" fechado en MedeUín el 7-
de los corrientes.
De usted atento seguro servidor,
JULIO JOSuÉ BLANCO
il1eddlíll, 7 de Junio d~ 1902
Sr. Gobernador de Cundinamarca.
Por razones de salud y otros motivos
y por no haber yá. peligro para la Causa
conservadora y para el Gobierno, hice
renuncia irrevocable del puesto de Gobernador
de este Departamento. Hoy me
vino telegrama de fecha 9 de Mayo último,
en que se me comunica la admisión
de la renuncia; me retiro, pues, del puesto
lleno de gratitud para con ustedes, por
la m'lnera benévola con que se han dignado
tratarme en nuestras relaciones oficiales
y privadas.
Con sentimientos de aprecio personal,
soy de usted seguro servidor,
MARCELIANO VÉLú
Los de siempre- El alz~ caprichosa
de los artículos de consumo, arrendamientos
etc. etc., puso al Gobierno en el
caso de aumentar los sueldos; y para
atencler á esos gastos hubo que cr6ar nmtaso
Se ha gravado, p61r ejemplo, c<>n $ 8
más el derecho de degüello de ganado
mayor, resultando que, más ó menos, se
grava cada arroba de ~arl)e con 50 centa
vos; y los especuladores toman de ello
pretexto para gravar de DlJ.evO con 50
cenlavos cada libra. Esto es yá dernaskdo.
Y luégo le echan la culpa del mal al
Gobierno, Jos mismos escamElteadores.
NOTICIAS DE LA GUERRA
Pacho, 10 de Jimio-Comunica el Sr.
Froilán Maecha al Sr. Ministro de Guerra:
Las hienas rest'auradoras de Occidente
han principiado á devorarse unas á
otras. El General Carlos Muñoz, en el
punto denominado Alto de los Muertos,
hizo cuatro víctimas mis de illdefen'sos
trabajadores, por el solo hecho de esquivarse
en aprobar la tarea de crímenes
principiacla por Ulloa y continuada con
tánta tenacidad por Muñoz, los Anzolas
y Escobares. Aquel] efe liberal y sus adictos,
enfurecidos por la protesta de Acebedo,
se han dedi'Cado á perseguir á los
que osadamente les han dicho la verdad,
y se esfuerzan por arrepentirse de sú misma
obra. Al Dr. Melquíades Jiménez,
uno de sus antiguos camarada¡¡. lo apresaron
en cautelosa emboscada, y se asegura
que su protesta la pagó con la vida.
Calt' 8-EI General Pinto participa al
Sr. Vicepresidente:
" Cable de hoy del Gobernade>r de Panamá,
dice:
Revolucionarios de Venezuela tomaron
á Ciudad Bolívar y capturaron el
cuantioso parque de Uribe Ü.
Panamá 3--General Salazar avisa que
el enemigo que ocupaba á Chiriquí Grande
huyó al aproximarse fuerzas del Gobierno,
dejando heridos, elementos y ganados,
y que se agotará en travesía á
David. Muchos prefirieron entregarse con
armas á seguir una retirada que más es
una derrota. La expedición naval que
despachó 26, capturó en Puerto Pisva 50
embarcaciones menores que allí tenía el
enemigo j dispersólo con un solo cañonazo,
y le tomó importante correspondeocia.
Pe>r ésta supo que mataron al
General Pablo S. Obregón. El Padilla
continúa anclaclo en Corinto, y busca
recursos, que le niega Zelaya.
Bogotá, 11 de Junio de 1902 AN U NelOS
Sr. Director de .El Colombiano-La ciudad.
Da cuenta su estimable periódico, en VICTORIA GRAY DE HUNTER
el número de ayer, de una ronda practi- Y Guillermo Hunter profunda~.ente agra~
cada en su imprenta, y dice que en ella decidas por las atenciones y servicios que
tomaron parte empleados de la Imprenta las amigas y personas piadosas lep han
N acional. Debo decix á usted que si al. prodigado en su duelo, sienten 1>10 poder
gUllO de los empleados de este estableci- desp~dirse personalmente por la premura
miento intervino en tal asunto, Jo hizo del tlempo, pero esperan recibir sus órdepor
orden de otra autoridad, pues esta nes en Honda ó Santa Ana en el Tolima.
Dirección para nada ha intervenido en Bogotá, Junio 9 de I902 2-2
dicha ronda, ni sabía que ella hubi era te- -.--------------____ _
nido lugar. I CIGARRILLOS" Legitimidad," á.
Dios guarde á usted. I ~ ~40 gruesa, $ ,29 docena y $ 2-40 ca-o I Jetdla, vende Leen M.aldonado C. Calle
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JO.\(,lur I pARAM 1 ''''i" I á :.tl, :l1lt ig-uo~ 1, ES1'ECIALIDAD.-Complcto y va -
clientes y d,,"His negociante •. 'l ue cülllinúa como J ri.'lrlf) ~H\' fi (l() de ropA. hf, ha nara hom.
prando cueros, l~¡ d es d ~ cabro, fique? caf~, ca· I b~es jóvenes y niñ os. Corte:; ¿le paño en
Cl':O, e"'. 1: ~ h0~ qUina, e .';:ilcr:..\.l rl a;..,c!:c pl'! n . (;r~ cl1h- ~ 1'( ' '1 ' . d l'"
dad, lú j:::·,.\!, ,¡'¡,el'aclos :r pluma ,1e gr.,,". ! r.!.:.:r"n :cs estl O', pleclOS e rea ¡zaclOn.
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Tino puro, aceite de bacalao y carne cíe vaca. ~::) '; d~ cáiiamo. Agu[!rrás. Lo?' :, de pe
Superior á la Emulsión y otros C~llqJ"':S to5 de Gf'rnal y e~maltada . .Petr6Ieo. Fósforos
bacalao. Agradable hasta para tomarlo por pln· P'
cer, el mejor reconstituyente conocido. 1.:1 bote· oitei' y ¡·':s tr.:lla . J ;~hón ¡\rj.>nH, de. etc.
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Pasta de P~,'sia . - Sin rival para blanqlle~r 10" 283.
dientes y fort ificar las encías. La caja, $ 8.
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incomparables. La caja, $ [2.
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por excelencia. El frasco, $ 20.
Pomada a"ticutal de Son Bcrlltlrdo.-El notc, $a .
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S¡;CES"RE~ J)f.: RICARDO JAR .. \IIlILL'J
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.·c o frecen en su nuevo taller, carrera 8~, ntl.
~ler()S 5°9 y 5 ¡ 1, con un especial surtido de pa·
nos y ropa hecha, encargándose de la confecci6n
de ropa sobre medida:, pura lo que ofrecen puno
tualidad )' eSllle ro en los trab,\j os. PP.ECIOS nA .
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HOTEL FERRO.:"!. taba de abrirse cste
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za. )' (I(:p~ l'l :l\ ncll t os espaCIOSOS, cómodos asca-lo
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10'--4 José G. Rodr4((ltes.
H i\C I E~DA. -Se necesita en arrend:
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Citación recomendada (normas APA)
"El Colombiano: periódico político, religioso, literario, noticioso y de variedades - Año II N. 151", -:-, 1902. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/2876072/), el día 2026-04-02.
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