REPUBLICA DE COLOMBIA
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GACETA CONSTITUCIONAL
No. 48 Bogotá, D.E., viemes 12 de abril de 1991
ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE
IMPRENTA NACIONAl
EdICIÓn de 16 péglnas
A TO 10 JOS[ A VARRO WOLFF
Presidente
HORACIO SERPA URIBE
Presidente
ALVARO GOMEZ HURfADO
PresidenLe
JACOBO PEREZ ESCOBAR
S«rtlilrio General
RELATORIA
ALVARO LEON CAJLAO
Rt btor
Una propuesta de planeación con democracia participativa
"Tendríamos Consejos de Planeación NacionaJ y de las Entidades Territoriales"
Al.VARO CAl.A Ht:OF.RICH (Página 3)
Queremos una Constitución para la vida y la esperanza
"La Colombia que queremos es de Paz, Democracia y Justicia Social"
AN(;ELI NO GARZÓN
La convivencia democrática como objetivo central
de la reforma a la Constitución
"La democracia de concertación inserta el pluralismo social en el
proceso del poder político y de la formación del poder social"
Al.VARO ECHEV[RRY URUBURU
El gran compromiso
"El de construir nuevas instituciones que permitan eliminar la miseria,
las desigualdades sociales y regionales más extremas"
GUII.I.t:RMO PERRY RUBIO
(Página 5 )
(Pdgln" II )
La nueva Constitución de Colombia tendría principios
neofederales, descentralizantes y autonomistas
"He tenido que corregir mi anterior visión satánica de la clase política,
y ello me aJegra como sociólogo y colombiano"
ORl.ANDO FALS BORDA (Página 13)
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Página 2 GACETA CONSTITUCIONAL Vitm .. 12 d. abril dt 1991
SECRETARIA GENERAL
Acta Sesión Plenaria
Viernes 15 de febrero de 1991
PRESIDENCIA DE LOS HONORABLES CONSTITUYENTES
HORACIO SERPA URIBE, ANTONIOjOSE NAVARRO WOLFF Y ALVARO GOMEZ HURTADO
A las nueve y treinta minutos de la mañana, la
Presidencia ordena llamar a lista y contestan
los siguientes honorables Constituyentes:
Abella Esquivel Aída Yolanda
Arias López Jaime
Benftez Tobón Jaime
Cala Hederich Alvaro Federico
Carrillo Flórez Fernando
Castro Jaime
Echeverry Uruburu Alvaro
Emiliani Román Raimundo
Esguerra Portocarrero Juan Carlos
Espinosa Facio-Lince Eduardo
Fals Borda Orlando
Fernández Renowitzky Juan B.
Galán Sarmiento Antonio
Garcés L10reda Marla Teresa
Garzón Angelino
Cómez Hurtado Alvaro
Guerrero Figueroa Guillermo
Herrán de Montoya Helena
Herrera Vergara Hernando
Londoñu Jiménez Hernando
Lleras De la Fuente Carlos
L10reda Caicedo Rodrigo
Marulanda Cómez I ván
Maturana Garda Francisco Antonio
Mejla Borda Arturo
Muelas Hurtado Lorenzo
Navarro Wolff Antonio José
Nieto Roa Luis Guillermo
Oroz Hurtado Jaime
Pabón Pabón Rosemberg
Pastrana Borrero Misael
Patiño Hormaza Otty
Pérez González-Rubio Jesús
Perry Rubio Guillermo
Pineda Salaza r Héctor
Plazas Alcid Guillermo
Ramlrez Ocampo Augusto
Reyes Reyes Gornelio
Rodado Noriega Carlos
Rod rlguez Céspedes Abel
Salgado VásquezJ ulio Simón
Serpa U ribe Horacio
Trujillo Garda Ca rlos Holmes
Uribe Vargas Diego
Villa Rodrlguez Fabio de Jesús
Yepes Arcila Hernando
Yepes Parra Miguel Antonio
Zafra Roldán Gustavo
Zalamea Gosta Alberto.
Delegatlirios con voz:
Fajardo Landactli Jaime
Ortiz Sarmiento José Matías
Mejla Agudelo Darlo.
La Secretarla informa que hay quórum decisorio
(han contestado cuarenta y nueve -4~ señores
Constituyentes), yen tal virtud. la Presidencia
declara abierta la sesión. la cual se desarrolla
con el siguiente orden del dla:
l. Llamada a lista.
II
La Presidencia somete a consideración el acta
de la sesión plenaria correspondiente al dfa
jueves 14 de febrero de 1991 - trabajadores' u deberes pJr.1 enn
la SOCIedad: sobre suc; \ueños, sus Idea les, suc;
nue"as concepc iones para re lationdrse (011 los
otros interl ocutores que se mueHn en el mundo
del trabaJo. \3 le dem. los empreS<\llos \ el
Estado.
La mayoría de I.s realld ade<. de 101 "ances v
deSigualdade s que se \I'en en los centros de
trabajo. en las regIOnes agranas )' en los grandes
ce ntros urbanos. no le reOeJan obJet ll amente
en la actua l ConSlltució n POhUCd NaCIOnal.
No porq ue sea mal. o porque qUien" la
conCib ieron nI' lera n un pensamiento atr asado
o reaCClonano, ~tnO porque senci ll amente. hace
cien años. Co lombia era un pais de pequfilí\'i¡
aldeas. de artesa nos. de poblaoón campe'lI1. \
analrabeta en su mdlorla Era la olombla del
Sigl o pasado . de la \ela y de la mula .
Hoy somos un pals dlrerente. de ma)ona de
poblaCión urbana. co n trabajadores que no só lo
escuchan el tranSIstor sino que también uen en
un concepto más global de la Vida . de/trabaJO.
del estudio y de la soc iedad. A esa nu eva Colombia
. de ma yorla de mujeres)' de jóvenes. de
millones de niños . de tragedia s y de ,ioJeno •.
de avances y de mISe ria . de lágrimas \ alegnas.
de empresanos y trabajadores. de negros. 111-
diOS . blancos \ mestizos . es a la que esta mo>
ob ligados a hacerle la nueva Carta ConstituCional.
Carta co n la que todos los colombiano, no'
s!Otamos a guSto. exlg¡endo el respeto de nuestros
derecho s pero también respetando los de
los demás. cooperando) solldanz.lndono\. 10-
ler ándonos \ desarrollando e>e gran "plntu
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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emprendedor, imaginativo, creativo y alegre
del colombiano. Ese, al que no ha podido derrotar
la violencia y la muerte; ese que nos hace
pensar siempre en la vida y la alegria.
Coincido con todos los ciudadanos que han
venido indicando que necesitamos una Constitución
para la paz y la democracia. Así a secas,
sin apellidos y sobrenombres. No olvidemos
que la paz es indivisible, es la forma civilizada
de vivir la humanidad y que la democracia no
se limita sólo a lo polltico, se refiere también a
lo social y a lo económico. Quienes pretendieron
anteponer dictadura a democracia, represión
a democracia, capitalismo salvaje o socialisrno
a democracia, sencillamente se equivocaron
y se seguirán equivocando.
La crisis de la Europa del Este reflejó muy bien
que no bastan algunas medidas de igualdad
social para lograr la realización del ser humano,
sino vienen acompañadas de pluralismo y
de libertades. Pero también está en profunda
crisis el modelo que ahora. de nuevo, tratan de
vendernos algunos personajes de las pollticas
mnnetaristas. de creer que con algunas pocas
libertades pollticas, el ser humano puede vivir
en medio de privaciones, desigualdades y miseria.
En la democracia, los conceptos de libertad e
igualdad están estrechamente relacionados.
Son coincidentes con los postulados libertarios
de la Revolución Francesa, con las banderas
humanistas del socialismo y con los principios
cristianos de la justicia social.
En la democracia, los trabajadores somos parte
Importante de la sociedad y del desarrollo económico,
pero no somos los únicos y muchos no
creemoS en las teorías de vanguardias sociales o
políticas. Menos en los que se creen portadores
de la verdad o de la raZÓn absolu ta. Sencillamente,
creemos en la convivencia pluralista,
tolerante, renovadora, solidaria y democrática.
I.a que se da en medio de las diferencias sociales
o políticas, pero en un clima civilizado, de
respeto recíproco, de derechos y de justicia
social.
En tal sentido, reivindicamos el trabajo no sólo
como una obligaCIón social, sino fundamentalmente
como un derecho que el Estado debe
garantizar y proteger. Por eso, no basta plasmarlo
en uno o varios aróculos constitucionales.
Es necesano, tambIén encontrar los mecanismos
para que se convie rta en una posibilidad
y realidad para cualquier ciudadano colombiano
en edad de trabajar. Contrad Icen este
derecho, los millones de colombIanos desempleados
y subempleados, los miles de jóvenes
entre 18 y 24 años, con calificación profesional
y técnica, que viven el flagelo del desempleo y
no saben todavía lo que es un sala no. En fin,
todos esos colombianos de la economía del rebusque,
de la informal idad o de la vida dura
del asfalto, para quienes dos o tres comidas
diarias es un cuento de ficción y a los que las
noches no son el descanso a que uene derecho
el ser hu mano, sino la dura pesadilla del llanto
de su. hijos hambrientos y del temor a otro día
de desempleo.
GACETA CONSTITUCIONAL
Estabilidad, remuneraciones acordes con el valor
de la canasta familiar, seguridad y salubridad,
descanso semanal y vacaciones anuales,
capacitación y formación profesional, mejoramiento
de los niveles de vida de los trabajadores,
reorganización y fu ncionamiento eficaz
del Centro Nacional de Empleo, Cenalde, y un
seguro mínimo de desempleo, son realmente
formas de proteger, estimular y hacer realidad
el derecho al trabajo en Colombia.
En esa perspectiva es que tenemos que ver la
protección contra el despido arbitrario, la
prohibición al trabajo de los menores de 12
años, la ayuda sanitaria y económica a la madre
desempleada que carece de cualquier tipo de
protección social y la responsabi lidad que tienen
los gobiernos, los empresarios, los sindicatos,
los partidos políticos y demás instituciones
de la democracia, para contribuir, de manera
conjunta y concertada a que los planes de desarrollo
económico y social sean verdaderos generadores
de empleo y de mejores condiciones
de vida para los ciudadanos colombianos.
En momentos en que en el pals, el flagelo del
desempleo hace mucho más dura la situación
de miseria de millones de colombia nos, cuando
las polítiCa> innacionarias su peran la barrera
del 30%, cuando la upaquización de las tarifas
de los servicios públicos y la polltica tributaria
se hace insostenible para los ci udadanos que
viven de las rentas del trabajo, cuando se aplica
una política salarial varios puntos por debajo
del costo de vida, cuando son despedidos trabajadores
por sus actividades sindicales y las
condiciones económicas y sociales se deterioran
para la mayoria de los ciudadanos colombianos,
agravadas mucho más con la situación de
\10lencia, seria importante que la Asamblea Nacional
Constitu yente pensara en la posibilidad de
aprobar como cláusula transitoria de la nueva
Constitución Política Nacional, un plan mínimo
de emergencia y ali\10 social, correspondiendo
así a la iniciativa de la Iglesia Católica que, con
motivo de cumplirse en 1991 el primer centenario
de la endclica Rerum Novarum, de León
XIII, ha proclamado éste como el "Año de la
Justicia Social".
En la concepción global de la democracia, en
esa compleja relación de autonomía entre el
sindicato y la empresa, entre el ca pital y el
trabajo, es muy importante estimular la educación
y la concepción, entre los trabajadores y
entre los empresarios. sobre el papel de la empresa
y el sindICato como instituciones de la
democracia, de su importancia para la sociedad
y de la función que debe cumplir el Estado en
esa relación, para uperar la vieja concepción
de dos enemigos, de hacer de las diferencias
sociales y de mtereses algo totalmente antagónico
y en la óptica de cómo uno pued, debilitar
al otro.
Los sindicatos son instituciones muy importantes
de la democracia como lo son otras organizaciones
sociales y los partidos pollticos. Pero
los sindicatos deben, también, mirar a las empresas
no como simples objetos, cuyo fulUro
poco les interesa, sino fu ndamentalmente como
institUCIones de importancia para la sociedad
y el de arrollo del país. Esto presupone un
Viern .. 12 de abril de 1991
cambio de actitud en toda la concepción global
de las relaciones laborales y del papel mediador
del Estado en las mismas.
Los trabajadores queremos incidir positivamente
en la vida de las empresas, en sus programas
productivos y de seguridad industrial,
en sus cambios tecnológicos, en la calidad y
eficiencia de la producción, en su eficacia administrativa
y en sus mercados. Por eso, queremos
que, mediante mecan ismos de concertación
o de ley, se vea la posibilidad que los
trabajadores, en concurrencia con los empresarios,
podamos partici par en formas de propiedad,
congestión y en las utilidades de las empresas,
en otras palabras, poder ejercer la democracia
participativa en la vida económica del
país.
Entre los replanteamientos que muchos sindicalistas
colombianos nos estamos haciendo, a
partir de lo que hemos denominado el sindicalismo
'SOCiopolltico, está el de tener una clara
concepción y postura que la democracia es todo
ese tejido, conformado por instituciones y
personas íntimamente relacionadas entre si,
quienes necesitan encontrar formas civilizadas
de solución a los problemas, como lo son el
diálogo y los acuerdos concertados para benefi cio
común.
En tal sentido, los conflictos sociales que se
lleguen a presentar no los encaramos con el
criterio de odios o posiciones irreconciliables,
sino como un medio aJ cual se recurre, en un
momento determinado y de manera forzada,
como último recurso para buscar solución a los
problemas laborales. Eso explica por qu<' reivindicamos
los plenos derechos de asociación,
de negociación colectiva )' de huelga para todos
los trabajadores colombianos.
Es un compromiso que el Estado tiene con muchos
de los dSPectoS contemplados en la Declaración
de los Derechos Humanos)' en los convenios
de la Organización Internacional del
Trabajo, OIT. Tambi<'n para sacar las relaciones
laborales de la vieja concepción del antagonismo,
del irrespeto, del conflicto por el conflieto.
de la desconfianza y de la intolerancia,
que ha llevado en Colombia a la más flagrante
violación de elementales derechos sindicales
por parte del Estado y de muchos empresarios
del sector privado.
La polltica absurda del Estado de negar muchos
derechos sindicales a sus trabajadores, ha
generado una verdadera anarqula en las relaciones
laborales y una ola interminable de conflietos
sociales, hasta el punto que es en el sector
de los servicios públicos donde más huelgas
se han presentado en el país. Toda esta situación
de confrontación ha conllevado, muchas
veces, a que los si ndicatos pierdan de vista el
desarrollo de práeticas como la concertación, el
autocontrol sindical, el papel democráticO y su
responsabilidad dentro de las empresas y con
la sociedad.
No dejemos que el Estado pierda su papel mediador.
Hagamos del Ministerio de Trabajo un
centro donde se esti mule el más amplio respeto
a los derechos laborales y a las práCtiCAS de
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
V,,:rne. 12 dc ,lhl1l ele I~~ I
50Iuci ón imJldrcial a los con niclos labora les.
Ptrmitamos que co nstitucionalm~nle el Estado
y los empres;¡ rios no 50Iamenle respelen elli bre
derecho de asoc iación indical, sino que
lambi~n hagan conciencia de que lo mejor para
la democracia, para el desarrollo de las empresas,
para los lrabajadore. y la sociedad en su
conjunlo, es la exis len cia de sindicatos fuertes ,
unil ari os, pluralislas, con capacidad de negociació
n y co ncertac ión , con lideres responsa bles
, co n progra mas de financiación .,latal
de acuerdo con sus afiliados y profundamente
democ rálicos a su inlerior. En Olras palabras,
generar en el pals una verdadera renovación
en las relaciones laborales,lanto en las empresas
como a nivel nacional.
Estimul~mos co nstituciona lmente la concertación
lripartita y la parlicipación de los lrabajadores
en los organismos gubernamentales y
públicos que dirigen y ejecula n las polhicas
económicas, laborales y sociale s. Trabajemos
para lograr el establecimient o de una comisión
permaneme imegrada por el Gobierno , empleadore
y lrabajadores que, con capacidad
decisoria, sea capaz de definir periódicameme
las pollticas sa lariales y laborale s, para evitar
que la concertación se desdibuje en organismos
que, como el actua l Consejo acional Laboral,
a lo único que ha contribuido es a hacer más
tensas las relaciones entre el sindicalismo, el
Gobie rn o y los em pr esarios.
No se le puede seguir minuendo al pals. No
debemos permitir que las relaciones laborale s
descansen sobre la política del engaño, sobre la
peligrosa concepción de quién vence a quién ,
de la democracia amañada, consislente en
dejar hablar pero no escuchar , como lo hizo
recientememe el Congreso de la República ,
cuando aprobó la Ley 50 de 1990 , sin tener en
cuenta las organ izaciones sindicales . Reivindiquemos
el derecho democrático de la sociedad
de exigirle seriedad y volun tad al Gobierno, a
los empresarios y a los sindicatos en las relaciones
laborales . En este orden de ideas , de lograr
un sindicalismo que sea escuchado, respetado y
que contribu ya a afi anzar la paz y la democracia,
es muy importante encontrar mecanismos
consutucionales que permitan la democratizació
n de los sindicatos . Es ne cesario que la elección
de todos los directivos sindicales y las decisiones
más impo rtantes que toman los sindicalOS,
como por eje"'1'lo citrtas representaciones
en organismos de importancia nacional e internacional
, o la realización de un paro nacional,
se adop ten mediante sufragio per so nal, directo
e indelegable por parte de los trabajadores.
Ikmocratizar la vida dd pals también significa
que las organizaciones social .. o politicas que
luchan por esa democracia , sean a su interior
ejemplo de democracia _
Como trabajador y sindicalista, soy co nsciente
de la gnn responsabilidad que d sindicalismo
tiene para con el futuro de Colombia. La Colombia
que queremos es de paz, democracia y
justicia social . Por ese sueño, miles de colombianos,
de diferentes militancias pollucas y sodales,
han sido asesinados. Entre esos muertos
es¡¡ln centenares de sindicalisw, la ma yo na de
ellos afiliados a la Centnl Unitaria de Trabajadores,
CUT . No los olvidaremos. Con ellos le-
(,IICE 1''\ ('ON~ 111 l!C10NAL
nemo un compromiso moraJ : el de trabajar
para que en Colombia se a abe lanta violen cia ,
para que el pen sar no sea un delilo , para que
los lrabajad ores que .,tán secuestr ados , como
los periodistas, sean pue stos en libertad mmediala
, para poner fin a la bá rbara práctica de las
desapariciones , para que se ac abe el lerrorismo
. para que cesen las acciones co ntra la ¡nfraeStruclura
económica del pal s, para que todos
juntos contribu yamo s a que se in vierta en
la paz y no en la guerra , para que los rec ursos
de nue Slra palria y los esfu erzos de los colombianos
hagan que los derechos a la salud , la
educación , la vivienda , la recreación , el deporle,
a la cu ltura y a la vida, dejen de ser un sueñ o,
una utopla y se conviertan en una real idad
para lodos los ciudadanos, sin ningún tipo de
discriminación y para que con el esfuerzo de
lodos hagamos una nueva Constilución , no para
nosotros y menos para nueSlros partidos
pollticos, sino para el ciudadano común y comente
y de manera especial para lo s niños y los
jóvenes. En fin , una Constitución para el iglo
XXI. Una Constitu ción para la vida y la esperanza
.
Ange/ino Gar zó n
Ha ce uso de la palabra el Co n su tu ye n te Fr ancisc
o Rojas Bir ry para dar lectura a la siguiente
co nstancia:
Bogotá , D.E., febrero 15 de 1991
Constancia que se presenta
ante la honorable Asamb lea
Nacional Constituyente
En estudio re ciememente realiza do por el Mi nisterio
de Salud se con stató que, en un área
de 5 kilómetr os alrededor del Tajo Sur de la
explotación minera de El Cerrejón Zona Norte
, la vida humana es impo Sible.
En esta área explotada por I ",ercor - Ca rbocol,
se encuentran asentados mdlge nas Way uu y
campesinos que est án Siend o seve rame nte
afectad os por la contamin ac ión prod ucida.
Llamamos a lo s Mini steri os de Min as, Agr icul tura,
Salud y Gobierno, para que de una form a
pronta se tomen, de co mún ac uerd o co n las
comunidades afectadas, las medidas de reubicación,
indemnización , constitució n de resguardos
y preservación de los lugares sagrados
qu~ como los cementerios , so n parte imegrante
de la cultu ra Wayuu.
Atentamente ,
Fra ncisco Rojas Birry, Germán Toro , Lorenzo
Mut/¡¡s Hur C4do, A ntonio caJ.w Sarmiento,
A;da A~J/a, Eduardo Verano , H~rnando Londoñ
o Jim~nez, Hécto r Pineda, José Orriz, Darlo
M~jla, Fabio Villa Rodrlgu~z, Jaime Fajardo,
Rrurm~rg Pabón P., cUSC4VO Z,¡¡{ra Rol d~
n , Edu¡¡rdo Espinosa F¡¡cio-Lince y Fernando
C;¡rrillo Flórrz,
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A co ntinuación intervitn e el Constitu ye nt~ Alvaro
Echeverri Uruburo y manifiesta:
La con vivencia democr ática como
objetivo central de la Reforma a la
Con stituci ón
A LVA RO [ClI EVERRV U RUBU RU
Señ ores PreSl dent-
se desarrolla mediante connictos que jamás
son resueltos definitivamente, cuya solución
se da mediante acuerdos momentáneos,
treguas y en aquellos tratados de paz más duraderos
que son las Constituciones".
2. J u.tificación de la Reforma
Constitucional en el contexto
del conflicto social colombiano
Nuestra Tesis central, expresada casi que axiomáticamente
, es la de que la actual Constitución
del pals ha dejado de expresar, si alguna
vez lo hizo, el consenso básico de convivencia
de la nación colombiana.
Nacida de la imposi ció n de unos sectores poHticos
agrupados bajo el lema de la "Regeneración"
tan sólo alcanzó plena vigencia gracias a
las reformas de 1910, que fueron el producto
de la recomposici ón del acuerdo de co nvivencia
logrado en virtud del entendimiento aleanzado
por los dos partidos tradicionales, tras
veinticinco años de confrontaciones y dos devastadoras
guerras civiles y expresado en la
célebre "Unión Republicana " liderada por
Carlos E. Restr- y de los gobiernos de "participación
adecuada y equitati va" -autorizados
por la Reforma Co nstitucional de 1968, que
permitió a dicho sistema de "co ndomini o" prolongarse
más allá del término inicialmente previsto
para su vigencia en los acuerdos suscritos
entre losjefes de los dos partidOr, ha significado
la abolición de las condiciones mlnimas para
la configuración de un auté ntico consenso de
convivencia ciudadana , estableciendo , por el
contrario , un poder poHtico excluyente (tanto
desde el punto de vista poHtico co mo social) e
instrumental izado por las clases y los secto res
sociales económica_mente más poderosos.
Este, que a nuestro juicio, sería el meollo de la
cuestión, obliga a que nos detengamo s en su
análisis , como quiera que sobre la necesidad de
su modificación, se erigen las propuestas de
reforma constitucional.
La "Cultura de la Inlolerancia"
En primera instancia, el sistema del Frente Nacional
y los gobiernos de coalici ón liberalconservadora
que le sucedieron al amparo del
célebre parágrafo del aróculo 120 de la Constitución
, reinstalaron en el país lo que podrlamos
llamar "C ultura de la Intol erancia" con su
repertorio de "verdade s oficiales" y excomuniones
a todo cuanto no encajase en sus
dogmas.
El Frente Nacional , considerado por sus creadores
como un proyecto de "co ncordia y salvación"
del pals, lle vó a calificar a sus adversarios
como enemigos de la patria . Excomunión de la
cual no se salvaron exponentes destacados de
uno y otro partido opuestos a la fórmula frentenacionalista,
como el más tarde Presidente de
la República y por entonc .. jefe de la disid encia
liberal del MRL, el doctor Alfonso López
Michelsen .
De otra parte, el Partido Liberal, controlado
por un importante "notablato econóntico" y
ansioso por la var las cu lp as del pasado (las del
reformismo social de la "Revolución en Mar cha"
y las de la movilización popular provocada
por el gaitanismo), a fin de ganar la confianza
de su antiguo adversario y ahora consocio en el
poder, decidió archivar toda propuesta de
Página 7
cambio y reforma soc ial , que en el pasado hablan
hecho parte de su arsenal de atracción
ideo lógica sobre las masas populares. La más
mlnima demanda de reforma , en un contexto
internacion al "3 misubversivo" -eran los dlas
de la Revolución Cubana- era calificado por
los guardianes del poder de infiltración y táctica
comunista para de sestabili1.3r las instituciones.
El Frente Nacional y los gobiernos que le suce dieron
, significaron por tanto, el triunfo de los
sectores que en el pasado se opusieron al
proyecto de López Puma rejo de constituir un
nuevo co nsenso de convivencia sobre la base
del compromiso y la integración en el poder de
las clases trabajadoras.
Los gobiernos frentenacionalistas y posfrentenaci
onal no sólo manifestaron una tendencial
apaúa y oposición a las demandas de reforma ,
si no que dieron a todo tipo de conflictos sociales
el tratamiento de problemas de "o rden público"
. La s huelgas obreras, las movilizaciones
populares y estudiantiles y los paros dvicos de
pequeñas localidades en demanda de servicios ,
han sido enfrentados durante estos treinta
años mediante las normas de excepción que
autoriza la Constitución en su afÓcu lo 121 en
situaciones excepcionales y de especial gravedad
para I~ estabilidad de las instituciones pollticas.
En la medida en que tales situaciones conflictivas
han sido recurrenles, como consecuencia
de profundos d .. equilibrios sociales no resueltos,
el régimen del "Estado de Sitio ", al cual se
acostumbra ron los distintos gobiernos para
contener dichas expresiones de la inconformidad
ciudadana, tendió igualmente a volverse
recurrente y adquiri r el rango de instrumento
ordin ario para el ejercicio del poder y rasgo
caracterlstico del régimen polltico colombiano.
Se conformó en estas condiciones , un sistema
polltico, intolerante en lo ideológico y represivo
en lo social. In capaces de aceptar y convivir
y menos de dar respuesta a la insatisfacción y a
la protesta ciudadanas , se apoderó de los sectores
dirigentes y de sus gobiernos una "mentalidad
conspirativa" que visualizaba en la más
mlnima exigencia de los de abajo , la conjura y
el complot subversivos. Mentalidad que a fuer za
a exoreisar los fantasmas de la "revolución y
el moún" no ha hecho más que provocarlos y
contribuir a su expansión .
El injusto reparto del poder
El reparto del poder, al cual dieron origen
tanto el sistema del Frente Nacional como el
posterior de "gobiern os de participació n adecuada
y equitativa" entre liberales y conservaiores,
no podla deri va r más que hacia un Estado
de permanente confrontación entre las distintas
fuerzas sociales y pollticas y que necesariamente
debla arribar a su punto de mayor
exacerbación co mo efectivamente aconteció
durant .. 1 últim o decenio. EUo por dos razonrs
fundamentales:
a) El monopolio excluyente establecido por li berales
y conservadores sobre el poder , no
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Página 8
exento del empleo de la violencia contra los
movimientos y fuerzas pollticas no integradas
al pacto de "condominio" o que volunt4-
riamente opt4ron por excluirse de ~l, no
dejó espacio para la represent4ción en el
Estado de intereses sociales diversos a los
agenciados por los dos partidos tradicionales.
La ausencia de respuest4, o peor aún, la
polltica represiva del Estado mediante la
apelación al "Est4do de Sitio permanente",
con respecto a las demandas de las clases
populares y la imposibilidad constitucional
de que las mismas alcanzasen expresión legitima
en el poder a través de la presencia
de partidos y movimientos distintos al liberal
y conservador, terminó por legitimar las
formas insurreccionales y armadas para el
ejercicio de la polltica.
El significado y la insinuación de las posibles
consecuencias del pacto de "condominio"
liberal conservador, hablan sido señaladas
con bast4nte lucidez en los inicios de aquél,
por un dest4cado dirigente del MRL, cuando
decla:
"El Frente Nacional se concibió como un
Estatuto para la oposición, como un sistema
que garantizara los fueros de la oposición y
neutralizara la posibilidad de que el partido
de gobierno abusara de los instrumentos del
mando. Ahora bien, el Frente Nacional se
ha convertido en una alianza entre los sectores
de los dos partidos ... ".
"De t41 manera que existe una tendencia de
esa coalición de centro derecha o simplemente
de derecha, a perpetuarse en el poder,
a est4blecer una hegemonla nueva ...
ante esa nueva hegemonla los sectores de
izquierda esumln tan desprotegidos como
lo estuvo el Partido Liberal frente a la hegemon(
a conservadora",
Los dos partidos procedieron a atl incherarseen
el poder, amparados por normas constitucionales
redarudas y sancionadas por b)
ellos, lo mismo que en un sistema electoral
poco confiable desde sus comienzos en el
siglo XIX, cuando se acuñó la célebre expresión
de "el que eserut4 elige", endilgada
por los conservadores a los gobiernos radicales
de mediados de ese siglo.
El Frente Nacional y su prolongación en
virtud del parágrafo del arúculo 120 de la
Con,titución, no sólo suprimió la norma básica
del juego democrático de la alternancia
en el poder, sino que hizo del defecto virtud,
confiri~ndole al esquema potencialidades
tales como la de lograr la "concordia y la
armonla nacionales", elevadas ~sta, a canon
constitucional bajo el inefable y nada cienúfico
concepto del "esplritu nacional". Es
más, consideran90 toda alternación posible,
distinta a la pact4da entre liberales y con servadore.,
como verdadera subversión del orden
institucional.
Pero en la medida en que ambos partidos se
aferraban más intensamente al poder, su
GACETA CONSTITUCIONAL
"representatividad" se vela cada vez más
menguada. Acept4ndo que los Indices de
participación electoral históricamente han
cont4do con alt4s tasas de abstención y que
el fenómeno, por t4nto, no puede ,itua""
únicamente durante los últimos treinta
años; aceptando igualmente, el carácter
multicasual, no reductible a una motivación
única que pueda animar a los no votantes
-ara evitar que se co nfigu ren
situaciones y prácticas monopollsticas que
los perjudiquen en t~rminos del costo o de la
calidad de los bienes y servicios que se les ofrecen.
y constituye un dorecho de carácter colectivo
de la sociedad toda por cuanto asl y sóto asl
la libre iniciativa conduce al bienestar general
GACETA CONSTITUCIONAl.
Para garantizar este drrecho, el Estado tendrá
la obligación de impedir que se conformen monopolios
de hecho y la do regular aqu~11os de
camcter inevitablo . La obligación de togislar
contra las pmcticas monopollsticas constituim
asl una garantla do este derecho colectivo. Además,
como todo derecho colrctivo , permitirá a
cualquior grupo de individuo, iniciar accione,
populares contra las pmcticas monopoUsticas,
en demanda de daño, y perjuicios, e incluso
iniciar acciones contra el Estado cuando por su
acción propicie y facilite la acción monopólica o
no la regule y controle; al igual de lo que sucedem
con la protección del medio ambiente,
que al ser consagrado como derecho colectivo,
dam lugar no sólo a la obligación del Estado de
preservarlo, sino a la facultad de cualquier individuo
o grupos de individuos de actuar en su
defensa .
Objetivos do la intervención del Estado en
la economJ.a
Pero no cabe la menor duda de que el mercad o,
por más competitivo y eficiente que sea, no
resuelve por si rolo la satisfacción de las necesidades
básicas de todos los asociados ni la protección
del medio ambiente. Estas deben constituir.;
e en el objetivo central de la intervención
del Estado en la economla.
Sugiero en consecuencia modificar la redacción
que al respecto trae el actual articulo 32,
por una que obligue al Estado a intervenir para
conseguir un desarrollo económico equitativo
y sustentable; equitativo en cuanto garantice
los derechos económicos y sociales básicos, que
habremos de consagrar en la Carta, a todos los
asociados; sustentable . en cuanto se base en
un aprovechamiento racional de los recursos
naturales, evitando su degradación y la del medio
ambiente.
Lo. servicio. p6blico.
Lo anterior no quiere decir de manera alguna
que los servicios públicos deban ser prestados
de manera directa por el Estado . Pero si que el
Estado eSlam en la obligación de garantizar el
acceso a ellos en términos económicos yeficien·
tes. De aUI debe surgir la obligación de una
regulación legal rconómica , que determine las
condiciones en que puedan presta r el servicio
las empresas, bien sean públicas o privadas. los
derechos de los usuarios, las normas para evitar
despilfarros e ineficiencias , la forma como
se deben estructurar y actua lizar las tarifas para
evilar abusos y también, al mismo tiempo,
para garantizar la viabilidad financiera de las
empresas y, en co nsrcuencia, la continuidad de
la prestación del servicio. Los ojemplos de los
Estados Unidos y de Chilo son mu y elocuentes
al respecto.
ModerniJación, ciencia y tecnolop
Como parte del mandato de promover un desa
rroll o eco nómi co y social equitativo y sustentable,
se hace conve niente incorporar a nuostro
ordenamiento constitucional dos funciones especificas
del [,tado en matoria económica. La
primera se refiore a la investigación y creación
Viernft I~ d • .mil d. 19!11 ~
cientlfica y tecnológica. No cabe y. la menor
duda do que en 01 mundo contemporáneo nto
o, el factor que detormina d crecimiento económico
y la competitividad de las rconomlas on
d ca'!'po intornacional . No ,ólo en razón do
e'te hecho, sino do que se trata do un bien
público por excelencia, se requiore quo el Esta.
do promueva de manera activa las tareas do
inve'tigación y creación cientlfica y tecnológi_
ca, asl como la, de difusión, adaptación yapli.
cación de las misma,.
Asl lo hacen todos los palse, indu,trializado"
donde se dedica a ese fin un porcontaje dol
producto intorno bruto varias veco' mayor quo
d destinado on los paises latinoamericanos y do
manora muy particular en Colombia. Quizá,
no fuera necesario incluir e'te mandato en
nuestra Carta constitucional, ,i no fuera por la
absoluta de,idia con que 01 Estado colombiano
ha afrontado materia tan definitiva para 01 futuro
de nuestra sociedad.
La internacionalizadón de la economia
El ot ro a'pecto es el de la intornacionalizaci6n
de la economla. El gran hecho politico de nuestro
siglo no fue la revolución Bolchevique , ni
tampoco el colapso de lo, si,temas centralmente
planificados. Lo es el de la creación y
desarroUo de la Comunidad Económica Europea,
por cuanto constituye la primera experiencia
de un espacio económico único a nivtl
continental, con absoluta libertad de movimiento
de bienes , de servicios, de capitalos y de
personas y en donde ha tenido lugar una impresionante
cesión de soberanla nacional en
favor de instituciones supranacionales . Constituye,
en mi opinión, ni más ni menos que el
principio del fin del predominio del EstadoNación
en nuestro ordenamiento polltico internacional.
El éxito sin precedentes de esta revolución fue
el catalizador de la enorme rapidez con la que
se desboronaron los sistemas de Europa Oriental
y ha conducido en nuestro Continente a la
creación de la lOna de libre comercio entre
Estados Unidos y Canadá ya la propuesta de la
iniciativa de las Américas.
El proceso de internacionalización de las economlas
induslri alizadas, a lravés de la integración
regiona l·y de los intentos por conformar
una estructura dt libre comercio a nivel internacional
en el seno del CA TI, ha descansado
en un decidido proceso de negociacionos entre
Estados. Al contrario de lo que algunos creen
en nuestro paJs, no se trata simplemente de
abrir nuestro mercado interno a la competenda
tXlerior.
Por todo ello conviene que la Carta , con una
visión de futuro, otorgue al Estado un mandato
de internacionalización de la economla en
condiciones de equidad, reciprocidad y beneficio
mutuo , para que se empeño en oilltner
para los colombianos acceso justo a los mercados
mundiales do bienes, de servicios y do trenologia
y de manera muy particular, para que
impulse la integración económica, preferentemente
con los paises Iaunoamoricanos, pero no
en forma excluyente ron ellos. Y que, a tiempo
- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Viernes 12 de .bril de 1991
que de manera .. presa con ... gr~ la jerarqula
superior de los tratados ,"ternaconales, ~omo
solicitara Die"ez
Gu.tavo Onnc:o LondolÍo,
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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