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República de Colombia Bogotá; Junio J 6 de 1904 - SERIE I ~ .. ~~w ~ , Mwv~~ .. ~J., Wvv~ ~ { NUMERO 9.°
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,
DIRECCION
Por telégrafo: "Propatria."
- Oficina, calle 9.·, ntÍmero :u5
Blanco y Azul
El Gran Oons~o Electoral
Hay Jueces de hecho y Jueces de
derecho, en el ramo judicial. En el
orden electoral, y según la legislación
colombiana, hay una Corporación
denominada Gran Consejo Electoral,
corporación escrutadora que,
en cuanto decide con su declaracz'ótt
definitiva el Froceso de las elecciones
para Presidente y Vicepresidente
de la República, tiene ciertos puntos
de contacto con una de aquellas
dos categorías rle Jueces.
Formemos paralelo entre un Tribunal
ó Juez de hecho y el Gran
Consejo Electoral, á fin de descubrir
si hay ó nó analogías entre los
dos.
Los Jurados, Jueces de hecho, como
es notorio, juzgan con amplia libertad
sobre el caso expuesto á su
com:ideración; los miembros del
Gran Consejo no tienen absoluta libertad
para juzgar sobre las elecciones.
Los Jurados no encadenan su jui.
cio á determinado número de pruebas;
los miembros del Gran Consejo
están sometidos á una tarifa limitada
é invariable de datos, que prorlu.
cen forzosamente un resultado numérico.
La ley no impone á los Jurados
los medios por los cuales deban llegar
á la convicción; la ley detalla é
impone á los miembros dd Gran
Consejo Electoral los elementos que
han de formar su declaración irrevocable.
. Los Jurados deben interrogarse ásí
mismos en el recogimiento de su
conciencia, y guiarse por impresio.
nes despertadas á la luz de su inteligencia
natural; los miembros del
Gran Consejo deben interrogar los
preceptos de la ley electoral, que les
ordena hacer el escrutinio general de
votos, tomar razón de los pliegos de
escrutinio recibidos, y declarar ]a
elección en favor del candidato que
hubiere obtenido la mayoría de los
slAfragios. .
El veredicto de un Jurado no apareja
responsabilidad ante la ley po.
sitiva cuando no hay injusticia ma·
nifiesta; la declaración del Gran
Consejo implica una responsabilidad
que empieza donde acaba el límite
de los deberes señalados por la ley
á esa entidad.
--En consecuencia, el Gran Consejo
~toral no es Juez de hecho.
. ~
Tampoco puede decirse con exactitud
que es Juez de derecho, porque
el Gran Consejo no juzga en el
fondo la cuestión electoral, sino escruta,
ejecuta una operación mate·
rial cuya delicadeza y gravedad extraordinarias
¡proceden, no de las sumas
numéricas, ni de la reunión de
pliegos, sino de la escrupulosidad y
honradez de los escrutadores, de la
serenidad fría, de la impasibilidad
inalterable con que se colocan los diversos
votos en los inanimados platillos
de una balanza únicamente inclinada
por el número mayor,
El Gran Consejo no analiia puntos
de validez ó nulidad, no examina
responsabilidades, no consulta los
intereses del país, ni del Partido, ni
de la persona; solamente observa
pliegos y cuenta n~meros, y declara
el total.
Si al Gran Consejo se le sugiere
como mejor uno de los candidatos,
si la Prensa le ex:hibe hojas de servicios
y ejecutorias para la primera
Magistratura, esas sugestiones, esas
voces no pueden tener significación
alguna para tal Corporación, en cuyos
cálculos no entran los servicios
ni los defectos de los hombres públicos,
sino el número de sufragios,
el número de pliegos recibidos.
La inalterabilidad de los números,
el fatalismo legal, digámoslo así, que
domina los actos del Gran Consejo
Electoral, se sustrae en absoluto á
la voluntad de los Partidos, y por
eso hoy el país, con indiscutible acier.
to, ha resuelto aceptar la declara ción
solemne que será formularla el
4 de Julio- -v-en-i_de .r.o..... -. --
RECURSO EXTREMO
Nuestro colega El 7 ele grama,
como batiéndose en retirada, pues
en verdad ya no le queda otro re·
medio á la prensa velista en el asunto
de la" elecciones de Padilla, admite,
y es ya demasiado, la posibi.
lidad de que el Gran Consejo Elec.
toral compute como válidos los votos
correspondientes á aquella circunscripción
electoral y que, en consecuencia.
sea escrutado Presidente
de la República el General Reyes_
Sobre este supuesto. que para nosotros
equivale á la admisión expre.
sa de una derrota, por aquello de
que quien no espera vencer, ya está
vencido, nuestro apreciado colega se
entrega á consideraciones del orden
moral, pueriles unas, y completamen_
te desprovistas de fundamento otras.
Entre las primeras, nos limitamos
á anotar la de que el General Reyes,
como católico creyente y hombre
que cultiva y respeta en alto
grado los dictados de la corrección
y del buen sentido, se vería, al ser
confirmado Presidente de la Repú.
blica, delante del gravísimo dilema
de encargarse de un puesto cuya
pureza de origen no aparece perfectamente
demostrada, ó de renunciarlo,
dejando así á salvo su dignidad
y los fueros de la moralidad, que re·
chaza á veces términos medios ó co·
rolarios cualificados, así en el orden
de individuo como en el de las so·
ciedades, en todo género~ de relaciones.
Nos permitimos creer que al es_
tampar en forma tan precisa y casi
inabordable un concepto semejante,
nuestro colega haya sido víctima de
un arrebato de imaginación, que le
ha impedido ensayar un serio esfuerzo
de razonamiento para no ir, en
una materia que tan de cerca se
roza con la Etica y la Teología, más,
mucho más allá de dónde fueron en
ella Santo Tomás de Aquino, Luis
Vives y D. Alonso el Tostado.
Es cierto que la ley moral, el'a su
prema ley que es superior al mundo
y al hombre, y que á pesar del mundo
y del hombre, fulmina sus sanciones
contra los que la desconocen
ó la infringen, debe no s610 guiar,
sino inspirar y corregir los actos rle
los individuos para con Dios, para
consigo m iSOlOS y para con los demás;
pero ni la filosofía, que ha agotado
en el asunto sus controversias
y lucubraciones, ni los Concilios,
'que han dicho sobre el particular la
última palabra. exigen que los deberes
que aquélla impone, obliguen
á los hombres á abstenerse de ejecutar
en la vida todo aquello cuya
bondad y C01iv~lliencia no aparezcan
con la claridad del sol ó con la cero
teza objetiva de los hechos someti.
dos á las sensaciones materiales.
Si esto fuera así, el mundo sería
inmensa Tebaida y los hombres solitarios
anacoretas que, como San Jerónimo,
empeñado en acallar sus violentas
pasiones con los maltratamientos
de la carne, ó San Simeón Estilita,
voluntariamente atado al fuste
de una columna de tormento, vería.
mos pasar, en éxtasis contemplativo
ó en el religioso silencio de b inacción,
las noches y los días, sin que
fuera lícito á las creacion<"s de nuestra
inteligencia y á las múltiples determinaciones
de nu((stra voluntad,
tomar esa forma fecun~a y benéfica
1, que los ojos ven y que las mano')
tocan, " en ·ese conjunto variado y
arm6nico de vida y fuerza que constituye
la civilización humana.
En lugar de París y Londres y de
sus grandiosos adelantos, tendría·
mos, en esa negaci6n absurda de
nuestras actividades, impuesta por
el miedo acomorlaticio de los neomísticos,
una i)'l/mensa Trapa. un Yuste,
helado y sombrío, uonde podrían
ir á llorar amargamente los pecadores
arrepenti:los, á aquilatar sus
energí_as los pobres de espíritu, á
templar su viciado carácter los dobles
y los de mala fe, y tal vez has
ta curarse de sus dolencias nerviosas-
los irregulares y anómalos...; pero
á donde de seguro no iríamos ni po.
dríamos ir aquellos que nos movemos
bajo el, palpitante imperio de la
ley de la vida y que, sin desconocer
lo que la moral impone, y lo que la
justicia ordena, pensamos yejecutamos,
trabajamos y cosechamos, sin
arredrarnos por la posibilidad de los
adversos resultados y anticipándonos
únicamente á contrarrestarlos ó Á.
formar contra ellos ut1 escudo de .iefensa,
con eso que se denomin:1 la
satisfacción dei dt::ber cu nplido,
-
del honor que se salva sobre la pér.
. oida de todo.
Un acto cualquiera puede ser intrínsecamente
bueno ó malo, moral '
ó inmoral; pero la recompensa para
el que lo ejecuta ó la responsabili.
dad correspondiente, no dependen
sólo de aquella circunstancia: es ne.
cesari~ que inter.vengan también en
el agente un estado psicol6gico perfectamente
lúcido, voluntad determinada
y conocimiento de la naturaleza
del acto y de sus consecuencias.
y si esto es así, tratándose de lo
que aparece como claro y evidente,
de lo que no admite reservas ni
vacilaciones, i qué podríamos decir
de h-echos cuyo origen no pasó por
nuestra vista, que aparecieron y se
desarrollaron á largas distancias y
para cuya calificación legal y moral
t~n~mos que guiarnos por las apreCiaCIOnes
de los demás hombres 1
. De este m?do un mandatario pÚa
bllco que obtIene la mayoría para
ocupar un elevado puesto; que es
elegido y escrutado con la observancia
de fas ritualidades que la ley ordena,
procedería como un tonto ó
como un imbécil si rehusara entrar
á ejercer ese puesto porque á él no
le consta que las res ectivas elecciones
hubieran sido la manifestación
auténtica de la voluntad popular y
porque no se excluye la posibilidad
de que en esas elecciones hayan ocurrido
fraudes ó irregularidades que
las vicien de nuliclad.
Quien así procediera, obraría tan
ridícula y candorosamente, como el
que se negara á comer por el temor
de que los alimentos puedan estar
envenenados, y se abstuviera de salir,
á causa de la remota probabili.
dad de que un perro lo acometiera en
la calle 6 de que un vehículo de ruedas
lo atropellara. Por otra parte, y
sigUiendo esta extraña lógica, la Presidencia
de la República estaría acéfala
desde los tiempos de la Independencia,
porque ni á Bolívar, ni á
Santander, ni á López, ni á Obando
ni á nadie, en su calidad de hombres~
le habría sido dable establecer por
sus propios ojos fa autenticidad del
sufragio conque para cua'quier efecto
lo favorecieron sus conciudadanos.
Admitida la elección de Padilla
por el Gran Consejo, la legalidad
quedará triunfante, y el General Reyes,
que tiene conciencia, como la
tenemos sus amigos, de la autentici.
dad de ese acto, irá á la Presidencia
sin reato alguno, con el alma
tranquila y el corazón sereno, á hacer
el bien de la desgraciada Colombia
y á llamar al reoedor de la des.
garrada bandera á todos los elementos
dispersos del gran Partido Con·
servador.
Una vez en el poder, el General
Reyes será amigo de sus amigos,
porque eso está en el orden de la
naturaleza; pero procederá también
contra esos amigos cuando el Poder
Judicial lo ordene, porque eso está.
en el orden de sus deberes oficiales.
que priman en un mandatario de esa
talla sobre las más caras amistades
y las más antiguas simpatías.
Pero nuestro candidato no se atea
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
marizará en ningún caso con los escrúpulos
de nuestro colega El Telegrama,
como un hombre no se asustaría
con las apariencias de un espanto
en altas horas oe la r.oche.
------.~~~ .. ~----
Rectiiicación
Martes 31 de Mayo-de 1904
Sr. Director de BLANCO y AZUL
Muy señor mío:
Por ausencia de la ciudad, hasta hoy
no puedo dirigir á usted la presente, en rec'
·!ación con algo que me' atañe del número S
de su pe¡:iódico; solicitando de usted que
se sina publicarla en su número próximo
. ~y pasarme la cuenta á que haya lugar
conforme á la Ley sobre Prensa {s [ de
-1898).
Dada la clase de armas que esgrimen
los periódicos conservadores para atacar
.esta ó aquella candidatura, no me ha sor·
prendido la aseveración de que yo, "c nodejo
literato liberal," soy el Redactor de
El Correo Nacional. Si éste dijo que D. Marceliano
Vargas era propietario é inspirador
de BLANCO y AZUL, natural es que
BLANCO y AZUL le acomode á El Correo un
Redactor distinto del que aparece al frente
de sus columnas .... "
Eso es ojo por ojo y diente por diente,
y para mí, como para cualquier lector
imparcial, no valdría la pena de tomarlo
en cuenta, si no fuera porque la
agresión contra El Correo hiere mi sér
moral y me obliga á rechazarla de la manera
más enérgica y má categórica. Si yo
fuera conservador, y conservador velista,
me daría por muy honrado y muy satisfe.
cho con la aseveración de BLANCO y AzuL;
pero en mi carácter de liberal, y liberal de
los que creen que el Parti lo no debe apoyar
ni una ni otra candidatura, por hallarlas
entrambas muy distantes de lo que el
Li~ei-alismo desearía ver triunfante en el
Pa1acio de San Carlos, no puedo menos de
rechazarla, como por la presente quiero ha-cerlo.
.
Si los conservadores de Antioquia, los
más serios y más honrados de Colombia,
procedieron en las últi'm ¡:s elecciones, á
pe~ar de sus promesas de concorilia, como
10 hicieran aquí los partidarios del General
Vargas, que ahogaron entre los múltiples
'oros del Ejército la candidatutaJiberal del
meritísimo patriota Beliserio Porra~, es
cIaro que ni acá, ni allá. ni en ninguna
p~rte debe contar el Partido Liberal con
encontrar conservador que tenga el valor
de respetarle sus derechos, y, por lo mismo,
tonterfa suicida habría sido de mi parte el
trabajo de defender al Sr. Vélez ó de combatir
al Sr. Reyes como lo hace El C(>/"1'to
Nacional
Así pues, jamás he escrito una línea
como Redactor de El Correo, jamás he in.
tervenido en la parte política de aquel periódico,
y, de la Semana Santa para acá,
ni aun siquiera he vuelto á llevarle mis insignificantes
revistas Cosas mías, ¡:uyas tendencias,
forzosamente liberales, chocaron
con las ideas del Sr Director de El rorreo,
y me obligaron á abandonar las hospitala.
rias columnas dc aquel Diario, yeso que
sólo hice uso de ellas en Campo Neutral,
como vario.s otros liberales , entre ellos el
Sr. General Uribe Uribe, unu de los más
notables y meritorios Jefes del Partido.
De vsted atento compatriota, • RAFAKL ESPINOSA G. - ----...... ----
Sr. Gobernador del Departamento-Bogotá.
Los que en seguida suscribimos, vecinos
de Fusagasugá unos, y otros Tesidentes
en Distritos de esta Provincia,
á Usía con el debido respeto manifestamos:
Que el nombramiento de Prefecto de
Sumapaz, hecho en el Sr. General J.
Máximo Pineda, ha sido recibido con el
mayor beneplácito por los. moradores de
estos lugares, tanto partIculares como
empleados públicos; pues el Sr. General
Pineda reúne como mandatario estas
buenas condiciones: asiduidad en el
desempeño de su empleo; competencia
y v~rsación; imparcialidad y justicia en
sus proyidencias; trato decente y culto
para las personas que se acercan á sú
Despacho. en demanda de justieia ó solicitando
el apoyo de S~l autoridad.
FeIicitllmos, pues, á Usía, y .nos felicitamos
nosotros, por tan acertado nombramiento.
Ya el Sr. General Pineda había desempeñado
ese mismo puesto antes de
, .
Blanco
esta ocasión; y es muy notable el hecho
de que acabando de pasar una revuelta
política que conmovió profundamente
á nuestros pueblos, el General
Pineda manejó con tal tino la Provincia,
que lejos de granjearse enemigos, se
procuró muchos amigos entre los mismos
que ayer fueron adversarios del
Gobierno en la tremenda lucha.
Hoy estos pueblos-pasada la .t~rmenta-
han vuelto á su natural VIVIr,
consagrados al trabajo pacífico i honrado,
y esforzándose por dar impulso y
movimiento á las mejoras que há menester
la Provincia.
N o se piensa en política, señor: se piensa
s610 en el trabajo. Y en · este estado
de espiritu, no necesitamos sino tranquilidad
y garantías; eosas ambas que
esperamos con fundamento, nos sean
otorgadas por el Sr. General Pineda.
Fusagasugá, Mayo 20 de I904.
Sr. Gobernador.
Francisco José V ergara, Presbítero; Abel
Torres G., Jerónimo Suárez, Jo~é J. Calderón
C., Darío Escobar J., David Ibarra
D., Fernando Vanegas, Elías Cortés, Manuel
A. Guzmán C., Eliseo Cruz L., Manuel
de J. Quijano, Rafael Rojas, Luis
A. Cadena, Leonidas Jordán V., Lorenzo
Rojas, Manuel José Patiño~ Gregorio
Sierra, Luis G. Ramírez, Eduardo
Posse, Isaac González C., Angel M.
Torres, Camilo Vanegas E., Diomedes
Perdomo, Joaquín Buendía, Teodoro
Aya, Francisco Elias Cruz, Julio Ant?nio
Moreno V., Manuel Durán, DaVId
Ortiz, Luis Pardo E'J Carlos Escobar
N., Cruz María Daza, Eladio Lozano L.,
Antonio Vizcaíno, Fernando R. Martínez,
Jeremías Cruz, Féfix V. Guarin,
Fernando Peñalosa, Santos Arias, Francisco
Sierra, Rodulfo Burgos M., Pa~lo
Pinzón V., Miguel Vega R., DeogracIas
Moreno, Jorge Díaz, Manuel Chaves,
Leopoldo Cárdenas H., José O. González,
Fausto García, Luis lsaza, Eusebio
Rodríguez M., Agustín García, Leopoldo
González, Jesús Garmello, Manuel
Simbaqueba, Pedro Díaz D., Nazario
García, Luis E. Lozano, Samuel Lozano
D., Roberto Pinillos, Eleázar Galindo,
Francisco Pérez C., Pablo E. Diaz, Enrique
Lozano, Ignacio C. Pérez, Ramón
Diaz P., Juan B. Bautista, Ignacio Pinillos,
Noé Cifuentes G., Aureliú Jimé
nez, Coronado Munar, Manuel V. Bautista,
Pedro P. Triviño D., José María
Guerrero, Rafael Triviño, Juan D. Bau-·
tista, Demetrio Sánchez C., Daniel Ayala,
Antonio Clavijo, Darío Rojas, Pablo
Díaz, Luis Soto, Calixto Ardila, Ambrosio
Ruiz B., Enrique Tarquino, Buenaventura
H. Escobar, Aureliano Eseobar
P., Alejandro M. Estrada, Cruz Escobar
P., José María Barrios P., Benjamín
Garda M., Máximo Guaría, Juan Vargas.
Sr. General D. F. Má.ximo Pineda-Fusagasugá.
Para los suscritos vecinos de Tibacuy,
en nuestra calidad de ciudadanos pacíficos,
partidarios irrevocables de la paz, el
trabajo y el pogreso, que es lo que representa
los verdaderos intereses sociales en
pueblos civilizados y cristianos, es motivo
de confianza en el anhelo de los
propósitos indicados, la merec~da elección
que os ha hecho el GobIerno, al
nombraros Prefecto de esta Provincia,
empleo de donde esperamos para nuestros
pueblos el benéfico influjo del patriotismo,
buena voluntad, prudencia y
acierto que siempre han caracterizado
vuestros actos.
Tibacuy, Mayo J6 de I904.
Higinio Baquero, Faustino Liévano
E., Gabriel Vargas, Faustino A vila, Pedro
P. Peñuela, Angel María Liévan@
E., Silverio Liévano E., Abraham Bustos,
Pedro Aya, Aureliano Moreno,
Francisco Ramírez G., Belisario Piragua,
Manuel Flórez, Isaías Rojas, Antonio
Liévano, por mi padre Crisanto Liévano,
Antonio Liévano, Raimundo Mora,
Luis G. Rodríguez, Roberto Liévano
E., Lorenzo Torres.
Ecos) N atas'
AUN QUItOA H·)NOR--COn posltivé\ complacencia,
co, patriótico orgullo.> y con espe.
cial atención, hemos leíd6 en los números
30 y 3 [ de nuestro apreeiabk colega Sur
Amérz~·a, la sucinta exposición que el Sr.
General Jorge Martínez h:lce á sus copar-y
Azul
tidarios, con motivo del importante y lucidísimo
papel que le tocó desempeñar en la
vergonzosa tragedia de Panamá, como Comandante
del crucero Bogotá, y para sincerarse
de los cargos insidiosos que han
querido formularle algunos de sus émulos,
quienes hubieran podido evitar la consuma
ción de aquel crimen inaudito, con sólo
imitar la gallarda actitud del General Martínez.
'
Verdaderamente, consuela y fortalece
el patriotismo el ver que en esta " hora
de tinieblas" y de desgracias p .ra la Patria,
cuando todo se derrumba y parece
que va á quedar h 'lndido entre las ruin:1s,
haya todavía en Colombia corazones generosos
que palpitan por amor á la madre
atribulada y que saben sacrificarlo todo en
su d e fen~a. Sin el General MartÍnez y sus
valientes compañeros del crucero Bogotá,
Panamá hubiera sido la tumba donde que .
dara sepultado el honor de Colombia.
Un Jefe militar veterano y enteramente
joven, afiliado á una gran causa polltita, á
la cual desde niño y desde el humilde
puesto de soldado, hasta el más alto grado
de la jerarquía militar, ha venido prestán- •
dole importantts y oportunos servicios; que
ocupando hace poco un puesto en el Ejército
de Panamá, como Contador del crucero
Bogotd, entrevé los hilos de nefan.
da trama que había de rematar con el
abominable Grimen dd traición á la Patria,
los denuncia Con valor y con franqueza,
sin tener la fortuna de ser oído y atendido;
que cuando se consuma la vergonzosa traición,
asume el puesto de Comandante del
mismo crucero; y mientras los unos se
venden por mlse¡able paga y los otros permanecen
indecisos é inactivos, él, único Jife
pundcnoroso JI leal de aquel Ejército, rodeado
de un pequeño grupo de valientes, lanza
á la ciudad traidora y á los cobardes en
ella parapetados, digr¡o reto y enérgica,
atronadora protest:1 por boca de los cañones
en buena hora confiados (¡ su lealtad;
que persuadido de que solo y aislado como
estaba, si no pone en seguridad el barco,
reliquia del honor colombiano, correría el
peligro de perderse, y con él toda esperanza,
se retira del teatro de los sucesos,
triste, pero no abatido; que cuando más
tarde, viendo su barco nuevamente amenazado
por la traición, lo pone de nuevo
en seguridad y marcha á dar cuenta de su
conducta ante sus superiores, á exponer á
sus compatriotas con ingenuidad cómo ;-tasaron
los hechJS y á..justificarse de las aleves
agresiones que le hicieron,-tal es el
gallardo General Jorge Martínez, tipo pel
valeroso é hidalgo soldado de Colombia, y
digno, aunque fuera sólo por eso, de la
gratitud y del aprecio de sus conciudadanos.
Por nuestra parte, presentamos al simpático
amigo y al pundonorosQ Jefe, atento
saludo y entusiastas felicitaciones, por su
noble y valerosa conducta, parOdiando
aquellas célebres palabras de Francisco 1,
en ocasión solemne:" Todo Si! ha perdüio,
menos el honor. "
LA SUBVENCIÓN OFICIAL DE El Correo NaClimal-
Nos complace plenamente la explicación
que sobre este asunto nos envía el
Sr. Dire tor de este diario, en carta de 9
de los corrientes.
BLA :co y AZUL nada afirmó sobre el hecho
de la subvención. Se limitó á reproducir
un suelto de Libertad y Orden, alusivo al caso,
y sólo con el objeto de dar tr~slado de
él al Sr. Director de El Correo. Nuestro
veredicto es, pues, absolutorio, y con mayor
raz6n estando por medio en este incidente,
sin culpa de nuestra parte, nuestro
estimado amigo el Dr. Rufino Cuervo Már_
quez, periodista dignísimo, inteligente y
enérgico, si los hay, quien supo sostener
con recursos propios y hacer prosperar
por mucho tiempo laempresa de El C"rreo,
sin ocurrir á apoyo, ni granjerías oficiales
de ninguna especie.
PttsAME-Con suma pena nos hemos convencido
del desequilibrio mental, de que
tanto se ha hablado, en la perso.la del Sr.
Juan B. Pérez y Soto, pues no á otra causa
pueden atribuirse los párrafos de ~u déci_
macuarta hoja los cuales copiamos como
prueba.
"Una feroz enfermedad, de potentes
garras, de uñas afiladas (á semejanza de
la Compa'lJ', que la encargó para mi), ases.
tóme un golpe tra\cionero, cuando acababa
de revelar al público la inconcebible cochin
.da del Comanditario, el candidato de
marras, y anunciaba otra peor todavía. No
me valió ni el amparo de IIn ángel hechi_
cero, ante cuyos enc ,ntos desarman todos
los rencores: á su vista casi, al volver una
eS1uÍlH. m~ dil) el mnl la puñalarla."
"Un tifo anginal ó bronquial, ó qué sé yo
qué, ha querido estran~ularme, con la intención
manifiesta de que se paralice en el
cerebro el pensamiento, ó siquiera se borre
la memoria, ó siquiera se ahogue en la
garganta mi voz acusadora (Qué modestia).
El reyismo ha cohechado esta fiera
contra mí. El r~yismo, que es verdadera
peste moral, (ene de aliados 'naturales
todas las otras pestes.
o.' ...... , .... . ....... . ...... . . . ... ... .............. . . .
"Hasta luégo lector, y si eres amigo,
píde por mi salud."
Lástima grande del paladín del velismo!t
Pobre paladln Tu ángel tutelar te libre
de todo mal Amén.
A pro~'ósito se nos viene á l:1s mientes.
el siguiente famoso chispazo de uno de nuestros
ingenios literarios:
Tanto al público enojando
Va Pérez con su alboroto,
Que la gente está pensando
Que en vez de Pérez y Soto
Debe ser Pérez Obando
SIGUIÓ para Duitama, Boyac:á, el estimable
caballero Sr General Francisco González
Neira, decidido servidor de la Causa
Conservadora. Feliz viaje y bienestar cum.
plido
BAZAR RN CHAPINERo-Con el objeto deallegar
recursos para la conclu;,ión del hermoso
templo consagrado al culto de la
Santísima Virgen en su advocación de
Lourdes, se ha organizado uno en el Ba_
rrio ele Chapinero, que se inagurará el día
29 de los corrientes. Excitamos á todos los.
vecinos de la ciudad para que contribuyan
con su óbolo ¡í tan laudable fin.
SBSIÓN SOLK~1NE-La de la Sociedad de Caridad
tendrá lugar en la noche del día 3 de
Julio próximo venidero. Agradecemos la
galante invitación y gustosos corresponderemos
á ella.
LA PRENSA CULTA-Damos la más expresivas
á nuestro colega La Fusión por el galante
saludo que dirige á nuestra hoja y por
los benévolos conceptos que emite sobre Sll
Director.
Ya nos eran conocidos la ilustraci6n, inteligencia
y cultura del Sr. Dr. César Sánchez
N , y no otras frases podíamos esperar
de un caballero como éste y de un adversario
polltico, lniembm distinguido de
una familia de hidalgo~ y valientes, que
han sabido alcanzar la palma de héroes y
de m'Írtires, en defensa de la causa de sus
convicciones
Irá nuestro canje para el estimable colega.
GRACIAs-Las presentamos muy sinceras
y cumplidas al Sr. Director de El Corre~
Nacz'rmal por la reproducción que se sirvi6
hacer en el número 3,002 de su importante
Diario, y en la Sección editorial, de nuestro
modesto aunque bien intencionado artículo
Rlunzcm al Centro, publicado en el número-
8.0 de este periódico.
Nace nuestro agradecimiento del honor
por cierto inmerecido que se nos dispensa
con aquella galante reproducción; pero·
para mayor satisfacción nuéstra y por el
buen nombre de El Correo, bien hubiéramos
deseado que en tal reproducci6n no sehubiera
adulterado ni la letra ni el espíritu<
de nuestro escrito, reemplazando, sin nues·
tra aquiescencia, el nombre del Sr. General
Rafael Reyes por el del Sr. General Joaquín
F. Vélez, ciertamente muy respetable;
y no queda justificada esa suplantación con
la advertencia de El Correo, de que la hace
para que la verdad brille én todo nuestro
escrito, pues de buena fe creemos que la
verdad está en sostener que es el General
Reyes quien ha obtenido mayoría de votos
sobre el General Vélez Quod scripsl,
scriptum .
Arislipo
---....... . 00--
LA ES.TADA DEL GENERAL REYES
EN CARA.CAS
EXPANSION.b.S SOCIALES
EN EL MUNICIPAL
La función de gala improvisada el domingo
en el Teatro Municipal, como una
distinci(ín al General' Reyes, nuestro huésped
actual, alcanzó toda la solemnidad que
era de -esperarse.
El Teatro estaba literalmente lleno. '
'En el Palco Presidencial estaba el Gene:'
al C¡priano Castro el segundo Vicepresj.
ie!lte (l <~ 1:1 R"!pública, General Juan
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
tolerarse y demás actos de que da cuenta,
es muy acreedor á las manifestaciones de
aplauso que las personas honorables y cuItas
de esta sociedad le rinden.
Siga usted, Sr. Correal, por el camino
que se ha trazado, para e·~tirpar el vicio y
la corrupción en todas sus manifestaciones,
y se habrá hecho, ut1a vez más, digno de
encomio y de la estimación y los respetos
de las personas que se interesan por el
progreso y moralidad de esta tierra y cuya
cooperación desinteresadamente le ofrecen.
EL GENERAL ALFREDO V ÁSQUEZ COBa se
ha encargado del Ministerio del Tesoro, en
su carácter de Ministro de Guerra, y el Dr.
Carlos Arturo Torres quedó desempeñando,
en propiedad, el Ministerio de Hacienda.
No puede haber colocado el Gobierno
en mejores manos e' os altos puestos. Los
Sres. Vásquez Coba y Torres son dos de los
hombres más connotados por su inteligencia,
ilustración y cultura que cuentan los parti-
. dos Conservador y Liberal de Colombia.
Ambos son, por eso, una esperanza de la
Patria, que reclama el advenimiento al
Poder de hombres nuevos, de amplias miras,
abnegados y patriotas, y rechaza los '
elementos nocivos de la exageración y el
sectarismo políticos~ que felizmente van
cayendo en el más profundo desprecio.
Reciban los Sres. Vásquez COQo y Torres
nuestra calurosa felicitación.
ViAs DE COMUNICACiÓN-El 12 de los ca
rrientes, á las I 2 ~., se verificará 'Jna r~unión
en la Gerencia del Banco InternacIo_
nal de esta ciudad, para tratar asuntos relacionados
con la apertura de nuevas vías
de comunicaci6n en la Provincia de Sumapaz.
Con mucho gusto corresponderemos á la
fina invitación que á ese acto se han servido
hacernos los respetables caballeros
Sres. Guillermo Torres, Fabio Lozano T.,
Belisario Caballero, Manuel Aya, Julio A.
Forero y Carlos E. Caballero.
Consuela el patriotismo considerar que
haya quienes se ocupen de mejoras materiales
en este deplorable hervidero de pasiones,
en esta pugna de intereses soci~les y
políticos que se sobreponen con egOlsmo,
al parecer incurable IJar lo inveterado, al
bien y engrandecimiento de la Patria.
Por 10aemás, el soto- nombre de 105 iniciadores
de los nuevos caminos en Sumapaz,
es augurio seguro del buen éxito de
la Empresa.
PERiÓDiCOS-ti BLANCO y AZUL" corresponde
gustoso el honroso saludo que se han
servido dirigirle varios periódicos de esta
capital; entre otros, que recordamos por
ahora, El Colombiano, Sur Amérzca, El Ciri,.
í y El Porvenir. Estos tres últimos colegas,
aunque colocados en distinto campo político
al nuéstro, cuando esgrimen armas contra
su adversario, calzan guante blanco y saben
combatir con cultura é hidalguía .. Así
el combate suele ser provechoso y á las veces
grato; pero cuando se lanza el reto
vulgar y groseramente, y se pelea como lo
hacen ciertas gentes, sólo con insultos y calumnias,
la tarea se hace por demás ingrata
y penosa.
Nuestra oficina de redacción ha sido
honrada con la visita de los citados periódicos
y con la de los siguientes: El Número
Trece, El R elator, Libertad y Orden, Los Hechos,
El Telegrama, El Nuevo Tiempo, El Correo
Naciollal, Mejistófeles, El Eco Nacional,
La Barra, El Esbozo, Germinal y El Ganclonero
Antioqlw70.
Para todos ellos ha ido puntualmente
nuestro canje desde el número 1.0, y va de
nuevo ahora nuestro atento y respetuoso
saludo.
~.~~---
REVISTA CIENTíFICA
,
EL SISTE,lA METRICO DECnlAL-LA MEDICINA EN
EL CELESTE IMPERIO
(Traducido del ')o1/.."al du Dlbats /ubdomadajr~)
La introducción del sistema métrico
en el Reino Unido de la Gran Bretaña
é Irlanda ha dado últimamente un paso
importante. La Cámara de los Lores
aprobó en segundo debate el proyecto
de ley relativo á la aplicación obligatoria
del sistema métrico decimal, á
partir del 5 de Abril de 1 g06, ó en una
fecha pos terior, que se deja al arbitrio
del Gobierno. El proyecto presentado
por Lord Belhaven fue enérgicamente
apoyado por el ilus tre socio de la Academia
de Ciencias, Lord K.eh-in. La argumentación
de Lord Kelvin sacó partido
del descubrimien to reciente de una
carta en que James 'Va tt recomendaba
á sus compatriotas, desde J 783, un si s-
Blanco
tema decimal muy semejante al que la
Comisión Francesa propuso definitivamente
que se adoptara.
No deja de ser curioso el saber hoy
que la primera idea del sistema métrico
decimal es de origen británico. . .
También en los Estados Ullldos se
hacen considerables esfuerzos en favor
del sistema métrico, y la solución parece
igualmente próxima. Pu~de, pues, preverse
que el sistema métrico decimal,
adoptado años há por el Japón, no tardará
en conquistar el mundo entero.
Los japoneses se han aprovechado
evidentemente mucho de las lecciones de
la vieja Europa en todos los ramos de los
humanos conocimientos. Hoy deben tener
buenes médicos, como tienen buenos
artilleros; mas sus vecinos, los celestes,
están aún muy atrasados en el arte de
curar, si hemos de dar fe al Dr.l\iatignon,
quien residió largo tiempo en China. El
médico chino es un tipo que no tiene semejante
en el mundo.
En Europa, la mayor parte de los
médicos fijan en la puer~a de su habitación
una placa indicadora. En China
no hay tal cosa. Reconócese de lejos la
casa por las abundantes láminas de madera
barnizada (pien) que la gratitud de
los clientes ha fij ado exteriormente sobre
las puertas y las ventanas. Aquellas
láminas, negras ó rojas, de 80 centímetros
de longitud, con grabados en grandes
caracteres dorados, expresan algún
pensamiento alegórico excesivame!lte lisonjero
para el médico allí reSIdente.
Aquello es un verdadero mus.eo. El Sr.
Matignon, durante su permanencia en
Pekín, vio su casa invadida por aquellos
pien. El enfermo, agradecido,. escribía
casi siempre en estas Ó. semeJantes
palabras:
" Tal día de tal al o del Emperador
Kuang-Sir, fue presentado este pien al
ilustre sahio Ma., de los mares de Occidente
y de la Gran Francia, por su pequeño
y estúpido cliente Tchan."
Otro cliente había escrito, en grandes
caracteres de oro:
" Su hábil mano ha hecho renacer la
primavera."
¡ Hermoso pensamien to! Tan bello lo
creyó el enfermo curado, que lo juzgó
digno. de reemplazar el valor de los honoranos.
. Si bien se llena de flores al médico y
se cubren de pien las paredes de su casa,
la profesión médica en China no es precisamente
lucrativa. De ordinario el médico
es allí un pobrete, y ni aun los más
reputados hacen fortuna. También es cierto
que es notable su ignorancia; apenas
poseen vagas nociones empíricas. El
médico chino, para vivir, necesita tener
varias cuerdas en su arco.
El Sr. Matignon r efiere que tuvo á su
servicio, en calidad de criado, á un cofrade
que halló más lucrativo ganar en
tal condición cinco dólares, sin alimentación,
que ejercer la medicina.
y con todo, parece que aquellos medicastros
poseen cierto caudal terapéutico
que no deja de encerrar buenas cosas.
Una experiencia secular les ha enseñado
los buenos efectos de los simples y
de ciertas sustancias químicas, cuyo
efecto no debe desdeñarse. Pero no tienen
ninguna noción de anatomía ni de fisiología.
Además, el chino hace á menudo
. razonamientos por analogía, que exceden
de los límites de la lógica, como
aparece del sig uiente ejemplo: "Los estómagos
de los convalecientes tienen necesidad
de alimentos ligeros. Ahora
bien: el pato es ligero, puesto que flota
sobre el agua; luego debe dárseles á los
estómagos delicados." O bien: el mercurio
tiene la propiedad de disolver ciertos
metales ó de amalgamarse íntimamente
con ellos. Según eso, se recomienda,
en ciertos tratamientos, para extraer los
proyectiles de las armas de fuego del
cuerpo de un herido; hácenle tragar
mercurio, y al efecto se introduce en la
boca de la víctima á lo menos la cuarta
parte de un vaso de aquel metal.
Por estos ejemplos, tomados al acaso,
puede formarse juicio.
Los médicos de consulta del Emperador
tienen también una manera especialísima
de recetarIo. De conformidad con
los ritos inflexibles, el Soberano no puede
dej arse ver de sus médicos. Acostado
en su lecho, pasa el brazo al través de
una espesa cortina. Cada uno de los
médicos se apodera, á su turno, del puño.
U na agaz palpitación les informa acerca
de las 74 variedades del pulso imperial.
No hay otro medio de diagnosticar la en-y
Azul
fermedad del augusto cliente. La dificultad
está en que los médicos deben,
sin hablarse, llegar á un mismo diagnóstico,
sin lo cual toda diferencia en tre
ellos se paga con azotazos. Según esto,
es de presumir que, de antemano, los
buenos ' cofrades se habrán puesto de
acuerdo. Es así como se receta al Emperador.
Por lo demás, en China se considera
al médico un poco brujo. El médico europeo,
en medio de los chinos, es siempre
el brujo de .los mares de Occidente. Los
instrumentos, el oftalmoscopio, el termocauterio,
la pila eléctrica provocan un
asombro que hace que los chinos sean
presa de un temor supersticioso. A menudo,
en el Hospital francés de Nan
Tang, el Dr. Matignon observó hechos
que bien pueden ser la superstición de
los habitantes del Celeste Imperio. ~l
formular una receta en un pedazo de
papel, los enfermos se imaginan, al tragársela,
que los signos trazados sobre el
papel deben gozar de propiedades particularmente
activas.
El chino tiene confianza en los médicos
europeos, pero confía más en el
joven compatriota que ha recibido lecciones
del extranjero. Entre la clase media
del barrio es más atendjdo que su
maestro por los individuos pertenecientes
á la clase media del barrio. Y es
porque jamás se hará desistir á un chino
de la idea de que los chinos son infinitamente
superiores al resto de la humanidad.
Opinión peligrosa, que parece muy
difundida entre la raza amarilla. Tal es
la medicina, tal es el médico en China,
segün el Dr. Matignon. "Mas no acontece
así desde hace algún tiempo en el Japón,
que posee verdaderos fiSIólogos, fo~mados
en las escuelas europeas, por eJemplo,
Kitasato, que es con Behring uno
de los creadores de la seroterapia, y el
cual disputa á Yersin el descubrimiento
del bacilo de la peste.
_'IB!
RESTABLECIMIENTO
DE LAS RELACIONES
ENTRE COLOMBIA t ITALIA
NOTAS
DIPLOMA TICAS
Legacldn Británica-Bogotá, Ma!Jo 28
de 1[)04
Señor Ministro
Tengo el honor de comunicar á S. E.
que he recibido un tele~rama del Sr.
TiUoni, Ministro de RelaelOnes Exteriores,
por el cual me autoriza para informar
á S. E. que el Gobierno de Italia
desea, como el de Colombia, volver á las
amistosas relaciones que siempre han
existido entre los dos países, y por lo
tanto me ordena ponerme de acuerdo
con S: E. para llegar á este fin.
El Gobierno de S. M. ha sentido profundamente
que haya podido presentarse
alguna cuestión que causara la interrupción,
y verá con el mayor interés la
reanudación de estas relaciones en beneficio
de ambos países.
Me permito expresar á S. E. el honor
y la satisfacción personal que tendré en
poder arreglar esta interesante cuestión
con S. E., cuyo nombre figura ya como
signatario de un convenio que ha dado
tan benéficos resultados en el arreglo satisfactorio
de las diferencias existentes
en ese tiempo entre Colombia é Italia.
Aprovecho esta ocasión para reiterar
á S. E. los sentimientos de mi más distinguida
consideración.
GEORGE E. WELBY
A S. E. Dr. F. de P. Matéus, Ministro de Relaciones
Exteriores.
Ministerio de Relaciones ExterioresBogotá,
Ma!Jo 3 o de 1904
Senor Ministro.
Tengo el honor de dar res~uesta á la
nota de V. E. en la cual se SIrve comunicanne
que S. E. el Sr. Tittoni, Ministro
de Relaciones Exteriores, ha autorizado
á V. E. para informar que el Gobierno
de Italia desea, lo mismo que el
de Colombia, volver á las amistosas relaciones
que siempre han existido entre
los dos países.
El Gobierno de Colombia ha sentido
profundamente, así como el de S. M. el
Rey de Italia, se hayan presentado complicaciones
que han sido causa de la interrupción,
y dictará por su parte las
medidas necesarias para restablecer la
reciproca amistad, tan ·benéfica como
honrosa para ambas naciones.
Agradezco á V. E. las benévolas expresiones
que se ha dignado dirigirme,
no sólo por la honra que con ellas me
dispensa, sino por el ,recuerdo de la época
en que, como Representante de mi
país, tuve ocasión de conocer los nobles
sentimientos de S. M. el malogrado Rey
de Italia, y de su Gobierno en favor de
la prosperidad de Colombia.
A mI vez felicito á V. E. por la eficacia
con que ha procedido para poner de
nuevo en buena y sincera inteligencia á
Colombia y al Reino de Italia.
Aprovecho esta oportunidad para reiterar
á V. E. los sen timien tos de mi más
distinguida consideración .
F. DE P. MATÉUS
AS. E. George E. Welby, Ministro Residente de S.
M. Británica, &c. &~. &c.
DECRETO NUMERO 48g DE Ig04
( 30 DE MAYO)
por el cual se deroga el que declara interrumpidas
las relaciones entre Colombia y el Reino de Italia
El Vicepresidente de la República, encargado
del Poder EJecutivo
CONSIDERANDO
l. ° Que han desaparecido las diferencias
que produjeron la interrupción de
las amistosas relaciones entre Colombia
é Italia; y
2.° Que Colombia, como país civilizado,
debe mantenerse en la mejor inteligencia
con las demás n'aciones,
DECRETA
Articulo único. Derógase :el Decreto
número 37 de 18g8, por el cual se declaran
interrumpidas las relaciones entre
Colombia y el Reino de Italia.
Publíquese.
Dado en Bogotá, á 30 de Mayo de
Ig04
JOSE MANUEL MARRO QUIN
El Ministro de Relaciones Exteriores,
F. DE P. MATÉUS
PERMANENTE
Señor ~5 de El Eco Nacional
Mientras ustenes no tengan para
atacar mi vi na pública y privada otra
fuente oe información que las publicaciones
que está hllcienno en El
Pelele de Medellín el despreciable
difamador de oficio que lleva el nomhre
oe Joaquín María Arbeláez, y cu·
ya silueta, autenticaoa por el Gobernador
de Antioquia, Dr. Clodomiro
Ramírez, puhlico húy en Alcance á
BLANCO y AZUL, me limitaré á leer
y oír los insultos y calumnias de us.
teneR con el más profundo desdén.
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Citación recomendada (normas APA)
"Blanco y Azul - Serie I N. 9", -:-, 1904. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/2094936/), el día 2026-04-02.
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