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ANO l. Bogotá, 20 de febrero de 1858. NUM. 8.
¿Quién tiene la culpa? de nuestra independencia, la independencia de la
1\.. rn ' rica toda !
Espu' S' a ya aunq u~ _suscintamenta en el n úme- 1 or mas de mil novecientos años las jentes todas
ro anterior nuestra opm10n obr lo que se llama 0 de todas las zonas e han complacido en repetir los
puede llamarse m¿estut literatum, nacional, vamos canto~ de un hombre a quien Dios privó de _Jos
ahora a buscar la cau,a ' erdadern de su ad lanto ojos del cuerpo para dupli_car los_ d~l alma, a q ~1en
mezquino i de esa infancia ~le~graciada en que la la sociedad n o-ó un pan 1 una tu111ca en su calidad
mantenemr)s como de propósito. de 11oeta, i a q~ien todo el Orient~ junto no ha po-
Todos los paí:ses de la tierra, desde 1 momento diclo dar una e ma, un nombre, m un laurel.
en que la cultur~ intel ectual se sobrep~lso a-~~ cul~ flublamo~ de Flol\IERO.
tura fLica, han d1spensado una protecc10n VISible 1 Homer0 era ciego i poeta, esto es, unía a la des-e
.... tin1tdante a sus injcnio · La planta del tale.nt.o, oTacia f1 ica los horrores morales. Homero no ca-cultivada
con mas o m nos esmero en el VI JO ~ocia el sol el mar ni las estrellas. Homero no pomundo
i en la.- naciones sajonas U 1 norte del n u ~::- d ia crozarse' en la con te m placion di vi na de la mujer!
,-o, ha producido frutos deficados, i casi no hai po- Cor~ las sombras siempre delante de sí i nada mas
blacion del rrlobo donde no se hable de este 0 de que las sombras, doquiera que guiaba su planta
aquel poeta,
0
de e_ te o de aquel ~scritor _como de de~nuda
una o-loria o de una esperanza nactouaL Sinembar- Eterna noche i soledad eterna
go, aPénas habrá b~~s~nes ~nas indijentes que los Llenaban de pavor su cm·azon.
de los l1o1nbre~ de Jen1o, n1 cruz mas pesad~ q~tc , . .
la del talento. La historia nos da a conocer d1arJa- Con todo, antes ele él, la Grec1a hab1a vi~·o le.
1nente nueYos i nueYos nombres, ilu~tres tanto por vantarse i tnorir a sus primeros reyc8. Sus bosques
-us poderes ment· les como por su desntnparo sociaL ~ se ~uajabat~ de dria~~s i sus fuentes Je náyades, el
. Es esta acaso una rnaldicion de los cielos, un sí- Olunpo 1n1smo cruJ 1a .tatnbalcant~ a ~os pasos de
z,l ue1·te 0 no e e rn una abcrracion sin motivo~ En la Júpiter, i ni u_n, a voz 111 un canto s1qu1cra ve111a a
Grecia antigull, Hotnero canta a las puertas de los hacer compa nta .
helenos, sus compatriotas, noches o tardes ~1~teras .t\.los ecos an~ante~ de _H1pocrene
para que ~stos lo obsequ_ien co1~ los d~sperdJCJOS de 1 1 a los. suspiros l ang md~s del am·
1
a
su salsa, 1 él pueda evitar as1 los sinsabores del D e Helicona en la cumb1 e .. .... .
hambre. Pa aron Jason i sus argonautas, Hércules i sus
El ingles Shakspeare, padre del teatro, cuid~ba hazañas,. ~Iedea con su amor i su mag·uismo; i He-los
caballos de los nobles durante la represcntac1on Jcna 1nisma pasó con su l1ermosura fa bu losa. sus
de sus mismas obras, i Cervántes consa~raba las o.jos gra1:des c~mo de, ?uei .i melanc?lic?s com? de
horas hastiosas de una cárcel a la creac1on de la cierva; 1 Aquiles, Par1s, Casandra 1 H~~uba, 1 naúltima
inmortal fi o-ura de la caballería! die cantó us hechos mmortales, su Ol'lJen cele te
Oh! por done!~ quiera el mismo dolor i el mis- ni su grandiosidad terr~nal. Los viaj,es i la ?lo -ofJ~
mo desengaño t . 1nantenian como etnbr•ag·ado al pa1s de Socrates 1
.; Será por eso que ya no se habJa del Parnaso 1 del s0 Ion · los cortesanos i los epicurcos solo sabian
Pindo sino como de simples peñascos ele la Acaya vivir ¿ntre nardos i vinos; Orfeo buycaba su cspo-j
de Epiro ? sa en 1os infierno~ i afo cantaba a Faon des e la
Sin duda que sí. cumbre ,·ertiji nos a de Léucade. .
Pero, descendiendo de lo jeneral a lo J?articular, Eso era todo. En una palabra, no hab1a un ser
i cuál puede ser entre nosotros el motivo de tan en la Grecia capaz ele comprender esa vorájine de
grande mudez? Falta de asunto? o sobra de po- amores i voluptuosidad, ese oc?ano de encantos
breza ~ inefables esa relijion do los scnttdos, qu~ empeza·
Falta de asunto no, que a tras i mas allá del p~·i- ba con V énus arrebatando el corazon, 1 acababa
mor arribo de los españolés a nuestras playas VHJe· con Mínos perdiendo el alma. I pa::-aban los año:=:
nes un horizonte misterioso i solemne desenvuelve Jos invento~ i las jentcs co1no Jas aguas brillantes de
Hedos de luz sus senos de maravillas, en medio de una catarata infinita i nadie los veía pasar, escep-
1os cuales se alza imponente la gallarda figura de~ to el pobre ciego •• ~. escepto el hombre sin fortumuisca
con su veste de plumas, su~ armas de ~r~ 1 na, Homero
mimbre, i todas esas prendas nahas que lo htci~- Que ardiendo en santo fuego, toma el arpa
ron sin contradiccion la tercer figura de la Amén- Llet;a de poderosa mcl?día, '
ca agreste. 1 a ~u acento potente, sm segundo
I adelante, ah! Adelante está la con9.uista c~n Torna Jos 1nuertos aJa luz del dia!
todos sus execrables horrores, su sangre J sus mar- 1 se levanta Aquiles reYestido
tires, pidiendo algo mas que ':'na pájina i un sus- De fuertes armas, i, al jirar del carro
piro, algo mas que una . .Ü"?Va 1 un r~cuerdo a los En que a Patroclo venf;"a,la alba frente
que sal va ron delnaufraJ_lO Jeneral partlen?o su raza Del troyano infeliz sal p1ca en barro!
con los españoles o deJando sus creenc1as por las . . .
· clel h1·· 0' de Dios ¡dividiendo hoo-ar i pa- .t\.i! i no s el hiJO de Tétk, no n1as acaso que
cl'eencias J ' o . · f ., .. · d b . 1 e ·óico n1eJ· or t · los desheredados de otro mundo n1énos fclJz. la crcac1on a nta:st1cn e un e ere. lo : • , .
rl; c:c~, todavía mucho mas acá la gran guerra . que Bolívar, mejor que Sucre, l1l meJor que nmgu.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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62 BIBLIOTECA DE SEÑ"ORIT 1\S.
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no d e esa constclacion brillante que a ]a Troya
del A si a i de la fábula, opusieron la '!,roya r eal de
Junin i r\..yacucho! Sinembarg·o, ni la voz ele un
ciego siquiera ~e ha levantado en m edio del jeneral
aplauso, para cantar hombres tan grandes ni
hechos tan memorables!
Solo el cisne canoro del Guayas ensayó una
cuerda de su lira inmortal para cantar al " arbitro
de la paz i de la guerra," pero nada mas que una
~ U no de los tnas l1ábiles profesores de la cxtin-
Quién tiene la culpa? la sociedad. Ella que~ guida Unjversidad de Bogotá; a quien debe mucho
cuando mas, cree que ha hecho mucho por un nuestra juventud e~tudiosa i cuyo no1nbre luce ya
hombre de 1njenio cuando lo aparta de Ja senda de al frente de otras obras literarias de notable mérito,
flores de la poesía i lo lleYa a empellones por e l rá- acaba actuahnente de prestar un señalado servicio
pido sendero de la política; cuando le quita el arpa a los Colejios i Casas de Educacion de la Repúde
la n1ano para ponerle el cetro ele la demagojia, blica en que se enseña la in1nortal leng·ua rornana,
i cuando en vez de l laurel de 1a3 l\'1 usas, lucha por con la publicacion del precioso opúsculo cuyo tí-coronarlo
con las ratnas del héroe. tulo i circunstancias h emos copiado arriba.
1 o tenemos pues razon para qttejarnos de eso , Notábase ]a falta de un texto latino que poner en
que llamamos no ten r literatura nacionttl, pues no las manos del niño que comenzaba a estudiar e5a
deben cortarse la aJas al condor si se quiere verlo : lengua. Las obras clásicas, ad c n1as del inconYe elcvar
a las rejiones de la luz. ~ niente de versar siempre sobre materias de suyo su-
IVIas aprecio, mas cooperacion a los trabajos lite· > periores a la con1prension infantil, están natnralrarios,
n1as amor i mas fe de parte del pueblo a sus n1ente r edactadas en un estiloque,si bien es dechado
poeta~. i nada t endre tn os qne envidiar a ]os bardos de correccion i de elegancia, por otra parte no obde]
Sena o del Guadalquivir. serva graduacion ning,una en las dificultades de
No dejemo~ que nos pierda la ingratitud o el 1 construccion i de hipérbaton; resultando de aquí
desden: aprendamos de la cristiana Irlanda, que, ~ que muchas veces se tropieza en las primeras líneas
con los cuartos de sus mendigos, daba l1onor i es- >cuya version se cla al escolar) con retóricas tiO"tJras
p1endidez al héroe de sus miserias en la corte do >que l1a ce n a este Yacilar en los j e nerales prec~ptos
T..Jóndres. de la gnunática, de que no ha pasado todavía. I
I-Ien1os entrado )-a en las edades de la paz, el bien conocen lo grande de este inconveniente los
co1nercio i las artes, favorezcatnos pues todo Jo que estín persuadidos por la práctica de la bondad
que tienda a dar lustre a la pntria~ todo lo que tien- del n1étodo que consiste en jcrcitar desde el pri1ner
da a dnrle gTandiosidad i belleza. Que se hable de dia el oido, la vista i la pronunciacion del discípulo
nosotros en el estranjero no solo por los fr utos es- en la lengua que estudia por n1edio de lecturas,
pontán os de nu estro suelo, por nuestro tabaco i versiones i análisis repe tidas.
nuestras quina ... , que se habJ e tan1bien por nuestras Esta falta de graduacion forma uno de los dos
artes, por nuestra poesía, p o r nue .. Jras ciencias. únicos defeclos de que creemos que adolece ln esEsas
son ]a joyas ele toda sociedad pacífica, de to- celente co1eccion de ejercicios Jatil1os dispuesta por
da nacion ilustrada. A. S. L. 'r í~RIE::'i,i tan copiosa coano oportunamente
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BIBIJIOTEC1\. DE SEÑORIT 1\.S. 63
notada por RBANEJ i ·.An.Rr:\o. El otro; en
oca "io nes tna ~ gra ,.e con ... i .... tc n la co1n ple.ta o~curidad
de alguno-.; pasajc:s arrancados como sin coyuntura
alguna d l escrito de ()Ue hac n parte, i
hechos; por e~a circunstancia,ma bien enigrnas que
de~cifrar; que 1nodeJos para traducir. ~a bid o es
cuánto ausilio da al traductor el enlace i jeneracion
ele la'"" ideas que procura v ~ rtcr, sobre todo
cuando lo hace d alguna Jengua tnuerta i de S U)'O
tan difícil c-otno la latina. I or lo de1nas la tncncionada
coleccion, que lo es d ",) eJ -gantes i o.] n1ismo
tie1npo difíciles trozos de clá"ico i 1noderno Jatin, es
indudab1etnente la tnejor seleccion de frngment0s
que se ha}ra hecho para "'u objeto; pues aun cuando
carece de ln3 lujosas anotaciones eruditas en
que abundan Jas ediciones europeas de la~ obras
antio-ua ·,tiene n su lugar lns referencias al libro
de Bournouf; referencias que 1nnntienen, por deci rJo
así; abierta Ja gratnática a )os ojo~ del alun1no.
nuestro:s mejores estab lecin1ie n tos de educacion bajo
todos aspectos.
P ero si a nada puede conducir nuestro hun1ilde
aplauso al trabajo d 1 señor Salaznr, no por eso hemos
querido callarlo noc:otros,quc estamos aco ... tun1-
brados a ceder el lado i a descubrirnos siempre que
vemos avCJnzarse por el ca1nino de ]as letras, que
detras i despacio seguimos tan1bien, a uno de esos
hon1 bres que como el autor del libro que no~ ocupa,
solo nos hacen sentir a los zagueros lo mucho
que se nos han acl e lantaclo,por los estorbos que nos
van qnitando en ]a senda para dejárnosla llana i
convidarnos a que los acompañemos.
-
· Diario
,
CARLOS S¡\1\lUEL, VlCTil\IA DEL DEL CONDE A1\10R.
1811.
Vin ~ en este año nltnundo; mas callaré el apeiiiRespecto
dcllatit hai adetnas una circunstancia do de mis padres i ellug·ar de tni nnci1niento.
notable por lo que hace relacion a la l e ctura. To Diez años duró mi educacion en uno de los priconservados
en la ortografía de esa lengua sino los meros colejios de Europa, i cuando salí de él para
a?entos $Ta' e_ i circunfl~jo, el primero para dif~ren- emprender mis viajes, era profundo en griego i latin
CJar de 1nflextones ho1nograf1s alg·unas ' oces 1ude- antio-uos idiomas 1nodernos matetnáticus J·coo-rafía
l . bl . l d . . . d o ' ' ' o ' e tn· es; 1 el segunco para IStlngutr un caso e literatura i beJJas arte~. Jamas a un talento jcrual
otros, el lector principiante no tien_e guia para halla_r , se habia reunido una aplicacion mayor. V
la ... 1laba sobre que deba pro_nu ~1c1ar el acento clom1- , Dura11te cuatro años vjajé por Francia, Ita] ia i
nante,q u e en ca .... tellano s· 1nd1ca con el agudo. Es Alemania· conocí los restos v ene rabl es de Ja podenecesario
que ~a. Pro_sodia, parte la !~las difícil de rosa reina_'c~el ~undo, el país de los placeres i el de
todas las ~ratn_?-tJ_cas,Ila que_ en la laun_a,sobrc totlo, la supersttcion Inefable. Pero es la verdad, que
dabe Yenir la tdtJma;determine la cant1dacllargade tanto a las orillas del Tíber co1no a las de] Sena i
J~ pe)1últin1a sílaba;parn: en ese único caso pronu.n- del Rin, no ví nada nueYo .. i; escepto las fisono1nías
c1arla co~ eJ acento dom1na11te que en_ tocl~ otra c1r- distintas de las razas, todos los hombres se presentacunstanclapertenece
a la sílaba a_nter1o~·; Icstoyase ron a mis ojos iguales en sus vicios i en sus pnsio11 es.
comprende que es de todo punto Imposible de ave- El Oriente vino entónces a l1erir mi fantasía noriguar
al que apénas comienza a declinar,a conjugar velesca como con una luz nueva i divinal, i en 20
o a c~n truir. El ~·e~ultado e qu~ se tornan n1uchos de enero de 1 30 1ne embarqué, en l\1arsella, para
resab1os que se deJan con gran ddicuJtad,cuando se 1 las rejiones del rotnanticistno i de Jos sentidos. Reloa-
ra dejarlos. :ro inconsultamente están acentua- cardé en Canclin la historia de Saturno l\1línos e Ido~
las las ediciones lati~~s de las. obras de l~ Iglesia, meneo, sus antiguos, o mejor dicho' sus fabulosos
1 eso q~e esta, cuyo Hhom~ ofic_1al es el l~t~no; debe reyes, 1 estuve en los mismos sitios en que las huestes
contar 1 cuenta con la suficiencia en ese 1d1oma del turcas, despues de un sitio de 13 años i una pérdida
clero que le pertenece. de 120,000 l1ombres, tomaron la capital, ya no rni-
El señor Salazar)a quien no podia ocultarse nada tolójica sino cri .... tiana, la cual por su parte habia
de esto, ha obviado en e l Jibro que presenta para tirado a sus enemigos 509,692 cañonazos!
las primeras clases esa gran dificultad. El acento ; Pasé en seguida a Scio, a ~hipre i demns i .... las,
está pintado en é l sobre la vocal correspondiente. l1ermosas en n1edio del mar i recargadas de lozanía
Los alumnos, puas,que se sirvan de este t exto, cuan- i encantos de tradicion. De la segunda probé los
do l1agan los mas altos estudios g-ramaticales ha- vinos i la miel, i de la pritnera ••.. ¡ ai! deJa prüne-
1larán que la Prosod ia viene, no a correjirles,sino a ra am é las mujeres; e1las tatnbien me amaron! •• .
justificarl"'s una pronunciacion que ya será en ellos· Rer.u erdos n1elan~óJicos, pnsad!
habitual i s egura por lo mismo. 1830 i 1 33.
Lijeras pero ... uficientes observaciones "sobre la Vivia en Scio un turco, antiguo n1anclarin de Ja
~ecta pro~unciacion de Ja le ngua _latina" h~cen la isla, cuy·os caballos eran áj iles con1o el huracan; su
~ntro~ucc1onde l~obra,lacual ~oosJste,en la r1gorosa pié no habia pisado nunca ni Jas arenas ni las yerba 5,
1 _castJ.za traducc1on d~ peq.uenos cap1tulos sobr~ la S su pipa era de ámbar i oro, i su serrallo contaba
hi_toria sagrada~_senc11la 1 hermosa~nente es7r1tos ( mui bien doscientas j e o1jianas i cincuenta judia.s.
por Lh~mond. 1'\ 1ngu_na l~ctura tnas 1nocente 1 tnas Aficionósetne dicho hombre i llevóme a sus palamoral,
1 por tanto meJOr 1 mas ~portun~ para los cios, donde pasamos tres meses co1no dos amigos de
educandos que la de esos pasaJeS deJ hbro mara- la infancia.
vilJoso de le Jei i la verdad. Un dia me elijo:
'foda recomendacion de nuestra parte es de sobra Cárlos, tú no conoces a Kerima.
ya par~ un libro que, como el del señor Salazar, l. To, le respondí, pero tnc han dicho que es tan
fleva en sí mismo su mejor eloj io, en el nombre de bella con1o una hurí.
su autor la mas aceptable garues sab e que ha dado en el capricho d e pen- heredado aJa muerte d e mis padres el de maestro
sar en tí; i tan de seg· uido que e l j e fe de mis eunucos de algun oficio útil. • • • Pero Dios ~o lo quiso
se Ye en la prec ision de zurrarla todos los dias. así.
-Qué decis! -- Sorprendióme un dia en n1is peñascos el encuen·
-Que Ha1ne t no ha encontrado medio mejor de tro de una carta e n uno d e mis bo!silJos. Saqué lo
hacerla entrar e n razon que aplicarle cincue nta o temblando, pero Jéjos de abrirla al punto como decien
azotes por dia. biera, púse la delante d e mis ojos deseando mas bien
1 ... 0 pude mas, i avanzándome sobre Ferreagut < adivinarla qu e l ee rla.
probé matarlo con un puñal que llevaba pendiente E ... ta carta, deciame ) 'O, no pu ede ser de otra
de la cintura. Dar rejo a l(erimal •••• eso era es· persona qu e de K e rima. Kerima enamorada ha
pantosot querido escribirme dandome una esp eranza, fijanclo-
J\!Ii arrojo i mi imprudencia me perdieron. El me un plazo, hab1andome de su libertad pronta i
t ur c o l1abia sido en otro tiempo ca pitan de mam el u- segura. Oh! si fuese una de aquellas mujeres varo·
cos de acaballo, i conservaba aún sus fuerzas i s u ? niJes de q ne nos habla la l1istoria, que tan facilmente
ajilidad. Vime, pues, en un mom e nto en e] suelo, ¿ dan un beso a su amante como una puñalada a un
desarmado i golpeado tan bárbaramente, que no me seductor •... Ol1! si me vengase de Ferrcagut ••••
q uedó mas r e curso que resignarme i sufrir. Locura! Kerima no se acordaba) a de mí, Keri-
Pero no fué eso todo. Ferreagut llamó una do- mano me escribía; yo no era para ella mas que un
cena de sus esclavos i poniendo en el fuego una ladran que habia merecido la marca •••. i Ferrean1arca
de ladrones, me la aplicó en seguida en la gut en tanto la llamaba suya i la colmaba de caricias
frente, diciendome: i joyas!
' -Sabe que l{erima no te amará ya mas, porque Rompí al fin la carta i leí:
so lo v e rá en tí un infame. "Señor conde, tal vez os parezca un misterio todo
El hierro estaba l1 e cl1o una ascua, i su calor i la "lo que ha pasado con vos, pero apénas habrá cosa
vergü e nza me vencieron. "mas clara i senciJla. l{erima os atnaba i yo amaba
Cuando volvi en mí, vi a f{erÍlna, que, enjugan- cea Keritna, era pues preciso perderos, i }"'O os perdí.
do su rostro con los encajes de su turbante planco, "La casualidad quiso que desapareciesen del tocan1e
dccia: ''dor de vuestra amante una perla de Ceilan i un
-Ah! con que no erais 1nas que un ladron, mi "diamante del Brasil, que ella estimaba en mucho .
pobre Cárlos. ''La ocasion no podia ser mejor, i fácil me fué a mí
Comprendí al punto toda la infamia de Ferreagut, "hacer que aparecieran las dos prendas en vuestra
i un occéano de 1nuerte i de hiel se desbordó por ''habitacion. Ya podreis imajinar lo que diria Keritodo
mi ser; fuí a hablar i no pude •••• ai! que n1o· '"ma. Lo demas lo sabeis vos •••• fué una treta de
mento aquel! "celos que me salió bien •••• Kerirna no podrá ya
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BIBLIOTEC DE SENORIT A . 65
';a1nar a un l1o1nbre que lleva en la frente la marca ITo respiraban amor sino adoracion, pues :ro no veía
Hdel Jadron.... en lVlargarita una mujer sino un ánjel.
".t\..lá os guarde. FErtREAGUT." Por mas de un mes fueron vanos todos mis esfuer-
Esto era de1nasiado i} o ramas que infeliz para zos; mas al fin triunfó la pasion del desvío, i l\1arpoder1o
soportar. La locura se apoderó de mí, i :m· garita Ine contestó.
I)ecé a ir de una parte a otra del cabo dando gritos Aún conservo su primera carta casi borrada por
l I ,... . · sus lágrimas i las mias. e .... panto ... o~, i 1lan1anc o a cr1n1a co1no en otro tleln-po
Roldan a .t\.nj é lica. Los años que se siguieron fueron d e suprema fe-
Esta enajenacion me ·rd\ 6 la vida, pues merced licidacl para los dos. Aunque ·yo estaba sumid o en
a ella~ pude pa ... ar mucl1os días $in comer, hasta que la miseria mas espantosa no salia nunca del tugurio
al término de ello"' fuí recojido por una barca de que me servía de morada. En él, i a la Juz m e·
I)escadores sicilianos i llevado a iracusa. lunt:ólica de una 111 echa de trapos i cebo~ escrjbia
siempre a l\1arbo-arita, 1.-ra en prosa 1.ra en \ erso. Ja· 1 GS ~ a l 46. J J tnas hubo amor mas puro, mas constant e •••• i\1ar-
Encontré en esta ciudad a J erardo, el U)r o de n1i garita me escribia siempre que era libre i rica: que
infancia, que pa~~ba a Ori~nte en busca mia. C~~- fuese a verla; pero yo no tenia mas que tni miseria;
t le todo sin on11ttr nada, 1 el pobre hombre me diJO i, para salvarme, no digo el corazon de Margarita
al acabar con las lágrimas en Jos ojos: era bastante, lo eran tambicn los desperdicios de su
-Felices de vuPstros padres, señor, que han m esa, la paja de sus caballerizas 1 i un amante en
muerto i no ven las miserias de su hijo. Fuisteis al mi po~icion, no es un amante sino un mcndio-o.
Oriente en busca de placere~, olvidándoo~ de que I cómo ir donde ella? có1no presentarme 0 con la
allí no l1ai mas que placeres degradantes e Infames, ~ frente al parecer signada por la mano del verdugo?
i Yolveis hoi pobr e i deshonrado. ántes morir n1il veces!
Conocí que J erardo tenia razon, i tne callé. . La persona fiel que llevaba mis cartas a Marga-
Dos dias uespues nos en1bar~a~o.s en Cat~n~a, rita i recojia las suyas, dejó de venir a buscarme
doblamos la punta de Pasara 1 Yintmos a. Cad1z. por muchos dias seguidos. Ai! que tristes presenEn
Cádiz estaba surta una vela que debta hacer timi entos los que se apoderaron de mí l
rutnbo a las 1\.ntillas, i sin vacilar pasatnos Jerardo Margarita me olvidaba.
i , .. o a su bordo. l\1argarita me vendia .
.. Yo no debia vol ver mas al viejo mu11do, i las Ante estas consideraciones horribles nada valian
continuas quejas de mi ayo casi habian borrado de Jos mil fierros ardientes del turco Ferreagut.
mi corazon la imájen de l{erima. Así pasó un mes. En su último dia i a su última
Vivimos en la Habana dos años, i l1abiendo muer- hora se presentó mi confidente. E staba pálida i
to al fin J erardo de vejez i pobreza, y·o, como desean· llorosa.
do l1uir de mí rni~mo, perdi éndorne en rejiones nue- I bien, decidme lo que pasa, díjele yo casi
vas i desconocidas, en 15 de junio de 1840, me moribundo.
en1ba rqu é para un pais que decian estaba de los .Señor, ella ha n1uerto!
primeros en la_ m érica del Sur, sobre las aguas Ya me lo habia dicho mi corazon, dije yo re-deJ
1nar de Colon. signado como un santo, i esto ha sido lo 1nejor ••••
Viviendo aún en este pa !s, nada diré de éL Yo pero; i tni una paJabra,ni una letra para 1n í?
había logrado a fuerza de arte i de trabajo ocultar Si, aquí teneis su última carta.
la horrible cicatriz que llevaba en la frente~ pero ~o La tome i leí; dccia así:
tanto que no , se .1ne cono,:iese ~ alguna .distancia. '~Car_los, ad~os! Os he .conocido .apesar de vu~stro
Un dia (que d1a tan grande 1 ta~1 terr1ble aquel "~uster1o. i1s 1laman11entos reit erados os dtcen
para mi alma!) un di a, digo, al s':lllr .del. templo en ''bien que os habia _pe r~o~ado la faJ ta ••• _.
que habia ido a orar i a llorar, mis OJOS tropezaron "Ferreagut mur1o VICtima de unos p1ratas que
co n otros ojos, i rni corazon casi saltó del pecho ~1 ''saltaron a la isla e inc e ndiaron sus palacios, yo
.... entir que otro corazon latia violentamente debaJO "pude escapartne casi por un milagro, para morir
del oTó de una saya española. Quise hablar, i me ''hoi cristjana i feltz.
faltó
0
la voz· la mujer que estaba delante ele mí me
n1iraba con' la tenacidad de un autómata, por lo
que acordándome en el acto de Ferreagut i de mi
n1arca de infamia, llevé la mano trémula a la frente
i me la cubrí con horror.
- I ... o, no, dijo la mujer pa ... ando de largo; no
puede ser él porque él ha n1uerto ya.
Seguíla a alguna distancia hasta que entr6 en su
casa, i todo fué no verla tnas cuando el a~or ~a~
o-ran de se apoderó de mí; pero atnor de misterio 1
de recuerdos, violento e inefable ••• •}"a no era Kerima
la oriental, J{erima la de Scio ••.• era I(erima
ia ame ricana, o mas bien no era nadie •••• una vi- . . , .
s1on .••. unn IffiaJen.
Poco tiempo despues supe que mi nueva deidad
se llamaba ]t[arga?·ita, que vivia sola i que era opulenta
como una reina.
Llec:rar hasta ella n1e era itnposible, pero escribirle
no.
0
Le escribí pues. l\1is cartas fueron tiernas i
seauidas con1o no se han escrito otras en el mundo. b
KERil\IA. )'
-Con que sf era ella! esclatnó Carlos e..,pantado,
i me ha conocido, i me perdona el que ha}ra sido
ladren ! ••.• Fcrreagut! dónde estais 1 I{erima'
Kerima del alma! o id, estoi Inocente ••• , no soi, no
soi un ladran ••••
En seguida se lanzó a Ja calle i fué a levantarse
la tapa de los sesos sobre el sepulcro recien cerrado
de l\1argarita.
Infeliz!
Indudablemente
una linda comedia.
Teatro.
la SEl\ORJTA nE BELLA ISLA es
Pero hetnos escrito co1nedia, i su autor, el seño1
Alejandro Dumas, la llama drama; qué hai en
esto~
Que en realidad es una comedia, pero una comedia
de gran tono, si podemos cspresarnos así. Una
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66 BIBLIOTECA DE SEÑORIT 1\.S.
ue esas grande$ comedias del teatro moderno, que que tan profundos r ecuerdos ha dejado en lo que se
tanto di~tan de lus futilezas del sainete cotno se llama el g-ran mundo europeo.
acercan a las maravillas del drama. Pero volvamos a la 8E.ÑOR1TA DB JF.LLA IsLA.
La señorita de BeJla Isla es una 1 inda criatura, El duque no e ra h on1bre de vol verse a tras, i acep-que
viene desde la Bretaña a Paris ansiosa ele que- ta a D' Auvigny lo nlismo que había propue .... to a
b rantar las cadenas de su padre, el señor de Fouquet, Jos caba11eros de D> Auvray i D' .. t\ .. umont.
i de dos de sus hermanos, acusados de asesinato i Aquí hai algo mas que una apuesta ele liones,
presos en la Bastilla. algo rnas que un pasatietnpo de pillos eleg·antes; i
La causa de Gabriela no puede ser mas nobl e, la comedia se eleva con un "'olo lance ha ... ta las rejiopero
la corte de Versalles nada tiene que ver con nes terribl(:ls de la muerte i del d u e Jo.
la nobleza de los instintos o del corazon, i Gabrie]a La marquesa de Prie sabe la apuesta: i, cortesana
se encuentra en su seno. por nacimiento i por co razon, imajina burlarse de l
Da un paso no mas, i tropieza con el señor duque duque tray·enclo a Gabriela a su propio palacio i rede
Ricl1elieu, par de Francia i prirrter galan de los cibiéndolo en su e5tanci a por ella. Cae Rirl1elieu
"'alones de Paris. El duque e1·a el duque, i en una en el lazo, i D' Auvigny, el amante de Gab1 ie1a,
de sus con,·er~acjones con los caballeros de D' Au- que e~pera al pié del baJcon el resultado de aquella
vray i D' Aumont e tnp eña mil luises sobre tener partida de honor, recibe un billete que el duque
una entre\·ista atnorosa dentro de veinticuatro horas tnismo le arroja i en el cual l ee su de~honra i ~us
con la primer mujer que pase, ya sea casada, viuda celos.
o soltera. Solo una escepcion se pone, i esta es que Si hemos de decir verdad, este pasaje de la pieza
la tal sea bonita, pues de lo contrario el señor de es terriblemente cr1tico para una socjedad 1nénos
Richelieu no apostaria ni un 1naravedí. Ciérrase avanzada en desp1·eoc1tpacion de costurnbres que la
el negocio, i la prünera que se presenta a sus ojos no francesa, i la francesa del siglo aquel; i bajo e l
es otra que la señorita de Bella Isla. La señorita punto de \·ista de una buena decencin, Ja parte fina l
e BelJa Isla que dejaba de ser bonita para ser en- del acto de que habla1nos merece una censura tan
cantadora; no habia pues lugar a la cscepcion . áspera corno la ele aquel otro del 1\..NTONY, ele que
El trance era apurado para el duque, que no tenia dice Larra que el telon, mas cortes que eJ autor, se
que habérselas con una 1 iesalina de r ecámara, siuo corre para velar con sus lienzos lo que la pluma de
con una Lucrecia de los valles, i vino a apnrárselo Dumas había trasparentaclo hasta el escándalo.
mas el caballero D' A u vigny, j entil hombre teni en te El autor ha podido hacer lo tni smo i causar los
de las guardias del rci, i amante i novio de Gabrie- mismos efectos sin llevar las cosas hasta ese estremo
la, quien oye la apuesta i sale al encuentro del de reprobable.
Ricl1elieu para topársela aunque fuera con sangre! Pero continuetnos .
.t\.gréguese a esto unos amores frios ya del duque Gabriela ha caido víctima de una pa&'lda infame,
con la Inarquesa de Prie, uno de esos atnorcs en i al amanecer del di a sjguiente cuando D' A u vigny
retirada que fastidian a ámbos amantes, i de los que ~ corre desalado en su busca, como deseando desprenno
queda mas ceniza del falso fueg·o pasado que derse de tln sueño fatal que lo hubiera perseguido
uno u otro puntillo que vengar, i se t end rá la e 1'o- toda la noche, lo prilnero que se le presenta es ella,
sicion de Ja comedia en toda su luz o claridad. es Gabriela, que sale de la estancia 1nisma donde
J rnnas tran1a mas ~encilla l1a podido despertar in- Richelieu ha pasado las horas de la cita.
teres tnayor, ni nunca fué Dumas mas parro de ar- Este era el golpe de gracia para e l pobre caballe-gutnento
ni n1as rico de situacion . ro, i D, Auvigny lo r ecibió con el alma partida en
I>cro se ha dicho, el drama no es de él, es del 1nil pecl~zos. .
con e de \ ... nl,Y.J\:i. I-Ia 1 en 1nedio de todas, faltá- Gab~·tcla por su parte hab1a pasado la nocl1e en
bale e ... ta corona a .tan di vi na coroposjcion. El hom- la Bastd~a al lado de s:1 padre 1 de sus hermanos,
bre cr0n, Ja envidia sublimiza. pero un JUranle~to terrible, arr~ncado por la astuta
I qué importa que &e diga que la SEÑORITA DE marquesa de Pr1e, no le permite hacerseJo saber a
BELLA ! .. LA no es de Du1nas, como haciéndola . su amante. . . .
superior al ~4.NTONY o a la TonnE DE NEsLE~ Nada, . Ac~sa c~t~, 1 Gabnela no t1en c q.ue r espol'! der;
porque en esta con1edia está él n e .. píritu i en pala- Insta, 1 Gabr1ela se confunde ma ... 1 m~s: e~lo es
bra debajo de cada pen~ amiento, en el pliegue de cl~aro:_pucs,cotn? el sol para el pobre de D:1\.uv1&ny:
cada escena, i basta ver la pieza para reconocerlo i Gabr1ela le es Infiel, pero terriblemente 1nfi~l, .1 ]as
adn1 irarlo. ....ospechas de la noche no l1acen mas que rec1b1r su
confirmacion can el dia.
Pero hai mas, i es, que negar a Dutnas sus obras
es lo mistno que neg·ar a Hércules sus trabaJ·os. .i. .,.o quedaba pues mas que un r ecurso, uno solo,
r i era apelar al testimonio del mismo Ricl1eli eu .
• Inguno tnas conocedor que Dumas del corazon Gabriela se siente fuerte con toda la fuerza de' la
hutnano, ninguno mas hábil en materias de corte ni
mas maestro en lo s diálogos. inocencia i manda en busca del duque. Preséntase
este en el instante como evocado por un jenio inYi-
Hai escritores que déjan hu ellas mas profundas sible, segun la v1eja i dramática costumbre de
que las del Judío Errante en Jos hielos del polo, Dumas.
Du1na es uno de ellos, i basta n1irar al suelo para .D' .. A.uvigny se ha e;Scondido por súplica de Gn-conocer
si ha pa~ado por él. br1ela en una cámara inmediata. i debe oir todo lo
El señor conde de \Val\Y~ki puede ten e r todo el que pase utre el seductor i la seducida aparente.
tal.ento f]Ue quieran l~s e nemigos del autor de las Pero e~t.o es horrible: Gabriela interroga, i e l
prtmeras novelas del .. Jglo; pero es un hecho que duque so .. tiene a la pobre criatura que sí ha pasasolo
Dun1as hn podido jugar en el teatro con el en- do la noche con elJa.
rácter vivo, profundo i libertino a la vez del duque No hubo salvacion pues, i los dos amantes se
de RicheJi u, ese don Juan 1'enorio de las córtes, , separan para l.;iempre; D' Auvigny llevando Ja
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3IBLIOTECA DE SEÑORITAS. 67
tnu rte en su n1irada i abriela anidándola en su
corazon.
1...so ... in duda es 1nui bu no, pero es inverosímil
hasta lo infinito. Los antante ... no ti ene n secretos
bracio en s u cabeza la misma eluda que, r especto a
la inocencia de iabrieln, sientbra en la enamorad a
de D' u vigny. Entónces e l desenlace hnbi era
hecho furor cotno sucede n EL nn.ERo, i el co r azon
ele los espectadores hu hiera devorado sensasiones
infinitas al fluctuar entre los encantos de la
protagonista i su lij era cuanto odiosa criminalidad.
ntre sí: i tabriela deja de ser una tnujer desde el
lllOtnento que ve aJ jarse al suyo de pechado i violento,
sabi e ndo que puede aplacarlo i ju tificorse
~olo con una palabra que diga, pero que no la di-ce
••.• nada tna que porque no con venia aún al ~ La Música.
desarrolJo de la pi ez· ! ~
El ... eñor Dutnns en este punto ha sacrificado el III.
corazon hun1ano a ]a intriga escénica c.iertan1ente, . l)e la tnúsica despues de, A:lejand_ro el grande -Observa-
. b" d " 1 b~ l l c1gne sob r e la antagua n1us1ca ... gnega -:- Sobre la música pero mu1 1en pue e p er on· rse e n carn lO e e as gnega n1oderna- De los caracteres 1nu s 1cales entre lo san-en1ociones
grandios3s que n os hace esperünentar. tig-uo s griegos- ~u Jnultiplicidad- Los tr es jé n c ros- Los
g-atadas toda la: .:ituaciones, dados todos los o-ol- diterentes n1odos- 1{ iuno- Del ecto que se dice produ-
...., cia l a n1úsicn antigua- Las do s sectas rnusicale _ - Aut re.
p es i exhibidos todo Jos caract · res, puede decirse de 1nú .., ica griegos -J)e la música ron1ana-, u estilo i pro-que
Ja colnedia ha Jlegado a u apojeo, i etn pieza grcsos- r e ron -Instru1nentos rnú sicos de Grecia i 11om a
su decrecencia para terminar. Entre el tiempo de Alejandro el g·ra nde i la co n.
E '"' con1o uno de eso--- tneteoros volantes de )as quista de la •recia por los romanos, se recuerdan
nocl1es de 'eran o que se alzan, recorren tnaj es tuo- pocos mú icos eminentes. La música; asi como la
san1entc alguna parte del cielo i luego se abaten pintura, la poesía i la scultura, fué progresiva en
para morir. recia, pero sus progresos fueron mas l entos que
D' u, .. igny bu:ca al duque para batirse con él los de las d e tnas artes sus h e rmanas.
i el duque le acepta el desaf{o. l\ins el duelo está J..Jas primeras t e ntativas musicales en la Grecia,
prohibido entónces en Francia, i el caballero D' así co1no en otros países, debieron ser rústicas i sen-
uvray, e2cribano del punto de honor, colocado cillas. e atendía mas al r ;tmo o tiempo, que altopar
la 1narquesa de Pric entre su'"' dos e'""'padas las no o la melodía. Los instrumentos de p e r cusion
hace vol ver a la"" vainas~ · o habrá pues nada 1 prer:edieron a todos los de ma s, i mucho ántes de
... o, que los dos rivales son caballeros franceses, i que los sonidos se sostuviesen i afinasen, se lnarcalibran
al azar de un tiro de dados el capricho de que ron con precision los pasos en la danza i los piés en
el que pierdd se le\ ante la tapa de los sesos. la poesía.
Este capricl1o lo propone D' uvigny i lo acepta .,uando la m(tsica se separó de la poesía: vino
Ricl1eli e u. a ser una arte distinta, i de humilde compañera d
La fatalidad persigne al prilne ro i pierde fa par.. esta, se hizo su soberana. J..J os filósofos griegos, sintida;
por su parte el segundo, jeneroso hasta don- embarg·o, ~e quejan siempre de que la mú sica hade
debia serlo un Richelieu, quiere volver bron1a bía dejenerado, ta] vez a causa de que un arte co n~
u pérdida al amante de abriela, pero ese amante sagTada en otro tiempo a la r e Jijion, descendiera a
cree no tener ya nada en el mundo que pueda hala- diversiones teatrales. Empe ro, m!éntras qu e las esgarla,
i manifiesta al duque su resolucion irrevoca- tátuas i pinturas de la Grecia continúan deieitando
ble de volarse el cráneo. al mundo,su tnúsica antigua es mera tnatcria de con-
Seis horas no n1as se han fijado de plazo, pero jeturas para los curio sos; i un autor mod erno obscr·
esas seis horas son mas que ba ... tantes para que caiga va, qu e la mft ~ ica griega actual e·stá tan 1éjos de ser
el señor duque de Borbon, i con é l la marquesa de un 1nodelo de escelencia, qu e nadie absolutamente
Prie, su fa varita. J..Jas puertas de la Bastilla ~e abren puede gustar de ella sino los gTieg·os de ahora.
para el padre i los hertnanos de Gabriela, i el señor 1 ing~un pueblo ele la antigü e dad, con .. cepcion
de Richelieu) al comparar la letra de su antigua de los grieg·os i los romanos , tuvo carácteres musiquerida
con la de las cartas que él creia de la infor· cal,)::s ; i entre estos las letras del alfabeto ~irvieron
tunada d e Bella Isla; halla que ha caido e n un lazo cotno símbolos ele los sonidos. El 1nétodo sencillo
torpe i crimínaL Sale en el instante de Paris, vu e la ele espresar la octava de cualquier sonido con e l
a "\' ersalle~, lo esplica todo a D' .t\.uvig·ny, jo satis- mismo signo, corno Jo hace la música 1nod e rna, les
face, i Ja inocencia de Gabri la resplandece como era desconocido. I_,a e~cala griega: en su e:stado n1a
el astro del di a. Los dos amantes se abraz:1n recon· perf~cto, no constaba sino d e dos octava~, que los nn ciliados,
i el señor de Ricl1elieu tiene la felicidad de tig·uos creian ser el intervalo n1a) or que pudi e ra
contarse entre sus atnigos. recibirse en la rnoderna tnclod ía.
Tal es la SEÑORITA DE BELLA l .... LA; repr sentada Cada sonido te nía una denotninacion diferente,
por primera vez en nue .... tro teatro en la noche del i, ad e1n as , habia dos caractéres uno vocal i otro insInártes
último, respecto de la cual quédanos solo un trun1 e ntai; multiplicidad qu e ha cia que la Jetras
reparo que hacer . del alfabeto se c. cribiesen unas veces como Jnayus-
Sea ese reparo el de que ella rueda sobre el je culas, i otras como minúsculas; ora en teras, ora tnude
]a comedia antigua, esto es, que el c~pectaclor tiladas, ora doble ; ora proion g·adas; e n unos casos
conoce todos Jo ... secretos de los personajes i solo lo invertidas; i en otros colocadas horizontaltnente.
mantiene ]a curiosidad de ver córno se desenlazan > l\Ins todavía: l1a1lando e ... to insuficiente, ap elaron
ello~ mis1nos. En esta c]ase de ~on1posiciones dra- ) a_ lo .. ac ~1to~, los qu e , un_id?s a las_I e troc::, .proclu~ian
1nát1cas no pueden ponerse en JUego los grandes ~ ciento \"cinte cnractéres c~1stn.1tos: , I cambtanclo 1 vagolpes
que hacen el secreto de lo que se llnn1a tea- > riando e .. Jos; con1o can1b1an 1 val'Jan nuestras notas
tro moderno, i se necesita todo el talento de .t\..lejan - egnn las diferent s claves, daban un total de tnil
dro Dumas para no fatigar con cinco actos s guidos . eiscientns veinte nota ". Para un poen1a lírico se
l as terribles poro rnas bellas hubieran sido las escribían dos líneas de tales caractéres. la superior
snnsaciones del espectndor, si el poeta. hubiera seu1· para la voz, i la inferior para el in ... trun1ento.
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BIBLIOTECA DE SE:ÑORIT AS.
Esta multiplicidad de notas e n la música griega gos, asi co1no los instrumentos músicos do que usa·
antigua~ debió l1acer de esta n ecesariarnentc un es- ban los romanos.
t udio larg·o i laborioso, aún en aquel tiempo en que Eu el año 60 de Cri s to, l e ran instituyó ejercicio:-e
ra el arte e n estremo sencilla. Aunque Platon no n1usicales, i poco d es pu cs cantó en público en el
q uería que la juventud destinase demasiado ticm- t ea tro de Nápoles. Fué luego a la Grecia, i disputo
po al e8tudio de la rnúsica, con todo, le conccdia el premio a los rnejores profesores , volviendo a Itatres
años para a prcnde1· los e le m entos; i al fin de lía con mil ochocientos premios que hnbi a arran caese
período el est udiante era apénas capaz ele Jla1nar do a sus ju eces . S e as egura que tenia t an p articutoda~
Jas n otas co n sus nombre s, o de cantar una lar cuidado ele su voz, que un oficia l empleado cerária
a primera vista. ca de su persona, estaba encargado de advertirle
Habia t res jéneros e n la mú sica antigua; el dra· cuando hablaba d e masiado recio. Si el etnperador
tón i co, que constaba de tonos i semitonos; e l crorná- exaltado por alguna pa sio n súbi ta, no escuc h aba la
t ico, de se mitonos i t e r ce ras 1nenores; i el enarntó- advertencia, e l oficial tenta órden de tap a rl e la boca
·nico, de c uartos de tono i t e rce ras mayores. Un 1no- con una s e rvilleta.
do, o método, en la música antigua, equivalía a una Los instrumentos músi cos, que fu ero n los tnisclave
en la tnoderna. Distaban uno de otro medio mos en Grecia i Roma, eran de tres r,lases: instono,
i lleYaban el nombre del país en que cada uno trum e ntos de vi ento, de l os c ual es los principales
habia ~ido inventado. P or eso esque oúnos hablar eran la flauta, el c u e rn o, la syri11x, la trompeta i el
de los lnodos l ídio, dórico, &~ a. rrodos eran tonos órgano de agua ; instrumen tos de cuerda, que com lnenores
, lo c ual debió de dar a su m e lodia una es- ) prendían el arpa, la c ítara, la lira i e l salterio; e
pre~ion muí n1 elancólica. ~ in~trumento~ d e percusion, tales como Jos tatnbores,
Algunas veces la palabra 1nodo pare ce haber im- ( los címbalos i las campanas.
plicado tienlpn as1 co mo to no . La medida l1'dia se
ap líen ba a l os cantos dolorosos ; la dórica, a los marcia!
r- ~ ; i la fnjia, a las ce r e 1nonias r e lijiosas.
De la uni on est ricta e ntre la poesía i la mú s ica
e ntre los antiguos, debió r es ultar que se considerase
inp e rdonable c ualquiera transgresion de las l e· >
y·es del ritlno, o ti e mpo, i que, observándolas, se des- ~
t rUY'l!Se la belleza, i, en ocasiones, l1asta el significado
de la poesn1. o solo marcaban ellos el tiempo
con tnanos i pies, sino con hu esos i caracoles; a
fin de lulc erlo clistintG/Jnente, lo cual produciría sin
duda lo=-- son idos n1as b árbaros imajinabl e._.
L os 1naravillosos efectos que se dice producía la
música entre lo "' antiguos, ha inducido a algunos a
su poner que el arte Jl eg·ara entónces a gran p e rfeccion.
Pero: aparte de que la mitad de tod os esos
cue11tos ... o n .aleg·orías po e ticas, es 1n e nester que recorden'l
os qu e el efec to de la müsica sobre la muched
um b re no prueb a su r c finatnj e nto, sino todo lo .
con trar1o.
U na 1nnl od ía se ncilla, con palabras p o pu In r e s,
embelesaré.1 n todo un auditorio, en tanto que la ejec
ucion 1nas científica de una ópera u oratorio, no le
prod ucirá efecto alguno.
Las dos g randes sectas musicales entre Jos antig
u os , fu e ron la pitagórica i ]a aristojéujca. Sus fundado
res: Pitágo ras i .... ~ri. tój c nesj unto con Luso. E u·
elidí ·s 1 Ptolotneo, fueron los n1úsicos especula ti vos
mas ilustres de aque lla é poca.
Aunqu e los romano"' fueron deudores a los grieg
·os de la mayor parte de las artes i ciencias, no obstante
, con1o no hai nacion tan ... al vaje que no teng
·a alguna mú ica oriJinnlmente suya, parece que
Jos rotnanos tu vieron, en una antigüedad 1nui ren1ota,
una xnúsica grosera que les era pec uliar, i habian
j mitad o los establecitnientos músicos etruscos, así
e n ... u ejército como en sus te mplos . Sus odas epitalámicas
eran mn~ bien ruido i clamoreo que mús
ica, i no es probable que ... us canciones 1nilitares
fuesen mas armoniosas.
Ácia los últilnos tien1pos de Ja república, la mú· ~
.... ica estuvo sinetnbargo en gran favor en Roma,asi
con1o tambien en Jos reinados voluptuo ... os de los
e mperadores. Se la etnpleaba en los teatros, los templos,
i los salones de banquete; pero s egun parece,
se la había tornado prestada enteramente de los grie-
,
,
A bordo de un difunto.
Un rio mans o se llevó
No sé qu e anin1al difunto,
I un gallinazo e n eJ punto
De léjos le olfateó.
I, o bi e n en sus propias alas,
O en alas d e l apetito
(Bi e n que esto no lo acredito,
Por que no sé si tendrá las).
Sobre el mu erto fué a posarse,
Voraz, aunque co n el credo
En el pico, por e l miedo
l\li u i bien fundado de al1ogarse.
I aunqu e es alg·o inve r osín1il
Que el cre do hubie ra aprendido,
De esta espresion me h e valido
Por via d e tropo o de sí1nil.
- Pues, con1o digo, es el cuento,
Que se paró en el difunto,
I en él lo l1all ó to d o junto
E1nbarcacion i alimento.
Con vehículo i co n 'iático
Ila1Jóse acomodadí ... imo, ,
E hizo voto soJemnísin1o
De l1acerse anirnal acu át ico .
Insensato! que olYidaba
Que toda dic ha terre na
Si dura, se tru ec a e n pena,
O si no dura, se acaba.
Pronto obse rva el gallinazo
Que u pique se le va el buque
Con poco mas que n1anduque,
'!'al vez con un picotazo.
E infiere que porsupuesto
Le es preciso renunciar
A comer o a navegar,
Si no muda de bisiesto .
De saber ya tienes priesa
En qué parará, oh lector,
Este cuento: pues, señor,
Pára en naJa, i chúpate esa.
J. 1\'l.
•
'
:1 .
...
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Citación recomendada (normas APA)
"Biblioteca de Señoritas - Año I N. 8", -:-, 1858. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/2094898/), el día 2026-04-04.
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