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7Dolétin ""de la semana. , · co, verdadera pepita jtllmona, L~rteneciente e a
~ce cuatro dias ~pén~1 de ~modo que' el cuento una clase. de la sociedad ~ mucho inf~rior ta ~' la
es freaquecito. La tarde era( deliciosa, la ventolina' "en ,quelsermueverla que, con tanta ·maestría i ... grasoplah;
a tan dúlce.i .. suave como un· acento de Nor-~ .. e~,.~la pin~do el ~ Balzac granadino . . Llevaban e l
~' i el ,sol e .. ponia tan .. láng:uido i melancólico :ugu•~nte dlálogo: r,
como E'l ú1timo auspiro de Roll)eo. ]'odo en tor.no Pues y;o de casarme. ha de· 8er pronto i si nó
nuestrp era romántico, el aire estaba.todo embalsa- norrtle c.aso, deoia .ello con razon, pues despuesty«
mado. • lbamo~ pues, por .la plazu~la de San Vic- no-habrto esperanza. t
tori o, c~n la patrióticS:intencion de dar,un. solita- b tverclad ,, decia él ·; ~.o e!toi Joco por, ~; .,¡
íio paseo hasta el Par.éntesis; .. i decimos ~triótica, de~eo. 4osarme · Jo , ~as .prodto posible, para haomla
w,r9ue a, os creemos buenos .ciudada~s i seguimos fehz 1 que U. me, haga ~ a :mí .tambien. ,
el precepto de Franlilin de que .todo buen .ciuda- ,. Yo rnoatlo~raré medio· ninguno para que mi
Pero .. para todo eso no se necesita ~nta ¡J>lata~
lgle:sia mas inmediata, i ccuya ocupacion es fumar i Jnterrurq.pió ella despechada. e
~ottar a l!ié veoinas·: jamones medio animados por ~ No crea U. que yo la pongo a U. en casa vie·
Uml riieaia ·fiJma, .'quewnada saben, que de nada Se ja O mal situada, i que Jedé zancarrones de -IDUe·
ióúerdqn, -que no f:lan razon de 'quien nos gobiernn bies; no señora, muebles nuevos~i de moda, i la cani
de,mbr~
• • ni nr.eCJO. '
Ferdónesenos este Jijero prólogo i entremos en
materia. !4 teatro esteba lleno ~n la prill}era ~epresentacipn
de lp Norma de UD público ilustrado,
pef¡o paua quien los encantos de una ópel'a i
una óp.elia como ~ la No~ma, er,an enteramente de~
conocidos. Mas, apesar de es(o, la música que,
como acabamos de decir, ejerce todo su poder
sobre el corazon, BRebató desde el p'timer instante
toda Ja coneurf.eneia, es aecir, que la entusiasmó
de tal modo, que ni el mas lijero r~iao,
pi uaa palabrita htJbo en toda la aoche que des-
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Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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BIBI~IOTECA DE SE&ORITAS. 1 l
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virtuase, que hiciese perder un solo soniqo. Esta juzgado tan alto. Su voz nos pareció h'ermesísies
una prueba mas de la esquisita sensibilidad de ma. r orma nos elevó a )as mas altas rejiones del
los bogotanos. Hubo aplausos i ramilletes i coro- s ntitniento cuando cantó el último pedazo, en el
nas, i no se aplaudió sino en donde de ~kr,as los cual, ademas del e ncnnto de su voz ; tan simpática
a.rtistas sobresalian. l?or ejemplo, en el allegro de con la que e presa alternativamente los senla
Casta Diva se iba desplomando el teatro, i en timientos mas dulces í los acentos mas apasiona·
el duo de Norma i Adaljisa ya nadie sabia en dón- dos, nos rnanifestó el verdadero talento qu e posee
de estaba. Hubo, por supuesto, casos as imosos como actriz. J Es fácil con_ocer que siente pro- ·
i de suprema ridiculez en medio de todo esto, pe- fundamente lo que repr.esenta. En los coros "" nos
· ro perdonables por ser naturales ; pues es un pal'eaió que habia bastantes progreso¡, i recehecho
que en un caso de estos se pierde el juicio; tn :an(lamos o los que los componen que no se decomo
sucede ~iempre que el co~azon i no ia ca- saninen si no han tenido un éxito inmediato;
beza lleva la voz. Ejemplos: pues, para el canto como para cualquiera otra
Un cachaco en el p3tio se torcia en convulsio- cosa, es con la práctica que se obtiehe la perfecnes
violentas, i para espresar sus sensaciones no cian. El cor-o del principio i el de la última ese etenia
ducad~, 1 deoe leerse que_ el traJe de aorp1no de ~::_1-..
lía e riticado tanto? Pues la orquesta, en la fuer- das ( a basques). ha .acld1dado e.n favor del cortpno
za del ntusiasmo, no pensó en acornpañar sino sencillo, es dectr, stn faldas, 1 esa es la verdaü.1
en oir. Esa es su culpa i nada mas; i~u.ién no traduce mal ~lgunas .~eces.?. ~n ':In pe-1
Pues si con gra'll sensacion rtoÜico.q.ue hace poc?s d1as mur1o de tn(hj e st~on en
El canto, cua1 una púa, esta eap1t~J, se tracluJ~:?n una vez. las espr~sto~es,:
Deja herido el eorazont P_as d_e_jot, pa~ de. re_ltJt~n? _gue qu•eren decn,.~tfe ;
N 0 es raro que al m isnlO Hortua nt r.~l?J~on, o stn.[e, stn '~.el~J1XJn, ile este modo: '1 az
Se le cayera el violan. ' de fe., P.az ~ rel-t;wn. p1~s. tenga. en paz al d1funto ..
, . . . . . per.HJdtco, 1 que esos hJer•s•rnos d1sparates le hayan "
Perp la{ musaca no ttene_ el masjpO JmJ?er•o. so- sido ~ijeros en su paso a la eternidad'
bre todos. os nombres ; hal naturalezas de chicha . •
i ají, rebeldes aun a los sonidos del bambuco. A
u~a de estas pregpntámos : ¿ qué tallo ~cieron ReflexiQnes aé una mala ca:geza.
anoche Jos ar.tistas? Pues no lo llarian tan . 2. a • , •
b'ief?, ~espondicS,. ~~ando a la qu~ dicen. que can- ~ 11as casas de cristal.
ta meJor, la obligaron a repet.J.r la tn&sm~ cos~' Mücha jente va quedándose resagada en este
~mo ttes veces, lo q~~ Frueba que la pqmera 1 ~ pais en la rápida carrera que los granaCiinos hemos
segunda vez no la sab1a bten. Viendo yo es9, me emprendido ácia la RepúbHca Democrática; pues
salí i me fu~ a acostar. no conformándonos l sal i la consagracion de ios derechos. del hombre
ejecucion ~e la .l~orma, ~sto es,, con entusias.mo ~ en los cótligos peJíticos, ni con las republicanas
SURremo; ahora ~amps a tratar de dar, con 1m-? costumbTli
1 carse as' ~
'' El alnuD ·de liJ ,JJHnsa: trae tO'I&ngo el del gtJ..,.n~le')'
3 .. •
Uas de primera magnitud, donde vemos ya con
buenos ·teJesoapH>s esos magBíficos palacios.dercris,
tal sin Junturas; que ser,án nuestras habitaciones, .. si
queramos. ~s verdad-que tales ~iV~iendas tienen
el ·~quefio inconveniente de no deja1lo a uno .un .
so Jo instante ·fuera de la inspeccion del públido, . der
obligatlq .a ~ster .siempre de tires largos~ mas ~qué
im,porta, t.Qdo esto comparado con eJ gran bien. que
se hac~ J8 ,tos no~ios de estar, siempre a la vista de
las novi.as, a los envidiosos de . espiar incesante,.
roenle a sus enemigos, a los curioses de escudriñar
los ma~ recó~ditos secretos de !as familias 1 Ninr
g\Uílª n~ce~idAd ·tendremos allá del múionero de las
sQCi~dª4es tertenales~ para saber, cómo se copduce
cada un~ - en ·Sil tcasa, parque no habit~remos esas
oscuras cueYas en que hoi nos escondemos a gozar La gr~.Q ct.testion.
en pr.ivadq , de1Jos placeres domésticos; no hpbrá Diantr~! gut1 u olor a infiereo~ entró. a mi 'iend~
necesid~d ~e 71>eriódicos pat:a Eacal! a la calle Jo que di~iendo unJl colornbiantt ~onocida mia, tan)
all.á a~riba pqdemos ver en la (.9asa de cada cual. da com~ si hubie.:a recibido un;labram · de aq"e
V éase1• pues,cu~ntP.s bienes conquistados, cuántas azufrado i tunante ciu~a€\ano,. a tiempo que meleDinfelicidades
de$trujdas, serán nuestr~t patrjmonio tretenia leyendo cierrto art.írotlo llea cierto periódico
al )legar a dicl}as estrellas. mui graye, en que se trftseribe una~difiéantp .:on 1
Si esto pasa aquí no mas, cerquita de la luna, versacion bJlbida entre una san~fúreíla ro u· hqnft&·u
tcuáqtas novedades nos esperaJián .en las nebulosas1 ta, segun puede colejir~ da su lenguaje i retór~a, a
Allá no solo serán ~e cristal. lds c~sas, sino que , un :V@sallo d~ Cárlos lll · i dos inocenJ.e~criatures
hombr~ i mujeres tal ~~z $OR de , t~asparente jel..- femegipas, ~obre en qué partes del cuer.pQ ~ujeril
tina ; i P.¡¡do que a~í seaf bien ~e ve cuánta felicidad h~bian visto adorno~ j f.Ob ~ en · cut\Jes nQ. #
go~atíary.os.leyenpo en el corazon de (cada mucha.. Ya se pueQnda 4 a las · lisonjeras
nature, que su ~ maliciosa · fantasía les hará ver ~n esperanzas que tal programa hace concebir, i que
las muchachas eha~das como un capyz; pero en en la futura sociedad elegante de Bogotá se dis-el
di a, la crinolina . .es un¡ mueble' indispensable tingan las discípulas de Mrne. Lassalle, mas por su
para el bien parecer, una felif invencion para co- recato, honestidad, trato ameno, maneras corteses i
nejir los cuerpos mal conformados i aumentar la amor al trabajo, es decir, por Jas prendas que cons-gracia
i donaire· de 1as favorecida"! por la natural e- tituyen una buena educacion, que por la ostenta-za.
De ello responde el entusiaSmo con que ha sido cion de variados conocimientos en Química,Física,
acojida en todo #el mundo civilizado por Jos jueces Historia natural &. •, &.• ;~ pues lo primero por si
competentes, 'i la triste, aesai rali"a i macarrónica es- solo asegura la felicidad de las familias, i.lo segun-tampa
que exhiben "las mujeres rebeld·es. a su im- do sin lo primero es frecuentemente orijen del ridí-perio.
culo e insoportable bachillerismo.
Lo que si es intolerable i tiene sus ribetes de Entre nosotros ha habido muchas doctoras i ti-deshonesto,
es la -seudocrinolina, tan graciosamen- teratas ·que han brillado por su talento al mismo
te ridiculizada ~r nuestro gran pQetajocoso; pues tiempo que por sus lijerezas; i dispuestos como
no puede verse, sin provocar a risa o a compasion, somos Jos hijos de Adan a jqzgar de todo por las
suplantada la crinolina ienuina por ·Jas apócrifas primeras impresiones, hemos tomado el anteceden·
que el salado poeta ha bautizado con los nombres te como uu argumento incontestable contra la ins.
de canastolinas, esterolin'Bs"i otros deducidos de 1a truccion de las mujeres. Es necesario desvanecer
naturale~a de su colll:posicion; i que hdn· dejenerado esta equivocada e injqsta creencia, i p,robar práctia
su turno en ,. alniotíadolinas, ... cuanolinas, cueroli- mente que eJ saber,la relijion i la· n1oral no se e~clunas
i otras .m~¡ ;t varietJades de p_rplija: e~eracion, yen; gue si algunas de nuestras litera~as han s_ido
pero que d1st1nguen ilasta .. loi Ciegos: demasiado des[!reocupadas lo han de-b1do precJsa-
Las dos suenan i fiai que irJa comer, por lo que , mente a la falt~ ele eduoacion moral, i, por último,
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í
14 BIBLIOTECÁ D~ SE~ORI'l' AS.
que un espíritu cultivado ti e ne siempre de que ocupaTSe
agradable i útilmente , i Corre, por tantó1 TnéDOS
riesgo de estraviarse por las sendas del vicio .
U na muj e r verdaderamente i 1 ustrada jamas en\plé nr
á sus ocios en fi sgar i averiguar vidas ajenas, en
d espe llejar al prójimo, ni en todas esas fastidiosas
frivolidades m ezcladas de malevolencia, envidia i
vanidad, que hacen la historia diaria d e l comun de
las mujeres. Tomaré una esposa educada e in'struida
para hacer mi fe licidad i la de mis hijos, pero
Dios me libl'e de una bachillera i .... no dígo mas
pór mod e racion.
En Bogotá existen varias casas pr1vadas de educacion,
en que se atienden con igual esmero la educacion
propiamente dicha i la instfuc • 1 . • • " Su corazon· csfá roto~
Est¡i apagad~ É~ vista. . . .
~ai én' éJ ilob]e palaciO'
. U na_ peq ueí'_ía ,c~Jl:illa, .....
l)onde ahora resplundecen
Innumerables buj'ías. .
. Allí yace Blanca, niuerta,
De blanco toda vestida,
1 adornada con coronas
Oe flores d~ siempreviva. .
. Ue ~~penle e~p~nJ~ ~ susto
· Conrpueve la cpmih.ya, r por lbs rostros recórre,
Con el su~to, : ~~ .alegr~a · , . 1 · , ,
:E:s que Blanca se 'evanlá,
flabla, se' mu .eye~ c~~~.ó~¡ .
De los brazos de Ja muert.e
De m.l~T.o torr¡~ a la .vi~a. , ,
· Con s:u mortaja de b~aQCo, .
El ·r'tbor en sus m~ji1la8, .
1 su' sien aun adornada . ' · De coronas que la animan~
. ~as , que cadáver, par~cp .
NovJa que inu'nda la d1cha.
C~u~o · saliendo ~e .un ' suénó~
Con vo2¡ de melapcolía · ' . Pregunta si de Duran
No ha resonado Ja lira.
Sí se oyó del p~bre vate
No ha mucho la n1elodía:
El dió la v~da a la m:uérta, r a él nadie da la vida.
•
. Allá ~n la tierra de .Dios,
De,spi~rta Du:ran; se ~~i~a,
1 J9co a su BJ!inca bqsca ••• ,
'J ~iJ.ri~! " Blanca ! IQCO grita~
· I Blan~! ·
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En llif fflj~ones
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' BIBLIO'VEGA DE SE1VORI~AS. 15
r,artiste!
A V' ••••
~e :ví partir .... ! mi corazon ·herido
Suspiros lanza de dolor por tí!
Te vi partir! i en mi pesa~ hunoido
Ai! triste, oscuro el horizonte vi!
~~ despedirnos ví que se asomaba
A tu pupila lágrima preciosa;
I en\ónces mi alma atribulada, estaba
De amar sedienta i de llorar ansiosa.
r
Partiste ¡ oli Dios! i se ocultó a mis ojos
~u imájen pura, divinal i bella; ,
1 yo ~e qu.eS, cuanto mas bellas i brillantes eran sus hojas i J una tnagnífica flor i con una hermosí ... ima muchasus
flores; mas, viendo que su etnp,resa crn todavía cha. I_~a flor i Ja muchacha eran diferentes i no
der.nasiado pelio-ro.sa, dió algunos pnsos atras, se fonna~an. sinem?argo sino una sola i mism~ perquttó
la mascara 1 echó a llamar, pero con )a voz ~on~, 1 baJo una 1 otra forma ocultaban un peligro
~pag:tda de la persona que siente algun malestar < cstraiío. .
•nteraor · Pero ha a en Ja llegada de la mañana cierta fuerza
--Beat:iz 1 ~eatriz! . . invi.sibl~ que d1sipa los crrorc~ q.ue nuestra imaji-
~Aq_t~l estol: padre m1o i para qué me quere1s ~ nac1on 1 aun nuestro entendtm1ento han podido
responcho desde una ventana de la caso. de enfrcn- cometer en la hora del crepúsculo, o en medio de
te, una voz jóven i llena una voz tan espléndida las tinieblas de la noche, o a la luz incierta de la
como el ponerse el sol bHjo los trópicos, una voz a luna. Lo primero que hizo Giovanni a] levantarse
cuyo eco Giovanni, sin saber por qué se puso a ~ fué abrir la ventana i dirijir los ojos ácia el jardín
soñar en colores de púrpura i de oro! i en perfumes que su imnjinacion babia poblado de tantos mi te~
del olor mas delicio~. tEstnis en el jnrdin? ríos. l se sorprendió, i aun se avergonzó algo, al
-Sí, respondió la voz del padre., i necesito vues- ver la sencillez del jardin, en el que! si biP-n habia
tra ayuda. flores de rara belleza, no divisaba nnda que saliese
Al punto snlió de debajo de un portal esculpido de los límit s de lo que se vé todos los dias.
una jóven vestida con tanta ri(]ucza i gusto como Ese dia fué Tiovanni a ver al señor Pictro Bala
mas espléndida de las flores del jardin, hermosa rr]ioni, profesor de medicina en la Universidad i
como el dia, i con una tez tan viva i re plande- amigo de su padre, el cual lo . recibió con cordialiciente,
que un matiz mas habria cxedido Ja medida. dad i lo detuvo a ron1er~ div1rtiéndo]o allí con
Rebosaba de vida, de fuerza i de salud; su tall~ la viveza i libertad de su convcrsacion, sobretodo
virjinal velaba i contenia fuertemente Jos espléndi- despues de haber totnado un vaso de vino de Tosdos
tesoros de su vigorosa juventud. Sinetnbargo, cana. Giovanni dió tal jiro a la conversacion,
parece que la imnjinacion de Giovanni iba toman- que traJO n cuento el nombre del doctor Rappuccini,
do cierto ji ro sombrío de melancólico horror, de de pensando, no sin razon, que siendo ámbos eminen.
que estaba a la ventana, .. pues In pf¡eciosa mucha.. tes sabios, deberian tener relaciones de amistad ;
-chn que estaba viendo, produjo sobre éJ una impre- mas no hubo en la respuesta del profesor tanta cor~
ion tan estraña coano si l1ubiera sido ella misma dialidad corno ha bia esperado.
una flor del jardín, su hern1ann viva, tnn bella i o sentaria bien a quien profesa el arte divino
aún mas bella que la mas tnagnífica de todas; pero de la medicina, dijo Pietro Baglioni, rehusar elojios
una flor qu ... e no se podía tocar sino con guante, i muí grandes i mui n1erecidos, a un hombre dotado
n la que no se podia acercarse sino con máscara. de facultades tan eminentes como Rappnccini; pero
Al paso rrible 1
vino que habia tomado, Je JIPnnron la cabeza de las ~ Entretanto vagaba Beatriz descuidadamente por
cosas mas particulares acerca de Rappaccini i de su ~ el jardin, acercándose cada vez mas a la ventana
hija. Se fué para su hnbitacjon, i de paso compró < de Giovanni, de 1nodo que este al fin, para ~atisfaun
ra1nillete de flores. t cer la ardiente i dolorosa curiosidad que se estaba
Llegó a su cuarto: o.;e sentó cerca de Ja ventana, despertando en su alma, tuvo que asomar Ja cabepero
en la son1bra proyectada por el espesor de 1a za. En este momento una magnífica mariposa pepared,
de tal modo que podia rnirar ácia el jardin, netró al ~ardin por encimn de la pared: habia resin
correr gran riesgo de er vi~to. l.Jas plantas es- corr.ido tal vez todo Ja ciuddd sin encontrar tldres
trañas se calentaban en todo el sol, i de cuando en < ni verdura en las habitaciones de los hombres, hascuando
cambiaban un Jijero saludo, como en prue- ta que los fnertes aromas de Jos arbustos de Rapba
de simpatía i de familiaridad. En el centt·o del paccini habian venido a ceducirla. Sin descansar
jardín, del seno tnismo de la ft:~ente arruinada, se sobr-e las flores, esta joya alada parecia como atrailevantaba
eJ magnífico arbusto, cubierto todo de flo- da por Beatriz, pues ~ino dit•ectamente a dar vuelres
de púrpura, que se o~tentaban magníficnsjugue- tas al rededor de su cabeza, i Giovanni se imajinó
teando con la brisa, i reflejándose al propio tiempo ver perder a la mariposa sus fuerzas i caer a los
en el agua del estanque,que así parecia tener en su piós de Ben:triz, al tiempo que ella la miraba con
fondo un caudal de piedras preciosas. Como lo he- alegría infantiJ: Jos briHantes colores de sus alas
mos visto, a la prime ra mirada pareció a Giovanni se tnnrchitaron; habia muerto, sin otra causa opadesierto
el jardin ; pero pronto d es pue8, como el rente que haber atravesado la atmósfera en donde
jóven lo esperaba, sobrecojido por cierta mezcla de respiraba Beatriz" Ja que se persighó de nuevo, e
esperanza i de temor, unu forrna humana apareció inclinándose sobre eJ cuerpo del insecto arrojó un
bajo el portal esculpido 1 echó a recorrer las ca- . profundo su~piro.
llecitas del jardin, respirando los perfurnes de las Un brusco movimiento de Giovnnni atrnjo us
diversas flores, como si hubiera sido uno de miradas ácia la ventana, i alcanzó a ver Ja bella
aquellos seres mitolójicos que se mantienen con cabeza del jóven (cabeza mas bien griega que itaaromas
dulces. Al ver otra vez a Beatriz, Giovan- liana, do facciones puras i regularés i cou largos
ni se sorprendió de que su h e rtno'sura fuese mu- rizos de reflejo de oro) i esta cabeza la contemplachísimo
tnayor que el recuerdo que habia ronser- ba desde lo altó como a un ser suspendido ~n el
vado de ella: hermosura tan brillante i llena (:e aire. Giovanni, ClJSÍ sin s~ber Jo que haoin, arrojó
vida, que resplandecia en medio del sol i que, como a Jos piés de la jóven el ramillete que hasta entónGiovanni
decía en voz baja, alumbraba por sí sala ces babia tenido en Ja mano.
las partes oscuras del jardín. Señorita, le dijo, ahí van esas flores, aceptad-
Llegó Beatriz al arbusto, abrió los brazos como la.s por el amor de Giovanni Guasconti.
en un arranque de pasion, i atrajo las ratnns ácia Gracias, se'ñor, respondió Beatriz con su voz
sí, pero tan cerca que sus facciones se perdieron en- melod1osa que se elevó como un canto dulcísimo
t1·e las hojas i Jos rizos de su cabellera se enredaron i rebosando en una alegría tal, que a la vez pacon
las flores. recia niña i n1ujer ; acepto vuestro regalo, i os d•·
-Dame tu soplo embalsarnado, decia Beatriz, ria de buena gana en torno esta hermosa flor de
porque estoi cansada de respirar el aire ordinario. púrpura; pero aunque haga esfuerzos para dárosla,
Dame tambien esta flor, que separo blandamente no podr~ arrojarla hasta allá. Así, pues, seDor
de su tallo, i coloco lo Jnas cerca po~ible de mi Guasconti, es preciso que os contenteis con mis . ,
eorazon. grac1as no n1as.
Al decir esto la encantadora hija de Rapp~ccini R coji6 el ramillete, i despues, como avergooza·
cojió una de las flores tnas hermosas del arbusto; da por haberse salido un momento de su reser~ de
iba ya a colocarla en su seno ; pero, en aquel mis- señorita, se entró atravesando rápidamente el jardin.
mo momento, si el vino que babia tomado Giovanni Pero a pesar de la gran rapidez eon que caminaba,
no engaíiaba sus sentidos, aconteció un incidente en el momento en que iba a desaparercer bajo la
estraf\ísimo. Un pequeño reptil, color de naranja, bóveda esculpida, pareció a Giovamni que su ramide
la especie del lagarto o camaleon,atravesaba en· llete comen2aba a marchita~e.
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ll , 1 ti n)po ]H h uhJnba, un hombre vestido d .,
. .. , . ~ n' g ro bajaba la calle; audaba arracl áclo i lénta-
. D~ra~1te muchos chas e~ .JO.~'~n.no quJ~o ac.ercar- < m e nte, c~lno una persona qu e no e~tá alentada. Su
sen la \entana que daba dl J .. lrdtn d e l doctor 1 ap- tez era ]Jalid·:t j todo sus 1 bl t t · . , · · . ... 1 '-" ~ 1 , d . , . 1 . ~ (. . (; , n a n a e run una sp1 e-pa
c1n1: como t n1e1o o ce qu e, e n e ctt~o e ~1 g· IJon1; ~sea con Jn Intenperanlento
ardoro~í imo, cuyo fuego se encendia ciOit que fuete, este sa.bto os es1a ~-nalJznndo; lo
mas a cada instante . Que Bcntriz poseye "e o no h e observado e~ sa m~rada ~scu ln~ndora que_ yo
ese poder terrible, ese aliento funesto, esa afinidad, tc 1_1go tad conocHln. Es la tnt~tna m1rada que JJu como
parecia indicarlo todo lo que Giovnnni habia < JTtln~t su sen1blat~_te, cuando se aga cha a v e r unn
observado, con flores tan hcr1nosas i tan atesinas, ; manpo. a, u_n paJaro, u~1 raton a que ha dado la
era cuestion que no Jc importaba avcrio·uar; Jo S muert e haci e n d o c~pernncntos co n el perfume de
cierto era que ella habia introducido en ?u s e r un ~ alguna flor; u~a n1p·ada !an profunda co1:1o la naveneno
poderoso i sutil. No era· cunor, ape~ar de 1 tur~l e za, }! e ro SI~ e J calor •. e l af!101: que ha1 en {. sta.
que su espléndida belleza lo volvia loco; no era Sc_uor :{Jovannl, ap~starta tnt v1da a que soJs el
tampoco horror, a pesar de que se figuraba qu e 1 ~ objet.o .de aJgun csp .. r1rr1 e nto de la parte de Bap·
alma de Beatriz se hallaba imprerrnada de la 1nis- paccJnJ. ma esencia fatal que parecia e .. h;larse de toda su i ~uercis burlaros de lUÍ 1. esc larnó Giovanni
materia; era una rnez~la confu ... a de amor i de ho- cncoler1zndo; e~o sí ·que ser ta un csperimento
rror, que tenia algo del uno i del otro, que incen- torpe.
iado cotno vos. rnanera viHiblé; pero era en vano, ln aj itacion del
- ·Sí, soi ¡Qio~anni C-tuascqnti, i vos sois el p~0- jóven se habia tr0cado n1ornentáneam~nte en nna
f~sor P.ietr.o Bagl)oni ; ahora dcjatlane solo, dijo indiferencia Cria i pe ada. l?ijó sus ojos detenida ..
bDuscamente el jóvcn, a quien e( pr0f~sor habia mente en la cara aTrug·ada de la vieja qae e con·
eausacl{!) graA mole'"tia distrayéndolo repentinatnen- traia al reirse, pero pareció no verla ; entónces la
te del Jnundo de sus pensa1nicntos. vieja lo detuvo cojiéndolo de In capa.
,~'I,odavia no, todavía no, scii0r Giovanni, dijo Señor, señor, dijo la vieja en voz baja, p ro
el . profesor: qon ~onrisa. Aguardad, t.lUC es preciso con una s0nrisa que recorría por toda su cara i Ja
ql:le hablemos cuatlio palabras ántes de ~cpa11arnos. ( hacia asemejarse a una ,gTotcsoa e'·tálua de palo en~
EJltónces dcspacnaos pronte, pero pronto, dijo negreoida por el ticn1po ; es uchndme, señor: ¡ hai
GiQvanl)i con impaciencia febricitante" tINo veis una entr.ada particular n el jardin!
que ~Qj d~ prisa? < i Qué dcois, cscla rnó Giovnnni vo l vi ~ndose
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20 BIBLI01'ECA DE SEÑORI'r AS.
bruscamente, como un ser insensible anhnado de ~ versada en el conocimiento de las propiedades de
golpe con una vida febricitante ; una entrada parti- ~ estas flores espléndidas, i de sus aromas penetrancolar
en el jardin del doctor Rappaccini 1 ~ tes. Dignaos ser mi maestro, i yo ~acaré mas pro-
-Chiton ! chiton! no tan recio, dijo Bcttina en- ve ·ho de vuestras Jeccíones que de las del mismo
tre dientes, poniendo un dedo en la boca del jóven . doctor Rappaccini. '
Sí, en el jardín del sabio doctor, en donde podreis t orrc de véras tal voz en c1 público 1 precot
ten1plar sus l1ermosos arbustos. Hai mas de un g·untó Beatriz con la n1ú-.;ica de una risa de buen
jóven en Pádua que daria oro por poder contem- humor. i Se dice de véras que yo ~oi tan versada
piar de cerca sus flores . como mi padre en cJ conocimiento de las plantas 1
Giovanni le puso una moneda de oro en la tnano. < 1 o tne gusta esa gracia t Es cierto que me lie
1\1 ué"'trarne el can1ino, Jc dijo. S criado en medio de estas flores, pero de ellas no co·
Cierta sospecha, nacida sin duda de ~u conver· ? n~zco sino Jos colores i los perfume~: i a veces quisacion
con Baglioni, le pasó rápidamente por la < siera de hacerme de Jo poco que sé en ese partimente;
pen~só que la intervencion de la vieja Bct- cular. Hai en este jardin algunas flores! i no son
tina tenia relaciou con la intriga, en la cual el pro- las ménos hermosas, que me desagradan 1 me abufesor
lo creia enredado por Rappaccini. Pero aun- , rrcn cuando las veo. Pero os suplico, señor, no deis
que esta sospecha inquietaba a Gio,·anni, no era ~ crédito a lo que ~e dice acerca de mi saber; mejor
ba tante para detenerlo ; pues una \'ez que cono:ia ~ es que no creais de mí sino lo que vuestros propios
los medios de acercarse a Beatriz, parecia que era ~ ojos os hagan conocer.
una necesidad de 'U existencia acercarse a ella. , i 1 debó creer todo lo que mis ojos han visto~
Bien poco le importaba que fuera un ánjeJ o un de- preguntó con atencion Giovanni. impresionado con
monio, pues estaba ~ometido irrevocablemente a < e) recuerdo de las escenas anteriores. Mandadme
sus influencias, i tenia que obedecer a la lei cuyo ~ mas bien creer solatnente lo que vuestra boca me
torbellino lo arrebataba, haciPndolo describir círcu- ~ diga.
los cada vez 1nas estrecl1os, ácia un resultado que Parecin que Beatriz lo comprendía, al ver el vi ...
~~ no trataba siquiera de prever. vo rubor que encendió sus mejillas; pero miró a
Se detuvo, vaciló, dió un paso ácia atras, luego Giovanni de frente, i respondió a su mirada llena
volvió a continuar su cnn1ino,i al fin le abrió la vieja de embarazo i de ansiedad con la altivez de una
una puerta, por la cual penetraron al m1:smo tiempo < reina.
el ruido del viento que retozaba entre las matns i la ~ Eso es lo que os mando, señor. Olvida() todo
claridad del sol que iluminaba el jardin. Giovanni < lo que podeis haber imajinado tocante a mí. Lo que
se abrió paso por entre los bejucos de una enreda- 5 es verdad para los sentidos esteriores, no puede ser
dera que ocultaba completamente la puerta miste- ~ por eso una realidad todavía ; pP,rO las palabras que
riosa, i se encontró al pié de su propia ventana, te- ~ saJen de los labios de Beatriz Rappaccini vienen
niendo a su vista i a su disposicion todo el jardin del corazon i son la verdad misma. Esto lo podeis
del doctor Rappaccini. creer.
Cuando los obstáculos se han superado i los sue- Un vivo resplandor encendió todo su semblante,
ños se han convertido en realidades, se apodera del i reflejó en los ojos de Giovanni cotno la luz de la
corazon cit~l1a tranquilidad singular i enteramente verdad misma, apesar de que, miéntras que hablainesperada.
Así se hallaba el de Giovanni en aquel base esparcia en la atmósfera un olor penetrante 1
momento. Recorrió con los ojos el jardin tratando delicioso, aunque fujitivo, que Giovanni, con mode
dese u brir a Beatriz o a su padre, mas viendo tivo de cierta repugnancia inespJicable, se atrevió
que no parecian ni la una ni el otro, comenzó a apénas a aspirar en sus pulmones. Podin ser el aropasar
revista por las flores. Estaba completamente m a de las :flores ; pero t no era posible que fuese
absorto en la contemplacion de lo que veía, cuando el aliento de Beatriz, que etnbalsamaba así sus meoyó
el ruido de un traje de seda, i al volverse echó nores palabras a medida que snlian de su corazon'l
de ver a Beatriz que salia del p~rtal esculpido. Giovanni sintió un lije ro vahido que desapareciÓ
Giovanni no habin pensado ann en la conducta como un relámpago: creyó Jeer. al tra''es de los
que debería observar: i debia pedir perdon por ha- ojos de la hermosa jóven hasta en el fondo de sa
ber penetrado al jardin ~ o debia 1nanejarse como alma transparente, i no abrigó mas duda ni temor.
si hubiera entrado, si no con la autorizacion,, ftl n1é- ) El rayo de enojo que habia encendido la tez de
nos con el deseo de Rappaccini o de su hija 7 Pero Beatriz se desvaneció ; re~obró su semblante aleBea,
riz se encargó de sacarlo del embarazo, sin gre i pareció complacerse verdaderamente con sns
decivle sinembargo a quién debia su admision en relaciones con el j6ven, como se complaceria una
el jardin ; lomó Ja callecita que conducia a donde jóven de una isla desierta al conversar eon un via-.
estaba Giovanni, i lo encontró cerca de la fuente. jera de Jos paises civilizados; pues evidentemente
La sorpresa estaba pintada en su semblante, pero todo Jo que ella conocia de la vida estaba eneer1a- '
con una mezcla de amabilidad i dé satisface ion. do en los límites del jarain ; así lo demotatraban~as
~Sois un conocedor de flores, seftor, le dijo ella preguntas que hacia acerca de la ciudad de Pádua,.
con cierta sonrisa haciendo alus1on al ramillete que de Ja vida en jeneral ; Jas respuestas del jóven la
Giovauni le babia arrojado desde la ventana; i no sorprendian, no obstante que este, viendo su seneime
sorprende que hayais hecho por ver tnas de cerca ) Jlez i su inocencia, le respondia como a un nifto.
la preciosa coleccion de mi padre. Si él estuviera < De cuando en "cuando, Giovanni no podia ménos
aquí, podria espJicaros muchas cosas estrañas i sor-~ de sorprenderse viendo que estaba paseando homprendentes
acerca de la naturaleza i la existencia bro con hombro con la criatura estrafta que babia
de estas plantas, pues ha pasado su vida entera es- conqutstado tanto irnperio sobre su imaji11aeion; a
tudiándolas, i sujat·Jin es para él el mundo entero. quien él babia revestido de co]of Jocaba debajo de s u v e ntana, i lo s s o nidos mclodio-
AI paso que conversaban libremente hnbian ya ~ sos de su voz venian a ll e nar el cuarto d e l jóven i
recorrido todo el jardín, i d e spues de varias vu e ltas ~ a resonar en su corazon :- jiovanni t por qué te
en l~s ca11ecitas llegaron a la [ue nte arruinada que ~ ta~das 1 Gioy.anni! no bajas todavía? I é l se daba
dominaba el arbusto d e las 1n1l flor e s de púrpura, ~ prtsa para baJar a ese Eden da flor e s envene nados.
i que esparcia en todo el contorno cierto aroma que e habia trascurri~o ya mucho tiempo desde la
Giovanni conoció a! momento, por ser s e mejante últirna e ntre vista de Giovanni con Baglioni. Una
en un todo al que ' 1 había atribuido al aliento de mañana fué sorprendido d e sagradabl e m e nte el jóBeatrjz~
pero incomparable mente mas fu e rte. Des- : ve n con la vi s ita d e l profesor, de qui e n él apénas
de que los ojos de la jóven é fijaron en la planta, se había vuelto a acordar. Entregado como lo esGiovanni
vió que B :) atriz ponia la mano en su pe· ~ taba a una pasion esclusiva, no podia soportar sacho,
como si un suspiro doloroso hubiera a jitado su ciedad ninguna, a no ser que simpatizase comcorazon
en aquel momento. pletamente con sus sentimientos j ~ de Baglioni no
-•1 Por la primera vez de mi vida, dijo Beatriz podia él aguardar esta simpat1a.
entre dientes: te babia olvidado yo, hermoso ar- 5 El visitador conversó al principio indiferentebusto!
~ mente de cosas de la Universidad; d e pues toman·
---Recuerdo, señorita: dijo Giovanni, que me do otro asunto, dijo :-He leido últimamente en un
habeis prometido una de estas lindas flores en cam· autor clásico antiguo, un cuento cstraño que me ha
bio del ramillete que tuve eJ feliz atrevimiento de interesado mucho. Quizá Jo rcl!ordareis tambien :
arrojaros desde rnt ventana. Permitidme que coja se trata de un príncipe ind1ano que envió de regalo
hoi una como recuerdo del rato agradable que he u~a 1nujer mui hermosa a Alejandro el Grande.
pasado con vos. Era ella tan amable como la aurora, tan radiante
Dió un paso ácia el arbusto alargando la mano, > como el sol al ponerse; pero lo que la distinguia
pero Beatriz Jo detuvo arrojando un grito que pe- ~ especialmente era el perfume poderoso de su alicnnetró
en eJ corazon de Giovanni como una puña- ~ to, mas etnbalsamado que un jardín de rosas de
lada. Lo agarró de la mano i Jo hizo retroceder con Persia. Alejandro, como e ra natural en un contoda
la fuerza de una mujer delicada; i Giovanni quistador, se enamoró locamente de ella desde la
sintió 4ue el contacto de su mano hacia estremecer primera vez qu e Ja vió; pero un prudente médico
todas las fibras de su cuerpo. que se hallaba ahí, le descubrió acerca de esta mu·
....__¡No toques ese arbusto, esclamó llena de an· jer un secreto horrible.
gustia, no lo toques por tu vida, pues dá la muerte! i Cuál era ese secreto? pr-eguntó Gio\'anni
Despues, cubriéndose la cara, se separó aprisa con los ojos siempre fijados ácia el suelo para evitar
del jóven i desa pareci 6 bajo el peristilo. Giovanni las mi radas del profesor. ·
la siguió con Jos ojos, i alcanzó a ver el semblante Esa mujer encantadora, continuó Baglioni
pálido e intelijente de Rappnccini, que, quién sabe haciendo énfasis en cada palabra, habia sido a]i.
desde cuando, habia sido testigo de Ja escena mentada con venenos desde el din de su nacimiento,
que acababa de pasar, oculto bajo la sombra de Ja i todo su ser se había impregnado de Ja sustancia
puerta del jardin. de aquellos, de modo que ella habia venido a ser
Giovanni no pudo dormir ca~i esa noche, pen- el veneno mas terrible. Su aliento embalsamado
san do siempre en Jos encantos de Beatriz, pues ]a vol via el aire mortífero; i su amor habria sido un
an1aba con delirio. Al amanecer del dia, Jos rayos veneno, i uno de sua besos habria dado la muerte.
del sol le hicieron notar que estaba sufriendo, con i No es esta historia mui maravillosa?
motivo de cierta sensacion dolorosa que esperimen- Es cuento de muchachos, respondió Giovanni
taba en la mano, como las que causan ]as quema- levantándose de su asiento con un ntovimiento conduras
o las picaduras de insectos ponzoiiosos; era vulsivo; i me admiro de que su señoría, en medio
en la mano derecha, la mano de que lo babia aga· de sus graves estudios, tenga tiempo de aprender
rrado Beatriz en el momento en que iba a cojer la semejantes fábulas.
flor; i en efeeto, en Ja parte superior de la mano es- Pero, decid me, replicó el profesor mirando en
taban dibujadoscon una mancha roja cuatro deditos, torno suyo con cierta espresion de malestar, t de
pulgar lo e~taba deJ mismo modo ácia el puño. qué olor tan singular está lleno este cuart~?. Es el
Giovanni envolvió su mano en un pañuelo, sin olor de vuestros guantes? E.s un olor debtl pero
snbeT qué objeto podria haber causado ese dolor, i suave; i, sinembargo, ~xam1nándolo b~en, no es
ol\Vidó bien pronto sus sufrimientos pensando en agradable. Si yo Jo resptrase por n1ucho ttempo, me
Beatriz. parece que me enfermaría. Se parece al perfume
III. de una flor, pero no veo flor alguna aquí.
Despues de esta primera entrevista, la segunda No hai ninguna, respondió Giovnnni q~e ~e
estllba en el cur.so inevitable de Jo que llamamos el habia puesto pálido con las palabras de Baghont;
destino; siguió la tercera, la cuarta i muchas mas; no hai tampoco ~quí olor alguno, si no es en la
pttes una ~ntrevista con Beatriz en el jardin no era imajinacion de su señoría. · .
ya un incidente en la vida de Giovanni · era el Mi imajinacion sumamente tranqutla no n1e
único momento en 'lue realmente vivia, p~rque la engaña nunca de _ese modo. .~e ,?an dicho que
esperanza i el recuerdo de esta hora feliz llenaban $ nuestro comun amtgo Rf¡ppacc1n1.' rnczc.la sus meel
resto de su existencia. Otro tanto podia decirse dicamentos .ron perfumes mas ricos que l~s de la
de la hija de Rappaccioi; pues espiaba la venida Arabia; i s1n duda alguna, la bello Beatnz harc
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tambi en tomar a sus ;\nfern1os b bidaL tan ... uaves nc ... id )ntaln1 nte; Jnas n JJ ea triz, quo vi,ria del
cotno el aliento de una n1uchacha; pero d so- racia - c. v n no tni n1o desde que nació, el antídoJo debería
do del que las beba 1 ~ obrar con1o veneno.
Las jmpresiones mas contradictorias se pintaban ¿ iovan ni e~taba en l stado mas d ese~pe rado,
en e l ~emblan tc de Gio~anni. El t o n o e n el cu~d I sjn saber qué c ree r de Reatriz. 1 o era que é l preprofesor
b -abi a h ec ho alusion a la jóven i ncanta- cisarnente Ja co n de na se ya, era que habia perdido
d_ora hija de Rappac~jni, e~·n un suplicio para él; i, su fj ' ella. .~ eso] rió,_ vues, convenc_er~e con una
sJnembargo, la man1fe. ta c1on de parte de aquel de pn.1eba decJSlva de s1 r nlmente ex1st1an o no en
una opinion e ntera mente opuesta a Ja suya ac rca la naturaleza fí~ica d la muchacha e~os propicdade
Beatrjz, dió c u erpo inm ediatamen te u mil vagas des tc1nibl s cuya cxi t encja debia hacer supon r
sospecnas que lo asaltaron aJ punto como d rnonios. al tni ... In o tiempo alguna rnonstruosidnd corre nonPero
hizo un esfuerzo -violento para acallarJos; i " diente en 1 cu rpo. A una gran distancia sus ojos
para responder al profesor con la fe ah .... ol uta de un ~ pudieron engañarlo ruando vió morir e l JagartQ~
verdadero amante. ? Ja mariposa, 1 matchitarse s u ramillete; pero si, a
-Se ñor Baglioni, jamas quer~ía yo tener por distan 'ia de_ aJg·unos pasos so lamente, veía ~archivos
nada n1as que deferencia i r sp to; pero 1ne tarsc repentJname¡,te en la s manos de BcatrJZ una
permito observaros que hai un asunto que n0sotros flor fre ... ca i puFa, no hahria Jugar a duda aJguna.
no debe mos t ocar . No conoceis a la ~cñorita Boa- ; ] ominado por esta idea salió i compró un ramitriz;
i no p odcis por consig·ujcnte <1precinr qué lJete, cuyas flor ... estaban todavía humedecidas por
agravio, i aún diré qué injuria ha ce a su carácter 1 e ) roc:'o de Ja 1n aíía na.
una palabra Jijera o injusta. Babia JJegndo ]a hora de la visita cotidiana a
~Giovanni, mi pobre Giovannj, respo ndió el ~ Beatriz. Antes de bajar al jardin Giovanni no de·
profesor en el tono de co1npasion mas tr anq uilo 1 jaba jama~ de mirarse al eo..; pej o : vanidad natural
conozco es ta desgraciada 1nu chacha 1n ejoT que vos; en un h.ermoso jóven, pero que, e n un .dia de turi
es preciso qu e s pais la verdad acerca del env - bacion i de an ·i .. dad, cle mostra ba e videntemente ln
nenador J~ni~ 11acci ni i clP ._ u \renenosa hija; í 1 ta11 poca profundidad de ... us sellti mientos i Ja poca sin \'
en e no sa como bella. Esc u c had : e l cu nto aquel cerüiad de su cornzon- Se miró sinembargo de eso,
de Ja muj r indiana hu venido a ~er una Yerdnd; 1 vió que s us facciones no habian tenido nunca
gracias n la ciencia func ... ta i profun da de Rnppo e- tanto bri llo, ni sus ejos tanta vive za, ni sus mejillas
cini, i esto en la p e r sona de Ja e ncantadora B eatriz. tan beJios colotes i tanta abtn~dancia de vitalidad ..
Giovnnn1 arrojó un jen1ido j ~ e cubrió la c ara. A lo ménos, pensó Giovanni, el veneno d e
-El afecto paternal. continuó Bag·lio ni : no ha Beatriz, si es cierto que lo tiene, aún no ha penesitlo
bastante para que R appnccini n o sacrificara a ? trado en tni oro-anizaci0n; i yo no soi una flor pasu
propia hija, i d e una m anera tan borrib1e, a su ) r a perecer entre sus manos.
ardor insensato por la ciencia. Hngátnosl e justicia, ~ D o1:ninado por esta id en, fijó los ojos n el ratnies
verdad e ramente un h omb re consagrado a Ja llete, que no h abia dejado de t e n e r n la mnno; i
ciencia, 1 seria cnp élZ de destilar s u propio coraz on en un calofrío de inesplicable horror se apoderó de
un ala1nbiqu e. i Ahora qu ', suerte e os aguarda 7 todo su ser, al ver que e as flores aún húmedas de
Rappaccini os ha e Jejido sin duda pa ra que Je sir- rocío comenzaban a mar.chitarso ya: no parecian
iVais para algun nuevo esperilAento, del c ual pued e sino flores que hu hieran sido frescas i herm0sas dos
1·esultar.os la muerte, 0 tal vez al go peor que la dias ántes. Gi0vanni se puso descolorido como el
muerte mistna. Nada deti e n e a Ra ppaccini cuando mármol, i pcrmaneeió inmovil delante del espejo,
tiene en mira lo que él llatna e) interes de la cien- con los ojos clavados en su propia imájen como en
cia. un objeto espantoso. Recordó Ja obserl':aeion de Ba-
·~Es un sueño, se decia Giovanni a sí mismo; glioni acerca del olor de que el cuarto estaba lleno,
sin duda ninguna es un ~u ño. que no podia sel'l otr.o que el veneno contenido en
-Pero no temáis nada Gio~anni. Toda\Tía no es su pt.opio aliento; i empezó a temblar del espanto
demasiado tarde para sal va ros; i aún es posible que que él mismo se causaba.
v.olvamos a traer a Beatriz al cír~ulo de la viCia Calmado ya, comenzó a mirar con curjosidad
humana, de donde la ha sacado la lecura de su pn- una enorme araña que trabajaba aon v.igor; ha!bia
dre. Aquí tango un frasquito de plata grava~ o r¡)or suspendido su tela de Ja antigua cornisa def cuaTro,
la n1ano de B e nvenuto CeJlini, i es d1gno de ser i cruzaba repetidas ~eces sin cesar el hiJo entrete-
.~ ofrecido con~o r egalo a ln mujer mas h e rmosa de jido con n~;·te. Giovann~ se colocó del lado del inltaJia.
El Jíquido que contiene es innprcc.iabJe; secto, de Jo mas cor.pulentos de esa .e$pecie, i res·
pues es un antídoto tan eficaz, ~obr e, ~r. nn ,cuyo c o razon e s ta d e spe dazado.. .
las ~e un s o lo g olpe . Jl catriz, co n la pro nta p c r- ~ I ul . tu t e ntt~c vcs a r e zar .! e s e lamo G1ova~n1
e p~1 o n de un se r . up c ri o r, sinti ó al punto qu e ? c o n e l m1. .. m? t o no d e ch .. s pre e1o ~ru e l. A n~edtda
l1~~1a ~ntre elfos un abis m o n eg ro i te n eb r o;:) o, qu e que tu ~ ora c Jo n é s :)aJ ~ n d e tus lab1os, va l! e n~ndose
ni e ~ n~ ella p o inn saJva r .• e p asea r o n juntos tris - la attn o._fe ra d e u~ alt ~ nt ? de mu e rte . S1, sJ, r e cetes
1 silenci o s o i ll egar o n á ci a a l a f u e nte i al m os. V a m os a l a 1g le. ·¡a 1 e~ papemos nuestros deárbo
l d e Ja~ fl o r es d es lumbrado ras qu e se c ruzaban dos en el ng ua santa que esta c,n Ja pu e rta .. Aquepor
~nmedio d e l estanque. :t iovanni se c~ p a ntó al llos qne entre n d e spu:: p e rcceran como he~1clos. por
s e ntir el pla c r ardi e nte , e l a p e tito con que a s pi- ~ 1~ p est e . Hag amos s c.u?l e s rl e cruz en e l. a1re, 1 se-raba
eJ perfume d e Jas fl o res. ran otra:s tantas tnal~tclooe~ que espa~c1remos ~n
BeatrJ. p · t , ' 1 b t 1 d ó d d e rredor nu e stro bajo Ja m ascara d e s1mbolos p1a- _ z, r eau n o e rus cam e n e , e e n e d . ~ osos
VIno este arbusto 1 · . . ·. · 1 d
. . .... . . Gtovann1, dtJ O B e atriz c o n caln1a, pues e o-
{¡ padre lo ha creado, r e spond1o ella lllJ e nua- > lor en e lla e ra s upe rior a la cól e ra i por qN é unirte
mente... . . . ~ s in c e sa'r a mí e n st a s es pantosas p a labras~ ~ i e sto
-C~eado! cre ado! Qué qu e r e 1s d ec 1r, l ..Je ntr1z? \ e s ci e rto , yo s o i eJ ser h o rribl e que tú díces? p e ro
-NII padre es un l1 o m b r e pro fu11d::am e nt e v e r s a- S tú i qu é ti e n es qu e ha cer sino r e troced e r d e horror
do e n los s e cre tos de la n<1tural e za ; i a Jn hora e ~ ~ co n1 o t o d o~ l os otr os, d e lante d e mi mise rable suerte;
q~e yo vine ~l m~n ( ~O, es ta planta s ~lió d e la. ~i e rra, ~ d ejar e st e jard in p a ra m e z c l a rte con aque llos d e tu
llJJn de su c_Jen c ia 1 d e ..., u p ~ n s amt e nt o , mt 'ntra s r a z a, i olvidar qu e h a exi ') tido al g una v e z sobre la
que yo era ~~~ pl m e nte l a lu.pl d e s u c arne. To. t e ti e rra un mon s tru o com o tu pob r e B eatriz 1
acerq~ e s, gnto eila n o t~ndo c on e sp a nto qu e :T tO- ui é r es h ace r e l p a p e l d e i rr n o rantc ~ pre':
anni dab~ un pa ... o á c 1a 1 lado d e la planta, e lla g un tó iró n ieam e u tc 'io v anni. ¡ e, pu es, cu rd potiene
prop1edade s que tú no s osp e chu s; p e r o yo, d e r h e adquirid o, d e bido .... o la a la inoc ente hija d e
querido Giova_nni, h e cre cido i 1n e h e formado con Rappa c cini 1
ella, me he alimentado con su p e rfum e . Ella era Una multitud d e mos cardon e s revol e teaban en el
mi hermana, i yo la amaba c o n un a fe cto ente ra- aire en busca d e l alim e nto qu e prometia el olor permente
hurnano, pu e s¡ ai d e míl i no lo ha s so s pe- furnado d e l fatal jardin. E s tos inse ctos de .. crichado
~ una espanto~a fataliaad.... • • hieran tniJ círculo ... al red e d o r de la cabe za de i io-
Aquí Ja fisonomía de :fiovanni tomó una e sprc - vanni ; pu e s eran verdad e rame nte atraidos ácia él
sion de cólera tal qu e B e atriz se d e tuvo i co:n c nzó por lo. mi s ma influ e ncia qu e , durante algunos insa
temblar. Pero su con fianza e n e l cariño d e l jóvc n tantantcs, los habia arrastrado ácia algunos arbustos.
Ja tranquilizó; i se ruborizó por haber dudado an El jóven clirijió su ::;opio ácia ellos i sonrió amarinstante.
g amente a B e atriz, rn1éntras que unos veinte de estos
-U na fatalidad e spantosa, repitió ella; e fe c to in e ctos ca in al suelo her.idos de muerte.
del fatal amor de m ·t padre a la ciencia, m e s e pa- Lo veo, sí, lo v e o, dijo sollozando Beatriz, es
raba de la sociedad de todos los sere s de mi e spe cie. la ci e ncia fa tal d e mi p~dre la que lo ha hecho
Hasta que el cielo te envió, que rido Giovanni, tu todo. No ! no! Giovanni, no soi yo! Jamas, no,
pobre Beatriz estaba sola en eJ 1n un do. jamas ! Y o no he s o ña d o sino e n atnar.te, estar con-
-Era una suerte bien cru e l ! esclatnó Giovanni ti g o algunos instante s, i dejarte seguir tu destino,
fijando Jes ojos en ella. guardando tu imájen en mi corazon. Creelo,
-No hace sino poco tietnpo que puedo juzgarlo Giovanni, si mi cuerpo ha sido alimentado con veasí,
respondió ella con ternura.. Oh! sí, e ra una nenas, mi alma es la obra de Dios; i ella aspira al
muerte cruel ; pero mi corazon estaba adormecido, an1or como su alimento verdadero. ¡Pero mi padre!
i por consiguiente tranquilo. é l es quien nos ha u nido en esta asociacion fatal.
La "cólera de Giovanni estalló de en medio de su Sí; d e spréciame, huéllatne con tus piés, mátame ;
sombría tristeza como un relárnpago que sale de iqué es la tnucrte despues de las palabras que me
una espesa nube. hns hecho oir ~ pero no creas que aquello es obra
~Tú estás maldecida, esclamó él con el acento mia t No 1 ni por una eternidad de dicha, hubiera
de In rabia i del desprecio, i encontrando tu sale· yo querido hacerlo.
dad insoportable, me l1as separado .a mí tambie n La cólera de Giovanni se habia agotado en su
de todas las felicidades de la vida; i me has atraído pritnera esplosion. Su al:na se entregó a sentimienartificiosarnente
a tu mundo de inesplicable dolor. tos dolorosos, pero no sin una tnezcla de ternura,
Giovanni 1 esclatnó Beatriz fijando en ~,¡ sus conte mplando el lazo íntitno i e . trecho que lo unia
hermosos i grandes ojos; pues el sentido de las pa- d e sd e ese rnon1ento a Beatrjz. Los dos se hallaban
labras del jóven no habian penetrado en su en ten di- ya en e l Hlas cotnpl e to aislarniento, sin esreranza
miento, la habian herido simplemente como el r-ayo. d e mudar de situacion ni ann e n 1n c dio de la . tnu-
- Sí, criatura venenosa, dijo Giovanni, a qui e n chec hunbr e mus e s p es a. ¿ Este alejamiento de la
la cólera poni a .6u c ra de s í; vé l o que b s h e cho: hurnanid a d no d e bia efectuar una un ion mas cstrc·
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24 13IBLI01'ECA DE SEnORI'l'AS.
cha en este par solitario~ 1 si ·eran crueles el uno ~ poderoso ' con un !opio J Una desgrncin 1 ser tan tepara
el otro i quién seria bueno para con ellos 1 > miblo corno bella! Hu bierns preferido la suerte de
Por otra parte, pensó Giovanni i no habrá ya al- ~ una mujer débiJ, espucsta a todos los males e inguna
esperanza de ''olver a entrar en el cuadro de ? capaz de hacerlos ?
la naturaleza hunlano, i de condueir allí a Beatriz, ~ -Yo hubiera preferido ser amada a ser temida,
o Beatriz rescatada 1 Alma débil, egoista i subal- < dijo Beatriz, en voz baja cayendo nl suelo; pero po·
terna, que podia aún pensar en una union de feli· co importa ya ahora. Me voi, padre mio, allá doncidad
en' este mundo, despues que un amor tan pro- de el mal que os ha beis esforzado por introducir
fundo como el de Beatriz babia sido tan amarga- en n1i ser, se evaporará co1no un sueño, como el
tnente ultrajado con palabras injuriosas! No! no 1 ~ perfun1e de estas flores envenenadas que no volesa
era una esperanza insensata. Era necesario que ~ verá mas a corromper mi aJiento en medio de
Beatriz, con el corazon despedazado, traspasase je- ~las flores del Eden. Adios, Giovanni 1 tus palabras
nerosamente los límites de la vida, que lavase sus , de odio pe~an como plomo sobre mi corazon ; pero
heridas en alguna fuente deJ paraíso, que olvidase ~ oh 1 a medida que mi alma se eleve. se quedarán
~u dolor en el gran dia de la inmortalidad: 1 que ~esas inícuas palabras olvidadas en el suelo. i No
ollí encontrara su reposo. hubo, desde el primer dia que te ví, mas veneno
-Querida Beatriz, dijo él acercándosele mién- en tu naturaleza que en la n1ia ~
tras que ella se retiraba como de costumbre, Fueron Jas últimas palabras de Beatriz, el antípero
ya no con el sentirniento que otras veces; que- ~ doto babia obrado en su cuerpo envenena~o, como
rida B eatriz, nuestra suerte todavía no es desespe· >el veneno en un cuerpo sano. Cornenzó a torcerse
rada. Ve: este frasquito, segun me ha asegurado un ~ con las convulsiones de la muerte. Giovanni, en la
sabio médico, contiene un remedio soberano i de ~ desesperacion mas grande, arrepentido en estremo
una eficacia casi divina Es compuesto de los in- ~ de cuanto le babia dicho, se atrevió a tomar en sus
gredientes mas opuestos a aquellos con la ayuda ~ manos agua del estanque, la arrojó en la boca de
de Jos cuales tu padre ha arrojado sobre nosotros ~ Beatriz, n1iéntras que Rappaccini, horrorizado por
esta cruel maldicion. Es el zumo de las yerbas ben- ~ Ja primera vez de su vida~ Je sacudia Ja cabeza
ditas. i No quiéres que lo tomemos juntos i nos pu- ~ para que penetrase el líquido en sus entrañas. 1 volrifiquemos
así todos dos~ ~ vió Beatriz a la vida; para ella el veneno fué an-
- Dame, dijo Beatriz, estendiendo la mano < tídoto poderoso contra el antídoto de Baglioni. Pero
para tomar el pequeño frasco de plata qpe Giova- ~ Giovanni, cuya naturaleza, apesnr de la creencia
nni sacaba de su seno ; i añadió con un acen- de Rappaccini, no estaba aún completamente hecha
to particular : V oi a beberlo, i tu aguardarás el a esas mortíferas sustancias, con solo haber tomado
resultado ! en sus manos el agua del estanque, cayó 1nuerto
1 llevó a sus labios el antídoto de Baglioni; en como herido por un rayo. Acude Beatriz a él, ]e
el mismo instante apareció Rappaccini bajo el pe- arroja en la boca el resto del líquido recetado por
ristilo dirijiéndose lentamente ácia la fuente de Baglioni, mas no fué posible hacerlo pasar por su
mármol. A medida que se acercaba el hombre de garganta~ que estaba ya completamente tiesa i obsciencia
parecia arrojar miradas de triunfo sobre su truida. Entónces se dejó caer Beatriz sobre su
jóven i beJio par, con el aspecto de un artista que cuerpo, i pegando sus lábios con los del jóven muer .. ·
despues de haber consagrado su vida a un cuadro to, le chupó el líquido que estaba entre su boca, e mo
a un grupo de escultura, se complace en ver el re- < pezó a tetnblar con horribles contorciones i espiró.
su hado de su trabajo. Se detiene; su cuerpo enc.orva- Baglioñi contemplaba la escena desde la ventana
do se endereza con un poder seg·uro de sí mismo, i del cuarto de Giovanni. Rappaccini lo aleanzó a
estiende su mano ácia Jos jóvenes en la actitud de ver, i le gritó con voz trémula!
un padre que pide para sus hijos la bendicion del ¡ Qué habeis hecho 1
cielo. Pero ~ra esta la misma mano que babia in- ! Qué ha beis hecho! contestó el profesor, que,
troducido el veneno en todo su ser. Giovanni tcm- lleno de horror, apénas podia hablar.
bló; Beatriz fué asaltada por un estremecimiento 1 tal vez por )a pritnera vez de su vida esos dos
nervioso i llevó la mano a su corazon. hombres frios, sin corazon, enjugaron unas pocas
-Hija n1ia, dijo Rnppnccini, tú no eres sola en el lágrimas de sus ojos.
mundo. Coje una de las preciosas flores de esta plan- N. HA'\\~J-IORNE.
taque fué una hermana para tí,i exije de tu amante (Traducido especialmente para la" Biblioteca".)
que la lleve en su seno. Ella no puede ya ha-cerle
ningun mal. Mi ciencia i la simpatía que ·
existe entre vosotros dos han obrado de tal manera Importante.
sobre su sistema, que él está desde ahora separado Suplicamos a nuestros ajentes de los Estados, se
del comun de los hombres como tú lo estás del co- sirvan rendirnos su cuenta respecto al semestre ~e
mun de las mujeres. Atravesad, pues, juntos esta la BIBLIOTECA que terminó con el nún1ero 26, '8 fin
vida, queridos el uno para el otro, i temibles para de saber qué les debemos nosotros i qué nos deben
los otros mortales. ellos. Esta rendicion debe hacerse con la devolu·
- Pa()re mio, dijo Beatriz con una voz débil, cion de todos los ejemplares sobrantes. Los ajentes
teniendo sinembargo al hablar la mano en el co- que no quieran ·devolvernos dichos sobrantes, sino
razon t por qué haber impuesto a vuestra hijn este venderlos a razon de dos fuertes el semestre, pueden
destino de desgracia 1 hacerlo i enviarnos su producido.
-Desgracia! esclam6 Rappaccini, qué quieres Tnmbien estimaremos mucho a los seiiores sus-decir,
niiia insensata 1 Miras co1no una desgracia critores de esta capital que no nos hnn pagado el
el e~tar dotada de dones maravillosos contra los < semestre, o que nos deben solo el segundo trimescualc~
un enemigo no puede encontrar ni fuerza < tre, que se sirvan hacerlo.
nj ~ocorro 1 Unn desgracia f poder destruir al mas ~ OvALLEs 1 CoMPAÑÍA .
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Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"Biblioteca de Señoritas - Año I N. 28", -:-, 1858. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/2094870/), el día 2026-04-03.
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