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1Sisemanario ~oIítico, jLiterario \? lRotidoso
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)Icta, 'Ill<' Nn n i <¡l1(' n os r ef(, l' ílllllOS, Yea, PIll'S,
e l co ll'ga 'IU" ai r l'~lwcto de l o IjlH' i< llP ' Hl (' ("arO'os
á su' Diredo res h a e di fit;lt!o sohre ar(, ll ll. \' o ,
q ue e:,; r idíl'lllo ,·xi.!!;i l"ll oS la p n '<.:isilíl l (](' 1111 hc-c
ho ll I, ,í ,í lo 1I¡('1I0S
110 la "eIIIPS lIo,;otros que 110 ;'ll]>ollelllos:tI Uohie
r no l'n pilZ ,Ip ('c lebmr co u t m tos p ar a ("Olllpra r
par ti dn r io~ .
Bi('l l ~nh(,l l ll" ' IUC l'" lí c it" \' ,í \' l'C(''; hasta
p~t ri ,ít i "", ,'olltr:IÍ I "abell los '1ll(' In pnsicí n política
11 0 r r..;pcta II nrl,' lI i :í. undir. y que e n el illt('l'és
d e desa u toriza r al 'l(h·er~al'io. 1 .. 1)('lIl' ('orll'jo dt'
ruin a, d(' <,,;candato. d e inl p un'za ,í d(' '!c'slwnr'l
a l nego('iIl IIlií" iuocclltl'. hasta a a'Illl'lIos ('ele
bralíhli(,:l \ l'X"llto" por lo
lll iS:110 d(· la 1111"; k~'l,rl1 ind"li(;:HI('zll tÍ prd','rellcia~
POI' ('st(l. por'llll' sahl'lllO.- (',íIU') hi('ll' 1,1 (":1-
\ ¡Iptn~- 1:1. .. pu.!!· unir)
Pnrque lÚ ere", ~in dud.\r.
1...:1. di sa ele! c!-.c~Il:1fio,
Od,culo fIel ":\Illll:nin
1)11 el nl11l1CII se ve hrillar .
Lo ren/.() ~ l arta J .leras, cuvo nombre, por conocido,
era uulr g:Jlorio en lOdo lo relati,'o a letras, dio ti luz en El
¡1I/Jor su t:omposlcic'>n poética La [lIo(l'IIcia, )' 1>, Rafat'1
Elrseo Sal
ir al/?,lI, El d"(/I'" Y Afi eutrttda m el/I//ll/d", tocios anóni
mos, fueron primicias de esta clase el e lectura qu\.' se en·
c uentran en E l /lll>or,
T orn andu al rasado se echa de ve r q ue el a m o r á la
li bertad s ir vió no 'ólo cual causa mÓV Il que enard eció los
IUlllu ia eua nt!o a s í cOl1\' iene :í mo m e ntáneos i ~
te n 'ses d e partido, es por lo q u e h emos <¡u erid
mostrar la i n justicia tle q ui enes censuran al (.;
bien IO por todo euanto ha ce , sea (, n o bueu o
honr ado; y p o r csto. porque deseamos que
cr i te ri o se se re ue para juzg ar los man ejos fi sco
1"" dpl Uohie rl w. e s por lo que nos he lll os de t
lIi do ¡ll'oll t estarle ¡Í, L ct B eil/teqraciún, en la e
penlll za de que SIlS j,) ve nes Directores, con c uy
hOll rn¡]ez eontalllOS po r m,ís que milite n en Cfllll
po di stillto al I1n és tro, nos ayude n e n la labo
C'lllpl'e nclida , l)r jl'lll os las l1I e dias palah ras y la
su ~cC'p t i i> i 1 ili nd e pU l! ril es. ye~fo n;é lll o n os po
d e fe nder. c uando s('a d('fe ll sable , l:t h OlIm (lE
Go hil' rll O y de q Ili e n es negoeian lí citn nl l' l1 tc co
él. que ('¡'; 1:1 hO llr:l de todo s , la ho nra de la Re
p lÍ IJ I iea .
FUSIL AM IENTO DE PIAR
~o hrl' (,oite p Ull t,) hi bt(í r ico , q ll L' l'l d octo
Ual ill d" I r:tt,í ('11 1111 a r tíc ul o '111 " jl uhlic,í 11 ~
])ir(/'io ,Ir' C',,{om{¡irr . ." 'I1I e n osot ros illl pug n:í
1I 10S l' ll IIUl'Stl'll pe ri',dico, helllOs l'L'eihido unj
n ter esallte carta de ll ll ill teli gentl' (;o rrespo n ,:1
d, ' P o pay<ÍlI. ,, 1 cual. e n trC' otr as COSflS. nos dice
.. B ll ;'lj UC> y Id e l escri to de l doetor Ga l in
do. y ,í pesa r del HlIpl'e mO e logio q \l e su eOIll'ien
,'ia dl' ]¡olllhr(' i ll stl'u ído le ll lTan Ca cl1ando dice
'Bolí \'al' es. de los oTn n t!es ho mhre,; tI(, la Ilisto
ria.,.1 ,//(c' lo ]¡a siJo nHís :i despecho de la fo r
t Ull a.' a Ilt'f'ar d(' ('sto . ,í tal \'ez por lo IlIismo
110 pn('de HilO expli('! l'St' "illo como al)(,l'ra(·i(\1l o
('ilr¡2;o injustu y apa;,;ionndo que el 1l0\'ÍSilllO his
toriado r de 'o lolllhia hatL' a l g ran L ihertlldor d(
Su r _\.llIéril'a.
oo¡ Podía (': d l,('r. en cfeeto. (' nl'idia ('1 1 (' 1 p e.
('llfl dl' l)olílal', cU:llldo la ).!:r:l n 'lIayoría .1,, 1 ]> 11 (,'
hlo y rI,,1 ('jén',!" 1(, :¡dlllil'ah:l y 1(' ol)('deeÍ:t í
IlIl]lllSihk" T:llllPO(;O puede suponer sc ra('io ll alII
lt'lIle que t:llllos jpft's ¡¡atl iotas (Berllllídl'Z, iu ·
el ll ~ íl' (,) s(" (,oll~titu \'l'rnn e ll ln:í'l u ill as ill clJ ll s,· ie n ·
tes d,·1 (;l' II('1":I1 B'olí\'lll' c'¡ ll tl:a U Il ]¡o lllh re d~
color. si l',tI iente. d('S((JiljlrlJ'({(lo, h:llIiÍndo,,, 1'('11 -
cedo)' ..... , i Xo f ue r o n los lllislllOS soldados do
P iar q ui e ncs ej rcutar on l a ¡.('Iltellcia ~ Los .Jefes
\ ' Untiales del COllsPj o d" UllerJ"a . Ilé)'oe
llll()H y pClls ado res ac re d itados otr os, eO ln o SOl!
hlettl' l' F r:\nc isco Coude, ¡ l)odía ll por :Il'tt' (le
ellc:nnt;lllIil'nto co nY e )' t i l'~L' '(' 11 nscsi n os lll i"n;lhles
d(' U ll cO llllli l il ó n d esallljla r :l do 1 La s(' n tr n cia
f ue /lllIíl/ i /l/('. i, El CO II g r csito de Ca r iaco no
CO Il \'ertía e n ho rd a a nal'fllllZada la n aei('Jlt(' 1:eplíh
l i(':\ ~
"Pocos ll leses drs IHlC>~ de In llllwr tt' <1(, Piar
i, 110 (·¡.;t lll il' r on :í punto de Irat i l'~l' lal> fu('rzas
patriota s dl' Hel'llllídl'Z ('0 11 (,1 otra I' ez di~ i dellte
7Il:IriJw I i ~o fu¡, éste ('O Jl Sil illllolellcin la cau·
1<:\ dl' <¡U(' Circo; derrotara :I Bl'l'Il1lÍdez l'ne l P U Ilto
de la :\f:\(I(,I'a. a dos leg'lla~ de CUIIH11l:í. ('11
dOlllk 1'\' hallaha :\farillo COII "Il tro]>:I '~
.. Est;¡s considel":l"io ll l's por sí ¡.;oh" hastan
para ll"var ,·1 cOIl\'('ncilll iellt" 'í "u,¡]quil'r ¡ílli-
1110 illlparcial. d(' <¡lit' 1:1 1I!l1l'rt(' d(' Piar fue ulla
<Ín:lllos en los moménlUS de la lucha por la independencia.
sino que ha sido e,,; mISmo. irresistible impulso, lo Ijue ha
dado mayor movir ento r energla á las producciones de
lo~ hijos de Colombia, 19ual apreciación lH!mos dé hacer
e\Ctensiva ti los demás países de la Aménca Latina. Los eS·
critores So: han formado casi todos en el palenque de las
luchas políticas, de doncle han pasado ,¡ militar con más
reposo en utras esferas, lIa)', sin embargo, unds pocos que
han entrado ti la política por la puerta dd estudio de la
moral )' de las costt,mbres, J uzgamos qul.! no penl.!nece ri·
gurosamente ti esta última categoría el singular yate \' argas
T ejada, quien se en t regó de lleno, desde los primeros
pasos de su adolescencia literari a á la discusión ardolosa de
cuestiones políticas, contagiado sin duda del ejemplo del
doctor "icente ,\ zuero, y ti semejanza de .\ ~a n zazu, Acevedo.
\'élez, Rutino Cllerl'O, del entendido é il ustrarlo doctor
0."al.ario Florenlino Gonález, Redactor de El COlld/lctllr,
y aun del mismo General Santander,
Ese ardor político era consecuencial á ltos tIempos, y
fuI.! para el noble Bolívar el escollo más difíci l de ,'encer
en la enojosa tarea de dar estabiliel3d al Gobierno de la
República. CasI imposible se considera ho)' que hubiera podido
consolidar su ob ra, teniendo en cuenta que la lógica
inflexible de su espíritu razonador y el lujo desbordante ele
Stl vcna oraturia fueron los que despertaron á los pueblos
del sueño de indolencia en que el (;obierno espaiiol nos tenia
sumergidos, como en torpe a,ocio con nuestro enen'an
le clima de las cord ille ras y el soloc:lnte y debilitador de
las tierras cáliebs )' de los bosques de las orillas del río
;-'1agdalena .
Trá iganse á la mem oria tantas frases poder osas del Li ·
be rtado r , q ue bro taban d e s u mente con el vivifi can te resplandor
rI e los rayos del sol de la ta rde:
( Contil/uará ),
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
/(rlJ OGO~[,A ))-Nov ie7nbT'e .14 de .1897
n ecesid ad illlprescindible del 1ll0ll lC lltO histó ri co
en q ue tuvo lu !!;ar . U n t: rítico parcia l, qllc' no
profu ndice pI t"llrso do los su cesos, q ue se deje
a rrastrar po r e l deseo ch' hlleer v iso <Í de sing ulariza
r se, no te ndní 1.'11 ('ue nta la, verdadem s it
uaei(ín de los hOIll bres v de las cosas,)" puede
entrega rse, IlI lIChos aúos dl':;pués de ver ificados
IOf; nco ll tecilnielltos, ;í IIll ll illlp ul si \'a compll si(
JII clue no puC'de ~er illll(;vllt('Il"ióll de la O'ellt" dl' "0101' d(' \'ene-
Z\l(' I ¡l en "~a e•l lo!";\, l.l,l.s.t.l ga(l:\ 'SIII (TS:lr por 1o s
cSj¡¿\llolps para ell\"()ln'r iI 1(,,.. patriotas en \\na
!),"Ul'ITil lIC ("I!itas, el Libert¡\(lor ('\llllpli(í un doIuroso
deber cOlltirlllHIHlo la ;;cntl'llcia contra
Piar .\' Ill:\I)(lanc!o ilpl"elll'llder;í :\[arillo. El pordOllar
al pri'llero habría "ido un acto d(' debilidad
pollti l"il d(' fUIl\'stas ('oll~ec\\ell(;ia~ l' una
illlprel"isi ,)n tllilitar <¡tll', alimentando la ill:~nh()rdill:
JC;(íll, hnhría dado illdefectible.nellll' el triullto
al "jéreito d(' .\1orillo ."
(!:;\:ónica
A LOO DE TE A TROS
Los conocedores decían el jueves último, que no
solamente Carlllell es la <Ípera que mejor ha dado la i
Compañía Azzali, sino ti"e esta Carl/len de ahora es la
mejor que se ha dado l:n Bogotá. Puede que tengan
razón, que por algo se les tiene grad uados de conocedores,
pero déjesenos iÍ nosotros, simples aficionados,
que disintamos un poco dc tan absoluta afirmación y
excúsese nuestra audacia, ya que no entendemos de la
misa la media y que en Illateria de medias en la ópe-ra
sólo distinguimos el color de las que usan las coristas.
Verdad que la representación de Car/llClt estuvo
magnífica, pues ni aun siquiera se notó gravemente
en ella la pobreza de coros que aqueja á la Compañía,
pero. __ . pero . __ .)' vamos por partes.
La :\Iontalcino hizo una Car/llC/l como la mejor
l\hnola que calce y vista por los mundos españoles, y
can~ú su parte aprovechando los mil juegos de su privilegiada
\'oz y sin que haya lugar ,l creer que actri~,
alguna logre superarla por completo en todos los I/ll-
1IIeros. Esto es patente como el sol en el cenit, y si no
que lo digan la canciSn aquella ele amorosa provocación
al cabo de dragones; sus allegros ( 1 segundo acto
para ponderarle su amor <Í éste, y para decirle al Capitán
de su cabo que ya no lo ama, y después sus
consejos cuando ya ama al torero, para que vuelva el
cabo al lado de su madre enfe rma, y la soberbia escena
del último final, en que rechaza los apasionados entusiasmos
del penúltimo amante, y se deleita pensando
en los triunfos de Esca/llillo en la arena .... Todo lo trabajó
muy bien, enteramente al natural y aun demasiado
natural, según decía una veci na nuéstra, al verle la
vida de su agitado cuerpo en la lucha con D. ] osé y
al verla caer herirla por éste, sin cuidarse en la caída
de buscar un golpe convencional. _ ..
La :\Iancini cumplió también con su deber é hizo
una llJicacla lo mejor que podía hacerla; sin embargo,
no puede decirse que estuvo en su cuerda á la altura
de la :\iontalcino en la suya, )' por esta parte los conocedores
han de convenir en q:le mejores ¡J[icadas
hemos visto, Ó, á lo menos, podemos verlas.
El l'acini hizo un buen l,j-crll/ti, transformán-dose
en perfecto torero, que es como m nos bien nos
ha parecido; nada podríamos censura .. \c si hubiéramos
de segu irle uno ¡t uno sus pasos en la escena y
una á una las notas de su canto, y sin embargo, no
nos satisfizo, algo más esperábamos de él, que no podemos
decirle qué era, pero que decididamente nos
quedó faltando. _ . _ Todo tiene sus desven tajas en
esta pícara vida, y por esto el Eseamillo actu al q ue
en cualquier ba rítono nos hab ría parecido espléndido,
en J?acin i, que nos parece espléndido ba ritono, lo hall
ámos apenas regular.
E l Baggeto estu vo, por lo general , bie n de voz,
canta ndo con entusiasmo y propiedad , y como tenor
dramático no se le puede poner pero dlguno, sobre
todo e n la escl" na fin al de la ópera, q ue sacó á la al tura
del primer fi nal de Payasos, y sin embargo, no sería
difíc il ap untarle alg unos defectillos, que son hasta
natu rales en q uien por primera ve? interpreta un papel
difícil, pero que nos dan razón para pensar que
aún podemos te ner una Carl/ll'lt mejor que la del jue\'
es pasado y esper~r que la que viene confirme nuestra
esperanz.L
Por lo demás, y si n que valga como censura
nada de lo dicho, cumplimos un trivial deber al enviar
sincero aplauso á los intérpre tes de CarlllCll y al
Maestro Azzali por el t rabajo de la Orquesta.
En el Municipal se puso en escena el viernes, á
beneficio del simpático Sainz, la vicja obra de Gaztambide,
y fuerza es declarar que á estos Afadg)'aJcs les
faltó ensayo ó que algo les faltó á las principales partes
que figuran en ellos, pues ni la Quiñones ni la Harella
estuvieron á la altura de su fama ni mostraron en ocasiones
el entusiasmo necesario, y esto á pesar de que
trabajaban ante público tan numeroso como pocas
veces lo verán mientras actúen á la vez que la ópera,
y que, como era de rigor en nuestro actual estado de
atraso, les aplaudió con entusiasmo las insignificantes
escenas de la ciega y del rechazo de la abdicación.
Da pena ver que pase inadvertida una buena nota,
que significa meritorio esfL(erzo, y qUl: se aplauda a
cuatro manos la entrada de una burra en escena Ó el
destrozo de un papel ú otro caso así en que el actor no
vence dif,cultad alguna. A nuestro juicio. y mientr;¡s
palos van y vienen, á lo menos los apl,\lIsos deberían
ser parejo.s:1 los unos de la gente que entiend~ lo que
pasa, )' los dtros de los nIños y de los del Para ISO, que
por'fuerza han de ir sólo á gozar con lo que ven.
Las nuevas partes que figuraron en papeles importantes
de la z;¡rzuela, por virtud de lo,; :ISCénsos
impuesto,; por la reür;;-anización de la Comp;,ñía, sólo
merecen voces de aliento, y así se las envi,'l11os con
nuestro aplauso cn general y nuestros rieseos de gUl:
no desmayen en su empresa r sostengan indefinidamente
la zarzuela en Bogotá. Les aconsejamos, sí, que
en caso de dar lIIatiIlCl's. escnj;¡n piezas de aparato, y
de vestidos \'istosos, y de burros, pues las funciones
de día son en especial para los niños, y éstos no se distraen
con personajes de la l~ ,Joc'! en escena y \'cstidos
como la gente que conocen y tratan.
Pr.AC11)().
:-\ t:W Y OIk, Octuhre de I S9i.
Sl·ñor I lirector de Bo(;orA.
:\luy señor mío:
Otoño. la estación de las hojas secas, ha llegado
,-on sus lluvias pertinaces, su ciclo color de plomo y
sus ligeros fríos precursores. Los veraneantes regresan
de los pueblos. En Pensilvania, el Grand Central,
el Erie, el Long Island traen sus trcnes cargados de
baLíles, y en ellos viene la muchachilla quemada del
sol con el raq/td de la"'1l te/lIIis en una mano y la
mandolina en la otra, mientras el joven de traje corto
de golfo tiene en su maleta el haz de bastones, de zapapicos
de montañas)' de lI~alcts de aslwllllc)'.
La turha de chiquillos que como pájaros pueblan
las calles de la ciudad durante el verano, vuelven al
redil. /\. las ocho, en bandadas, seriecitas ellas, envueltas
en la policroma sinfoní;¡ de capas de todos colores,
desde el carril.: gris ya amarillento, que denota la hija
del obrero de un sexto piso, hasta la ch'lqueta azul de
cordones negros de la heredera de un buen caudal;
alborotosos, rientes, brincando como avecitas, en las
escalinatas, en l;¡s barandas, los bOJ's, echadas hacia
atrás la gorra, los libros debajo del brazo, juegan, silban,
vocean, en tanto el policía de la esquina, grave
en su enorme figura de paño azul, va entre ellos como
salvaguardia, y ál gesto olímpico de su dedo, carros y
coches detienen su impulso, y por aquel río de vehículos,
pasa el jirón de alegría, la infancia siempre risueña
con su informe montón de colores
Es un b ienestar que da en este paí~, ver cómo
corre el pueblo {¡ beber en la fue nte exquisita de la enseñanza,
cómo ansía conocer la vida del varón grande,
],orge \ Váshington, que, firme el corazón y altivo el
pecho, desenvainó su acero para asegurar con la punta
del arma la Independencia de su patria.
lO lO
La ambición en unos, )' en otros el afán natural
y maldito de conseguir dinero, ha hecho de la apartada
región de Alaska un punto de estrategia de los
aventureros. Buscar dinero hasta en el centro de la
tierra. Y á esa divisa van los hombres, salvando peligros
ó cayendo en ellos, afanosos, palpitantes las sienes,
vivo el ojo, para sondear bajo las capas de nieve
que cubre la tie rra de Klondike, buscar, au nque la
enfermedad lo muerda, el cuarzo de oro que le ha de
dar riqueza á costa de la vida.
El camino, rela tan los periódicos- los cuales han
enviado sus co rr e~po n sa l es-es una vía de amenazas:
tras los bosques d e pinos donde habita el oso, está la
montaña inaccesible cubierta de nieve con hondos
ventisqueros y espantosos turbiones, donde el cordón
de hombres, atados unos á otros, con sus guías y aLpmstocks,
es a rrebatado á men udo por el h uracán; y
después de llevado de un lado á otro como simple racimillo
de uvas, es a rrojado en un frenético impulso
e n la tra idora g ri eta q ue la nieve cubre, imitando un
puente. Después el viaje largo, accidentoso por el río,
lleno de bajos y caídas, navegable á trechos tan sólo
por canoas, con el riesgo de la muerte á cada paletada
de remo; y tras este viacrucis se llega al pueblo de
tiendas de campañas, envuelto en pieles como esquimales,
teniendo para reponer sus fuerzas el wlliskey,
que va matando con cariño; y allí, lejos de todo el
mundo, el soñador de oro comienza su trabajo desconociendo
el resultado, si en vez de los millones soñados
en sus noches de fiebres, regresit á su ciudad
lleno el cuerpo de enfermedades y el alma de desengaños.
Mas el )'allkcc no titubea: sereno el espíritu, con
la idea del progrero, arriesga tiempo y vida, opone al
peligro sus anchos músculos y á la decepción su constar.
cia mercantil, y retorna, después de privaciones y
fatigas, más recios los miembros y lleno el bolsillo de
las monedas codiciadas. .. .. ..
El Presidente de la Sección de Higiene de la
Nació", ha comision;¡do al doctor cubano, catedrático
de la Uni\'ersidad de l'hiladelphia, D. Juan Guiteras,
p,:ra que e,tudie y ponga coto á la epidemia de fiebre
amarilla que se ha desarmliado en el l';stado Louissiana,
y exte ndiéndose al de Florida y Alabama, amena7.
a con gr;¡n riesgo los Estados dcl Sur.
En los pueblo"i de Biloxi. Oceiln Springs y] ackson,
se ha cebado más la enfermedad haciendo víctimas
;i más lil: 18 personas diarias, pero seglín reporto'
del doctor Oliphant de Xel\' Orleans, al doctor \Vyman,
cinljano en Jl:fe dd Hosp ital de Marina en \Váshington,
comienza un desccnso mu)' f,II'orabil:.
En Tampa, ciudad que com ien7.a una vida de
prosperidad, albergue de una emigración trabajadora
y quieta, se ha preparado la defensa contra c:l monstruo
de la fiebrl:, r lo,; J efes de salud tic \\"est Tampa,
Port Tampa, Ybor Cit)', ;t pl:tición de los pt>riódicos
españoles y american os, han fll"lllarlo una alianza para
salvar la ciudad dond.., el tabilco es una riqueza, de
la formidable alllenaza de un" epidemia.
Un caso ocurrió en Boston: M. Connant, pero
después se supo por el doctor Di\\'gin, Presidente del
Consejo de Higiene, que tenía más síntomas de fiebre
paltídica, contraída en su líltimo viaje á ] amaica.
La insurrección de la lndia cOlltra la orgullosa
Albión, continúa cada día Illás potente. En Cam Anayat
y en Pawat Pass, fuerzas del General ]eftreys han
sufrido continuas derrotas, por lo cual el MinIstro en
Londres, ha ordenado embarque durante Septiembre
y Octubre diez batallones de caballerí" y artillería de
campo. Las cuatro baterías que están en [ndia permanecerán
allí, hasta que prontamente ocupen la frontera
catorce. baterías )" u n cuerpo completo de todas
las armas.
La confidencia hecha al Ministro por el Agente
inglés de Afghanistán, de que el material de guerra
británico no cruce la frontera durante la presente crisis,
demuestra desconfianza, y muestra que el Ameer
ha estado preparándose secretamcnte para la guerra.
Los círcuios bien inf0rmados discuten también la
historia de una cúrrespondencia secreta entre la Rusia
y Afghanistán, la cual dicen cayó en manos de oficiales
in¡;leses, y descubierto este ('oll1llot, compromete
<Í l'eluchis y otros pueblos.
.. .. '"
La Badinguctte, vieja, decrépita, acaba de morir
en l)arís, como la última hoja que se deshace de la
historia del Segundo Imperio
Angélica Cruchot , nacida en el Faubourg SaintAntoine
el año 1847, fue conocida en los comienzos
de su juventud como Rigolette por su belleza y sus
locuras, alcanzando los primeros triunfos de su vida
borrascosa en Mabille, Pré-Catelán y Tívoli-\Vaux_
hall.
Gran cortesana de bucles rubio-, su bOlldoir fue
santuario de poetas, kábalas de políticos y saloncito
de atolondrados. Amiga íntima de ~apoleón lIT, su
gran parecido á la Emperatriz Eugenia, hizo que
el mismo Emperador l;¡ apodara con el sobrenombre
de Pandinguette, viviendo en esos tiempos la existencia
de corte, con sus chambelanes que inclinaban las
cabezas y sus palaciegos que mendigaban el favor de
una sonri7.:\.
Un día se hizo de un título extranjero, )" apareció
en el Bosque en regio tren apellidándose Condesa
de Montignon, hasta que el año 1870, cuando París
pretendió ir á Berlín, y Berlín vino á París, comenzó
su caída rodando de baile en baile, de estudio en taberna,
hasta encontrar sus dos últimas etapas, la
I cama est recha del hospital y la fría plancha del estud
io de anatomía.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
La Condesa de Mar tel, conocida en e! mundo lite
rario como Gyp, es la nota de moda en todos los
m undos de SPOI' l. Ella acaba dt: hace r 500 mi llas en
un alltocm-coche a utomático-salie ndo de Pa rís á su
castillo de Mirabeau en Basses A lpes, clontle vivió el
grande orador, tío abuelo de su esposo.
Gyp odia los ferrocarriles. Desde un Viaje en q ue
estuvo á punto de morir en un tlínel, sus v iajes por
enormes que sean los realiza en coche. En este ú lt imo,
iba acompaliaela tan sólo de un gran perro, bravo
defensor lllUy devoto ele la magnífica eSCritor,lo
A pesar de la desventaja é incomodidad de tal
viaje, Gyp lo ansía, porque quién sabe si en su imaginación
ferviente, ella renovara aquella diligencia enorme
tle Victor 11 ugo con sus t rabillas de mad roños
y sus cuadrigas de mulas llenas de cilscilbeles que
orC]uestaban raros acordes cUilndo en galope: levantaban
el polvo de la carretn,l, blanca y ardiente: por el
sol del mediodía, mientras la cigarra en acecho bor-doneaba
su eterno chillido . . ___ .
*' " *" La Princesa de Carman-Chilll ily, nacida Clal:a'
Ward, la gloriosa escu ltu ra que a nimó e! músico R igo,
ha sido invitada por el Sultán de Turquía á representa
r, es decir, á mostra r ante los ojos voluptuosos del
monarca oriental, sus regias desnudeces en su pequeño
)' secreto teatro de Yildiz Kiosk.
Cuando algún viz ir oficioso le mostró á su sobel'ano
el retrato de la Princesa norteamericana, Mohamed,
olvidándose de la guerra greca , soñó ver en el ledlO
de marfil, sándalo goro de su havern, el c ue rpo
blanco de pétalo de Clara \Vard, adorar su cabeza
donde el sol y la noche en lucha ha unido sus tonos,
besar su boca de: labios rojos como esos claveles de
fuertes aromas orientales que embriagan y desvanecen.
Si la Princesa call1bi,l sus zilpatitos et:ropeos por
las babuchas de terciopelo y perlas, nosotros los 11<:W yorkinos
sufriremos una buena decepción : no admirar
en un cuerpo humano, la ardiente canción de la
curva. ~ .. __ ~
G.\STO'i R(lSE.\U.
J,:,itcratn l'a
LOS DIAS PASADOS
Las lágrimas, las lagrinlas estériles
Lo 'lUL dict:n no sé;
L;lS lúti·l'illla~ pru\ jeIlen del dbis])lU
De augusto padecer;
En el alma nacidas, en los ojos
Se ;'lculllulan después
Cuando vemos los call1pos otofíalcs
De el ulce placidez
y á recordar tornamos esos días
Que .,unca han de volver.
!\Jistcriosos y vagos conlO auroras
De mañana estival,
En que las aves somnolientas al/.an
Perezoso cantar,
y el torpe oído las escucha en t¡lnto
Que tenue claridad
P o r las k'.'es rendijas de la puerta
.\ulllentándose va,
Así vagos y puros son los dla!'
Que nunca volverán.
Bellos com0 el primer albor del día
Que ilumina el bajel
Do á los amigos de querida zona
Tornamos otra vez,
Tri,Íl:s como el destello vespertino
Oue se columbra arder
Sobre la r;uda na\'e que se aparta
Con todo nuestlo bien,
Así bellos y tristes son los días
Que nunca han de volver.
Caros como el recuerdo del carilío
De los que ya no son,
Dulces como los ósculos que en sueiíos
N uestro labio imprimió
En lal ios de mujer que para otro
Guardan fuego y pasión,
Hondos c:>mo l;:¡s penas y profundos
Como el primer amor,
y muerte d~ la vida sois i oh días
Del tiempo que pasó!
LUIS MARÍA MORA.
1897·
U ét-ci.c da tles
INCENDIO
E l 11 de Sept iembre pasado, á la un a y m edia
de la m a ña na, est alló un violento incendio e n los vastos
t alle res de la casa de Hach e tte & C~, s ituados en
los n úme ros 9 bis y 9 ter d e la .:a ll e S ta ni slas en
ParÍ<;.
Estos talle res, c uya fachada se extendía en una
lo n g it ud de 100 metros poco más ó me nos, y meclían
200 de fo ndo, ~e compo nía de d os c uerpos d e
ed ifi cio , u no de los cuales daba á la calle Vavin y a l
b o ulevard Raspail , y el otro á la calle Stanislas y estaban
un idos por co nst rucciones transversa les.
En estos edificios estaban las prensas, I"s oficin
as, la contabilidatl, las pesebreras, íos talleres de en - '
cuadernación y muchos otros servic ios acceso rios de
la g ran casa editoriill del bo ulcva rd Saint Germai n.
En los líltilll\ls tiempos t rabajaban en 1,,5 talle res,
en libr"s de texto y para premios, seiscientos
obreros, de , IS cuales quedaban trescientos entregados
á SllS labores.
En el ala derecha del edificiu, qlle! fue precisamente
la invadida por las llamas, y en la parte que da
:i la calic Stanislas vivían d iez contramaestres con s us
fam ilias. La habitación del Co nse:rje, situada cerca,
también fue destruída.
El vigilan te acababa de hilcer la ronda, ,in notar
nada anormal, cuando la esposa del Const I je, que 1
dormía en el p iso bajo, v io por un v idrio de 'u c uar-to
resplandores de llamas que venían de la escale ra,
debido á lo cual se leva ntó y p id ió soco rro con toda
la fuerza de sus pll lmones, para desper tar á los q ue
estaban dormidos, mie ntras su marido cerraba el d istribuidor
de g:>s.
En menos de un minuto invadieron las llamas la
escalera que conducía al piso de la de recha, y las ga
lerías se llena ron de espesa h uma reda.
En vista de tan inmin e nte peligro li no de los
contramae",tres corrió á tocar el anunciador de in cendios,
situado cerca de la iglesia de X uestra Señora
del Campo; pero mit:ntras esto sucedía, el fuego, que
había sic.Ju alimentado por los papeles, amontolJados
por doquiera, tomaba aterr"doras proporciones, y la
situación de las f,'milias que vivían en la parte in cen diada
del edificio, en t:n extremo cntica.
Un contramaestre subió por e! techo, y de este
modo logró salvar á su espesa )' ;i sus hijos por un
baleón. Los demás obreros, ya siguiendo el mismo
camino, ya bajando por una esc,'¡era de! interior,
pues la [JI incipal había sido destruld,l por las llanlas,
lo:;r"ron salvarse, pero hubieron de huír medio tlesnudos)'
sin poder llevar con ellos sino algunos objet.,
s estrictamente Ih.cesarios.
Rápidamente, y merced al viento nordeste que
soplaba con vioil:ncia, las llama.; s'' propagaron en
tocla la longitud del ala derecha, amenazando en un
instante el cuarto de las máquinas, e! calentador)' las
pesebreras situadas del lado de la calle Vavin. Los
bomb'.'r,,: del ClIilrtel del r '¡el/x Co!ombil'J' que acababan
de llegar con unl simp1e bomba de m ano, tan
pront(} como se cucionaron de que no h:.bía nadie
1 en peligro en los t,tIlcres ni en los ,t1macenes. salvaron
los animales, qUe! temblaban de terror.
En seguida fueron llegando I.lS bombas de vapor
de l'orl Royal, Chaligny, la Cité y Saint Honoré, las
cuales principiaron en breve á arrojar torrentes de
agua sobre la inmensa hoguera.
El Coronel Varigault d irigía personalmente las
maniobras.
Las llamas se elevaban á considerable altura é iluminaban
la parte izqllierda del Sena con un resplandor
siniestro que aterraba todo el barrio.
Al p~nto hubo tlue establecer un servicio de orden
para alejar los curiosos que venían por todas partes.
El Secretario general de la Prefectura de Policía
mancbba este servicio en asocio de Oficiales de paz
de 1,,5 circu n scripciones vecinas.
A las cuatro de la mañana se logró poner en
salvo los otros cuerpos del edificio, pen el fuego seguía
cebándose en el a:,l Jerecha.
Según los primeros avalúos que se han hecho,
las pérdidas alcanzan á un millón eL.! francos.
No se han podido determinar las callsas del incendio
y quizá no serán nunca conocidas, porque la
rapidez con que se propagó el fuego no permite darse
cuenta dellug;:¡r en que principió. Sin embargo, se
cree que el incendio se comunicó á un paquete de
tela encerada por un hilo eléctrico.
A las cinco de la mañana todavía funcionaban
las bombas á fin de extinguir los restos del fuego.
Los talleres de la casa de IIachette & C:' fueron
construídos en 1878)' e! arqllitecto puso especial empeño
en darles caráctcr monumental.
~c ch.O.5 TI ~idtos
---_..:::
Geu el'al J"ucio VelaSCO.-lIa llegado á esta
ciudad este clistinguiclo miemhro del partido nacional, valeroso
adalid de nuestra causa, que ha prestado mportan·
tes servicios al país, como defe nsor de la legit imidad cn
las guerras de r860, 1876, 1885, Y por últ imo en la de ,895,
en la que demostró una veL más su carácter pundonoroso
y leal.
El General Velasco ha sl.lo nombrado por el Supremo
Gobierno J efe militar del Departamento de Boyacá, á
donde seguirá dentro de breves días, En tan importante
puesto, sabrá corresponder como siempre ti la confia nza
depositad.l en él, siendo baluarte inexpugnable contra el
que se estrellarán los enemigos d el orcl en.
Durante el corto ti empo q ue este valeroso hijo del
Cauca haya de permanecer entre nosotros, le deseamos
cumplido bienestar. Vaya cntretanto n,¡ es tro cariñoso saludo
de bienvenida,
Culegio de las sefíodtas E sgue lTas .Anoche
tuvimos el honor de as istir á la solemne distribución
de premios de este di stingu ido plantel de educación,
colmado de un ,,,bto é ilu strado público. E l recinto donde
tu\'o lug.lr el al'[" estaba profusamente ilum in aclo, reteniendo
t::1l 'u sen .. Idlls;mas tlores de nue"tro pensi l bogotano.
Las 1,,1 ... ,,) melo,liosas notas de la música hendían
el espacio, Ileva,,,lo á los espír '15 las fnticiones del placer.
Hubo recitacion c', diálogos y comedias representadas á
maravill.:t po .. las nil1as del Colegio. Luég() tuvo lugar la
distribución de los diploma, d~ honor, hecha por la dignísima
InstitulOr.l señorita J)'~ Josefina Esguerra.
Una vez tnás presenta.mos elltusiast:ls nuestros rendidos
homenajes ele admiración ;Í Ils virtuosas é inteligentes Institutoras,
que han sabido sembrJr h semill.:t del Illen en los
coro.zones ,1<: sus encantadoras erto llribe lIolguín
pn.~~·ent() y sostU\'O con lucimiento b interesante t~sis
que verS:l sobre C(}I~f'sitf!l d:' Ir})' G!/ilrdil.lr)rl'S, p:ll':1. ohtener
el tÍtlllo de Doctor. 'Ille hllbo discernirJe I:t ¡;,lclllta,l ,le
Ut.!J"I . .:t'hq \. l"'it..'IH::ias Puliticas, el dí:l 12 dI..! lo!'; corrientes.
I.a ;:ol1sagraCll')1l :11 estudio y la n ltable inteligencia
del jo\'en doctor, hacen augurarle un brillante porvenir )'
valiosas cDlHlulstas en su labor profesional.
Duülo,-r.l cable tr:lnsmlti" la triste nllCI'a del fallecimiento
de la señora [)" Eli,abeth Frankh:lI1ser de ?lIarchand,
aC:lecido en Chaux de 1'1)"d, (:::iui7.a).
A la. honorable f;llnilia de la ~eiíora Frankhanser, y
muy espeCIalmente á su atribulo.do hijo el cumplido cabalIer,)
D. \\Terner i\Iarclund, pres~ntanlC" la e"presión de
Illlestro prof'undll pesar.
.Ft'liz vi",je.-Estos son nuestros yot"s para el querido
amlgo Jorge (~onzále/' C., que ha p.lrtidu para el "iejo
;\[un triunfo obtenido po r el estudioso é \11-
tdigentc jDven señor D. I.lus Felipe Yergara, hoy ,lactar
en Filosc!ü y Letras.
El .leto estuvo espléndido: el doctor Y crgara leyó en
griego, eomo lo haria un hijo de la antigua Atenas, y lo tra·
dujo con suma facilidad; sostuvo gallardamente las argumentaciunes
:í que se prcstab:l la tesis, con convicción y
carácter, haci¿ndose notabl ~ por su firmeza y elevación cle
espíritu, y rlemostran do una exuberante facultad de pensar
y una sencillez elocuente para expresar sus ideas.
El Señor doctor Carrasquilla se manifestó demasiado
satisfecho, y al entregar el Dip!oll'" con que el Colegio
Mayor de Nuestra Señora del Rosario honra á sus
hijos predilectos; al tomarle el juramento al nuevo doctor,
de ser fiel intérprete de las verdades rle la santa religión
católica y noble defensor de la Constitución de nuestra patria,
d ijo con entusiasmo: "El apellido Vergara pertenece
desde hace más de un siglo á la historia de la Literatura
colombiana, y está ín timamente ligado á la noble I nstitución
del Colegio de Nuestra Señora del Rosario."
E l doctor Luis Felipe Vergara deja adivinar que será
más tarde una de las glo rias de Colombia.
FRANCISCO DE P. CORTÉS.
( Co1l/Imi.:ado).
IMPRENTA DE EúUARDO ESPINOSA G UZ ~! ÁN,
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"Bogotá: bisemanario político, literario y noticioso - N. 74", -:-, 1897. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/2094848/), el día 2026-01-19.
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