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ANO I- Bogotá, 24 de abril de 1858. NUM. 17.
Señor Redactor de "La Biblioteca.;' 1 es e l caso que, cuando leia en nuestros cronis~
De "de que estableció . su inocente periódico tas, tal es corno e l octa vero Castellanos, cura i poeta
~e. ten id~ m u i ~¡rra ndes ~e~eos de poner a s u dispo- el incon~ensu rabie Herrer~, el su_perstici_oso F_rai
s1cton m1 hum1ldc cont1 nJente ; pues aun cuando Pedro S1mon, e l venerable 1 mentiroso P1edrah1ta,
e s cierto que} a no soi del gremio literario, porque el crédulo Zamora, el erudito Velazco, el íntimo
hace años que ocupaciones m é nos erratas me han ~ Juan Rodríguez Fresla &, Jas hazañosas empresas
quitado el tiempo i el estín1ulo sin° Jos cu ales es de nuestros mayores, ardia e n mí, como en el seno
imposible el cultivo de las musa~, tambien lo es que de Ja .Pit:>n1sa, un sagrad..? fuego poético-patriótico.
1ne ha que dado el gusto por lo bello i e l amor a lo Hab~1a sHlo "j~O capaz ~nt onces de asegurar que por
' erdade ro; circunstancia que me l1a ce preferir i lo m nos h.ab1a mate r1a para un romance en cada
fomentar, .hasta donde alcanzo, las publicaciones nlandoblc 1 hasta ~n cada paso dado por los batalla·
q_ue, con1o las de U, abren un paré ntesis a la apa- dores de la conqui~ta en ~u. ar~ogante vagar ave.nsionada
prensa política en favor de nuestra naciente turero. Llegaba m1 puertl1lus1on hasta persuadiri
despreciada literatur~. ~e ~e que con una. coleccion de esos romances,
Al principio m e hice la iJusion de creer que en- s1qu1era fuesen medtanos, yo levantaria un monutre
viejos borradores i entre todo eso que Voltaire mento a la g loria de mi patria, como decia e l mo·
llamaba la 1·opa .~ucia, l1abia ·yo de hallar buscán- desto Conde d e 1:'oreno, que habia alzado a perpetui-dolo
bien, algo que pndiera ponerse e n LA' BIBLIO- dad uno con su pro~a a la gloria de la suya. .
TEcA, aun cuando fuera en e l forro. Mas ni para el Resuelto estuve s1nembargo a no buscar para m1s
~o1:ro, señor redactor; Jo que teng·o jnédito es s~ñ~dos po e mas otros hér?es q~e los que tal.es se
lntcuo. 1'al vez no lo sea mas que lo que tanta pri- hicieron en el sueJo ?e mi patria. P ero vac1laba
sa. ~e _dí e n publicar; pero con esto ya me ha fa- en~re e l b~avo S e bast1an, natur~l de BeJalc~zar, a
m1hanzado la le_tra de 1tloldc, e n tanto que eso otro ~ q u 1~n traJO ~1 N u e vo !fi~ndo, 1_ a la g lona qu~
me ha sorpren~1do las ti_mosam en te ahora que lo he ~ en el ~~lcar~zo por altos 1 bte n calificados h ~c hos, n~
vuelto a ver. St U. supiera qu é e normidades teno-o mas n1 m e nos que la muerte de un poJhno; as1
escondidas !...... o ) como, en los tiempos bíblicos, la pérdida de otro po-
Ahora ocho o die z años la empresa de escribir un 1lino perteneciente a. su buen padre Cis, habia
dram~.o una leyen da e ~a para !fiÍ cotidiana bag ate · >puesto a S~u~ en camm~_para el trono en que senla.
FJj e se en que no difYO escribir lo uno o lo otro >taba el S e nor a sus esCOJldos, cuando eran los escosino
empren<: er escribirfo. El mismo dia en que Jd ~ jido~ del Señor. los que solían ~entarse e~ los tronos.
loca deJa casa que es como desiQ'lla cier~o noeta Dec1a que vacilaba entre Beialcázar 1 Balboa, el
a su mu ~ a, me '=n 1)i ... ~ aba e l plan de~obra semejante, halJ~d?r del mar del Su~, puesto que a mi vista
ese m is,no dia de .... dtTollaba yo en redondillas cojas ambJciosa se presentaba siempre
todo un acto, o l acia med;o canto en octavas i otro " ••.••••• En la alta proa
tned io en qu:nti'las mas "' Ona ntes que sonoras. > De Ja velera capitana quilla,
Luego leia m~ arranque a algunos amigos, despu es ·: Con el pendon triunfante de Castilla,
me cansaba, i por úl fmo c.1s~ nuncaconcluia nada. 1 Saludando al Darien Vasco Balboa."
Ojalá me permitiera la vetd acl quitar cJ casi t Vacilaba tambien entre Gonzalo Jiménez de
ias a la fecl1a cuanc1o ya la edad pudiera haber Quesada, conquistador del vasto in1p eri o de los
r e matado mi os adía, lo que l1a hecho ha sido arre- ~ Chibchas i Pedro de Heredia, gobernador de Sanbatármela.
Hoi t engo pr i1 ero qu e hacer un memo- tamarta; cuatro figuras que forman el grupo mas
randum, i despues un bor .. aC.o r,cu a ndo me pongo a simpático i ménos cargado de sombras e n el g ran
e scribir una carta; i tras t anta precaucion, la ( cuadro del descubrimiento i colonizacion de la Nuecarta,
ya pue8ta en limpio, me parece atroz; i suelo S va Granada, trazado con mano esperta por nu est ro
preferit\a enviarla ir, personal i modestan1ente a es- > malogrado Acosta. Bastante me inclinaba el buen
poner su conte~nido. Verdad es que hace años que ? Quesada, pisaverde en su juventud, h é roe en su
se m e murió la loca; i como loca que era, murió edad viril1 mendigo en su vejez, que, cambiando
ingrata! dice nada, de las sierras de Santa marta para caer de
Pero me quedan los pecados viejos, las enormi- pié, salvo, sano, rico i rei: en el Valle de Jos Alcádades
de que ántes le h e hablado, una de las cuales zares .
es la que ocasiona esta mui atenta que Je estoi es- ¡Qué viaje tan entretenido i tan dramático el
cribiendo. Dicha enormidad es un conato de le yen- que hizo entónces el buen caballero, al traves i a lo
da que principié i que no acab é , pero a cuyos des- largo de rios misteriosos, por selvas tórridas en
coyu.nta~os fragmentos sí puse non1 bre i dí en parte que fu eron visitados sus conviadores hasta en su
publtcacJon. El nombre con que los bauticé fué el rnisma hamaca, con toda familiaridad, por Jas fieras
de Gonzalo Suárez, apreciable sujeto histórico a n1as fieras de que habla Góngora, i cruzando valles
quien me proponia hacer eje de mis fantásticaS"es- herbosos i solitarios, donde contaban por milagros
trofas en la medio verdadera relacion que proyec· Jos instantes que vivían i los pasos que daban! Con
taba. 1 aquí seria ya tiempo de que espresara a U. razon me habia propuesto yo consagrar un canto a
el objeto de esta carta que aun no sabrá U. a dón- cada jornada!
de irá a parar, con tanto mayor razon cuanto que Mas nada era todo eso para n1i mente juvenil
yo mismo apénas lo barrunto. cuando hacia por incubar tamaño poema, nada era
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134 .. BIBLIOTECA DE SE:Ñ"ORIT AS.
todo eso ~n ~omparacion de ~quella raza chihcha,
sorprendida 1 degollada por v1a de saludo al tajo de
las toledanas con empuñadura de cruz ; raza despierta
que babia inventado cuanto la intelijencia >
~is]ada puede inventa~, que sabia cuanto un pueblo
Inocente puede saber, 1 que se defendió hasta donde
i como se hubiera defendido la misma Esparta invadida
de los Persas por todos los cuatro vientos!
Hasta su cosmogonía i demas tradiciones me brindaban
tnateria para espléndidas octavas. Aquel su
globo caótico que voJtijeaba en la inmensidad botando
por Jos poros pájaros negros como la noche,
pájaros de c. u yo pico salian en chorros de luz las
estrellas, Jos soles i los mundos; aquel su benjgno
dios que partia con la vara de oro los farallones
para desbocar las aguas en cataratas enormes ; todas
sus imajinaciones risueñas i grandes me hacían presajiar
divinidades que yo no concebía bien, pero que
me pasaban en vértigo luminoso por la mente.
Cuanto esa historia tiene de estra0rdinario, en lo
providenciaJ del descubrimiento, en lo bárbaro de
Jos descubridores, en la desventura de los descubiertos,
en lo maravilloso de la naturaleza i en lo
virjinal de sus rasgos poéticos, me entusiasmaba soberanamente;
i con efecto •••• con efecto escribí
¡algunas decenas de versos!
El efecto, señor redactor, de tan estupendas causas
U. ve bien que fué demasiado ruin. Mas yo
hice cuanto pude hasta que me rindió la pereza, i
entónces depuse resignadamente mi carga en el
· descansadero del olvido. Fjgúrese, pues, con cuánto
gozo, al volver en mí con la lectura del primer
canto de AKr1\tEN ZAQUE o LA CoNQUISTA DE TuNJA,
me habré puesto en pié i me habré descubierto con
respeto para saludar i ver alejarse ácia la altura de
su obra, al mas que yo mimado i perseverante hijo
de las musas, que sobre anchas bases va rematar Ja
tarea cuyo solo principio me postró de fatiga! Sí;
yo voi a hallar en el Akímen un placer adicional a
Jo~ que su lectura producirá en cuantos ven con satisfaccion
el vuelo épico que empieza a tomar nuestra
poesía nacional. "Sí era la h1storia de esa conquista
una roca, pero de oro, como yo Jo habia comprendido,"
me diré yo a mí mismo, cada vez que al
golpe de ese cíclope de la inteHjencia la ''ea saltar
en láminas brillantes 1 .
Pero entretanto, señor redactor, tqué parecerán
al lado de esas los granos informes i toscos que yo
partí sin arte j con los cuales en1pedré un trecho de
mi camino literario~ De buena gana los recojiera,
si lo que una vez se ha botado a la calle pública
pudie ra recojerse. En tal imposibilidad he creido
que Jo mejor es arrojarlos al crisol, no para que se
fundan con el metal, sino para que se pierdan entre
Ja ceniza.
I ahora sí hemos llegado p,or fin al objeto de esta
carta. Es, señor redactor, el de supJicar a U. se
sirva presentar en las columnas de su estimable
periódico al autor de Akimen-Zaque los fragmentos
de lo que yo no pude hacer una leyenda i de
que él ha sabido hacer un poema. Preséntelos, señor,
como demostracion pallnaria de que hai uno
que tnas que todos aprueba la eleccion de asunto
que él ha hecho, i de que ese mismo aca~ará de
olvidar su lira para mejor escuchar Jos sonidos de
la de él. Así, en lugar del estímulo de una bas~
tarda rivalidad, él tiene de n1i parte el mas noble 1
poderoso del aplauso sincero i la corona anticipada.
UNo DE SUS SUSCRITORES.
Gonzalo Suárez.
l.
De a)gun roñoso códice arrancada,
Trajo al azar el vie nto hasta mi mano
Media hoja trunca, casi ya borrada,
Parto quizas de injenio atnericano.
Fija en ella la mente i la mirada,
Fecha i autor busqué, mas busqué en vano,
Aunque habla sí desde el primer reng]on
De un don Gonzalo Suárez i Rendon.
Don? Así dice, i lo dirá apoyado
En documentos que .. tendría eJ testo,
Como pudiera verse, si encontrado
De él ya se hubie ra por fortuna el resto.
Y o a dejar lo del don averiguado
No estoi seguramente mui dispuesto ;
1 si bien este es ahora vil capítulo,
En la Historia no tiene el tal tal título.
Mas digno fuera de aclararse, a fe,
Pues que hai en ello grande confusion,
No si Gonzalo Suárez soJo fué
O si Jlevaba i con derecho el don,
Sino si en su apellido hai o o hai e,
Que unos dicen Rondan i otros Rendon ;
Mas si Rendon era él, no hai que negar
Que el Chibcha de rondan sintióle entrar.
1 fué entrar ¡vive Dios 1 con pié derecho,
I fué andar ¡vive Dios! larga jornada
Desde el confin del gaditano estrecho
Al encumbrado huerto de Granada,
En su valor trayendo su derecho,
Rejistrando su título en su espada,
Para venir el buen Gonzalo a trancos
A fundar una villa entre barrancos.
1 perdóneme Tunja. Como blanca
Ruina, o cenicienta calavera
Que terremoto o ventarron arranca
De herboso valJadar u hoya sotnera,
Sentada entre la quieora i la barranca
Ví una ciudad viejísima: Tunja era,
Que de sus Zaques guarda !a ceniza
I de Gonzalo el nombre inmortaliza.
No tiene, no, suntuosas catedrnles
Do el signo redentor en lo alto brille,
Ni obeliscos, ni lonjas, ni señales
De algotro ser que el SU} .. O actual humille .
Bienes no fueron los que llora hoi males;
Mas porque ni uno de ellos la amancille:
Si bien está de seno i pié desnuda,
Seno i pié limpios muestra a quien lo duda.
Mas no es hermosa, no; porque tan honda
Huella en sus carnes hai, que año lejano
Será el que toda cicatriz le esconda ,
En la enhiesta cerviz i en la ancha mano.
Pero a la Historia cumple, ella responda
Si en cada cicatriz guarda un arcano;
Diga ella quien la ató como a una esclava,
I si en su esclavitud su historia aca5a.
O si el harapo con que a medias viste
Sus brónceos miembros esa antigua sierva,
Es el jiron mas grande i el mas triste
DeL pendon que ahuyentó Ja vil caterva;
Pendon que hoi ya ni al huracnn resiste
De la indijencia i Ja orfandad acerba •••.
1 si Tunja mas bien abre con gloria
Una jentil, simpar, épica historia.
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BIBlliiO'DECA DE SE:&ORITXS. • 135
La colon1biana historial que algun dia
Cuando con ojo atónito la lea~
Obra acaso tle mera poesía
La posterior jeneracion Ja crea.
1 a fe que para tál razon tendría!
Hubo tambien jeneracion pigmea
Que creyó hija de raza fabulosa
A Ja que al Pel"ion sentó en el Osa 1
Que muestre entónces Tunja sus anales
Aun en la sangre de su raza tintos,
Por la pólvora ahumados sus breñales,
De cadáveres llenos sus recintos,
Sus quiebras i sus agrios peña-..:cales
ue al español se hicieron laberjntos,
Cuando en redondo peñas le asediaban
E insurjentes las peñas borbotaban.
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Tunja 1 la seca flor del abatido
1\ rbol de la conquista, la últirna hoja
Del libro que el arcánj e l del o v:ido
Rotnpe a su soplo i como polvo arroja.
Vieja matrona que su tren raido
Ya en vez del ámbar con el llanto moja;
Ciudad de ruinas que en las ruinas medra
Do su blason le sobre vi ve en piedra.
Ella, cual féniz, en venturo dia
Renacerá de su ceniza prvpia,
Cuando, rompiendo selva i serranía
Que hacen ahora su abundancia inopia,
Su falda cruce ni \reJada vía
Por do derrame de su tnies la copia,
I haga su huerto i su jardin fecundo
Los Andes, que hoi sepáranla del mundo.
Hunsa llamóse-nombre de una tierra
Que un dios pobló de estirpe soberana;
Pueblo que sobre el tope de la sierra
Dilata en horizontes su sabana,
I con cordones de montañas cierra
Cielos tras cielos de ópalo i de grana,
De libertad altar, de bien emporio,
'rumba hio, ayer del Chibcha territorio.
Cómo i cuándo, tras bélica porfía
Do su sangre el criollo vertió a mares,
De ldacanza vió alzar la idolatría
Para la cruz altar con sus altares,
1 la tnansion trocar del zaque, un dia,
En cristiana ciudad Gonzalo Suárez,
Refiere la hoja que a mi canto tema
Da, si no a tni alma inspiracion suprema.
Mas no el tema sublime de la historia
Cuyo grandor mi pequeñez humilla,
De aquella hueste digna de memoria
'Que sobre un mundo desbordó Castilla,
l que, avarienta de riqueza 1 gloria,
Del mar traspuso la una i Ja otra orilla,
Buscando tras Jiménez de Quesada
Nueva, mejor i espl~ndida Granada.
No; que jamas al labio de mi musa
Con orgullo acerqué la trompa de oro;
Su voz el númen épico rehusa
De mis versos mezclar al pobre coro.
Yo canto solo, cual cantar se usa,
Al eco del reir o al son del lloro,
Porque el intento a do la fuerza alcance,
Leyenda humilde, histórico ron1ance.
1 ello merced a la hoja que el destino
Lanzó a mi mano, i que argumento dióme
Si romántico no, sí peregrino,
1 por pura invencion nadie lo tome ; (
Pero si acaso lo es, va cual me vino.
Tal vez en él la falsedad asome,
Por lo cual la hoja advierte que el tal lance
No en historia se dé, sino en romance.
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Fuerte algun dia el español aliento
Buscó en nueva rejion nueva corona,
I, al rizo mar Janzándose, fu' el viento
Que al nauta jenovcs hinchó la lona,
1 el ala fué con que voló su intento
Del occidente a Ja apartaaa zona
Que surjió de Colon ante las naos
Como el mundo ante Dios surjió del cáos.
A los mares que el sol al morir dora
La muchedumbre en pos ávida vuela
Desde el opuesto reino de la aurora,
1 de camino sírvele la estela
ue aró en la mar con su rujiente prora
De Colon la triunfante carabela.
o yo a esa hambrienta multitud le igualo,
Pero entre ella, es verdad, vino Gonzalo,
Vió su cuna mecer Guadalmedina
Que en la fenicia Málaga murmura
Con sesgo curso i onda cristalina.
Jesto andaluz, atlética apostura,
Jentil denuedo i fuerza adamantina
Debió i alta atnbicion a la natura,
Noble esperanza a su jenial instinto,
Su fama a él, su espada a Cárlos Quinto.
El rojo labio apénas sombreaba
Sedoso el arco de su bozo oscuro
1 en la ausonia rejion ya disputaba
Laurel guerrero, en el combate duro
Cuando, fiera, Pavía contemplaba
Los tercios españoles en su tn uro ;
Pero la mar aquende el triunfal carro
Con ruedas de oro vió del gran Pizarro.
Lo vió i al brillo de su acero qui~o
Los reinos conquistar que en sueños crea,
Lo ve i fija su espíritu indeciso
Que el infinito devorar desea,
·De volat al hallado paraíso
Buscando imperios, !a arrogante idea;
Cree divisar desde los patrios montes
Su cstrelJa en los indianos horizo11tes.
1 alas prestarle a la fortuna plugo,
Que, armado con el yugo de Castilla
J>ara imponer mejor su propio yugo,
A tierra firme enderezar la quilla
Entónces e1nprendió Fernández Lugo
Desde eJ breñal de la canaria orilla;
La gloria a compartir i los azares
Llamó a Quesada, a Sandoval i a Suárez.
Cuando la luz crepuscular desmaya
'!,ras la testera de la mar remota,
De Tenerife a saludar la playa
Do muje la ola por las olas rota,
La mar azul con su trisulca raya
Bordando, llega la velera flota
Do un reino a conquistar sobre los Andes
De soldados un mil lleva Fernández.
Pero él solo ha de hallar una ignorada
Tumba en las playas de la mar de Atlante,
Que el hado reservó para Quesada
A su patria tornar solo i triunfante,
Otro reino, otro mundo, otra Granada
1\'Iostrando sobre su hombro de j igante !
Cantar sus hechos Ja epopeya emprenda,
Y o no, su peso abruma mi leyenda.
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136 • BIBLIOTECA DE SEÑ"ORIT AS.
Antes i ahora,
o
CAPUCHINOS, CORNAV ACETES 1 PEPITOS.
gu)ar para no faltar en nada ni a nadie: esta es i en
esto consiste la buena educacion, tomando sta palabra
en Ja acepcion que ya sabe el lector se le
quiere dar aquí, pues notorio es que tiene otras va-
( Conclusion. ).. rias, por ser un todo complejo. t Qué se dirá, pues,
Qué es i qué significa en la sociedad cualquiera de un jóven que al paso que viste con elegancia,
de los dos entes que hemos descrito someramente~ tal vez con buen gusto (que son dos cosas diferen-
Dícese vulgarmente que ''en la mesa i el juego tes), gue al mismo tiempo que sabe manejar con
se conoce al caballero." Con perdon del que in- gracia su varita, i escribir Jargas tiradas en prosa o
~entó e~te refran, cre~mos que peca, no por inexac- verso en los álbums, i otras mil lindezas, es un entl_
tud s1no por deficiencia; pues la buena educa- te inútil en una reunion o sociedad de jcnte distincton,
que es lo que en mi concepto constituye ese guida 1
ente que se llama un caballero, se denuncia en Ahí los teneis! i qué saben ellos de lo que puetodas
1 cada una de las acciones, movimientos i pa- de hacer agradable a un jóven en un salon ~ i Sal~
bras de una persona de cualquier sexo: solo que ben bailar1 no! •••. a no ser que baile se llame
sr se trata del jénero femenino no se dirá una ca· ese brutal remolino de jentes, que sin concierto, sin
ballera sino una señora; i en efecto, ninguna mu- compas, sin rniramiento, ruedan, se confunden, se
jer que no tenga lo que llamamos buena educa- lanzan en un torbellino anárquico para codearse,
cion, en todo i por todo, puede llamarse señora, por- estrujarse, empujarse i hacerse mil daños en las
que esta es, en definitiva, la acepcion lejítima de la personas i en sus vestidos. Observad una de esas
palabra, segun las ideas de la sociedad moderna, parejas elegantes: qué aire tan estúpido! ¡qué rni~
ue tiene un diccionario especial para su uso par- radas tan licenciosas, qué risas tan destempladas!
t1cular, j poco se cuida a veces de los diccionarios de Se abrazan, es verdad, se estrechan, se reclinan uno
la lengua. sobre otro como en un mulJido cojín: se cambian i
I decimos mas: que no en las acciones notables comunican mutuamente su aliento, la njña se frota
i en los casos mui conocidos, sino en los mas insig- i se acepilla la suave tez con un manojo de cerdas,
nificantes i pequeños, es que se descubre a tiro de que ella encuentra mas blandas que la seda, i que
ballesta, i aun de rifle, la buena o mala educacion se llama la guacharaca o barba de su pareja ••••
del hombre. Todas las situaciones de la vida, así No contenta con esto, aplica sus labios de coral al
en la próspera como en la adversa fortuna, a5.Í en coral de Jos botones que adornan e] pecho de su
la alta como en la baja sociedad, tanto en casa co- ' amigo, i aspira con delicia el perfume de su pañuemo
fuera de ella; ya en el campo, ya en la ciudad, lo de olan, que está en el bolsilfo del frac •••• Mide
son la piedra de toque para saber cuántos grados con él la largura de sus brazos, i ya que no rezan
sube o baja la cultura del individuo. Que en una la estacion en cruz en la iglesia, se crucifican de un
1nesa de juego un hombre se abstenga de arrebatos, lado en el salan i del otro se abrazan, no mui su ao
de jestos de impaciencia, o de alegría, o de des- vemente, sino mui fuertemente •.•. Ñliéntras esto
confianza; que no pronuncie ni en chanza la pala- pasa, él por su parte aplica tambien sus retostados
bra trampa, que no contradiga a Jos compañeros r labtos a la tersa frente o la delgada carrera, perfuaunque
estén equivocados; que no se queje, que tnada con pomada, i brillante con el brillo que le
no cuente el dinero que tiene cerca de sí, sea que da el agua de linaza.
gane, sea que pierda; eso todo el n1undo lo sabe, Observémoslos un poco mas. Oyen la música~
cua!quier palurdo lo practica. Que una conducta no! es de lo que ménos se cuidan. t Arreglan sus
semejante se observe en la mesa de comer, sea en- movimientos a la tnedida de la pieza que se toca?
tre muchos, sea entre pocos, quién lo duda1 quién no! Esta solo ]es sirve para hacer ruido i atolonJo
ignora~ Pero en tantas otras circunstancias que drar a las personas que pudieran percibir su conpasan
desapercibidas, en tantas situaciones secun- versncion; por eso gustan tanto nuestros danzantes
darias de que tan poro se cuidan la mayor parte i danzantas de la plebe:y·a música de Jos soldados,
de los hombres, i que acusan indefectiblemente su que ellos llaman de viento: a Ja sombra del inferbuena
o mala educacion, una persona de mundo o nal ruido de la tambora i el redoblante se pueden
de sociedad, coje al vuelo las patanerías i las faltas, decir tantas cosas'
que no son reputadas como tales por los mismos que Se acabó la polka o el valse, o eJ chotis, i sigue
las cometen. Ja cuadrilla. Allí es de ver a nuestros jóvenes: to-
He aquí lo qup, pasa,jeneralmente hablando, en- dos pretenden ser las primeras parejCJs; todos creen
tre nuestra juventud ••• •idirP.mos que de ámbos bailar aJas mil maravillas la insípida contradanza
sexos~ •••• no lo digamos: e~tamos hablando sola- francesa; pero en realidad, la saben bailar~ iarremente
de Jos cornavacetes i pepitos, de esas dos espe- glan las figuras a la música~ t llevan el paso pro,
cies de cachacos de que vamos tratando en el curso pio de este baile1 i hai uniformidad, hai facilidad
de este nrtícu1o. Mui triste es decirlo, pero mui en sus movimientos 1 nada de eso: la misma anarcierto,
i si eJ los apelan de la verdad de esta descri p- quía de la polka, el mismo desconcierto del valse;
cion, nosotros apelamos por nuestra parte al buen unos acaban primero, otros no acaban; i el aspecto
sentido de las jentes moderadas, i aun a muchos que presenta aquel grupo desordenado es eJ de un
de ellos mismos que confiesan i reconocen la e ac- pequeño mercado, o el de un monton de jentes que
titud de lo que queda dicho, i de lo que se dirá presencian una querella en la calle. Con razon han
mas adelante. eliminado, con el pretesto de seguir la moda, la
El que pretende ser la gala i adorno de la socie- antigua e inimitable contradanza españoJa, baile
dad en que vive, i captarse la admiracion i aplauso lleno de dignidad, de nobleza i de elegancia, pero
de esa sociedad, debe procurar por todos los medios en que un bailar in chambon se esponc a deslucirse
posibles adquirir ese aroma de Ja finura que tras- a cada paso.
mina por todos los poros del individuo, ese tino sin- Baste esto en cuanto a baile, i prescindamos por
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BIBLIOTECA DE SE~ORJT AS. 137
ahora de los ~em~s incidc~tes, episodios i anexi~a- ~ o como ~amuras hambrientos, atendiendo a quien
des de esta dJversJon. DeJemos a un lado los p1so- ]es convJene, hacen de aquella escena una Babi1o-
, nes, los codazos1 el nada g~·at? perfun1e. del b~andi nia; q~é g~itos! qué, algazara! qué sonar de los
con que obsequian a la senorJta con quten ba1lan; pl~tos 1 cub1ertost que empujones! qué apresura·
el n.~da sua,re apreton que con. su. bota le ?an en , m1ento ~engullir a hurta.djllas un pastel, o vaciar
el p1e al acer~arse.a saludarla o a1nv1tarla. ÜJgamos ) en un rrcon un plato de Jaletina, o apurar una bosu
conv~rsac1on, 1ndecente mucha veces con las ~ tella de chatnpaña! ••••
señoras, 1nfa!lle por lo regular con los hombres. En ~ I despues de esto son las lástimas •••• pobres
la bu~na. sociedad se Y~ un gr~po de jent.es jóvene~ ) vestidos! •••. A aqu.ella niña del traje anaranjado
q.ue !Ien, conversan, d1sputan 1 hacen ruido. i Qu~ le han echado encJma un platillo de aceitunas, i
s1_gn1fica todo esto' nada 1 un cuento inocente, un perdió su vestido. A aquelJa otra del lazo de cinta
d1cho agudo pero fino; son niños que triscan sin hasta los calcañares, se lo han arrancado con pelo
ofender a nadie. Observetnos entre nosotros uno de i todo. A la de enfrente le destaparon en el seno
esos grupos •.•• es preciso volverle la espalda i com- una botella, no se sabe si de cerveza o de champa- ,
padecerse de los que lo forman. ña. A la del lado 1a han dejado propiamente co·
En Ja buena sociedad hai esa dulce libertad para miendo pavo, pues nadie le ha servido, ni se han
que un jóven converse con su pareja en los inter- acordadado de ella para nada: será alguna jóven
medios en que no les toca su turno de bailar. Oi. modesta i recatada ••••
gamos lo que conversa una de esas parejas: una Esta es nuestra sociedad en lo jeneraJ. ·
reconvencion, una declaracion, un retruécano inde- i I quién da aliento i brío a tanta ordinariez, a
cente, una crítica mordaz, o algo en que entra el tanto abuso, a tanta grosería, a tanta inmoralidad~
a1nor o el coqueteo por una gran parte. Lo diremos, aunque con profundo pesar: muchas
Veamos a los jóvenes en el corredor, o en la pie- de esas pepitas que, en vez de correjir i castigar a
za destinada a los refrescos; no es aHí seguramen- los culpables con una sola mirada, con una palate
donde brilla mas su :finura i buena educacion; bra, los consienten, los toleran, los estimulan i a ni·
por el contrario, en este teatro es donde. se exhibe man •••• Esas mismas que andan por las caJJes con
en toda su fealdad la grosería i zurdas tnaneras de ~ la cara levantada, mirando a todas partes, buscanesos
que se llaman la jenle de buen tono~ sin Jos cua- ~ cando atenciones i aplausos, prodigando sonrisas,
les no hai diversion posible, ni buen humor (por ~ brindando halagos, convidando aun a los mas inasupues~
o!) ni nada de Jo que encanta i seduce a petentes i estoicos. Esas bellas que andan con el
las hijas de Eva. traje remangado hasta la cintura, para quienes es
Pero alguna habilidad tendrán esos Adónis, que estrecha la calle mas ancha, i con cuyos revoloteos
los haga amables i dignos de estimacion; todo no se llevan enredada toda la basura. Esas elegantes
ha de ser chácha1·a i atolondramiento .••• i Dón- de la gorra co1gada; a manera de los zurrones que
de están esas habilidades~ cuáles son~ Llame llevan los muchachos para cargar tierra ••••
usted a un pepito i dígaJe: hombre l no hai quien Pero dirán, i con mucha razon, que ya esto no
toque el piano, las señoras están ya cansadas de ha- es artículo de costumbre, sino sermon de cuaresma.
cerio, tenga usted ]a bondad de tocar una polka, un No importa: si este sermon hiciese convertir a un
valse _ N a da' no sabe un palote de piano; ten- solo pecador o pecadora, bendito él! nos gloriaría ..
dria mucho gusto, pero no sirve para el paso. I.Jla· mos de haberlo predicado.
me usted al otro; tampoco ! Al de mas allá, mé- En resúmen, pues, i para no escribir un libro en·
nos! No se encuentra uno solo que deje bien pues- tero, que bien se presta la materia, comparemos es·
to su honor, tas tres especies-capuchinos, cornavacetes i pepitos;
Una señorita va a cantar un duo; su compañera o jóvenes de ántes i jóvenes de ahora, i digamos
no ha venido. i Hai alguno que cante con ella? imparcialmente de parte de cuáles está la ventaja, i
es un duo fáciJ, mui conocido •••• Nadie respon- si la sociedad gana o pierde, si adelanta o retrocede.
de •••• Cantará otra cosita sola, pero es preci~o que CELTA.
alguno la acompañe en el piano •••• Silencio pro- S
fundo,
"Cual sino hubiera pepitas en el mundo!''
1'odos se escusan; qué entiendo yo de esas co·
sas! que vaya uno de los músicos; yo no soi dilettante;
ahí habrá alguna au1iga que Ja acotn- pa-ne ••••
Se trata de llevar las señoras a la mesa ; todos
corren, se atropellan, se en1pujan; cada cual busca
a la persona que le interesa, i se la lleva de grado
o por fuerza, arrancándola, si es preciso: de los
brazos de otro acomedido mas dichoso o mas listo.
1 como la costumbre es divorciar en este caso a las
madres de las hijas, aquí es lo bueno: cuánto
campo a los abusos! por mas respetable que sea la
casa donde se hallen!
Le toca a fulanito trinchar i servir, o no le toca,
pero se ofrece espontáneamente : aquí fué troya !
Quién nos diera lo pluma con que se escribió el
Castellano viejo!
Los escanciadores i sirvientes que andan por fuera
de la mesa como los zánganos en las colmenas,
• La Música.
Música de los Cambro-bretones-Bardos del pa1s de
Gáles-Su estirpacion-Música en Inglaterra en la centuria
décima cuarta-En Alemania en el mismo período-Nuevas
divisiones de la escala musical-Invencion de la discordancia-
Descuídase la melodía-La armonía se mejoraCompositores
españoles i flamencos-Okenheim-Tosquin
-Arrigo Tedesco-Hobrecht-Pedro de la Rue-Música en
Inglaterra hasta la Reforma-Principales compositores.
Los cambro-bretones, antiguos habitantes de la
Bretaña, tuvieron a sus bardos en alto respeto.
Consérvanse canciones mui antiguas en el dialecto
del país de Gáles, i el arpa a la cual las cantaban,
no gozaba de ménos favor entre los sajones i daneses
que entre los bretones. En e1 p!iÍS de Gáles era
el bardo el octavo en dignidad entre los empleados
de la córte, pues tenía su puesto en el saJan real
junto al mayordomo de palacio; i se consideraba
la música tan necesaria para la educacion de un
monarca, que el saber cantar acompaiíado del arpa
venía a complemen ar al príncipe o al héroe.
Es bien sabida la munificencia con que trató a
su bardo Guillermo de Normandía. En 1271,
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138 BIBLIOTECA DE SE:&ORIT AS.
Eduardo l. llevó consigo a su arpista a la Tierra tar los habitantes de Inglaterra, de Italia, o de cual·
Santa, i cuando aquel fué herido en Tolemaida quiera otr.a parte del mundo. Las misas de Tosquin
con un cuchillo envenenado, el arpista, al oi1· la son toda vía altamente encomiadas. U nos lo creen ·
contienda, entró precipitadamente en el aposento i flamenco, i otros lo consideran itaJiano.
mató al asesino. Fué sinembargo este monarca el La principal belleza de sus obras consiste en su
que estirpó despues a todos los bardos del poís de perfecto conocimiento de la armonía, como que haGáles.
bía entónces poca melodía, i ninguna gracia en el
De los escritos de Chaucer inferimos que la mú· arreglo de notas solas. Arrigo Tedesco, alías Enri·
sica estuvo en Inglaterra altamente estimada duran- que Isaac, fué un músico de gran reputacion, i tute
la décima cuarta centuria. La cancion inglesa vo el empleo de maestro de capilla de la iglesia de
mas aRtigua que existe todavía, es una escrita en San Juan en Florencia. Sus composiciones fueron
1415 con motivo de la victoria de Enrique V. en tambien en lo jeneral eclesiásticas. De .... pues de él
Agiucourt. Por el mismo período florecieron en Pedro de la Rue, i Jacobo Bobrecht natural de los
Inglaterra dos músicos eminentes, a saber, Juan Paises-Bajos,fueron los contrapuntistas 1nas afamaDunstable
i el doctor Juan Hambois. Supónese dos del continente. La música de estos compositoque
el último ha sido el primer músico honrado res ha venido ahora a parecer nueYa, a causa de
en Ing laterra con el grado de doctor. su antigüedad, i los que ya estan saciados con la
La música aletnana mas antigua que ha llegado melodía, la arn1onía i la modulacion modernas, se
hasta nosotros, es la de los himnos de los primeros deleitarían escucl1ando la ejecucion de estas antireformadores;
aunque no puede dudarse que los guas composiciones.
alemanes tenían en ese período canciones en su Los poetas en Inglaterra tenian ántes tal ro~tumpropia
lengua, acomodadas a melodías formadas bre de acomodar palabras nuevas a viejas canciones,
segun el m é todo de Guido, pero que, segun parece, que habia bien poco que hacer para un compositor.
no se han conservado. Las que han quedado de estas viejas melodías, son
Ya tenía por entónces la rnúsica una escala re- sencillas i rústicas, i poco mas vivas i alegres que
gular i estensa para la melodía, un código de leyes los cánticos de la Iglesia. La armonía, sinembargo,
para la arrnonía, una anotacion cómoda, i una a mediados del siglo diez i seis, habia llegado en
tabla del ti c n1po, de suerte que los músicos se Inglaterra a gran perfeccion. Casi todas las compo·
hallaban provistos de todo el mecanismo del arte. ~ siciones se destinaban al uso de Ja Iglesia, pero lJeDespues
de la invencion de la imprenta,Ia música, - van el sello dela orijinalidad nacional, i no se pai
especialmente el contrapunto, vinieron a ser obje- recen a las producciones del continente para el coro.
to de la mas alta importancia. A mediados del Entre los compositores mas eminentes se cuentan
sigJo quince la escala recibió seis divisiones: bajo Fairfax, Guillermo de Ne,vark, Tavernen, Tudor
baritono, tenor, contralto, mezzo-soprano, i soprano; Parsons, i Juan Marbeck que puso música a todo
i el alcance natural de cada tono es como de tres o el servicio de catedral de la Iglesia anglicana.
cuatro notas sobre el del próxirno anterior.
En tanto que la armonía se iba así refinando >
mas i mas, hallóse que solía hacerse insípida por >
falta de contraste, como sucede a n1enudo a otras
cosas dulces en estremo. En consecuencia, se introdujo
en ella una mezcla de discordancia, como una
sombra en la pintura para subyugar un color brillante.
l\1as esta discordancia no consiste en un
intervalo defectuoso, que solo produciría una jerga
insufrible, sinó en el uso artificioso de combinaciones
tales,que, siendo demnsiado desagradables para
que el oido se detenga en ellas, son no obstante
necesarias corno descanso a la armonía.
Mejoraba, pues,i adelantaba esta, i entre tanto se
descuidaba la tnelodía, pa~ándose mucho tiempo
ántes de que los hombres tuviesen el valor, o el
jenio, de in ventar melodías nuevas. Se nos habla
de armonía en cuatro partes en la capilla del Papa
en el siglo quince, siendo flamenr.os los compositores
i españoles los cantores, i ántes del año 1600
hubo muchos compositores eminentes, así flamencos
como españoles. La proteccion dada a las artes
liberales por los emperadores Cárlos IV. i Francisco
1, fué sin duda la causa de los progresos de la
música en la Flándes francesa i los Paises-Bajos que
la España dominaba. Estos príncipes vivían ménos
en sus capitales que en otra parte, i residían
con frecuencia en Bruselas, Amberes, 1\ions, éambray
i otros Jugares.
Juan Okenheim, natural de Hainault, es el mas
antiguo compositor en partitura, o en partes, de aquellos
cuyas obras existen toda vía. 'fo~quin, Isaac i
Brumel, fueron compositores cuyas obras aventajan
a todas las que de igual antigüedad puedan presen-
A la señorita Isabel Bt1nch
EN Str CUJ\IPLEA- OS.
Eres aun niña, cándida Isabel,
Llena de ensueños, llena de ilusion,
1 ias bella que la luz de Ja mañana:
1 mas dulce que el n éctar de la flor.
~Iujer serás mas tarde, amiga mia,
1 entónces se abrirá tu corazon
A los rayos de un sol que no conoces
I que ape nas su Juz te anuncia hoi.
lVIas, al par de placeres ignorados,
Sabrás Jo que es 1a pena i el dolor;
Que la edad del an1argo desengaño
De la edad de Jos goces sigue en pos.
Oh! ¡quién pudiera detener el curso
Del raudo tiempo que se Ya veloz,
1 en el dintel pararte de la puerta
Que habrá de conducirte a otra rejion!
l\1as es la lei severa, indefectible:
' Ese que miras púdico botan
Será 1nañana encantadora rosa
Espuesta de los vientos al furor.
Ah 1 cuando llegues a esa edad ansiada
Si mi nombre recuerdas i mi voz,
Tambien recuerda de tu tierna madre
Los constantes desvelos i el amor.
Con._erva, beBa niña, tu inocencia,
Conserva sie1npre puro el corazon:
Ese es su grande, su mayor anhelo;
1 ese es mi anhelo, pues tu atniga soi.
Abril 24 de 1858.
Y ARILPA .
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BIBLIOTECA DE SE~ORIT AS. 139
La montañesa,
o
E ~ TRELLA. POLAR.
mento no sé que satisfaccion que me da valor i me
consuela.
estas palabras ella le hace la relacion de las
desgracias que la han agoviaao, ae las enfermeda-
En una pequeña aldea de la Livonia, cerca del des de su 1nadre i de su grande indijencia, i despues
golfo de Finlandia, en medio de montañas escarpa- añade con una imponente serenidaü: "Yo saludo
das i vastas florP tas, habia nacido Catarina, hija de mi estrella i el trabaj o llega ; mi buena madre pa·
un pobre i oscuro agricultor, a quien la naturaleza rece que encuentra nuevas fuerzas; la necesidad
se habia complacido en coltnnr de todo sus dones. desaparece i t enemos el go•o de bastarnos a nasoFacciones
bellisi1nas, tnirada espresiva i carac - tras mismas."
terizada, hermosa cabeJlera rubia, fuerza notable, i El ministro, conmovido, sorprendido de enconen
todos los tnovimientos una gracia natural ; tales trar tan nobles pensamientos bajo los vestidos de la
eran las ventajas que reunia la pequeña montañesa, indijencia, hace preguntas a la montañesita ; ella
arrojada en e~os climas ásperos i salvajes como una le dice que su padre se llamaba Alfendey; i que era
flor brillante que aparece i se eleva en medio de miembro de una antigua familia desterrada a Silos
tnatorral es mas inaccesibles. beria, que unas veces se ocupaba en la agricultura
No tenia siete años cumplidos cuando perdió a i otras iba al bosque a recojer leña; pero que todas
su padre. Habiendo quedado por único apoyo i úni- las tardes cuando terminaba su trabajo, despues de
co consuelo de su madre enfer tna, pasó cinco años haberla enseñado a Jee r, le hacia recorrer los bellos
a su lado sin tener ámbas otro r ecurso que el tra- pasajes de la Biblia, de los que había retenido, que
bajo de sus manos. Catarina entónces redoblaba su es necesario confiar siempre en la Providencia, i no
celo i su valor, i daba gracias a Dios por haberle da- det jefes Jo elevarán al grado que merece; pero her1do
un oficial que acababa de perder el brazo izquierdo ~ por un hierro matador, cae pronunciando el nomen
la guerra. Juzgad cuál seria Ja emocion de nues· bre de Catarina, i espresando el pesar de no haber
tra bella montañesita, cuando reconoce en este jóven podido al ménos llevar al sepulcro el título de esvaliente
al hijo del venerable 1ninistro que la habia poso •••• l\1arienlburgo es tomado por asalto; su
cuidado en su infancia, i del cual habia recibido los ~ valerosa tesistencia escita la cólera brutal del vencepreliminares
de una instruccion que habia venido ' dor; la guarnicion va a ser pasada a cuchillo, i to·
a ser su r efujio en los rigores de la suerte. soldadesca d ese nfrenada.
Catarina en aliviar Jos sufritnientos del oficial, en > La bella novia tan conocida i tan alabada va a
curarle ella misma las heridas, en prodigarle to- ~orrer el riesgo de ser jnsultada, amenazada i quidos
l,o s consuelos que esta~an a su alcan~e! "l. es zás a perder la vida; ella consulta entónces con su
a mt, e.scla~aba con ~mbr1aguez, es a m1 a 9.uien estrella tntelar que parece aconsejarle que huya i
la. Providencia ha ~le] Ido p3ra .socorrer al hlJ? de que gane las orilJas del mar Báltico. Catarina se
~1 protector, de tni .pad~~e ~do~Uvo 1 •• ·: ~' m1 . b~- aban~ona a 1~ inspir~cion que le vi en~ del cielo,
lla estrella, yo te. do1 grac1as! Se ~d1v1na facil- atrav1esa a p1é las m1smas montañas que trepaba
mente que el h~rtdo, colmado.,de los cuidados de una en su infancia, i encontrándose a la caida del sol
tan perfecta criatura, no tardo en recobrar sus fuer· en la cumbre mas elevada mira su estrella diciendo:
zas, en ten~r ~icatriz~das las heridas. La mano de ''El cielo ha querido hac~rme sufrir una fuerte i
una bella 1 v1rtu?sa Jóven es un específico tan. po- penosa prueba, pero al mismo tiempo me ha dado la
deroso para dulcificar los males de la humanidad necesaria para ~oportarla. Cualquiera que sea el
que sufre! . , . . , . abandono cruel en que me encuentre, tengo mas
~u estro JOVe!l vahente se rest~ble~to mu1 pron- que nunca confianza en tí, mi guia tutelar! Ilunlito,
1, a~nque privad? d~l brazo 1z.qu1erdo, obt.u~o na mis pasos, sosten mis fuerzas, yo me abandono a
de s~s Jefes la autor1~ac1on de continuar su serv1c1o, tus inspiraciones 1"
hab1 endose reconoctdo que su otro brazo era sufi- A · ·1 d 1 u f t d 1 h
cien te para secundar su noble valor •••• Pero el re- niqui a . . a por a a Iga, es en u a a por e ai?-
. · t 1 d · f. ' ·1 t f · bre, se tend1o sobre el musgo espeso que le ofrec1a
ct onocalmt~ernnoo oEclonfiUcJl.oal a el men eda udn sien lmien- una especie de lecho i se abandonó Sln ningun te-o
n1 s 1e . o , enamora o e os encan- 1 d l d 1 - N d ,.,. h
t t d d 1 d · bl 1· l d d 1.b mor a as u zuras e sueno. o se esperto asta os oca o e as a m1 ra es e u a 1c a es e su 1 er- . ,
d' J b ll · · el amanecer, 1 notando toda v1a la estre lla polar so-ta
ora, e propuso que em e ec1era los d1as que b 1 h · t 1 1 d · d · · ·,.,. 1
ella habia conservado i le hizo la oferta de su mano. ~ re e or~z?n e, a sa u .0 e nuevo. 1 siguJo os
E t · 1 d d 1 d · ., 1 d senderos ar1dos que parec1a mostrarle, 1 que segun
n es a misma epoca, e pa re e as lSCipu as e · d b. d · 1 J 1 e t · h b. d d · d · d su pensam1ento e 1an con uc1r a a a gun ugar a ar1na a 1a que a o v1u o, 1, creyen o asegurar h b. d d d 1 d b 1 d D r · d d · 1 1 h · · 1 · · a 1ta o, on e a aguar a an os socorros e que
su e
1
lclball 1 a e ets~s lJas, propuso a mis~] oAtie
1
m- tenia tanta necesidad. Su esperanza no fué engapo
a a e a mon anesa que se casara con e . as - d d d 1 h d · JI ,.,.
vivas instancias de este escelente hombre sus hijas 11a a.; espues e ~ gunas orns e ca
1
mino,. ego
· b } · r · · Jl · no Sln penOSOS CStUerzos a una popu OSa ClUdad
JUnta an as mas ti~rqas so lcJtaciones: e as plnt~- situada sobre las orillas del mar Báltico cuyo as-'
ban con una espres1on de embeleso toda Ja alegr1a t · b 1 b. t · 1 ' · ·'
que esperimentarian en dar el tierno nombre de pec 0 anuncia a e . l e nes ~r 1 e mov1m1ento .que
d · d · t"t t Ell d · d prod u e en la pesca 1 Ja agr1cu ltu ra. La casuahdad
ma ret a ~u q~erJ ~d lnsdJ u ora. da po la dser
1
e o mas bien su feliz estrella, la condujo a la casa de
repen e rica 1 conSI era a, esposa e uno e os · d b · h
· · 1 h b.t t d 1\ ,r · b d t un carp1ntero, constructor e em arcac1ones, om- pr1nc1pa es a 1 an es e u~anem urgo, ma ras ra b h 1 · 1 f
d d · · 1 11 · h b. d . d · d re que a un umor a egreutna amas rancacor·
e os anJe es que e a m1sma a Ja e uca ~ o 1 e d" l"d d 1 1 J · · d J
las cuales seria adorada •••• Pero la impresion que Ja 1. a ~a
1 cua dcudetntda al vlaJerat c?n .to ta da e
1
s-h
b . h h 1 ll ·d d pres1on ue a ver a o os os acon ec1m1en os e a
a 1a ec o en su a ma e 1er1 o cura o por sus t - ·t 1 d 1 d · " J d l · · J t
cuidados, este titulo sobre todo, este título irresisti- mon a_nest ~' f8 ~ d~ d JScJpu t e mt~Jbtrod u e-ble
i tan poderoso, de hijo de su bienhechor, todo ran?, 1 etn n \p~~- 1 da ~ue. qu; aca a a e esse
reune para deterntinarla a preferirlo, aunque perlmcn ar en e 81 10 e ariem urgo.
privado de un brazo, i sin poseer nada en el m un- ( Co11tinwn·á).
do sino su valor i su amor.
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Citación recomendada (normas APA)
"Biblioteca de Señoritas - Año I N. 17", -:-, 1858. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/2094812/), el día 2026-03-25.
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