,
18isemanario ~oIítico, jLiterario ~ 1Roticioso
A Ño l. - SERIE n. } Bogotá (REPÚBLICA DE COLOMBIA), domingo 18 de Julio de 1897. { NÚMERO 40
H18ogotá"
--++DIREO'l'OR:
Ebuarbo Espinosa $uzmán.
AD~llNISTRA])OR :
~~hta \: .C1J,l Q)t:t Cf¡a.
Dirección telegráfica : Bacatd.-. .1. partado de correos número 259.
OFICINA: Calle nueva de Florián, número 360 A Y 360. Tel éfono 5i6.
Saldrá á luz todos los jueves y domingos.
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Número suelto, el día de la salida del periódico . . __ .. ____ .. _ 05
Número atrasado . _______ o , ___ • • • ___ ••••• __ ••••••• • • o •• •• 10
Comunicados, columna. ____ .. ____ . ______ .. _. _" ... ___ . 20 ..
Remitidos, columna. ____ . _______ 0 _____ 0 __ __ • __ • _ • ___ •• 15 ..
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No se devuelven originales.
Los señores Agentes tienen derec:I , al lO por 100 de lo que recauden_
Cuando se haya contratado la publicación de un COl1Hlnicado, r\.'!mitido,
anuncio, etc., no se devolverá su valor, ni parte de él, aun
cuando su dueño resuelva 10 contrario.
Toda correspondencia debe dirigirse al Administrador.
~ TPagos adelantados.
ITINERARIO DE CONREOS
PACÍFlco.-Llega lo~ tunes á las 4 p. mo , y ~ale los martes á
as 2 p. m.
RUCfJl1lieuda,f.-Ilay do~.ell cada mes: J1~gan 1:/3 ycllt). y salt:n
ellO y el 25 ti las 6 n. m.
OCCIDENTE.-Llega los luneS á las JO a. m., y sale los lll;trteS á
las 3 p. m.
ElIcomielldaso-Llega los días 14 6 15 Y 25, Y sale t:n Jos días 6 y 18.
SUDOESTE (Ambalema).-Llega los jueves á las 10 <1. m., y sale
los viernes á las 3 p. m.
ORIEXTE (úrocué)o-Llegan correos 8, [8 Y 28 de cada mes, y
salen el lO, 20 Y 30.
St:;)ESTE (Melgar). Llega los jueves á las 4 p. m., y s31e los
viernes á las 2 p. m.
ATLÁNTlco.-Llega á Bogotá los días S, 1 I, 23 Y 29 de cada mes,
y sale en Jos días IC?, 7, 13, 19 Y 25 de cada mes.
El de Encomiendas llega el31 ó 1\' y el 13, y sale el 6 y el IS.
NORTE.-Llega los jueves de cada Sl!lllana á las JO ao m., y s:\le
todos los viernes.
El de l!-ncomiendas llega el 9 ó 10 y el 28 ó 29, y sale el 7 y 28.
NOROESTE.-Llega los vierne~ ñ las 9 a. m., y sale los s5.bados
á las 2 p. m.
El de Encomiendas llega el 1':>, y s:tle el 25 á las 6 a. m~
SURo-Llega los lunes á la 1 p. m., y sale los miércoles á
las 2 p. m.
Los de Encomienda5i, son dos en el rnts. L1tgan el 1 I Y el 26 6 27
Y salen el 13 Y 2S :í la; 6 a. m.
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Vr'a de la Saba71a.
Salen los trenes de Facatativá á las 6 y 30 a. m. y á la 1 y 30 p. rn .
Salen de Bogotá á las 9 a. m. y á las 4 p. m.
Vía del A~01·te.
Salen los treneH de la Estación Central á las 9 a. 111. y á las 4 p. m.
Salen de la Estación Caj icá á las 6 y 45 a. m. y á la 1 Y 45 p. m.
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del Pasaje Ht!rnáudez.
LA MUJER, DE BOGOTÁ.-Este periódico bisemnnnrio, lite·
rario, noticioso y moralista, necesita más Agentes del bello sexo
en las poblaciones de Cundinamarcao Dirigirse al Director de
La Afujer, señor Fernando A. Romero. 14
EDICTO E~1PLAZA TORIO
El Juez 5e:' del Circuito de Bogotá,
Por el presente cita, llama y emplaza :i todos los que se crean con
derec ho á la guarda en propieda.d ele la menor Magdalena Riaño Ruiz,
p:1.rf\ que dentro del término de treinta días, contados desde hoy, se
presenten por sí 6 por medio de apodt!rado á hacerlo valer. Se advierte
que si así 10 hicieren, se les oirá y administrará la justicia que les
asista, y de lo c0ntrario, sufrirán los perjuicios á que haya lugar según
la ley.
\' para los efectos expresados, se fija el presente en un lugar pú.
blico de la Secretaría, hoy veintiséis de Mayo de mil ochocientos no~
venta y siete.
El Juez, GERMÁN CÁRDENAS.
El Secretario, Carlos Gat"cia G.
Es copia.-Bogotá, Mayo veintinueve de mil ochocientos noventa
y siete. - E l Secretario,
Carlos Ca,da C.
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Gómez, 5.' Oalle de Florián.
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Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
~nGUEL ANTONIO CARO Y RAFAEL REYES
CANDIDATOS, RESPECTIVAMENTE,
PARA PRESIDENTE Y YICEPRESIDE:\'l'E DB LA REPUlJf,ICA
EN EL PERíODO CONSTITUCIONA L DE 1898 Á '9°4
";ili.og.otá"
CONTlNU IS MO?
El espíritu republicano suelo manifestarse
de muy distinto modo, según sean
los intereses del momento; procederes
más ó menos distintos, pero que la misma
pal abra puede calificar, se juzgan en ciertos
casos como inicuos y en otros pasan
como inocentes, si es que llegan ájuzgarse.
La jerarquía marca muy distinto si tio
á los empleos de la República, pero
todos, cual más, cual menos, imponen
iguales deberes para con ésta y es el principal
entre ellos el fiel cumplimiento d e
las instituciones que l a rigen. Mientras
éstos se respeten, se obedezcan y se hagan
cumplir, no hay lugar {l censurar la presencia
de un individuo, por larga que sea,
al frente de ninguno de l os destinos del
Gobierno Ejecutiyo.
Todo esto es perfectamente claro, y
nadie, que sepamos, lo ha puesto en duda .
A pesar de ello la pasión políticarevuelye
y confunde tan precisas nociones y se
arma de palabrería rimbombante y patri6tica
para salir avante con sus propósitos.
i Y qué inmenso ceo suelen tener
ciertas voces de nuestra lengua que poco
más yalen en el campo sereno de la verdad
y <.le nuestros deberes y derechos
constitucional0s !
Todos sabemos que existen en la República
muchos empl eados perpetua<.los
en su destino hace ya a1ios, y sin embargo,
no sólo nadie lo s censura ni ataca por ello
al Gobierno, sino que todos aceptamos su
situación como benéfica, ú la marcha de la
administración, y aun en veces premia el
legislador al ciudadano que ha servi<.lo su
e mpleo por un período continuo de mucho
tiempo; todos sabemos que la República
tiene en e l extranjero Oónsul es que
han permanecido en s u puesto por diez ó
más años, y sin embargo, á pesar del halago
que tales col ocaciones despiertan, á
nadie se l e ha ocurrido hacerle con motivo
de esto un cargo al Gobierno ni menos
clamar á grito herido que l a alternabilidad
es la base de la Repüblica y que por
lo mismo se soca\'a ésta con el contin1.tismo
de lo s cónsules en sus respectivos consulados.
Así va el mUl1Llo, y por ello no hay
ocasión á cataclismo . Pero se trata de un
empleo superior :l éstos, del primero de
la República, en donde justamente la experiencia
adquirida en él es ga;je de perfeccionamiento
ensu posterior desempeño,
y entonces la situación varía, y esto que
es bueno ó á lo menos tolerable en el inferior,
es delito ton el superior, es el c7'l'men,
es l a ignominia .'
Esta es ya la pasióll política que explota
intereses por todo punto distinto,
y que quiere confundir el triunfo de un
partIdo con la próspera marcha de la República;
que quiere asegurar el triunfo
de un candidato haciendo aparecer el del
contrario como una vio lación , ya que no
de la l ey escrita, sí á lo menos de l os principios
fundamentales de nuestra fo rma de
Gobierno. Esto, bien se ve, es un grave
e rror, y error de mala fe, y para convencer
de ello al país, y no con otro objeto,
hemos puesto en parangón los cont-lnuis-
UrJ;jOGOTA"-Jalio 18 de 1897.
mos que la Constitución permite y que
ni unos ni otros merecen yiolentas censuras
ni acarrean violentos males.
Santo y bueno que en lucha electoral
como la presente cada cual defienda su
candidato como m~jor lo entie nda y que
aun se a l egn e en favor de fJuien lo repre sente
e l sabio principio de la alternabilidad;
pero de esto á pretende r que un
nuevo período presidencial, que la Constitución
permite, ejer c ido por quien ha
desempeñado l a Presidencia en el período
allterior, yaya á conducirnos al crimen ó
á la ignominia, hay una inmensa distan cia
qne honradamente no puede sah~a.rse
con una plumad.a y que resulta sólo con
meditar en las pocas líneas anteriores.
Ojalá que los disidentes tomen nota
ele ellos y prescindan de esa sofística arma
que llaman contimtis7no y que, como bien
se ye, nada vale.
SOSPECHOSO CELO PATRIOT/CO
(CÚLAUOR ACIÓN).
Ataviado con exord io propio de una seria
exposición de prin cipios políticos y haciendo
alarde de la manera desapasionada como los
Redactores del Diario de Colombia diz que
manifiestan su oposición al Gobierno, ha aparecido
e n las columnas editoriales de! número
T03 de este periódico radical, correspondiente
al 3 de! mes e n curso, y bajo el epígrafe de
Grave C1'1'or del Gobierno, un artículo encaminado
á atacar sin miramiento alguno y con marcada
malevolencia el buen nombre y los méritos
intelectuales de un distinguido servidor de
la República, Corren parejas en la producción
que nos ocupa el premeditado desconocimiento
de ciertos hechos que no pueden borrarse de
los anales diplomií ticos del país y el audaz empeño
de enrostrar á la actual Administración
una imaginaria y-en concepto del airado escritor-
peligrosísima falta cometida en la direcció
n de nuestras Relaciones Exteriores.
Conocemos de tiempo atrás á los inteligentes
Redactores del Diario de Colombia, hemos
contemplado siempre su relativa moderación
como opositores del régim e n político im perante
desde los tiempo s e n que dirigían La
Escuela Liberal hasta su reaparición al frente
de El Dereclto, y francamente, nos sorprende
verl es de súbito dar palos de ciego contra el
Gobierno y uno de sus más eficaces Agentes
Diplomáticos en el extranjero. Tal parece que
los mi,;mos Redactores v ini ese n para este fin
como llovidos de la luna ó lib ertados de rgo
cau ti ve ri o en las remotas soledades de Siberia;
pero como, lejos de esto, dichos señores han segu
ido con atenta mirada e n Bogotá la marcha
política y administrativa de la N ación en los
últim os trece años, no concebimos el que deliberadamente
cierren los ojos ante circunstancias
de pública notoriedad y prohij en en su
acreditada lv)ja conceptos que parecen más bien
el eco de un despecho personal.
Salta á la palestra el articulista dando una
estentórea y tremebunda voz de alarma, que no
podría honrarse siquiera con la parodia de los
famosos ~raznidos ele los gansos capitolinos.
El nuevo paladín de la honra nacional anuncia
el inminente peligro que corre la patria, con todo
el aplom o y solemnidad de un astrónomo que
predice \IIl próximo terremoto, cí de un sabio
de la Oíicina Meteorológica de \Váshington,
que señala la época y trayecto precisos del ciclón
que ha de arrasar populosas regiones de
la tierra americana, ó amenaza destruír en el
Océano las naves que transportan los tesoros
de la industria h uman a.
Veamos ahora ¿porqué el Dian'o de Colombia,
mejor dicho, su inspirador, desata sus
ir as sobre u n talen toso y honrado compatriota?
¿Porqué toca á r ebato en tono tan desesperado
en las campanas de la prensa? ¿Porqué reta en
forma tan magistral al Gobierno para que dé
una reparac ión al país? La causa de tánto ruido,
de tánta algarabía, no es otra lue e l "enorme
disparate"-por poco dice el .!{ran delz'to-que
acaba de perpetrar el Gobierno, disponiendo
que el señor D. Julio Betancourt, sin perjuicio
de sus funciones de Ministro de Colombia
e n España, se traslade en mi sión especial
ad Izollo1'C1lt, á París, para atender allí el debate
sobre límites con Costa Rica, cuya solu ·
ción han sometido ambos países interesados al
fa llo arbitral del P reside nte de la República
francesa. N o se trata, pues, del nombramiento
del abogado que h a de redactar el alegato respectivo
y defender como tal nuestros de r echos
ante l\fr. Faure, pues sabemos que el Gobierno
no ha dictado aún esta I'!1edida, y estamos seguros
que cuando la dicte, lo hará con todo el
acierto)' discreción que demanda un asunto de
tan trascendentales consecuencias para el porven
ir de nuestro suelo.
Dice luégo el articulista con sin par desenfado
y como si fuese {mico vocero de la opinión
pública en Colombia : "El país no tiene
testimonio alguno de los conocimientos del señor
Betancomt." Esta afirmación es absolutamente
falsa, como lo probaremos e n seguida.
al r efutar de paso los demás conceptos inexactos
de la misma plum a.
Micmbro ilustrado de la Regeneración,
aunque no consagrado literato ni tribuno de
plaza pll blica, D. Julio Betancourt no había
figurado a ntes de r884 en la política activa,
por hallarse-como la mayor parte de la lucida
juve ntud conservadora diseminada en la República
- entregado al comercio y otras lícitas
faena s que podían procurarle un porvenir independiente,
sin esquivar las ocasiones de prestar
los servicios que de él exigiera su partido durante
la dominación liberal.
Cuando estalló la potente pero descabellada
revol ución de 1884, e l señor Betancourt desempeñaba
el cargo de Secretario privado del
anciano y benemérito General D. Leonardo
Canal, quien conocía él fondo las relevantes
cualidades morales é intelectuales que desde
niño adornaban á su joven colaborador, y se
complacía en hacerlas observar de los prohombres
de la respctab1e agrupación política fundada
por el ilustre doctor "- úñez, y que luégo
llevó el nombre de partido nacional. al cual
pertenecía de corazón el digno veterano.
Nombrado éste Comandante General del
Ejército de Reserva, Betancourt quedó incorporado
como oficial en el nu e\'o Cuerpo, él cuya
organización también contribuyó, por su parte,
con ardoroso empeño.
Los primeros m eses de r88S fueron una
época de positiva penuria para el Tesoro de
Colombi a : hallábanse el río J\Iagdalena y las
principales Aduanas d¡-> la República domi nados
por las armas revolucionarias, en momentos
en que sólo las raciones de lo s ej ércitos
e n campaña y el de la guarnición de la capital
implicaban ingentes desembolsos para el Gobierno.
Tocó entonces el turno de prestar su
extraord in ario contingente de dinero al acaudalado
Departamento de Antioquia, hacia el
cual se dirigía al propio tiempo la heroica expedición
qu e, confiada al patriotismo y pericia
de los Generales Briceño, l\'Iatéus y Piñeros,
llevab;:¡ trazado su rumbo t e rrestre á
la sitiada plaza fuerte de Cartagena. En tates
circunstancias, el doctor N úñez, fiel apreciador
de las raras dotes del señor Betancourt,
le in vistió con el carácter de Agente fiscal en
la citada sección del país. escogiéndole entre
varios candidatos, con e! particular encargo ele
recoger entre los pudientes adversarios y copartidarios
de esa próspera comarca el cuantioso
empréstito qne requerían las apremiantes
necesidades ele la guerra.
Situada en l\1edellín la Comisión fiscal, el
señor Betancourt tuvo oportunidad de lucir allí
su enérgica actividad, tino social y decisión
por la causa de la libertad en el orden, cumpliendo
estrictamente las instrucciones del Poder
Ejecutivo nacional. Grande alivio económico
sintió el tren administrativo con las gruesas
entradas que luégo produjo al Erario el
empréstito de A ntioquia, y e l horizonte político
se despejó inme nsamente con la feliz llegada á
las ll a nuras de Bolívar, de la mencionada expedición
militar, cuya marcha había acelerado
el señor Betancourt, facilitando los equipos bélic.
os y allanando las serias dificultades que se
presentaran para detene r más de lo necesario
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
á este ejército auxiliador en el suelo an tioqueño.
Tanto en lo político como en lo social suelen
formarse dondequiera absurdas leyendas al
rededor de ciertos individuos ó colectividades,
y que al favor de un apático silencio <Í de una
indiferencia demasiado confiada en los fueros
de la justicia y fomentadas por espíritus malévolos,
adquieren proporciones tales, que obstruyen
el camino de la verdad ó falsean el criterio
histórico. Cosa semejante acontece con el
famoso empréstito cobrado en Antioquia por el
señor Betancourt, á quien sus enemigos fran cos
ó encubiertos no le abonan siquiera los diversos
actos de filantropía que á la sazón ejerció
en Medellín, entre ellos la fundación de una
maestranza, patrocinada por respetables matronas
de esa simpática y hospitalaria ciudad,
y que mitigó hasta donde era posible la miseria
de las clases inferiores, que allí empezaba
á sentirse con caracteres alarmantes; tampoco
tienen en cuenta los mismos detractores que,
después de cumplidos satisfactoriamente los
deberes de su comisión-respecto de la cual recibió
honrosas muestras de aprobación verbal
y escrita de eminentes personajes conservadores,
entre éstos el General D. Marceliano Vélez,
testimonio hoy intachable para Jos liberales,-
el señor Betancourt solicitó y obtuvo del
Consejo Nacional de Delegatarios el reconocimiento
de todos los créditos á favor de los
prestamistas antioqueños, así como la fijación de
la suma necesaria para cubrirlos en e! Presupuesto
de gastos. N o tenemos noticia de conducta
tan laudable y digna observada por análogos
funcionarios liberales durante nuestras
fatales revueltas políticas. __ . Y, sin embargo,
el articulista del Diario de Colombia llama al
señor 13etancourt "implacable exactor de empréstitos,"
y le atribuye reciente "salva de cosas
inauditéls que recuerdan hechos suyos dolorosos
y revelan la indignación de todo un
pueblo que no olvida los ultrajes recibidos
etc." Es tiempo ya de que cesen esas terríficas
leyendas y ridículas patrañas con que se pretellde
embancar á las generaciones que se levantan.
En resumen, la inquina que por el motivo
apuntado se tiene al señor Betancourt, no debe
mirarse sino como el preciso signo indicador
del oportuno é importantísimo servicio presta do
á su causa por este compatriota, y que, por
la misma razón, aparece luctuosa su memoria
para aquellos que cali fican tales hechos desde
los campos no siempre floridos de la ooosición
liberal. •
En medio de nuestras candentes luchas intestinas,
de nuestras intransigencias banderizas, en
que á menudo se niega á los caudillos adversarios
en ejercicio del poder ó en la cumbre de sus
glorias, los méritos que ayer no más se les reconocía
en su reducida esfera de simples particulares,
es necesario convenir en que aun los
más encarnizados opositores y émulos del doctor
Rafé'.e! Núñez, no han podido negar en definitiva
á este ilustre hombre de Estado algunos
de sus más sobresalientes rasgos como jefe
de partido ó de la Administración pública: su
clarovidencia política, su profundo conocimiento
de los hombres y las positivas aptit\ldes de éstos,
y su probada abnegación en anteponer los grandes
intereses de la p~tria á otros de categoría
vulgar. El nOmbralTIlento del señor Betancourt
para Encargado de Negocios en España, verificado
en 1888, fue, pues, obra del convencimiento
que abrigó el doctor Núñez de que
consagraba en su sobrino político la carrera de
un verdadero diplomático. Sabemos que al recibir
este cargo oficial el señor Betancourt, 10
aceptó, ofreciendo la segnridad que tenía de
prestar eficaces servicios en la cuestión de lí~
mites pendiente con Venezuela, á la cual había
él dedicado anticipadamente especial atención
y estudio. Los acontecimientos probaron, tres
años después, al publicarse el Laudo de Su Majestad
Católica, que el representante de nuestros
derechos en la Corte española había cumplido
su palabra, y que el padre de la Recre neración
no había defraudado tampoco bajob este
aspecto las legítimas esperanzas del país.
Viene al caso recordar aquí que cuando se
confió la citada misión á E uropa al señor Betancourt,
hacía algunos años que- ya estu vie ra
al frente de nuestra Legación en España el
eminente diplomático y orador D. Carlos Holg
uín, ya el veterano y hábil político General
D. Antonio B. Cuervo, y á pesar del inmenso
valor probatorio unánimemente atribuído al luminoso
alegato que para servir á este proceso
había redactado el notable jurisconsulto doctor
Aníbal Galindo -la prensa liberal tenía convertida
en perpetua cantinela el anuncio de que
el fallo regio sería desfavorable á Colombia. El
mismo General que acabamos de citar regresó
de Europa trayendo á sus conciudadanos desconsoladoras
noticias sobre el probable desenlace
de tan prolongado litigio.
Bajo las poco halagüeñas impresiones
que dejamos expresadas respecto del juicio de
límites radicado en Madrid, llegó el señor Betancourt
á la Corte española, tomó posesión de
su puesto en el Cuerpo Diplomático, se puso
en contacto con los altos funcionarios del Gobierno
y con los principales personajes de la
política y la literatura, residentes en la Villa
coronada, haciéndose admirar de todos ellos
por su pasmosa actividad, carácter serio é insinuante,
y, sobre todo, por su inteligente y
benedictina consagración al estudio del aludido
proceso internacional. No hubo archivo, biblioteca
ni otras fuentes de investigación á donde
e! señor Betancourt no acudiera en busca de
nuevos datos y documentos que ilustrasen este
asunto, logrando con ello y la ayuda de su autorizada
y persuasiva palabra oficial, apresurar
el anhelado fallo de Su Majestad Católica.
El conocimiento que tuvo el Gob;erno colombiano
de la fructífera labor empeñada en
Madrid por el señor Betancourt, hizo promover
á éste á la categoría de Ministro residente
en la misma Corte en 1890, Y al año siguiente.
al saberse en Bogotá el Laudo dictado por Su
Majestad la Reina Regente, en nombre de su
hijo D . • '\lfonso XIII (lIarzo 16 de 1891), nuestra
Cancillería envió á su acucioso Agente las
credenciales de Enviado E:..:traordinario y Ministro
Plenipotenciario ante la Corona de España.
Como se ve, el señor Betancourt ha conquist;¡
do su actual categoría diplomática, casi
por rigurosa gradación, con una serie de importantes
servicios que le hacen acreedor á la
gratitud nacional.
El resultado de nuestra vieja y debatida
cuestión de límites con Venezuela, obtenido
por medio del arbitraje del respetable Gobierno
español, no autoriza por ningún motivo al
articulis ta del Diario de Colombia ni á nadie
para hacer dudar de " la ciencia, los estudios, la
habilidad intelectual del señor Betancourt."
¿Podrá aseverarse, después de todo, sin manifiesta
malignidad é injusticia, que este compatriota
no supo sustentar los derechos de su patria
ante aquel regio tribunal, y que, por tales
antecedentes, se le debe inhabil itar para seguir
prestando sus buenos oficios en idéntico j uicio
que se ventila en Francia? Aceptar siquiera
por un momento esta inverosímil hipótesis sería
el colmo de la insania política, que desgraciadamente
devora á Colombia.
Pero al Gobierno y al señor Betancourt
no deben preocuparlos los mal intencionados
tiros de la prensa radical, tocante á la manera
como se dirigen estos asuntos de límites. Ya
el público sensato del país ha impartido su
aprobación á la campaña diplomática librada
por el segundo en España; y si hubiera necesidad
de fehacientes testimonios europeos en
favor del señor Betancourt, bastaría apelar al
de personajes políticos españoles, como los señores
Cánovas del Castillo, Sagasta, Sil vela,
Duque de Tetuán, Marqués de la Vega de Armijo,
Valera, Marqués Zarco del Valle, Moret,
Marqués de Comillas y tantos otros que han
podido apreciar en su justo valor á nuestro citado
compatriota. Hay más. Existe en esta capital
una persona, cuya rectitud de carácter é
imparcial idad no pueden ponerse en tela de
j uicio, y la cual tuvo la patriótica satisfacción
de oír en Marzo de 1892 conceptcs honrosísimos
de varios miembros del Cuerpo diplomático
r isidente en Madrid, relativos al
señor Betancourt, entre ellos el Embaj ador
de la Gran Bretaña, Sir CIare Ford, á quien
poco después su Gobierno promovió á Constantinopla
y que :\ctualmente reside en Roma.
Este in sig ne dlplomático dijo así: "Co-nozco
mucho al señor Betancourt, he observado
con atención su discreta conducta en el desempeño
de sus deberes oficiales, así como su hábil
consagración á la defe nsa de los derechos
de su patria, y puedo asegurar á usted que mi
país se daría por bien servido al tener en su
lista diplomática siquiera una docena de Ministros
que llenasen, precisamente, las admirables
y r arísimas condiciones que reúne el señor Betancourt."
Esta opinión, emitida por un caballero
inglés y un diplomático de la talla de Sir
CIare Ford, tiene grandísimo valor, y no sólo
enaltece á un hombre, sino que lisonjea excepcionalmente
el orgullo patrio.
Poseyendo como posee el señor Betancourt
tan felices antecedentes, y habiéndose dedicado
con igual tesón y provecho al estudio del
asunto de límites con Costa Rica, creemos que
el Gobierno de! Excelentísimo señor Caro obra
con sobrada lógica y acierto al conferir á dicho
Ministro el nuevo encargo de que hablámos al
principio.
El articulista del Diayz'o de Cotombz"a creyó
dar esta vez un terrible tajo en el talón de
Aquiles; pero, por lo visto, tendrá que escoger
mejores lentes para descubrir el lado vulnerable
que con tánto ahinco le busca al Gobierno.
Q)cónLca
LOS TOROS
(SEXTA CORRrDA)
Con motivo de la procesión de la Octava de San
Victorino se dio principio dos horas antes de lo acostumbrado
y se lidiaron siete buenos toros, cuatro del
Tigre y tres de Tilatá, en el orden siguiente:
1.0 El Terror, amarillo, del Tigre, bien armado y
de regular romana; habiendo dado buen juego con el
capote, se destinó para la muerte, tocándole la alternativa
al Sobresaliente, como lo anunciaban los programas.
Dada la señal de orden, tomó S7tarito los trastos,
hizo su ofrecimiento y, después de unos bonitos pases
de muleta, le dio un mete J' saque admirable, que con
diez centímetros más hondo hubiera sido suficiente
para salir del Terror>' desgraciadamente no sucedió
esto y dejáronse oír silbidos é improbaciones de los
impertinentes, que, como ya dijimos otra vez, no deben
tener ni idea de lo que es un matador; esto hizo
quizá que el muchacho se afanase un poco y entrara
de nuevo, dando un pinchazo en hueso que redobló la
algazara. El toro, como si nada tuviese, volvió á atender
á la muleta y recibió media estocada con todas
las reglas del arte, que fue suficiente para que se arrodillase
y se entregase en manos de Pipa, quien lo remató
con la puntilla y tan bien como sabe hacerlo.
2 . o El Caimán, amarillo más claro, poco dado al
juego de capote, gustando tan sólo de largas, en las
que se lucieron Manuel y Suarito.
En banderillas 10 adornó Ramollet con un par regular
á la media vuelta y otro ídem á toro parao. A¡tillo
se quedó con los palos en la mano porque el toro
no se le prestó, y el público le cargó duro y parejo
con sus si lbos y unjajá que es tiradera nueva.
3:' El JWatror.:, zardo colorao (azúcar y canela), bonito
pelo y buenos pies.
,Ra1lZ0lZet intentó saltarlo de garrocha, mas no
paso de ahí.
rlJ7illo le colocó un par muy bien y ¡1[mlelle otro
ídem ídem cuarteando. En el capote no se portó mal.
4? El Des~"1"Cstador, hosco, Tilatá, el nombre era
curioso, pues no se sabía á quién descrestaba si al público
ó á los diestros . el animalito, como todos los de
su comedero, pequeñito, pero de bonita presencia, y
tan noble y tan bravo como hacía mucho no se veía
en esta plaza.
Ramollet le salió, gnrrocha en mano; pero a Iverlo
encima, la soltó para Jarle el fam 050 salto á cuerpo
limpio je cabe,~a tÍ ml'o, que tan repetidas y merecidas
palmas le produjo. Siguió el capote por todos, sobresaliendo
Suarito, quien trató de adornarlo con su montera,
y lJla1lC1le por una pequeña co;;ida que lamentamos
mucho, tanto por la contusión que sufrió en una
pierna como por haberle tocado á él la descrestada,
que en ningún caso puede merecer.
En banderillas lo adornaron: Pipa con medio
par bueno á toro parao, después de cuatro entradas en
falso y uno entero regular, y Ramollet, con uno bastante
caído á la derecha. Todos los muchachos lo torearon
divinamente, haciéndose merecedores á palmas de todos
lados. Con este toro se dio fin á la primera parte y
siguieron quince minutos de intermedio para descanso
de los diestros.
S? El Rompe-barriga, blanco salinero, no rompió
uaa y no mereció mayor atención.
6? El l1t[(l7/tartés, colorao, malo, malísimo yeso
que mató dos soldados de la A rti llería el día de San
Pedro. Se reemplazó por un Tilatá hosco, color de
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
café tinto (el mejor de la tarde), y aquí lo que hemos
dicho siempre; el público ignorante empezó á silbar
y á pedIr otro, sin saber lo que era el toro ni si daría
ó no buen juego, como sucedió con éste, que dio un
juego magnífico, luciéndose todos los chicos y sobresaliendo
Manuel y Suarito con un toreo al alimón, que
remataron haciendo dos pedazos el capote y siendo
aplaudidos grandemente y con no pocos sombreros en
la arena ("). El público, encantado, no quería dejar retirar
el bicho para que entrase el séptimo ó último de
esta memorable función que, según la mayoría, no
dejó nada que desear.
7~ El Veloz, colomo, de no mala presencia y bien
armado. pero que llamó poco la atención por lo que
se acababa de ver con el ItOsquito. En banderillas, recibió
medio par de Pipa y uno de Ramol/et, bastante
caído.
Para los aficionados, echaron ElJlfatroz, el cual
no hizo llaa y fue enchiquerado prontico; terminando
la función á bonita hora, para tener tiempo de ir á
gozar otro rato con la octava del barrio, la cual estaba
en plena procesión y llena de buenas mozas.
Resltmen :
Tiempo, regular.
Gallao, muy bueno, en especial los dos de Tilatá,
que se matarán esta tarde ;
Banderillas, bien, en especial un par espléndidas
de Aiiillo.
Capco, muy bueno; sohre todo el ali1llón dicho;
Muerte, muy buena.
Público, poco y muy entu siasta; y
M úsica, buena, pero no se esperó al toro de los
aficionados.
Esta corrida flle seguramente una de las más bonitas
que se han visto en nuestro redondel y la mejor
de esta temporada, lo cual prueba que la cuadrilla de
Caballero es completa y de buenos toreros, que sólo
necesitan para lucirse de toritos como los que en esta
vez les sirvieron. Ojalá siempre cuenten con ganado
semejante, para bien de ellos y solaz del público, que
es sabido pára más atención en el empuje de los bichos
que en la habilidad de 105 diestros.
Esta tarde, pue5, á ver á Caballero y á SlIarito
disputarse palmas con la muerte de los Tilatacs.
CnlZGo.
(if.) ~JJ¡i'!tJ lo rega16 con un par divinamente colocado y Rmllolut
con medio regular :l. In. m.e,lia vu~lta y uno e"pléndi.to.
---------------- --
LOS SOLDADOS
~O C T Ut<\'"t)
El vienlo resuena con ay lastirnero,
SHvando estridente con lúgubre s6n ;
Su furia desatan los ,'erzos de Enero
y grujen lo~ gOl.nes \; t.:! alto balcón.
R~chinan dolientes ¡'Js viejos portales
Que en sordo golpeo se escuchan sonar,
y alota el granizo los fríos cristales
Con agrio sonido viniendo á chocar.
Silencio imponente la calle circunda;
Ya el viento agitado cesó de rugir;
La lámpara triste con luz moribunda
Mil sombras dcrramn brindando á dormir.
De pronto un sonido que viene de fuera,
Turhando á la noche la tétrica paz,
Ahuyenta del sueilO la sombra primera
Con sordo murmullo que avanza tenaz.
Alerta se inclina curioso el oído,
Ya avanza el extraiio creciente rumor;
Rumor comp.lsado, veloz, sostenido,
Cual rápido golpe de ronco tam bor.
Del húmedo suelo las piedras mojadas
Retiemhlan al fuerte, robusto .narclll:ll;
\' a suenan distintas las fuertes pisadas;
Soldados anuncian en rápido andar.
Del lecho en el fondo les oigo, callados
Andando en silencio, con sordo rumor,
Yen larga colnmna de marcha formados,
Del viento y la nie\'e sufriendo el rigor.
Su paso escuchando con pena y asombro,
Les veo la calle dejando detrás,
El saco á la espalda, las armas al hombro,
La vista en el suelo marchando á compás.
Robustos y sanos, potentes, membrudos
Sufriendo la e!'carcha, partir se les ve,
Gallardos moviendo los bra7.os nervudos,
y hollando las piedras con bélico pie.
Pre~iellto en las somhras brillar las cornetas
Crujir las correas que abriéndose van,
Yel hrillo siniestro de mil bayonetas,
Que tintas en sangre mañana estarán.
i Corlando al caballo la rauda carrera
Guiando sus tropas irá el coronel,
Mirando en la triste velada vidriera,
La luz que le anuncia que sueñan con él!
Del frío ventisco su friendo el, azote
La e.<:;pada en la tierra dejando rozar,
Se ciñen los jefes el burrto capote
y el rostro en el pecho pretenden guardar.
El uno en el seno de esposa adorada
Dejó vida y alma llorando al partir,
y oculta un suspiro con voz entreahogada
Pensando en las cartas qne le ha de escribir.
El otro recuerda que andando se aleja
De apremios y deudas., sino traidor:
Aquél, va pensando las novias que deja,
Aquél, del invierno maldice el rigor.
Los unos de envidias y ofensas dolidos
Blasfeman, jurando la muerte buscar;
Los otros, soñando con muertos y heridos,
Calculan los grados que esperan lograr.
Las sombra los cerca, la lluvia los haña
Cumpliendo severos su ingrata misión,
Los pohres soldados á entrar en campaña
Caminan marchando con lúgubre s6n.
¿ Qué van meditando? Sus nobles destinos
Cumplielloo con suerte dichosa 6 fatal,
Irán dando tumbos por esos carn inas
Durmiendo en el fango, rompiendo el jaral.
Marchando repasan recuerd os que afligen;
Su~piran algunos con hondo dolor,
y ni ciclo sombrío miradas dirigen
Pidiéndole al cielo fortuna y valor,
Alguno presiente que en dias cercanos
Su puehlo nativo de lejoo;; verá;
y ~ verle ni camino saldr5.n sus hermanos
y el plus que conserva feliz les dará.
ne ~lo ria nmbicioso con alma sed ienta,
j\f ás (le uno desea que empiece una acción,
y piensa en las glorias que el mundo nos cuenta
De humildes soldados que alzó la nación.
Murmuran algunos con \'07. apagada
nel jefe cercano que oyéndoles va,
y nlgllllo hay que piensa: H ¡Mi m~r1re adorada
Soñando conmigo, rezando estará! "
Los ya acostumbrados á rudas campaiias
Contentos cnminan pensando en vencer;
Los mozos hi~oños, leyendas extrañas
Medrosos recuerdan r¡ue oyeron ayer.
Sus pasos cort.:ldos. de igual movimiento,
Curioso el oído se esfuerza en ofr,
y al alma me llegan, y va el pensamiento
Su ingrata jornada queriendo seguir.
Les veo subiendo peladas colinas,
Bajar el pantano, cruzar el fangal,
y en sangre tiñendo sus pies las espinas
Del áo;;pero abrojo y el seco zarzal.
i\fañana en la ruda sangrienta hatalla
Caedn los más fuertes del plomo al rigor;
j 8us miembros astillas hará la metralla,
Con hórrido estruendo y en ronco fragor!
Los pechos nervudos que alientan fornidos
Caerán en la lucha rabiosa y febril,
Regando de sangre 1 0~ campos floridos
Que encharca la hor:-ible contienda civil.
De tántos que escucho marchar presurosos.
Si vuelven, á \'erlos sus madres irán;
i Vendrán muchos meno'i, los ojos 1I0roso~
Qllcn4n cncontrarlo3 y no los verán!
La., caras, que adustas. severas y rudn~
Re~i..,ten marchando del tit!mpo el rigor,
De huérfanos tristes y madres y viudas
Anuncian el hondo y eterno dolor.
:\Jarchando se alejan en pos de la guerra,
.Mañana á e3tas horas llorando e~t¡-:r:i.n,
j La patria sin sangre. sin hrazos la tierra,
Las madres sin hijos, lo::. hijos sin p:1n !
i No importa, adeLtnte! i Luz brinda el camino,
])ej mundo son ellos 13. guarda y sO!5tén ;
Que cumplan es fuerza su noble llestino,
La patria les pide que gloriali le den !
Que en ansia de gloria !5U ¡H!cho se inflama
DecJar:t en su marcha su bélico ardor.
La guerra los pide, la patria los llama,
j Ni hay má'i noble empleo ni t!mpresa mejor!
Ya !lmenglla el soniclo del p:lSO cortado,
Se extingue, ~e alejan con rálJiclo andar,
Ya le oigo á ]0 lej os , igual, compas!ldo.
Tenaz, sostenido, distante, Sonar.
La mente conserva !5US gratos rumore s.~ ~_
AlÍn suena el distante mon6tono SÓI1.
¡Señor! i Que los oi~.1 volver vencedores!
¡ Su sangre es la mía, la patria ellos son!
EUSEDIO BLASCO.
A "El Ot'den," al teJllperallte Orden le parece indecente
la manera justa como calificamos los ataques que
nos hace á diario la prensa disidente, y extraña que al que
mata, se le llame asesino; al que roba, ladrón; al que mien-te,
mentiroso; y al que se emborracha, borracho ______ N o,
el silvestre colega no concibe nada de esto y seguramente
querrá que en vez de llamarlo calumniador, á secas, que es
lo que se merece, cuando se permite tratar de asalariada,
como lo hizo en su número del 15, á la prensa nacionalista,
le digamos con mucha fineza que su malévola afirmación
es una inocente é involuntaria equivocación. Nada, colega.
nos permitirá usted llamar l_s cosas por sus nomb s, y esperamos
en uno de nuestros próximos números dar á usted
y á nuestros cultos lectores una sorpresa de las grandes,
dando i conocer con todos sus pelos y señales á su lloble
cola borador, el autor del virulento artículo SOBRE EL CABLE
DEL DOCTOR CARRASQUILLA.
Tamalanlequ e .-Hemos leído con especial atención
la luminosa Exposición que dirige el señor Carlos Jácome,
en nombre del Consejo Municipal de Cúcuta, á los
accionistas del ferrocarril del mismo nombre, y en la cual
demuestra á la vez que la urgenciadeconstruír el ferrocarril
de Tamalameque, la conveniencia de que esta obra la
acometa la Empresa del de Cúcuta y las facilidades que
ella tiene para levantar un empréstito en Europa con llevarla
á cabo. Ojalá se realicen los deseos del señor J ácome,
á quien felicitamos por su acertada labor.
POI' Cuba.-Como lo anunciámos en uno de nuestros
números anteriores, el sábado 10 tuvo lugar una velada
organizada por el simpático Club Maceo para allegar recursos
con qué auxiliar á los heridos del Ejército Libertador Cubano,
en la cual lucieroD sus habilidades los inspirados artistas
de la Estudiantina Bogotana y dejó oír su voz el
doctor Ortiz Borda en una conferencia sobre la innuencia
de la forma de Gobierno en el desarrollo del progreso, que
más que roda fue una instructiva lección de historia tomada
de toda clase de autores, que lo que menos consultó fue
el tema escogido por el conferencista. El doctor Ortiz Borda
arrancó estrepitosos aplausos del público cada vez que
defendió la libertad ó atacó al despotismo, y los merece
muy sinceros, tanto por su entusiasmo en favor de Cuba,
como por Sil empeño en introducir entre nosotros, á pesar
y contra el desgano de los espectaGores, las confernciaes
públicas, Lo felicitamos muy cordialmente.
L uis Felipe Calde rón_-Acaba de regresar de
Europa este distinguido joven que, después de ganar en
nuestra Universidad, con las más altas calificaciones, el
grado de doctor en Medicina y Cirugía, lo ganó también
de igual brillante manera en la Facultad de París, y luégo
consagró sus privilegiadas facultades al estudio de la Microbiografía
cn el Instituto Pasteur, al cual logró ingresar
gracias á la galantería con que el Gobierno francés atendi61a
petición del nuestro en el particular. El doctor Calderón,
que abrirá próximamente su consultorio médico, instalará un
laboratorio al estilo, si bien muy en pequeño, del que frecuentaba
ea París y prestará con él, no lo dudamos, importantísimos
servicios !t la cien~ia y á la humanidad. Saludamos
á nuestro ilustrado compatriota y deseamos, para bien
de los que sufren y solaz de suo amigos, que su permanCllsia
en Bogotá sea ·definitiva.
Importante resolucióll.-EI Excelentísimo señor
Vicepresidente acaba de dIctar un decreto por el cual
suspende el cobro de la contribución impuesta al café, providencia
que ha sido aplaudida generalmente
Fclicitamos respetuosament~ al Excelentísimo señor
Caro por tan justo como oportuno Decreto.
Despedi(la.-Acompañada de su bella hija, señorita
Amelia, ha partido para Europa la sefiora D~ Tadea
Trian~ de Pérez, matrona respetable de esta capital y esposa
muy meritoria del sefior doctor Santiago Pérez.
Les deseamas feliz viaje, grata permanencia en el extranj
ero y pronto regreso á esta ciudad.
Antioquia.-El sefior Gobernador de este Departamento
suspendió hace pocos día~ El Gato Negro, periódico
nacionalista de Medellín, tal vez por haberle censurado
con sobra de razón algunos de sus actos administrativos
Ó por haber principiado á combatir las insolentes diatribas de
'[ue, contra el señor Caro, vienen recargados los periódicos
oposicionistas de esa ciudad.
Lamentamos el silencio á que ha sido condenado El
Galo Negro y deseamos que recobre pronto sus derechos.
. , El Pahe1l6n Amel'icano."-Este es el título
de un periódico que, como órgano del Club illaceo, verá la
luz pública el 20 de los corrientes.
N os anticipamos á salucJarlo, deseánrlole larga y provechosa
carrera en el periodismo.
Obito.-Ha muerto h señora D" Carlota Contreras
Larrabe, matrona distinguida de esta capital, que consagró
los últimos treinta años de su vida á la educación de la ju ventud,
despleganrlo inteligencia y artividarl. Pa?, á su
tumba.
"El '.relégTafo."-Saludamos á este nuevo defen;
or de la ..:andldatura del señor Caro, que se publica en
Barbacoas bajo la Intelig~nte dirección del señor D. Ruben
Hurtado y Ponee, y le retornamos etcanje, deseándole prosperidad.
lUeclellín.- Reproducimos el siguiente telegrama
publicarlo en El Naciollalist'l número 32 ;
" Los infrascritos, como miembros de la República de
Colombia, la cual debe ser respetuosa y respetada, PROTESTA~
lOS CONTRA El. LENGUAJE PROCAZ \' CALUMNIOSO F.MPLEADO
POR ALGUNOS PERiÓDICOS bogotanos y ANTIOQU
EÑOS contra el Gobierno nacional, y MUY ESPECIALMENTE:
CONTRA EL EXCELENTÍSDlO VICF;PRESrDENTE SEÑOR
D. MIGUEL A. CARO .. ___ " ______ . __________________ _
Isuioro Isaza, GOIl~iZlo Botero Y, P,'dro S. Ecluverri,
Atilallo Rodrígue~, l11areo A. Villa Jr., Ricardo Isaza E.,
Ralllóll .J1. Pérez, JestÍs Escobar Call1pll=allo, JOta/"o , )lollto)'
a B., José V Restrepo, Luciallo Ara/lgo A .
Gt·allos.-Los inteligentes jóvenes Enrique OJarte
y Jorge Rodríguez, miembros de familias honorables de
l\1edellín, sostuvieron con lucimiento el examen pue, para
optar grados de Ingenieros civiles, presentaron el 16 del
mes en curso.
Reciban los nuevos Ingenieros nuestra sincera voz de
aplauso y cosechen muchos laureles en el ejercicio de su
profesió n.
"RevistaNaciollal."-Hemos recibido el número
3.° de esta interesante publicación, cuyo contenido es el
siguiente;
1. El Poema de! Cid, por Lorenzo l\1arroquín.-I1. JItliel"
(cuento), por J osé Rivas Groot.-U1. Estlldios sobre
Leibllitz (conclusión), por Gabriel Rosas.-Iv. Eldía de
Corplls, posía por Hernando Holguín y Caro.-v. Tierta
Virgm (juicio crítico), por L. M.-vr. Revista e,~tralljera.
YlI. A escape (traducción de Sully Prudhomme), por L. 1\1.
Vll1. Allomalüzs, por L. M.-IX. R ealidad, poesía por Enrique
W. FernáncJez.-x. Bibliografía.-x1. Ley 157 de 1897,
sobre prensa (con ti n uación l-
"La Biblioteca Popular" número 143 contiene
; Jferlllán y Dorotea, por Gcethe.
Gntdo.-La Facultad de Derecho y Ciencias Políticas
de Popayán ha conferido el título de doctor al señor
D. Miguel Enrique Esquivel.
Esquivel comenzó su~ estudios de literatura en el Colegio
Mayor de N uestra Señora del Rosario; allí se distinguió
entre sus compañeros por su consa¡¡:ración, buen criterio
y clara inteligencia. Al separarse de esta ciudad para
ir á Popayán á coronar su carrera, dejó en sus amigos el
vivo recuerdo ele un comportamiento que merece las mayores
alabanzas, y que es digno de imitarse; porque cuantos
tuvimos ocasión rle tratarlo quedámos cautivados con
su tacto noble y delicado, con su buen natural, y siempre
admiraremos sus virtudes y su poder intelectual.
Creemos sin vacilaciones que será brillante el porvenir
de nuestro condiscípulo y que desempeñará papel lucido en
el ejercicio de su noble profesión.
Reciba nuestras felicitaciones.
J. G.
Cablegt·alna.
Washington, 16 de Julio de 1897.
Ministro España.-Bogotá,
Empréstito filipino doscientos millones pesetas cubierto
cinco veces Península.
DuPUY.
HIl'RENT .... DI< EDUARDOIESPINOS .... GUZUrÁN.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Citación recomendada (normas APA)
"Bogotá: bisemanario político, literario y noticioso - N. 40", -:-, 1897. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/2094785/), el día 2026-04-07.
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