Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Núm.3G. Bogotá, juéves 1El de noviembre de 1865. - Precio: 10 centavos. Año IV'.
PERIÓDICO DE INDUSTRIA, CIENCIAS, ARTE , LITERATURA E INVENTOS.
A CARGO DE UNA ASOCIACION PROGRESISTA.
CONTENIDO.
Vi:lj." por Europa i América-Al señor José Ignacio Bernal-Coneo
de la'ciudnd-El menSl\Jero-Algo en qué pensar-Carta.h1a'o\
cllDallimonio-Consuelo de las feas i de los feos-EspirituaUsmo
i espiritismo.
---.... ..-.....- --
VIAJES POR EUROPA 1 AMERICA.
LOS INV ALIDOS.
Dn tirano; que cuando decía "el estado soi yo/
¡;lO queria decir yo Boí la Fran.cia; sino yo soí la lei,
el poder, la voluntad política; fuera de mi no h:ii
nada en la nacion oomo nacion) i por lo JIlismo y¡'
haré i desharé como mejor me plazca. .'(
Como hombre privado, Luis XIV fué un disoluto,
que abusaba de su esplcndor i de flU hermosura)
acabando por melcrse .a fanático, i firmando la
revocacion del edicto de Ná.ntes en e1 regazo de
(NAPOLEON, LUIS XIV, l'1ELSON.) sus concubinas. Relajacion de costumbre;; i piedad
Este hotel. d.¡J ~.aris fué comenzado por Luis católica mui propias de un monarca español, pero
XIV en 1671 1 termmado tres años despues con el inesplicable acaso cn un rei del temple de su alma,
objeto de que sirviese de ret,iro a los soldados muo i en un hijo de Ana de Austria.
tilados en los combates, como mui bien lo dice su Sinembargo, Luis XIV mereció en vida el titulo
nombrc, i como lo esplica la inscripeion latina que de gra1~de ; i es lo cierto que bajo su reinado brise
ve en el pedestal de la eSLatua ecuestre dc su liaron en.Francia las letras, las artes i las armas,
fundador; a saber: "Luis el grande en su real diosas las dos primeras de la civilizacion, némesi,s
ID1lDificeneia, ha fundado este hotel para asegurar de las pasiones la tercera, En torno de Luis XIV,
para siempre 111 suerte de los viejos soldados:' como los astros al rededor del sol, brillaron Condé,
La fachada de los Inválidos cuenta 133 venta- Turena, Catinat i Duguay-Trouinj Colbe1', adivinas,
i su cúpula es una de la mas hermosas de la nado por M azarino" i que enriqueció a la Francia;
ciudad. i Corneille, Racine, Moliére, . La Fontainc, Boi-
J",a iglesia de este viejo edificio es notable, bajo leau, Bossuet i Fenelon, toda una pléyade de
el punto de vista profano, por el gran número de literatos, quc apénas han podido igualar en la
bando.as cojidlls a los enemigos de la Francia sobre posteridad Chateaubriand, Rousseau i L amartine,
los campos de batalla (los pueblos conquistadores quedando algunos de ellos Bin rival en el ircuito
como la Francia, llaman sus enemtgos a los que frances.
defienden sus del·echos i .sus hogares, como los han Con envidia i ' sin grandeza propia, no se puede
defendido ultimamente los chinos, los mejicanos i contribuir al desarrollo i al lustre del j cnio; es
los arjelinos) i por la tumba de Napoleon 1. Esta por esto que Luis XIV llenó la Francia de hombres
tum ba está construida a 6 metros de¡Oajo del nivel grandes. De otro modo no habria tenido a V 01-
del sucIo, en el centro de un círculo de 22 metros taire por historiador, ni su siglo se llamaria el 81g1re por el homb.re, D0 mllte ruido en el
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282 EL MOSAICO.
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mundo, no conquista fama inmediata, no hace enloquecer
de admiracion. '
Viene Colon al mundo, viene Guttemberg, viene
Fulton, i nadie les hace caso durante su vida.
Canta Homero, i no hai en su misma patria quien
arroje un óbolo a la mochila del bardo mendicante.
Ofrecc Milton en venta el " Paraíso perdido,"
dictado en su vejez a sus hijas inocentes i bellas
desdc el fondo de la eterna noche en que lo habian
sumido sus males, i solo hai quien le dé por
él cinco libras esterlinas; pero se levanta una espada
ávida de sangre en cualquier rincon ~l
mundo, i la vierte, i no se sacia, i todas las manos
tiemblan i aplauden', i jime el arpa cn las man~s
del poeta, cruje el mármol al golpe del cincel, se
encumbra el bronce, i resuena dondequiera el ha,
sana. de la admiracion.
No parece sino que la humanidad sc compusiera
de cobat"desl
He ahí todas las ideas que me asaltaron a la
vista de la estatua de Luis XIV a la entrada de los
Inválidos. Estas mismas me habian resbalado lentamente
por el cerebro al acercarme en Lóndres
a la tumba de ese monstruo de los mares llamado
Horacio N elson.
Qué hizo este hombre?
Teñir de sangre el océano, i destruir dos veces
las 'escuadras francesas: una en Aboukir i otra en
Trafalgar; allí abaleando unos buques inmóviles;
acá despedazando una marina abandonada por un
aliado cobarde en la ocasiono Antes de eso Nelson
habia asesinado a N ápoles por con ten tar a una querida
salida de la hez del vicio i traidora al himeneo
ia todos los afectos; sinembar~, la Inglaterra vió
en vida de N elson un dios en él, i en muerte la reli·
quia de todas sus glorias. N el son es mas grande que
Juan sin tierra i todos los buenos reyes ingleses.
Por qué? porque la púrpura de la sangre es mas
grandiosa a los ojos del vulgo, que la púrpura
renombrada de Tiro!
En estricta moral, Nelson no era un hombre
honrado. Repudió a su mujer sin causa para ello,
traicionó la réjia hospitalidad de lord Hamilton,
se postró a los piés de una prostituta, a la que regalaba
cabezas. en vez de tiores, obsequio digno
'd,e una hidra enamorada, i los mas grandes he'
Ch08 de su vida van acompañados de horrores i
destruccion; sinembargo, su gloria será inmarcesible;
Albion se enorgullece con su nombre, i la
Francia tiembla de rencor a su memoria como a
la memoria de W ellington, ese poste fijado por Dios
en la mitad del camino de Napoleon, para que se
estrellara contra él en el crepúsculo de Waterloo,
como se estrella el águila en la noche contra el
pico saliente de una roca en los Andes.
Pero me aparto de mi objeto.
Inclinado largo rato sobre el pasamano que rodea
la tumba de Napoleon, no sabia qué pensar,ui
en qué creer! Ninguna historia mas interesante
que la suyi;t; ningun l:frazo mas poderoso, ninguna
cabeza mas privilejiada. . .. Todo se lo habia debido
en el mundo a sí mismo. Habia jugado con
las coronas de Europa como un charlatan con las
holas májicas. Habia caido como 1011 dioses del
( Olimpo; i de la poesía de la grandeza habia pasa-
110 a. la poesía de la soledad en el infinito, como el
alcion que, rotas sus alas por la tempestad, espira
en la pfaya mirando con desden el océano, i sonrienao
al sol, cuyo disco le ofrece un trono en el
espacio.
El hombre que lo habia sido todo en )a tierra,
ya no era nada sobre ella!
Yo me sen tia acosado por mil ideas diferentes;
i, reflejo de lo que pasaba en mi alma, mi mano
trazó en una hoja de papel los renglones siguientes,
que el hombre llama versos, i que no son sino
las voces del espíritu cuando habla directamente
con lo que no es ruin ni material en la naturaleza.
l .
Aun llena el mundo el eco de tu nombre,
Aun en pié tus estatuas
Bn ríjida columna
Se elevan a los cielos,
l en los foros p"egonan tus hazañas I
Marengo vive, i AusterJiz, i Jena;
1 el a ve de oro que siguió tus pasos
Desde el palacio de san Luis al Volga,
Al Nilo, al Arno, i al indómito J~bro,
Aun estiende sus alas
Sobre Paris hermosa,
l su uña de jigante,
Del rayo armada, por la Francia vela I
TI.
Solo tú no eres mas, átomo frio,
Ceniza esclarecida l ....
Tú, a quien viniera estrecha
Del orbe la coronal ....
l hoi te basta una tumba, do no llegan
Ni los rayos del sol, ni la armonía
Marcial de las batallas, cuya música
Amó tanto tu espíritu, i que fueron
De sangre i gloria el trazo a tus pisadas.
III.
¿ Qué eres en ese féretro encerrado?
De un césar la reliquia?
¿ O nuevo Pl'Ometeo,
De tu tumba a la lápida adherido,
Rota la entraña por la parca fiera,
I de la esq,uiva Eur9p,a el blando talle,
Ceñido en ciutas i guirnald'as de oro,
En otros brazos q, ue los tuyos viendo?
IV.
Do está ahora el alma que animó tu cuerpo?
Tu jenio sin segundo?
Tu YOZ, eco de gloria?
l tu mirar de rayo?
¿De Albion, el puñal lento, en Santelena
Mató todo eso en ti, i boi no. Eli'es nada,
N ad" en la eternidad, nada en la vKla ?
¿ 0, dios' viajero, has vuelto a las alturas,
I entre los astros i las nubes vives ~
. V. Responde, sombra I de ultratumba el habla,
Deidad aclaradora,
Del bardo errante el estro
Llenará de armonía I
Levanta la baldosa que te opriwe,
1 la imperial cabeza coronada
De Carlomagno con la insignia augusta,
Vuele a mostrar al mundo, eomo muestra ·
La tempestad el rayo entre sus senos t
VI.
A tu voz de victoria las lejiones,
De Marte en el terruño,
Se juntarán de nuevo,
1 hasta do mllere el dia
Irán contigo a encadenar lainoche I
Temblará Albion, la Rusia enlre sus nieves,
Ocultará de nuevo la cabeza,
r la Italia jentil, vestida en flores,
Vendrá a tus pies, imitador de Breno I
Vil.
Mas si ores solo un cráneo encarcelado,
Una momia e.n ruina,
Mas feble que la espada
Oon que heriste al mundo,
Piérdete en el regazo de los siglos,
Polvo que ha vuelto al polvo, miéntras, triste,
El poeta incli::13 su cabeza, .¡ duda,
Llora i ensalza tu renombre inmenso,
Sobre las cuerdas de'impotent~ IO'a I
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EL MO~AICO. 283
El poeta habia cantado, es verdad, pero el hombre
dudaba aún. ¿ Qué idea lójica debe producir
la vista de una tumba como la de Napolcon, aparte
de la idea de la gloria mundanal?
Por qué la obra dura mas que el artífice?
¿ Por qué el pensamiento del hOlDbre se hace
derno; i el cerebro de ese mismo hombre, crisol de
ese pensamiento;se rompe, se pulv~riza,desaparece?
¿ Por qué Ciceron vive en 'Sus virtudes i en sus
arengas, Fidias en sus mármoles, Murillo en sus
víl'jenes, san Vicente de Paul en su piedad, i no
se encuentra ya un átomo de sus cuerpos ni una
chispa de la luz de sus espiritus ?
¿ Es la tierra un volean que lo ha de devorar
todo?
¿ Es la eternidad una quimera, una fantasía relijiosa,
o un sueño del orgullo humano?
¿ Es la muerte el principio de la verdadera vida,
O el IWn plus ultra del hombre?
¿ Cabe igual destino posterior, o no cabe ninguno,
al cenobita que pasa los dias i las noches al
pié de la cruz, exhalando su alma en oraciones al
Señor, que al bandido que mata i roba en los caminos
públicos?
¿ Tocará la misma palma a Mesalina, que a la
vírjen vestida de blanco que ofrenda la pureza de
su corazon a Dios?
¿ Se estinguirá. del mismo modo Píndaro que el
cabrero que se embrutece con su manada?
¿ Este N apoleon, ayer rei, ayer vencedor, ayer
Júpiter de los tronos, no es hoi nada? .... Sus
lejiones se han muerto como él? ¿ Su cetro no es
mas que una curiosidad de la historia-?
Sí! yo quisiera saber todo esto; quisiera saber
si hoi no es mas que un pedazo de tierra en el
mundo, i nada ante Dios; o si existe mas allá de la
atmósfera de nuestro planeta, i fué recibido en el
dintel de la eternidad por la sombra del duque de
Engbien!
¿ Quién desatará este nudo de las dudas i de los
misterios eternos? ¿ Quién den'amará, créandola, la
luz sobre estas' sombras al parecer impenetrables?
El hombre, que juega hoi con el fuego, la tierra
i el océano; el hombre, que ha suprimido las distancias
con los ferrocarriles, i hecho viajar la palabra
por sobre los alam bres de los telégrafos, suspendidos
ora en los aires, recostados ora en el
lecho profundo de las aguas; el hombre, en fin,
que modifica, cambia i trasforma la naturaleza
primitiva creada por Dios, i que amaga trepar
hasta el sol i dar alcance a 108 cometas en el espacio;
el hombre, digo ¿ permanecerá pálido, ignorante
i estúpido delante de la tumba?
Cierto es que la fe da la conformidad, pero
tambien pone la mano delante de los ojos. La fe
cree, pero no investiga, ni deja investigar .. Opuesta
a ella, la filosofía, semejante al escalpelo del materialista,
no se detiene delante de nada; pero en
mas de seis mil años de estudio perenne, no ha
avanzado ni un punto en sus trabajos, perdida las
mas de las veces en un círculo vicioso, o despeñada
en el absurdo o en la incredulidad.
Creer no es saber; dudar no es filosofar ¿ qué
hacer entónces? Inclinar la cabeza i reconocer en
los misterios impenetrables de la tumba, una lei
soberana del soberano Creador! La fe al ménos,
es un bálsamo para el alma; la negacion es solo
la tortura de los demonios.
.. ¿ É~~ 'Ñ ~p~ie~~'~~ h~;~br~ 'c~~~~ t¿d~s' io~ ·o·t~·¿~,
o un hombre privilejiado, providencial, ajcnte de
Dios sobre b tierra?
La segunda parte de esta pregunta tiene para
mí todo el l'idículo de la impiedlld; mas calo cierto
que la especie empieza a proferirse, a ganar
terreno, i hoi mismo un emperador literato la lanza
audazmente al público en su pr610go de la vida.
de César.
Quiere decir que volvemos a los tiempos bíblicos
i al pueblo cscojido de Dios, i que este sigue
nombrando jenerales i unjiendo reyes. Quiere decir
que la humanidad necesita de cuando en cuando.
de enviados celestes para meter cicrto 6rden en
sus negocios políticos.
La idea no deja de ser curiosa, aunque falta de
novedad.
Mas ¿ cómo alía el emperador cristianísimo, el
tlmpcrador que se ha impuesto la obligacion de
servir de guardian al papa durante los últimos
quince años, el hecho de la mision providencial - que el diablo es a veces bien discr~to, bien razonatradas
que han visto, estudiado i meditado largo l. b1e i sobre todo, bien ¡noral, o l\dmitir que tam-tiempo
una cosa, será siempre, cuando no una prue- bien hai diablos buenos. , -
ba, a lo ménos una presunoion favorable, conside-
I
E. ORJUELA.
rando que esa cosa ha podido llamar la atencion ' I (Continuará.)
de hombres formales, que no tienen interes alguno ~~~
en propagar un error ni quieren perder su tiempo 1 A V 1 S O S •
en bagatelas. ,. ----:-.:-------------:-:---~=_
« Hai algunas objeciones mas especiosas, en:· ap.a,-, e o LE J 1 o
¡iencia a lo rpéno.s, tanto porque son sacadas de In. , S T L G •
\)bservacion, como porque son hechas por pcrsonas DE Al:< UIS ONZAGA.
graves. . 1 CONT~NÚA sus tareas este estableciI?iento desd~
" Sácase una de estas objeciones del lenguaje de el dla 2 ~e enero de 1866, en el ~lsm~ local 1
ciertos Espí,ritus, que no parece digno de la eleva- sobre las mIsmas ba)3~s que hasta hOl, abl'l~ndo alcion
que se supone a los seres sobrenaturales; pero gunas clases lOas.
recorQando lo espuesto en el resúmen dc la doc- Bogotá, noviembre 10 de 1865.
trina que arriba hemos presentado, se verá que DOMINGO MARTÍNEz.-3-1
los Espú'itus mismos nos enseñan que ellos no son ~
iguales ni en conocimientos ni en calidades mora- A DE "E)..~!~~
e ,..\.. I>.PN\rA
\ll') t.N~\.
~iiCP. l • 01tCA.
____________ ~ ___ ~ ____________________ u ~----------------
Citación recomendada (normas APA)
"El Mosaico - Año IV N. 36", -:Bogotá: Imprenta El Mosaico, 1865. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/2093666/), el día 2026-04-01.
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