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PERIODICO DEDIOADO A L A LIT E n A T U R A .
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= • - e e __ =a 4 1 - --
Serie IIl. BOgot(L, 10 (L Abrjl de 187 . Número u° 1 .
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A~DEI
•
EL COQUETO.
Opinamos con nue,tro Emiro Kastos quo no
sou admisibles ni el nombre ni la especio. o
el nombre, por no comparecer on los dicciollarios,
por ser tan insonoro y pOlO carecer del paImporte
del uso, "aruitro y norma del lenguaje."
Coqueto! eueu:\ tan mal como costurero,
ctp la Il citador, 1:erduZero, y tantos otros nom bres
que no comportan el género nJasculiuo. No la
cspecie, pOl'!lne la simple enunciacion Jo tal vocablo
do picrta ideas do fal ía, do infelmia, de
engaño, cosas por cierto no IDUy simp:iticas á
gentes do :llguu corazon.
Di culpas tieno una coqueta para cohonestar
su (,flcio. Si cfcudl'iilalllOs las C,UUS\S que la lnuzaron
en bn rcsbaladizo tc rrello, uaJl amo fdglLnas
bn.stalltes á haborla. hocho pl'rder 01 juicio
y mirar con pocn. esti macion su dignidad: ya
es un "il engaüo quo 111 hizo escéptica en amol';
ya uná pasion tan real y profunda como mal
comprendida.; ora cicrta le e tl1ra~, demasiado
tra.'lnrentes, que sus incautos rap'is no lc vodaroll;
ora la a islencia fostinaua á los bailos.
E"ta' y otras Uluchas cosa, qU.3 d ejamos rtpunt:\
da ya en " La coqucta," son las qnC', lenta y
solapadamente, van f,tlseando 01 cal''lcíer do la
mujer. Mas, el coqueto ¿ qué disculpa podrá
aducir on dofensa de sus vilos .Y cobardos procoderes?
Ninguna al m óllQs' rncional.
-E:! de'cit', xclamad, aquí Lisímaco, ~i es
que los delic,l'los ojos dc IJisímoco sc dignan
p l' por sobre r.ste al'ticulej n, t:Jn 1I '1 bre de
VOCAS almiu:mtdas y do cOlleopti1l0S p el'fumados;
es decir, que lo,> varone 110 sufrimos tnlllbien
infumes engaños, y no S01l10S víctiUlrts do In. perfidia.
de las mujeres?
-Poco ri. poco, señor, )' que no haya nojo.
Todos en esto mUlIdo mentimos: yar01l0S y mujeres,
viejos )' 1Jt0zo~. Mus hay engaños de en·
gaños. Con el fin de vbudol' sus comestibles,
miente do varios moclos el infeliz labrador, 'luien
despucs de 1111 "iaje largo y penoso, npénas si
logl·al'.í. g:lnar cual'ent,l c nta\'os; pero esas
mentiras son di culpables, atendida la necesi\lad
011 que de emplearlas so vo 01 infeliz. Y miento
el opulento comerciante, ni ponderal' Jo oscogido
y fuerto de sus telas, )' 01 ulto procio ri. qUb
él las tomó: esto no tiene discul pu, pues nada
significan veinto centavos para quien maneja
gruesos cl'pitales. De igual manera, es discul·
t • .._ .e. •
paLio el quo so '\0 obligado á meter mentiras
par(b s ~!c{(r urdadcs j pero no lo es quien enga.
ñu tan solo por brgaiiar. Así do la coqueta y del
coquct , Ella, débtl, aislada, obl'Llluda por la
esclavitud :i. que la someto 1:1 sor::ieclad, llJionto
amor por di~traerso. por aturdirso en el torbollino
do las pa~iOl:cs, ya quo llu(b sél'io halla quo
pucda serv il' de p:ibulo :\ su corazou, sediento
de nf(ldos, eOllJo lo esbí do lluvias un to tado
arenrtl. liras, 01 h ombro, (Jtle cs fu erte, que os
librc, quo es el d lloilo y ¡¡eñor do la l:iocietlad,
ni'Jgun moti\'o tiene que Jo impela :í. manejar
mOlledas fal sns, :í jugar con un pobl'e corazon.
l~lg(¡rase tal vez la coquetrt, en sus lúcidos lntel'l':
tlos de reflexioll, que á fuerza de sondear el
oeéno del amor, p(!dr:í tropozal' con el tosoro
anhelado. El va ron no tiene necesidad dc audar
en adivinanza", pues es liuro de fleclararso
cuándo y con 'luí n á hien tcnga, y de retil arse
en siloncio y sin 1 menor menoscabo de su dignidad
cuso de algunas helad IS éalabazas.
Concíbe~e muy natural el que b m'aña fiendn
sus r ed os con el fin do atrapar los animalillos
Illle Vrtgall por los aire~, olomento quo no os el
dn lb; l11:.IS e l Jeoll quo armara aeeclwuzas y
tendiera lazos :í las alimañas quo I'Ua(Ltll por
ahí cn la montaña, procedería como un iaf me.
El leon atnca, ucslruyc, elevoru; pero n o es
al e\'oso.
La coqueta se merece muchas vocos el hOll e:nnjo
debido {~ la elpgaucia. Om l'orn:í ntica como
una ninfa de Jos bosques, sus ojos m elancólico.
y p onsati\'05 se elevan al espacio, J, hume ·
docidos tal yez, r o,'eIan telll pestades en 01 almo.
y oloadas en el COl'nzon: ora altIva, yel'guo su
C'ahczo. como una 1'cin r odúatla ele su corte, é
impono l' 5pe1.0 y sUlIlision Sea (' tudio, sea.
fingimiento, soa lo quo so qUiOl'll, la co lupta 11
á las vecos obel'ana'uente ellcantanJnrll. Y del
sailor coqueto qué so puodo d ecir ~ lIorrores y
desvergüenzas_
Lisímuco cree poseer atractivos irresis tiblrs.
L'1. i nI atolondrado jóven con
un entusiasmo fl·onético. El ompezó entónces
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242 LA TARDE
ñ parar mientes on que era eleganto y por doma
s amable.
Reliróso de la solterona, y ~o dirigió:\. nna
niña que por prim 9 1":1 v ex a i -ti:t :L II n b:1ile:
colpgiala r rcio n de e nfJnlelndn, avecilla npénns
salida del ni do. El que epa que nada hny méDOS
medit:H.lo qne el sí do tilla muj o r .. tmuida
p or el I,r i mer zUlllbi rlo social qu e ll cga á sus
oidos, pues ella no busca todavía amor, sino algo
que haloguo su vaniJad, eompl"enuerá porqué
Lí. ímllco fué pOl' segunda \'ez acogido cou eulu~
iasmo. Entó llces si que se envalentonó nucstro
nmartelildo ninfo. o se diga sino que ~e admiró
de haber i\' ido tanto tiempo s in saber
quien era, como aquel Hljeto {ne al fin ue u
"ida caló en la. cuenta ue que en toda ella habia
bablado prosa. Al'móso entónces ue PUlit ¡t
en blanco, y, más re ue:to, ensirui -mado y creido
que el hidalgo mancheg0, nuestro recluta d e
nn taño ée convirtió en un im pel téni co liuiadol'
de bs batallas dc Cnpillo.
Por de contado que IJisimaco es ignorante,
pues un poco do ciencia es tan antipática á los
cupidillos, como el llgua al gat(), COlla el airo al
pez. No obstantC', JUUlas ::;0 s rnolllil'a, como
creían lo , pngm s que lo. dioses no castigaban
l os perjurios de los amantes? •
Tem¡>l"IlTlo que larde, iufeliz ! se lc prcso ntar:\
lo seri0 de 1\ "ida: veráse obligado :t pensar en
d porv e nir: ser.tir¡i. necesidad tlo !\Ul:)r , y v o lved,
con tri~t ez a los c.jns hicin 103 hogares felices:
ver:\. acercarse, sola. y helada I.L vejez, y
clltónces, ineapaz ya dc virtud y omo1', sentirá
su mano asida por el fria esqueleto del escepticisllJO;
y no tendrá, al revolver u su pensamiento
hñeia el pasado, ni una aola df\ ea3a sati~
f3eñOl', no estás aquí?
De este rO('Ínto i oh quietos moradores r
Cnando lo . noche el mundo os ocultó,
r. No oís ecos del cielo arrobadores,
Como en los montes do Israel 01'Ó?
¿ N C) ha beis visto los coros de los cielos
A vuestras sacms cúpulas bajar?
¿ No ois ro. gados los mundanos velos,
)~l canto do los ángeles sonar?
En vano el alma escucha, ve y adora?
:Muro férreo entre tien'a y cielos hay?
¿ Vuélvese en vano á la. celeste aurora
Vuestro ojo q\\e la busca sin cesar?
•
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LA TARDE 243
Dios I poro. alzarse ñ. do tu voz lo llama
Los astros ti t'ncn C:\l'ros de zafil',
y alas el ave quo tu ardor inflama ....
Aj. nuestra alma. podrá sólo g ellJir ?
Alcen su YOz y aphíquente los santos,
El i n cioll~o tic! mundo os In. orac100.
No otros pecadores, solo Hautos
Podemos derrumar en expiaeion.
J. J. BonD.\.
-
EL ALFILER.
Nada h:Jy tan pec¡ueiío, tan COl11un, tan bara·
to ni tan neccsario co'."o un alfilor.
Es el salvador de las soluciones do continuidad,
sufridas p or el trajo Jo lino. hormosa en 01
vértigo de un \"als: él su tituyo on <:l celil.Jnto
á la JUallO de la espo a q 110 dp.bia rcponer el boton
ausentl', y i cuüntas yoces el pudor de lllla
vÍI'gen no pende do la soguridad do un alfiler!
Múltiple en sus servicio:, lo es tamI.Jien en su
significaciolJ: un alfiler en el cuello do un hombrc
dcnuncia soltoría; on la f,llda do una mujer,
descuido; en el pecho dc la misma, cundor.
De:::pues de todo, tieno nuestro mueble su número
ca Lalístiro.
Tiembla, lector, cuanto tu mujer te diga:
-Voy á ponerme do 'Veint icinco a lfileros !
" , ,~ * •
No Eé desde cnando data cn el mundo la aplieacion
del alfiler; pero no es peligroso asegurar
que úntes de que las flllldiciones europeas nos
regalasen elliliputicnse invento, la humanidau
recurrió á. los zarzales en busca de alfilercs !
Hay ciertas cosae intuitivas en nuest.rn es,
• peCle.
Cuando Adan y su co.,ti1\a salieron de la oona
vita, dicr la Bibla. quo utilizaron las hojas de
higuereta.
Adan se hizo un mandil, y Eva un Pl'./¡:
El libro do los libros estuvo defi'.!iento al dar
cuento. del primor lw.oillé de nuestros primeros
padres.
Ese pu.fly ese mandil debit3ron estal' sujetos
con algo: las cintas eran cx6ticas en el paraiso ;
los botones debian ser invento do la. qUil!CUlljésima
generacion, ¿ con qu6, pues, so adhirieron
y compactaron las hojas jeneeiacas? ¿ Seria
absurdo sospcchar q uc teniendo en torno la pi imera
pareja racionar millúnes de millones de
espinas no lns utilizaran, atormentada como estaban
por el grito de su conciencia?
i Cuánto no hubiera. deseado Adan tenor una
docena de ulfilel'es !
Reis? Ya os oigo. ¿.(lué relacion, gritnis,
puede exi~tir cntre 01 :llfiler y la conciencia?
Error, lectores, error, ¡cuántos dc los que por
ahí andan llevan la concienciu prendida con alfileres
/
...
>1< ...
El alfiler tiene algo de oomun con ciertas entidades,
Es preciso darlo on la cnboza. para que punce.
.~,. ** ,
- Un papel imprcso ~uelEl ser 11('sndo cuando
os t.í en prosa , y soporíftl ro cuando en \"orso.
n pn pel se llauo dese. porno 6 n tell'Ol'iza: ó
es un recibo.
Un papel do nctOl', aunque sea dc una. página,
su elo que¡lnr deshojado.
U 11 pa pel do III Ú ica, clásica ó no, os una coleccion
do geroglífieos para todo el que no
¡;olfea.
Un papel . ~ue usted
acaba dt3 decir. E~e paso me l'eCOnel11tl e~ter~menta
con usted, y adamas le grangea. mI est~macion.
Toq,ue usted la mllno; yo lo he olVidndo
todo.
y en señal de paz le tendió una mano que
Dubreuil so apresuró á tomur y estrec!Jar fuertemente,
-A, i es como uu hombre gulante repara sus
faltas, repuso el CUTa. Pero hablemos de otra
cos:!. 1\1e ha dicho ustad que su padre era su~oficial
de dragones. ¿ I ube usted en qué reglo
míen tI) ?
-Rn 012, o
-Era precisamente el mio. Yo he conocido
mucho {1 su padre. . .
Al mi~mo tielllpo se levantó el cura, abno una
gil beta, sacó una carta de un carton y se la. alargó
al jóven diciend'O :
-Iré aquí lo que me escribió cnanuo yo estaba
on Argelia de capitall de estado mayor.
En aquella época habia dE'jado los ~rago~~s para
seguir ¡Í un genoral amigo 09 mI fUlllllla quo
deseaba tenerme:í su lado. Entónces era. usted
mn.v niño. Tome usted y lea. .
Valentin tom¡) la carta, le echó una rápIda
ojeada y exclamó fuera de si :
--Gran Dios! usted es 01 capitan ......
-Chut! Yo soy el cura de San Roman.
-El hombre :í quien mi padre más amaba
en el mundo. Ah! j señor, cuánto he buscado á
usted!
-E inñ.tilmente, ¿ no es verdad?
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- LA TARDE 245 •
-l Quién h1\uria podido creer? Amigo mio, estoy contento de ti. E t~ bien,
-'fuI yez SCp:l. \I~t ,~ cl algllll dia las razoncs mu'y Lien. Ahora yeamos por qué casualidad te
que han producido eso c:\Jllltio quo cst:í u. ted hallaR en este país. uéntnme tu . aventuras.
vi(,!1; yo
-j Señor cura, carta por carta! exclumó Va· le reprcndia :í meuudo ó I1lns bioD lo predecil~
lcntin Rrrebatado de gozo. lié aquí la reRp uos - quo e mntal'ia. .
ta de usted: Lt traigo siempre conmigo. Y sao -Su prodiccion "O ba renlizndo por dosgr¡¡ela,
. cando del bol ilIo una. cartera, tomó UII p~pel y repuso Valentin. :Mi padro fué pl'ecipitnuo eu
l)l'incipiú :1 leer: \lila barranca con su caballo, y le retiraron muer-
"Mi bravo y fiel Jorge: To llgradezco infini· te) con el l11)il11al.
to las buenas cOsas que IDe dice .. Deseo urdien· E~o. pér,lida, adamas dol dolor que nos causó,
tementc, como plledes creer, el hallarlllo en produjo una grnn<1e revol ucion e1l nuet>tra pemedio
de tu familia, volvel' :i .or :í. mis nmi'\ :í ]")a1'1s en:plo~do 011 un
por haberle sneado dp, las manos do HUI' tros 1l1lnlsterlO, lo escl'lb;() que me ?n\'H1se a. H? lado!
soldados tÍ quienes habia hecho mucho dano, y asegnl':íncloJo que RO Cl1Cnr?nrH\ ele t.ermm,ar mI
CII.\'11. cólora temia, 110 sin rclZOIl. Oreo q\lo es un edl1c;lClOn y de ayud.arme :t hacer r~lI su:rLo:
talisman, yo no lo ahibuyo grnnde virtud, y . Ml n:~clre, quo ','el¡t con pena 1111 aficlO.n A la
Bolo deseo 'lile conseno á tu hijo en bueD!ls VIda llll]¡t:ll', ncepto con m.ueho gusto, Cleyendisposiciones
hácia mí. ..... " 00 q~e. aque.l Hel'l:\ un m~ulO de lanznrmo e.n.l¡t
Al llegal' aquí, 01 jó\'on metió la mano en su ndllll~llstraClol1, tanto mas P~\·q.ue I~s ~e.rv.lclo.S
l)echo y soeó una meualln do oro colgado. do un el.e J1\l padr? me dab~~ un ~1t.ulO, ) pO.lq~e la
cordon met,:ilico, en la que estaban grab~dos al . ClI'?UnstanCl:l de ser hIJO de "lUda me eXlUlla de
gunos caracteros árabes. qUIntos.
-Aquí ostá este tali man, usted lo ro conoce, Lo. idea de Yel' la capital no contribuyó poco
¿ no es vel'dnd? He pasado dias bien malos de :\. hacerme d cil ¡\ los deseos de mi madre. Cuannlgun
tiempo ae;í, pero jamas he querido des- do llegué :í Paris, mi tio me hizo terminar mis
haeormo de él. Hoy lo aprecio más que nuccn, c~tutlios y la carrera de leyes; lU0go, guo.ruan.
pues~o qllo me h:1. he('ho hallar al mejor amigo do otro destino, mo puse á trabnjar en el estudio
de mI padre, al que do hoy on adelante espero de un Ilotario.
que hará para mí sus veces. Preocupado do un vivo l1esoo de \'el' tÍ usted,
El cura no pudo ménos de reirse, hico inunita diligencia.s paru sabel' su parade-
-Segun 01 modo con que ha operado, dijo, se ro, pero en vano. Solo supe on el ministerio do
ve bien que es un talisman {1I·abe. la. Guerr::l. que usled habia dojado el servicio, y
, r e, decla r é <111 y o n o t e nia ni ngun a n oco - Hua co ba r día ata(' ar :i. un tr a j e , cu nndo 11110 s e
s ida J de q ue p ~ r ticse co nmi go su r eu t a, n pé na figu ra t e n o l· que hA.U ér se l as c o n otro quo e s m ás
s u fi c i e nt e p a ra d la mi \U n. Y o t e ni a b astante;; u ébi l.
c o n oci d os , frec u e n t :lb:l la s oci o d a d y m e a cog il:1 n A q u e l n. qlli e n s e diri g ían o s tas fulminante s
bi e n. p a l a bra:" b a j ó la c a b e z:t un m om e nto, y lu e go
E n ese iu te rm cd i o llegó la r e \ 01 \l ci on d e F e · l e van t ñ nu o la co n orgull o \lij o :
br r o . E se ae on tet imi e nto e x a l tó m i ima g inn- - C r e a u t e d, señ ol· c ura, qu e , presc indiendo
cio n, n atu r al me nte i nc li ll ad a :í, lA. s id e as r ep u- d e e t a o cns in n, s iempre me h e c onducido c o mo
b li ca n a s . Fr rc u e nté l o s cl u bs , habl é e n fl 11 0s y h o mbr e u e h Oll o r.
fui mu y apl a u d id. Al g un o ami go s me a co n se - --Prescindí enJo ele e sta ocas ion y ele las jurj
a ron qu o e scrib ioso e n un diario y uo tuvi e ron n ada s u e Jun io, r e pl icó el c ma. para creftrs e una
-~Ie has d ich u qu a h a bi as uad o pru e ba - d e oe3 s ion 1:1 0 f urtuna. De cididamente, la sociedad
v a lor, in te rrumpi ó el cura, y aun no m e has lla- nec es i t a pr;)lj t a s reformas.
blad') d e e lla s . 1. S abo u s t ed , s eD o r cura, uijo sonriendo Du-
-Ah! iba :~ d ecírs e l o :í u s ted, porque e s t oy br e uil, qu e habla u ¡¡ ted como un vel·dadel·o remuy
d ecíuo :i. no oc ultarl e nad a . He c o mbatido publi<'Uno?
en las barrica das d e Junio. _¿ Y qui é n t e dice que no 10 soy? l'eplicó el
-Des di chado! excl a m ó el cura retirando su cura. S o b que yo no ohiclo qu e r e presento la
silla. u n idad, y no trato d e p e sa¡· c o mo ciento en la
-'re nga u s ted la bondau ue escucharme has - balanza. Yo no t e vitupel·o tus opiniones reputa
el iln.; yo a ce p t o de ant emano todas sus re- blicnnas; t a l vez abundo en ellas; pero mi opiconvenelOne
~ . niou ha sido siempre que los demócratas de proY
continuó mióntras que el cura le miraba fe s ion son l ¡~ plaga de la República. Esos seño-con
cierb indignacion. res no comprellderñn nunca que la República
-Usted ('onoce el resultado de, esas fatales es c o mo 1 ... razon, que no puede subsistir sino
jornadas. D esde esa é po c a mi po s i e i on fu é cada por la dulzura, y que la violencia la mata i no
vez más precaria. Par,l vivir y SOCOITe1' á lUis comprend e rán jumas que, aun paro. d e fender
amig o , vendí :i vil precio la mayor parto do lo sus d e re chos , 110 debe uoo aportarse nunca de
• qu e p o~ ela. sus ucbercs, qu é digo? es cometer Ul~ ~l"Ímon
En fiu, cl13 d e Junio último acab ó do arrui- introducir el desó rden y la guena ClV.] en el
nar nu es tra COSA.. Des do en t ó nces mi p e rmal1 e l1· c o n tro d e su patria, SUl cualquiera la causa qu.e
cía. en Paris t e nia sus p e ligros ¡ podia sel· de- s e s ostenga. Yo m e aumiro que tú, j6vell intelinun
ci:ld o , p e rs e guido. ge n te, instruido y animoso, no haya~ cO~lpre.u-
Yo me habia guardado de manifestar mis d ido e s to. ]1 n fill, :í. todo prcado Dllsel·lcordlo,
apuros á mi madre, que pro bablemento igllOI;!. Eres muy afortunado en tener pOI' disculpa tu
todo l o que a('ab o de contar :i usted. corta edau.
Amo mucho á mi madl'e, y, ya ve usted, !}ue· Como quiera que sea, si quieres Cl·eer al ami-ria
evitarlo p e sare s p or mi causa. go de tu padre y tuyo, no te ala~al·;~s nunca de
• En tales c oyunturas, recibí cnrtas de algunos tus hazañas de Junio , pues no deJanan de proamigos
políticos que están en Lyon, en que me digarte duros epíte to;; , y -se~ia~l bien me:ecidos,
dai.Jan cuenta de su situacion suplicándome qu e Por lo quo á mí toca, mc hmlto á. decute que
me r e uniese á ellos. M e decidí :í. hac e rlo, y l)a· est:..bas loco.
ro. no ex c itar sos pe chaf', resolví principiar ('1 -Oh! pero me he vuelto <,uerdo.
viaj e :í. pi é . Eo fin, caminaba por el bos'lue cunn- _ ¿ y desdl.l cuánd o ? si gus tas decirme,
do tuvo la f e li c iuacl d e trop e zar contra u s t e d. -Desde que conozco :i. u s ted .
-Felicidad qu e hubiera. podido convertirs e Esta s alida agrad ó singularmente al cura, DO
en una gran de. grncia. s i tú hubieras teniuo qu e como lisonja, sino porque acababa de revelarle
habé rte las con algun otro tan extravagante co- e l carácler l e al y franco de su nuevo amigo, qua
roo tu, murwuró el cura. d e sd~ aquel momcnto fué juzgado definiti vamen-
-¿ Quó quiere usted? replicó el jóven. De te en su opinion.
algun tiempo acá, la agitacion de mi vida, las Vamos, cuá les tus proyeotos ? preguntó .
.deoepciones, la incertidumbre sobre mi suerto, Por ahora no ~eDgo ninguno. Muy decidido
la perspectiva. de la miseria, todo me habia á no yer á mi madre hasta. que me haya creado
exasperado. y lo eonfesal·é? cuando nos hemos una u neva posicion, me dil"igia á. Ly?n si~ satr0.
pezado, e~ta.ba yo leyelldo las cal·tas de m~ . ber lo que allí me aguardaba. Ver á mlS
•
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LA TARDE 247
era mi única preocupacion, cunndo u s t e d me ha
encontrado en el bosque.
--Hum! dijo el cura. Veo que no ho silo tan
torpe en hab l' l'tc atajado Ql camino.
Un apreton de mano fu é In. respuesta d e esto
sarcasmo.
-¿ Cuálos son tus l'eeursos ?
-1~1l esto momento no t e ngo otros quo cs·
te paquete .
-No son á fo mia muy brillantes.
-Aul)mas me quedan en Puris algunoe mue-bles
y otro objetos de mediano val or que he
puesto on lugar Eeguro par~ recogerlos m :\s
tarde.
-Entretanto sorio. preciso tomar un partido,
prosiguió 01 curo.. Que descas ?
-Hallar una ocupacion paro. cubrir mis ne-cesidacles
hasta que lleguen tiempos mejores.
-¿, Quieres quedarte aquí?
-Jama' habria osado pedírselo <Í. usted.
-PU0S bien; qu6date ; solo que debemos fijar
nuestrus condieienes. Yo res po t,a l'é tus COlll' i cciones
políticas; hablaremos do ellas con la
frecuencia que quieras, sea :í solns, () bien en
compañia de algunos amigos que te bat'é conocel'.
Te pre,engo que, fuera de las obligaciones
de mi mini~tel'iú, tengo la costumbre de omitir
m i modo de pensar cuando es preciso, pero sill
imponer jamas mi opinion :\ nadie. Tú te obli,
gar:ís :í. ourar del mismo modo, y ademas :í desterrar
dc t.us discursos todo ímpetu dc cólera ó . ,.
101 paClenclll,
- Scñor cura, dijo Valentin recalcantlo las
palabras, usted me ha enseñado hoy muy bien
lo mucho que ~uestan eRO~ ímpetus. Así, no solo
se lo prometo :í usted, sino que desde hoy reconOZCO
cn u, ted 01 derecho de habl:ll'llle, como
babria podido hacerlo mi prnpio padre, cuantas
veces lo juzgu~ oportuno.
-No te l,ido más, ropuso el eura; y un nuo'
'\"0 abrazo selló este tratado. Ahora, mi casa será
la tuya todo el tiempo que quicras, y para quc
no permanezcais ol'ioso, me encarg() de utiliiwr '
te en este país. Vamos á bajar, porque podrian
inquietm'se de que estemos tanto tiempo on este
pabellon. Ademas de que ya t0udremos bnstnntc
lugar para volver á hablal' du todas estas cosas.
De vuelta al jardin, \'ieron :í 'Margarita paseándose
muy pensativa, La .ióycn habia llegado
á alarmarse sériamente viendo prolongarse tanto
una conferencia secreta ontro su tio y 01 personaje
mi:,terioso que tan inopinadamente se le
había observado en ámbos :intes y d~spues de
la comida le p rccian un enigma inexplinablf\.
Largo rato bacia quo andaba recorriendo al
ncaso las calles del jardín, teniendo cuidado de
mantenerse discretamento á distancia del pabe-
1I0n, y do minuto en minuto sus miradas sc dirigian
hácin. la puerta, que por último so abrió
dc par en par.
Entónces l\Jargnrita pudo tranquilizarso, vien,
do que se adolantaban ámbos con caras risueñas,
1~1 ema, así quo la percibió, lo dijo:
--Hija mia, he querido prepararLe una sorpresa.
Est:ís viendo al hijo de un ant,iguo eama.l'ada
de ejército, de un hombrc á. quien ho amado
mucho y que me cOrt'espondia con usura. La
semejanza de nombre que tú has notado, no es
un efecto de la. casualidad i el padre de este jó·
\'en so 10 pus on r ec uerdo de nu estra nmi s tad.
Yalentin Dubl' c uil viene á pa s ar aigun tiompo
con nosotro s , y des ~o quo sea bien tratigote con HUí\. punta en el labio
inferior. En es Lo ganaba igualmente la herUlosura
natural de sus f¡¡cciones.
Valentill no se equivocó sobre el impulso inyoluntll'io
uo la jóven, que veía, en lugar del
hombre barbudo de la ví"pera, un caballero muy
lindo. Su amor prorio quedó bastanto lisonj
eado.
L os dos jóvenes enlabla.ron duranto algunos
instantes aua conversncion libro ya de toda traha,
puesto quo habitaban ba50 el mismo techo.
Margarita se extendió sobre las particularidades
de los pueblecitos y los sitios dol país, luego
propuso lÍ, su compañero el il.· :i ver las cosas
pOlo sí mismo, porque ella, por su parte, tenia
,
quo vigilar 101' cuidados ue la. casa y manual'
di:;ponol' el almuerzo.
Dubreuil ,alió, dió algnnos pascos y fu6 ::í visitar
la igl esi¡l, on d onde se rOllnió oon el cma,
que p aroció muy sO Il ~ib!o á esa muestra de deferencia,
y para (hn ha gracias aljóven, le hizo
un cUlUplimiento . obre éU buena cara.
Yolvioron juntos :í. b caS:l rectoral, donde so
pasó 1,1 muñanu nlcgremento.
~'l las d os, pasaron los t;Ci\ :í casa del alculde
en donde los aguardaba la acogida. más amable.
La familia del coronel Thib'1ut, alealue do
San Roman, se componia de su 1I1UjOl', dos hij
'lS una de diez y 0.::110 años y la. otra ue diez y
siete, y d os hijo', de los que el mayor, de otlad
010 diez y llueve anos, ncaba de en elltrar en
\'ilcilcioncs (lespues de ]HLbol' terminado su filosoria.
El segul1uo, much:1ch,., travieso do doco
uño._, eorrió para anunei:lrlo que habia desempeñado
la. comision ql1e le habian dado la víspel'a,
y en prueba de ello lo presentó, tirúnuolo da
la manga, el otro cura su amigo que habia lle·
gado su.
Un amigo elo colegio que había esb~lo cazando
toda la mañana con el hiju ill3y01' del 3lcalde,
so apareció bien pronto con su eompllüero, ves·
tidos ámbos on traje do l'igol', 1Il6nos los ZUp':ltos
terrosos. En fiu, corupletaba 11 reunion el regidor
primero qae habia !'Oido convidado para hacer
01 cuarto en la partida de whist.
La comida estuvo divertida, el apetito fuó general
y la eOll\'ersac:on animada. Valentiu que
hal>ia saeudiJo enteramente su rudeza democl'álien,
so mostró verdaJemente parisiense. SU3
reflexiones llenns do oportunidad y talento alean·
zaron un triunfo completo, tanto mós porque el
dneño de la. casa tenia la buena costumbre ele
deEeartar la política siempre qne I'e(;ibia gente
en su easa_
Desdo que dejal'on el comerlo\' y dieron un
p3seo por el jardín, llladamn ThibulIt, ([ne como
mujer diestra habia hecho hablar al jÓI'en deseon00iuo
durante la comilla. ::í fin de estudial'le,
mandó ¡\ sus hijas abril' el piano: era ponel.' {\
Dubreuil en su ton'eno.
Oonclui1'á.
SRES. AGENTES Y SUSCRITORES.
Nos permitimos recordar á. a.1gunos
de ustedes el olvido en que han dejado
al infrascrito, como si no tuviera que
pagar pape1 y cajistas.
Darnos las gracias á los qne se han
mostrado interesados por el sostenimiento
de " La Tarde Il y de todos nos
suscribimos M. A. S.
EL AGENTE GENERAL.
• •
Citación recomendada (normas APA)
"La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 31", -:-, 1875. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/2092963/), el día 2026-04-04.
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