BL CHAllV Al! BD&DTANO.
Valalceont1adroe.al j~ Dogotá, domingo 19 de Noviembre de 1848. .fNum.B.o
I Año 1.°
'-
NOS ALFONSEARON.
En los tiempos de 188 Vi reyes, Oi-dores
y correjidol'cs, el verbo (¿mota?" se
usaba para quejarse de toda cuida, de
todo desgraciado. Se creiun algunos pos'
puestos en los empleos, reducidos á la
cárcel, ó multados, y so CJuejaban di-eiemlo,
nos amolrJ,-ron los Vireyes, Oi-dores
y C01'l'ejidores. Salia la mujer
zeJosa, la aiada respondona. el' vecino
alborotista, y al momento se' decia amo-lado
estoi con mi mujer, mi criada y
mi vecino. Llegó el tiempo del pro-g?'
eso y con él apareció el verbo (1·eg{(,T.
Fregado se díce me tiene el Secretario
con tanta circulnr: me ha (rcga.do mi ll1U"
jer con tanto gasto: ftegw/'o me tiene 01
chico con su llanto, la tendera con sus
cobros: f1'cgarlo me tiene el médico COIl
sangrías: nos ha li'egado ol Congreso con
sus loyes &. &a.
En quieta y pacifica poscsion estaba.
mas del vcrbo ftcgar, cuando el jacarero
cual otro Salv,i nos echó una filípica
en el Dia por la mala aplicacion del
verbo f?'cgct1' i Clué verbo pues usarcmos
para quejamos on este mnldito "TIo bisicf)-
to? "El Churí vuri" se atreve á pro-poner
se introdusca el verbo alfonsea?'
con el que nos quejaremos de 10 presen-te
y de lo pUf.!ado diciendo. Nos l&lfon-sea?"
on cuando AJfonsito fllé politico.
Los conservcros y masateros fueron al-fonseados
cuando 10 tuvieron do Gobernu.
(~or. El Jeneral Franco y su division,
fuó al{onseada, en la Polonia. Los fac-ciosos
cuando Alfonsito fllé GobeTl1ador,
quedaron a?fonscados. Al Sr. Presidente
lo alfonsearon la~ cflrtas alfonsinas. Este
alfonseó alnií'ío PC}Jurrias, que como se
deja ver, 10 está alfonseando "El Cha-l'iva1'
i," como at/onseó á Vicentico. Los
propietarios y los que tienen profesiones
y oficios, los nl[onso<11'on con las orde.
nanzas de la Cámara de provincia.
A los Bogotanos nos alfonsem'oll, nos
alfonsearán y quedaremo~ alonseados: por
todos los siglos de los siglos. Amen.
Las carreras y tropezones.
Ca?'Tera del la!t-u?",
Al dia siguiente ya al jóvcn no fué
nccesfll'io que lo ll(~vflr[ln, sino qnc se fné
¡Í, la consal)ida casa, yapÓnns lo ."tÚ cntrar
Este libro fue digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
2 EL CHAHJV AHI.
el del anillo, ton'lándole por un bral.o 10
condujo ,á la pieza inmediata y le dijo:
"casualmente estaba aguardando ,áU. :
para decide que no le puedo, volverhoi
su ani11~ porque ayer me lo g~na:l'ontodo,
pero luH tengo otras finquitas y hal'em(lS
un arreglo. Y ese arreo'lopreauntÓ' el
jóven aturdido, cuando ~erá1 to mas
pl'Onto,le contestó el otro; y (·se ~nas
pronto, podría U. fijarlo! Si señor, en
toda la semana que entra. Es de advertir
que era lúnes, y la semana que designaba
y en· la que estaban, contenia cada una
siete dias como de costumbre, y así el
plazo que quería tomarse era el de quince
dias. Pero no me ha dicho U. que tiene
Qtras fincas,roplicó eljóven ¡qué dificultad
hui pues,en que hagamos el arreglo.maiía-na?
Miro U.yo soi franco,soi injenuo y no
gu.sto de engañar; las fincas de que hablo á
U.las tengo empeñadas,y como Boihombre
de bien para cumplir es que le pido aquel
plazo. Como el acontecimiento habia sido
en una casa de juego, se avergonzaba el
jóve.n de enjuiciado, y refieccíonó que si
porna demanda, en boletas y costos se
iba el valor del anillo y algo mas. No
pudo ménos pues, que acccder, diciéndolc
á su deudor que estaba bueno, que m~í
sería peroquc cuidado como no le ~umplia,
Oh! no tenga U. ninguno le 'replicó
este, y al momento volvió á tomar su
asiento en la mesa de juego.
.Si el lector ha quedado admirado de
lo que acaba de referirse, va áquedarlo
mucho mas de lo que sigue. Concluida
esta escena, siguió el jóven en busca de
sus ocho P(~sOS,y arrimálldose á la mesa·
de su desconocido, pero que entónces ya
lo distinguia mui bien por el pasaje de la
noche antr·rior,con mui buen modo le diJO:
Sr., porque no sabia como se. llamaba,
¿ me hace U. el favor de devol verme mis
ocho pesos 1 iQnicn creyera que tan cor-tez
recon vencian se contestara mal! Es
U. un imprudente, le replicó el jugador,
me ve que estoi perdiendo y me viene á
molestar. Aquí si se amostazó el acreedor
y le dijo: yo acabo de entrar, y no sé SI
U. gana. ó pierde, lo que si ~ées que ayer
le dí á U. mi dinero, y me prometió
volvermelo hoi, VÚlgame Dios con el
hombre tan insoportable! Déjeme U.
pelechar, y pocoá poco le iré pagando.
~l %ariteroviendo que el jóven estaba
Incomodo, y temeroso de que 8e le esca.
para este pájaro que habia c¡údo I)n red,
se le acercó y le dijo: mi¡'e U. este serior
es formal. Se COlloce dijo el jóven. El
le paga, replicó el garitero, no se moleste
U. yo se lo suplico. ¡Quien habia de
creer que el incauto jóven continuara en
semejantes casas! pues continuó como lo
verernos despuesj pues ya por hoi ~amos
estando Jlesados~
( Continuat·á. )
••'. v
UN CONSUE LO IMPORTUNO,
¿ Por qné deseas morir,
Nií1a de mirar suave 1
i CuCt! es, dí, ese pesar grave,
Que te hace odioso el vivid 're ruego no llores mas,
Mi bien, ni te c1esespel'es,
Que el mal porque ahora mller.es
1'iene remedio quizas.
i Al ciclo eteva'~ los o.1I)S,
Cual el anjel del dolor!
i ~or qué implol'as del Señor
Que miti[rue sus e1'10108? ~) J
i HÚmedos tU'l ojos veo i
¿ De qne nace esa mudanza~'
~i sembraste una esperanza,
Justo es que nasca un deseo.
1 Quizá en tu ardiente mirada;
y en tu plegaria ferviente
Pides que el amante ausente
V uel va fiel ante. su amada?
Si es así, no 1l0res,no',
Que el que osó incauto mirarte,
Eternamente ha. de amarte,
y -eso te lo juro yo.
Yo que en tus ojos traidores,
Cual es áspid en la flor,
Hallé escondido al amor,
Que me dá atroces dolores.
Mas ¿ qué importa mi dolor
A tu dolor comparado ~
L No debe sacrificado
Se r el siervo á su Señor 1
Quince años cuentas apénas,
y en esa edad peregrina
Tu rosa iui I ya tim1e espina,
Tu COl'azon tiene penas.
Este libro fue digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
EL CHAlll VARL
Pena que mi alma devora
y cuya cnusa me mata;
Pena que prueba que ingrata
Sois con quien fino te adora.
Sabed que la hermosa flor
De la inocencia ántes roja,
La aja marchita y deshoja
El soplo de ardiente amor.
Pero esa flor delieada,
Esa purpurina rosa
Es mas bella y dolorosa
IJor cándido amor regnda.
Pregunta pues a tu mente,
'1' I.l corazon escuc1rm'- a,
y así verás, pobre nifía,
Que tu amante es inocente.
Bien sé que en mi contra abogo,
Mas por no veras llorar,
Aunque muora de pesar,
Mis tristes quejas ahogo.
No quiero pálida vér
.Tu' mejilla ántes· rosada,
Ni en blanco lirio trocada
Tu boca de rosiclel'.
No qniero que nube oscura
Vele el sol de tu inocencia,
Ni que una lijera ausencia
Empañe tanta hermosura.
Mas quiere que llegue ya
Ese amante tan deseado ,
Aunque sepa que olvidado
'J'u triste· cantal' será. .....' .
'ral cantaba un trovador,
Bajo el balcon de su amada,
Esperando· una mirada,
Que. suaviZ~il'a el ri O'or b
De su pasiondesgraeiadn.:
Pero su amada cruel,
Ofendida de su ; queja,
Dijo-en mi rigor me deja,
y separándose de él
Cerró con rabia la reja.
Se dice que en el siglo pasado usaban
las señoras urios peinados,.:¡ue el peluquero
tenia precision de llevar escalera:á manera
de las que ahora se usan para encender
los faroles
Citación recomendada (normas APA)
"El Charivari Bogotano: periódico no mui serio, chistoso y amostazado - N. 8", -:-, 1848. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/2088553/), el día 2026-04-02.
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