ORIENTE
ANO I.-SERlE I
IUEDACCIOK
JULIO FLOREZ, CUMACO Soro BoRDA
OFICJNA
CALLE Ie, NUMERO el
or4B.ur.A
a..t ...... eol.m ...... .. .......... .. ...... ..
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.... uolol. tlpo GOmh. paJabra .... ' '" .... 0 05
.lJI.IIOIOI 'D_ del Upo nrdlaarlo. OIDt/.
metro Ilaea1 de coIl111lD. .. .. ..... ...... • 110
e.oeUlIa. palabn .. .. ..... ... .. . . .. ...... 0 10
CeDU_tro lineal de ooIDmD... ....... ' " 1 ..
.UC'r1polon .... Mf1. de 10 a6.mel'Ol (pqo
aaUolpado)....... .. .. . .. .... .. .. .. ... .. . s ..
Dooeu d. ejemplaroa .... .... .... '" .. .. ... t 110
It.ero 'D!!Ito.. .. . . . .. .. .. ... ............. 0 10
... ...., atraeado ............ .. .......... .. .. 0 110
CurrespondeDcia ;
Adm,,,j.oCradur rU ORIllNTE.
PII~ .Iodo 10 relatiyo &1 pagn de aYitoe 1
'UBCnPCIODIl8. enteDdurae imiCl4lnenil COD Ia
Admiui~tr"CI6D.
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o f,lIsas, falsas las mas de ella~, 911,e
segl'm Jules Gaultier, son las mas U~l'
les para la prosperi.da~ ?e la e ' pec.le.
y para que la vida lI1dlvldual adqule~
ra su plenitud. Por eso hay versosinefablemente
malos, que se pegan aL
oido como la grasa a las telas de seda.
Para dar con ejemplos numerosos,
basta considerar la calidad de los que
se fijan en el, ?ido de las, h~ntes mediante
el auxtllO de la gUltalfa.
Opina Betis que las reglas acade·
micas estan fundadas en la natureleza
hllmana, y que van contra elias
los decadentes 6 los que el llama
as!. I
Tal es eI espiritu de todas as es-cuelas:
el primeraliado quese busca~~
es la naturaleza; por Sl:puesto stn
darse-el trabajo de ensenar!10s que
"
cosa es 10 natural, y hasta dondc lie-ga
la naturalidad. Estoy por creer
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
-
que esta sustancia metafisica creada
por ,·icios y escaseces del raciocinio,
exchlmara. pensando en los criticos
como el ramo de laurel dicen que
piensa de los poet as.
Ah! sempre infesti :l me i poeH furo,
porque deben cargarle con igualdad
y plenitud. Los decadentes
tamhien slIponen, y los simbolistas,
Y lOs modernistas, que procedell de
acuerdo con la naturaleza, la cual ha
sido vista simetrica, regular, aplan.
chada y armonica por los artistas de
occidente, sin perjuicio de que los
j~oneses, a manera de ejemplo, vieran
.el accidente donde el curopeo
admlra y reproduce la regularidad,
sin perjuicio de que concentraran su
esfllerzo en vetter delicadamente y
con adorable prestigio el solo detalJe
caract eris1ico, cuando el pintor occi
dental se com pIa cia en las vastas
constr ucciones armonicas, sin darle
mayorinteres a 10 accidental. Lasimetria
yel contra te, que es apenas una
manera de 10 simetrico, fueron los
dos glandes recursos del arte academico.
En occidente decian, antes de
l\Ianet, que la pintura japonesa iba
contra I? natll~al: y el japones, por
pocC? a\'l sado slcologo que sea, did
. (?Imendo que, dado el punto de
vIsta estrecho desde el cual observan
las cosa los occidentales, es natural
qu~ hall en enrevesada la produccion
arhshca elel Imperio del Sol Levante.
Pero, despues de todo, 10 cierto es que
los cuadros japoneses, a pesar de que
van contra nuestras nociones de
per~pe<:t,i\' a" y contra nuestra pueril
apltcaclon a verlo to do simetrico
product'n a primera vista una impre~
:-.ion de realidad desconcertante verdad
que ha fijac10 alguno hella~ente
c~)O estas palaoras : (dos japoneses
plOt ,~n una rama flO! ecida, y es toda
la pr~mavera: nuestros artistas pintan
Ja primavera toda, y apenas resulta
una rama flo recida.»
La disputa que ha rcnovado con
cal or y con datos recogidos sin mayor
esmero el sefior Betis da1a de algunos
biglos: En el ClIcnto de hl'l'iuno,
la j~ya que Shakespeare produjo
al senhr~e en. toda la plenitud del
ser! ya Sill cll~tas, respetado y tranqUllo,
en, admIrable chsposici6n para
filosofar a su ialante' en el Ctlmio de
hzvieJno esta planteado este problema
?e Ie:;> natural y 10 que 110 10 es. En el
Jardl:l de P~rdita r.o hay claveles;
ella .Ie dice a Polyxenes que no los
cult1va porque Ie deben sus colores
disciplinados y su helleza al arte de
resultas de 10 cual SOil lIamados hastardos
de natura. Polyxenes replica
que aun aceptando que haya artificio
en su produccjon, son naturales al
fin y al cabo, ya que la naturaleza no
puede ser mcjorada ni alterada \,or
media alguno que no sea natural
porque ese medio 0 artificio vicnel~
siendo creados por ella.
Vol vamos a Betis, que dice:
C[8i la oratoria, la pintura y las otras
bellas artes no han estado descami-
ORIENTE
nadas y no han necesitado de un decadentismo
que las levante (que antinomial)
• por que Ie ha menester
la poesia, que es la mas sugestiva de
elias, Ja pocsia con quien la humanidad,
etc. etc., (aqui sigue lin trozo
literario bajo las especies de eso que
lIamaba C"il~ cll;,z D. Luis Carrercls en
las oraciones de Emilio Castelar).
El inconveniente para discutir con
el .se~or Betis, digo el inconveniente
princIpal, es el no haber precisado el
en su articulo la significacion de Jas
palabras decadmte y decadclI iisl1Io, sobre
las euales se ciernen su erudicion
y S\l dialedica a la manera que cI
espiritu era lIevado sobre las aguas,
al principio del mundo judaico. Es
lastima que no haya fijado el sentido
de estas palabras, tan ocasionadas a
diversas interpretaciones. Si me permiten
tomar la voz decadcncia en un
sentido que no la incluya en el indice
de las patologias mentales, es preciso
clecir que esas corrientes artisticas
nue\'as, a las cuaJes les han colgado
el apodo de decadellti s1I10, se hicieron
presentes, primero en la pintura yen
la mllsica, aunque con nombres djferentes.
Ruskin en sus comentarios
imperecederos, y Wagner en sus obras
criticas, ya habian expuesto 10 sustancial
de las teorias, cuando M allarme
empezo a dar ensenanzas orales
sobre la materia poetica. La obra de
Ruskin sobrevive mas por el estilo
que poria doctrina. De la doctrina
se salvaran, si acaso las ensefianzas
morales. La mayor parte de sus ideas
sobre arte ya estan mandadas recogel'.
Sobrevive poco, pero eso poco
es precisamente 10 que con el nombre
de decadentismo ha venido {j 'leI'
norma poetica de algunas inteligencias
jovenes, yesparuajo de criticos
apteros; 10 que vino resultando verdadero
y universal en el prerrafaelismo
el impresionismo, el simbolismo y de~
mas tentativas infructuosas para aprisionar
todo el arte 0 toda la vida. La
poesia ha lJegado ultimo, se ha apravechado
de la larga querella, y ha S3-
bido usar del ejemplo. Esto, que acaso
no sea toda la verdad, aunque a
mi me 10 parece, estara. en todo easo
mas cerca de ella que la perentoria
afinnacion del amigo Betis.
EI cual sigue diciendo: «Toda invencion
en el arte, para ser admitida
como verdaderamente tal, ha de poseer
reglas fijas y armonicas que con-
_duzcan a un fin util 6 hermoso c1ament~
determinado.» Senten cia muy
apreclable por su c1aridad y redond.
ez, y. que no ?ejaria nada que desear
Sl tuvlera senhdo alguno. Para tl atar
est~ as unto de las reglas ilja,> en mateba
d~ .arte, se necesita una impert~
rba?lhrl.ad de que carezco; preferiria
mas bien hahlar de la moralidad
en el arte, 0 de las causas finales 0
de las diferencias sustanciales entre
la escuela ideali!>ia y realista. Sino
que pregtlnta Betis: 4lDonde esta el
* El p!.f~ntel!i8 ea propledad de Betis! este
.. nor Ie jl8Ult" con )08 espanlajos que ~I pro·
pio aderezil.
8
c6digo de los decadenles?l> Pregunta
formidable, al rededor de la cual hizo
silcncio un breve rato, porque con
ella iba a dejar turulatos a ctlantos
son los modernistas.
Sin embargo, no son ellos los unicos
que han debido buscar este codigo
con interes apasionado; a los criticos
les incurnbe, ot1'osi, no solo
preguntar por el paradero de estas
obras, sino leerlas una y varias veees,
por si lograo comprenderlas a 10 menos,
cuando no les fuere posi ble amarlas,
ya que el amor en esta, como en
otras materias, es el principio del co:'
nocimiento. .
Podria muy bien suceder, estimado
sefior Betis, que no pareciera el codigo
este sobre cuya existencia Ie
asaltan a usted dudas torturantes;
podria ser que nadie 10 hubiese escrito,
y eso no diria nada ni contra la
poesia simbolista 0 decadente, ni en
favor de las odas academicas de Me.lendez
Valdes, ni de los otros generos
que parece distinguir usted cqn
muestras inequivocas de aprecio. Habia
ya una lengua latina rica, vigorosa,
instrumellto maravilloso de la
filo sofia y de la elocuencia, y todavia.
no apuntaba en el recinta de Roma
lin hombre que pusiese por escrito
la gramatica de esa lengua. Si es as!
como 10 pone Max Muller, esta necesidad
no se hiza sentir hasta el dia
en queDionisioelTracio vino de Ate,
nas a ensefiarles el griego a los ro- :
manos. Lo mismo pasa con los, pre~"
ceptos de que algunos hacen uso
para encadenar el arte; primero existen
las obras maestras, y luego vienen
los comentadores a colacionar el
cuerpo de doctrina, con cautela unas
veces, torpemente otras, y de modo'
plausible tan solo cuando logran exponer
sus conceptos en formas si li~
vianas. hermosas.
Un codigo ...... llo ti enen los neo""
clasicos, 10 tienen los a cademico~?
l Hay preceptista tan afortunado que
se sepa obedecido incondicionalmente
par todos los poetas de la rnanera
antigua? Esta es otra pregllnta
que importa absolver con la mayor
priesa. Mientras tanto, es bueno dedr
a Betis que un codigo como el de
Boileau, que ya hiede, senor, ya hiede,
0 como el de Gomez Hermosilla,
los decadentes, en verc1ad, no Je tienen,
ni les hace falta; esta en su naturaleza
no tenerlo. Pero si usted se hubiera
pl1esto con mucho cuidado a
despojar las librerias Illodernas, habria
yenido a descubrir, muy a Sl1 pesar,
Sill uuda, que en materia de critica
y de precepto tienen los decadentes
una Jiteratnra riql1isima, por la abundan
cia no tanto como por la calidad
y cui~<~do si es abllnc1antel No es y~
penTIlhdo, afiada listed que no es
decoroso, en qll'ien se pone a hablar
de ute literaria, ign orar el nombre
de Remy de Gourmo nt, cuya Estetica
de fa Leuguu F1'aTlcesa encierra bajo
las mismas apariencias de los Apuntamientos
sobre el lmguaje bo~ot~tlo,
tanta y tan saludable ensefianza en
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
materias de pocsia moderna y simholista,
cuanta el libm dt:! senor
Cuervo cn materias filol6gicas. Lea
usted los articulos que htl cscrito de
Gourmont s0bre critica de arte, para
que no vuelva i salir can cstas pre~
untas estrepitosas c indiscrdas, y
no apure listed a estos jovenes:i quienes
ha pretendido valveI' :"1 la som bra
del labaro academico y neo-c1{\sicCl,
o a la oscuridarl de la vida pri vad,1 glle
es 10 mismo, no los apmc, porque Ie
sacaran a Charles Maurice COil su
Littemtllr~ de tOlll II l'''ellr~ que, :'1
pesar del titlllo, trae larga la fecha,
y, it pesar del talcnto del alltor cs Iihro
atropcllado en partes, y en partes
indigesto, sill dejar pOl' c"n de -;cr
muy util lectura.
Para otra \ 'cZ que vaya listed ;'\ c~cribir
subre IIwdernismo, pong.lst: en
las obras de Camille Mauclair, donde
hallara mots ideas por pulgac\a clladrada,
que en los versos neo- c1 {\sicos
por miriametro cllhico. Lea usted a Mallclair, talent!) plasmable, de vision
serena, que ha producido hermosas
obras de arte modemo, y ha
comentado las de ese genero con
mucha seriedad y cClll1petencia. Si
usted quiere igllorar 10 poco y hermosamente
escrito que puso Klein en
las Hojas para el aile; no leer los !ibros
de F. Servcles; no preocuparse
can los estudios de Richard M. Meyer,
eso querra decir qu~ tiene usted un
gusto exquisito, y mal hayan los que
por eso quieran renirle. Tiene el
hombre, 10 mismo que la mujer, el
mas amplio derecho a la ignorancia
perfecta, total y simultanca de 10
conocible, y aquel\os son bienaventurados,
que tienen pohre el espiritu.
Por ultimo, dice Betis, antes de
ponerse a espigar los gongorismos
en la poesia que 61 llama decadente:
4:quien no tenga un cuerpo de doctrina
can que reemplazar 10 que intenta
destruir (ya hemos visto que la
doctrina existe, 10 que falta es el animo
demoledor), no puede racionalmente
llamarse inventor (conste que
los decadentes y simbolistas no pretenden
inventar: restauran a 10
sumo), ni sus desvarios merecen el
nombre de escuela ...... l> Aqui acierta
por primera vez el excelente critico.
Escllela, en el rigor del concepto,
los simbolistas no la tuvieron, y
en esto cuentan con la respetuosa
condescendencia de los espiritus cuitivados.
La que hay en SllS hermosos
trataditos es ante todo una pasion
intelectual que los Ileva a desear entender
el mayor numero de cosas
posibles, a hallar legitimos to do!> los
puntos de vista, para encontl'arlo explicable
todo dentro de Sll sistema.
Can un acto de humildad, por ejemplo,
logran ponerse en capacidad de
admirar estos ver~os de Nunez de'
Arce:
" A todas partes lncansable y frio
Fue detras de sus pasos el hastio,
que vienen siendo can toda Sll porn-
ORIENTE
pa 1a expresion prosaica de un hecho
ordinario. Y el admirar a Nunez de
Arce no les impide penetrar en el secreta
de la tristeza incocrcible que
sugiere la tan citada linea de Stephane
Mallarme:
La chair cat lrl.te helul et j'allu louslea1i nes!
Ellos no des\ ian el concepto de 10
bello: su!> anhelos se reducen a ampliar
esa nocion, a fecundizar regiones
esteriles del cerebra, a usar de
todos los recursos que la palabra
ofrece como instrumento de arte, a,
devolverles a algunas de ell as, en la
obra poetica, aquel valor simbolico,
evidente y luminoso que tllV0 en los
Ilibios el hombre primitivo; a rcpresen
tar la emocion del modo mas inll\
ediato, que suele ser el mas eficaz,
para evocarla con igual intensidad y
hermosamente en el alma del artista
pasivo; a sancionarle al yo inviolable
las prerrogativas que la tradicion
o el misoneismo han tratado de usurparle
en todos los tiempos. Lo cual
no impide que la anecdota, como
La Pesca 0 La Vengallza, y las histo·
rias largas como El COl1lendadoy M mdoza,
sigan Ilenando el fin que se proponeo
los que las escriben, es a saber:
entretener los ocios de la mente con
la narraci6n de sucesos posibles,
genero semejante al reportaje de los
diarios, menos util que este, y tan
susceptit,les de mejoramiento el uno
como el otro.
B. SANIN CANO.
AZUL
(De Graf)
Oh formidable awl! Te miro y pienso ;
Cual hoy y ayer, asi senls manana.
lQuesiglos haceque a la estirpe humana
I Cubres callado con tu dombo inmenso?
Murieron, del olvido bajo el denso
Polvo los dioses de 1a edad j1agana,
Y aun los hombres, en triste caravan a,
Te envlan preces, canticos e incienso.
Cuanto vive en el orbe, a una inmutabJe
Ley sometido esta j ley implacable,
Y todo es fuerza que a esa ley sucumba.
Solo ttl, solo, inc6lume, profundo,
Frio. inmortal, sigues cubriendo el mundo,
Cllal tapa enorme de anchurosa tumba.
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.
DUELO SOCIAL
La manana del domingo pasado
fue para nuestra sociedad una mafiana
triste: acababa de morir la senora
Manuela Santamaria de Arboleda,
miembro distinguidisimo de una de
las mas respetables familias bogotanas,
uo ser todo encanto y virtudes,
que reunia a la belleza, las ternuras
de un corazon de oro y la excelsitud
de un alma form ada par Dios para
la caridad, para hacer el biencstar de
los desventurados de la vida.
Demostraci6n elocuente de todo
esto, fue el concurso que asisti6 a los
funerales de \a senora de Arboleda,
- ., -
que tuvieron lugar el lunes en el
templo de San Francisco. Alii, a rendir
justo trit-uto de amor, de admiracion
'J simpatia, fueron, desde la
dama ari!;tocrata y el senor opulent,>,
hasta d mcndigo <> la vcrgonzante
que de aquella generosa mana recihieran
crl pan y el abrigo consoladores
de SlI i nfortunic.
No ya pe"ar, indignaci<>n casi, produce
Cll cl alma la extincion de vidas
merccec\orols de toda dichO\, de exi!ltencias
que 110 dcbieran acahar jamas.
Orimtc y SllS redactores se unen
de to do corazon al duelo social, y
dan a la re:>petahle familia de la interesante
Inuerta, y dc modo especial
a su hermano D. Gonzalo Santamaria,
el m:ls sentido pcsame por
la inmensa desgracia de que . SOIl
victimas.
L.L. R.R.
OOSAS QUE PASAN
Esta dicho: no hay cronica. Esta
dicho, y no 10 repito. Que hay entollces?-
Nada., hombre, nada, como no
sea e1 t6pico popular, el plato que
esta en todas las bocas: cstoy hablando
de la carcstia, del horror dl'
la carestia.
Eso de los articulos es una mOllStruosidad,
una diablura. Jura y muerdo
tierra que hoy por hoy el unico
articulo que no vale nacla, es este que
estoy tratando de sacar de entre el
tintero.
Hablando de las cosas caras y SllS
compuestos, acuerdome de que no
ha mucho, poco antes de la presente
molestia, el infrascrito se quejaba ya
desde las columnas de un diario, y
tratando de letras y cosas caras, prorrumpia
(! Il cstas 0 semejentcs ~alabras,
pala hrac; gue dcmuestran como
vamos desc1e tiempo atds hasta nuestros
dias Illlv iosos. Escl1chad:
«Las letla.; sllben y bajan como la!>
mare as, pero las mercancias no tienen
otro oficio que subir: un sombrero
de copa, alias cubilete, se lIena
de toches y aun va el comprador en la
mitad del precio. Quien necesite una
camisa, no dehe pensar en eso; por
rico que sea, no Ie \1egara la camisa al
cuerpo; un puno cuesta, en la Central
digamos, diez, veinte, treinta duros;
en la calle un par de punos vale el
infinito; las corbatas hay que buscaflas
en los billares; un sobretodo ...
es mejor que sobre todo antes que
comprarlo para que no sobre nada;
los tragos i tabaco y los tabacos a
trago, es 11\1 estrago fumarlo~; se ven
botines cle siete suelas, bohnes que
rien a carcajadas de los ya flecoSO!S
pantalones; dichosas seran las medias
que puedan meterse entre un
zapato, y sera heroico aquel que p.or
estar picado se mande calzar un PIe;
una casaca vale mucho, pero mas vale
no comprarla; un par de pantalones I es mas costoso que un par de Francia.
Despues se nos hace raro que no
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
- ...
baya hombres de calzones. En fin,
que si un comerciante nos fia, es tal
fa gracia, que francamente, no hay
con que ~C\rle.) .
Que tal? Esto dedamos hace cosa
de dos afios, cllando, rclativamente,
andaban los perros atad)" con longaniza.
Y ahora? Ahora, chiton, no
habJemos de cosas tristt:s; hablemos
de am ores, que es Inih dulce hablar,
\:omo dice un amigo en lac; horas pelicrcspas.
A que tratar de precios? A que
hablar de vailires, hoy que tiene valor
todo, hasta los hombres? EI golpc
avisa: rccorra5e IIna tienda, dos tiendas,
una calle, la plaza del mercado,
un chucho, lin quiosko, y se tendra
ellector evit dijo ella cuando alguno abordo
el tema de la muerte. AI contacto
de estas reminiscencias, se siente
el pen~amiento como bafiado en un
lampo de luz melancOlica. G Como
imaginar que al dta siguiente seria herida
por la cruel dolencia contra la
cual fueroll impotentes todos los recursos,
que cl 28 del mismo mes daria
ella sn ultimo aliento a la vida, y
que al dia siguiente conducirian sus
deudos y amigos desolados a su postrer
mansion, para siempre inanimada,
a la que era la reina de aquella
fiesta inolvidable? Cnando termino
el vals, sus graodes oios negros tenian
una radiosidad y una expresi6n verdaderamente
magnificas, que parecian
buscar, para espaciarse, los astros y
el cielo, y no las lobregueces del sepulcroj
canto, y no eran por cierto
elegia~s sus notas, sino los acentos
de I", canc;i6n bulliclosa de quien va
al porvenir par sendero de luz y de
flores; arranco al piano sonidos armoniosisimos,
y los sentimientos que
sugerian no eran de muerte, sino de
arnor yesperanzaj habIo, y su verbo
y su gracia y su donaire, podrian ha-
ORIlDN'l'E
berse comparado-como se compar6
el genio de un distinguido contem.
poraneo-«a una floresta lIena de
aguas que saltan, de pajaros cantores,
de rumor de hojns, de arroyue!
os, d.e flores, de nidos.) t Como, pues,
Imaglnar que cerca de tanta vida cstaba
en acecho la muerte, y que en
pos de aquellos ruidos de dicha vendrian,
muy en breve, los ruidos pavorosos
de una existencia que se extingue
y una fosa que se cierra?
•* •
Hemonos acercado can uncion al
sitio donde preside la muerte y ofician
el dolor y las hlgrimas, a rendir
una of rend a it. la noble joven cuya
memoria vive como delicado perfu·
me en anfora que no rompera el tiempo
ni ahogara la glacial indiferencia.
Hemos acaso turbado el recogimientc
de gran des tribulacioncs,-Ias
tribulaciones de los que en el hogar
hien la amaban y ya han hecho de su
nombre un culto imperecedero. Elias,
con este infortunio, han visto desatarse
lazos que amorosamente los ligaban
a Ja tierraj han sentido que se
acal1an notas que dulcemente les hablaban
de la vida, y visto apagarse,
eu senda que embellecian las flores
de tantos afectos, el fanal que mas
serenas claridades despedia . .
A. ROBAYO L.
IIXCJII:LSIVSI
euan aspero es· el caminol
-Sllbe, sube, que la tarde
Va d monr! . ...
-EI torbellino
Me agobia.
- Y 51 es lu desiino
LtlChat . . . que inlenias' Coba rde!
-El vertigo se apodera
De mi razonl
-Stlbe, sltbe!
- Ten piedad, espera, espera . . . .
-Valor!
-En la oscura es£era
EI rayo rompe la l1ubel
-Subc, sube!
-Es imposible!
- Mila que la 1loel,e avallza!
-Puede ser . . . . pero la hon ible
Tempestad . . . .
-TilJ cOlljiiinza
Que vas Ii ver 10 invisible!
-Pero por que tentadora
Vision, artera me impulsas
En este abismo?
-Yaesho,a!
JI~lIta las manos cOllvulsas,
Que esid b1illando la aU10ra!
-Oh, si! ya su luz deri-ama
EI sol ...
-Esltis 1m la cumb,e!
-Oh sublime panorama I
-No ves ~ue abajo te aclama
Y ensalza la muchedumbre'
-Si! Y arriba el trueno estalla ...
Y el aguila me contempla . ...
Dios esta aquil
- Calla, cJ/la
Y 15" ellflfinilo U'''~/a
Tu sed •
-IQh luchallOb batallnl
-Et"tlizar Iu lHemo,ia
Ell cl ,/lundo, lui cOllvellio
QIIe CO/l Vios h;ce.
-Victoria I
Mas ... ttl quien eres?
-La Gloria!
-yyo ... .
-No atinas'
EI Geniol
JULIO FLOREZ.
LA MUERTE DE NIETZSCHE
(Traduccion do OSIBHT&)
Weimar no es Paris. Y sin emhargo,
la muerte del filosofo aleman que
alia acaba de desapareccr, es ~n
acontecimiento parisiense, lIno d~
los hechos de la 'vida de Paris. A Igunos
anus ha, estuvo ala moda en los
salones parlantes repetir los aforis·
mos de Schopenhauer. Era eI pesimismo
casero. Dcspues lIego el turno
a Hartmann. Y final mente, en estos
ultimos tiempos, Nietzsch~ habia
triunfado: a el todos los honores.
La teo ria del sobrthtunano es corriento
en las casas donde se piensa 0 se
discute: no digo donde se conversa,
porque la conversacion ya no existe.
Nietzsche, que quuia, hace die? y
siete 0 diez y ocho arios, venir a Paris
para estudiar y ensenar, conquisto
una parte de Paris, menos
quiza par su filosofia que por el esplendor
de sus imagenes. Ah I La pequeriita
mujer del subprefecto del
mlmdo eu que 1%OS atcdiamos, no apareceria
ya ([cn el tren]) si citase aun
a M. de Tocqueville 6 al fil050fo Joubertl
Es necesario hablar de Nietzsche,
y hay que desembalar Ii Zarafhustra.
Asi hablaba ZaraiJUlstrn. Plio muchas
cosas Zarathustra, y singulares,
y admirables. Reformador, moral is·
ta, filosofo, socialista? No 10 SCj algo
de todo eso quiza. Mas poeta, y gran
poeta, ciertamente. Su ironia, sus paradojas,
sus revueltas, son rcl,amJ?agos
y son rayos. Y Joubert habla. dl~ho:
Citación recomendada (normas APA)
"Oriente - N. 7 y 8", -:-, 1901. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/2079747/), el día 2026-02-07.
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