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El Cauca: periódico literario dedicado a la juventud - N. 43

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  • Año de publicación 06/03/1875
  • Idioma Español
Descripción
Citación recomendada (normas APA)
"El Cauca: periódico literario dedicado a la juventud - N. 43", -:-, 1875. Consultado en línea en la Biblioteca Digital de Bogotá (https://www.bibliotecadigitaldebogota.gov.co/resources/3683932/), el día 2025-08-31.

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Antología de cuentos hispanoamericanos

Por: | Fecha: 06/03/1875

PERIODICO LITERARI~ DEDICADO A LA JUVE~TUD. RAMÍREZ y RIVERA, EDITORES. c.elada; y el lab~o in!erior parece estar par· ttdo por el med10. Todo el lado derecho uel cnerpo .. es algo m:ís débil qne el izquier· El rano. Ji:~Ml acostumbrado á ser Primeramente inteutó entrar en el servicio su pr~pio cri~do en m;whas cosaA, y siempre militar, pero cambió de iueas eu fa,·or do se afe1ta él mismo. li-n efecto. no ha reteni· la vida clerical y tomó la~6rdencs. Dcspne8 do ninguno de los hábitos ari~tocráticos do de llevar á cabo varios viaje mi8ionero. y oll juventuu, á cxcepeion de una extraordina· 11eligro os, fué nombrado por el Papa Leon ri.a I)l:euilecci.oi ni aseo. A las siete y mé· XII director de un hospicio con agrado á dia (l!ce In. m1 sn. en su oratorio : despues de Han Miguel; y en 1827, cuando tenia trein· é¡;to a istc á otrn misn. que celebra uno de ta y cinco aiioll, fné promovido al obi11pado l~s patlrcs del Vatieano, y á las ocho y mé­do Spoleto. El Papa Grcgorio ./VI. su dia quedan descmpeüauos sus deberes reli· predecesor, le nomhró arzobi~po de 1mola gioRos. en L il2, confiriéndole el ornbrero de carde· . Fo.rtal~cida. ¡:u alma por la oracion, su na! el año do 1840. A los seis aiios dcspucs Imagmac10n se halla libre y dispuesta pam de ésto a&cctHiió al grado más alto de la ge· lo :unmtos del dia. Sale de la capilla y al· rarqnía cat6liea IOu·ana; trás de una gran muerza muy poco, pues éste consi .. te en biz· lucha, el conclave do cm\lenales le eligió ' cochos Y una mezcla de café y chocolate. P~pa. N o es nue tro objeto relatar aCJUÍ Despnes de (\to el mayordomo, el gran los interesantes sucesos en concccion y sub- cha~1belan y el secretar~o privado reciben secuentes al ascenso de Monseñor l\Iastai sus mstruccwncs concennentes á las audien­Peneti á la silla pontifical, sino tratar de cias Y asuntos administrativos. Aparecen preecntar á nuestros lectores las costumbres despucs en las galerías de los lados del Va­diarias de la vida de Pio IX. ticano, los oficiales y suplicantes, y poco des· Pío IX posee una constitucion excelente· pues los ministros de estado, cardenales, es un poco más alto que la estatura regular: ~·ectores de conventos y embajadores y via· de pecho ancho y manos llenas pero peque· .J~ros que de.scan rser presentados al Papa. ñas; anda despacio y áun en ocasiones las Est? los recibe á, todos sin excep:}ion en Sll mús solemnes, es enteramente natural su gabmete , que esta arreglado con mucha sen­andar y sin afectacion alguna. Su cabeza cillez. El mueblaje consiste do una gran grande y espaciosa, con las facciones regu mes~, .en la que ha~ un crucitijo y avíos de lares y armoniosas indican raras facultadas escnbu·, una gran Silla cómoda que ocupa el mentales; su frente ancha y alta, está som· Papa Y otra silla destinada para los huéspe. breada por un pelo blanco semejante á la des. plata. A primera vista la cara del pon tí· A las tres expira el plazo para recibi1· las tice presenta un aspecto indescriptible de v~sitas, Y el auto Padre se dirige al refecto· bondad; sn nariz no es larga, pero aquilina no en el ala derecha ??1 in~emo edificio, y muy bien formada; su boca, que se inclina cuya& ventanas le facilitan m1rar al monte hácia la contorneada mejilla, está bien cin· Cavallo. Este cuarto es nl?Y espacioso y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .ttL CAUCÁ. solamente contiene una mesa cubierta con terciopelo rojo y una silla de brazos, ámbas sobre una plataforma cubierta con un dosel adornado con !ll escudo do armas del Papa. En Homa, el Papa siempre come solo, de acuerdo con una ~ostUt_nbre antigua; pero en el campo, por ejemplo en Frascati ó Al­hano, ádmite en su mesa á algunos cardeua­los y prelados. Los hábitos de algunos dé los últimos papas eran muy frugales; y sns comidas de una discrecion muy l!etJcilla. Durante Gregorio XVI, los gastos de la me­~ a papal ascendían á $ 3 diarios i y Pi o IX, quien cuando era arzobispo y c.ardenal gas­taba tan sólo $1 diario para su mesa, prac­tica una economia semejatJte desde que es Papa, entiéndase siempre come solo. Al concluir su comida, se retira á sti cmir­to eu donde echa una corta siesta. A las cuatro se halla listo M canuaje para llevar­le al campo~ en donde por lo regular suele pasearse á pié pot· espacio de una hora: á las seis en punto ya está de vuelta en el Va­ticano. Se sienta eutónces á trabajar y no cesa hasta las diez y média. Despues de orar y hacer una corta modit:'M!ion en su ora­torio, se retira á su ouarto de dormir, en tlondc encuentra al ministro do 1111 casa, que tiene que estar siempre presente cuando el Papa se acuesta. Conversa con él sobre las noticias del día y los astmtos domésticos. 'fan pronto como Pio IX no le contesta, el ministro cierra las cortinas do la cama y se ret\ra, dosr.ucs de convencerse de que el criado del 1 apa, que debe dormir ell el cuarto contiguo al suyo, se halla en su pues­to. Los Pupas anteriores acostumbraban pre­parar durante los meses de verallo, gran va­l ·iedad de refrescos, helados, &. cuando se hacia insufrible el calor, y grande fué el a­llümbro de Pio IX corto tiempo despnes de ~u elevacion á la silla, cnando pidió una. na­l ·anjada y el criado se le aparE:ció con una gran variedad de refrescos y dulces; el los devolyió todos, tomand.o un cuchillo y una haranja, y esprimiendo él mismo el jugo en l:in vaso; por lo tanto dió órdenes estrictas de que sus criados no debían traerle tuás qne lo que les pidiese, porque de lo cbntra­l'io le desagradariá sobre manei·a. Pío r observa la misma sencillez en O· do lo correspondiente á su persona. Su ro­pa i~t~rior fué por mucho tiempo la misma que babia usádo en sn posicion episcopal en Im~?la; despues de reinat· por quince meses ho babia aún agregado nada á su guarda­ropas, exceptuando la casulla que babia man­claddo á hacer cuando le eligieron Papa; y su levita de un fino casimir blanco, no coli• t.ieno á_ causa del gra aseo de su duefio, ni non sola mancha, ni la más mínima partícula di) rapé, cosa que le gusta mucho al Santo Pa• drc; (De El Sol). AlYIOR D}~ ltU.DRE1 I. Ay~r al ver á su hijo cntt·e la ctmli de amor se estremecía, de besos lo uolmaba, y cual ningun!1 dichosa se creía; II. Hoy ..... pobre tn~dre! su copioso llRntt:t revela su agonía: secarlo no qucrrais ...... huyó su encanto 1 la cuna está vacía ! J. M. VELASCO CASTILLo, Popayan. Enero. 1875; t..A MUJER:iS Y LAS NOCÍIÉ~a Nada slleedc; El calor que da vida á los reptiles y llnirt1d á los insectos parece que ha helado loi.i acon • tl>ciniicntos¡ E11te frío de verano es insoportable; J.as gentes se e~cuentran; se miran, se llíl' ludan r siguen su camino con triste indiftP rencia. Exceptuando al dinero, nada hay M la capital de la monarquía que inspire interés; Pero hay en cll!nbio dos cosas agradables ¡ la mujet·es y las noches. Las ttlujeres de Madrid y las noches do ve• rano se parecen en lo ligeras. Se favorecen recípr<>camel1te como si hu• bitmln hecho un convenio n1útuo. De noche todas la mujl>res son más herthb• sas. Entre las mujeres todas las noches sor! más bella!!. J .. a noche le di M al hombre : duerme; la mujer le dice : sueña. J,a noche está llena do lllisterios y la mu• jer de Recretos. . La noche desaparece ante la luz dsl dia;lla9 mujeres ante la realidad; Las unas lisonjean nuestra failtas1a; lás o; tras adulan nuestr6s sentidos. Al través de e~e vidrio mágico que la tw che pone delante de nuestros ojos; todo lo vemos distante de cottlo ea. Al que mire por lo~ ojos de tina mujer le sucederá lo mismo1 La noche nos quita la luz y las mujeres nos ciegan. N aJa más terrible que una noche c1e in- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CA UCA. 339 somnio ; nada más cruel que una mujer que no nos deja soñar. Las estrellas cent.ellran en el cielo como las miradas en los ojos de una mujer hermo· sa. Así como se dice : de noche todo~ los gatos son pardos, se p¡ede decir : delante ele las mujeres todos los hombres son lo mismo. La belleza de la noqile consiste en el velo que la cubre¡ lo más hermoso de una mujer es el pudor. Todavía tiene la mujer una semejanza más bella oon la noche. La noche derrama sobre nosotro s el b:ílsa­mo que reanima nuestras fuerr.as, la mujer vierte en nuestro espíritu el sentimiento que vivifica nuestro c01·azon. La una nos dice: vive; la otra DOS dice: ama. La noche empuja al hombre bácia su casa, Ja mujet· lo atrae al seno de la f.jos. A uno y otro lado se Yen casas con los te· chm~ destruidos. En e ta calle no hay otro nstigio humano que las huellas marcadas en el empedrado por los canos que rodar·o~ muchos años so­bre él y que despues no han rodado durante dieziocho sigl ;s. Nada se oye. Nadie pasn pot· ninguna part.e. Uomo esta calle hay muchas. Y nada rcfis. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ElCAUCA. De trecho en trecho encontramos nnns J•asaderas de piedt·a destinadas á que los transenntes cruzasen de uua acera á otrn lo.i días deRtale : veis el "l:t'o· rum Civile," el "Templo de Venu~,, las "Terma ·~ 6 baños públicos, los "Tribuna­) cR,'' las " Fábricas,'' los "Teatros'' ...... ra­sais de la calle de las " Turn has ' í1 la calle de los " Doce Dioses;,. de la "Villa de Ci· ' ceron," á laP "Prines; " rccorreis toda la ciudad en mil RentitloR y no encontt·aréis á nadie y no sucede nada, y sin embargo, todo os parece animado y vivo, todo reciente y nue\'o. N o : no es e te el muntlo nntiguo, col do por las rnina~, ad:"inado por los mo mento!! , aprendido por 1ft e1·•Jdicion. I~a antigüedad .pareoió nqní real: tangi presente. • E~ qne no han pal!:ulo los dieziocho sigl Y en efecto para ~ompeya no ban pasa Pompeya no h~ sit.o testigo de na~l~ de que ha siJo el mundo durante u largo f!l ño. Sus caPaR, sus calle1:1, sue. templos han vi to lueir esoR cientos de nni i l·~ de le. que constituyen toda la edad rnéJia y l siglos <1el renacimiento. ¡A-in la la multitud de hechos que en na el paréntesis abierto en la v i•la de e ciudad! Seguramente, todo esto trao á La imagi don el dia del juicio, hiela la sangre, ext' gne lnf! ilu~iones. PEDRO A. Ar,.uwo!i. A ~11 ¡tiJA EN L .t CUN . • l. Oh! cómo al borde de tu hnmil de cuna se estremece ele amor el alma mía y ohiuo los tormentos que me aLruman y sueño de esperanza y alegria! II. J,os ojos tienes !le mi ti!\rna madlrc, que há largos años en el cielo mor·:t, y es por é to que á \'ece nl mirart~e tu pobre padre se entrit;tecc y llor:n !... ... III. Sin fuerzas ya para luchar, auxil iio demandé á Dios en la de gracias m1iaR; y ÉL te envió á mi, de comp1u1ion tmovitlo, como promesn de mejores días ....... IV. Del Salvndor á la amorosa lfadr·e yo te he cntregndo oou re11peto santto: ¡que ELL.\ tu vida y tu inocencia gmnrde, cubriéndote benigna con !.IU manto · ! *** Y ni compadecer podeis el de tino de los 'Pompeyanos: á cada momento hallais á la entrada de una calle ó á la puerta de una ca­Ra, nn atributo infame de su prostitucion, un signo de su cabeza, un hlolo nefando que os Buga. 18i4. hace apartar la vista con horror ...... · Y o no ceso de recorllar la Ira de Dios de Zorri!la: LO QUE ES LA COQUET. Con e!!tos geroglíficos impuros La hnmanidal sello del gobiemo bribínico, en el IJU uparecon grabadlllo hUI pufaloraa: "liulloway't l'ills ar. Ointment, London." lb llcguclo ot ser netesario el dnr publiciclnd ú esto hechos, porque h. "Compnñfa Qufmi<~n de Nuevn York, que jnm:ts pagaba su~ deudas, habiendo adquirido mlll reputi\Cion, gira !wy bajo la razon social de "liollowlly (:al ; pero úun nsf nndie quiere comprarles direetumtnte s~s prcparacioneR, de suerte que estos sngetos verifico toda~ sus \'Cn ta~ 1ctualas por conducto de los señore llenry y C.•i, de Nueva York." . Vendo mi8 Píldora..~ y Ungüento cuando el lmport del pedi tlu •¡ll asilo hag:t. TO!>l!S ltOLLOWA.Y. 7 de abril, de 18;4 . .í33, Ouortl Sh·eet, Lóndrcs, W. C. 1.\ll'RE:\'I'A DEf- l(R'I'ADO. Se ,·cnth• en la agencia ~encral de liuros y. l'criódicos \le Hamírcz ~- Hiu:ra. ; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.

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Guía de lectura de : Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez

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