La naturaleza mestiza de Bogotá se puede escuchar en la periferia de su presente musical.
Intérpretes de música antigua estudian el barroco hispanoamericano y rescatan romances y villancicos compuestos durante la colonia en esta ciudad, a la vez que jóvenes del Cabildo Indígena de Suba recuperan una música propia extraviada desde hace décadas: el torbellino muisca.
MÚSICAFICTA
Barroco hispanoamericano
Tras la invasión efectuada por el imperio español, en el siglo XVI se proclamó el Nuevo Reino de Granada y se estableció como su capital la tierra que el pueblo muisca había llamado Bacatá. Así nació Santa Fe de Bogotá, la ciudad en la que a lo largo de los siglos XVII y XVIII compositores españoles y criollos crearon música que, a pesar de su origen y propósito religioso, tenía características peculiares: mucha picardía en sus textos, instrumentos de percusión ―impensables en el contexto musical europeo―, y elementos populares incorporados al ritmo que la llevaban incluso hasta el punto de lo bailable.
En el archivo histórico de la Catedral Primada de Bogotá reposan, en silencio, las partituras de esta música insólita del llamado “nuevo mundo”. Dejó de interpretarse con el fin de la colonia y el advenimiento de la música moderna. Hasta que los hermanos bogotanos Jairo y Carlos Serrano fundaron, a finales del siglo XX, Música Ficta, el ensamble vocal e instrumental de música antigua que navega contra el viento de los siglos y la marea de las instituciones para hacerla sonar de nuevo.
El vientecillo travieso del barroco bogotano
Música Ficta está integrada por Jairo Serrano (voz, percusión, guitarra barroca y dirección musical); Carlos Serrano (flautas dulces, pito y dirección artística), Julián Navarro (guitarra barroca), y la norteamericana Elisabeth Wright (clavecín). Los dos músicos más frecuentemente invitados a ampliar la formación son los bogotanos Edwin García (tiorba y guitarra barroca) y Andrés Arturo Silva (voz). Durante sus 37 años de existencia, Música Ficta ha funcionado como una especie de semillero por el que han pasado más de 30 músicos colombianos que se dedican a la música antigua.
Música antigua, colonial y mestiza
Fotografías de Música Ficta en escenarios y arquitecturas que corresponden a la misma época de su repertorio musical.
Música Ficta después de un concierto en el Museo Santa Clara, en Bogotá.
Grabación de un disco de Música Ficta en el interior de la capilla colonial de Sáchica, Boyacá.
Miembros de música Ficta en frente de la capilla colonial de Sáchica, Boyacá.
En este audio se escucha al director artístico de Música Ficta, Carlos Serrano, hablar sobre la historia de la agrupación y la búsqueda de su identidad cultural. Menciona las dificultades que han tenido para acceder al repertorio barroco bogotano que rescatan, y da cuenta de la relación agridulce del ensamble con Bogotá. Se escuchan además fragmentos de piezas de sus dos discos más recientes, dedicados exclusivamente al repertorio del archivo musical de la Catedral de Bogotá: Alternen las avecillas (2024) y Si de la esfera celeste (2025).
Archivo SonoroMÚSICA FICTA
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“Uno camina por la Candelaria y ahí está esa arquitectura que corresponde a la música que estamos tocando. Y uno entra a esas iglesias coloniales… y es una dosis de arte impresionante en todas esas paredes que también corresponde a la música que estamos tocando…”. - Carlos Serrano.
Entre los muchos septimazos que se pueden hacer en Bogotá, está el septimazo colonial. El recorrido iniciaría en la carrera séptima con calle dieciséis, en el costado occidental del Parque Santander. Allí se levanta un complejo de tres iglesias barrocas emblemáticas: la iglesia de la Veracruz, la iglesia de La Tercera, y la iglesia de San Francisco.
Este septimazo continuaría hacia el sur. A la altura de la calle once aparecerá la Catedral Basílica Metropolitana y Primada de Colombia, levantada sobre un lugar que se presume era sagrado para la cultura muisca; y un par de cuadras más al sur, la iglesia museo de Santa Clara. La caminata podría llegar hasta la calle quinta, donde está la iglesia de Santa Bárbara construida en 1566.
Cualquier caminante del centro histórico de Bogotá entra en contacto visual con su historia colonial y mestiza a través de sus edificaciones. Pero los edificios son vestigios quietos. Paradójicamente, la música que corresponde a esa historia, y que tiene el don de ser dinámica, se escucha poquísimo en la ciudad. A pesar de que Música Ficta ha grabado quince discos celebrados por la crítica internacional y sus últimos trabajos están consagrados a música barroca hecha en Bogotá nunca antes grabada, en los últimos diez años apenas se han presentado ocasionalmente en la ciudad. Mientras esta música vuelve a escucharse en vivo en la ciudad que le es más propia, seguirá siendo recibida con admiración y asombro en ciudades de otros países de América y Europa.
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Barroco hispanoamericano
Música compuesta en América durante la Colonia (siglos XVII-XVIII) que fusionaba elementos europeos con rasgos locales. En Bogotá, incluía percusiones y ritmos bailables, muy distintos al barroco europeo tradicional.
El archivo musical de la Catedral
Guarda partituras de los siglos XVII y XVIII que permanecieron en silencio por más de 200 años. Música Ficta ha grabado dos discos rescatando este repertorio: "Alternen las avecillas" (2024) y "Si de la esfera celeste" (2025).
Instrumentos del barroco bogotano
Música Ficta usa guitarra barroca (cuerdas dobles, sonido grave), tiorba (laúd grande), clavecín (antecesor del piano) y flautas dulces. También incorporan percusiones "impensables" en la música sacra europea.
El septimazo colonial
En el centro hay un recorrido de iglesias barrocas: Veracruz, San Francisco, la Catedral, Santa Clara y Santa Bárbara. Sin embargo, la música que les corresponde se escucha poquísimo en la ciudad que la vio nacer.
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SUBACHUNE
Música y lengua muisca
Aunque en Colombia existen 65 lenguas indígenas que se han mantenido vivas, más de 40 se han declarado extintas porque no se registra ningún hablante nativo de las mismas. Entre esas, está la lengua que se hablaba en Bogotá antes de la colonización española. Sin embargo, en las faldas del cerro de Suba un grupo de jóvenes retan las convenciones sobre lo extinto y trabajan en varios frentes para que esa lengua, el muysccubun, reviva.
El proceso de revitalización de la lengua del Cabildo Indígena Muisca de Suba se remonta a 1991 y da frutos en el siglo XXI con el proyecto Subacubun, que quiere decir “la lengua de Suba”. Allí se engloban proyectos de investigación académica y pedagógicos, así como actividades comunitarias. Ese interés intenso por la lengua engendró, además, una inquietud musical. Con el deseo de recuperar la música que animó las celebraciones de sus mayores, en el año 2022 nació Suba Chune: los nietos-bastones del territorio de Suba.
Suba Chune es un grupo que ha desenterrado los instrumentos que permanecían guardados en las casas de sus mayores. Yendo tras ellos dio con una sonoridad mestiza singular que los abuelos llaman “surrucusungo”. Además, los miembros de Suba Chune componen e interpretan canciones en muysccubun. Con este repertorio participan en celebraciones en otros territorios muiscas y se presentan eventualmente en algunos escenarios culturales de Bogotá.
La Bogotá que canta en su lengua originaria
Suba Chune lo conforman Wilmer Talero (voz, tiple, esterilla, pandereta), Alejandro Durán (voz, flauta y capador), Alejandra Contreras Yopasá (voz, capador y mates), Alejandro Bulla (tiple), Juan Daniel Londoño (charrasca), Juan Sebastián Rodríguez (guitarra), y Nicolle Torres (voz y chimborrio).
Canto y territorio muisca
Fotografías de los miembros de Suba Chune en medio de una interpretación musical, la maloca levantada en territorio sagrado muisca, y los instrumentos del grupo.
Interpretación musical de Suba Chune en el interior de la maloca
Santuario natural en el barrio La Toma, Suba: territorio sagrado muisca.
Instrumentos de la agrupación Suba Chune
En el siguiente audio hay una muestra de la música de Suba Chune y se escucha hablar a Nicolle Torres y Alejandro Durán sobre el contexto que anima el trabajo del grupo. Lo hacen desde la maloca construida en un santuario natural muisca que defienden de los proyectos urbanos y que recibe su nombre del barrio en el que está ubicado: La Toma. Es sólo un pedazo pequeño del territorio que habitan los muiscas hace más de dos mil años y que tiene una larga historia de transformaciones. Desde el sistema colonial de la encomienda en el siglo XV, pasando por la creación de un resguardo en el siglo XVI que se disolvería durante el proyecto independentista, hasta su fundación como municipio en el XIX y su posterior anexamiento a la capital. Hoy Suba es la localidad más poblada de Bogotá.
Archivo SonoroSUBA CHUNE
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“El abuelo Gonzalo Gómez Cabiativa siempre ha dicho que el muisca ha estado entre dos fuegos, que es ese fuego ancestral y el otro fuego occidental, y que no se puede negar ninguno, sino más bien que el fuego occidental alimente al fuego ancestral”. - Alejandro Durán.
En la cultura muisca existen el mundo de lo seco, donde habitamos los seres humanos, y el mundo superior de lo húmedo. En este último están los mohanes, seres poderosos que dan vida a lo seco, pues llevan consigo el agua de un lugar a otro. En los relatos recopilados por Suba Chune los mohanes se mueven al ritmo de “surrusucusungo”: una música en la que intervienen instrumentos de cuerda de origen europeo e instrumentos indígenas de viento y percusión. Así, el surrucusungo diluye musicalmente la idea de lo muisca como una cultura perdida y quieta en el tiempo prehispánico.
No olvides la música que vuelve
Muysccubun: la lengua que revive
Es la lengua de los muiscas, considerada extinta por décadas. Desde 1991, el Cabildo de Suba trabaja en su revitalización. Suba Chune compone canciones en muysccubun, demostrando que una lengua puede renacer.
Surrucusungo
Sonoridad mestiza que mezcla cuerdas europeas (tiple, guitarra) con vientos y percusiones indígenas. Para los muiscas, representa la unión de dos mundos: el ancestral y el occidental, sin negar ninguno.
El cerro de Suba
En el barrio La Toma, Suba, está el Cabildo Indígena. El territorio pasó por encomiendas y resguardos hasta ser anexado a Bogotá. Hoy Suba es la localidad más poblada, y allí sigue viva la memoria muisca.
Nencatacoa y el zorro protector
Para los muiscas, es la deidad del arte, la música y la chicha, representada como un zorro. Una historia cuenta que un líder que resistía la conversión se transformó en zorro y escapó hacia el cerro que hoy protege el Cabildo.
La historieta que aparece a continuación es de la dibujante bogotana Alejandra Martínez y es el resultado de haber escuchado a los miembros de Suba Chune contar un relato del abuelo Gonzálo Gómez Cabiativa. Un abuelo que era azotado en frente de la iglesia por su resistencia a convertirse al cristianismo desató un aguacero y escapó mientras se transformaba en zorro. Buscando el agua, se lo vio perderse en el santuario que hoy protege el Cabildo Indígena Muisca de Suba. El zorro es un animal especial para el pueblo muysca. Nemcatacoa, la deidad del arte, de la música, de la fapqua (nombre ancestral de la chicha) se representa como un zorro antropomórfico.
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Entre lo muisca y lo colonial
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Melodías de la Memoria: La Música Colonial en Santafè, un Dispositivo Instaurador de Discursos Coloniales Religiosos, Políticos y Sociales. Construcción y Aplicación Del Dispositivo; Imposición y Resistencia.
Investigación sobre la música colonial en Santafé de Bogotá (1500-1810), conectando directamente con la tradición antigua y el contexto histórico local.
Entrevista que a Julian Navarro para ahondar en su experiencia como parte de la agrupación Música Ficta, entre otras. Se habla desde lo creativo, lo afectivo y lo pedagógico en relación con la música barroca en Colombia.
Música Ficta interpreta repertorio del Renacimiento mediante un ensamble de flautas dulces inspiradas en instrumentos originales, en formato de cuarteto o quinteto con percusión de época. En este concierto abordaron obras de diversos compositores renacentistas europeos.
Coro formativo de música sacra que reúne a niños y jóvenes en torno a la interpretación de repertorio litúrgico de distintas épocas. Su trabajo combina formación artística y participación en conciertos y eventos relevantes de la escena musical.
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