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Portada capitulo 4: Divergencias sonoras
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  • Música

Estás en: Bogofonías. Otras músicas de Bogotá

Divergencias sonoras

La complejidad de la música electrónica experimental y la simplicidad de la guasca campesina retan por igual los cánones de la música más popular en Bogotá.

Mientras en el barrio La Macarena un colectivo de músicos profesionales persigue los frutos inclasificables de la improvisación libre, en el extremo suroccidental de Bogotá una agrupación familiar le arranca horas a la agricultura para no dejar silenciada la música andina campesina.

BOGOTANARECORDS

Improvisación libre · Música experimental

A los pies de Monserrate y Guadalupe, los cerros tutelares de Bogotá, se levanta un barrio que en la década del 60 empezó a ser habitado por humanistas y artistas de la ciudad y terminaría convirtiéndose en el epicentro de la rumba bohemia y militante de los años 70 y 80. Aunque los bares de salsa y música antillana de La Macarena no existen ya, por el ventanal de un apartamento de la calle 30 se puede escuchar una música que obliga a imaginar modos alternativos de ser del arte y la vida humana. Es el centro de operaciones de Bogotana Records, un colectivo que cultiva y promueve la música electrónica experimental y sus diversas expresiones hechas en Bogotá.

Este tipo de música nació con mucha reflexión intelectual a su alrededor en la Europa de la primera mitad del siglo XX. El adjetivo “experimental” alude a un estilo compositivo que deliberadamente se salta las reglas establecidas de lo musical. Una de sus expresiones es la improvisación libre: un modo de creación en el que no se determinan previamente los parámetros según los cuales se va desarrollar una pieza sonora. La improvisación libre no está comprometida con ninguna identidad musical, y, al contrario de lo que puede pensarse, requiere de muchísimo estudio y conocimiento. 

El arte exigente de disonar

Bogotana Records nació a inicios del año 2024 de un deseo muy específico: poner a andar un sello discográfico que estimulara la escena cultural bogotana integrada por solistas, duetos y ensambles que cultivan géneros como la improvisación libre, el post-rock, el drone, el noise o el ambient. Los discos que graba y edita son digitales y están disponibles en Bandcamp, la plataforma que suelen elegir los artistas independientes, pues las condiciones para la circulación y la venta de la música son más justas. Actualmente, hacen parte del sello los músicos Sergio Cote Barco, Juan Camilo Vásquez, Juan David Guerrero, Valeria Banier, María Fernanda Rodríguez, Hernán Guzmán y Juan Carlos Higuita. Muchos de ellos se dedican a la docencia y la formación musical.

Libertad y experimentación musical en la Macarena

Registro de una jornada de improvisación del colectivo Bogotana Records en la que dialogan libremente instrumentos y experimentación electrónica.

Este audio registra fragmentos de una conversación con Sergio Cote, María Fernanda Rodríguez y Juan Camilo Vásquez, justo después de una jornada doméstica de improvisación libre que reunió a cinco miembros de Bogotana Records y de la cual proviene la música que también se escucha. Relatan la historia del colectivo y hablan de su vínculo con esta práctica músical. 

Archivo SonoroBOGOTANA RECORDS
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“El sonido de Bogotá es un sonido pesado, pero también a veces es unas tranquilidades extrañas que yo encuentro en las improvisaciones que hacemos. No es el sonido de la comodidad”.
-Sergio Cote Barco.

Además de desempeñar roles y tareas propias de un sello discográfico, los integrantes de Bogotana Records tienen varios proyectos musicales entre sí. Juan David Guerrero y Hernán Guzmán conforman LHDR, un ensamble que involucra fagot, sintetizadores y computadores portátiles para improvisar y explorar así las relaciones entre sonido e imagen; María Fernanda Rodríguez y Juan Camilo Vásquez tienen el dueto Re(actio) Lab, que combina el clarinete bajo y los procesamientos electrónicos para la creación de atmósferas inesperadas; y Sergio Cote y Juan Camilo Vásquez son el dúo Cojín de Chayán Chiquito, dedicado a la improvisación electrónica con sistemas de retroalimentación.

En sus dos años de existencia, Bogotana Records ha grabado a más de cuarenta músicos locales. El 6 de diciembre de 2025 lanzó su serie de discos más reciente en Matik Matik, la sala de conciertos en el corazón del barrio Quinta Camacho que ha sido determinante para que la música experimental bogotana tenga vida más allá de los festivales y los recintos académicos.

Expandir el sonido: electrónica experimental

Improvisación libre

Creación musical sin parámetros predefinidos. No sigue ninguna identidad musical y, aunque parezca caótica, requiere mucho estudio. Cada interpretación es única e irrepetible.

Géneros experimentales

Cultivan improvisación libre, post-rock, drone (sonidos sostenidos), noise (ruido organizado) y ambient (atmósferas). Desafían lo convencional explorando texturas, disonancias y silencios.

Proyectos del colectivo

LHDR (fagot y sintetizadores), Re(actio) Lab (clarinete bajo y electrónica) y Cojín de Chayán Chiquito (retroalimentación). Músicos que se combinan en distintas formaciones.

Plataforma independiente

Publican sus discos en Bandcamp por sus condiciones justas para artistas. En dos años han grabado a más de cuarenta músicos bogotanos.

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LOSQUIBEÑOS

Música campesina y guasca

Aunque los cerros más conocidos de la capital son los que están cerca del que ha sido su centro político, administrativo y cultural desde hace cinco siglos, esa cadena de montañas que la bordea por el oriente se extiende hasta su extremo sur. Allí, en Usme, donde Bogotá se vuelve el páramo más extenso del planeta, los cerros orientales colindan con otro grupo de montañas menos afamadas que se levantan por el occidente y por las que bajan, a lo largo de 73 kilómetros, las aguas del río Tunjuelo. Son los cerros del sur de Bogotá.

Sobre esas montañas los colonizadores españoles construyeron grandes haciendas y luego hicieron lo propio criollos adinerados y familias aristócratas bogotanas de principios del siglo XX. Hasta que la violencia de los años 40 los transformó en la tierra a la que llegaron miles de personas desplazadas para construir sus casas e ir configurando una serie de barrios periféricos que hoy son reconocidos por su lucha para ser integrados dignamente al funcionamiento y los servicios públicos de la capital. 

Las fronteras últimas de los barrios más alejados de los cerros del sur de Bogotá son territorio rural. En el extremo sur de Ciudad Bolívar se encuentra un grupo de nueve veredas. Entre ellas está Quiba baja, el hogar de Los Quibeños, un grupo de música campesina que surgió del deseo de don Ramón Cangrejo de cantar en público el puñado de canciones que le han venido a su mente mientras trabaja para que de la tierra broten cebollas, papas criollas y arracachas.

Música elemental en los confines de la capital

Los Quibeños es un grupo familiar de músicos empíricos. Hasta hace poco era un trío integrado sólo por Ramón Cangrejo (guitarra puntera y voz), su prima política Emilce Martínez (guacharaca y voz), y Luis Eduardo Gómez (guitarra marcante y voz), esposo de Emilce. La tercera generación de la familia le proveyó a Los Quibeños su cuarto miembro: David Gómez (bajo eléctrico), nieto de Emilce y Luis Eduardo.

Los Quibeños, música de la Bogotá rural

Fotografías de la agrupación familiar Los Quibeños interpretando las canciones de Ramón Cangrejo en Quiba Baja, zona rural de Bogotá.

Este audio contiene fragmentos de algunas canciones de Los Quibeños que fueron grabadas en inmediaciones de la plaza de la iglesia San Martín de Quiba, un lugar al que hace años no iba Ramón Cangrejo, pues desde que existe el Transmicable se ha convertido en un atractivo turístico muy concurrido los fines de semana, con las consecuencias que esto suele traer a los lugareños. Además, se escucha a los cuatro integrantes hablar sobre su relación con la música campesina, sus experiencias como agrupación, y la percepción que tienen de Bogotá mientras le cantan desde una de sus fronteras.

Archivo SonoroLOS QUIBEÑOS
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“Bogotá es música moderna. La música del campo ya como que no”.
- Emilce Martínez.

La ciudadanía bogotana suele sorprenderse cuando se menciona que el 75% del territorio que abarca Bogotá es rural. Pues más allá de la urbe de cemento, que ya se percibe gigantesca, se extienden un poco más 122.000 hectáreas en las que se ubican, dispersos, minifundios agrícolas. El desconocimiento quizás tenga que ver con el hecho de que el vastísimo campo bogotano, que cumple una función ecológica vital para la ciudad, está habitado por menos del 2% de la totalidad de quienes habitan Bogotá. 

Las noticias del cultivo de la música campesina en Colombia suelen provenir de sus zonas rurales más pobladas, como Boyacá y Santander. Al margen de la tecnologización de la vida contemporánea, es difícil que en un campo con pocos campesinos suenen las guitarras, las guacharacas y los tiples, instrumentos que son parte de la casa campesina y se aprenden a tocar por la tradición familiar. Los Quibeños y las canciones de Ramón Cangrejo son el producto improbable de un reducto de cultura campesina en uno de los confines de Bogotá, y si podemos saber de ellos es gracias a la labor de personas como el profesor Ricardo Martínez Puerto, quien gracias a un interés genuino y como parte de las actividades de la Red de Escuelas Rurales de Música Campesina de Bogotá, supo de su trabajo y los ha ayudado a darse a conocer.

La memoria del campo: música campesina de Bogotá

Guasca campesina

Música andina tradicional con guitarra, tiple, guacharaca y voz. Sus letras hablan de la vida en el campo, el amor, el despecho y el trabajo rural.

Bogotá 75% rural

Aunque la mayoría solo conoce la ciudad urbana, el 75% del territorio de Bogotá es rural. Allí habita menos del 2% de la población. Los Quibeños son parte de ese campo bogotano.

Red de Escuelas Rurales

Gracias al profesor Ricardo Martínez Puerto, de esta red, Los Quibeños han podido darse a conocer. La red visibiliza músicos campesinos de las veredas, fuera de los circuitos culturales.

Transmicable y turismo

El Transmicable conecta Ciudad Bolívar con Quiba y ha vuelto la plaza de la iglesia San Martín un atractivo turístico, especialmente los fines de semana.

Esta es una historieta de la artista bogotana Alejandra Martínez en la que se alude a la integración del joven David Gómez a la agrupación Los Quibeños y se ilustra el entorno y algunos versos de sus canciones.

Los quibeños comic 1

Los quibeños comic 2

Los Quibeños comic 3

Los Quibeños comic 4

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