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Educación y Gestión Ambiental

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Biodiversidad, servicios ecosistémicos y el reto de la inclusión

Biodiversidad, servicios ecosistémicos y el reto de la inclusión

Por: Rincón Ruiz Alexander

Esta presentación parte de la necesidad de reflexionar sobre el estudio de los servicios ecosistémicos y sus avances en temas asociados a la inclusión, valoración, límites y asimetrías de poder. Este debate es el punto de partida de un recorrido en el que se tienen cuenta las problemáticas inherentes al paradigma del crecimiento económico y la evolución de las crisis ambientales y sociales. Desde la comprensión de la complejidad de la naturaleza se avanza hacia una propuesta de valoración integral que permite la visibilización de conflictos ambientales, el aporte de nuevas visiones de entender el mundo y de elementos para toma de decisiones más incluyentes y justas.Introducción: biodiversidad, cuentas y estadísticas ambientalesEl punto de partida es un estudio conocido por las personas que han trabajado el tema de servicios ecosistémicos. Se trata de la Evaluación de Ecosistemas del Milenio, considerada la más importante de su tipo a nivel mundial. La participación en esta evaluación fue un ejercicio interesante toda vez que, antes de la misma, la comprensión de la importancia de la naturaleza para la toma de decisiones siempre estuvo relacionada exclusivamente al valor dado por el sistema económico para su utilización. Colombia hizo parte de este esfuerzo internacional y, a título personal, considero que la participación en este ejercicio y sus implicaciones significó también participar de un cambio de paradigma, en el sentido que la naturaleza tomó un lugar central en la comprensión de las problemáticas actuales al intentar entender su importancia y su relación con el bienestar humano. Se trata de una comprensión mucho más holística que simplemente evaluar y darle importancia a la naturaleza en términos de fines económicos y utilidades. Obviamente, la Evaluación de Ecosistemas del Milenio está sujeta a críticas, sin embargo es indudable que se trató de un cambio relevante en la tendencia convencional. Para el caso colombiano incluido en la Evaluación de Ecosistemas se realizó un análisis de asociaciones entre variables ecológicas, económicas y sociales, en el que se pudo dilucidar una paradoja en dichas relaciones: el bienestar económico y el bienestar social se relacionan de forma inversa con el bienestar ecológico, es decir, a mayor bienestar económico hay peor salud en los ecosistemas (Rincón et al., 2014, 2015). Tiempo después, Ciara Raudsepp Hearne et al. (2010), integrantes de la Evaluación de Ecosistemas, escribieron un artículo que se hizo muy famoso en el que se formula la pregunta sobre las causas de esta relación inversa entre el bienestar económico y el bienestar ecológico. La pregunta en realidad fue fácil de responder: no se estaba midiendo adecuadamente el bienestar, de lo contrario no existiría esta contradicción; no es posible hablar de un bienestar en términos económicos sin tener en cuenta lo ecológico y lo social. De allí que las formas de medir sean también un factor de exclusión. Como respuesta a esto se dan todos los avances asociados a una contabilidad ambiental más integral.Como experiencia personal, estuve trabajando durante mucho tiempo en el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), lo que constituyó un aprendizaje sobre el valor de la estadística y también sobre sus límites, entendiendo que a veces lo que no se refleja en estadísticas se excluye en la toma de decisiones. Poco tiempo después tuve la oportunidad de ser Secretario Técnico de Cuentas Ambientales. En ese cargo, de cierta manera, me enfrentaba a cuestionamientos sobre los aportes de la Economía a la comprensión de la dimensión ambiental, una tarea en la que, creo, se ha logrado avanzar.
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  • Año de Publicación 2018
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Ecologizar la Economía o economizar la Ecología, controversias y desafíos en torno a la valoración de los servicios de los ecosistemas

Ecologizar la Economía o economizar la Ecología, controversias y desafíos en torno a la valoración de los servicios de los ecosistemas

Por: Gómez Baggethun Erik

En esta presentación se aborda el divorcio entre Economía y Ecología, las implicaciones de esta separación para entender la crisis ambiental y para la búsqueda de soluciones a dicha crisis. Se hace un recorrido sintético por la historia del pensamiento económico, haciendo énfasis en la evolución del pensamiento económico y su progresivo distanciamiento de una base material y ecológica para sus reflexiones. Desde allí se presenta una serie de elementos propios de la Economía Ecológica que se proponen como parte de una estrategia para acercar las disciplinas de la Ecología y la Economía, de cara a abordar la crisis ambiental y reconociendo la necesidad de transformaciones radicales en la teoría y la práctica de la economía política.IntroducciónEn esta presentación se expone el divorcio entre Economía y Ecología en el seno del pensamiento económico y los intentos que se están haciendo desde la Economía Ecológica para buscar una reconciliación. En primer lugar se exponen las raíces económicas de los problemas ambientales y la paradoja de cómo dos palabras que comparten la misma raíz etimológica griega “oikos”, Economía y Ecología,terminaron abocándose en el conflicto que estamos viendo hoy en día. Una tesis central de esta exposición es que el conflicto entre Ecología y Economía no es una característica estructural de estas disciplinas, sino el fruto de una determinada evolución en el seno del pensamiento y de la praxis económica. En segundo lugar se hace un repaso crítico a las ideas de crecimiento económico, desarrollo sostenible y ambientalismo de mercado. Finalmente, se presentan propuestas que surgen desde la Economía Ecológica para intentar abordar la crisis ambiental desde el trabajo conjunto de las disciplinas de la Economía y la Ecología.La ruptura entre Economía y EcologíaNo siempre ha existido un divorcio entre Economía y Ecología tan fuerte como el que presenciamos en la actualidad. Por ejemplo, la primera escuela unificada de pensamiento económico, la de los fisiócratas franceses, entendía que la tierra (lo que hoy a menudo se denomina capital natural) era la fuente de toda riqueza. Una cuestión importante de esta escuela es que tenía una noción física del concepto de ‘producción‘. Es decir, cuando se llamaba a algo “producción económica” se hablaba de producción en términos físicos, como sucede por ejemplo en la agricultura, la silvicultura o la pesca. Es una noción muy diferente a la noción de producción que se maneja actualmente en la Economía, simplemente utilizada para hacer referencia a la expansión de agregados monetarios. Es decir, si una persona produce algo, lo revende a otra persona y esta a su vez lo revende con beneficio, al proceso de reventa también se le denomina “producción” aunque en términos materiales no se ha producido nada. Los economistas clásicos mantenían todavía una preocupación importante sobre el análisis físico de la producción en su cuerpo de pensamiento. La mayoría de los autores clásicos tenía alguna noción sobre los límites físicos del crecimiento económico. Dicha noción está presente en el concepto de “ruptura metabólica” de Karl Marx, en la ley de rendimientos decrecientes de David Ricardo, en las preocupaciones de Malthus sobre cómo alimentar a una población en crecimiento exponencial y también el trabajo de John Stuart Mill, quien anticipaba que la Economía en algún momento tendría que transitar a una suerte de estado estacionario. Mill no entendía el fin del crecimiento y la Economía de estado estacionario de forma negativa sino como una situación que permitiría liberar tiempo para las artes, la creatividad y el ocio. Sin embargo, ya dentro de la Economía Clásica, encontramos un desplazamiento del foco analítico desde el factor tierra es decir desde la tradición que priorizaba a la naturaleza al trabajo como principal factor económico de la creación de riqueza.
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  • Año de Publicación 2018
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Economía Ecológica y la construcción epistemológica de una ciencia revolucionaria para la sostenibilidad y la transformación del mundo

Economía Ecológica y la construcción epistemológica de una ciencia revolucionaria para la sostenibilidad y la transformación del mundo

Por: Lizarazo Jerson S.

La Economía Ecológica surge como un nuevo campo que estudia las relaciones entre los ecosistemas y los sistemas económicos en el sentido más amplio. Para ello, busca partir de bases epistemológicas diferentes a las de la ciencia convencional determinista y, particularmente, de la Economía Neoclásica. El reto de construir una ciencia de la sostenibilidad ha llevado a la apertura de un pluralismo metodológico y a la integración de propuestas interdisciplinares, transdisciplinares, y al nacimiento de una nueva ciencia posnormal o tipo 2, en contraposición del monismo epistemológico tradicional. Sin embargo, en su evolución, la Economía Ecológica no ha logrado desmarcarse de las suposiciones epistemológicas ni de las omisiones ontológicas de la ciencia determinista y corre el riesgo de ser asimilada de nuevo como un simple soporte teórico de la Economía Ambiental, a pesar de su gran potencial revolucionario. El presente artículo muestra los resultados de una revisión bibliográfica sobre las bases epistemológicas y conceptuales de la Economía Ecológica, su evolución en los últimos 30 años y sus perspectivas de futuro en el tránsito de una ciencia normal e institucionalizada hacia la construcción de nuevas formas de entender el conocimiento y las relaciones entre las sociedades humanas y los ecosistemas.IntroducciónLas problemáticas ambientales y sociales derivadas de las actividades económicas orientadas al crecimiento ilimitado dieron lugar al nacimiento de la Economía Ecológica, una propuesta interdisciplinar para entender las relaciones complejas entre los ecosistemas y los sistemas económicos en un sentido amplio. Entre sus aportes más destacados está la crítica al enfoque de la Economía Ambiental como la simple aplicación de los principios del modelo neoclásico y la reducción al análisis de factores monetarios y utilitaristas. El objetivo de la Economía Ecológica es crear una ciencia de la sostenibilidad y la complejidad de sistemas que sea integral y transformadora. Para ello es necesario replantear las bases ontológicas y epistemológicas de la ciencia convencional, surgida del determinismo cartesiano y el mecanicismo newtoniano.La alternativa al monismo disciplinar de la teoría neoclásica y el enfoque de la Economía Ambiental es la construcción de una ciencia posnormal o “tipo 2”, basada en la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad. De esta manera, se busca ampliar los límites de la academia y la acción investigativa hacia el desarrollo de nuevas formas de crear conocimiento, fundamentadas en el diálogo de saberes y el pluralismo metodológico entre campos disciplinares diversos, para entender la sostenibilidad de forma amplia e inclusiva. La Economía Ecológica no se restringe al diálogo de saberes entre la economía y la ecología sino que se extiende a todas las formas de conocimiento e ideas que tengan el potencial de lograr una comprensión más profunda de las problemáticas ambientales del mundo actual y sus soluciones potenciales. En la evolución del nuevo campo de estudio, la integración de epistemologías y metodologías diversas ha dado lugar a la inclusión de los planteamientos de la Economía Ambiental y sus discursos alimentados por el poder hegemónico de la teoría neoclásica, los instrumentos de mercado y las formas tradicionales de entender los procesos económicos. Con el deterioro progresivo de las condiciones ambientales a nivel global, la Economía Ecológica tiene la oportunidad de convertirse en un enfoque alternativo para comprender de forma integral las relaciones ecosistemacultura, más allá del reduccionismo propio del modelo hegemónico, que ha demostrado estar en conflicto con las dinámicas de los sistemas naturales y culturales. Sin embargo, la Economía Ecológica también corre el riesgo de ser simplificada al análisis de condiciones biofísicas y, finalmente, mimetizada por la Economía Ambiental a nivel ontológico, epistemológico y metodológico. El riesgo radica en perder todo el potencial transformador y la relevancia del nuevo campo de estudio, en un mundo que necesita nuevas formas radicales de entender las relaciones entre las sociedades humanas y los ecosistemas que las sustentan por medio de relaciones complejas de coevolución y retroalimentación.
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Plantaciones forestales en Chile, ¿hacia un modelo más sustentable?

Plantaciones forestales en Chile, ¿hacia un modelo más sustentable?

Por: Mora Motta Alejandro

Las plantaciones de pino y eucalipto en Chile siguen estando en el corazón del modelo de desarrollo del país, pero sufren una crisis de legitimación que deriva de un profundo descontento social por sus efectos socio-ecológicos a nivel local. Tras problematizar las plantaciones chilenas como un proceso (neo)extractivista, el presente trabajo ubica su expansión en un contexto histórico y se enfoca en analizar el efecto del giro hacia una ?economía verde? en el marco del cual se reestructura la política forestal, buscando un aparente modelo más sostenible. Basándome en una revisión de literatura y de las políticas asociadas a este giro, argumento que los elementos discursivos y prácticos que en éste se articulan ofrecen oportunidades para una nueva fase expansiva de las plantaciones. Dicha fase está marcada por una combinación de estrategias de apropiación de la naturaleza que buscan tanto la extensión de plantaciones a las últimas fronteras de recursos como la generación de nuevos espacios de apropiación, que se materializan en oportunidades concretas para una nueva expansión material.IntroducciónEn Chile las plantaciones de pino y eucalipto se han expandido por las regiones del centrosur del país y constituyen uno de los motores fundamentales del modelo de desarrollo económico. Actualmente, proveen grandes volúmenes de pulpa y madera aserrada, entre otras materias primas, para suplir la demanda de naciones del Norte global y la creciente demanda de países asiáticos, principalmente de China. Esto ha generado un crecimiento sostenido de las exportaciones, que son controladas por tres multinacionales chilenas: ARAUCO, CMPC y MASISA. El modelo de plantaciones ha sido uno de los pilares del crecimiento económico nacional desde los años setenta y hoy día atraviesa un proceso de reforma que busca constituir una estrategia productiva basada en el denominado ‘crecimiento verde‘, aproximación de política económica que Chile asumió a partir de su entrada en 2010 en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).Este modelo de plantaciones se enmarca dentro del (neo)extractivismo (Acosta, 2011, Brand et al., 2016),‘nuevo extractivismo‘ (Veltmeyer y Petras, 2014), o ‘consenso de los commodities‘ (Svampa, 2015), tendencia que marca la historia económica reciente de América Latina (AL), caracterizada por estrategias de territorialización de actividades económicas que garantizan la apropiación de la naturaleza en lugares concretos con el propósito de extraer altos volúmenes de recursos naturales con fines de exportación (Acosta, 2011; Gudynas, 2015). Estas exportaciones tienen un bajo o nulo nivel de procesamiento, por lo cual la agregación de valor de los procesos industriales no ocurre generalmente en el territorio de extracción. Además, los recursos extraídos no son exclusivamente minerales o hidrocarburos, con lo que se asocia regularmente el término, sino que cualquier elemento de la naturaleza, apropiado y extraído en grandes volúmenes, sea madera, pescado, soya u oro, cae en la tendencia económica regional. Las autoridades chilenas se refieren a las plantaciones como ‘bosques plantados‘ de especies exóticas, a diferencia del ‘bosque nativo‘ (CONAF, 2013; INFOR, 2018). Sin embargo, en el presente documento asumimos que ‘las plantaciones no son bosques‘. Chile es uno de los mayores productores de materias primas forestales basadas en plantaciones y el país que más agregó área plantada en el mundo en el periodo 20102015 (Payn et al., 2015). Mientras que en 1978 apenas contaba con 711,9 mil hectáreas plantadas, en 2016 había alcanzado más de 2,4 millones de hectáreas plantadas dentro de un total de 3,1 millones de hectáreas usadas para este propósito. Del total plantado, 57,6% son especies de pino y 35,6% son de especies de eucalipto (INFOR, 2018).
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Revisión de la gestión ambiental sobre el territorio y cambio climático en el departamento del Quindío, Colombia

Revisión de la gestión ambiental sobre el territorio y cambio climático en el departamento del Quindío, Colombia

Por: Ruiz C Raquel I

En este trabajo se analizan las bases de la gestión ambiental frente al cambio climático en los 12 municipios del departamento de Quindío, Colombia. Se efectúo una revisión documental y análisis de datos y observaciones obtenidos sobre la gestión ambiental en el marco de cambio y análisis climático en la planificación territorial y planes de desarrollo sobre dos vigencias administrativas (2012?2015 y 2016-2019). Se encontró que las directrices para el progreso no han sido implementadas efectivamente en algunas administraciones o es incompleta la inclusión del tema ambiental y climático, en el ordenamiento territorial de las respectivas administraciones municipales, en el sentido de establecer medidas de protección y prevención ambiental efectivas. Lo anterior se debe al modelo económico imperante y/o en casos, por ejemplo, a los conflictos de interés de las personas que realizan y proyectan las herramientas en el contexto de la planificación y desarrollo sustentable. Por tanto, enfrentar desafíos de gestión ambiental a la luz de los requisitos del cambio climático a nivel de los gobiernos locales requiere una comprensión de las complejas dimensiones del territorio y la coordinación con la identidad del mismo, más allá de un modelo desarrollo impuesto.IntroducciónLa crisis ambiental es consecuencia del desarrollo insustentable que predomina en el mundo, por la desprotección y destrucción de la diversidad biológica y cultural, generada desde el crecimiento económico -y en forma más generalizada por la racionalidad de la modernidad- que carece de visión sobre los costos ambientales y los principios de sustentabilidad en los paradigmas de la economía. Es así, que, aunque el desarrollo debe prever, restaurar y mitigar los efectos generados sobre la naturaleza por la destrucción ecológica y degradación ambiental que se ha realizado durante décadas, estos impactos aún no han sido atendidos y su alcance temporal o definitivo aún es incierto (Foladori y Tommasino, 2000; Noguera, 2006).Lo anterior indica que, desde los elementos disponibles, derivados de la lógica del pensamiento (fundamentos científicos sobre ciclos biogeoquímicos y termodinámicos propios del territorio), se requieren amplias y fuertes medidas de conservación sobre escenarios biológicos, de forma que soporten y ajusten las voluntades políticas locales desde el principio de adaptación, más allá del ideal eurocentrista del desarrollo, se requiere un abordaje desde la ética de la interacción humana con el territorio y los sistemas que lo integran, tanto en aspectos ambientales, humanos, económicos, estéticos y tecnológicos.De esta forma, aunque el ordenamiento territorial (OT) en Colombia, como instrumento de planificación ha contado con avances en el andamiaje jurídico ambiental, los planes de ordenamiento territorial (POT) aprobados entre el 2000 y 2003, orientados bajo la Ley 388/1997 y aún por la legislación 1454/2011 (Ley orgánica de OT), han generado escenarios de riesgos y daños ambientales, algunos irreparables, principalmente desde el uso de los suelos y el patrimonio hídrico, con administraciones más apegadas al desarrollo económico que a la norma ambiental. Ejemplo de éstos hechos a nivel país, se evidencian en el POT propuesto para Bogotá, donde la intervención sobre la reserva natural “Thomas Van Der Hammen” ha sido motivo de objeción, dado que la estructura ecológica principal que representa ésta reserva (humedales, cerros o montañas orientales, ríos y quebradas), se vincularía al espacio público con una expansión ilimitada de la ciudad, que pasará de un área pública de 535 a 1.435 ha, en la que se busca ejecutar obras viales y de infraestructura, como la construcción de más de 350.000 viviendas (El Nuevo Siglo, 2019). Otro caso de afectación por el uso de los suelos, a pesar de lo estipulado en el POT, se evidencia en el departamento del Guaviare, donde la deforestación creció entre 2016-2017 el 233%, en donde los cultivos de palma han destruido cientos de hectáreas de sabana, aunque son abiertamente ilegales por estar en zona de reserva forestal, hechos asociados al despojo y desplazamiento de campesinos (El Espectador, 2019). Mientras en Armenia, en el departamento del Quindío, el POT fue demandado porque no respeta las medidas establecidas en la norma nacional para las rondas de los ríos, que es de 30 m (Decretos 2811/1974 y 1449/1977), pero que, en el caso de Armenia, su consejo municipal hizo distinción en cuanto a las quebradas, dejando este espacio en 15 m a cada lado de la orilla, con favorecimiento a los constructores (El Nuevo Siglo, 2017).
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