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Se encontraron 3671 resultados en recursos
El díaen que por primera vez vestí el uniforme fui, ante todo, a visitar a mi tía Flora, que en cierto modo me había servido de madre. Entré pavoneándome, y ella me tendió sus brazos flacos y sus labios marchitos. — Estás muy guapo, Fermín. ¡Vas a hacer muchas conquistas! Se levantó, abrió un escritorio antiguo en que brillaban bronces y, caída la curva tapa de un cajoncillo, sacó un rollo envuelto en papel de seda. Eran centenes. . . Siempre a ración de dinero, que mi tutor me regateaba, me alegraron las pajarillas aquellas monedas de oro. ¡Al fin podría probar fortuna en el juego! De todas...
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El enemigo
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El error de las hadas
Se encontraron las dos hadas a orillas de una presa de molino, la másencantadoraque puede soñarse. El agua era fina, pura, bajo el espumarajeo que levantaba la rueda, y en la superficie, en los momentos de calma, las efímeras, en un rayo de Sol, tejían sus contradanzas, y las argironetas o arañas acuáticas jugaban, con sus luengas patitas, a ver quién rasaba el agua con más agilidad y presteza. Espadañas lanceoladas y poas de velludo marrón revestían las márgenes. Flores no había, porque era invierno; caía la tarde del31 de diciembre. Al verse, las hadas se sonrieron como buenas amigas....
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El error de las hadas
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El tesoro de Gastón
El tesoro de Gastón, deEmilia Pardo Bazán, relata la historia de un joven adinerado que despilfarra la fortuna heredada de su madre. Sin embargo, tras muchas andanzas, Gastón descubre que puede vivir de una manera distinta, recuperar lo perdido y encontrar amor y honestidad. Edición de referencia:Barcelona, Editorial Gili, 1897. Cuando se bajó en laestación del Norte, harto molido, a pesar de haber pasado la noche en wagon-lit, Gastón de Landrey llamó a un mozo, como pudiera hacer el más burgués de los viajeros, y le confió su maleta de mano, su estuche, sus mantas y el talón de su equipaje. ¡Qué...
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El tesoro de Gastón
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En Babilonia
Apenas — empujado por el gentío, aturdido por el vocerío, quebrantado del largo viaje— se vio en la estación, miró alrededor con una curiosidad insaciable, ardiente. ¡Babilonia! Diferente debía de ser allí hasta el aire que se respirase, en el cual flotarían, de seguro, partículas de embriagadora esencia. Tan preocupado y absorto se quedó, que un mozo de la estación tuvo que darle un grito, llamándole a la realidad. Era preciso verificar el salvamento del equipaje, pensar en maletas, sacos y portamantas. . . Luis se avispó, ydiez minutosdespués rodaba en fiacre, camino del hotel de...
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La aventura
Aquel don Juan de Meneses, el Tuerto, el que se trajo de las Indias un caudal, ganado a costa de trabajos terribles, envejecía en su palacio sombrío, entre su esposa doña Claudia, de ya mustia belleza; su hijo, elclérigocorcovado, y su hija doña Ricarda, de gentil presencia, pero fantástica y alunada, de genio raro y aficiones incomprensibles. Desde los primeros años había revelado doña Ricarda un desasosiego y una indisciplina, más propia de muchacho que de bien nacida doncella; y mientras donJuan rodópor tierras lejanas, casi fabulosas, su hija correteaba por las eras, en compañía de gente de baja...
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La aventura
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La centenaria
— Aquí — me dijo mi primo, señalándome una casucha desmanteladaal bordede la carretera— vive una mujer que ha cumplido el pasado otoño cien años de edad. ¿Quieres entrar y verla? Me presté al capricho obsequioso de mi pariente y huésped, en cuya quinta estaba pasando unos días muy agradables, y, aunque ningún interés especial tenía para mí la vista de una vejezuela, casi de unamomiadesecada que ni cuenta daría de sí, aparenté por buena crianza que me agradabainfinitotener ocasión de comprobar ocularmente un caso notable de longevidad humana. Entramos en la casucha, que tenía un...
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La madre Naturaleza
La madre naturalezaes unanoveladeEmilia Pardo Bazánpublicada en1887. Fue consideradauno de los ejemplos más emblemáticos delnaturalismoenEspaña. Es la conclusión de la historia deLos pazos de Ulloa. Pardo Bazánusa en esta obra unaprosamás poética y descriptiva. Los protagonistas del relato son Perucho y Manuela, y en su segundo plano Gabriel. Este libro es una defensa del naturalismo cristiano, ante al imperio de la naturaleza humana. Aquí se relata el amorincestuoso de los hermanos Perucho y Manuela. Las nubes, amontonadas y de un gris amoratado, como detintadesleída, fueron juntándose, juntándose,...
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La prueba
No sé si he dicho en la primera parte de estos verídicos apuntes que Luis Portal, mi sensato, cucoy oportunista condiscípulo, era bastante feo y desgarbado, lo cual probablemente influía mucho en su manera de entender la vida y en su intransigencia para con los sueños, las ilusiones, la poesía, la pasión y demás cosas bonitas que dan interés a nuestro existir. Tenía Portal el cuerpo cuadradote y macizo; las manos anchas y mal puestas; la pierna corta; la cabeza bien desarrollada, pero redonda cualperillade balcón; el cuello sin gallardía, y los hombros altos; las facciones demasiadamente grandes...
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La prueba
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La Quimera
Había prescindido en mis novelas de todo prefacio, advertencia, aclaración o prólogo, entregándolas mondas y lirondas al lector, que allá las interpretase a su antojo, puesto que tanta molestia quisiera tomarse; y esta costumbre seguiría enLa Quimerasi, apenas iniciada su publicación por la excelente revistaLa Lectura, no apareciese en un diario de circulación máxima un suelto anunciando que "claramente se adivina, al través de los personajes deLa Quimera, el nombre de gentes muy conocidas en la sociedad deMadrid, por lo cual el libro será objeto de gran curiosidad y de numerosos comentarios"....
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La Quimera
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Lo imposible
Fragmento de la obra — Dile a ese tarambana que pase. . . Tal fue laordende don Máximo de la Olmeda cuando le anunciaron a su sobrino, que regresaba del viaje por el extranjero, y venía a presentarle sus respetos, según carta recibida la víspera. Don Máximo estaba sentado en el eterno sillón de ruedas, en el cual le paseaba un criado por todas las habitaciones de la vasta casona. Porque ha de saberse que don Máximo tenía rotas ambas piernas, y no se había encontrado modo de soldarlas, pues los huesos del viejo señor eran ya como cañas secas, tanto, que la fractura ocurrió sin que la precediese...
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Lo imposible
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