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Con la frase historia de colombia.

  • Exclusivo BibloRed
Imagen de apoyo de  Entre bestias y bellezas

Entre bestias y bellezas

Por: Michael Edward Stanfield | Fecha: 2020

A lo largo de la historia, la belleza ha sido muy valorada, pues ha sido de suma importancia en los ámbitos sociales, económicos, culturales y políticos en distintas sociedades. En Colombia, la belleza de sus mujeres, conocida mundialmente, se ha convertido en una fachada para problemas profundamente arraigados en su realidad nacional. Aunque ha tenido pocas dictaduras y se ha destacado por sus gobiernos democráticos, sus abundantes recursos y su economía dinámica, en toda su historia este país nunca ha tenido un Gobierno incluyente y soberano. Además, muchos de sus ciudadanos han sido pobres y excluidos, debido a políticas elitistas que favorecen a ricos y poderosos.
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros
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  • Investigación de género

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Entre bestias y bellezas

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  • Exclusivo BibloRed
Imagen de apoyo de  Negroides, simuladores, melancólicos. El ser nacional en el ensayo literario colombiano del siglo XX

Negroides, simuladores, melancólicos. El ser nacional en el ensayo literario colombiano del siglo XX

Por: Efrén Giraldo | Fecha: 2012

A diferencia de otros países, en Colombia el ensayo ha sido escasamente considerado por el establecimiento académico y editorial, tal como lo demuestran las pocas antologías nacionales, la ausencia de los mejores ensayistas en las historias literarias y la virtual inexistencia de sus prosistas de ideas en compilaciones, críticas e historias del ensayo hispanoamericano. Este libro propone considerar un segmento de esa producción, la integrada por los ensayos identitarios o de interpretación del ser nacional escritos en el siglo XX, ampliamente estudiados en Hispanoamérica, pero poco considerados en Colombia. Desde Fernando González hasta William Ospina, y pasando por Germán Arciniegas, Cayetano Betancur y Gabriel García Márquez, este trabajo muestra cómo, siempre desde la óptica de la literatura, el ensayo identitario aporta imágenes y narraciones que convierten su pesquisa, más que nada, en acontecimiento de la imaginación.
Fuente: Odilo
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Negroides, simuladores, melancólicos. El ser nacional en el ensayo literario colombiano del siglo XX

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Imagen de apoyo de  Uribe De Acosta, Ofelia: Ficha Bibliográfica

Uribe De Acosta, Ofelia: Ficha Bibliográfica

Por: Magdala Velásquez Toro | Fecha: 2019

La experiencia histórica de esta mujer y del pluralista movimiento que lideró en los años cuarenta, conjuntamente con Lucila Rubio de Laverde, evidencian la manera como la sociedad colombiana, la clase política, la prensa tradicional y la historia oficial han desconocido esa parte de la historia nacional: la lucha de las mujeres por sus derechos. Gracias a su inteligencia, su conciencia solidaria, su presencia de ánimo, su entereza y tozudez, se ocupó de dejar huella escrita de las luchas de las mujeres a través de revistas, semanarios, artículos en periódicos y en su libro Una voz insurgente, en el cual encontramos el testimonio vivo delpensamiento feminista,las pasiones, las dudas, las aspiraciones y propuestas que cohesionaban a esta generación de mujeres que lucharon por el reconocimiento de su dignidad humana y por la vigencia de los derechos que les son inherentes.
Fuente: Biblioteca Digital Feminista Formatos de contenido: Artículos
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  • Otros
  • Historia
  • Investigación de género

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Uribe De Acosta, Ofelia: Ficha Bibliográfica

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Imagen de apoyo de  Boletín de Estudios Históricos - N. 55 al 60

Boletín de Estudios Históricos - N. 55 al 60

Por: | Fecha: 30/05/1934

Contiene: “A propósito de El Santo de la Espada” de Sergio Elías Ortiz; “Bolívar y el general San Martín” de R. Blanco Fombona; “La Importancia del Macizo colombiano y del Páramo de Las Papas en la Historia de Sur Americana”; “Documentos para la historia de Pasto” de Ezequiel Márquez; “Los Petroglifos de Negrohuico” de Sergio Elías Ortiz; “Biografía de Eduardo Posada”; de Sergio Elías Ortiz; “Advertencias sobre la publicación de datos del Ingano”; “Bibliografía. Filosofía universitaria venezolana” de Fray Cayetano de Carrocera; “Alcaldes y Cabildantes de la ciudad de San Juan de Pasto” de Leopoldo López Álvarez; “La montaña de Berruecos” de Fray Cayetano de Carrocera; “Epistolario de Monseñor Lorenzo Barili, 1853-1858”; “Apuntes para el Folklore de los indios de Mocoa (capital del Putumayo)” de Marcelino de Castellví; “Boletín de Estudios Históricos. Índice por materias”, entre otros.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín de Estudios Históricos - N. 55 al 60

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Imagen de apoyo de  La Mujer - N. 35

La Mujer - N. 35

Por: | Fecha: 15/04/1880

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LUZ Y FE DAN FUERZA. LA MUJER, REVISTA QUINCENAL EXCLUSIVAMENTE REDACTADA POR SEftORA.S Y BEftOR[TAS, !lAJQ LA DIRECC!ON DE LA SEi~ORA SOLEDAD ACOSTA DE SAMPER. N.o 35 . r JUEVES, ABR[L 15 DE 1880. i pRECIO ;~Q C~. ESTUDIOS HISTÓRICOS SOBRE LA MUJER EN LA CIVILIZ.A.CION. CAPITULO UNDECI:MO. LAS MUJERES EN LOS IMPERIOS DE ORIENTE Y OCCIDENTE. ( CONTINUACION). 1 LA vida de Santa Elena encierra la historia del triunfo del cristi~~.nismo en el imperio 1omn.uo. 1. Quién era Santa Elena, en qué país ba.I.Jia nacido y cómo había ceñido la púrpura itoperial1 Como no nos gusta dar datos erróneo:; y como en. contrúuamos vt\rias opinione'l cutre los historiadores acerca del lugar de su nacimiento, uos propusimos aclarar el punto, y despues de muchas indaga. ciones crecmo1l haber encontrado la verdad: Santa Elena ern. natural de la Gmn BrPtaiío., é hija de Coel, Rey de los Bretone:; de Essex. Su veráa­dero nombre era. 'l;iboen, que los ro­manos convirtieron en Elena. (*) Una 1 hermana En:ya Guala (Juli:.~ ) era as­cendiente de la familia de los Todo­res, de la cual desriende la presente Reina Victoria. * Elena signiflcab~ miscricurdi«Ja po1:qne lo era cou los pobres. Encuéntrase en las cr6nicae de la ciudad de Colchester su nombre, y en los registros q'JC se habían preservado allí se dice que TilJOen 6 Elena naci6 eu el año de 242. En conmemoracion Jel honor de haber sido aquella ciu­dad el lugar del nacimiento de la. Santa, ha.!>ta el clia las armas de la ciudad llevan \lna c1·uz entre tres co­ronas. Elena recibi6 desde ~u infan­cia honores régios, porque su padre la pen!;aua dejar una parte de sus Es­tados. Su grande inteligencia, sorpren­dente belleza, suR conocimientos en las artes musical y poética, sus cien­cia de las lenguas griega, hebrea y latina, llamaron la atencion de Cons­tancio Cloro, futuro Emperador roma­no y vencedor de los Galos, el que, habiendo declarado la guerra al Rey Coel, no admiti6 la paz si no le con­cedia la. mano de Elena. Esta es una. de las muchas versiones de aquel ma­trimonio que refieren algunos histo­riadores, y la tradicion de la ciudad ¡_- ---- --..::-::=====================-==========_:_¡ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 246 LA MUJER. de Colcbester las corrobora, aunque todas las mujeres de aquella Corte y muchos historiauores y teólogos dicen basta las esposas de los peores y más que era natural de Nicodemia é bija crueles pérseguidores de los cristianos, de un hospedero. Pero creemos que profesaban ocultamente la fe de Cris· no hubiera semejante tradiciou en la to. Constantino aprendió, pues, á ca­Gran Bretaña si Santa Elena no fuera nocer, á honrar y á comprender el Dllcida allí. Existe ta.mbien la tradi- cristianismo desde su primera infancia, cion de que Constantino el Grande na- aunque todavía no se h~bia convertí­ció en Colchester. Constan cío Cloro se do. A la muerte ele Constancia, éste hizo dueño de casi toda la. Gran Breta- nombró á Constantino su sucesor en fía, é hizo edificar las murallas de Col- el Gobierno de lns islas Británicas y cbester á instancias de su consorte. la Galia. Apéoas fué declarado César, Mandó fundar la ciudad de Worcester, Cons:.antino llamó á su madre á la y la Iglesia parroquial de aquella ciu. corte, y desde ent6nces todos los be­dad se llama. Saut:J. Elena. cl10s buenos de su reinado fueron ins- Despues de algunos años de resi- pirados por Santa Eleon, y todo lo ma­dencia en la Grn.n Bt·etaña, Constancia lo que hizo la causó muchas l6grimas. pasó á Alemaoin con su esposa y un Hay una tierna leyenda que dice que, gran séquito. Elenr ero. ya madre de una vez fué tanto lo que lloró, qne de varios hijos cuando el Emperador sus l{Lgrimas nació una florecita ama- 1'Iaximino obligó á Constancia Cloro á rilln. que parece formar gotas, la cual que repudiase 1 Elena y se casase con se llama. en Inglaterra heleniwm. su entenada Teodora. A esa precio Al volver ú Italia, Constantino in­se le nombraría César é iría á reinar trotlujo ú su madre á los ejércitos con en Bretaña y en Galia. Parece que el nombre de Augusta, y la moneda Elena lo alentó para que cumpliera que mandó acufíar llevaba la efigie los deseos del Emperador, y Constan- de Santa Elena. cio Cloro se desposó con Teodora y U nn. vez proclamado Emperador, partió con ella para su Gohernacion Constantino vió disputado su imperio en la Gran Bretaña. Elena se e!ln de lbt~ tle oro; en el extremo ,)e la ph:11 babia una corona cnru¡uocida de thamautcs; on tnt:dio so vciau la!! tlol-1 prtmcras lotms tlcl nombre .lu Uri11t0 eutrclnzadaH, y uu la te~a veían ,. lo~ retratos dd Emperador y tll! su" lujoH E,,te l!~truHiart~J, al que ~e tlió l'l 110111· Ul't:l d<• l í{xu·o, en~ lJe\lltiO liiiCC!liHI· ILICII!C por CJUCUI.mta lJOIJIOrcS, elegÍ. dos por< 'oustautino eutn• lill gunr. dius co111o los m(L.'i \ nlicutcs) 1111 1 o . A lenta lo por la cd • te \'Í INl, 1 o \ti­ello co pr · ont:u In hatnlln 1 u cuu. u11go, eu la cunl Máxi111o fué \cliCJdo, pcrct:lutH.Io ahogado al l}ncrcr, eH sn fugn, \ adcar d J'd)er. Hulllll alorÍ•Í su~ pm•rta;; a Uoustunuuo, y,.¡ JJIIU\u ~c­iior del u•uutlo, llatUÓ ccl'l·a tl~1 llÍ al Papa Sau ;-)tlvestrc para. que le iull. t ruycra. on las \'erdades de la rel igiou cri:.tiana, do la cual hizo profcsiou pú. blica, siendo ¡,u primer cuidado pu. Lhcnr un edicto en fa\'or del Cristia. llÍSIIlO.'' Constantino proscribió la idolatría en todos sus &tados, maudó corrar los templos paganos y romper los ídolos, poro no persiguio á los itlólatrns; de­masiada seguridad babia. entónctls en el tnullllo de que nt.tc la l,rillllote luz del E\uogelio t~.•uinu que acabarse los ah~tmlos ídolos del pngaui~mo que ha. lno. rnu~::rto, paro. tmtnl' de extirparlo por la fuerza. Segun otra trnuic10il poco conocida, l'oustantiuo vacilalu~ uúu eu su com. plott• cou,er:-;Íou IÍ la \ett.ladera fe, cu:mdo ~>e 'i6 atncrtJo pur una horrible ¡ lepra t¡ue declu m ron los médicos era 1 iocutahle. l:)u tuaJrc cntónces oraba. 1 noche y uia ptdieudu su balud, y en todo ellmpt.nio t-e hncin otro tanto, puro C:ou,tantiuo llo tuejorabn. Un tu~dico pagano ort.lc11Ü cutúuccs que le dietan uu Laiio cu la ;,;~ugre de ni. fios de ruéuos ue bÍCtc años. Hiciéron. lost~utrar al:~po!:>eulo del Emperador, y preparalmu la \'U~ija, cuuodo Cons. tuntiuo, Lorrorizado L'OJI !>cmejaCJ.te crucltlad, Jes¡Hdió :í los uiiios y los de. voh ití {¡ ~us 111adrc . E"n uochc vió en -ueños a San Pe.Jro y u • 'a u Pablo que 11:! gll y ~in ri"al clcscnollB. Guardan ~ lencio fuAntoa y caecndas, El ciouo audn, ol ctliro ligero, Los olas de ]a mnr están callada~. Suspen~o y mudo o! pAjnro ngor11ro ; Solo entre nubes cáudi•ll\ rlorndas Rl ángel clo la fJJIIU meusnjero, Con riudo vuelo lu exton,iou hendiendo, Los eco11 do tu voz va ropitiondo Hoy en el tin,bre vtirio de tu t1cento, Algo como de música l<•jnna, Como d rumor del ltU•Iplc •·uandu el ,·i«mto1 Lo agita al dos¡111n tar do lt. maiin••a ; Ya ~oufre ol alma do mortal tormento, Ya le acaricia dicha soberana, Cuando das á tu lira de poetisa, I:.a m:igico poder dn Pitonisa. Sigue tu marcha eiempre triunfadora A !.1 manera que eu t•lmur brurfo, Magnifica la nav11 voladora 1 Re ve cruzar con bt\licu utuvio. Un sol propicio tu horizontu clorn En quo &e ubismn ol peupamioutc, mio, I JJlason egr~>gio clu lA bulla llahar•o. 'l'u ilustre nombro es ¡;lurio americana! w. D. DE P. "' E•tn composlrlon fulí ltrchn aiFun tiempo Antes de su muert y puLlicada en lladrld. LA JUVENTUD DE ANDRES. NOVELA HISTORICA Y DE COSTUMBRES NACIONALES. FI~ DEL ~JGLO XYIJI. CAPITULO \"U. do esperarse, grnndo aflixion en la capi· tal y mucha 1.ozobra ot: tre los amantes :fu.cu Tl)ITHiol' T :~u~:u cJ.tDJ.. de la paz y ul bienestar del ireinato. El dia 11 do Junio, cuatro rliae des· . Pero dejemos aquí la palabra al Ano-pues de haber llegado á. Santafl!, el des ~1spo ~aballero y Góngorn quo con m~· gracindo Virey Pimienta entregó su alma JOr. ac10rto puod? ~1ablar d~ .los subst­: i Dios y su ouer 0 á los gusanos. Aquel¡ gutentes acontec1m1entos pohticos; aoiago aconteci~ento produjo, como ora uy o determin~ salir á encontrarle (al Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ' ======- --- REVISTA QUINCE N AL. UD 'Virey Pimienta) lila villa de Honda, cua­tro jornadas de Santnfé, coa el objeto de informarlll del estado de los negucios, y acordar los medios de du!zura y buavi­dad con que debía de aument11rse la grande obra de la pacificacion, conforwe :i las órdenes con que nos llalhlbaull)S de S. l\1. Pero llegó á la capital bastante ac­cidentado y al cuarto dia murió. Su go· bierno fué un relámpago que iluminó por un momento, y su muerte un tiueno q~e aterró á los puublos, viendo por esta des­gracia desvllnecidas sus esperanzas y di­vidido el mando. segun disposicion de l11s leyes de aquellos mismos oue babian asido el blanco de sus iras. sie::Hpre la tranquilidad publica, creí de mi deber quedar en inaccion y convertir todo mi cuidadu al eE-tnLieuimiento de vitales empre.,as, abnndouadas ou la Pje· cuciou de importantes proyectos, largo tiempo meditados y jumas verificados, al fomento de un reino, cnanto hay de m(ls precioso en todos Jos dominios del Rey, y aun singularísimc en riquísimas pre­ciosidade;¡ es:clusi va meo te suyn.s.'' Tom6 pnse~ion el seiinr de Góngora del gJbierno d ~l Vireinato t 1 L5 de J unio,cua­tro diu:s despues de la muerte de Pimien· ta. Aquel acontecimiento fué universal­mente a¡.laudido por las gentes sensatas " El Regente visitador seposesionó do de todo el país, pues se stiuia que el Ar· la Capitanía general, y la real Audiencia zobispo al tener bajo su mano el Gobier­se encargó del gobierno. Puedo a.legourar uo eclesüh.tco y ci' il del Nuevo Reino, que en aquellas circuustancia!l no podía podria sin duda hacer grandes bienes 11l presentarse acontecimiento m á~ aznro~o 1 puis, y entre otras co&as perdonar defi· que la perdida del señor Pimienta; y te- nitivamente á los implicados en la insu­mí ut,a crisis fatal en la recien curada rreccion de los Comuneros que yacían en enfermedad del Reino. Pero igualmente la~ cárcele11. No resultaron fallidos las creí no cumpliría con la confianza que el esperanza~ de los colonos, pues en bre­Rey acababa de haoet· de mí. autorizán- ve se publicó un bando mandando poner dome para represeutnr al Vir~y y á la en libertad á todos los presos pohticos, real Audiencia, lo que conviuies!l ti su 1 concedieuuo indulto general, perdovan­servicio, si no exhortaba A é.ta para que do á todos los compwmetido~, del cual abdese el pliego de providencias que tra~cribirnos las siguientes líueaa: "En guardaba en su arch1vo, en que rruba- consecuenCia, quereulO~ y mandarnos quo blemeote constaba el sucei!Or que el Rey los miseros de~¡wjus, á saber: las cabe­daba al seiior Pio1ienta; y en "'fP.cto, por zas de los cuatro uju:sticiado11, y los cua­fortuna 6 por d<'sgracia, tan léjns de la tro miem brus del mencionado Gr.dan, eo . expectativa públion co.no de lllÍ mioi~te- qulteu con UCIH'nlo de las justicias y de rio y profesiou, me eucoutmrou preelegí- sus re~l'ettlvos p:ínocus, de lo::~ lugares do por el Soberano, de~ue O..:tultre de 77, 1 doude he hall:•n expue~tos al público, y cuando aún mo halluoa de Obio¡>v eo Y u- ~eau •le¡,.J:-itado~ con el culto funeral,que catan. ob~ervu nue,tm madre la Iglesia, y de "Tal era el estado del Nuevo Reino de que tnmhi!ln eas acreeuora.lu memoria de Granad&. cuando tomé las rif\odas del unos llomhrel!, qno púl>ltcameote arre· gobierno. Mis primeros pasos fu tu 011 len· pt•n t. idos Lona ron. su~ ~~litos con sus tos y muy pausados, como de ,1uieo ca- lugnmus y bU pemteoc1a. mina sobre ruiuas y cscomhros ;¡ pone ia Apt':nas vió Andrés nombrado nl Ar­mano sobro una llagf\ apéoae cicatrizada. Z tan d is· tintos qua tenia á su cargo, y que le su­plicaba abandouase por algun tiempo su justo dese..1 de ordennrse para ayu­darle á poner concierto eu les n~mbargu, aunque se eJ>forzaba en aho­gar en su corazon el recuerdo tle ~Iag· dalena, su im:ígen le por~eguia sin cesar, Despues de la borrascosa entrevitita de y cada vez que columbraba alguna mu- André~ y Gonzalo en el palacio de los jer df loj•JS cuyo aspecto ]e ¡•nreoia seme­Vireyes, los dos antiguos amigos no se jnn te al u e Mngdnlent\ se estremecía y le volviet·on 6. 1•er de cerca. por ~tlgunos días, daba un vuelco el coruzon. Una ó dos aunque au la~ ceremonia~ de reoepcion Hces logró 'l'!!rla en alguna igleoia 6 en del. nuevo VtrPy y los f~weralos tl~l au· 111 calle, pero en aquella~; ocasior~es In vió ter10r, se alc~uzarou á avl&tnr de ll\Jos, el btn de prisa que eu realidad no ¡,:upo si uno como mtembro de In casa del .\.rzo- babia sido ella ó si eru efecto de su cona· bisp_o-V:ircy, Y el otr~ c~mo empleado en 1 tanta peus.nmiento que imaginaba encon- 1 el OJé.rct.to. Andr6s smttó un dolor~so ro- tradn 611 todns partes. m?rdtmtento _al not!l: que su ~u.1go le Unn turde que pasaba Andrós por la miraba con c1erto ceno ~e dosno Y que, Mlle en qne viYia don l\Iolchor, ele im­cou razon, trutnba de ev1_tar encontrarse provi~o se enc·outró con él. Dl'túvo•o el oon ól: on fin, _4ue no ulvulabl\ lu!l pala- esp::~ñol; snludó el jóven y trntó do pat;tlt bras ~ue b!lbtan pasado eutre lo~ do~. de largo, pero Jun ~Ielchor, que uo que­Al nusmo tto~npo_ Joh.tl~ en ol alma que ria dejar e~c-npar su presa, ~e abalan1.ó ~u cora.zon estuv1era filiO amargamn_tt.J cu1110 un tigre .-oLro el venuuo, c-omo el tmprestOundo por arranques d~ l~c~ 111- gato sobre incauto 1atoncillo, y tomán­qlllot~ d cuanrlo recordaba la mtmudad dolo las manos con acleotan c\o frauque­que s1n duda g,z,lbll. Gonzalo oo c·tsu de M y fan iliaridad que cltoc~ aqu,ello con pr•;- r,1 al SPrio y circunspecto Andrés: funda eundtn e WJUotu ro.-e.o. -Ah ! ¡J(Ir fin, exclamó, c1~ teugo pro· Don Melchor hnbin quedado entorn· so ...... en mi poder e-tui&! Ahora vue~Ole ~in ce- vet lo llevare ti uusa sin falta ..... N() hny sar en las antesalas de lus Uidore~ y l:'n remedio, nñadió, procurnr1do mnnifostur­la del Arzobispo-Víroy en calidad do se chusco, no hay remedio, don Andres postulante :í algun empleo, y como no ea mi prisionero de guerra. diesen cootestacion alguna á sus peticío- -Perdóname por esta vez, don Mal­nas, se humillaba hasta el polvo y casi cho1·, dijo Andrós, pugnando por desasir-besaba el suelo delante do los que él so ...... tengo esta tarde un asunto imror-creía que podian tener alguna intluen- tanta que ventilar. cia en el gobierno del Vireinato. En los -Mal haya el asunto! ..... lo dejareis principios no había hecho gran caso á para otro di a. Andrés, y casi le habia quitado el snlu- -Impo~ible! do, creyendo lqoe era un jóvoo in~ignifi -No hay remedio ...... dije que os ven. canto quo en nada le podia servir; pero driais conmigo y os vendreia ...... Soy al cabo de algunos dins, estando ya más hombre testarudo y terco como buen es­al corriente de las cosas de Santaft, su- pañol. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 251 -Pero don Melchor !. ..... -No hay "don :Melchor" que valga. -Las seüoraa se habrán olvidado ya de mí. -Olvidarle! ...... Vaya, si no haydia que l.\1agdalenita no me cuente algun in­cidente del viaje aquól que hicieron jun­tos ! Ademns, tanto María como ella astan tan agradecidas :\.las atenciones ..... . -Agradecidas! No hay, por cierto, de qué ..... . -No se haga vuesa merced el modes-to ...... IIasta el niño mismo, eu su media lengua, se acuerda de "don Andrés" ..... . Mirad si os habr:í.n echado en olvido. -Repito que ..... . -Que ya estamos en la puerta! No oreo que merezco un desaire ..... . ¿ Qué hacer delante de tal insistencia? Andrés cedió, pero era su emocion tan fuerte que palideció y ca!'i tambaleando sigui(! á don i\Ielchor escaleras arriba. ¡Iba :\. ver á :llagdaleoa, á oírla hablar, á estar con ella ! Desde la puerta de la sala exclamó don Melchor: -María! Magdalena l os traigo un pri· aionero de guerra, quo me harán el fuvor de guardarle aq ui hasta mi regre50 á me­rendar. Uoa nube pasó por delante de Andrés, y toda la sangre se le agolpó al cora:o:oo al entrar, saludar y presenciar lo que sucedía en aquella estancia y de que se hizo cargo al primer golpe de vista. Magdalena ef!tnba sentada sobre unos cojines al lado de la vaotaoa que daba á la calle, su pequeña cabeza adornada con dos trenzas do lat·go y r;edoso cabello, ata­clo con cintas rojas, salia de en nu':dio de los pliegues de su jubon como uno. :.on­ro~ ada. flor : tenia. sus hermosos brazos desnudos levantados sobre un bastidor, y al frente veíase 11na coja de costura. llena de sedM de colores. A su lado,seotado en una sillita baja estaba. Gonzalo, quien al conversar con ella se entretenía jug-ando con las sedas, recogiendo las tijeras quo intencionalmente tiraba. Magdnlen'l al suelo para oblignrle á inclinarse :i. cada instante: y recibiendo de lleno la luz de la mirada de la niña y el magnético en­canto que sabia do.r á cada inflexion de su armoniosa voz. En el otro extremo de la. sala se encontraba doña María, que tratabr1. de llamar la ntencion del Oapi­tan Alvarez con su charla sempiterna, pero él sólo se ocupaba en mirar con aire torvo y doscontonto a.l par de jóvenes en­tretenidos conversando cerca de la ven· tana. Andrés, como hemos dicho, abrazo con una mirada aquella escena, pero tratan· do de calmar las locas palpitaciones de su corazon, hizo un esfuerzo supremo para aparentar serenidad, saludó lo más cordialmente que pudo á doña l\laría y al militar español, y en seguida se dil·i· gió á l\Iagdalenc1: -Cuanto me alegro, don Andrés, dijo ella alarg{mdole la mano por encima del bastidor y sonriendo con dulzura, de ver· le en casa, p.ensé que :10s había olvida­do ... Así le había dicho á Gonzalo, "sin duda el señor Ruiz nos ha cobrado odio por los muchos trabajos que pasó en nuestra compañía!" (Le llama Gonzalo! pensó Andrés¡ qué familiaridad ! Andrés contestó á este amable recibi­miento con algunas palabras ininteligi­bles y se volvió hácia su antiguo amigo. Este e&taba en pié y un poco apartado : aguardaba que Andres se dirigiera á él: -Me alegro verte,-dljole éste, d:tndole la mano con alguna f,·ialdad. -Querido Andrés! exclamó el franco y j amable Gonzalo, celabro muchísimo encontrarte, y le apretó la mano como para &ignificarle que olvidaba sus pasadas rencillas. Audres sintió que su amigo tenia más nobleza de carncter, más hidalguía que él, y levantando los ojos que habia tenido bajos, miró á Gonzalo con cariüo, y se sentó ni lado, olvidando durante algunos momentos sus zolos injustos y su rencor, pBru acordarse do lu amistad que los ha­bía unido desdo chicos y los muchos fa­vores oue mótuamonte so debían. Eutáblóse animadu conversacion entre los tres jóvenes, pues el capitau Alvarez permanecía separado, jugando con Ole­mente, que entró momentos deapues y se apresuró n buscar los brazos de su que­ridt~ aUiigo. Trllscun-ió la tarde y llegó la noche, cerráronse las ventanas y sirvieron la merienda poco clespuee. Al fin fué preci­so despedirse de aquella amable compa­ñía, y o.unquo Andres babia sufrido al principio al ver la ternura de Gonzalo con l\lagdalena, como ésta no parecía corresponder!.:-, sino que gastaba con él toda su amabilidad y encantadorae son­risas, fueron calmando sus zelos y sus in- '- --=====--========~-=~----~==~~~~~~=-=-=~--~------------== --- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 2.j2 LA MUJER. quietudes. Así cuando el secretario pri-~ estaba ebrio, demente, encantado ....... vado dP.l Virey-Arzobispo salió de casa Sinembargo, Gonoz:alo no notó nada de de don ~felchor al gol po de las ocho de particular en su amigo : él hablaba y e lo­la noche, yendo de brazo con su amigo giaba :\. :Magdalena y Andres en silencio Gonzalo se sen tia el hombre más felir. de ¡le escuchaba sin contestarle. la tierra, y con dificultad ocultaba que (Continuará). S. A. DE ~. LA MUJER . (Con ti n uacion) . V rrogar sobre el de aquella agraciada "Oh 1 Q . h _ 1 j6veo, sin dnda habria traducido todo . ¡ uo ora tnn en · d .l 1' · lJ cantadora e• aquella 00 que un porvemr e u e lCU\S para e a, por. el hoton rlc la rosa Re va:\ qne Dios la colmó de sus perfecciones abrir: el momento en que y el mundo de sus benefictos. la oruga va :í transformarse . 0, d' cl lt d en maripo;;n.- y en que la ¡ omo pu ten~ ar un resu a o J:uvn eneerra:la en !u. oscura so m brío tan brillan te re un ion de feli­pri~ ion del capullo, siente ces cualidades? n1lCorle niM; nquel momen-to en que tos del_ nmo~ que le amigas ...... i qué jóven no las tiene 1 eran desconowlas! ' pero elln pertenecía á una clase eleva- Du Bols. da., era rica, y de esas condiciones de- El corazou de una. mujer jóven es bian ser las de su confianza. un libro en blanco, en elr¡ue por des- Si anduvo acertada en sn eleccion gracia no grat'ar.í el primer nombre deben Jecímoslo los acontecimientos 1 la n~1.no más purn.-sino á veces la m:'ís que se sucedan; pero si alguna vez se osada-con tinta inJeleble que con. equivocó, culpa. no seria suya: es de serva hasta el último rasgo pálitlos jtívenes engu.iíarse con las apariencias, cnractérec; que se dewn.necerún al paso y no sabemos que exista una excepciou del tiempo; pensamiento que se con- pat·a las ricas. st•rvará siempre en las p:íginas del li. Llevaremos al lector á casa de una bro, cí pa bhra<; que un·\ mano airad•t de las amigas de Preciosa. borrar(¡ rle h hojn. que las contiene. Ar.mlinta es una mujer interesante: El nlma de Ang1:lica se abría á los tenclrtL seis años más que Preciosn, pero halagos del amor, como el boton de ro· pn rccu du sn mii;ma edad. sa blanca á las primeras caricias do la Ammtuta e~ bellísima. br.isa. D~hemos creer que profesabn un ver- Con los perfumes c:le su inocencia y daJero cnríiio á su amiga; pues tanto d~ sentimientos no viciados en la es. en miRa como en el baile, juntas se cuela (le b maldad <Í el eguismo, per- \'eiun siempre y siempre mostraba Ara.­fumalH\- así puede ,¡~cirse,- el btíca.ro minta gran interes por enseñar á sn que contenia tan bella flor. amiga tnás j6ven lus más elegantes Preciosa, cm encanto de sus padres maneras. y las leyes del bnen tono. y gala. c:le la sociedad. ¿ 1Iauifestaba Preciosa. de!;eos de Si á una sibila, en sns momentos de asistir á una reuoion? Ara.miota co­inspiracion, se le hnbiera pedido leyese rria. á casa de Don E lías, y ~ste con­eu el libro de los destinos para. inte- cedia al punto su vénia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINUBNAL· 253 i '1\mia Araminta. un prendido Jc !-in be: Tal >uz sea clln. la llamada magnífico efecto 1 Al momento, y con no l;olo á hacerme aceptar la cadena la rw¡yor JelicaJcy;a, se lo ofrccia ú Jel Himeneo, sino ú correjir mi carác­Precioila pn.n\ que hicie.,e uno i"ntli. ter; pero tú ..... Yo no quería hablar El amor propio, !:J. emulacion~ pare- Je esto, te repito; mas ya que me ci.1. uo tener cabida entre ellM, pues obligas, te diré que tu conducta en este A:amiutn. eru. 1~ primera en hacor la asunto no es muv lmena. apologÍ1\ de su amiga. -¿No? ~ Bien, pues, ahora va. m os con los ojos de b imagioacion, al "abinetc lle -iN o ah~gas mús por Angélica que 1 ·, ¡ 0 por mí? Cre1 tener en tí ttna defen. a JOVCU . Se ou. · · cuentm de pié, prenJi¿udose ante el sora, ulnl~ consfeJera, )J' velo que más bten c:-pejo Jo..; hilos de su cabellera profu. • ere, e urazo uertc e a otra. sa Y perfumada. -E<> mi amiga. Un hornhn.l e;;tá á su lado; es su .-Por eso mismo. Nada (y >a para herruauo. No tiene este Lomlm.l trciu. seis meses que estalllos eu esto), nada t& aiíos ¡ pero precoces arrug1.s surca u has Lecho en mi ftno1. , su frente, cu la que se ve la fatiga. Jo -~e.L~ hablado de tt; aun he He-una existencia yn ca. usada. gndo a Insmmumele, pero ...... -Po~· eso, t!ccia el caballeru; por eso -Pero ..... b{~bln, continuó el j6ven no t¡uunu que tocáramos e:;ta cuostion con voz ahogada. llo llegado hasta y solo la ncce;;idad me obliga :í ello: doblegarme ante tí, seducido por esa 'ficuos Hn genio insoportnulu y c1 mujer encanta1lorn. Le has hablado, mio no es muy bueno. no es verdaJ ! Y bien l -.Gracias por, h lisonja; pero yo sí :-Le he hablado, pero no po~lia deci­quena I!UC hnbl.1scmos de eso. ¿ DccÍul> thr d asunto: hnulalc, oscnbele, y que An~t~lica te ~'onvieue! puedo que algo consigas. -¡ 'l'tcno> ocurrencias~ Prc~'tÍutale Ln j.)ven di6 u u pa!lo pa.m retirarse. á hl rost~ .. . 0 -No, Ammiuta, dijo bU hermano, -Af¡ttÍ 110 hay ro!:ias, Uba!Jo:: hn- no te vayas. Com¡m.J!Hlo,el motivo d.e hlo fle tí. Ya nt~bes que I]UÍero 1í An- tu de.~v1o, pero ~e cre1 menos veugatl­g~: lit:l cotno :í una hcnnnnn. 1 vn. ~~ ; no lo ntegn<:H: estás :c~gán. -l'u~:s, hija, si la quieres como á dote. Recuerdas, C~HI u u r~sc11t11.n~ento mí.. .... e¡ u o no hallo legnuno, u u opos1c10n á -No SC't!l tout.o: lo que llo quiero tn nacic?tc. cariiio, ht'íciu ...... porque e:. \eruto en el en so de pa~ar u u bo- u o 1~ .c~re1 chguo, n'? le cr~Í bueno. chomo. Coutiuúns cu In. crceucw do -1 u l.!raS m lllCJOr uuugo, ~u cons­•¡ ne .:u u crcs uu JI pitv, peru :oÍ te mira. tantc comp:u~ero; tú lv truji·tl.! (1 c::.ta ms al espejo.... .. Ca"n, U baldo. -¡ Qntcrc~ llarn'\rmc 'iujo? -Y bien, sí:; pero el ejcr. prcm.1tura. 1..iera tocrecer el título tic hermano. -lhsla do sermones, y al «r:.tno. ¿'\o te ltic~ uu bieu ! -Bicu pues, couozco tu 1~\0do de La voz Je ULnhln cm cnrifiosn., y ser, y temo causes muchos dbNUHtos á 1 suave; el jó\'ou trató Jo tomar una , la que sc:L tn c~po.:::a. · 0 mano de Aramiutn. -No te flllta razon. :Yi cowluct.1. En los ojos de ésta brilló un relúm. pasn.dn no abona. mucho mi conducta pngo Je cóleru, y con uu bru:>co mo;·i­futurn; pero hermana, así es h viJa: miento la retiró, Jicicndo: mo &iunto formalmente enamorado -Dejémos eso. Sifué un bien, te lo Jo osa mujer, pero tambicu tímido agrauezco; si un mal. ..... para dirigirla la pt\laura. ...... ; Quién -Piensas vengnrto i no es verdad 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 25-! LA .MUJER. Ent6ncos no debo esperar J.e tí un semcLO. -i Cu611 -Me aconsejas que le hablo 6 le es. criba.. Hab~arle n:e es iD?p.osible, solo 1 por tu meulO podna escnbulo ..... . -No prosiga!':l. Doposi~ario. Je tus secroto:., bneuo, p~Jro descendet· al ri. dículo papel de terco m ... ... : no! ( Oontilw..cmí) LA EDUCACION A LOS VEINTE AÑOS. Cd.R'rAS A ::III l'lli1\ll ~.\.'rALlA.. X. mo la luz del sol al traves de una nube cargada de lluvia. lJejé,tlO:; al niño os,l mobilidad y pron· titnd para cambiar de impresiones. Pero ~!i qucricla prima: este humor no es propio del adulto, y so· Oóuo es esto, mi querida Natalia lamente la gracia do la infancia pue~e ¿acaso ser:~ verdad que estás de mal hu· cubrir osas debiliuatles y hacerlas olvl-mor, sin :;aber por qué? dar. Pormfteme manifef'tarte mi sorpresa. La cducacion tiene por objeto el armar Esta es cosa nueva. en tí. Jamas t!:! babia al niño contra sus impresiones y en~eñar­notudo bemejante defecto, y no creería le ñ t~!)muatir su propia voluntad. Es que eso fuese posible si no me escribie- cierto 1\utt\lia, que esa mobilidad de sen­ras s<:l'iamente las siguiento:l líneas: sacione::1 existe entre muchas personas que han pabado la infancia, pero oso con· "Estoy de mal humor Y os preciso ¡;Íste en que no e:;tán suficientemente aguantarme así. Otro dia esta~·ó de ~o- educadas, que no han aprendido á ~o· jor talante. Y 0 no lo puedo lmpedll' Y minar:;e en la primera edad y so deJan solo s6 que mi alma está como en la som- llevar por au mal génio sin rofle:tioo~r bra y que las tinieblas la oscurecen. Es en que es el defe'::to q_uo más hace sufru necesario aguardar á que vuelva el sol.'' á los demns. A posar de que está bien escrita la fra- ¿ Quorrías acaso, Natalia., parecerte á ~e como obra literarin, tengo c1ue hablar- e~a gente vulgar que todo la impresiona te con franqueza. Segun "eo te has ol- y de repente cambia de humor sin sa­vidado quo posees uua -voluntad firmo Y berse por quó? E~ns persnnns, aunque buena educacion para. no dejarte llevar sean rica:; y poderosas, iamas dejaran do sin oposicion por el vaivon del rual hn· ser vul"'ares ; aprovéchanse do su pn-i. mor. Tal parece como si fuerus un niño 6 cion pa~,1 pesar como una ~ana de b~e~ro una persona vulgar que uo . ~ubicso sobre los que ost1in baJO su dnmmto ¡ aprendido á. gobernar sus sentimientos. pero olvidan que naí como uo snbou res­Sí¡ el alma del niiio ea clara romo la ou- pet.ar n Jos damas, tampoco 11orán Tespe· da. cristalina, pero cambia do aspecto ca- tadas, sino temida~. Se encuentran par­da vez que sopla l'l viento <• pasa unn sonas on el mundo que jamas hnn calla· nube por el ci~lo. Basta que se le diga do una palabra dura ni combatido un una paln'l.lra vi,·n, que se le rehuse lo que rapto do cólera: se dejan llevar como el pide, para que l'Rtnbie de UUWOr ~de ÍDl· leño sobro el agua. presiones; y en lugnr de In sonrisa Y la Gradas á Dios que ni tú ni yo pertcne· ~mabilidad, lo verois alejarse con ceño cemos á esa clase de gente : estos :;on adusto y con todo el aapeoto de un pro- verdaderos salvajes de la civilizaoion Y fundo di~gusto. tienen la misma movilidad é inoonsocuen- Esto en los niños nada tiene de extra· . cia que los pr1mitivos habitantes de ño y á poco vuelve la alegría, pues eso América. es el privilegio de la infancia : todo eu Lo que caracteriza al hombro bien ellos os pasajero. Aun sucedo que Eon criado os la dignidad en su persona, la simnltuneaa la risa con las higrimas, co- posesion de si mismo ¡ el no alterarse - ----- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 255 nunca aunque lns personas que le rodean primeros son la plaga de la sociedad y loa procuren sacarle do paciencia; no man ¡. segundos contagian con sus virtudes á. festnrse nunca de mnl humor¡ es decir, los que se les acercan. no permitir que objetos 6 personas ten- Las mujeres han aceptado gustosas el gan suficiente influencia para conmovcrlo papel de séres d;óiles y dejan á los hom­hasta hacerle olvidar el respeto que cada brcl; el privilegio de la fuerza. Es cierto uno so debe tener á. si mismo. que ellas no pueden desplegar en el com- ¿ Cómo es posible, prima mia, que po- bnto de la vida aquella pujanza y valor damos resistir diariamente á las tentacio· ffsico que caractori:m al hombr31 pero en nos, á las seducciones del interes y á las cambio, poseen á muy alto grado una atracciones de la pasion, y cuando se gran fuerza: la moral. Es cierto que úl­ofroce hacer un pequeiifsímo esfuerzo tima mente empiezan á perder con ésta la 1 para no manifestarnos desagradables y alegría, que hacia. decir al poeta griego ásperos, no podemos resistir al mal humor que ellas eran la stmrisu de la vida. Ya que nos invado como una. fatalidad, y las mujeres no 110 muestran alegres y que tonemos que sufrir su influencia sin contentas sino fastidiadas y melancólicos; poderlo evitar ? esto es porque hun perdido la fuerza mo-y lo peor ea que el mal humor no so rnl y no saben dominarse. apodera de nu'lstro espíritu repentina Si examináramos el fondo de las cosas• mente; nnda de eso, llega poco á poco, y encontraríamos que el mal hum'lr no es en lugar do rechazarlo nos complacemos sino una rebelioo: un esceptisi~mo en en acogerle y recibirle como un huésped accion. Pregunta á los que están siempre favorito. Onda momento nos parece mi\~ debcoutento:~¿ de quien se quejan? No di­di~ no de nuestro aprecio y consideracion rlln de seguro que de sí mismos, porque y cuando ménos pensamos PS dueño y so- los falta humildad. Asf, pues, su mal hu­bet ·ano de nuestra inteligencia. mor es una reprobacion con respecto de ¡Seria tan fácil evitar que nos domine los deruas y un resentimiento culpable nuestra mala índole ounndo al principio hácia Dios. nos aconsejo. que nos dejemos llevar por Por este motivo la religion, querida ella l prima, recomienda tanto al cristiano que Pero segun veo tú no piensas que eo;n tenga el omio alt'{;re. La paz del almo. disposicion de ~nimo ea cosd cen::.urablo produce la alegría, eo tanto que la por­y que tuviera inconvenientes. Pero no os sona quejumbrosa ó inclinada :!. la triste· o~f; es preciso desongniíarse: el mol hu. za, siempre estnr1'l turbada. mor que al principio parece un capricho, 'l'e aseguro, 1¡uo como siempro sucedo, puedo ronvertirse on onformedad crónica. el esfuerzo moral para corregirnos lleva Es unn epidemia caraotoristica de osta consigo la recompenFa. ::>i tratas de do­~ poca Todos pare~n hncot'le el gesto al ntinorte, al rabo de poco te encontrarás muu?o y .se mantfiostan desconttlntos sorenn y feliz y estará hecha In paz con­cone• go mismos Y con el ~un~o. entero. tigo misma. No .t-e \'orá In sonrisa en tus l!ny dos clases do ~res hoy dta · los que 1 labios no más, s1no que tu corazon y tu viven chocndos y d•Bgustncloe con todo,, y espíritu se sentirán satisfechos. quo sinembllrgo á nadn ponen remed10, . . y lne almas valioutos y varoniles que Tu pr1mo afocthumo. marchan por la sondo. que les indico. el deber, llenos de vida y de energía: loe (Co-ntinuará) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. L .A )! U .J E R . VIAJES. HECUl<}HDOR DlOR S, A. DE S. XXI KUSSN.\CII - CáPILI.A DF. GUILLEMO n:r,L-J,.HiO DE ZGG-ROHGUEX. A lns nueve de la mañana, ya casi todos los \ iajeros almorzábamos y cada cnn.l cmpreudia viajo dt' df'!':C'cnso: los mús valientes ú pié, otros 1Í en kd lo y algunas Sl'Üoras en !'illa do rnnuo.;. )liéntrns huscnbnn un gnin. fJ\H' de· bcrin llevnruos por un cnmino e,.; no C!l In primera que t1l stcd sube bn-tn nqu1-1~ -'l'rcs veces he dormido en el hotel tlol Rigi: ln primern me succtlit~ como hoy: no quise tomarme la J_JOnn clo le. vantnrmo; In. Regundn l11reuir, pues l . -~le ~ustn 'injnr . ¡ )' q~!l~n so pn-son por Suiza :-in ~ubir ni h1g11 Ungo lo mismo que to•los. -¡ Pero no madruga? -E~o os o'ro cnntnr ... ¡ PM qué l1e de cnmLinr mis hábito~ de cuenta de qtH' viajo en tiP.rrn extrnun. 1 'fieno usted razon, contestó el otro le\·nnttíudo~e, 1111 ingl{s llcv.'\ la In. glnterrn en la zuoln de ~u calzndo. Emprendimos mnrcl1:l ií pit~. L'L mn· ñaon. e"tnb~ frec:cn y agradable, la lcmpc.,<;tnd hnbin pmitic:-ulo In atm6s. fern y f'lnbellcr:ido Jo., rampo:-. Si. gniendo un t•stn•cho camino en :ig. zag !;obre la fahla opuesta á la tle Gol. dau, lmjnmoq all•gremeuto, aspirando con delicia <·1 airo puro, ya por entre ho::;ques de perfumutloc: ¡>inos, ya por el centro d•• ricos prndoll, en los que pncinn rcbnfioo que nos miraban man. sameute. bnciondo ronnr dot¡niem In música de ~us r.nmpnuilla<~. A \CCe no~ deteníamos :í orillas del Mmino, tlc!gri nos, nl Jlllt>hlo de Ku.;snnch. Allí, despues de tomar ni. gunn" frutns, leche y miel, como pas. tores de .A rcndin, nos cucoutr6mo~ E.\t­ticientcmcntc re tnurndos pnrn diri. 1:1irnos ni Ztw, ~ icntlo dtl paso 1a en pi. ltn situndt~ J¡z IJUO t>n el mismo lngnr ou que 'l'cll mntó ni nuHtriaco Gc s. ler. E-;tn csccll:\ ostfl piutada ni fr1'$CO F:obre lns parcucs exteriores del cdifi. CIO. Un ,-nporcillo nguardnlm pn~njeros en el !nao, p01 o de!':grncmclnroento un fuerte a~uncPro nos impidi6 ¡~erm:m?­cer sohro cuhiertn dnrnntc In trave"1a y no pudimos gozar de In bella \'i,ta del lago. El canton lh: Zug (•S. el rn:ís r;~ue· fío de In Confcllornclon Hch·ctlcn.; tiene poco rnful ú m6noq 18,000 babi. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 257 tantes y la capital que lleva el mismo nombre apénas cuenta tres mil a 1 roas. En tanto que preparaban la diligen-cia que nos dcbia llevar á la orilla del ! laao de Zurick tratamos de visitar ' "' 1 aquella capital en miniatura, pero era t:.l la fetidez de sus cal les que nos apresuramos {¡volver á la plazoleta en donde nos esperaba el carruaje. Zug carece de monumento!~, Regun nos inlormaron, y es sólo notable por su antigüedad (pues hastn su orígen es desconocido), por su papel histórico y su pequefiez. El cnmino desde allí basta Horgen es casi llano y sin carúc­ter; gira por entre prados y huertos, pinales tupidos, algunos caseríos é in­mensos edificios que encierra.n fúbri. ca& de varios tejidos. XXII ZURICK, EL RRlN Y SCTI.\FFHOUSBN · El lago de Zurick, que separa al canton de ese nombre de los de San Gall y Schuwyz, tiene nueve leg11as de longitud y una latitud que vnri:1 mucho. Pa.reci6nos que sn aspecto era enteramente diferente de todos los domas lagos que habíamos visto en Suiza. Aquí no coutemplúhamos los paisajes delicados y poéticos de las ri­berars de Ginebra, ni la lujosa Lelleza de vejetacion de los de Thun y Bri­enz, ni 1n. majestad soberbi:a. é impo­nente de los cerros que rodean al de los Cuatro Cnntones. En el de Zurick esos diversos paisa. jes se confunden y hay algo de cada uno de ellos; pero lo que m:!s nos ad. mir6 fué la extraordinaria multitud Pasamos }á noche en Horgeu, por- de casas, f:1 bricas. iglesiaR y aldeas que era tanta la fatiga que nos ago- que se o~tentaban en la orilla del la. biaba (á e nusa de lo. descencion del go sin mtern1Ü;ion, de tal modo que lA. Rigi á pié) Y cm. tao exagerada la ciudad de Zurick parer:e tener dos amabilidad Y ofrecimientos del hoste- arrabales de cuatro leg,Jas ele longi. lero do El Aguila Neg?·a que nos brin. tud (por lo ménos) ~>obre las dos ribe­duba l~s comodides de su hotel, que ras. La ~·ctividad mercantil solJre el ~o ~nv1m os valor paro avanzar hasta Zurick es inmensa: lo cruzan sin ce­Zunck atravesando el lago. 1 sar, en todos ~;entido~;, buques de va. El elegante pueblo de Horgen, si" por, b:1.rcas y ~>o tes llenos de mercnn-tuado á orillas del lago de Zuricb, tie· cías Y c~e pasn.J~ro!l. . ne 5,000 habitantes. Bus manufactu· La cwrlad, stt~w.d~ en la extrerm­ras de soderias, sus encantadoras casas 1 d_acl del lago y d1v1dtcln: en dos por el rodeadas do huertos y jardines, y sus no ~ern~u~.t, es muy lutcre;;aute por anchaq y limpias calles n0s llstmaron l:.U lnstona y sus recuerdos, r.oro muy particularmente la atenciou, y con poco J?Or sus ~oonmentos. Se llamó gusto nos hubiéramos detenido m¡Ís ThU1"lcwn en tJempo de lo~ romaooR, tiempo allí. Pero el viajero, como el y f~1é dc~truida por l?s bárbaros que jzulío en·ante tiene que seguir RU la IDvad1eron en el s1glo V. Desp~..;es marcha sm de~cnnso, si uo quiere des. ll_an:~ronla. Turic~m 6 Tu~i~k, con­truir todos sus cúlctdos de viaje; así ·nrtlcodose en Zunc~ muy f~c1.h_neote. pues fuó preciso pasar al día sicruieo- Al cabo de muchos anos de vtCJSlt\Jdes, te á 'zurick. 0 su friendo el }Jeso ele varias tiranías y pasando clu mano en mano, Zurick se A las nueve de la mañana, aprove. decidió á entrar en la Confedornr.ion chanclo uno de los vapores qne surcan Helvética en 1351. constantemente el alegre y concurrí. La parte antigua de esta patria de do lago, nos embarcámos con direc- Lavater, • del filósofo y sabio Zim­cion ú esa. famosa ciudad, en don- merman y del célebre historiador l\Iu. de se _hallaban reuni~o~ en esos días ller, es muy triste, sucia y f~a dentro los miembros del souohento Congre~o de las viejas fortificaciones ya destruí. de paz que ratificó los tratados de Vt- ¡ * Famoso fisionomista, médico, 6 inventor 6 llafrancn. re vividor do la ciencia frenológica. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 258 LA MUJER. das; pero en cambio los barrios mo­dernos se componen de elegantes ca­sas roaead~s de jardines y de vistosas alameuas. Desgraciadamente la Cate­dral no tiene niuguu mérito artístico en su interior, habiendo sido converti­da eo un vacío y lóbrego templo pro­testante, 1>Ín altares, ~>in luces y sin vida. La Biblioteca pública. que se halla eu un antiguo convento, encierra mu­chos curiosos documentos, entre otros algunas cartas de Juana Grey, la Rei­na de un dia. Despues de permanecer dos días en Zurick tomamos el ferrocarril con di­recciou {¡ Sllaffhausen. El paü;aje que bu extendía á nues­tra vista no tenia gran belleza u i va­riedad: se componía de una sétie !lU­cesiva de sementeras, prados y árbo­les de albaricoque, manz~nos, peros, ciruelos y viñedos, estos; últimos, se iban muhiplicaodo á medida que nos acerc{Lhnmos íÍ las riberas del Rm, que aparece de improviso en todo su es­plendor al Indo izquierdo del camino férreo. Era la primera vez que veíamos ese soberbio río, y por cierto encontramos que su fama de 1elleza. no era usur­pada. Despues de atravesar ciento catorce ciudades, dividir once nacio­nes en las noventa le~uas de su curso " llevando entre !'us ood~s espumosas, dice Víctor Hngo, la historia. t.le trein. ta. siglos y de treinta naciones, cinto­ron de los imperios, frontera de las ambiciones, freno de los conqnistado­res, serpiente del enorme caducéo que se ~xtiende sobre Europa: el dios co­mercio" ...... el Río va á morir miste­riosamente, desapareciendo gota 6 go- · ta por mil bocas separadas entre los fét1dos canales holandeses. ¡Así aca­ban las grandezas terrenales 1 El orígen del nornb1e del Rin (co­mo el de casi todos los ríos helvéticos) es céltico: llamábanlo Rhen 6 Rcu pa­labra que significaba .fluido en el an­tiguo it.lioma de aquellas poblaciones. El Rin tiene tres cabeceras 6 confluen­tes que se reúnen en el canton de los Grisones, canton que fué poblado por los etruscos hace como 2,500 afios. Desde aquella remot~sima antigüedad comenz6 el Rin á figurar en la histo­ria de los pueblos qne regaba. Rabiamos perdido de vista el rio hácia un moo umento, cuando de re­pente, al volver uu recodo del ferro­carril, oímos un estruendo como el que hiciera una tempestad lejana que se fuera acercando m~s y m~s, y apénas tuvimos tiempo de contemplar un mo­mento el imponente espectáculo del Río precipitándose po1· un salto, cuan­do el tren se metio en un tú'Tiel-de­bajo del castillo de Lauffen- para sa­lir despues como un relámpago; pasar el rio por un soberbio puente, casi por encima de la catarata, y continuando por la orilla opuesto. del Rin se detu­vo a.l fin en la ciudad de Schaffllau­sen. Esta pequeña capital del Canton tiene apénas 8,000 almas y es una de las ménos interesantes de Suiza. Sus calles son tortuosas y angostas pero algunas de las casas consenan aún la. fisonomía de los s1glos pasados, con sus torreones cubiertos do pinturas a.l fresco y gabinetes de madera. esculpida 6 de piedra que se adelantan basta la mitad de !acallo. Un carruaje nos llev6 de Scbaffau­sen hasta. un hermoso hotel situado á una media l1ora. fuera de la. cimlal en la orilla izquierda del Rin. N os desmontamos en la portada del hotel y redÍmOS UD aposento, y, a.} a.brir las ventanas de éste se nos pre­sent. 6 un magnífico espectáculo: al frente mismo bajaba el río arrojándose espumoso y turbulento por encima de enormes rocas que dividen la catarata en cinco Faltos. Estos J?eñascos desnu­dos y negros unos, cu b1ertos de vejeta. cion otros, parecen centinelas que vi­gilan, impávidos o.l traves de los si. glos, el mugiente torbellino que sin cesar se precipita, cae, brama. y huye sin detenerse nunca, sin apocarse ja. mas, ni suspender un segundo su cur. so desordenado. Es la iroágen del tiempo que nunca. podremos recobrar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL 259 si lo gastamos sin fruto. El castillo de Lauffen que domina el salto, es uno de los lugares más antiguos de los alre­dedores y existía. aún iíntes de la ciu. dad de Schaffhausen que fné fund:l.dn sobre un fuerte romano. Un caserío feo y vulgar y el puente del ferroca. rril, le quitan á la catarata la poesía que en otros tiempos podía tener. Los eruditos han notado con sorpresa que (l pesar de lo imponente que es la vista del Rin en aquel lugllr los romano5, que eran dueños de los vecinos terri. torios y los tenían poblaJos, en nin­guna. parte mencionan la catarata. A pesar de que muchos viajeros (entre otros Alejandro Dumas) ha u exajecado más de lo que merece este salto, no deja de tener siuembargo un podero­so atractivo, sobre todo ;\la. 1 uz de l:\ luna, cuando las aguas, despues Je arrojarse furiosas por encima de los peñascos, van á caer en la taza infe­rior, convirtiéndose en uu manso y tranquilo receptáculo que ¡·etleja to­dos los objetos vecinos: el castillo, los árboles y la ribera, dejándose en se. guiJa llevar tranquilamente y bri­llando apacible como uu espejo de plata hMta. perderse entre las lejanas sombras. Una vez que nos hubimos retirado á dormir siempre oíamos entro sueoos algo como la voz lejana del mar en el monótono y coutínuo ruido del salto, que tanta~ generacioues han escucha­do pa.ra desaparecer despnes, en tanto que la catarata noche y día continúa produciendo siempre el mismo estruen do año tras año y Riglo tn.s siglo ...... ( Gotin lLa?'lÍ) ANALES DE UN PASEO. DIA OCTAVO, (CONTINU.\CION). -Por mí l ...... bueno está. el cuento. -Te ríes? te advierto que nomo nudo por las ramas, y que si no haces lo que quiero me vengaré. -Nada pueclos hacer : ¿dónde est:l.u la.H pruelas y lo>i testigos q u o tia u os con­tra mí ? D~jate de amenazas y veamtJs qué a;unto te trajo. -Quiero que me acompniies al lngl\r donde dojé enterrado el dinero quo teuin áutes ele c¡ue u1e cogieran. -,Dónde es eso? preguntó el zapatero con mtores. -l\Io consideras tan tonto q11e te lo vaya á. decir desde ahora? . . •• Primero necesito saber quién habita lt\ casa en que yo vivía ó.utes. -Vive Juana, la llamada lucero, y su hija. -Bien¿ á qué horas se acuestan? -Cuando sale de allá A ve lino quo es el novio de la muchacha. El no es tan tonto¡ la muchacha tiene sus realitos do doto. -Avelino! Avelino con novia:>' novia rica l va iremos á darles un susto ...... -ll'lbla por tí .... ya yo no trabajo en esas cosatt. -E,ta vez no tengas cuidado .... no quiero irlo::~ :i. robar nada sino á sacar lo mio. En esa co.so. dejé entenado cuanto tenia. -No nece~itas m:\s informes? -Eso me bnsta. El zopMero se puso de pié y dijo con frialdad: -Ya es tarde, me voy. Ramon le tiró de la ruana y lo obligó .i que se sentara do nuevo, dicióndole : -¡Con que te quieres ir despues de que me arrancaste el secreto l l~scuo ha aiiadió: ahora te va~, pero á média noche te espero en la esquina de tu calle; lle­varás una barra y un azadon. -Pero ...... -No me repliques!.. .... Exijo que me acompañes; no os :i robar ¡cobarde! es á. sacar lo que me pertenece ! • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2ü0 -Pero¿ quo.i dir<~ mi mujer á q•den no -No te acerq11es! le dijo Nicola~ de-le gusta que yo salga~~ deshllras? teniéndole; mis bulla har:l.n. Escondá· -Qué me iwport'.l. tu mujet· !. .. A las monos por este lado hasta que se tran-doce estaré en la esquin.1, y si no te en- quilican. Y tirando :i. su compañero le 1 cuentro allí, iré 1\ tu casa, golpearé, gri- obligó :i que se metiera con él bajo un tarú, levan taré toda la cuadra con mis matorralito de jazmines y norvios. -roces proclamfLudo lo que eres. Al cabo de un rato &e calmó el rumor, El zf\patero, íntimidaJ.o, tuvo que pro- y los dos hombros, ::~aliando de enmedio meter <:u'\nto le pedía el otro, y volvió á de las ramas, se dirigita los ojo-s eu un grueso mia. entre la cenitn, el cual asu11tado se buyeton. l~¡vantó y qui~o t>alir, tropezando con los -Olvidaste la barra y elazudon ~ pre- dos hombre:~, los que no sabi.,ndo qué guutó el ex-presiuia.rio. era aqut~llo, con dificultad ahogaron sus --Aqui lo:¡ tengo. gl'itu!i de terror. m g. to huyó despavori- -Adelaute. do y tollo quedó utra vez en t;ilonoio. 1 De,puet> Utl haber undaJ.o algunas CUI\- -Mano~ a la obra! exclan16 en voz ilras llegaron a una cnbita retiraU.,l, divi- bnj•\ Hamon: enciende tú el cabo de vela didt\ rle la calle por uut~ ctlrcn. que tengo aqu1, pet·o primero tr:lucate la --Tienen pen·o ·¿ pr··~untó H.amon ero- puerta con aquel palo. pezauuo ;i. cnrt11r el btlj uco que ataba la, E u aquol u1otneuto el roloj dió laR dos gutídu·•s de ltl corcll. dol :3ular. de la ruaiiu.ua. El sabanot·o se quitó la - -No t>Í:. ruaun y ol sombret·o, tomó las herra- -E . .;o lo varl!mos dos pno::~; y annnca.n· wit~utu.~. ~o uin6ió a un riucon de lu co-do algunos 1 palos de la e H'c 1, hi;~o u o ciua y orupez.J ú Cr.Jba. lo;:~ 4lo.s pulliesHn caber. Da repeotP be detuvo, exttmiuó el agu- I.,.l;; gallinas, que dormían on :m limo· jaro quo ha.bia hecho y tirando al suelo Ulll'O corea do aquel ~->~ no enouentro la. piodra. quo babia puesto u.ves do los wlaros vecino:~, quo tamuien twbre el huyo. ayudaron á meter bulla. -E~o nada prueba, cava otra vez. Et3 -Malditos animales! exclamó coló rico probable q u .. huuiesen sacudo la piedra Ramon, Yl\n á despertar ;t toda. la ve. pero sin ~ncoott·ar la plata. cintlad. Ramou, animado con o~;tas palabras, Y se acercó al árbol con intenoion de volvió :l. tomnr las herramient lB y empe-matadas :l palo.:l. zó :l. cavar de nuevo. Pero fuó en vano, ,-- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCEXAL - 1 pues aunque hizo un hoyo hondi$ÍUIO u:~- ,Juana So3 con:.ideró r~ca un di1 o~ que 1 <.1.1 encontró. Butúnces tirando otra \·a~ 1 al «¡uerer sacar una ¡nedra do uu rmcon 1 la barra al suelo, se sentó ol)n aire abotti· de !,1 cocina, se encontró \'arias mochilas do y soml.mo, prorumpiendo en ¡;eguida de plata y algunos trozos do oro m_acha- 1 en tenible~ imprecaciones. Nicoltis, wión- cados .. :A-1 momento compró la castta en 1 1 tras tanto permanecía indiferente, ó im- que vtvta y el terreno, sob~ánd~le lobas­port: indolo poco las ¡¡enas do su antiguo 1 t~mte para ahastecet· una ttendtta de _bo­ami" o se sentl¡ en silenJio -al fiultnmou ttlleria con cuyo balance ganaba la vtda. o 1 1 , l volvió :i cavar y ftmbos bo1uhres rnirah1m 1 Eu breve la Lucero, ~omo la !Jama~an 1 callados el aguJero, y la ''eia de seb '• desde su juveutud, tse vtó adulada y bten : cllisporroteanclo goteaba l?or en modio do acogida por todos, y se _creía foliz, pues· ¡1Ios dedos del zapatero deJando una hue- toque no solamente viv1a con desahogo, , lila en d suelo. 11iuo que peco :i po.:o iua foroul.ndole una -Me ocurre una idea! exclamó de re- ¡ dote a. su hija_ .cun su~ ?ortas ganaucias. 1 pente !~amon: ¿ no ti ices que _laf:'tcer 1 Lu chtcu crt, A. valiDo, quten, 1 -Ricas 110, pero dicen que 50 encon-~ n pesttr de _su saluc.l uc~acosa. desde la 1 traron un stmtunrio. mortal henJa que huuta sufndo, y de l -Ya ves? Mil demouios! ese santunt·io que su madre era muy exigente, regañona 1 era el mio ! . ... . y oicatera, tenia tul reputuf'iou de honra- 1 -Ou:!.nto tenias, pues? 1 dez y buen cara?ltlr,. c1ue so graogeó .no 1 1 -No bnjabil de quinientos pesos, fruto solam?~te J,\ estu~~cton, de la u;tadre.' s1no da muchos meses de...... el carmo de la. h•Jn . .f<.) ruatr1mon10 se 1 -Do robos añadió el otro viendo que habia urroglado ditiniLivamante en aque-l ¡ no continul\b~. No sabia. que te hubiera llos dins, debi.!ndo~e celebrar apónas se ido tau bien. 1 abriéseu las velaciono~, ll principios de Ramon continuaba mirando en torno Bnei'O. 1 suyo con !\doman colérico. 1 Todos e~tos pormenores lo~ supo Tia- 1 - Yn e¡ u o nndt\ encontramos, v•imon•1:;¡ mon en lo" suu~i¡rui.,n to~o días, y sintió si(ruió diciendo u! Luorto. ¡ crljcet· tJU ::ou cor.1zc;n un u, y odin IÍ lnt; \"Ícti· el sumiJruro, •mpl6 la va!a ~in hnLl•r ptl· IDfh do :.Uts 111nlas p uiouo:;, cousider:in­labr.~ y fuó" nbrir la puort.t, micutr lS dol,l:. sor;uramonto <'01110 una \'ivionte IJUO t!l znpatoro roco¡;ia a tiento:; l11s ho- raprohncion do ¡¡us actos. Adema:; do rrot.mioutus. El gato maullnba on la putJr- Luuuu o~tu:; motil'os do otlio quu tenia tn tratando tlo entrar; al verlo tJl L.mclido h:icin. An~linu, 'iuut!u on ~)la cncnroacion 1 quitso dotmhognr su ra.bia, y d:iotlole un do llU pasada vida, Hntnon 110 podin ol vi­¡> Untapió ol dt~sgraciado animal fuo tl l dar que aquel hnbia eiclo la cau~n. de su caer oxpiranto á algunos pa~os do tro bandido pnsn ba vecinas los que empezaron á latir y ah u­el rio y ,·olvia al pueblo; al principio l!nr por todas partes. Seguramente Ave· caminó lo más aprisa que pudo, poro hno no tenia ¡;erro, pueRto que no se poco á poco fu6 deteniendo ol paso, y so oyó ningun latido co1·cn. El bandido so dirie;ió lontnmento, con la caboza incli- agazapó y ocultó tras do unos matorra­nad. a y la mirada torva, hácia la casa dol loa, cerca de la vereda que conducía del zapatero. huerto á la mangn, y 1)erwnueció alli La mujer do Nicolas que le \'iÓ llegar 1 largo rato. Viendo quo todo vohia á cal­lo dijo t~ osto:" Allá viene otra voz aquel marso y que en la casa nadie se movia, hombro de In. Nana parda quo tanto to recordó que los animales más ruidosos ha buscado illtimamente. No me gusta eran la,; gallinas, y empezó á tirar pie­sujaclw ¡ ten cuidado, esa3 awistades uo dras del lado en qno éstas dormían, es­son buenas." pantando al mismo tiempo :i los animales Nicolas no contestó sino quo salió á do la manga. La bullo. fué ontónces peor recibirlo, y despues de haber hablado y el cacareo do las gallina~ y las carro­algunas palabras en voz baja se fueron ras de las mulas y el caballo dcsperta­juntos. La mujer del zapatero permnno- ron á los habitantes do la casita. oi6 en la puerta y con la mirada loe si- A velino se incol'porú ¡;obresaltado' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ,, Jlnmó ó un muchacho que lo servía de grnn yoz, y <'O)ó do espaldas sobr;-la ll IlCOn y dormía en la. ~:ala, y preguntóle yerb:1. cubierta di> rocío. l si babia oido rnido en el solar. 1 -Me han matado ! exclamó apoyando 1 -SI, contestó¡ seguromcnte son lns las manos ~obri' f 1 pecho y procurando 1 '"nena do don Bernardo quo so quieren ponerse Pn y,jó ¡ ¡.ero 7'0 pudiendo levan· ¡, entrnr. 1 brse, voh ió :\ dur C'omigo en el su~>lo. -Anc'n ti ~or que es Jo quo hny. El lliH sino ~Alió do ¡,ntra lns mntot~, 1 Bl hnudido OJÓ abrir In }HH'rtn de N n el cucl•illo mu;ougrentarlo en la mn­atrnd do la casa y so Tohiri :1. ocultnr en- no. é inrlin:'w !ll •ombrn miró: /~v· liro vulvi6 !n:, ojos y fij:mdolos que ec ncorcal•a crn In •le Avohno, y de- en bll \·erdu..,••, lo uuró ron una cxpre· scn,·ninnotlo un cuchillo n¡;unrdó ; el mu· t.ion do profundo molnnrolia y dclorosa cl1acho pasó n 1-U Indo ,·asi roz3mlohe reconvcJ•cÍ< . n. fic.tnon s~ e~treuaeció, y con l·l, pero m.da •:ió, ) vohió ti eutrar a como oLrA.ndo bnjo un i~•r•ulso par~ l!l la casa dicioudo : l•csta enluta u t 1\P.sconoctJo, y ~otr•uuo ! -No vi nada don A ve lino; In noche por In mir:t~.ln )llluinofl\ d•1 su nctima, ost:\ rscura. ' · permaran·i(o nlli ~in movimiento y aturdí· Esta oscena se repitió , orÍn!! V<•cos du· do hnsta qu< 'iú pn11nr por la fisouomía rnnto 1~ nocho. Avolino, r¡uCI t 11nin un del ce.iclo la últimn ngonul de la muerto. ' eombrndito de maíz •'n el ~olnr y tomin Aquello l~t(•un mudn dmó ap6nas nl· l nuo 50 < ntra~o e! r,antl'ln rí hnc~rlo da- ¡;ur.f•s ·'' gundos ¡ }IC!rO el ba~;dido crCIJÓ 1 i.:, os, olvidó ron c~t11 prriJCUJ·IIrJ· oll o1 r¡•o ,. n., uo In n•,..r. nrtlll el·u• 611 'íct'1m~... l1.lb1' a duro.d o aiios rle horrihlo JUnrtirio pr.ra el. go personal q11c ron·ia. Eu 1.sc mnmcuto oyó l•llfM que se Y A hnLinn cantado todo los gallos lé nccrcabnn, .} por p1 imi'Tn vuz de MI ,·ida In ''ccindnd y ~o notalm l'rbro los cerros huJó d<''P"''orido llovnndo 1'111vadn en :1 csJinldus del ~ello, un rcE-plnndor \O~o, el corozon Ir. horrihln zadn del remor· precursor do In nurrorn, cunnd~o }{crnon dimicnto. ji 1ntigndo COl• su inctiuH•tln l o~ic·iou, 1 u tu· 1-.ntrt tnuto In mnrl1 u do in e lino, quo mitlo (: impncicnte, s~ lo\!PJtó del sudo ],., lutLiu H•ntidu Jc,nntnr~e, oyó en so­clondo bnLia penniUII l'Í1lu m•ttlto, Y lnt'• rí gnidn ol grito •¡ur diu ni c·nrr ¡ bO incor- ! dnr unn vuolta m, t01 no do l11 CIIFII i till roró npr:w y Rllli• 1ulo {t nu:dio 'Hlir, ~o l nccrcfl nuc1 nmont1 :\ tonns l11s !liii·J tu¡; .v tfirigio h:lcift , 1 1111 r 1 o postrndo de MI lns OlliJlllj(¡, dotCliÍ ~ IHlO~O ¡tiii'(Íc ul•umcn• Joijo; )a flUrorn ¡·ctll Cll Ju.z ¡I(J SJ"Ulll\ ilu­to junto iL nquülln qnr. clr hn ul pn loHT'o en si d( 11 pcnto e 1 pnisaje, dcscu­tiecillo inferior, y cliO 'nriros ¡;o! pes Pú'J· briCJ,rln ni wiél.tO dcmpo ...J lívido cndá· ¡ tm In J>llrccl y In nntnnilla cl<>l 1lonnit'>- Hr do A, cllno ...... ln dcfogtnc inda m adro río ilo Avulino; oyó In \'cond!to y Fo sit uí1 en· con el ruido do 1\IIB J•fO}Jins pi&adas, te- ' tro Jos nltna plnntas quo cnl'inn á orillo"' miendo t·ncontrnrr-o con nlgu•en que pu· del senderito fjl:C conduciR al mni:~.al. diera Terlc, y ni miemo tiem¡:o lleno do A,·,lino abrió la puerta con prcrnu· horribio y robnrco tnicdo do lncontrnrso 1 cion : la nurora, nunquc no nlumbralm to· a:;o)o, pcrmonnció ]nr~o rnt'> oculto dctras 1 dn\'Ía dabn cierta claridad indccitn, y l1a- do un bnrTllnco del otro Indo dsl rio.j 1 jo esta med1a loz los ohjotos ton111han ex- l'cro In luz 1 rn más clnrn á cada momen­trniias formas; el Jlohro loomhro e-royó to, y oyb lom- la peua,scgun las leyes vigentes, es decir 1 brero? preguntó sin E"aber casi lo que á diez años de encierro penitenciario; 1 decía. oyó la senteucia en silencio,pero agitado, 1' El otro se puso la mono en la cabeza y y temblando, y esa misma noche le neo- . por primera vez notó que le faltaba el metió uDa fiebre violenta. Apénas duró 1 sombrero. algunos días: su delirio era constante, l -No sé, contestó con dificultad, se repitiendo sin cesar: 1 qued an.a .... . . a llá·. "Es os PJ·O s ...... esos OJ. OS, n·1 0s nn.o '. ...... 1 -¿Donde? me atr!lviosan como uu puñal; me J'e· ' 1 El asesino no contestó. convienen ...... me J•Srsigucn ..... me pren J -Imbécil exclamó el zapatero, síem- den ...... me matan! Quitenlos de la pared, pt·e dejáa alguna coan ...... la otra vez fué que me miran desde alli.. .... srránquenlos ¡1 el cuchillo. del suelo, que mo Rb·af>n ! }<;scóndaome1 1 · Calla, hombre, dijo en voz casi ínin- ocóltcnme, que no puedo verlos sin mo- 1 téligible y déjame entrar. rir t " 1 Y precipitándose en un rincon de la Despues de In muerte do Ramon, y no 1 1 zapatería fué t\ caer temblando sobre un encontrando en realidad nada contra Ni·¡¡ banco. Allí permaneció callado, oculta colas, le soltaron al fin y él volvió tí su la cara entre las manos, y sin querer res· casa, mohíno y cabizbajo; pero desde 1 , ponder t\ las preguntas del zapatero; flquel tiempo su mujer no tuvo po1·que 1 solamente do vez en cuando murmuraba quejarse de él: era un modelo de humil- 11 entre dientes: dad y honradez. L · 1 h r h d 1 ¿Y la mndre do Avelino? preguntarán. 1 1 - OS OJOS ....... o . me an mata o . Una hora dtlspues se presentaban las Parece que las gentes del pueblo tie- , autoridades en casa de Nicolas, pregun- nen una manera de sentir diferente ele tanda por Ramon ; el tuerto lo mostró la nuestra. 1 temblando, pPrO al e11esino no se movió .Núá.llegina ~e á afiigió los primcH•~ ' ni quiso contestar :1. ninguna de las pre- d\as, per0 An breve se le ~;ecoron las J:,_ 1 J guntns que le hacían. Al fin se le ocurrió grimas, mRnifestñndose sumamente aira-á uno de los circunstantes decirle de da cuando le pasaron la cuenta de lo que ¡ repente: había costntlo el mode&to entierro de su ' l -Ramon aquí tiene usted su ruana, hijo. 1 ' póugesela y en marcha para la cárcel. -Me han hecho gastar much.:> en el -1\li ruana!...... entierro, decía, y ahora que no tengo 1 -Si, aquí la tiene? no es la suya? quien trabaje para mí¿ cómo podré repo-¡1 -Si; démela usted acá. 1 ner esos pesos ? 1 -En dónde la dejó anoche? le pre- Avelino se fué pera la otra vida ántes 1 guntaron. de poderme dejár algo de consideracion 1 1 No fué posible hacerle contestar; pero para mi vejez ...... Cuántas veces le dije , ,. '¡ las pruebas eran tan convincentea que le que comprara el terreno en torno de la • llevaron para la cárcel en union del enea para no tener que pagar arriendo! , , 1 1 tuerto, en cuya casa habian encontrado Muy dura es la vida para una mujer 1 al asesino. El zapatero no las tenia todas! sola! añadía dando un suspiro...... ll Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2G6 LA ){u J E R. Ya babia llegado la noche cuando hubo concluido su lectura !IUtx.imo y ontóoces se presentaron tres bombrc!l con 1 tiples y bandolas que habían t>itlo convo­cados para tocarle::~ a•1uella noche ; nnun· ciando Bartolomé pomposamente que tenia el gubtO de invitar á la concurroneia i un bmle en In casa de Bellnvi!>ta. Efectivamente Leonardo, que era joven, alegre y de parranda, babia de8cubierto en un vecino ventorrillo varios toc!tdoros de bandola, y acompañados por !a guita­rra del primo Hal'tolomé, organizaron concierto y baile. Entre loa huéspcdeb haLia m:is de cuatro parejas de baile bien lucidas y con suficiente barra para que hubiera algunos ojos que lo!! miraran. Desde ~u IJ¡•gada l .. eooardo babia oxn­mioado ol terreno y encontrado que Pepita era muchacha despierta y atrac­tiva, entaLló cou olla unos coquotcoti exajerado,., cowo todo aquello que so fun­da en un Cl\pricho pa~ajero y quo no ha de durar. sino soüor fulano de tal, y yo inclinán­dome la snludaró rospetuosamonlo como se debo :í !a Soiíorita Heredia. -Y por quó creo usted esto? le res· pondin ella algo picada con In indiferen­cia quo vuia Leonardo en lo porvenir con tan grande calma. -Porque asi es el ;mundo, contestaba él, y así ~:~omos todos. -V nrinblos ? -Probnblomonte. Pepita sinti.'J algo como un desengaño un desencanto al oir palabras tan fran­ras que rayaban en la impertinencia. -Esta os la coqueterin que describían la ctrn noche, pemaba. Olrid:índo~>o ontónces do In. conquista de ~Iáximo, que ya empezaha tí creer imposible, tglaron el n<>gocio fl su ~ueto, &nlion- des, añadió, ¡1orqué In llaman cu~cabel: do Leona~do com¡mche de Pepitu, Mtlxi- tiene en Ja extremidad do la oola ostos mo de Alicia y Hortolomé, de la seiiorita anillo~ c.lo color casi tra~paronto quepa­rccien llegada, In (}UO acogió muy mal su recen ca&cnbcloe, y aseguran los que las compadrazgo con un personaje ton ~o· han estulliEtdo, que se conoce In. edad de cundario. estos reptilos porque cadn nno aporece -Comadre, le dacia Leonardo :í p 0- uno má~ :í In extremidad do In cola; esta pita, llámomo compndre con franqueza debería do contar hnsta doco años 1 y hagalo con frecuencia porque yo ~é que -Son muy venenosf!.B? progunt6 Pe- 1 despues, cunndo nos volvamos á oncon- pita acercándose. trar en la ciudad, ya no mo nombrar:\ -Tanto que ca¡¡i no se le conoco contra. 1=====-=:::..=.:::::_:_.:-====--:====-......:-=-=== :...._..=:====- ========-11 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. R E V 1 ~ '1' A Q U I N C E X A L · 267 -Sin embargo se la debo do oir al paseando por ol pió ele unos nrbu01tos accrcnrse por lo roéuos, y esa es una 1 arrul111ba ::;uavemente en coqueteos con ventaja. su compañera, ¡m~l\ds entro el ramaje Efectivamente; parece que la rro- espeso do un caucho. En el momento eu villoncia la ha dado esa cunliclud para que me prepnmba para apuntarlo ñ mi librar un tanto:\ los que persigue ; ade- inocente presa, é:~ta ~e me ocult6 entre le mas sns movimientos son lentos, nunca mntorrnl. y yo rosolvi a¡!uardar ñ que so tira sobre su prosa sin dar uun ~acu- volviera á pre:;cntf\r¡;e. Entre tonto me didn á sus caacnbelos y pica h:icia lo alto; senté sobre un tronco caído que por nlli no ataca los pi&!, pero se enroscl\ inme· había, Y olvidando el objeto do mi ca­dintameote en el fcuerpo dG su victirna. cerfB púseme :'i admirar el sitio en qne Siempre anda por el suelo entre In me hnlluba. El sendero que hnbia 8ogui­hojarnsca y rara vez trepa á. los ñrboles. do al travez de la montaña subin ser- -- IIBCia bnstnnto tiempo que no veía P?ntenndo por la falda de uo cerro en­uno de estos horribles reptilcR. dijo )fnu- Lterto de c~peso bosque, y se perdía en ! ricio, lo que me recuerda uo a.conteci- lontnnaoza en el fondo del vallo, en don- 11 miento muy torriblo del que casi fui tes· de ostabn sito el enserio ó pequeiia nldea tigo en mi primernjuveutud: comprendo de h cual dependía la hacienda de la con cuñnta rnzon los llnman on In hiato- "Ooibn. " En el punto en quo yo o¡¡taba ria natural Crotnllus horridas! el can1ino haLia formado como unn pla- -Oigñmos <'ual fuó el acontecimiento zolatn abierta por oll ovante, lo que par­do quo habla Mauricio, dijo Pepitll, siem- mi tia qua se descubriera á lo lójos un pro ávida de emociones. e~ten~o paisaje enteramente cubierto de Ouéntenosla usted, mióntras que nos bosque que se estondia por todos lados traen los caballos para vo]\'or á la casa. hf\Sta ol horizonte, cerrandolo una faja Eutónces l\Iauricio refirió lo siguiente: de cerros azulosos. ]l~n torno mio crecían altos y robustos cauchos, palmeras y flo­LA CVLl:IIR.\ CASC.l.BEt. I ridos guarawlnis, todos ellos envueltos · en un ropaje de diversas planlus pnrá­eitnli que pendían do sus ramas y cnian hastn ol suelo alfombrado cou mullida hojnrnRca y plantas enanas, puos los nr- Estaba yo muy j6vou cuando tuvo quo ~olea daban dumn~iada sombra para ir 11. pasar algunos dins en una hacienda permitir que viviesen a su lado arbustos port~ne_ciente á m~ padre, sito. en las i~- altos y robustos. En esto loe gigantes ~odtac10nes _del no ~1ngdal~>nn . Jl3bta del bosque imitan :i ¡08 grnndos ele la tdo ~on el ob,¡eto uo que mo In nntrognra tierra, ó mñs bien los soiiorcs ' de triunfo y titlltn~ 1 1 pcru ni> compren• le :í. punt•> fijo Clltle3 •ernn ch·ica-. Llevab t, ~c¡;un dicen lo~ pcriórlico~, un 1' lo~ re,ult~tl"•: la,. síntum:~~ stm alnrmant~-<, aNeoal cmnplcto de uma ... propias para el ca•o¡ prro turltVÍI\ no~esn?e c·1""' p- de toda.~ h~ JW~icionull socialcd hnu olvidnuo 1 JIÍI''\lll.lo y da. tdo que hncl!~· á 'u~ h•nnbt·e~ en ~u mbiu•1, y ~ólu quil!rcn ocup:u:::~e en cosa'! ím- 1 1 loi tnbunalc.i y en los c;t.hwr ~'''· . propias lu -11' un rmiC Sinembnn;u hny muchn~ mujeres que no so· rM.e'i 1q, cnc;,i¡e7.ndo t••lr tl'll tu•rm l'l'l tlo ~Ir. lnme'lte cumplen con .;u;¡ deberes, bino que llri~ht, d ft """" h"'' •e ••tlític '• jefe tlcl hacen " ran•(c, hienc~ ·i In humanidad. Una do P}lrtirlu ra•lical le b ~h·u1 t;rcu" ~ 1~1 ncu- las ru<.~)en•, 111.1> rica~ llcl mun<.lo,-tul vez la tm,; tu1·o lu::;1r cl' M mcl•e-ter c.,n ,.¡ ob;eto m:b acauthlnd·•, e, h buone.'ln Burdett Coutt!l, de p.·lir que ~e rlie1"'. un'• ley en el l'.trll\tnen- qrte 'H'rcd•) como 15 •Hillone.i de fuertes-y es to, Jl<.'rmiti~nrlo qu:.> IM nH.jcrc, pmlic.,e.t ~otnr h pe~ona q11u h:t hcCIHJ C'lrirladco; en UJnyor t•n Ja, ele··dun~-. Acle '"' .¡,. In 'e l·•r 1 lln~ht, e,c,.Ja en ln~latcrrn,-~ touuterns pu~il>lcs: 1 J•:n Hu-r \ h ing<'r•ncirtllrtl\'1\ 1h· la'lmni••rus cclilica;,,J, i¡;ll!.,¡ ~~. furulnu tlo colc;;•u~, m·md;tn· 1 en In puht1c:1 h, .-i,fu poco uro•\' •cl.u•u pa1·a ''" •ui:-iUIICI\r.i :í 1 .. , p IÍ< Cull' ~l',000 h 11' ., C,t~rllll14 1 e:. rlccir, l:!ú,IJOU (IC•O< pirnc1•11 ui l,iJ istn ~ t·rte.! X•tll•"• '1'"' 1 cns ll'rie , nun'l'·" tu\·u l. o 1-:1 n 1 .~.,, .,k ovn, pcrtcnecll'nlc , una UHIC..I"' pn•tcndicntL'S1 y L ht 1 d 'llic fue des· r~mih l hlclnls:;'l, d ~:3 :mo• :o ,. 1.1·1, fu. C N 1pulcun 111 prCklllilll :.U llllOU ant& 1lcnncl n tmh •jo~ fi•rl. 11lo~ h •·t 1 '1 llll de su~ le ,..cr ~:mpcra.• !rJr. Huy tiene ya tili niio3 do 1 día•, 1• H' h ti. r tomt lo h prlll~'l) o ll 11 trtc en c·I:Jrtcloll ,,,,~.,~~ .•n••d •· l'ruh•blu· IV 1 IIICIIIO .• de alto rn.1go, (In querido hacer ha sido arlormt.:cer a l0o1 católi-primcm no b:t cumplido !!8 :ti'í~ ~ la -c~unda cos, bajo pretexto de p~oruovor arreglo3 _con el a·l6nni alca01.a á 23) permancccmn sufnendo Santo Pndre, para g:unr~clo~ y ganar t1empo, ~:·andes trabajos y plldecienllo mil Vl'j:tciones j pero en rcnlidud no tiene intencion d~ h_acer durnnto 1 !l nño:; en In Sibcri.; ¡ do dor. le pro- niugun bien Ji los ratóhcoq, á quienes el ~;lcm­bnbl• ·nllntc no >Ol\'cran á :-a !ir con vida, puc3- pre considera como lÍ. Sll!i Cl.lelllígo>. toque ol clima es mort1fero, y rar~> es el q.ue 1 • puodo vivir allí sin sucumbit· al frío y :11ns m- J S. A. DE S. coulodidadcs.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Mujer - N. 35

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  • Exclusivo BibloRed
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Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón

Por: Albalucía Ángel | Fecha: 2025

Edición conmemorativa 50 años Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón es una obra extraordinaria, que narra a múltiples voces la violencia colombiana y que inventa una manera novedosa de dar cuenta de esas realidades que hombres y mujeres, desde orillas diferentes, estaban afrontando. Es también la historia de Ana, una joven que en medio de la desidia se arruncha en su cama hasta poder sentir el deseo de hacer algo por el país y que, mientras piensa, cuenta su historia particular, su vida y la de sus muertos, que se hilvanan con las muertes de seres históricos como Jorge Eliécer Gaitán y Camilo Torres. Esta edición conmemorativa es un testimonio de la gran importancia de esta novela y, por supuesto, de su escritora. Es el reconocimiento de que las palabras duran, porque, como Albalucía misma, sus textos vinieron a hablarles a seres de muchas épocas, a trasegar en el tiempo, a inventar el mundo una y otra vez ante nuestros ojos. Alejandra Jaramillo Morales
Fuente: Odilo Formatos de contenido: Libros Género: Novela
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  • Literatura
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Configuración y consolidación de la enseñanza de las ciencias sociales como campo de saber – poder en Colombia 1976 – 1994.

Por: Orlando Silva Briceño | Fecha: 2018

En los últimos años en la historia de la educación y la pedagogía en Colombia, se ha constituido un sub dominio de indagación referido a la historia de las disciplinas y los saberes escolares. El informe final de investigación doctoral, pretende ser un aporte al debate y a la discusión de dicha problemática de investigación, a partir de la pregunta ¿Cómo se configuró y consolidó la enseñanza de las ciencias sociales como campo de saber en Colombia y cuáles fueron las condiciones y la confluencia de luchas que permitieron la consolidación de dicho dominio y su especificidad en el periodo comprendido entre 1976 y 1994? Como horizonte analítico de orden general se construyó el concepto de campo de saber – poder, siendo uno de los aportes centrales de esta tesis, que tomó como base los postulados de Michael Foucault y Pierre Bourdieu sobre las categorías de campo, saber y poder. En el primer capítulo del informe se optó inicialmente por proponer un concepto nominador del sub campo de investigación: la historia de las disciplinas y de los saberes escolares, que pretende abordar históricamente los procesos de emergencia y transformación de prácticas concretas referidas a la enseñanza de lo que constituyeron las asignaturas, materias y áreas escolares, ya fuera en los planes de estudio o en los currículos de enseñanza. En el segundo capítulo se establece el proceso de constitución del área de ciencias sociales como disciplina escolar. El tercer capítulo aborda el proceso de surgimiento y consolidación de los licenciados en educación y particularmente los de ciencias sociales, como sujetos que aparecen en el escenario de la formación profesional universitaria. Finalmente, el informe presenta las conclusiones que sintetizan los alcances logrados en los análisis propuestos en cada capítulo y precisa la reflexión construida para determinar y describir el proceso de configuración y consolidación de la enseñanza de las ciencias sociales como campo de saber – poder en Colombia durante el siglo XX.
Fuente: Universidad Distrital Francisco José de Caldas Formatos de contenido: Investigación
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Caracterización de pacientes adultos mayores con epilepsia en dos hospitales de Bogotá (Colombia)

Por: Alberto Vélez van Meerbeke | Fecha: 30/12/2011

La prevalencia global de la epilepsia en Colombia es del 1,13% y en pacientes mayores de 65 años puede estar cercana al 1,5%. El objetivo de este trabajo ha sido el de describir las características demográficasy clínicas de la población mayor de 65 años que presenta epilepsia. Materiales y métodos: estudio descriptivo, de corte transversal en dos hospitales en Bogotá (Colombia), durante los años 2005-2008. Se revisaron las bases de datos y se seleccionaron las historias clínicas de los pacientes mayores de 65 años con epilepsia. Resultados: se revisaron 211 historias clínicas y se seleccionaron 179. La edad media fue de 75 años (65-98) y el inicio de la epilepsia fue a los 67,5 (7-93); el 64,4% inició la enfermedad después de los 65 años. El 84% de las crisis fueron clasificadas como focales. El diagnóstico más frecuente fue epilepsia focal sintomática (94,4%). 61 pacientes tuvieron como etiología una enfermedad cerebro-vascular. Los antiepilépticos de primera generación, especialmente fenitoína, fueron los más utilizados (99%), aunque 81 de 104 pacientes tratados no estaban libres de crisis. Conclusiones: la mayoría de las crisis son resultado de una epilepsia focal sintomática como consecuencia de una lesión vascular, por lo que se debe considerar el tratamiento farmacológico desde la primera crisis. Es recomendable iniciar el tratamiento con antiepilépticos de segunda generación como lamotrigina, gabapentin, levetiracetam, para minimizar efectos secundarios, y mantener el principio de inicio con dosis bajas y mantenimiento con dosis bajas. Si las condiciones económicas no lo permiten, se puede usar fenitoína o carbamacepina con precaución.
Fuente: Universidad del Rosario - Revista Ciencias de la Salud Formatos de contenido: Artículos
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Radio Sutatenza

Por: Banco de la República (Bogotá). Subgerencia Cultural. Biblioteca Virtual del Banco de la República | Fecha: 2012

"La página web ""Radio Sutatenza"" hace un recorrido por la historia de ACPO (Acción Cultural Popular, órgano de un sector de la Iglesia Católica) y de uno de los medios de comunicación colombianos más importantes durante el siglo XX: la emisora Radio Sutatenza. La página reúne una antología documental, seleccionada y generada a partir del archivo de ACPO - Radio Sutatenza, albergado en la Biblioteca Luis Ángel Arango. Además, la página web está basada en el #82 del Boletín Cultural y Bibliográfico de la Biblioteca Luis Ángel Arango, dedicado enteramente a dar puntos de partida para escribir la historia de la emisora y de su relación con las campañas de alfabetización utilizadas por el campesinado colombiano entre las décadas de 1950 y 1990. Por eso, en ella podrá encontrar una antología de los textos relacionados con el desarrollo de ACPO - Radio Sutatenza (publicados a , galerías de imágenes, un video inédito de la inauguración de las fuentes de emisión (de la década de 1950), y una pequeña muestra de audios relacionados con este proyecto."
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Interactivos
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Fundamentos filosóficos de la medicina homeopática

Por: Nelson Ricardo Ávila Meneses | Fecha: 2019

Este ensayo, que se basa en innumerables reflexiones surgidas a partir de textos, apuntes y comentarios a los mismos surgidos en mis épocas de estudiante de Medicina en la Universidad Nacional de Colombia, y posteriormente como estudiante del curso de formación en Homeopatía de la Fundación Instituto Colombiano de Homeopatía (F.I.C.H), -hoy convertida en la Fundación Universitaria Luis G. Páez-, no hubiera sido posible sin las largas discusiones de aquellas épocas con el Dr. Emilio Quevedo en el Centro de Historia de la Medicina de la Universidad Nacional, cuando fui su alumno en el curso de historia y filosofía de las ciencias y luego su monitor de la cátedra Manuel Ancizar; y años después, con los Drs. Luz Marina López y Javier Díaz del Castillo, en la F.I.C.H., cuando fui su estudiante, y como parte de mi trabajo de grado, corregí con su orientación algunos textos del antiguo curso modular en dicha institución, con el ánimo de hacerlos más robustos y fundamentados y plasmarlos en un CD-ROM que finalmente nunca vio la luz. Gracias a ellos, maestros, hitos de mi formación y responsables directos del amor por las ciencias que hoy profeso.
Fuente: UNAD - Sello editorial Formatos de contenido: Libros
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