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Tierra de promisión

Por: José Eustasio Rivera | Fecha: 1921

José Eustasio Rivera fue poeta antes de convertirse en novelista y ser una de las principales voces de la denuncia contra la explotación cauchera. Con la poesía empezó a ganar reconocimiento de figuras como José María Rivas Groot y Miguel Antonio Caro, sin cuya aprobación y recomendación posiblemente no habría publicado este libro. Tierra de promisión fue el primer compendio de la obra poética del escritor huilense. Apareció en enero de 1921, en Bogotá, bajo el sello de la Casa Arboleda y Valencia, de Miguel Santiago Valencia y Abelardo Arboleda, editores cercanos a Rivera y promotores entusiastas de su obra. Esta edición de 123 páginas incluye 55 sonetos que Rivera escribió a lo largo de casi una década durante sus viajes y recorridos por el sur del país. La contraportada incluye una lista de futuras obras del autor a publicar (el segundo volumen de Tierra de promisión, el drama Juan Gil) y de otras que estaban en preparación (el tercer volumen de Tierra de promisión, un poemario titulado Los cantos, y los dramas Los escarabajos, Las arrepentidas y El virrey). De esos proyectos, sólo Juan Gil llegó a la imprenta, y ya cuando su autor no estaba vivo. El libro también incluye una fotografía de un joven José Eustasio Rivera, que tenía 33 años cuando publicó el libro, y una dedicatoria a sus padres: “Padres míos: A perfumar vuestra santa vejez va el primer retoño de este arbusto que disteis al mundo”. Esta es la misma dedicatoria que aparece en el manuscrito de la pieza dramatúrgica Juan Gil, recuperado en 2024 por la Biblioteca Nacional de Colombia. Como refieren, entre otros, Eduardo Neale-Silva (1960), Ricardo Charria Tobar (1963) y Ordoñez (1987), los primeros poemas para Tierra de promisión datan de 1908, cuando Rivera se recibió como maestro y regresó al Tolima Grande. Pese a sus dificultades económicas y el duelo por la muerte de su hermana Inesita, empezó a componer sus primeros poemas, que no solía escribir, sino que se los aprendía de memoria y los pulía sobre la marcha. Rivera dejó ver sus imágenes, texturas y metáforas recurrentes en versos tempranos como “Gloria”, “Águila andina”, “Tocando diana”, “Ante el ara” o “El mirlo viudo”, que publicó en revistas y periódicos del Huila, Tolima y Bogotá. En cartas y documentos, fechados en 1911, Rivera ya hablaba de una obra concebida orgánicamente, distribuida en tres partes temáticas (selva, llanura y cumbres) y compuesta por 100 sonetos. Serían, escribió, “descripciones de esa tierra (el Caquetá y el Casanare) que sólo conozco en la imaginación”. Para 1918 esa cifra llegaba a 168 sonetos, de los que mantuvo 55, conservando esta última distribución con la apareció el libro en Bogotá en 1921 (Neale-Silva, 1960). Desde su aparición, Tierra de promisión tuvo buena aceptación de críticos y de lectores. Por ejemplo, el poeta Rafael Amaya escribió sobre la conmoción que produjo la obra de Rivera en la capital colombiana: “Era como si el viento de la selva hubiese penetrado de improviso en una sala hermética, donde las flores raras rimaban con los cortinajes exóticos”. Pero no todo fueron elogios, Manuel Antonio Bonilla, bajo el pseudónimo de “Atahualpa Pizarro”, criticó fuertemente al libro desde las páginas del periódico Gil Blas y acusó a Rivera de no ser un verdadero poeta, sino solo “un hacedor de versos”. Rivera contestó estas críticas con igual intensidad y también mantuvo polémicas con otros críticos como Eduardo Castillo (1921), que desde las páginas de Cromos dijo de Rivera que su “cultura mental es una deplorable deficiencia” y que era “un cantor de cosas desmesuradas y sublimes”.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
  • Temas:
  • Poesía
  • Literatura española

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Tierra de promisión

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Billete de $5000. Homenaje al poeta José Asunción Silva

Por: José Asunción Silva | Fecha: 1995

Buena parte de la relación simbólica con la memoria nacional está atravesada por las representaciones, imágenes y personajes de los billetes. Allí están la imagen, cambiada y rediseñada, de varios próceres, científicos y mentes destacadas del país. José Asunción Silva es una figura que se ha mantenido como símbolo en el papel moneda de Colombia, pese a los cambios en las múltiples colecciones de billetes que ha impreso el Banco de la República. Silva apareció por primera vez en el billete de $5000 en 1995, y aunque en 2016 se rediseñó el billete, la imagen del poeta se mantuvo como una muestra de su importancia y del lugar que sigue ocupando en el imaginario cultural del país. Este breve volumen, editado por el Banco de la República para conmemorar la aparición de la primera versión del billete en el que figura Silva, se acerca de manera detallada al objeto no solo por su valor económico, sino también como una pieza de diseño. El artista Juan Cárdenas, quien lo diseñó, capturó la sensibilidad y la imagen del poeta bogotano entre grises, tonos verdes, luciérnagas, ranas andinas y siluetas recortadas contra la luz de la luna: un paisaje nocturno en el que destaca un pedestal en el que se lee, precisamente, el “Nocturno”. Este tomo, además de celebrar la figura de José Asunción Silva y de explicar la incorporación de referentes de su vida y obra en el diseño de Cárdenas, también explica las características de seguridad del billete: las tintas empleadas, el papel en el que se imprimió, las marcas de agua, los hilos de seguridad, las lentejuelas iridiscentes y los detalles de impresión. Las últimas páginas de este libro muestran un detalle del pedestal que aparece al reverso del billete en el que se lee el “Nocturno”. En el billete de 2016, varios frailejones acompañados por el poema “Melancolía”, uno de los poemas más sombríos dentro de la obra de Silva, reemplazaron el pedestal.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
  • Temas:
  • Otros
  • Literatura española

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Billete de $5000. Homenaje al poeta José Asunción Silva

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La Lira nueva

Por: José Asunción Silva | Fecha: 1886

La lira nueva es una antología preparada por el escritor José María Rivas Groot que recogió, en 1886, lo que él consideró “las nuevas voces poéticas del momento”. También es el nombre de una generación de poetas entre los que se encontraba un joven José Asunción Silva, quien con 21 años publicó 8 poemas en este tomo. Héctor Orjuela, biógrafo del poeta bogotano, apunta que esta antología “marca, para un sector de la crítica, el advenimiento del modernismo en el país”. Entre las voces que acompañaron a Silva en esta selección se encuentran la de Ismael Enrique Arciniegas, Carlos Arturo Torres y Julio Flórez, cuyos versos apenas empezaban a volverse populares. Los ocho poemas de Silva publicados en esta antología representaron un giro en el recorrido editorial del autor y en la circulación de su obra: por primera vez textos suyos —que hasta entonces habían aparecido en diarios y suplementos literarios y luego en la selección Parnaso colombiano (1887)— fueron reunidos y destacados en una sola publicación. Los poemas de Silva son "La voz de marcha", "Estrellas fijas", "El recluta", "Resurrecciones", "Obra humana", "La calavera", y "A Diego Fallón"'. Darío Jaramillo Agudelo comenta en Historia de la poesía colombiana, que los 35 nombres incluidos en La lira nueva reflejaban “el cambio de sensibilidad que entonces se operaba y que recoge (...) románticos rezagados y posrománticos”. Pero algunos investigadores como Monserrat Ordóñez y Enrique Santos Molano sugieren que José Asunción Silva fue quien verdaderamente representó una novedad en esta antología, y que sus versos estaban ya desligándose de las formas imperantes. Ordóñez apunta en Historia de la poesía colombiana que “pocos versos se salvan del naufragio general del anacronismo”, y Santos Molano escribe en El corazón del poeta que Silva “será el único de esa generación que alcance renombre universal y perdurable”. En su momento, La lira nueva y sus integrantes despertaron la molestia de personajes como Miguel Antonio Caro, que no veía con buenos ojos el alejamiento de los modelos latinos y las imágenes helénicas. Pero en otros casos, como recuerda Santiago Londoño (1986) en el Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República, fue recibida con “alborozo”: una nota del periódico de La Siesta del 27 de abril de 1886 celebraba la “diversidad de asuntos y de escenas que allí se desarrollan; los múltiples sentimientos que salen de esas páginas, el tumulto de deseos que brota férvido, como un reclamo a lo desconocido”.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
  • Temas:
  • Literatura colombiana
  • Literatura española

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La Lira nueva

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Museo de cuadros de costrumbres y variedades

Por: José María Vergara y Vergara | Fecha: 1866

Un año después del nacimiento de José Asunción Silva, en 1866, el impresor Foción Mantilla, célebre por imprimir textos legales y compilaciones literarias a mediados del siglo XIX, sacó a las librerías el Museo de cuadros de costumbres. Este volumen de dos tomos agrupa noventa y siete textos costumbristas escritos por varios de los hombres (no figura ninguna mujer) fundamentales de la literatura y el periodismo colombiano de entonces, y publicados entre 1846 y 1866. Entre ellos están Rafael Pombo, Ricardo Carrasquilla, José Manuel Groot, Ricardo Carrasquilla, José Manuel Marroquín, Eugenio Díaz y José María Vergara y Vergara, quien también fue el compilador y prologuista de los textos, entre otros. Entre esos nombres sobresale también el de Ricardo Silva, padre de José Asunción Silva, y uno de los escritores costumbristas más leídos de la Bogotá de esos años. Ricardo Silva distribuyó su tiempo entre sus comercios, las tertulias literarias y la escritura de artículos costumbristas. Publicó sus textos principalmente en El Mosaico, el periódico que tomó el nombre de la tertulia que lideraron Eugenio Díaz y José María Vergara y Vergara en 1858, y de la que el mismo Ricardo fue miembro y promotor. Son justo estos textos recopilados en periódicos y revistas los que nutren su participación el Museo de cuadros de costumbres y los que, diecisiete años después, reunió en su libro Artículos de costumbres, editado en 1883 y dedicado a su hijo José Asunción Silva. Esa idea de recopilación, de recortar en periódicos para luego editar un libro, es la que le dio forma a este libro, pensado por José María Vergara y Vergara como una suerte de cuadro familiar de la Colombia de entonces, con sus historias, usos lingüísticos, fragmentos, sucesos cruciales y lugares significativos. Pero fue también un intento por mostrar a Europa, y fundamentalmente a España, una noción del país que heredó y reprodujo la cultura hispánica. Vergara y Vergara insiste en el prólogo, y en sus otros libros, en ubicar a Colombia como una prolongación americana de la cultura española: forjada alrededor del castellano, la religión católica y el pensamiento conservador. En el prólogo del libro se lee: “Como, según lo hemos dejado ya vislumbrar, abrigamos la esperanza de que nuestro libro sea leído por españoles europeos, queremos dirigir a éstos dos palabras en descargo de nuestra conciencia” (p. III). Los textos que aquí se reúnen, entre esos la primera publicación de Manuela (1858), de Eugenio Díaz, dan cuenta de esa iniciativa, pero sobre todo encarnan una empresa literaria sin la que hoy no podríamos rastrear buena parte de la historia literaria de Colombia y de la que el padre de José Asunción Silva fue pieza clave.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
  • Temas:
  • Literatura colombiana
  • Literatura española

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Museo de cuadros de costrumbres y variedades

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El libro de versos y otras poesías

Por: José Asunción Silva | Fecha: 1954

José Asunción Silva es considerado por la crítica como el poeta más importante de la historia colombiana. Pero al mismo tiempo, fue un autor fragmentario, de manuscritos perdidos, dueño de una obra que ha llegado a los lectores y lectoras menos por su propia voluntad que por el azar y el trabajo de un puñado de investigadores que han hurgado en archivos, publicaciones y bibliotecas de todo tipo. Eso es lo que recuerdan los poemas recopilados en este libro editado en 1954 por Ediciones Guadarrama y prologado por el poeta Eduardo Carranza, que recopila la que para muchos es la obra cumbre de Silva y que añade otras piezas que no estaban en la primera edición de El Libro de versos que la Biblioteca Nacional de Colombia editó en 1946. El Libro de versos fue el único libro que José Asunción Silva pensó, escribió y dejó listo para su publicación. La muerte del autor truncó los planes. De regreso en Bogotá tras un breve paso como diplomático en Caracas, y a bordo del América, el barco de vapor que recorría el Magdalena, el poeta perdió gran parte de este manuscrito y una buena porción de sus Cuentos negros. Enrique Santos Molano ofreció, décadas después, una edición recobrada de los Cuentos negros (1996) y del poemario se conservan las piezas que están publicadas en este tomo. No fue sino hasta 1923, 27 años después de la muerte de José Asunción Silva, que los poemas de El libro de versos salieron a la luz, y los colombianos y colombianas pudieron conocer mejor el universo de Silva. Este volumen es un recordatorio de ese universo, pues además de los poemas de El libro de versos —organizados bajo los apartados “Infancia”, “Páginas suyas”, “Nocturnos”, “Sitios” y “Ceniza”— se incluyen otros poemas como “El recluta”, o “A un pesimista”. En este volumen se encuentran los famosos “Nocturnos”, recordados por generaciones de colombianos y colombianas. Para Baldomero Sanín Cano, amigo personal de Silva, los “Nocturnos” son uno de los picos más altos de nuestra literatura. Esos poemas, y otros como “Crepúsculo” o “Vejeces”, sintetizan dos de los temas centrales de Silva: la muerte y el paso del tiempo. Eduardo Carranza sugiere en el prólogo que esta obra es un reflejo de la experiencia propia del poeta bogotano, y recuerda cómo sus poemas son un eco, justamente, de su infancia, de sus recuerdos, de sus espacios, ya sea una finca familiar o París, de sus viajes y de sus preocupaciones artísticas. Anota Carranza: "Su mente pasmosamente lúcida para el análisis ha conocido todas las torturas de esa peligrosa propensión. Sólo ha logrado convertirse en el más fino instrumento del dolor. Y es, a los treinta años, el más viejo, el más cansado, el más desengañado y el más triste de los hombres”.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
  • Temas:
  • Poesía
  • Literatura española

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El libro de versos y otras poesías

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El alma de los lirios

Por: José María Vargas Vila | Fecha: 1904

«El alma de los lirios» es una trilogía, del afamado e irreverente escritor colombiano José María Vargas Vila, publicada en un solo volumen en 1904, en París. Puede ser catalogada como una obra pasional muy representativa de carácter psicológico, por la manera como el autor explora las sensaciones y extrapola su imaginación influido por el decadentismo dannunziano. El narrador de esta historia, dividida en tres partes, relata las etapas de la vida (adolescencia, adultez y madurez) de Flavio Durán, un pintor que interpreta y vive su realidad a la luz del valor artístico de la belleza, buscando desentrañar la naturaleza humana. Desde esta óptica, Flavio orienta su vida hacia experiencias transgresoras de la moral, concibiéndolas como sublimes por el hecho de poder integrarlas a su realidad, pese a que su vida vaya en declive (Triviño, 2015). En “Lirio blanco”, el protagonista narra los recuerdos de su niñez y adolescencia en la hacienda de una familia acomodada, épocas enmarcadas por las reflexiones del maestro Vittorio Vintanelli sobre la creación artística. En busca de un ideal amoroso y artístico, Flavio conoce el amor angelical de Delia, frente al cual solo podrá reprimir su amor romántico y aliviarlo a través de la ardiente pasión que le genera su prima Aureliana, hecho que provocará una transformación de su psiquis. En “Lirio rojo”, Flavio viaja con su maestro a Roma, allí engendra un hijo y asume la paternidad solo, sin que esto sea un impedimento para seducir y enamorar a Eleonora Dalzio, una artista intelectual en torno a la cual los excesos libidinosos de Flavio, mezclados con los celos vengativos de ella, desencadenan un hecho funesto que lo obligará a regresar a la patria junto con su hijo. En “Lirio negro”, padre e hijo tienen que adaptarse al lugar adonde llegan, allí no solo se desestabilizan mentalmente y se sumergen en un estado de autodestrucción buscando refugio en las fantasías, sino que, envueltos en una vorágine de pasiones sórdidas, rivalizan por el amor de una mujer. «El alma de los lirios» fue concebida en Roma, en 1901. Los manuscritos acompañaron al autor en Florencia, Nueva York, España y, finalmente, París, hasta 1904, año en que fue publicada por la Librería Viuda de Ch. Bouret. En la página final se leen dos fechas que podrían indicar en qué periodo fue escrita la obra: febrero de 1904 (Palermo, Italia) - mayo de 1904 (París, Francia).
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
  • Temas:
  • Autores colombianos
  • Literatura española

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El alma de los lirios

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Lirio rojo

Por: José María Vargas Vila | Fecha: 1932

«Lirio rojo» (también conocida como “Eleonora”) es una de las novelas de vida artística que conforman la trilogía «El alma de los lirios» (1904), del prolífico escritor colombiano José María Vargas Vila —la precede «Lirio blanco» y le sigue «Lirio negro»— que puede ser catalogada de carácter psicológico, por la manera como el autor explora las sensaciones y extrapola su imaginación influido por el decadentismo dannunziano. La historia que narra «Lirio rojo» transcurre entre Roma y París y enmarca la adultez del protagonista Flavio Durán, un pintor que busca desentrañar el valor artístico de la belleza, encaminando su vida hacia experiencias libidinosas transgresoras de la moral, que concibe como sublimes (Triviño, 2015). En «Lirio rojo», Flavio, al sentirse culpable por una tragedia que aniquila sus ideales de amor y arte, decide abandonar su ciudad natal junto con su maestro de pintura Vittorio Vintanelli. Estando en Roma, engendra un hijo y asume la paternidad solo, sin que esto sea un impedimento para seducir y enamorar a Eleonora Dalzio, una artista intelectual en torno a la cual los excesos libidinosos de Flavio, mezclados con los celos vengativos de ella, desencadenan una serie de hechos funestos, cuyas consecuencias obligan a Flavio a huir de París y regresar a su tierra natal junto con su hijo. «Lirio rojo» fue escrita en 1901, en Roma. Después de publicada en 1904 por la Librería Viuda de Ch. Bouret, en París, en un solo volumen junto con «Lirio blanco» y «Lirio negro» (trilogía «El alma de los lirios»), fue desagregada por el editor Manuel Maucci en 1917 para publicarla en Barcelona bajo el título «Eleonora» —por error—. Para la edición definitiva publicada por Casa Editorial Sopena, integrada en la colección Obras Completas de J. M. Vargas Vila, el autor incluyó un prefacio fechado hacia 1920, en el cual reflexiona sobre la desventura inherente al amor y el sentido trágico de la vida, temas que va empalmando con su proceso de iniciación en el arte en Roma hasta finalmente referirse al solapamiento de la ficción y la realidad en su arte de novelar.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
  • Temas:
  • Autores colombianos
  • Literatura española

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Lirio rojo

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Lirio blanco

Por: José María Vargas Vila | Fecha: 1932

«Lirio blanco» (también conocida como “Delia”) es la primera novela de la trilogía «El alma de los lirios» (1904) del prolífico escritor colombiano José María Vargas Vila —a esta le siguen «Lirio rojo» y «Lirio negro»—. En esta edición de «Lirio blanco», un joven pintor narra los recuerdos de su niñez y adolescencia en la hacienda de una familia acomodada, épocas enmarcadas por las reflexiones del maestro Vittorio Vintanelli sobre la creación artística y los valores de la verdad y la belleza. En busca de un ideal amoroso y artístico para sus pinturas, el joven conoce el amor angelical de Delia, cuya belleza evoca una especial inocencia, frente a la cual solo podrá reprimir su amor romántico y aliviarlo a través de la ardiente pasión que le genera su prima Aureliana, hecho que provoca un desenlace funesto. Este dilema entre dos emociones en medio de un triángulo amoroso, lleva al protagonista a explorar su “yo” interior y transformar su psiquis. La edición definitiva publicada por Casa Editorial Sopena, integrada en la colección Obras Completas de J. M. Vargas Vila, incluye un prefacio fechado en 1920, en el cual Vargas Vila se refiere a la facultad del verdadero artista de compenetrarse con la obra, desvirtuando su “yo” en la psiquis de los personajes. También rememora el entrañable pasado que resguardan sus primeros libros y, finalmente, brinda datos bibliográficos sobre la génesis y ediciones de esta novela. Señala que «Lirio blanco» fue escrita en 1901, en Roma, y que después de publicada en 1904 por la Librería Viuda de Ch. Bouret, en París, en un solo volumen junto con «Lirio rojo» y «Lirio negro» (trilogía «El alma de los lirios»), esta novela fue desagregada por el editor Manuel Maucci, en 1916, con arreglos del autor al inicio y al final, para publicarla en Barcelona bajo el título «Cisne blanco» —por error—. Para esta edición disponible de Casa Editorial Sopena, el autor conservó el texto original de la edición de 1904 y agregó el capítulo inicial de la edición de 1916.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
  • Temas:
  • Autores colombianos
  • Literatura española

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La novena sinfonía

Por: José María Vargas Vila | Fecha: 1928

«La novena sinfonía» podría ser considerada una novela de artista del prolífico escritor colombiano José María Vargas Vila. Como consta en el prefacio fechado en 1928, esta obra la entregó a su público después de once años de no haber escrito una novela. La revelación del “yo”, la materialización de lo espiritual y la esencia del genio del artista son aspectos plasmados en ella. Esta novela narra la historia de Fabián Pereda, un joven violinista prodigioso al que le sonríe la gloria a muy temprana edad y emprende la búsqueda de su obra maestra. En un manuscrito cargado de subjetividad y lirismo, el joven relata la transición hacia su adultez, encuadrada en el marco de las revoluciones obreras que se gestan en Igneópolis, ciudad costera donde vive con su madre y su padre. De la evolución de su arte dan cuenta las discusiones de estética entremezcladas con el placer sexual, los encuentros amorosos con una joven judía y el relato paisajístico del significativo viaje de arte que realiza a Milán, Italia. Aunque Fabián tiene una postura apolítica terminante, la enemistad con un militar lo arrastra hacia su tragedia cuando el Gobierno declara estado de guerra a raíz de una huelga de obreros, en la que su padre participa como agitador revolucionario. La narrativa sugiere el contexto histórico de las primeras organizaciones sindicales de sastres, carpinteros, tipógrafos y de otros oficios que surgieron a principios del siglo XX en Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
  • Temas:
  • Autores colombianos
  • Literatura española

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La ubre de la loba

Por: José María Vargas Vila | Fecha: 1920

«La ubre de la loba» es una novela de carácter ideológico-político del contestatario y prolífico escritor colombiano José María Vargas Vila, escrita en 1918, en Barcelona. Esta novela es la parte final de la trilogía que inicia con «El minotauro» (1916) seguida de «El final de un sueño» (1917), y que en conjunto narra la vida de Froilán Pradilla, un joven médico y agitador político que es perseguido por su ideología liberal y huye de su patria hacia Francia en busca de una mejor calidad de vida. Con setenta años de edad y habiendo alcanzado la gloria en Europa, Froilán regresa a su patria en compañía de su hijo Paul y de su hermana Laura con el único objetivo de instaurar proyectos modernizadores, solo que la Iglesia católica y la élite conservadora se lo impedirán. La congregación religiosa, a la que paulatinamente se adhieren Laura y Paul, codicia la fortuna de Froilán y obstaculiza los proyectos de educación laica. En este punto, el contexto de las misiones evangelizadoras en América de fines del siglo en XIX es ilustrado mediante la historia de una joven noruega aristócrata. Aparte, los proyectos en salud que Froilán emprende pasan a manos de la Iglesia. Al ver esta situación, él busca cómo salvar su capital de las manos de su hijo y su hermana, quienes están cada vez más alienados por la religiosidad, para así poder regresar a París, pero es apresado y, finalmente, muere. Para la edición definitiva publicada por Casa Editorial Sopena, integrada en la colección Obras Completas de J. M. Vargas Vila, el autor incluyó un prefacio fechado en 1920, en el cual se refiere a «La ubre de la loba» como la tragedia humana de Froilán Pradilla por amar y abanderar el ideal de libertad. Esta obra, cargada de simbolismo y realismo, resume los últimos días del protagonista en su patria enfrentándose al catolicismo monopolizador alineado con el proyecto de nación —la Regeneración (1886-1903), liderado por el presidente Rafael Núñez—. En sus páginas se puede leer la postura anticlerical de Vargas Vila y su ataque furibundo a la Iglesia y sus representantes, mediante el cual, repudia, delata y denuncia la omnipotencia y la procacidad de estas figuras, sus vicios y la represión moral que subyugaba a la sociedad colombiana conservadora de la época.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
  • Temas:
  • Autores colombianos
  • Literatura española

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La ubre de la loba

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