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“La Industria Moderna: revista semanal ilustrada” fue una publicación que circuló bajo la tutela de Miguel Torres M. en Bogotá durante 1910. En su primera edición, del 26 de febrero de 1910, se presentaba como el “órgano de los intereses industriales y comerciales del país”. En el prospecto de la publicación se indicaba que había surgido con el apoyo de las principales “empresas industriales y comerciales de la capital” y que su interés se centraba en el fomento ostensible de “la propaganda de sus productos y de los elementos que las informan y hacerlas conocer aún más, dentro y fuera del país”. Entre las reseñas de empresas que se encuentran en “La Industria” sobresalen los relacionados con: la Fábrica de Hilados y Tejidos de Samacá y la Compañía de Chocolates Chaves y Equitativa.
En la primera página de la revista se incluía una lista de los texto e ilustraciones que componían cada número.
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Biblioteca Virtual Banco de la República
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Publicaciones periódicas
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La Industria Moderna: revista semanal ilustrada
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La Mañana
"La Mañana" fue un periódico bogotano que se creó como diario político y económico de circulación nacional y proyección internacional durante el periodo 1910-1911. Este periódico se fundó en un momento de tranquilidad política y cambio institucional en el país. Después de la crisis política que había generado el quinquenio presidencial de Rafael Reyes y las presidencias provisionales de Jorge Holguín Mallarino y Ramón González, se logró realizar la elección presidencial del republicano Carlos E. Restrepo, quien no solo generó el marco de estabilización política y de reconciliación para los partidos, sino que también representó los intereses de transformación institucional mediante el compromiso con la reforma de 1910 que se llevó a cabo mediante la figura de Asamblea Nacional Constituyente. Esta reforma evitó el desarrollo del conflicto entre partidos en el marco de esa transición del poder, además generó un nuevo consenso político, estableció nuevas leyes y reguló algunos aspectos del excesivo poder que se había otorgado al ejecutivo en la Constitución de 1886. En este contexto aparece "La Mañana", afirmándose en su primer número como una publicación ecléctica, donde se tratarían "asuntos políticos, económicos y sociales con amplitud de miras, teniendo siempre delante los intereses de la Nación, de manera que no se convertiría en órgano de determinada colectividad política de determinadas ideas". Sin embargo, es importante mencionar que en las páginas de este periódico se observa una inclinación a la línea política de la Unión Republicana y una afinidad con parte del partido Conservador.
Este periódico tuvo una frecuencia diaria y una extensión clásica de 4 páginas a cinco columnas. Entre septiembre de 1910 y enero de 1911 fue dirigido por Camilo Carrizosa, periodo durante el cual se editarían 120 números. Durante el tiempo de existencia de esta publicación no se observan variaciones de nombre, cambios en la línea editorial o en la estructura de publicación, que generalmente se estructuró en dos páginas de publicidad (páginas 1 y 4) y dos páginas de contenido político, económico, reproducción de noticias internacionales por "Cables" y "Folletín" literario (páginas 2 y 3).
Las temáticas preponderantes de esta publicación pueden dividirse en cuatro grandes secciones que dominaron el interés de su director: en primera instancia, la sección política que se caracterizó fundamentalmente por registrar la evolución de las discusiones en torno a las reformas acontecidas en la Asamblea Nacional de 1910 (regulación de la participación de militares en política, duración del periodo presidencial, libertad de prensa, sistema de elecciones, entre otros); las discusiones alrededor de las reestructuraciones de los partidos Liberal y Conservador que se llevaron acabo a través de la figura de "concentración nacional", el debilitamiento de la coalición de la Unión Republicana, las comisiones de política exterior para resolver el tema limítrofe con Venezuela y los problemas del centralismo político y el alcance de las políticas gubernamentales.
La segunda sección, relacionada con el campo económico, se centró en los temas de transporte, navegación por el río Magdalena, política monetaria, consumo y exportación de Café, desarrollo de infraestructura y maquinaria. Además, como sucedía convencionalmente con otras publicaciones de su época, en la tercera página se encuentran cuadros y datos estadísticos relacionados con la Tesorería General, revista del mercado de Bogotá, revista de mercados norteamericanos, movimientos de algunos ferrocarriles y vapores.
Las dos últimas áreas temáticas del periódico fueron los espacios dedicados a las noticias internacionales y a la sección literaria en formato por entregas o “Folletín”. Las noticias internacionales funcionaron bajo el formato de reproducción de noticias telegráficas a manera de revista, notas que fundamentalmente eran recibidas vía Central & South American Telegraph. Allí se destacan noticias de orden político y social como por ejemplo, el imperialismo norteamericano en Liberia, los tratados entre Colombia y Panamá después de la separación, la evolución de los acontecimientos prerrevolucionarios en Rusia, el fin de la Monarquía en Portugal, el desarrollo de los acontecimientos de la Revolución del 5 de octubre de 1910, la ocupación japonesa de Corea y el estallido de la Revolución Mexicana, entre otros. Finalmente, la sección literaria, ubicada generalmente en la tercera página del periódico a media página horizontal inferior, incluyó algunas producciones relevantes como: "La guillotina" de Alejandro Dumas, "El hombre fantasma" de Guido Teramond y de la saga de Arsène Lupin, "El ladrón de levita" de Maurice Leblanc, entre otros.
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La Rebelión: noticias de la guerra
“La Rebelión: noticias de la guerra” fue una publicación que circuló de manera irregular en Bogotá, en el marco de las guerras civiles que se vivieron en Colombia durante las dos últimas décadas del siglo XIX. El título se estableció como un órgano divulgativo, mediante el que se reproducían partes militares, telegramas, decretos, resoluciones, diarios de vapores de guerra, comunicaciones sobre movimiento de tropas y el recuento de las bajas que se experimentaron en los enfrentamientos entre liberales y conservadores. En las páginas de “La Rebelión” se reprodujo información relacionada con: la Guerra Civil de 1885, la Guerra Civil de 1895 y la Guerra de los Mil Días. La numeración de “La Rebelión” se reinició con el estallido de cada guerra civil, pero en la publicación no se indicó un cambio de serie o una nueva época dentro del título. En reiteradas ocasiones, durante un mismo día, se publicó más de un número de “La Rebelión”, esto dependía de la cantidad de información recibida sobre los enfrentamientos y la importancia de la misma.
Durante la Guerra Civil de 1885, en las páginas de “Rebelión” se priorizó la reproducción de telegramas, partes militares y adhesiones políticas a las directrices de Rafael Núñez. Además, de una gran variedad de noticias sobre la muerte del general Manuel Briceño. En 1895, en el cabezote del periódico, se anunciaba que su tiraje era de 10000 ejemplares y junto con la información propia del conflicto, se reprodujeron los decretos que honraban a los jefes militares muertos en el combate de “El Salado”, Eusebio Rojas, Gabriel París y Pío Bueno. En el marco de la Guerra de los Mil Días, “La Rebelión”, prestó gran atención al movimiento de los vapores de guerra y la publicación de diarios de navegación. En esta etapa de la publicación, destaca la reproducción de las listas de las bajas de los enfrentamientos de Matamundo y Palonegro.
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La Rebelión: noticias de la guerra
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El Diario
“El Diario” fue una publicación que circuló en Bogotá durante 1899. Desde su primer número, se presentó como un título de tendencia liberal, interesado en la coyuntura política, al definirse como un “obrero de la democracia”, con una inclinación hacía el “comercio, la agricultura y las demás industrias, que constituyen la sangre y la vida de los países”. En el prospecto del periódico, publicado el 19 de agosto de 1899, se realizaría una crítica al gobierno regenerador y su política fiscal, en lo siguientes términos: “nuestra mala demarcación política y el peor arreglo fiscal que hace que las contribuciones no se apliquen á las necesidades de los que las sufragan; el recargo de esos mismos pechos sobre la capacidad productiva de la Nación; la gangrena que el papel-moneda ha introducido en nuestra vida industrial, esos males y otros muchos afectan todos los intereses y aniquilan las clases trabajadoras, no importa su color”.
Las principales temáticas que se encuentran en “El Día” en el campo económico son: el análisis de los decretos sobre consecución de empréstitos, la conversión del papel moneda y la creación de un Banco Nacional; la crítica generalizada a la política regeneradora en el marco de la crisis fiscal y el costo de la Guerra de los Mil Días y el remate de la Renta de Licores en el Departamento del Tolima. En cuanto a la política liberal, el periódico atendió: los debates sobre el principio de autoridad del Estado defendidos por la Junta Conservadora de 1899 y la importancia de la unidad liberal.
En el periódico se publicó por entregas “La Espada de Damocles” de Ana Katharine Green.
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El Diario
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El Pacífico: trisemanario político, noticioso y de variedades
“El Pacífico: trisemanario político, noticioso y de variedades” fue una publicación dirigida por Tulio J. Sánchez, que circuló en Bogotá durante el periodo 1909-1911. El periódico se fundó con el objetivo de “defender el sagrado depósito de nuestros principios conservadores, contenidos en la Carta fundamental del 86” y de oponerse al “pseudo-republicanismo”, que se hacía presente en la política nacional y que involucraba a conservadores y liberales; motivo por el cual, “El Pacífico” se estableció como una tribuna de defensa de los principios conservadores. Durante su existencia, el título cambió su frecuencia de publicación y el complemento de su título: en 1909, se publicó bajo el complemento: “bisemanario político y de variedades”; en 1910, se editó con el nombre: “semanario político noticioso y de variedades” y, por último, en 1911, asumió la figura de trisemanario, bajo el nombre inicialmente señalado.
En 1911, algunas de las temáticas abordadas en “El Pacífico” fueron: los cuestionamientos a la presidencia de Carlos E. Restrepo Restrepo; la cuestión de Panamá; la explotación de las Minas de Muzo, entre otras.
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El Telegrama: diario de la mañana
“El Telegrama: diario de la mañana” fue una publicación que circuló en Bogotá durante el periodo 1886-1904. El periódico fue dirigido por José Ramón Argáez y administrado, en diferentes momentos, por: Rafael Argáez, Carlos Argaéz, Carlos Tamayo y Jorge Acero. Historiográficamente, se considera que “El Telegrama” fue una de las primeras publicaciones diarias (de carácter privado) en mantener una edición regular, innovar en el uso del telégrafo y añadir a su edición un suplemento literario. Una de las principales particularidades del periódico, fue la inclusión constante de noticias provenientes del extranjero, producto de un uso ágil de los cables entre América y Europa, que se recibían en Buenaventura y cuyo uso fue autorizado por el gobierno. De igual manera, la consolidación de “El Telegrama”, en el universo de publicaciones periódicas colombianas, derivó del empleo de “voceadores” en las calles de Bogotá, con el objetivo de acaparar un público más amplio.
La edición del periódico tuvo dos periodos: el primero, del 13 de octubre de 1886 (número 1) al 6 de agosto de 1897 (número 3033) y el segundo, del 27 de noviembre de 1903 (número 3034) al 2 de julio de 1904 (número 3091). La interrupción en la edición del periódico concordó con el estallido de la Guerra de los Mil Días (1899-1902). Es preciso apuntar que, entre junio y julio de 1886, el periódico interrumpió brevemente su publicación, con el objetivo de reorganizar su contenido y diversificarlo, en las páginas de “El Telegrama”, se explicaba de la siguiente manera: “además de los calogramas de noticias universales, tendrá todos los días una revista completa de la ciudad, una sección literaria muy escogida, revista de mercados, actos oficiales, sueltos de hechos diversos notables y folletín”.
Durante febrero de 1887 el periódico se presentó como el “órgano de la Lonja Agrícola” y en ese mismo año, pero en el mes de julio, inició con la publicación de su suplemento literario, conocido como el “El Telegrama del Domingo”, el cual circuló entre 1887 y 1889.
El director del periódico, José Ramón Argáez, fue un reconocido partidario del sector conservador nacionalista, motivo por el cual, la tendencia de “El Telegrama”, en lo referente a la política nacional, fue la de atender, informar y no polemizar con las políticas regeneradoras de los gobiernos de turno, puesto que durante el periodo 1886-1904, la presidencia de Colombia, fue ocupada, principalmente, por lideres políticos del sector conservador nacionalista (siendo los más destacados: Rafael Núñez, Carlos Holguín Mallarino y Miguel Antonio Caro). Atendiendo a lo dicho, con motivo del décimo aniversario de “El Telegrama”, se afirmaría que “el canon conservador, en política, y el credo católico en moral, informaron siempre nuestra línea de conducta”.
Durante los casi 20 años de circulación de “El Telegrama” se abordaron algunas de las temáticas más relevantes del país, en términos económicos y sociales, entre las que destacan: los estudios sobre “El Paludismo en Bogotá”, los trabajos, publicados por entregas, sobre la “Industria y Comercio. Las regiones orientales en Colombia”, el cubrimiento de la Compañía Industrial de Samacá, el Canal de Panamá, el Ferrocarril de Antioquia y los proyectos sobre división territorial de Colombia. Además de lo mencionado, en la sección “Folletín”, se incluyeron algunos trabajos relevantes, como: “Los Quineros en Colombia” de Enrique Arboleda C.; “Bogotá y sus alrededores” de Pedro Alcántara Herrán; “Dos muertes” de Emilia Pardo Bazán; “La Ferrería de Pont-Avesnes” de Georges Ohnet y “El Abate Constantino” de Ludovico Halevy, entre otros.
Para consultar el periódico “El Telegrama del Domingo” dirigirse a: https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll26/id/17928
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Facatativá: gaceta departamental
“Facatativá: gaceta departamental - N.” fue una publicación que circuló durante el periodo 1908-1910. Desde una perspectiva oficial, el periódico se editó bajo la dirección del Gobernador y fue administrado por el Oficial de Gobierno y Justicia. El contenido del periódico se dividía en la sección: “Gobierno Nacional” y ”Gobernación”. En lo que refiere a la segunda, se subdividía en: “Gobierno y Justicia”, “Tribunal de Cuentas”, “Sección Municipal”, “Hacienda”, “No Oficial” y “Avisos”, entre otros.
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Semanario de la Provincia de Cartagena
El “Semanario de la Provincia de Cartagena” fue una publicación que circuló durante el periodo 1839-1850. En octubre y diciembre de 1840 su nombre cambio por “Semanario de Cartajena”. El cabezote de la publicación estaba acompañado por un clisé hasta el número 88 de octubre de 1840. En el número 1 de febrero de 1839, en la sección “Parte oficial” del periódico, se publicó un decreto de la Cámara de la Provincia en que se definían los parámetros mediante los que se establecería un periódico oficial. En dicha sección, se establecía que el objetivo del título era la publicación de “actos y operaciones de la administración provincial, y por cuyo medio se despierte el espíritu de discusión sobre intereses público, y se promuevan asimismo los adelantamientos del país en las artes, navegación, comercio, agricultura y educación, etc.” Además de lo mencionado, se establecía que los gastos del periódico debían ser asumimos por los fondos comunes de las rentas provinciales, la cantidad de ejemplares impresos establecidos por la gobernación y los redactores del título nombrados por el gobierno local.
A raíz de la oficialidad del periódico, desde sus páginas se buscaba “ilustrar a la masa del pueblo poco civilizado” y no dar espacio a la calumnia, la ofensa o la oposición al gobierno nacional. Inicialmente, el “Semanario” contó con dos secciones: “Oficial”, en que se insertaban todos los actos oficiales de la administración provincial y “No oficial”, en que se reproducían editoriales consideradas de interés público. Durante 1839 y 1840, algunas de las temáticas más destacadas del periódico tenían que ver con la apertura del Canal del Dique, el desarrollo económico de la región (ejemplo: Salinas de Muneque) y la administración local.
La publicación del “Semanario” fue suspendida durante la Guerra de los Supremos (1839-1842), según el decreto 14 de 1840. El 17 de julio de 1842, e reinició la circulación del periódico. Una vez iniciada la nueva etapa del periódico, su impresión pasó a los días domingo, se reinició la numeración del título y se estableció que su tiraje sería de 200 ejemplares, de los que se debían destinar: 4 para el presidente de la república y los secretarios del estado; 19 para los gobernadores de la provincia; 2 para la gobernación; 09 para los jefes políticos de los cantones de la provincia; 2 para la Cámara Provincial; 1 para la Contaduría Provincial: 1 para la Tesorería de Rentas provisionales; 1 para la Biblioteca Nacional; 20 para retorno (canje) de periódicos nacionales y extranjeros y 10 para sociedad y talleres.
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El Misionero: lecturas parroquiales
“El Misionero: lecturas parroquiales” fue una publicación que circuló en el Municipio de Ocaña (Departamento de Norte de Santander) durante 1882. La agencia general del periódico estaba a cargo de Justiniano Sánchez, quien anunciaba en una sección permanente del título que el dinero de las suscripciones sería destinado para el mantenimiento de la Iglesia de Ocaña. Entre las noticias que se produjeron en el número 4 de “El Misionero” se encuentran: las “Reglas á los Hermanos del Sagrado Corazón de Jesús”. Además de lo mencionado, en el periódico se incluían noticias sobre el estado de la educación en la región y su enfoque.
En la sección “Correspondencia” se publicaban las transacciones que el periódico mantenía con sus agentes, ubicados en diferentes partes de la región como: Convención, Río de Oro, Loma de González, La Playa, Carmen, La Cruz y La Palma, entre otros.
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El Reconciliador Antioqueño
“El Reconciliador Antioqueño” fue una publicación que circuló en el Municipio de Marinilla (Departamento de Antioquia), impresa por Manuel Antonio Balcázar en Rionegro. El periódico polemizaba con los seguidores de Domingo Caicedo y afianzaba su discurso político en la imagen de Simón Bolívar y la reconciliación política. En el prospecto del periódico se resaltaba la importancia del orden constitucional y el buen desarrollo de los procesos electorales, motivo por el cual se encontraba en constante diálogo con “El Constitucional Antioqueño” de Rionegro.
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