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Notas bibliográficas

Por: Francisco Márquez Yáñez | Fecha: 01/01/1962

Notas bibliográficas de las siguientes obras: Camargo Pérez, Gabriel.  Del barro al acero. En la Roma de los Chibchas. Tunja. Imprenta del Departamento, 1961. Girard, Rafael. Los Mayas Eternos. México, Antigua Librería Robredo, 1962, 493 pp. y 350 ilustraciones. Arabgo Bueno, Teresa. Precolombia. (Introducción al estudio de los aborígenes). Segunda edición, corregida y aumentada. Ilustraciones: 131 figuras en el texto y 54 fuera de él. Materiales técnicos revisados por el Instituto Colombiano de Antropología. Editorial Minerva, Ltda. 1963. Bogotá, Colombia. Páginas 197. Ilustr. Alcácer de, Antonio Fray. (Vicente Reynal Llácer). El Indio Motilón y su historia. Editorial Iqueima, Bogotá, Colombia. 1962. Páginas 282. Ilustraciones. Moreira, J. Roberto. Educação e Desenvolvimento no Brasil. Centro Latino-Americano de Pesquisas en Ciencias Sociais. Imprenta Gráfica Editora "Livro". 1960. Pp. 298. Río de Janeiro, Brasil. Rivista Di Antropología. (Atti della Societá Romana di Antropologia dal Vol. I al Vol. XV). Direttore: Prof. Sergio Sergi. Vol. XLVII. Pubblicazione dell'lstituto Italiano di Antropologia. Città Universitaria. Roma, Italia, 1960, 357 pp. con varias ilustraciones. Anthropologica. N. S. Vol. IV. N° 1, 1962. Le Centre Canadien de Recherches en Anthropologie. Université d'Ottawa, Canadá. Pp. 194. Recherches Sociographiques. Revue publiée par le Département de Sociologie et d' Anthropologie en collaboration avec le Centre de Recherches Sociales. Faculté des Sciences Sociales. Université Laval, Quebec, Canadá. Volumen II, números 1 y 2, 1961. Pp. 119-285. Zephyrus. Crónica del Seminario de Arqueología y de la Sección Arqueológica del Centro de Estudios Salmantinos. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Salamanca. Volúmenes X y XI, 1959 y 1960. Páginas 208 y 277. Talleres Gráficos Imprenta Núñez. Salamanca, España. Antropología y Etnología. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Revista del Instituto Bernardino de Sahagún de Antropología y Etnología. Director: José Pérez de Barradas. Talleres Gráficos "Jura". Madrid, España, 1958. Páginas 228. Thesaurus. —Boletín del Instituto Caro y Cuervo. Director: José Manuel Rivas Sacconi. Secretario de redacción: Rubén Páez Patiño. Tomo XVII. Mayo-Agosto de 1962. Número 2. Páginas 498. Imprenta Patriótica del Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, Colombia.
Fuente: Icanh - Revista Colombiana de Antropología Formatos de contenido: Artículos
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Notas bibliográficas

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Revista Ilustrada: crónica, ciencias, artes, literatura, historia - N. 14

Por: | Fecha: 11/07/1899

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTtRADA 0ARVAJAL & ESGUERRA únicos agentes de la REvisTA ILus­TRADA en Zipaquirá, continúan en el ejercicio de la profesi6n de Abogados. Su oficina está situada en la plaza :principal, acera Sur, número 7 4. Dirección telegráfica: "VOCERO." JIMÉNEZ & c.a (Aglfstíu A. Jimé-ne~-Jzwtz B. Ba­? rios), Abogados, Agentes y Comisionistas, Bogotá­Colombia. Carrera 6.a, número 322. Dirección telegráfica: JIMENEZCO. LA OFICINA DE EMPAQUES DE ANTONIO M.a MORENO se encarga de enfardelar tnercancías, café y caucho. Transporta de Bogotá hasta Barranquilla toda carga d~ frutos de exportación. ~ DESPACHO: CALLE DEL ROSAR10 NUMERO 82. . 10-1 PILDORAS A}JDINAS Las píldoras andinas curan con seguridad las fiebres crónicas, el crecimiento del bazo, la anetnia y todos los fenómenos del paludisn1o crónico ad· quirido en los lugares donde reinan ]as fiebres in­termitentes. Valor de un frasco, $ 1-20; por doce· nas á$ 10. PIDANSE A CAMACHO ROLDAN & TAMAYO. ~1 'fhe London & Bo[otá TradiM C.0 Ltd., Sucesores de Ricardo Jaramillo & Hermanos ofrecen á usted el mejor surtido de paños, introducidos directamente de las mejores fábricas ingle as. Ropa _hecha y todo artículo . para hombres. COMP ARENSE NUESTROS PRECIOS ~~~,.,...,.....---~...,..,.__,.~~ ,.._ ~,..,..,....,~,~~ •• ! COMPANIA COLOMBIANA DE TRANSPORTES Esta Compañía despacha con regularidad sus vapot·es de Barrariquilla para La Dora a e o ías 3 6, 9 12, 15, 18, 21, 24, 27 y 30 de Cada roe!', y además hace despacbo·s extraordinarios cuanilo as ne e ill es del tráii le lf;. • g.en. Con estos despachos, que están en combinación coo los·· 11rribos de vapores marí-timos á Puerto Colombia, ni los pasajeros ni la carga· s:ufreJl demoras. En cuanto al servicio pat·a pasajeros se garantiza el mayor esmero y buen trato. Es indudable que la cerveza más ~~·~ ~ tónica en las comi;das es la de la ~3\Jt.Jk.).~ ~~ '))((: ~lf~ 1((' La botella que no lleve ti- ~~~¡,,~~ quete es falstficada 6 -2 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA A5jO !-VOLUMEN JULIO II DE !899 NÚlVIERO 14 - )~)oOo<«- EMILIO CASTELAR --o-- E~ 1879 conocí a] célebre orador español y tuve oca­. sión de verlo, oírlo y admirarlo en la tribuna. Era un hombre fornido, de mediana estatura, ancho pecho, graneles ojos. negros, tez morena, espesos mostachos que cubrían los gruesos labios, cabeza redonda y muy calva. Se hallaba en la fuerza de la edad. Antes de empezar á hablar, tomaea posesión de la tribuna con apostura de amo, paseaba mirada relampaguean te sobre el auditorio,· sacaba de entre ]as mangas del frac los blancos puños ele la camisa, asumía acti­tud de gladiador que se apresta á la lid y se prepa­raba, en fin, á la oratoria, como un actor para el des­empeño escénico. Parecía entonces que su talla dis­minuía porque su cuerpo se ensanchaba como á la acción dilatadora d 1 pen­samiento de fuego que en su cerebro hervía. Al prin­cipio ele la oración su voz era algo apagada y aguda, casi chillona¡ pero á me­dida que el calor subía de punto en el discurso, el orador se erguía y crecía hasta tomar dimen iones de coloso ante la imagina­ción electrizada de los oyen­tes, y su verbo adquiría inflexiones desconocidas y acentos vari:1clos, á eces cadenciosos, como notas de tnelodía, y otras atrona­dores como ecos de tempes­tad, ya arrullos y ora ru­gidos, para desatarse en raudales de incomr-arable elocuencia, egún la diver­sidad de ideas que su pala­Qra presentaba vestidas de deslumbrantes galas. fumar, connaturalizado con el español, para conservar la integridad de su memoria. El arte de la oratoria fue el ídolo de su vida y la gl0ria tribunicia la ambición que primó siempre en su espíritu fogoso de árabe y latino. Poseía CASTELAR el francés como el español. Cuan­do ll~gaba á París todo su tiempo era embargado por los admiradores con invitaciones á banquetes y fiestas para gozar de los encantos que producía la audición de su verbo sublime. Y sin embargo, CASTELAR no era, propiamente ha­blando, un gran orador parlamentario, ni menos un ra­zonador. Débil en los debates ordinarios del parlamento ó del foro, é inepto para la réplica, CASTELA:R no analizab-:1, ni hacía la dis­quisición de un asunto que se debatiera. Detestaba las argumentaciones razona­das y jamás ~chaba mano de la lógica para desarro­llar una tesis hacer triun­far el pensamiento formu­lado en el e trecho molde de un proyecto. CASTELAR era un tribuno. Su oracio­nes, llenas de sentimiento y de galas, herían de lleno y envolvían en atmósfera de fuego las cuestiones que trataba, se precipita­ban como corriente de ondas sonoras entre lechos de cristal, inflamaban el espíribt de los oyentes, se­ducían el criterio de los diputad0s entusiasmaban á todos. y la idea se ele­vaba triunfante, entre la aureola del arte, sobre las alas el arrebatadora elo­cuencia. CASTELAR ha sido el primer tribuno del siglo y la primera de las glorias modernas de E. paña. Gam­hetta lo consideraba como el único rival que tenía en el mundo, y los críticos in­gleses, inclusive el severo 1 imes, lo calificaron como e] mejor oradordelaépoca. EMILIO CASTELAR CA~TEL R, por confe­sión de él mismo, no im­provi ó ninguno d~ los grandes discursos que cau­saron la admiración del mundo. El arte de la ora­toria es demasiado eleva­do, demasiado sublime, para confiarlo á los esfuer­zos inciertos de las cir­cunstancias, para presen­tarlo vestido con el ropaje vulgar de la improvisación. Dotado de memoria prodi­gio a, preparaba, pulía y + MURCIA 2Ó DE 1AYO DE 1899. CASTELAR consagró á su gloria de orador todas sus facultades, todos sus esfuerzos, todas sus fruiciones y todo el tiempo de su vida. Dedicóse al éstudio de la historia, convencido de que ésta ofrece el mejor arsenal para las luchas de la tribuna. Llevó una vid~ de asceta; permaneció célibe, y ni siquiera adquirió el hábito de acariciaba ele antema110 sus discursos y los recita­ba con toda la corrección de un consumado actor. Y así debe ser. La esencia de un discurso. ó sea la idea, es hija de la ciencia, la forma es hija del arte, y ni la una ni el otro pueden ejercitar bien su labor en el campo de la improvisación. Además, entre las gloriás humanas, quizá la más brillante y la que más emb~i~- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 212 REVISTA ILUSTRADA gantes triunfos ofrece á un espíritu noblemente ambi­cioso, es la gloria del orador. A una gloria tal, que tiene para sus servidores atributos de majestad casi di­vina, no se le puede acordar homenajes en lugar cual­quiera, y sin la preparación que exige la alteza del objeto. Menester es tributárselos con la compostura y recogi­miento del culto que se rinde á los dioses en el templo. Así como las obras maestras de CASTELAR, fueron prepa­rados de antemano y recitados las filípicas de Demóste­nes, las oraciones de Cicerón, las arengas de O'Connell, y los discursos de Mirabeau, únicos dignos émulos his­tóricos del tribuno español. Por lo que acabo de decir, no vaya á creerse que CAS~ELAR carecía de fluidez y de elocuencia cúando ha­blaba sin hallarse preparado. No; sus grandes discursos magistrales eran ciertamente elaborados en el retiro de su gabinete, después de reposada meditación, y cince­lados como las piedras preciosas por el joyero antes de ofrecerlai al público pa·ra que puedan admirarse en todo su esplendor los cambiantes de sus aguas; pero hasta en las conversaciones familiares y de circuns­tancias, el verbo inflamado y elegante de CA.STELAR se asistir á una corrida de toros y oír á CASTELAR; una de mis primeras diligencias en Madrid fue la de saludar al gran tribuno. Habitaba CASTELAR un entresuelo de una modesta casa del Ensanche ele Maclrid. Introclújome la camare­ra de servicio al gabinete de trabajo. Era éste una cá­mara de reducidas proporciones, repleta de muebles en elegante desorden. Las mesas y los muros estaban lite­ralmente cubiertos de bronces, marfiles, medallas, di­plomas, condecoraciones, libros y objetos de arte, todos obsequiados como tributos al talento del ilustre orador. Delante de una mesa de escritorio y en la cual se veían entremezcladas las cuartillas de papel, de tinta fresca aún, con las ordenanzas ele los médicos, traba,jaba CAS­TELAR. Sn labor era extraordinaria durante más de doce horas diarias, pues de su pluma vivía como el labrador jornalero del azadón. Recibióme como á antiguo cono­cido y convencido admirador, con la efusiva afabilidad y elegante sencillez que gastaban los antiguos hidalgos castellanos. Después ele cruzarnos frases de cortesía, pregunté! e si la idea republicana hacía progresos en Es­. paña. -No me ha­ble usted de Re­pública- di jo, le­v Itándose súbi­tamente de su silla giratoria (porque en lo ge­neral los oradores no pueden dar vigor á sus pala­LA BENDICION DEL PAPA El Soberano Pontífice utá rodeado á la derecha de Momeñor Della Volpe, May&rdom,o del Vaticano, á la izquie1·da ele un ca­marero secreto. Detrás e•tánformad08l08 auizoa de la guardia papal. ras sin ponerse dt pie).-En Es­paña, continuó CA TELAR-no puede haber Re­pública, porque no hay republica­nos. Además, us­tedes los surame­ri can os, como descendientes de nosotros que son, se pagan mucho de las formas y muy poco del fon­do de las cosas. Para ustedes de­cir monarquía es decir despotismo, y decir república, es decir libertad. ¿Y en dónde hay más libertad efec­tiva yprácticaque en la monarquía inglesa y en 1 a monarquía espa- (Fotografia instantánea de la Biograph and Mutoscope C. o). ñola, y en dónde sobreponía á la sencillez y llaneza . características de los españoles, y, á su pesar, el interlocutor abría paso al orador. En apoyo de esta afirmación, vaya una anéc­dota como final de este artículo que, á pesar de mis teorías, he improvisado para complacer á mi ilustrado amigo el Director de ]a REVISTA, haciendo una brusca irrupción en el campo de las bellas letras, después de haberme escapado por unos momentos de las redes de las letras de cambio. Con motivo de las fiestas del Centenario de Colón, volví á España en 1892. De acuerdo con la mayoría de los europeos que opinan que á España debe irse prin­cipalmente por tres cosas, á saber: visitar Ja Alhambra, hay más despotis­mo que en sus repúblicas de ustedes? Yo soy algo más grande que ser republicano, soy dem'ócrata. Mi gran labor olític;a en España ha sido injertar la democracia en la monarquía, y mi lllalabra ha coronado esa labor con el triunfo. Con un discurso hice la libertad religio­Saj con otro discurso la libertad del sufragio, y con el tercer discurso la libertad de esclavos, Con mil palabras hice libres un millón de hombres. ¿Puede haber mayor elocuencia que la que contie­nen estas pocas palabras que quedaron grabadas en mi mente? ~ Cuando murió Mirabeau, Talleyrand, para honrar su memoria, leyó en la Asamblea Constituyente el admira- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA 213 ble discurso del gran orador sobre la igualdad de las particiones de la sucesión en línea recta. Asimismo, como el más hermoso tributo á la grandeza del tribuno español, deberían grabarse sobre los mármoles de su tumba los tres discursos que dieron vida en España á la Democracia, base fundamental de los gobiernos de la moderna civilización, porque es la aplicación social de la filosofía cristiana. J. M. QUIJANO WALLIS. Bogl)tá, Junio 27: 1899. ---)(0)(-- DE COMO EMPLEo\ EL DIA SU SANTIDAD LEÓN XIII TA~ sencillo como exiguo es el cuarto en que cada nuevo díc:t á las seis de la mañana el Papa se levanta. Cubre sus muros una tela ama­rilla; un reclinatorio y un catre tendido de blan­co forman el mobiliario. Muy cerca de aquella habitación se encuentra el oratorio en donde León xrn dice misa en los días ordinarios ayuda­do por un Obispo de sus familiares. Cuando cierto número de peregrinos ó viajeros solicitan el favor de asistir á la misa del Papa, se les· convoca para el Vaticano á una hora matinal y León XIII oficia ante ellos. Encorvado, flaco, endeble, sostenido por dos de sus ayudantes, se mueve ante el altar con una humildad EL LECHO DEL PAPA EN SU CUARTO DE LA TORRE LEONINA. Al pie del lecho e ve su criado de wriflanza Pio Centra. lenta majestuosa; pero cuando se vuelve para bendecir, se irgue, y la expresión de su mirada tiene algo sobe­rano. Pocos momentos después de la misa toma un fru­gal desayuno y da principio á las audiencias que son para él un fatigante trabajo, pues nunca se limita á una banal conversación con su interlocutor, sino que se apro­vecha de este acto para ponerse en verdadero contacto con el mundo exterior. Recibe también á los diversos Cardenales presidentes de las Congregaciones romanas, que son como los diferentes ministerios de la Iglesia. El Secretario de Estado, que es el encargado de las LA SILLA DE REPOSO DEL PAPA EN SU DORMITORIO. relaciones del Papa con las diversas potencias, hace desfilar ante lo ojos de León XIII las cuestiones de la poHtic~ del mundo, que todas tienen su repercusión en el Vaticano. Por esta razón los puestos diplomáticos ant~ la Santa Sede ~on los ,más envidiados¡ porque el Vaticano es, por dec1rlo as•, un obser atorio desde eol cu, ~ St: abarcan, mejor que de ninguna otra parte, los h nzonte complicados de la política universal. Después del Secretario de Estado llegan alternati­vamente el Cardenal Vicario que iene á traer noticias de las p~rroqnias romanas, de las cuales el Papa perma­nece Oh1 ·po; el Cardenal Prefecto del Concilio que vie­n~ á: c~nsultarle sobre asuntos relativos á la fe y á la cltsc1phna; el Cardenal ecretario de lo'i reves que es el supremo burócrata de la Iglesia, ó el Cardenal Pre­fecto de la Propaganda que tiene á León XIII al cm·rien­te, semana por semana, de los progresos que hace la Igle ia en el mundo. Además, no hay Arzobispo ni Obispo, por alejados que se encuentren de Roma, que no vengan á ver al Papa por lo menos una vez cada cinco años. Otro tanto puede decirse de los misioneros de todo el orbe y de ciertos lai~os pri ilegiados que vienen á completar esa univer­sabdad de ecos que hacen del Vaticano, á pesar de la reclusión ele León XIII, la Corte mejor informada del mundo. En otro tiempo era necesario, para presentarse ante el Papa, llevar vestido de Corte¡ hoy el frac y la corba­ta blanca bastan. Las seño'ras deben presentarse el~ ne­gro con velo de encajes. Antes de pasar de la puerta roja que da acceso á los aposentos pontificios, el visitante debe quitarse el sombrero y los guantes. Después, provisto de la corres- , pendiente boleta de entrada á la audiencia de Su San­tidad, atra iesa una sala en donde 'se encuentran los gendarmes; en seguida otra adornada con gobelinos, que es la de la guardia palatina, y finalmente llega á la antesala de honor, en un rincón de la cual hay una puer­tecita que la comunica con la sala llamada secreta, que precede inmediatamente al salón en donde León XÚI recibe. Un prelado acompaña á cada visitante; uno y otro se arrodillan tres veces antes de llegar al sillón pontifical; después el prelado desaparece y el visitante permanece de rodillas hasta que el Papa lo invita á sen­tarse. • •• Un cañonazo disparado desde el castillo del Santo • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 2I4 REVISTA ILUSTRADA Angel, seguido de repiques de campanas, dice á Roma que es medio día. La hora de audiencias ha terminádo y el Papa se prepara, si es primavera ú otoño, á dar un paseo. Sobre una banca cerca de la puerta de la antesala secreta, encuentra su sombrero rojo, su sobretodo roj")_ y su bastón y más lejos la silla de manos rodeada de seis palafrenie1i vestidos ·de rojo, que lo esperan. Después de haber bendecido la guardia que forma en fila, entra en la silla y á la voz de alzate el cortejo desfila al través de los innumerables salones y corredores del Vaticano. Aquí y allí el Papa da orden de detener, cambia algu­nas palabras con sus familiares y luégo continúa la in­terminable marcha hacia los jardines. Un carruaje le espera á la entrada del parque; la silla se detiene y el Papa, bien abrigado en su sotana blanca disimulada por el amplio sobretodo rojo, invita á uno de los preladosparti­cipantí á que tome puesto á su lado en la carroza, la cual comienza á rodar, escoltada por dos guardias nobles á caballo, á través de las avenidas sembradas de verde~ encinas y de boscajes de mirtos. El coche pasa por de-visión de la Edad Media en que se complace su grande imaginación histórica. En la rotonda del primero y único piso busca refu­gio contra los calores del estío; el piso bajo está desti­nado á sus familiares. Por la ventana de la rotonda que mira al levante se llega á un pequeño·retito incrustado en los espesos muros, en el cual hay un lecho y un sillón para las siestas del medio día. Desde a1lí se ven parte del templo de San Pedro y la cúpula de Miguel Angel. La entrada al salón de la rotonda es absolutamente prohibida á todo el mundo. Pero que el Santo Padre agite el campanello y entonces todos sus familiares estarán in­mediatamente listos: entra su fiel criado Centra, pone el s•,bretodo rojo sobre la endeble espalda de su venerado amo y toma de la mesa un péndulo portátil en caja de cristal y el cartapacio cuyos preciosos papeles solamente á él confía; el monsígn01 participante le alcanza el som­brero que León XIII se pone siempre con placer y el bas­tón que él á menudo prefiere al brazo que el prelado le ofrece para llegar á la carroza qne le espera en la puer­ta de la Torre Leonina. Antes de tomar puesto en el carruaje da generalmente nn corto p~seo á pie y visita sus viñedos, que en ciertas oca­siones él ha vendi­miado personalmen­te; contempla el rosal de rosas té, su flor predilecta,cuenta Jos botones, arranca las hojas secas y se com­place en calcular el resultado de la cose­cha, y ciespués de hacer á su jardinero Pietro las últimas recomendaciones monta en la carroza que le seguía paso á paso, y al trote corto de los ca baltos al través de las alame­das de verdes enci­nas', regresa al Vati­cano. EL SALÓN DONDE TRABAJA EL PAPA Después del pa­seo y frecuentemen­te durante él, León XIII escribe. Cua.ndo ]ante de la fuente de la Zitella, cuyas aguas son reputa­das las mejores de la ciudad inclusive las de 1' Agua Marcia. A la derecha. saluda al pasar la gruta de Lour­des. Si toma á la izquierda al rededor de aquella roca en que las aguas forman cascada, llega al delicioso Casi­no de Pío IV, én donde aquel Pontífice del siglo XVI acumuló todas las gracias del Renacimiento y al mismo tiempo todos los. encantos que la Roma antigua prodi­gaba á sus suntuosas casasquintas, de las cuales el Ca­sino es uno de los más puros y ricos modelos. León XIII prefiere, sin embargo, la Torre Leonina, construída en el siglo v en la parte más culminante y · más salubre de los jardines del Vaticano. Mientras más se avanza hacia este recóndito lugar del Bosca-reccío más se tupe el arbolado de encinas hasta convertirse en floresta de árboles gigantes en donde rei­na grandioso silencio. La masa enorme y negra de la Torre Leonina, y la continuación de muros almenados hasta otra Torre que sirve de Observatorio, ofrecen á León XIII una como León XIII prepara. una carta, ya sea para alguna nación cristiana, ó para toda la Iglesia, comienza por trazar primero en grandes hojas de papel ministro muy breyes notas que va arrojando á un cajón que cierra con llave, pues se complace en ver su pupitre despejado de pape­les. Cuando él juzga el momento oportuno llama un Se­cretario para que cun esas notas redacte el documento correspondiente. El Secretario reúne aquellos pensa­mientos, los ordena y forma un conjunto, respetando la originalidad de expresión de León XIII, el cual es revi­sadó repetidas. veces por el· Papa y corregido con insis­tencia hasta que lq ~ncuentra satisfactorio. En el momento en que muchos hombres de Estado no veían sino una pasajera crisis en lo que se ha con­venido en llamar la cuestión social, León XIII escribió de la expresada manera su famosa carta sobre la condición de los obreros, en la cual el clero en.cuentra poderosa impulsión para una acción moral nueva en el mundo. León XIII es, además, el primer latinista de su época, y aspira á ser, si se nos permite la expresión, el poeta, e·n aquel idioma, de su propio pontificado. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA 215 El trabajo del Santo Padre se prolonga en ocasio­nes hasta altas horas de la noche, y suele suceder que antes de ir al Jecho pida una vez má8 la silla de manos . y se haga conducir en medio del acostumbrado cortejo, no ya á los jardines sino á la inmensa y sombría basílica ~ oM, z ~ (/) M '"O ;:¡;.. (/) M ~ tl) ~ o > ~ :::0 o N ::t> '"O o :::0 .~. o C/) · >;j ._ ~ ::t> o :::0 Oq e 2. - ¡.;· z 6' M (JI r; (f) :S e+ g¡>. tJ :S ~ SI) t'IJ Q. r (1) ¡;;-' < t:d ;¡;:. ;· .....;¡ :Jq - ~ o "t=:r' ' ;:¡;.. 11) z t:S Q. o ;a::.: ~ (') o "=' (1) fl -;...- de San Pedro, adonde va á orar. De rodillas, ante la Oonfesión, en donde reposa el cuerpo del apóstol Pedro, el muerto que encierra aquel sepulcro y el vivo que ora sobre aquel reclinatorio, no forman á diez y nueve si­glos de distancia sino un solo y mismo l ersona.je. -(~0 ~)--. RECUERDOS EL GENERAL PÁEZ EN SU DESTIERRO. CORRÍA el año de 1867. En una tarde del mes de Abril me paseaba sobre la cubierta de un buque mer­cante de los que eutonces hacían 'la trav€sÍa de Co­lón á Nueva York. La tarde estaba serena y un vasto horizonte azuloso se desenvolvía ante mis miradas, que en mi ardor juvenil querían como desentrañar esas cos­tas desconocidas que tanto anhelaba ver. Ese a.nhelo creciente de llegar al puerto me hizo pensar en la dis­tancia que me separaba de él, y, bajando las cómodas escaleras del buque, me encaminé á ver esos datos que diariamente se colocan en determinado punto como Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 216 REVISTA ILUSTRADA para calmar la ansiedad de los viajeros. Hechas mis cuentas, me convencí de que aún faltaban dos días de navegación, y en tal inteligencia volví á continuar mi EL1PAPA SE PASEA Á PIE ACOMPAÑADO DE S y sometidos á un mismo, aunque transitorio, destino. En­tonces las distinciones formales se desvanecen y los hombres así UIJ.idos somos úno en espíritu y en verdad. SOBRINO EL CORONEL PECCI Es en horas como esas cuando se com­prende la verdad que entrañan aque- 11 as palabras de 1 predicador evangé­lico, cuando dijo: " E n la m a ñ a n a cuando salí á cami­nar d á lo lejos. un objeto que se movía y pensé que era un monstruo; me a ce r­qué á él y ví que era un hombre; luégo me aproximé más y ví que era mi her­mano." E. ésta una el e 1 as en. eñanzas pr:1ctict~s 9e los via­jes, y por esto el hombre que ha via­jad0 es siempre más tolerante, más bené-olo y más amplio. Y SEGUIDO DE UN GUARDIA NOBLE. Cuando el peligro había pasado y la noche avanzaba, la conversación as u - mió un tono más se­rio y luégo más co­municativo, Ya uno de los viajeros decía á sus compañeros el objeto de su viaje¡ (Futografía lnetant~nea de la Bi1 graph and ~futoscope C."). Y a un venezolano • preguntaba á un pe-interrumpido paseo sobre cubierta. Al salir. de nuevo, noté que el aspecto dél mar cambjfrba y se nublaba el horizonte. U na hora después, el buque era juguete de tumultuosas é imponentes olas, al tiempo que la nie­bla impedía ver otra cosa que no fuer, la espesa bruma y las ondz, y procedentes de países cuyo intereses han llegadG á creerse algunas veces antagónicos. En horas como esa se siente la man­comunidad humana y se comprende el absurdo de todo cuanto tienda á separar á los hombres en virtud de sus diversas nacionalidades, tendencias ó aspiraciones. Sea cual fuere la nacionalidad á que los hombres pertenezca- . mos, es úno a u estro origen¡ y sean cuales fueren las dis­tinciones formaJe~ que nos separen, es úno nuestro des­tino. Esta verdad que el Cristianismo enseña, se hace palpable cuando nos vemos en el mar en grupos al pa­recer heterogéneos, amenazados por un mismo peligro ruano ppr un amigo residente en Lima hacía largos años. Oí luégo á un distinguido C(Jmpatriota pregun­tar á un venezolano si aún residía en Nueva York el General Páez. E . ta inesperada pregunta absorbió toda mi atención y oí entonces al enezolano contestar afir- TORRE LEONINA n:ativamente,· ~ñadi~ndo que aquel hombre á los 77 anos de una e~tstencta entregada enteramente al servicio de su patria, llevaba en Nueva York una vida retirada y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA 217 pobre. Estas últimas palabras me llenaron de admiración y de tristeza, y silenciosamente tomé la resolución irre­vocable de que á mi llegada á Nue a York el primer mo­numento que yo iría á isilar sería ése, formado de espí­ritu y materia, en donde señoreaba el (l]ma de un prócer que nunca había yo soñado conocer, y el brazo del atle­ta más formidable ele la Independ ncia sudamericana. Esta idea señaló nn mÓYil más noble á mi viaje y me llevó como por la mano á recordar los anales gloriosos de la lucha ele nuc tra emancipación. Me alejé silencio. o del grupo de mis compañeros, como para poder ahsor­berme m á y m á en el cur o de la id as que una 1 nes­perada pregunta, r lacionacla con la vida del G neral Páez, había impreso á mi pensamiento. ¡Cómo, me decía, puede er qn vi a lejos de u patria ql1ien exponiendo casi diariamente Sll ida por mucho años, SÓlo pen Ó en dejarnos patria propia, indep nden ia y libertad! y aquel pensamiento me llenaba ele . anta indignación. ¡Vi ir olvidado e l ,.;uerrero del Apure, que lle ·aba iem­pre lo~ llanero á la vi toria! ¡Vivir J obre el J fe abso­luto de lo Llanos, el 11e tuvo á su disposición la::; vida y haciendas de sus conciudadanos, el Jefe militar del departamento ele V nezuda. 1 que fu Pr siclente de su paí dos eces y luégo Dictador! ¡Vi ir pobre, de - pués ele manejar por tantos aiío lo. caudal ele una importante repúbli a! Hé aquí un título más á la grati­tud de los que por él podemos de ir tenemos patria in­depencli nte, y l nzanclo una mir,tda obre la mar e pu­mosa que se e ·tendía entre el bu JliC y la anhelada · ta, m pare ía muy lejano el lía en que pudiera \'er al gue­rr ro del Apure ' cslre llar esa mano que tanta. vec s empuñó la lanza qne llevaba el terror á lo. tüanos. Eso .: nhel s, esos 1 ensami nto. ruzaban por mi m nte mientra el buque que me conducía s balan eaba o re las olas a itada . Al fi11 un el ía los marinero · nos eiblaron ntre bru­mas algo inde iso vago que d cían ·er la co "ta, y en ilencio renové mi oto ele i ·itar ante. que extrañas grandeza. , al h 'ro ele Payara, ;d de terrado que dio pa­tria á su conciudadanos, al pobre que hi7.o rica á Vene­zuela, y al que buscaba la lib rtacl de u p.ttria á fu rza de brazo, como dicen lo lb.neros. Llegado á Nue,·a Yorl·, me instalé en el Gramercy Park-hou e, hotel ntonces muy irccuentaclo por los co­lombianos que iban á esa ciudad. Una de las primeras vi itas que r ibí fue la ele mi amigo Rafael Pombo. Deseaba yo mucho conocer á este clistin(Juido literato co­lombiano, y n"li sati facción al relacionarme con él fue do­ble: en primer h.}crar 1 porque realizaba este deseo, varías veces sentido, y porque e ¡ eraba que me déJrÍa razón del General Páez y podría pre entarme á él. Después de las frases de ordenanza en semejantes casos, pregunté á mi ya amigo Rafael si conocía al General Páez y, dada su respuesta CJli.rmativa, le exigí me pre entara á él. Convi­nimos en el día, qne fue E-1 próximo, para ello. Rafael és­tu o en el hotel á la hora fijada, con toda la puntualidad de un yankee, y emprendimos la por mí tanto anhelada marcha. Luégo que llegftmo á la mode. ta sola en que el General recibía, Rafael se hizo anun iar y pocos mo­mentos ele pués i aparecer en lla {t Páez con la sencillez y naturalidctd propias de un hombre que tiene conciencia ele su mérito, pero que . e esfuerza en tratar á los demá con la llaneza de quien no se preocupa de él. Cuando Rabel me pre entó me dio 1 viejo héroe las gra ias por. el deseo manifestado por mí de conocerlo y me habló ele lo mucho que él había anh lado conocer los Estados Unido. de Colombia, como entonce :::e 1lamaba este país, y ele la gratitud on que él había recibido una ley dada por el Concrre o, en la cual se le asigna a una pen ión. Confie o on franqueza que yo ignoraba la exis­tenciJ. de tal ley y me ab tu e de emitir concepto sobre ella, en lo cual procedí (;uerdamente, porque una vez que me impuse de sus clispo i ione , creí que al dictarla no se había procedido con el debido miramiento del caso, toda vez que en ella se exi ía, según me informaron, la permanencia del General Páez en este país para disfru­tar de tal pensión. Yo creo que el espíritu que la in­formaba era noble, pues no tengo la osadía de atribuír á un Congreso de mi patria nada indigno; pero sí pre­sumo qne no se meditaron debidamente sus disposicio­nes. En efecto, obligar á un personaje de los méritos del General Páez á venir á Colombia como condición previa para recibir una pensión, no era, en mi concepto, proceder con delicadezo. Es posible, y yo así lo creo, que el motivo que dictó tal disposición fue e] deseo de ver en este país á un personaje interesantísimo para todos; pero en mi concepto la insinuación debió hacer­se en otra forma. Nada requiere más fino tacto que un beneficiu hecho en momentos difíciles para quien lo re­cibe, máxime si se hace á un hombre de altos mereci­mientos y de exquisito pundonor. Mientras el General me hablaba en los términos que dejo relacionados, Ra­fael se dirigió á una pieza contigua, á hablar con un hijo del General Páez, y éste, como aprovechando aquellos momentos, me dijo: -Quiero y he querido á muchos compatriotas suyos, y me euumeró á varios; pero á quien quie­ro como á hijo es á Pombito; y al usar tal diminu­tivo comprendí que lo dictaba no el tamaño del.amigo, sino lo tierno de su afecto. Luégo añadió: -Yo pasé aqní una larga temporada casi des­conocido; pero á Rafael se le ocurrió ocupar varios periódicos americanos refiriendo lo que yo llamé una ez mis travesuras y· él ha dado en llamar mis ha­zañas, y esto dio lugar á grandes demostraciones de estimación que me die.ron este país y el Gobierno, haciéndose intérprete de la opinión nacional (r). En mi concepto, añadió, una de las raF.ones de la paz de que disfruta este país es que el Gobierno obra siempre de acuerdo con la opinión pública. Dios libre á esta tierra de que los yankees se hagan ateos, porque al día siguiente el Gobierno estaría derribando templos; ó de que se aficionen á las conquistas bélicas, porque al día siguiente el Gobierno estaría despachando batallones. Luégo el General me preguntó cuánto tiempo pensa­bit pasar en los Estados U nidos, y como le dijera que poco, me recomendó no me fuera sin ver algunas maravillas. y especialmente el Niágara, para donde me puse en mar­cha tres días después. La familiaridad con que el Gene­ral me trató, el afecto que me dijo tenía por Colombia y el cariño casi paternal con que me habló de Rafael Pombo dejaron en mi ánimo una grata sensación. Para mí, sean cuales fueren las dotes intelectuales de un hombre, si no descubro en él el dón de afectos, no des- (1) Rafael Pombo fue desde niito admirador entusiasta y cantor 6 relator, f'n verso y en pro~ a, de las proezas d 1 +-grf'gio Páez. Él y EmHio Macia .. E cobar 1·omentaron en 1850, en sentidas e~;trof¡¡s que entonces se publicaron. ht adversidad y prisión del héroe en aquella época. Por rara coincidencia. le tocó en 1 '13 al primero, recién llegado de Jos Estados Unidos y presidiendo la Junta celebradora de nne tro 20 de Julio. di~po­nerl€ 1 honores fúnebres ó máa bien una heroica apoteo is al mi mo GenerAl, muerto poco antes en Nueva York. Inventó nna Legión Páe~:,, formada de diez y ocho escuadrones ú partidas de jineteA de otro· tantos pueblos neo­granadinos, con e~tandartes, oistlnl!nldoR por sos respectivo~ nombres y Jo de diez y ocho campos de gloria del Hércules llanero. lo cual lo saludó y oonmemhróen efigie que se er~?Uía aliado Je la e tatua d~l Padre de Co­lumbia · y á su pie pronunció P(•mbo, roneado do u compafieros de co­misión. la oración histórica y necrelógica del c:asn. Pocos afios deipués tornó Pom.bito á recordar muy especialmente á su venerado amigo en la mismA. fie ta anual en un romance conmemorativo d~ todus los héroes de nuestra Independencia, el cual bautizó, á. la llant-ra, Galerón colombiano, pensanilo Fin duda en el que fue el Cid de eso ... romanc .. s y sabia cantar­lo cou voz tan arrogante como su brazo. Cantaron dicho galerón nacio­nt~ l en el mi mo sitio. en torno de la clásica obra de 'l'enerani. á la vista de los veteranos f"Obrevlvlentes de la magna guerra, todos los alumnos de las t-Fcnelas ofiolalt·s y oon mú:sina hecha ad hvc por .-1 lamentado maes­tro Ponce de León, hi tórlco consonante digno del León de Apure. En 1883 el tema escogido por Pombo para culaburar en d p ético ••centenario de Bolhar " generosamente dispuesto por el Mioi ·u· de (.hile D. Jo 6 Antonio Soffia, fue Q;ueseras del Medio, la proeza lucomparable de Páez, t~f~ctUilda. comu muestra de su género á la vista de B lívar y del sol meri­diano; que Pombo relata alli en otro romanceó gnle1·ón, exclusivo en me­moria de su héroe favorito. amén de otro romance que añadió en honor de ucre. Abreviando esta nota, no hace un mes que d mismo t'ombo. vivo y vigente aún. al medio siglo de 1 50, aprovechó eierta ocasión relativa á un homónimo. para pintarnos en el rdámpago d~ una Imagen nueva las Irresistibles cargas del que deificó el apellido 1' AltZ. ¿Quién J•Odrá eclipsar nunca la memoria. De aquel ciclón de lanza de 108 Llanos Que puso coto á cuellos de tiranos Más que todos los héroes de la historiar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2I8 REVISTA ILUSTRADA pierta en mí ninguna simpatía. El General Páez sabía hacerse amar, y esto no podía tener otro origen que la espontaneidad con que él amaba á los hombres con quienes se ponía en contacto. Al despedirme del General me exigió lo aguardara un momento, y, V:)lvien­do ·nmediatamente, me regaló el ptimer tomo de su au­tobiografía, con una atenta dedicatoria. Me despedí de él lleno de gratitud por la manera afectuosa con que me trató y con esa satisfacción que deja siempre el pensar que hemos cumplido algún deber, y más si el deber es de aquellos que nos imponen nuestras genuinas y desinte­resadas afecciones. Pocos días después un sirviente del hotel me anunció que había en la sala un caballero que iba á visitarme. Inmensa fue mi satisfacción al ver que ese visitante era el General Páez. En la conversación noté que él deseaba imponerse de la marcha. que llevaban lo:; asuntos políti­cos de este país. El General debió notar en mí alguna vehemencia al calificar determinados actos políticos de que le hablé, porque al contestarme, entre otras cosas, elijo; -Usted está llamado á tomar parte en los asuntos políticos de su país, y yo me penni~o, como viejo que soy, cfarle un con ejo,-mezclando á su actitLHl una son­risa de benevolencia: ataque u:;ted siempre el mal donde él se presente; pero no se preocupe ni ensañe contra los hombres. Sucede en política. que muchos de los hombre que hoy cree uno, qui:T.á con razón, que son sus más fe­roces adversarios, mañana necesita de ellos para resol­ver favorablemente una situación política difícil. Por esto, aunque sea necesario atacar tal ó c...tal istema, conviene no reñir con el hombre que lo del1encle. Comprendí la verdad y aun la utilidad de tal ad­vertencia y le contesté: -General, yo no pienso inmiscuírme en los asun· tos políticos de mi país, y la prueba de ello es que mi actual viaje á Inglaterra obedece al cl seo que tengo de observar allí los adelantos agronómicos y ver si en­cuentro en ellos algo aceptable para mi país. -Es seguro, me contestó, que ese sea su propó ito; peoo ¡ah 1 en eso países nuevos, aunque uno no tenga voluntad para ello, los acontecimientos lo arrastran á la lucha. Vea usted: cuando estalló la guerra de Indepen­denci, l, yo no era sino peón de un hato, y ya ve adónde me llftvaron los acontecimientos. -Así es, General; pero aq11éllos eran otros tiem­pos, que, Di~s mediant~, no ,olverá~, en qu~- ~m­periosas necestdacles obhga an a herotC()S sacnhctns. Yo confío en que los de ustedes nos hayan redimido de ottos nuevo . . ...-No lo crea u ted; cada época tiene nue as nece­sidades, y estos países hispano-americano no e tán todavía constituí. lo . No crea u ted que nada de lo que hoy existe habrá de perdurar. Poco despué el General Páez se despidió de mí y yo nYe quedé meclitand,o su~ palabras y e~1 la ver~lad que ella~ entrañaban. Algun ttempo desptte,, le htce una visita de clespeclicla, en que poco ó nada importante ~a­blámos salvo algunas apreciaciones sobre las costumbres americ~nas, ele las cuales era el General muy partidario, y sólo noté que me inquiría con if1terés el día de mi viaje y la hora de mi partida, sin darme cuenta del objeto que en ello se propusiera. El día señalado para mi viaje llegó al fin, y en el momento en que yo me ocupaba en entregar al postillón mi equipaje, me anunció un sirviente que un caballero preguntaba por mí. Salí á. ver quiéf_l er~ y ví al General Páez en un coche descubterto. Le mste para que entra­ra y me elijo que iba á acom~añar~e hasta el ?u9ue, y me instaba á salir pronto. As1 Jo h1ce y el posbllon del General siauió adelante hasta que llegámo. al puerto. Entrárnos Junto al buque y el_ General me dijo_ 9ue me ocupara en instalarme en mt camarote, ofrec1endome aguardarme sobre cubierta .. cuando H.egué lo e!:contré mirando para la playa con atre pensativo. Me dtJO que él también pronto se iría de allí¡ que la inacción comen­zaba á fatigarle y que probablemente partiría para la Ar­gentina, en donde un amigo le ofrecía asociarle en una empresa. Me causó tristeza pensar que un hombre de sus merecimientos y á su edad se sintiera empujado, quizá por la necesidad, á cambiar de residencia, y le dije; -V á ya se General á mi patria, donde usted será muy bien recibido y estimado y nos consideraríamos fe­lices de que usted hiciera de esa N ación que lo admira, su patria adoptiva. -Sin duda, me dijo, que esto sería lo más cuer­do; pero tengo ya una especie de compromiso pre­vio de ir á la Argenti11a. Me pareció not r en él algo como tristeza, desa­liento ó incertidumbre, y esto me impresionó doloro­samente. Hablóme de mi viaJe y me dijo que sentía deseos de moverse y que bien pronto saldría de Nueva York. Cuando así me hablaba el General Páez, sonó el ca­ñonazo que anunciaba la hora de partida. El se puso de pie, lo cual hice á la vez, y, dándome un e:;tt·echo abrazo, nos separámos. Lo seguí con la mirada lleno de tristeza, con la convicción íntima de no volver á erlo jamá., y algo como remordimiento de que ni n patria ni la mía hubiesen sabido alivi. r sus años ele infortunio; y aunque al sentir su corazón latir cerca del mío me pan:cía que el suyo me había comunicado valor para soport;-~r toda amargura, éll verle solo, pobre y sin saber adónde enca­minar sus pasos, en una edad que requería ya el des­canso, la ola de la tristeza subió en mí hasta hacer hu­medecer mis ojos. Agobiado al pes" de esta emociones · en una tarde nebulosa y triste ví desaparecer ante mis ojos la costa americana. J AN c. ARBEL EZ. --)(0 )+- TEATRO COLON EXISTE en la Biblioteca Nacional un volumen manus­crito, en el cual están varios curiosos documentos relativos á la fundación del primer teatro en Santafé. Alli se encuentran originales la licencia pedida al Virrey por los señores Tomás Ramírez (1) y Dionisia del Villar para edificar un coliseo; el concepto de la junta ele po­licía de la ciudad, en la cual figuran D. Antonio Nariño y D. José Miguel Pey, y el Oidor Alba, en sentido favo­rable á los peticionarios; la licencia del Virrey Ezpeleta, la escritura de asociación de los dos empresarios, varias listas de los gastos y de los actores de entonces, y auto~ relativos á la empresa y 4 pleitos de los dueños entre s1 y con el Cabildo. Estos manuscritos, que se conservan en buen estado, contienen todas las firmas autógrafas de las personas que intervinieron en el asunto, y curiosos datqs para la historia de Santafé en aquella época le­jana. En la solicitud, que fue hecha en Nlayo de 1792, dicen que desean "establecer en esta ciudad una diver- 5iÓn pública de que tanto carecen sus habitadores, y qu_e al mismo tiempo-que sea útil y honesta redunde en ub­lidarl de ella, sirviendo al público de escuela é instruc­ción para que sea capaz de adquirir nobles y úti~es ideas, y conociendo que los teatros siempre son propws á este intento, hemos determinado establecer uno en esta ciudad." Ofrecen, como capitulaciones, pagar so mensua-les al Ayuntamiento, poner tre3 palcos para las autorida­des (Virrey, Oidores y Cabildantes), y someterse al cen­sor que nombre el Supremo Gobierno. Pedían en cambio el privilegio por diez años. En cuanto á precios, estipu­lan 1~) siguiente: "que nichos concurrentes, de cualquie­ra calidad ó condición que sean, de ambos sexos, hayan (1) Groot lo llama erróneamente Francisco. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA 219 de pagar á la entrada de la primera puerta dos reales, y los que, distinguiéndose, quisieren entrar á la luneta, pagarán, á más de lo dicho, por el primer orden de asientos, á tres reales cada persona, y por el ele segundo á dos y medio, por el de tercero á dos, por el de cuarto ·á uno y medio y por el c!e quinto á uno, y por los palcos ya á los cinco meses se pudieron dar las primeras re­presentaciones. Hasta el año de 1885 existió en la puerta una tablilla, gastada por el polvo de un siglo, donde se conmemoraban estas fechas. Decía así: Se priucipió esta obra el io de At.0 de I792 y se dieron las comedias pro­visionales toldada la cac;a, el día 6 de En.0 de I793 hasta FACHADA DEL TEATRO COLÓN EN LA CALLE ro.a OBRA DEL ARQUITECTO ITALIANO SEÑOR PIETRO CANTINI. . ó balcones de primer alto un peso, por . los de segundo seis reales, y medio real los que tomaren asiento en las gradas." . La licencia fue concedida en los términos expresa­dos., y los dos solicitantes se asociaron en 2 de Agosto de 1792, según escritura pública; y el plano y organiza­ción de la obra fueron aprobados por el ingeniero señor Esquiaqui. Veinte días después se empezaron los trabajos, y (Fotografía de Duperly and Son). el I I de Feb.0 de dho. afio, y concluída la ob1a, se princi­pialon las funciones el 27 de Octttbte de I793· (r) Hay una anécdota con respecto á D. Tomás Ramí­rez, que fue referida por el doctor Zerda y el señor Ca y­cedo Rojas hace pocos años en el Papel Pen'ódico de (1) Un facsímile de ella se publicó en el Papel PeTiódico en 1887. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 220 REVISTA ILUSTRADA Utdaneta (r). Según ella, el señor Ramírez, después de haber sido acaudalado comerciante, se empobreció en el juego. En gran miseria frecuentaba los garitos, y á ellos iba en busca de alguna propina para su subsisten­cia. Una noche en que jugaba un rico Oidor fue llamado por éste para que siguiera los apuntes en su nombre, pues tenía que ausentarse por ser día de besamanos en Palacio. Ramírez ·estuvo de gran suerte y logró cuantio­sa ganancia. Fue al sigui"ent~ día á entregar al Oidor la suma adquirida, mas éste no quiso aceptarla, y con este capital hizo Ramírez el teatro. En contra de esta historia hallamos estos párrafos en los memoriales del señor Ramirez. En uno dice: "Lo cierto es, Excelentísimo señor, que después de haberme sacrificado en esta empresa que me ha dejado atrasado, lleno de fatigas, cargado de deudas y repetidamente de­mandado, no he conseguido otra cosa que persecuciones, menosprecios y censuras, suponiéndome una crecida utilidad, cuando esperaba una gratitucl por facilitar tan á mi costa una pública diversión en un lugar donde todos se quejan que ni aun siquiera hay tertulias domés­ticas y que sirve á ella ele mucha ilustración, siendo in­creíble haber verificado esta diversión en un pais cuyos actores ni remotamente tenían noticia ni idea de lo que son cnliseos." Y en otro posterior dice: ''La obra se pensó perfec:ionar con $ 6,ooo, teniendo por infalible el aserto del perito que lo aseguró . .. Cuán grande fn~ra b. diferencia ella misma lo decanta en la gruesa suma que se consumió de más de $ 4o,ooo. De aquí resultó el atraso de mi carrera en el comercio, el estrago de mi casa, el cargarme de débitos, el deshacerme hasta de las preseas de la decencia de mi rnujer, y el poseer una bien mezquina suerte, siendo necesario para mi subsis­tencia el pasar los trabajos consiguientes á la miseria." Se ve por estos testimonios del señor Ramirez que él era comerciante y acaudalado. No podía mentir con tal cinismo, en una ciudad donde se le debía conocer bien, dado el escaso número de habitantes de aquella época. Algo misterioso sí hay, sin embargo, en el c3pi­tal que aportó, pues en la escritura de asociación se dice en la cláusula J .a: "Que es advertencia que el enun· ciado Ramirez va en compañía de otro sujeto (el cual no quiere suene su nombre) á costear dicho coliseo de por ambos ....... y en caso de fallecer dicho Ramírez antes de que se concluya dicha gracia, luégo que mues­tre el citado sujeto un instrumento firmado de puño del mismo Ramírez sabrán sus herederos y dicho Villar quién es para que se entiendan con él." ¿Sería este socio el Oidor de aquella historia? ¿O se­ría el Virrey Ezpeleta, como hemos llegado á suponerlo? El mal éxito de la empresa hizo impenetrable este se­creto. '' Ezpeleta-dice el señor Caycedo - lo apoyaba y es­timulaba eficazmente¡ pero el Arzobispo se creyó en el deber de contrariado, y aunque no se opuso abierta­mente, llegó á ofrecer á Ramírez hasta $ 4o,ooo con tal que desistrera del proyecto. Pero nada pudo vencer la firme resolución del mercader, y la obra se llevó á cabo, á lo menos hasta donde lo permitieron los recursos con que contaba el empresario." Groot asevera esto mismo: " El Arzobispo, dice, no estuvo de acuerdo con el Virrey, y propuso á Ramírez le vendiera el edificio para poner un beaterío. Ramírez no quiso, porque hacía cuentas muy alegres, las que le salieron muy tristes, pues se arruinó con la empresa." . En el códice que hemos citado al principio semen­cionan algunas de las comedias que se daban en aquel entonces. Allí se habla de El Pintor de la Deshonta y La fuetza del Natural. El historiador Groot dice que la primera pieza que se representó fue una comedia titu­lada El M onsttuo en los jardines, y que después se dio La . (1) Tomo v, afio 1887, páginas 209 y 235. Misantropía, "pieza que excitó demasiado la sensibili­dad de las señoras de aquel tiempo, no acostumbradas á esas chanzas." En una carta de D. Francisco Javier ele Zabarain á D. Juan José D'Elhnyart, fechada en Santafé el 4 de Noviembre de 1793, publicada recientemente (1), se en­cuentra este párrafo relativo al teatro: "Se finalizó la suntuosa casa de este coliseo, y ayer se representó la tercera comedia intitulada El Conde de Almco , que la representaron muy bien: han hallado un gracioso sevi­llano muy salado y chistoso, todo él de una figura. Los señores del Cabildo no asisten al palco en corporación, sino que ven la función de abajo como particulares, y el palco está cerrado y depositada h. llave en el Cabil­do¡ porq'le le pasó un oficio el señor Virrey, diciendo que no colgasen alfombra sobre el balcón de su palco, que sólo á él le correspondía. Ellos obedecieron la or­den, pero con protesta, y ya han ocurrido." ''En 1797-dice Ibáñez-trabajó allí la primera compañía de volatineros que vino á Bogotá, y más tarde se representaron algunas comedia ele Calderón y muchos de los sainetes de D. Ramón de la Cruz.'' Sobre la Zebollino y la Jerezana, que representaron á principios del siglo y ele que tantos recuerdos hacían hasta hace poco los viejos santafereños, hé aquí lo que dice un escritor hogotano: "La señora María ele los Hemedios Aguilar, llama­da LA. ZEBOLLINO, vino á Bogotá en compañía de su marido D. Eleuterio Zcbollino y de su hermano D. Fran­ciscc, Aguilar, que se casó en esta ciudad con la señora Teresa Suárez, que aún ivc (2)¡ abrazó la causa repu­blicana y fu ~ fu il< do por lo!-. españoles en 1816. Zebo­Uino era ingeniero, y regresó á España antes de la re­volución. ·a porque los recuer jo de la juventud son tan agradables, ó por cualquiera otro motivo, lo cierto es que los que conocieron á la Zebollino pretenden que en materia de canto no e ha oído hasta la fecha nada comparable á las tonadillas y canciones de la agraciada andaluza, que sólo cantó en el teatro, como aficionada, una ó dos veces. "La señora Rafaela Isaza, llamada LA JEREZANA.., por ser oriunda de Jerez de la Frontera, casada con D. J or­ge Tadeo Lozano, Marqués de an Jorge¡ doña Andrea Manrique, doña María del Carmen Ricaurte, D. José María de la Serna, el inglés Burman y otros, represen­taron en el teatro de esta ciudad hasta 181o. La Jereza­na cantó unas tonadillas con hJ, tante gracia¡ los otros .ejecutaron la comedia titulada El Rey Pastor. Carricarte era el Director de Orquesta. Todo eso tuvo lugar cuan­do se supo la reconquista de Buenos Aires. Ese triunfo de los españole mandados por Liniers, que vencieron á más de doce mil ingleses acaudillados por Baresford, se celebró en Santafé de Bogotá con pompa inusitada: funciones teatrales, corridas de toros, carreras de caba­llos, fuego.-.; artificiales, juegos de bisbís y de cachimona, etc.¡ cuentan que todo estuvo á las mil maravillas." Largo sería hablar de todas las compañías que lué­go figuraron en nuestro escenario. El señor Caycedo Ro­jas, en el papel Periódico, en 1887, el señor Laverde Amaya recientemente en el periódico Bogotá, y el se· ñor Cordobés en sus Reminiscencias, han enumerado á nuestros mis célehres. actores y consignado curiosos episodios de nuestras tablas. Con ligeras modificaciones subsistió el primitivo edi­ficio hasta el año de 1886. Resolvió entonces el doctor Núñez expropiarln á su dueño, señor Bruno Maldonado, y mejorarlo debidamente. El doctor Núñez decía que le tenía horror á poner cimientos, y por eso pensó tan sólo 1 (1) Papel Periódico llmtrado, 1887, tomo v, página 209. (2) Escrito hace más de SO a!ios por el bogotano D. Juan Francisco Ortiz, en su .Resefla histbrica t:Ul teatro d6 Bogotá, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA 221 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 222 REVISTA ILUSTRADA en reformar el vleJO edificio. Mas el arquitecto señor Cantini vio las dificultades de restaurar aquel ruino­so coliseo y resolvió reconstruírlo íntegramente.·' Desgra­ciadamente- dice Ibáñez- ya se había derribado parte del coliseo, motivo que obligó al arquitecto á continuar la obra en el si,tio inadecuado que ocupa, pues la calle es angosta y tiene notable desnivel, y al Gobierno á ex­propiar, con costo considerable, parte de las casas anexas al antiguo edificio, cuya área era insuficiente para le antar el nuevo teatro." BIBLIOGRAFIA T1·atad á sus razonamientos personales." Esto se cumple perfectamente en la obra que ana­lizamos, destinada, como didáctica, á la enseñanza del Derecho Civil en la Universidad de Colombia, puesto que esquivándose en ella lucubraciones demasiado abs: tractas, que p)dÍan ser materia de un libro esencialmen­te de consulta para los juristas, no se abordan tampoco nimiedades inútiles de aquella que, salvando la forma y el estilo, no enseñan nada que pueda llevarse al te­rreno de la práctica. Mucha utilidad en los conceptos y mucha sobriedad en la exposición, vienen á. er el dis­tintivo del Tratado de Derecho Ctvil Colombiauo. Sentíase desde hacía mucho tiempo la necesidad de una obra de la naturaleza de la que trat.amm>, pues si hien es cierto que en los Comentadores france­ses se encuentran amplia y perfectamente expuestas gran parte de las doctrinas en que se fundan nuestras le­yes, y también lo e que en los alegatos de los abogados que salen á la luz pública hay I.:!Studios de alto valimiento sobre el espíritu i11o. ól1co de nuestra Legislación, no podemos menos de convenir n que aquellos comentado­res, á más de no estar al alcance d muchos abogado y estudiantes, ya por el idioma en que están escrito. , ya por sus altos pre ios, no tienen algunos· puntos nnc os y enteramente característicos del Código, y en cuanto á los estudios de los jurisconsultos, por completos que ellos sean, no siempre son desapasionados y claros. El delicado punto de la retroa ti idad de la ley, por ejemplo, que tantas controversias ha ~uscitado entre los abogados y tantas dudas ha ocasionado á los jueces, está, en nue~tro concepto, muy bien estudiado en el pri­mer tomo de la obra de los señores Champeau y Uribe, llenándose con este estudio un vacío y poniéndose una mira que guiará por el verdadero camino á unos y á otros. Si este asunto nuevo ha sido tratado con tanto acierto, no dudamos que al analizar las sucesiones, libro sui gcncris del Código Civil colombiano, lo harán con la misma claridad y el mismo método. La obra está escrita en estilo sencillo y correcto, que es una de las cualidades esenciales· en los textos de enseñanza para amenizar la aridez del tema. Sin exage­ración podemos decir que al mérito de excelente libro de derecho, reúne el de ser escogido trabajo literario. Su aparición marca una época señaladísima en la his­toria de nuestra Legislación y de l'luestra Literatura, y es prueba palmaria de que la venida del señor Champeau al país ha sido á éste de grande utilidad y no motivo de inútil erogación, como tantas veces se ha di­cho. Ojalá siempre se gasten los fondos públicos en obras como la de traer profesores extranjeros que implanten entre nosotros los últimos métodos de enseñanza y que formen la verdadera Universidad, y pronto se verán los buenos resultados en el perfeccionamiento de nuestras escuelas y colegios. N o queremos decir que en nuestro país no haya tal vez quien sea capaz de elaborar un libro de esta na­turaleza, puesto que ahí están Uribe, digno colaborador del Profesor francés, y Bonifacio V élez, autor del P1'0n­tuario sobte asuntos adminz'strativos y judiciales; pero es una. verdad que no podemos desconocer, que aquí la necesiaad de ganar el pan de cada día impide á nuestros hombre de ciencia dedicarse al estudio y nada más que al estudio, lo cual hace muy difícil la tarea de producir obras del mismo alcance de las de los autores europeos. Además, aquí no tenemos bibliotecas comple­tas en donde poder consultar todos los puntos que un estudio delicado merece. No dudando que se cumplirá fielmente la promesa hecha por Jos autores de dar término á su obra, la REVIS­TA ILUSTRADA, admiradora de lo que es verdadero mérito, publica sus retratos como una muestra de estimación y gratitud. , CLÍMACO MANRIQUE. NECROLOGIA L A IENTAMOS el fa­llecimiento de los señores Julio Añez, Andrés Borda, Jesús María Gutiérrez, Ca­milo A. Ordóñez, Sig­n cio Vargas-joven ingeniero lleno de in­teligencia y de porve­nir- y Vicente Res­trepo. Añez, el primero de esta lista fúnebre, pertenecía al gremio de la pren a y en este sentido nos cun1ple darle de manera t~ pe­cial la eterna despe­dida desde estas co­lumnas. Cultivó también la literatura é hizo una antología de poe­tas nacionales, en la cual campean el buen 1 JULIO A -EZ + 9 DE JU. 1 10 DE 1899. ~-· gu to en la selección de poesías y el justo é imparcial criterio en la escogencia de autores. ''Después de haber leído algunos de los frutos de su delicada inspiración-dice el distinguido escritor Juan de Dios Uribe-ticne uno que admirarse de que sea tan verdadero poeta el que lleva un semblante tan taciturno, un porte tan reposado y un espíritu ca i in­conmovible. Si Julio Añez es perezoso, aun para mover sus pupilas, y si su aspecto de hombre indiferente puede acusarlo de insensible, sus versos-sus versos siempre armonioso -revelan que él, sobre ser feliz en la con­cepción, es tan vivaz, ingenioso y agudo en la expresión y ardoroso en sus sentimientos como noble y generoso _ en sus ideas. Ultimamente ha presta-do á las letras na­cionales un importante servicio, publicando El Parnaso Colombiano, trabajo que comprende las mejores mues­tras de nuestros mejores poeta , y en el cual, si faltan composiciones de Añez, luce el buen gusto del compi­lador." Un distinguido escritor nos ha enviado el siguiente artículo relativo al señor Restrepo, el cual acogemos con gusto: D. VICENTE RESTREPO ( N o ocurre con motivo de su muerte aquella especie de torneo de hipérboles literarias en que la ani­rlad suele empeñar á los escritores á hacer oír el concen­to de las alabanzas en honor de los que salvaron las ba­n ·eras del vulgo dura.nte su existe-ncia. No; en el presente Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 224 REVISTA ILUSTRADA caso es la espontaneidad la que rinde el tributo pú­blico, alternando con las cordialidades de la pena y con la voz unánime de la admiración el ingenuo clamor de los pobres. Ni ahora se debe este desbordamiento de respeto y fama á la interposición de la tumba: el solo nombre de VICE. TE RESTREPO desde en vida hada amable la virtud. Sabe Dios, si no tan ·sólo para acele­rarle el merecido galardón, pero juntamente para hacer aquélla envidiable y haber de suscitar por ende el pres­tigio del estím.ulo, la Providencia ha tenido á bien dis­poner el largo viaje del insuperable benefactor, en tanto que muchos fieles miran esa ausencia como intempestiva, por el hecho de seguir de hoy más los huérfanos ham­breados, las viudas en aislada consternación, las madres desvalidas sin apoyo, fuera de abrigo los ateridos miem­bros de los desheredados, falta de báculo la senectud, las doncellas aba11donadas, sin el oportuno sostén de una fuerza más poderosa que cierta sugestión conven­cional del honor aristocrático; y en fin, cuando se cree D. VICENTE RESTREPO + 7 DE JULIO DE 1899. que lo miserables, cuyos dolores, muchas veces sin vínculo con los ele arriba, al rodar como eslabones des­engarzados del engranaje social, l}abrán de gimotear echando menos la solicitud de este padre de innume­rables familias, de este propagandista práctico del bien, de e te rayo del celo, de este ángel de la buena región, disipador de horas sombrías en almas laceradas y en tugurios'que la indolencia no conoce y á cuyo aspecto vuelven con repugnancia el rostro los que ignoran las privaciones de la Cruz. Lo que principalmente se impone á la considera­ción de los hombres de pró ante esta pérdida, es el valor inestimable de un ejemplo tanto más precioso cuanto más raro de día en día, tanto más fecundo cuanto más modesto y e condido, pues según precepto de perfección limosnera -"que no sepa tu izquierda lo que haga tu de­recha '-él derramaba con generosa eficacia provisiones de· su peculio bajo el anónimo de la asociación del san­to Fundador onomástico suyo. En él palpitaba aquel sentido innato de condolen­cia por el padecimiento ajeno; y á ese sentimiento ex­cedía su acción, movida por superior impulso: tál la causa de aquella :tctividad que, multiplicando en sus manos los recursos con la más tinosa prudencia, concu­rría á la asistencia de los enfermos y al consuelo de los atribulados, al mismo tiempo que acarreaba el óbolo ma­terial para el necesitado, el pan espiritual aun para los remisos, y algo como el maná milagroso para la inopia vergonzante. Pero otra cualidad aún más heroica brillaba en su fondo de oro, como que la pureza del corazón había he­cho en él inviolablP. la continencia ele la lengua: en tra · tándose de la reputación del prójimo, su senci11ez de paloma y su carácter de caballero eran el mejor escudo para cualquier ausente. El espíritu mundano consagra por su parte un otro instinto que no tiene su raíz en lo más noble de la vo­luntad, y es el del éxito ruidoso, ó por Jo menos ostensible, de una exflansión ávida de viso, de nombradía, de noto­riedad profana: vano movimiento de egoísmo, desarre­glo de ambiciones pueriles .. . Si bien ese instinto da á las veces con medios qúe no hacen del todo esténl su acción, es porque en su desarrollo se mezclan gérmenes de una mejor vitalidad¡ mas como quiera que sus propó­sitos se circunscriban á lo meramente humano, no pasa de ser una semblanza de virh.1d. Y bien. A ese punto en que la Caridad, compene­trando todas las potencias del individuo, se ingenia y se aviva, se prodiga y se esfuerza, se a rifica y e difunde en in endio o.bren, tural, de contagi oso calor, á ese gra­do lleg0 el privilegiado varón cuya muerte en e ta ac­tualidad lloran tan sentidamente, no tan sólo los ligados á él con los vínculos de la sangre y de la ami tad, sino en globo nuestros gremios de distint::L condición social, y aca o de muy e recia} manera los miembro , reuni:los ó disper os, de corporacione honorables, que vieron al señor RESTREPO en mesa presidencial; pues es de no­tarse qne tan nunifiesto aparecía en él, no obstante su porte inequívocamente humilde, uno como sello de su­premacía ingénita, que, incorporado en cualquier centro de hombres meritnrios, tndos á uná le enaltecían al pri­mer puesto: tal es el privilegio, méls que del talento, de las sobresalientes virtudes; tan· imponentes son á todo trance las creclenéiales de la rectitud; tan avasa11adora la confianza que la integridad inapeable despierta en el ánimo de los demás. En los últimos ocho años ele su vida, en que sin tre­gua se le hizo presidir la Sociedad de San Vicenté de Paú l. se contrajo de la manera más admirable al ser icio de los menesterosos; pero tan exclusiva y absolutamente, que no obstante el seguir como sigue esa institución su benéfica y no interrumpida. tarea, bien podemos decir los socios· so­brevivientes que parece haberse llevado aquél consigo una forma in~dita de la abnegación: ¡de tal suerte es in­llenable el vacío que su desapa;:ición acaba de producir en el seno de nuestra beneficencia! Para concluír, bien quisiéramos comunicar las alas del consuelo á. estas líneas, á fin de que cumplieran una misión religiosa á las puertas del hogar de los repetables deudos, y asimismo atenuaran las sombras del luto en los abismos de la indigencia ..... . l. c. Bogotá, 7 de Julio de 1899. . ~O+- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA. ILUSTRADA 225 LA CAlDA DE LAS HOJAS CUBIERTA la llanura se veía Con las hojas de otoño macilento¡ Perdido el bosque su misterio había Y el ruiseñor su melodioc:;o acento. Y un triste y moribundo adolescente Iba, agobiado de crüel fatiga, La selva recorriendo lentamente De sus primeros años dulce amiga. "Oh selva de mi amor! Adiós! exclama¡ Tu duelo anuncia mi postrer suspiro¡ Y en cada hoja que perdió la rama Mortal presagio a ongojado miro. De oráculo fatal la voz arcana Doliente oí: -De nuevo e1l la pradua Marchitarse ve1·ás la hoja temprana De nuevo, sí, pero Zc: vez posl1eur! Con paso presuroso se aveci11a La pet durable 110 he tenebrosa¡ Y más que otoiiu pólido, declina Ttt cuerpo sin vig01 hacia la Jo~a. Agostada la plú ida frc cura De ltt edad juvenil será primcto Que la gtama vivaz de La llauma Y los pámpanos verdes del ole1ol ... . - Y yo ~ucurnbo! . . .. obre mí las alas Batió sinie. tro el á brego aterido¡ Y de mi fresca juventud las galas Cual nubecillas leves han huído. Débil arbustcJ en breve aniquilado, Formaban mi ata ío escasas ti ores; Y no dejaron fruto sazonado En pos de sí mis lánguidos verdores. Ruéda, ruéda, hoja efímera! Del suelo Oculta á la mirada los abrojos¡ Y no sepa una madre sin consuelo El lugar que reciba mis despojos. Mas si, enlutada y sola, fiel amante Aquí llorare al expirar del día, Interrumpe mi sueño un breve instante Quiero saber que me ama todavía!'' Dice, y se aleja . . . . ¡Eterna despedida 1 La última hoja que la tierra besa Marca el último aliento de su vida. Baj9 una encina se cavó su huesa .•.. .Pero nunca la piedra tosca y muda Por ella fue de lágrimas regada; Tan sól0 del pastor la planta ruda Rompió el silencio de la tumba helada. ALFON o DELGADO. WAGRAM Á Rvfún J. Moaqu1ra. 1 EXANGÜE junto al muro que ha temblado Al terrible fragor de la batalla, Un sargento imperial yace postrado, Herido por un casco de metralla. Mustio .•.. descolorido . . . jadeante, Y empapado en su sangre el cuerpo inerte, ¡Con qué horrible verdad en su semblante Se retrata la angustia de la muerte! · . 11 Como gotas de plomo, lentas ruedan Por sus hondas mejillas demacradas Dos lágrimas ardientes que se quedan En los bigotes rígidos cuajadas. Es que allá, de la Francia bajo el cielo, Hay seres que por él dolientes lloran; Sencillas almas que con santo anhelo "¡Qne v lvamos á verlo!" á Dios imploran. 111 Como d airado mar, sordos rumores .. e alzan de la llanura en los confines; R doblan los históricos tambores Y resuenan los épicos clarines . . . ....•.... Es Napoleón que pasa! ... El abnegado, Noble guerr ro á quien la muerte hiere, Irguiéndose, rle júbilo inflamado, "¡Viva 1 Emperador!" exclama ... y muere. FRAN 1 co A. GAMBOA. San Salvador. 1 99. --~0~ EXPLICACIÓN DEL GRABADO QUE FIGURA EN LA. PÁGINA. 22 La figura del centto que di1 ige un 'coro tepresenta la Música. A sus lados se desanollan en dos f!tupos los Ptinci­pales personaje<; de algunas· de las más popula1es ópetas, dt's­tribuídos de la manera siguiente,principiando por el ex­ltemo izquietda delg1abado: G1-upo de Baile, Alfonso y Leonor (Favorita), Julieta reclinada sobre el pecho de Ro­meo, Ruy Bias, Otello, Lohengrin, Due Foscmj., D. Carlos, Valentina (Hugonotes) y Hamlet. La figura central de este grupo representa la Poesía· A la izquierda de la Música, .fi~zwas del segt41tdo plan: Aida, Serníramis, Hernani, T10vad01·, El Profeta, Mefis­tójeles, Guillermo Tell, Saffo, Fausto y Mm-garita, D. Che­cho, Guaraní, Norma, Lucrecia B01gia, D. yuan, Cannen y el Barbe1o de Sevilla. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA ILUSTRADA MUDA (NOVELA. POR L. T. MEADE Y ROBERT EUSTACE, TRAD - CIDA DEL INGLÉS POR CARLOS SUÁREZ MURILLO). AQUELLOS días tan terribles ya se fueron, pero la pro­funda impresión que han dejado en mí los dos meses pasados, debe vivir por largo tiempo en· mi memoria. Mañana se casará esa niña á quien tanto he querido, y por la cual me he visto al borde del sepulcro. Es ley de la existencia amar á aquellos por quienes mucho se ha sufrido. Por nacimiento pertenezco á la primera clase social, y por profesión soy enfermera. A principios del invierno pasado, solicitaron mis servicios para cuidar á una per­sona que padecía una enfermedad nerviosa. Mi pacien­te, que es una joven llamada Leonor Trefusis, tiene diez y nueve años de edad; es de fisonomía encantadora, y debe su belleza no solamente á la corrección de sus facciones, sino á la tierna frescur
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Revista Ilustrada: crónica, ciencias, artes, literatura, historia - N. 14

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Acueducto Nuevo de Bogotá. Planta de tratamiento Vitelma. Foto 3

Por: Gumersindo Cuéllar Jiménez | Fecha: 1930

Vista de la Planta de tratamiento Vitelma. Se aprecian, el edificio principal y los floculadores y sedimentadores (tanques descubiertos). El Acueducto Nuevo fue el nombre que se dio a las obras realizadas entre 1933 y 1938, durante los gobiernos de Enrique Olaya Herrera y Alfonso López Pumarejo, para mejorar el abastecimiento de agua potable en Bogotá. Dentro de este proyecto, se construyó la "Planta de tratamiento de Vitelma", registrada en esta fotografía, ubicada en el nacimiento del río San Cristóbal, al suroriente de la ciudad. Construida entre 1933 y 1938, esta fue la primera planta de tratamiento moderna del país. Fue diseñada por la firma Fuller & Everett y las obras de construcción estuvieron a cargo de la firma colombiana Lobo Guerrero & Sanz de Santamaría. Esta planta es propiedad de la Empresa de Acueducto de Bogotá –EAAB y fue convertida en Museo. Distintos momentos del desarrollo de las obras del Nuevo Acueducto fueron registrados por la casa cinematográfica Acevedo e hijos, en la cinta “Nuevo Acueducto de Bogotá”, rodaje financiado por el Ministerio de Obras Públicas. Esta cinta fue restaurada y se conserva en la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano.
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Acueducto Nuevo de Bogotá. Embalse de "La Regadera". Foto 4

Por: Gumersindo Cuéllar Jiménez | Fecha: 1938

Obras de construcción del Embalse de la Regadera. Se aprecia el rebosadero o aliviadero, estructura que permite la evacuación de exceso de agua El Acueducto Nuevo fue el nombre que se dio a las obras realizadas entre 1933 y 1938, para mejorar el abastecimiento de agua potable en Bogotá. Dentro de este proyecto, se adelantó la conducción del Río Tunjuelo, mediante una presa. Así, entre 1934 y 1938, se construyó el embalse de la "La Regadera", en la confluencia de los ríos Curubita y Chisacá, en la cuenca alta del río Tunjuelo. Se trata de una “presa de tierra de 31 m de altura […] la cual forma un embalse de 4 millones de m³, con un rebosadero del tipo Morning Glory” (EAAB, 2015). El agua de este embalse se conducía, mediante un sistema de tuberías, hacia la planta de tratamiento Vitelma, en San Cristóbal. Distintos momentos del desarrollo de las obras del Nuevo Acueducto fueron registrados por la casa cinematográfica Acevedo e hijos, en la cinta “Construcción del Nuevo Acueducto de Bogotá”, rodaje financiado por el Ministerio de Obras Públicas. Esta cinta fue restaurada y se conserva en la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano.
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Por: Gumersindo Cuéllar Jiménez | Fecha: 1938

Obras de construcción del Embalse de la Regadera. Se aprecia el rebosadero o aliviadero, estructura que permite la evacuación de exceso de agua. El Acueducto Nuevo fue el nombre que se dio a las obras realizadas entre 1933 y 1938, para mejorar el abastecimiento de agua potable en Bogotá. Dentro de este proyecto, se adelantó la conducción del Río Tunjuelo, mediante una presa. Así, entre 1934 y 1938, se construyó el embalse de la "La Regadera", en la confluencia de los ríos Curubita y Chisacá, en la cuenca alta del río Tunjuelo. Se trata de una “presa de tierra de 31 m de altura […] la cual forma un embalse de 4 millones de m³, con un rebosadero del tipo Morning Glory” (EAAB, 2015). El agua de este embalse se conducía, mediante un sistema de tuberías, hacia la planta de tratamiento Vitelma, en San Cristóbal. Distintos momentos del desarrollo de las obras del Nuevo Acueducto fueron registrados por la casa cinematográfica Acevedo e hijos, en la cinta “Construcción del Nuevo Acueducto de Bogotá”, rodaje financiado por el Ministerio de Obras Públicas. Esta cinta fue restaurada y se conserva en la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano.
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Por: Gumersindo Cuéllar Jiménez | Fecha: 1938

Obras de construcción del Embalse de la Regadera. Se aprecia el rebosadero o aliviadero, estructura que permite la evacuación de exceso de agua. El Acueducto Nuevo fue el nombre que se dio a las obras realizadas entre 1933 y 1938, para mejorar el abastecimiento de agua potable en Bogotá. Dentro de este proyecto, se adelantó la conducción del Río Tunjuelo, mediante una presa. Así, entre 1934 y 1938, se construyó el embalse de la "La Regadera", en la confluencia de los ríos Curubita y Chisacá, en la cuenca alta del río Tunjuelo. Se trata de una “presa de tierra de 31 m de altura […] la cual forma un embalse de 4 millones de m³, con un rebosadero del tipo Morning Glory” (EAAB, 2015). El agua de este embalse se conducía, mediante un sistema de tuberías, hacia la planta de tratamiento Vitelma, en San Cristóbal. Distintos momentos del desarrollo de las obras del Nuevo Acueducto fueron registrados por la casa cinematográfica Acevedo e hijos, en la cinta “Construcción del Nuevo Acueducto de Bogotá”, rodaje financiado por el Ministerio de Obras Públicas. Esta cinta fue restaurada y se conserva en la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano.
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Por: Gumersindo Cuéllar Jiménez | Fecha: 1938

Obras de construcción del Embalse de la Regadera. Se aprecia el rebosadero o aliviadero, estructura que permite la evacuación de exceso de agua. El Acueducto Nuevo fue el nombre que se dio a las obras realizadas entre 1933 y 1938, para mejorar el abastecimiento de agua potable en Bogotá. Dentro de este proyecto, se adelantó la conducción del Río Tunjuelo, mediante una presa. Así, entre 1934 y 1938, se construyó el embalse de la "La Regadera", en la confluencia de los ríos Curubita y Chisacá, en la cuenca alta del río Tunjuelo. Se trata de una “presa de tierra de 31 m de altura […] la cual forma un embalse de 4 millones de m³, con un rebosadero del tipo Morning Glory” (EAAB, 2015). El agua de este embalse se conducía, mediante un sistema de tuberías, hacia la planta de tratamiento Vitelma, en San Cristóbal. Distintos momentos del desarrollo de las obras del Nuevo Acueducto fueron registrados por la casa cinematográfica Acevedo e hijos, en la cinta “Construcción del Nuevo Acueducto de Bogotá”, rodaje financiado por el Ministerio de Obras Públicas. Esta cinta fue restaurada y se conserva en la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano.
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Imagen de apoyo de  La Rebelión: noticias de la guerra - N. 93

La Rebelión: noticias de la guerra - N. 93

Por: | Fecha: 03/06/1900

.. 1 . . , ~= _.".~ ~~ .~~~~~::wtb.7JC:Sl. ~2"N'=-== ~U ~~~. azw~ ~~~~_~ :,:,",~~-g Noticia~ dala Guerra' ~Bogotá, Junio 3 de 1900 ,, [ Número 93 . . S ANTAN'DE R · Buéaramanga~Lo de Junio de 1900 ' .' , -. General Casabianca " , , , ' ,Posta que acaQa , de llegar t~ae, 'carta dirigida á . 'Luis Francisco Sánchez, de Santa Cruz (sitio ' entre Rio- . . " negro y Matanza), carta firmada por Cordero, Jefe ',' , del Batallón , TIribe Uribe; Eurípides Nav.as, del , Pera- - . . , ' lonso ; :Antonio González, del Vargas Santos; l\1Iejía 00-, ~ . lina, del Terán, y Carlos Valderrama,~ del Gaitán, en . ' . . " " " ', que ' contestan, respecto á la intimación de entregar , ', las armas', que' esperan reunirse para presentarse. . ~ Dicen que son dos mil (2,000). En 'Rionegro siguen presentándose. ' . , . ' -, . González ,Valencia escribe de Puente Tarqui: "Hoyos en Cachirí. Revolución no sáldrá áCúcuta. 'El último movimiento sobre Matanza fue brillante." .1 . Afectísimo, ·H.ARBOLEDA . , Imprenta Nacional---1900 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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Gazeta de Colombia - N. 291

Por: | Fecha: 13/05/1827

GACE1~A - DE COLOMBIA. BoGOTA DOMINGO i3 DE MAf.0 DE 18~7 •. - n Esta gacela sá/e lv~ ·domingos. · Se suscribe lz ella e11 lus admínistracioms de correos de las capii.ales de provincia, La susr:ricion anual vnle to. pe- IDS 5. la del sem,,s1re' y 20, rr.áles la del trím«stre. · · El edítpr dirijira los n i'tmaos por lus correos li los suscriwres y a los de ~sta ciudad, cuysideutc de la camata de rep1·c c.ntantcs el cor~mcl Jo·sé M. Ortega, vicép·residcnle el ca­nonigo majislral de Bugotá dr. Mariano Talavera, secretario el diputado José M. CarIo onter­rior el p_resupurslo de este dtpartamento stra de. la rnntidad espresarf,1; pero en el de determinarse lo coufrr:rio, i que su/Jsi.llan las '!ficitlas i tmpleados cr:eadfls /!.'!". los leyes vi¡cntes, ento?ces suhira :iz 612,732 pesos 7 • ,s. segan el calculo opr.oZ;imrzlivo qtJ.t $e !Jo for:modo; porque CfJn . moli·oo de los t~a~lo_r¡zos, que han te . n~ . l.ugnr en la Repd~licf)., no $C ha.n: rec~hido los datos necesario~ para calcU:lnr con .esactillld /1Js gasl-Os particulares de cQ#i/.i, oficma que ,deben obrar en estt pres~l#uto. Errnlas que deben corre¡irse en ltÍs gacetas anteriores en. que $e han insertado l<>s presupuestos. En Ja aota pi1esta al del departamen~o de marina dice así: "si se han de eqm­par .- j armar lodos nuestros buqnes de guer- 1·a subira el presupuesto a 2.2Go,4:¡2 pesos 6 rs. debe decir a 2.026,422 pesos. 61·s. En la .compar.scion que se hace ~otre Jos· presupuestos ,082-4-! 34 de suelJosTeteni1lo dadas por var.ias o~­cinas i visadas por el secretario dé·h:acienda 11 i de empréstitos con el Ü)teres de cmco por ciento_ anual 506,029-4- 5 '9 que con J as recibidas anteriormehte suinan. . :z.,3.15, 7 oo -1 D .e. ?ue rcs~lta que el núm~ro de la~ llQ~8s trecientos.. tr~inta i cinco mil se­C1bligac10nes reciLidas eu todo el mes teciento.s pesos medio real.-- Bogotá de febrero ultimo ha sid.o de qui,nienias a 15 de m~rzo de 1827- 17. 0 Rafael diez· i nu~ve , a cuyo valor de quinientos Caro.- Bogotá fech·t lu supra.- H~suclto seis mil, veinitinueve pesos ·cuatro . . en. 'C·omj.~on ordinaria.-- Aprouado i rcale$, ~ agi:eg~ c;l de las r~cibidas publíquese, el contador secretario, auteriormcnlc i ambas su_man dos mi- Cprdenas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. GACETA DECOl.OMBI'A ESTADO r Que manifiesta las cantw· ' ml es qr:e h an m· gresa d o en las a1·cas del credito cwnal . hasta fin de jelm.!ro de 1827. na- r l T.EsoRERU. DE OmmINAl\tARCA. ~xi~tcncia hasta fin d~ enero ultimo. Rcjistros Hipotecas . J'lapél sclla Hipotecas en la Buena­. ventura Octava _parte de derechos de aduana en la Buena- -.ventura " . 1,012-7-l 178--.. i 64 3o 6-3~ 4-2-! TEsonERIA DE BoYACA• Existencia en fin de enero ultimo . _. • . Canton del Cocuy 3,489-4-i •o Iden de Garagoa • 4, .. ·14 Canton de Santarosa .11-6-! ~ • • • • • 12-1- R ejistros en el canton de Suata . • • • tAdministracion del Socorro Iden de Tunja T.EsoBERIA I>E AsuAY. ¡' 46-3-¡ 404-1 .. ,t 150- ... '· 45,834-:l • •. ·1,3:n--4- No se han recibido las certifi­c: aci~es de los ingresos en los meses de enero i feb~ero ; i s@­lamente se cuenta con la exis­tencia en fin de diciembre ~timo. ; ; .. 1TESORERIA. DEL ECUADOR.· ·Existencia en fin de enero 'último • • • • • :1,581-3~ En el canton de Quito 133-G En el prov~ de lmbanbura 61-6-i 195-4-i En. • • • . id • 200- .Canton de Alausi 1io Quito .20~ 453• ~ -: -: 2,229-7-l 7asoa'ÉIUA. niL MAGDALÉ.NA, Cantidades que debian existir ·~ fin de; ~ro último e • • To.~/. 47,589- .1111641-1. • Scpm resulta ·uc la cuenta anterior existen en la arca de lres lbves lando de Ja presente admi;1is trac.ion, que son muchos los perjuicios causa­dos ·a. la naóon con la compr\l de cascos de buques i efectos inútiles . ita el s~nicio de. !o~ ntos i pro- · VUlc1.as; se eshngmQ el derecho º" alcabala i el de tributos de los intro en. favor de las prov1ncias mi­fleras por la aho\icion de los derechos Ua- 121ados de masan1orreros, otro .en favor de . la de Popays del Íttlerior; J>Drqac los estranjeros han preferido aquellos 1 Ja esperiencia ha enseñado que al del Su­lia i Venezuela ha !-Ído donde primero han llegado inmigrados para poblar los baldios ic¡ue se les han cedu-to. Ha sido en heoeficio comun de toclos los colomhianos que se dio la ley que abolio Jos derechos de dispensas matrimoniales; lo fue ('n su f'spíriln nl departamento del MagdalP.na, d-:Cund!n~f!larca, Boyaca i Cau­cn, aunque sm p<>r¡mc10 de los •fornas dc­parl: tmcntol', .. 1 privilcjio coucr as reglas par~ con­- ceder carlas de nalurnl<'za, asi como : ba pesado i pesa sobre toda la nacion el ~m­prestito de qn~ trata el decreto de 7 de julio i el reconocimiento r el ministro Zea: la ara bien .esclusivo de Bogotá, m de ~undmamarca 1 Boyac.á, ni la dcs­aprohac1on del c~ntrato hf'cbo por Lop,ez Mend<'Z Ctln - 1\'Iakmtosh. Tócole a Bogota e~ mmeo i la litografi.a, el pl'imero porque s1.endo uno solo. era muy natural que estu­viese en la cap1tal del Estado, i el segundo porque el gobJCrno necesitaba ele el cerca de su residencia; perdos vitacion fa mas sl'rÍ::\ p<'ra que favoreciese los los lugares, i sus inconvenientes pe an tanto movimientos revolucionarios que se fra­. sobre el centro, como sobre los estremo~- gu:lban ~n lloli\·ia, l:i cual invitacion ÍUE" El privilejio concc.dido a Hamºltm~ pa1~ l.:~ s 1 b:110 tod:is las formas de gobiemo..-· AVISO. José Mnrin- Osorio, seculflriu de la inten­dencia del dcp.?rfammto rk Cundinnmarca Crclifico: que el sr. José Jan;lcio Paris ba h~cho l~ sigui<'nlc rrpresenta~ion: Jo~c Igna­c! o P~~rs vecino d~ l'Sta capital ante VS. con tod~ m1 1·cspeto digo: 'lue haLiendonos con­c~< lJdo ~1 snpn·nio ~olnerno a los srcs. Ma­riano ~1,~ ero,. C. S. Codu·aae, j á mi, el de- . recbo il las r.nnas de esmeraldas dr. l\Iuzo c?n las condiciones i V<'11tajas que VS. habr' visto en t.ma oc las Gacela:; de f:otombia yo me lic L~llano de todos sns ida mas convr.ment~, a 61'! de evitar p<'rjuicios rle .- Ja mayorconsu.leracwn, hacer la. protesta sigui .. ente: qtre s1 dentro del prec1 -o i penntorio termino de seis mrses, los sres. Rivero i Co­chrane, no ponen ea mi poder las'CantidaJes suficientPs p:ira cubrir lo que se me adruda i continuar los trah::i jos de las minas, no se ~n­~ cnrlera 'l.u~ <'s.t:is soo u~a propiedad comun, 1 que solicita.re en el tnbn.nal correspondiente la dccbratorrn de la pérdida ele sus derechos conforme a la lei 4 tit. 18 lib. 7 de la N. R. i á_ l::is r!isposic;ionrs qne prescriban las ohliga­nones rccíprocns nt inua la puMicaciuil de las cuentas del em­presli to ÍnfL!rrumpida en et 5Up/PmPllW O /a iOCef.11 'llÚmeru :aófi DEPARTAMENTO DEL :MAGDALENA· R elacion del dinel"o del t'mpreslito de 1824 que JOr l ... Loso r~ri a principal t rcÍ·: ·.t3-Son·r ias: 1 <> . , Setit!:,;Lrc a o - P a garlos al c11pitan de !a gol~ ~ª R e riet:;-aSOI e,~j3 d }Sogotá. Id. 20- Id. ei. ihlones á ta tesoreria de l:kgota. Octubre. 9- . ld. en ·id. a Ja de id. . • • Id. 20- Id. en id. a id. de Santamarta. • • · 1' ü •it·mbre 2.-Jr. en pesos fuertes a la id. dt:I I stmo. lJ.h.=1 ó en b tesor eria deJ lstrn o. . • )rl. 20 Remitidos eu doUo- •es á Ja tesor eria de S 4nla- 111ar1 a. • • • lci. 24- Pagados al sr. JuaD Ar1tor.to )'J OIJf " ) a en ~oh Ion es por 01 d«'n de Ja st cre t.ari; de l.acit>ncla de 9 d<: no\ it n .he d e 182!, . . . . Id. 3o- Remitidos á la teso-. 800 I00,<1<>0 730 3 16,000 16, 000 4;ooo 32,000 4,ooo 50 ,000 So,'Ooo 2,500 .2(' .0 0Q DOM1 .\"GU 13 IJE M ·I YO VE t8~7-17. reria de Santamarta en do­Ll n11es . • • . • • • Diriemb. 20- Id. a la Id. de id. en id. • • • • Id. 3o- Id· id. id. de id en id. 1825. Febrero 28- Remitido& a la id. de id. en id. • • • .. Abril 16- Pagados al s~ñor Juan BJutista F e rnancl ez en .lohlones por igual cantidad 1¡1H t:uten'> en la t esorería del Istmo. :\-J;I\ o 18- lcl. al sr. Lazaro 't. di.> Herrera por orden l pósito que existió en Cita plau. • . • Id. a los riucl adanos 'lel de- 1>:1 rtamenlo p Pr orden dt•I g9- 1iernt\ por la sun1ini1trar.ione8 !a los f' U<'l]JOS I 1le­f ·=· r :anh·nto por· cuenta 1le an1 lia l>ercs vencidos en t·l .año ele: 8 a3 . Lastados f'n los <1 usilim, fa. r ilitados al P e ru,. s<'gun cuen- 1a poi menor que cxistt: t'O la coutaduria jt: ucral de cut:utas del ctepoirtauu.·nto. • Co11signad<1s !¡ la marina dc·sclc el mes de junio d~ 824 L sta "fin l!e ormLre de l25 in­( hisus 80.000 pa f; ac?c; s al sr. .M ;u ·ud l\'1arccs 1'uñt:Z por :;.~ racio1:e.s que suministró al f ue1 ¡w . . Consignat.ios a los tºDtplea­( < · ~ cil'iies, i 111iJi1ar·e.s para 1. ' ' ' " gurlt'"s ,.( h·r"io de sus u.11 ¡,,, s retenido~ en virtud de ¡. ~ f!t:rrt-f( ~ dd t-je.-u1iH: de 1 • e de fe}- rerc; i 2 5 fle setiém­L 1, dt' 822. ~ .. stados en las ateDdonea óc t-sta caja por cunita rir los 250 .000 qut' t.·! g(.Liet I J(J dea:­tir ·tJ a ella, <"U) (1 Ji' r m('110~ <'011sta de los JiLru ~ 1•·11t'ré!les ce d do • Stma. 3.ooo 368, 5 xS,ooo 4,ooo 4~ooo 76,850 .50,000 15,ooo 117,o64 1 ro,ooo Id. 30 .... Id. a Ja de )JQm-lfot.,_, Que tn el pre~ac e~'41 do uo e~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. c.omprendidas Tariu mm:is remitida.s. de la te­¡ oreri:i de Cundinam::.rca por no- espresarse en 1os ·ofi ... ios •le remi8iou, si ellas tórrespondian l los pro se han invertido conforme a Jas órden"'l·s de esta iétendencia en Jos gastos del clepar1amento, como, tambien consta' demostrado en Jos libros jenerales CJe data. Otra.-- Que por no h;¡her:se formado_ cargo uta oficina de las barras · rle octubn· 'le r8:a4 • 46,oóo 6 ,, Los 1 .600 pese is que se 'dal.tn por un libramicntn jirado contra ~I sr. Domingu C:licedo en de julio de 1825. r ,600 _ .,.. ---- .. - ---1 - - - - pc1•U•• 1. " },.os 60.000 ru•11o!t re­mit i., ,.l' 1' Marar:tiho i c·aq.~n•los ya c:11 b ruenla del ~upl .. meuto Dpm. 278. · • • · · • • Suma total. •• Jm1,orta la - ~ala "d estado de C,.rt:i jena. . . • • • .Se 1e'•aj :m las parli1las antece­denl el\ qut' importan. Rt"mh.1 n pagados por la fe­sort ·r\a 1\e· Cartajt:oa .Id •line­ro · rl empréstito cstranjero i n11 . ~ .wgados eu los estados ya puhlirados Sáu,~"7 60,000 610,727 :1.474.348-¡-- i 610,727 1.8 3,621 !,. St-gnn se manifiesta de la antecedente demos· trari• ·11 importa la data ch·I t~f.taac-; de Carhj1·- 11a :i.474.34.8 peSC\S 4 reales, de cuya rantid.1cl deduri!lns fito,727 . . JJ~Sos que suman las parti das :tnft'cei)entes rc!mitiilas a esta tesorería ('U- 1ª inn~rsion esta c?mpre.nrlida en Ja reladou dada por 'dla eie J.1 IO\ers10n ele los fondos ,1t'f em¡véstito estranj<·ro; resulta ha herse satisfecho por la tesorerla d1·. Cart<1jena iota i un pesos siete i merlio rs. invt>rlirloc: PO Co­lomhi . ""uf. mi~ 71 h ie) de los caudales dt: l cmprestilo es-trtJljero de 1824, 5,668,431 ps. 7 GAS'FOS DE LA SECRETARIA DE GUERRA DESDE 1. 0 DE ENERO HASTA FIN DE DICI.EM.BRE. dra del LidaTAMl\ no .fon taba 4oo ~Lres: : ' admiral1le que rlla•t!ivo i lo que ilustrara siem­pr. e el uoml.Jre de DOLI\' AR, e:-1 el ha , ·er~ emprt·udid.o con tan miserable foerza numéri­ca invadir a V eoezuda .I arlibmento i municiones con que ¡e ft>rmo 13¡ vanguar1lia .Oel ejercito libert.l.lor. Ha llegado a nuestras manos un volumen en En la pájina 173 se da por mtlubila hle • que 01·tavo mayor ímpreso eo Bruselas el año, de en 1818 se reuniron at ejército H.lertatl1 ir de 1826, que contiene la ·histlma d~ Colombia por '\. cnczuda cuatro rejimi•!Olos iJJg1.eses~ l;\ ' ual LaJJement. Interesados en que lo historia dP e.s falso, si se ha jimientos· aosiliares de t!Stranjeros, q_ue que rapidamente los errores que contiene este se r1·uniernn al ejÚcito no eran sioo l~s rua­• nlumen. Es de observar, que un oestranjero 1lros de . jefes i oficiales con uno ti otro sarjcnto;. 'lue nunca ha visitado á Colombia no pUt·de pero ningun soldado. · No es menos foho el 111e11os que escribir una historia equivocacl;i. y .lesembarco de los cinc.o mil islan.deses ele que que un solo volumen de. 264 p!ljioas (\e tipos ,se h · ce relacionen la pajina 198. En esta es­grancle$, en que se dan noticias estadiaticas de pc•dicion viuieror\.en eferlo sol1l.-los estraujero1, ( :oli~mbia, se habla riel descuhriuaienlo y con- qut· hirieron útil~s i bu~nos sitrvicios a· ta inde.­<¡ uis1a de esta parte de· América, 1\el réjemen CO· pt'ndenc:ia colomLiana: si se esceptuao los que luuial,de las causa!' publicanas en lt·ó c~n palos' i la.nz.1$. L2 :yerdad· fué que junio d~ 1821. El .oliispo al tiempo de e&ta t>slc batallon no tema nomhre, 1 se le privo de surnisiou prestó · ohedienc-ia; al .gobierno ,colom­su 1:andera en uno tie los <'ombalt's m que se bia110 , i lejos de hact!r lraiciou a sus c11111pro­portó mal: su ~izarra conducta en Aranre . le metimientos, ha empleado sú autoridad en .1quie­dio uombre i le hizo recuperar con honor su tar las lorhaciones posteriores de1 la pro vincia haovase -al Sur UD ejércit~ de 8 mil , hombres hrillanle · vjr.tória del Zulia; q11e arrojo a :Mora­(' 0ffi0 se asegura_ en la pajioa 1,25. Si huhie. te~ de Mar;acaibo, como se afirma e~ I~ p?ji:­r a tenido esta fuer~, N ~riño habria liber.tado na 256. todo d Sur d,esde 18!4· Estas_ son. los p~ncipales equivo~aciomes, que Es altamente ofensivo a la mem·oria del jent- de pronto hemos notado en la historia escrita ral CastilJo suponerle intelijeucia con los espa- por Lallc·ment, .,equh'Oca~iooes sustancialP.s en ño1es para cntre~arles a ·Cartajen:1. Cas1i1Jo ll.na . obr:t, que por su título debe in1ercsu a na inca.paz de una ff>lonia i trai«:inn, que hu... todos · los hombres. T~das las m ~morias sobre hiese manchado su no~oria repulacion de ar- .Co!ombia. que hasta áhora bemo! leiJu contie­• lienlc patrioia.i 101 e-sfuerzos que hizo cpn olroa nen errores mas ".ó menos graves i abuntLintes~ .le sus paisanos para sustraer a l.artaje11a en ~¡ segun la poi;i<'ion de los escritores. No apa- 1810 de~ poder español: sus proclamu en cali- !. recer~ sin duda alguna uua historia de ( Mom­< ta i lo fusilaron . p,or enemigo de la domina:.. mQ impedido para escribir la hisLoria de su p·ais .rion española. ~porque habiendo órden d.e ase- S'lt.S luces, rl'ctiru
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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Gazeta de Colombia - N. 291

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La Rebelión: noticias de la guerra - N. 43

Por: | Fecha: 13/12/1899

r \ . Número 43 , . ,;gr.iRH'i!fa55i?'Zi!"'5'~ ;:)1"l!'ro:srg3Ji¡a,·uroNs¡t. .m lD;5wr.=X:~enQam!ml,.wrnr("3MIfi'srj'WA.rn.tlUJl!DT~~?1Jll!ü .. :t_-·¡-,-ra~U';";C;-:{~' ~dMHI*~ ____~ 1' . ' N oticias de la Guerra ~ Bogotá, Diciembre 13 de 1899 . " P' • TOLIlVIA I .. República de Colombia--Telégrafos naciOllales--Columna Caúca--Auditoría de Gue- . " rra~-Rioblanco~ Distrito de Cololnbia, 10 de Diciembre de 1899 ' . Sr. Ministl'lQ d e Guerra . I , ) En . las fuertes · posiciones de Crinolina, Rioblanco y Playó:n: fueron ·. batidas ayer fuerzas revolucionarias co­mandadas · por los Generales David . Tobar J Tulio Barón, por sólo la fuerza de la Colulnna Canea. Los fuegos princi­piaron á las 5 y 30' de la mañana y terluinaron á las 10 . . El e~emigo fue perseguido cuatro (4) leguas. Hasta ahora . sellan recogido quince (15) muertos y diez (10) heridos ' liberales. Entre los prinleros, asegúrase está General Ba- . rón. Se han tomado veinticinco ( 25) rifles, trescientos . . .(300) tiros; peinillas, toldos, petacas, monturas y varios otros elenlentos de guerra. De nuestra . parte, doce (12), entre muertos' y heridos, desgracias ocurriaas 'en tropa. ·Más de cien (100) prisioneros en nuestro poder, entre ellos los .. Coroneles Deogracias M~dina, · Pablo E. Yépes y Este­ban Tobar. Jefes, Oficiales y soldados nuéstros portáronse . f .. bizarramente, pero digna mención merecen el General An­gel Córdoba y el Coronel Agustín Lindo, que no abando­naron. sitios peligrosos. Caueanos · han agregado página gloriosa ásu libro . de hechos · inmortales.' . Columna ha cumplido consigna,· y queda en actitud de seguirá dond.e .. sea necesario ó regresar suelo natal. . i Viva el Gobierno legítimo! . Servidor, JTJLlf) . CARV AJ-AL Imprenta Nacional-1899 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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