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Imagen de apoyo de  Danzantes del viento = Bínybe oboyejuayeng

Danzantes del viento = Bínybe oboyejuayeng

Por: Hugo Jamioy Juagibioy | Fecha: 2010

Hugo Jamioy Juagibioy nació en Bëngbe Uáman Tabanóc (<>), Valle de Sibundoy, Putumayo, en 1971. Pertenece al pueblo indígena Camëntsá. Ha publicado los libros de poesía "Mi fuego y mi humo, mi Tierra y mi sol" (1999), "No somos gente" (2001) y "Danzantes del viento" (2005). Hace parte de la Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa (RENATA), del Ministerio de Cultura, como director del taller de su etnia. Sus textos han sido traducidos al inglés, francpes, italiano y portugués. El libro "Danzantes del viento" fue publicado hace cinco años por la editorial de la Universidad de Caldas, y ha sido revisado y ampliado por su autor para esta Biblioteca. Se trata de una voz en la frontera entre dos culturas, la camëntsá y la extranjera (o de los blancos), que traza un puente intercultural entre la ciudad y el territorio ancestral; indaga por la trascendencia, la naturaleza y el tiempo; explora el desamor, la soledad, la sensualidad y la denuncia. Y proporciona al lector un acercamiento al misterio del yagé, planta sagrada para los seis mil integrantes del pueblo Camëntsá. Juan Guillermo Sánchez Martínez ofrece en el prólogo un balance de esta obra: "Jamioy no solo construye su poesía a partir de los cantos y medicinas tradicionales, las plegarias, las consejas, las reiteraciones populares, y los lugares y personajes del pueblo, sino que encuentra su voz también en los cuestionamientos y las búsquedas personales, así como en algunos juegos propios de la poesía conversacional en los que involucra al lector no indígena".
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Danzantes del viento = Bínybe oboyejuayeng

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Ultima meditación de Bolívar: monólogo representable, escrito en verso

Por: José María Gutiérrez de Alba | Fecha: 1882

Monólogo del escritor José María Gutiérrez de Alba en el que exalta la figura, labor y trayectoria de vida de Simón Bolívar como libertador de varios países de América del Sur. El texto recrea a Bolívar sentado en una sala de la hacienda de San Pedro Alejandrino, donde Bolívar falleció.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Ultima meditación de Bolívar: monólogo representable, escrito en verso

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Mujeres en las Tablas: Antología Crítica de Teatro Biográfico Hispanoamericano

Por: Betty Osorio | Fecha: 2019

En el transcurso del siglo XX, la biografía ha sido un género que se ha multiplicado y ha acaparado crecientemente la atención tanto del lector académico como del público en general. En los últimos veinticinco años, la biografía de mujeres ha hecho eclosión en inglés, al punto que Newsweek afirmó, a principios de la década de los 90, que se había llegado a una «época de oro» de la mujer y la biografía, fenómeno que no se ha dado aisladamente en la lengua inglesa.1 Precisamente, en 1993, apareció en la escena montevideana con desusado éxito taquillero un drama biográfico, Juana de Asbaje: Vida y misterios de Sor Juana Inés de la Cruz, de Mercedes Rein, escenificado por Jorge Curi, hecho que conjugado con estrenos de piezas sobre las vidas de Juana de Ibarbourou y de Delmira Agustini esa misma temporada en Montevideo, despertó nuestro interés en explorar la dramatización de biografías de mujeres en Hispanoamérica. Como resultado de intensa indagación, encontramos en el teatro uruguayo de fines de los 80 y principios de los 90 varias obras de este subgénero dramático, cosa que, en nuestra investigación posterior, descubrimos que no era exclusivo del teatro uruguayo, y así por ejemplo, las vidas de la Malinche, Violeta Parra, o Eva Perón, para sólo mencionar algunas, han despertado el interés de un público internacional. Así hemos podido seleccionar para esta antología dentro de una amplia gama de opciones una colección de obras representativas de diferentes momentos históricos y de las diversas culturas que habitan nuestro continente, desde el río Grande y el Caribe a Tierra del Fuego. Las biografías dramatizadas de destacadas mujeres incluidas en este volumen recrean eventos y personajes significativos para el desarrollo histórico, cultural, político y social de la América hispana. Sus vidas muchas veces habían sido distorsionadas, marginadas o silenciadas por algunos historiadores que consideraban que las mujeres no ‘tenían’ ni ‘hacían’ historia. De ahí que podríamos afirmar, haciéndole eco a Michelet, que estas piezas han hecho hablar al silencio.
Fuente: Biblioteca Digital Feminista Formatos de contenido: Libros
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  • Teatro
  • Historia
  • Biografía

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Mujeres en las Tablas: Antología Crítica de Teatro Biográfico Hispanoamericano

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Una mirada femenina a los clásicos

Por: Sara Beatriz Guardia | Fecha: 2019

Contenido de la obra: Inca Garcilaso de la Vega : vírgenes, coyas, mujeres -- Cervantes, la pastora Marcela y la Querella de las mujeres -- Manuel González Prada : las esclavas de la Iglesia -- José Carlos Mariátegui : una visión de género -- Una nueva conciencia femenina : identidad y educación -- La escritura femenina, un difícil camino.
Fuente: Biblioteca Digital Feminista Formatos de contenido: Libros
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  • Literatura española
  • Literatura peruana
  • Educación
  • Historia

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Una mirada femenina a los clásicos

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Más allá de la ciudad letrada: escritoras de nuestra América

Por: Ana Pizarro | Fecha: 2019

La historia literaria de América ha ignorado la presencia femenina en contraste con el peso abrumador de voces masculinas consagradas y canonizadas por la crítica institucional. Dar autoridad y credibilidad a la palabra de las mujeres es uno de los objetivos de este libro, una manera de exorcizar la ancestral misoginia de las academias y de las antologías que comúnmente dejan fuera los aportes de la otra mitad de la humanidad, y donde raramente las mujeres son consideradas interlocutoras legítimas de parte de la intelectualidad varonil. Sin embargo, desde Sor Juana para adelante –especialmente la vanguardia de mujeres ilustradas del siglo XIX- la intervención femenina en los ámbitos del conocimiento y de la escritura ha sido una constante, a contrapelo del silencio o la minimización de su obra. Para la realización de este proyecto contamos con el entusiasmo y asesoría de la escritora Eliana Ortega, integrante de la Red Latinoamericana de Escritoras (RELAT), entidad que acogió con interés la idea. Pensar América desde sus escritoras e intelectuales, constituyó el eje que determinó el corpus del presente volumen marcado por un conjunto de textos que desde diversos enfoques generacionales, búsquedas lingüísticas, corrientes de pensamiento y lugares geográficos, nos ofrecen un original fresco de la historia, el paisaje y el devenir latinoamericano. Son miradas desde la poesía, el cuento, la novela, el ensayo, que configuran lo que podría ser un pensamiento latinoamericanista, otro, que interpreta y desarrolla sus propias coordenadas y estrategias a partir del ser y el hacer femenino.
Fuente: Biblioteca Digital Feminista Formatos de contenido: Libros
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  • Cuento
  • Poesía
  • Historia

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Más allá de la ciudad letrada: escritoras de nuestra América

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Tierra de promisión

Por: José Eustasio Rivera | Fecha: 1921

José Eustasio Rivera fue poeta antes de convertirse en novelista y ser una de las principales voces de la denuncia contra la explotación cauchera. Con la poesía empezó a ganar reconocimiento de figuras como José María Rivas Groot y Miguel Antonio Caro, sin cuya aprobación y recomendación posiblemente no habría publicado este libro. Tierra de promisión fue el primer compendio de la obra poética del escritor huilense. Apareció en enero de 1921, en Bogotá, bajo el sello de la Casa Arboleda y Valencia, de Miguel Santiago Valencia y Abelardo Arboleda, editores cercanos a Rivera y promotores entusiastas de su obra. Esta edición de 123 páginas incluye 55 sonetos que Rivera escribió a lo largo de casi una década durante sus viajes y recorridos por el sur del país. La contraportada incluye una lista de futuras obras del autor a publicar (el segundo volumen de Tierra de promisión, el drama Juan Gil) y de otras que estaban en preparación (el tercer volumen de Tierra de promisión, un poemario titulado Los cantos, y los dramas Los escarabajos, Las arrepentidas y El virrey). De esos proyectos, sólo Juan Gil llegó a la imprenta, y ya cuando su autor no estaba vivo. El libro también incluye una fotografía de un joven José Eustasio Rivera, que tenía 33 años cuando publicó el libro, y una dedicatoria a sus padres: “Padres míos: A perfumar vuestra santa vejez va el primer retoño de este arbusto que disteis al mundo”. Esta es la misma dedicatoria que aparece en el manuscrito de la pieza dramatúrgica Juan Gil, recuperado en 2024 por la Biblioteca Nacional de Colombia. Como refieren, entre otros, Eduardo Neale-Silva (1960), Ricardo Charria Tobar (1963) y Ordoñez (1987), los primeros poemas para Tierra de promisión datan de 1908, cuando Rivera se recibió como maestro y regresó al Tolima Grande. Pese a sus dificultades económicas y el duelo por la muerte de su hermana Inesita, empezó a componer sus primeros poemas, que no solía escribir, sino que se los aprendía de memoria y los pulía sobre la marcha. Rivera dejó ver sus imágenes, texturas y metáforas recurrentes en versos tempranos como “Gloria”, “Águila andina”, “Tocando diana”, “Ante el ara” o “El mirlo viudo”, que publicó en revistas y periódicos del Huila, Tolima y Bogotá. En cartas y documentos, fechados en 1911, Rivera ya hablaba de una obra concebida orgánicamente, distribuida en tres partes temáticas (selva, llanura y cumbres) y compuesta por 100 sonetos. Serían, escribió, “descripciones de esa tierra (el Caquetá y el Casanare) que sólo conozco en la imaginación”. Para 1918 esa cifra llegaba a 168 sonetos, de los que mantuvo 55, conservando esta última distribución con la apareció el libro en Bogotá en 1921 (Neale-Silva, 1960). Desde su aparición, Tierra de promisión tuvo buena aceptación de críticos y de lectores. Por ejemplo, el poeta Rafael Amaya escribió sobre la conmoción que produjo la obra de Rivera en la capital colombiana: “Era como si el viento de la selva hubiese penetrado de improviso en una sala hermética, donde las flores raras rimaban con los cortinajes exóticos”. Pero no todo fueron elogios, Manuel Antonio Bonilla, bajo el pseudónimo de “Atahualpa Pizarro”, criticó fuertemente al libro desde las páginas del periódico Gil Blas y acusó a Rivera de no ser un verdadero poeta, sino solo “un hacedor de versos”. Rivera contestó estas críticas con igual intensidad y también mantuvo polémicas con otros críticos como Eduardo Castillo (1921), que desde las páginas de Cromos dijo de Rivera que su “cultura mental es una deplorable deficiencia” y que era “un cantor de cosas desmesuradas y sublimes”.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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  • Poesía
  • Literatura española

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Tierra de promisión

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Billete de $5000. Homenaje al poeta José Asunción Silva

Por: José Asunción Silva | Fecha: 1995

Buena parte de la relación simbólica con la memoria nacional está atravesada por las representaciones, imágenes y personajes de los billetes. Allí están la imagen, cambiada y rediseñada, de varios próceres, científicos y mentes destacadas del país. José Asunción Silva es una figura que se ha mantenido como símbolo en el papel moneda de Colombia, pese a los cambios en las múltiples colecciones de billetes que ha impreso el Banco de la República. Silva apareció por primera vez en el billete de $5000 en 1995, y aunque en 2016 se rediseñó el billete, la imagen del poeta se mantuvo como una muestra de su importancia y del lugar que sigue ocupando en el imaginario cultural del país. Este breve volumen, editado por el Banco de la República para conmemorar la aparición de la primera versión del billete en el que figura Silva, se acerca de manera detallada al objeto no solo por su valor económico, sino también como una pieza de diseño. El artista Juan Cárdenas, quien lo diseñó, capturó la sensibilidad y la imagen del poeta bogotano entre grises, tonos verdes, luciérnagas, ranas andinas y siluetas recortadas contra la luz de la luna: un paisaje nocturno en el que destaca un pedestal en el que se lee, precisamente, el “Nocturno”. Este tomo, además de celebrar la figura de José Asunción Silva y de explicar la incorporación de referentes de su vida y obra en el diseño de Cárdenas, también explica las características de seguridad del billete: las tintas empleadas, el papel en el que se imprimió, las marcas de agua, los hilos de seguridad, las lentejuelas iridiscentes y los detalles de impresión. Las últimas páginas de este libro muestran un detalle del pedestal que aparece al reverso del billete en el que se lee el “Nocturno”. En el billete de 2016, varios frailejones acompañados por el poema “Melancolía”, uno de los poemas más sombríos dentro de la obra de Silva, reemplazaron el pedestal.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Billete de $5000. Homenaje al poeta José Asunción Silva

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La Lira nueva

Por: José Asunción Silva | Fecha: 1886

La lira nueva es una antología preparada por el escritor José María Rivas Groot que recogió, en 1886, lo que él consideró “las nuevas voces poéticas del momento”. También es el nombre de una generación de poetas entre los que se encontraba un joven José Asunción Silva, quien con 21 años publicó 8 poemas en este tomo. Héctor Orjuela, biógrafo del poeta bogotano, apunta que esta antología “marca, para un sector de la crítica, el advenimiento del modernismo en el país”. Entre las voces que acompañaron a Silva en esta selección se encuentran la de Ismael Enrique Arciniegas, Carlos Arturo Torres y Julio Flórez, cuyos versos apenas empezaban a volverse populares. Los ocho poemas de Silva publicados en esta antología representaron un giro en el recorrido editorial del autor y en la circulación de su obra: por primera vez textos suyos —que hasta entonces habían aparecido en diarios y suplementos literarios y luego en la selección Parnaso colombiano (1887)— fueron reunidos y destacados en una sola publicación. Los poemas de Silva son "La voz de marcha", "Estrellas fijas", "El recluta", "Resurrecciones", "Obra humana", "La calavera", y "A Diego Fallón"'. Darío Jaramillo Agudelo comenta en Historia de la poesía colombiana, que los 35 nombres incluidos en La lira nueva reflejaban “el cambio de sensibilidad que entonces se operaba y que recoge (...) románticos rezagados y posrománticos”. Pero algunos investigadores como Monserrat Ordóñez y Enrique Santos Molano sugieren que José Asunción Silva fue quien verdaderamente representó una novedad en esta antología, y que sus versos estaban ya desligándose de las formas imperantes. Ordóñez apunta en Historia de la poesía colombiana que “pocos versos se salvan del naufragio general del anacronismo”, y Santos Molano escribe en El corazón del poeta que Silva “será el único de esa generación que alcance renombre universal y perdurable”. En su momento, La lira nueva y sus integrantes despertaron la molestia de personajes como Miguel Antonio Caro, que no veía con buenos ojos el alejamiento de los modelos latinos y las imágenes helénicas. Pero en otros casos, como recuerda Santiago Londoño (1986) en el Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República, fue recibida con “alborozo”: una nota del periódico de La Siesta del 27 de abril de 1886 celebraba la “diversidad de asuntos y de escenas que allí se desarrollan; los múltiples sentimientos que salen de esas páginas, el tumulto de deseos que brota férvido, como un reclamo a lo desconocido”.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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  • Literatura colombiana
  • Literatura española

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La Lira nueva

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Museo de cuadros de costrumbres y variedades

Por: José María Vergara y Vergara | Fecha: 1866

Un año después del nacimiento de José Asunción Silva, en 1866, el impresor Foción Mantilla, célebre por imprimir textos legales y compilaciones literarias a mediados del siglo XIX, sacó a las librerías el Museo de cuadros de costumbres. Este volumen de dos tomos agrupa noventa y siete textos costumbristas escritos por varios de los hombres (no figura ninguna mujer) fundamentales de la literatura y el periodismo colombiano de entonces, y publicados entre 1846 y 1866. Entre ellos están Rafael Pombo, Ricardo Carrasquilla, José Manuel Groot, Ricardo Carrasquilla, José Manuel Marroquín, Eugenio Díaz y José María Vergara y Vergara, quien también fue el compilador y prologuista de los textos, entre otros. Entre esos nombres sobresale también el de Ricardo Silva, padre de José Asunción Silva, y uno de los escritores costumbristas más leídos de la Bogotá de esos años. Ricardo Silva distribuyó su tiempo entre sus comercios, las tertulias literarias y la escritura de artículos costumbristas. Publicó sus textos principalmente en El Mosaico, el periódico que tomó el nombre de la tertulia que lideraron Eugenio Díaz y José María Vergara y Vergara en 1858, y de la que el mismo Ricardo fue miembro y promotor. Son justo estos textos recopilados en periódicos y revistas los que nutren su participación el Museo de cuadros de costumbres y los que, diecisiete años después, reunió en su libro Artículos de costumbres, editado en 1883 y dedicado a su hijo José Asunción Silva. Esa idea de recopilación, de recortar en periódicos para luego editar un libro, es la que le dio forma a este libro, pensado por José María Vergara y Vergara como una suerte de cuadro familiar de la Colombia de entonces, con sus historias, usos lingüísticos, fragmentos, sucesos cruciales y lugares significativos. Pero fue también un intento por mostrar a Europa, y fundamentalmente a España, una noción del país que heredó y reprodujo la cultura hispánica. Vergara y Vergara insiste en el prólogo, y en sus otros libros, en ubicar a Colombia como una prolongación americana de la cultura española: forjada alrededor del castellano, la religión católica y el pensamiento conservador. En el prólogo del libro se lee: “Como, según lo hemos dejado ya vislumbrar, abrigamos la esperanza de que nuestro libro sea leído por españoles europeos, queremos dirigir a éstos dos palabras en descargo de nuestra conciencia” (p. III). Los textos que aquí se reúnen, entre esos la primera publicación de Manuela (1858), de Eugenio Díaz, dan cuenta de esa iniciativa, pero sobre todo encarnan una empresa literaria sin la que hoy no podríamos rastrear buena parte de la historia literaria de Colombia y de la que el padre de José Asunción Silva fue pieza clave.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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  • Literatura colombiana
  • Literatura española

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Museo de cuadros de costrumbres y variedades

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El libro de versos y otras poesías

Por: José Asunción Silva | Fecha: 1954

José Asunción Silva es considerado por la crítica como el poeta más importante de la historia colombiana. Pero al mismo tiempo, fue un autor fragmentario, de manuscritos perdidos, dueño de una obra que ha llegado a los lectores y lectoras menos por su propia voluntad que por el azar y el trabajo de un puñado de investigadores que han hurgado en archivos, publicaciones y bibliotecas de todo tipo. Eso es lo que recuerdan los poemas recopilados en este libro editado en 1954 por Ediciones Guadarrama y prologado por el poeta Eduardo Carranza, que recopila la que para muchos es la obra cumbre de Silva y que añade otras piezas que no estaban en la primera edición de El Libro de versos que la Biblioteca Nacional de Colombia editó en 1946. El Libro de versos fue el único libro que José Asunción Silva pensó, escribió y dejó listo para su publicación. La muerte del autor truncó los planes. De regreso en Bogotá tras un breve paso como diplomático en Caracas, y a bordo del América, el barco de vapor que recorría el Magdalena, el poeta perdió gran parte de este manuscrito y una buena porción de sus Cuentos negros. Enrique Santos Molano ofreció, décadas después, una edición recobrada de los Cuentos negros (1996) y del poemario se conservan las piezas que están publicadas en este tomo. No fue sino hasta 1923, 27 años después de la muerte de José Asunción Silva, que los poemas de El libro de versos salieron a la luz, y los colombianos y colombianas pudieron conocer mejor el universo de Silva. Este volumen es un recordatorio de ese universo, pues además de los poemas de El libro de versos —organizados bajo los apartados “Infancia”, “Páginas suyas”, “Nocturnos”, “Sitios” y “Ceniza”— se incluyen otros poemas como “El recluta”, o “A un pesimista”. En este volumen se encuentran los famosos “Nocturnos”, recordados por generaciones de colombianos y colombianas. Para Baldomero Sanín Cano, amigo personal de Silva, los “Nocturnos” son uno de los picos más altos de nuestra literatura. Esos poemas, y otros como “Crepúsculo” o “Vejeces”, sintetizan dos de los temas centrales de Silva: la muerte y el paso del tiempo. Eduardo Carranza sugiere en el prólogo que esta obra es un reflejo de la experiencia propia del poeta bogotano, y recuerda cómo sus poemas son un eco, justamente, de su infancia, de sus recuerdos, de sus espacios, ya sea una finca familiar o París, de sus viajes y de sus preocupaciones artísticas. Anota Carranza: "Su mente pasmosamente lúcida para el análisis ha conocido todas las torturas de esa peligrosa propensión. Sólo ha logrado convertirse en el más fino instrumento del dolor. Y es, a los treinta años, el más viejo, el más cansado, el más desengañado y el más triste de los hombres”.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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El libro de versos y otras poesías

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