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El díaen que por primera vez vestí el uniforme fui, ante todo, a visitar a mi tía Flora, que en cierto modo me había servido de madre. Entré pavoneándome, y ella me tendió sus brazos flacos y sus labios marchitos. — Estás muy guapo, Fermín. ¡Vas a hacer muchas conquistas! Se levantó, abrió un escritorio antiguo en que brillaban bronces y, caída la curva tapa de un cajoncillo, sacó un rollo envuelto en papel de seda. Eran centenes. . . Siempre a ración de dinero, que mi tutor me regateaba, me alegraron las pajarillas aquellas monedas de oro. ¡Al fin podría probar fortuna en el juego! De todas...
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El enemigo
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Belona
El destacamento, al regresar de su arriesgada expedición de descubierta, no volvía de vacío: traía un prisionero, y era nada menos que un oficial. Venía suelto, arrogante y despreciativo, fruncido el rubio ceño, contraídos los labios juveniles por una mueca colérica, como si retase a los que, sorprendiéndole en la avanzada, le habían cogido casi sin lucha, sin darle tiempo a una defensa leonina. Ni aun preguntaba adónde le llevaban así; seguro estaba de que no era a cosa buena, porque ya conocía de oídas la siniestra fama del Zurdo, el cabecilla en cuyas garras había caído, y como no esperaba...
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Belona
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Al primer vuelo
Fragmento de la obra No tiene escape. Denme ustedes un aire puro, y yo les daré una sangre rica; denme una sangre rica, y yo les daré los humores bien equilibrados; denme los humores bien equilibrados, y yo les daré una salud de bronce; denme, finalmente, una salud de bronce, y yo les daré el espíritu honrado, los pensamientos nobles y las costumbres ejemplares. In corpore sano, mens sana. Es cosa vista. . . salvo siempre, y por supuesto, los altos designios de Dios. Palabra por palabra, éste era el tema de muchas, de muchísimas peroraciones, casi discursos, del menor de los Bermúdez Peleches, del...
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Al primer vuelo
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Yo no voy a olvidar porque otros quieran
"Hoy ya no creemos en nada, nos están cocinando a todos en la olla podrida del olvido, porque el olvido es una estrategia del vivir, aunque algunos, por si acaso, aún mantenemos el dedo en el gatillo de la memoria...". Así lo escribe Juan Marsé, uno de los autores más admirados por Alfons Cervera en su novela "Un día volveré". Y será precisamente ese el hilo con el cual se van cosiendo los capítulos de este libro que habla de memorias y olvidos. Este país es un lugar al que le han extirpado la capacidad de recordar.
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Yo no voy a olvidar porque otros quieran
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El disfraz
La profesora de piano pisó la antesala toda recelosa y encogida. Era su actitud habitual; pero aquel día la exageraba involuntariamente, porque se sentía en falta. Llegaba por lo menos con veinte minutos de retraso, y hubiese querido esconderse tras elrepostero, que ostentaba los blasones de los marqueses de la ínsula, cuando el criado, patilludo y guapetón, le dijo, con la severidad de los servidores de la casa grande hacia los asalariados humildes: — La señorita Enriqueta ya aguarda hace un ratito. . . La señora marquesa, también. No pudiendo meterse bajo tierra, se precipitó. . ....
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Consejero
La silla de posta se detuvo a la puerta del convento con ferranchineo de ejes, entre repiques apagados de cascabeles y retemblido de vidrios, que gradualmente cesó. Un lacayo echó pie a tierra, y arqueando el brazo y presentándolo ayudó a descender al nobilísimo señor don Diego de Alcalá Vélez de Guevara, sumiller de cortina del rey, de su Consejo, y comisario general apostólico de la Santa Cruzada, y cuarto marqués de la Cervilla. Sus flacas piernas vacilaron al dar el salto, y su cara amarillenta, pergaminosa, se contrajo penosamente al herirla un picante rayo solar. Sus ojos, negros y duros,...
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Consejero
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Relatos y cuentos
Cuando en 2014 se editó el volumen "Cuentos y relatos" ya avanzábamos que se trataba de una primera entrega. Estos Relatos y cuentos la completan y conforman el total de la narrativa breve de Ana María Navales. Se recogen textos publicados desde 1987 hasta el que apareció en 2011 y que fue el primer capítulo de su novela póstuma. Sus ensayos dan lugar a un acercamiento sutil y escaso en la literatura española a la figura de otras artistas. Su poética se ha depurado y aquí encuentra su espacio. Es, por tanto, la narrativa breve de Navales, durante este periodo, el crisol donde se vierte su mejor esencia.
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La invisible
De todas las mujeres que han podido preocuparme en este mundo — dijo Cecilio Ruiz, en un momento de expansión, de ésos que son como válvulas por donde el alma busca respiro— , una me ha dejado recuerdo más persistente, por lo mismo que casi no hubo ni tiempo ni ocasión de que me lo dejase. . . La memoria — continuó— es muy extraña. Sin que se sepa por qué, se borran de ella un sinnúmero de cosas, y hasta años enteros de nuestra vida pasan sin dejar rastro. Momentos en que creemos que nuestra sensibilidad está en paroxismo, no marcan después huella en el recuerdo. En vano...
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La invisible
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Instinto
Aquel año, las monjitas de la Santa Espina se habían excedido a sí mismas en arreglar el Nacimiento. En el fondo de una celda vacía, enorme, jamás habitada, del patio alto, armaron amplia mesa, y la revistieron de percalina verde. Guirnaldas de chillonas flores artificiales, obra de las mismas monjas, la festoneaban. Sobre la mesa se alzaba el Belén. Rocas de cartón afelpadas demusgo, cumbres nevadas a fuerza de papelitos picados y deshilachadoalgodón, riachuelos detalco, un molino cuya rueda daba vueltas, una fuentecilla que manaba verdadera agua, y los mil accidentes del paisaje, animados por...
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Instinto
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En el pueblo
Desde que habían tomado aquella criada, los esposos no podían evitar cierta inquietud, que se comunicaban en frases embozadas y agoreras, en alusiones intencionales y hasta, sin necesidad de palabreo, con un enarcar de cejas o un leve guiño. ¿Qué tenía de particular la Liboria para que se justificase tal impresión? Ahí está lo raro: mirándolo bien, nada. Era una zagalona de veintidós a veintitrés años, de buenas carnes y ojinegra, que había venido recomendada por el señormaestrescuelade lacatedral de Toledo; porque en el pueblo casi no se encontraba servicio, y además las "chicas" parecían hechas de...
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En el pueblo
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