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Se encontraron 3637 resultados en recursos
A la pareja, que furtivamente se veía en el Retiro, les servía el árbol rosa de punto de cita. "Ya sabes, en el árbol. . . " Hubiesen podido encontrarse en cualquiera otra parte que no fuese aquel ramillete florido resaltando sobre el fondo verde del arbolado restante con viva nota de color. Solo que el árbol rosa tenía un encanto de juventud y les parecía a ellos elblasónde aquel cariño nacido en la calle y que cada día los subyugaba con mayor fuerza. él, mozo de veinticinco, había venido a Madrid a negocios, según decía, y a los dos días de su llegada, ante un escaparate de joyero, cruzó la...
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El árbol rosa
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El cisne de Villamorta
I Allá detrás del pinar, el Sol poniente extendía una zona de fuego, sobre la cual se destacaban, semejantes a columnas de bronce, los troncos de los pinos. El sendero era barrancoso, dando señales de haber sido devastado por las arroyadas del invierno; a trechos lo hacían menos practicable piedras sueltas, que parecían muelas fuera de susalveolos. La tristeza del crepúsculo comenzaba a velar el paisaje: poco a poco fue apagándose la incandescencia del ocaso, y laLuna, blanca y redonda, ascendió por el cielo, donde ya el lucero resplandecía. Se oyó distintamente el melancólicodiptongodel sapo, un...
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El cisne de Villamorta
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En el pueblo
Desde que habían tomado aquella criada, los esposos no podían evitar cierta inquietud, que se comunicaban en frases embozadas y agoreras, en alusiones intencionales y hasta, sin necesidad de palabreo, con un enarcar de cejas o un leve guiño. ¿Qué tenía de particular la Liboria para que se justificase tal impresión? Ahí está lo raro: mirándolo bien, nada. Era una zagalona de veintidós a veintitrés años, de buenas carnes y ojinegra, que había venido recomendada por el señormaestrescuelade lacatedral de Toledo; porque en el pueblo casi no se encontraba servicio, y además las "chicas" parecían hechas de...
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En el pueblo
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Casualidad
Mi amigo Luis Cortada es hombre de humor, aficionado a faldas como ninguno. Aunque guarda la reserva que el honor prescribe, sus dos o tres compinches de confianza conocemos sus principios y modo de entender tales cuestiones. "El amor — sostiene Luis— debe ser algo grato, regocijado y ameno; si causa penas, inquietudes y sofocos, hay que renegar de él y hacerse fraile. " Cuando le hablan de dramas pasionales se encoge de hombros, y declara desdeñosamente: — Los que ustedes llaman enamorados no son sino locos, que tomaron esa postura en vez de tomar otra. Podían buscar la cuadratura...
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Feminista
Fue en el balneario de Aguasacras donde hice conocimiento con aquel matrimonio: el marido, de chinchoso y displicente carácter, arrastrando el incurable padecimiento que dos años después le llevó al sepulcro; la mujer, bonitilla, con cara de resignación alegre, cuidándole solícita, siempre atenta a esos caprichos de los enfermos, que son la venganza que toman de los sanos. Conservaba, no obstante, el valetudinario la energía suficiente para discutir, con irritación sorda y pesimismo acerbo, sobre todo lo humano y lo divino, desarrollando teorías de cerrada intransigencia. Su modo de pensar era entre...
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Las cerezas rojas
Junio había extendido por el campo todavía juvenil su sonrisa de oro trigueño, y el campo se esponjaba bajo el halago de un calor aún dulce. Los senderos estaban abigarrados de mariposas locas, que se posaban en las zarzas y después remontaban el vuelo para zarabandear en el aire, mezclando sus cuerpos de vivientes flores. Los árboles parecían gozosos de vivir, cuajando su fruta congallardaabundancia. En loscerezosno solo había cuajado, sino que rojeaba con brillanteces de pulidocoral, y los mirlos silbaban en las últimas ramas, burlonamente, riéndose de quien pretendiese estorbarles el disfrute de...
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Las cerezas rojas
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El brasileño
Cierto día noté que don Jacobo lucía una presea que me llamó la atención. Sobre su chaleco de blanco piqué, tieso y mal planchado, ostentaba pesado medallón de oro, en cuyo centro fulguraba gruesa piedra amarilla. — ¡Vaya un topacio que se trae don Jacobo hoy! — dijeron varios. Solo yo, más inteligente en pedrería, comprendí que no se trataba de topacio, sino de un espléndido brillante. La piedra, rara por su color y tamaño, hizo que mi curiosidad se fijase más aguda en don Jacobo. Le esperé a la salida, emparejé con él, y bajamos lacalle de Alcaláplaticando. él vivía en elbarrio de...
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El brasileño
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Diálogo secular
El XIX: Escarmienta en mí, hijo mío; cumple lo que ofrezcas, que prometer y no dar hace a los tontos alegrar. El XX: No seré yo quien falte a mis compromisos. Pienso ofrecer poco, que más vale un toma que dos te daré. El XIX: Cuando te apunte el bigote, mocoso, verás que del dicho al hecho hay un gran trecho. El XX: Amanecerá Dios y medraremos. El XIX: Más sabe el diablo por viejo que por diablo. El XX: A vejez llegada, cabeza cansada. El XIX: De los viejos, los consejos. El XX: El vino añejo y la sangre moza. El XIX: (Aburrido. ) ¿Quieres hacerme el favor de no hablar como si fueses el XVII? En mí,...
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Diálogo secular
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Cuentos dramáticos
Los últimos fríos del invierno ceden el paso a la estación primaveral, y algo de fluido germinador flota en la atmósfera y sube al purísimo azul del firmamento. La gente, volviendo de misa o del matinal correteo por las calles, asalta en la Puerta del Sol el tranvía del barrio de Salamanca. Llevan las señoras sencillos trajes de mañana; la blonda de la mantilla envuelve en su penumbra el brillo de las pupilas negras; arrollado a la muñeca, el rosario; en la mano enguantada, ocultando el puño del encas, un haz de lilas o un cucurucho de dulces, pendiente por una cintita del dedo meñique. Algunas van...
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Cuentos dramáticos
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Filosofías
— La desgracia — opinó Lucio Dueñas, muy aficionado a sostener paradojas— no consiste en nada grande ni terrible: los días peores de la vida son a veces aquellos en que, sin sucedernos cosa importante, nos abruman mil chinchorrerías. ¿Qué prefiere usted: que la maten de un tiro o que le tuesten a fuego lento, con brasitas que eternizan el dolor? Mauro Pareja, allí presente — porque esta conversación se desarrollaba en el vestíbulo del Casino de la Amistad, al cual nos habían traído, complacientes, el café y la botellita de vino— , confirmó las palabras de Dueñas....
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