Estás filtrando por
Se encontraron 2689 resultados en recursos
Los poemas brevísimos parecen talismanes contra la disolución. A veces son epifanías, espejismos consistentes. Y siempre en ellos aparecen los ojos, los ojos, "los ojos en los ojos": soñando, o entreabiertos, o inversos, o dormidos, o fijos, o iluminados, o ciegos. El poema de Gayoso no deja de mirar o de presentir aunque no vea. No cesa de decirlo todo en en envés de lo visto. "Mi sacrificio, / no sé a qué dioses, / para seguir viviendo" dice el poema. En el viviendo del ser se oculta lo que va viendo el poema: "hacia otra vista", aunque "quien llega es ciego". Pero si el poeta llega ciego, lo hace para que la mirada "calle" y se desnude, angélica, la palabra poética que muestra así todas las cosas nimbadas, auráticas. Las cosas nombradas en el poema, ya lejos del solipsismo del yo que habla, y que se abre al "hablemos" del plural comunitario: "Que pase un ángel, / y nos deje callados, / y al fin hablemos / con nuestra historia. / Los ojos en los ojos".
Fuente:
Digitalia
Formatos de contenido:
Libros
Compartir este contenido
Los signos de la presencia
Copia el enlace o compártelo en redes sociales
Margot, la prostituta que leyó a Bakunin
Salvo que seas poeta, las palabras no significan nada, dice Margot -y ahí nomás ya todo es bruma en las calles de la Tristeza y en los boulevares de la noche sin tiempo vagan Cristos, prostitutas que leyeron a Bakunin, pianistas de cabarets de puertos y astronautas que saben que nunca habrá poetas en la Luna. (...) Se trata entonces de introducir al que lee en el universo poético bohoslavsquiano sin caer en las trampas de las definiciones, y mucho menos aplicar veleidosos rayos equis sobre una obra que, aún traspapelada en la abundancia de la poesía contemporánea argentina, habla por sí misma, intensa y originalmente. (...) Estos textos están llenos de un santo significado que muchas veces se mezcla con la tragedia y el absurdo -y especialmente con todo lo absurdo que un ser puede soportar corriendo atrás de la ilusión. Sea como sea, prefiero ver al Camarada Andreiev como una especie de espía que va y viene por el Túnel del Tiempo, un molesto ángel de Wim Wenders que, en un abrir y cerrar...
Fuente:
Digitalia
Formatos de contenido:
Libros
Compartir este contenido
Margot, la prostituta que leyó a Bakunin
Copia el enlace o compártelo en redes sociales
Maratón dromedaria
"Vuela polilla ojona de mi cerebro sácame este hojaldre de la noche cítricos perfumes cometa de alcoholes refrito de otras prendas terciopelo y lentejuelas. Vuélate y entonces en el trazo que te surca que te desnuda llévateme a lo que persigues ¡Qué rodeas y rodeas anudándote en mis cejas! Desprende de mi frente tu imagen como líquida gota de perlas y deslízateme en tus efluvios al alimento de la ninfa condúceme a las íntimas luces en las que duermas, pónteme de pie sobre la cama y señálame con el dedo hacia arriba eso que ves en el techo en las vetas de la madera".
Fuente:
Digitalia
Formatos de contenido:
Libros
Compartir este contenido
Maratón dromedaria
Copia el enlace o compártelo en redes sociales
Me moriré en París
César Vallejo es uno de los grandes nombres de la poesía latinoamericana de todos los tiempos. El mito alrededor de su figura ha hecho que en ocasiones se haya desdibujado la potencia de su obra literaria. La siguiente antología propone una lectura de la poesía y la prosa de Vallejo, aquellos textos que nos permiten conocer al escritor en primera persona. Me moriré en París es un repaso a lo mejor de la producción del poeta, ilustrado por Sara Morante a partir de una selección de Víctor Fernández.
Fuente:
Digitalia
Formatos de contenido:
Libros
Compartir este contenido
Me moriré en París
Copia el enlace o compártelo en redes sociales
Antología poética
Juan SáNCHEZ PELáEZ (Altagracia de Orituco, 1922 - Caracas, 2003) a los 18 años forma parte del grupo surrealista La Mandrágora de Chile. A su regreso a Caracas, la libertad en el uso del lenguaje propició fuese considerado como el gran renovador de la poesía venezolana de la segunda mitad del siglo XX. Después de su primer libro, la expresión poética en Sánchez Peláez pasa de la exuberancia al despojamiento verbal. La palabra, concisa, necesaria y a la sombra de la soledad, nada pide ni propone, prefiere hablarnos con la intimidad de sus visiones y su sabiduría en el tono del susurro que no cesa en...
Fuente:
Digitalia
Formatos de contenido:
Libros
Compartir este contenido
Antología poética
Copia el enlace o compártelo en redes sociales
El sueño socialista y otros poemas
JACK LONDON (1876-1916) empieza aescribir poesía en mayo de 1897, a los veintiún años de edad. Desde entonces, el proceso lírico, mediante versos sueltos, estrofas y poemas completos, estará presente a lo largo y ancho de su carrera como novelista, ensayista y autor de relato corto. El London más ambiciosamente poético lo encontramos entre 1897 y 1899, cuando a los veintitrés años de edad, ya ha compuesto y publicado la mayoría de sus poemas. La incursión de London en la poesía no es fortuita, sino fruto de una decisión personal, como apuesta profesional, cuando, en mayo de 1897, compone el poema...
Fuente:
Digitalia
Formatos de contenido:
Libros
Compartir este contenido
El sueño socialista y otros poemas
Copia el enlace o compártelo en redes sociales
Poemas de Currer Bell
La extraordinaria novelista Charlotte Brontë, autora de novelas tan célebres como Jane Eyre y de obras maestras como Villette, tuvo como primera pasión literaria la lectura de poesía, genero al que dedicó sus primeros esfuerzos creativos. Desanimada por uno de sus ídolos (el poeta hoy medio olvidado Robert Southey), que no consideraba buena idea que una mujer se dedicase a escribir poesía (pese a que reconoció la facilidad que tenía para la versificación) y mucho menos a difundirla, Charlotte se lanzó a publicar sus creaciones con el seudónimo de Currer Bell, en un volumen conjunto con sus dos hermanas.
Fuente:
Digitalia
Formatos de contenido:
Libros
Compartir este contenido
Poemas de Currer Bell
Copia el enlace o compártelo en redes sociales
Aurora Leigh
Tras la muerte de sus padres, la joven Aurora Leigh se traslada desde su hogar de adopción, Florencia, a Inglaterra, donde será tutelada por una tía rígida y severa que pretende casarla con su primo Romney, destinado a heredar el patrimonio familiar. En una escena reivindicativa y protofeminista, Aurora rechaza a su pretendiente y proclama su decisión de entregarse a la poesía. Años después, Aurora se reencuentra con su primo, que está a punto de casarse con Marian, una joven de vida trágica e incierto futuro. Lady Waldemar, una noble rica, también pretende a Romney y urde una maliciosa trama que desatará una espiral de pasión y cambiará el destino de los protagonistas.
Fuente:
Digitalia
Formatos de contenido:
Libros
Compartir este contenido
Aurora Leigh
Copia el enlace o compártelo en redes sociales
100 poemas
Con la concesión del Premio Nobel en 1995 se reconocía una de las aventuras poéticas más arriesgadas y logradas del siglo XX: la de Seamus Heaney. Su obra abordó el abandono de los enclaves rurales, la difícil adaptación a un entrono urbano cada vez más aséptico, y las presiones que la política (y la violencia) ejercen sobre el hombre contemporáneo. Heaney barajó durante años preparar una selección de sus poemas que fuese representativa de su extensísima obra, un libro que sirviese de introducción a su mundo, al tiempo que contendría la médula de su legado. Murió sin rematar la selección, pero dejó...
Fuente:
Digitalia
Formatos de contenido:
Libros
Compartir este contenido
100 poemas
Copia el enlace o compártelo en redes sociales
Lo que tarda algo en irse
¿Quiénes son los descendientes de los maestros del haiku? Uno piensa que deben estar en Japón o en otras latitudes, y no sólo eso, que deben ser ancianos y barbudos. Pero no. Los tenemos en Latinoamérica, y Lucía Vargas es una. Basta abrir este libro para comprobar que ella posee la mirada entrenada del sabio, que sabe comulgar con la naturaleza, que doma los símbolos y que cuenta con una precisión verbal y una sensibilidad insólita. Lo que tarda algo en irse es su primer poemario, un libro hecho con nostalgia, lágrimas, asombro y amor, que se centra en el movimiento perpetuo y en la imposibilidad que tenemos de detenerlo. No es por otra razón que en uno de los poemas más memorables de esta colección escribe: Ahí en ese rato que se queda es donde quiero vivir siempre: el momento antes de volverme otra cosa, el minuto antes de la pérdida, el instante antes del miedo. Es en ese "ahí" donde está ubicada la casa de la poesía. Y Lucía Vargas lo sabe. De ahí ha recuperado las...
Fuente:
Digitalia
Formatos de contenido:
Libros
Compartir este contenido
Lo que tarda algo en irse
Copia el enlace o compártelo en redes sociales
Selecciona las Colecciones en las que vas a añadir el contenido
Para consultar los contenidos añadidos busca la opción Tus colecciones en el menú principal o en Mi perfil.